• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar al pie de página

El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

  • Home
  • About Us
  • Contact Us
  • Block Examples
  • Landing Page

Doctorado

¿Cómo elegir a tu supervisor?

15/06/2017 by Francisco Serrano 2 comentarios

La realización de una tesis doctoral es un paso fundamental para cualquier biólogo que quiera trabajar en la Academica. Es un proceso largo y complejo, en el que influyen numerosísimos factores. Y uno de ellos, muy importante, es la elección de tu supervisor, de la persona que te va a guiar durante la realización de tu tesis doctoral. Y hoy traigo a Francisco Serrano, de inteldig.com y queestudiar.org, para que nos hable de esa figura tan importante que es el supervisor y nos deje algunos consejos acerca de cómo elegir el más adecuado. ¡No te lo pierdas!

Este es un post invitado de Francisco Serrano (queestudiar.org)

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un supervisor para tu tesis doctoral?

Una vez que tengas una idea de lo que implica hacer un doctorado, las ventajas de hacer un doctorado, y ya tienes un proyecto que te gustaría seguir, es hora de encontrar a la persona más importante en tu futuro académico: tu supervisor.

La elección de los estudiantes en seguir un doctorado en la universidad está fuertemente influenciada por la oportunidad de trabajar junto a un determinado académico, ya que es la persona que tendrá el mayor impacto en sus estudios. Si bien es posible postular a una institución sin ponerse en contacto con un supervisor potencial de antemano, este enfoque puede disminuir en gran medida tus posibilidades de éxito.

Se anima a los candidatos en humanidades y ciencias a buscar activamente académicos expertos en su campo antes de postular. Sin embargo, algunos proyectos de investigación – particularmente los de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) y temas que están vinculados a una beca de doctorado, ya tienen un supervisor asignado.

¿Cómo encuentro un supervisor?

Debes identificar a los académicos que están investigando activamente en el campo que quieres a través de:

  • Pregutándole a los conferenciantes que trabajan dentro de su departamento actual o potencial, ya que estas personas pueden ser capaces de recomendar supervisores potenciales.
  • Navegar en artículos, publicaciones y blogs relevantes para su proyecto, identificando a los investigadores más citados.
  • Leyendo recientemente las tesis doctorales presentadas dentro de su área de investigación, teniendo en cuenta el supervisor usado.

Una vez que haya compilado una lista de personas, visita su perfil académico en línea.

Esto te indicará a artículos, blogs, libros e informes a los que ha contribuido, además de cualquier exposición, trabajo de compromiso público o investigación de doctorado en la que haya participado, lo que le permite decidir si, al menos académicamente, un ajuste adecuado.

¿Cómo me acerco a un supervisor potencial?

A continuación, puedes dirigirte a su supervisor potencial seleccionado (o varios, si todavía está decidiendo) con un correo electrónico bien escrito y apasionado. Hazme una primera impresión positiva:

  • Adjuntando tu CV académico;
  • Evitando exageraciones o generalizaciones vagas y manteniendo tu mensaje claro y conciso;
  • Transmitiendo tus habilidades y conocimientos mediante la introducción de su formación académica y el campo que se pretende investigar;
  • Refiriéndote al académico por su título correcto;
  • Mostrando tu familiaridad e interés con su trabajo académico.

Concluye tu mensaje preguntando si puedes visitarlo en persona, o por lo menos hablar por teléfono o Skype. Si no recibes ninguna respuesta dentro de dos semanas, envía un correo electrónico de seguimiento.

No tomes ningún rechazo de forma personal. El académico puede simplemente estar demasiado ocupado, ya que está supervisando a varios estudiantes de doctorado, o no está seguro de si su proyecto es adecuado para ti.

¿Cómo hago una buena impresión?

Si un académico acepta reunirse contigo, ellos tratarán de descubrir si tienes la pasión, la tenacidad y el potencial académico para completar un doctorado. Esto significa que debes transmitir tu determinación para completar un proyecto de investigación de forma efectiva.

¿Qué cualidades posee un buen supervisor?

Antes de decidir qué supervisor es adecuado para ti y postular a su institución elegida, debes estar seguro de que el supervisor es:

  • No tiene la intención de abandonar la institución permanentemente o ir en un año sabático durante su doctorado;
  • De una personalidad y estilo de trabajo similar al tuyo;
  • Fiable y accesible, con un sólido historial de supervisión de estudiantes de doctorado;
  • Alguien quién te inspire y con quien quieras asociarte;
  • Suficientemente interesado ​​y entusiasmado con tu proyecto para comprometer tres o cuatro años en orientación, apoyo y soporte;
  • Al día en sus conocimiento de los últimos hallazgos y publicaciones dentro de su campo, y con fuertes conexiones dentro y fuera de la academia.

¿En qué puede ayudarme mi supervisor?

A diferencia del nivel de licenciatura y maestría, tu supervisor no es necesariamente un experto en tu campo específico de estudio. Pronto sabrás más acerca de tu tema de investigación que ellos, por lo que debes apreciar que van a tener la respuesta a todos tus problemas.

De hecho, tu relación con tu supervisor evolucionará a medida que te pongas menos dependiente de su apoyo. Inicialmente se concentrarán en ayudarle a producir investigaciones de calidad, pero rápidamente cambian su atención a revisar tus hallazgos y ayudar a tu desarrollo profesional.

¿Puedo cambiar de supervisor?

Algunos supervisores dedican mucho más tiempo a los estudiantes de lo que se requiere, mientras que algunos prefieren no involucrarse demasiado en la investigación de los estudiantes. Sin embargo, no debes permanecer en silencio si sientes que las cosas no están funcionando, especialmente si estás estudiando un tema de STEM, donde tu supervisor es a menudo un colaborador de investigación.

Es por esta razón que debes pasar mucho tiempo encontrando al académico correcto antes de inscribirte a un programa. Un cambio de supervisor debe ser el último recurso, a menos que tu tema haya cambiado significativamente en los primeros meses de estudio.

Más Recursos en: Qué Estudiar y Dónde.

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: doctorado, investigación, postgrado, supervisor, tesis doctoral, trámites

¿Dónde estudiar el máster y/o doctorado?

28/04/2016 by Bichólogo 17 comentarios

Al hilo del post anterior sobre dónde estudiar la carrera, hoy voy a hablarte de mi opinión personal acerca de dónde es mejor hacer tu máster o doctorado. Y es que lo dicho en aquél post sobre las ventajas de una y otra opción no es siempre aplicable en este caso. Y te voy a contar por qué 😉

El grado de madurez personal es muy diferente: no tenemos ni las mismas motivaciones ni los mismos objetivos con 18 años que con 23. En general, los años de carrera te habrán aportado una visión más completa de en qué consiste nuestra profesión y te habrás hecho una idea, al menos aproximada, de hacia donde te gustaría encaminar tu carrera. Te habrá proporcionado una visión y una serie de herramientas de las que carecías cuando estabas a punto de comenzar la carrera y que te permitirán aprovechar al máximo aquello que elijas.

¿Dónde estudiar el máster y/o doctorado?

Mientras que en el caso de la carrera la elección no era tan fundamental y estaba basada más bien en temas económicos y de comodidad personal, en este caso la elección es bastante más importante. Estudiar un máster y/o un doctorado implica vivir fuera varios años y empezar a construir las bases donde se afianzará buena parte de tu futuro laboral. Por ello voy a analizar, punto por punto, los pros y contras de completar esta etapa bien en tu país o bien en el extranjero. Una vez más, ponte cómodo que esto puede ser largo (aunque confío que también interesante ;)).

1. ¿Seguro que quieres hacer un máster?

Pues empezamos bien, pensarás. Pero creo que es fundamental contestar a esta pregunta y hacerlo bien. Un máster es una inversión importante, tanto de tiempo como de dinero. Y como habrás ido comprobando durante la carrera, no es algo de lo que, en general, estemos sobrados los biólogos :P. Bromas aparte, es una decisión que debes meditar con calma y atención.

