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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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bibliografía

9 trucos útiles para hacer búsquedas bibliográficas que nunca fallan

15/10/2015 by Bichólogo 15 comentarios

Siempre estamos buscando información: en el trabajo, en casa, tomando unas cervezas (¿cuántas discusiones has ganado a tus colegas gracias a Google y al móvil? :P). Pero a nivel científico y profesional esas búsquedas se vuelven algo muy serio y hacerlas bien es absolutamente fundamental. La calidad del trabajo que realices dependerá en su mayor parte de lo exhaustiva y adecuada que haya sido la búsqueda de información.

Algunos trucos para mejorar tus búsquedas bibliográficas

¿Pero quién nos enseña a buscar referencias bibliográficas? ¿Qué herramientas podemos usar? Pues si nadie lo ha hecho aún, hoy voy a darte unas pautas que te ayudarán a realizar una potente búsqueda bibliográfica 😉

¿Por dónde empiezo?

Buena pregunta. Puede que estas primeras indicaciones te parezcan absurdas, pero me he encontrado con tantísima gente que no sabe buscar correctamente información, tanto en el mundo real como por internet, que creo necesario al menos nombrarlas. Por si acaso 😉

1. Empieza delimitando lo que realmente necesitas buscar

No es lo mismo buscar sobre aves que sobre la cría cooperativa del rabilargo (Cyanopica cyanus) en las dehesas extremeñas de la comarca del Jerte. La cantidad de resultados de la primera búsqueda sería abrumadora, mientras que recopilar información sobre la segunda temática nos ahorraría multitud de artículos, webs y libros que hojear. Trata de ser todo lo conciso posible. Si te pasas, siempre puedes ampliar el campo de búsqueda y estarás perdiendo menos tiempo que si tienes que acotar entre toda la información que ya has recopilado.

2. Establece el nivel de detalle que necesitas

No es necesaria la misma cantidad ni la misma calidad de la información que necesitas para realizar un trabajo de biología en el instituto que para publicar un artículo científico en Nature o para realizar un informe ambiental para cualquier entidad. Y no van a requerir ni el mismo nivel de exhaustividad ni la misma dedicación.

Bien es cierto que en estos casos es mejor pecar por exceso que por defecto y ante la duda es mejor que hagas una búsqueda «demasiado buena» a no un trabajo mediocre. Sin embargo, una búsqueda bibliográfica intensa puede consumirte muchas muchas horas: no sólo es encontrar la información, es leerla, procesarla y prepararla para introducirla en el trabajo o el documento que estés realizando. ¿Para qué echarle tres días de trabajo si lo que te piden se puede realizar perfectamente en una tarde?

Pese a todo, tengo una mala noticia para ti. Cuanto más avances en tu formación y cuanto más te acerques al ámbito académico y de investigación, más y más complejas, largas y difíciles se volverán tus búsquedas de información. Pero no te creas, fuera del ámbito universitario también tendrás que realizar muchos documentos y emplearás distintas metodologías que harán que tengas que manejarte con soltura en esto de buscar información, aunque normalmente no se lleguen a los niveles de la investigación científica.

¿Pero qué herramientas uso?

Pues como siempre suele ocurrir cuando hablamos de técnicas, cada maestrillo tiene su librillo. Hay muchas formas de buscar información ahí fuera, usando distintas páginas, programas o libros (sí, también se siguen usando hoy en día :P). Así que yo te voy a hablar de las que me resultan más útiles a mí, las que yo empleo en mi día a día. Estáte atento 😉

3. El buscador es tu amigo

Si no tienes ni repajolera idea de un tema y quieres hacerte con una visión general lo mejor es realizar una búsqueda rápida en Internet. Google, DuckDuckGo o Wolfram Alpha (aunque este último no es un buscador al uso) pueden servirte de punto de partida.  La Wikipedia puede ser una buena manera de adquirir algunas nociones generales. Suele estar bastante actualizada y la calidad de sus artículos es, en general, buena. Además suele incorporar algunas citas, que podrían servirte para descubrir otras publicaciones a las que puedes acudir buscando ampliar la información.

