• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar al pie de página

El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

  • Home
  • About Us
  • Contact Us
  • Block Examples
  • Landing Page

aves

Un día monitorizando una colonia de hirundínidos

06/07/2017 by Bichólogo 1 comentario

Buena parte de mi vida profesional la he pasado estudiando dos especies de hirundínidos migradores: la golondrina común (Hirundo rustica) y el avión común (Delichon urbicum). Y para ellos monitorizábamos sus respectivas colonias, desde el momento en el que llegaban los primeros individuos hasta que dábamos por terminada la temporada reproductora.

Monitorizando colonias de hirundínidos

Es un proceso largo y que requiere una enorme inversión de tiempo y esfuerzo, pero que a cambio te proporciona una gran cantidad de información, de datos, y la posibilidad de realizar estudios experimentales muy interesantes. Por eso hoy te voy a contar cómo es un día trabajando en una de estas colonias.

La estacionalidad

Una de las características más importante de este tipo de trabajo es su marcada estacionalidad. Todo el trabajo de campo se concentra en apenas 5 meses de actividad frenética, mientras el resto del año se realizan labores de gabinete: procesado y análisis de datos, elaboración y publicación de artículos científicos.

Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes: si te gusta el campo, vas a tener todo el que quieras y más durante esos meses. Pero a cambio, el resto del año te vas a ver relegado a trabajar desde tu escritorio, estudiando dando forma a todos los datos que has ido recopilando.

Además, este ritmo de trabajo intenso provoca que, a menudo, haya que realizar largas jornadas de campo, con horarios que para nada se adaptan a los de un trabajo convencional. Dado que la recogida de datos durante la época reproductora se ve reducida a unos pocos meses al año (que pueden ser bastante menos en otras latitudes), hay que concentrar todos los esfuerzos en esa época, aunque implique el tener que acoplar tus ritmos al de la especie que estés estudiando. No hay otra manera de hacerlo.

Volverán las oscuras golondrinas…

Pues sí, mi temporada de campo comenzaba, como decía Bécquer, cuando las golondrinas volvían de sus cuarteles de invierno en África. Cuando se acercaba la fecha, había que hacer visitas esporádicas para detectar el momento en que llegaban los primeros adultos, que solía ser alrededor de finales de febrero.

A partir de ese momento, comenzábamos a capturar adultos mediante el empleo de redes japonesas colocadas estratégicamente, según la especie. Por ejemplo, en el caso de las golondrinas, que criaban en un cortijo, la noche anterior cerrábamos puertas y ventanas de las habitaciones donde hacían los nidos para, al día siguiente bien temprano, colocar la red en la puerta y abrirla, para que todos los individuos fuesen cayendo al tratar de salir al exterior. Con los aviones, que criaban en el exterior de un edificio, colocábamos las redes en zonas de paso, para atraparlos cuando volvían a los nidos.

Datos, datos y más datos

Independientemente de los experimentos que se fuese a realizar (o no) ese año, cada temporada de campo intentábamos capturar todos los adultos de la colonia y anillar todos los pollos nacidos, llegando a capturar más del 98% de todos los individuos año tras año. Esto es así gracias a las peculiares características de nuestras colonias, que no sólo eran muy accesibles sino que, en el caso de la de golondrina, al estar en un cortijo, nos era muy sencillo controlar las habitaciones ocupadas por las aves.

Como te imaginarás, esto supone una enorme cantidad de datos. Cuando capturábamos un individuo tratábamos de conseguir la mayor cantidad de información posible. En primer lugar, los anillábamos con una anilla metálica numerada y una combinación única de anillas de colores de PVC, de modo que también pudiéramos reconocerlo mediante observación directa.

Una vez que teníamos al animal identificado, se tomaban toda una serie de medidas corporales, tales como la longitud del pico, el tarso, la quilla, el ala, la envergadura, el peso o la longitud de las rectrices externas e internas. También se podían medir otra serie de rasgos, en función del estudio que se estuviese realizando, como puede ser el número de ectoparásitos que se aprecian en las plumas (tanto ácaros como malófagos).

Por si fuera poco, también solíamos tomar una muestra de sangre, tanto para el cálculo del hematocrito como para ver el número y tipo de parásitos sanguíneos. En ocasiones, según el estudio, también tomábamos una muestra de plumas o incluso una muestra de esperma, que serían analizadas posteriormente en el laboratorio.

Pero no sólo hay que llevar un control de los adultos, sino también de los pollos. Hay que calcular muy bien las edades, ya que es necesario anillar a los pollos y tomarse una muestra de sangre cuando son suficientemente grandes como para colocarles la anilla que le debe durar toda la vida, pero no tan grandes como para que salgan volando antes de que puedas anillarlos.  Además, si cada pareja tiene entre 10 y 15 pollos estación reproductora, imagina la enorme cantidad de trabajo y de coordinación que implica, ya que todo esto se solapa con los estudios que se hacen de los adultos.

Arriba y abajo, arriba y abajo

Teniendo en cuenta cómo construyen sus nidos, buena parte del trabajo en las colonias de hirundínidos consistía, principalmente, en subir y bajar escaleras. Necesitamos acceder directamente a los nidos, bien sea para llevar un control de la puesta (cuando se pone el primer huevo, cuando se pone el último, cuántos huevos se han depositado, el día exacto de su eclosión o cuando hay que anillar a los pollos).

Para obtener toda esta información, había que realizar visitas periódicas a la colonia, de tal manera que molestásemos lo menos posible a los animales pero que podamos llevar un control exacto de la evolución de cada evento reproductivo de cada pareja, lo que supone un control cada dos o tres días.

Teniendo en cuenta que las colonias pueden llegar a incluir varios centenares de parejas, que en latitudes como la de España cada pareja puede tener hasta tres puestas de 5 huevos en una única estación reproductora y que cada pareja inicia la puesta en el momento que cree conveniente, imagina el control tan estricto de los tiempos que hay que tener para asegurarte de que todos los datos son comparables y la de veces que uno tiene que subirse o bajarse de la escalera jeje.

¿Quien es el padre?

Algo muy importante a la hora de hacer estudios en este tipo de colonias es poder asignar con seguridad la paternidad de los distintos pollos. No sé si alguna vez has tenido la oportunidad de ver una de estas colonias, pero seguramente has visto volar a alguna golondrina (u otro hirundínido) y te darás cuenta de que entran y salen, van y vienen, a una gran velocidad. Y si tienes casi un centenar de nidos, no es sencillo averiguar quién es quién en esto de la paternidad 😉

Si recuerdas lo que te he contado antes, a las golondrinas les poníamos unas anillas de colores que permitían su identificación visual. Así que, armándonos de paciencia y un buen par de prismáticos, nos colocábamos en un hide en medio de la habitación y, mediante la observación continuada de cada nido, íbamos identificando a los adultos que entraban en cada nido.

Se trata de un trabajo ímprobo, que requiere muchas horas de observación, ya que no es raro que los machos puedan intentar colarse en otro nido para echar una canita al aire, lo que dificulta las labores de identificación de los progenitores. Pero con un trabajo de observación cuidadoso, siempre se termina descubriendo a los verdaderos padres (y a algún que otro bígamo, que andaba a dos nidos a la vez :P).

