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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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ciencia

[Entrevista] Talento Remerckable, con Paz Alvarado

20/02/2020 by Bichólogo 2 comentarios

La Entrevistada

Paz Alvarado es la directora de Estrategia Digital e Innovación de Merck España. Ella es una experta en la búsqueda de talento y se mueve como pez en el agua en el mundo digital y de las redes sociales. 

Entrevista con Paz Alvarado: biotecnología, talento y Merck España

En la entrevista hablaremos sobre talento joven, sobre ciencia y sobre un proyecto interesantísimo que han comenzado en 2019: Somos Remerckables. Seguro que te va a encantar 😉 

La entrevista

Si prefieres escucharla en formato podcast, suscríbete en cualquiera de estas plataformas:

Resumen de la charla

  • Presentación
  • ¿Qué es Merck España? (1:25)
  • ¿Qué es Remerckables y cómo surge la idea? (4:30)
  • ¿Cuál es el objetivo de Remerckables? (6:35)
  • ¿Desde cuándo está en marcha el proyecto? (11:05)
  • ¿Por qué en España? ¿Hay iniciativas como esa en otros países (14:40)
  • ¿En España se valora el talento científico joven? ¿Qué opina Paz de la famosa fuga de cerebros? (17:10)
  • Resultados hasta ahora? (21:40)
  • Planes de futuro para Remerckables (23.15)
  • Cómo contactar con ellos (25:40)
  • Un consejo para  aquellos interesados en el mundo de la ciencia (26:10)

Más Información

Si quieres saber algo más sobre Merck España:puedes visitar su web o sus redes sociales:

  • Twitter
  • Canal de Youtube

Y por supuesto, puedes seguir el proyecto de Remerckables en su perfil de instagram. 

Y ahora me gustaría que me contases si te ha gustado la entrevista. ¿Conocías la empresa Merck? ¿Y su proyecto Remerckables? ¿Qué te parece? Cuéntamelo todo por correo, en los comentarios o en las redes sociales. Y si conoces a alguien que le pueda interesar la entrevista o que sea totalmente remerckable no dudes en enviarle este artículo 😉

Publicado en: Podcast Etiquetado como: ciencia, talento

[Entrevista] Política, diplomacia y ciencia con Lorenzo Melchor

15/03/2019 by Bichólogo Deja un comentario

El entrevistado

Lorenzo Melchor es consultor científico especialista en asesoramiento científico y diplomacia científica. Actualmente, es coordinador en Ciencia en el Parlamento, una iniciativa civil en España apoyada por más de 3000 personas y 200 instituciones que promueve el asesoramiento científico en el parlamento español mediante la formación de asesores científicos, la reunión de científicos y parlamentarios y la producción de informes de evidencias científicas. 

Política, diplomacia y ciencia, con Lorenzo Melchor

Lorenzo es también  Doctor en Biología Molecular y Celular y cuenta con una carrera académica internacional en genética del cáncer de 13 años en España, EE.UU. y el Reino Unido, con más de 30 artículos científicos. Ha trabajado como asesor científico de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) en la Embajada de España en Londres desde 2015 a 2018. Comprometido por conectar la ciencia con las políticas públicas, ha estado muy activo en diplomacia científica implicándose en el consorcio europeo de Horizonte 2020 S4D4C, coordinando dos ediciones de “Embajadores para la ciencia” –un programa de intercambio entre científicos, diplomáticos y otros funcionarios—y formando a profesionales en España y en Latinoamérica, entre otras múltiples acciones. Lorenzo participó en el Royal Society Pairing Scheme en 2013 y es Presidente Fundador de la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (SRUK/CERU). 

La entrevista

Si prefieres escucharla en formato podcast, suscríbete en cualquiera de estas plataformas:

Resumen de la charla

  • ¿Qué es la diplomacia científica? (1:00)
  • ¿Cómo un investigador en cáncer acaba trabajando en la embajada de España en UK? (7:20)
  • ¿En qué consistía su trabajo en la embajada? (17:55)
  • ¿Cuál sería el itinerario a seguir para trabajar en diplomacia científica? (23:20)
  • ¿Qué es #Cienciaenelparlamento? (28:25)
  • ¿Cómo participar? (37:40)
  • La relación entre ciencia  y política en España (40:55)
  • Sus colaboraciones con algunas asociaciones científicas (48:35)
  • ¿La diplomacia científica es una buena salida laboral para los biólogos? (54:45)
  • Un consejo para los lectores del blog (1:01:05)

Más información

Si queréis conocer un poco más sobre Lorenzo, podéis seguirle a través de sus perfiles en las distintas redes sociales:

  • Twitter
  • LinkedIn

Para conocer tus capacidades y habilidades y cómo encajan en distintos sectores profesionales de la ciencia

http://myidp.sciencecareers.org/

Para saber más sobre diplomacia científica:

  • AAAS – Center for Science and Diplomacy
  • Revista especializada Science & Diplomacy
  • Curso de formación en diplomacia científica de la AAAS-TWAS
  • Royal Society – New frontiers on Science Diplomacy 2010
  • Joint Report Royal Society and AAAS
  • The EU Science Diplomacy portal con los proyectos europeos de H2020 sobre diplomacia científica
  • Listado de acciones de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) en diplomacia científica.
  • Programa FECYT- Embajada de España en Londres «Embajadores para la ciencia»
  • Barcelona SciTech DiploHub

Para saber más sobre sociedades científicas:

  • Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (SRUK/CERU)
  • Fundación Gadea Ciencia
  • Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC)

Para saber más sobre el Royal Society Pairing Scheme: https://royalsociety.org/grants-schemes-awards/pairing-scheme/

Para saber más sobre el asesoramiento científico parlamentario:

  • Red internacional de oficinas parlamentarias EPTA Network
  • La oficina británica o Parliamentary Office of Science and Technology (POST)
  • La iniciativa española de #CienciaenelParlamento

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¡Lo quiero!

Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: biología, ciencia, ciencia en el parlamento, diplomacia científica, políticas científica, salidas laborales

[Entrevista] La profesión de investigador, con Roger Jovani

28/06/2018 by Bichólogo Deja un comentario

El entrevistado

Hoy tengo el placer de entrevistar a Roger Jovani, biólogo por la Universidad de Barcelona, doctor por la Universidad de Sevilla, e investigador postdoctoral en el Helmholtz-Centre for Environmental Research GmbH – UFZ (Leipzig, Alemania). Actualmente trabaja como investigador contratado en el Departamento de Ecología Evolutiva de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), donde realizó su tesis doctoral y donde ha sido investigador Ramón y Cajal. Lidera el grupo Jovani Lab y está dirigiendo tres tesis doctorales.

La profesión de investigador, con Roger Jovani

Por si este currículo no fuera suficientemente impresionante, te contaré que actualmente es editor de Ardeola y editor asociado de Population Ecology, que ha publicado 75 artículos en revistas SCI y que estudia la ecología y evolución de la relación entre las aves y los ácaros de las plumas, así como el comportamiento colectivo en aves y otros fascinantes aspectos de su ecología y evolución, que le han valido el Premio Francisco Bernis a la investigación en el XXIII Congreso Español de Ornitología. Y hoy viene a hablarnos de la profesión de investigador, de qué supone hacer ciencia y hacerla en España y de otras muchas cosas que estoy seguro que no quieres perderte ;). Por cierto, he querido resaltar en negrita algunas frases de Roger que me han parecido especialmente interesantes 😉

La entrevista

1. ¿Qué te llevó a dedicarte al mundo de la investigación?

Empecé en mi adolescencia subiendo a nidos, abriendo egagrópilas, y haciendo etogramas como becario del Zoo de Barcelona. Antes de empezar la carrera de biología ya ayudaba en campañas de anillamiento de aves e iba a la biblioteca de la Facultat de Biologia de la Universitat de Barcelona a fotocopiar artículos científicos. Me costaba horrores leer esos artículos con mi inglés precario, pero me parecían apasionantes. También recuerdo los catálogos de libros de la NHBS y el traducir algunos libros como el “Population Ecology of Raptors” de Ian Newton o “The Magpies” de Tim Birkhead.  Para cuando terminé la carrera de biología ya había hecho mis primeras colaboraciones científicas, trabajado como anillador de aves, publicado mis primeros artículos y empezado a visitar la Estación Biológica de Doñana. Para entonces ya tenía muy claro que quería dedicarme a la investigación. .

