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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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artículos científicos

Un día monitorizando una colonia de hirundínidos

06/07/2017 by Bichólogo 1 comentario

Buena parte de mi vida profesional la he pasado estudiando dos especies de hirundínidos migradores: la golondrina común (Hirundo rustica) y el avión común (Delichon urbicum). Y para ellos monitorizábamos sus respectivas colonias, desde el momento en el que llegaban los primeros individuos hasta que dábamos por terminada la temporada reproductora.

Monitorizando colonias de hirundínidos

Es un proceso largo y que requiere una enorme inversión de tiempo y esfuerzo, pero que a cambio te proporciona una gran cantidad de información, de datos, y la posibilidad de realizar estudios experimentales muy interesantes. Por eso hoy te voy a contar cómo es un día trabajando en una de estas colonias.

La estacionalidad

Una de las características más importante de este tipo de trabajo es su marcada estacionalidad. Todo el trabajo de campo se concentra en apenas 5 meses de actividad frenética, mientras el resto del año se realizan labores de gabinete: procesado y análisis de datos, elaboración y publicación de artículos científicos.

Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes: si te gusta el campo, vas a tener todo el que quieras y más durante esos meses. Pero a cambio, el resto del año te vas a ver relegado a trabajar desde tu escritorio, estudiando dando forma a todos los datos que has ido recopilando.

Además, este ritmo de trabajo intenso provoca que, a menudo, haya que realizar largas jornadas de campo, con horarios que para nada se adaptan a los de un trabajo convencional. Dado que la recogida de datos durante la época reproductora se ve reducida a unos pocos meses al año (que pueden ser bastante menos en otras latitudes), hay que concentrar todos los esfuerzos en esa época, aunque implique el tener que acoplar tus ritmos al de la especie que estés estudiando. No hay otra manera de hacerlo.

Volverán las oscuras golondrinas…

Pues sí, mi temporada de campo comenzaba, como decía Bécquer, cuando las golondrinas volvían de sus cuarteles de invierno en África. Cuando se acercaba la fecha, había que hacer visitas esporádicas para detectar el momento en que llegaban los primeros adultos, que solía ser alrededor de finales de febrero.

A partir de ese momento, comenzábamos a capturar adultos mediante el empleo de redes japonesas colocadas estratégicamente, según la especie. Por ejemplo, en el caso de las golondrinas, que criaban en un cortijo, la noche anterior cerrábamos puertas y ventanas de las habitaciones donde hacían los nidos para, al día siguiente bien temprano, colocar la red en la puerta y abrirla, para que todos los individuos fuesen cayendo al tratar de salir al exterior. Con los aviones, que criaban en el exterior de un edificio, colocábamos las redes en zonas de paso, para atraparlos cuando volvían a los nidos.

Datos, datos y más datos

Independientemente de los experimentos que se fuese a realizar (o no) ese año, cada temporada de campo intentábamos capturar todos los adultos de la colonia y anillar todos los pollos nacidos, llegando a capturar más del 98% de todos los individuos año tras año. Esto es así gracias a las peculiares características de nuestras colonias, que no sólo eran muy accesibles sino que, en el caso de la de golondrina, al estar en un cortijo, nos era muy sencillo controlar las habitaciones ocupadas por las aves.

Como te imaginarás, esto supone una enorme cantidad de datos. Cuando capturábamos un individuo tratábamos de conseguir la mayor cantidad de información posible. En primer lugar, los anillábamos con una anilla metálica numerada y una combinación única de anillas de colores de PVC, de modo que también pudiéramos reconocerlo mediante observación directa.

Una vez que teníamos al animal identificado, se tomaban toda una serie de medidas corporales, tales como la longitud del pico, el tarso, la quilla, el ala, la envergadura, el peso o la longitud de las rectrices externas e internas. También se podían medir otra serie de rasgos, en función del estudio que se estuviese realizando, como puede ser el número de ectoparásitos que se aprecian en las plumas (tanto ácaros como malófagos).

