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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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La imperiosa necesidad de una Ciencia Abierta

06/04/2017 by Bichólogo 3 comentarios

El conocimiento humano es algo universal que hemos ido acumulando a lo largo de los siglos y que no es, o al menos no debería serlo, patrimonio de nadie, ya sea persona o entidad. Sin embargo, para poder extender y difundir ese conocimiento hay que emplear distintos medios que sí pertenecen a alguien y que, como negocios que son, han de permitir conseguir un beneficio a las personas que ofrecen ese servicio, especialmente cuando se tratan de empresas privadas.

La necesidad de instaurar el Open Access en Ciencia

Todo ello nos lleva a un conflicto entre la necesidad de propagar y hacer accesible el conocimiento científico, que es propiedad de todos, y  distribuirlo a través de distintas plataformas que, en su mayoría, son de carácter privado y comercial.

¿Por qué la ciencia ha de ser libre y abierta?

El objetivo principal de la ciencia es entender y explicar el mundo que nos rodea, desentrañar los mecanismos que originan los distintos procesos químicos, biológicos y físicos. Y ese conocimiento es patrimonio de todos, es un bien universal al que todo el mundo debiera poder acceder.

La ciencia, como cualquier otra forma de cultura, se fundamenta en los trabajos anteriores de otros, que sirven como base para el desarrollo de nuevos conocimientos cuyos beneficios siempre deben recaer en la sociedad. Parafraseando a Newton (que a su vez citaba al filósofo Bernardo de Chartres):

Si hemos podido ver más lejos es porque estamos a hombros de gigantes

Por tanto, el acceso a esos conocimientos debería ser libre y universal para cualquier persona, ya sea proveniente del ámbito científico o no. Es nuestra herencia y nuestro patrimonio común.

Sociedad sin cultura científica

Aunque parece que eso comienza a cambiar, la sociedad española (y de muchos otros países) tiene, en general, un desapego por la ciencia que ha desembocado en una indiferencia total con todo lo relacionado con el sector. No se valora la importancia de las aportaciones de la ciencia al conocimiento y no se reconoce, al menos a priori, como una forma de cultura más que forma parte de nuestro a día a día.

Por ello, el acceso universal a ese conocimiento no es una prioridad para las empresas y entidades que se encargan de distribuirlo, por lo que los nuevos descubrimientos no suelen salir de los círculos científicos, a no ser gracias a algún titular atractivo que pueda captar la atención de los medios. Pero eso sólo ocurre en una pequeña fracción de los casos.

Gracias al boom de las redes sociales, hoy es sencillo difundir un artículo por internet y hacer accesibles esos canales que empleamos los científicos a otras personas que, de otro modo, lo desconocerían. Sin embargo, siguen existiendo grandes barreras para que el ciudadano medio pueda acceder  a todo este compendio de conocimientos que se va generando de forma continua. Por una lado, y esto es muy importante en algunos países como en el caso de España, la falta de dominio del inglés, que es la lengua vehicular de la ciencia, hace que buena parte de la sociedad no pueda asimilar y comprender los nuevos avances científicos. Por otro lado, tenemos lo cerrado de los medios de distribución, normalmente revistas científicas o libros especializados que tienen una distribución muy limitada y unos precios, a menudo, desorbitados.

Todo esto se intenta suplir de mejor o peor manera por medio de la divulgación y gracias al interés creciente de los medios de comunicación. Sin embargo, muchos de estos medios adolecen de una preparación científica sólida y exhaustiva que les permita traducir la complejidad de la jerga científica a una lenguaje más llano y comprensible, o incluso a interpretar y difundir unos resultados que a menudos son expresados de forma errónea en algunos titulares poco afortunados o directamente engañosos y capciosos para atraer al lector y que entre a leer el artículo.  Esto es un grave problema que lleva a la desinformación, ya que los ciudadanos, a pesar de lo que se puede ver día a día en ella, siguen considerando a la prensa como una fuente fiable de información. Pero eso es otro tema que requeriría un artículo aparte 😛

Científicos sin acceso al conocimiento científico

Alrededor de la transmisión de los resultados científicos se ha organizado un lucrativo negocio que ha desembocado en una de las paradojas más absurdas que pueden verse en el ámbito científico. Y es que muchos investigadores, cuando comienzan a trabajar en cualquier proyecto, se encuentran con que no pueden tener accesos a aquellos artículos que necesitan para fundamentar y argumentar su investigación.

Como ya comenté antes, el conocimiento científico es acumulativo, lo que ha llevado a un incremento en el número medio de referencias bibliográficas que aparecen en un artículo se ha incrementado de forma dramática en los últimos años. Si asumimos un valor medio, por ejemplo, de 35 referencias por artículo (que no es raro que sean muchas más), a 30$ por artículo, supondría hacer un desembolso de 1050$ cada vez que realizamos la investigación para un paper. Esos precios no sólo son inviables para la mayor parte de los investigadores, sino incluso para muchos grupos de investigación, especialmente aquellos en países en vías de desarrollo.

Esto provoca una enorme desigualdad de oportunidades que en un ámbito como la ciencia debería ser desterrada. Al final, el conocimiento que en teoría es distribuido por las editoriales, en la práctica se queda encerrado en muros de pago (paywalls, en inglés). Las propias distribuidoras del saber científico están inmovilizándolo.

Las normas están cambiando: el movimiento Open Access

La tecnología está modificando el mundo que conocemos a pasos agigantados y ya ha transformado profundamente el modo en que buscamos, adquirimos y procesamos la información. Las barreras de distribución que tenían medios tradicionales como las revistas o los libros ya no existen. Hoy puedes publicar un dato en internet y que sea recibido al instante en cualquier punto del planeta de forma simultánea si usas los canales adecuados.

Los avances en el mundo digital también están eliminando los formatos físicos, lo que a su vez supone una reducción de los costes de producción y distribución. Y eso está afectando a los patrones de consumos de los usuarios. Todo ello ha ocurrido ya en el ámbito de la música, el cine, los libros y, por supuesto, también está sucediendo con la Ciencia y los artículos científicos. Y ese cambio es inexorable.

Todos estas transformaciones, han provocado el desarrollo de un movimiento que se encuentra en pleno auge y que lucha por conseguir que todas las publicaciones científicas sean accesibles para todo, pudiéndose distribuir, enlazar, leer o descargar cualquier material, siempre con propósitos legítimos, eliminando las barreras técnicas, legales y económicas que existen hoy en día. Este movimiento se conoce por su nombre inglés, el Open Access.

Existen dos vías para conseguir que los distintos trabajos pasen a ser de Acceso Público. Ambas vías no tienen por qué ser mutuamente excluyentes, a no ser que exista una política de exclusividad por parte de una determinada editorial, lo cual habría que verlo en cada caso concreto. Muy resumidamente podemos hablar de:

  • Vía verde: consiste en el auto-archivado de las publicaciones por el autor o bien su depósito en repositorios institucionales, nacionales o internacionales.
  • Vía dorada: los artículos se publican inmediatamente en Acceso Público, siendo los autores, bien sea por medio de sus propios fondos o de las entidades financiadoras, los que asumen los costes de publicar en esta modalidad (a menudo bastante elevados) o  tras un periodo de embargo, en el que los documentos finales no pueden ser publicados por estas cedidos estos derechos a la editorial, quedando al final disponibles en Acceso Abierto.

Existen distintas plataformas que están abogando por crear repositorios libres de derechos de los artículos. Porque, legalmente, y aunque muchos lo desconozcamos, tenemos derecho a difundir nuestro trabajo de forma libre y accesible. Obviamente, una vez que un artículo científico entra en el proceso de revisión, maquetación y publicación, los derechos de explotación y distribución son cedidos de forma permanente o temporal a la editorial. Sin embargo, el trabajo es nuestro, y como tal, podemos compartir el documento previo a la revisión, lo que se suele llamar los pre-prints (lo que viene a ser la vía verde).