En el caso de los aviones, este proceso es algo más sencillo, ya que la estructura del nido es distinta. Al tener sólo un pequeño agujero de entrada, podíamos llegar de noche, cuando sabíamos que los dos adultos están dentro del nido con los pollos, tapar esa entrada y volver al alba del día siguiente, para abrirla, capturar a los padres y liberarlos rápidamente, de modo que puedan salir a cebar a los pollos inmediatamente.

El resultado

Pues el principal resultado de este trabajo, sobre todo si este esfuerzo se mantiene en el tiempo, es una enorme base de datos con miles de registros morfológicos, de éxito reproductivo y de parentesco. Esto es una herramienta de valor incalculable para cualquier científico, pues te permite hacer toda una serie de estudios longitudinales que, bien combinados con una serie buenos experimentos, puede llevarte a obtener una gran cantidad de información valiosa y una buena colección de artículos científicos.

Son muchos los grupos de investigación que trabajan en una determinada zona, con una o varias colonias de distintas especies, o todo un conjunto de cajas-nido colocadas en el área, como en aquel proyecto en el que participé como técnico de campo en Suecia.

Son proyectos muy grandes, pero que también deben ser financiados a largo tiempo, lo que no siempre es sencillo a corto plazo. Pero si tienes la posibilidad de trabajar en unos de estos proyectos, no sólo vas a aprender mucho sobre la ecología de la especie en cuestión, sino sobre el propio método científico.

Se trata de una experiencia tan enriquecedora como agotadora y que, personalmente, me ha marcado y me ha aportado mucho a nivel profesional. Una experiencia apasionante que, si no se organiza bien, puede convertirse en un caos total y dar al traste con toda una temporada de campo y con todos los datos que se han ido recopilando. Así que ojito a la hora de organizarte y mantener al día el calendario.

Y hasta aquí con el post de hoy. Hacía tiempo que no escribía y, aunque sigo estando aún más liado si cabe, ya lo echaba de menos. Así que cuéntame: ¿qué te ha parecido el artículo? ¿Tienes experiencia en esto de estudiar alguna colonia de aves? ¿Te gustaría trabajar en algún proyecto de este tipo? No te cortes y cuéntame tu experiencia, bien en los comentarios o mandándome directamente un correo 😉

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: artículos científicos, aves, avión común, biología, ciencia, colonia, datos, estudios, golondrina, hirundínidos, reproducción

Un día analizando muestras de esperma de aves

12/01/2017 by Bichólogo 6 comentarios

Ésta es, con diferencia, una de las cosas que he hecho a lo largo de mi trabajo como biólogo que más suele llamar la atención de la gente. Y es que dedicarse a recolectar, analizar y medir muestras de esperma de paseriformes no es una labor que se puede llamar común 😛 Por eso hoy te voy a contar uno de mis días trabajando en este área tan poco conocida como fascinante: la competencia espermática en aves.

Metodología de análisis de muestras de esperma de aves

¿Cómo se llega a trabajar en eso?

Pues casi por azar. En el grupo de investigación donde yo trabajaba como becario predoctoral en la Universidad de Extremadura comenzaron a colaborar en estudios de competencia espermática. Así, durante algunas sesiones de anillamiento, donde normalmente tomábamos muestras de sangre, además de hacer algunos experimentos comportamentales, tuvimos también que tomar muestras de esperma de las distintas especies que íbamos capturando.

Conforme continuaba la colaboración, se adquirió un microscopio óptico preparada para poder hacer medidas morfológicas del esperma. Sin embargo, ninguno de los que integrábamos el grupo por aquel entonces teníamos experiencia en su manejo ni en la técnica necesaria para analizar la muestras y tomar las medidas correctamente. Hasta entonces, nuestro trabajo se había reducido a tomar muestras durante nuestros propios trabajos y proyectos.

Dado que por aquel entonces yo estaba trabajando en mi tesis doctoral, decidí junto con nuestro supervisor que realizaría una estancia breve en Oslo, en el Museo de Historia Natural, donde hay un grupo de investigación muy activo con amplia experiencia en la materia. De esta forma podría aprender la técnica y luego aplicarla en nuestros propios estudios y con nuestro propio material. Y dicho y hecho, partí para pasar los dos meses de invierno más crudo en Noruega 😛

Tomando las muestras

La técnica es tan sencilla como sorprendente y estoy seguro de que no se aleja mucho de lo que estás pensando 😛 En primera lugar hay que colocar al ave en una postura cómoda, sujetándola con una sola mano, de tal forma que esté inmovilizada, con las patas sujetas y puedas apoyar el pulgar sobre la cloaca del animal. Con la mano libre, colocas el pulgar y el índice junto a la cloaca y con esos tres dedos realizas un suave masaje en la zona.

Hay que tener cuidado con no ejercer demasiada presión para no herir al animal y mantener un ritmo constante, hasta que se produzca la eyaculación. Entonces se toma una pequeña muestra con un microcapilar  y se mezcla en una disolución de fomaldehído específica para fijar la muestra y evitar que los espermatozoides se peguen unos a otros formando grandes conglomerados que hacen casi imposible su conteo y medición.

Como supondrás, las jornadas de toma de muestras daban para un montón de chistes, especialmente cuando algún pajarillo avezado volvía a caer por segunda vez en la red. Personalmente, no he realizado muchas tomas de muestra por mí mismo, más allá de aprender la técnica, sino que trabajé analizando muestras que teníamos ya recogidas de España y con otras, para mí más interesantes, procedentes de golondrinas (Hirundo rustica) de Chernobyl. Como puedes ver, y a pesar de ser un estancia breve destinada a aprender una determinada técnica, resultó ser muy provechosa a nivel de publicaciones 😉

En el laboratorio

Yo siempre me he considerado un biólogo de bota, pero aunque uno se dedique al trabajo de campo casi siempre hay más o menos cantidad de trabajo de laboratorio. No se trata de compartimentos estancos, sino más bien al contrario, complementarios. Y que deberás equilibrar en función de tus gustos y los requerimientos de tu proyecto.

Una vez teníamos las muestras fijadas y bien conservadas tocaba el que iba a suponer el grueso del trabajo. Por un lado, había que preparar los «frotis» de esperma, de modo que pudiésemos observarlos correctamente al microscopio. Al contrario que con otros tejidos, en este caso no necesitamos una tinción o un contraste, sino que son fácilmente observables sin un tratamiento previo específico.

Aún así, el proceso de preparación de las muestras es largo y laborioso. Primero hay que tomar unos pocos microlitros con un micropipeta y extenderlos pacientemente en una serie de líneas paralelas a lo largo del eje mayor del portaobjetos. De esta forma nos aseguramos de cubrir una buena parte de la superficie con una capa fina, de modo que los espermatozoides, muy abundantes en las muestras, no se superpongan y se pueden identificar individualmente con facilidad.