Por si fuera poco, también solíamos tomar una muestra de sangre, tanto para el cálculo del hematocrito como para ver el número y tipo de parásitos sanguíneos. En ocasiones, según el estudio, también tomábamos una muestra de plumas o incluso una muestra de esperma, que serían analizadas posteriormente en el laboratorio.

Pero no sólo hay que llevar un control de los adultos, sino también de los pollos. Hay que calcular muy bien las edades, ya que es necesario anillar a los pollos y tomarse una muestra de sangre cuando son suficientemente grandes como para colocarles la anilla que le debe durar toda la vida, pero no tan grandes como para que salgan volando antes de que puedas anillarlos.  Además, si cada pareja tiene entre 10 y 15 pollos estación reproductora, imagina la enorme cantidad de trabajo y de coordinación que implica, ya que todo esto se solapa con los estudios que se hacen de los adultos.

Arriba y abajo, arriba y abajo

Teniendo en cuenta cómo construyen sus nidos, buena parte del trabajo en las colonias de hirundínidos consistía, principalmente, en subir y bajar escaleras. Necesitamos acceder directamente a los nidos, bien sea para llevar un control de la puesta (cuando se pone el primer huevo, cuando se pone el último, cuántos huevos se han depositado, el día exacto de su eclosión o cuando hay que anillar a los pollos).

Para obtener toda esta información, había que realizar visitas periódicas a la colonia, de tal manera que molestásemos lo menos posible a los animales pero que podamos llevar un control exacto de la evolución de cada evento reproductivo de cada pareja, lo que supone un control cada dos o tres días.

Teniendo en cuenta que las colonias pueden llegar a incluir varios centenares de parejas, que en latitudes como la de España cada pareja puede tener hasta tres puestas de 5 huevos en una única estación reproductora y que cada pareja inicia la puesta en el momento que cree conveniente, imagina el control tan estricto de los tiempos que hay que tener para asegurarte de que todos los datos son comparables y la de veces que uno tiene que subirse o bajarse de la escalera jeje.

¿Quien es el padre?

Algo muy importante a la hora de hacer estudios en este tipo de colonias es poder asignar con seguridad la paternidad de los distintos pollos. No sé si alguna vez has tenido la oportunidad de ver una de estas colonias, pero seguramente has visto volar a alguna golondrina (u otro hirundínido) y te darás cuenta de que entran y salen, van y vienen, a una gran velocidad. Y si tienes casi un centenar de nidos, no es sencillo averiguar quién es quién en esto de la paternidad 😉

Si recuerdas lo que te he contado antes, a las golondrinas les poníamos unas anillas de colores que permitían su identificación visual. Así que, armándonos de paciencia y un buen par de prismáticos, nos colocábamos en un hide en medio de la habitación y, mediante la observación continuada de cada nido, íbamos identificando a los adultos que entraban en cada nido.

Se trata de un trabajo ímprobo, que requiere muchas horas de observación, ya que no es raro que los machos puedan intentar colarse en otro nido para echar una canita al aire, lo que dificulta las labores de identificación de los progenitores. Pero con un trabajo de observación cuidadoso, siempre se termina descubriendo a los verdaderos padres (y a algún que otro bígamo, que andaba a dos nidos a la vez :P).

En el caso de los aviones, este proceso es algo más sencillo, ya que la estructura del nido es distinta. Al tener sólo un pequeño agujero de entrada, podíamos llegar de noche, cuando sabíamos que los dos adultos están dentro del nido con los pollos, tapar esa entrada y volver al alba del día siguiente, para abrirla, capturar a los padres y liberarlos rápidamente, de modo que puedan salir a cebar a los pollos inmediatamente.

El resultado

Pues el principal resultado de este trabajo, sobre todo si este esfuerzo se mantiene en el tiempo, es una enorme base de datos con miles de registros morfológicos, de éxito reproductivo y de parentesco. Esto es una herramienta de valor incalculable para cualquier científico, pues te permite hacer toda una serie de estudios longitudinales que, bien combinados con una serie buenos experimentos, puede llevarte a obtener una gran cantidad de información valiosa y una buena colección de artículos científicos.