Estos documentos previos son nuestros y legalmente podemos distribuirlos de forma abierta y gratuita ante el público que queramos: esto incluye nuestro blog, nuestros perfiles sociales o cualquier otro tipo de plataforma o repositorio. En la entrevista que realicé a Alberto Pepe, uno de los creadores de Authorea, hablamos largo y tendido sobre esta posibilidad, y sobre como esta plataforma te permite mantener esos pre-prints disponibles para cualquiera que quiera acceder a ellos.

Pero Authorea no es la única plataforma que está luchando por hacer realidad el sueño del Open Access, el acceso abierto, en Ciencia. Existen muchos sitios webs donde puedes colgar copias de tus manuscritos en abierto y compartirlas con tus contactos y seguidores. Dos ejemplos muy conocidos son ResearchGate y Academia, de las que ya hablé en tiempo. Y existen multitud de repositorios internacionales, donde puedes ir almacenando copias abiertas de los distintos trabajos, como pueden ser Arxiv.org.

El movimiento Open Access es amplísimo, y es un tema demasiado largo para abarcarlo en profundidad en tan sólo un artículo. Pero está teniendo cada vez más impulso y, en algunos países, está plenamente establecido. Baste como ejemplo el proyecto SHERPA, una interesante iniciativa británica que permite, entre otras muchas cosas, conocer las políticas de las distintas revistas en relación a las políticas de privacidad y de copyright de las distintas revistas (proyecto SHERPA-ROMEO) o de la de los distintos organismos que subvencionan las investigaciones (SHERPA-JULIET).

Pero este cambio que se está produciendo hoy en día necesita la colaboración de todos los científicos. Hay que seguir luchando por un ciencia abierta, accesible no sólo a los científicos, sino a todas aquellas personas interesadas. Porque la ciencia es cultura, y como tal, patrimonio de todos nosotros, seamos científicos o no.

A continuación, aparte de los nombrados en el texto, os dejo algunos links interesantes por si queréis ampliar más información sobre el tema.

  • Open Access en la Wikipedia (en inglés, que tiene más información).
  • ROAR: Un registro internacional de repositorios de Acceso Abierto.
  • OpenDOAR: Un directorio de repositorio de Acceso Abierto.
  • DOAJ: un directorio de revistas que publican bajo la modalidad de Acceso Abierto (la famosa vía dorada).

Y hasta aquí el artículo de hoy. Creo que se trata de un tema importantísimo, por el que hay que seguir trabajando día a día. Este post es una muy breve introducción al mundo del Open Access, pero creo que es fundamental que lo vayas conociendo, pues su repercusión en el mundo de la transmisión del conocimiento científico, como has visto, es muy grande. Ahora me encantaría conocer tu opinión sobre esta modalidad de difusión en la ciencia y cuál es tu visión sobre cómo debería ser. ¿Has publicado alguna vez en Acceso Abierto? ¿Te parece un enfoque interesante y efectivo? ¿Cuán son las mayores pegas que le ves? ¿Y cuáles son sus ventajas? ¿Conoces otros recursos relacionados con el Open Access? Estoy deseando saber qué te parece y espero que, entre todos, podamos seguir enriqueciendo este post en los comentarios 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: artículos científicos, ciencia, conocimiento, difusión, divulgación, editoriales, open access, papers, publicación, publicar, publish or perish

[ENTREVISTA] Hacia una ciencia abierta y colaborativa con Authorea

17/02/2017 by Bichólogo 4 comentarios

El Entrevistado

Alberto es doctor en Física y ha trabajado en instituciones tan prestigiosas como el CERN o la Universidad de Harvard. Pero no está en esa sección por su formación en el campo de la astrofísica y la física de partículas, sino porque es el creador de una interesante herramienta orientada a facilitar y mejorar todo el trabajo colaborativo que supone escribir un artículo científico.

Entrevistando a Alberto Pepe, de Authorea

Alberto nos hablará sobre Authorea, este potente editor colaborativo que pretende cambiar la forma en la que se escriben y publican los artículos científicos. Pero también nos contará su propia experiencia como emprendedor y nos dará su particular visión de cómo funciona la Ciencia y en qué dirección debería ir.

Hablaremos mucho de colaborar, de compartir, de crear cosas nuevas y, sobre todo, hablaremos mucho de Ciencia y de la creación y publicación de artículos científicos. Una revista interesantísima y, además, en inglés, para que veas de paso lo necesario que es saber defenderte en este idioma. Pero bueno, si aún no lo dominas, no te preocupes, que le he puesto subtítulos en español 😉 No te pierdas todo lo que Alberto tiene que ofrecerte y compartir contigo.

La entrevista

Si prefieres escucharla en formato podcast, suscríbete en cualquiera de estas plataformas:

Resumen de la charla

  • Presentación
  • El propósito de Authorea ( 1:05)
  • Sus principales características ( 3:42)
  • Qué le llevó a crear la plataforma ( 11:10)
  • Los principales retos a los que se enfrentaron ( 13:45)
  • De dónde sacaron los fondos ( 17:00)
  • Su estrategia a la hora de publicar artículos ( 22:27)
  • Las elevadas presiones para publicar en ciencia ( 29:03)
  • ¿Hay mucho secretismo en la ciencia? ( 33:45)
  • ¿Qué ofrece el plan premium? ( 38:30)
  • La hoja de ruta de Authorea ( 41:25)
  • Un consejo para los lectores ( 45:15)

Más Información

En primer lugar, informaros que, para todos los suscriptores del blog, Alberto Pepe ofrece un 20% de descuento en su cuenta premium, por si estás interesado 😉

En cualquier caso, puedes visitar y probar la plataforma totalmente gratis, con documentos públicos ilimitados y un documento privado en su página web:

Authorea, plataforma colaborativa para escribir y publicar artículos científicos

Y puedes estar al día de todas las novedades de la plataforma en sus redes sociales:

  • Twitter
  • Facebook
  • Instagram

En cuanto a Alberto Pepe, puedes encontrarlo también en su perfil de twitter o en su página web.

Y hasta aquí llega la entrevista de hoy ¿Qué te ha parecido? ¿Te parece interesante la idea y la filosofía que hay detrás de Authorea? ¿Vas a probarla? ¿Sabías que podíamos dejar una versión de nuestros documentos en abierto? Cuéntame tu opinión ;

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Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: artículos científicos, authorea, autores, ciencia, colaboración, investigación, open access, plataforma, publicar, trabajo colaborativo

Cambios de rumbo en biología: ¿audacia o imprudencia?

02/06/2016 by Bichólogo 40 comentarios

La semana pasada te comentaba lo difícil que es elegir por dónde decantarte laboralmente y te daba algunas claves para decidirte. Las dudas son normales, porque la Biología es una ciencia enormemente amplia, a la par que fascinante, con muchas más salidas laborales de las que uno piensa. Sin embargo, una vez elegido lo que te gusta no terminan ahí los problemas. Lo más normal es que te gusten varias cosas a la vez. Pero no puedes dedicarte a todas… ¿O sí?

Hoy voy a hablarte de las ventajas e inconvenientes de cambiar de dirección durante tu trayectoria profesional. ¿Es bueno cambiar de una área a otra? ¿Puedo cambiar de objeto de estudio o de disciplina? ¿Hasta qué punto es bueno para mi currículo probar distintas ramas? Acomódate que esto va para largo 😉

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Cuando todo te gusta

Si eres de los que se preocupa porque no sabe si alguna otra rama de la biología puede resultarte tanto o más fascinante que la que ahora ocupa tus anhelos o tu tiempo, entonces este post es para ti 😉 Pero quizás seas uno de esos afortunados que siempre han tenido claro lo que quieren hacer y estás en el camino directo para conseguirlo. Entonces, en ese caso, también te interesa seguir leyendo este post 😛 Y es que, como te irás dando cuenta, no es lo mismo hacer algo por afición que dedicarte a ello en cuerpo y alma. Y cualquier trabajo, por bonito que sea, llega un momento en que te puede llegar a saturar.

