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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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estancias breves

Un día analizando muestras de esperma de aves

12/01/2017 by Bichólogo 6 comentarios

Ésta es, con diferencia, una de las cosas que he hecho a lo largo de mi trabajo como biólogo que más suele llamar la atención de la gente. Y es que dedicarse a recolectar, analizar y medir muestras de esperma de paseriformes no es una labor que se puede llamar común 😛 Por eso hoy te voy a contar uno de mis días trabajando en este área tan poco conocida como fascinante: la competencia espermática en aves.

Metodología de análisis de muestras de esperma de aves

¿Cómo se llega a trabajar en eso?

Pues casi por azar. En el grupo de investigación donde yo trabajaba como becario predoctoral en la Universidad de Extremadura comenzaron a colaborar en estudios de competencia espermática. Así, durante algunas sesiones de anillamiento, donde normalmente tomábamos muestras de sangre, además de hacer algunos experimentos comportamentales, tuvimos también que tomar muestras de esperma de las distintas especies que íbamos capturando.

Conforme continuaba la colaboración, se adquirió un microscopio óptico preparada para poder hacer medidas morfológicas del esperma. Sin embargo, ninguno de los que integrábamos el grupo por aquel entonces teníamos experiencia en su manejo ni en la técnica necesaria para analizar la muestras y tomar las medidas correctamente. Hasta entonces, nuestro trabajo se había reducido a tomar muestras durante nuestros propios trabajos y proyectos.

Dado que por aquel entonces yo estaba trabajando en mi tesis doctoral, decidí junto con nuestro supervisor que realizaría una estancia breve en Oslo, en el Museo de Historia Natural, donde hay un grupo de investigación muy activo con amplia experiencia en la materia. De esta forma podría aprender la técnica y luego aplicarla en nuestros propios estudios y con nuestro propio material. Y dicho y hecho, partí para pasar los dos meses de invierno más crudo en Noruega 😛

Tomando las muestras

La técnica es tan sencilla como sorprendente y estoy seguro de que no se aleja mucho de lo que estás pensando 😛 En primera lugar hay que colocar al ave en una postura cómoda, sujetándola con una sola mano, de tal forma que esté inmovilizada, con las patas sujetas y puedas apoyar el pulgar sobre la cloaca del animal. Con la mano libre, colocas el pulgar y el índice junto a la cloaca y con esos tres dedos realizas un suave masaje en la zona.

Hay que tener cuidado con no ejercer demasiada presión para no herir al animal y mantener un ritmo constante, hasta que se produzca la eyaculación. Entonces se toma una pequeña muestra con un microcapilar  y se mezcla en una disolución de fomaldehído específica para fijar la muestra y evitar que los espermatozoides se peguen unos a otros formando grandes conglomerados que hacen casi imposible su conteo y medición.

Como supondrás, las jornadas de toma de muestras daban para un montón de chistes, especialmente cuando algún pajarillo avezado volvía a caer por segunda vez en la red. Personalmente, no he realizado muchas tomas de muestra por mí mismo, más allá de aprender la técnica, sino que trabajé analizando muestras que teníamos ya recogidas de España y con otras, para mí más interesantes, procedentes de golondrinas (Hirundo rustica) de Chernobyl. Como puedes ver, y a pesar de ser un estancia breve destinada a aprender una determinada técnica, resultó ser muy provechosa a nivel de publicaciones 😉

En el laboratorio

Yo siempre me he considerado un biólogo de bota, pero aunque uno se dedique al trabajo de campo casi siempre hay más o menos cantidad de trabajo de laboratorio. No se trata de compartimentos estancos, sino más bien al contrario, complementarios. Y que deberás equilibrar en función de tus gustos y los requerimientos de tu proyecto.

Una vez teníamos las muestras fijadas y bien conservadas tocaba el que iba a suponer el grueso del trabajo. Por un lado, había que preparar los «frotis» de esperma, de modo que pudiésemos observarlos correctamente al microscopio. Al contrario que con otros tejidos, en este caso no necesitamos una tinción o un contraste, sino que son fácilmente observables sin un tratamiento previo específico.

