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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

28/01/2016 by Bichólogo 63 comentarios

El proceso de conseguir un doctorado es un camino largo y difícil que culmina cuando el doctorando tiene que defender su tesis doctoral frente a un tribunal. No es la parte más importante del proceso, ya que lo que realmente cuenta es todo lo que has ido aprendiendo durante el camino. Sin embargo sí que es el culmen, la guinda del pastel. Y por qué no, un complicado trance que hay que afrontar.

La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

Y precisamente este pasado martes, después de mucho, mucho tiempo, pude defender yo la mía. Y la verdad es que fue un éxito. Y ahora mismo ya soy Doctor Europeo. Y como quizás pueda resultarte útil, he decidido contarte de primera mano cómo fue mi experiencia 😉

El papeleo, tu archienemigo

La burocracia y los plazos serán tu primer rival a batir. No sé cómo será en otros países, pero aquí en España hay que preparar mucha, muchísima documentación, entre proyectos de tesis, memorias, tribunal, informes, tasas y demás gestiones varias. Es agotador y puro veneno para tus nervios y tu estabilidad mental 😛 Y cada ronda de documentos tiene sus tiempos, sus reuniones departamentales, sus reuniones de la comisión de doctorado, sus firmas y sus cartas comunicando por escrito las resoluciones.

Así que, si tienes pensado defender tu tesis doctoral en una fecha determinada mira MUY BIEN los plazos. Y empieza a prepararlo con tiempo de sobra, ya que siempre, y quiero decir SIEMPRE, habrá problemas, retrasos y cosas que fallarán, documentos que faltarán o plazos que tendrás que aprovechar in extremis.

Yo casi no pude defender la tesis el martes pasado porque el 11 de enero me avisaron de que faltaba un determinado documento. Pero afortunadamente puede arreglarlo y entregarlo en el día, puesto que el plazo terminaba el mismo 11 de enero. Pura adrenalina 😛

Preparando el tribunal

Otro paso importante. Según la universidad (o el país) la composición del mismo será distinta. Unas veces puede ser que lo elija el departamento y otras veces tendrá que ser el doctorando quien lo coordine todo. Y no es lo mismo si todos son miembros españoles o si hay alguno extranjero, lo que complica más si cabe la logística. Hay que invitarles formalmente a que formen parte del tribunal. Y tienen que aceptar, formalmente, enviando cartas firmadas, DNIs escaneados, y todo tipo de datos personales.

Pero sea como sea, te aviso: no es fácil poner de acuerdo a tantas personas de cara a una fecha. Nada fácil. Así que, una vez más, prepara todo con tiempo. Aunque yo podía haber puesto ya una fecha a mediados de noviembre de 2015, no hubo manera de poder cuadrar las agendas de mis dos directores de tesis y los cinco miembros del tribunal antes del 26 de enero de 2016. Y a mediados de febrero se extinguía mi plan. Casi casi no llego 😛

Preparando la exposición

Según el país, el mecanismo de la defensa difiere en mayor o menor medida. Aquí en España, el doctorando debe exponer su trabajo ante un tribunal compuesto de 5 miembros, todos ellos doctores. Una vez realizada la exposición, cada miembro del tribunal expondrá su opinión y realizará las preguntas que crea oportunas acerca del trabajo del doctorando, el cual deberá defender su tesis antes ellas. Todo ello en un acto público al que cualquiera puede asistir.

Por tanto, el realizar una buena presentación del trabajo y saber defenderlo ante el tribunal es fundamental. Sin ello, todo el trabajo realizado a lo largo del doctorado podría quedar en agua de borrajas y tu formación como investigador permanecería incompleta.

Pero no te apures. La tesis doctoral es un trabajo de investigación original que el doctorando ha de llevar a cabo y que ha de suponer una aportación de nuevos conocimientos a la Ciencia. Y como ya te comentaba en el post sobre como realizar tu primera charla, tú eres el que más sabrás sobre el tema concreto de tu tesis de todos los presentes.