A quienes nos apasiona la Biología es muy raro que sólo nos guste algo concreto. Esto es así por una sencilla razón: en Biología, como en la propia vida que estudia, todo está relacionado. Hay interconexiones en todas partes, no hay compartimentos estancos. Hasta los más grandes especialistas de una determinada materia necesitan de elementos de otras ramas (y de otras disciplinas distintas a la biología) para llevar a cabo su trabajo.

Esto es una enorme ventaja para la persona curiosa, que disfruta aprendiendo, experimentando y descubriendo nuevas cosas (y si estás leyendo este blog seguro que eres uno de ellas). Sin embargo, el tener tanto dónde elegir puede generar cierta ansiedad:

¿Me estaré perdiendo algo más interesante? ¿Y si hay algo mejor que lo que estoy haciendo? Es que me gustan tantas cosas…

Puedes relajarte. No sólo vas a tener que probar distintas áreas durante la carrera y, especialmente, durante tu desarrollo profesional, sino que seguramente te verás obligado a ellos, ya sea por avatares del destino, por imposición de las circunstancias o por una meditada decisión persona.

¿Por qué cambiar?

Ya reza el dicho «Más vale malo conocido que bueno por conocer» y por algo le llaman sabiduría popular, ¿no? Pero eso quizás valdría hace un par de décadas, cuando lo normal era comenzar a trabajar en una empresa o en una institución y hacerlo allí durante el resto de nuestros días. Si tenías suerte y era el trabajo de tu vida lo disfrutabas. Si por el contrario te habías equivocado en tu elección, estabas bien jodido.  Sin embargo, hoy en día la situación es muy distinta. Todo evoluciona a una velocidad enorme. Internet nos ha conectado con literalmente cualquier parte del mundo, difuminando los límites y las fronteras geográficas. Nunca tanta información ha estado tan al alcance de nuestra mano, a un par de clics de ratón (o en una pantalla táctil).

Este mundo de vertiginoso cambio nos ha abierto nuevas puertas al modo en que se relacionan empleado y empleador, así como nos ha proporcionado muchísima más información sobre múltiples campos, favoreciendo la multidisciplinaridad tanto en equipos de trabajo como a nivel personal. De este modo estamos más preparado para todos esos cambios a los que nos enfrentamos y, de paso, alimentamos nuestra curiosidad 😛 Esta accesibilidad a la información nos permite explorar nuevas ramas y disciplinas a un coste muy bajo tanto en términos de tiempo como de dinero. Antes, cuando necesitabas algo relacionado con otra disciplina consultabas a un experto. Ahora se lo puedes preguntar a Google 😛

Esta curiosidad puede llevarnos a querer profundizar en nuevos áreas que se han cruzado en nuestro camino mientras realizábamos algún proyecto. Lo normal es que se trate de algo cercano a lo que ya estás realizando, o simplemente una oportunidad que te surge de forma tangencial debido a la naturaleza de tu trabajo. Sea como fuere puede ser la chispa necesaria que ponga en marcha el motor del cambio.

Por otra parte, muchas áreas de la Biología conllevan una enorme dedicación en términos de tiempo y esfuerzo. Los horarios de 35 a 40 horas semanales y fines de semana libres son más la excepción que la norma en numerosas ramas, especialmente en la empresa privada y en el mundo de la investigación. Y eso puede ser agotador, sobre todo a nivel mental. Así que determinadas situaciones de estrés prolongado pueden convertir el cambio de rumbo en una cuestión prioritaria para la propia salud de uno 😛

Finalmente, a veces es cuestión de azar que te surja la oportunidad de cambiar a un área totalmente distinta a la que llevas trabajando hasta ahora. Tal vez pierdas tu trabajo y encuentres uno nuevo, tal vez sea alguna oferta que mejore tu situación actual. Sea como fuere, es algo que no depende enteramente de ti y aparece en el momento justo.

¿Cualquier cambio es válido?

Sí y no. Me explico. Habrá veces que no te quedará opción, independientemente si ese cambio es coherente con el resto de tu trayectoria profesional. Pero si el cambio es muy grande y es voluntario deberás sopesar cómo se adapta a tu trayectoria profesional. Recuerda que la línea que separa a un profesional generalista y adaptativo de uno cuyo currículo es un rosario de cosas sin sentido puede llegar a ser muy difusa a veces.

En general, los cambios pueden ser sanos, pues ayudan a completar tu currículo con nuevas habilidades y conocimientos. Sin embargo, tienes que intentar que esas nuevas habilidades y esos nuevos conocimientos estén hilados de alguna forma con los que ya poseías, que los complementen. Un cambio siempre debe sumar, debe hacer que cualquier transición en tu currículo sea suave, lógica, y no crear compartimentos independientes, experiencias totalmente aisladas la una de la otra. Porque eso resta eficacia a tu currículo profesional en la inmensa mayoría de los casos (¡aunque no en todos!). ¿Quién dijo que esto fuera fácil? 😛

En mi currículo, por ejemplo, no viene mi primer trabajo de tres días como técnico de hardware montando ordenadores 😛 Sí, la informática es muy importante hoy en día, pero obviamente desentona con el tipo de trayectoria hacia la que he pretendido enfocar mi carrera. Y, sin embargo, en mi currículo sí que aparece este blog, a pesar de que se aleja bastante del resto de mi trayectoria profesional. Pero, aunque distante, sí que ofrece información importante y relacionada con mi trayectoria: conocimiento de internet, interés por la divulgación, una experiencia profesional demostrada en los posts, un conocimiento de la profesión, una capacidad de adaptarme a las nuevas herramientas de hoy en día. Y además encaja con mi nuevo objetivo 😉

Tipos de cambio

No todos los cambios son igual de importantes ni tienen las mismas consecuencias sobre tu carrera. Se podrían clasificar de un montón de formas distintas, pero para hacernos una idea usaré esta sencilla clasificación:

1. Cambio de modelo de estudio

Típico del ámbito de la investigación, cuando estás estudiando la misma disciplina pero cambias tu objeto de estudio. Por ejemplo, alguien que ha estado estudiando ecología evolutiva en aves y de repente da el salto y comienza a hacerlo en peces. Puede parecer un gran cambio, pero no es así. Sigues usando las mismas herramientas y sigues estudiando las mismas cosas (o similares :P). Eso sí, puede requerir de un periodo de adaptación al nuevo bicho o planta en cuestión, pues cada especie modelo tiene sus propias particularidades.

Pero en el fondo, a nivel curricular, el cambio no es tan grande. Muchos científicos estudian diferentes especies tanto secuencial como simultáneamente. Y no todos los organismos son igual de útiles para estudiar determinadas cosas. Por eso puedes verte obligado a cambiar de especie de cuando en cuando ;). Y esto es válido no sólo en ciencia, sino para cualquier tipo de trabajo que emplee distintos elementos para conseguir fines similares (por ejemplo, censar distintas especies de mamíferos para una consultoría mediomabiental o aplicar distintas metodologías didácticas para transmitir los mismos conceptos a públicos diferentes).

2. Cambio de rama o disciplina

Estos tipos de cambios pueden ser más o menos grandes, en función de lo mucho o poco que se aleje de tu trabajo original. Generalmente, estos saltos se suelen producir por algún enfoque multidisciplinar que te hace interesarte por otro materia o línea de investigación distinta a la tuya.

Estos cambios pueden ser muy interesantes por dos motivos: primero la novedad, que suele dar una buena dosis de energía y curiosidad; segundo la ampliación de tu currículo. El moverte en diversos campos relacionados demuestra tu adaptabilidad y tu capacidad para integrar conocimientos desde distintas áreas.

Sin embargo, tampoco es cuestión de ir de flor en flor. La variedad está bien en el currículo, no así el caos. Procura que tu línea de trabajo o de investigación siempre siga una línea definida, aunque tengas algunas en paralelo.

Lo mismo se aplica a la empresa privada (y en cualquier otro ámbito de la Biología). Si estás en el ámbito de la consultoría, por ejemplo, tienes una gran variedad de opciones disponibles, cada una con su propia metodología: evaluación de impacto ambiental, elaboración de modelos en GIS, censos de distintos tipos de fauna y flora, pescas eléctricas, radioseguimiento… Estaría bien poder ser un especialista en todas ellas, pero es casi imposible. Intenta centrarte en algunas, a ser posible relacionadas entre sí, como por ejemplo censos de mamíferos terrestres, de desmán ibérico, de nutria… No seas simplemente aprendiz de todo y maestro de nada. Especialízate en alguna disciplina.