Son muchos los grupos de investigación que trabajan en una determinada zona, con una o varias colonias de distintas especies, o todo un conjunto de cajas-nido colocadas en el área, como en aquel proyecto en el que participé como técnico de campo en Suecia.

Son proyectos muy grandes, pero que también deben ser financiados a largo tiempo, lo que no siempre es sencillo a corto plazo. Pero si tienes la posibilidad de trabajar en unos de estos proyectos, no sólo vas a aprender mucho sobre la ecología de la especie en cuestión, sino sobre el propio método científico.

Se trata de una experiencia tan enriquecedora como agotadora y que, personalmente, me ha marcado y me ha aportado mucho a nivel profesional. Una experiencia apasionante que, si no se organiza bien, puede convertirse en un caos total y dar al traste con toda una temporada de campo y con todos los datos que se han ido recopilando. Así que ojito a la hora de organizarte y mantener al día el calendario.

Y hasta aquí con el post de hoy. Hacía tiempo que no escribía y, aunque sigo estando aún más liado si cabe, ya lo echaba de menos. Así que cuéntame: ¿qué te ha parecido el artículo? ¿Tienes experiencia en esto de estudiar alguna colonia de aves? ¿Te gustaría trabajar en algún proyecto de este tipo? No te cortes y cuéntame tu experiencia, bien en los comentarios o mandándome directamente un correo 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: artículos científicos, aves, avión común, biología, ciencia, colonia, datos, estudios, golondrina, hirundínidos, reproducción

La imperiosa necesidad de una Ciencia Abierta

06/04/2017 by Bichólogo 3 comentarios

El conocimiento humano es algo universal que hemos ido acumulando a lo largo de los siglos y que no es, o al menos no debería serlo, patrimonio de nadie, ya sea persona o entidad. Sin embargo, para poder extender y difundir ese conocimiento hay que emplear distintos medios que sí pertenecen a alguien y que, como negocios que son, han de permitir conseguir un beneficio a las personas que ofrecen ese servicio, especialmente cuando se tratan de empresas privadas.

La necesidad de instaurar el Open Access en Ciencia

Todo ello nos lleva a un conflicto entre la necesidad de propagar y hacer accesible el conocimiento científico, que es propiedad de todos, y  distribuirlo a través de distintas plataformas que, en su mayoría, son de carácter privado y comercial.

¿Por qué la ciencia ha de ser libre y abierta?

El objetivo principal de la ciencia es entender y explicar el mundo que nos rodea, desentrañar los mecanismos que originan los distintos procesos químicos, biológicos y físicos. Y ese conocimiento es patrimonio de todos, es un bien universal al que todo el mundo debiera poder acceder.

La ciencia, como cualquier otra forma de cultura, se fundamenta en los trabajos anteriores de otros, que sirven como base para el desarrollo de nuevos conocimientos cuyos beneficios siempre deben recaer en la sociedad. Parafraseando a Newton (que a su vez citaba al filósofo Bernardo de Chartres):

Si hemos podido ver más lejos es porque estamos a hombros de gigantes

Por tanto, el acceso a esos conocimientos debería ser libre y universal para cualquier persona, ya sea proveniente del ámbito científico o no. Es nuestra herencia y nuestro patrimonio común.

Sociedad sin cultura científica

Aunque parece que eso comienza a cambiar, la sociedad española (y de muchos otros países) tiene, en general, un desapego por la ciencia que ha desembocado en una indiferencia total con todo lo relacionado con el sector. No se valora la importancia de las aportaciones de la ciencia al conocimiento y no se reconoce, al menos a priori, como una forma de cultura más que forma parte de nuestro a día a día.

Por ello, el acceso universal a ese conocimiento no es una prioridad para las empresas y entidades que se encargan de distribuirlo, por lo que los nuevos descubrimientos no suelen salir de los círculos científicos, a no ser gracias a algún titular atractivo que pueda captar la atención de los medios. Pero eso sólo ocurre en una pequeña fracción de los casos.