Por supuesto que los miembros del tribunal, sobre todo si está bien elegido, sabrán más que tú sobre el área de conocimiento donde se englobe tu trabajo, pero no sobre el trabajo en sí mismo, sobre los aspectos concretos 😉 Así que tranquilo. Si has hecho un buen trabajo a lo largo de tu doctorado la defensa no será más que un trámite 😉

Como ya sabes, para la presentación puedes usar diversas herramientas. Simplemente has de elegir cuál es la que más se adapta a ti y a lo que quieres contar. En mi caso, yo me decanté por Prezi. Y estoy muy contento con el resultado. De hecho, también me felicitaron por el formato de la presentación 😉 Aquí os la dejo para que le podáis echar un vistazo.

Preparar el Prezi me llevó bastante tiempo. Aunque en general es extremadamente sencillo e intuitivo, hacer determinadas animaciones se vuelve complejo en ocasiones, más que en PowerPoint, donde es un juego de niños. Y debes saber cómo contar tu historia o corres el riesgo de convertirla en una mareante montaña rusa. Ten en cuenta que las transiciones y los desplazamientos en Prezi son muy vistosos pero, mal empleados, molestarán más que ayudarán e impedirán que el tribunal se fije en lo que realmente les quieres contar.

Y luego toca ensayar. Y ensayar… Y ensayar… Hasta el aburrimiento, hasta la extenuación 😛 Ensaya en casa y, si es posible, ensaya en el mismo sitio donde realizarás la defensa. Así te vas familiarizando con el lugar y acostumbrándote a mirar a donde estarán tanto el tribunal como el público.

En el aspecto técnico, intenta crear presentaciones muy visuales, con la menor cantidad de texto posible y el mayor número de imágenes. Y es que ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras. El equilibrio es delicado y debes intentar que la presentación te sirva de guión, de modo que no te quedes nunca en blanco y siempre puedas echarle un ojo en caso de apuro.

Hay quien prefiere hacerse un guión en papel y llevarlo consigo a la exposición. Yo, sin embargo, suelo hacer las presentaciones y luego simplemente comienzo a ensayar lo que diré, mejorando y cambiando sobre la marcha. Si durante una presentación desvío la mirada tiendo a perderme, así que prefiero tener el guión en mi mente (y en el mismo Prezi :P).

Pero sobre todo, siéntete cómodo. Haz tuya esa presentación, como tuyo ha sido el trabajo. Enseguida te darás cuenta de que eres capaz de improvisar sobre el guión que supone la propia presentación. No intentes memorizar, simplemente deja fluir todo lo que sabes del tema 😉

Y llegó el momento de la defensa

Durante la semana anterior apenas sí estuve nervioso. Pero la tarde anterior estaba acongojado. Tanto tiempo esperando ese momento que parecía que nunca llegaría y ahora que estaba ahí no me sentía preparado. Pero al final eran sólo eso, nervios.

Así que, ni corto ni perezoso, me enfundé el traje (mucho más glamuroso que mi ropa de campo pero mucho menos cómodo), cogí el portátil y me dispuse a enfrentarme a la tesis. El camino a la universidad se me hizo eterno. Salí con tiempo, en previsión de lo que podría suceder, ya que Murphy es siempre muy puñetero. E hice bien…

Los primeros problemas

Había ensayado dos días distintos en aquella misma sala. Todo había funcionado perfectamente. Pero por si acaso me llevé mi portátil, donde estaba la presentación, además de dos copias distintas en sendos pendrives, con un ejecutable para Mac y otro para Windows en cada una, por si mi MacBook daba problemas al conectarse y debía usar el PC de la sala. ¿Qué podía salir mal? Acertaste, el proyector 😉

Estuvimos más de 15 minutos intentando encender el proyector. No hubo manera. Probamos por activa, por pasiva, no quedó botón ni combinaciones de ellos que no pulsáramos. Y cuando ya estábamos desesperando… Funcionó.

