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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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La profesión

¿Cómo conseguir contactos en biología?

18/07/2019 by Bichólogo 7 comentarios

El mundo laboral se ha transformado y con él, la forma de buscar trabajo. El currículo no está muerto, ni mucho menos, pero no tiene la importancia capital que tenía antes. El 70-80% de las ofertas laborales (las más jugosas, por cierto) no aparecen en portales empleo.

Como dice la canción, los tiempos van cambiando, pero nadie nos ha enseñado a cambiar con ellos. Así que… ¿cómo podemos encontrar trabajo en los tiempos que corren? La respuesta es a través de los contactos profesionales. 

Haciendo newtworking en el ámbito de la biología

En este artículo voy a contarte qué son los contactos profesionales, qué es el networking, cuáles son los mejores sitios y momentos para empezar a trabajar tu red de contactos y mi propia experiencia personal. Prepárate, porque este post puede ayudarte y mucho a abrirte puertas en el mercado laboral. 

¿Qué es un contacto profesional?

Seguro que a estas alturas de la película ya has oído hablar de la famosa red de contactos profesionales  y cómo debes empezar a trabajarla cuanto antes. Pero antes de empezar a tejer dicha red habrá que dejar claro qué es un contacto.

Los contactos profesionales son todas aquellas relaciones basadas en la confianza mutua en las capacidades, habilidades y conocimientos de nuestro interlocutor. Además, se trata de una relación bidireccional, en la que ambas partes obtienen valor, ya sea en forma de diálogo, intercambio de conocimientos, aprendizaje, nuevos puntos de vista u oportunidades laborales. Un win-win en toda regla. 

Dicho así suena mercantilista, pero no lo es. Este tipo de relación es más parecida a una simbiosis que a un mutualismo. Además, la relación profesional puede profundizarse tanto como se quiera. De hecho, mis mejores contactos profesionales se han convertido en auténticos amigos, y el aspecto meramente laboral es más bien algo secundario que complementa nuestra relación. 

Contactos Vs. Enchufes

¿En qué se diferencian?

Contacto

  • Basadas en la confianza 
  • Beneficio mutuo
  • Requieren tiempo

Enchufe

  • Basadas en interés
  • Sólo uno se beneficia 
  • No necesitan cultivarse

Conclusion:

Ningún contacto te va a recomendar para un puesto si no confía totalmente en que lo harás bien. De lo contrario, estaría poniendo en riesgo su propia reputación y profesionalidad. El enchufe, por su parte, no tiene nada que ver con la adecuación de un perfil a un puesto, sino más bien al capricho arbitrario (y cambiante) de alguna de las partes. ¿Cuál de los crees que debes trabajar?

¿Por qué son importantes los contactos?

Como te comentaba en la introducción, la mayor parte de las ofertas de empleo no se publican en los portales generalistas. Esto es debido a que las empresas e instituciones no quieren arriesgarse en contratar a alguien que no resulte adecuado para el puesto y prefieren jugar sobre seguro.

Normalmente, primero se pregunta entre los profesionales del sector. Si no, o de forma paralela, se realiza una búsqueda de perfiles específicos en redes sociales, especialmente en LinkedIn. Finalmente, sin ninguna de estas técnicas da sus frutos, entonces es cuando se pasa a los portales generalistas. Por eso, la mayor parte de la oferta laboral nunca llegará a nuestros ávidos ojos. 

Con todo esto, ya te habrás dado cuenta de que es importantísimo conocer a profesionales de tu sector y trata de establecer relaciones profesionales con todas aquellas personas influyentes.

Recuerda…

Para que se forje un buen contacto profesional, es importante que el aporte de valor sea mutuo. No tiene por qué ser parejo, pero sí que ambas partes deben salir beneficiadas de alguna manera. 

¿Dónde puedo hacer estos contactos?

Mucha gente me pregunta cómo puede empezar a construir su propia red de contacto. Son muchos los lugares donde se puede hacer networking (que no es más que un anglicismo pretencioso que sustituye a charlar con colegas en los ratos muertos :P).

A continuación, voy a enumerarte cuáles son los mejores lugares y momentos para entablar conversaciones con otros profesionales de tu sector. 

1. La Universidad

Sin duda alguna, la Universidad es un sitio fantástico para empezar a cultivar tu red de contactos. Por un lado, tienes a tus propios compañeros de carrera. Además, cuentas con la gran ventaja de que muchos de ellos se convertirán en tus amigos, incluso muchos años después de haberos graduado (si no para toda la vida). En el futuro, cualquier de ellos puede necesitar de alguien con un perfil similar al tuyo, y seguramente piense en ti antes que en un desconocido. O tú puedes necesitar a alguno de ellos 😉 Sea como fuere, una parte importante de mi red de contactos proviene de esta época.

Por otra parte tenemos a los profesores. Todos ellos son profesionales en activo en el ámbito de la biología: algunos se dedican casi en exclusiva a la educación, pero otros son también investigadores y estarán llevando a cabo proyectos la mar de interesantes. Mantener una buena relación con ellos, colaborar con algún grupo de investigación y, en general, hacerles ver tu valía puede proporcionarte algún puesto o alguna beca en el futuro. 

2. Charlas, cursos, talleres y eventos varios. 

Durante la época de estudiante surgen un montón de oportunidades de acudir a cursos, charlas y talleres impartidos por profesionales del sector, algunos muy prestigiosos. Y es una oportunidad que solemos desaprovechar. 

Las pausas para el café, cuando todo el mundo se reúne en corrillos para charlar, son un momento fantástico para hacer networking, presentarse y conseguir algún correo electrónico que permita iniciar una relación profesional en un futuro cercano. La gente es mucho más cercana de lo que pensamos, hasta los más grandes científicos y ponentes. De hecho, durante las cañas posteriores a una charla sobre aves del Perú conseguí el contacto que me permitió hacer uno de los viajes más fascinantes de mi vida. 

Además, en estos momentos más informales la gente es mucho más abierta y se encuentra mucho más relajada que durante las charlas. En alguna ocasión he ido a alguna charla sólo para aprovechar esos momentos 😛

Por último, te aconsejo que te apuntes a todo lo relacionado con tu sector. Nunca sabes a quién puedes conocer y a dónde te va a llevar 😉 Por ejemplo, yo conseguí mi primer trabajo como biólogo por apuntarme a una cena en representación de los alumnos de la Facultad de Ciencias 😛 

3. Los congresos

Estos son los lugares por excelencia para el networking en biología. Un congreso bien aprovechado no sólo te puede proporcionar una publicación, sino que te permitirá entrar en contacto con algunos de los mejores científicos de tu área, así como con otros profesionales emergentes. 

Muchos congresos tienen momentos enfocados al networking, como son las pausas para los cafés, las horas para visitar los pósteres o las actividades paralelas que suelen organizarse. 

Es, sin duda, de mis lugares favoritos para conocer a otros profesionales a los que respeto y admiro. De hecho, fue en uno de los congresos a los que he asistido, después de su charla, cuando abordé a Josep del Hoyo o a Roger Jovani y le pedí si me concedían una entrevista. 

4. Las redes sociales

En este mundo cada vez más globalizado, si no estás en las redes sociales no existes. Cada vez hay menos empresas que no tienen una web o un community manager que se encarga de relacionarse con sus clientes a través de las redes sociales. Hoy en día es imprescindible tener una fuerte presencia online si quieres destacar y diferenciarte del resto. Esa es la forma más efectiva para que alguien se fije en ti. 

Pero no todas las redes sociales son igual de buenas para esto. Por eso te voy a desgranar mi experiencia personal con alguna de las principales redes de hoy en día. Pero como digo, es una opinión subjetiva, por lo que te aconsejo que pruebes por tu propia cuenta a ver cuál de ellas se adaptar mejor a ti y a tu forma de comunicarte y relacionarte.

