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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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desmán ibérico

Un día capturando desmán ibérico

22/09/2016 by Bichólogo 12 comentarios

Trabajar con desmán ibérico (Galemys pyrenaicus) es tan interesante como complicado. La metodología para dar con ellos es bastante distinta a lo que es normal con otros mamíferos, debido a sus esquivas costumbres acuáticas.

Ya te he hablado acerca de la metodología para detectar su presencia por medio de los excrementos que van dejando en las piedras de los ríos que habitan. Pero no es la única forma, por supuesto. Existe también todo un protocolo para trampear y capturar a estos escurridizos seres y que nos permite además extraer mayor información de los individuos, como tamaño, peso o muestras de pelo.

Metodología de captura del desmán ibérico

Pero también voy a hablarte sobre una de las formas de identificar a este animal: el microchipado. Sí, como se suele hacer con los perros, colocándoles un pequeño microchip bajo la piel. Pero bueno, ahora te lo iré contando todo paso a paso.

¿Por qué capturar desmanes?

Lo primero que hay que tener en cuenta para capturar desmán es ¿por qué? Y es que el desmán ibérico es una especie que se encuentra muy amenazada y en franca regresión, siendo clasificado como vulnerable según los criterios de la IUCN. Esto hace que el trabajo con estos animales sea muy interesante, pero también muy delicado. Hay que tener un cuidado extremo a la hora de manejarlos, evitando un sufrimiento o una manipulación innecesarias.

Sin embargo, a veces es necesario capturarlos para obtener más información acerca de ellas: tomar medidas, tomar muestras de pelo para conseguir ADN o marcarlos de forma individual. Esto permite extraer muchísima información: sexo, edad, parentesco, morfología, detectar desplazamientos… Un sinfín de datos muy interesantes a la par que útiles en la conservación de este curioso animalillo. Y para esto, por supuesto, es obligatorio contar con todos los permisos necesarios para atrapar y manipular esta especie.

Preparando el terreno

Para empezar te diré que, de todos los trabajos que he hecho como biólogo, este es el más duro con diferencia, tanto a nivel mental como físico. Y estoy acostumbrado a laaaargas jornadas de campo, a caminatas kilométricas y a interminables horas escribiendo artículos delante del ordenador.

Lo primero de todo, al igual que en el caso de los muestreos por excrementos, es realizar un trabajo previo de gabinete, recopilando información sobre las citas históricos y los sitios a priori más favorables para el desmán dentro del área de estudio. Entonces ya puedes situar sobre ortofotos los puntos donde vas a realizar las capturas.

Se trata de lugares que deben ser relativamente accesibles en vehículo, ya que para este trabajo hay que transportar numeroso material, entre vadeadores, nasas y equipo para la manipulación y microchipado. Varias decenas de kilos que cuanto más cerca del río puedas llevar, mejor 😉

En ocasiones, también se realiza una búsqueda previa de excrementos en la zona, para ver si hay presencia reciente de individuos y poder afinar mejor a la hora de colocar las nasas. Aunque esta parte no es necesaria, siempre es bueno saber si hay posibilidades reales de capturar algún animal 😛

Colocando las nasas

Normalmente se sitúan un determinado número de nasas según la longitud del tramo. El desmán suele alimentarse nadando contracorriente, por lo que hay que situar las nasas de tal forma que el animal entre ellas mientras remonta la corriente del río.

Es importantísimo fijar bien las alas de las nasas, de modo que corten todo el tramo y queden sumergidas hasta el fondo. Para ello, la nasas cuentan con una serie de plomos que hunden las redes de las alas.

Por último, el extremo de la nasa, a donde llegaría el animal, debe estar situado fuera del agua. Así, el desmán podrá encontrar un lugar seco y se evita el riesgo de que pudiera ahogarse.

Dos compañeros colocando las nasas
Aquí puedes ver cómo se colocan las nasas. Es fundamental que el extremo de la nasa quede fuera del agua, para que el animal pueda tener sitio seco y seguro fuera del agua.

La nasa debe estar parcialmente sumergida, de modo que el animal pueda entrar nadando. Si tiene que trepar para seguir adelante es probable que se vuelva para atrás. Por eso, a veces es necesario limpiar el fondo de rocas que hagan sobresalir demasiado la nasa.

Se trata, pues, de un proceso largo y que puede tomar bastante tiempo por cada nasa, especialmente si las condiciones de las orillas no facilitan la fijación de las nasas. Por ello es importante ir con tiempo suficiente.

