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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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excrementos

[ENTREVISTA] Descubriendo el campo a través del rastreo

25/05/2017 by Bichólogo Deja un comentario

El Entrevistado

Hoy tengo el placer de contar con Víctor Quero, naturalista especializado en rastreo de animales. Su primer cuaderno de campo fue con 8 años observando las cigüeñas del campanario de su pueblo, los pájaros que iban a comer al comedero de su jardín y las hormigas del corral de su abuela

Entrevista al rastreador Víctor Quero

Hoy Víctor es guía de naturaleza, desarrolla catálogos de fauna y da cursos y charlas de naturaleza en asociaciones y universidades, especialmente sobre rastreo de animales. También ha elaborado un programa de iniciación a la ornitología para colegios y acaba de terminar de escribir un libro de cuentos naturalistas para niños.

La entrevista

Si prefieres escucharla en formato podcast, suscríbete en cualquiera de estas plataformas:

Resumen de la charla

  • Presentaciónç
  • ¿Cómo se hizo rastreador? ( 0:28)
  • Aplicaciones prácticas del rastro ( 1:51)
  • ¿El rastreo como ocupación principal? ( 3:28)
  • Lo más complicado a la hora de interpretar un rastro ( 5:21)
  • Equipo básico de un rastreador ( 8:03)
  • ¿Cómo ha evolucionado el rastreo? ( 9:42)
  • Principales características para identificar una huella… ( 11:22)
  • … Y un excremento ( 12:17)
  • Otros tipos de indicios ( 14:40)
  • La dificultad de los rastros de distintas especies ( 16:12)
  • El rastro que más ilusión le ha hecho ( 17:15)
  • Cómo cambia la forma de ver el campo ( 18:25)
  • Otros proyectos de Víctor ( 21:46)
  • Una buena guía de campo de indicios ( 23:00)
  • Un consejo para los seguidores del blog ( 24:14)

Más Información

Si quieres saber más sobre Víctor Quero, echa un vistazo a su página web: Entre pinos y sembrados.

Logo Entre Pinos y Sembrados

También puedes seguirle en sus redes sociales:

  • Su perfil de Facebook
  • El grupo de Facebook de EPyS.
  • El perfil de Twitter de EPyS 

Y si te interesa su Curso de rastreo de fauna y observación de ciervos en época de berrea en los Montes Universales, Víctor ofrece un descuento a todos los suscriptores de El Bichólogo 😉 Una oportunidad excelente para introducirte en el fascinante mundo del rastreo de fauna 😉

Cartel Curso de la Berrea de Víctor Quero

Haz click en la imagen para ver toda la información en el póster

También te dejo las guías que Víctor nos ha recomendado, por si quieres echarles un vistazo:

  • Huellas y rastros de los mamíferos ibéricos
  • Lobos, linces y osos. Los grandes carnívoros ibéricos a través de sus rastros
  • Guías de huellas, señales y rastros (Euskal Herria)

Y hasta aquí la entrevista de hoy. Ahora me encantaría saber qué te ha parecido. ¿Has practicado el rastreo de fauna alguna vez? ¿Te has planteado dedicarte a ello? ¿Has hecho algún curso sobre el tema? ¿Cuál es tu experiencia? Ya sabes que me lo puedes contar aquí mismo, en los comentarios, o bien en el correo y por las redes sociales 😉 Anímate y participa, que así aprendemos entre todos 😉

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Publicado en: Entrevistas Etiquetado como: biología, excrementos, fauna, huellas, indicios, naturalista, rastreador, rastreo, rastros, salidas laborales, transectos

Un día buscando desmán ibérico

17/09/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Hoy te contaré un poco sobre la metodología de trabajo con este curioso mamífero. Al tratarse de un animal con hábitos acuáticos la metodología de muestreo es algo peculiar y se basa en encontrar sus excrementos entre las rocas del río. Pero antes de nada tengo que presentarte al protagonista de este post.

