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El Bichólogo

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Guía práctica para crear tu primer póster en un congreso

21/07/2016 by Bichólogo 34 comentarios

Ya te he contado muchas veces lo importante que es difundir y comunicar los resultados de las investigaciones en biología. Dada la gran competitividad que hay en la Academia, no todo el mundo tiene la posibilidad de publicar tantos artículos científicos como quisiera. Por eso los congresos se sitúan como una de las mejores alternativas para divulgar esos resultados que, aún siendo preliminares, pueden tener suficiente entidad como para resultar interesantes o prometedores. En un congreso se puede participar de distintas formas, pero lo más normal es que tu exposición sea por medio de un póster.

Haz tu primer póster científico con garantías

Así que los pósteres cuentan también como publicaciones científicas, aunque no tengan la misma categorías que los artículos científicos. Además, hoy en día se encuentran más devaluados que hace unos años, pero aún así pueden darte esas décimas extra que te pueden ayudar en un proceso de selección.

Normalmente, todos los congresos que admiten pósteres reservan cierta cantidad de tiempo cada día para que los asistentes puedan visitar todos los pósteres expuestos. Así que, como ves, se trata de una excelente plataforma desde la que impulsar la divulgación de tu investigación. Sin embargo, dadas las peculiares características de este medio de difusión, debes saber diseñarlos muy bien, de modo que sean claros, concisos y atractivos. Lo cual no siempre es fácil de combinar. Yo no soy ningún experto en esto de hacer pósters para congresos pero te daré algunas indicaciones generales que te ayudarán a preparar los tuyos 😉

1. Conoce la mente de tu público

Como tú mismo te habrás dado cuenta, últimamente estamos tan saturados de información que nos cuesta cada vez más enfocarnos en algo. Se suele decir que tenemos entre 6 y 10 segundos para atraer la atención de nuestro espectador, si no lo perderemos. Y que es complicado que un lector, de pie frente a nuestro póster, aguante más de 40 segundos leyendo si el tema no le interesa mucho. Por eso debemos capturar su atención.

Debes tener en cuenta que casi todas las sesiones de pósters tienen lugar en los descansos, cuando mucha gente anda distraída con el café, hablando con compañeros o simplemente estirando las piernas. Sí, habrá muchas personas deambulando entre los pósteres, pero estarán distraídas, incluso si están echando un vistazo a los pósteres. Tendrás que atraer su atención, hacer que se fijen en tu póster, incluso desde lejos, si hay gente delante o si sólo pasan sus ojos fugazmente sobre él. Y como te imaginarás, eso no es tarea fácil.

2. La morfología de un póster

Un póster no es más que un tipo de publicación científica. Por tanto, lo mejor es seguir la estructura tradicional que tienen este tipo de trabajos:

Cabecera

Este apartado incluye el título, lo autores y, a menudo, el logo o escudo de la entidad donde se ha realizado la investigación. Es uno de las partes fundamentales del póster, pues un buen título puede ayudarte a despertar la curiosidad del lector. Pero también al contrario, haciendo que deseche inmediatamente tu póster sin darle siquiera una oportunidad. Por tanto, el título ha de ser claro, descriptivo y tan corto como sea posible (pero no más :P).

Se pueden emplear distintos recursos para hacer el título más interesante:

  • Juegos de palabras: crean cierta complicidad, despiertan la curiosidad y pueden resultar divertidos e invitar a  la lectura. Pero ten cuidado, pues requiere un equilibrio muy preciso para que no de imagen de falta de seriedad o incluso de rigor. Recuerda que, al fin y al cabo, estás en un congreso científico, donde se reúnen decenas o centenares de profesionales de tu sector.
  • Sentido del humor: igual que el anterior, aunque corres el riesgo de que no te tomen en serio. Sin embargo, es una buena forma de captar la atención
  • Sé descriptivo: los más tradicionales. Simplemente expones tu trabajo de la forma más sucinta y clara posible.
  • Usa los resultados: el título describe el principal resultado o conclusión de tu estudio. Esto hace que tu público sepa exactamente de qué se trata y de si le interesa.
  • Cualquier combinación de lo anterior y cualquier otra cosa que se te ocurra 😉

Introducción

Muy breve, que ponga en contexto la investigación. Puede hablar de las razones que la han motivado y de los objetivos que persigue. Si has captado la atención del personal con el título, aquí tienes la oportunidad de atarlos de una vez o de perderlos definitivamente.

Metodología

Explicando los procesos llevados a cabo, los protocolos seguidos y los materiales empleados. Todo de forma muy resumida, clara y concisa. Normalmente, la mayoría de la gente sólo leerá esto por encima (si es que lo lee) pero habrá gente interesada que prestará mucha atención a cómo has desarrollado tu trabajo.

Resultados

Una de las partes principales de un póster. Aquí sólo deben aparecer los principales, aquellos que destacarías. Y siempre que puedas hacerlo, represéntalos gráficamente en vez de por medio de tablas, números o textos.

Conclusiones

Posiblemente la parte más importante del póster, aunque en ocasiones se puede fusionar con el anterior. Contiene la interpretación de los resultados, así como posibles hipótesis o ideas para futuros proyectos. Si les ha interesado el título a menudo saltarán aquí a ver cuáles son los logros de tu trabajo.

Bibliografía

Aunque es fundamental en cualquier documento científico, por razones de espacio a veces ni siquiera aparece en los pósteres. Cuando sí lo haga deberá ser muy corta, sólo con los trabajos mencionados explícitamente en el póster.  Y no habría contener más de 10 referencias bibliográficas.

2. El software

Hay numerosos programas que te pueden ayudar a crear tu póster. Desde el Photoshop, pasando por el Adobe InDesign, el CorelDraw. Mi consejo es que no te compliques la vida y que uses PowerPoint (o sus alternativas libres), que es muy fácil de manejar, te permite agrupar y desagrupar elementos gráficos y de texto, personalizar todos los colores, elegir cualquier tipo de fuente y trabajar en cualquier tamaño. Y todas las copisterias e imprentas lo tienen instalado en sus ordenadores. Además, este programa también te permite exportarlo a PDF, con lo que tienes un formato estándar que te evitará que se desconfigure si se abre con una versión más antigua que la empleada para su elaboración.