Por un lado, el máster es un paso previo necesario para realizar un doctorado aquí en España. Así que, si quieres hacer un doctorado en este país (lo que tampoco es una decisión sencilla) no te queda otra opción que pasar por el aro y realizar un máster. Y entonces se habrían acabado tus dudas en este punto en concreto 😉 😛

Si por el contrario un doctorado no está entre tus objetivos, entonces tendrás que cavilar un poco más. Hace unos años realizar un máster era sinónimo de obtener un puesto de trabajo seguro. Era algo que te proporcionaba un cierto nivel, una distinción a la que pocos tenían acceso. Pero hoy en día la situación es muy distinta. Son muchos los que tienen uno o varios másteres y no sólo no encuentran trabajo de lo suyo, sino que no encuentran trabajo de nada en absoluto. A veces, la experiencia es mucho más importante y puede adquirirse por otros derroteros, como son los voluntariados o las prácticas en empresa, tal y como nos recomendaba Iñaki Abella al final de su entrevista.

Con esto no quiero desanimarte a realizar un máster, en absoluto. La formación es siempre importante y es siempre beneficiosa (a pesar de ese extraño e incongruente problema, cada vez más frecuente, que es la sobrecualificación). Pero asegúrate de que realmente te va a aportar algún beneficio y de si luego podrás convalidarlo en España (en el caso de que lo hagas en el extranjero) o en el país al que quieres irte a trabajar o hacer el doctorado. Y de paso, si ese máster incluye entrar a formar parte de una bolsa de trabajo, mejor que mejor 😛

Si finalmente, y tras pensarlo detenidamente, decides que el máster no va aportar nada importante a tu itinerario profesional, entonces ya puedes dejar de leer este artículo (¡aunque espero que no lo hagas! :P). Pero si crees que puede tener sentido aventurarse en un máster y/o un doctorado, entonces acompáñame al siguiente punto 😉

2. Expandiendo horizontes

Completar tu formación de postgrado en un país extranjero tiene muchas ventajas. Por un lado, y ésta es sin duda una de mis favoritas, vas a a viajar y a conocer mundo. Aunque existen muchas formas de moverte y viajar durante la carrera, la mejor forma de conocer un país es vivir en él una buena temporada. Conocerá la gente, sus costumbres, los rincones más interesantes del territorio… Sólo por eso ya merece la pena 😛

Pero no sólo conocerás mundo a nivel personal, sino también a nivel laboral. Aunque trabajemos en un mismo campo, la forma de hacerlo es totalmente distinta de un sitio a otro, al igual que son los medios de los que se disponen, según cada país. Esto hace que cada país enfoque el trabajo a su modo, entre lo sutil y lo radicalmente diferente. Por ello, conocer otras formas de trabajar o poder aplicar en tu profesión técnicas que apenas se aplican en tu país natal puede darte una ventaja funcional muy apreciada a nivel de currículo, tanto en la empresa privada como en la academia. Es, pues, un importante beneficio a tener en cuenta.

3. Haciendo crecer tu red de contactos

Ya he incidido muchas veces en lo importante que es hoy en día dedicar tiempo al networking, tanto online como offline. Y lo importante que es hacer networking de calidad. Cuanto mayor y más extensa sea tu red de contactos, mayor posibilidad de que surjan sinergias de cara preparar un proyecto o que alguien se acuerde de ti para un determinado puesto de trabajo. Por tanto, incluir entre tus contactos a gente de allende tus fronteras agrandará tu esfera de influencia. Y aunque existan otros medios de hacer contactos internacionales, como los congresos, no hay nada como trabajar codo con codo con alguien, verse todos los días, para conseguir no ya un contacto, sino un buen amigo de por vida 😉

Además, el establecer este tipo de relaciones profesionales en otro país te puede abrir la puerta al mundo laboral de allí. No importa si es en la empresa privada, la academia o administración pública, vivir en un país durante largo tiempo facilita enormemente la inserción laboral en el mismo.

4. Practicando idiomas

La mejor manera de aprender una lengua es mediante una inmersión total. ¿Y qué mejor manera de empezar que yéndose a vivir al país? A menos que vayas ya con un sólido conocimiento del idioma en cuestión, durante tus estudios allí vas a poder practicar la lengua hasta dominarla, si no como un nativo, al menos sí con la fluidez suficiente para desenvolverte a nivel profesional. Esto te permitirá que, una vez finalizado el máster, el problema del idioma haya dejado de serlo 😛 Imagina intentar buscar trabajo cuando sólo chapurreas el idioma, sin toda la práctica que adquieres durante la realización del máster 😉

Aunque el idioma nativo del lugar no es el inglés, seguramente sí que sea la lengua vehicular de los estudios de postgrado, ya que de ese modo las universidades favorecen la afluencia de estudiantes extranjeros con el fin de ir capturando el talento. En este caso, no te conformes con un único idioma. Si quieres terminar trabajando allí, aprende también el idioma nativo, por difícil que te parezca 😛 Conocerlo y hablarlo con fluidez será un plus de cara a encontrar trabajo en aquellos lares. En ambientes académicos normalmente te bastará con el inglés, pero si quieres explotar todas las posibilidades laborales de dicho país deberás aprender su idioma. Si no, siempre estarás limitado de cara a poder solicitar un puesto más allá de los muros de la universidad donde estés cursando el máster o el doctorado.

5. Un extra de prestigio

El haber completado tu formación en el extranjero siempre dota a tu currículo de un extra, especialmente si la has llevado a cabo en alguna institución famosa. Y es que haber estado trabajando o estudiando en el extranjero implica muchas más cosas aparte de los títulos o la formación que hayas conseguido. Porque irse a vivir conlleva una serie de habilidades y de actitudes que pueden resultar muy interesantes para determinados trabajos o empresas.

Por un lado implica que estás plenamente comprometido con tu profesión. Y es que, por mucho que te guste viajar, siempre te gustará hacerlo cuando y como quieres. Dejar atrás a a tus amigos, tu familia o tu pareja no es plato de gusto para nadie. Y si lo haces por completar tu formación, eso dice mucho en favor de tu entusiasmo y tus ganas de avanzar profesionalmente. Además, el haber logrado culminar con éxito tus estudios en otro país significa que dominas el idioma, que conoces gente allí, que eres una persona proactiva y adaptativa, que persigue sus metas hasta conseguirlas. Y eso es muy importante y apreciado en cualquier trabajo y en cualquier entorno laboral 😉

6. Pero no es oro todo lo que reluce…

Por muy bien que pinte todo a primera vista, el irse a estudiar fuera de tu país tiene también sus desventajas, que no son pocas. Aunque así, entre tú y yo, creo que en este caso sí que se ven más que compensadas por los beneficios. Pero júzgalo tú  😉

Por un lado está la economía. Si es caro vivir por tu cuenta en tu propio país, imagina en el extranjero, donde necesitas casa, comida, ropa… Esto es especialmente importante cuando ese país tiene un nivel de vida mucho más alto que aquel del que procedes. En esos casos, la presión económica puede ser considerable y mucha gente no podrá si quiera planteárselo. Cuando estuve viviendo dos meses en Oslo, me estuve alimentando a base de pasta, salmón (que el kilo me salía más barato que un pack de 6 latas de Heineken en el supermercado) y alguna ensalada, para aportar algo de vitaminas a mi dieta 😛 Y es que la vida allí es carísima, incluso para los propios noruegos. Así que imagina para un estudiante de doctorado con una beca española.

Chica mirando su hucha de cerdito
Si te vas a ir a vivir al extranjero empieza a despedirte de tus ahorros por si acaso 😉

Pero si el choque económico no fuese poco, tendremos también un choque cultural. Y cuanto más distante sea el país, tanto más grande será la brecha cultural. Distintas formas de hablar, de trabajar, de relacionarse, es algo que puede hacer desistir al más pintado. Y es que no es lo mismo viajar unos días a un país y sorprenderte de lo distinta que es la gente que enfrentarte a ello diariamente.

Por ejemplo, y volviendo de nuevo a mi estancia en Noruega, me costó bastante integrarme en el grupo y hacer amigos. Y no por nada, puesto que la mayor parte de la gente que conocí era muy maja y educada. simplemente es que estaba más acostumbrado a lo abiertos que somos los españoles, mientras que en Oslo todo el mundo son mucho más reservado. Por eso me resultó bastante más complicado hacerme un hueco en el círculo de sus amistades que había en el museo. Además, me resultaba muy chocante la falta de contacto entre las personas y era algo que, en ocasiones, me colocó en una situación incómoda, ya que allí no es costumbre saludar con dos besos a una chica a la que te acaban de presentar o dar un abrazo a un hombre, aunque tengas confianza con él, como sí que ocurre en España jeje.

Por otro lado están también la familia, los amigos o la pareja. No es fácil dejarlo atrás y no todo el mundo te podrá seguir en tu periplo por otro país. El tener que mantener estas relaciones en la distancia puede ser complicado y hay gente que es incapaz de adaptarse. Por eso has de ser muy consciente de a lo que te estás enfrentando y lo que va a suponer marcharte durante uno o varios años.