  • Facebook. Una red enorme que sigue creciendo día a día y amenaza con devorarlo todo. Mucho, muchísimo ruido, lo que hace que sea casi imposible seguir a las personas que te interesan. Mi perfil personal apenas lo uso, pero puedes ver que la página de facebook de El Bichólogo es la que aglutina más seguidores con diferencia. Sin embargo, apenas puedo interactuar individualmente con la gente. Casi no la uso para conocer a gente. 
  • Twitter. Mucho más dinámica que la primera, antes era de un uso minoritario, pero también se ha puesto de moda, con los problemas que eso conlleva. Sin embargo, la interacción es mucho más sencilla y ágil, y el hecho de tener 280 caracteres hace que la gente filtre un poco más lo que publica. Si sabes elegir bien a quién seguir, puede ser una red muy útil para networking, ya que hay mucha interacción. He conocido a gente muy interesante a través de este medio. 
  • LinkedIn. Es la red social profesional por excelencia y es muy frecuentada por todo tipo de headhunters. Un lugar idóneo para establecer relaciones laborales, crear sinergias y hacer surgir nuevos proyectos. Sin duda, mi lugar favorito para conocer a otros profesionales y ha sido el origen de multitud de entrevistas. Si no tienes un perfil en LinkedIn, te recomiendo que lo crees ya mismo. 
  • Instagram. Otra red que me encanta por la gran interacción que existe. Además, en ella disfruto mostrando una de mis aficiones, la fotografía de naturaleza. También me han servido para conocer perfiles muy interesantes a nivel laboral y profesional. 
  • ResearchGate. Otra red fundamental si eres investigador o te quieres dedicar a la investigación. Te permite entrar en contacto con otros investigadores, seguir sus trabajos, compartir ideas, proyectos… Es casi como un LinkedIn científico. Mi perfil no lo tengo muy actualizado y ni estoy muy activo, porque ando un poco alejado del mundo de la investigación. Pero me gusta mantenerme al tanto, y entro de cuando en cuando. 
  • Academia. Otra red al estilo de Research Gate. No me gusta mucho porque la mayoría de las opciones son de pago. Además, tienen un política un tanto agresiva y no demasiado limpia de correos donde te informan de supuestas búsquedas de tu nombre, de tu tus publicaciones… Pero a las que sólo puedes acceder si pagas. Tengo entendido que en USA tiene más tirón que aquí. Pero ya os digo que no la frecuento. 

Existen otras redes sociales (Pinterest, Tik Tok, Vero…) pero no las uso a nivel profesional, así que no os puedo dar mi opinión. 

¿Y cómo hago networking?

Al final, hacer contactos es la versión formal de hacer amigos. Y, por tanto, se aplican las mismas reglas:

  • Es necesario favorecer la conversación: a través del correo electrónico, por teléfono, en las redes sociales (participando en los grupos de debate, a través de los comentarios…)
  • No ser muy insistente ni pesado. A nadie le gustan las personas agobiantes y que intentan monopolizar tu atención. Respeta su espacio personal. Así que sé persistente, pero no atosigues. La gente, especialmente los profesionales más reconocidos,  suelen estar muy ocupados. 
  • Sé tú mismo. Si finges y te «disfrazas» se va a notar. Lo mejor es ser uno mismo. Esto es marca personal y está hablando de ti.
  • Para ser profesional hay que parecerlo. Una tarjeta de visita nunca está de más si ya eres un profesional y tiene una experiencia. Pero volviendo al punto anterior, puede tener un efecto negativo y quedar pretencioso si eres un estudiante que aún no ha pisado el mercado laboral.

En definitiva, no hagas nada que no harías cuando conoces a alguien por primera vez 😉

Una estrategia ganadora

Ya he hablado muchas veces de lo importante que es diferenciarse de tu competencia y de lo fundamental que es adquirir algo de experiencia sólida en vez de tener un rosario de títulos teóricos variopintos. 

Y la mejor formar de solucionar ambos problemas es empezar a desarrollar tu propio proyecto. Puede ser un blog, una ONG, un pequeño proyecto de investigación, una serie de charlas en la asociación de vecinos de tu barrio o un canal de youtube. Lo que se te ocurra. 

Pero el hecho de llevar a cabo tu propio proyecto te va a permitir obtener una experiencia real y demostrable, sobre el terreno, en el ámbito que más te interesa. Y te ayudará a desarrollar un montón de habilidades blandas o soft skills que te serán muy útiles en cualquier área, y que incrementarán tu empleabilidad:

  • Proactividad
  • Emprendimiento
  • Resolución de problemas
  • Gestión del tiempo
  • …

Una solución ganadora que te permitirá demostrar tu experiencia y servirte como carta de presentación a la hora de empezar a cultivar relaciones con profesionales del sector. Y es que a todo el mundo le gusta conocer a gente interesante, activa y que siempre anda metida en algún proyecto fascinante, por pequeño que sea 😉

En mi caso, las entrevistas que realizo en el blog son mi mejor herramienta para hacer contactos. Y es lo que más disfruto de todo. Me ha permitido conocer a gente que consideraba inaccesible y descubrir a personas fantásticas, a seres humanos maravillosos, detrás de los grandes profesionales a los que he entrevistado. 

Resumiendo

Todo esto del networking no tiene más secreto que ser uno mismo y estar abierto al diálogo, a aprender y a aportar lo mucho o lo poco que podamos a los demás. Y sí, es importantísimo practicarlo, porque te puede abrir multitud de puertas laborales. Pero sobre todo, hazlo porque te abre a un sinfín de experiencias y la oportunidad de conocer gente maravillosa y sorprendente. 

No fuerces las cosas, no trates de aparentar. Sé natural y, por encima de todo, disfrútalo. Hay gente fantástica ahí fuera, infinitamente más cercana de lo que piensas. Y es mucho lo que tú puedes aportar, independientemente de si aún estás en la universidad o si ya llevas años en el mundo laboral. 

Pasión, entusiasmo y ganas son tus mejores cartas de presentación, y se valoran mucho, muchísimo más de lo que crees. 

Consejo para llevar

Sal ahí fuera, participa en todos los saraos de tu sector, deja la vergüenza a un lado y lánzate a la aventura de conocer a tus referentes, a tus mitos profesionales. Porque están ahí, son personas, como tú y como yo, y la mayoría estarán encantados de ayudar si se plantea de forma adecuada. 

Y hasta aquí el artículo de hoy. Hacía tiempo que no escribía nada que no estuviera relacionado con las entrevistas y lo echaba de menos. Espero que te haya gustado el post y haberte contagiado las ganas de salir al mundo a hacer crecer tu red de contactos.

Y ahora, como siempre, te toca a ti contarme tu experiencia. ¿Practicas el networking? ¿Participas en congresos, talleres y cursos y aprovechas esos ratos muertos entre charla y charla? ¿Has conocido a gente interesante gracias a estos eventos? ¿Algún contacto te ha facilitado conseguir un trabajo? Cuéntamelo todo en los comentarios o mándame un correo y charlamos.

Y no te olvides de compartir este post con cualquier persona a la que creas que le hace falta un empujón para que salga ahí fuera a hacer contactos 😉 😛 

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: linkedin, networking, redes sociales

Mis grandes errores: olvidarme de la estadística

18/01/2018 by Bichólogo 16 comentarios

Cuando pensé en crear El Bichólogo, intenté hacer el blog que me habría gustado encontrarme cuando era estudiante en la carrera. Y uno de mis objetivos principales es evitar que tú cometas los mismos errores que yo cometí en su momento.

MIs grandes errores: olvidarme de la estadística

Por eso, he decido empezar contándote una de las mayores meteduras de pata que cometí durante mi estancia en la universidad: pasar de la bioestadística. Sí, se trata de una asignatura que se nos atraganta a muchos, a la que no solemos dar demasiado valor. Por eso hoy te voy a contar mi historia de amor, odio y apasionado romance con la bioestadística. Creo que te puede resultar un viaje interesante. Acompáñame 😉

El primer contacto con la estadística

Pues supongo que, como la mayor parte de la gente, todo comenzó en bachillerato, en matemáticas. Moda, media, mediana, algún test facilito… Nada del otro mundo. Siempre se me dieron bien las matemáticas, aunque cuando el álgebra tomaba el control y había más letras que números, empezaba a perder el interés jeje. Sin embargo, no tuve mayores problemas en aprobar estadística en bachillerato.

Cuando entré en biología me imaginaba que todo iban a ser planta y animales, quizás algo de biología celular, pero estaba convencido de haber dicho adiós a las matemáticas, la física y la química. Pero mis aspiraciones colisionaron dramáticamente con la realidad.

Una de las primeras asignaturas que tuve en primero fue bioestadística. Como se me había dado bien en el instituto, y el primer día estábamos dando más o menos lo mismo que recordaba, decidí no ir a clase las primeras semanas: primer error. Cuando volví, todo me sonaba a chino. No tenía ni repajolera idea de qué estaban hablando y tenía una pila de folios llena de teoría, fórmulas y tablas que no sabía cómo aplica ni cómo usar. Esta completamente perdido. Y en un nuevo alarde de estupidez, decidí no volver a clase y estudiarme los apuntes como pudiera.

La cosa me salió bien, gracias a que tenía un colega que era un crack y que tuvo la amabilidad de compartir toda su sabiduría estadística con el bioblogo y conmigo durante una larga noche de estudio. Fue como una revelación. Para que veas lo importante que es una buena explicación.

Evitando a la que se había convertido en mi bestia negra

A pesar del éxito con la asignatura, la bioestadística se me había atragantado. En mi ignorancia, yo pensaba que hoy en día todo se hace con ordenadores y con el SPSS, y que no necesitaba más clases. Así que decidí evitar el resto de asignaturas (todas optativas o de libre elección) relacionadas con la estadística: segundo error.