3. Cambio de área.

Estos cambios son más grandes y drásticos. Entre las razones que te pueden llevar a dar ese tipo de saltos están el propio mercado laboral, altamente inestable y conflictivo. Pero también puede ser una decisión personal, fruto de la falta de motivación, que te lleve a dar un nuevo rumbo a tu vida.

Hay que tener cuidado con este tipo de cambios porque, si no lo realizas correctamente, puede que tengas que empezar de cero tu currículo (o casi). Y es que, dadas las diferencias entre estas áreas, el orden en que realices el cambio puede ser muy importante: la experiencia ganada en un área A puede ser útil (total o parcialmente) en otra área B. Pero si el salto se produce de B hacia A quizás la experiencia no tenga por qué ser aplicable. Te explicaré mejor con un ejemplo:

Si estás trabajando en la Academia y decides pasarte a la empresa privada, toda la experiencia que has adquirido en la redacción de textos formales, búsqueda de bibliografía, manejo de animales, elaboración de proyectos, publicaciones científicas… podrían resultarte valiosas en tu nuevo empleo. Sin embargo, si provienes de la consultoría, por ejemplo, mucha de la experiencia acumulada no te será útil en términos académicos, igual que muchas de las publicaciones, que son en revistas divulgativas fuera del JCR.

Igual ocurre si vas desde la Educación a la consultoría medioambiental, o desde la educación a la academia. Muchos de los logros que hayas hecho en tu carrera no te servirán para el nuevo rumbo y tendrás que hacer tabula rasa y comenzar de nuevo. Por ese motivo es muy importante tener claro si a nivel laboral te va a merecer la pena ese cambio. Te juegas mucho en ello.

4. El cambio radical.

Aunque parezca mentira, este tipo de cambio es mucho más común de lo que piensas. Muchas veces nos encontramos en un callejón sin salida, en una situación que no nos gusta, encerrados en un trabajo que no nos llena o que nos impide realizarnos a nivel personal porque devora nuestro tiempo y nuestro ánimo. O simplemente, nos damos cuenta de que nos hemos esquivado y que hemos seguida la dirección equivocada.

Esto suele implicar un cambio de dirección dramático en tu carrera laboral, algo que no tiene nada que ver con lo que has hecho hasta ahora. En esto momentos, sin embargo, la coherencia del currículo es lo de menos. El cambio se convierte en algo vital per se. Nuestra vida, nuestro bienestar, nuestra paz mental, dependen de ello. Mucha gente teme a este tipo de cambios (con razón), quedándose paralizados por el miedo y dejándose llevar por la situación, que finalmente se perpetúa en el tiempo. Pero a veces son fundamentales y pueden encerrar la clave para recuperar nuestra vida.

Mi experiencia personal

Desde que comencé la carrera me gustó el mundo de la investigación. Di mis primeros pasos en la Academia gracias a mi colaboración con el grupo de investigación de biología evolutiva que había en mi universidad. Descubrí que aquello me gustaba y estuve colaborando con ellos hasta que terminé la carrera. Pero entonces llegó mi primer cambio: una oferta de trabajo en la empresa privada, en una consultoría ambiental. Estuve varios meses colocando cajas nidos para paseriformes en el Parque Nacional de Monfragüe y para carraca (Coracias garrulus) y primilla (Falco naumanni) en otras zonas protegidas de Extremadura. Fue una experiencia interesante, tanto a nivel personal como para hacerme una idea de todo lo que se cuece en el ámbito laboral (lo bueno y lo malo).

Sin embargo, la investigación me seguía llamando y surgió la posibilidad de irme a hacer el doctorado a Bolivia (segundo cambio y vuelta a la Academia). Por diversos motivos, incluida un pequeña revolución justo donde me iba a quedar, tuve que abandonar esa idea, así que hice mi primer intento de conseguir una beca predoctoral de Formación del Personal Investigador (FPI) en España pero sin éxito (quedé el segundo). Sin embargo, sí que conseguí un puesto de técnico de apoyo a la investigación en la universidad de Granada. De ahí fui hilando puestos de técnico y becas hasta lograr la ansiada FPI y con ello, iniciar el doctorado soñado. Ahí me mantuve varios años y fue cuando me formé realmente como investigador, interesándome también por  la competencia espermática (tercer cambio)  Hasta que llegó la crisis y las circunstancias me obligaron a aceptar una trabajo en una consultoría medioambiental (cuarto cambio), ya que se me acababa la financiación de la beca y no había muchas opciones de hilar con otra.

La época en la consultoría me sirvió para desintoxicarme de la carga personal y anímica que me había supuesto los últimos años del doctorado. Aprendí mucho en este nuevo campo y me hizo crecer como profesional, mientras seguía con la tesis y publicando como co-autor de cuando en cuando, además de asistiendo a algún congreso.  Finalmente terminé con la tesis y ahora mismo me encuentro en un nuevo proceso de cambio (el quinto ya) que aún no sé dónde me llevará. Muchas cosas en el horizonte pero todas por definir aún jeje.

Personalmente, estos cinco cambios (sin contar las veces que he cambiado de especie de estudio :P) me han aportado muchas muchas cosas, todas positivas. Bien es cierto que buena parte de lo que he hecho en la consultoría ambiental no me ha valido para mi currículo científico, pero sí como profesional de la biología. Sin embargo, muchas de las cosas que he aprendido y de las habilidades que he desarrollado en mi trabajo en la Academia me resultaron muy útiles en la consultoría. Y es más, si ahora me decidiese a dedicarme a la educación, por ejemplo, todo lo aprendido y logrado hasta ahora en todos los ámbitos me sería muy útil de cara a aplicarlo a las clases.

Hoy en día estoy en un proceso de profundo cambio y este blog es hijo de este tiempo. Mis objetivos han cambiado radicalmente, como lo han hecho mis prioridades. Estoy sumido en medio de un giro radical y profundo. Un cambio para el que, curiosamente, todos mis anteriores trabajos me han preparado, incluso sin yo saberlo. Porque siempre he perseguido mi objetivo, porque siempre me he mantenido fiel a él. Y es que lo más importante no son los objetivos, sino el camino que recorres para llegar a ellos.

Concluyendo

Como ves, no existe una camino bueno ni marcado. Todo depende lo que nosotros busquemos conseguir, de a dónde queremos llegar. Es muy importante empezar a plantearse estas cosas desde la carrera, por muy pronto que te parezca. Conozco a gente que ha estado trabajando muchos años en investigación, hicieron un doctorado por ser la salida natural y finalmente decidieron dejarlo todo por completo. Pero se han encontrado que, más allá de la carrera y la investigación, no tenían experiencia en nada más, no sabían qué otra cosa podrían hacer. Y te aseguro que no quieres ese futuro para ti.

¿Esto significa que debes elegir sí o sí el primer año de carrera y obcecarte en ello? No y rotundamente NO. En lo que te tienes que centrar es en pensar qué quieres hacer, qué es lo que realmente te gusta, lo que sueñas estar haciendo de aquí a 10, 20, 50 años. Pero no te agobies por el tiempo porque, como te he dicho, ese objetivo que te marques no estará escrito en piedra, irá cambiando con el paso del tiempo, igual que cambiarás tú. Pero sí debes centrarte en algo que de verdad te apasione en este momento. La carrera es el mejor momento para experimentar, para probar, para aprender. Y para dar los primeros pasos en la dirección adecuada.

Sí, hay posibilidades de cambiar de rumbo, y a veces es muy saludable, laboral y anímicamente hablando. Pero siempre y cuando tengas claro que te mantienes en la dirección que quieres recorrer. Siempre que seas consciente de adonde vas y siempre que no te dejes llevar simplemente por impulsos o consejos ajenos a lo que realmente persigues.  Si eres fiel a ti mismo estos cambios vendrán solos y de forma natural. Prueba, experimenta, arriesga, pero no vayas como pollo sin cabeza.