Finalmente, aunque no menos importante, una vez que sales de tu país normalmente no es sencillo volver. Cuando comienzas a estudiar en un sitio te surgen oportunidades allí y, dada la situación actual, es difícil rechazarlas. Además, no siempre se pueden convalidar los títulos entre los distintos países, por lo que si decides volver al tuyo podrías haber perdido años de trabajo y esfuerzo (o al menos el título que los acredita).

Concluyendo

Hemos visto que hay muchísimas ventajas yéndose a estudiar fuera, pero también importantes inconvenientes. Sin embargo, la mayor parte de estas desventajas tienen solución: muchos proyectos predoctorales llevan asociadas becas y ayudas, que te facilitarán el hecho de costearte esos años en el extranjero; si eres una persona adaptativa (una facultad que te convendría desarrollar si quieres ser biólogo) no tendrás problema a la hora de integrarte en ese nuevo país, aunque al principio pueda resultar durillo; la familia siempre estará ahí, y los amigos y la pareja… si son buenos también :P, y por último, si te has ido fuera es para buscar nuevas oportunidades, volver no es imposible pero tampoco necesario si allí encuentras todo lo que necesitas 😉

Desde mi punto de vista, y vuelvo a recalcar que es algo subjetivo, las ventajas que te otorga estudiar un postgrado en el extranjero superan con creces las desventajas. La posibilidad de crecer tanto a nivel personal como profesional que te ofrece vivir una larga temporada en otro país creo que no la ofrece casi nada. Y digo vivir, que no viajar, porque las vivencias son totalmente distintas. La independencia, la habilidad para crear nuevas amistades y contactos, el dominio de un idioma que no es el tuyo, el conocer nuevos lugares, nuevas formas de trabajar o estudiar organismos o ecosistemas que son totalmente distintos a los que hay en tu país (o tu continente) es algo que no se puede conseguir fácilmente de otra manera.

Por ello, si tienes la oportunidad y las condiciones te lo permiten, te recomendaría que salieses a conocer mundo, a formarte, a expandir tu red de contactos y tus conocimientos más allá de tus fronteras. Sal de tu zona de confort. Conoce el mundo que hay ahí fuera y disfrútalo. Absorbe todo lo que puedas y saca el máximo provecho de cada una de las oportunidades que se te brindarán, que serán muchas. Y si luego vuelves, lo harás con una formación más sólida, un currículo más fuerte y una mochila cargada de experiencias a todos los niveles que ni  todos los cursos de mundo podría comprar. Pero si decides quedarte, entonces habrás encontrado tu sitio, tu lugar, tu trabajo y un nuevo entorno donde te desarrollarás como persona y como profesional. Y eso, créeme, es algo que mucha gente se pasa la vida buscando 😉

Yo hice los cursos de doctorado y la tesis en Badajoz, mi ciudad. Y no me arrepiento de ello, porque todo lo que soy, todas las oportunidades que me han surgido, han venido de aquí. Pero la experiencia que dan los años (y ya voy teniendo unos cuantos :P) me ha ayudado a valorar todo lo que te puede ofrecer el estudiar y vivir en otro país. He aprendido a apreciar algunas de las cosas que me he perdido, oportunidades a las que he tenido que acceder por otros medios más complicados y caros (viajando mucho por mi cuenta o gracias al trabajo). Así que, si tienes la posibilidad de estudiar en el extranjero y tu situación personal y económica te lo permiten, no te lo pienses. Pero si no es así, tampoco te preocupes 😉 Tendrás que trabajar más, tendrás que agudizar el ingenio, pero podrás recuperar la ventaja perdida. Y este blog y mi propia historia son una prueba de ello 😉

Y como siempre, una vez terminado el post, me encantaría conocer tu opinión. ¿Qué te ha parecido la entrada? ¿Tienes pensado estudiar un máster o un doctorado en el extranjero? ¿O tienes claro que prefieres hacerlo en tu país? ¿Te ha ayudado en algo este artículo? ¿Qué te ha aportado? ¡Te espero en los comentarios!

Y si crees que esta entrada podría resultarle interesante a alguien no dudes en compartirla y hacer que el blog pueda llegar y ayudar a más gente 😉

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, biólogo, decisiones, doctorado, estudios, formación, máster, trabajo, viajar

La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

28/01/2016 by Bichólogo 63 comentarios

El proceso de conseguir un doctorado es un camino largo y difícil que culmina cuando el doctorando tiene que defender su tesis doctoral frente a un tribunal. No es la parte más importante del proceso, ya que lo que realmente cuenta es todo lo que has ido aprendiendo durante el camino. Sin embargo sí que es el culmen, la guinda del pastel. Y por qué no, un complicado trance que hay que afrontar.

La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

Y precisamente este pasado martes, después de mucho, mucho tiempo, pude defender yo la mía. Y la verdad es que fue un éxito. Y ahora mismo ya soy Doctor Europeo. Y como quizás pueda resultarte útil, he decidido contarte de primera mano cómo fue mi experiencia 😉

El papeleo, tu archienemigo

La burocracia y los plazos serán tu primer rival a batir. No sé cómo será en otros países, pero aquí en España hay que preparar mucha, muchísima documentación, entre proyectos de tesis, memorias, tribunal, informes, tasas y demás gestiones varias. Es agotador y puro veneno para tus nervios y tu estabilidad mental 😛 Y cada ronda de documentos tiene sus tiempos, sus reuniones departamentales, sus reuniones de la comisión de doctorado, sus firmas y sus cartas comunicando por escrito las resoluciones.

Así que, si tienes pensado defender tu tesis doctoral en una fecha determinada mira MUY BIEN los plazos. Y empieza a prepararlo con tiempo de sobra, ya que siempre, y quiero decir SIEMPRE, habrá problemas, retrasos y cosas que fallarán, documentos que faltarán o plazos que tendrás que aprovechar in extremis.

Yo casi no pude defender la tesis el martes pasado porque el 11 de enero me avisaron de que faltaba un determinado documento. Pero afortunadamente puede arreglarlo y entregarlo en el día, puesto que el plazo terminaba el mismo 11 de enero. Pura adrenalina 😛

Preparando el tribunal

Otro paso importante. Según la universidad (o el país) la composición del mismo será distinta. Unas veces puede ser que lo elija el departamento y otras veces tendrá que ser el doctorando quien lo coordine todo. Y no es lo mismo si todos son miembros españoles o si hay alguno extranjero, lo que complica más si cabe la logística. Hay que invitarles formalmente a que formen parte del tribunal. Y tienen que aceptar, formalmente, enviando cartas firmadas, DNIs escaneados, y todo tipo de datos personales.

Pero sea como sea, te aviso: no es fácil poner de acuerdo a tantas personas de cara a una fecha. Nada fácil. Así que, una vez más, prepara todo con tiempo. Aunque yo podía haber puesto ya una fecha a mediados de noviembre de 2015, no hubo manera de poder cuadrar las agendas de mis dos directores de tesis y los cinco miembros del tribunal antes del 26 de enero de 2016. Y a mediados de febrero se extinguía mi plan. Casi casi no llego 😛

Preparando la exposición

Según el país, el mecanismo de la defensa difiere en mayor o menor medida. Aquí en España, el doctorando debe exponer su trabajo ante un tribunal compuesto de 5 miembros, todos ellos doctores. Una vez realizada la exposición, cada miembro del tribunal expondrá su opinión y realizará las preguntas que crea oportunas acerca del trabajo del doctorando, el cual deberá defender su tesis antes ellas. Todo ello en un acto público al que cualquiera puede asistir.

Por tanto, el realizar una buena presentación del trabajo y saber defenderlo ante el tribunal es fundamental. Sin ello, todo el trabajo realizado a lo largo del doctorado podría quedar en agua de borrajas y tu formación como investigador permanecería incompleta.

Pero no te apures. La tesis doctoral es un trabajo de investigación original que el doctorando ha de llevar a cabo y que ha de suponer una aportación de nuevos conocimientos a la Ciencia. Y como ya te comentaba en el post sobre como realizar tu primera charla, tú eres el que más sabrás sobre el tema concreto de tu tesis de todos los presentes.