Las revisiones

Una vez realizada la primera parte del trabajo es hora de recuperar fuerzas 😉 Nada como una buena cena y algo de descanso para todo lo que se viene encima. Por será duro 😉

La primera revisión solemos hacerla hacia la medianoche. Se recorre el río, nasa a nasa, revisando si algo ha caído en ella. Porque no sólo pueden caer desmanes, sino que es muy frecuente encontrarse con truchas (Salmo trutta), culebras viperinas (Natrix maura) o incluso ratas de agua (Arvicola sapidus). Para todas las revisiones hay que ir cargando en una mochila con todo el equipo necesario en el caso de que algún individuo caiga en las nasas.

Arvicola sapidus
Una rata de agua que capturamos durante una de las revisiones

Es necesario revisar concienzudamente, puesto que se trata de animales pequeños que pueden esconderse y pasar fácilmente desapercibidos. Si no hay nada, se pasa a la siguiente nasa, hasta terminar con el tramo.

Una vez terminada la revisión es hora de tomarse otro pequeño descanso. Normalmente se realizan revisiones a lo largo de toda la noche. Hay que dejar un tiempo prudencial para que los animales puedan entrar en las redes, pero no un tiempo demasiado largo como para que el animal pueda estresarse demasiado al sentirse atrapado o pueda sufrir de hipotermia debido a la falta de alimento, dado su elevado ritmo metabólico. Esto es especialmente importante cuando las temperaturas son muy bajas.

Además, los desmanes tienen unos dientes muy agudos y no sería raro que pudiesen llegar a roer las redes, escapando de las nasas y dejando un bonito agujero que luego te tocará remendar 😉

¡Ha caído algo!

Por muy bien puestas que estén las nasas, no es sencillo atrapar un desmán. Por un lado, los desmanes se distribuyen de forma irregular a lo largo del río y no son precisamente los mamíferos más abundantes del mundo (o no estaría amenazados :P). Por eso es necesario ser pacientes. Muy pacientes.

Pero, a veces, cuando llegas con tu linterna y enfocas la nasa ves algo moverse y tratar de escabullirse. En esos momentos es importante ser rápido y liberar con presteza al animal. Se desata el extremo de la nasa y se extrae al desmán para depositarlo en algún lugar seguro y seco, dejándole que se tranquilice un poco.

En nuestro caso, dado que tenemos que colocarles un microchip, tomar muestras de pelo y manipularlos durante algún tiempo, sedamos a los animales con un anestésico inhalatorio. Es absolutamente primordial no sólo usar la dosis adecuada, sino dejar pasar el tiempo pertinente. Demasiado tiempo y se pasarán los efectos antes de que terminemos la manipulación. Demasiado poco y el animal estará despierto y podrás llevarte un buen mordisco 😛

En primer lugar hay que desinfectar todo bien, para evitar cualquier infección durante la manipulación. Normalmente, primero se le pone el microchip, tras limpiar con alcohol toda la zona; después se le toman las muestras de pelo, que se almacenan para su posterior análisis; se realizan fotos de los dientes para datar la edad en función del grado de desgaste de las coronas dentales, y finalmente, se pesa y, si es necesario, se mide.

Medidas y microchipado
Según el estudio, habrá que tomar distintas medidas. En la foto se puede ver el material, las fotos de los dientes y la inserción del microchip

Una vez terminada la manipulación del individuo se deja reposar al animal, a la espera de que pasen los efectos de la anestesia. Cuando vuelve a estar activo (la anestesia dura pocos minutos), se le libera de nuevo en el río.

Tras la última revisión, que normalmente suele ser poco antes del amanecer, es necesario ir retirando las nasas, plegándolas adecuadamente y llevarlas de vuelta al coche. Personalmente, tras toda la noche sin dormir, este proceso siempre se me hace enormemente largo 😛 Y de vuelta a casa, hay que sacar todo el material y ponerlo a secar: botas, vadeadores y nasas. Y dejarlo todo listo para el día siguiente. Sólo entonces puedes al fin descansar 😛

Para terminar…

Sólo decirte que para mí ha sido una experiencia muy interesante, pero también uno de los trabajos más duros que he hecho durante mi trayectoria como biólogo. El tener que trabajar de noche, durmiendo en el coche (o como buenamente puedas) entre revisión y revisión, cargar e instalar las nasas (cada una pesa varios kilos entre la red, los aros y los plomos para que queden fijas al fondo) provoca un enorme desgaste al cabo de la semana.

Sin embargo, es también uno de esos trabajos que te permiten estar en contacto directo con la naturaleza y con los animales, y en este caso, con especies amenazadas, tan curiosas y fascinantes como el desmán ibérico. Además, acostumbrado a usar redes japonesas para paseriformes, estas semanas trampeando desmán me han ayudado a familiarizarme con otras metodologías de capturas, muy alejadas de las que yo suelo usar.

