• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar al pie de página

El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

  • Home
  • About Us
  • Contact Us
  • Block Examples
  • Landing Page

aves

Las 5 cosas más extrañas que he hecho como biólogo

20/04/2015 by Bichólogo 14 comentarios

El de biólogo es un trabajo que se presta a investigar cosas de lo más variopinto. El estudio de la vida, la Biología, implica tantas, tantas cosas que por fuerza alguna de ellas son extrañas y rebuscadas. No sólo se estudian los seres vivos en sí mismos, sino sus partes, sus procesos internos, las relaciones que se establecen entre ellos y con el medio. Hasta se investigan sus historias evolutivas y como se han ido adaptando a su entorno desde el punto de vista de la evolución. Las posibilidades son casi infinitas.

A lo largo de mi experiencia profesional he tenido que hacer de todo: anillador específico, técnico de campo, instalar cajas nidos para unos jefes y hecho el seguimiento para otros, redactar artículos y memorias técnicas, recoger muestras, prepararlas, analizarlas en el laboratorio, tratamiento estadístico de datos, dar y recibir charlas de lo más dispares, preparar presentaciones en power points… Pero creo que las cinco siguientes se llevan la palma en cuanto a lo extravagante o lo original. Y todas ellas han dado lugar a situaciones cuando menos curiosas a la hora de explicar a mi familia y amiguetes en qué trabajaba.

Esperma visto bajo el microscopio óptico

LAS 5 COSAS MÁS EXTRAÑAS EN QUE HE TRABAJADO

1. Masturbar pajaritos

Esta es, sin duda, una de mis favoritas. Con motivo de mi estancia breve en el Museo de Historia Natural (NHM) de Oslo tuve la oportunidad de trabajar en temas de competencia espermática. Y aunque principalmente analicé las muestras, sí que tuve que tomar alguna con mis propias manos. Sí, imaginad que tenéis un pequeño pajarito de menos de 20g de peso en vuestras manos y tenéis que obtener una muestra de esperma. Y contando con que eres tú mismo el que tiene que sujetar al animal, que no debe pasar demasiado tiempo en la mano para evitar estresarlo (¡recordad lo que os contaba en el post del anillamiento!). Estresante 😛

Por no hablar de las bromas y chanzas consecuentes de los compañeros: “¡Dile cosas bonitas al oído antes, hombre!”, “Mírale, te está haciendo ojitos”, “Ese seguro que vuelve, le has dejado contento”.

2. Analizar muestras de Chernobyl

Esta está relacionada con la anterior. Pues durante la misma estancia en Oslo me ofrecieron la oportunidad de analizar unas muestras de esperma cogidas en Ucrania, en el área de influencia de la antigua Central de Chernobyl. Imaginaros mi cara. ¿Esperma de Chernobyl?

Buscando anormalidades en el esperma de pajarillos de Chernobyl. ¿Notáis vosotros algo raro? ;)
Buscando anormalidades en el esperma de pajarillos de Chernobyl. ¿Notáis vosotros algo raro? 😉

Por supuesto que acepté. Me pasé un mes preparando muestras, observándolas en el microscopio, tomando fotografías y analizando aberraciones y malformaciones. Y fue productivo. Muy productivo. Podéis ver la prueba en este artículo, resultado de dicha colaboración con el NHM de Oslo.

3. Recoger excrementos de mamíferos

Prácticamente todo el tiempo que he estado en la consultoría medioambiental lo he pasado realizando transectos de mamíferos, para tratar de averiguar presencia/ausencia y su abundancia relativa. Y dado que los mamíferos son por lo general esquivos y difíciles de ver, pues sólo nos queda buscar sus rastros. Las huellas quizás sean el más obvio que nos viene a la mente, pero en general es más sencillo encontrar sus excrementos.