Por supuesto que los miembros del tribunal, sobre todo si está bien elegido, sabrán más que tú sobre el área de conocimiento donde se englobe tu trabajo, pero no sobre el trabajo en sí mismo, sobre los aspectos concretos 😉 Así que tranquilo. Si has hecho un buen trabajo a lo largo de tu doctorado la defensa no será más que un trámite 😉

Como ya sabes, para la presentación puedes usar diversas herramientas. Simplemente has de elegir cuál es la que más se adapta a ti y a lo que quieres contar. En mi caso, yo me decanté por Prezi. Y estoy muy contento con el resultado. De hecho, también me felicitaron por el formato de la presentación 😉 Aquí os la dejo para que le podáis echar un vistazo.

Preparar el Prezi me llevó bastante tiempo. Aunque en general es extremadamente sencillo e intuitivo, hacer determinadas animaciones se vuelve complejo en ocasiones, más que en PowerPoint, donde es un juego de niños. Y debes saber cómo contar tu historia o corres el riesgo de convertirla en una mareante montaña rusa. Ten en cuenta que las transiciones y los desplazamientos en Prezi son muy vistosos pero, mal empleados, molestarán más que ayudarán e impedirán que el tribunal se fije en lo que realmente les quieres contar.

Y luego toca ensayar. Y ensayar… Y ensayar… Hasta el aburrimiento, hasta la extenuación 😛 Ensaya en casa y, si es posible, ensaya en el mismo sitio donde realizarás la defensa. Así te vas familiarizando con el lugar y acostumbrándote a mirar a donde estarán tanto el tribunal como el público.

En el aspecto técnico, intenta crear presentaciones muy visuales, con la menor cantidad de texto posible y el mayor número de imágenes. Y es que ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras. El equilibrio es delicado y debes intentar que la presentación te sirva de guión, de modo que no te quedes nunca en blanco y siempre puedas echarle un ojo en caso de apuro.

Hay quien prefiere hacerse un guión en papel y llevarlo consigo a la exposición. Yo, sin embargo, suelo hacer las presentaciones y luego simplemente comienzo a ensayar lo que diré, mejorando y cambiando sobre la marcha. Si durante una presentación desvío la mirada tiendo a perderme, así que prefiero tener el guión en mi mente (y en el mismo Prezi :P).

Pero sobre todo, siéntete cómodo. Haz tuya esa presentación, como tuyo ha sido el trabajo. Enseguida te darás cuenta de que eres capaz de improvisar sobre el guión que supone la propia presentación. No intentes memorizar, simplemente deja fluir todo lo que sabes del tema 😉

Y llegó el momento de la defensa

Durante la semana anterior apenas sí estuve nervioso. Pero la tarde anterior estaba acongojado. Tanto tiempo esperando ese momento que parecía que nunca llegaría y ahora que estaba ahí no me sentía preparado. Pero al final eran sólo eso, nervios.

Así que, ni corto ni perezoso, me enfundé el traje (mucho más glamuroso que mi ropa de campo pero mucho menos cómodo), cogí el portátil y me dispuse a enfrentarme a la tesis. El camino a la universidad se me hizo eterno. Salí con tiempo, en previsión de lo que podría suceder, ya que Murphy es siempre muy puñetero. E hice bien…

Los primeros problemas

Había ensayado dos días distintos en aquella misma sala. Todo había funcionado perfectamente. Pero por si acaso me llevé mi portátil, donde estaba la presentación, además de dos copias distintas en sendos pendrives, con un ejecutable para Mac y otro para Windows en cada una, por si mi MacBook daba problemas al conectarse y debía usar el PC de la sala. ¿Qué podía salir mal? Acertaste, el proyector 😉

Estuvimos más de 15 minutos intentando encender el proyector. No hubo manera. Probamos por activa, por pasiva, no quedó botón ni combinaciones de ellos que no pulsáramos. Y cuando ya estábamos desesperando… Funcionó.

Defendiendo la tesis doctoral
Tras la crisis del proyector, uno de mis directores y yo luchamos por ajustar la resolución de pantalla y que la presentación se vea a pantalla completa 😛

Así que ya está dispuesto… al duplicar la pantalla del mac la presentación se veía cortada. La sala se iba llenando y uno de mis directores de tesis y yo bregando con el portátil, hasta que finalmente, y contra todo pronóstico, todo estuvo listo. Comenzaba entonces la función.

Presentando la tesis

De este apartado poco puedo decirte. Estaba tan nervioso que pensaba que se me atragantarían las palabras. Pero no fue así. Hablé y mucho. Y rápido. Siempre que me pongo nervioso hablo aún más rápido que de costumbre. Pero también se debía a que había ido añadiendo detalles y más detalles a la presentación e iba muy ajustado de tiempo.

Dicen que hay muchos trucos para combatir los nervios. A mi no me vale ninguno. Simplemente, cuando comienzo a hablar, me olvido de todo. Veo al público sin verlo realmente y me concentro en lo que estoy diciendo. Así pues no soy muy consciente de qué y cómo lo hice. Pero no debió de salir mal 😉

Había solicitado la mención europea y, entre otras cosas, implicaba exponerla en español y en otro idioma europeo. Así pues tuve que tirar de inglés para el quinto capítulo y las conclusiones. Además, dado que uno de los miembros del tribunal tiene que ser de otro país europeo que, en mi caso, era Suecia, también tuve que afrontar una de las tandas de preguntas en el idioma de Shakespeare.

Defendiendo la tesis

Ésta es sin duda la parte que más temía. No sabía qué me preguntarían y no sabía si los nervios me traicionarían. Pero como no había forma de evitarlo, tuve que afrontarlo.

La tanda de preguntas fue larga y exhaustiva. Pero no era tan fiero el león como lo pintaban. Me felicitaron por la presentación y por la tesis, aunque también hubo lugar para críticas constructivas tanto de algunos de los trabajos como de la tesis en sí misma, en especial en lo que al formato se refiere. Y es que, he de reconocer, que la prisa por cumplir los plazos hizo que hubiera numerosas errata y que algunas partes no estuvieran tan trabajadas como deberían.

También hubo tiempo para sugerencias, para preguntas interesantes, para alguna curiosidad y algunas risas. Como cuando uno de los miembros del tribunal me preguntó a modo de curiosidad que cuánto tiempo había que estar masajeando al pajarillo para obtener una muestra de esperma. Y yo, sin pensarlo siquiera, respondí: «Depende del cariño que le pongas«. Luego pensé «Tierra, trágame» pero continué explicándolo ya en serio y la broma fue bien recibida. Además, ser serios y profesionales no está reñido con tener sentido del humor, ¿no crees? 😉

Y al fin…

Después de lo que pareció una eternidad de preguntas y respuestas, salimos del salón de actos para dejar deliberar al tribunal y que hicieran el papeleo debido. No fue demasiado tiempo, pero a mí me parecieron horas. Aproveché para saludar a la familia y los amigos, que me felicitaron y me dieron sus impresiones. Los nervios me devoraban y no veía el momento de que se abrieran las puertas y nos llamasen de nuevo para dar la calificación… Y así lo hicieron.

Con la pompa y el boato correspondiente, siguiendo el protocolo y dándole algo de emoción al estilo de los oscars… me dijeron que ya era doctor europeo. En ese momento casi se me doblan las piernas. Tantos años de trabajo, tanto esfuerzo, tantas horas de campo y de laboratorio y de ordenador, todo culminaba en ese título. Desde pequeño había soñado con llegar a ser doctor 🙂

Y ahora…

Pues ahora que ya soy doctor aún no sé qué cuál será mi próximo movimiento. De entrada aún no lo he asimilado. Tengo una especie de síndrome de Estocolmo respecto a la tesis. Tantos años sin auténtico tiempo libre para mí, siempre con el run run de «tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis«, que se me hace extraño tener tiempo libre. Libre de verdad.

Ahora que tengo el título de doctor europeo se han abierto muchas puertas a las que antes no me podía asomar. Aparecen nuevas opciones. Pero también mi situación personal ha cambiado y con ella mis preferencias. Pero lo que sí sé es que inicio una nueva etapa enormemente interesante para mí y estoy decidido a aprovecharla 😉

Ahora te toca a ti contarme tu experiencia. ¿Eres doctor? ¿Estás planteándote hacer un doctorado? Cuéntame tu experiencia por aquí o en cualquiera de los perfiles sociales de El Bichólogo.