Uno de los mejores programas para crear cualquier cosa, especialmente si eres nulo para el diseño, como me pasa a mi, es Canva. El plan gratuito te sobra y te basta para hacer la mayor parte de los diseños que necesites. Sencillo, potente y muy fácil de manejar, con montones de combinaciones predefinidas de colores, texto, plantillas… Para que no te tengas que romper la cabeza y puedas centrarte en lo que realmente te importa, que en este caso es tu póster. Échale un vistazo 😉

También puedes explorar Piktochart, una herramienta pensada para hacer infografías que quizás pudiera resultar interesante en este ámbito. Yo no la he probado aún, así que no sé si será aplicable a la realización de pósteres científicos. Si lo manejas bien se pueden conseguir resultados muy visuales, pero el resultado final se aleja bastante de un póster «tradicional» (con sus cosas buenas y sus cosas malas). Pero tengo pendiente probarlo a fondo y seguramente pronto empiece a usarla en el blog. Si ya la usas o si vas a hacerlo, cuéntamelo en los comentarios 😉

3. El mensaje

Ya te he dicho que dispones de muy poco tiempo para atraer a tu lector. Por eso, en tan sólo un vistazo, la persona que pase frente al póster debería saber de qué va y si le podría resultar interesante o no. Porque, aunque no creo que sea necesario decirlo, debes asumir que tu póster no le va a interesar a todo el mundo.

Lo primero a tener en cuenta es que debería predominar el apartado gráfico frente a la cantidad de texto. Si tu póster es un mazacote compacto de letras la gente huirá de él como de la peste. Pero no sólo debe contener numerosas gráficas, tablas o imágenes, sino que además debe contener espacio en blanco, o lo que es lo mismo, sitios donde «descansar la vista». Cuando nos enfrentamos a un texto con párrafos muy largos, por ejemplo, tendemos a cansarnos  y a perder el foco de atención antes que si el mismo texto está divido en párrafos más cortos. Es algo meramente psicológico, sí. Pero ocurre 😉

Si combinamos bien el texto, la parte gráfica y los espacios en blanco, el póster no sólo será más atractivo y lucirá más profesional, sino que su lectura será mucho más descansada y habrá muchas más posibilidades de que nuestro impaciente lector se quede hasta el final 😉

Con estos consejos en mente, ahora puedes empezar a escribir tu texto. Para ello, el lenguaje siempre ha de ser claro y preciso. No uses palabras, perífrasis o circunloquios innecesarios. Llama a las cosas por su nombre, huye de toda la jerga técnica que no sea absolutamente necesaria y evita en la medida de lo posible las abreviaturas y acrónimos. Si alguien no los conoce y tiene que buscar en el póster o peor aún, en internet lo que significa lo más probable es que se vaya a otro póster. ¡Que se le acaba la hora del café! 😉

Por supuesto, evita las faltas de ortografía, las subordinadas complicadas y los tiempos pasivos. Escribe en forma activa y con frases cortas y ágiles. Esto es especialmente importante cuando escribes en otro idioma, como el inglés. No sólo es más fácil que cometas algún error gramatical, sino que oscurecerás la comprensión de aquellas personas que no dominen la lengua. Recuerda facilitar siempre las cosas al lector. Esa debe ser tu obsesión.

Y a colación de lo anterior, ve asumiendo que la mayor parte de las veces tendrás que publicar tu póster en inglés, especialmente en el caso de congresos internacionales. Así que ve practicando, que nunca me cansaré de decirte lo importante que es dominar la lengua de Shakespeare en nuestra profesión.

Finalmente, el tamaño de letra debe ser adecuado. Usa las negritas en los títulos de la cabecera y de cada apartado, que también pueden ser de mayor tamaño que el resto del texto. Los pie de foto, si los hay, pueden tener también un menor tamaño de letra que el texto general. Incluso puedes usar distintas tipografías para los títulos o los apartados. Pero ten en cuenta que el póster debe dar una sensación de unidad, no un conjunto de fuentes, colores e imágenes inconexo.

4. El diseño

Esta suele ser una de las partes a la que los científicos prestamos menos atención y que, sin embargo, puede ser la que más nos ayude a difundir nuestro trabajo. Y es que, como estamos tan obsesionados con el rigor, la exactitud y la seriedad, a menudo menospreciamos el valor de un buen envoltorio.

Tu póster no sólo tendrá que competir con muchísimos otros por captar la atención del público, sino que ese mismo público, además, estará en movimiento y con frecuencia sólo verá el póster desde lejos. Por tanto, si consigues atraer su atención, si logras que se acerque un poco más, ya habrás dado un paso importante para que se quede a descubrir todo lo que tu póster tiene que ofrecerle ;).

La organización de los elementos

Ya te he hablado de los distintos apartados que ha de tener un póster. Y lo mejor es que esos elementos sean claramente distinguibles unos de otros. Por ello, mi método preferido es agruparlos en módulos, encerrando cada apartado en un recuadro. Esto permite a lector escanear de un vistazo cada uno de los apartados y centrarse en el que más le interese en cada momento. Pero también existen otras formas de organizar el contenido:

  • Modular
  • Columnas
  • Un único bloque de texto donde se van integrando las gráficas
  • Imprimiendo los distintos apartados por separados y montándolos directamente sobre el soporte.
  • Lo que te sugiera tu imaginación 😉
Pósters del congreso
Algunos ejemplos de pósteres del último congreso al que fui y que, por distintos motivos, me interesaron.

En el diseño, como siempre, no hay reglas. O al menos no demasiadas. Porque es cierto que el ser humano tiende a escanear los documentos siguiendo una zeta: de izquierda a derecha y de arriba a abajo. O al menos los occidentales, pero puesto que la inmensa mayoría de los congresos internacionales tienen como lengua vehicular el inglés, podemos usarlo como norma general 😛 Y si no te lo crees, echa un vistazo general a este post y fíjate en lo que hacen tus ojos 😉

Por tanto, lo lógico es que la cabecera esté en la parte superior (o superior-izquierda) y las conclusiones en la inferior (o inferior-derecha), quedando así en los lugares destacados de este recorrido visual que todos hacemos de forma inconsciente. El resto de elementos los puedes colocar en ese recorrido según la importancia que les des. Normalmente, el centro del póster es uno de los puntos al que menos atención se le presta en este vistazo general.

