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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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¿Dónde estudiar el máster y/o doctorado?

28/04/2016 by Bichólogo 17 comentarios

Al hilo del post anterior sobre dónde estudiar la carrera, hoy voy a hablarte de mi opinión personal acerca de dónde es mejor hacer tu máster o doctorado. Y es que lo dicho en aquél post sobre las ventajas de una y otra opción no es siempre aplicable en este caso. Y te voy a contar por qué 😉

El grado de madurez personal es muy diferente: no tenemos ni las mismas motivaciones ni los mismos objetivos con 18 años que con 23. En general, los años de carrera te habrán aportado una visión más completa de en qué consiste nuestra profesión y te habrás hecho una idea, al menos aproximada, de hacia donde te gustaría encaminar tu carrera. Te habrá proporcionado una visión y una serie de herramientas de las que carecías cuando estabas a punto de comenzar la carrera y que te permitirán aprovechar al máximo aquello que elijas.

¿Dónde estudiar el máster y/o doctorado?

Mientras que en el caso de la carrera la elección no era tan fundamental y estaba basada más bien en temas económicos y de comodidad personal, en este caso la elección es bastante más importante. Estudiar un máster y/o un doctorado implica vivir fuera varios años y empezar a construir las bases donde se afianzará buena parte de tu futuro laboral. Por ello voy a analizar, punto por punto, los pros y contras de completar esta etapa bien en tu país o bien en el extranjero. Una vez más, ponte cómodo que esto puede ser largo (aunque confío que también interesante ;)).

1. ¿Seguro que quieres hacer un máster?

Pues empezamos bien, pensarás. Pero creo que es fundamental contestar a esta pregunta y hacerlo bien. Un máster es una inversión importante, tanto de tiempo como de dinero. Y como habrás ido comprobando durante la carrera, no es algo de lo que, en general, estemos sobrados los biólogos :P. Bromas aparte, es una decisión que debes meditar con calma y atención.

Por un lado, el máster es un paso previo necesario para realizar un doctorado aquí en España. Así que, si quieres hacer un doctorado en este país (lo que tampoco es una decisión sencilla) no te queda otra opción que pasar por el aro y realizar un máster. Y entonces se habrían acabado tus dudas en este punto en concreto 😉 😛

Si por el contrario un doctorado no está entre tus objetivos, entonces tendrás que cavilar un poco más. Hace unos años realizar un máster era sinónimo de obtener un puesto de trabajo seguro. Era algo que te proporcionaba un cierto nivel, una distinción a la que pocos tenían acceso. Pero hoy en día la situación es muy distinta. Son muchos los que tienen uno o varios másteres y no sólo no encuentran trabajo de lo suyo, sino que no encuentran trabajo de nada en absoluto. A veces, la experiencia es mucho más importante y puede adquirirse por otros derroteros, como son los voluntariados o las prácticas en empresa, tal y como nos recomendaba Iñaki Abella al final de su entrevista.

Con esto no quiero desanimarte a realizar un máster, en absoluto. La formación es siempre importante y es siempre beneficiosa (a pesar de ese extraño e incongruente problema, cada vez más frecuente, que es la sobrecualificación). Pero asegúrate de que realmente te va a aportar algún beneficio y de si luego podrás convalidarlo en España (en el caso de que lo hagas en el extranjero) o en el país al que quieres irte a trabajar o hacer el doctorado. Y de paso, si ese máster incluye entrar a formar parte de una bolsa de trabajo, mejor que mejor 😛

Si finalmente, y tras pensarlo detenidamente, decides que el máster no va aportar nada importante a tu itinerario profesional, entonces ya puedes dejar de leer este artículo (¡aunque espero que no lo hagas! :P). Pero si crees que puede tener sentido aventurarse en un máster y/o un doctorado, entonces acompáñame al siguiente punto 😉

2. Expandiendo horizontes

Completar tu formación de postgrado en un país extranjero tiene muchas ventajas. Por un lado, y ésta es sin duda una de mis favoritas, vas a a viajar y a conocer mundo. Aunque existen muchas formas de moverte y viajar durante la carrera, la mejor forma de conocer un país es vivir en él una buena temporada. Conocerá la gente, sus costumbres, los rincones más interesantes del territorio… Sólo por eso ya merece la pena 😛