Excremento de desmán
Excremento de desmán ibérico hábilmente depositado en un hueco bajo una piedra en medio del río 😛

Y así he andado buscando (y a menudo recogiendo) muestras de un respetable número de especies: lobo (aunque más comúnmente eran de perros asilvestrados), zorro, jabalí, corzo, conejo, libre, tejón, jineta, garduña, pequeños mustélidos, nutria y desmán ibérico, y seguro que se me olvida alguno. Hubo una época en la que simultaneaba este punto con el primero. Me encantaba ver la reacción de la gente cuando me preguntaba a qué me dedicaba y yo respondía: “Pues ahora mismo recojo mierda de lobo y soy mamporrero de pájaros”. ¡Sus caras eran un poema!

4. Tapar nidos

Durante un par de temporadas de campo al menos, el tapar nidos por la noche me quitaba no sólo el sueño, sino mi vida social, que se hundía hasta lo irrisorio entre marzo y julio. Y es que por aquella época yo monitorizaba una colonia de avión de más de 200 parejas. Y claro, la única manera de saber quienes eran los padres (al menos los “oficiales” ya que hay numerosas cópulas fuera de la pareja) era yendo a la colonia de noche, tapando la entrada de los nidos y volviendo muy temprano al día siguiente, para capturar a los padres. Esto sólo se podía hacer cuando ya había pollos en el nido, que es cuando ambos padres duermen dentro del nido. Por eso había que capturar, anillar, medir y tomar muestras de sangre a los adultos inmediatamente y bien tempranito, para que pudiesen ponerse a cebar a los pollitos inmediatamente.

Nido de avión común
Nido de avión común a medio hacer en la ventana de mi dormitorio

Como podéis imaginar, los pajarillos no entienden de horarios, y esto me tocaba hacerlo incluso en los fines de semana. Así que no era raro que me fuese a tomar algo con mis colegas y, a eso de las 22:30, decirle: “Bueno, chicos. Me voy a tapar nidos. Nos vemos la semana que viene, que hoy me toca levantarme a las 6:00”. Vaya vida 😛

5. Ser curtidor de gallinas

A veces, para realizar una tesis doctoral, hacen falta adquirir determinadas aptitudes “especiales”. En tiempos estuve a punto de irme a Bolivia con mi colega de Bioblogía a hacer el doctorado sobre ardeidos de los pantanales de por allí. Pero para ello debíamos aprender varias cosas: a montar a caballo a la española, a disparar con rifle y a preparar pieles de aves para su conservación en museos. Fácil, ¿no? Quién no tiene un caballo, un rifle, un campo de tiro y un montón de pájaros para despellejar?

Pero finalmente logramos iniciarnos en todas y cada una de las habilidades que se nos requerían, gracias a la suerte y el ingenio. Y como necesitábamos un flujo de aves finadas, decidimos pasarnos por un matadero de aves, donde amablemente nos proveyeron de todas aquellas que llegaban muertas. Así que provistos de batas, guantes de látex, mascarilla (quién sabe que tendrían esas gallinas) y el material de disección de las prácticas en la carrera nos pusimos manos a la obra. Afortunadamente no tuvimos que hacerlo mucho, ya que abandonamos la idea del doctorado en Bolivia cuando estalló una pequeña revolución allá por 2005, justo en el sitio donde íbamos a estar afincados. Pero eso es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión 😉 😛

Todo esto no es sino una pequeña muestra de las cosas que hace un biólogo. No son todas pero desde luego sí las más raras.  Y ahora os toca contarme a vosotros. ¿Qué es lo más raro que habéis hecho gracias a la Biología? ¿Qué estaríais dispuestos a hacer? No seáis tímidos y decídmelo en los comentarios o por las redes sociales 😉

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: aves, curiosidades, esperma, excrementos, listas, transectos

Un día anillando pájaros

12/04/2015 by Bichólogo 5 comentarios

Con este post inauguro la sección «Un día». En ella trataré de contar una jornada cualquiera durante alguno de los trabajos que he realizado, para que podáis ver el día a día de un biólogo. Y hoy voy a comenzar con la que quizás es una de las actividades mejor conocidas (al menos de oídas) por todo el mundo: el anillamiento científico de aves (el adjetivo es muy importante).