Aún así, el proceso de preparación de las muestras es largo y laborioso. Primero hay que tomar unos pocos microlitros con un micropipeta y extenderlos pacientemente en una serie de líneas paralelas a lo largo del eje mayor del portaobjetos. De esta forma nos aseguramos de cubrir una buena parte de la superficie con una capa fina, de modo que los espermatozoides, muy abundantes en las muestras, no se superpongan y se pueden identificar individualmente con facilidad.

Una vez hecho esto se dejaba secar y fijar al aire durante algunas horas. Al evaporarse el formaldehído, los espermatozoides quedaban adheridos al cristal. Para eliminar las sales y otros restos que quedan en el portaobjetos se lavaba cuidadosamente con agua destilada y se dejaba secar al aire de nuevo. Una vez evaporada el agua ya se puede pasar al examen microscópico 😉

En el microscopio

El primera paso solía ser revisar los frotis en un microscopio óptico ordinario a 40 aumentos simplemente para ver si se apreciaban espermatozoides en la muestra o no. Y es que, dado que en la cloaca de las aves confluyen las heces y el esperma, no siempre es fácil saber qué es lo que realmente hay en la muestra que acabas de tomar. Por eso, se examinaban las muestras buscando la presencia de esperma. Si se encontraba, se pasaba a la siguiente etapa. Si no, se volvía a repetir el frotis y, si de nuevo no aparecían espermatozoides, se desechaba esa muestra.

Espermatozoides a 200 aumentos
Una de las múltiples microfotografías que analicé para el estudio sobre paseriformes de Chernobyl. En ella se pueden apreciar malformaciones en las cabezas de algunos espermatozoides.

Una vez que sabemos que tenemos espermatozoides en nuestra muestra pasamos a otro tipo de microscopio. El que yo usaba, un modelo de Leica, llevaba incorporada una cámara para la toma de microfotografías, además de un software que me permitía medir directamente sobre la imagen distintos rasgos del espermatozoide, como la longitud de la cabeza, de la parte media o de la cola, todo ello a unos 200 aumentos.

Y aquí viene el meollo de la cuestión. Gracias al software que acompañaba al microscopio, podía tomar microfotografías de del esperma, a una resolución y con unos aumentos suficientes para poder tomar las distintas medidas necesarias para el estudio.

Además, podía almacenar esas microfotografías, debidamente renombradas, para su posterior estudio con otros programas de  análisis digital de imágenes, como ImageJ, para realizar otra serie de estudios.

Sin embargo, y dado el volumen de muestras que analizamos, el trabajo lo realizábamos en bloque. Primero preparé todas las muestras juntas, para luego realizar las microfotografías y mediciones y posteriormente analizar todos los datos, aumentando así la eficiencia.

La utilidad y los resultados

Durante mi estancia breve en Oslo, estuve tomando medidas morfométricas de varias poblaciones de golondrinas, para relacionarlas con la intensidad de la competencia espermática. En posteriores visitas a Oslo, usando la misma metodología, estuvimos analizando el daño que la radiación aún existente en Chernobyl ocasionaba en la morfología de los espermatozoides de distintas especies de paseriformes.

Como ves, se trata de una técnica muy útil y relativamente sencilla, que permite ahondar en campos muy interesantes de la ciencia. Para mí ha sido una de las mejores experiencias en la realización de una estancia breve, así como una de las más fructíferas. Y me ha dado un montón de anécdotas que contar, además de este post 😛

Y hasta aquí el post de hoy. Espero que te haya resultado interesante y que, al menos, haya despertado tu interés por una área tan interesante como la competencia espermática. Ahora, cuéntame 😉 ¿Qué te ha parecido el post? ¿Has realizado algún trabajo parecido en las mismas especies o en otro grupos animales? Cuéntamelo todo en los comentarios 😉 ¡Te espero!

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Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: aves, competencia espermáticas, esperma, estancias breves, muestras biológicas, paseriformes

Estancias breves en el extranjero: un ejemplo en Oslo

17/12/2015 by Bichólogo 2 comentarios

¡Hola de nuevo! Ya te he hablado de la importancia que tienen las estancias breves para cualquier científico. Junto con el número de publicaciones que tengas, las estancias breves en el extranjero se van a convertir en un indicador de tu calidad y tus conocimientos y uno de los puntos que más se valoren de cara a solicitar una beca, un proyecto o un puesto de trabajo.