Si para conseguir tu objetivo tienes que hacer un cambio radical, no lo dudes y hazlo. No tengas miedo. Podrá salir bien o mal, pero si es algo que realmente quieres, algo que realmente necesitas, te será enormemente útil y aprenderás mucho en el proceso. Pero lo más importante de todo es que estarás tomando el control de tu vida, estarás tomando la iniciativa frente a las circunstancias. Y esa sensación no tiene precio, créeme 😉 Y sobre todo, graba esto a fuego en tu cabeza: Nunca es demasiado tarde para hacer lo que realmente quieres.

Ahora te toca a ti contarme qué opinas de los cambios. ¿Crees que cualquier cambio es bueno? ¿Has hecho algún cambio de rumbo importante en tu carrera? ¿Estás sufriendo ahora algún proceso de cambio de los que describo en este artículo? Cuéntamelo y compártelo con el resto de los lectores. Seguro que mucha gente está en la misma situación que tú y entre todos podemos ayudarnos 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, carrrera, ciencia, decisión, investigación, motivación, trabajo, universidad

La investigación básica o los pilares de la ciencia

25/02/2016 by Bichólogo 2 comentarios

Hablar de Biología es hablar de ciencia. Sí, existen otras muchas ramas, como la educación ambiental, la enseñanza, la consultoría medioambiental… Y cada una con sus propias salidas laborales (algunas poco conocidas). Pero todas, sin excepción, se basan en una serie de conocimientos que emanan, en mayor o menor medida, de la investigación básica. Por eso hoy quiero romper una lanza en favor de esta disciplina tan poco valorada por el público en general y por los políticos en particular y contribuir al que es otro de los grandes debates de la biología.

La investigación básica o los pilares de la ciencia

¿Qué es la investigación básica?

Es aquel tipo de investigación cuyo objetivo es aumentar el conocimiento sobre una determinada materia, sin que ello tenga ninguna aplicación a corto o medio plazo sobre la sociedad. Saber por saber, como dicen algunos, sin que se pueda valorar económicamente esos avances y esos descubrimientos al no tener una utilidad práctica inmediata.

Cuando la gente piensa en investigación en su imaginación se perfila el típico científico con bata, matraces humeantes y animales flotando en tarros llenos de formol. Un científico que vive encerrado en su laboratorio, de espaldas a todo y a todos. Como si lo que allí ocurre, lo que allí se descubre, no saliese de las cuatro paredes de su laboratorio. Pero nada más lejos de la realidad.

La investigación básica, no obstante, también se llama investigación pura o fundamental, y no por mero capricho. Es el paso previo para poder realizar una ciencia aplicada, que por su propia definición, debe de partir de un conjunto de conocimientos previos y darles una utilidad práctica.

Sin todo ese acúmulo de conocimientos sobre la fisiología celular, sobre el comportamiento de las distintas especies, sobre la morfología de los distintos órganos y rasgos de la fauna y la flora, sin toda esa labor descriptiva y experimental llevada a cabo con organismos que van desde las arqueobacterias hasta las especies más complejas, no se podría avanzar en el desarrollo de nuevos tratamientos, de nuevas técnicas aplicadas a la conservación, o en la creación de nuevos nichos laborales. Sin ciencia básica no hay ciencia aplicada, así de sencillo 😉

El desdén por la ciencia básica

Durante toda mi vida investigadora me he dedicado a la ciencia básica, trabajando en temas como selección sexual en aves, ecología comportamental y evolutiva o competencia espermática. Incluso mi tesis doctoral se encuadra totalmente en la rama de investigación básica. Y siempre, cuando alguien me preguntaba a lo que me dedicaba y se lo explicaba, me respondía invariablemente:

Vale, pero ¿eso para qué sirve?

 

Es una de las frases qué más odio. En nuestro mundo actual, en nuestra sociedad, tenemos una mentalidad cortoplacista que busca siempre la aplicación y el beneficio económico inmediatos. Pensar a largo plazo no es nuestro fuerte ni el de nuestros políticos. Y así nos va.

Invertir en algo que no reporta beneficios económicos, bien sea en forma de tecnología, de patentes o de cualquier otra aplicación susceptible de ser vendida, se ve como un mal negocio. Eso ha llevado a que países como España hayan reducido enormemente los presupuestos dedicados a investigación, y que de los restos de esta debacle se desvíen la mayoría de fondos a investigación aplicada, descuidando así los verdaderos cimientos de la ciencia y por tanto, del avance científico y tecnológico.

Esto es un enorme error, que no hace sino demostrar la incultura científica de algunos gobiernos, pues el desarrollo de un país va parejo con su inversión en I+D+i. De hecho, aquellos países que más que han invertido más en investigación a pesar de la crisis son los que están liderando una recuperación económica más rápida.

Inversión en I+D+i en Europa

¿Cuáles son los países a la cabeza de la inversión? Aquellos más desarrollados. Pero también se ven algunos países más pobres que ahora están en un proceso de crecimiento gracias a sus políticas de inversión en I+D+i. Los números hablan por sí solos

Sin embargo, existen países como España que no han hecho sino reducir su inversión en investigación con la excusa de la crisis, mientras buenas parte de los países han hecho todo lo contrario. Y es que la investigación es progreso y eso, al final, genera riqueza y desarrollo.

Poniendo en valor la investigación básica

Por todas estas razones es importante colocar en su lugar a este tipo de investigación. Hay que remover conciencias al respecto, comenzando por nosotros mismos. Muchos estudiantes de biología no entienden el poder y la importancia que tienen la investigación fundamental no ya en biología, sino en su capacidad de transformar profundamente la sociedad.

¿Qué sería de la investigación sobre el cáncer, el sida, la malaria… sin todos esos años de estudio sobre la célula, todos los procesos, mecanismos y rutas metabólicas que tienen lugar en ella, sin conocer en detalle los procesos de división celular, los tipos de citocinesis o cómo terminan su vida mediante una muerte programada o apoptosis?

¿Qué sería de toda la terapia génica, de los avances en la edición de los genes, de la capacidad de descifrar y mapear el ADN de cualquier criatura, sino Mendel no hubiese estudiado el cruzamiento de distintos tipos de guisantes?

¿Y todos esos medicamentos que deben su existencia al concienzudo estudio de hongos, bacterias, levaduras o plantas, entre otros seres vivos? ¿Se habría desarrollado tanto la medicina de no haber sido por aquellas personas que prestaron atención a algo tan minúsculo y, en apariencia, aburrido como estos seres microscópicos?

Y estos son sólo algunos de los múltiples ejemplos de cómo la ciencia básica nutre de conocimientos y técnicas a la aplicada. Pero también puedes verlo en la conservación, gracias a la ecología y a saber cómo fluctúan las poblaciones, o a conocer los sistemas de emparejamientos de las distintas especies; o en el área de la investigación en medicina, ya que el conocimiento de la fisiología de distintos animales nos permite una aproximación muy cercana a como funciona nuestro propio cuerpo, y podemos usarlos como sujetos experimentales.

Podría llenar posts enteros con múltiples ejemplos donde la ciencia aplicada se ha erigido sobre los sólidos cimientos de la investigación básica. Pero lo importante creo que ha quedado claro, y es que, para aplicar unos conocimientos, dichos conocimientos deben haber sido aportados previamente, y este es el papel de la ciencia fundamental.

Por eso es tan importante que la gente olvide esa pregunta tan terrible de ¿Y eso para qué sirve? y lo cambia por «Eso quizás pueda servir para…«. Los científicos tenemos la obligación de crear esa conciencia científica en la sociedad de la que te hablaba en el post anterior. La sociedad debe conocer y apoyar a la ciencia y a los científicos, pues son uno de los grandes motores del desarrollo socieconómico y tecnológico. Porque a su vez son los ciudadanos los que pueden exigir con su voto a los políticos que inviertan más en ciencia y, por tanto, que inviertan más en el bienestar y en el desarrollo de nuestra sociedad.