Pero no sólo conocerás mundo a nivel personal, sino también a nivel laboral. Aunque trabajemos en un mismo campo, la forma de hacerlo es totalmente distinta de un sitio a otro, al igual que son los medios de los que se disponen, según cada país. Esto hace que cada país enfoque el trabajo a su modo, entre lo sutil y lo radicalmente diferente. Por ello, conocer otras formas de trabajar o poder aplicar en tu profesión técnicas que apenas se aplican en tu país natal puede darte una ventaja funcional muy apreciada a nivel de currículo, tanto en la empresa privada como en la academia. Es, pues, un importante beneficio a tener en cuenta.

3. Haciendo crecer tu red de contactos

Ya he incidido muchas veces en lo importante que es hoy en día dedicar tiempo al networking, tanto online como offline. Y lo importante que es hacer networking de calidad. Cuanto mayor y más extensa sea tu red de contactos, mayor posibilidad de que surjan sinergias de cara preparar un proyecto o que alguien se acuerde de ti para un determinado puesto de trabajo. Por tanto, incluir entre tus contactos a gente de allende tus fronteras agrandará tu esfera de influencia. Y aunque existan otros medios de hacer contactos internacionales, como los congresos, no hay nada como trabajar codo con codo con alguien, verse todos los días, para conseguir no ya un contacto, sino un buen amigo de por vida 😉

Además, el establecer este tipo de relaciones profesionales en otro país te puede abrir la puerta al mundo laboral de allí. No importa si es en la empresa privada, la academia o administración pública, vivir en un país durante largo tiempo facilita enormemente la inserción laboral en el mismo.

4. Practicando idiomas

La mejor manera de aprender una lengua es mediante una inmersión total. ¿Y qué mejor manera de empezar que yéndose a vivir al país? A menos que vayas ya con un sólido conocimiento del idioma en cuestión, durante tus estudios allí vas a poder practicar la lengua hasta dominarla, si no como un nativo, al menos sí con la fluidez suficiente para desenvolverte a nivel profesional. Esto te permitirá que, una vez finalizado el máster, el problema del idioma haya dejado de serlo 😛 Imagina intentar buscar trabajo cuando sólo chapurreas el idioma, sin toda la práctica que adquieres durante la realización del máster 😉

Aunque el idioma nativo del lugar no es el inglés, seguramente sí que sea la lengua vehicular de los estudios de postgrado, ya que de ese modo las universidades favorecen la afluencia de estudiantes extranjeros con el fin de ir capturando el talento. En este caso, no te conformes con un único idioma. Si quieres terminar trabajando allí, aprende también el idioma nativo, por difícil que te parezca 😛 Conocerlo y hablarlo con fluidez será un plus de cara a encontrar trabajo en aquellos lares. En ambientes académicos normalmente te bastará con el inglés, pero si quieres explotar todas las posibilidades laborales de dicho país deberás aprender su idioma. Si no, siempre estarás limitado de cara a poder solicitar un puesto más allá de los muros de la universidad donde estés cursando el máster o el doctorado.

5. Un extra de prestigio

El haber completado tu formación en el extranjero siempre dota a tu currículo de un extra, especialmente si la has llevado a cabo en alguna institución famosa. Y es que haber estado trabajando o estudiando en el extranjero implica muchas más cosas aparte de los títulos o la formación que hayas conseguido. Porque irse a vivir conlleva una serie de habilidades y de actitudes que pueden resultar muy interesantes para determinados trabajos o empresas.