Me dediqué a elegir asignaturas que me gustaban: zoologías varias, artrópodos, arte prehistórico en Extremadura (totalmente verídico :P). Pero no escogí ninguna relacionada con el tratamiento estadístico de datos. Nada. Cero. Acabé la carrera sin tener prácticamente ni repajolera idea de bioestadística, más allá de hacer ANOVAS facilitas y algún test muy básico. En ese momento no sabía lo mucho que me iba a arrepentir.

Cara a cara con mi némesis

La carrera terminó y la búsqueda de trabajo comenzó. Al principio no necesité mucha estadística. Pero cuando entré a trabajar como técnico de investigación en la universidad y, sobre todo, cuando inicié mi etapa de doctorando, surgió la imperiosa necesidad de aprender estadística. Y es que, sin ella, era imposible publicar resultado alguno en cualquier revista que se precie.

Así que no me quedó otra que ponerme las pilas y comenzar a estudiar bioestadística por mi cuenta: me compré algún libro (en inglés) y buceé por la red, buscando en cada ocasión el test, es estadístico o el modelo que debía emplear. Un caos.

Y por si todo esto fuera poco, resulta que mis coautores y mis directores de tesis usaban R. Nada del SPSS, con su interfaz gráfica y (relativamente) amigable, no. Código puro y duro. Y un código, por cierto, del que no tenía ni la menor idea. ¿Y qué hice? Pues me compré algún  libro (en inglés) y buceé por la red, buscando el paquete de R necesario para el análisis, la explicación de cómo hacerlo y alguno de los errores que me salían de cuando en cuando. Como ves, soy una animal de costumbres 😛

Pero al carecer de una buena base, no hacía sino poner parches al problema y aplicar recetas de código sin saber muy bien en qué consistía cada técnica, simplemente porque había leído que es lo que hay que aplicar en ese caso. Y por cada nueva técnica, por cada nuevo paquete estadístico que tenía que instalar en R, perdía horas y horas y horas buscando cómo aplicarlo y cómo interpretar los resultados… O averiguando qué eran esos irritantes errores en rojo que aderezaban, de cuando en cuando, la consola de salida del R. ¡Totalmente desesperante!

Finalmente, como ya he contado en alguna ocasión, me surgió una nueva oportunidad laboral, por lo que dejé aparcada mi tesis doctoral y me lancé a un apasionante trabajo consultor ambiental, en el que pensaba que no tendría que volver a lidiar con la estadística. Menudo iluso era…

La estadística me persigue

Los primeros meses fueron casi exclusivamente de trabajo de campo. Tan feliz era trotando por montes portugueses, buscando desmán o persiguiendo mirlo acuático, que pronto me olvidé de mi trágica historia con la estadística. Hasta que tocó elaborar informes. Habíamos recogido montones y montones de datos sobre multitud de especies. Pero ahora tocaba procesarlos, analizarlos y explicar los resultados.  Y claro, no valía con decir aquí hay 10 bichos, aquí 5… no. Había que ver diferencias entre meses, entre años, entre grupos control y grupos experimentales (por ejemplo, cuando evaluábamos la eficacia de distintos atrayentes para capturar micromamíferos con trampas Sherman)…

Obviamente, no alcanzaba el nivel de dificultad que tienen los análisis necesarios para escribir un artículo científico… Pero ahí estaba. Otra vez, la bioestadística se reía en mis narices de mi feliz idea de pasar de ella durante la carrera. Y para más inri, y dado que estábamos contínuamente en el campo tomando datos, mis jefes nos animaban a publicar resultados en congresos y en alguna revista, así que sí, también había que volver a tirar de estadística, una vez más. Cuanto más huía de la estadística, más cuenta me daba de lo presente que está en el mundo laboral.

Conclusión

Para cualquier biólogo, sea cual sea la rama, la estadística es una herramienta fundamental, imprescindible en la mayoría de casos y enormemente útil en el resto. Ya sea haciendo una memoria técnica, un informe, un artículo científico o como herramienta de evaluación, siempre podrás (y a menudo deberás) aplicar técnicas estadísticas, algunas enormemente sencillas y otras que entenderás a duras penas 😉

Por eso es FUNDAMENTAL (así, en negrita y con mayúscula) que le prestes algo de atención no ya a la estadística en sí misma, sino también a algún software de análisis estadístico, bien sea el archiconocido SPSS o bien el que para mí es el rey absoluto hoy en día: R. Sin estos conocimientos, sin estas herramientas, vas a estar en una serie desventaja. Hoy en día, la figura del analista de datos es cada vez más importante y reconocida en todos los sectores. Y la biología no es una excepción.

Así que, por favor, no cometas los mismos errores que yo que cometí en mi época de universitario. Aprende de mis meteduras de pata y ahórrate un montón de sinsabores y de horas perdidas delante del ordenador. Aprende estadística desde ya, no importa lo árida, dura, inútil o aburrida que te parezca. Dentro de no mucho tiempo lo agradecerás. Yo me he arrepentido muchas veces de no haber dedicado más tiempo y atención a aprender estadística y, sobre todo, a dominar R. Así, que por favor, evita que te pase a ti lo mismo 😉

Un regalito para que la estadística no se te atragante

Y como sé por experiencia propia que la bioestadística es una disciplina un tanto árida, llena de fórmulas complicadas y modelos cada vez más complejos, he pillado por banda a Jordi Ollé, todo un experto en el análisis de datos, para organizar un webinar totalmente gratuito el próximo jueves 25 de enero a las 19:00 (GMT+1). En él, Jordi nos desvelará sus secretos para que puedas olvidarte de fórmulas complejas, para que aprendas a estructurar tus datos, los pasos que debes seguir para analizarlos y las mejores herramientas que puedes utilizar para ello.

Es una ocasión inmejorable para perderle el miedo a la estadística. Y no sólo he logrado que Jordi comparta su tiempo con nosotros de forma totalmente gratuita, sino que todos aquellos que se queden hasta el final del webinar recibirán un pequeño regalito por gentileza de Jordi, además de un PDF con la guía de todo lo que se ha hablado en el webinar. ¿Qué más se puede pedir?

No dejes escapar una ocasión inmejorable de apuntarte a esta clase online, empezar a dominar la estadística y conocernos a Jordi y a mí en directo. Para mí será un enorme placer que nos acompañes durante el webinar. ¿Nos vemos allí?

¡CLARO, APÚNTAME!

Y con esto termino este repaso al que yo considero uno de los grandes errores de mi pasado como estudiante de biología. Ahora, como siempre, me encantaría conocer tu opinión y tu experiencia. ¿Tú también dejaste de lado la estadística? ¿Vas a ponerte con ella ahora mismo? ¿Has necesitado alguna vez realizar un análisis estadísticos de datos en tu trabajo? Anímate y cuéntamelo todo en los comentarios, en el correo o por las redes sociales 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: bioestadística, biología, biólogos, errores, estadística, herramientas, profesión, trabajo

Mi primer trabajo como biólogo y cómo lo conseguí

23/11/2017 by Bichólogo 32 comentarios

Encontrar un trabajo cualificado y bien remunerado es la aspiración de cualquier persona cuando comienza una carrera. Y los biólogos, por supuesto, no somos una excepción. En un mundo tan competitivo como el actual, cada vez hay más profesionales preparados y cada vez se requiere más y más experiencia que, paradójicamente, sólo se puede conseguir trabajando.

Mi pimer trabajo de biólogo y cómo lo conseguí

Por ello, el lograr su primer trabajo es una enorme victoria para cualquier profesional. Y yo tuve la inmensa suerte de empezar a trabajar en uno de mis rincones favoritos de la geografía extremeña. Así que, hoy os voy a contar cómo conseguí yo mi primer trabajo, en qué consistía y lo que me supuso a nivel tanto personal como profesional.  Acomódate y acompáñame en este viaje por mis recuerdos y mi experiencia 😉

El primer trabajo

El primer trabajo siempre tiene algo de especial. Pero lo es mucho más cuando lo realizas en uno de los entornos más espectaculares de la geografía española y uno de los epicentros del turismo ornitológico de Europa: el Parque Nacional de Monfragüe. Ahí es nada 😛

Nuestra función iba a ser la de instalar cajas-nido para paseriformes en el, por aquel entonces, Parque Natural de Monfragüe. Un total de mil cajas-nido, nada más y nada menos. Nosotros debíamos buscar la localización e instalarlas, georreferenciándolas para poder realizar un seguimiento de ocupación en años posteriores.