Pero ojo, no caigamos tampoco en virar completamente al otro extremo y descuidar la ciencia aplicada. Hay que buscar un balance, un equilibrio entre ambos modelos de investigación, tan válidos y apasionantes el uno como el otro. Pero actualmente, en un buen número de países, ambos modelos están desbalanceados, con una inversión mayoritaria en ciencia aplicada mientras que a la pura se la condena al ostracismo y al olvido. Y eso, querido lector, es algo que debemos cambiar 😉

Y hasta aquí mi opinión sobre la importancia de conocer y valorar los aportes de la ciencia básica. Sin embargo, no me quiero ir sin invitarte a leer el artículo que me trajo a la cabeza este tema. Además, si rebuscas información en internet podrás ampliar muchísimo las breves pinceladas que te he dado acerca de este candente debate.

Pero ahora quiero escucharte a ti. Cuéntame, ¿qué opinas de la ciencia básica? ¿Dónde crees que está el equilibrio entre esta y la aplicada? ¿En cual de estas dos ramas de la investigación te gustaría participar? Estoy seguro que el debate podría resultar de lo más interesante y enriquecedor para todos 😉

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Ciencia ciudadana: todos podemos ser científicos

18/02/2016 by Bichólogo 15 comentarios

Aunque la carrera de biología es poco conocida y está mal valorada por la sociedad, hay mucha gente a la que le interesa la ciencia en general. Además, existen muchísimas personas que, bien por afición, bien por profesión, recopilan numerosas observaciones o datos que pueden resultar vitales para una amplia gama de estudios. A veces incluso desde tu propio patio trasero. 

Ya os contado las que, para mí, son las cosas buenas del voluntariado y también su lado más oscuro. Pero la ciencia ciudadana es distinta y tiene su propio espacio. Sin embargo, antes de nada habrá que definirla y quedar claro de qué estamos hablando 😉

Ciencia ciudadana: todos podemos ser científicos

¿Qué es la ciencia ciudadana?

Formalmente, y según la wikipedia, se define como:

La recopilación y análisis sistemático de datos, el desarrollo de la tecnología, las pruebas de los fenómenos naturales, y la difusión de estas actividades por los investigadores sobre una base principalmente vocacional»

Pero hablemos en términos más mundanos. La ciencia ciudadana conlleva la implicación del ciudadano de a pie en estudios desarrollados por científicos profesionales. El ciudadano colabora por medio de la recopilación y análisis de datos o bien con la cesión de recursos tecnológicos para desarrollar dichas tareas. No se trata de un voluntariado como tal, pero sí implica la aportación altruista de datos o recursos para desarrollar estudios de gran envergadura.

La ciencia ciudadana tiene un puente entre la sociedad y las instituciones científicas, creando unos lazos colaborativos que no sólo ayudan a la realización de proyectos que de otro modo sería imposible, sino que contribuye a la creación de una cultura científica entre los ciudadanos.

Durante muchos años la ciencia ha estado de espaldas a la sociedad. Uno de los grandes problemas es la falta de transmisión de los resultados científicos a la sociedad. Aunque el tejido científico tiene una importancia fundamental en el desarrollo de cualquier país, no es esa la percepción que tienen los ciudadanos (y, desafortunadamente, buena parte de los políticos). Por ellos es importante crear una concienciación ciudadana sobre el importante papel que la ciencia tiene en la calidad de vida de un país y la ciencia ciudadana es un vehículo inmejorable.

¿Cómo se puede participar?

La cantidad de proyectos de ciencia ciudadana es enorme y abarca los campos más variados. Hay proyectos a todos los niveles, desde aquellos que un profesor puede desarrollar para sus alumnos hasta algunos proyectos desarrollados por las organizaciones más punteras en el mundo de la ciencia.

Puedes ayudar a conocer la distribución y la evolución de las poblaciones de determinadas especies, la variabilidad morfológica y los distintos morfotipos de otras especies, puedes buscar vida extraterrestre o una cura para el cáncer. Hay para todos los gustos 😛

Según el proyecto, puedes aportar datos que vayas recogiendo en el campo, estudiar determinadas imágenes siguiendo un protocolo estandarizado o simplemente cediendo capacidad de procesamiento de tu ordenador, móvil o tablet para analizar enormes cantidades de datos. A continuación te pongo unos cuantos proyectos en los que puedes participar 😉

Socientice

Se trata de un proyecto europeo que tiene como objetivo coordinar a todos los agentes implicados en el proceso de la ciencia ciudadana. Intenta establecer las bases de este concepto tan en boga últimamente, regularlo y facilitarlo a nivel europeo.

Actualmente tiene en marcha varios experimentos en los que puedes participar activamente, que van desde la identificación de células cancerosas para evaluar cómo afecta un determinado tratamiento hasta el estudio de las abejas urbanas como indicadoras del estado de salud del ecosistema urbano. Bien merece la pena echarles un vistazo 😉

Bioinc

Ésta es la primera plataforma de ciencia ciudadana que conocí cuando aún estaba en la carrera. Hay montones de proyectos en los que puedes participar. No tienes más que unirte al proyecto en concreto, descargarte el software y olvidarte 😉 Un superordenador es muy caro para cualquier institución, pero usar la potencia de computación de miles de ordenadores o móviles que se involucren en el proceso es muchísimo más barato.

Todo se ejecuta en segundo plano, en los momentos en los que el ordenador o móvil está inactivo. Es entonces cuando se envían datos a tu dispositivo y comienzan a analizarse. Estos análisis no afectan al rendimiento de tu dispositivo, ya que se activan cuando está en reposo. Esto permite aprovechar esos momentos en que está encendido pero no está haciendo nada para colaborar en el análisis de datos.

Conocí esta plataforma gracias al Seti@home, un proyecto de la universidad de Berkeley que emplea ordenadores conectados a Internet para la búsqueda de inteligencia extraterrestre, buscando alguna señal «inteligente» en el espacio.

Lamentablemente, con la destrucción del radiotelescopio de Arecibo, este proyecto terminó. Pero existen alrededor de 40 proyectos en los que puedes colaborar, que van desde estudios relacionados con la malaria a análisis de como se pliegan las proteínas, pasando por otros estudios relacionados con la astronomía.

The Cornell Lab of Ornithology

Si te gustan las aves, te encantarán algunos de sus proyectos, que tratan de evaluar los cambios en los movimientos, distribución y número de aves. Tienen varios estudios relacionados con las aves, que van desde la observación de comederos y nidos hasta listados de las aves que puedes ver.

El más conocido se basa en el uso de su programa eBird, una aplicación para móviles (iOS y Android) que te permite crear listas con tus observaciones y enviarlas para su análisis. Los resultados obtenidos con esta metodología son muy útiles de cara a hacer análisis sobre la fenología y distribución de las especies localizadas.

Desde la app puedes acceder a tus listas, pero desde la web no sólo puedes ver tus datos, sino también hacer un resumen descriptivos de todas tus observaciones, descubrir lugares interesantes para ver aves cerca de tu zona, ver mapas de distribución o crear gráficas sobre determinadas especies. Y todo gracias a las aportaciones de miles de personas.

Como ya te he dicho alguna vez, no hay que ir muy lejos para encontrar hermosos rincones naturales dentro de tu propia ciudad. Por eso, desde que descubrí Ebird, aprovecho cada paseo por el río para anotar unas cuantas especies y poner mi granito de arena en este interesante proyecto 😉 De hecho, si te animas a probarlo, puedes encontrar mis listas entre las que aparecen en Extremadura 😉 Así podrás cotillear lo que se ve por Badajoz, por si alguna vez te animas a visitar mi maravillosa tierra 😉

Seo/Birdlife

Esta conocida asociación conservacionista española lleva muchos años desarrollando esta ciencia ciudadana. Tiene hasta 10 proyectos relacionados con la conservación y el conocimiento de las aves en los que puedes participar. Yo he tomado parte alguna vez en el programa SACRE (aves reproductoras) y fue una experiencia bastante entretenida. Al fin y al cabo, consistía en salir al campo y ver aves, siguiendo una metodología concreta. Algo que a muchos bichólogos nos fascina 😉

Pero también tienen programas relacionados con las aves nocturnas (NOCTUA), aves invernantes (SACIN), acuáticas o con la fenología de las distintas especies, entre otras cosas. Como ves, hay para todos los gustos. Así que, si vives en España y te interesa el mundo de las aves, no dudes en echar un vistazo a todos estos programas 😉

Observado

Se trata de una enorme plataforma de ciencia ciudadana, con mas de 40 millones de observaciones en Holanda y  10 millones en el resto del mundo. Existe un portal para España, así como otros autonómicos, como el portal de mi querida Extremadura, gestionado por la SEZ. Y si queréis saber más sobre su funcionamiento, podéis ver esta entrevista sobre ciencia ciudadana que hice a dos administradores del portal español. 