Como también te he comentado más arriba, es importante que al componer tu póster dejes espacio suficiente entre cada uno de los elementos. Esto no sólo facilita la lectura, sino que le da un aspecto más limpio, más profesional al póster. Y poner alguna imagen o algún elemento gráfico relacionado con el póster, a modo de adorno, suele quedar muy bien 😉

Los colores

Los seres humanos somos tremendamente visuales. Por tanto, el color no sólo llama nuestra atención, sino que también se asocia con diferentes sensaciones o emociones. Yo siempre he dicho que soy como los ordenadores antiguos, que sólo distingo 16 colores (o menos :P) y encima los combino fatal. Por eso, cuando tengo que realizar un póster, tiro de herramientas que me ayuden, como por ejemplo el selector de esquemas de color de Adobe. Aunque el consejo de alguien con buen gusto también te servirá igualmente 😉

Es fundamental que el contraste entre los fondos y el texto no sea ni demasiado bajo ni demasiado fuerte, pues en el primer caso perdemos legibilidad y en el segundo se produce una fatiga visual. Puedes colocar cada una de las cajas de cada sección en un color, además de poner color al fondo. También puedes usar transparencias, degradados y combinarlo todo de mil formas distintas. Las posibilidades son infinitas. Pero recuerda que el texto debe ser legible y entendible, incluso desde cierta distancia.

Las imágenes

Emplear imágenes puede enriquecer mucho el póster y hacerlo más atractivo. Pero también pueden destrozar la legibilidad, ya que lo continuos cambios de color en una imagen pueden hacer la lectura de un texto bastante complicada. Sin embargo, bien empleadas en combinación con cajas de colores con cierto grado de transparencia y buenas tipografías, pueden dar un resultado de lo más interesante. Y si además añades alguna imagen o ilustración, a modo de adorno, relacionada con el tema del póster puede hacerlo aún más atractivo. ¡Pero tampoco te pases, que nos es un árbol de navidad! 😛

Concluyendo

Lo más importante de un póster es, sin duda alguna, el contenido. Pero tampoco te puedes olvidar del continente. Un buen diseño puede ayudarte a que mucha gente lea tu trabajo y se interese por él. Pero el trabajo también ha de ser bueno. Y no sólo eso, sino que además tiene que estar muy bien redactado, siendo muy breve pero a la vez muy claro y preciso. Es fundamental prestar atención a todos estos detalles, pues son ellos los que marcarán la diferencia entre un póster atractivo que lea mucha gente y un póster poco llamativo que pase desapercibido entre todos los asistentes al congreso. Y sería una lástima que un excelente trabajo, con unos resultados y conclusiones muy interesantes, pase sin pena ni gloria por no haber sabido presentarlo de forma interesante.

Aquí os dejo el último póster que realicé para el congreso de la EOU.  Y si haces clic aquí podrás ver y descargarte el PDF. Así podrás hacerte una idea de cómo es trabajar con este programa y como puedes organizar cada elemento (agrupando, desagrupando, poniendo elementos con trasparencias, etc.). Puedes tocar y experimentar con el archivo cuanto quieras o incluso usarlo como base para empezar tu propio póster.

Para hacer esta guía me he basado en mi propia experiencia. Pero hay mucha literatura en internet sobre este tema. Así que, si mi forma de hacer un póster no te convence, no dudes en navegar por la web, pues hay muchas publicaciones que hablan sobre cómo crear un póster para un congreso. Elige cuál es la forma más adecuada para ti y para tu forma de trabajar o a tu ámbito de estudio. Y recuerda que todo lo que emitas, incluso estos pósteres, va a formar parte de tu marca personal 😉

Y hasta aquí el post de hoy. Espero que te resulten útiles estos consejos, que son los que yo mismo sigo cada vez que tengo que hacer un póster para un congreso. Ahora me gustaría que me contases qué te ha parecido el post y cuál es tu experiencia confeccionando pósteres para congresos. ¿Te ha parecido útil esta guía? ¿Tú sigues los mismos pasos? ¿Haces algo de forma distinta? ¿Qué es lo que te funciona a ti? ¿Cuál crees que es el elemento clave de un póster para que sea leído en un congreso?  Estoy deseando saber tu opinión al respecto 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogos, científicos, congreso, póster, publicaciones

Trabaja tu presencia online: ResearchGate y Academia

10/12/2015 by Bichólogo 11 comentarios

Aquí llega un nuevo post sobre cómo puedes trabajar tu presencia online y qué herramientas usar para crear tu marca personal. En anteriores entregas te he hablado sobre algunas herramientas para hacerte una suerte de currículo online o sobre la importancia de las redes sociales en tu estrategia para aumentar tu presencia online. Sin embargo, dentro de este último apartado, me he reservado un par de redes sociales que, por su especialización y enfoque eminentemente científico, creo que merecen un capítulo aparte.

Trabaja tu presencia online: ResearchGate y Academy

Ya sabes que la ciencia es una de las salidas laborales más comunes para cualquier biólogo. Independientemente de cual sea tu campo, siempre existe una vertiente en el mundo de la ciencia y la academia. Y si te interesa la ciencia hay dos herramientas que debes conocer y que te ayudarán (y mucho) a sobrevivir en el proceloso mar de la investigación: Research Gate y Academia.

Características generales

  • Ambas redes sociales nacieron con vocación científica: reunir y favorecer la colaboración entre científicos e instituciones de cualquier parte del mundo.
  • Puedes crear tu perfil público, con tu afiliación (institución, empresa, independiente…), tus publicaciones, información sobre ti y datos sobre el foco de tu trabajo.
  • Seguir a otros usuarios, de forma que todas sus actualizaciones te aparezcan en tu bandeja de entrada.
  • Estadísticas detalladas: visitas, publicaciones vistas…
  • Subida de documentos: artículos publicados, pósters, memorias técnicas… Pero siempre publicaciones de revistas que lo permiten o de manuscritos previos a la edición por parte de aquellas, ya que de lo contrario podrías incurrir en una infracción del copyright.

