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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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[ENTREVISTA]Origen, presente y futuro de la Asociación de Estudiantes de Biología de España

16/03/2017 by Bichólogo 2 comentarios

Las Entrevistadas

Ana Horta y Stephanie Lois son dos jóvenes biólogas que han decido, junto a Patricia Martín, decidieron fundar la Asociación de Estudiantes de Biología de España (AEBE).

Entrevista a Ana Horta y Stephanie Lois de la AEBE

Durante la entrevista hemos hablado de los motivos que las llevaron a crear esta asociación, cuáles son sus objetivos y actividades, y por qué es útil para los estudiantes de esta maravillosa carrera 😉 Así que, si estás en la carrera de biología o simplemente si te interesa saber en qué puede ofrecer esta asociación y cómo colaborar con ella, no te puedes perder esta interesante y divertida entrevista 😉

La entrevista

Si prefieres escucharla en formato podcast, suscríbete en cualquiera de estas plataformas:

Resumen de la charla

  • Presentación
  • ¿Qué es la AEBE? ( 0:38)
  • ¿Cómo surge esa iniciativa? ( 1:58)
  • ¿Cómo se organiza ? ( 3:46)
  • Las actividades que desarrollan ( 4:56)
  • La AEBE y los estudiantes ( 24:55)
  • Coordinación con otras asociaciones ( 7:03)
  • Su visión de la situación actual de los biólogos ( 10:13)
  • ¿Se puede trabajar como biólogo en España? ( 12:04)
  • La preparación que ofrece la carrera ( 13:30)
  • ¿Los estudiantes aprovechan todas las oportunidades que ofrece la Universidad? ( 19:24)
  • Comunicación entre universidad, empresa y sociedad ( 24:45)
  • Los planes de futuro de la AEBE ( 30:15)
  • Como colaborar o asociarse con la AEBE ( 32:20)
  • Un consejo para los seguidores del blog ( 35:12)  (1:00)

Más Información

Como hemos dicho en la entrevista, si quieres colaborar con la AEBE o bien ser representante de tu universidad en la Asociación, sólo tienes que mandarles un e-mail a su dirección de correo: aebesp@gmail.com

También puedes seguirlos en su página de Facebook, así como en el blog que están creando.

Si queréis saber más sobre las tres fundadoras de la Asociación, aquí tenéis sus perfiles profesionales en LinkedIn:

  • Ana Horta (Presidenta)
  • Stephanie Lois (Vicepresidenta)
  • Patricia Martín (Secretaria) link

Ahora, como siempre, me encantaría conocer tu opinión. ¿Qué te ha parecido la entrevista? ¿Qué opinas de esta iniciativa de crear una Asociación de Estudiantes de Biología? Si eres de fuera de España, ¿existe alguna asociación similar en tu país? ¿Te vas a animar a ponerte en contacto y a colaborar con la AEBE? Cuéntame tu historia en los comentarios. Será un placer leerte 😉

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Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: asociación, biología, biólogos, españa, estudiantes, universidad

Cambios de rumbo en biología: ¿audacia o imprudencia?

02/06/2016 by Bichólogo 40 comentarios

La semana pasada te comentaba lo difícil que es elegir por dónde decantarte laboralmente y te daba algunas claves para decidirte. Las dudas son normales, porque la Biología es una ciencia enormemente amplia, a la par que fascinante, con muchas más salidas laborales de las que uno piensa. Sin embargo, una vez elegido lo que te gusta no terminan ahí los problemas. Lo más normal es que te gusten varias cosas a la vez. Pero no puedes dedicarte a todas… ¿O sí?

Hoy voy a hablarte de las ventajas e inconvenientes de cambiar de dirección durante tu trayectoria profesional. ¿Es bueno cambiar de una área a otra? ¿Puedo cambiar de objeto de estudio o de disciplina? ¿Hasta qué punto es bueno para mi currículo probar distintas ramas? Acomódate que esto va para largo 😉

cambios_rumbo

Cuando todo te gusta

Si eres de los que se preocupa porque no sabe si alguna otra rama de la biología puede resultarte tanto o más fascinante que la que ahora ocupa tus anhelos o tu tiempo, entonces este post es para ti 😉 Pero quizás seas uno de esos afortunados que siempre han tenido claro lo que quieren hacer y estás en el camino directo para conseguirlo. Entonces, en ese caso, también te interesa seguir leyendo este post 😛 Y es que, como te irás dando cuenta, no es lo mismo hacer algo por afición que dedicarte a ello en cuerpo y alma. Y cualquier trabajo, por bonito que sea, llega un momento en que te puede llegar a saturar.

A quienes nos apasiona la Biología es muy raro que sólo nos guste algo concreto. Esto es así por una sencilla razón: en Biología, como en la propia vida que estudia, todo está relacionado. Hay interconexiones en todas partes, no hay compartimentos estancos. Hasta los más grandes especialistas de una determinada materia necesitan de elementos de otras ramas (y de otras disciplinas distintas a la biología) para llevar a cabo su trabajo.

Esto es una enorme ventaja para la persona curiosa, que disfruta aprendiendo, experimentando y descubriendo nuevas cosas (y si estás leyendo este blog seguro que eres uno de ellas). Sin embargo, el tener tanto dónde elegir puede generar cierta ansiedad:

¿Me estaré perdiendo algo más interesante? ¿Y si hay algo mejor que lo que estoy haciendo? Es que me gustan tantas cosas…

Puedes relajarte. No sólo vas a tener que probar distintas áreas durante la carrera y, especialmente, durante tu desarrollo profesional, sino que seguramente te verás obligado a ellos, ya sea por avatares del destino, por imposición de las circunstancias o por una meditada decisión persona.