Esta es una buena opción para trabajos escolares o universitarios a nivel muy básico. Pero debes tener en cuenta que siempre vas a tener que apoyar la discusión de tus resultados, la metodología o la introducción de tu trabajo en publicaciones anteriores. Y si es a nivel científico se va a ser casi indispensable que sean de revistas incluidas en el JCR y con revisión por pares. Así que, si el trabajo requiere un mínimo de seriedad, NUNCA uses la Wikipedia a modo de referencia bibliográfica. Y lo mismo te digo para cualquier otra página web (incluida esta :P). Sólo fuentes contrastadas en publicaciones oficiales y/o serias.

4. Explora Google Scholar

Todo el mundo sabe que Google es especialistas en buscar información. Es el buscador por excelencia, hasta tal punto que mucha gente lo identifica con Internet mismo y lo usa como puerta para asomarse a la Red. Y desde luego que Google sabe de ciencia. Tanto que tiene su propio buscador específico: Google Académico (O Scholar, según los países).

Google Scholar
Éste va a ser uno de tus grandes aliados en lo que a búsquedas bibliográficas se refiere. Familiarízate con él 😉

Su manejo es extremadamente simple. Puedes hacer una búsqueda simple poniendo los temas que te interesan y te sacará un listado de artículos científicos en los que aparecen eso términos. Posteriormente puedes filtrar los resultados por año, por relevancia, por idioma…

Pero también puedes hacer búsquedas más complejas: por título, por autor, por año, por revista… Todo en unos pocos clics y con enlaces a los artículos en sus respectivas revistas (a los que podrás acceder si estás suscrito a la revistas o si ese artículo está publicado en abierto). Si no tienes acceso tú, siempre puedes echar un ojo a la web de tu universidad, que suelen estar suscritas a muchas revistas. Y si no, siempre hay otros métodos para conseguir artículos.

Si usas Google Scholar debes asegurarte que el artículo que consigues es la última versión, ya que a veces enlazan a manuscritos sin revisar ni corregir. Así que debes tener ojo con lo que te bajas 😉

Es una herramienta muy potente que no tiene nada que envidiar a otras bases de datos que requieren de una cuenta institucional para acceder a ellos. Además puedes crear alertas personalizadas para que te envíen todas las nuevas publicaciones sobre un determinado tema, un determinado autor…  así como seleccionar la frecuencia con la que las recibes.

5. Usa el acceso de tu universidad

Normalmente las universidades suelen estar suscritas a determinadas revistas y a determinadas bases de datos bibliográficas, como pueden ser Web of Science o Scopus. Yo casi siempre he trabajado con la primera, aunque creo que ahora se empieza a usar más la segunda. El funcionamiento es similar al de Google Scholar. Puedes buscar por palabras, autor, año, revista, etc. y también colocar alertas para cada vez que un artículo cumple las condiciones de búsqueda que has establecido.

Con frecuencia los resultados siempre apuntan a la revista donde se ha publicado, aunque también puede hacerlo al servicio que almacena los PDF’s, que no tiene por que ser la misma página de la revista, como es el caso de Jstor. Si tu universidad está suscrita a esas revistas y/o servicios, podrás descargalos directamente. Si no, te tocará buscarlos por otro lado 😛

6. Usa la biblioteca de tu universidad o grupo de investigación

¿Una biblioteca física en este mundo digital? Pues sí, las bibliotecas siguen siendo esos templos del saber analógico, donde es probable que haya ejemplares físicos de alguna de las revistas que te interesen. Muchos grupos de investigación también se suscriben para recibir revistas físicas (aunque cada vez menos). Pero si lo que estás buscando es información en libros, este va a ser tu sitio.

Normalmente no es fácil acceder a los libros online, así que darse un paseo de cuando en cuando por la biblioteca te puede ayudar a recopilar mucha información de calidad. Y gratis. Además, nunca está de más desempolvar las técnicas de búsqueda tradicionales, sin necesidad de recurrir al socorrido ctrl+F para buscar en una página web 😛

¿Y ahora qué hago con todo esto?

Buscar la información es sólo la primera parte. Ahora tienes que organizarla. Pero bueno, ahí cada uno tiene su propio método, así que lo mejor será que descubras el tuyo. Por mi parte, te voy a comentar un par de técnicas que yo utilizo.

