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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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Guía de supervivencia campera: prepara tu kit de supervivencia para principiantes

27/08/2015 by Marta Granadina 17 comentarios

Hoy vuelvo a tener de invitada a Marta Granadina. En este segundo post nos terminará de contar algunas normas y trucos de supervivencia y nos va a enseñar cómo preparar nuestro propio kit de supervivencia. Así que, sin más dilación, te dejo con sus interesantes consejos 😉

Este es un post invitado de Marta Granadina (http://cota-k.blogspot.com.es).

Marta Granadina
En la selva Paraguaya hay que ir protegidos de pies a cabeza… ¡y el machete para abrirse paso por los senderos poco transitados era indispensable!

En una entrada anterior os he hablado del pequeño botiquín que nos debe acompañar casi en todas las salidas al campo que hagamos, ya que nunca se sabe cuándo podemos tener un imprevisto. De hecho, este botiquín debería estar incluido en el kit de supervivencia.

La Supervivencia y los kits de este tipo son una disciplina a parte, sobre la que muchos expertos podrán hablaros mejor que yo, largo y tendido. Por ejemplo aquí podéis encontrar una completa guía de supervivencia, teoría y práctica de cómo hacer un kit y cómo sobrevivir en caso necesario.

No salgas al campo sin un buen kit de supervivenciai

Sin embargo, aquí os voy a hablar de un kit de supervivencia básico, para casos en los que nos perdemos y no van a tardar probablemente más de una noche en rescatarnos. En España los sistemas de búsqueda y salvamento funcionan muy bien, los ecosistemas no suelen ser demasiado inhóspitos y se puede sobrevivir sin demasiadas dificultades: nunca está de más instalar alguna aplicación que ayude a los servicios de salvamento a localizarnos, como 112 Accesible (diseñada por extremeños), Alpify u otras. De todas maneras, incluso en España podemos encontrar algunos lugares bastante complicados, ya que un lugar agreste es aquel que se encuentra a más de una hora de un centro hospitalario de primera atención.

Lo que llevemos en este kit dependerá de nuestra excursión, si nos perdemos en las cumbres pirenaicas no será lo mismo que si estamos en medio de Monfragüe. Siempre deberemos revisar el kit antes de cada salida, para comprobar que todo está en perfectas condiciones y que se adapta al tipo de aventura y a los riesgos que vamos a correr. Puedes descargar un documento con la lista que propongo en este post.

Dicho esto, lo que hay que tener en claro son dos cosas:

  • Primero: los kits comerciales solo son una pérdida de dinero (según la mayoría de expertos)
  • Segundo: el kit adecuado será el que llevemos encima y podamos usar.
Kit de supervivencia recogido
Las mejores esencias vienen en frascos pequeños 😉 Un gran kit de supervivencia no tiene por qué ocupar mucho espacio en tu mochila 😛

En un kit de este tipo tiene cabida casi cualquier cosa. Por ejemplo, en Paraguay, en la selva, solía llevar un machete, pero en una dehesa extremeña evidentemente sería una carga inútil. Por otra parte, uno nunca está preparado para perderse o verse obligado a sobrevivir en un lugar aislado. Hay muchísimas películas que reflejan el choque de una situación límite como ésta, en la que se nos va la olla antes de que nos fallen las fuerzas: 127 horas (2010), Into de Wild (2007), Entrelobos (2010) o las extremas Kon Tiki (2012) o Náufrago (2000) son buenos ejemplos.

Tampoco debemos olvidar que este kit complementará todo lo que llevemos en nuestra mochila. No incluiremos objetos de uso frecuente, para evitar olvidar reponerlos o perderlos. Es mejor llevar algunas cosas duplicadas, en la mochila y en el kit, si las vamos a necesitar en nuestro día a día. A veces se recomienda, según el tamaño y la circunstancia, no llevarlo en la mochila, sino en un bolsillo en el cinturón o similar, porque si perdiéramos la mochila nos quedaríamos sin nada.

Además del kit, deberemos llevar en algún lugar impermeabilizado (los expertos recomiendan una funda anti-impacto) papel de seguridad con nuestros datos, contacto de emergencia, alergias, tipo de sangre, fotocopia del DNI o pasaporte, y certificados de vacunación, etc.

1. Embalaje

Debe ser pequeño, pero suficiente como para que nos quepa todo. En internet puedes encontrar ideas: cajas metálicas de tabaco, bolsitos, estuches… Además, lo mejor es llevarlo impermeabilizado. Las bolsitas para congelados con zip es la opción más barata.