Suena genial, ¿verdad? Pero seguro que te estarás haciendo la pregunta del millón: ¿cómo conseguí todo esto? Pues ahora mismo voy a contarte mi historia 😉

Una búsqueda infructuosa

Cuando al fin terminé la carrera estaba exultante de alegría. Había alcanzado una meta importantísima y ahora se abría un enorme y desconocido abismo ante mí. Tenía que buscar un trabajo.

Pero lo primero que hice después de la carrera fue tomarme un merecido descanso. De hecho, justo en esas fechas, me surgió la oportunidad de irme de voluntario a la Reserva Nacional de Lachay. Y después de eso dos meses intensos, me puse a buscar trabajo de la única forma que sabía. Comencé a buscar ofertas de trabajo en internet, preparé un currículo estándar y comencé a enviarlo como un loco a todos lados. Mandé decenas de currículos. A veces modificaba un poco el correo pero, en general, usaba el mismo modelo para todas las ofertas. Vamos, que hice todo lo que NO se debe hacer para buscar trabajo :P.

Y así me fue. Recibí algunas contestaciones en las que me rechazaban de forma amable, pero la inmensa mayoría de los correos quedaron sin contestación. Mi solicitud era una de tantas, un joven graduado en biología, con alguna experiencia en voluntariados y en el grupos de investigación. Sí, tenía cierta experiencia, pero no la suficiente como para atraer la atención de alguien que no me conocía absolutamente de nada.

Y así pasaron varios meses. Cada vez enviaba menos currículos, pues estaba profundamente desilusionado. Veía que todo mi esfuerzo era en vano, que no había manera de encontrar esa oportunidad que me permitiese demostrar mi valía como profesional en esto de la biología. Así que hice lo que mucha gente suele hacer en estos casos: seguir formándome.

Si la oportunidad no surge, hay que crearla

Por aquel entonces tuve ocasión de apuntarme a un curso de intérprete y guía de naturaleza extremeña. Se trataba de un pequeño curso de posgrado, y como es un área que me apasiona (¡cada vez más!), ni corto ni perezoso, decidí inscribirme. Los cursos de formación no sólo te permiten adquirir nuevos conocimientos, sino conocer a otros profesionales (o futuros profesionales) con los que puedes ir alimentando tu red de contactos.

El curso resultó ser muy interesante por diversos motivos. No sólo me permitió ahondar en un campo fascinante como es el turismo de naturaleza, sino que también me ofreció una oportunidad tan curiosa como inesperada: una cena. Sí, una cena para celebrar el 25 aniversario de la licenciatura de biología en la Universidad de Extremadura. A la cena asistirían el rector, el decano de la Facultad de Ciencias, profesores del curso, representantes del Colegio Oficial de Biólogos en Badajoz, y dos alumnos de la licenciatura de biología. Para este fin, y como habían terminado las clases oficiales, durante el curso de guía preguntaron si alguno estábamos interesados en asistir. Tanto Nando como yo no tardamos en apuntarnos, viendo la posibilidad de conocer gente y, de paso, tomar una buena cena de gratis 😛 Pero en aquel momento no nos imaginamos que íbamos a conseguir mucho más 😉

El día llegó y nos presentamos a la hora y en el sitio acordados. Nos sentamos junto a algunos profesores del curso, a los que ya conocíamos y con quienes habíamos hablado. Todo discurrió con una conversación amena e interesante y una buena ración de comida, algo que nunca está de más 😛 

Unos y otros compartimos experiencias, y nosotros hicimos contactos interesantes, alguno incluso nos dio pie a alguna oportunidad interesante que no terminó de cuajar.

El caso es que la cena pasó, el curso terminó y ya nos olvidamos del tema. Pero un buen día recibimos una llamada donde uno de los asistentes a la cena nos ofrecía la oportunidad de trabajar en una Parque Natural colocando cajas nidos para paseriformes.

El hecho de habernos conocido en persona, el haber compartido con ellos nuestra propia experiencia laboral, hasta entonces más o menos restringida al ámbito académico, fueron el desencadenante de que nos ofreciesen el puesto a nosotros, sin tan siquiera haber realizado una entrevista previa a toda una serie de candidatos desconocidos,

Imagina cuál fue mi sorpresa. ¡Un trabajo! ¡Uno de verdad! ¡Y de biólogo! No cabía en mí de ilusión y alegría jeje Además, estaría en uno de mis sitios favoritos por aquella época (¡y hoy en día!): el Parque Nacional de Monfragüe. Todo era perfecto. Así que me lancé a aceptarlo.

¡Comienzo a trabajar!

Lo primero fue darme de alta en el Colegio Oficial de Biólogos de Extremadura y hacerme autónomo, siendo esto último muy caro y todo un engorro en España por aquel entonces (aún lo es hoy, pero al menos ha mejorado un poco). Una vez hechos todos los trámites tocaba firmar el contrato y empezar a trabajar 😉

Y el siguiente paso fue mudarme al entorno del Parque de lunes a viernes, en concreto a Malpartida de Plasencia, junto a los que serían mis dos inseparables compañeros de trabajo. Allí instalamos nuestro centro de operaciones (por cuenta de la empresa) y desde allí salíamos cada día para sembrar de cajas-nido el Parque.

Descubriendo un Monfragüe nuevo

Trabajar en Monfragüe me supuso no sólo poder disfrutar diariamente de algunos de mis rincones favoritos, sino que permitió explorar lugares a los que el gran público no puede acceder. Estuvimos instalado cajas-nido en algunas zonas de acceso restringido, siempre bajo la atenta mirada de la guardería del parque. Y puedo decirte que es uno de los momentos que más he disfrutado.

Buitre leonado en el Parque Nacional de Monfragüe

Aunque no era un trabajo muy técnico, el pasar largas horas en mitad de la naturaleza es algo que siempre resulta muy reconfortante. Viajes por caminos y pistas en vehículos todoterreno, largas caminatas por el monte y mucho aire puro, sin el ruido y la compañía de un sinfín de turistas. Todo esto  te brinda, además de una enorme tranquilidad,  la posibilidad de encuentros cercanos con infinidad de fauna, algunos tanto llamativos como ciervos, jabalíes e incluso un tejón, que nos estuvo gruñendo (y acompañando) hasta que salimos de su territorio.

Por supuesto, también es fácil encontrarse con otros bichejos muy interesantes pero que pasan más desapercibidos si no tienes el ojo entrenado y atento, como pequeñas aves, anfibios, reptiles o pequeños carnívoros, como  el zorro (Vulpes vulpes), la gineta (Genetta genetta) o la diminuta comadreja (Mustela nivalis). Incluso, llegamos a encontrarnos en medio de una dehesa donde pudimos encontrarnos varios nidos impresionantes de buitre negro (Aegypius monachus). Toda una vivencia.

Comer a los pies de un arroyo, bajo la abigarrada sombra de un bosque galería, o perderse en medio de un denso bosque mediterráneo, deleitarse con el canto de un sinfín de aves o quedarse maravillado ante el brutal espectáculo de un centenar de buitres devorando una carroña, son experiencias que no es fácil vivirlas en un lugar atestado de turistas. Es una forma de estar en contacto directo con la naturaleza, en conexión directa y profunda con la naturaleza.

Y por si fuera poco, estuve trabajando para mejorar y fortalecer las poblaciones de paseriformes, aportando nuevos refugios y zonas de cría, poniendo mi granito de arena para aumentar la biodiversidad de un lugar ya de por sí maravilloso. ¿Qué más se puede pedir? 🙂

Resumiendo

Lo primero que os quiero destacar de esta historia es que los medios tradicionales de buscar trabajo ya no funcionan. Cada vez hay más profesionales sobradamente cualificados que aspiran a un mismo puesto de trabajo. La globalización de las comunicaciones y la mayor movilidad han logrado que cualquier persona pueda aspirar a un trabajo en cualquier parte del mundo. Y los reclutadores reciben cientos de currículos que apenas difieren unos de otros. Hay que destacar.

En segundo lugar, nunca me cansaré de la importancia FUNDAMENTAL de hacer contactos. El networking, palabra muy de moda hoy en día, es casi con total seguridad, una de las formas más comunes (y fáciles) de conseguir un trabajo. Hay que aprovechar cada oportunidad, por pequeña que sea, de crear nuevos contactos profesionales. ¡No lo olvides!

Y entrando ya en un ámbito personal, esos meses en Monfragüe supusieron una experiencia difícil de explicar con palabras. Fue mi primer empleo real como biólogo y me aportó una gran experiencia profesional. Pero es que, además, disfruté de grandes experiencias en un entorno inigualable e hice amigos que aún hoy en día (14 años después) aún mantengo.