7 .Filtrado de la información

Antes de ponerte a descargar como un loco todo lo que coincida con tu búsqueda tienes que hacer una pequeña criba. El título del artículo o libro ya te dará una buena pista de si vas por el buen camino jeje Pero muchas veces no es suficiente. Así que toca echar una ojo a los abstracts. Ahí encontrarás toda la información resumida, incluida la metodología básica, los resultados y las conclusiones del trabajo. Perder unos minutos en leerse un abstract te puede ahorrar MUCHO trabajo. No seas vago 😉 😛

Biblioteca

8. Encontrar lo importante

Una vez que tienes todos los libros y papers que te interesan toca leerlos. Y para eso no hay excusa jeje Todas las partes de un artículo son importantes, pero a la hora de extraer la información, yo normalmente me centro en dos apartados fundamentalmente:

  • La discusión: ahí se va a hablar sobre los resultados pero, sobre todo, de su interpretación. Ésta es la parte fundamental del paper, el meollo científico. Echando un ojo a la discusión podrás saber qué conclusiones han sacado los autores y qué aporta dicho trabajo al conocimiento científico.
  • La introducción: si estás buscando información sobre un tema concreto, leer este aparto de un paper te va a proporcionar multitud de referencias a otros trabajos del mismo campo. Una pequeña mina de información, especialmente en los artículos de revisión sobre una determinada manera. Cada cita de la introducción es un pequeño hilo del que puedes tirar hasta encontrar nuevas fuentes de información.

¿Esto significa que no te tienes que leer el resto del artículo? Por supuesto que no. Necesitarás controlar todo lo posible sobre esa materia. O incluso quizás estás buscando una determinada metodología, por lo que sería a la sección de materiales y métodos a la que deberías recurrir en primer lugar. Pero en fases tempranas, cuando estás clasificando toda esa información, te puede ahorrar bastante tiempo. Luego ya te leerás en profundidad los que más te interesen o todos los que tu tiempo te permita 😉

9. Organizar la información

Una buena búsqueda bibliográfica sobre un tema puede terminar arrojando sobre tu mesa decenas de artículos y libros. Si dejas que se acumulen sin control no habrá manera de encontrar lo que necesitas. Por ello, y aunque existen métodos tradicionales como los archivadores, yo te aconsejo que uses un gestor de referencias bibliográficas.

Estos programillas no sólo te van a permitir poner algo de orden en todo el material recuperado, si no que te permitirá hacer búsquedas rápidas dentro de los documentos, clasificar en carpetas, con etiquetas, por autores, por año… Y en algunos casos incluso anotar y subrayar los PDF desde el mismo programa.

Y si finalmente empleas toda esa información para crear un documento (ya sea un paper o un informe o lo que se te ocurra) te pueden ayudar a la hora de citar esas referencias y darles formato, ahorrándote mucho, muchísimo tiempo. Hay muchos ahí fuera: Endnote, Zotero o CiteULike son algunos de los más conocidos. Sin embargo, y como ya os he dicho en otra ocasión, Mendeley es mi favorito. Elige el que más se ajuste a tu flujo de trabajo, pero elige uno. Y cuanto antes, mejor. Te ahorrará muchísimo tiempo y trabajo, créeme.

Y bueno, con estas 9 pautas creo que te puedes enfrentar a cualquier búsqueda de información. Algunas son muy básicas, otras no tanto. Pero es sorprendente cuánta gente no sabe buscar adecuadamente información. Y más sorprendente aún que en muchas universidades no se preste atención a esto y no se enseñe nada al respecto (al menos en mis tiempos :P).

¿Cuál es tu experiencia haciendo búsquedas? ¿Añadirías algún otro truco? ¿Eliminarías algún paso? Cuéntame tu técnica y así entre todos aprenderemos mucho más 😉 ¡Te espero en los comentarios!

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

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¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: bibliografía, investigación, papers, publicaciones

Mi programa de gestión bibliográfica favorito: MENDELEY

14/05/2015 by Bichólogo 123 comentarios

Cualquier trabajo serio, tanto en el ámbito académico con en la empresa privada, debe contar con una bibliografía. Ya sea un trabajo universitario de una asignatura, una memoria técnica o un artículo científico es necesario documentarse y realizar una extensa revisión bibliográfica.

Mi programa de gestión bibliográfica favorito: Mendeley

Siempre debemos basarnos en trabajos previamente publicados para poder justificar nuestras afirmaciones. Cada cita debe estar correctamente atribuida a su autor y a la obra en la que aparece. Esto otorga solidez a nuestra discusión y nos permite situar al lector en el contexto del tema que estamos tratando: haciéndolo ver qué se ha estudiado y qué está pendiente por estudiar. Y por su puesto, cuál es la novedad que aporta nuestro trabajo.