Museo de Historia Natural de Oslo
Mi lugar de trabajo durante dos largos y provechosos meses de estancia breve en Oslo

¿Por qué son tan importantes estas estancias breves?

Realizar una estancia breve en un centro implica muchas cosas:

  • Preparación y calidad suficiente: para conseguir una beca, para que te inviten a ese centro o porque realizas una investigación interesante o importante.
  • Organización: como verás a continuación, son muchísimas las cosas que tienes que preparar de cara a realizar una de estas estancias, especialmente si es en algún país extranjero
  • Dominio del idioma: cuando vas a otro país no te queda más remedio que defenderte con el idioma nativo si lo conoces o, lo más probable, expresarte en inglés, que se ha convertido en el idioma de la ciencia (aunque el español está cogiendo más y más fuerza).
  • Habilidad para la expresión escrita: a mucha gente le pasa desapercibido, pero la cantidad de papeleo necesaria para realizar una estancias es ingente: informes, cartas, más informes… Una burocracia sin fin.
  • Flexibilidad: no sé si has estado viviendo una larga temporada en el extranjero, pero tienes que adaptarte a un montón de cosas: el idioma, la cultura, la comida, distintas formas de trabajar, distintos equipos o materiales…

Mi estancia breve en Oslo

Aunque todo lo que voy a contarte es aplicable en general, voy a usar este ejemplo porque así podrás ver la aplicación práctica de todas ellas. Así que voy a narrarte todo el proceso desde la solicitud hasta el informe final

1. Preparando el papeleo

En mi caso, yo disfruté de una beca de Formación del Personal Investigador (FPI) del Ministerio de Educación y Ciencia de España. Esta beca predoctoral incluía también una ayuda para realizar estancias breves tanto en España como en el extranjero, y la dotación variaba en función del lugar de destino (siempre mayor en el extranjero que en el territorio nacional).

Estas ayudas había que solicitarlas telemáticamente desde la propia web del Ministerio. Un consejo: NUNCA dejéis el rellenado de la solicitud para el último día. NUNCA, repito. Los que tengáis alguna experiencia en esto sois muy conscientes de la inmensa cantidad de fallos que puede llegar a tener un sistema telemático, y siempre en los momentos más inoportunos jeje Yo me quedé fuera de una convocatoria porque los tres últimos días del plazo de solicitud el sistema estuvo caído. Afortunadamente, 2 llamadas al ministerio, una decena de emails y una carta con un anexo de 12 hojas con el intercambio de emails con el encargado para solucionarlo me permitieron entrar 😛

Pero no basta solamente con hacer la solicitud. Normalmente hay que presentar un pequeño proyecto, justificando la necesidad de la estancia breve: qué vas a hacer allí y por qué no lo puedes hacer en tu centro, entre otras cosas. Yo iba a aprender a analizar muestras de esperma, ya que teníamos un microscopio en nuestro departamento pero nadie sabía usarlo realmente. Y en el Museo de Historia Natural de Oslo hay mucha gente trabajando en el tema, tanto realizando análisis morfológicos como de parámetros de movimiento. Así que era el sitio perfecto 😉

Por último, también necesitas una invitación del centro  que te va a acoger (en mi caso el Museo) firmada por la persona que te va a tutorizar la estancia breve. Esto puede sonar a un gran problema, pero una carta educada a la persona con la que te gustaría trabajar comentándole que quieres realizar una estancia breve en su centro suele bastar. Yo nunca tuve el menor problema en ninguna de las 3 estancias que hice: Almería (España), París y Oslo. Además, esa persona no tiene que pagar por ti (sólo que el material que uses) ya que vas subvencionado con una beca.

2. Preparando el viaje

Estas estancias breves te permitían estar entre dos y seis meses en un centro extranjero. Eso implica mucha preparación y mucha logística. Yo me fui desde el 2 de enero hasta el 3 de marzo. Eso implicaba buscar los vuelos de avión (la beca me proporcionaba también 600€ en concepto de bolsa de viaje), sitio para alojarme, comprar MUCHA ropa de abrigo (en los dos meses que estuve la temperatura mínima fue de -25ºC y la máxima de 2ºC, y la media de alrededor de -12ºC) y hacer el cambio de moneda entre otras cosas (en Oslo no se usa el Euro, sino la Corona noruega).