Una vez hecho esto se dejaba secar y fijar al aire durante algunas horas. Al evaporarse el formaldehído, los espermatozoides quedaban adheridos al cristal. Para eliminar las sales y otros restos que quedan en el portaobjetos se lavaba cuidadosamente con agua destilada y se dejaba secar al aire de nuevo. Una vez evaporada el agua ya se puede pasar al examen microscópico 😉

En el microscopio

El primera paso solía ser revisar los frotis en un microscopio óptico ordinario a 40 aumentos simplemente para ver si se apreciaban espermatozoides en la muestra o no. Y es que, dado que en la cloaca de las aves confluyen las heces y el esperma, no siempre es fácil saber qué es lo que realmente hay en la muestra que acabas de tomar. Por eso, se examinaban las muestras buscando la presencia de esperma. Si se encontraba, se pasaba a la siguiente etapa. Si no, se volvía a repetir el frotis y, si de nuevo no aparecían espermatozoides, se desechaba esa muestra.

Espermatozoides a 200 aumentos
Una de las múltiples microfotografías que analicé para el estudio sobre paseriformes de Chernobyl. En ella se pueden apreciar malformaciones en las cabezas de algunos espermatozoides.

Una vez que sabemos que tenemos espermatozoides en nuestra muestra pasamos a otro tipo de microscopio. El que yo usaba, un modelo de Leica, llevaba incorporada una cámara para la toma de microfotografías, además de un software que me permitía medir directamente sobre la imagen distintos rasgos del espermatozoide, como la longitud de la cabeza, de la parte media o de la cola, todo ello a unos 200 aumentos.

Y aquí viene el meollo de la cuestión. Gracias al software que acompañaba al microscopio, podía tomar microfotografías de del esperma, a una resolución y con unos aumentos suficientes para poder tomar las distintas medidas necesarias para el estudio.

Además, podía almacenar esas microfotografías, debidamente renombradas, para su posterior estudio con otros programas de  análisis digital de imágenes, como ImageJ, para realizar otra serie de estudios.

Sin embargo, y dado el volumen de muestras que analizamos, el trabajo lo realizábamos en bloque. Primero preparé todas las muestras juntas, para luego realizar las microfotografías y mediciones y posteriormente analizar todos los datos, aumentando así la eficiencia.

La utilidad y los resultados

Durante mi estancia breve en Oslo, estuve tomando medidas morfométricas de varias poblaciones de golondrinas, para relacionarlas con la intensidad de la competencia espermática. En posteriores visitas a Oslo, usando la misma metodología, estuvimos analizando el daño que la radiación aún existente en Chernobyl ocasionaba en la morfología de los espermatozoides de distintas especies de paseriformes.

Como ves, se trata de una técnica muy útil y relativamente sencilla, que permite ahondar en campos muy interesantes de la ciencia. Para mí ha sido una de las mejores experiencias en la realización de una estancia breve, así como una de las más fructíferas. Y me ha dado un montón de anécdotas que contar, además de este post 😛

Y hasta aquí el post de hoy. Espero que te haya resultado interesante y que, al menos, haya despertado tu interés por una área tan interesante como la competencia espermática. Ahora, cuéntame 😉 ¿Qué te ha parecido el post? ¿Has realizado algún trabajo parecido en las mismas especies o en otro grupos animales? Cuéntamelo todo en los comentarios 😉 ¡Te espero!

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: aves, competencia espermáticas, esperma, estancias breves, muestras biológicas, paseriformes

Un día de guía de naturaleza

12/05/2016 by Bichólogo 4 comentarios

Dar a conocer la naturaleza al público puede ser una profesión de lo más satisfactoria. No sólo te permite convertir algo que te gusta en una profesión sino que, además, estás contribuyendo a a la conservación de esas especies o ese espacio por el que estás guiando. Hoy voy a hablarte de como es esa experiencia. O, al menos, de como ha sido para mí. Pues recientemente he tenido la oportunidad de guiar a un grupo de pacenses a lo largo del tramo de río que atraviesa la ciudad, ayudándoles a descubrir el maravilloso tesoro natural que encierra. Esto fue posible gracias a la Asociación de Amigos de Badajoz, entidad que se esfuerza en dar a conocer el rico patrimonio de esta ciudad, tanto histórico como natural, en este caso.

Un día de guía de naturaleza

La idea

Siempre he sido un enamorado de Extremadura en general y de Badajoz en particular. Cuanto más viajo, cuanto más conozco otros países, más aprendo a apreciar todo lo que ofrece mi ciudad. Situada en un enclave estratégico, con más de 1200 años de historia a sus espaldas, Badajoz no sólo ostenta una gran riqueza arquitectónica y cultural, sino que también alberga una de las pocas ZEPAs urbanas de toda Europa.

Al encontrarse en medio de la ciudad, cualquier persona interesada puede acercarse y disfrutar de algunas especies tan emblemáticas como las garzas reales, las garcillas bueyeras o los martinetes. Y, sin embargo, este variado y rico tesoro natural permanece desconocido para la mayor parte de los ciudadanos. Es por ello que decidí proponer a Amigos de Badajoz la realización de esta visita guiada entre el Puente Real y el Puente de Palmas, un recorrido de apenas 2 km en el que pudimos disfrutar de 34 especies de aves.

La preparación

Cuando vas a guiar a un grupo de personas, sea donde sea, debes realizar una cierta preparación previa. No basta con saber mucho sobre las aves, sino que debes conocer los mejores sitios .

Como vivo bastante cerca del río, toda esa zona la tenía muy visitada. Sabía que en ese tramo de río es muy fácil avistar fochas comunes (Fulica atra), gallinetas (Gallinula chloropus) y garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides). Además, también son frecuentes por allí las gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombría (Larus fuscus), las gacetas comunes (Egretta garzetta) y garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), siendo también una buena zona para ver en vuelo a los martinetes (Nycticorax nycticorax), moritos (Plegadis falcinellus) y espátulas (Platalea leucorodia).

También conocía un buen punto de observación donde suelen rondar una pareja de calamones (Porphyrio porhyrio) y otra de avetorillos (Ixobrychus minutus), dos especies que, por su costumbre de esconderse entre el carrizo y los juncos, suelen pasar desapercibidas para el visitante casual. Y otro punto más donde podría encontrar vencejos reales (Tachymarptis melba) y así enseñar a los asistentes las diferencias con el vencejo común (Apus apus) que se ve fácilmente en casi cualquier parte de la ciudad.

Pero como nunca hay que confiarse demasiado, las semanas anteriores al día de la vista me dediqué a pasear una y otra vez por la zona por la que discurría la ruta. No sólo intentaba confirmar que los animales que solía encontrar seguían por allí, sino que buscaba alguna otra especie nueva que tuviese querencia por algún punto de la ruta. Así descubrí cómo los aviones solían ir a coger barro a unos charcos cercanos al paseo fluvial para poder hacer y reparar sus nidos, y localicé un par de nidos de gallineta que podían ser observados desde lejos con los telescopios sin molestar a los animales.