2. ¿Cuáles son tus líneas de investigación?

Actualmente mis investigaciones se centran en entender los sistemas hospedador-simbionte, algo que no he dejado de hacer desde el año 1996, pero que he podido intensificar durante los últimos años. En particular, estudio (con mi equipo) la relación ecológica y evolutiva entre las aves y los ácaros de las plumas, aunque no es lo único que estudio. Os invito a asomaros a la web de mi grupo (jovanilab.com) donde también encontrareis estudios sobre el comportamiento colectivo en aves, trabajos más teóricos en ecología evolutiva, y el estudio de las barras de estrés y la coloración de las plumas de las aves.

Capturando aves con redes japonesas

3. Como investigador, la bioestadística y el inglés son dos herramientas que usas con mucha frecuencia. ¿Aconsejarías a los lectores hacer algún curso extra en estos temas?

(Lo de dar consejos es difícil. Cada caso es un mundo. Contaré lo que a mí me sirve.)

Sí, son dos herramientas imprescindibles y hace falta saber mucho más de lo que puedas aprender en la carrera. Pero no lo veo como un obstáculo a superar antes de hacer ciencia, sino algo que se va aprendiendo con la práctica.

De métodos estadísticos hay muchos, por lo que “aprender estadística” es una entelequia que suele bloquear y frustrar. Lo que sí que es importante es ir desarrollando “intuición estadística” intentando llegar al fondo (a las tripas) de los análisis estadísticos que vas usando.

En cualquier caso, hay que usar la estadística en su justa medida; solo es una herramienta más de la ciencia. ¡Ojalá no hiciera falta la estadística! No hay que olvidarse que hay muchas cosas (patrones, procesos) que se pueden estudiar sin estadística, y lo que aún es peor, que a menudo puedes dejar de ver lo que dicen tus datos si aplicas “a ciegas” la estadística como si fuera un oráculo (que no lo es). Por lo tanto, según mi experiencia, tan importante (o más) que la estadística es examinar a fondo los datos directamente; los datos brutos. Después graficarlos de múltiples maneras para entender lo que nos dicen sobre el tema que nos interesa (no necesariamente solo sobre la hipótesis que tenías pensada sobre cómo funciona tu sistema). Colgarse las mejores gráficas en sitio visible durante días o semanas no viene nada mal; no todo se ve al momento, por sencilla que parezca la gráfica. Y luego, hacer los análisis estadísticos necesarios para llegar donde no llegan las otras dos aproximaciones. En ocasiones los análisis estadísticos son imprescindibles, pero en muchos casos una buena gráfica cuenta muchísimo mejor la realidad de los datos que la estadística que se hace de ellos (a menudo sin graficarlos ni antes, ni durante ni después).

En cuanto a los cursos, yo hago aquellos que “me muero por hacer” para poder analizar unos datos concretos que necesitan de esa aproximación. Y no espero salir del curso con todo aprendido. Un curso acostumbra a servir, en el mejor de los casos, para ponerte sobre la pista de lo que hay que aprender cuando llegas a casa.

Pasando al inglés, para aprender a leer inglés científico lo mejor es leer muchos artículos; para entender una charla lo mejor es escuchar muchas, a ser posible de temas que te interesen mucho, no necesariamente científicas (“YouTube”, “TED talks”); y para hablar en inglés buscar la manera de hacerlo frecuentemente. Además, en el proceso, habrás leído mucho, visto muchas charlas y discutido muchos temas. Aunque no entiendas mucho de lo que lees o de lo que escuchas, no pasa nada; insiste y de golpe un buen día no sabrás si lo has leído/escuchado en inglés o en castellano.

4. En la carrera investigadora, ¿crees que es imprescindible estar fuera algunos años? ¿Incluso si quieres trabajar en España?

Es un tema controvertido. “Estar fuera algunos años” puede ser bueno, o puede ser malo. Depende. Mi opinión es que este debate se plantea en España porque tenemos mucho complejo de inferioridad. En parte está justificado porque hay países con trayectorias científicas mucho menos lastradas históricamente que la nuestra. Pero eso no debe hacernos olvidar que en España se hace ciencia de primer nivel mundial. No tiene nada de malo ir a investigar a otro país, pero para que te sirva para mejorar como investigador/a (si es que estamos hablando de esto) hay que plantearse seriamente dónde, con quién, y para qué. Yo he estado como postdoctoral en Alemania más de dos años. Me sirvió y no me arrepiento de la experiencia, pero no por eso creo que sea imprescindible para formarse bien. Es verdad que estando en el extranjero es más fácil enriquecerse con maneras distintas de organizar y hacer ciencia (lo que llamamos “ver mundo”). Pero tampoco creo que sea para tanto.

Otro tema es si a la práctica es imprescindible para llegar a ser investigador/a en España. Eso depende de los criterios de evaluación de turno, así que creo que es mejor centrarse en buscar la manera de mejorar como investigador/a, más que tomar decisiones en base a otras consideraciones de índole más estratégica que además pueden cambiar con el tiempo. De todos modos, nunca está de más mirarse las convocatorias a las que se aspira a 2-4 años vista.

5. ¿Qué piensas del actual sistema de publicación y de la enorme presión que hay por publicar los resultados de la investigación?

Supongo que en algún momento decaerá el tipo de presión que hay ahora, pero su magnitud no se reducirá si siguen los niveles de financiación actuales de la ciencia en España; seguirá habiendo mucha más gente cualificada que plazas disponibles en cualquier nivel de la carrera investigadora. En cualquier caso, sí que espero que la presión se recanalice hacia la calidad de lo que se descubre. Venimos de unas décadas donde publicar en revistas de renombre internacional ya era sobresalir. Ahora, la gran mayoría de científicos/as ya lo hacemos, así que ahora no solo hay que publicar mucho sino “bien” (en “top journals”). El paso lógico al que se está empezando a tender poco a poco es a evaluar la calidad de la ciencia que se hace. Para ello hay que olvidarse de pretendidas objetividades y aceptar que hay que incurrir en (honestas) subjetividades para evaluarnos entre nosotros, en lugar del escenario actual donde seguimos evaluándonos básicamente con el número de (“top”) publicaciones que atesoramos cual Gollum, y que, queramos o no, acaba afectando la manera cómo investigamos.

6. Tú, como científico en activo, ¿cómo ves la profesión de investigador? ¿Merece la pena?

Nunca me he planteado si vale la pena en términos de costes/beneficios o nivel de formación/retribución. Es por esto que se dice que la investigación es muy vocacional, porque solo se entiende cuando pones en el cesto de los beneficios el placer de la investigación. Para mí esto se traduce no solo en los momentos Eureka, que son escasos y esquivos, sino en el conjunto del proceso desde pensar y discutir una y otra vez un mismo problema con personas con las que disfrutas investigando, el pensar cómo ejecutar el estudio, obtener los datos, encontrar el ángulo adecuado para visualizarlos y analizarlos, hacer un código elegante y bien anotado, construir un relato a la hora de comunicar los resultados y encontrar la manera más directa, transparente y precisa de cómo es la realidad de lo que has encontrado y por qué es interesante. No lo digo por decir; realmente disfruto de cada parte del proceso. Soy consciente que aparte del famoso momento Eureka y del trabajo de campo, el resto de elementos más tediosos no son muy populares. Supongo que solo se dedica a largo plazo a la investigación la gente que disfruta de todos o la mayoría de estos pasos.

Siguiendo individuos con el telescopio

7. ¿Qué es lo que más valoras o lo que más te aporta de la investigación científica?

Todos los elementos de un estudio científico que he enumerado podrían servir para contestar esta pregunta. Además, no hay que olvidar que, aunque hay pasos que se realizan en solitario, la mayoría se realizan en equipo. A parte de la ventaja logística de trabajar en equipo, posiblemente lo más importante y gratificante (al menos para mí) es la discusión de ideas. Aunque muchas ideas surgen en solitario después de “obsesionarte” durante un tiempo sobre una cuestión, muchas veces son el fruto de largas discusiones con miembros del equipo. Las discusiones entre dos-tres personas son para mí las más estimulantes y productivas. Realmente se llega más allá de donde podrían llegar las mismas personas pensando por separado (creo que incluso si las personas tuvieran exactamente los mismos conocimientos).