¿Para qué vale una red social de ciencia?

El objetivo de todo científico no es sólo avanzar en el conocimiento del mundo que nos rodea, sino compartir esos nuevos descubrimientos y hacerlos accesibles al resto de la humanidad. Por ello es tan importante publicar en ciencia. Si no publicas, no eres nadie.

Por ello, a nivel profesional, estas redes te serán especialmente útiles para conocer y establecer nuevos contactos, incrementar el alcance y la difusión de tus publicaciones, mantenerte al día del trabajo de otros grupos grupos de investigación y abrirte puertas a nuevos proyectos y experiencias. Como un congreso científico, sólo que con varios millones de asistentes 😉

1. La red científica más grande del mundo: Academia.edu

Con 29 millones de usuarios y 8 millones de artículos publicados, es hasta donde yo sé la red social científica más grande que existe. Yo la descubrí recientemente, así que aún ando investigando y trabajando en mi perfil.

Academia.edu

Como ya te comenté, puedes crear tu propio perfil público, ya que esta red está muy comprometida con la Open Science o el Open Access, es decir, el libre acceso al conocimiento científico.

Una de las funciones más interesantes de esta red es la publicar un borrador de cualquier documento para conseguir el feedback de otros colegas. Una especie de peer review o revisión por pares previa a enviar el artículo a una revista.

También cuenta con una sección dedicadas a una completas estadísticas. Estas estadísticas te ayudan a ver el seguimiento y la difusión que están teniendo no sólo tu perfil sino tus publicaciones. Para ellos las estadísticas se agrupan en distintos apartados:

  • Generales: una vista rápida al número de personas que han visitado tu perfil o cualquier de tus publicaciones, con algunos gráficos para ver la evolución de las visitas en los últimos 30 ó 60 días.
  • Documentos: una detallada descripción del número de visitas, descargas o visitantes únicos en los últimos días y desde que te diste de alta en la red de Academia. Puedes añadir coautores, y el sistema envía les emails automáticos para comunicárselo.
  • Palabras claves: durante la creación de tu perfil y la subida de documentos puedes añadir etiquetas o palabras claves, que facilitarán que tus publicaciones aparezcan en los distintos motores de búsquedas. Esta sección te indicar el número de visitas gracias a estas palabras clave.
  • Links externos: nuestro contenido que ha sido linkado fuera de Academia. Esto nos permite conocer la repercusión y el seguimiento que están suscitando nuestras publicaciones.
  • Países: las visitas que hemos recibido agrupadas por los países de procedencia

Me hize un perfil en este red hace relativamente poco y con el ajetreo de las últimas semanas aún no he podido trabajarlo mucho. Pero lo poco que he visto me parece muy interesante.

2. La red que yo más uso: ResearchGate

Otra enorme red con 8 millones de usuarios (en 2108 eran ya 15 millones) y una gran penetración en Europa. Presenta fundamentalmente las mismas características que el anterior, pero añade algunas nuevas:

Research Gate

  • Recomendación de publicaciones y publicaciones destacadas
  • Recomendaciones basadas en habilidades. Puedes recomendar a un usuario por una determinada habilidad o conocimiento (idiomas, área de estudio, destrezas…).
  • Sistema de insignias e hitos, que consigue cuando alcanzas determinadas «metas» (determinados números de descargas, visitas, etc…). Además puedes compartirlas en las redes sociales en una clara estrategia de gamificación por parte de ResearchGate.
  • Creación de grupos con una temática determinada, tantos públicos como privados.
  • Preguntas y respuestas: los usuarios pueden plantear preguntas a los demás que cualquier puede responder.
  • RG Score: es una métrica que viene a indicar tu reputación dentro de la red social. Se trata de un algoritmo propio de la la red que te otorga una determinada puntuación en relación a las visitas de tu perfil, la cantidad de publicaciones, el alcance que tienen, la participación en los grupos y contestando a preguntas de otros miembros…
  • Como en el caso del Academia, puedes subir documentos y etiquetar a los coautores, que también son notificados.

Esta es la red que más uso (aunque no puedo dedicarle tanto tiempo como quisiera). El tema de la recomendación de habilidades puede llegar a ser cansino, con constantes notificaciones que si no están bien configuradas te puede sacar de quicio 😛 Y las preguntas realizadas a la comunidad no siempre son contestadas, pero puede resultar útil en un momento puntual.

Y como extra… Mendeley

Ya te hablé de esta red social cuando escribí sobre mi gestor de referencias bibliográficas favorito. Es bastante más modesta que las dos anteriores y mucho menos masiva, con una comunidad de «solamente» 3 millones de usuarios. Unos números importantes pero muy alejados de los de las opciones anteriores.

Toda la red social está formada en torno al gestor de bibliografía. Sin embargo, puedes crear grupos, subir archivos y seguir a otros investigadores. Pero como ya comenté entonces, aunque tengo perfil en esta red no la utilizo realmente.

Conclusión

Hoy en día los científicos no podemos conformarnos con investigar simplemente. Tenemos que conseguir que los resultados se comuniquen y consigan resonancia. Tu reputación, la financiación de tus proyectos y el prestigio de la institución a la que perteneces pueden verse muy positivamente afectados por el correcto uso de estas redes sociales.

Además, como ya te he dicho, es una excelente forma de mantener el contacto con aquellas personas que conoces en congresos, estancias breves y demás actividades científicas. O incluso para crear contactos nuevos, afines a tu campo o con los mismos intereses.