Además, presté atención a algunos foros donde se hablaba de avistamientos de aves en la zona, pudiendo así enterarme de la presencia de un ejemplar de gaviota cana (Larus canus) o confirmar que se había visto unos días antes un ejemplar de avetoro (Botaurus stellaris).

Fui anotando todos los detalles que pudiesen ayudarme a que viésemos el mayor número de animales durante la visita. Aunque cuando se trabaja con animales silvestres es imposible asegurar que los verás, a nadie le gusta ir a una visita para ver aves y no encontrar ninguna ???? Por eso es tan importante este trabajo previo, independientemente de lo mucho que te puedas conocer el lugar. Tanto en el caso del avetoro como en de la gaviota cana, aunque sabía por dónde se habían visto los dos ejemplares, no pude localizarlos ni antes ni durante la visita. La suerte, como ya te he dicho, juega un papel importante en esta profesión y debes de contar con ella (tanto con la buena como con la mala :P).

Vegetación en el puente viejo
Uno de mis puntos de observación favoritos (especialmente al atardecer): la vista desde el Puente de Palmas. Una zona genial por la abundante vegetación que sirve de refugio a numerosas especies de aves.

La ruta en sí

Amigos de Badajoz es una asociación sin ánimo de lucro bastante conocida en la ciudad. Todas sus actividades son gratuitas y esta no era una excepción. Así que esperábamos que viniese gente. La actividad había tenido cierta repercusión, pues me habían entrevistado en la radio local y había salido anunciada en prensa, pero hasta que no estuve en el lugar del encuentro no tenía ni idea de cuanta acudiría

Salí con tiempo,por si hubiese algún imprevisto. Llevaba mis propios prismáticos, unos de repuesto (por si alguien no tenía), mi telescopio y mi guía de aves. Y en bendita hora, pues mi novia y yo nos encontramos con un magnífico ejemplar de garza imperial muy cerca de nosotros y pudimos disfrutar contemplándolo durante unos minutos con el telescopio. Pero el deber es el deber, así que recogimos los bártulos y nos dirigimos al punto de encuentro. Allí se había empezado a reunir la gente y, a los pocos minutos, ya superaban la treintena. También, in situ, me entrevistó la televisión local y otro periódico.

Comencé presentándome (detalle importante :P) y dando una pequeña charla introductoria. Es fundamental ser consciente del nivel de las personas a las que vas a guiar. No es lo mismo dar una charla a gente que desconoce el tema, que a niños de colegio que a birdwatchers, por ejemplo. Tendrás que adaptarte a cada grupo y hablar su idioma (y no me refiero a la lengua, sino a su jerga, su forma de hablar, su nivel de conocimientos).

Recuerda que, al contrario que piensan algunos, usar muchos tecnicismos no te convierte en un mejor guía. Tienes que interpretar lo que la gente está viendo, traducirlo a palabras que puedan comprender, sabiendo que quizás muchos no tengan los conocimientos que tú posees. Pero tampoco debes rebajar el nivel demasiado, o pensarán que los estás tratando como tontos. Encontrar el equilibrio adecuado para cada grupo es todo un arte que se consigue sólo con práctica.

También es muy importante hablar con pasión. Las visitas guiadas son una forma de educación ambiental y por tanto tienes que transmitir conocimientos, inculcar valores, incitar a la gente a conocer, a descubrir su entorno y, sobre todo, a conservarlo. Y no hay mejor comunicador que aquel que es un apasionado de lo que habla. Porque la pasión es contagiosa, despierta la curiosidad, y esa es la mejor herramienta que tiene un guía para transmitir el conocimiento. Por tanto has de ser apasionado en lo que haces y en lo que dices, que tu audiencia perciba lo importante que es lo que les estás enseñando.

Una vez hechas las presentaciones propias y del lugar donde se iba a realizar la ruta, comenzamos a observar aves. La verdad es que tuvimos mucha suerte, ya que en esa zona hay varias islas con carrizo y abundante vegetación de ribera, lo que favorecía la presencia de la fauna. Nada más colocar los telescopios pudimos observar un nido de gallineta, una garza real, algún martinete y un par de garcillas cangrejeras.

Mi idea era ir avanzando rápido y hacer dos paradas largas, una en cada puente, porque hay buenos puntos de observación y son zonas donde se observan fácilmente calamones, avetorillos y nutrias. Pero la gente estaba tan entregada a la observación de todos los bichejos que fuimos observando que tardamos más de una hora y media en recorrer un kilómetro y medio. Sin embargo, creo que fue una buena idea adaptarse a lo que la gente quería, a su ritmo. El objetivo dejó de tener sentido y fuimos disfrutando del viaje.

Como ya te comentaba antes, estas rutas son una forma de educación ambiental. Por eso hay que aprovechar las oportunidades que el medio te brinda para concienciar a la gente. Así que aproveché un par de veces para enfocar algún grupo de aves  que estaban nadando junto a alguna botella o resto de basura flotantes, lo que me daba pie a hablar de la importancia de conservar el el río. El avistamiento de especies como el calamón o el morito, que hasta hace no mucho estaban restringidas a humedales bastante localizados, me permitió hablar un poco de cómo fluctúan las poblaciones y de cómo especies amenazadas pueden recolonizar antiguas áreas si se aplican las medidas de conservación adecuadas.

La visita prosiguió hasta uno de los puntos estrellas: la parada sobre el primer puente. Gracias a mi trabajo previo, sabía que allí era muy fácil ver los calamones, los avetorillos o incluso la nutria. Y ninguno de los tres faltó a esta improvisada cita, para deleite de todos los presentes (incluido yo :P). Además, como hay algunas pequeñas islas de roca muy frecuentadas por las gaviotas, me permitió explicar las diferencias entre las especies de gaviotas, así como diferencias entre adultos y juveniles.

Como la visita se había hecho mucho más larga de lo que pensaba, decidí terminarla en ese punto. Pero dado que aún había gente interesada, decidí continuar hasta el otro puente con todos aquellos que aún tuvieran tiempo y ganas. Y fuimos unos cuantos ???? Avanzamos deprisa hacia el Puente de Palmas, que da entrada a una las principales puertas de la ciudad. Y allí echamos otro rato, observando algún martinete, un preciosa garcilla cangrejera muy de cerca y hasta una pagaza, que pasó fugazmente sobre nosotros.

Garcilla cangrejera desde el Puente Viejo
La espectacular garcilla cangrejera con la que nos despedimos de la ruta una vez ya en el Puente de Palmas. Foto de Lourdes Torres.

Concluyendo…

Para mí fue un placer realizar esta ruta. No sólo porque soy un enamorado de Badajoz y me encanta poder enseñárselo a todo aquel que esté interesado, sino porque fue una jornada deliciosa a muchos niveles: a nivel de fauna, con 34 especies de aves y la nutria; a nivel de la gente, puesto que conocí a muchas personas encantadoras e interesadas que en todo momento estuvieron atentos a cualquier cosa que les decía; y a nivel profesional, tanto por la experiencia como por algo de networking que hice ;).