Por un lado implica que estás plenamente comprometido con tu profesión. Y es que, por mucho que te guste viajar, siempre te gustará hacerlo cuando y como quieres. Dejar atrás a a tus amigos, tu familia o tu pareja no es plato de gusto para nadie. Y si lo haces por completar tu formación, eso dice mucho en favor de tu entusiasmo y tus ganas de avanzar profesionalmente. Además, el haber logrado culminar con éxito tus estudios en otro país significa que dominas el idioma, que conoces gente allí, que eres una persona proactiva y adaptativa, que persigue sus metas hasta conseguirlas. Y eso es muy importante y apreciado en cualquier trabajo y en cualquier entorno laboral 😉

6. Pero no es oro todo lo que reluce…

Por muy bien que pinte todo a primera vista, el irse a estudiar fuera de tu país tiene también sus desventajas, que no son pocas. Aunque así, entre tú y yo, creo que en este caso sí que se ven más que compensadas por los beneficios. Pero júzgalo tú  😉

Por un lado está la economía. Si es caro vivir por tu cuenta en tu propio país, imagina en el extranjero, donde necesitas casa, comida, ropa… Esto es especialmente importante cuando ese país tiene un nivel de vida mucho más alto que aquel del que procedes. En esos casos, la presión económica puede ser considerable y mucha gente no podrá si quiera planteárselo. Cuando estuve viviendo dos meses en Oslo, me estuve alimentando a base de pasta, salmón (que el kilo me salía más barato que un pack de 6 latas de Heineken en el supermercado) y alguna ensalada, para aportar algo de vitaminas a mi dieta 😛 Y es que la vida allí es carísima, incluso para los propios noruegos. Así que imagina para un estudiante de doctorado con una beca española.

Chica mirando su hucha de cerdito
Si te vas a ir a vivir al extranjero empieza a despedirte de tus ahorros por si acaso 😉

Pero si el choque económico no fuese poco, tendremos también un choque cultural. Y cuanto más distante sea el país, tanto más grande será la brecha cultural. Distintas formas de hablar, de trabajar, de relacionarse, es algo que puede hacer desistir al más pintado. Y es que no es lo mismo viajar unos días a un país y sorprenderte de lo distinta que es la gente que enfrentarte a ello diariamente.

Por ejemplo, y volviendo de nuevo a mi estancia en Noruega, me costó bastante integrarme en el grupo y hacer amigos. Y no por nada, puesto que la mayor parte de la gente que conocí era muy maja y educada. simplemente es que estaba más acostumbrado a lo abiertos que somos los españoles, mientras que en Oslo todo el mundo son mucho más reservado. Por eso me resultó bastante más complicado hacerme un hueco en el círculo de sus amistades que había en el museo. Además, me resultaba muy chocante la falta de contacto entre las personas y era algo que, en ocasiones, me colocó en una situación incómoda, ya que allí no es costumbre saludar con dos besos a una chica a la que te acaban de presentar o dar un abrazo a un hombre, aunque tengas confianza con él, como sí que ocurre en España jeje.

Por otro lado están también la familia, los amigos o la pareja. No es fácil dejarlo atrás y no todo el mundo te podrá seguir en tu periplo por otro país. El tener que mantener estas relaciones en la distancia puede ser complicado y hay gente que es incapaz de adaptarse. Por eso has de ser muy consciente de a lo que te estás enfrentando y lo que va a suponer marcharte durante uno o varios años.

Finalmente, aunque no menos importante, una vez que sales de tu país normalmente no es sencillo volver. Cuando comienzas a estudiar en un sitio te surgen oportunidades allí y, dada la situación actual, es difícil rechazarlas. Además, no siempre se pueden convalidar los títulos entre los distintos países, por lo que si decides volver al tuyo podrías haber perdido años de trabajo y esfuerzo (o al menos el título que los acredita).

Concluyendo

Hemos visto que hay muchísimas ventajas yéndose a estudiar fuera, pero también importantes inconvenientes. Sin embargo, la mayor parte de estas desventajas tienen solución: muchos proyectos predoctorales llevan asociadas becas y ayudas, que te facilitarán el hecho de costearte esos años en el extranjero; si eres una persona adaptativa (una facultad que te convendría desarrollar si quieres ser biólogo) no tendrás problema a la hora de integrarte en ese nuevo país, aunque al principio pueda resultar durillo; la familia siempre estará ahí, y los amigos y la pareja… si son buenos también :P, y por último, si te has ido fuera es para buscar nuevas oportunidades, volver no es imposible pero tampoco necesario si allí encuentras todo lo que necesitas 😉