Gracias al boom de las redes sociales, hoy es sencillo difundir un artículo por internet y hacer accesibles esos canales que empleamos los científicos a otras personas que, de otro modo, lo desconocerían. Sin embargo, siguen existiendo grandes barreras para que el ciudadano medio pueda acceder  a todo este compendio de conocimientos que se va generando de forma continua. Por una lado, y esto es muy importante en algunos países como en el caso de España, la falta de dominio del inglés, que es la lengua vehicular de la ciencia, hace que buena parte de la sociedad no pueda asimilar y comprender los nuevos avances científicos. Por otro lado, tenemos lo cerrado de los medios de distribución, normalmente revistas científicas o libros especializados que tienen una distribución muy limitada y unos precios, a menudo, desorbitados.

Todo esto se intenta suplir de mejor o peor manera por medio de la divulgación y gracias al interés creciente de los medios de comunicación. Sin embargo, muchos de estos medios adolecen de una preparación científica sólida y exhaustiva que les permita traducir la complejidad de la jerga científica a una lenguaje más llano y comprensible, o incluso a interpretar y difundir unos resultados que a menudos son expresados de forma errónea en algunos titulares poco afortunados o directamente engañosos y capciosos para atraer al lector y que entre a leer el artículo.  Esto es un grave problema que lleva a la desinformación, ya que los ciudadanos, a pesar de lo que se puede ver día a día en ella, siguen considerando a la prensa como una fuente fiable de información. Pero eso es otro tema que requeriría un artículo aparte 😛

Científicos sin acceso al conocimiento científico

Alrededor de la transmisión de los resultados científicos se ha organizado un lucrativo negocio que ha desembocado en una de las paradojas más absurdas que pueden verse en el ámbito científico. Y es que muchos investigadores, cuando comienzan a trabajar en cualquier proyecto, se encuentran con que no pueden tener accesos a aquellos artículos que necesitan para fundamentar y argumentar su investigación.

Como ya comenté antes, el conocimiento científico es acumulativo, lo que ha llevado a un incremento en el número medio de referencias bibliográficas que aparecen en un artículo se ha incrementado de forma dramática en los últimos años. Si asumimos un valor medio, por ejemplo, de 35 referencias por artículo (que no es raro que sean muchas más), a 30$ por artículo, supondría hacer un desembolso de 1050$ cada vez que realizamos la investigación para un paper. Esos precios no sólo son inviables para la mayor parte de los investigadores, sino incluso para muchos grupos de investigación, especialmente aquellos en países en vías de desarrollo.

Esto provoca una enorme desigualdad de oportunidades que en un ámbito como la ciencia debería ser desterrada. Al final, el conocimiento que en teoría es distribuido por las editoriales, en la práctica se queda encerrado en muros de pago (paywalls, en inglés). Las propias distribuidoras del saber científico están inmovilizándolo.

Las normas están cambiando: el movimiento Open Access

La tecnología está modificando el mundo que conocemos a pasos agigantados y ya ha transformado profundamente el modo en que buscamos, adquirimos y procesamos la información. Las barreras de distribución que tenían medios tradicionales como las revistas o los libros ya no existen. Hoy puedes publicar un dato en internet y que sea recibido al instante en cualquier punto del planeta de forma simultánea si usas los canales adecuados.

Los avances en el mundo digital también están eliminando los formatos físicos, lo que a su vez supone una reducción de los costes de producción y distribución. Y eso está afectando a los patrones de consumos de los usuarios. Todo ello ha ocurrido ya en el ámbito de la música, el cine, los libros y, por supuesto, también está sucediendo con la Ciencia y los artículos científicos. Y ese cambio es inexorable.