Empieza la búsqueda de alojamiento con mucho mucho tiempo de antelación (¡meses!). Busca en foros, en portales web de la zona, pregunta a tu supervisor allí… Prueba todo y ten paciencia. En mi caso tardé como un par de meses en encontrar un sitio que resultó perfecto: pequeño, relativamente barato (725€/mes por un apartamento de una habitación tipo loft; ¡Oslo es tremendamente caro!) y muy cerca del Museo (a tan sólo 5 minutos andando).

La ropa me la compré en Badajoz y me pertreché bien. Además, como me gusta la montaña, decidí gastarme algo más de dinero y comprarme ropa de abrigo de calidad. La mayor parte de todo ello aún me dura a día de hoy (casi 5 años después). Y no me arrepiento. Pasé unos dos meses la mar de calentito 😛

3. Llegando a Oslo

Si viajas mucho, sabrás que hacerlo con maletas enormes puede ser toda una peripecia: cargar con ellas de un lado a otro, que te las extravíen, que te las roben…. Así que intenta ir todo lo ligero que puedas (lo cual no será mucho si te vas varios meses). Infórmate previamente de las conexiones entre los aeropuertos o estaciones y la ciudad, así como de sus horarios. Hacerlo sobre el terreno puede ser un caos absoluto y seguramente terminarás a la carrera, cargado de maletas y perdiendo el tren o bus en el último momento (lo digo por experiencia :P).

Una vez en Oslo, mi supervisor tuvo la amabilidad de recogerme en la estación de tren de Oslo y acercarme a mi apartamento. Y yade paso le di unas muestras de esperma de pájaros que había transportado en mi maleta. Por cierto, infórmate bien de lo que puedes llevar o no en el equipaje, no vaya a ser que te encuentres explicando a un agente de la aduana por qué hay extrañas y variopintas muestras biológicas en tu maleta 😛

Parque Vigeland
Aunque se vaya a trabajar hay que aprovechar para descubrir las maravillas que esconde cada ciudad 😉

Una vez cómoda y cálidamente instalado, dediqué el resto del día a explorar la ciudad. Localicé el camino más corto hacia Museo, fui a la oficina de turismo a por un mapa, y pateé un poco la zona, para familiarizarme con la ciudad. Así, al día siguiente, mi primer día de trabajo, puede salir directamente andando y llegar unos minutos antes de la hora fijada.

3. Adaptándome a la ciudad y al ritmo de trabajo

Aunque el desplazamiento no siempre conlleve un jet lag, a veces no te va a resultar fácil hacerte con los horarios del lugar donde vives. Los españoles tenemos fama de comer y cenar tarde, muy tarde. Y al irme a Olso pasé de comer a las 15:00 a hacerlos a las 12:00 y de cenar a las 23:00 a adelantarlo a las 18:30.  Es otro ritmo totalmente distinto. Y eso es aplicable también al trabajo, por supuesto. Entraba a las 8 u 8:30 y salía a las 17:00. Entraba de noche y salía de noche (los días son muy cortos en invierno), y como trabajaba en un sótano no veía la luz del día entre semana. A veces salía fuera a comer sólo por ver algo de sol (cuando las nubes  y las nevadas me lo permitían). Viniendo de la soleada España la primera semana de tinieblas se me hizo dura 😛

También la gente es distinta y la forma de relacionarse con y entre ellos. Al principio me chocaba mucho que cuando comíamos todos en una sala la gente venía y se iba sin decir hola o adiós. O el hecho de que los jefazos no tuviesen su sitio favorito elegido, sino que cada cual se sentaba donde quería. Y como no, la forma de saludar cuando te presentan a alguien. En España lo típico es estrechar la mano si es un chico y dar dos besos (uno en cada mejilla) si es una chica. Nunca te presentes así en el Norte si no quieres que te miren raro 😛 Un breve apretón de manos es más que suficiente. Y es que eso del contacto físico no se lleva demasiado por allí por el norte. Así que toma buena nota de las costumbres locales y trata de seguirlas y respetarlas. Como se suele decir, allá donde fueres, haz lo que vieres.