En una ruta guiada hay que tener una serie de cosas muy en cuenta:

  • Una buena preparación previa, tanto de campo como de conocimientos, pues te van a preguntar muchas cosas.
  • Saber adaptarse al nivel de la gente a la que vas a guiar, no pecando con los tecnicismo ni por exceso ni por defecto.
  • Ser muy cordial y educado, y siempre atento a las dudas que tenga cualquiera de los visitantes.
  • Saber adaptarte sobre la marcha a los imprevistos que puedan surgir (como el enorme retraso que acumulamos en la primera parte de la ruta).
  • Cuida tu marca personal ???? En una de estas rutas siempre puedes conocer a alguien importante. Sé tú mismo y lleva siempre contigo unas cuantas tarjetas, por si tienes que entregar alguna (yo di tres).
  • Disfruta con lo que haces y seguro que harás disfrutar a los demás.

Y de momento esto es todo. Este es mi propio resumen de la visita, desde un punto de visto del guía. ¿Qué te ha parecido? ¿Tienes experiencia como guía de naturaleza? ¿Cuáles son tus trucos para que una visita salga perfecta? ¿Qué más cosas añadirías al post? Anímate y participa. Entre todos aprendemos mucho más 😉

* La primera foto empleada en este artículo es también propiedad de Lourdes Torres.

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: aves, Badajoz, birdwatching, extremadura, Guadiana, naturaleza

Entrevista con Ana Rodríguez, anilladora

16/07/2015 by Bichólogo 8 comentarios

La entrevistada

Ana Rodríguez Campos es anilladora, ingeniera de montes, trabaja en una consultoría ambiental, está montando su propio negocio y además es una gran amiga mía y compañera de fatigas laborales jeje.

Entrevista a Ana, anilladora de aves

Hoy me ha cedido algo de tiempo en su muy apretada agenda para contestarme unas preguntas. Ahora anda perdida por tierras portuguesas, persiguiendo mirlos acuáticos entre otras labores, así que muchas gracias por hacerme un hueco, que sé cómo de duras son las interminables jornadas de curro por aquellos lares 😉

La entrevista

1. Tú estudiaste ingeniería de montes. ¿Cómo decidiste ser anilladora?

Realmente la formación académica no tiene mucho que ver con que te motive el mundo del anillamiento o no. Conozco a buenos anilladores con profesiones de lo más variopintas como electricistas, informáticos, barrenderos, policías, agricultores, etc.

Pero mi caso sí que tuvo algo que ver la profesión que elegí. En el primer año de la carrera, una de las prácticas de campo de Zoología consistía en una jornada de anillamiento. Nuestro profesor era anillador y nos descubrió este apasionante mundo. Como me gustó tanto esta práctica, a pesar de tener ya aprobada la asignatura, cada vez que se hacía para otros grupos yo me apuntaba a ir de nuevo……y así poco a poco me fui enganchando.

2. ¿Cualquiera puede ser anillador? ¿Hace falta algún tipo de conocimiento previo?

Cualquier persona que tenga pasión por las aves y que le encante pasar jornadas infinitas en el campo, puede llegar a ser anillador. No se requiere ningún tipo de conocimiento previo, ni formación de ningún tipo.

3. ¿Cuál es la formación necesaria? ¿Cuánto tiempo empleaste en formarte? ¿Existe algún período mínimo?

Ufff, esto es un poco largo y complicado de contar, jeje. En España hay varias entidades avaladoras, que son las que se encargan de preparar los exámenes para obtener el Certificado de Aptitud para el Anillamiento y Marcado de Aves Silvestres. Existen diferencias en el procedimiento para acceder al Certificado de unas entidades a otras.

En mi caso, me presenté a las pruebas del CMA (Centro de Migración de las Aves). Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Ponerte en contacto con algún grupo de anillamiento cercano. Para contactar con anilladores de tu comunidad puedes visitar este link.
  2. Dentro de este grupo, que uno de los anilladores se comprometa a avalarte (simplemente tiene que mandar un mail a la entidad avaladora conforme que se te da de alta en formación en esa fecha).
  3. Luego tienen que transcurrir 2 años como mínimo desde ese día en el que te dan de alta, hasta que te puedas presentar a la primera convocatoria de exámenes. En el CMA hay dos, una en junio y otra en diciembre. En algunas entidades hacen solo una convocatoria.
  4. Una vez que cumples el tiempo mínimo y decides ir a los exámenes, tienes que presentar un certificado firmado por el anillador que te avaló, conforme que está de acuerdo en que ya estás preparado para presentarte a las pruebas.
  5. Se realizan dos pruebas, una práctica que consiste en una jornada de anillamiento y otra teórica.

Yo obtuve el Certificado a los dos años y medio de haberme dado de alta, pero llevaba mucho tiempo antes saliendo a anillar de vez en cuando y yendo a campañas intensivas de anillamiento.

Pero ya os digo, que esto depende de la entidad para la cual os presentéis, en otras en lugar de pedir los dos años mínimos te exigen un mínimo de haber anillado 1000 individuos de 50 especies diferentes, antes de poder presentarte a las pruebas.

La información sobre los requisitos del CMA podéis encontrarla en AQUI.

4.  ¿Cuantas horas al día le dedicaste a tu formación como anilladora?

Je, je……uf no sabría hacer una media. Tuve temporadas que estuve en el paro y me iba de un voluntariado a otro, en las cuales dedicaba días enteros al anillamiento. Y luego otras muchas que estaba en sitios donde no había anilladores cerca, estaba liada con el trabajo y no podía salir nada a anillar. Lo ideal es tener algún grupo de anilladores próximo para poder mantener una continuidad. Por ejemplo si se pudiese ir a anillar todos los fines de semana estaría genial para no perder la práctica. Y si además de esto lo compaginas con viajes a puntos donde se hacen campañas intensivas en las que puedes anillar muchos días seguidos…..en un par de años intensos, puedes obtener la soltura suficiente para presentarte al examen.

5. ¿Es caro hacerse anillador? ¿Cuál dirías que es el equipamiento mínimo necesario?

Yo diría que para llegar a ser anillador es casi imprescindible tener coche, ya que tienes que moverte mucho para tener una continuidad en salidas de campo. Y claro, se suele quedar a horas intempestivas en lugares recónditos, por lo que acceder con transporte público se convierte en misión imposible.

Aunque bueno esto depende un poco del lugar donde vivas. Hay ciertas zonas donde hay muchos anilladores, y allí si podrías acudir a las jornadas de anillamiento quedando con los propios anilladores o con otros interesados. Pero lo normal es que no abunden los anilladores por la zona y que tengas que asumir ciertos desplazamientos.

Y a parte de conseguir llegar a las zonas de anillamiento, no se requiere nada más que un frontal y unas botas de agua. Por lo que no resulta muy caro a nivel económico pero sí a nivel de dedicación casi exclusiva de tu tiempo libre……..pero bueno ya se sabe, que sarna con gusto no pica jeje

6. Los exámenes para conseguir el carné de anillador tienen fama de ser durísimos (especialmente el teórico). ¿Es tan fiero el león como lo pintan?