En definitiva, una gran experiencia, tan enriquecedora como agotadora, que me ha ayudado a dar un paso más allá en mi formación como biólogo (que como ves, nunca acaba :P).

Ahora me gustaría saber tu opinión al respecto: ¿has usado alguna vez nasas para capturar mamíferos de hábitos acuáticos como el desmán? ¿Has participado en alguna actividad similar? ¿Conocías este tipo de trabajo? Anímate a participar en los comentarios y, si te ha gustado el post, suscríbete a la lista de correo para mantenerte al día de todas las publicaciones y para conseguir algunas ventajas exclusivas por ser suscriptor 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: captura, desmán ibérico, nasas, trampeo

Un día buscando desmán ibérico

17/09/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Hoy te contaré un poco sobre la metodología de trabajo con este curioso mamífero. Al tratarse de un animal con hábitos acuáticos la metodología de muestreo es algo peculiar y se basa en encontrar sus excrementos entre las rocas del río. Pero antes de nada tengo que presentarte al protagonista de este post.

Haciendo censos de desmán ibérico

El desmán ibérico

El desmán ibérico o Galemys pyrenaicus es una micromamífero de la familia Talpidae, grupo al que pertenecen los topos, por ejemplo. Su distribución se encuentra restringida a la Península Ibérica, en los Pirineos, la cornisa cantábrica, norte de Portugal y a lo largo del Sistema Central.

De hábitos acuáticos, se alimenta de pequeños crustáceos y larvas acuáticas principalmente, aunque también pueden depredar lombrices. A pesar de que la especie fue descrita en 1811 se desconoce buena parte de su ecología y su biología. La especie se encuentra catalogada como vulnerable según la UICN.

Metodología

Últimamente he tenido la suerte de trabajar en el LIFE+ Desmania en Castilla y León, lo que me ha permitido echarles muchas muchas horas a esto de buscar desmán. Además, también trabajé en esto mismo en el norte de Portugal, y alguna vez en Galicia. Estos estudios  se realizan mediante la búsqueda de excrementos de desmán en su hábitat, o lo que es lo mismo, en medio del río. Así que, como imaginarás, no es algo precisamente sencillo. Por eso voy a contarte, paso a paso, en qué consiste este tipo de muestreo.

1. Seleccionando las áreas

Para encontrar desmán hay que buscar las zonas que son propicias para estos animales. De entrada, tiene que ser un río. Tradicionalmente, se creía que el desmán sólo habitaba en ríos de montaña, con aguas rápidas, frías y limpias, donde abundan los tricópteros y plecópteros, Sin embargo, hoy en día se han encontrado desmanes en ríos muy distintos, con muy distintas condiciones y agua de muy distinta calidad.

Pero hay claves generales que nos ayudan a seleccionar los mejores sitios para muestrear:

  1. Zonas de rompientes, con abundantes rocas: para poder encontrar excrementos necesitamos rocas. Estos animales cazan buceando en las aguas, y de cuando en cuando, salen del agua, situándose en pequeñas agujeros entre rocas, donde se sienten seguros de los depredadores. Allí se asean y dejan algún «regalito». Por eso es imprescindible que haya rocas. Aunque haya desmán, si no hay rocas, será imposible encontrar sus excrementos.
  2. Aguas rápidas: según parece, este animalillo tiene preferencias por zonas de corrientes rápidas alternadas con pozas y remansos.
  3. Abundante refugio: es una condición importante, ya que son muchas las especies que depredan sobre el desmán: rapaces, nutrias, visones… Es un plato apetecible, así que sus territorios deben estar bien provistos de zonas seguras donde acicalarse, refugiarse y criar.
  4. Buenos accesos: esto es más una cuestión de pragmatismo y de ser prácticos. Cuando se trata de hacer centenares de puntos de muestreo es importante poder aprovechar bien el tiempo. Si inviertes todo un día en llegar a un punto, no compensa. Pero ojo, en ocasiones hay puntos en los que, por su especial interés, habrá que invertir varias horas por su difícil acceso. Pero todo lo que se pueda facilitar, mejor 😉
Senda rocosa para muestrar
Como ves, no siempre es sencillo llegar a los puntos o el tramo muestreado en sí. Pero… ¿y lo que mola? 😉 La foto me la ha cedido amablemente Ángel Fernández.