Pero lo más importante de todo es que lo disfruté intensamente y guardo un recuerdo excepcional de ese primer trabajo. Además, me sirvió para adquirir muchas tablas, no sólo en el trabajo en sí, sino en el trato con mis jefes y mis compañeros. Pero sobre todo, me ayudó a adquirir esa confianza tan necesaria en uno mismo, a demostrarme que todo lo que había aprendido en la carrera podía y sabía aplicarlo. Y para demostrarme, una vez más y de forma definitiva, que la biología era mi vocación.

Y hasta aquí el post de hoy. Espero que te haya gustado y que me cuentes tu opinión. O también la historia de tu primer trabajo, o de lo que estás haciendo para conseguirlo. No te cortes y deja un comentario, mándame un correo o usa el formulario de contacto. ¡Hasta la próxima!

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Un día monitorizando una colonia de hirundínidos

06/07/2017 by Bichólogo 1 comentario

Buena parte de mi vida profesional la he pasado estudiando dos especies de hirundínidos migradores: la golondrina común (Hirundo rustica) y el avión común (Delichon urbicum). Y para ellos monitorizábamos sus respectivas colonias, desde el momento en el que llegaban los primeros individuos hasta que dábamos por terminada la temporada reproductora.

Monitorizando colonias de hirundínidos

Es un proceso largo y que requiere una enorme inversión de tiempo y esfuerzo, pero que a cambio te proporciona una gran cantidad de información, de datos, y la posibilidad de realizar estudios experimentales muy interesantes. Por eso hoy te voy a contar cómo es un día trabajando en una de estas colonias.

La estacionalidad

Una de las características más importante de este tipo de trabajo es su marcada estacionalidad. Todo el trabajo de campo se concentra en apenas 5 meses de actividad frenética, mientras el resto del año se realizan labores de gabinete: procesado y análisis de datos, elaboración y publicación de artículos científicos.

Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes: si te gusta el campo, vas a tener todo el que quieras y más durante esos meses. Pero a cambio, el resto del año te vas a ver relegado a trabajar desde tu escritorio, estudiando dando forma a todos los datos que has ido recopilando.

Además, este ritmo de trabajo intenso provoca que, a menudo, haya que realizar largas jornadas de campo, con horarios que para nada se adaptan a los de un trabajo convencional. Dado que la recogida de datos durante la época reproductora se ve reducida a unos pocos meses al año (que pueden ser bastante menos en otras latitudes), hay que concentrar todos los esfuerzos en esa época, aunque implique el tener que acoplar tus ritmos al de la especie que estés estudiando. No hay otra manera de hacerlo.

Volverán las oscuras golondrinas…

Pues sí, mi temporada de campo comenzaba, como decía Bécquer, cuando las golondrinas volvían de sus cuarteles de invierno en África. Cuando se acercaba la fecha, había que hacer visitas esporádicas para detectar el momento en que llegaban los primeros adultos, que solía ser alrededor de finales de febrero.

A partir de ese momento, comenzábamos a capturar adultos mediante el empleo de redes japonesas colocadas estratégicamente, según la especie. Por ejemplo, en el caso de las golondrinas, que criaban en un cortijo, la noche anterior cerrábamos puertas y ventanas de las habitaciones donde hacían los nidos para, al día siguiente bien temprano, colocar la red en la puerta y abrirla, para que todos los individuos fuesen cayendo al tratar de salir al exterior. Con los aviones, que criaban en el exterior de un edificio, colocábamos las redes en zonas de paso, para atraparlos cuando volvían a los nidos.

Datos, datos y más datos

Independientemente de los experimentos que se fuese a realizar (o no) ese año, cada temporada de campo intentábamos capturar todos los adultos de la colonia y anillar todos los pollos nacidos, llegando a capturar más del 98% de todos los individuos año tras año. Esto es así gracias a las peculiares características de nuestras colonias, que no sólo eran muy accesibles sino que, en el caso de la de golondrina, al estar en un cortijo, nos era muy sencillo controlar las habitaciones ocupadas por las aves.

Como te imaginarás, esto supone una enorme cantidad de datos. Cuando capturábamos un individuo tratábamos de conseguir la mayor cantidad de información posible. En primer lugar, los anillábamos con una anilla metálica numerada y una combinación única de anillas de colores de PVC, de modo que también pudiéramos reconocerlo mediante observación directa.

Una vez que teníamos al animal identificado, se tomaban toda una serie de medidas corporales, tales como la longitud del pico, el tarso, la quilla, el ala, la envergadura, el peso o la longitud de las rectrices externas e internas. También se podían medir otra serie de rasgos, en función del estudio que se estuviese realizando, como puede ser el número de ectoparásitos que se aprecian en las plumas (tanto ácaros como malófagos).

Por si fuera poco, también solíamos tomar una muestra de sangre, tanto para el cálculo del hematocrito como para ver el número y tipo de parásitos sanguíneos. En ocasiones, según el estudio, también tomábamos una muestra de plumas o incluso una muestra de esperma, que serían analizadas posteriormente en el laboratorio.

Pero no sólo hay que llevar un control de los adultos, sino también de los pollos. Hay que calcular muy bien las edades, ya que es necesario anillar a los pollos y tomarse una muestra de sangre cuando son suficientemente grandes como para colocarles la anilla que le debe durar toda la vida, pero no tan grandes como para que salgan volando antes de que puedas anillarlos.  Además, si cada pareja tiene entre 10 y 15 pollos estación reproductora, imagina la enorme cantidad de trabajo y de coordinación que implica, ya que todo esto se solapa con los estudios que se hacen de los adultos.

Arriba y abajo, arriba y abajo

Teniendo en cuenta cómo construyen sus nidos, buena parte del trabajo en las colonias de hirundínidos consistía, principalmente, en subir y bajar escaleras. Necesitamos acceder directamente a los nidos, bien sea para llevar un control de la puesta (cuando se pone el primer huevo, cuando se pone el último, cuántos huevos se han depositado, el día exacto de su eclosión o cuando hay que anillar a los pollos).

Para obtener toda esta información, había que realizar visitas periódicas a la colonia, de tal manera que molestásemos lo menos posible a los animales pero que podamos llevar un control exacto de la evolución de cada evento reproductivo de cada pareja, lo que supone un control cada dos o tres días.

Teniendo en cuenta que las colonias pueden llegar a incluir varios centenares de parejas, que en latitudes como la de España cada pareja puede tener hasta tres puestas de 5 huevos en una única estación reproductora y que cada pareja inicia la puesta en el momento que cree conveniente, imagina el control tan estricto de los tiempos que hay que tener para asegurarte de que todos los datos son comparables y la de veces que uno tiene que subirse o bajarse de la escalera jeje.

¿Quien es el padre?

Algo muy importante a la hora de hacer estudios en este tipo de colonias es poder asignar con seguridad la paternidad de los distintos pollos. No sé si alguna vez has tenido la oportunidad de ver una de estas colonias, pero seguramente has visto volar a alguna golondrina (u otro hirundínido) y te darás cuenta de que entran y salen, van y vienen, a una gran velocidad. Y si tienes casi un centenar de nidos, no es sencillo averiguar quién es quién en esto de la paternidad 😉

Si recuerdas lo que te he contado antes, a las golondrinas les poníamos unas anillas de colores que permitían su identificación visual. Así que, armándonos de paciencia y un buen par de prismáticos, nos colocábamos en un hide en medio de la habitación y, mediante la observación continuada de cada nido, íbamos identificando a los adultos que entraban en cada nido.

Se trata de un trabajo ímprobo, que requiere muchas horas de observación, ya que no es raro que los machos puedan intentar colarse en otro nido para echar una canita al aire, lo que dificulta las labores de identificación de los progenitores. Pero con un trabajo de observación cuidadoso, siempre se termina descubriendo a los verdaderos padres (y a algún que otro bígamo, que andaba a dos nidos a la vez :P).

En el caso de los aviones, este proceso es algo más sencillo, ya que la estructura del nido es distinta. Al tener sólo un pequeño agujero de entrada, podíamos llegar de noche, cuando sabíamos que los dos adultos están dentro del nido con los pollos, tapar esa entrada y volver al alba del día siguiente, para abrirla, capturar a los padres y liberarlos rápidamente, de modo que puedan salir a cebar a los pollos inmediatamente.

El resultado

Pues el principal resultado de este trabajo, sobre todo si este esfuerzo se mantiene en el tiempo, es una enorme base de datos con miles de registros morfológicos, de éxito reproductivo y de parentesco. Esto es una herramienta de valor incalculable para cualquier científico, pues te permite hacer toda una serie de estudios longitudinales que, bien combinados con una serie buenos experimentos, puede llevarte a obtener una gran cantidad de información valiosa y una buena colección de artículos científicos.

Son muchos los grupos de investigación que trabajan en una determinada zona, con una o varias colonias de distintas especies, o todo un conjunto de cajas-nido colocadas en el área, como en aquel proyecto en el que participé como técnico de campo en Suecia.