¿Por qué cambiar?

Ya reza el dicho «Más vale malo conocido que bueno por conocer» y por algo le llaman sabiduría popular, ¿no? Pero eso quizás valdría hace un par de décadas, cuando lo normal era comenzar a trabajar en una empresa o en una institución y hacerlo allí durante el resto de nuestros días. Si tenías suerte y era el trabajo de tu vida lo disfrutabas. Si por el contrario te habías equivocado en tu elección, estabas bien jodido.  Sin embargo, hoy en día la situación es muy distinta. Todo evoluciona a una velocidad enorme. Internet nos ha conectado con literalmente cualquier parte del mundo, difuminando los límites y las fronteras geográficas. Nunca tanta información ha estado tan al alcance de nuestra mano, a un par de clics de ratón (o en una pantalla táctil).

Este mundo de vertiginoso cambio nos ha abierto nuevas puertas al modo en que se relacionan empleado y empleador, así como nos ha proporcionado muchísima más información sobre múltiples campos, favoreciendo la multidisciplinaridad tanto en equipos de trabajo como a nivel personal. De este modo estamos más preparado para todos esos cambios a los que nos enfrentamos y, de paso, alimentamos nuestra curiosidad 😛 Esta accesibilidad a la información nos permite explorar nuevas ramas y disciplinas a un coste muy bajo tanto en términos de tiempo como de dinero. Antes, cuando necesitabas algo relacionado con otra disciplina consultabas a un experto. Ahora se lo puedes preguntar a Google 😛

Esta curiosidad puede llevarnos a querer profundizar en nuevos áreas que se han cruzado en nuestro camino mientras realizábamos algún proyecto. Lo normal es que se trate de algo cercano a lo que ya estás realizando, o simplemente una oportunidad que te surge de forma tangencial debido a la naturaleza de tu trabajo. Sea como fuere puede ser la chispa necesaria que ponga en marcha el motor del cambio.

Por otra parte, muchas áreas de la Biología conllevan una enorme dedicación en términos de tiempo y esfuerzo. Los horarios de 35 a 40 horas semanales y fines de semana libres son más la excepción que la norma en numerosas ramas, especialmente en la empresa privada y en el mundo de la investigación. Y eso puede ser agotador, sobre todo a nivel mental. Así que determinadas situaciones de estrés prolongado pueden convertir el cambio de rumbo en una cuestión prioritaria para la propia salud de uno 😛

Finalmente, a veces es cuestión de azar que te surja la oportunidad de cambiar a un área totalmente distinta a la que llevas trabajando hasta ahora. Tal vez pierdas tu trabajo y encuentres uno nuevo, tal vez sea alguna oferta que mejore tu situación actual. Sea como fuere, es algo que no depende enteramente de ti y aparece en el momento justo.

¿Cualquier cambio es válido?

Sí y no. Me explico. Habrá veces que no te quedará opción, independientemente si ese cambio es coherente con el resto de tu trayectoria profesional. Pero si el cambio es muy grande y es voluntario deberás sopesar cómo se adapta a tu trayectoria profesional. Recuerda que la línea que separa a un profesional generalista y adaptativo de uno cuyo currículo es un rosario de cosas sin sentido puede llegar a ser muy difusa a veces.

En general, los cambios pueden ser sanos, pues ayudan a completar tu currículo con nuevas habilidades y conocimientos. Sin embargo, tienes que intentar que esas nuevas habilidades y esos nuevos conocimientos estén hilados de alguna forma con los que ya poseías, que los complementen. Un cambio siempre debe sumar, debe hacer que cualquier transición en tu currículo sea suave, lógica, y no crear compartimentos independientes, experiencias totalmente aisladas la una de la otra. Porque eso resta eficacia a tu currículo profesional en la inmensa mayoría de los casos (¡aunque no en todos!). ¿Quién dijo que esto fuera fácil? 😛

En mi currículo, por ejemplo, no viene mi primer trabajo de tres días como técnico de hardware montando ordenadores 😛 Sí, la informática es muy importante hoy en día, pero obviamente desentona con el tipo de trayectoria hacia la que he pretendido enfocar mi carrera. Y, sin embargo, en mi currículo sí que aparece este blog, a pesar de que se aleja bastante del resto de mi trayectoria profesional. Pero, aunque distante, sí que ofrece información importante y relacionada con mi trayectoria: conocimiento de internet, interés por la divulgación, una experiencia profesional demostrada en los posts, un conocimiento de la profesión, una capacidad de adaptarme a las nuevas herramientas de hoy en día. Y además encaja con mi nuevo objetivo 😉

Tipos de cambio

No todos los cambios son igual de importantes ni tienen las mismas consecuencias sobre tu carrera. Se podrían clasificar de un montón de formas distintas, pero para hacernos una idea usaré esta sencilla clasificación:

1. Cambio de modelo de estudio

Típico del ámbito de la investigación, cuando estás estudiando la misma disciplina pero cambias tu objeto de estudio. Por ejemplo, alguien que ha estado estudiando ecología evolutiva en aves y de repente da el salto y comienza a hacerlo en peces. Puede parecer un gran cambio, pero no es así. Sigues usando las mismas herramientas y sigues estudiando las mismas cosas (o similares :P). Eso sí, puede requerir de un periodo de adaptación al nuevo bicho o planta en cuestión, pues cada especie modelo tiene sus propias particularidades.