Normalmente estos emplazamientos se sitúan a ojo de buen cubero mediante algún programa de GIS para la planificación. Luego ya, sobre el terreno, se irán modificando en función de las características del terreno, ya que no siempre lo que se ve en la ortofoto tiene que ver con lo que uno se encuentra in situ.

2. Familiarizándose con el objeto de búsqueda

Como ya he dicho, se trata de un mamífero acuático, por lo que hay que buscarlo en los ríos, preferiblemente en zonas rocosas, con sucesiones de rápidos y pozas remansadas. Pero lo importante de esto, y con lo que hay que familiarizarse más, no es el bichejo en sí.

Hombre, si viésemos a un desmán buceando alegremente en busca de sus presas, ya podemos decir que hay desmán en ese tramo. Pero como son muy esquivos y difíciles de ver (no por lo feo, que también, sino por lo elusivo) pues tendremos que buscar otros indicios de su presencia: excrementos 😛 Porque eso, y no otra cosa, es lo que vamos a buscar.

Excremento de desmán ibérico sobre una piedra
Y este será el oscuro (y pestilente) objeto de deseo por el que harás muestreos de desmán. La foto no es demasiado buena, pero es complicado meter la cámara en alguno de los lugares donde suele cagar el susodicho 😛

¿Y cómo reconocerlo? Pues con práctica. Con mucha práctica. Pero voy a darte algunas pautas:

  1. Morfología: el excremento característico y fresco tiene forma alargada y presenta una serie de encadenamientos, a modo de morcillas, que lo diferencian de otros restos dejados por otros animales, como pueden ser el musgaño de cabrera (Neomys anomalus). Sin embargo, esta morfología puede ser muy variable y cambiar en función del grado de degradación del excremento.
  2. Tamaño: de algo más de un centímetro. Sensiblemente más grande que el de musgaño de Cabrera, que ocupa un nicho ecológico similar y se encuentran juntos a menudo.
  3. Tacto: al estar recubierto de una especie de moco denso, el tacto es untuoso, oleoso. Cuando es fresco, si se presiona, no se disgrega. No se aprecian restos visibles de sus presas.
  4. Aroma: sí, mucho me temo que es una de los caracteres distintivos más característicos. Posee un aroma intenso a… bueno, cada uno lo define de una forma 😛 Pero es algo así como a  gambas podridas 😛 Lo cierto es que una vez que hueles el primero ya no lo olvidas 😉
  5. Tinción: cuando se sumerge en alcohol para conservarlo lo tiñe fuertemente de un tono amarillo, aunque puede variar hasta el naranja o el verde. También es un carácter diagnóstico importante.
  6. Presencia de gusanos: parece ser que algunas larvas tienen querencia por este tipo de excrementos. No es exclusivo del desmán, pero si bastante común en algunas zonas.

Además, el excremento puede aparecer aislado o en letrinas más o menos grandes (desde un par de excrementos a una buena cantidad de ellos, apelotonados unos encima de otros). Sin embargo,  es difícil encontrar el «excremento perfecto», ya que el tiempo que haya transcurrido desde que lo expulsó el animal, la temperatura ambiental, las salpicaduras de agua o la presencia de gusanos pueden alterarlos. Aunque no cumpla todos los indicadores puede ser un excremento de desmán. Pero incluso cumpliéndolos, la única forma incontestable de averiguarlo es mediante análisis genéticos o por medio de la presencia de pelos de desmán que ingiriese durante el acicalamiento.

3. Paseando por el río

El siguiente paso, como reza el dicho: «quien quiera peces, que se moje el culo». O lo que es lo mismo, toca meterse en el río. Para los que no lo hayan hecho nunca, andar por el río es complicado. Muy complicado. De entrada hay que llevar un calzado adecuado. Y vadeador.

Algunos modelos de vadeadores de neopreno incluyen botas de goma, que pueden ser muy resbaladizas cuando hay algo de limo o de algas sobre las rocas. Otros modelos de gore-tex llevan un escarpín de neopreno incoporado y usan botas externas específicas. Estas botas, aparte de agujeros para desaguar, llevan un fieltro en la suela, así como unos clavos, para evitar deslizamientos indeseados sobre las rocas. Seguramente haya más modelos de vadeadores, pero son los que yo he usado.

Hay que tener cuidado con la fuerza de la corriente, ya que incluso llegando por debajo de la cintura puede no sólo impedirte casi avanzar, sino tirarte y que acabes empapado, como poco. ¡No te fíes!

Normalmente se realizan transectos de unos 200 m, ya que algunos estudios previos han demostrado que en esa distancia, cuando hay excrementos, aparecen la mayor parte de ellos. Recorridos más largos te harían malgastar tiempo, mientras que andando menos distancia corres el riesgo de no encontrar nada si la densidad es baja.