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, defensa, doctorado, exposición, tesis doctoral

Estancias breves en el extranjero: un ejemplo en Oslo

17/12/2015 by Bichólogo 2 comentarios

¡Hola de nuevo! Ya te he hablado de la importancia que tienen las estancias breves para cualquier científico. Junto con el número de publicaciones que tengas, las estancias breves en el extranjero se van a convertir en un indicador de tu calidad y tus conocimientos y uno de los puntos que más se valoren de cara a solicitar una beca, un proyecto o un puesto de trabajo.

Museo de Historia Natural de Oslo
Mi lugar de trabajo durante dos largos y provechosos meses de estancia breve en Oslo

¿Por qué son tan importantes estas estancias breves?

Realizar una estancia breve en un centro implica muchas cosas:

  • Preparación y calidad suficiente: para conseguir una beca, para que te inviten a ese centro o porque realizas una investigación interesante o importante.
  • Organización: como verás a continuación, son muchísimas las cosas que tienes que preparar de cara a realizar una de estas estancias, especialmente si es en algún país extranjero
  • Dominio del idioma: cuando vas a otro país no te queda más remedio que defenderte con el idioma nativo si lo conoces o, lo más probable, expresarte en inglés, que se ha convertido en el idioma de la ciencia (aunque el español está cogiendo más y más fuerza).
  • Habilidad para la expresión escrita: a mucha gente le pasa desapercibido, pero la cantidad de papeleo necesaria para realizar una estancias es ingente: informes, cartas, más informes… Una burocracia sin fin.
  • Flexibilidad: no sé si has estado viviendo una larga temporada en el extranjero, pero tienes que adaptarte a un montón de cosas: el idioma, la cultura, la comida, distintas formas de trabajar, distintos equipos o materiales…

Mi estancia breve en Oslo

Aunque todo lo que voy a contarte es aplicable en general, voy a usar este ejemplo porque así podrás ver la aplicación práctica de todas ellas. Así que voy a narrarte todo el proceso desde la solicitud hasta el informe final

1. Preparando el papeleo

En mi caso, yo disfruté de una beca de Formación del Personal Investigador (FPI) del Ministerio de Educación y Ciencia de España. Esta beca predoctoral incluía también una ayuda para realizar estancias breves tanto en España como en el extranjero, y la dotación variaba en función del lugar de destino (siempre mayor en el extranjero que en el territorio nacional).

Estas ayudas había que solicitarlas telemáticamente desde la propia web del Ministerio. Un consejo: NUNCA dejéis el rellenado de la solicitud para el último día. NUNCA, repito. Los que tengáis alguna experiencia en esto sois muy conscientes de la inmensa cantidad de fallos que puede llegar a tener un sistema telemático, y siempre en los momentos más inoportunos jeje Yo me quedé fuera de una convocatoria porque los tres últimos días del plazo de solicitud el sistema estuvo caído. Afortunadamente, 2 llamadas al ministerio, una decena de emails y una carta con un anexo de 12 hojas con el intercambio de emails con el encargado para solucionarlo me permitieron entrar 😛

Pero no basta solamente con hacer la solicitud. Normalmente hay que presentar un pequeño proyecto, justificando la necesidad de la estancia breve: qué vas a hacer allí y por qué no lo puedes hacer en tu centro, entre otras cosas. Yo iba a aprender a analizar muestras de esperma, ya que teníamos un microscopio en nuestro departamento pero nadie sabía usarlo realmente. Y en el Museo de Historia Natural de Oslo hay mucha gente trabajando en el tema, tanto realizando análisis morfológicos como de parámetros de movimiento. Así que era el sitio perfecto 😉

Por último, también necesitas una invitación del centro  que te va a acoger (en mi caso el Museo) firmada por la persona que te va a tutorizar la estancia breve. Esto puede sonar a un gran problema, pero una carta educada a la persona con la que te gustaría trabajar comentándole que quieres realizar una estancia breve en su centro suele bastar. Yo nunca tuve el menor problema en ninguna de las 3 estancias que hice: Almería (España), París y Oslo. Además, esa persona no tiene que pagar por ti (sólo que el material que uses) ya que vas subvencionado con una beca.

2. Preparando el viaje

Estas estancias breves te permitían estar entre dos y seis meses en un centro extranjero. Eso implica mucha preparación y mucha logística. Yo me fui desde el 2 de enero hasta el 3 de marzo. Eso implicaba buscar los vuelos de avión (la beca me proporcionaba también 600€ en concepto de bolsa de viaje), sitio para alojarme, comprar MUCHA ropa de abrigo (en los dos meses que estuve la temperatura mínima fue de -25ºC y la máxima de 2ºC, y la media de alrededor de -12ºC) y hacer el cambio de moneda entre otras cosas (en Oslo no se usa el Euro, sino la Corona noruega).

Empieza la búsqueda de alojamiento con mucho mucho tiempo de antelación (¡meses!). Busca en foros, en portales web de la zona, pregunta a tu supervisor allí… Prueba todo y ten paciencia. En mi caso tardé como un par de meses en encontrar un sitio que resultó perfecto: pequeño, relativamente barato (725€/mes por un apartamento de una habitación tipo loft; ¡Oslo es tremendamente caro!) y muy cerca del Museo (a tan sólo 5 minutos andando).

La ropa me la compré en Badajoz y me pertreché bien. Además, como me gusta la montaña, decidí gastarme algo más de dinero y comprarme ropa de abrigo de calidad. La mayor parte de todo ello aún me dura a día de hoy (casi 5 años después). Y no me arrepiento. Pasé unos dos meses la mar de calentito 😛

3. Llegando a Oslo

Si viajas mucho, sabrás que hacerlo con maletas enormes puede ser toda una peripecia: cargar con ellas de un lado a otro, que te las extravíen, que te las roben…. Así que intenta ir todo lo ligero que puedas (lo cual no será mucho si te vas varios meses). Infórmate previamente de las conexiones entre los aeropuertos o estaciones y la ciudad, así como de sus horarios. Hacerlo sobre el terreno puede ser un caos absoluto y seguramente terminarás a la carrera, cargado de maletas y perdiendo el tren o bus en el último momento (lo digo por experiencia :P).

Una vez en Oslo, mi supervisor tuvo la amabilidad de recogerme en la estación de tren de Oslo y acercarme a mi apartamento. Y yade paso le di unas muestras de esperma de pájaros que había transportado en mi maleta. Por cierto, infórmate bien de lo que puedes llevar o no en el equipaje, no vaya a ser que te encuentres explicando a un agente de la aduana por qué hay extrañas y variopintas muestras biológicas en tu maleta 😛

Parque Vigeland
Aunque se vaya a trabajar hay que aprovechar para descubrir las maravillas que esconde cada ciudad 😉

Una vez cómoda y cálidamente instalado, dediqué el resto del día a explorar la ciudad. Localicé el camino más corto hacia Museo, fui a la oficina de turismo a por un mapa, y pateé un poco la zona, para familiarizarme con la ciudad. Así, al día siguiente, mi primer día de trabajo, puede salir directamente andando y llegar unos minutos antes de la hora fijada.

3. Adaptándome a la ciudad y al ritmo de trabajo

Aunque el desplazamiento no siempre conlleve un jet lag, a veces no te va a resultar fácil hacerte con los horarios del lugar donde vives. Los españoles tenemos fama de comer y cenar tarde, muy tarde. Y al irme a Olso pasé de comer a las 15:00 a hacerlos a las 12:00 y de cenar a las 23:00 a adelantarlo a las 18:30.  Es otro ritmo totalmente distinto. Y eso es aplicable también al trabajo, por supuesto. Entraba a las 8 u 8:30 y salía a las 17:00. Entraba de noche y salía de noche (los días son muy cortos en invierno), y como trabajaba en un sótano no veía la luz del día entre semana. A veces salía fuera a comer sólo por ver algo de sol (cuando las nubes  y las nevadas me lo permitían). Viniendo de la soleada España la primera semana de tinieblas se me hizo dura 😛

También la gente es distinta y la forma de relacionarse con y entre ellos. Al principio me chocaba mucho que cuando comíamos todos en una sala la gente venía y se iba sin decir hola o adiós. O el hecho de que los jefazos no tuviesen su sitio favorito elegido, sino que cada cual se sentaba donde quería. Y como no, la forma de saludar cuando te presentan a alguien. En España lo típico es estrechar la mano si es un chico y dar dos besos (uno en cada mejilla) si es una chica. Nunca te presentes así en el Norte si no quieres que te miren raro 😛 Un breve apretón de manos es más que suficiente. Y es que eso del contacto físico no se lleva demasiado por allí por el norte. Así que toma buena nota de las costumbres locales y trata de seguirlas y respetarlas. Como se suele decir, allá donde fueres, haz lo que vieres.