Pero en el fondo, a nivel curricular, el cambio no es tan grande. Muchos científicos estudian diferentes especies tanto secuencial como simultáneamente. Y no todos los organismos son igual de útiles para estudiar determinadas cosas. Por eso puedes verte obligado a cambiar de especie de cuando en cuando ;). Y esto es válido no sólo en ciencia, sino para cualquier tipo de trabajo que emplee distintos elementos para conseguir fines similares (por ejemplo, censar distintas especies de mamíferos para una consultoría mediomabiental o aplicar distintas metodologías didácticas para transmitir los mismos conceptos a públicos diferentes).

2. Cambio de rama o disciplina

Estos tipos de cambios pueden ser más o menos grandes, en función de lo mucho o poco que se aleje de tu trabajo original. Generalmente, estos saltos se suelen producir por algún enfoque multidisciplinar que te hace interesarte por otro materia o línea de investigación distinta a la tuya.

Estos cambios pueden ser muy interesantes por dos motivos: primero la novedad, que suele dar una buena dosis de energía y curiosidad; segundo la ampliación de tu currículo. El moverte en diversos campos relacionados demuestra tu adaptabilidad y tu capacidad para integrar conocimientos desde distintas áreas.

Sin embargo, tampoco es cuestión de ir de flor en flor. La variedad está bien en el currículo, no así el caos. Procura que tu línea de trabajo o de investigación siempre siga una línea definida, aunque tengas algunas en paralelo.

Lo mismo se aplica a la empresa privada (y en cualquier otro ámbito de la Biología). Si estás en el ámbito de la consultoría, por ejemplo, tienes una gran variedad de opciones disponibles, cada una con su propia metodología: evaluación de impacto ambiental, elaboración de modelos en GIS, censos de distintos tipos de fauna y flora, pescas eléctricas, radioseguimiento… Estaría bien poder ser un especialista en todas ellas, pero es casi imposible. Intenta centrarte en algunas, a ser posible relacionadas entre sí, como por ejemplo censos de mamíferos terrestres, de desmán ibérico, de nutria… No seas simplemente aprendiz de todo y maestro de nada. Especialízate en alguna disciplina.

3. Cambio de área.

Estos cambios son más grandes y drásticos. Entre las razones que te pueden llevar a dar ese tipo de saltos están el propio mercado laboral, altamente inestable y conflictivo. Pero también puede ser una decisión personal, fruto de la falta de motivación, que te lleve a dar un nuevo rumbo a tu vida.

Hay que tener cuidado con este tipo de cambios porque, si no lo realizas correctamente, puede que tengas que empezar de cero tu currículo (o casi). Y es que, dadas las diferencias entre estas áreas, el orden en que realices el cambio puede ser muy importante: la experiencia ganada en un área A puede ser útil (total o parcialmente) en otra área B. Pero si el salto se produce de B hacia A quizás la experiencia no tenga por qué ser aplicable. Te explicaré mejor con un ejemplo:

Si estás trabajando en la Academia y decides pasarte a la empresa privada, toda la experiencia que has adquirido en la redacción de textos formales, búsqueda de bibliografía, manejo de animales, elaboración de proyectos, publicaciones científicas… podrían resultarte valiosas en tu nuevo empleo. Sin embargo, si provienes de la consultoría, por ejemplo, mucha de la experiencia acumulada no te será útil en términos académicos, igual que muchas de las publicaciones, que son en revistas divulgativas fuera del JCR.

Igual ocurre si vas desde la Educación a la consultoría medioambiental, o desde la educación a la academia. Muchos de los logros que hayas hecho en tu carrera no te servirán para el nuevo rumbo y tendrás que hacer tabula rasa y comenzar de nuevo. Por ese motivo es muy importante tener claro si a nivel laboral te va a merecer la pena ese cambio. Te juegas mucho en ello.

4. El cambio radical.

Aunque parezca mentira, este tipo de cambio es mucho más común de lo que piensas. Muchas veces nos encontramos en un callejón sin salida, en una situación que no nos gusta, encerrados en un trabajo que no nos llena o que nos impide realizarnos a nivel personal porque devora nuestro tiempo y nuestro ánimo. O simplemente, nos damos cuenta de que nos hemos esquivado y que hemos seguida la dirección equivocada.

Esto suele implicar un cambio de dirección dramático en tu carrera laboral, algo que no tiene nada que ver con lo que has hecho hasta ahora. En esto momentos, sin embargo, la coherencia del currículo es lo de menos. El cambio se convierte en algo vital per se. Nuestra vida, nuestro bienestar, nuestra paz mental, dependen de ello. Mucha gente teme a este tipo de cambios (con razón), quedándose paralizados por el miedo y dejándose llevar por la situación, que finalmente se perpetúa en el tiempo. Pero a veces son fundamentales y pueden encerrar la clave para recuperar nuestra vida.

Mi experiencia personal

Desde que comencé la carrera me gustó el mundo de la investigación. Di mis primeros pasos en la Academia gracias a mi colaboración con el grupo de investigación de biología evolutiva que había en mi universidad. Descubrí que aquello me gustaba y estuve colaborando con ellos hasta que terminé la carrera. Pero entonces llegó mi primer cambio: una oferta de trabajo en la empresa privada, en una consultoría ambiental. Estuve varios meses colocando cajas nidos para paseriformes en el Parque Nacional de Monfragüe y para carraca (Coracias garrulus) y primilla (Falco naumanni) en otras zonas protegidas de Extremadura. Fue una experiencia interesante, tanto a nivel personal como para hacerme una idea de todo lo que se cuece en el ámbito laboral (lo bueno y lo malo).