Haciendo censos de desmán ibérico

El desmán ibérico

El desmán ibérico o Galemys pyrenaicus es una micromamífero de la familia Talpidae, grupo al que pertenecen los topos, por ejemplo. Su distribución se encuentra restringida a la Península Ibérica, en los Pirineos, la cornisa cantábrica, norte de Portugal y a lo largo del Sistema Central.

De hábitos acuáticos, se alimenta de pequeños crustáceos y larvas acuáticas principalmente, aunque también pueden depredar lombrices. A pesar de que la especie fue descrita en 1811 se desconoce buena parte de su ecología y su biología. La especie se encuentra catalogada como vulnerable según la UICN.

Metodología

Últimamente he tenido la suerte de trabajar en el LIFE+ Desmania en Castilla y León, lo que me ha permitido echarles muchas muchas horas a esto de buscar desmán. Además, también trabajé en esto mismo en el norte de Portugal, y alguna vez en Galicia. Estos estudios  se realizan mediante la búsqueda de excrementos de desmán en su hábitat, o lo que es lo mismo, en medio del río. Así que, como imaginarás, no es algo precisamente sencillo. Por eso voy a contarte, paso a paso, en qué consiste este tipo de muestreo.

1. Seleccionando las áreas

Para encontrar desmán hay que buscar las zonas que son propicias para estos animales. De entrada, tiene que ser un río. Tradicionalmente, se creía que el desmán sólo habitaba en ríos de montaña, con aguas rápidas, frías y limpias, donde abundan los tricópteros y plecópteros, Sin embargo, hoy en día se han encontrado desmanes en ríos muy distintos, con muy distintas condiciones y agua de muy distinta calidad.

Pero hay claves generales que nos ayudan a seleccionar los mejores sitios para muestrear:

  1. Zonas de rompientes, con abundantes rocas: para poder encontrar excrementos necesitamos rocas. Estos animales cazan buceando en las aguas, y de cuando en cuando, salen del agua, situándose en pequeñas agujeros entre rocas, donde se sienten seguros de los depredadores. Allí se asean y dejan algún «regalito». Por eso es imprescindible que haya rocas. Aunque haya desmán, si no hay rocas, será imposible encontrar sus excrementos.
  2. Aguas rápidas: según parece, este animalillo tiene preferencias por zonas de corrientes rápidas alternadas con pozas y remansos.
  3. Abundante refugio: es una condición importante, ya que son muchas las especies que depredan sobre el desmán: rapaces, nutrias, visones… Es un plato apetecible, así que sus territorios deben estar bien provistos de zonas seguras donde acicalarse, refugiarse y criar.
  4. Buenos accesos: esto es más una cuestión de pragmatismo y de ser prácticos. Cuando se trata de hacer centenares de puntos de muestreo es importante poder aprovechar bien el tiempo. Si inviertes todo un día en llegar a un punto, no compensa. Pero ojo, en ocasiones hay puntos en los que, por su especial interés, habrá que invertir varias horas por su difícil acceso. Pero todo lo que se pueda facilitar, mejor 😉
Senda rocosa para muestrar
Como ves, no siempre es sencillo llegar a los puntos o el tramo muestreado en sí. Pero… ¿y lo que mola? 😉 La foto me la ha cedido amablemente Ángel Fernández.

Normalmente estos emplazamientos se sitúan a ojo de buen cubero mediante algún programa de GIS para la planificación. Luego ya, sobre el terreno, se irán modificando en función de las características del terreno, ya que no siempre lo que se ve en la ortofoto tiene que ver con lo que uno se encuentra in situ.

2. Familiarizándose con el objeto de búsqueda

Como ya he dicho, se trata de un mamífero acuático, por lo que hay que buscarlo en los ríos, preferiblemente en zonas rocosas, con sucesiones de rápidos y pozas remansadas. Pero lo importante de esto, y con lo que hay que familiarizarse más, no es el bichejo en sí.