Un día anillando pájaros
Pechiazul (Luscinia svecica) capturado durante una jornada de anillamiento en la Ría de Villaviciosa

Antes de nada tengo que recordaros que esta actividad está muy regulada. Sólo una anillador titulado puede llevar a cabo estas jornadas de anillamiento y debe ser quien se encargue y vigile la instalación de las redes y el manejo de las aves. Aunque se puede contar con la ayuda de voluntarios y de anilladores en formación, el anillador debe estar presente en todo momento, para poder supervisar las actividades y resolver los problemas e imprevistos que puedan aparecer.

El anillamiento siempre ha sido para mí uno de los trabajos más reconfortantes. Es una actividad muy dinámica (y a menudo agotadora) que te permite estar en contacto directo con los animales. Un contacto muy directo. Además, por regla general, suele desarrollarse en el campo y hay pocas cosas tan gratificantes para un buen bichólogo como una buena jornada campera 😉

Toca madrugar

Cualquiera de estos días de trabajo suele comenzar temprano. Muy temprano. Lo primero es encontrar un lugar adecuado para las redes, en función de las aves que se vayan a anillar. Dependiendo de las especies con las que se esté trabajando y la zona, hay que tener una serie de precauciones. Si estamos en zonas encharcadas, nunca hay que dejar la red tan cerca del agua como para que si un pajarillo cae éste pueda quedar sumergido. Y si por alguna razón es necesario que la red esté a ras de agua (como cuando se anilla mirlo acuático, por ejemplo) entonces debe haber al menos una persona vigilando las redes en todo momento, para evitar que el animal pudiera ahogarse.

Una vez colocadas sólo hay que esperar. O no, porque también hay que desplegar todo el equipo básico de anillamiento: balanza, anillas, alicates de anillamiento, reglas, calibres, guías de aves, material para muestras biológicas (normalmente sangre, plumas y/o esperma), algún sitio cómodo para aposentarse y el avituallamiento, por supuesto. ¿Qué es un largo día de campo sin algo que llevarse a la boca? 😉

Material de anillamiento
Material de anillamiento

Hay que dejar transcurrir un tiempo prudencial entre cada visita a la red para ver si ha caído algún pájaro. Sí, las ganas nos pueden, la curiosidad nos mata, pero si vamos con demasiada frecuencia ahuyentaremos las aves y no se acercarán a la red. Si tardamos demasiado, el animal puede enredarse en la red y sufrir un alto nivel de estrés. Este tiempo de espera también dependerá de las condiciones ambientales y la presencia de posibles depredadores. No queremos que un animal pase mucho tiempo bajo sol, el frío o la humedad. Y por supuesto no queremos encontrarnos un montón de plumas junto a una red desgarrada. Durante el anillamiento SIEMPRE prima el bienestar del ave. SIEMPRE.

Y comienza lo interesante

Cuando nuestra espera se ve al fin recompensada algún lindo pajarillo habrá caído en nuestras redes. Hay que sacarlo con extremo cuidado y habilidad, para reducir al máximo el tiempo de manipulación del animal y producirle el menos estrés posible.

Primero hay que determinar la especie. A continuación se le coloca una anilla de metal de una de las patas identificada con una número único. A menudo, y según el grupo de anillamiento, se puede establecer que se anille en la pata derecha o la izquierda en función del año. La anilla ha de quedar bien cerrada, de modo que sea imposible que se enganche con nada Además debe tener la medida adecuada al pajarillo, para evitar presionar o herir las patas (lo que en caso más extremos podría llegar a la amputación de la misma).