Sin embargo, como en todos los muestreos, cuando encontramos indicios de su presencia, sabemos que hay desmán; pero cuando no se encuentran no se puede excluir tajantemente, ya que podría haber en baja densidad. Por ello los transectos suelen repetirse en máximo estiaje y en  época invernal.

Los mejores lugares para encontrar excrementos son las rocas situadas en alguna concavidad protegida, bien por ramas o bien por otra roca o rocas de mayor tamaño. Muchas veces están en lo más hondo de un hueco, sobre la piedra donde apenas llegas con la mano. Tocará agacharse, ponerse de rodillas, usar palos y otras herramientas… 😛 Lo que dicte la imaginación y la elasticidad de cada uno 😉

Los excrementos situados en rocas del centro del río, rodeadas completamente de agua, tienen más probabilidades de que sea desmán, ya que pocos animales con excrementos similares tienen los mismos hábitos. En la orilla es más probable encontrar excrementos de rata de agua (Arvicola sapidus), musgaño, rata (Rattus rattus o R. norvergicus) o incluso pájaros y reptiles, que si se encuentran algo lavados por el agua pueden tener un aspecto similar a los de desmán. Eso sí, siento decirte de nuevo que no es una regla infalible 😉  Y que también tendrás que buscar en las orillas 😛

4. Guardando las muestras

Las muestras que tomes las guardarás en eppendorfs llenos de alcohol etílico, para preservarlas y evitar la degradación del ADN. Como ya te comenté, la mejor forma de asegurarse de que efectivamente son excrementos de desmán es mediante análisis genético. Por ello, y aunque existen marcadores específicos de desmán, es conveniente coger los excrementos con pinzas, para evitar la contaminación. Aunque con esos marcadores y con las técnicas genéticas actuales, aunque esté contaminado con ADN humano si es de desmán, lo sabremos 😉

Muestras de excrementos de desmán ibérico
Un par de botecitos con excrementos de posible desmán. Se ven esas «morcillitas», mantienen la estructura (no se deshacen en el alcohol) y tiñe maravillosamente. Y apestaban 😛 Sin embargo, y aunque es casi seguro que era desmán, hasta la prueba genética no se puede asegurar

Los botes se cerrarán convenientemente y se etiquetarán con un identificador único (en nuestro caso funcionaban muy bien las etiquetas hechas con impresora láser, que es el elemento rectangular que se ve dentro de los botes). No olvides asociar cada identificador con el punto de muestreo. Posteriormente, las muestras se almacenarán en una nevera en frío (sin congelar). Y después, al laboratorio 😉

Otras consideraciones

Si el muestreo es para ver presencia o ausencia, con encontrar un excremento 100% seguro (análisis de ADN incluido) se daría por confirmado. Para hacer estimas de densidad, habría que hacerlo mediante identificación individual de ADN (posible pero bastante caro) o mediante trampeo con nasas. Se pueden hacer estimas relativas en función de la cantidad de excrementos encontrados, pero grosso modo, para ver si hay más o menos que en otros sitios. Pero es imposible atinar a nivel de individuos así.

Mencioné que también se pueden reconocer los pelos del desmán en sus excrementos. Los pelos más largos del desmán tienen una forma característica, un ensanchamiento a modo de punta de lanza que resulta inconfundible. Por ellos, las muestras más antiguas o peor conservadas se suelen usar para buscar pelos, ya que el ADN suele estar en mucho peor estado.

Pero también se pueden encontrar pelos en excrementos de nutria. Este depredador generalista también come desmán siempre que puede. Y cuando lo come, lo caga (pelos incluidos). Así que una excremento de nutria que contenga pelo se puede recoger para buscar desmán. La nutria se puede mover varios kilómetros en poco tiempo, así que no implica que haya desmán justo donde se encontró el excremento, pero al menos se sabe que está cerca.

Un río con abundante piedra
Lo bueno de este trabajo es que te permite recorrer rincones espectaculares. ¿Cuánta gente acude a trabajar a una «oficina» como ésta? 😉

Y hasta aquí una breve introducción a cómo se realizan los muestreos de este curioso animal. La experiencia es importante a la hora de identificar tanto los excrementos como los mejores lugares donde buscarlos. Pero el arma principal es la paciencia 😛

¿Tú has realizado algún muestro de este tipo alguna vez? ¿Qué te pareció? ¿Has trabajado con alguna especie con hábitos similares? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

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Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: desmán ibérico, excrementos, metodología, muestreo

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