Además cambiaba también la forma de trabajar. En España estaba acostumbrado a entrar más tarde, hacer una parada para el café a media mañana, irme a casa a comer durante un par de horas, y seguir trabajando por la tarde. Aquí tomábamos un café a las 9, comíamos a las 12 en media hora, otro café a las 15:00 y para casa a las 17 o 17:30. Cuando a las 19:00 ya había cenado resulta que me quedaba un montón de tarde libre que la dedicaba a conocer un poco la ciudad. Realmente me encanta ese horario europeo, pero es llegar a España y el primer día pierdo esas buenas y productivas costumbres 😛

4. Integrándome

Dependiendo del país a donde vayas las costumbres son bastante distintas y, a veces, puede ser complicado entrar dentro del círculo social de tus compañeros de trabajo. Yo tuve bastante suerte.  Aunque la primera semana tuve que mandar un correo así en general a la gente que había conocido para ver si alguien se animaba a salir por Oslo en lo que fue una autoinvitación flagrante, pronto me empecé a llevar bien con unos cuantos.

Sin embargo, tampoco me fue fácil salir tantas veces y hubo momentos en los que me sentí un tanto solo. Si eres una persona muy social estas estancias breves pueden hacerse algo duras en ocasiones. Pero nada que no puedas solucionar con un poco de desparpajo por tu parte 😉

5. Trabajando

A eso había ido, ¿no? 😛 Y de hecho fue la parte más fructífera de todo. Aprendí a tomar muestras de esperma de aves, a hacer análisis morfológicos, análisis de motilidad espermática (muy por encima) y fui coautor de un artículo gracias a las muestras que estudié allí. Además, una vez que hube terminado de analizar las muestras que traje, me ofrecieron analizar otras procedentes de aves de Chernobyl, lo que desembocaría más adelante en otro par de invitaciones a ir a Oslo (con billete y alojamiento pagados) y un segundo artículo, éste como primer autor.

Mesa de trabajo con muestras de esperma de aves
Todo listo para analizar unas cuantas muestras de esperma. Por raro (y ordenado) que parezca, esa era mi mesa de trabajo 😛

Como puedes imaginar, todo ello me permitió hacer no sólo buenos contactos, sino auténticos amigos con los que mantengo una excelente relación hoy en día y que, por avatares del destino, he podido encontrármelos cuando menos lo esperaba. Las consecuencias de tu trabajo y de los contactos que inicies en estas estancias pueden verse muy amplificadas en el futuro, como fue mi caso. Así que no pierdas ninguna oportunidad de conocer gente y de colaborar en lo que sea 😉

6. La vuelta a casa

Y todo lo que comienza tiene un final. Así que, pertrechado con un montón de experiencias, nuevos conocimientos, algunos amigos y un montón de recuerdos, tomé el camino de vuelta a casa. Pero ahí no acaba la estancia. Como había ido con una beca, tenía que hacer un pequeño informe con los resultados obtenidos durante la estancia. Y enviarlo todo de nuevo al Ministerio. Además, tenía que llevar los billetes originales para que me reembolsaran el dinero del viaje. Y es que, con estas becas, normalmente te toca adelantar la pasta. Así que infórmate bien cuando las solicites, no vaya a ser que te encuentres con que te pagan DESPUÉS de la estancia, con el considerable gasto que supone, especialmente en lugares tan caros como Oslo.

Y aquí termino este breve resumen de mi experiencia con las estancias breves en el extranjero. Sólo añadir que lo que uno aprende, vive y experimenta en esos sitios no se paga con nada. Aparte del bagaje de conocimientos, técnicas y algún que otro artículo que te puedes traer de vuelta a casa, claro 😉 Por eso, te recomiendo encarecidamente que, si puedes, realices todas las estancias en el extranjero que te sea posible. Te resultarán muy valiosas a nivel curricular, pero la experiencia personal y profesional que conseguirás no las obtendrás por otros medios.

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Has hecho alguna estancia breve? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Te estás planteando realizar una? ¿Cuáles son tus expectativas? Estoy deseando que me lo cuentes en los comentarios o por las distintas redes sociales 😉

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, biólogo, doctorado, esperma de aves, estancias breves, oslo, viajes

9 trucos útiles para hacer búsquedas bibliográficas que nunca fallan

15/10/2015 by Bichólogo 15 comentarios

Siempre estamos buscando información: en el trabajo, en casa, tomando unas cervezas (¿cuántas discusiones has ganado a tus colegas gracias a Google y al móvil? :P). Pero a nivel científico y profesional esas búsquedas se vuelven algo muy serio y hacerlas bien es absolutamente fundamental. La calidad del trabajo que realices dependerá en su mayor parte de lo exhaustiva y adecuada que haya sido la búsqueda de información.

Algunos trucos para mejorar tus búsquedas bibliográficas

¿Pero quién nos enseña a buscar referencias bibliográficas? ¿Qué herramientas podemos usar? Pues si nadie lo ha hecho aún, hoy voy a darte unas pautas que te ayudarán a realizar una potente búsqueda bibliográfica 😉

¿Por dónde empiezo?

Buena pregunta. Puede que estas primeras indicaciones te parezcan absurdas, pero me he encontrado con tantísima gente que no sabe buscar correctamente información, tanto en el mundo real como por internet, que creo necesario al menos nombrarlas. Por si acaso 😉

1. Empieza delimitando lo que realmente necesitas buscar

No es lo mismo buscar sobre aves que sobre la cría cooperativa del rabilargo (Cyanopica cyanus) en las dehesas extremeñas de la comarca del Jerte. La cantidad de resultados de la primera búsqueda sería abrumadora, mientras que recopilar información sobre la segunda temática nos ahorraría multitud de artículos, webs y libros que hojear. Trata de ser todo lo conciso posible. Si te pasas, siempre puedes ampliar el campo de búsqueda y estarás perdiendo menos tiempo que si tienes que acotar entre toda la información que ya has recopilado.

2. Establece el nivel de detalle que necesitas

No es necesaria la misma cantidad ni la misma calidad de la información que necesitas para realizar un trabajo de biología en el instituto que para publicar un artículo científico en Nature o para realizar un informe ambiental para cualquier entidad. Y no van a requerir ni el mismo nivel de exhaustividad ni la misma dedicación.

Bien es cierto que en estos casos es mejor pecar por exceso que por defecto y ante la duda es mejor que hagas una búsqueda «demasiado buena» a no un trabajo mediocre. Sin embargo, una búsqueda bibliográfica intensa puede consumirte muchas muchas horas: no sólo es encontrar la información, es leerla, procesarla y prepararla para introducirla en el trabajo o el documento que estés realizando. ¿Para qué echarle tres días de trabajo si lo que te piden se puede realizar perfectamente en una tarde?

Pese a todo, tengo una mala noticia para ti. Cuanto más avances en tu formación y cuanto más te acerques al ámbito académico y de investigación, más y más complejas, largas y difíciles se volverán tus búsquedas de información. Pero no te creas, fuera del ámbito universitario también tendrás que realizar muchos documentos y emplearás distintas metodologías que harán que tengas que manejarte con soltura en esto de buscar información, aunque normalmente no se lleguen a los niveles de la investigación científica.

¿Pero qué herramientas uso?

Pues como siempre suele ocurrir cuando hablamos de técnicas, cada maestrillo tiene su librillo. Hay muchas formas de buscar información ahí fuera, usando distintas páginas, programas o libros (sí, también se siguen usando hoy en día :P). Así que yo te voy a hablar de las que me resultan más útiles a mí, las que yo empleo en mi día a día. Estáte atento 😉

3. El buscador es tu amigo

Si no tienes ni repajolera idea de un tema y quieres hacerte con una visión general lo mejor es realizar una búsqueda rápida en Internet. Google, DuckDuckGo o Wolfram Alpha (aunque este último no es un buscador al uso) pueden servirte de punto de partida.  La Wikipedia puede ser una buena manera de adquirir algunas nociones generales. Suele estar bastante actualizada y la calidad de sus artículos es, en general, buena. Además suele incorporar algunas citas, que podrían servirte para descubrir otras publicaciones a las que puedes acudir buscando ampliar la información.