Además cambiaba también la forma de trabajar. En España estaba acostumbrado a entrar más tarde, hacer una parada para el café a media mañana, irme a casa a comer durante un par de horas, y seguir trabajando por la tarde. Aquí tomábamos un café a las 9, comíamos a las 12 en media hora, otro café a las 15:00 y para casa a las 17 o 17:30. Cuando a las 19:00 ya había cenado resulta que me quedaba un montón de tarde libre que la dedicaba a conocer un poco la ciudad. Realmente me encanta ese horario europeo, pero es llegar a España y el primer día pierdo esas buenas y productivas costumbres 😛

4. Integrándome

Dependiendo del país a donde vayas las costumbres son bastante distintas y, a veces, puede ser complicado entrar dentro del círculo social de tus compañeros de trabajo. Yo tuve bastante suerte.  Aunque la primera semana tuve que mandar un correo así en general a la gente que había conocido para ver si alguien se animaba a salir por Oslo en lo que fue una autoinvitación flagrante, pronto me empecé a llevar bien con unos cuantos.

Sin embargo, tampoco me fue fácil salir tantas veces y hubo momentos en los que me sentí un tanto solo. Si eres una persona muy social estas estancias breves pueden hacerse algo duras en ocasiones. Pero nada que no puedas solucionar con un poco de desparpajo por tu parte 😉

5. Trabajando

A eso había ido, ¿no? 😛 Y de hecho fue la parte más fructífera de todo. Aprendí a tomar muestras de esperma de aves, a hacer análisis morfológicos, análisis de motilidad espermática (muy por encima) y fui coautor de un artículo gracias a las muestras que estudié allí. Además, una vez que hube terminado de analizar las muestras que traje, me ofrecieron analizar otras procedentes de aves de Chernobyl, lo que desembocaría más adelante en otro par de invitaciones a ir a Oslo (con billete y alojamiento pagados) y un segundo artículo, éste como primer autor.

Mesa de trabajo con muestras de esperma de aves
Todo listo para analizar unas cuantas muestras de esperma. Por raro (y ordenado) que parezca, esa era mi mesa de trabajo 😛

Como puedes imaginar, todo ello me permitió hacer no sólo buenos contactos, sino auténticos amigos con los que mantengo una excelente relación hoy en día y que, por avatares del destino, he podido encontrármelos cuando menos lo esperaba. Las consecuencias de tu trabajo y de los contactos que inicies en estas estancias pueden verse muy amplificadas en el futuro, como fue mi caso. Así que no pierdas ninguna oportunidad de conocer gente y de colaborar en lo que sea 😉

6. La vuelta a casa

Y todo lo que comienza tiene un final. Así que, pertrechado con un montón de experiencias, nuevos conocimientos, algunos amigos y un montón de recuerdos, tomé el camino de vuelta a casa. Pero ahí no acaba la estancia. Como había ido con una beca, tenía que hacer un pequeño informe con los resultados obtenidos durante la estancia. Y enviarlo todo de nuevo al Ministerio. Además, tenía que llevar los billetes originales para que me reembolsaran el dinero del viaje. Y es que, con estas becas, normalmente te toca adelantar la pasta. Así que infórmate bien cuando las solicites, no vaya a ser que te encuentres con que te pagan DESPUÉS de la estancia, con el considerable gasto que supone, especialmente en lugares tan caros como Oslo.

Y aquí termino este breve resumen de mi experiencia con las estancias breves en el extranjero. Sólo añadir que lo que uno aprende, vive y experimenta en esos sitios no se paga con nada. Aparte del bagaje de conocimientos, técnicas y algún que otro artículo que te puedes traer de vuelta a casa, claro 😉 Por eso, te recomiendo encarecidamente que, si puedes, realices todas las estancias en el extranjero que te sea posible. Te resultarán muy valiosas a nivel curricular, pero la experiencia personal y profesional que conseguirás no las obtendrás por otros medios.

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Has hecho alguna estancia breve? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Te estás planteando realizar una? ¿Cuáles son tus expectativas? Estoy deseando que me lo cuentes en los comentarios o por las distintas redes sociales 😉

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, biólogo, doctorado, esperma de aves, estancias breves, oslo, viajes

¿Qué es una estancia breve y por qué desearás hacer una tras leer este post?