Sin embargo, la investigación me seguía llamando y surgió la posibilidad de irme a hacer el doctorado a Bolivia (segundo cambio y vuelta a la Academia). Por diversos motivos, incluida un pequeña revolución justo donde me iba a quedar, tuve que abandonar esa idea, así que hice mi primer intento de conseguir una beca predoctoral de Formación del Personal Investigador (FPI) en España pero sin éxito (quedé el segundo). Sin embargo, sí que conseguí un puesto de técnico de apoyo a la investigación en la universidad de Granada. De ahí fui hilando puestos de técnico y becas hasta lograr la ansiada FPI y con ello, iniciar el doctorado soñado. Ahí me mantuve varios años y fue cuando me formé realmente como investigador, interesándome también por  la competencia espermática (tercer cambio)  Hasta que llegó la crisis y las circunstancias me obligaron a aceptar una trabajo en una consultoría medioambiental (cuarto cambio), ya que se me acababa la financiación de la beca y no había muchas opciones de hilar con otra.

La época en la consultoría me sirvió para desintoxicarme de la carga personal y anímica que me había supuesto los últimos años del doctorado. Aprendí mucho en este nuevo campo y me hizo crecer como profesional, mientras seguía con la tesis y publicando como co-autor de cuando en cuando, además de asistiendo a algún congreso.  Finalmente terminé con la tesis y ahora mismo me encuentro en un nuevo proceso de cambio (el quinto ya) que aún no sé dónde me llevará. Muchas cosas en el horizonte pero todas por definir aún jeje.

Personalmente, estos cinco cambios (sin contar las veces que he cambiado de especie de estudio :P) me han aportado muchas muchas cosas, todas positivas. Bien es cierto que buena parte de lo que he hecho en la consultoría ambiental no me ha valido para mi currículo científico, pero sí como profesional de la biología. Sin embargo, muchas de las cosas que he aprendido y de las habilidades que he desarrollado en mi trabajo en la Academia me resultaron muy útiles en la consultoría. Y es más, si ahora me decidiese a dedicarme a la educación, por ejemplo, todo lo aprendido y logrado hasta ahora en todos los ámbitos me sería muy útil de cara a aplicarlo a las clases.

Hoy en día estoy en un proceso de profundo cambio y este blog es hijo de este tiempo. Mis objetivos han cambiado radicalmente, como lo han hecho mis prioridades. Estoy sumido en medio de un giro radical y profundo. Un cambio para el que, curiosamente, todos mis anteriores trabajos me han preparado, incluso sin yo saberlo. Porque siempre he perseguido mi objetivo, porque siempre me he mantenido fiel a él. Y es que lo más importante no son los objetivos, sino el camino que recorres para llegar a ellos.

Concluyendo

Como ves, no existe una camino bueno ni marcado. Todo depende lo que nosotros busquemos conseguir, de a dónde queremos llegar. Es muy importante empezar a plantearse estas cosas desde la carrera, por muy pronto que te parezca. Conozco a gente que ha estado trabajando muchos años en investigación, hicieron un doctorado por ser la salida natural y finalmente decidieron dejarlo todo por completo. Pero se han encontrado que, más allá de la carrera y la investigación, no tenían experiencia en nada más, no sabían qué otra cosa podrían hacer. Y te aseguro que no quieres ese futuro para ti.

¿Esto significa que debes elegir sí o sí el primer año de carrera y obcecarte en ello? No y rotundamente NO. En lo que te tienes que centrar es en pensar qué quieres hacer, qué es lo que realmente te gusta, lo que sueñas estar haciendo de aquí a 10, 20, 50 años. Pero no te agobies por el tiempo porque, como te he dicho, ese objetivo que te marques no estará escrito en piedra, irá cambiando con el paso del tiempo, igual que cambiarás tú. Pero sí debes centrarte en algo que de verdad te apasione en este momento. La carrera es el mejor momento para experimentar, para probar, para aprender. Y para dar los primeros pasos en la dirección adecuada.

Sí, hay posibilidades de cambiar de rumbo, y a veces es muy saludable, laboral y anímicamente hablando. Pero siempre y cuando tengas claro que te mantienes en la dirección que quieres recorrer. Siempre que seas consciente de adonde vas y siempre que no te dejes llevar simplemente por impulsos o consejos ajenos a lo que realmente persigues.  Si eres fiel a ti mismo estos cambios vendrán solos y de forma natural. Prueba, experimenta, arriesga, pero no vayas como pollo sin cabeza.

Si para conseguir tu objetivo tienes que hacer un cambio radical, no lo dudes y hazlo. No tengas miedo. Podrá salir bien o mal, pero si es algo que realmente quieres, algo que realmente necesitas, te será enormemente útil y aprenderás mucho en el proceso. Pero lo más importante de todo es que estarás tomando el control de tu vida, estarás tomando la iniciativa frente a las circunstancias. Y esa sensación no tiene precio, créeme 😉 Y sobre todo, graba esto a fuego en tu cabeza: Nunca es demasiado tarde para hacer lo que realmente quieres.

Ahora te toca a ti contarme qué opinas de los cambios. ¿Crees que cualquier cambio es bueno? ¿Has hecho algún cambio de rumbo importante en tu carrera? ¿Estás sufriendo ahora algún proceso de cambio de los que describo en este artículo? Cuéntamelo y compártelo con el resto de los lectores. Seguro que mucha gente está en la misma situación que tú y entre todos podemos ayudarnos 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, carrrera, ciencia, decisión, investigación, motivación, trabajo, universidad

Trabajar en un grupo de investigación: mi experiencia personal

19/05/2016 by Bichólogo 10 comentarios

Una de las cosas más difíciles durante la carrera es conseguir algo de experiencia práctica. Y no me refiero a prácticas de laboratorio o salidas al campo, no. Me refiero a experiencia real, en un trabajo real, realizando labores propias de un investigador, de modo que cuando salgas al inclemente mundo laborar seas capaz de afrontarlo con un mínimo de garantías.