Esta es una buena opción para trabajos escolares o universitarios a nivel muy básico. Pero debes tener en cuenta que siempre vas a tener que apoyar la discusión de tus resultados, la metodología o la introducción de tu trabajo en publicaciones anteriores. Y si es a nivel científico se va a ser casi indispensable que sean de revistas incluidas en el JCR y con revisión por pares. Así que, si el trabajo requiere un mínimo de seriedad, NUNCA uses la Wikipedia a modo de referencia bibliográfica. Y lo mismo te digo para cualquier otra página web (incluida esta :P). Sólo fuentes contrastadas en publicaciones oficiales y/o serias.

4. Explora Google Scholar

Todo el mundo sabe que Google es especialistas en buscar información. Es el buscador por excelencia, hasta tal punto que mucha gente lo identifica con Internet mismo y lo usa como puerta para asomarse a la Red. Y desde luego que Google sabe de ciencia. Tanto que tiene su propio buscador específico: Google Académico (O Scholar, según los países).

Google Scholar
Éste va a ser uno de tus grandes aliados en lo que a búsquedas bibliográficas se refiere. Familiarízate con él 😉

Su manejo es extremadamente simple. Puedes hacer una búsqueda simple poniendo los temas que te interesan y te sacará un listado de artículos científicos en los que aparecen eso términos. Posteriormente puedes filtrar los resultados por año, por relevancia, por idioma…

Pero también puedes hacer búsquedas más complejas: por título, por autor, por año, por revista… Todo en unos pocos clics y con enlaces a los artículos en sus respectivas revistas (a los que podrás acceder si estás suscrito a la revistas o si ese artículo está publicado en abierto). Si no tienes acceso tú, siempre puedes echar un ojo a la web de tu universidad, que suelen estar suscritas a muchas revistas. Y si no, siempre hay otros métodos para conseguir artículos.

Si usas Google Scholar debes asegurarte que el artículo que consigues es la última versión, ya que a veces enlazan a manuscritos sin revisar ni corregir. Así que debes tener ojo con lo que te bajas 😉

Es una herramienta muy potente que no tiene nada que envidiar a otras bases de datos que requieren de una cuenta institucional para acceder a ellos. Además puedes crear alertas personalizadas para que te envíen todas las nuevas publicaciones sobre un determinado tema, un determinado autor…  así como seleccionar la frecuencia con la que las recibes.

5. Usa el acceso de tu universidad

Normalmente las universidades suelen estar suscritas a determinadas revistas y a determinadas bases de datos bibliográficas, como pueden ser Web of Science o Scopus. Yo casi siempre he trabajado con la primera, aunque creo que ahora se empieza a usar más la segunda. El funcionamiento es similar al de Google Scholar. Puedes buscar por palabras, autor, año, revista, etc. y también colocar alertas para cada vez que un artículo cumple las condiciones de búsqueda que has establecido.

Con frecuencia los resultados siempre apuntan a la revista donde se ha publicado, aunque también puede hacerlo al servicio que almacena los PDF’s, que no tiene por que ser la misma página de la revista, como es el caso de Jstor. Si tu universidad está suscrita a esas revistas y/o servicios, podrás descargalos directamente. Si no, te tocará buscarlos por otro lado 😛

6. Usa la biblioteca de tu universidad o grupo de investigación

¿Una biblioteca física en este mundo digital? Pues sí, las bibliotecas siguen siendo esos templos del saber analógico, donde es probable que haya ejemplares físicos de alguna de las revistas que te interesen. Muchos grupos de investigación también se suscriben para recibir revistas físicas (aunque cada vez menos). Pero si lo que estás buscando es información en libros, este va a ser tu sitio.

Normalmente no es fácil acceder a los libros online, así que darse un paseo de cuando en cuando por la biblioteca te puede ayudar a recopilar mucha información de calidad. Y gratis. Además, nunca está de más desempolvar las técnicas de búsqueda tradicionales, sin necesidad de recurrir al socorrido ctrl+F para buscar en una página web 😛

¿Y ahora qué hago con todo esto?

Buscar la información es sólo la primera parte. Ahora tienes que organizarla. Pero bueno, ahí cada uno tiene su propio método, así que lo mejor será que descubras el tuyo. Por mi parte, te voy a comentar un par de técnicas que yo utilizo.

7 .Filtrado de la información

Antes de ponerte a descargar como un loco todo lo que coincida con tu búsqueda tienes que hacer una pequeña criba. El título del artículo o libro ya te dará una buena pista de si vas por el buen camino jeje Pero muchas veces no es suficiente. Así que toca echar una ojo a los abstracts. Ahí encontrarás toda la información resumida, incluida la metodología básica, los resultados y las conclusiones del trabajo. Perder unos minutos en leerse un abstract te puede ahorrar MUCHO trabajo. No seas vago 😉 😛

Biblioteca

8. Encontrar lo importante

Una vez que tienes todos los libros y papers que te interesan toca leerlos. Y para eso no hay excusa jeje Todas las partes de un artículo son importantes, pero a la hora de extraer la información, yo normalmente me centro en dos apartados fundamentalmente:

  • La discusión: ahí se va a hablar sobre los resultados pero, sobre todo, de su interpretación. Ésta es la parte fundamental del paper, el meollo científico. Echando un ojo a la discusión podrás saber qué conclusiones han sacado los autores y qué aporta dicho trabajo al conocimiento científico.
  • La introducción: si estás buscando información sobre un tema concreto, leer este aparto de un paper te va a proporcionar multitud de referencias a otros trabajos del mismo campo. Una pequeña mina de información, especialmente en los artículos de revisión sobre una determinada manera. Cada cita de la introducción es un pequeño hilo del que puedes tirar hasta encontrar nuevas fuentes de información.

¿Esto significa que no te tienes que leer el resto del artículo? Por supuesto que no. Necesitarás controlar todo lo posible sobre esa materia. O incluso quizás estás buscando una determinada metodología, por lo que sería a la sección de materiales y métodos a la que deberías recurrir en primer lugar. Pero en fases tempranas, cuando estás clasificando toda esa información, te puede ahorrar bastante tiempo. Luego ya te leerás en profundidad los que más te interesen o todos los que tu tiempo te permita 😉

9. Organizar la información

Una buena búsqueda bibliográfica sobre un tema puede terminar arrojando sobre tu mesa decenas de artículos y libros. Si dejas que se acumulen sin control no habrá manera de encontrar lo que necesitas. Por ello, y aunque existen métodos tradicionales como los archivadores, yo te aconsejo que uses un gestor de referencias bibliográficas.

Estos programillas no sólo te van a permitir poner algo de orden en todo el material recuperado, si no que te permitirá hacer búsquedas rápidas dentro de los documentos, clasificar en carpetas, con etiquetas, por autores, por año… Y en algunos casos incluso anotar y subrayar los PDF desde el mismo programa.

Y si finalmente empleas toda esa información para crear un documento (ya sea un paper o un informe o lo que se te ocurra) te pueden ayudar a la hora de citar esas referencias y darles formato, ahorrándote mucho, muchísimo tiempo. Hay muchos ahí fuera: Endnote, Zotero o CiteULike son algunos de los más conocidos. Sin embargo, y como ya os he dicho en otra ocasión, Mendeley es mi favorito. Elige el que más se ajuste a tu flujo de trabajo, pero elige uno. Y cuanto antes, mejor. Te ahorrará muchísimo tiempo y trabajo, créeme.

Y bueno, con estas 9 pautas creo que te puedes enfrentar a cualquier búsqueda de información. Algunas son muy básicas, otras no tanto. Pero es sorprendente cuánta gente no sabe buscar adecuadamente información. Y más sorprendente aún que en muchas universidades no se preste atención a esto y no se enseñe nada al respecto (al menos en mis tiempos :P).

¿Cuál es tu experiencia haciendo búsquedas? ¿Añadirías algún otro truco? ¿Eliminarías algún paso? Cuéntame tu técnica y así entre todos aprenderemos mucho más 😉 ¡Te espero en los comentarios!

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: bibliografía, investigación, papers, publicaciones

¿Qué es una estancia breve y por qué desearás hacer una tras leer este post?

05/08/2015 by Bichólogo 33 comentarios

Hoy voy a hablar un poco de las estancias breves: qué son, para qué sirven y cómo afectan a tu trayectoria profesional. Y os hablaré un poco, a modo de ejemplo, de algunas de las estancias que yo he realizado. Si eres investigador, estás planteándolo o si tienes en mente una tesis doctoral presente o futura, este post te va a interesar especialmente 😉

¿Por qué son importantes las estancias breves para el investigador?