Todos estas transformaciones, han provocado el desarrollo de un movimiento que se encuentra en pleno auge y que lucha por conseguir que todas las publicaciones científicas sean accesibles para todo, pudiéndose distribuir, enlazar, leer o descargar cualquier material, siempre con propósitos legítimos, eliminando las barreras técnicas, legales y económicas que existen hoy en día. Este movimiento se conoce por su nombre inglés, el Open Access.

Existen dos vías para conseguir que los distintos trabajos pasen a ser de Acceso Público. Ambas vías no tienen por qué ser mutuamente excluyentes, a no ser que exista una política de exclusividad por parte de una determinada editorial, lo cual habría que verlo en cada caso concreto. Muy resumidamente podemos hablar de:

  • Vía verde: consiste en el auto-archivado de las publicaciones por el autor o bien su depósito en repositorios institucionales, nacionales o internacionales.
  • Vía dorada: los artículos se publican inmediatamente en Acceso Público, siendo los autores, bien sea por medio de sus propios fondos o de las entidades financiadoras, los que asumen los costes de publicar en esta modalidad (a menudo bastante elevados) o  tras un periodo de embargo, en el que los documentos finales no pueden ser publicados por estas cedidos estos derechos a la editorial, quedando al final disponibles en Acceso Abierto.

Existen distintas plataformas que están abogando por crear repositorios libres de derechos de los artículos. Porque, legalmente, y aunque muchos lo desconozcamos, tenemos derecho a difundir nuestro trabajo de forma libre y accesible. Obviamente, una vez que un artículo científico entra en el proceso de revisión, maquetación y publicación, los derechos de explotación y distribución son cedidos de forma permanente o temporal a la editorial. Sin embargo, el trabajo es nuestro, y como tal, podemos compartir el documento previo a la revisión, lo que se suele llamar los pre-prints (lo que viene a ser la vía verde).

Estos documentos previos son nuestros y legalmente podemos distribuirlos de forma abierta y gratuita ante el público que queramos: esto incluye nuestro blog, nuestros perfiles sociales o cualquier otro tipo de plataforma o repositorio. En la entrevista que realicé a Alberto Pepe, uno de los creadores de Authorea, hablamos largo y tendido sobre esta posibilidad, y sobre como esta plataforma te permite mantener esos pre-prints disponibles para cualquiera que quiera acceder a ellos.

Pero Authorea no es la única plataforma que está luchando por hacer realidad el sueño del Open Access, el acceso abierto, en Ciencia. Existen muchos sitios webs donde puedes colgar copias de tus manuscritos en abierto y compartirlas con tus contactos y seguidores. Dos ejemplos muy conocidos son ResearchGate y Academia, de las que ya hablé en tiempo. Y existen multitud de repositorios internacionales, donde puedes ir almacenando copias abiertas de los distintos trabajos, como pueden ser Arxiv.org.

El movimiento Open Access es amplísimo, y es un tema demasiado largo para abarcarlo en profundidad en tan sólo un artículo. Pero está teniendo cada vez más impulso y, en algunos países, está plenamente establecido. Baste como ejemplo el proyecto SHERPA, una interesante iniciativa británica que permite, entre otras muchas cosas, conocer las políticas de las distintas revistas en relación a las políticas de privacidad y de copyright de las distintas revistas (proyecto SHERPA-ROMEO) o de la de los distintos organismos que subvencionan las investigaciones (SHERPA-JULIET).

Pero este cambio que se está produciendo hoy en día necesita la colaboración de todos los científicos. Hay que seguir luchando por un ciencia abierta, accesible no sólo a los científicos, sino a todas aquellas personas interesadas. Porque la ciencia es cultura, y como tal, patrimonio de todos nosotros, seamos científicos o no.

A continuación, aparte de los nombrados en el texto, os dejo algunos links interesantes por si queréis ampliar más información sobre el tema.

  • Open Access en la Wikipedia (en inglés, que tiene más información).
  • ROAR: Un registro internacional de repositorios de Acceso Abierto.
  • OpenDOAR: Un directorio de repositorio de Acceso Abierto.
  • DOAJ: un directorio de revistas que publican bajo la modalidad de Acceso Abierto (la famosa vía dorada).