Hombre, si viésemos a un desmán buceando alegremente en busca de sus presas, ya podemos decir que hay desmán en ese tramo. Pero como son muy esquivos y difíciles de ver (no por lo feo, que también, sino por lo elusivo) pues tendremos que buscar otros indicios de su presencia: excrementos 😛 Porque eso, y no otra cosa, es lo que vamos a buscar.

Excremento de desmán ibérico sobre una piedra
Y este será el oscuro (y pestilente) objeto de deseo por el que harás muestreos de desmán. La foto no es demasiado buena, pero es complicado meter la cámara en alguno de los lugares donde suele cagar el susodicho 😛

¿Y cómo reconocerlo? Pues con práctica. Con mucha práctica. Pero voy a darte algunas pautas:

  1. Morfología: el excremento característico y fresco tiene forma alargada y presenta una serie de encadenamientos, a modo de morcillas, que lo diferencian de otros restos dejados por otros animales, como pueden ser el musgaño de cabrera (Neomys anomalus). Sin embargo, esta morfología puede ser muy variable y cambiar en función del grado de degradación del excremento.
  2. Tamaño: de algo más de un centímetro. Sensiblemente más grande que el de musgaño de Cabrera, que ocupa un nicho ecológico similar y se encuentran juntos a menudo.
  3. Tacto: al estar recubierto de una especie de moco denso, el tacto es untuoso, oleoso. Cuando es fresco, si se presiona, no se disgrega. No se aprecian restos visibles de sus presas.
  4. Aroma: sí, mucho me temo que es una de los caracteres distintivos más característicos. Posee un aroma intenso a… bueno, cada uno lo define de una forma 😛 Pero es algo así como a  gambas podridas 😛 Lo cierto es que una vez que hueles el primero ya no lo olvidas 😉
  5. Tinción: cuando se sumerge en alcohol para conservarlo lo tiñe fuertemente de un tono amarillo, aunque puede variar hasta el naranja o el verde. También es un carácter diagnóstico importante.
  6. Presencia de gusanos: parece ser que algunas larvas tienen querencia por este tipo de excrementos. No es exclusivo del desmán, pero si bastante común en algunas zonas.

Además, el excremento puede aparecer aislado o en letrinas más o menos grandes (desde un par de excrementos a una buena cantidad de ellos, apelotonados unos encima de otros). Sin embargo,  es difícil encontrar el «excremento perfecto», ya que el tiempo que haya transcurrido desde que lo expulsó el animal, la temperatura ambiental, las salpicaduras de agua o la presencia de gusanos pueden alterarlos. Aunque no cumpla todos los indicadores puede ser un excremento de desmán. Pero incluso cumpliéndolos, la única forma incontestable de averiguarlo es mediante análisis genéticos o por medio de la presencia de pelos de desmán que ingiriese durante el acicalamiento.

3. Paseando por el río

El siguiente paso, como reza el dicho: «quien quiera peces, que se moje el culo». O lo que es lo mismo, toca meterse en el río. Para los que no lo hayan hecho nunca, andar por el río es complicado. Muy complicado. De entrada hay que llevar un calzado adecuado. Y vadeador.

Algunos modelos de vadeadores de neopreno incluyen botas de goma, que pueden ser muy resbaladizas cuando hay algo de limo o de algas sobre las rocas. Otros modelos de gore-tex llevan un escarpín de neopreno incoporado y usan botas externas específicas. Estas botas, aparte de agujeros para desaguar, llevan un fieltro en la suela, así como unos clavos, para evitar deslizamientos indeseados sobre las rocas. Seguramente haya más modelos de vadeadores, pero son los que yo he usado.

Hay que tener cuidado con la fuerza de la corriente, ya que incluso llegando por debajo de la cintura puede no sólo impedirte casi avanzar, sino tirarte y que acabes empapado, como poco. ¡No te fíes!

Normalmente se realizan transectos de unos 200 m, ya que algunos estudios previos han demostrado que en esa distancia, cuando hay excrementos, aparecen la mayor parte de ellos. Recorridos más largos te harían malgastar tiempo, mientras que andando menos distancia corres el riesgo de no encontrar nada si la densidad es baja.