Otros proyectos de ciencia ciudadana

Como ves, el único límite para colaborar son nuestras ganas y la imaginación de aquellos que diseñan los proyectos. Los avances tecnológicos nos permiten estar hipercomunicados y cada uno tenemos un pequeño ordenador en el bolsillo, más potente que el que llevó al hombre a la Luna.

Si te interesa aplicar tus conocimientos (o tus recursos tecnológicos) a estos proyectos y no te convencen ninguno de los anteriores te dejo este recopilatorio sobre ciencia ciudadana de la conocida revista divulgativa Scientific American. En ese listado podrás encontrar estudios en diversas partes del mundo. Por variedad no será 😉

– Aportaciones de los lectores (ACTUALIZADO EL 06/10/2017)

  • iNaturalist (¡gracias Nando!): comparte tus observaciones con el mundo. Con aplicaciones para Iphone y Android.
  • Zooniverse (¡gracias Eugenio!): plataforma de ciencia ciudadana con multitud de proyectos interesantes en los que puedes participar. Eugenio destaca Wildcam Gongorosa y habla también sobre el proyecto en su blog).
  • MosquitoAlert (¡gracias Mireia!): para avisar vía app de la presencia de mosquito tigre y otras especies transmisoras de enfermedades como el Zika
  • Nature’s Notebooks (¡gracias José Abella!): para recoger información sobre la fenología de plantas y animales a lo largo y ancho de los EE. UU.
  • Arbolove (¡gracias zx48!): se trata de un proyecto dentro del departamento de Ecosistemas Agroforestales de la Universidad Politécnica de Valencia. Orientado a la arboricultura urbana para la detección y registro de los problemas fitosanitarios que afectan a los árboles. Dispone de app para Android e Ios.
  • MedusaApp (¡gracias a zx48!): de los mismos desarrolladores que la anterior, tiene la misma filosofía y está dedicada al reporte de avistamientos y picaduras de medusa (muy apropiada para el inminente verano :P).
  • Proyecto Hornero (¡gracias a Lucía!): se trata de un proyecto que se está desarrollando en Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil y que busca entender mas sobre el comportamiento de construcción del nido de un ave emblemática del sur de Sudamerica: el hornero. Además de en la web, puedes seguir el proyecto por Facebook, Twitter e Instragram.

Y hasta aquí esta breve introducción. Seguramente conozcas algún otro proyecto de ciencia ciudadana, da igual si es grande o pequeño. Cuéntamelo en los comentarios o por las redes sociales y lo agregaré a este post, que estará en constante actualización. Anímate y convierte este post en colaborativo 😉 😛

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La carrera investigadora: una historia de amor y odio

24/12/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Los que seguís el blog con cierta frecuencia sabéis que he hecho un poco de todo en esto de la biología: he sido voluntario, técnico de campo, he trabajado en una consultora medioambiental, en enero defiendo mi tesis doctoral… En todos los trabajos he tenido momentos buenos y malos, pero quizás el que provoca los sentimientos más ambivalentes, en donde es más fácil pasar de un extremo a otro, es en el mundillo de la investigación.

Y es que la investigación levanta pasiones, se mire como se mire. Algunos la encontramos fascinante; otros piensan que es una tarea insufrible. Pero normalmente no deja indiferente a quien la prueba. Y la realidad es que a menudo los sentimientos opuestos hacia esta disciplina no sólo se suceden rápidamente, sino que se solapan. Ahí está su magia 😛

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

Las grandes recompensas

Ya he comentado alguna vez que el poder contribuir al conocimiento humano es una de las razones para hacerse biólogo. Pero desde luego no es la única gratificación que nos concede la ciencia. Aprender cómo funcionan las relaciones entre los seres vivos, las bases biológicas de su comportamiento o entender cómo cambian los organismos y especies a lo largo del tiempo te hace ver las cosas desde una nueva perspectiva. Y eso mola 😉

De pronto descubres que a tu alrededor están ocurriendo cosas fascinantes. Donde antes sólo veías un grupo de pajarillos comienzas a ver displays y todo tipo de interacciones entre ellos; donde sólo veías plumas de colores comienzas a descubrir caracteres sexuales secundarios que dan información sobre el estado nutricional, sobre su sistema inmune o sobre su capacidad de encontrar alimento. A tu alrededor se desenvuelve un mundo en constante competencia, tanto a nivel intra como interindividual. Y eso es increíble 😉

Saber cómo funciona el mundo y ser capaz de apreciar esos mecanismos teniendo lugar a tu alrededor es una experiencia asombrosa que sólo puedes entender cuando realmente te gusta la biología.

Pero no es la única recompensa. A menudo la ciencia implica trabajar en contacto cercano con los seres vivos que se estudias, desde las más pequeñas bacterias hasta los animales y plantas más complejos y exóticos. Puedes tener que viajar a lugares que nunca te habrías imaginado y conocer a gente de lo más variopinta, quizás incluso a alguno de tus referentes en el mundo de la biología.

Pero si a ti lo que te gusta es el laboratorio no te preocupes. Tendrás posibilidad de trabajar con equipos carísimos que no tenías ni idea de que existían. Descubrirás para que sirven todas esas máquinas que habías visto tantas veces en la universidad y quizás incluso te conviertas en un experto de su manejo. Estudiarás las técnicas más avanzadas de secuenciación genética y te estarás asomando a unas fronteras que hace años nunca nos habríamos atrevido siquiera a soñar.

La carrera de investigador conlleva, sin duda alguna, una cantidad de retos y experiencias que no te proporcionará ninguna otra profesión. Sencillamente, son cosas que sólo se pueden hacer en investigación y que no están al alcance del resto de la gente. Las posibilidades son, virtualmente, infinitas 😉

Unos costes elevados

Sin embargo, la ciencia es una amante exigente. A cambio de deleitarte con sus favores te va a pedir mucho. Realmente mucho. Tendrás que pagarlo con tu sudor y sometiéndote a una alta presión.

1. La lucha de poder

Y es que la ciencia es tremendamente competitiva. Las becas, cada vez más escasas, se disputan entre un número de aspirante que crece año tras año. Los fondos dedicados a la investigación no hacen más que recortarse (en España los últimos 4 años de gobierno han sido nefastos para los presupuestos para I+D+i), con lo que conseguir un dinero para un proyecto se ha convertido en toda una hazaña épica.

Cuando hay una vacante para un puesto de investigador la competencia es feroz: hasta unas pocas décimas pueden marcar la diferencia. Esto lleva a una auténtica fiebre por publicar y engordar el currículo a base de artículos en revistas científicas de prestigio y estancias breves en centros extranjeros. Se genera así una presión por publicar tal que muchos jóvenes investigadores no pueden soportarla y terminan rindiéndose.

Esta competencia afecta también a la colaboración entre los grupos y personas. En muchos sitios existe un temor a compartir datos, por miedo a que te roben la idea y el artículo correspondiente, y mucha gente no duda en pisar a otros con tal de poder avanzar y sacar algo de ventaja.