¿Qué es una estancia breve?

Hoy en día hay dos grandes valores con los que debes engalanar tu currículo si te quieres dedicar a la investigación: las publicaciones y las estancias breves. Sin ellas no eres nadie en el mundo de la ciencia. Deben ser una prioridad para ti, si te quieres dedicar a esto. Las publicaciones hablan sobre tu trabajo; las estancias breves sobre tu preparación, lo bien relacionado que estás, tu interés por aprender y tu habilidad para trabajar e integrarte con distintos equipos.

Las estancias breves son estadías cortas de duración variable en la que el investigador, o sea tú ;), pasa a formar parte del grupo de investigación anfitrión de manera puntual durante ese período de tiempo. Esto es muy común durante la tesis, cuando se emplean estas estancias breves en aprender nuevas metodologías para aplicar en el desarrollo de la tesis. Estas estancias suelen subvencionarse con becas y no van asociadas a contratos. Son colaboraciones.

¿Para qué sirven?

Pues como ya te he comentado, son muy útiles para aprender nuevas metodologías o usar equipamientos que no están presentes en el centro al que estés adscrito. Pero las posibilidades que te ofrece una estancia breve van mucho más allá:

1. Nuevas formas de trabajar

Como se suele decir, cada maestrillo tiene su librillo. La metodología de trabajo no es igual en un laboratorio que en otro, o en distintas universidades. Así que, si existe este tipo de variación «local» imagina como puede cambiar todo a nivel internacionales. Desde la forma de organizarse hasta como cambia una metodología y la forma de aplicarla de un sitio a otro puede variar de forma drástica. Aprende de la forma de trabajar de otros e integra lo más importante en tu propio flujo de trabajo 😉

2. Publicaciones

Publicar es fundamental, ya lo sabes. Pero el hecho de publicar con gente distinta a tu propio grupo de investigación es muy interesante. Te da más caché, puedes explorar nuevos temas o ramas que desconocías y te abre puertas a futuras publicaciones y colaboraciones. Todo son ventajas.

3. Practicar idiomas

Si la estancia tiene lugar en un centro extranjero… ¿qué mejor oportunidad para lanzarte a aprender el idioma? Ya sabes que, a nivel científico, el inglés es fundamental. Así que debes practicar y mejorarlo en toda ocasión que lo permita. Pero si además tienes la opción de aprender el idioma local y te sobra algo de tiempo (lo cual no es demasiado común :P), mejor aún. Aprovecha todas las oportunidades de aprender una lengua. Incluso simplemente chapurrear otro idioma puede marcar la diferencia en algunas ofertas laborales.

4. Networking

Sí, sé que me repito, pero nunca me cansaré de insistirte en la importancia de hacer contactos profesionales. [Tweet «Las estancias breves ofrecen un marco incomparable para conocer a profesionales de tu sector«].

Un apretón de manos
Las estancias son unas de las mejores formas de establecer sólidos contactos e incluso buenas amistades

Las oportunidades son inmensas. Al entrar dentro de un grupo de investigación conoces por fuerza a mucha gente. Debes convivir con ellos día a día, así que, de forma natural, los vas conociendo. E incluso vas haciendo amistades. Además, cuanta más gente conozcas, más fácil será integrarte, aprender y, por supuesto, pasarlo bien. Que no sólo de ciencia vive el bichólogo 😉

5. Viajar

Ya sabes que me encanta viajar. Es mi pasión. Y algunos de los mejores viajes los he hecho gracias a las estancias breves. Es verdad que el destino no deberías elegirlo sólo por el lugar en sí, pero ya que vas a un determinado sitio, lo mejor es aprovechar al máximo ese viaje, sea donde sea. Conoce la ciudad donde te mueves. Empápate de su cultura. Mueves por los alrededores, visita monumentos, parques nacionales. Prueba la comida típica (otra de mis actividades favoritas en las estancias breves :P). Allá donde fueres, haz lo que vieres 😉

¿Cómo las consigo?

En España, algunas becas predoctorales llevan aparejadas becas de movilidad. Estas becas te permiten realizar una estancia breve sin tener que empeñar tu casa 😛 Las condiciones varían mucho, pero suelen ofrecer una cantidad de dinero diaria más una bolsa de viajes. Ambas cantidades variarán en función de si la estancia es en España o si es en el extranjero.

Para poder solicitar esa beca suele ser preciso contar con una invitación de alguien en el centro donde se va a realizar la estancia, que será la persona que tutorice tu estancia. Esto puede echar atrás a más de uno, pero no te preocupes, no es tan fiero el león como lo pintan jeje. Yo he realizado tres estancias breves y nunca me pusieron el menor problema. Simplemente escribí a las personas en cuyo trabajo estaba interesado y les dije que quería realizar una estancia breve con ellos. Ninguno me puso el menor problema.

También puede ocurrir que, sin necesidad de beca, alguien interesado en tu trabajo o gracias a pasadas colaboraciones pueda invitarte a realizar una estancia breve en su centro. En este caso probablemente tengas que rascarte un poco el bolsillo y pagar parte de la estancia. Establece claramente las condiciones previamente. En general, si te invitan, el centro receptor suele proporcionarte alojamiento y pagarte el viaje, aunque todo depende del presupuesto y la buena voluntad disponibles por parte de tu anfitrión.

Mi experiencia

Yo he realizado, entre otras, una estancia breve en el Museo de Historia Natural de Oslo en 2011. El objetivo era aprender a hacer análisis morfométricos de espermatozoides, pues en mi laboratorio teníamos un microscopio preparado para ello pero no había nadie que tuviese experiencia en ese campo.

Así que, durante dos meses,  analicé unas muestras de esperma de aves que traje de España y varias muestras que pertenecían al museo, y escribimos un artículo al respecto. Al año siguiente, cuando yo ya hacía bastante tiempo que había vuelto a España, recibieron más muestras y, dado que yo había analizado las anteriores, me ofrecieron volver de nuevo para encargarme de éstas.

Mesa de trabajo con muestras de esperma de aves
Todo listo para analizar unas cuantas muestras de esperma. Por raro (y ordenado) que parezca, esa era mi mesa de trabajo 😛

Aunque no me pagaban un sueldo, sí que cubrieron el alojamiento y los billetes de avión. Invertí mi dinero, sí, pues tenía que pagarme yo la comida, pero afiancé buenos contactos y conseguí una nueva publicación. Y por azares del destino, gracias a esta última publicación fui invitado a pasar una semana en la Universidad de Bielefeld (Alemania). Que a su vez ha hecho surgir nuevas oportunidades y colaboraciones.

Como ves, algo aparentemente simple, como aprender una determinada técnica, puede dar lugar a caminos y conexiones insospechadas. Por esa razón, si tienes la oportunidad de realizar alguna estancia en algún centro (extranjero o nacional) distinto al tuyo, no lo dudes. Hazla. Y aprovecha al máximo. Intenta conocer al mayor número de personas, haz amigos, aprende todo lo que puedas, no sólo aquello que has ido a estudiar, colabora  con la gente y, sobre todo, disfruta.

No sólo es importante divertirse con el trabajo que haces, sino también con la ciudad en la que estés, con los compañeros de trabajo, con el entorno natural… Pues la experiencia de una estancia breve no es sólo a nivel académico, sino también personal. Por ejemplo, durante otra de mis estancias, en la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería, logré subir al Mulhacén, el pico más alto de la Península Ibérica, con unos compañeros. Y también descubrí los deliciosos placeres culinarios de algunos bares de tapas de la ciudad, así como el maravilloso paisaje del Cabo de Gata. Siempre hay muchas cosas que hacer más allá de la ciencia, estés donde estés 😉

Ahora te toca a ti ;) ¿Has estado en alguna estancia breve? ¿Piensas realizar alguna? ¿Cómo funcionan en tu país? Estoy deseando leerte en los comentarios o por las redes sociales 🙂

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: doctorado, estancias breves, investigación, viajes

  • Página 1
  • Página 2
  • Ir a la página siguiente »

Footer

Design

With an emphasis on typography, white space, and mobile-optimized design, your website will look absolutely breathtaking.

Learn more about design.

Content

Our team will teach you the art of writing audience-focused content that will help you achieve the success you truly deserve.

Learn more about content.

Strategy

We help creative entrepreneurs build their digital business by focusing on three key elements of a successful online platform.

Learn more about strategy.

Copyright © 2026 · Genesis Sample On Genesis Framework · WordPress · Acceder