Defendiendo la tesis doctoral
Tras la crisis del proyector, uno de mis directores y yo luchamos por ajustar la resolución de pantalla y que la presentación se vea a pantalla completa 😛

Así que ya está dispuesto… al duplicar la pantalla del mac la presentación se veía cortada. La sala se iba llenando y uno de mis directores de tesis y yo bregando con el portátil, hasta que finalmente, y contra todo pronóstico, todo estuvo listo. Comenzaba entonces la función.

Presentando la tesis

De este apartado poco puedo decirte. Estaba tan nervioso que pensaba que se me atragantarían las palabras. Pero no fue así. Hablé y mucho. Y rápido. Siempre que me pongo nervioso hablo aún más rápido que de costumbre. Pero también se debía a que había ido añadiendo detalles y más detalles a la presentación e iba muy ajustado de tiempo.

Dicen que hay muchos trucos para combatir los nervios. A mi no me vale ninguno. Simplemente, cuando comienzo a hablar, me olvido de todo. Veo al público sin verlo realmente y me concentro en lo que estoy diciendo. Así pues no soy muy consciente de qué y cómo lo hice. Pero no debió de salir mal 😉

Había solicitado la mención europea y, entre otras cosas, implicaba exponerla en español y en otro idioma europeo. Así pues tuve que tirar de inglés para el quinto capítulo y las conclusiones. Además, dado que uno de los miembros del tribunal tiene que ser de otro país europeo que, en mi caso, era Suecia, también tuve que afrontar una de las tandas de preguntas en el idioma de Shakespeare.

Defendiendo la tesis

Ésta es sin duda la parte que más temía. No sabía qué me preguntarían y no sabía si los nervios me traicionarían. Pero como no había forma de evitarlo, tuve que afrontarlo.

La tanda de preguntas fue larga y exhaustiva. Pero no era tan fiero el león como lo pintaban. Me felicitaron por la presentación y por la tesis, aunque también hubo lugar para críticas constructivas tanto de algunos de los trabajos como de la tesis en sí misma, en especial en lo que al formato se refiere. Y es que, he de reconocer, que la prisa por cumplir los plazos hizo que hubiera numerosas errata y que algunas partes no estuvieran tan trabajadas como deberían.

También hubo tiempo para sugerencias, para preguntas interesantes, para alguna curiosidad y algunas risas. Como cuando uno de los miembros del tribunal me preguntó a modo de curiosidad que cuánto tiempo había que estar masajeando al pajarillo para obtener una muestra de esperma. Y yo, sin pensarlo siquiera, respondí: «Depende del cariño que le pongas«. Luego pensé «Tierra, trágame» pero continué explicándolo ya en serio y la broma fue bien recibida. Además, ser serios y profesionales no está reñido con tener sentido del humor, ¿no crees? 😉

Y al fin…

Después de lo que pareció una eternidad de preguntas y respuestas, salimos del salón de actos para dejar deliberar al tribunal y que hicieran el papeleo debido. No fue demasiado tiempo, pero a mí me parecieron horas. Aproveché para saludar a la familia y los amigos, que me felicitaron y me dieron sus impresiones. Los nervios me devoraban y no veía el momento de que se abrieran las puertas y nos llamasen de nuevo para dar la calificación… Y así lo hicieron.

Con la pompa y el boato correspondiente, siguiendo el protocolo y dándole algo de emoción al estilo de los oscars… me dijeron que ya era doctor europeo. En ese momento casi se me doblan las piernas. Tantos años de trabajo, tanto esfuerzo, tantas horas de campo y de laboratorio y de ordenador, todo culminaba en ese título. Desde pequeño había soñado con llegar a ser doctor 🙂

Y ahora…

Pues ahora que ya soy doctor aún no sé qué cuál será mi próximo movimiento. De entrada aún no lo he asimilado. Tengo una especie de síndrome de Estocolmo respecto a la tesis. Tantos años sin auténtico tiempo libre para mí, siempre con el run run de «tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis«, que se me hace extraño tener tiempo libre. Libre de verdad.