Sin embargo, como en todos los muestreos, cuando encontramos indicios de su presencia, sabemos que hay desmán; pero cuando no se encuentran no se puede excluir tajantemente, ya que podría haber en baja densidad. Por ello los transectos suelen repetirse en máximo estiaje y en  época invernal.

Los mejores lugares para encontrar excrementos son las rocas situadas en alguna concavidad protegida, bien por ramas o bien por otra roca o rocas de mayor tamaño. Muchas veces están en lo más hondo de un hueco, sobre la piedra donde apenas llegas con la mano. Tocará agacharse, ponerse de rodillas, usar palos y otras herramientas… 😛 Lo que dicte la imaginación y la elasticidad de cada uno 😉

Los excrementos situados en rocas del centro del río, rodeadas completamente de agua, tienen más probabilidades de que sea desmán, ya que pocos animales con excrementos similares tienen los mismos hábitos. En la orilla es más probable encontrar excrementos de rata de agua (Arvicola sapidus), musgaño, rata (Rattus rattus o R. norvergicus) o incluso pájaros y reptiles, que si se encuentran algo lavados por el agua pueden tener un aspecto similar a los de desmán. Eso sí, siento decirte de nuevo que no es una regla infalible 😉  Y que también tendrás que buscar en las orillas 😛

4. Guardando las muestras

Las muestras que tomes las guardarás en eppendorfs llenos de alcohol etílico, para preservarlas y evitar la degradación del ADN. Como ya te comenté, la mejor forma de asegurarse de que efectivamente son excrementos de desmán es mediante análisis genético. Por ello, y aunque existen marcadores específicos de desmán, es conveniente coger los excrementos con pinzas, para evitar la contaminación. Aunque con esos marcadores y con las técnicas genéticas actuales, aunque esté contaminado con ADN humano si es de desmán, lo sabremos 😉

Muestras de excrementos de desmán ibérico
Un par de botecitos con excrementos de posible desmán. Se ven esas «morcillitas», mantienen la estructura (no se deshacen en el alcohol) y tiñe maravillosamente. Y apestaban 😛 Sin embargo, y aunque es casi seguro que era desmán, hasta la prueba genética no se puede asegurar

Los botes se cerrarán convenientemente y se etiquetarán con un identificador único (en nuestro caso funcionaban muy bien las etiquetas hechas con impresora láser, que es el elemento rectangular que se ve dentro de los botes). No olvides asociar cada identificador con el punto de muestreo. Posteriormente, las muestras se almacenarán en una nevera en frío (sin congelar). Y después, al laboratorio 😉

Otras consideraciones

Si el muestreo es para ver presencia o ausencia, con encontrar un excremento 100% seguro (análisis de ADN incluido) se daría por confirmado. Para hacer estimas de densidad, habría que hacerlo mediante identificación individual de ADN (posible pero bastante caro) o mediante trampeo con nasas. Se pueden hacer estimas relativas en función de la cantidad de excrementos encontrados, pero grosso modo, para ver si hay más o menos que en otros sitios. Pero es imposible atinar a nivel de individuos así.

Mencioné que también se pueden reconocer los pelos del desmán en sus excrementos. Los pelos más largos del desmán tienen una forma característica, un ensanchamiento a modo de punta de lanza que resulta inconfundible. Por ellos, las muestras más antiguas o peor conservadas se suelen usar para buscar pelos, ya que el ADN suele estar en mucho peor estado.

Pero también se pueden encontrar pelos en excrementos de nutria. Este depredador generalista también come desmán siempre que puede. Y cuando lo come, lo caga (pelos incluidos). Así que una excremento de nutria que contenga pelo se puede recoger para buscar desmán. La nutria se puede mover varios kilómetros en poco tiempo, así que no implica que haya desmán justo donde se encontró el excremento, pero al menos se sabe que está cerca.