Por si fuera poco, estas redes sociales son un enorme repositorio de artículos científicos de fácil acceso, lo cual te puede facilitar enormemente las búsquedas bibliográficas. Con frecuencia es más sencillo encontrar un artículo en estas redes que en la web de la revista correspondiente. Sin embargo, recuerda que no puedes subir cualquier artículo científico, ya que podrías incurrir en infracciones de copyright. Entérate bien antes de hacerlo 😉

Y hasta aquí el artículo de hoy. ¿Has usado alguna vez estas redes sociales? ¿Cuál es tu favorita? ¿Cómo las usas? ¿Si no la tienes ya, te harás una cuenta en alguna de ellas? Cuéntamelo todo y charlamos en los comentarios o en las redes sociales 😉

ACTUALIZACIÓN 18-12-15

Lydia Gil me recuerda en los comentarios una característica muy interesante de Research Gate, y es que te permite generar un DOI para aquellos documentos que no lo tienen. ¿Que no sabes qué es el DOI? Pues ella misma te lo explica en su interesante blog dedicado al uso de las redes sociales en el ámbito de la investigación 😉

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9 trucos útiles para hacer búsquedas bibliográficas que nunca fallan

15/10/2015 by Bichólogo 15 comentarios

Siempre estamos buscando información: en el trabajo, en casa, tomando unas cervezas (¿cuántas discusiones has ganado a tus colegas gracias a Google y al móvil? :P). Pero a nivel científico y profesional esas búsquedas se vuelven algo muy serio y hacerlas bien es absolutamente fundamental. La calidad del trabajo que realices dependerá en su mayor parte de lo exhaustiva y adecuada que haya sido la búsqueda de información.

Algunos trucos para mejorar tus búsquedas bibliográficas

¿Pero quién nos enseña a buscar referencias bibliográficas? ¿Qué herramientas podemos usar? Pues si nadie lo ha hecho aún, hoy voy a darte unas pautas que te ayudarán a realizar una potente búsqueda bibliográfica 😉

¿Por dónde empiezo?

Buena pregunta. Puede que estas primeras indicaciones te parezcan absurdas, pero me he encontrado con tantísima gente que no sabe buscar correctamente información, tanto en el mundo real como por internet, que creo necesario al menos nombrarlas. Por si acaso 😉

1. Empieza delimitando lo que realmente necesitas buscar

No es lo mismo buscar sobre aves que sobre la cría cooperativa del rabilargo (Cyanopica cyanus) en las dehesas extremeñas de la comarca del Jerte. La cantidad de resultados de la primera búsqueda sería abrumadora, mientras que recopilar información sobre la segunda temática nos ahorraría multitud de artículos, webs y libros que hojear. Trata de ser todo lo conciso posible. Si te pasas, siempre puedes ampliar el campo de búsqueda y estarás perdiendo menos tiempo que si tienes que acotar entre toda la información que ya has recopilado.

2. Establece el nivel de detalle que necesitas

No es necesaria la misma cantidad ni la misma calidad de la información que necesitas para realizar un trabajo de biología en el instituto que para publicar un artículo científico en Nature o para realizar un informe ambiental para cualquier entidad. Y no van a requerir ni el mismo nivel de exhaustividad ni la misma dedicación.

Bien es cierto que en estos casos es mejor pecar por exceso que por defecto y ante la duda es mejor que hagas una búsqueda «demasiado buena» a no un trabajo mediocre. Sin embargo, una búsqueda bibliográfica intensa puede consumirte muchas muchas horas: no sólo es encontrar la información, es leerla, procesarla y prepararla para introducirla en el trabajo o el documento que estés realizando. ¿Para qué echarle tres días de trabajo si lo que te piden se puede realizar perfectamente en una tarde?

Pese a todo, tengo una mala noticia para ti. Cuanto más avances en tu formación y cuanto más te acerques al ámbito académico y de investigación, más y más complejas, largas y difíciles se volverán tus búsquedas de información. Pero no te creas, fuera del ámbito universitario también tendrás que realizar muchos documentos y emplearás distintas metodologías que harán que tengas que manejarte con soltura en esto de buscar información, aunque normalmente no se lleguen a los niveles de la investigación científica.

¿Pero qué herramientas uso?

Pues como siempre suele ocurrir cuando hablamos de técnicas, cada maestrillo tiene su librillo. Hay muchas formas de buscar información ahí fuera, usando distintas páginas, programas o libros (sí, también se siguen usando hoy en día :P). Así que yo te voy a hablar de las que me resultan más útiles a mí, las que yo empleo en mi día a día. Estáte atento 😉

3. El buscador es tu amigo

Si no tienes ni repajolera idea de un tema y quieres hacerte con una visión general lo mejor es realizar una búsqueda rápida en Internet. Google, DuckDuckGo o Wolfram Alpha (aunque este último no es un buscador al uso) pueden servirte de punto de partida.  La Wikipedia puede ser una buena manera de adquirir algunas nociones generales. Suele estar bastante actualizada y la calidad de sus artículos es, en general, buena. Además suele incorporar algunas citas, que podrían servirte para descubrir otras publicaciones a las que puedes acudir buscando ampliar la información.

Esta es una buena opción para trabajos escolares o universitarios a nivel muy básico. Pero debes tener en cuenta que siempre vas a tener que apoyar la discusión de tus resultados, la metodología o la introducción de tu trabajo en publicaciones anteriores. Y si es a nivel científico se va a ser casi indispensable que sean de revistas incluidas en el JCR y con revisión por pares. Así que, si el trabajo requiere un mínimo de seriedad, NUNCA uses la Wikipedia a modo de referencia bibliográfica. Y lo mismo te digo para cualquier otra página web (incluida esta :P). Sólo fuentes contrastadas en publicaciones oficiales y/o serias.

4. Explora Google Scholar

Todo el mundo sabe que Google es especialistas en buscar información. Es el buscador por excelencia, hasta tal punto que mucha gente lo identifica con Internet mismo y lo usa como puerta para asomarse a la Red. Y desde luego que Google sabe de ciencia. Tanto que tiene su propio buscador específico: Google Académico (O Scholar, según los países).

Google Scholar
Éste va a ser uno de tus grandes aliados en lo que a búsquedas bibliográficas se refiere. Familiarízate con él 😉

Su manejo es extremadamente simple. Puedes hacer una búsqueda simple poniendo los temas que te interesan y te sacará un listado de artículos científicos en los que aparecen eso términos. Posteriormente puedes filtrar los resultados por año, por relevancia, por idioma…

Pero también puedes hacer búsquedas más complejas: por título, por autor, por año, por revista… Todo en unos pocos clics y con enlaces a los artículos en sus respectivas revistas (a los que podrás acceder si estás suscrito a la revistas o si ese artículo está publicado en abierto). Si no tienes acceso tú, siempre puedes echar un ojo a la web de tu universidad, que suelen estar suscritas a muchas revistas. Y si no, siempre hay otros métodos para conseguir artículos.