Ahora que tengo el título de doctor europeo se han abierto muchas puertas a las que antes no me podía asomar. Aparecen nuevas opciones. Pero también mi situación personal ha cambiado y con ella mis preferencias. Pero lo que sí sé es que inicio una nueva etapa enormemente interesante para mí y estoy decidido a aprovecharla 😉

Ahora te toca a ti contarme tu experiencia. ¿Eres doctor? ¿Estás planteándote hacer un doctorado? Cuéntame tu experiencia por aquí o en cualquiera de los perfiles sociales de El Bichólogo.

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¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, defensa, doctorado, exposición, tesis doctoral

Tu primera charla: un breve recetario para tener éxito

31/12/2015 by Bichólogo 13 comentarios

En el mundo de la biología, sea la rama que sea, siempre llegará el momento de dar una charla. Siempre. A veces es en la Universidad, para exponer un trabajo; o quizás sea en un congreso científico; o tu primera clase, si te dedicas a la educación; o tal vez expongas la metodología de tu trabajo a algún organismo público. Pero créeme, te llegará el día 😉 Así que prepárate.

Por eso hoy voy a darte una serie de consejos que te permitirán sobrellevar y afrontar con mayor fortuna este reto. Porque siempre es un reto. No importa lo extrovertido que seas, lo bien que se te de comunicar: siempre impone respeto hablar ante una audiencia.

Tu primera charla

7 consejos para aprender a lidiar con tu primera charla

Hay una primera vez para todo, y exponer públicamente tu trabajo no es una excepción. Y menos en el ámbito de la Biología, donde la comunicación de los resultados es tan importante como el desarrollo mismo de los estudios. Así pues aquí te dejo una breve lista de trucos y consejos para hacer más fácil este traumático a la par que fascinante paso 😉

1. Cuanto antes, mejor.

Como ya te he dicho, antes o después te tocará hablar en público. Así que, ¿para qué esperar? La práctica hace al maestro por lo que cuanto antes des tu primera charla, más experiencia comenzarás a acumular. Y mayor confianza irás adquiriendo en ti mismo. Hasta el más tímido termina acostumbrándose (al menos en parte) a hablar en público.

Además, siempre es mejor cometer tus primeros errores en ambientes no laborales, como la Universidad. Un fallo grande en una exposición ante tus jefes, ante quienes van a subvencionar tu trabajo o ante tus alumnos te puede hacer parecer poco profesional. Si lo cometes frente a tus compañeros de la universidad y el profesor te servirá para aprender de él y no tendrá efecto alguno sobre tu reputación, ya que ninguno de ellos será experto en dar charlas.

2. La primera charla siempre impone

Hay gente que parece que ha nacido para hablar en público. Lo hacen con naturalidad, exponiendo claramente sus ideas, cautivando al público y metiéndoselo en el bolsillo. Parece que lo han hecho toda la vida. Y lo más probable es que así sea 😉

Pero todo el mundo teme su primera charla. Uno se encuentra expuesto ante decenas (o centenares) de personas. Y casi siempre habrá gente con mayor experiencia que tú. Quizás incluso gente a la que admires. Y eso intimida, y mucho. El qué dirá puede ser una pesada losa de la que debas aprender a desprenderte. Pero no hay mejor forma de hacerlo que practicando. Así que… ¡empieza ya! 😉

3. Emplea materiales de apoyo

A menos que seas un excelente orador, una charla a palo seco, del tipo de las antiguas clases magistrales, puede resultar tremendamente aburrida. Hoy en día la tecnología te ofrece múltiples alternativas para acompañar e ilustrar tus charlas.