Son proyectos muy grandes, pero que también deben ser financiados a largo tiempo, lo que no siempre es sencillo a corto plazo. Pero si tienes la posibilidad de trabajar en unos de estos proyectos, no sólo vas a aprender mucho sobre la ecología de la especie en cuestión, sino sobre el propio método científico.

Se trata de una experiencia tan enriquecedora como agotadora y que, personalmente, me ha marcado y me ha aportado mucho a nivel profesional. Una experiencia apasionante que, si no se organiza bien, puede convertirse en un caos total y dar al traste con toda una temporada de campo y con todos los datos que se han ido recopilando. Así que ojito a la hora de organizarte y mantener al día el calendario.

Y hasta aquí con el post de hoy. Hacía tiempo que no escribía y, aunque sigo estando aún más liado si cabe, ya lo echaba de menos. Así que cuéntame: ¿qué te ha parecido el artículo? ¿Tienes experiencia en esto de estudiar alguna colonia de aves? ¿Te gustaría trabajar en algún proyecto de este tipo? No te cortes y cuéntame tu experiencia, bien en los comentarios o mandándome directamente un correo 😉

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La imperiosa necesidad de una Ciencia Abierta

06/04/2017 by Bichólogo 3 comentarios

El conocimiento humano es algo universal que hemos ido acumulando a lo largo de los siglos y que no es, o al menos no debería serlo, patrimonio de nadie, ya sea persona o entidad. Sin embargo, para poder extender y difundir ese conocimiento hay que emplear distintos medios que sí pertenecen a alguien y que, como negocios que son, han de permitir conseguir un beneficio a las personas que ofrecen ese servicio, especialmente cuando se tratan de empresas privadas.

La necesidad de instaurar el Open Access en Ciencia

Todo ello nos lleva a un conflicto entre la necesidad de propagar y hacer accesible el conocimiento científico, que es propiedad de todos, y  distribuirlo a través de distintas plataformas que, en su mayoría, son de carácter privado y comercial.

¿Por qué la ciencia ha de ser libre y abierta?

El objetivo principal de la ciencia es entender y explicar el mundo que nos rodea, desentrañar los mecanismos que originan los distintos procesos químicos, biológicos y físicos. Y ese conocimiento es patrimonio de todos, es un bien universal al que todo el mundo debiera poder acceder.

La ciencia, como cualquier otra forma de cultura, se fundamenta en los trabajos anteriores de otros, que sirven como base para el desarrollo de nuevos conocimientos cuyos beneficios siempre deben recaer en la sociedad. Parafraseando a Newton (que a su vez citaba al filósofo Bernardo de Chartres):

Si hemos podido ver más lejos es porque estamos a hombros de gigantes

Por tanto, el acceso a esos conocimientos debería ser libre y universal para cualquier persona, ya sea proveniente del ámbito científico o no. Es nuestra herencia y nuestro patrimonio común.

Sociedad sin cultura científica

Aunque parece que eso comienza a cambiar, la sociedad española (y de muchos otros países) tiene, en general, un desapego por la ciencia que ha desembocado en una indiferencia total con todo lo relacionado con el sector. No se valora la importancia de las aportaciones de la ciencia al conocimiento y no se reconoce, al menos a priori, como una forma de cultura más que forma parte de nuestro a día a día.

Por ello, el acceso universal a ese conocimiento no es una prioridad para las empresas y entidades que se encargan de distribuirlo, por lo que los nuevos descubrimientos no suelen salir de los círculos científicos, a no ser gracias a algún titular atractivo que pueda captar la atención de los medios. Pero eso sólo ocurre en una pequeña fracción de los casos.

Gracias al boom de las redes sociales, hoy es sencillo difundir un artículo por internet y hacer accesibles esos canales que empleamos los científicos a otras personas que, de otro modo, lo desconocerían. Sin embargo, siguen existiendo grandes barreras para que el ciudadano medio pueda acceder  a todo este compendio de conocimientos que se va generando de forma continua. Por una lado, y esto es muy importante en algunos países como en el caso de España, la falta de dominio del inglés, que es la lengua vehicular de la ciencia, hace que buena parte de la sociedad no pueda asimilar y comprender los nuevos avances científicos. Por otro lado, tenemos lo cerrado de los medios de distribución, normalmente revistas científicas o libros especializados que tienen una distribución muy limitada y unos precios, a menudo, desorbitados.

Todo esto se intenta suplir de mejor o peor manera por medio de la divulgación y gracias al interés creciente de los medios de comunicación. Sin embargo, muchos de estos medios adolecen de una preparación científica sólida y exhaustiva que les permita traducir la complejidad de la jerga científica a una lenguaje más llano y comprensible, o incluso a interpretar y difundir unos resultados que a menudos son expresados de forma errónea en algunos titulares poco afortunados o directamente engañosos y capciosos para atraer al lector y que entre a leer el artículo.  Esto es un grave problema que lleva a la desinformación, ya que los ciudadanos, a pesar de lo que se puede ver día a día en ella, siguen considerando a la prensa como una fuente fiable de información. Pero eso es otro tema que requeriría un artículo aparte 😛

Científicos sin acceso al conocimiento científico

Alrededor de la transmisión de los resultados científicos se ha organizado un lucrativo negocio que ha desembocado en una de las paradojas más absurdas que pueden verse en el ámbito científico. Y es que muchos investigadores, cuando comienzan a trabajar en cualquier proyecto, se encuentran con que no pueden tener accesos a aquellos artículos que necesitan para fundamentar y argumentar su investigación.

Como ya comenté antes, el conocimiento científico es acumulativo, lo que ha llevado a un incremento en el número medio de referencias bibliográficas que aparecen en un artículo se ha incrementado de forma dramática en los últimos años. Si asumimos un valor medio, por ejemplo, de 35 referencias por artículo (que no es raro que sean muchas más), a 30$ por artículo, supondría hacer un desembolso de 1050$ cada vez que realizamos la investigación para un paper. Esos precios no sólo son inviables para la mayor parte de los investigadores, sino incluso para muchos grupos de investigación, especialmente aquellos en países en vías de desarrollo.

Esto provoca una enorme desigualdad de oportunidades que en un ámbito como la ciencia debería ser desterrada. Al final, el conocimiento que en teoría es distribuido por las editoriales, en la práctica se queda encerrado en muros de pago (paywalls, en inglés). Las propias distribuidoras del saber científico están inmovilizándolo.

Las normas están cambiando: el movimiento Open Access

La tecnología está modificando el mundo que conocemos a pasos agigantados y ya ha transformado profundamente el modo en que buscamos, adquirimos y procesamos la información. Las barreras de distribución que tenían medios tradicionales como las revistas o los libros ya no existen. Hoy puedes publicar un dato en internet y que sea recibido al instante en cualquier punto del planeta de forma simultánea si usas los canales adecuados.

Los avances en el mundo digital también están eliminando los formatos físicos, lo que a su vez supone una reducción de los costes de producción y distribución. Y eso está afectando a los patrones de consumos de los usuarios. Todo ello ha ocurrido ya en el ámbito de la música, el cine, los libros y, por supuesto, también está sucediendo con la Ciencia y los artículos científicos. Y ese cambio es inexorable.

Todos estas transformaciones, han provocado el desarrollo de un movimiento que se encuentra en pleno auge y que lucha por conseguir que todas las publicaciones científicas sean accesibles para todo, pudiéndose distribuir, enlazar, leer o descargar cualquier material, siempre con propósitos legítimos, eliminando las barreras técnicas, legales y económicas que existen hoy en día. Este movimiento se conoce por su nombre inglés, el Open Access.

Existen dos vías para conseguir que los distintos trabajos pasen a ser de Acceso Público. Ambas vías no tienen por qué ser mutuamente excluyentes, a no ser que exista una política de exclusividad por parte de una determinada editorial, lo cual habría que verlo en cada caso concreto. Muy resumidamente podemos hablar de:

  • Vía verde: consiste en el auto-archivado de las publicaciones por el autor o bien su depósito en repositorios institucionales, nacionales o internacionales.
  • Vía dorada: los artículos se publican inmediatamente en Acceso Público, siendo los autores, bien sea por medio de sus propios fondos o de las entidades financiadoras, los que asumen los costes de publicar en esta modalidad (a menudo bastante elevados) o  tras un periodo de embargo, en el que los documentos finales no pueden ser publicados por estas cedidos estos derechos a la editorial, quedando al final disponibles en Acceso Abierto.