Pero hay algo más profundo y que encuentro muy gratificante: hacer ciencia consiste en perseguir la verdad. Es decir, hacer justicia a la naturaleza (igual que conocer la verdad de los hechos es necesario para dictar sentencia). Pero no suele darse mucha importancia a la verdad en otras facetas de la vida, quedando relegada a un segundo plano frente a otras consideraciones (por decirlo suavemente). Pero es lo que más aprecio sobre la ciencia: que lo que se diga sea CIERTO, sin importar si es conveniente, esperable o bonito. Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Dejando de lado los fraudes científicos, perseguir la verdad no es tarea fácil. Requiere, por ejemplo, cuestionarse a uno mismo continuamente, aceptar de buen grado críticas a diario, y no dar un resultado por bueno a la primera, aunque sea adecuado (para ser publicado).

Además, he aprendido que si llegas al fondo de un tema (todo lo que se pueda) y eres capaz de mostrar cómo es realmente, la belleza de lo que encuentras es infinitamente superior a cualquier hipótesis que puedas plantear a priori y que tus datos puedan confirmar “dando significativo”. Es por esto que a menudo me gusta mostrar los resultados lo más “crudos” posible. Esto tiene una derivada controvertida: nos han enseñado que hacer ciencia es poner a prueba hipótesis, y ciertamente la ciencia ha avanzado mucho de esta manera. Pero no hay que perder de vista que lo que queremos entender es la naturaleza, no la hipótesis. A lo que voy es que la observación con las mínimas ataduras posibles (incluidas las hipótesis; es decir, con los prejuicios) es también un gran motor de la ciencia. En ecología evolutiva, casi cualquier cosa que observas podría haberse planteado potencialmente como hipótesis, sencillamente porque de no ser así lo que has encontrado contradeciría aspectos fundamentales del conocimiento en ecología y evolución, y esto, claro, es tan infrecuente como revolucionario si ocurre. El problema es que estamos aún muy limitados en nuestro poder predictivo y por lo tanto en la contundencia de las hipótesis que podemos plantear (esto pasa muchísimo menos en otros campos de la ciencia como la física teórica). Por lo tanto, en biología tenemos que estar muy abiertos a que la naturaleza nos sorprenda, y no solo eso: tenemos que plantear conscientemente estudios que permitan a la naturaleza sorprendernos. Y no menospreciar los análisis “descriptivos”, “sin hipótesis”, sobre todo si lo comparamos con estudios con hipótesis impostadas o formuladas a posteriori. Soy consciente de lo herejes que pueden resultar estas palabras, pero lo creo firmemente: una cosa es que seamos “como enanos a hombros de gigantes”, y otra es que no sepamos andar descalzos de vez en cuando. En cuanto a las hipótesis, no todas son iguales. Hay hipótesis que si fallan no pasa nada (porque, sin inmutarnos, rápidamente planteamos una explicación alternativa), mientras que hay otras hipótesis que si son refutadas nos dejan por un momento sin asidero, en el abismo, lo que nos hace replantear la idea de cómo funciona nuestro sistema. Estas son las hipótesis que más vale la pena estudiar.

8. ¿Y lo que menos te gusta?

De la ciencia en sí no tengo queja, pero hacer ciencia en España tiene un doble problema: la estabilidad laboral y la burocracia. Creo que es lo que crea más frustración y ralentiza más el desarrollo científico. Incluso más que el bajo nivel de financiación. La burocracia es como la estadística: ojalá no hiciera falta. Es verdad que es necesaria, pero el grado de burocratización tendría que ser el óptimo para garantizar un equilibrio entre eficiencia y control, y actualmente estamos decantando la balanza por el lado del control. Claramente necesitamos pasar del actual modelo que pone cada vez más trabas a lo que se puede hacer y al cómo se puede hacer, para pasar a un modelo donde se dé más libertad a la gestión de la ciencia. Eso sí, rindiendo cuentas sobre el uso de los recursos y las libertades. Hay un gran potencial humano para la ciencia en nuestro país, pero hace falta creer en él y darle muchas más herramientas para que nos podamos dedicar a eso: a hacer ciencia.

9. Recientemente has conseguido el premio Francisco Bernis a la investigación, en el último congreso nacional de Ornitología de SEO/BirdLife. ¿Qué ha supuesto para ti?

A menudo en ciencia es fácil acabar pensando que pocos saben lo que haces y que a menos les importa (por más que citen tus trabajos). Así que ver que un grupo de colegas científicos que respetas no solo te incluye como potencial candidato para un premio, sino que además te escoge, es un gran honor. Como dije en la ceremonia de entrega, agradezco a SEO/BirdLife el mantener un galardón como éste que visibiliza científicos y científicas que estamos más en precario de lo que (modestias aparte) merece nuestra trayectoria. Y somos mucha gente. Mucha más de lo razonable.

Roger Jovani agradeciendo la concesión del Premio Francisco Bernis

10. Un consejo para todos aquellos lectores que están planteándose realizar un doctorado.

Cuando era pequeño, un día mi padre rompió una piedra, me enseñó la parte interior de las dos mitades y me dijo “esto no lo ha visto nadie antes”. Puede parecer una tontería, pero si lo piensas bien, en esto se basa la ciencia: en descubrir una nueva “verdad” que no ha visto nadie antes. Hay muchos motivos por los cuales la gente hace una misma cosa, y lo mismo pasa con hacer una tesis. Si el motivo son tus ganas de saber lo que hay “dentro de la piedra” te será difícil resistirte. No digo que todo vaya a ser un camino de rosas; eso dependerá de muchas otras cosas, y a menudo no fáciles de controlar. Y tampoco quiere decir que aunque trabajes fuerte vayas a poderte dedicar a la ciencia de por vida. Pero si realmente te apasiona la idea (y el sistema te lo permite), creo que vale la pena intentarlo.

Más información

Puedes ponerte en contacto saber más sobre Roger Jovani en su web (jovanilab.com) o en sus perfiles sociales:

  • ResearchGate
  • Twitter
  • Linkedin
  • Google Scholar

Y hasta aquí la entrevista con Roger. ¿Qué te ha parecido? ¿Tienes interés por la carrera investigadora? ¿Te mola todo el proceso de la investigación? ¿Te ha motivado esta entrevista a lanzarte al mundo de la ciencia y la investigación? Cuéntamelo todo en los comentarios o por las redes sociales. Y no olvides compartir este post en tus redes sociales o a cualquier que creas que le pueda interesar.

Por cierto, como me gusta ser transparente, te comento que los enlaces a los libros son de afiliados: si los compras a través del link me llevo una pequeña comisión y a ti te cuesta lo mismo 😉

El entrevistado

Hoy tengo el placer de entrevistar a Roger Jovani, biólogo por la Universidad de Barcelona, doctor por la Universidad de Sevilla, e investigador postdoctoral en el Helmholtz-Centre for Environmental Research GmbH – UFZ (Leipzig, Alemania). Actualmente trabaja como investigador contratado en el Departamento de Ecología Evolutiva de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), donde realizó su tesis doctoral y donde ha sido investigador Ramón y Cajal. Lidera el grupo Jovani Lab y está dirigiendo tres tesis doctorales.

La profesión de investigador, con Roger Jovani

Por si este currículo no fuera suficientemente impresionante, te contaré que actualmente es editor de Ardeola y editor asociado de Population Ecology, que ha publicado 75 artículos en revistas SCI y que estudia la ecología y evolución de la relación entre las aves y los ácaros de las plumas, así como el comportamiento colectivo en aves y otros fascinantes aspectos de su ecología y evolución, que le han valido el Premio Francisco Bernis a la investigación en el XXIII Congreso Español de Ornitología. Y hoy viene a hablarnos de la profesión de investigador, de qué supone hacer ciencia y hacerla en España y de otras muchas cosas que estoy seguro que no quieres perderte ;). Por cierto, he querido resaltar en negrita algunas frases de Roger que me han parecido especialmente interesantes 😉

La entrevista

1. ¿Qué te llevó a dedicarte al mundo de la investigación?