2.Botiquín

3. Señalización y orientación

  1. Brújula. Si además contamos con un mapa, mejor. Si no, consulta uno la zona antes de salir para al menos tener una imagen mental de dónde están los pueblos, las carreteras y los puntos de interés, como un arroyo o un embalse. En caso de pérdida y desorientación, sin embargo, es mejor quedarse quieto en el lugar ¡no me canso de decirlo!, a no ser que estemos totalmente seguros de que queremos y necesitamos movernos. Si no tenemos brújula ni mapa, pero sabemos a dónde tenemos que ir, podemos orientarnos de otras maneras: con el sol, las estrellas… si estuviera nublado, hay otros métodos menos fiables, como el musgo, que en el HN crece en la cara norte de las rocas o árboles (puede variar por el microclima), o si como sospecho eres biólogo y atendiste en clase de Botánica, sabrás diferenciar si el tipo de vegetación que te rodea es típico de umbría (cara norte en HN) o de solana (cara sur).
  2. Silbato. Muy útil para señalizar tu posición si escuchas pasar gente cerca pero no te ven, evitando desgañitarte y quedarte afónico. Si eso ocurriera y tuvieras que volver a gritar, puede que no te oigan…
  3. Espejo pequeño. También para señalizar nuestra posición, sobre todo a medios aéreos, en la montaña o en espacios abiertos (en un bosque es menos útil).
  4. Chaleco reflectante, ropa llamativa, banda reflectante de correr… Siempre debemos llevar algo de este tipo para ser localizados en caso de accidente. Los montañistas suelen llevar abrigos o pantalones rojos o naranja fosforescente por esta razón. Sin embargo, los biólogos solemos ir de colores pardos al campo, para evitar ser vistos por los animales que queremos observar. Esto puede ser un grave problema si necesitamos ser localizados y rescatados, pero se puede solucionar en parte llevando guardada una prenda de color chillón para ponernos en caso de emergencia. Es un riesgo, porque si estamos solos y nos quedamos inconscientes por una caída, no vamos a poder usarla. Todo dependerá del tipo de excursión que hagamos.

4. Mantener el calor y la nutrición

Cuando nos hemos perdido, tanto si hemos estado intentando encontrar civilización como si nos hemos quedado en el lugar del accidente, necesitaremos comer y mantener el calor en caso de que caiga la noche. Los frutos secos son mejores que las barritas (ya que estas te deshidratan rápidamente) pero hay algunas otras cosas que podemos llevar para complementarlo.

  1. Cerillas / chisquero. Hay cerillas de varios tipos: impermeables, largas, de tormenta… mejor llevarlas también dentro de una bolsa impermeable. Un chisquero tiene la ventaja de que tiene mucho más tiempo de uso, sin embargo, las cerillas solo tienen un encendido. El fuego nos servirá para calentarnos, calentar nuestra comida o bebida, señalizar nuestra posición, obtener luz… El fuego es un básico. Pero siempre debemos encenderlo con las máximas precauciones: a poder ser sobre roca, o en una zona de hierba húmeda. No hay que olvidar que en verano el fuego está prohibido en las zonas de riesgo, pero por otra parte en verano no es tan vital a no ser que estemos en plena montaña y las temperaturas bajen mucho.
  2. Algodón. Si no tienes pasto seco o yesca disponible para comenzar tu hoguera, es un buen comienzo para tu fuego, junto con algunos palitos finos.
  3. Velas o Linterna dínamo de repuesto. Para iluminarnos cuando cae la noche. Las linternas a veces tienen un modo SOS para poder señalizar nuestra posición.
  4. Comida liofilizada / papilla con cacao. La comida liofilizada es bastante cara y difícil de encontrar. Sin embargo, la papilla de cereales de bebé con algo de cacao y azúcar añadido puede servir igual, aunque no tenga tanto glamour. Colocaremos el equivalente a dos o tres raciones en una bolsita con zip, y al menos nos llenará el estómago con algo caliente. También llevar bolsitas de té o café soluble y sobres de azúcar son una opción razonable, para calentar el cuerpo cuando las temperaturas bajen.
  5. Vaso de aluminio plegable. Básico para poder prepararnos la comida, o el té. Y por supuesto, para poder realizar una trampa de lluvia o de condensación. Otra opción más técnica es una cantimplora con el culo de cazo metálico y funda que cubra ambos (lleva un bolsillo para meter pastillas potabilizadoras), con hornillo militar de circunstancias + pastilla crack fuego (aunque parezca mentira, todo esto ocupa lo que la cantimplora). Recordatorio: ¡nunca salir sin agua!
  6. Manta Térmica. Plateada por un lado, dorada por el otro, nos sirve para realizar aislamiento térmico, ya sea del calor o del frío. Para ello hay que recordar que el lado plateado es el importante, y reflejará todo el calor. Si queremos abrigarnos con ella, no hay más que poner ese lado hacia nosotros, y si es al revés, necesitamos escondernos del implacable sol de agosto, pondremos el lado plateado hacia fuera. Son baratas, ocupan poco y y son fáciles de encontrar, por ejemplo en Sprinter.
  7. Trozo de hule o plástico. En cualquier bazar chino o ferretería podemos comprar un trozo de hule barato. Las medidas ideales son 2x2m, pero dependiendo del peso y de lo que ocupe puede ser incómodo. Yo habitualmente llevo uno de 1,2x2m, ya que para una persona es suficiente. Y tiene multitud de usos: trampa de condensación, junto con un hoyo, un vaso y varias piedras, refugio o tienda de campaña para pasar la noche, junto con las cuerdas o cordeles, o para sentarse en la hierba húmeda sin calarse. Y todo lo que se te ocurra. Para mí es indispensable. También sirve cualquier trozo de plástico o una bolsa grande y resistente, pero creo que la mejor opción es el hule.
  8. Gorro de lana. Ya sea verano o invierno, al perder temperatura corporal hace que quemes mucha energía.