De entre todas las maneras posibles de adquirir dicha experiencia la más asequible y fácil es, sin duda, colaborar con algún grupo de investigación. Mucha gente ni siquiera sabe que existe esa posibilidad y terminan la carrera con un gran número de conocimientos pero sin tener ni la menor idea de como se aplican en el mundo real. Así que hoy te voy a contar como llegué yo a estar trabajando varios años en uno de estos grupos de investigación de mi universidad ???? Pero te adelantaré que no sólo ha sido una experiencia de lo más enriquecedora a todos los niveles, que no sólo he conocido a buenos amigos que aún mantengo, años después, sino que todo lo que he conseguido en el ámbito de la investigación, tesis incluida, se lo debo a esos años. Y sin ellos, yo probablemente no sería el mismo que soy ????

Trabajar en un grupo de investigación: mi experiencia personal

¿Cómo llegué a entrar en el grupo de investigación?

Ya te he comentado que cuando comencé la carrera me encontré que el primer año de Biología era muy distinto al que me había imaginado. Eso me desanimó un poco pero, habiendo curioseado en las asignaturas de los años siguientes, sabía que después venía lo mejor y que la cosa mejoraba sensiblemente. Así que pasé mis primeros años bregando contra la bioestadística, la física, la química, las matemáticas… Pero en el tercer año ya tenía ganas de probar cosas nuevas. De hacer algo verdaderamente interesante, algo de eso que hacen los biólogos de verdad. Ya había visto que había gente que colaboraba con los grupos de investigación, pero no tenía muy claro cómo se conseguía eso. Sabía que me gustaba mucho el comportamiento animal, así que hablé con mi colega el bioblologo y decidimos subir al despacho del catedrático de Zoología, que también era el director de grupo de investigación en Etología.

La verdad es que no tengo muchos recuerdos de aquella charla. Sé que me impresionó su despacho, todo lleno de cráneos de los bichos más diversos, conseguidos durante sus viajes por el mundo: un jaguar, un delfín, algún caimán… y hasta un par de cráneos de gorila. En definitiva, un lugar fascinante y evocador para dos bisoños estudiantes como nosotros. Y sin saber muy bien qué decirle, pues nos adentramos en aquel despacho que nos terminaría resultando tan familiar y y le dijimos que nos encantaría colaborar en su grupo. En realidad no teníamos muy claro que podíamos hacer, pero sabíamos que queríamos aprender. Y debimos de transmitirlo, porque el catedrático nos dijo que estaban llevando a cabo varios experimentos y que les vendría bien algo de ayuda con el trabajo de campo. Pero que si íbamos a participar que necesitaríamos un cierto grado de compromiso, una cierta continuidad. Asentimos sin dudarlo ????

No podíamos creernos nuestra suerte. ¡Íbamos a colaborar con biólogos de verdad! Estábamos exultantes. Hoy en día, cuando miro hacia atrás, sonrío al recordar quiénes éramos cuando entramos aquel día y quiénes éramos cuando nos fuimos, varios años después. Y es que, querido lector/a, la decisión de ir a hablar con aquel catedrático ha sido una de las mejores decisiones de toda mi vida.

Comenzando en el mundo de la investigación

Dicen que los comienzos son duros y algo de verdad hay en ello. Pero quizás sea por la ilusión que tenía entonces, quizás por la enorme cantidad de información que tenía ante mí, o por el simple hecho de tener la oportunidad de trabajar con animales tan de cerca, el caso es que tengo muy buen recuerdo de esos primeros y tímidos pasos en el mundo de la investigación. Y no te creas que hice algo espectacular y tremendamente interesante. Lo primero de todo es aprender, así que la única función que podía llevar a cabo en esos primeros momentos era… anotar. Sí, me dedicaba a ir apuntando todos los datos en las hojas y pasándolos a Excel. Apasionante ????

Pero en el proceso fui aprendiendo muchísimo más de lo que me imaginaba. Por aquel entonces estaban estudiando gorriones comunes (Passer domesticus) en el aviario, haciendo distintos estudios. Mientras iba anotando todo lo que me decían aprendí cómo se coge correctamente un paseriforme con una mano, de modo que tengas la otra libre para hacer las mediciones; cómo se miden los distintos caracteres morfométricos (pico, tarso, quilla, recreces…); cómo se toman muestras de sangre, cómo se almacenan, cómo se hace un frotis y qué es una centrifugadora de capilares. También aprendía cómo se realiza un experimento, qué es el grupo control o cómo se usaban la fitohemaglutinina y el PBS para medir la respuesta inmune de un ave. Todos ellos conocimientos que, de otra manera, no habría adquirido durante la carrera y que posteriormente me resultaron tremendamente útiles.

El día a día consistía en capturar gorriones en los aviarios, asistir a cómo se hacían los experimentos y leerme artículos que me iban pasando para saber qué es lo que realmente estaba haciendo, en vez de realizar el proceso mecánicamente. También pasaba tiempo en el laboratorio, aprendiendo a centrifugar las muestras de sangre para separar el plasma de las células, o charlando con los demás investigadores, empapándome de todo lo que podía y aportando en la medida de mis posibilidades.