Desde mi punto de vista, y vuelvo a recalcar que es algo subjetivo, las ventajas que te otorga estudiar un postgrado en el extranjero superan con creces las desventajas. La posibilidad de crecer tanto a nivel personal como profesional que te ofrece vivir una larga temporada en otro país creo que no la ofrece casi nada. Y digo vivir, que no viajar, porque las vivencias son totalmente distintas. La independencia, la habilidad para crear nuevas amistades y contactos, el dominio de un idioma que no es el tuyo, el conocer nuevos lugares, nuevas formas de trabajar o estudiar organismos o ecosistemas que son totalmente distintos a los que hay en tu país (o tu continente) es algo que no se puede conseguir fácilmente de otra manera.

Por ello, si tienes la oportunidad y las condiciones te lo permiten, te recomendaría que salieses a conocer mundo, a formarte, a expandir tu red de contactos y tus conocimientos más allá de tus fronteras. Sal de tu zona de confort. Conoce el mundo que hay ahí fuera y disfrútalo. Absorbe todo lo que puedas y saca el máximo provecho de cada una de las oportunidades que se te brindarán, que serán muchas. Y si luego vuelves, lo harás con una formación más sólida, un currículo más fuerte y una mochila cargada de experiencias a todos los niveles que ni  todos los cursos de mundo podría comprar. Pero si decides quedarte, entonces habrás encontrado tu sitio, tu lugar, tu trabajo y un nuevo entorno donde te desarrollarás como persona y como profesional. Y eso, créeme, es algo que mucha gente se pasa la vida buscando 😉

Yo hice los cursos de doctorado y la tesis en Badajoz, mi ciudad. Y no me arrepiento de ello, porque todo lo que soy, todas las oportunidades que me han surgido, han venido de aquí. Pero la experiencia que dan los años (y ya voy teniendo unos cuantos :P) me ha ayudado a valorar todo lo que te puede ofrecer el estudiar y vivir en otro país. He aprendido a apreciar algunas de las cosas que me he perdido, oportunidades a las que he tenido que acceder por otros medios más complicados y caros (viajando mucho por mi cuenta o gracias al trabajo). Así que, si tienes la posibilidad de estudiar en el extranjero y tu situación personal y económica te lo permiten, no te lo pienses. Pero si no es así, tampoco te preocupes 😉 Tendrás que trabajar más, tendrás que agudizar el ingenio, pero podrás recuperar la ventaja perdida. Y este blog y mi propia historia son una prueba de ello 😉

Y como siempre, una vez terminado el post, me encantaría conocer tu opinión. ¿Qué te ha parecido la entrada? ¿Tienes pensado estudiar un máster o un doctorado en el extranjero? ¿O tienes claro que prefieres hacerlo en tu país? ¿Te ha ayudado en algo este artículo? ¿Qué te ha aportado? ¡Te espero en los comentarios!

Y si crees que esta entrada podría resultarle interesante a alguien no dudes en compartirla y hacer que el blog pueda llegar y ayudar a más gente 😉

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, biólogo, decisiones, doctorado, estudios, formación, máster, trabajo, viajar

¿Dónde estudiar la carrera?

14/04/2016 by Bichólogo 20 comentarios

Irse al extranjero a estudiar o hacerlo en tu ciudad o región no es una cuestión baladí. De hecho, es un cambio tan grande que probablemente esa elección te guíe por derroteros profesionales totalmente distintos según lo que escojas. Así que es algo que merece la pena pensarlo muy bien 😉

Estudiar la carrera es una etapa muy importante en la vida de cualquier persona. De hecho, prácticamente es el principio de todo. Por eso es fundamental hacerla bien. Y cuando me refiero a bien, no sólo a nivel de notas sino, sobre todo, a estar centrado.