Además, por si esto fuera poco, existe una férrea jerarquía a muchos niveles, lo que puede convertir tu trabajo en un infierno. Conozco casos de directores de tesis que, a pesar de que su doctorando ha realizado desde el diseño experimental hasta la recogida de datos y la redacción del paper, le han exigido aparecer ellos como primer autor en el artículo en detrimento de su estudiante. O un director de un departamento que sólamente aportó determinada máquina para realizar el experimento y exigió ser el primer autor del artículo o bloqueaba su publicación. En la mayoría de los casos a los implicados no les quedó más que claudicar o renunciar.

También puedes encontrarte con la inmovilidad de alguien en un escalafón superior que te imposibilitará probar determinada técnica novedosa que podría facilitar enormemente tu trabajo sólo porque él piensa que no tiene sentido y es quien controla los fondos. Puede ser que sólo confíe en la técnicas de siempre, o que la que quieres usar es de un colega con quien anda enfrentado o simplemente porque es él quién decide y no va a dejar que alguien de menor prestigio como tú le corrija. Tan triste como cierto.

Meme de Juego de Tronos
El politiqueo y las luchas de poder podían formar parte perfectamente de la trama de la serie

También existen luchas de poder, al más puro estilo de Juego de Tronos. Rencillas irreconciliables entre miembros de un departamento o de departamentos enfrentados, competencia feroz por conseguir proyectos, por obtener el control y la distribución de los fondos, imposición de trabas burocráticas para evitar que un grupo pueda conseguir un determinado objetivo… Enfrentamientos, traiciones, mentiras y acusaciones que vuelan dentro de tu ámbito de trabajo pueden convertir tu experiencia como investigador en un auténtico infierno. Alucinarías si vieses todo lo que se cuece por ahí.

Es verdad que esto no ocurre siempre, afortunadamente. Pero desde luego no es algo puntual, sino que abunda, y cada vez más, en estos tiempos donde la enorme competitividad en este sector comienza a afectar la ética profesional de algunos investigadores.

2. Un trabajo poco valorado

No esperes oír: «ánimo, que estás haciendo algo importante por el conocimiento de la humanidad«. Lo más normal es que te digan:

Anda, no te quejes, si trabajas con animalitos (o plantitas) que es lo que te gusta. Te quejas de vicio

Si estás todo el día en el campo, eso no es trabajo

Tendrías que estar tú haciendo lo que yo, eso sí que es trabajar.

Y es que parece que si haces lo que te gusta ya no es un trabajo serio. Además, si te dedicas a la investigación básica (no aplicada), hay una pregunta que mucho de tus amigos, inocentemente, te formularán y que a ti te va a repatear enormemente:

Y tu trabajo… ¿Para qué sirve?

No puedo con esa pregunta. ¿Cómo le explicas a alguien que estás haciendo investigación básica y que no tiene una aplicación directa e inmediata? La investigación básica es la base de la aplicada. No existiría ésta sin la anterior. Quizás tus estudios no tendrán nunca aplicación práctica o quizás sentarán las bases para un descubrimiento que revolucionará la conservación, la medicina o la sociedad. Sea como sea la investigación básica es fundamental, aunque la gente no sepa apreciarlo. Y la gran mayoría no lo harán, te lo aseguro 😛

Pero además la ciencia está muy mal valorada no sólo por la sociedad, sino por buena parte de los gobiernos. Mientras los países más desarrollados son los que más invierten en I+D+i, la mayoría de gobiernos piensan que la ciencia es algo secundario, una profesión de tipos raros, con pelo gris y revuelto, siempre con una bata, encerrados en un laboratorio o perdidos en una selva. Sin embargo, la investigación es uno de los motores de la economía.

3. Una vida social casi inexistente

Aunque no siempre tiene que ser así, la investigación suele consumir mucho, muchísimo tiempo. Horas y horas de campo y de laboratorio, de experimentos y de análisis, de redacción y de correcciones. Y si encima tu objetivo de estudio son animales, entonces despídete de horarios normales. Y es que los bichillos no entienden de fines de semana, de vacaciones o de compromisos.

Aunque sólo sea durante la temporada de campo, vas a tener que lidiar con visitas a horas intempestivas al laboratorio o al invernadero, a la colonia de aves o al animalario en cuestión, o tendrás que seguir los ciclos de luz y oscuridad de determinadas plantas, a las que les importa un carajo si tú tienes fiesta con los amigos o si son vacaciones en la universidad. Así que vete preparando…

Un balance complicado

Es muy difícil encontrar un equilibrio en la carrera científica. Es una profesión de extremos: un día puedes estar pensando que no hay trabajo más maravillosa y al siguiente maldiciendo el día en que decidiste meterte en eso. Si te gustan las emociones extremas, tanto buenas como malas, la investigación es lo tuyo 😉

Personalmente, tal y como reza el título del post, siempre he tenido una relación de amor-odio con la ciencia. Cuando llevo algún tiempo con ella, termino harto y agotado, y pienso que los frutos no compensan los esfuerzos. Además que, por mucho que me esfuerce, no me asegura tener trabajo al año siguiente. Pero luego, en cuanto me alejo de la esfera científica, la echo enormemente de menos.

Para mí, la sensación que produce la investigación no tiene parangón. Esa excitación que te inunda cuando obtienes algún resultado interesante; ese cosquilleo por la anticipación que sientes ante un proyecto nuevo e interesante; el placer de desentrañar los misterios que encierra la naturaleza… ¿Qué se puede comparar con eso? Estás haciendo cosas que nadie ha hecho jamás. Estás haciendo descubrimientos, grandes o pequeños, con utilidad práctica aparente o no, pero están ahí. Estás aportando tu granito de arena al saber general.

Puede ser un poco de ego, o quizás es sólo poder alimentar constantemente esa curiosidad infantil que aún perdura en todo científico, o probablemente sea un poco de cada cosa. Pero la investigación es algo que me fascina por las sensaciones que me produce.

Sin embargo el coste es muy alto: pasar largas temporadas en el extranjero, y cuando estás en casa, en tu ciudad, te consume horas y horas de tu tiempo, a veces atrapándote de forma casi obsesiva. A veces me he pasado horas revisando un artículo, tratando de plasmar un razonamiento absolutamente claro en mi cabeza, pero que resulta complicado de trasladar al papel (¡y en ingles!). Lo he leído y releído tantas veces que, aunque pueden faltar detalles o argumentaciones, mi cabeza los suple, porque los presupone, y se me pasan por alto. Es tremendamente frustrante.

También he echado muchas horas haciendo análisis estadísticos, buscando y leyendo papers para hacer una buena bibliografía, y cuando te das cuenta, ha pasado la mañana o la tarde casi sin darte cuenta. Y quieras o no, eso te afecta a nivel personal y, a menudo, a tus relaciones con tus amigos o pareja. Y aquí tengo que romper una lanza en favor de esas novios y novias que soportan paciente y estoicamente los sinsabores de su pareja durante la realización de una tesis o de una investigación especialmente intensa. ¡Qué paciencia!

Montaña rusa
Si te vas a meter en esto de la ciencia prepárate que vienen curvas. Así será tu estado de ánimo en los siguientes años 😛

Así que, para resumir, si quieres meterte en el mundo de la ciencia prepárate para una montaña rusa de emociones y sensaciones, para sentirte el rey del mundo un día y sentirte hundido y pensando que nada merece ese esfuerzo al siguiente. Pero si eres bueno, si resistes, si prevaleces… Seguramente la ciencia sepa recompensarte. Y es que, como se suele decir, el mundo es de los valientes, ¿no?

¿Qué te ha parecido el post? ¿Cuáles son para ti los valores más positivos y negativos de la ciencia? ¿La quieres o la odias? Cuéntame tu experiencia, que seguro que también ayudará al resto a entender el fascinante y difícil mundo de la carrera investigadora 😉

Y dadas las fechas que son, no puedo despedirme sin desearte una Feliz Nochebuena y agradecerte de todo corazón que me hayas acompañado en este y otros posts, que hayas comentado alguna vez, que te hayas reído o que simplemente. lo hayas encontrado útil. En definitiva, muchas gracias por estar al otro lado leyendo estas líneas.

¡¡MUCHAS GRACIAS Y FELIZ NAVIDAD!!

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