Luego se trata de obtener la mayor cantidad de información en el menor tiempo. Siempre que sea posible se averigua la edad, el sexo y el estado de muda de las plumas, que dependen mucho de la especie y la época del año. También se suelen tomar algunas de las medidas corporales, siendo las más comunes la longitud del pico, el tarso, la quilla, el ala, la envergadura y el peso. También es posible medir la cantidad de grasa y músculo soplando suavemente sobre el vientre.

agachadiza
Anillando una agachadiza común

Una vez anillado e identificado ya podemos soltarlo para que vuelva a volar en paz 😉 ¿No ha sido tan difícil, no? Después es ciclo se repite con todos los individuos capturados en esa ronda. Así a lo largo de todo el día, revisión tras revisión. El número de aves capturadas durante una sesión de anillamiento variará mucho dependiendo de la especie o especies objetivos, el clima, la zona y la suerte.

Puedo aseguraros que el anillamiento es una experiencia muy enriquecedora para cualquier biólogo. Ofrece la oportunidad de trabajar directamente con estos animales, aprendiendo constantemente. Esta actividad te puede proporcionar innumerables alegrías, ya sea a nivel profesional o colaborando con algún grupo de anillamiento. Además, el saber manipular aves y tomar medidas es algo muy demandado en cualquier estudio científico con estos animales.

Pero hay que recordar una vez más que el anillamiento científico no es un hobby ni un juego, sino una actividad científica muy seria, donde el bienestar del animal prima siempre sobre esa foto perfecta que a todos nos gustaría sacar o sobre el poder toquetear un poquito más al bicho en cuestión.

Muchos diréis si merece la pena tanto estrés para el animal: la captura, la manipulación, tomar sangre… Anualmente se anillan millones de aves en todo el mundo, y el anillamiento científico ha proporcionado hasta ahora una enorme cantidad de información que no habría sido posible obtener de otra manera, siendo especialmente importante en todos los trabajos realizados con las migraciones de aves. Es verdad que hoy en día, con la miniaturización de la tecnología hay emisores muy muy pequeños. Pero aún así el anillamiento seguirá siendo útil en la realización de estudios científicos que requieran reconocer individualmente a los animales.

Ría de Villaviciosa
El impresionante marco de la Ría de Villaviciosa (Asturias) donde participé en esta sesión de anillamiento de mi amiga Ana

Sobre el anillador profesional

Sólo me queda comentaros que si alguno estáis interesados en haceros anilladores se trata de un camino largo y complicado.  Hay un extenso proceso de formación que debe estar avalado por uno o varios anilladores expertos, tras el cual deberás afrontar una prueba práctica y otra teórica muy dura. Realmente dura. Pero sin aún sigues interesado, en España existen varias entidades avaladoras a las que puedes recurrir para obtener más información al respecto: la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife), el Instituto Catalán de Ornitología (ICO), la Estación Biológica de Doñana (EBD), el Grupo Balear de Ornitología (GOB) y la Sociedad de Ciencias de Aranzadi. En el caso de SEO/Birdlife, por ejemplo, para ser una anillador titulado deberás pasar primero por un período de formación que no puede ser inferior a dos años, durante los cuales debes certificar haber participado en la captura de al menos 1000 individuos pertenecientes a 50 especies distintas, con un máximo de 100 individuos por cada especie. Estos requisitos pueden variar ligeramente de una entidad a otra, pero en lo básico el proceso es el mismo siempre. Así que, ¡mucha suerte si decidís a haceros anilladores!

¿Y vosotros qué me comentáis? Alguna vez habéis anillado algún pájaro? ¿Cómo fue la experiencia? No seáis tímidos y compartidlo en los comentarios 😉

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: anillador, anillamiento, aves, conservación

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Página 2

Footer

Design

With an emphasis on typography, white space, and mobile-optimized design, your website will look absolutely breathtaking.

Learn more about design.

Content

Our team will teach you the art of writing audience-focused content that will help you achieve the success you truly deserve.

Learn more about content.

Strategy

We help creative entrepreneurs build their digital business by focusing on three key elements of a successful online platform.

Learn more about strategy.

Copyright © 2026 · Genesis Sample On Genesis Framework · WordPress · Acceder