Empiezan las publicaciones

Y todo trabajo tiene su recompensa. Y este, aunque aún no cobrase por él, también. Cuando llevaba ya algún tiempo colaborando con ellos, surgió la posibilidad de ir al IX Congreso Nacional y VI Iberoamericano de Etología en Madrid, allá por 2002. Y como habíamos trabajado mucho y bien, pudimos presentar algunos pósters. Y bien productivo que fue. No sólo conseguí las primeras publicaciones de verdad, sino también participé en un curso que se organizaba de forma paralela. Después vino mi primera mención en un artículo. No como co-autor, pero sí en los agradecimientos, cosa que me hizo mucha ilusión por aquél entonces.

Hoy en día, sin embargo, las cosas son distintas y los tiempos van cambiando a paso agigantados. Las publicaciones en congresos ya no son tan valiosas y debes tratar de publicar tu primer paper cuanto antes, aunque sea como co-autor, o te quedarás muy atrás en la carrera por conseguir cualquier vacante o beca. La competitividad hoy es muchísimo más alta que por aquellos años en que yo comenzaba en el departamento.

Poco a poco, me fui formando y adquiriendo cada vez más responsabilidades y asistiendo a más congresos. Ya no sólo colaboraba tomando notas en los experimentos o en el laboratorio, sino que me encargaba del seguimiento de las cajas-nido instaladas por todos los tejados de la facultad. Esto implicaba ir cargado con una gran escalera metálica y comprobando uno a uno los nidos, para ver si estaban ocupados o no, cuándo comenzaba la reproducción, cuántos huevos ponían, cuántos pollos nacían, anillar dichos pollos y posteriormente ver cuántos sobrevivían. Además, también había que capturar a los padres en cada nido y poder ver quién era padre de quién 😛

Todo ello me suponía ir dedicando cada vez más tiempo al departamento. A menudo mis compañeros estaban en clase o tomando una cerveza en las horas libres mientras yo estaba por los tejados de facultad, revisando nidos de gorrión, pertrechado con una caja de herramientas con todo lo necesario para anillar los pollos y los adultos que iba capturando. Sin embargo, no descuidé tampoco las clases, asistiendo a aquellas más complicadas y consiguiendo los apuntes de las clases a las que faltaba, además de dedicar muchas horas a recuperar el tiempo estudiando en la biblioteca (y echando también alguna partida de dardo o de billar, para que nos vamos a engañar :P). Pero si uno se organiza bien, siempre hay tiempo para todo 😉

Sin embargo, al terminar la carrera, me surgió aquel voluntariado en Perú y meses después la posibilidad de tener mi primer trabajo pagado. Así que abandoné el departamento de zoología de forma indefinida. Pero para aquel entonces ya tenía en mi haber 4 pósters en congresos, lo que venía a ser 4 pósters más que la inmensa mayoría de mis compañeros de carrera, a la par que una experiencia de lo más provechosa.

La vuelta al grupo de investigación

Aquella primera experiencia laboral duró algunos meses, pero luego surgió  la posibilidad de hacer el doctorado en Bolivia. Oportunidad que se disipó al estallar una pequeña revolución justo en la ciudad donde iba a quedarme. Encadené un trabajo de técnico en otra universidad y, por azares del destino, me surgió la posibilidad de volver al mismo grupo de investigación, con la misma gente, sustituyendo al Bioblogo, que por aquel entonces comenzaba sus periplos por el mundo y tenía que dejar su puesto de técnico de apoyo a la investigación.

Esto me permitió seguir alimentando mi currículo y optar a una beca para no doctores de mi universidad, cuyo trabajo cristalizó en la publicación de mi primer artículo y además como primer autor. Ya no sólo tenía experiencia práctica de campo, sino también con el trabajo de gabinete. Mi currículo era cada vez más completo y todo esta experiencia previa me abrió el camino hacia la consecución de una beca predoctoral de cuatro años en ese mismo grupo de investigación, con todo lo que conllevaba: escribir y publicar más artículos, realizar estancias breves en el extranjero y asistir a más y más congresos. Un efecto bola de nieve que me fue abriendo nuevas puertas con el paso del tiempo.

Concluyendo

Un hecho tan simple, al menos en apariencia, como atreverme a acercarme al despacho del catedrático a decirle que me encantaría colaborar con el Área de Zoología cambió para siempre mi futuro, marcando profundamente mi trayectoria estudiantil y laboral. Si duda fue una etapa crucial que comenzó a definirme como el profesional que soy ahora mismo y que además me preparó para todo lo que estaba por venir.

A menudo no somos conscientes de la importancia de todo lo que hagamos mientras estudiamos la carrera de biología ni de las repercusiones que todo ello puede tener en nosotros en el futuro. Y muy a menudo también nos damos cuenta demasiado tarde que podríamos haber aprovechado esa etapa mucho más de lo que lo hicimos. Toda la gente que conozcas durante esos años, todas las relaciones profesionales o de amistad que establezcas con otros profesionales, todos las publicaciones que acumules y todos los conocimiento que atesores se convertirán en la mejor arma que encontrarás al enfrentarte al incierto panorama laboral actual.

Nadie puede asegurarte que colaborando con un grupo de investigación vas a encontrar trabajo seguro y que te harás un hueco en la Universidad. Pero lo que sí te puedo decir es que la experiencia que adquirirás, las vivencias que tendrás, no sólo son impagables, sino que no podrás adquirirlas por otros medios durante la carrera. No dejes escapar esta suculenta oportunidad que te brindan los grupos de investigación. Aunque no te quieras dedicar a la investigación profesionalmente, la experiencia que adquirirás te servirá a muchos niveles: organización del trabajo, disciplina, esfuerzo, redacción de documentos formales y/o científicos…

Es una posibilidad que todo el mundo tiene a mano pero que, por desconocimiento, miedo, inseguridad o desinterés, deja pasar de largo. Y cuando llegue el momento de presentar tu primera candidatura a un trabajo y soliciten experiencia, habilidades demostrables de redacción, interés por la investigación o habilidad para trabajar largas jornadas de campo en lugares remotos, entonces te acordará de este post y de la magnífica oportunidad que perdiste.