Si usas Google Scholar debes asegurarte que el artículo que consigues es la última versión, ya que a veces enlazan a manuscritos sin revisar ni corregir. Así que debes tener ojo con lo que te bajas 😉

Es una herramienta muy potente que no tiene nada que envidiar a otras bases de datos que requieren de una cuenta institucional para acceder a ellos. Además puedes crear alertas personalizadas para que te envíen todas las nuevas publicaciones sobre un determinado tema, un determinado autor…  así como seleccionar la frecuencia con la que las recibes.

5. Usa el acceso de tu universidad

Normalmente las universidades suelen estar suscritas a determinadas revistas y a determinadas bases de datos bibliográficas, como pueden ser Web of Science o Scopus. Yo casi siempre he trabajado con la primera, aunque creo que ahora se empieza a usar más la segunda. El funcionamiento es similar al de Google Scholar. Puedes buscar por palabras, autor, año, revista, etc. y también colocar alertas para cada vez que un artículo cumple las condiciones de búsqueda que has establecido.

Con frecuencia los resultados siempre apuntan a la revista donde se ha publicado, aunque también puede hacerlo al servicio que almacena los PDF’s, que no tiene por que ser la misma página de la revista, como es el caso de Jstor. Si tu universidad está suscrita a esas revistas y/o servicios, podrás descargalos directamente. Si no, te tocará buscarlos por otro lado 😛

6. Usa la biblioteca de tu universidad o grupo de investigación

¿Una biblioteca física en este mundo digital? Pues sí, las bibliotecas siguen siendo esos templos del saber analógico, donde es probable que haya ejemplares físicos de alguna de las revistas que te interesen. Muchos grupos de investigación también se suscriben para recibir revistas físicas (aunque cada vez menos). Pero si lo que estás buscando es información en libros, este va a ser tu sitio.

Normalmente no es fácil acceder a los libros online, así que darse un paseo de cuando en cuando por la biblioteca te puede ayudar a recopilar mucha información de calidad. Y gratis. Además, nunca está de más desempolvar las técnicas de búsqueda tradicionales, sin necesidad de recurrir al socorrido ctrl+F para buscar en una página web 😛

¿Y ahora qué hago con todo esto?

Buscar la información es sólo la primera parte. Ahora tienes que organizarla. Pero bueno, ahí cada uno tiene su propio método, así que lo mejor será que descubras el tuyo. Por mi parte, te voy a comentar un par de técnicas que yo utilizo.

7 .Filtrado de la información

Antes de ponerte a descargar como un loco todo lo que coincida con tu búsqueda tienes que hacer una pequeña criba. El título del artículo o libro ya te dará una buena pista de si vas por el buen camino jeje Pero muchas veces no es suficiente. Así que toca echar una ojo a los abstracts. Ahí encontrarás toda la información resumida, incluida la metodología básica, los resultados y las conclusiones del trabajo. Perder unos minutos en leerse un abstract te puede ahorrar MUCHO trabajo. No seas vago 😉 😛

Biblioteca

8. Encontrar lo importante

Una vez que tienes todos los libros y papers que te interesan toca leerlos. Y para eso no hay excusa jeje Todas las partes de un artículo son importantes, pero a la hora de extraer la información, yo normalmente me centro en dos apartados fundamentalmente:

  • La discusión: ahí se va a hablar sobre los resultados pero, sobre todo, de su interpretación. Ésta es la parte fundamental del paper, el meollo científico. Echando un ojo a la discusión podrás saber qué conclusiones han sacado los autores y qué aporta dicho trabajo al conocimiento científico.
  • La introducción: si estás buscando información sobre un tema concreto, leer este aparto de un paper te va a proporcionar multitud de referencias a otros trabajos del mismo campo. Una pequeña mina de información, especialmente en los artículos de revisión sobre una determinada manera. Cada cita de la introducción es un pequeño hilo del que puedes tirar hasta encontrar nuevas fuentes de información.

¿Esto significa que no te tienes que leer el resto del artículo? Por supuesto que no. Necesitarás controlar todo lo posible sobre esa materia. O incluso quizás estás buscando una determinada metodología, por lo que sería a la sección de materiales y métodos a la que deberías recurrir en primer lugar. Pero en fases tempranas, cuando estás clasificando toda esa información, te puede ahorrar bastante tiempo. Luego ya te leerás en profundidad los que más te interesen o todos los que tu tiempo te permita 😉

9. Organizar la información

Una buena búsqueda bibliográfica sobre un tema puede terminar arrojando sobre tu mesa decenas de artículos y libros. Si dejas que se acumulen sin control no habrá manera de encontrar lo que necesitas. Por ello, y aunque existen métodos tradicionales como los archivadores, yo te aconsejo que uses un gestor de referencias bibliográficas.

Estos programillas no sólo te van a permitir poner algo de orden en todo el material recuperado, si no que te permitirá hacer búsquedas rápidas dentro de los documentos, clasificar en carpetas, con etiquetas, por autores, por año… Y en algunos casos incluso anotar y subrayar los PDF desde el mismo programa.

Y si finalmente empleas toda esa información para crear un documento (ya sea un paper o un informe o lo que se te ocurra) te pueden ayudar a la hora de citar esas referencias y darles formato, ahorrándote mucho, muchísimo tiempo. Hay muchos ahí fuera: Endnote, Zotero o CiteULike son algunos de los más conocidos. Sin embargo, y como ya os he dicho en otra ocasión, Mendeley es mi favorito. Elige el que más se ajuste a tu flujo de trabajo, pero elige uno. Y cuanto antes, mejor. Te ahorrará muchísimo tiempo y trabajo, créeme.

Y bueno, con estas 9 pautas creo que te puedes enfrentar a cualquier búsqueda de información. Algunas son muy básicas, otras no tanto. Pero es sorprendente cuánta gente no sabe buscar adecuadamente información. Y más sorprendente aún que en muchas universidades no se preste atención a esto y no se enseñe nada al respecto (al menos en mis tiempos :P).

¿Cuál es tu experiencia haciendo búsquedas? ¿Añadirías algún otro truco? ¿Eliminarías algún paso? Cuéntame tu técnica y así entre todos aprenderemos mucho más 😉 ¡Te espero en los comentarios!