Y hasta aquí el artículo de hoy. Creo que se trata de un tema importantísimo, por el que hay que seguir trabajando día a día. Este post es una muy breve introducción al mundo del Open Access, pero creo que es fundamental que lo vayas conociendo, pues su repercusión en el mundo de la transmisión del conocimiento científico, como has visto, es muy grande. Ahora me encantaría conocer tu opinión sobre esta modalidad de difusión en la ciencia y cuál es tu visión sobre cómo debería ser. ¿Has publicado alguna vez en Acceso Abierto? ¿Te parece un enfoque interesante y efectivo? ¿Cuán son las mayores pegas que le ves? ¿Y cuáles son sus ventajas? ¿Conoces otros recursos relacionados con el Open Access? Estoy deseando saber qué te parece y espero que, entre todos, podamos seguir enriqueciendo este post en los comentarios 😉

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[ENTREVISTA] Hacia una ciencia abierta y colaborativa con Authorea

17/02/2017 by Bichólogo 4 comentarios

El Entrevistado

Alberto es doctor en Física y ha trabajado en instituciones tan prestigiosas como el CERN o la Universidad de Harvard. Pero no está en esa sección por su formación en el campo de la astrofísica y la física de partículas, sino porque es el creador de una interesante herramienta orientada a facilitar y mejorar todo el trabajo colaborativo que supone escribir un artículo científico.

Entrevistando a Alberto Pepe, de Authorea

Alberto nos hablará sobre Authorea, este potente editor colaborativo que pretende cambiar la forma en la que se escriben y publican los artículos científicos. Pero también nos contará su propia experiencia como emprendedor y nos dará su particular visión de cómo funciona la Ciencia y en qué dirección debería ir.

Hablaremos mucho de colaborar, de compartir, de crear cosas nuevas y, sobre todo, hablaremos mucho de Ciencia y de la creación y publicación de artículos científicos. Una revista interesantísima y, además, en inglés, para que veas de paso lo necesario que es saber defenderte en este idioma. Pero bueno, si aún no lo dominas, no te preocupes, que le he puesto subtítulos en español 😉 No te pierdas todo lo que Alberto tiene que ofrecerte y compartir contigo.

La entrevista

Si prefieres escucharla en formato podcast, suscríbete en cualquiera de estas plataformas:

Resumen de la charla

  • Presentación
  • El propósito de Authorea ( 1:05)
  • Sus principales características ( 3:42)
  • Qué le llevó a crear la plataforma ( 11:10)
  • Los principales retos a los que se enfrentaron ( 13:45)
  • De dónde sacaron los fondos ( 17:00)
  • Su estrategia a la hora de publicar artículos ( 22:27)
  • Las elevadas presiones para publicar en ciencia ( 29:03)
  • ¿Hay mucho secretismo en la ciencia? ( 33:45)
  • ¿Qué ofrece el plan premium? ( 38:30)
  • La hoja de ruta de Authorea ( 41:25)
  • Un consejo para los lectores ( 45:15)

Más Información

En primer lugar, informaros que, para todos los suscriptores del blog, Alberto Pepe ofrece un 20% de descuento en su cuenta premium, por si estás interesado 😉

En cualquier caso, puedes visitar y probar la plataforma totalmente gratis, con documentos públicos ilimitados y un documento privado en su página web:

Authorea, plataforma colaborativa para escribir y publicar artículos científicos

Y puedes estar al día de todas las novedades de la plataforma en sus redes sociales:

  • Twitter
  • Facebook
  • Instagram

En cuanto a Alberto Pepe, puedes encontrarlo también en su perfil de twitter o en su página web.

Y hasta aquí llega la entrevista de hoy ¿Qué te ha parecido? ¿Te parece interesante la idea y la filosofía que hay detrás de Authorea? ¿Vas a probarla? ¿Sabías que podíamos dejar una versión de nuestros documentos en abierto? Cuéntame tu opinión ;

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