Sin embargo, no te duermas en los laureles. El mundo hoy es tremendamente competitivo y necesitas estar actualizándote y compitiendo constantemente. Lo que era válido cuando yo colaboraba con aquel grupo de investigación no tiene por qué serlo hoy en día. En aquella época internet daba sus primeros pasos en los hogares de clase media, no existían las redes sociales y los blogs no tenían el poder que tienen ahora. La información circulaba mucho más lentamente que hoy en día. Así que, para aprovechar estas oportunidades que te brindan las colaboraciones con los grupos de investigación tendrás que emplear todas esas nuevas herramientas que están a tu disposición y tendrás que enfrentarte a nuevos retos y a distintas exigencias. Ya no vale con un par de pósters en un congreso para destacar. Tendrás que exigirte mucho más a ti,sí, pero también valorar tu propio trabajo y hacerte valer. No te despistes y, sobre todo, no te confíes 😉

Y esto es todo por hoy. Espero que el post te haya resultado interesante. ¿Tienes alguna experiencia trabajando en un grupo de investigación? ¿Tienes pensado entrar a formar parte de alguno? ¿Te gustaría dedicarte profesionalmente a la investigación? Cuéntamelo todo en los comentarios o escríbeme en cualquier de las redes sociales 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, científico, grupo de investigación, trabajo, universidad

12+1 consejos sobre la carrera de biología que me habría gustado recibir hace años

03/03/2016 by Bichólogo 84 comentarios

Existen muchas razones que te pueden impulsar a estudiar Biología. Pero en este carrera, como en la vida, la experiencia es un grado. Y aunque se suele decir que nadie escarmienta en cabeza ajena, a mí me habría gustado que me diesen unos cuantos consejos cuando era más joven y estaba empezando en esto.

Para evitar que a ti te pase lo mismo, voy a contarte hoy cuáles son aquellas cosas que me habría gustado que me hubiesen dicho en su momento, cuando empezaba a estudiar esta fascinante carrera.

13 consejos sobre la carrera de de biología que me habría gustado recibir hace años

12+1 consejos sobre la carrera de biología que me habría gustado recibir hace años

Quizás todos ellos te resulten útiles, quizá solo algunos. Pero estoy seguro de que el mero hecho de reflexionar acerca de cada uno de estos puntos, los compartas o no, te ayudarán a enfrentarte mejor al reto de superar la carrera con éxito y con una mayor probabilidad de ir más allá 😉 Ahí van mis 13 consejos:

1. No todo es lo como te imaginas

Cuando comienzas a estudiar la carrera tienes multitud de ideas preconcebidas que poco o nada tienen que ver con la realidad. Eso me llevó a algunas decepciones, especialmente en los primeros años de la carrera y en los primeros años del doctorado. En el primer caso pensaba que sería menos general, nada de matemáticas, física o química. En el segundo, pensaba que tendría más libertad para hacer lo que yo quisiera.

En ninguno de los casos fue como imaginaba, pero no es mejor ni peor. Simplemente distinto. Y si sabes lo que te vas a encontrar te evitarás decepciones y choques contra la realidad, lo que te permitirá afrontar las cosas mejor.

2. No te obsesiones con las notas

Lo importante de verdad es acabar la carrera. Obtener el título es un trámite y cuando comienzas a trabajar te darás cuenta de que ése será tu verdadero aprendizaje práctico. Esto no significa que los conocimientos adquiridos en la universidad no te sirvan, pero aplicar esos conocimientos de forma práctica en una profesión es como otra asignatura en sí misma 😉

Las notas te serán muy útiles para el tema de las becas, por ejemplo. Además, las buenas notas también te pueden servir para ahorrarte un buen pellizco de la matrícula, ya que a menudo las matrículas de honor que obtienes te permiten descontar un número de créditos equivalente en el precio de las asignaturas del año siguiente. Así que merece la pena ese esfuerzo 😉

También pueden serte útil a la hora de solicitar algunas certificaciones de organismos evaluadores, aunque aquí fundamentalmente cuentan las publicaciones científicas, estancias breves, etc. Sin embargo, una vez terminada la carrera, tu nota apenas contará. Lo que siempre piden es el título, así que acaba la carrera como sea 😉

3. Ve a clase

Sí, es aburrido. Sí, yo no lo hice con frecuencia. Pero te aseguro que ayuda mucho. Sólo con atender en clase estarás reteniendo gran cantidad de información que de otro modo tendrás que adquirir por medio del estudio, a menudo bajo gran cantidad de estrés pre-examen. Prepararte los exámenes te resultará mucho más cómodo si llevas al día tus clases 😉

4. Practica el inglés

Siempre lo resalto, pero es que es importantísimo. Son incontables las razones por las que debes aprender inglés, pero la principal es que es la lengua que aglutina la mayor parte del conocimiento de cualquier disciplina. Si no la dominas, te será imposible abrirte paso en el mundo de la Biología, especialmente si quieres dedicarte a la investigación. Además este paso es fundamental para poder afrontar el siguiente punto 😉

5. Apúntate a clases de bioestadística

Uno de mis grandes errores en la carrera fue confiarme y no prestar atención a la bioestadística. Es una herramienta fundamental, no sólo en el ámbito de la investigación, sino que también me ha hecho falta otras veces, como cuando he tenido que plasmar los resultados de los seguimientos de fauna en los informes de la consultoría.