Pasaportes

Finalmente, debes tener en cuenta es que no es lo mismo enfrentarte al hecho de estudiar la carrera fuera o hacer el doctorado fuera. Las situaciones, el nivel de madurez personal, tu desarrollo profesional, son muy distintos en ambas etapas, por lo que todo ello influirá en el hecho de decantarse por una u otra. Como verás después, no hay una opción buena o mala per se, sino que depende de las circunstancias y las aspiraciones de cada uno. Por eso, acomódate que esto puede ser largo 😉

1. La comodidad del hogar

Estudiar en tu propio país tienes un gran ventaja: la comodidad. Pero es que, además, es cómodo a muchos niveles. Tanto si vives con tus padres como si estás compartiendo piso en tu ciudad, el estar en una sociedad con unas costumbres que conoces es un lujo que no sabemos apreciar hasta que no viajamos. Y poder expresarte en tu lengua materna sin esfuerzo es algo echarás mucho de menos si en algún momento te vas a vivir a otro país durante algunos meses.

Por no hablar ya del fantástico hecho de poder ver a tu familia, tus amigos o tu pareja cuando quieras y todo el tiempo que te apetezca. O el placer de llegar a casa y tener la comida hecha, la ropa lavada y planchada y ninguna otra obligación más que prepararte el siguiente examen. Puede que te parezca algo absurdo, pero cuando te toque vivir solo, con un sueldo escaso, te acordarás de lo fácil y cómodo que era todo cuando estabas en casa de tus padres. Mantener una casa, incluso aunque sea un piso compartido con otros estudiantes, supone un gasto de tiempo y dinero bastante curioso 😉 😛

Yo estudié mi carrera en Badajoz, mi ciudad. Vivía con mis padres y eso me daba una enorme cantidad de ventajas. Por un lado, tuve la gran suerte de que ellos pudieron pagarme la universidad, por lo que no tuve que trabajar y podía centrarme al 100% en la carrera, sin tener que dedicar mucho tiempo a la comida, llevar la casa, hacer la compra y a muchas otras obligaciones que conlleva el hecho de vivir solo.

Por otra parte, mantuve el contacto con todos mis amigos, incluso del instituto. Esto me facilitó el poder disfrutar la vida universitaria como se merecía: fiestas, cervezas con los compañeros, fines de semana bailando y pasándolo bien hasta el amanecer… Todo es tan sencillo con los amigos de toda la vida…

2. La facilidad de lo conocido

Pero a nivel profesional también tiene algunas ventajas. Siempre es mucho más sencillo seguir las clases cuando se dan en tu propio idioma. Si a veces es complicado entender lo que te cuenta un profesor, imagínate si encima lo hace en otro idioma que quizás no dominas del todo.

Además, en tu país formas parte un sistema educativo que ya conoces y al que ya estás acostumbrado, independientemente de lo bueno o malo que sea (ya sabes lo que se suele decir «más vale malo conocido… que bueno por conocer«) .

Establecer relaciones profesionales es mucho más sencillo, porque todos formamos parte de la misma cultura, con las mismas costumbres y el mismo modo de hacer las cosas. Por ejemplo, en España siempre se dice que los grandes negocios y los grandes acuerdos se cierran siempre en un bar 😉 Sin embargo, si propones eso en otros países seguramente no les parezca algo serio. Idiosincracias particulares de cada sitio 😉

Una cena deliciosa
Una de las cosas que más he echado de menos cuando he vivido sólo son los excelentes platos de mi madre. Y es que como en casa… no se come en ningún sitio 😉

3. El carácter de cada uno influye

Hay personas que adoran viajar, que sueñan con irse a países lejanos, conocer mundo, sumergirse en su cultura y no dudan en establecerse en otro país… Pero hay muchas otras personas arraigadas a su tierra, a su gente y que, si pueden evitarlo, no quieren dejar su país o su ciudad natal.

Además, estudies donde estudies, allí comenzarás a crear tu red de contactos, incluso sin darte cuenta. Si lo que te interesa es trabajar en tu ciudad o al menos en tu país, es allí donde debes centrar tu labor de networking. Aunque esto no significa que debas descuidarlas conexiones internacionales, sino que siempre hay tener en cuenta tu objetivo y centrarse 😉

Yo mismo hice muchos contactos en España durante esta etapa.  Y estos contactos me ayudaron a encontrar mi primer trabajo de biólogo, colocando cajas nidos en el Parque Nacional de Monfragüe. Posteriormente, nuevas oportunidades fueron surgiendo gracias a la gente que había ido conociendo durante la carrera. Toda mi experiencia profesional en España ha estado absolutamente influenciada por esas conexiones que fui haciendo durante la carrera en mi ciudad.