Empecé en mi adolescencia subiendo a nidos, abriendo egagrópilas, y haciendo etogramas como becario del Zoo de Barcelona. Antes de empezar la carrera de biología ya ayudaba en campañas de anillamiento de aves e iba a la biblioteca de la Facultat de Biologia de la Universitat de Barcelona a fotocopiar artículos científicos. Me costaba horrores leer esos artículos con mi inglés precario, pero me parecían apasionantes. También recuerdo los catálogos de libros de la NHBS y el traducir algunos libros como el “” de Ian Newton o “” de Tim Birkhead.  Para cuando terminé la carrera de biología ya había hecho mis primeras colaboraciones científicas, trabajado como anillador de aves, publicado mis primeros artículos y empezado a visitar la Estación Biológica de Doñana. Para entonces ya tenía muy claro que quería dedicarme a la investigación. .

2. ¿Cuáles son tus líneas de investigación?

Actualmente mis investigaciones se centran en entender los sistemas hospedador-simbionte, algo que no he dejado de hacer desde el año 1996, pero que he podido intensificar durante los últimos años. En particular, estudio (con mi equipo) la relación ecológica y evolutiva entre las aves y los ácaros de las plumas, aunque no es lo único que estudio. Os invito a asomaros a la web de mi grupo (jovanilab.com) donde también encontrareis estudios sobre el comportamiento colectivo en aves, trabajos más teóricos en ecología evolutiva, y el estudio de las barras de estrés y la coloración de las plumas de las aves.

Capturando aves con redes japonesas

3. Como investigador, la bioestadística y el inglés son dos herramientas que usas con mucha frecuencia. ¿Aconsejarías a los lectores hacer algún curso extra en estos temas?

(Lo de dar consejos es difícil. Cada caso es un mundo. Contaré lo que a mí me sirve.)

Sí, son dos herramientas imprescindibles y hace falta saber mucho más de lo que puedas aprender en la carrera. Pero no lo veo como un obstáculo a superar antes de hacer ciencia, sino algo que se va aprendiendo con la práctica.

De métodos estadísticos hay muchos, por lo que “aprender estadística” es una entelequia que suele bloquear y frustrar. Lo que sí que es importante es ir desarrollando “intuición estadística” intentando llegar al fondo (a las tripas) de los análisis estadísticos que vas usando.

En cualquier caso, hay que usar la estadística en su justa medida; solo es una herramienta más de la ciencia. ¡Ojalá no hiciera falta la estadística! No hay que olvidarse que hay muchas cosas (patrones, procesos) que se pueden estudiar sin estadística, y lo que aún es peor, que a menudo puedes dejar de ver lo que dicen tus datos si aplicas “a ciegas” la estadística como si fuera un oráculo (que no lo es). Por lo tanto, según mi experiencia, tan importante (o más) que la estadística es examinar a fondo los datos directamente; los datos brutos. Después graficarlos de múltiples maneras para entender lo que nos dicen sobre el tema que nos interesa (no necesariamente solo sobre la hipótesis que tenías pensada sobre cómo funciona tu sistema). Colgarse las mejores gráficas en sitio visible durante días o semanas no viene nada mal; no todo se ve al momento, por sencilla que parezca la gráfica. Y luego, hacer los análisis estadísticos necesarios para llegar donde no llegan las otras dos aproximaciones. En ocasiones los análisis estadísticos son imprescindibles, pero en muchos casos una buena gráfica cuenta muchísimo mejor la realidad de los datos que la estadística que se hace de ellos (a menudo sin graficarlos ni antes, ni durante ni después).

En cuanto a los cursos, yo hago aquellos que “me muero por hacer” para poder analizar unos datos concretos que necesitan de esa aproximación. Y no espero salir del curso con todo aprendido. Un curso acostumbra a servir, en el mejor de los casos, para ponerte sobre la pista de lo que hay que aprender cuando llegas a casa.

Pasando al inglés, para aprender a leer inglés científico lo mejor es leer muchos artículos; para entender una charla lo mejor es escuchar muchas, a ser posible de temas que te interesen mucho, no necesariamente científicas (“YouTube”, “TED talks”); y para hablar en inglés buscar la manera de hacerlo frecuentemente. Además, en el proceso, habrás leído mucho, visto muchas charlas y discutido muchos temas. Aunque no entiendas mucho de lo que lees o de lo que escuchas, no pasa nada; insiste y de golpe un buen día no sabrás si lo has leído/escuchado en inglés o en castellano.

4. En la carrera investigadora, ¿crees que es imprescindible estar fuera algunos años? ¿Incluso si quieres trabajar en España?

Es un tema controvertido. “Estar fuera algunos años” puede ser bueno, o puede ser malo. Depende. Mi opinión es que este debate se plantea en España porque tenemos mucho complejo de inferioridad. En parte está justificado porque hay países con trayectorias científicas mucho menos lastradas históricamente que la nuestra. Pero eso no debe hacernos olvidar que en España se hace ciencia de primer nivel mundial. No tiene nada de malo ir a investigar a otro país, pero para que te sirva para mejorar como investigador/a (si es que estamos hablando de esto) hay que plantearse seriamente dónde, con quién, y para qué. Yo he estado como postdoctoral en Alemania más de dos años. Me sirvió y no me arrepiento de la experiencia, pero no por eso creo que sea imprescindible para formarse bien. Es verdad que estando en el extranjero es más fácil enriquecerse con maneras distintas de organizar y hacer ciencia (lo que llamamos “ver mundo”). Pero tampoco creo que sea para tanto.

Otro tema es si a la práctica es imprescindible para llegar a ser investigador/a en España. Eso depende de los criterios de evaluación de turno, así que creo que es mejor centrarse en buscar la manera de mejorar como investigador/a, más que tomar decisiones en base a otras consideraciones de índole más estratégica que además pueden cambiar con el tiempo. De todos modos, nunca está de más mirarse las convocatorias a las que se aspira a 2-4 años vista.

5. ¿Qué piensas del actual sistema de publicación y de la enorme presión que hay por publicar los resultados de la investigación?

Supongo que en algún momento decaerá el tipo de presión que hay ahora, pero su magnitud no se reducirá si siguen los niveles de financiación actuales de la ciencia en España; seguirá habiendo mucha más gente cualificada que plazas disponibles en cualquier nivel de la carrera investigadora. En cualquier caso, sí que espero que la presión se recanalice hacia la calidad de lo que se descubre. Venimos de unas décadas donde publicar en revistas de renombre internacional ya era sobresalir. Ahora, la gran mayoría de científicos/as ya lo hacemos, así que ahora no solo hay que publicar mucho sino “bien” (en “top journals”). El paso lógico al que se está empezando a tender poco a poco es a evaluar la calidad de la ciencia que se hace. Para ello hay que olvidarse de pretendidas objetividades y aceptar que hay que incurrir en (honestas) subjetividades para evaluarnos entre nosotros, en lugar del escenario actual donde seguimos evaluándonos básicamente con el número de (“top”) publicaciones que atesoramos cual Gollum, y que, queramos o no, acaba afectando la manera cómo investigamos.

6. Tú, como científico en activo, ¿cómo ves la profesión de investigador? ¿Merece la pena?

Nunca me he planteado si vale la pena en términos de costes/beneficios o nivel de formación/retribución. Es por esto que se dice que la investigación es muy vocacional, porque solo se entiende cuando pones en el cesto de los beneficios el placer de la investigación. Para mí esto se traduce no solo en los momentos Eureka, que son escasos y esquivos, sino en el conjunto del proceso desde pensar y discutir una y otra vez un mismo problema con personas con las que disfrutas investigando, el pensar cómo ejecutar el estudio, obtener los datos, encontrar el ángulo adecuado para visualizarlos y analizarlos, hacer un código elegante y bien anotado, construir un relato a la hora de comunicar los resultados y encontrar la manera más directa, transparente y precisa de cómo es la realidad de lo que has encontrado y por qué es interesante. No lo digo por decir; realmente disfruto de cada parte del proceso. Soy consciente que aparte del famoso momento Eureka y del trabajo de campo, el resto de elementos más tediosos no son muy populares. Supongo que solo se dedica a largo plazo a la investigación la gente que disfruta de todos o la mayoría de estos pasos.

Observando con el telescopio

7. ¿Qué es lo que más valoras o lo que más te aporta de la investigación científica?

Todos los elementos de un estudio científico que he enumerado podrían servir para contestar esta pregunta. Además, no hay que olvidar que, aunque hay pasos que se realizan en solitario, la mayoría se realizan en equipo. A parte de la ventaja logística de trabajar en equipo, posiblemente lo más importante y gratificante (al menos para mí) es la discusión de ideas. Aunque muchas ideas surgen en solitario después de “obsesionarte” durante un tiempo sobre una cuestión, muchas veces son el fruto de largas discusiones con miembros del equipo. Las discusiones entre dos-tres personas son para mí las más estimulantes y productivas. Realmente se llega más allá de donde podrían llegar las mismas personas pensando por separado (creo que incluso si las personas tuvieran exactamente los mismos conocimientos).