Existen distintas plataformas que están abogando por crear repositorios libres de derechos de los artículos. Porque, legalmente, y aunque muchos lo desconozcamos, tenemos derecho a difundir nuestro trabajo de forma libre y accesible. Obviamente, una vez que un artículo científico entra en el proceso de revisión, maquetación y publicación, los derechos de explotación y distribución son cedidos de forma permanente o temporal a la editorial. Sin embargo, el trabajo es nuestro, y como tal, podemos compartir el documento previo a la revisión, lo que se suele llamar los pre-prints (lo que viene a ser la vía verde).

Estos documentos previos son nuestros y legalmente podemos distribuirlos de forma abierta y gratuita ante el público que queramos: esto incluye nuestro blog, nuestros perfiles sociales o cualquier otro tipo de plataforma o repositorio. En la entrevista que realicé a Alberto Pepe, uno de los creadores de Authorea, hablamos largo y tendido sobre esta posibilidad, y sobre como esta plataforma te permite mantener esos pre-prints disponibles para cualquiera que quiera acceder a ellos.

Pero Authorea no es la única plataforma que está luchando por hacer realidad el sueño del Open Access, el acceso abierto, en Ciencia. Existen muchos sitios webs donde puedes colgar copias de tus manuscritos en abierto y compartirlas con tus contactos y seguidores. Dos ejemplos muy conocidos son ResearchGate y Academia, de las que ya hablé en tiempo. Y existen multitud de repositorios internacionales, donde puedes ir almacenando copias abiertas de los distintos trabajos, como pueden ser Arxiv.org.

El movimiento Open Access es amplísimo, y es un tema demasiado largo para abarcarlo en profundidad en tan sólo un artículo. Pero está teniendo cada vez más impulso y, en algunos países, está plenamente establecido. Baste como ejemplo el proyecto SHERPA, una interesante iniciativa británica que permite, entre otras muchas cosas, conocer las políticas de las distintas revistas en relación a las políticas de privacidad y de copyright de las distintas revistas (proyecto SHERPA-ROMEO) o de la de los distintos organismos que subvencionan las investigaciones (SHERPA-JULIET).

Pero este cambio que se está produciendo hoy en día necesita la colaboración de todos los científicos. Hay que seguir luchando por un ciencia abierta, accesible no sólo a los científicos, sino a todas aquellas personas interesadas. Porque la ciencia es cultura, y como tal, patrimonio de todos nosotros, seamos científicos o no.

A continuación, aparte de los nombrados en el texto, os dejo algunos links interesantes por si queréis ampliar más información sobre el tema.

  • Open Access en la Wikipedia (en inglés, que tiene más información).
  • ROAR: Un registro internacional de repositorios de Acceso Abierto.
  • OpenDOAR: Un directorio de repositorio de Acceso Abierto.
  • DOAJ: un directorio de revistas que publican bajo la modalidad de Acceso Abierto (la famosa vía dorada).

Y hasta aquí el artículo de hoy. Creo que se trata de un tema importantísimo, por el que hay que seguir trabajando día a día. Este post es una muy breve introducción al mundo del Open Access, pero creo que es fundamental que lo vayas conociendo, pues su repercusión en el mundo de la transmisión del conocimiento científico, como has visto, es muy grande. Ahora me encantaría conocer tu opinión sobre esta modalidad de difusión en la ciencia y cuál es tu visión sobre cómo debería ser. ¿Has publicado alguna vez en Acceso Abierto? ¿Te parece un enfoque interesante y efectivo? ¿Cuán son las mayores pegas que le ves? ¿Y cuáles son sus ventajas? ¿Conoces otros recursos relacionados con el Open Access? Estoy deseando saber qué te parece y espero que, entre todos, podamos seguir enriqueciendo este post en los comentarios 😉

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Aprende a mejorar tu inglés por poco dinero

03/02/2017 by Bichólogo 10 comentarios

Nunca me cansaré de repetirte lo importante que es el inglés para cualquier biólogo. Es una herramienta fundamental que no sólo vas a usar en tu trabajo, sino que tendrás que tirar de ella en tu vida personal y más a menudo de lo que piensas.

6 herramientas baratas para mejorar tu dominio del inglés

Ya te he dado varias razones por las que ya deberías estar mejorando tu inglés, pero hoy voy a darte pautas para que puedas conseguir soltura y fluidez por poco dinero o, incluso, gratis. Acompáñame a lo largo de estas líneas, a ver si logro animarte a practicar tu inglés.

La vital importancia del inglés

Una de las consecuencias negativas de un mundo tan globalizado como el nuestro es la uniformidad. Y eso, por supuesto, se extiende al lenguaje. Tú y yo tenemos la suerte de dominar uno de los idiomas más hablados del mundo, el maravilloso español. Pero mucho me temo que en el mundo de la ciencia, el rey absoluto es el inglés. Es cierto que cada vez más y más revistas publican el abstract en español también, pero la lengua vehicular de la ciencia en general y de la biología en particular es el inglés. Así que ya estás tardando en ponerte al día con el idioma de la Pérfida Albión 😛

Pero es que este apabullante dominio del inglés se extiende a todos los ámbitos de tu vida. Hace unas décadas, saber inglés era añadido que te abría muchas puertas. Pero actualmente, el inglés ha dejado de ser un extra y sin él son muchas las puertas que se te cerrarán. Ya no deberías de aprender inglés… Es que tienes que hacerlo.

¿Cómo aprendo inglés?

Hoy en día, con el inglés como asignatura obligatoria desde el colegio, casi toda la gente sabe hablarlo. De hecho, seguramente tú sabes hablarlo mucho mejor de lo que crees. El principal problema es la falta de práctica.

No sé como será la situación en otros países hispanohablantes, pero en España, por ejemplo, se estudia inglés, como poco, desde primaria, existiendo incluso guarderías bilingües. Todo el mundo estudia al menos el inglés como lengua extrajera, pero muy poca gente lo habla.

En nuestro caso, los españoles somos un poco vagos a la hora de hablar otros idiomas. Todos los contenidos televisivos (programas, series y películas) están traducidos al español, así que en nuestro día a día apenas sí practicamos el inglés, por lo que, a la hora de la verdad, nos da vergüenza ponerse a hablar en inglés. Esto se convierte en un círculo vicioso, puesto que cuanto menos hablamos, más difícil nos resulta lanzarnos a hacerlo.

Afortunadamente, todo está cambiando últimamente, aunque nos queda mucho camino por recorrer para estar a la altura de la fluidez que tienen la mayor parte de ciudadanos europeos. Pero bueno, poco a poco 😉

¿Cómo mejoro mi inglés?

La primera opción en la que pensamos todos son los cursos en una academia privada de inglés. Y desde luego que es una de las mejores opciones, sin duda alguna. Pero las academias privadas suelen ser caras y los cursos cortos e intensivos son raros. Si te puedes permitir estudiar en una buena academia, hazlo. Te formarás con profesores nativos que te obligarán a expresarte en inglés, cuidando la gramática, la sintaxis y la pronunciación. Saldrás muy bien preparado 😉

Pero si no te lo puedes permitir o, por el momento, quieres ir explorando otras opciones, déjame hacerte algunas sugerencias que te pueden resultar interesantes:

1. Academia Oficial de Idiomas

En España, existen una serie de instituciones oficiales, dependientes de la Consejería de Educación de cada comunidad autónoma, que se dedican a la enseñanza de idiomas modernos, entre ellos, por supuesto, el inglés.

Esta red de Escuelas Oficiales de Idiomas suele tener unos precios anuales mucho más bajos que otras academias privadas y te permite obtener certificados oficiales de cada nivel (A2, B1, B2, C1…).

En estas escuelas, como en cualquier academia, practicarás reading, listening, writting y speaking, así que saldrás bien preparado. Y no sólo ofrecen inglés, sino toda una serie de idiomas, por si con ése no tienes bastante.

2. Compañeros conversacionales

Los language partners son cada vez más frecuentes en todos sitios. Muchos angloparlantes que han emigrado a algún país de habla hispana ejercen como compañeros de charla para practicar el idioma. Tú te beneficias de poder usar (¡al fin!) el inglés y él de poder practicar el español. Un Win-Win en toda regla 😛

Siempre puedes encontrar estos language partners en internet, con una simple búsqueda en Google. Pero también existen páginas especializadas. Además, si no encuentras ninguno en tu ciudad, algunas de las páginas que te listo a continuación están especializadas en conversaciones vía Skype. Como ves, las posibilidades son enormes:

  • https://www.speaklanguages.com/language-partners/
  • http://www.language-exchanges.org/es
  • https://www.italki.com/partners
  • https://www.meetup.com/es/ (aquí hay grupos para compartir aficiones, pero también hay muchos grupos de inglés)
  • http://www.exchangealanguage.com/
  • https://www.conversationexchange.com/

3. Cafés/Pubs en Inglés

A mi esta modalidad me encanta, la verdad. Y es que, dependiendo en qué ciudad estés, algunos pubs o cafés dedican un día o varios en semana a hacer reuniones para charlar en inglés (o en otros idiomas).