5. Reparar materiales, fabricar trampas

  1. Cuerda o cordel. Podemos llevar una pulsera de paracord por ejemplo, que es resistente y ligera. Para fabricar el refugio con algunos palos y el hule, para colgar la comida fuera del alcance de las hormigas, para entablillar o inmovilizar una extremidad herida… la imaginación y la improvisación son las mejores aliadas. Para trampas, 1,5m.
  2. Aguja e hilo resistente. Antes de llevaros el hilo del costurero de vuestra madre, comprobad que no se rompe fácilmente al tirar (hilo de hilvanar). Un par de agujas fuertes o tres (porque suelen perderse) y un buen hilo os pueden servir para reparar vuestra mochila, la ropa o el calzado, en caso necesario. Y la aguja, junto con alcohol, pueden serviros para sacar espinas o astillas que se os hayan clavado en la piel.
  3. Bridas de electricista, imperdibles. Otro básico que nunca falta en mi kit, de diferentes tamaños. También para reparar o sujetar materiales.
Kit de supervivencia en detalle
Todos y cada unos de los elementos del kit por separado

6. Otros

  1. . Una en nuestro bolsillo y otra en el kit. Ya sea multiusos o simple, por si perdemos la habitual o se nos rompe. Lo suyo es que sea resistente, buena y que esté siempre bien afilada.
  2. Bolsa zip con otras dos o tres dentro de diferentes tamaños.
  3. Toallitas con alcohol. Para desinfectar útiles, o las manos antes de tocarnos una herida. También sirve para empezar rápidamente una hoguera.
  4. Pastilla de jabón. No por estar perdidos vamos a tener que oler mal o comer con las manos llenas de barro, jeje. Nunca se sabe cuándo lo vas a necesitar.
  5. Un par de guantes de nitrilo. Además de su uso lógico, también sirven para recoger agua en caso necesario, impermeabilizar algún material pequeño…
  6. Cinta aislante o de seguridad.
  7. Un preservativo. Antes de que pongáis caras raras, os diré que tiene muchos más usos además del habitual. Dentro cabe una mochila pequeña, o parte de nuestra ropa, si necesitamos protegerlas de la lluvia o vamos a cruzar un río…
  8. Una libreta y un lápiz. Pequeños, pueden servir para dejar una nota en el lugar del accidente indicando hacia dónde te has movido, para hacer un mapa rápido de lo que ves… Existen libretas y bolígrafos resistentes al agua, también bastante recomendables.

En fin, como todo, esto es variable según el lugar al que vayamos. Yo habitualmente complemento mi equipo con unas botas altas de media caña o unas polainas que me protejan de picaduras de víboras, una prenda de abrigo por si cambia el tiempo de repente, sombrero y el resto de cosas que el Bichólogo nos aconsejaba llevar.