He ido aprendiendo a salto de mata, pero me falta una buena base en estadística. Hacer un curso sobre el tema es una de mis cosas pendientes más urgentes. En serio, no cometas el mismo error que yo 😉 ¡Y aprende a usar el R!

6. Colabora con algún grupo de investigación

Entrar a formar parte de un grupo de investigación, aunque sea como estudiante colaborador, es una de las mejores cosas que puedes hacer en la universidad aparte de estudiar e ir de fiesta en fiesta 😛 La mejor inversión en tiempo y esfuerzo que puedes hacer. No sólo ampliarás tu formación con habilidades y conocimientos que no se aprenden en la carrera, sino que comenzarás a formar una red de contactos que más adelante puede resultarte vital.

7. Acude a todos los congresos, jornadas y workshops que se te presenten

Los congresos son una fuente inagotable de conocimiento y un marco inmejorable para hacer networking, tanto como otros compañeros de tu nivel (y futuros profesionales del sector) como de personas de reconocido prestigio. Si los preparas bien, te aportarán una gran cantidad de beneficios presentes y futuros.

8. Viaja todo lo que puedas

El conocer mundo, vivir nuevas experiencias y sumergirse en otras culturas y otras formas de trabajar abre la mente, algo fundamental para cualquier científico, sí. Pero también para cualquier persona.

Ahora me dirás que los estudiantes universitarios no se caracterizan por su boyante situación económica personal.  Lo sé y estoy de acuerdo contigo. Pero te aseguro que nuestra carrera ofrece múltiples oportunidades para poder viajar gastando poco dinero. Sólo hay que tener los ojos bien abiertos.

Una de las espinitas que tengo clavada desde mi época de estudiante es no haberme ido un año fuera con una beca Erasmus. Es verdad que luego me resarcí gracias al doctorado y sus estancias breves, pero es una experiencia que me habría gustado tener y que estoy seguro de que habría sido muy fructífera tanto a nivel personal y profesional. !Así que no dejes escapar esas oportunidades! 😉

9. Lee mucho

Todo lo que puedas, de tu campo, de campos afines, de lo que sea. Lo importante es leer. Si creas un buen hábito de lectura te será mucho más fácil enfrentarte a las terribles búsquedas y revisiones bibliográficas cuando tengas que escribir cualquier informe o publicar un artículo científico.

Además, como te he comentado antes, si quieres mantenerte al día de los últimos avances en tu campo tendrás que dominar la lengua de Shakespeare, pues buena parte de todo lo que se publica, especialmente en las revistas más relevantes, está escrito en inglés.

Finalmente, leer papers te ayudará a aprender cómo se estructura un artículo científico y cómo es el lenguaje que se usa. Aprenderás a reconocer estos y otros patrones que se repiten sistemáticamente en todas las publicaciones científicas, lo que te permitirá a su vez escribir mejores artículos o publicaciones científicas. Mantente al día de lo que sucede en tu campo y de cómo se cuenta ;)

10. Publica, publica, publica

Esto es aplicable sobre todo a la investigación, aunque nunca está demás 😉 Cualquier punto extra en tu currículo puede marcar la diferencia en un proceso de selección. Y los datos guardados en un cajón no sirven de nada, ni para ti ni para el resto de la comunidad científica.

Aunque tus resultados no vayan a cambiar el paradigma de la ciencia, publícalos. Si no da para un artículo, siempre puedes hacer una nota breve o un póster en un congreso. Acuérdate, cada punto cuenta 😉

11. Aprende a usar las nuevas tecnologías

Eso te va a suponer una enorme ventaja, tanto a nivel personal como competitivo. En un mundo cada vez más técnológico, cualquier conocimiento extra es un plus de lo más interesante. Siéntete cómodo en la nube, usa algún software de gestión de referencias bibliográficas, prueba distintas herramientas para tus charlas y exposiciones e incorpora la tecnología en tu flujo de trabajo.

A veces, dominar un determinado programa, ser capaz de arreglar un ordenador o poder poner en marcha casi cualquier aparato puede hacerte destacar y colarte en la mente de alguien en el momento adecuado 😉

12. Haz todas las exposiciones orales que puedas

Ya sea simplemente en trabajos de clase o bien sea en los más importantes congresos científicos, intenta hacer alguna presentación oral siempre que tengas ocasión. Esto te ayudará a mejorar tus dotes comunicativas y te permitirá ir ganando una experiencia que te será muy útil más adelante.

El consejo final: ¡Diviértete!

Probablemente este sea el consejo más importante de todos, aunque no te lo parezca a primera vista. Pero siempre he pensado que lo más importante en esta vida es disfrutar de todo lo que uno hace 😉

La carrera se estudia a una edad compleja, donde el entorno social es muy importante para nosotros, los seres humanos. La universidad es tierra abonada para cultivar amistades, pasarlo bien  y vivir algunas experiencias realmente interesantes. Aprovéchalas todas.

Cuando empieces a trabajar verás como tu tiempo para todo se reduce dramáticamente y entonces empezarás a añorar tus días de estudiante. Que entonces no tengas que arrepentirte de no haber aprovechado tu etapa de universitario 😉

Y ya está bien de consejos por hoy 😉 Ahora me gustaría saber tu opinión. ¿Qué te ha parecido este listado? ¿Te parecen útiles estos consejos? ¿Añadirías alguno más? ¿Cuál te parece el más interesante? Y recuerda, si crees que este post puede resultarle útil a alguien, envíaselo o compártelo en las redes sociales. ¡Te veo en los comentarios!

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogos, carrera, grado, licenciatura, universidad

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