4. Las circunstancias externas

Hay una frase de José Ortega y Gasset que lo define perfectamente:

Yo soy yo y mis circunstancias.

Y es que no podemos escapar a ellas. Siempre pueden existir factores que nos limiten nuestro poder de decisión, causas externas que nos cierren un determinado camino, que nos empujen en un sentido distinto al que originariamente pensábamos.

El tema económico suele ser muy importante. Mantenerse en otro país, pagando la comida, una casa, una carrera universitaria y todos los gastos que implica simplemente el hecho de vivir puede resultar absolutamente insostenible para muchas familias, lo que puede hacer que la decisión de estudiar dentro o fuera del país se resuelva por si misma ante la fuerza de la realidad.

En mi caso, nunca había pensado irme a estudiar a otro país. Mi vena viajera comenzó durante la carrera, gracias a cursos y congresos varios. Pero no fue hasta que la acabé que me volví un viajero incansable, tras mi primer viaje al extranjero (salvo Portugal, pero vivo a 4 kilómetros de la frontera, así que casi nunca lo cuento :P).

Sin embargo, sí que me habría gustado irme a estudiar la carrera a Madrid. Suponía todo un reto para mí: abandonar a mis padres, a mis amigos, aprender a gestionarme yo mismo… Pero sabía que exigiría un esfuerzo económico muy grande para mis padres. Podía estudiar Biología en la Universidad de Extremadura, así que decidí quedarme aquí. Y puedo asegurarte que nunca me he arrepentido lo más mínimo 😉

Y si te quedas… ¿qué te estás perdiendo?

Hay muchas razones que te pueden impulsar a estudiar fuera, aunque desde mi punto de vista no aportan tanto beneficio en comparación con el coste personal y económico. Además, estos beneficios, como luego te contaré, se pueden conseguir por otros medios alternativos muchísimo más baratos durante la carrera 😉 Pero vamos a ver qué estarías dejando escapar…

1. El prestigio

Sería absurdo pretender que todas las universidades tienen el mismo prestigio. Sabemos que no es así. Por eso, si la situación lo permite, estudiar en una universidad prestigiosa y reconocida podría abrirte muchas puertas.

  • Los contactos que hagas serán de mayor calidad, con mayores influencias.
  • Dado que se le presupone un alto nivel de conocimientos, un título en estas universidades te colocaría delante de graduados provenientes de otras menos prestigiosas.
  • Estas universidades suelen contar con mayor presupuesto y más medios para dedicar a las asignaturas y, sobre todo, a las prácticas, tan importantes en una carrera experimental como es Biología
  • La inserción laboral es más sencilla cuando estudias en estas universidades, ya que suelen tener bolsas de trabajo importantes o acuerdos de prácticas con algunas empresas punteras en el sector que suelen culminar en contratos o, al menos, en una valiosísima experiencia.

Sin embargo, en nuestra carrera cuenta más la especialización que la formación puramente básica. Por eso, quizás te resultaría mucho más interesante irte fuera para realizar tu máster o tu doctorado en busca de una universidad importante y poder disfrutar de todas las ventajas de las que hablábamos anteriormente 😉

2. El placer de viajar

Viajar tiene una gran cantidad de beneficios, no sólo el conocer nuevos lugares. Cuando viajas ensanchas tu mente, la abres a nuevas culturas, a nuevas formas de pensar, nuevos enfoques, nuevas costumbres. Creces como persona cuando viajas. ¿Y qué mejor forma de conocer un país que viviendo en el durante los siguientes 4 ó 5 años?

Esto te permitiría abrirte a nuevas formas de estudiar, de abordar la carrera y la inserción profesional, y te ayudará a mejorar el idioma hasta el punto de dominarlo completamente.