Y hasta aquí el post de Marta. Ahora te toca a ti. ¿Te has perdido alguna vez? ¿Qué objeto no puedes dejar de llevar en tus salidas camperas? Te espero en los comentarios 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: Equipamiento Etiquetado como: material, salidas de campo, supervivencia

Guía de supervivencia campera: prepara tu botiquín

13/08/2015 by Marta Granadina 6 comentarios

Como ya te comentaba hace poco, cada vez que salgamos al campo hay que ir bien equipados. Y si vamos a ir a alguna zona aislada, vamos a estar lejos de la civilización durante varios días o si la naturaleza de la salida lo aconseja debemos de llevar con nosotros un pequeño botiquín bien surtido.

Pero como yo soy un poco desastre organizándome con estas cosas, hoy voy a contar con la colaboración de mi amiga Marta Granadina para este post invitado.

Este es un post invitado de Marta Granadina (http://cota-k.blogspot.com.es)

Marta
Foto hecha en Paraguay, cedida por la propia Marta 😉

Cuando se sale al campo siempre hay riesgos que, por pequeños que parezcan, pueden estropearnos una buena excursión. Para evitar que las cosas acaben mal o para evitar males mayores, nunca viene mal llevar un pequeño botiquín que apenas ocupe espacio pero que puede ayudarnos en caso de que suframos un pequeño accidente. Si quieres puedes descargar un documento con la lista de las cosas que aconsejo llevar, para poder comprobar que lo llevas todo antes de tu salida al campo. También puedes hacer tu propia lista rápida e imprimirla en http://printablechecklist.org/.

Y si te interesa el tema o sales mucho al campo, no está de más hacer un curso de primeros auxilios o de supervivencia; en Cruz roja y numerosas asociaciones puedes encontrar una amplia oferta. Por otra parte, como soy Socorrista de Cruz Roja, no salgo nunca sin mi mascarilla para hacer RCP, pero esto sólo es útil si tienes los conocimientos necesarios.

Preparando un buen botiquín para tus salidas camperas

1. Pequeñas heridas o arañazos

A veces no son nada pero si se ensucian o no dejan de sangrar pueden infectarse y provocarnos problemas; por esta razón es útil llevar algún Desinfectante como Povidona yodada (Betadine) o Clorhexidina (Cristalmina), así como Esparadrapo y Gasas estériles, o Tiritas (también llamadas “banditas” en Sudamérica). Un poco de alcohol o toallistas con alcohol también sirven para desinfectar las manos o algún útil como una aguja antes de tocar algo.

2. Torceduras o caídas

Uno de los accidentes más habituales en el campo. Una Venda elástica puede minimizar los daños si no podemos ser evacuados, ayudando a inmovilizar la extremidad afectada, normalmente los tobillos. Si llevamos puestas botas, y aún las vamos a necesitar, no hay que quitarlas nunca: se vendará e inmovilizará con la bota puesta (ya que la inflamación puede impedir que nos la volvamos a poner, y además suele ayudar en la inmovilización).

En Madeira, tras una estancia de varios días en un islote desierto buscando colonias de pardela chica (Puffinus lherminieri) me rompí un ligamento del tobillo al pisar mal entre las piedras volcánicas. Aún tenían que venir a por nosotras aunque ya habíamos acabado el trabajo de campo, y no llevaba venda alguna. Un pañuelo de la cabeza sirvió para inmovilizar lo suficiente mi tobillo y poder llevar a cabo las maniobras de evacuación del islote sin mayores daños.

3. Objetos extraños en el ojo

Un golpe de aire, una rama que se rompe, pueden hacer que nos entre algo en los ojos. A veces hay astillas y se nos pueden haber clavado o erosionar nuestra esclerótica. La Lágrima artificial o el suero fisiológico pueden ayudarnos a lavar el ojo, y también puede ser útil para lavar alguna herida sucia antes de aplicar el desinfectante.

Botiquín organizado
Un botiquín completo y bien organizado no tiene por qué ocupar mucho espacio. Éste el es mío 😉

4. Picaduras de garrapatas

Las enfermedades que transmiten las garrapatas aún son muy desconocidas en España, pero no por ello son inexistentes. Las garrapatas normalmente se encuentran en prados donde abunda el ganado, aunque no exclusivamente, y pueden transmitir parásitos (Rikketsia, o Babesia, por ejemplo) o virus, provocando fiebres altas, dolores musculares, cansancio extremo… y los síntomas pueden empezar unas horas después de la picadura y durar varios meses, con gran dificultad por parte de los médicos para diagnosticarlo.