Pero hay algo más profundo y que encuentro muy gratificante: hacer ciencia consiste en perseguir la verdad. Es decir, hacer justicia a la naturaleza (igual que conocer la verdad de los hechos es necesario para dictar sentencia). Pero no suele darse mucha importancia a la verdad en otras facetas de la vida, quedando relegada a un segundo plano frente a otras consideraciones (por decirlo suavemente). Pero es lo que más aprecio sobre la ciencia: que lo que se diga sea CIERTO, sin importar si es conveniente, esperable o bonito. Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Dejando de lado los fraudes científicos, perseguir la verdad no es tarea fácil. Requiere, por ejemplo, cuestionarse a uno mismo continuamente, aceptar de buen grado críticas a diario, y no dar un resultado por bueno a la primera, aunque sea adecuado (para ser publicado).

Además, he aprendido que si llegas al fondo de un tema (todo lo que se pueda) y eres capaz de mostrar cómo es realmente, la belleza de lo que encuentras es infinitamente superior a cualquier hipótesis que puedas plantear a priori y que tus datos puedan confirmar “dando significativo”. Es por esto que a menudo me gusta mostrar los resultados lo más “crudos” posible. Esto tiene una derivada controvertida: nos han enseñado que hacer ciencia es poner a prueba hipótesis, y ciertamente la ciencia ha avanzado mucho de esta manera. Pero no hay que perder de vista que lo que queremos entender es la naturaleza, no la hipótesis. A lo que voy es que la observación con las mínimas ataduras posibles (incluidas las hipótesis; es decir, con los prejuicios) es también un gran motor de la ciencia. En ecología evolutiva, casi cualquier cosa que observas podría haberse planteado potencialmente como hipótesis, sencillamente porque de no ser así lo que has encontrado contradeciría aspectos fundamentales del conocimiento en ecología y evolución, y esto, claro, es tan infrecuente como revolucionario si ocurre. El problema es que estamos aún muy limitados en nuestro poder predictivo y por lo tanto en la contundencia de las hipótesis que podemos plantear (esto pasa muchísimo menos en otros campos de la ciencia como la física teórica). Por lo tanto, en biología tenemos que estar muy abiertos a que la naturaleza nos sorprenda, y no solo eso: tenemos que plantear conscientemente estudios que permitan a la naturaleza sorprendernos. Y no menospreciar los análisis “descriptivos”, “sin hipótesis”, sobre todo si lo comparamos con estudios con hipótesis impostadas o formuladas a posteriori. Soy consciente de lo herejes que pueden resultar estas palabras, pero lo creo firmemente: una cosa es que seamos “como enanos a hombros de gigantes”, y otra es que no sepamos andar descalzos de vez en cuando. En cuanto a las hipótesis, no todas son iguales. Hay hipótesis que si fallan no pasa nada (porque, sin inmutarnos, rápidamente planteamos una explicación alternativa), mientras que hay otras hipótesis que si son refutadas nos dejan por un momento sin asidero, en el abismo, lo que nos hace replantear la idea de cómo funciona nuestro sistema. Estas son las hipótesis que más vale la pena estudiar.

8. ¿Y lo que menos te gusta?

De la ciencia en sí no tengo queja, pero hacer ciencia en España tiene un doble problema: la estabilidad laboral y la burocracia. Creo que es lo que crea más frustración y ralentiza más el desarrollo científico. Incluso más que el bajo nivel de financiación. La burocracia es como la estadística: ojalá no hiciera falta. Es verdad que es necesaria, pero el grado de burocratización tendría que ser el óptimo para garantizar un equilibrio entre eficiencia y control, y actualmente estamos decantando la balanza por el lado del control. Claramente necesitamos pasar del actual modelo que pone cada vez más trabas a lo que se puede hacer y al cómo se puede hacer, para pasar a un modelo donde se dé más libertad a la gestión de la ciencia. Eso sí, rindiendo cuentas sobre el uso de los recursos y las libertades. Hay un gran potencial humano para la ciencia en nuestro país, pero hace falta creer en él y darle muchas más herramientas para que nos podamos dedicar a eso: a hacer ciencia.

9. Recientemente has conseguido el premio Francisco Bernis a la investigación, en el último congreso nacional de Ornitología de SEO/BirdLife. ¿Qué ha supuesto para ti?

A menudo en ciencia es fácil acabar pensando que pocos saben lo que haces y que a menos les importa (por más que citen tus trabajos). Así que ver que un grupo de colegas científicos que respetas no solo te incluye como potencial candidato para un premio, sino que además te escoge, es un gran honor. Como dije en la ceremonia de entrega, agradezco a SEO/BirdLife el mantener un galardón como éste que visibiliza científicos y científicas que estamos más en precario de lo que (modestias aparte) merece nuestra trayectoria. Y somos mucha gente. Mucha más de lo razonable.

Roger Jovani agradeciendo la concesión del Premio Francisco Bernis

10. Un consejo para todos aquellos lectores que están planteándose realizar un doctorado.

Cuando era pequeño, un día mi padre rompió una piedra, me enseñó la parte interior de las dos mitades y me dijo “esto no lo ha visto nadie antes”. Puede parecer una tontería, pero si lo piensas bien, en esto se basa la ciencia: en descubrir una nueva “verdad” que no ha visto nadie antes. Hay muchos motivos por los cuales la gente hace una misma cosa, y lo mismo pasa con hacer una tesis. Si el motivo son tus ganas de saber lo que hay “dentro de la piedra” te será difícil resistirte. No digo que todo vaya a ser un camino de rosas; eso dependerá de muchas otras cosas, y a menudo no fáciles de controlar. Y tampoco quiere decir que aunque trabajes fuerte vayas a poderte dedicar a la ciencia de por vida. Pero si realmente te apasiona la idea (y el sistema te lo permite), creo que vale la pena intentarlo.

Más información

Puedes ponerte en contacto saber más sobre Roger Jovani en su web (jovanilab.com) o en sus perfiles sociales:

  • ResearchGate
  • Twitter
  • Linkedin
  • Google Scholar

Y hasta aquí la entrevista con Roger. ¿Qué te ha parecido? ¿Tienes interés por la carrera investigadora? ¿Te mola todo el proceso de la investigación? ¿Te ha motivado esta entrevista a lanzarte al mundo de la ciencia y la investigación? Cuéntamelo todo en los comentarios o por las redes sociales. Y no olvides compartir este post en tus redes sociales o a cualquier que creas que le pueda interesar.

Por cierto, como me gusta ser transparente, te comento que los enlaces a los libros son de afiliados: si los compras a través del link me llevo una pequeña comisión y a ti te cuesta lo mismo 😉

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[ENTREVISTA] Ciencia divertida y para todos con AluCIENCIAnante

27/07/2017 by Bichólogo 4 comentarios

Los entrevistados

Hoy tengo el gran placer de entrevistar a dos compatriotas, David y Víctor, biólogo e ingeniero técnico de obras públicas, respectivamente. Y ambos son los creadores de ese fantástico proyecto que es aluCIENCIAnante.