Pues sí, doy fe de que son durillos ambos. El práctico, si no eres una persona muy nerviosa y tienes el suficiente rodaje se pasa sin problemas. Pero los errores que puedes cometer son mínimos. Y el teórico, se complica bastante por la calidad de las fotos de identificación de especies…….que poco más que sale el pajarín con la cabeza escondida bajo el ala preguntando ¿adivina quién soy? Jajaja. Pero bueno, creo que si te lo curras unos cuantos añitos, se aprueba fácilmente.

7. Una vez obtenido el carné de anillador, ¿qué limitaciones geográficas existen a la hora de trabajar? ¿Es válido en cualquier parte de España? ¿Y en el extranjero?

Si, una vez que consigues el certificado puedes anillar en cualquier sitio de España, peeeero hay que pedir autorizaciones previas para cada una de las provincias donde tengas pensado realizar jornadas de anillamiento. Al igual que si el estudio que vas a realizar se ubica en un espacio protegido, hay que pedir un permiso especial. Pero bueno todo esto lo solicitas a tu oficina de anillamiento y son ellos mismos los que gestionan los permisos con las administraciones públicas de cada comunidad. Todo esto es un poco rollo sobre todo para las personas nómadas como yo. Que por motivos de trabajo cada poco estamos cambiando de sitio y es un poco difícil planificar con tanta antelación. Pero si tienes estabilidad y las cosas claras en cuanto a los estudios que tienes pensado hacer en tu zona no supone ningún problema solicitar los permisos.

Es también válido para el extranjero, pero igualmente realizando una serie de papeleos previos hasta obtener el permiso en la zona.

8. ¿Con el carné de anillador experto se puede anillar cualquier especie de aves? ¿Hace falta algún permiso especial para trabajar con especies amenazadas?

Realmente no es un carné como tal, se supone que pasando las pruebas que os comentaba antes, se obtiene el Certificado de Aptitud para el Anillamiento y Marcado de Aves Silvestres. El cuál se renueva todos los años junto con los permisos que se han de solicitar por provincias.

Con este Certificado no se pueden anillar todas las especies de aves, hay que pedir un permiso especial si se trata de paseriformes en “peligro de extinción” y en las no paseriformes, las catalogadas en “peligro de extinción” y las “vulnerables”, según el Catálogo Nacional. Por otro lado también hay que pedir permisos especiales para anillar en colonias de ardeidas y larolimícolas, para anillar pollos de especies en las que la estructura del nido pueda resultar seriamente deteriorada por su manipulación, para usar marcajes especiales como anillas de PVC, para anillar en espacios naturales protegidos…..etc.

Puede darse el caso, de que se capture accidentalmente alguna especie amenazada y no pasaría nada, si es posible se llama a la oficina de anillamiento para comunicarlo y se anillaría con normalidad.

9. En qué proyectos has trabajado como anilladora? ¿Te abrió muchas puertas el título?

Pues la verdad es que yo he tenido bastante suerte. Gracias a todo el trabajo que realicé de forma voluntaria durante el periodo de formación y a los contactos que fui haciendo al moverme dentro de este mundillo, al poco tiempo de aprobar las pruebas, en verano de 2013, me surgió un trabajo de un mes para el grupo de anillamiento al que pertenezco, Torquilla GIA-Asturias. Una campaña de esfuerzo constante durante el paso postnupcial en la Ría de Villaviciosa, dentro de la red internacional de trabajo Atlantic Fly Network, que tenía como objetivo principal la obtención de datos sobre muda del pechiazul (Luscinia svecica).

Ana anillando pollos de Ciconia ciconia
Anillando pollos de Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)

Ahora estoy trabajando en el norte de Portugal haciendo un estudio sobre el mirlo acuático (Cinclus cinclus). Esto es lo más interesante que he hecho hasta ahora, ya que aparte de anillamiento y marcaje con anillas de PVC de colores, estamos radiomarcando a los mirlos para luego seguirlos con telemetría.

10. Aparte del certificado de anillador experto también existen otros temporales, específicos para determinadas especies y proyectos. ¿Quiénes pueden tener accesos a esos permisos anillamiento específicos?

Cualquier persona que esté llevando a cabo un estudio relacionado con aves, para el cuál sea preciso realizar anillamiento, puede solicitar ser anillador específico de esas determinadas especies. Para ello tan solo tiene que presentar un proyecto de investigación que justifique el marcaje de estas especies, tener un anillador experto que avale a dicha persona y por último estar integrado un grupo de anillamiento.

11. ¿Qué es lo que más te gusta de ser anilladora? ¿Y lo que menos?

Lo encantador y fascinante del anillamiento es el contacto directo con las aves. A demás, cuando hay alguna recaptura es muy emocionante averiguar de dónde procede este ave, cuántos kilómetros habrá recorrido para llegar hasta ese lugar……

Lo que menos, los madrugones que te tienes que pegar jeje. Las redes tienen que estar abiertas justo a la salida del sol. Lo que conlleva que hay que ponerlas totalmente de noche. Pero bueno…..nunca he tenido una jornada de anillamiento en la que no compensara el madrugón.

12. ¿Qué cualidades importantes consideras que debe tener un buen anillador?

Lo fundamental es que te guste mucho lo que haces, ya que es un trabajo que requiere mucha dedicación. También es muy importante que nunca deba olvidarse que estas manejando seres vivos y su bienestar debe ser siempre la prioridad.

13. ¿Consideras que puede ser una salida válida para los biólogos o más bien un complemento?

Yo creo que más bien un complemento, ya que según qué tipo de trabajo te lo pueden valorar o no. Para mí, el ir a anillar es algo que tiene que salir de ti, que te motive simplemente por el hecho de hacerlo, no con miras a obtener un objetivo, como sería un posible trabajo. Lo más común es que el anillamiento se practique de forma altruista, pero eso no quiere decir que no debiera de valorarse más y que estaría genial que hubiera una salida profesional relacionada con el anillamiento. Pero para esto como para otras tantas cosas haría falta financiación……

En mi caso, sí que he tenido la suerte de cobrar trabajando como anilladora, pero han sido proyectos puntuales y sin muchas esperanzas de tener continuidad.

Por eso, lo que aconsejo es que si quieres ser anillador, adelante, peeeeero con los pies en la tierra y siendo consciente de que va a ser muy difícil tener un curro de anillador.

14. ¿Algún consejo para todos aquellos lectores que quieren iniciarse en esto del anillamiento?

Que se animen, que lo hagan poco a poco y disfrutando. Esto es lo principal, hacerlo por placer y sin agobios. Ir a anillar simplemente para disfrutar y aprender. Y si luego a lo largo del tiempo veis que os gusta mucho, os ponéis más en serio y os presentáis a los exámenes.

Ana con un mirlo acuático
Y aquí está mirando cómo anda de músculo y de grasa este ejemplar de mirlo acuático 😛

Más información…

Ana ha colaborado también con la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente dentro del proyecto CoEmprender.