Pero durante la carrera existen otras muchas formas de viajar, incluso estando en tu propio país. Y, de nuevo, el doctorado te va a brindar enormes oportunidades de viajar si sabes organizarte bien 😉 En muchas universidades existen becas que te permiten pasar varios meses o incluso un año estudiando en otra universidad. En España son muy conocidas las becas Erasmus (que ahora creo que se llaman Erasmus+) para el extranjero, y las becas SICUE/Séneca, para otras universidades españolas. Esto te permitirá aprovechar todas las ventajas de estudiar en el extranjero (o a otra parte del país) pero subvencionadas, al menos parcialmente, y sin que sea tan a largo plazo como irte a vivir 4 ó 5 años fuera.

3. La oportunidad de trabajar fuera

El estudiar en otro país te da mayores facilidades para encontrar trabajo en él. Esto es lógico, ya que estás formado parte de todo el sistema educativo, por lo que te será sencillo seguir progresando en el sistema hasta que llegue el momento de la inserción laboral.

Pero esto también puedes conseguirlo realizando un máster o un doctorado en el extranjero. O buscando otras alternativas, que no todo es cuestión de hacer un máster o un doctorado  😉

Resumiendo…

Desde mi humilde punto de vista, y repito que todo esto es mi opinión subjetiva, creo que estudiar una carrera fuera de tu país sólo es una buena opción si dominas el idioma, te sobra el dinero y te lo puedes permitir. Pero no suele ser el caso 😛

Además, la etapa universitaria ya es bastante complicada por sí misma como para tener que andar empezando de cero en un país que no conoces, con una lengua que no dominas o unas costumbres que te resultan extrañas. Lo importante en ese momento es formarte, adquirir los conocimientos necesarios y, sobre todo, la experiencia y las herramientas que te permitirán  evolucionar en tu carrera profesional.

Por supuesto, hay excepciones. Como ya dije antes, las condiciones particulares de cada uno puede hacer que nos decantemos por una u otra opción. Si has nacido en otro país distinto al que vives pero conservas lazos con él, no te sería tan complicado irte allí a estudiar la carrera, especialmente si dominas el idioma.

Pero si no es así, aprovecha las cartas que tienes y haz la mejor partida que puedas 😉 Conviértete en una esponja, aprende, participa, experimenta y descubrirás muchas posibilidades que no conocías en tu propia universidad.

Durante la carrera estás plantando el germen de lo que será tu futuro laboral. Es muy importante estar centrado en lo que estás haciendo y no ponerte más dificultades de las que ya tienes. Aunque no sea la mejor del mundo, en tu universidad podrás aprender todo lo necesario para ejercer estas fascinante carrera. Ya depende de ti que sepas suplir sus carencias mediante tu ingenio y tu iniciativa, de cara a llenar los vacíos que vayas detectando 😉 Cursos, congresos, viajes… Las opciones son múltiples y variadas y no pasan por tener que abandonar todo lo que conoces.

A mí Badajoz y la Universidad de Extremadura me han aportado muchas cosas. No es de las universidades más prestigiosas de España, ni mucho menos. Pero he topado con grandes profesionales que me han enseñado y me han ayudado a conseguir la experiencia que necesitaba. Y luego he ido completando y mejorando mi formación con congresos, cursos, voluntariados, colaborando con grupos de investigación… Todo lo que he ido necesitando para avanzar, siempre intentando tomar la iniciativa y aprovechando las oportunidades que me surgían.

No he echado nada de menos y no me arrepiento en absoluto de haberme quedado en Badajoz. Sólo tengo una espinita clavada (aunque creo que al final lo supe compensar), y es la de no haber estudiado un año fuera con una beca Erasmus. Así que, si tú puedes hacerlo, no dejes escapar la oportunidad 😉

Y hasta aquí por hoy. El próximo día hablaré sobre el doctorado y dónde es mejor hacerlo 😉 ¿Pero qué te ha parecido el post? ¿Has pensado hacer la carrera en otro país? ¿Crees que te estás perdiendo algo que no podrás recuperar? ¿Has estudiado fuera? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Estoy seguro que entre todos podemos aportar muchas opiniones y puntos de vista distintos 😉

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