Víctor y David de Aluciencianante

Víctor y David decidieron lanzarse al mundo del emprendimiento con un objetivo en mente: hacer la ciencia más atractiva para los jóvenes, sacarla de las aulas y las universidades para llevarlas a la calle a nuestro alrededor. Pero mejor te dejo que ellos mismos te lo cuenten 😉

La entrevista

Y si la quieres en formato podcast suscríbete a El podcast de El Bichólogo en iTunes o descárgala aquí:

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación
  • ¿Qué es aluCIENCIAnante? ( 0:39)
  • ¿Por qué trabajar con niños? ( 3:31)
  • Pasos para crear su empresa ( 5:48)
  • Sus mayores reto ( 8:55)
  • Sobre la financiación…  ( 13:11)
  • …y el asesoramiento externo ( 18:41)
  • ¿Trabaja habitual o complemento salarial? ( 20:30)
  • Sobre las actividades de aluCIENCIAnante ( 24:00)
  • Consiguiendo clientes ( 32:42)
  • El papel de las redes sociales ( 37:10)
  • ¿Existe cultura científica en la sociedad? ( 41:54)
  • La situación laboral de los biólogos ( 48:00)
  • Sus planes de futuro para aluCIENCIAnante ( 42:42)
  • Un consejo para los seguidores del blog ( 56:15)

Más información

Si quieres saber más acerca de AluCIENCIAnante no dudes en visitar su página web:

El logo de aluCIENCIAnante

También puedes echarle un vistazo a sus perfiles en las redes sociales:

  • Facebook
  • Twitter

Y si lo que quieres es conocer a las personas que se encuentran detrás de AluCIENCIAnante, cotillea sus perfiles de Linkedin:

  • Perfil de David en Linkedin
  • Perfil de Víctor en Linkedin

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Un día monitorizando una colonia de hirundínidos

06/07/2017 by Bichólogo 1 comentario

Buena parte de mi vida profesional la he pasado estudiando dos especies de hirundínidos migradores: la golondrina común (Hirundo rustica) y el avión común (Delichon urbicum). Y para ellos monitorizábamos sus respectivas colonias, desde el momento en el que llegaban los primeros individuos hasta que dábamos por terminada la temporada reproductora.

Monitorizando colonias de hirundínidos

Es un proceso largo y que requiere una enorme inversión de tiempo y esfuerzo, pero que a cambio te proporciona una gran cantidad de información, de datos, y la posibilidad de realizar estudios experimentales muy interesantes. Por eso hoy te voy a contar cómo es un día trabajando en una de estas colonias.

La estacionalidad

Una de las características más importante de este tipo de trabajo es su marcada estacionalidad. Todo el trabajo de campo se concentra en apenas 5 meses de actividad frenética, mientras el resto del año se realizan labores de gabinete: procesado y análisis de datos, elaboración y publicación de artículos científicos.

Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes: si te gusta el campo, vas a tener todo el que quieras y más durante esos meses. Pero a cambio, el resto del año te vas a ver relegado a trabajar desde tu escritorio, estudiando dando forma a todos los datos que has ido recopilando.

Además, este ritmo de trabajo intenso provoca que, a menudo, haya que realizar largas jornadas de campo, con horarios que para nada se adaptan a los de un trabajo convencional. Dado que la recogida de datos durante la época reproductora se ve reducida a unos pocos meses al año (que pueden ser bastante menos en otras latitudes), hay que concentrar todos los esfuerzos en esa época, aunque implique el tener que acoplar tus ritmos al de la especie que estés estudiando. No hay otra manera de hacerlo.

Volverán las oscuras golondrinas…

Pues sí, mi temporada de campo comenzaba, como decía Bécquer, cuando las golondrinas volvían de sus cuarteles de invierno en África. Cuando se acercaba la fecha, había que hacer visitas esporádicas para detectar el momento en que llegaban los primeros adultos, que solía ser alrededor de finales de febrero.

A partir de ese momento, comenzábamos a capturar adultos mediante el empleo de redes japonesas colocadas estratégicamente, según la especie. Por ejemplo, en el caso de las golondrinas, que criaban en un cortijo, la noche anterior cerrábamos puertas y ventanas de las habitaciones donde hacían los nidos para, al día siguiente bien temprano, colocar la red en la puerta y abrirla, para que todos los individuos fuesen cayendo al tratar de salir al exterior. Con los aviones, que criaban en el exterior de un edificio, colocábamos las redes en zonas de paso, para atraparlos cuando volvían a los nidos.

Datos, datos y más datos

Independientemente de los experimentos que se fuese a realizar (o no) ese año, cada temporada de campo intentábamos capturar todos los adultos de la colonia y anillar todos los pollos nacidos, llegando a capturar más del 98% de todos los individuos año tras año. Esto es así gracias a las peculiares características de nuestras colonias, que no sólo eran muy accesibles sino que, en el caso de la de golondrina, al estar en un cortijo, nos era muy sencillo controlar las habitaciones ocupadas por las aves.

Como te imaginarás, esto supone una enorme cantidad de datos. Cuando capturábamos un individuo tratábamos de conseguir la mayor cantidad de información posible. En primer lugar, los anillábamos con una anilla metálica numerada y una combinación única de anillas de colores de PVC, de modo que también pudiéramos reconocerlo mediante observación directa.

Una vez que teníamos al animal identificado, se tomaban toda una serie de medidas corporales, tales como la longitud del pico, el tarso, la quilla, el ala, la envergadura, el peso o la longitud de las rectrices externas e internas. También se podían medir otra serie de rasgos, en función del estudio que se estuviese realizando, como puede ser el número de ectoparásitos que se aprecian en las plumas (tanto ácaros como malófagos).

Por si fuera poco, también solíamos tomar una muestra de sangre, tanto para el cálculo del hematocrito como para ver el número y tipo de parásitos sanguíneos. En ocasiones, según el estudio, también tomábamos una muestra de plumas o incluso una muestra de esperma, que serían analizadas posteriormente en el laboratorio.

Pero no sólo hay que llevar un control de los adultos, sino también de los pollos. Hay que calcular muy bien las edades, ya que es necesario anillar a los pollos y tomarse una muestra de sangre cuando son suficientemente grandes como para colocarles la anilla que le debe durar toda la vida, pero no tan grandes como para que salgan volando antes de que puedas anillarlos.  Además, si cada pareja tiene entre 10 y 15 pollos estación reproductora, imagina la enorme cantidad de trabajo y de coordinación que implica, ya que todo esto se solapa con los estudios que se hacen de los adultos.

Arriba y abajo, arriba y abajo

Teniendo en cuenta cómo construyen sus nidos, buena parte del trabajo en las colonias de hirundínidos consistía, principalmente, en subir y bajar escaleras. Necesitamos acceder directamente a los nidos, bien sea para llevar un control de la puesta (cuando se pone el primer huevo, cuando se pone el último, cuántos huevos se han depositado, el día exacto de su eclosión o cuando hay que anillar a los pollos).

Para obtener toda esta información, había que realizar visitas periódicas a la colonia, de tal manera que molestásemos lo menos posible a los animales pero que podamos llevar un control exacto de la evolución de cada evento reproductivo de cada pareja, lo que supone un control cada dos o tres días.

Teniendo en cuenta que las colonias pueden llegar a incluir varios centenares de parejas, que en latitudes como la de España cada pareja puede tener hasta tres puestas de 5 huevos en una única estación reproductora y que cada pareja inicia la puesta en el momento que cree conveniente, imagina el control tan estricto de los tiempos que hay que tener para asegurarte de que todos los datos son comparables y la de veces que uno tiene que subirse o bajarse de la escalera jeje.

¿Quien es el padre?

Algo muy importante a la hora de hacer estudios en este tipo de colonias es poder asignar con seguridad la paternidad de los distintos pollos. No sé si alguna vez has tenido la oportunidad de ver una de estas colonias, pero seguramente has visto volar a alguna golondrina (u otro hirundínido) y te darás cuenta de que entran y salen, van y vienen, a una gran velocidad. Y si tienes casi un centenar de nidos, no es sencillo averiguar quién es quién en esto de la paternidad 😉

Si recuerdas lo que te he contado antes, a las golondrinas les poníamos unas anillas de colores que permitían su identificación visual. Así que, armándonos de paciencia y un buen par de prismáticos, nos colocábamos en un hide en medio de la habitación y, mediante la observación continuada de cada nido, íbamos identificando a los adultos que entraban en cada nido.

Se trata de un trabajo ímprobo, que requiere muchas horas de observación, ya que no es raro que los machos puedan intentar colarse en otro nido para echar una canita al aire, lo que dificulta las labores de identificación de los progenitores. Pero con un trabajo de observación cuidadoso, siempre se termina descubriendo a los verdaderos padres (y a algún que otro bígamo, que andaba a dos nidos a la vez :P).

En el caso de los aviones, este proceso es algo más sencillo, ya que la estructura del nido es distinta. Al tener sólo un pequeño agujero de entrada, podíamos llegar de noche, cuando sabíamos que los dos adultos están dentro del nido con los pollos, tapar esa entrada y volver al alba del día siguiente, para abrirla, capturar a los padres y liberarlos rápidamente, de modo que puedan salir a cebar a los pollos inmediatamente.