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Entrevistas Etiquetado como: anillador, anillamiento, aves, biología, grupos de anillamiento, trabajo

El paraíso natural en casa

07/05/2015 by Bichólogo Deja un comentario

A veces no hay que irse muy lejos para estar en plena naturaleza. Incluso en los ambientes más humanizados, más antrópicos, podemos encontrar una fauna abundante y variada. Ya comenté que en Badajoz, mi ciudad natal, hay una ZEPA que comprende el tramo del río Guadiana a su paso por la ciudad. Y de todo este espacio, quizás el lugar más emblemático sea el Azud.

Los rincones naturales que se esconden al lado de casa

Es en este Azud donde me crié como ornitólogo, birdwatcher o pajarero, como prefiráis llamarlo. Fue allí, con mi guía, donde aprendí todo lo que sé sobre identificación de aves. Hasta que comencé la carrera siempre había pensado que en Badajoz no había nada salvo gorriones. Pero estaba equivocado. Muy equivocado.

Empecé yendo alguna tarde suelta, por que alguien me había comentado que allí se veían pajarillos. Y yo, con mi nueva y flamante guía de aves, me encaminé dispuesto a comprobarlo. La sorpresa fue mayúscula. Cada pajarillo que veía era una especie nueva para mí. Era un disfrute continuo, un descubrimiento tras otro. Lentamente, visita a visita, fui engordando mi particular lista de avistamientos. Una lista virtual, pues nunca he contado ni la cantidad de individuos ni la diversidad de especies del azud. Es esa una cuenta que aún tengo pendiente.

Garcillas en vuelo
Garcillas bueyeras volando hacia los dormideros

Desde entonces siempre intento acudir o bien a primera hora del día o  bien a última de la tarde, cuando los bandos de ardeidas y cormoranes recortados contra las impresionantes puestas de sol de Badajoz generan un espectáculo inolvidable. Además, si puedo trato de ir entre semana, ya que durante el fin de semana, especialmente cuando acompaña el buen tiempo, aquello parece una romería.

Sin embargo, incluso en esos días bulliciosos, con algo de paciencia y buscando los mejores sitios, es posible disfrutar de una buena jornada de birdwatching. El Azud de Badajoz es mi pequeño paraíso, el lugar donde he pasado algunos de mis mejores momentos como biólogo y como amante de las aves.

Garza imperial entre los juncos
Una garza imperial oculta entre los juncos de la orilla del río

Las estrellas del lugar son sin duda los ardeidos. Es imposible dar una vuelta por allí y no ver garzas reales (Ardea cinerea), garcetas (Egretta garzetta) o garcillas bueyeras (Bubulcus ibis). Pero también es fácil encontrarse con los martinetes (Nycticorax nycticorax) o los avetorillos (Ixobrychus minutus). Y ocasionalmente, algún juvenil de garza imperial (Ardea purpurea) en dispersión.

Entre las anátidas abundan los ánades reales (Anas platyrhynchos), aunque ocasionalmente se ve algún friso (Anas strepera) o algún pato cuchara (Anas clypeata). Y recientemente ha aparecido una pareja de cisnes mudos (Cygnus olor) que deben de haberse fugado de algún lado, pues están anillados. También son comunes los rálidos, con las omnipresentes gallinetas (Gallinula chloropus) y la focha común (Fulica atra).

Focha común en el agua
Una focha común nadando tranquilamente

Las gaviotas está bien representadas con dos especies: la reidora (Chroicocephalus ridibundus) y la sombría (Larus fuscus). Además también hay numerosos cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) a lo largo de todo el río.

De entre las rapaces más comunes cabe destacar el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), el ratonero (Buteo buteo) y los milanos real (Milvus milvus) y negro (Milvus migrans). Ocasionalmente he visto águila pescadora (Pandion haliaetus) y según me han comentado ahora vuelve a andar por allí.

Cormorán sobre roca
Un cormorán secándose al sol sobre las tranquilas aguas del Guadiana

En cuanto al resto de aves, aparte de los paseriformes más abundantes se puede encontrar de todo. Las agachadizas comunes (Gallinago gallinago), cigüeñuelas (Himantopus himantopus), charranes (Sterna hirundo) y andarríos chicos (Actitis hypolecos) son habituales de la zona, al igual que las golondrinas común (Hirundo rustica) y daurica (Cecropis daurica), avión común (Delichon ubicum) y zapador (Riparia riparia), los vencejos común (Apus apus) y real (Tachymarptis melba), las grajillas (Corvus monedula), las urracas (Pica pica), las abubillas (Upupa epops),los chotacabras grises (Caprimulgus europaeus) o los abejarucos (Merops apiaster), que tienen una colonia por la zona.

También es posible avistar varias especies de limícolas, como el archibebe común (Tringa totanus) o el andarríos grande (Tringa ochropus). Y la semana pasada vi unos cuantos moritos (Plegadis falcinellus) que no solían ser muy comunes por allí. Incluso se pueden observar algunas especies exóticas escapadas, como el bengalí rojo (Amandava amandava) o el pico de coral (Estrilda astrild), muy abundante a orillas del río.

Martinete en vuelo
Martinete en vuelo al atardecer

Estos quizás sean los habitantes más representativos de la avifauna de mi querido Azud, pero desde luego no son los únicos. También es fácil encontrar excrementos de nutria europea (Lutra lutra) e incluso avistarlas soleándose en las rocas. Y si tienes suerte podrás sorprender a los huidizos meloncillos (Herpestes ichneumon), que a veces comparten la comida (y la basura) con algunos de los gatos que también pululan en las riberas.

Como ves, no es necesario irse muy lejos para estar rodeado de bichos, si uno sabe donde buscar. Todos los biólogos (al menos los de bota) hemos soñado alguna vez que perdernos por la selva amazónica, o explorar las salvajes sabanas del Serengueti. Pero a menudo tenemos pequeños rincones mágicos, auténticos paraísos naturales justo en la puerta de nuestra casa.

Garza en el agua al atardecer
Garza en el azud al atardecer

Un mal que sufrimos los españoles y que nos aqueja desde que dejamos de ser aquel gran imperio donde nunca se ponía el sol es el pensar que todo lo de fuera es mejor. Y a veces, los mejores sitios están a un sólo paso, al alcance de la mano, o de la bici. Y con la ventaja de que nosotros sólo necesitamos un par de prismáticos para poder disfrutarlos.

Y tú, ¿tienes también alguno lugar cercano para bichear? ¿Conoces alguno de estos pequeños tesoros naturales escondidos en medio de tu ciudad? Sabes que me gusta viajar, así que agradezco recomendaciones para bichear en cualquier parte del mundo 😉 Espero leerte en los comentarios o en las redes sociales. ¡Sabes que tu opinión me resulta siempre muy interesante!

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: aves, avifauna, azud, Badajoz, birdwatching, Guadiana

Guías de aves y cuál debo comprar

23/04/2015 by Bichólogo 4 comentarios

El de las aves es uno de los grupos animales más estudiados por los científicos. Las razones son variadas, pero una de las principales es su abundancia y la facilidad para trabajar con ellos. Esta ubicuidad de las aves ha hecho que la cantidad de estudios, trabajos y ponencias en congresos sobre aves sea abrumadora en relación al resto de grupos.