05/08/2015 by Bichólogo 33 comentarios

Hoy voy a hablar un poco de las estancias breves: qué son, para qué sirven y cómo afectan a tu trayectoria profesional. Y os hablaré un poco, a modo de ejemplo, de algunas de las estancias que yo he realizado. Si eres investigador, estás planteándolo o si tienes en mente una tesis doctoral presente o futura, este post te va a interesar especialmente 😉

¿Por qué son importantes las estancias breves para el investigador?

¿Qué es una estancia breve?

Hoy en día hay dos grandes valores con los que debes engalanar tu currículo si te quieres dedicar a la investigación: las publicaciones y las estancias breves. Sin ellas no eres nadie en el mundo de la ciencia. Deben ser una prioridad para ti, si te quieres dedicar a esto. Las publicaciones hablan sobre tu trabajo; las estancias breves sobre tu preparación, lo bien relacionado que estás, tu interés por aprender y tu habilidad para trabajar e integrarte con distintos equipos.

Las estancias breves son estadías cortas de duración variable en la que el investigador, o sea tú ;), pasa a formar parte del grupo de investigación anfitrión de manera puntual durante ese período de tiempo. Esto es muy común durante la tesis, cuando se emplean estas estancias breves en aprender nuevas metodologías para aplicar en el desarrollo de la tesis. Estas estancias suelen subvencionarse con becas y no van asociadas a contratos. Son colaboraciones.

¿Para qué sirven?

Pues como ya te he comentado, son muy útiles para aprender nuevas metodologías o usar equipamientos que no están presentes en el centro al que estés adscrito. Pero las posibilidades que te ofrece una estancia breve van mucho más allá:

1. Nuevas formas de trabajar

Como se suele decir, cada maestrillo tiene su librillo. La metodología de trabajo no es igual en un laboratorio que en otro, o en distintas universidades. Así que, si existe este tipo de variación «local» imagina como puede cambiar todo a nivel internacionales. Desde la forma de organizarse hasta como cambia una metodología y la forma de aplicarla de un sitio a otro puede variar de forma drástica. Aprende de la forma de trabajar de otros e integra lo más importante en tu propio flujo de trabajo 😉

2. Publicaciones

Publicar es fundamental, ya lo sabes. Pero el hecho de publicar con gente distinta a tu propio grupo de investigación es muy interesante. Te da más caché, puedes explorar nuevos temas o ramas que desconocías y te abre puertas a futuras publicaciones y colaboraciones. Todo son ventajas.

3. Practicar idiomas

Si la estancia tiene lugar en un centro extranjero… ¿qué mejor oportunidad para lanzarte a aprender el idioma? Ya sabes que, a nivel científico, el inglés es fundamental. Así que debes practicar y mejorarlo en toda ocasión que lo permita. Pero si además tienes la opción de aprender el idioma local y te sobra algo de tiempo (lo cual no es demasiado común :P), mejor aún. Aprovecha todas las oportunidades de aprender una lengua. Incluso simplemente chapurrear otro idioma puede marcar la diferencia en algunas ofertas laborales.

4. Networking

Sí, sé que me repito, pero nunca me cansaré de insistirte en la importancia de hacer contactos profesionales. [Tweet «Las estancias breves ofrecen un marco incomparable para conocer a profesionales de tu sector«].

Un apretón de manos
Las estancias son unas de las mejores formas de establecer sólidos contactos e incluso buenas amistades

Las oportunidades son inmensas. Al entrar dentro de un grupo de investigación conoces por fuerza a mucha gente. Debes convivir con ellos día a día, así que, de forma natural, los vas conociendo. E incluso vas haciendo amistades. Además, cuanta más gente conozcas, más fácil será integrarte, aprender y, por supuesto, pasarlo bien. Que no sólo de ciencia vive el bichólogo 😉

5. Viajar

Ya sabes que me encanta viajar. Es mi pasión. Y algunos de los mejores viajes los he hecho gracias a las estancias breves. Es verdad que el destino no deberías elegirlo sólo por el lugar en sí, pero ya que vas a un determinado sitio, lo mejor es aprovechar al máximo ese viaje, sea donde sea. Conoce la ciudad donde te mueves. Empápate de su cultura. Mueves por los alrededores, visita monumentos, parques nacionales. Prueba la comida típica (otra de mis actividades favoritas en las estancias breves :P). Allá donde fueres, haz lo que vieres 😉

¿Cómo las consigo?