Es una forma genial de conocer gente y perder el miedo a hablar con personas que tienen un nivel similar al tuyo. Aunque seguramente, si das con uno de estos lugares, te encontrarás tanto con gente que apenas lo chapurrea como, probablemente, con algún nativo. Pero es una forma muy divertida de practicar el idioma al tiempo que socializas un poco en compañía de un café, un té o una buena cerveza ;).

4. Películas y series

Otra de mis modalidades favoritas. Dependiendo de donde vivas, nos siempre es sencillo encontrar cines donde te pongan películas en versión original. Pero, afortunadamente, con la televisión digital y con el auge de internet y servicios de streaming como Netflix y HBO, cada vez es más sencillo acceder a contenido en versión original con o sin subtítulos.

Al principio puede resultarte un poco molesto tener que andar leyendo, pero no sólo disfrutarás más la historia, apreciando inflexiones en la voz, juegos de palabras y otro sinfín de características que se pierden con la traducción, sino también entrenarás el oído a los distintos acentos, mejorarás tu pronunciación y comenzarás a quedarte con expresiones hechas o que te hayan impactado o llamado la atención. Estarás aprendiendo inglés sin darte cuenta, te lo garantizo 😉

5. Libros, artículos y blogs

Otra gran forma de practicar tu inglés es mediante la lectura. En biología, tarde o temprano te tocará leerte material bibliográfico, y asume que tendrás que hacerlo en inglés, ya que es el idioma mayoritario en ciencia. Así que ve perdiéndole l miedo, ten a mano un buen diccionario, ya sea real o virtual, y lánzate a los libros y revistas científicas.

Son cada vez más las editoriales científicas que comienzan a publicar en Open Access, por lo que seguramente puedas acceder a material interesante  por poco dinero. Y si no, hay muchas formas de descargar aquellos artículos que te interesen.

Por otro lado, puedes también conseguir libros en inglés de cualquier materia o género por poco dinero. Yo siempre he sido defensor acérrimo del libro en papel, pero he de reconocer que desde que probé los libros digitales he tenido que cambiar mi mentalidad. El libro digital ha democratizado el acceso a la cultura y, aunque aún hay camino por recorrer, ya que una edición digital nunca debería valer igual que un ejemplar impreso, hoy es muy fácil conseguir libros por electrónicos por menos de 5 euros.

Sin duda, el Kindle de Amazon fue todo un descubrimiento par mí. Su bajo precio, las ofertas Kindle Flash y el botón de comprar en un clic son mi perdición y la de mi bolsillo. Y es que, con estas ofertas diarias, puedes conseguir libros por menos de 2 euros. Pero, además, suelen tener también ofertas de libros en inglés hasta con el 80% de descuento.

Pero si no te convence el libro digital, siempre puedes seguir usando el tradicional. Pero en este caso, y aunque Amazon siga siendo el rey de la venta de libros, yo me decanto por The Book Depository, puesto que tiene unos precios muy competitivos. No te esperes libros a dos euros, pero sí buenos descuentos.  Yo, por ejemplo, me compré la Guía de Aves Collins en oferta por 16€, mientras que en otras tiendas su valor es de mas de 50€ (en el momento de escribir estas líneas está por 24’28€, que tampoco está mal). Y con los gastos de envío incluidos.

Finalmente, otra gran alternativa para leer (y mucho) en inglés son los blogs. La inmensa mayoría, como éste, son de libre acceso y, al igual que con los libros, podrás encontrarlos de muchas temáticas (incluida la biología). Una forma de aprender y entretenerse mientras practicas otro idioma 😉

6. Internet

La red de redes ha abierto un montón de puertas, unas más amables que otras. Pero desde luego, el mundo de la formación lo ha revolucionado. Ha democratizado el conocimiento como ninguna otra herramienta, permitiéndote aprender lo que sea desde cualquier parte del mundo. Y el inglés, por supuesto, no es una excepción.

Hay muchas forma de aprender inglés en la red, desde cursos de pago hasta programas y aplicaciones de lo más variopinto. Pero voy a centrarme en dos que creo que son los más sencillos y entretenidos.

Chats/foros

Ambos han sido el alma de internet desde sus comienzos, aunque el auge de las redes sociales está aparcándolos un tanto del panorama general. Sin embargo, millones de usuarios siguen usándolos cada día.

Si quieres practicar tu inglés con personas de cualquier parte del globo, puedes conectarte a alguno de los múltiples clientes IRC para acceder una enorme variedad de salas de chat. Podrás encontrar temáticas de lo más variopinto en muchos idiomas, entre ellos el inglés. Así que puedes aprovechar para practicarlo mientras compartes gustos y aficiones con gente de diversas partes del mundo.

En cuanto a los foros, su utilidad es más para resolver dudas gramaticales o del uso de determinadas expresiones. Uno que consulto a menudo es el foro de Wordreference, uno de los mejores diccionarios online que te vas a encontrar. Puedes navegar y ver lo que se ha tratado ya en el foro o plantear tus propias dudas. Suele ser un foro muy activo con gente muy colaboradora, y además está integrado con su diccionario, por lo que en los resultados suelen aparecer también los temas del foro donde se ha tratado esa misma palabra o expresión. Imprescindible 😉

Webs/Apps

Finalmente, voy a hablaros de dos aplicaciones y webs interesantes para seguir mejorando tu inglés de una forma amena y entretenida, desde el ordenador o desde tu propio móvil o tablet. Ideal para esos ratos muertos en el autobús, el tren, en la sala de espera del doctor… 😛

  1. Duolingo: uno de los reyes en este sector. Con él puedes aprender y practicar varios idiomas de forma gratuita. Además, lo haces de una forma muy dinámica, con una estética entrañable y colorida y pequeños ejercicios que pueden ser de lectura comprensiva, de escritura, de oído o incluso hablados. Además tiene una vertiente social, para conectarte con otros amigos y compartir progresos. También cuenta con su propio foro, donde tratar las distintas dudas que vayan saliendo. Una forma divertida de que no se te oxide el idioma… o de lanzarte a aprender uno nuevo 😉
  2. Busuu: se ha convertido en otro de los grandes del sector. También cuenta con su aplicación móvil, para que puedas practicar en cualquier momento y lugar. No puedo comentaros sus características más allá de lo que aparece en la web porque aún no lo he probado (una de esas cosas que tengo pendientes pero para la que nunca saco tiempo). Pero he oído hablar muy bien de él. Tiene una opción gratuita que puedes ampliar mediante una suscripción premium, como tantos servicios.

Plataformas online

Un ejemplo de este tipo de plataformas es Preply, donde puedes buscar en línea profesores de inglés y en otros idiomas. Esta plataforma conecta estudiantes con tutores, ya sea de manera local o remota de manera online (videoconferencia). Comenzó en 2012 y ya se encuentra en más de 185 países, cuenta con más de 29,000 tutores y más de 170,000 estudiantes alrededor del mundo.Logo de Perply

Otra opción es Native Monks, (sugerida por Helen Smith) donde conectan tutores y personas interesadas en aprender distintos idiomas desde cualquier parte del mundo. Aprende idiomas con Native Monk

Como ves, partiendo de la base que logramos en el colegio, es sencillo y barato poder mejorar nuestro inglés. Y gracias a las nuevas tecnologías, podemos hacerlo cuando y donde queramos.

Así que deja de decir que tu inglés no es demasiado bueno y pasa a la acción. Ponte a hablar y practicar. Ya no valen las excusas de que en mi ciudad no se hacen esas cosas 😉 Explorar todas las herramientas que te he presentado y comienza a dominar un idioma que te va a resultar fundamental si quieres dedicarte a esto de la biología.

Y hasta aquí el post de hoy. Cuéntame qué te ha parecido. ¿Cuántas de estas cosas practicas con regularidad? ¿Has decidido probar alguna de ellas? ¿Se te ocurre alguna que no aparezca en el listado? Espero tus experiencias y tus sugerencias en los comentarios 😉 Entre todos seguro que podemos mejorar mucho más este post 😉

Como nota, decir que alguno de los links que aparecen (como los de Amazon o los the The Book Depository) son de afiliados. Esto significa que si accedes desde los links y compras algo, a ti te costará lo mismo pero yo me llevaré una comisión que me ayudará a seguir manteniendo el blog. Yo sólo recomiendo cosas que he probado personalmente, ya que tu confianza es muy importante para mí. Pero si no te fías, siempre puedes realizar las búsquedas y encontrarlos en Google por tu cuenta, sin pasar por los links de afiliado 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: apps, biología, biólogos, herramientas, inglés

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