Cómo elegir una buena guía de aves

Pero esta misma característica también hace que sean las más agradecidas de ver. Si un día sales al campo, ¿cuántos linces, ciervos, lagartos, peces o invertebrados encuentras? ¿Y cuántas aves? Esto ha provocado que se genere un gran interés por este grupo animal que se extiende no sólo a los estudiosos de la biología, sino a cualquier aficionado o naturalista.

Pero la variedad de aves es inmensa. En total se conocen más de 9200 especies repartidas por todos los rincones del globo. España es un lugar privilegiado a nivel mundial para la observación de aves, como más de 340 especies distintas. Esto lo ha convertido como un destino estrella para los ornitólogos y birdwatchers del mundo. Por tanto, conocer e identificar las distintas especies que configuran la avifauna de una zona puede llegar a ser algo muy complejo. Por ello surgieron las guías de aves.

¿QUÉ ES UNA GUÍA DE AVES?

Las guías de aves son publicaciones que recogen todas las aves de una determinada zona geográfica. Su objetivo fundamental es ayudar a diferenciar las distintas especies, incluso aquellas con una morfología muy similar. Dependiendo de la guía escogida variará la cantidad de información adicional: mapas de distribución geográficas, ilustraciones, fotografías, cantos, características ecológicas… Además, algunas incluyen información acerca de algunas especies que, si bien no son residentes ni crían en la zona, pueden aparecer de tanto en tanto. Ejemplares divagantes provenientes de lugares más alejados o bien algunas rarezas que, por azares del destino, terminan pasando por la zona. Y es que, aunque las especies en general tienen bien definidas sus áreas de distribución, dada la gran movilidad que tienen las aves no es excepcional ver algunos ejemplares muy alejados de sus áreas de cría, invernada o paso habituales.

¿QUÉ GUÍA ME COMPRO?

Pues eso depende de ti 😛 Las distintas guías varían enormemente, tanto en precio como en tamaño, información y exactitud. Puedes encontrar de todo en el mercado, desde guías acerca de las aves de una ciudad o un pueblo hasta algunas que tratan de abarcar todas las aves del mundo. Algunas son fácilmente transportables y otras pueden contar con 17 grandes volúmenes. Lo que sí te puedo decir es que, en general, no son baratas. Y menos aún en España. Aquí ya sabemos que la cultura y la ciencia no han sido precisamente la bandera de nuestros gobiernos. Si compras en el extranjero puedes obtener mejores precios, pero la inmensa mayoría del material está en inglés (si tienes suerte) o en el idioma del país en concreto. A continuación,Vamos a ver qué es lo que debes tener en cuenta a la hora de elegir una buena guía.

Ánades reales en vuelo en el Azud del Guadiana a su paso por Badajoz

1. Tamaño

Cuanto más pequeña y manejable, mejor. No hay nada más incómodo que ir al campo con un libro de varios kilos de peso que además no es nada manejable. Si necesitas una mesa sólo para poder abrir el libro y buscar el pájaro, esa guía no es para ti ;). Sin embargo, existe un claro compromiso, un trade-off entre el tamaño del libro y la cantidad de información que contiene. Si quieres un tamaño y un peso reducido eso sólo puede ser a costa de sacrificar valiosa información.

2. Número de especies

Si vas a ir exclusivamente a ver pájaros al huerto de tu casa en el pueblo no necesitas una guía de aves del mundo. Ni tan siquiera de Europa. Si lo que pretendes es hacer un viaje alrededor del mundo, una guía de aves de Extremadura no te valdrá de mucho. Para la mayoría de gente, una guía de Aves de España puede ser perfectamente funcional sino viaja mucho. Y si sueles salir al extranjero, una guía de aves de Europa te será más útil. Todo depende del uso que le vayas a dar. Porque recuerda, mayor información, mayor tamaño 😉

3. Fotografías o ilustraciones

Existen buenas guias tanto con fotos como con dibujos. En mi opinión personal, son mejores las ilustraciones. Una fotografía refleja la realidad en un momento muy concreto: una determinada hora del día, un día que puede ser nublado o soleado, la cantidad de sombra que le da al animal… Sin embargo las buenas ilustraciones presentan imágenes idealizadas del animal. Puedes ver distintos ángulos y resaltan determinados rasgos, como coloraciones o reflejos, que si bien pueden no ser totalmente realistas, sí que ayudan mucho a identificarlas cuando uno está en el campo. Incluso existen guías que no llevan ninguna imagen de los animales salvo algunos gráficos meramente descriptivos para evaluar tamaños relativos de primarias y cosas por el estilo. Pero una vez más, decidir entre unas u otra es cuestión de gustos.

4. Mapas de distribución

Lo ideal es que cada especie tenga asociado un mapa de distribución que señale las zonas de invernada, las de cría o si es residente todo el año. Esto aumenta considerablemente el tamaño de la guía, pero puede ayudar a descartar fácilmente algunas especies por la época o la zona donde nos encontramos. Aparte de siempre puedes aprender sobre la fenología de las aves.

5. Cantos

En algunas guías, además de una breve descripción del animal, traen una transcripción fonética de los cantos. Suele ser bastante divertida, del tipo:

…el animal hace chiriiiip pi pi pi agudo en vuelo, y un truaaak ka ka ka como señal de alarma…

Aunque al principio no le ves utilidad alguna, cuando lees la transcripción y oyes el canto sí que puede ayudarte a identificarlo.

MI RECOMENDACIÓN

Mi favorita sin duda es la Collins. Presenta multitud de ilustraciones, comparando a menudo distintas especies muy parecidas entre sí, o mostrando a los animales en vuelo. La calidad de las ilustraciones es excepcional y presente muchísima información en un tamaño muy contenido. El precio es alto, pero sin duda creo que es un inversión que merece la pena. De hecho, es la que yo uso ;). Y si dominas el inglés, aquí puedes encontrarla mucho más barata 😉

También le tengo especial cariño a la Lars Johnsson. Con ella aprendí a identificar aves en una excursión en la universidad y en mis sucesivas visitas al azud de Badajoz (ZEPA, por cierto). Las ilustraciones no son todas tan buenas como en la anterior, pero es muy didáctica y también presenta mucha información

También os dejo otras opciones que me parecen interesantes, y de precios más bajos. No las he probado personalmente pero he leído muy buenos comentarios 😉

          

Y tú, ¿tienes ya alguna guía de aves? ¿Cuál usas? ¿Has decidido comprarte alguna? ¡Cuéntamelo en los comentarios o en las redes sociales!

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Equipamiento Etiquetado como: aves, guías, identificación, material

  • Página 1
  • Página 2
  • Ir a la página siguiente »

Footer

Design

With an emphasis on typography, white space, and mobile-optimized design, your website will look absolutely breathtaking.

Learn more about design.

Content

Our team will teach you the art of writing audience-focused content that will help you achieve the success you truly deserve.

Learn more about content.

Strategy

We help creative entrepreneurs build their digital business by focusing on three key elements of a successful online platform.

Learn more about strategy.

Copyright © 2026 · Genesis Sample On Genesis Framework · WordPress · Acceder