En España, algunas becas predoctorales llevan aparejadas becas de movilidad. Estas becas te permiten realizar una estancia breve sin tener que empeñar tu casa 😛 Las condiciones varían mucho, pero suelen ofrecer una cantidad de dinero diaria más una bolsa de viajes. Ambas cantidades variarán en función de si la estancia es en España o si es en el extranjero.

Para poder solicitar esa beca suele ser preciso contar con una invitación de alguien en el centro donde se va a realizar la estancia, que será la persona que tutorice tu estancia. Esto puede echar atrás a más de uno, pero no te preocupes, no es tan fiero el león como lo pintan jeje. Yo he realizado tres estancias breves y nunca me pusieron el menor problema. Simplemente escribí a las personas en cuyo trabajo estaba interesado y les dije que quería realizar una estancia breve con ellos. Ninguno me puso el menor problema.

También puede ocurrir que, sin necesidad de beca, alguien interesado en tu trabajo o gracias a pasadas colaboraciones pueda invitarte a realizar una estancia breve en su centro. En este caso probablemente tengas que rascarte un poco el bolsillo y pagar parte de la estancia. Establece claramente las condiciones previamente. En general, si te invitan, el centro receptor suele proporcionarte alojamiento y pagarte el viaje, aunque todo depende del presupuesto y la buena voluntad disponibles por parte de tu anfitrión.

Mi experiencia

Yo he realizado, entre otras, una estancia breve en el Museo de Historia Natural de Oslo en 2011. El objetivo era aprender a hacer análisis morfométricos de espermatozoides, pues en mi laboratorio teníamos un microscopio preparado para ello pero no había nadie que tuviese experiencia en ese campo.

Así que, durante dos meses,  analicé unas muestras de esperma de aves que traje de España y varias muestras que pertenecían al museo, y escribimos un artículo al respecto. Al año siguiente, cuando yo ya hacía bastante tiempo que había vuelto a España, recibieron más muestras y, dado que yo había analizado las anteriores, me ofrecieron volver de nuevo para encargarme de éstas.

Mesa de trabajo con muestras de esperma de aves
Todo listo para analizar unas cuantas muestras de esperma. Por raro (y ordenado) que parezca, esa era mi mesa de trabajo 😛

Aunque no me pagaban un sueldo, sí que cubrieron el alojamiento y los billetes de avión. Invertí mi dinero, sí, pues tenía que pagarme yo la comida, pero afiancé buenos contactos y conseguí una nueva publicación. Y por azares del destino, gracias a esta última publicación fui invitado a pasar una semana en la Universidad de Bielefeld (Alemania). Que a su vez ha hecho surgir nuevas oportunidades y colaboraciones.

Como ves, algo aparentemente simple, como aprender una determinada técnica, puede dar lugar a caminos y conexiones insospechadas. Por esa razón, si tienes la oportunidad de realizar alguna estancia en algún centro (extranjero o nacional) distinto al tuyo, no lo dudes. Hazla. Y aprovecha al máximo. Intenta conocer al mayor número de personas, haz amigos, aprende todo lo que puedas, no sólo aquello que has ido a estudiar, colabora  con la gente y, sobre todo, disfruta.

No sólo es importante divertirse con el trabajo que haces, sino también con la ciudad en la que estés, con los compañeros de trabajo, con el entorno natural… Pues la experiencia de una estancia breve no es sólo a nivel académico, sino también personal. Por ejemplo, durante otra de mis estancias, en la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería, logré subir al Mulhacén, el pico más alto de la Península Ibérica, con unos compañeros. Y también descubrí los deliciosos placeres culinarios de algunos bares de tapas de la ciudad, así como el maravilloso paisaje del Cabo de Gata. Siempre hay muchas cosas que hacer más allá de la ciencia, estés donde estés 😉

Ahora te toca a ti ;) ¿Has estado en alguna estancia breve? ¿Piensas realizar alguna? ¿Cómo funcionan en tu país? Estoy deseando leerte en los comentarios o por las redes sociales 🙂

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