Un artículo científico en una revista especializada puede contener decenas y decenas de citas bibliográficas. Como imaginaréis, es un trabajo ENORME el preparar y organizar toda esa bibliografía. Hay que buscar los artículos en diferentes fuentes, leerlos, buscar las referencias que nos interesan, insertarlas en nuestro texto y luego colocar la bibliografía al final del documento.

La información básica de una obra que debe aparecer en una bibliografía suele contener los siguientes apartados:

  • Autores
  • Título del artículo/capítulo
  • Año de publicación
  • Título de la revista/libro
  • Volumen
  • Páginas

Sin embargo, cada revista tiene su propio estilo de cita, lo que complica el asunto enormemente. El orden de los distintos elementos varía, así como el formato (partes en negrita o cursiva) o la forma de citar el nombre de la revista, que puede ir completo o con unas abreviaturas estandarizadas, son sólo algunas de las cosas que traen de cabeza al investigador a la hora de enviar un artículo a una determinada revista científica.

Realizar todo este proceso cada vez que se escribe un artículo, libro o memoria es agotador y consume un montón de tiempo. Por eso surgieron los gestores bibliográficos.

Cuando se trabaja en un artículo la vida se mide en cafés y tés 😛

Hay muchos programas que nos facilitan la tarea de crear una bibliografía sólida. Mantienen un listado de nuestros documentos y papers y tienen diversos estilos de bibliografía que se adaptan a las principales revistas y publicaciones científicas y nos dejan darle formato automáticamente. Además, muchos permiten insertar las citas directamente en el texto mientras escribimos y colocar automáticamente la referencia completa en la bibliografía. Limpio, rápido, cómodo y eficaz.

Pero de todos estos programas mi favorito es Mendeley. ¿Y qué tiene este programa que no tengan otros? 

Sencillez y gratuidad

En mi opinión su punto fuerte es su sencillez. La interfaz es muy amigable e intuitiva y cuenta con algunas características muy interesantes que lo hacen destacar sobre el resto. Y además es gratis

Logo de Mendeley

Yo anteriormente había probado otros programas como Endnote (de pago) o Bibus (software libre, aunque no sé si se ha detenido su desarrollo). Pero cuando conocí Mendeley fue amor a primera vista.

Una vez instalado el programa ya directamente puedes empezar a trabajar con él. Puedes importar tus documentos en bloque desde otros programas, si los exportas en el formato adecuado (*.bib, *ris, *.xml). También puedes añadir documentos manualmente, mediante un importador web o simplemente arrastrando el documento PDF a la ventana del programa.

Esta última función es tremendamente útil. Si el PDF está correctamente formateado (que no es siempre el caso), el programa importará automáticamente todos los datos y los colocará en su casilla correspondiente. En caso de que haya problemas en la importación aparecerá una llamada en el menú lateral izquierdo, diciendo que hay documentos que necesitan revisión.

Todas estas características no siempre funcionan al 100%, por lo que es bueno revisar los documentos una vez insertados. Esto puede ser largo y tedioso al principio si estás migrando toda tu bibliografía desde otro software, pero cuando importas unos pocos artículos se vuelve tremendamente sencillo.

Organización

Además, el programa te permite organizar todos los documentos PDF que tengas asociados a tus entradas bibliográficas. Puedes elegir que los ordene por autor, por año, por revista…. así como combinar los distintos niveles. Además cuenta con un sistema que detecta los posibles duplicados de tu base de datos y te permite unirlos en una única entrada. Por si fuera poco, puedes configurar una serie de carpetas que el programa monitorizará para detectar si hay algún nuevo PDF e importarlo automáticamente.

Seguridad

Además, si tienes una cuenta en la web de Mendeley, el programa realizará una copia de seguridad tanto de tu base de datos como de tus PDF, de modo que si por cualquier razón tienes que formatear el ordenador, lo pierdes o te lo roban siempre tienes una copia online. Vuelves a instalar el programa y automáticamente descarga todos tus datos. Como si nada hubiese ocurrido.

Integración

El programa se integra tanto con Microsoft Word (puedes descargar la versión de prueba para tu sistema operativo en descargarwordgratis.net) como con OpenOffice y LibreOffice (los principales procesadores de texto libres que puedes descargar aquí y aquí). Si instalas el plugin (que se hace desde el menú “Tools”) te aparecerá una barra de herramientas en tu procesador de textos y podrás insertar la cita que quieras (correctamente formateada) y añadirá la referencia a tu bibliografía automáticamente. Además, el programa está disponible para Windows, Mac, Linux, iOS y, próximamente, Android (aunque mientras tanto hay algunas alternativas). ACTUALIZADO: ¡ya existe versión oficial de Mendeley para Android!