Si eres tradicional:

  1. Diapositivas: un clásico entre los clásicos. Sin embargo, hoy en día resulta difícil encontrar un proyector de diapositivas en según qué sitio. Y crear tus propias diapositivas analógicas puede llegar a ser complicado.
  2. Retroproyectores: esas láminas de acetato transparente que aún hoy en día se ven en muchas universidades, especialmente usados por tu tipo concreto de profesor: ese que tiene los mismos apuntes amarillentos desde hace más de 20 años, apenas actualizados. Estas láminas transparente pueden ser útiles ya que puedes dibujar libremente sobre ellas y combinarlas.
  3. Apuntes y material de apoyo fotocopiado: para hacer más fácil que tus oyentes te sigan y tomen alguna nota.

Si te van las nuevas tecnologías (listado ACTUALIZADO):

  1. PowerPoint: ¿quién no conoce este producto de la suite de ofimática de Microsoft? una actualización infinitamente más potente que las antiguas láminas de acetato. Puedes añadir todo tipo de contenido multimedia, links a otras páginas webs, cierto grado de interactividad, animaciones y transiciones entre diapositivas que hacen más amena la charla… Todo fácil de aprender y manejar, rápido y mucho más limpio y visual que los medios tradicionales. Muchas universidades tienen acuerdos y permiten tanto a profesores como alumnos descargarse el programa con una licencia educativa totalmente gratuita. Además, hoy en día casi cualquier universidad cuenta con aulas con proyectores donde conectar tu ordenador. Y si no existen versiones online algo menos potentes pero gratuitas. ¡No tienes excusa! Personalmente, es lo que he usado casi toda la vida 🙂
  2. Presentaciones de Google: similar al anterior, aunque menos potente. Sin embargo, si no quieres perderte en florituras, es perfectamente útil. Además cuenta con la ventaja de un excelente sistema de trabajo cooperativo, donde varias personas pueden editar a la vez un mismo documento. Y te permite editar y tener sincronizados todos tus documentos en todos tus dispositivos de forma totalmente gratuita. En mi flujo de trabajo la suite de Google ha ido sustituyendo a la de Microsoft poco a poco.
  3. Prezi: un reciente descubrimiento para mí. Es como una evolución de los clásicos Power Points pero mucho más visual y dinámico aún. Requieren una mayor planificación y ser capaz de crear una «historia» con tu charla para que sea 100% efectivo. Desde que me enteré de su existencia estoy empezando a utilizarlo en lugar de los Power Points. Cuenta con una cuenta gratuita con algunas limitaciones, pero tiene acuerdos con muchas universidades con cuentas gratuitas para alumnos y profesores. Sólo debes crear tu cuenta con una dirección de correo de unas de las instituciones asociadas . Por supuesto, para los heavy users existe una cuenta profesional con todos los extras 😉
  4. Genia.lly. Otra alternativa al PowerPoint. Lo he conocido muy recientemente, así que apenas tengo experiencia con él. Quizás más atractivo que los PowerPoints pero menos que Prezi para mi gusto. Aunque quizás sea más interactivo aún. Todo depende de lo que necesites. Además, también está orientado a la creación de infografías, pósters interactivos o microsites (entre otras cosas), con todas las posibilidades que eso tiene. Y además es gratis 😉
  5. Emaze. Una lectora me ha sugerido otra herramienta similar a las anteriores (¡Gracias Diana!). Por lo poco que he podido ver, se trata de una herramienta muy visual y dinámica. Cuenta con una cuenta gratuita (aunque no sé las limitaciones) y otras de pago. Además ofrece descuento a estudiantes y profesores. No he tenido oportunidad de probarla, pero la agrego al listado por si alguno queréis echarle un vistazo y comentarnos vuestra experiencia con ella 😉
  6. Canva. Esta fantástica herramienta gratuita no sólo te va a servir para hacer presentaciones, sino también te ayudará con cualquier tema de diseño que puedas necesitar. Da igual si eres tan torpe como yo con el diseño, Canva te ayudará a darle un toque diferente a todos tus materiales, presentaciones incluidas 😉 Eso sí, aunque tiene una gran cantidad de plantillas, la versión gratuita no incluye animaciones.
Charla para Alemania
Aquí estoy yo en el tren camino de Madrid terminando la presentación de la charla que di en Bielefeld. Esto no se puede hacer con las diapositivas tradicionales 😉 😛