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¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: bibliografía, investigación, papers, publicaciones

Artículos científicos: publicando, que es gerundio

24/09/2015 by Bichólogo 6 comentarios

Como ya he dicho alguna vez, el conocimiento científico debe ser transmitido. Si no es así, es como si no existiese. Y ya no es sólo cuestión de difundir nuestro trabajo, no. El saber (e incluyo aquí todas las ramas, no sólo la ciencia) es una valor público, una herencia que pertenece a todos y que a todos enriquece. No se puede ni se debe monopolizar.

¿Por qué es importante publicar en biología?

Pero disquisiciones mentales y filosóficas aparte, hay otra importante razón para publicar: el artículo científico es la moneda de cambio, la unidad básica que se utiliza en ciencia para valorar a un científico. Puede ser un sistema más o menos justo, o más o menos representativo, pero es el que hay. Al menos de momento.

¿Por qué un artículo científico?

Porque resulta fundamental que publiques algún artículo a lo largo de tu carrera investigadora si quieres tener algún futuro en éste área. Incluso si no piensas dedicarte a la investigación, aprender a escribir un artículo te proporcionará una serie de herramientas que podrás aplicar en tu vida laboral, sea en lo que sea que trabajes. Porque escribir un artículo científico te permite desarrollar una serie de cualidades muy útiles:

  1. Capacidad de síntesis: fundamental en una carrera tan amplia como la Biología. Si puedes decir algo en una frase, no tiene sentido que emplees un párrafo. Los artículos científicos se usan para difundir los resultados de una investigación, no para mostrar tus dotes literarias. Y esto puedes y debes aplicarlo también a tu vida diaria 😉
  2. Aprender y manejar lenguaje técnico: las palabras importan. Y la forma cuenta tanto como el fondo. En un ámbito como la ciencia (o la conservación de especies amenazadas, consultoría medioambiental, etc…) es importante ser preciso y exacto. No vale decir «unos mililitros de ácido fórmico» sin especificar la cantidad exacta, como si fuese una receta de la abuela. Ten en cuenta que la metodología y los resultados que obtengas deben ser repetibles por otros científicos. Pero tampoco te pases. No por poner mucha jerga tu artículo va a ser mejor o tendrá más posibilidades de ser publicado. Simplemente, habla con propiedad 😉
  3. Organización: una habilidad extremadamente útil en la vida diaria, de cara a aumentar tu productividad personal. Resumir meses o años de investigación en unos cuantos folios de forma comprensible exige distribuir toda esa información de forma adecuada y ordenada y acometer cada tarea en un orden determinado y en el momento óptimo. No obstante, los artículos siguen una distribución más o menos estándar (resumen o abstract, introducción, materiales y métodos, resultados y discusión, grosso modo), así que tendrás que adaptarte a ella.
  4. Búsqueda de información: aprender a encontrar información relevante mediante una búsqueda bibliográfica y crear una buena bibliografía con citas que den fuerza a tus argumentos te será muy útil. Especialmente en un mundo como el de hoy en día, donde hay tantísima información de tan diferente calidad que hay que aprender a encontrar, filtrar y presentar lo que resulta verdaderamente importante.
  5. Facilidad de expresión: comunicarte con soltura es valioso para cualquier puesto de trabajo, incluso si no estás de cara al público. Quizás no tengas que escribir artículos científicos, pero tendrás que contactar con clientes, redactar informes y memorias técnicas, preparar proyectos, dar clases, charlas, ponencias… Así que toda práctica en el arte de comunicar será un valor seguro en tu currículo 😉
  6. Practicar el inglés: ya he comentado alguna vez que el inglés es el idioma de la ciencia. Y si quieres publicar en revistas prestigiosas tendrás que hacerlo en el idioma de Shakespeare. Sí, vale, hay opciones en otros idiomas. Pero seamos sinceros… pocas tienen un alcance importante. Como mucho te pedirán el abstract o resumen en español. Así que ve quitándole el óxido a tu inglés 😛

Pero publicar no es un camino fácil. Para nada. El paper no es más que la punta del iceberg, la pequeña parte visible de un enorme trabajo de investigación, planificación y horas y horas de campo, de laboratorio y/o de escritorio. Muchas horas. Salvo que seas un auténtico genio (que los hay) olvídate de escribir un paper en dos días, aunque ya tengas todos los análisis y resultados. Porque te vas a encontrar con numerosas difcultades y escollos. Por eso antes es mejor que te familiarices con algunos términos importantes a los que te enfrentarás.

Trabajando con un café
Publicar es un trabajo largo y complicado. Hay un elevado porcentaje de rechazo en las publicaciones. Prepárate para no desanimarte y para echarle muchas horas y mucho esfuerzo. Y mucho, mucho café 😛

Métricas

1. Factor de impacto

Se trata de un numerillo que se asocia a cada revista y que está relacionado con el alcance que tienen las publicaciones que aparecen en ellas. Se calcula en función del número de veces que se cita un artículo publicado en esa revista y el número de artículos publicados en un periodo determinado (aquí lo tienes algo más explicado). Se lleva usando durante años (y aún se seguirá usando mucho tiempo).

Pero recientemente se ha comenzado a cuestionar la representabilidad real de esta medición y se están buscando nuevas opciones, como altmetrics. Se trata de un conjunto de mediciones alternativas que no sólo incluyen el número de citas, sino que incorporan otro tipo de menciones, como pueden ser las publicaciones en las redes sociales, blogs, páginas web, bases de conocimiento…

Normalmente se aplican a los artículos individuales, no a las revistas en sí, y nos da una idea del alcance que tiene una determinada publicación. Una de las herramientas más usadas para calcular estas nuevas métricas es altmetric.com y podéis ver cómo funciona haciendo clic en el colorido marcador «Am score» en este artículo, por ejemplo.

2. Índice h

Se trata de una medida de la calidad del científico en cuestión que se calcula, nuevamente, en función del número de artículos publicados con un número de citas determinado: un científico tiene un índice h de x si ha publicado x artículos con x citas. Se trata de un indicador muy usado, aunque también es muy criticado por razones similares al factor de impacto. Además, un investigador con una carrera muy corta  y pocos artículos publicados tendrá un índice bajo, independientemente de la calidad y la importancia de su trabajo.