El resultado

Pues el principal resultado de este trabajo, sobre todo si este esfuerzo se mantiene en el tiempo, es una enorme base de datos con miles de registros morfológicos, de éxito reproductivo y de parentesco. Esto es una herramienta de valor incalculable para cualquier científico, pues te permite hacer toda una serie de estudios longitudinales que, bien combinados con una serie buenos experimentos, puede llevarte a obtener una gran cantidad de información valiosa y una buena colección de artículos científicos.

Son muchos los grupos de investigación que trabajan en una determinada zona, con una o varias colonias de distintas especies, o todo un conjunto de cajas-nido colocadas en el área, como en aquel proyecto en el que participé como técnico de campo en Suecia.

Son proyectos muy grandes, pero que también deben ser financiados a largo tiempo, lo que no siempre es sencillo a corto plazo. Pero si tienes la posibilidad de trabajar en unos de estos proyectos, no sólo vas a aprender mucho sobre la ecología de la especie en cuestión, sino sobre el propio método científico.

Se trata de una experiencia tan enriquecedora como agotadora y que, personalmente, me ha marcado y me ha aportado mucho a nivel profesional. Una experiencia apasionante que, si no se organiza bien, puede convertirse en un caos total y dar al traste con toda una temporada de campo y con todos los datos que se han ido recopilando. Así que ojito a la hora de organizarte y mantener al día el calendario.

Y hasta aquí con el post de hoy. Hacía tiempo que no escribía y, aunque sigo estando aún más liado si cabe, ya lo echaba de menos. Así que cuéntame: ¿qué te ha parecido el artículo? ¿Tienes experiencia en esto de estudiar alguna colonia de aves? ¿Te gustaría trabajar en algún proyecto de este tipo? No te cortes y cuéntame tu experiencia, bien en los comentarios o mandándome directamente un correo 😉

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[ENTREVISTA] Dirigiendo el Museo Nacional de Ciencias de Madrid

27/04/2017 by Bichólogo 6 comentarios

El entrevistado

Hoy tengo el placer de tener en el blog al Dr. Santiago Merino, biólogo, reconocido investigador y director del MNCN de España. Su campo es la ecología evolutiva y lleva más de 20 años en el mundillo de la investigación, estudiando las complejas y fascinantes relaciones entre parásitos y hospedadores. Es profesor de investigación en el Departamento de Ecología Evolutiva del MNCN y tiene en su haber más de 150 publicaciones SCI. Pero la divulgación también copa buena parte de su tiempo, especialmente desde que está a la cabeza de uno de los Museos más prestigiosos y con más solera de España: El Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Director y profesor investigador en ecología evolutiva del MNCN de España

A pesar de tener que compatibilizar las labores de dirección del Museo con los experimentos de la temporada de campo, Santiago ha sacado algo de tiempo para contestar a mis preguntas y compartir con todos nosotros su dilatada experiencia como investigador y como director de un centro puntero de investigación y divulgación como es el MNCN. No os la perdáis, porque con sus estilo directo y ameno, Santiago Merino nos acerca la realidad del trabajo de un científico, del MNCN y su propia opinión sobre la el futuro de la ciencia en España.

La entrevista

1. ¿Cuáles son las atribuciones, las labores, de un director de un museo como el MNCN?

Fundamentalmente la coordinación de las diversas actividades que se realizan en el Museo. En este caso la investigación científica, ya que el museo es un instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, las colecciones, el museo posee las más importantes colecciones de ciencias naturales de España, y las exposiciones, en las que intentamos trasladar los resultados de la investigación a la sociedad y mostrar los tesoros que almacenan nuestras colecciones.

2. ¿Qué te impulsó a trabajar en el MNCN?

Por mi dedicación a la ecología evolutiva me atrajo el poder ser parte del departamento de investigación dedicado a ese tema que existía en el Museo. Había colaborado previamente con algunos investigadores que trabajan en el y conseguí incorporarme para poder desarrollar mi línea de investigación aquí.

3. ¿Cuáles fueron las principales etapas o hitos que pasaste hasta llegar a ser director de museo tan prestigioso como el MNCN?

La verdad es que en ningún momento me había planteado seriamente ser director del museo. Llegué al Museo como científico y fui pasando por las etapas de la carrera científica en España promocionando de científico titular hasta llegar a Profesor de investigación y no aspiraba a otra cosa que a seguir haciendo ciencia. Entonces unos compañeros me pidieron que me presentara al cargo de director y lo hice pensando en poder dar un impulso a la divulgación científica en España a través de uno de los centros de divulgación de las ciencias naturales más importantes de nuestro país.

4. ¿Qué roles puede ejercer un biólogo en el organigrama del MNCN?

Fundamentalmente se dedica a la investigación y a la divulgación científica aunque puede hacerlo tanto en los departamentos de investigación, en las colecciones del Museo o en los departamentos de exposiciones y comunicación y programas públicos. Evidentemente no solo tenemos biólogos sino también geólogos y especialistas en otras áreas relacionadas con la educación, la administración, etc…

5. ¿Cuáles son las formas de acceder a un puesto trabajo en el MNCN? ¿Oposición, puestos vacantes, becas…?

El acceso a un puesto permanente en el Museo es mediante oposición. Los investigadores de plantilla somos funcionarios públicos. Hay otros puestos ocupados por personal laboral etc. Una beca te permite entrar en contacto con el museo pero no es una relación contractual a largo plazo.

6. ¿Cómo han ido cambiando los museos a lo largo de los siglos? ¿Qué predomina hoy en día: educación o investigación?

Los museos de ciencias naturales comenzaron como gabinetes de curiosidades donde se mostraban todo tipo de objetos de la naturaleza atendiendo a su rareza o belleza. Poco a poco pasaron a ordenarse en función a sus características y se dio paso a ordenamientos con criterios científicos. Hoy en día la actividad de un Museo está enfocada fundamentalmente a la educación pero en nuestro caso al ser también un instituto de investigación del CSIC mantenemos un enorme peso de la investigación científica en nuestra actividad.

7. ¿Y cómo ha evolucionado el MNCN desde su creación, hace más de 200 años, hasta hoy en día?

Pues muy similar a como te acabo de contar. Empezó como Real Gabinete de Historia Natural cuando en 1771 el Rey Carlos III decide adquirir la colección de Pedro Franco Dávila y nombrarle primer director de la institución. Ya en aquella época Franco Dávila tenía su colección estructurada y organizada según los conocimientos científicos del momento. La historia del Museo ha estado llena de avatares que han afectado a su actividad de muy distintas formas llevándola de una sede a otra sin poder disfrutar de una sede propia en ningún momento. Finalmente la institución se trasladó a su ubicación actual donde comparte edificio con la Escuela de Ingenieros industriales y estuvo muy activa tanto en la investigación como en la enseñanza y en la divulgación hasta la guerra civil. La postguerra y los años siguientes fueron muy difíciles y la institución estuvo bastante abandonada pero en los años 80 se le volvió a dar impulso y en la actualidad somos un centro muy activo en todas nuestras facetas.

8. ¿Qué patrimonio, en relación al número de piezas, tiene el MNCN? ¿Y qué porcentaje se encuentra en exhibición?

El Museo Nacional de Ciencias Naturales conserva varios millones de ejemplares de todo tipo en sus colecciones y se mantiene un aumento constante gracias a las donaciones de particulares y al trabajo de los investigadores del Museo. Desgraciadamente no disponemos de mucho espacio para exhibir estas maravillas y solo un pequeño porcentaje, alrededor de un 2%, está disponible para que lo admiren nuestros visitantes.

9. ¿Son compatibles una labor investigadora con la dirección de una entidad de ese calibre?

Pues desgraciadamente no siempre. Yo sigo esforzándome por compaginar ambas actividades. Me resulta imposible dejar de investigar porque esa es mi vocación pero hay que reconocer que la dirección de un centro tan complejo como este es muy absorbente y mi tiempo para investigar se ve reducido considerablemente especialmente en ciertas épocas del año. Gracias al esfuerzo del personal del Museo que me ayuda muchísimo con las tareas de dirección consigo seguir dedicándome también a la ciencia.

Representando al MNCN en distintos actos
Santiago Merino en la inauguración de una de las exposiciones

10. Tienes una dilatada carrera como investigador. ¿Cómo ves la presión continua a la que os veis sometidos los investigadores para publicar? ¿Crees que se está perdiendo esa libertad investigadora en pro de temas que «venden» más para las revistas especializadas o para quienes conceden los fondos de investigación?