Un río con abundante piedra
Lo bueno de este trabajo es que te permite recorrer rincones espectaculares. ¿Cuánta gente acude a trabajar a una «oficina» como ésta? 😉

Y hasta aquí una breve introducción a cómo se realizan los muestreos de este curioso animal. La experiencia es importante a la hora de identificar tanto los excrementos como los mejores lugares donde buscarlos. Pero el arma principal es la paciencia 😛

¿Tú has realizado algún muestro de este tipo alguna vez? ¿Qué te pareció? ¿Has trabajado con alguna especie con hábitos similares? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

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Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: desmán ibérico, excrementos, metodología, muestreo

Las 5 cosas más extrañas que he hecho como biólogo

20/04/2015 by Bichólogo 14 comentarios

El de biólogo es un trabajo que se presta a investigar cosas de lo más variopinto. El estudio de la vida, la Biología, implica tantas, tantas cosas que por fuerza alguna de ellas son extrañas y rebuscadas. No sólo se estudian los seres vivos en sí mismos, sino sus partes, sus procesos internos, las relaciones que se establecen entre ellos y con el medio. Hasta se investigan sus historias evolutivas y como se han ido adaptando a su entorno desde el punto de vista de la evolución. Las posibilidades son casi infinitas.

A lo largo de mi experiencia profesional he tenido que hacer de todo: anillador específico, técnico de campo, instalar cajas nidos para unos jefes y hecho el seguimiento para otros, redactar artículos y memorias técnicas, recoger muestras, prepararlas, analizarlas en el laboratorio, tratamiento estadístico de datos, dar y recibir charlas de lo más dispares, preparar presentaciones en power points… Pero creo que las cinco siguientes se llevan la palma en cuanto a lo extravagante o lo original. Y todas ellas han dado lugar a situaciones cuando menos curiosas a la hora de explicar a mi familia y amiguetes en qué trabajaba.

Esperma visto bajo el microscopio óptico

LAS 5 COSAS MÁS EXTRAÑAS EN QUE HE TRABAJADO

1. Masturbar pajaritos

Esta es, sin duda, una de mis favoritas. Con motivo de mi estancia breve en el Museo de Historia Natural (NHM) de Oslo tuve la oportunidad de trabajar en temas de competencia espermática. Y aunque principalmente analicé las muestras, sí que tuve que tomar alguna con mis propias manos. Sí, imaginad que tenéis un pequeño pajarito de menos de 20g de peso en vuestras manos y tenéis que obtener una muestra de esperma. Y contando con que eres tú mismo el que tiene que sujetar al animal, que no debe pasar demasiado tiempo en la mano para evitar estresarlo (¡recordad lo que os contaba en el post del anillamiento!). Estresante 😛

Por no hablar de las bromas y chanzas consecuentes de los compañeros: “¡Dile cosas bonitas al oído antes, hombre!”, “Mírale, te está haciendo ojitos”, “Ese seguro que vuelve, le has dejado contento”.

2. Analizar muestras de Chernobyl

Esta está relacionada con la anterior. Pues durante la misma estancia en Oslo me ofrecieron la oportunidad de analizar unas muestras de esperma cogidas en Ucrania, en el área de influencia de la antigua Central de Chernobyl. Imaginaros mi cara. ¿Esperma de Chernobyl?

Buscando anormalidades en el esperma de pajarillos de Chernobyl. ¿Notáis vosotros algo raro? ;)
Buscando anormalidades en el esperma de pajarillos de Chernobyl. ¿Notáis vosotros algo raro? 😉

Por supuesto que acepté. Me pasé un mes preparando muestras, observándolas en el microscopio, tomando fotografías y analizando aberraciones y malformaciones. Y fue productivo. Muy productivo. Podéis ver la prueba en este artículo, resultado de dicha colaboración con el NHM de Oslo.