Si has leído algún artículo más del blog sabrás que yo soy un gran usuario de las nuevas tecnologías, así que sin duda alguna te recomiendo alguna de  estas opciones. Pero ten en cuenta que no todos los materiales serán adecuados para todas las charlas. La mejor opción es siempre que pruebes todas las opciones y elijas el que mejor se adapta a ti, a tu entorno y a tu forma de contar las cosas 😉

4. Se breve y conciso

Ya lo reza el dicho: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Guarda la retórica y la prosa florida para las novelas y trata de sintetizar lo máximo posible. Sé muy claro y no adornes innecesariamente. Trata de explicar todos tus puntos con claridad pero sin perderte en la forma y los detalles.

Esto es muy importante sobre todo con los materiales de apoyo. Si presentas un diapositiva (digital o analógica, da igual) sobrecargada de información, atiborrada de letras, tu audiencia ni la va a leer. En vez de servir de apoyo servirá de distracción.

Esto no significa que tengas que expresarte como en un telegrama. Pero si puedes sustituir todo un párrafo escrito por una gráfica y explicarla brevemente de palabra tu audiencia lo captará todo mucho mejor. Los seres humanos somos tremendamente visuales y muchas veces será el atractivo visual de tu presentación lo que hará que tus oyentes te escuchen realmente y presten atención a tus palabras 😉

5. Tú sabes más que la mayoría de tu audiencia.

Quizás te choque un poco esto, sobre todo si aún estás en la universidad. Y sin embargo, es cierto 😉 Cuando expones los resultados de un trabajo es porque has empleado mucho esfuerzo en investigar sobre un tema, quizás has realizado un experimento o a lo mejor has leído mucha información. Si estás en la universidad, el resto de tus compañeros seguro que carecen de esos conocimientos que tú has adquirido; si es un congreso, habrá gente que haya hecho experimentos o trabajos parecidos al tuyo, pero no exactamente como el tuyo. En cualquier caso, como es un trabajo enfocado a un área concreta, lo más probable es que no haya nadie que haya estudiado ese mismo tema con tanto detalle. Podrán saber más que tú, pero probablemente no en ese asunto en particular 😉

Charla ante un público
No te dejes intimidar por una gran audiencia. Seguramente sepas más que la mayoría sobre tu tema concreto. Y si no, ellos también han estado antes en tu misma situación 😉

6. Practica inglés

Sobre todo si te metes en al ámbito de la academia y la investigación, es imprescindible que aprendas inglés. Es el idioma de la ciencia, así de sencillo. Y además, en cuanto comiences a moverte en un ámbito internacional, independientemente de la rama que elijas, tendrás que hablar inglés. Y exponer en inglés. Así que practica ya 😉

7. ¡Disfruta!

Este quizás es el punto más importante de todos. Si no eres capaz de disfrutarlo, dar una charla se convertirá en un infierno. La preparación, los ensayos, cualquier apartado puede ser tan divertido o aburrido como te propongas. Expónlo ante tus amigos, tu pareja o tu familia para ensayar y encontrar fallos. Seguro que te ríes mucho 😉

También es importante tratar de ser original y divertido sin perder profesionalidad en la exposición. Es un equilibrio difícil, sí. Pero recuerda: ser profesional no es sinónimo de ser un aburrido y un muermo. Así que no dudes en meter alguna imagen divertida, algún chiste, una anécdota o darle un poco de color a tu charla 😉

Y hasta aquí este post con unas cuantas ideas que espero que te sean útiles. Ahora es tu turno de contarme cómo preparaste tu primera charla o cómo la vas a hacer. ¿Conocías todos los materiales de apoyo? ¿Sabes o utilizas alguno que no haya listado? ¿Cuál fue tu experiencia en tu primera charla? Sigue los consejos, olvida tu timidez y comienza a hablar desde ya en los comentarios 😛 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, charla, conferencia, consejos, exposición, trucos

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