Este es un asunto complejo y un problema que va a existir siempre. Por un lado la función del investigador es transmitir a la sociedad los conocimientos que adquiere y eso se hace fundamentalmente mediante la publicación de los resultados.

El primer paso es difundirlos a la comunidad científica y lo lógico es hacerlo en las mejores revistas posibles para llegar al máximo número de lectores. Así que la presión por publicar existe porque es el objetivo final de nuestro trabajo.

No obstante, es verdad que tal y como están las cosas necesitas publicar resultados con cierta asiduidad si quieres dedicarte a la ciencia y eso relega a un segundo plano proyectos que requieren plazos largos de recogida y análisis de datos. Esto es una pena porque a veces dejamos de lado investigaciones interesantes por no ser productivas a corto plazo o no tener un gran interés mediático que permita captar fondos para llevarlas a cabo con facilidad.

Por otro lado como funcionarios públicos nos debemos a la sociedad y también es nuestra responsabilidad responder a las necesidades de información que nos reclaman por lo que es también lógico que nos dediquemos a investigar sobre esos temas que nos reclaman. Tenemos que ser capaces de buscar un equilibrio entre lo que nos interesa investigar y lo que nos reclaman que investiguemos. Si ambas cosas coinciden mejor que mejor.

11. ¿Cómo ves la situación actual de la Ciencia en España, tras estos años de continuos recortes?

Difícil. La verdad es que nunca ha sido fácil dedicarse a la ciencia en España pero estas crisis deshacen el camino andado y nos obligan a empezar de nuevo. Desde el Ministerio y el CSIC se ha realizado un gran esfuerzo para mantener la estructura pero la realidad es que muchísimos jóvenes se han quedado en el aire y se han tenido que marchar a trabajar al extranjero para seguir con sus carreras científicas. Así que la situación es manifiestamente mejorable y en eso estamos.

12. ¿Cuáles crees que son las posibilidades para esas nuevas generaciones de biólogos que quieren trabajar y ejercer en España, pero que se ven obligados a emigrar? ¿Es posible para un investigador joven hacer Ciencia en España?

Si la cosa va bien en el futuro próximo tendremos que dedicar un gran esfuerzo a recuperar los muchos jóvenes brillantes que han tenido que salir del país a buscarse la vida fuera y para eso tendremos que ofrecer oportunidades interesantes para investigadores que estarán acostumbrados a un ambiente de trabajo más favorable que el que actualmente se ofrece en España.

Es muy complicado en la actualidad para un joven investigador desarrollar una carrera investigadora en España ya que las becas son escasas y las plazas también con lo cual la competencia es enorme y muchos jóvenes muy capaces no consiguen establecerse.

13. ¿Cuáles son algunas de las principales líneas de investigación en el MNCN?

En el MNCN desarrollamos multitud de líneas de investigación agrupadas en los siguientes departamentos de investigación del museo: Geología, Paleobiología, Ecología evolutiva, Biodiversidad y biología evolutiva, Biogeografía y Cambio global, biogeoquímica y ecología microbiana. En resumen cualquier aspecto de las ciencias naturales con la excepción de la botánica.

14. ¿Cuántas personas trabajan actualmente en el MNCN?

El Museo cuenta con más de 300 personas dedicadas a distintas tareas, administración, investigación, colecciones, exposiciones…

15. ¿Cuáles son las exposiciones permanentes del Museo? ¿Y las temporales que hay ahora?

Nuestras exposiciones permanentes son: ”Biodiversidad”, donde el visitante puede conocer no solo la enorme biodiversidad del planeta sino su origen y sus amenazas, “Minerales , fósiles y evolución humana”, donde se pueden conocer algunas de las piezas más interesantes de la colección de minerales del museo así como aprender sobre la evolución de la vida en la tierra con especial énfasis en la evolución de los seres humanos, “ El Real Gabinete de Historia Natural”, donde se presenta una recreación del Gabinete que dio origen al Museo de Ciencias Naturales , “Mediterráneo, naturaleza y civilización” donde se presentan la fauna del mediterráneo y “Fauna del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama”, con una representación de los animales más característicos del Parque Nacional.

Además nuestros visitantes cuentan con “El jardín educativo del monte mediterráneo” donde pueden conocer algunas de las especies de plantas más características del monte mediterráneo y el “Jardín de Piedras” donde están a disposición de los visitantes algunos ejemplares de grandes rocas y minerales así como restos de árboles fósiles.

En cuanto a las temporales en la actualidad contamos con: “Una colección, un criollo erudito y un rey: Un gabinete para una monarquía ilustrada”, en la que celebramos los 240 años de la apertura al público de nuestra institución recreando las circunstancias históricas que rodearon la creación del Real Gabinete de Historia Natural, “Antropoceno. La era del cambio global” donde nuestros especialistas explican los cambios ambientales producidos por la acción humana y sus consecuencias, “Las Especies Top 10 para 2016” donde se presentan las diez especies más llamativas descubiertas el año anterior en todo el mundo, “Almudena Salamanca. GEMMAE” una representación artística de detalles de minerales por la artista Almudena Salamanca y “Érase una vez… ¿y ahora qué?” donde la artista Ana de Alvear nos muestra una serie de láminas descriptivas de especies animales pero basadas en sus peluches donde se pretende llamar la atención del visitante sobre la necesidad de conservar las naturaleza. Durante el mes de marzo inauguramos una exposición temporal dedicada a la conservación de los océanos que ocupará el espacio de nuestra exposición permanente sobre biodiversidad y que nos trae “Oceans World exhibition”.

Aunque nuestros visitantes no podrán disfrutar de la exposición sobre biodiversidad hemos considerado que el tema de conservación de los océanos era tan importante que merecía que hiciéramos el esfuerzo de traer esta exposición al Museo.

16. ¿Qué tipo de actividades educativas realizáis en el Museo y a qué nivel? (colegios, institutos, universidades…).

Desarrollamos actividades dirigidas a todos los públicos. Muchas de ellas van dirigidas a público infantil y colegios porque son nuestros clientes más numerosos pero también hay actividades dirigidas a institutos y universidades así como al público adulto en general. Todas nuestras exposiciones temporales suelen contar con actividades paralelas que incluyen talleres y conferencias y además realizamos visitas en horario de tarde-noche para público adulto.

17. Una de las funciones del Museo es transmitir al público los avances y descubrimientos de la ciencia. En tu opinión personal, ¿crees que la Ciencia ha logrado reconectar con la sociedad o aún no se divulgan suficientemente los resultados de la investigación, no ya en el museo, sino en otros centros investigadores de España y el resto del mundo?

Hemos mejorado mucho en los últimos años. Ahora la ciencia tiene más presencia en los medios de comunicación y los científicos dedicamos más esfuerzo a divulgar y eso es magnifico pero en nuestro país todavía nos queda mucho camino por andar.

La sociedad española todavía no es especialmente culta en temas científicos y es un reto diario conseguir llegar a los ciudadanos para explicarles los avances de la ciencia. En otros países el interés por la ciencia está mucho más implantado y eso se nota.

18. Y, para terminar, ¿qué consejos le darías a nuestros lectores que se quieren dedicar al mundo de la investigación?

Perseverancia, paciencia y curiosidad infinita. El camino no es fácil pero si les interesa saber encontrarán el camino. ¡Mucho ánimo!

Más información

Si quieres saber más sobre Santiago Merino puedes encontrarle en sus perfiles estas redes sociales:

  • Linkedin
  • Research Gate
  • Google Académico

Y si no conoces el MNCN o simplemente quieres saber más acerca de esta importante institución, aquí te dejo algunos links:

  • Web oficial
  • Blog
  • Blog NaturalMente
  • Revista
  • Actividades Abril

Redes Sociales:

  • Twitter del MNCN
  • Su página de Facebook:
  • Google+
  • Twitter Colecciones

También puedes ver su participación en Google Arts&Culture

Y hasta aquí esta interesantísima entrevista. Ahora me gustaría saber qué te ha parecido. ¿Alguna vez has querido trabajar en un Museo? ¿Te llama la atención la carrera de investigador? ¿Qué piensas tú de la situación de la ciencia en tu país? Me encanta conocer lo que opinas de cada artículo, así que no te cortes y déjame un comentario o escríbeme.

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