Pantalla Mendeley

La interfaz del programa es limpia y con mucha información de un vistazo

Multitud de extras

Si aún no te han convencido las bondades de Mendeley puedo enumerarte algunas más. Presenta un visor de PDF interno, por lo que puedes ver tus documentos sin necesidad de otros programas, directamente en una pestaña dentro de Mendeley. Además puedes seleccionar, copiar y pegar texto del PDF, así como subrayar y añadir notas. Sin embargo, éstas sólo serán visibles en el programa, no si exportas o guardas una copia del PDF. Pero es tan cómodo que yo siempre leo en el visor de Mendeley.

Y para los que os gusten las redes sociales, Mendeley tiene la suya propia. De ciencia, por supuesto. Al hacerte una cuenta no sólo consigues espacio para hacer copias de seguridad de tu bibliografía, sino que también puedes crear tu perfil en su red social. Yo, aunque estoy inscrito, no la uso realmente. Pero quizás a alguno os pueda interesar 😉

Por último incluye también un buscador de bibliografía dentro del mismo programa. Puedes realizar búsquedas de artículos, capítulos de libros, etc. Yo, personalmente, prefiero usar la Web of Science o Google Académico para mis búsquedas. Cuestión de gustos 😉

¿Por qué usar un gestor de bibliografía?

Una gran ventaja de este tipo de programas (ya que no es exclusiva de Mendeley), es el poder encontrar rápidamente cualquier referencia, cualquier paper, cualquier capítulo de libro en tu base de datos. El buscador interno de Mendeley funciona razonablemente bien, aunque es una característica que creo que tiene un importante margen de mejora.

Una vez terminado el documento con su correspondiente bibliografía puedes exportarlo en formato Word sin los campos dinámicos que tiene para evitar problemas de conversión y demás. Pero guardar el documento original posee la gran ventaja de que, en caso de tener que cambiar el formato de toda la bibliografía (como ocurre si tu   es rechazado y tienes que mandarlo a otra revista), el proceso es automático. Seleccionas el nuevo estilo, lo aplicas y listo. Nada que ver con tener con el tedioso proceso de cambiar una a una cada cita y cada referencia del documento, con el consiguiente riesgo de saltarse alguna.

Otra gran ventaja de usar estos gestores es que solucionan el problema de que queden citas sueltas sin su correspondiente referencia bibliográfica o viceversa. Si añades una cita, se añade la referencia. Si la borras, igualmente se elimina la referencia. Eso ahorra mucho tiempo a la hora de revisar un documento, os lo aseguro.

Conclusión

Si no tenéis ya un programa de gestión bibliográfica, estáis tardando. Cuanto antes comencéis vuestra base de datos de papers, libros, tesis y otras publicaciones, menos tedioso será ponerlo en pie. Uno de los quejas más repetidas que he oído respecto a adoptar uno de estos gestores es:

Bufff, si es que tengo un montón de artículos y tengo que pasarlos todos…

Esto ya no es excusa. No al menos con Mendeley, que te hace buena parte del trabajo automáticamente. Y aún así, mejor hacerlo cuando tienes 200 artículos que con 500. Mi base de datos supera ya el millar de artículos. No puedo imaginarme cómo lo haría si sólo tuviese los paper en papel o en una carpeta en PDF. ¡Vaya locura!

Una vez que probéis uno de estos gestores ya no querréis cambiar. Y para mí, Mendeley es la mejor alternativa, tanto por sus características como por su maravilloso precio: GRATIS.

Existen versiones Premium personales y de equipo, donde te ofrecen mayor capacidad de almacenamiento y algunas ventajas para grupos. Pero a mí me sobra con el almacenamiento que ofrece la cuenta gratuita.

¿Vosotros usáis algún programa de gestión bibliográfica? ¿Cuál es vuestro favorito? ¿Conocéis más opciones interesantes? Os espero en los comentarios y en las redes sociales. ¡Vuestra opinión me interesa mucho!

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¡Lo quiero!

Publicado en: Equipamiento Etiquetado como: bibliografía, gestión bibliográfica, mendeley, software

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