3. Recoger excrementos de mamíferos

Prácticamente todo el tiempo que he estado en la consultoría medioambiental lo he pasado realizando transectos de mamíferos, para tratar de averiguar presencia/ausencia y su abundancia relativa. Y dado que los mamíferos son por lo general esquivos y difíciles de ver, pues sólo nos queda buscar sus rastros. Las huellas quizás sean el más obvio que nos viene a la mente, pero en general es más sencillo encontrar sus excrementos.

Excremento de desmán
Excremento de desmán ibérico hábilmente depositado en un hueco bajo una piedra en medio del río 😛

Y así he andado buscando (y a menudo recogiendo) muestras de un respetable número de especies: lobo (aunque más comúnmente eran de perros asilvestrados), zorro, jabalí, corzo, conejo, libre, tejón, jineta, garduña, pequeños mustélidos, nutria y desmán ibérico, y seguro que se me olvida alguno. Hubo una época en la que simultaneaba este punto con el primero. Me encantaba ver la reacción de la gente cuando me preguntaba a qué me dedicaba y yo respondía: “Pues ahora mismo recojo mierda de lobo y soy mamporrero de pájaros”. ¡Sus caras eran un poema!

4. Tapar nidos

Durante un par de temporadas de campo al menos, el tapar nidos por la noche me quitaba no sólo el sueño, sino mi vida social, que se hundía hasta lo irrisorio entre marzo y julio. Y es que por aquella época yo monitorizaba una colonia de avión de más de 200 parejas. Y claro, la única manera de saber quienes eran los padres (al menos los “oficiales” ya que hay numerosas cópulas fuera de la pareja) era yendo a la colonia de noche, tapando la entrada de los nidos y volviendo muy temprano al día siguiente, para capturar a los padres. Esto sólo se podía hacer cuando ya había pollos en el nido, que es cuando ambos padres duermen dentro del nido. Por eso había que capturar, anillar, medir y tomar muestras de sangre a los adultos inmediatamente y bien tempranito, para que pudiesen ponerse a cebar a los pollitos inmediatamente.

Nido de avión común
Nido de avión común a medio hacer en la ventana de mi dormitorio

Como podéis imaginar, los pajarillos no entienden de horarios, y esto me tocaba hacerlo incluso en los fines de semana. Así que no era raro que me fuese a tomar algo con mis colegas y, a eso de las 22:30, decirle: “Bueno, chicos. Me voy a tapar nidos. Nos vemos la semana que viene, que hoy me toca levantarme a las 6:00”. Vaya vida 😛

5. Ser curtidor de gallinas

A veces, para realizar una tesis doctoral, hacen falta adquirir determinadas aptitudes “especiales”. En tiempos estuve a punto de irme a Bolivia con mi colega de Bioblogía a hacer el doctorado sobre ardeidos de los pantanales de por allí. Pero para ello debíamos aprender varias cosas: a montar a caballo a la española, a disparar con rifle y a preparar pieles de aves para su conservación en museos. Fácil, ¿no? Quién no tiene un caballo, un rifle, un campo de tiro y un montón de pájaros para despellejar?

Pero finalmente logramos iniciarnos en todas y cada una de las habilidades que se nos requerían, gracias a la suerte y el ingenio. Y como necesitábamos un flujo de aves finadas, decidimos pasarnos por un matadero de aves, donde amablemente nos proveyeron de todas aquellas que llegaban muertas. Así que provistos de batas, guantes de látex, mascarilla (quién sabe que tendrían esas gallinas) y el material de disección de las prácticas en la carrera nos pusimos manos a la obra. Afortunadamente no tuvimos que hacerlo mucho, ya que abandonamos la idea del doctorado en Bolivia cuando estalló una pequeña revolución allá por 2005, justo en el sitio donde íbamos a estar afincados. Pero eso es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión 😉 😛

Todo esto no es sino una pequeña muestra de las cosas que hace un biólogo. No son todas pero desde luego sí las más raras.  Y ahora os toca contarme a vosotros. ¿Qué es lo más raro que habéis hecho gracias a la Biología? ¿Qué estaríais dispuestos a hacer? No seáis tímidos y decídmelo en los comentarios o por las redes sociales 😉

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