El problema de las métricas basadas en citas es que no todos los artículos reciben el mismo número de citas, dependiendo de la temática o de si es un artículo de revisión (que suelen recibir más citas), entre otras cosas. Esto hace que muchas veces no sean totalmente representativos de la calidad de un investigador o una revista. Son mejorables, sí. Pero son las herramientas que hay disponibles. Existen algunas otras métricas, pero estas son las más utilizadas hoy en día.

Revisión por pares

Es un mecanismo de evaluación que se lleva aplicando muchos años en el ámbito de las publicaciones científicas. De hecho, todas las revistas científicas importantes emplean este sistema.

Para asegurar la calidad de una publicación, la mayor parte de las revistas suelen emplear este sistema de revisión. Consiste en que tu trabajo va a ser evaluado por una serie de científicos de tu campo y ellos darán su opinión acerca de la calidad de tu investigación, si constituye un avance en ese área de estudio y si merece la pena ser publicada.

Normalmente, cuando una revista recibe un artículo, éste es  examinado primero por el editor (o uno de los editores) que decidirá si lo enviará a los revisores. Si superas el filtro del editor, tu manuscrito será enviado a un par de científicos relacionados con el tema del trabajo. Estos revisores serán elegidos por el criterio del propio editor o del conjunto de posibles revisores que sugiera el autor. Cada uno de ellos, anónimamente, dará su opinión acerca de la calidad del trabajo, sobre la metodología, la estadística, la escritura… Todo. Cada uno mandará por separado un informe con su opinión y recomendaciones al editor, que una vez recibidos, los analizará y decidirá si el artículo es aceptado para su publicación en la revista, si es rechazado o si lo admitirá con una serie de cambios.

Como imaginarás, este no es un proceso rápido, ni mucho menos. Puede demorarse varios meses. Aunque algunas grandes revistas, como Nature, pueden darte una respuesta en horas. Pero es la excepción y no la norma 😉

Gafas sobre una revista
Puedes estar seguro de que te van a examinar hasta el mínimo detalle del artículo. O, al menos, esa es la premisa. Este método se basa en la honestidad profesional y en el hecho en que pones tu propio prestigio en juego a la hora de juzgar un buen o mal artículo. Además es por al amor al arte, ya que normalmente los revisores no cobran nada

La difusión de tu trabajo

Ya he dicho muchas veces que el conocimiento tiene que difundirse. Y por eso publicamos (o intentamos publicar) en distintas revistas científicas. Sin embargo, en muchas revistas es necesario una suscripción para poder tener accesos a los artículos completos (los abstracts están siempre disponibles). Generalmente, las universidades están suscritas a diversas revistas, por lo que puedes descargar a través de ellas los artículos que te interesan.

Pero actualmente se está imponiendo un nuevos modelos de publicación: el Open Access.

  • Por un lado, algunas  revistas tradicionales se están volviendo al Open Access y cada vez es más común que tengas unas tasas para publicar. Esto implica que debas pagar para poder publicar tu artículo en esa revista a cambio de que tu artículo pueda ser descargado libremente. De este modo ya no es el suscriptor el que financia la revista, sino el propio autor. También existe otra modalidad híbrida, que funciona con suscripciones normales, y si quieres que tu artículo sea Open Acess, también debes de pasar por caja. Mucha gente dice que el porcentaje de rechazo en este tipo de revistas Open Access puede llegar a ser bastante más bajo que en revistas con sistemas tradicionales de suscripción, bajo la máxima «si pagas, publicas«. Personalmente, yo no tengo datos sobre esto, así que no me puedo pronunciar. Pero ya hay algún que otro artículo sobre el tema.
  • También existe otra modalidad de Open Access que es gratuito, aunque son pocas las revistas tradicionales que siguen este modelo.
  • Finalmente, en los últimos años han proliferado toda una serie de revistas exclusivamente online, que publican artículos en modalidad Open Access, sin necesidad de pagar. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado, porque muchas no siguen los estándares de calidad de las revistas incluidas en el SCI y el JCR. Esto provoca que no se garantice una calidad mínima del trabajo, lo que va en detrimento del éxito y la difusión de tu artículo. Así que ten cuidado donde publicas 😉

Además, hoy en día, gracias a las redes sociales y a los blogs especializados, también puedes encontrar nuevas formas de difundir tu trabajo. Existen redes específicas de ciencias, como la de Mendeley (que realmente no utilizo, aunque use el programa) o la más utilizada, ResearchGate. Dentro de esta última también tendrás una serie de métricas e índices en función del número de citas, de descargas de tu trabajo y de la cantidad de interacciones que tengas en la red social 😉

Y, por supuesto, está el archiconocido Google Académico o Google Scholar, donde no sólo puedes realizar búsquedas bibliográficas, sino que también tienes la posibilidad de mantener un perfil público  con todas tus publicaciones asociadas, así como tu índice h.

Twitter y Facebook también pueden ayudarte a llegar a mucha más gente. Recuerda lo que te comentaba del índice Altmetrics. Incluso en el pasado congreso de EOU dedicaron una mesa redonda al empleo de las redes sociales en la difusión de la ornitología. Así no las pierdas de vista 😉

Trabajando en una pizarra
Ten en cuenta que si decides publicar algo vas a tener un montón de trabajo por delante. Y habrás de hacerlo con esmero, cuidando no sólo los contenidos, sino también la forma en que los comunicas 😉

Y este es un breve acercamiento al proceloso mundillo de la publicación científica. Y esto sólo hablando de artículos en revistas, que podríamos hablar de capítulos de libros, libros completos, conferencias… Pero bueno, como toma de contacto creo que será suficiente para obtener una visión general de en donde te vas a meter si has decidido publicar. Y también de por qué deberías publicar 😉

¿Has tenido alguna experiencia publicando un artículo? ¿Cuántos tienes publicados? ¿Usas las redes sociales para difundirlo? ¿Estás en Research Gate? No seas tímido y compártelo todo con nosotros 😉 Ya sabes que puedes participar tanto en los comentarios del blog, como en la página de Facebook o en Twitter 😉

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