Por otra parte, la picadura se nos puede infectar. Para evitar estas desagradables consecuencias, es muy recomendable llevar unas Pinzas adecuadas para garrapatas (fuertes, con estrías), y aconsejable un eppendorf de seguridad para la posterior identificación de un experto si te da problemas. La manera para sacar garrapatas con el mínimo riesgo para nuestra salud es la siguiente: girar la garrapata hasta que quede panza arriba, agarrarla con las pinzas de manera que no se resbale y tirar en paralelo con tu piel.

Nunca lo hagas de manera perpendicular, porque la cabeza de la garrapata se romperá seguramente y se quedará bajo tu piel, provocándote alguna infección. Tampoco debemos usar los remedios que se suelen comentar (fuego, aceite, vaselina, crema…) pues lo que hacen es que la garrapata vomite todo su contenido estomacal en nuestro torrente sanguíneo y con ello los parásitos que lleva con ella.

Cuando trabajaba en el Bosque Atlántico de Paraguay (BAAPA), tuve varias picaduras de garrapatas. Todas las que me quité yo de esta manera no me dieron problemas, pero una a la que no llegaba y que me quitaron de manera perpendicular a la piel se infectó y estuvo dándome problemas durante dos meses.

5. Los mosquitos

En determinadas épocas del año o lugares, puede haber verdaderas nubes de mosquitos y otros insectos que pueden llegar a ser muy molestos. Mientras trabajaba en la marisma de Doñana, en la berrea del ciervo, comprobé que los mosquitos podían llegar al tamaño de portaaviones, aunque los investigadores que habían estado allí en primavera, con la marisma llena de agua, afirmaban que los mosquitos pequeños eran mucho más voraces.

Igualmente, cuando estuve en la selva paraguaya, aprendí que había muchas cosas ahí fuera que están deseando chuparte la sangre de maneras bastante dolorosas y molestas, no sólo mosquitos, y siempre he llevado, además de un buen repelente de piretrinas, una efectiva Crema de corticoides que alivie los mordiscos de mbariuís, hormigas-avispa, tábanos y moscas parásitas…

6. Cefaleas y dolores

En el campo siempre puede ocurrir que nos dé demasiado el sol, o el cambio de presión de una tormenta próxima nos levante un dolor de cabeza monumental, o que nos demos un buen golpe tras resbalarnos. Si el dolor no cede, un Paracetamol o Ibuprofeno puede evitar que se nos estropee la jornada de campo.

7. Reacciones alérgicas

Sobre todo por los alérgicos, pero también por prevención (siempre hay alguien que no sabe que tiene alguna alergia) llevar un Antihistamínico puede ser buena idea. Tanto si resulta que nos metemos en un bosque donde hay una planta en flor que nos da alergia, como si tocamos una ortiga o nos pica algún insecto al que somos alérgicos, un antihistamínico puede aliviar un síntoma leve o incluso salvarnos la vida.

8. Antiinflamatorios

Mi experiencia en el campo me ha enseñado que nunca está de más llevar Metilprednisolona (Urbason en España). Se trata de un corticoide en pastillas, un antiinflamatorio fuerte de acción rápida. Cuando estábamos en una expedición en el Mar Rojo, mi compañero de buceo fue picado en una inmersión nocturna por un pez León (el segundo pez más venenoso del Mar Rojo, después del pez Piedra). Al salir del agua, la mano entera parecía una morcilla ibérica y le dolía muchísimo.

Gracias a que yo llevaba Urbasón en el botiquín los problemas no fueron a más (esta picadura es muy dolorosa y causa náuseas, fiebre y problemas respiratorios, e incluso vómitos, pero no llegaron a aparecer muy probablemente por la actuación rápida) y pudimos ir más tranquilos hasta el puerto en busca de una farmacia. En Egipto no hay equipos de rescate aéreo… y los equipos acuáticos tardan siglos en llegar hasta donde estés, así que es mejor prevenir.

Otra vez que no fue tan afortunada fue cuando una chica pisó un escorpión con el pie descalzo en plena dehesa. Nadie llevaba nada. En lo que tardamos en llegar al coche, la chica ya había vomitado, se había desmayado, y chillaba del dolor entre tiritones. Desde aquello nunca salgo sin esto, ya que nunca se sabe cuando puede encontrarse uno un animal peligroso. También es aplicable a una alergia grave a una picadura de avispa o abeja, ya que ayuda a ganar tiempo para llegar al hospital en caso de una reacción grave o potencialmente mortal.

Botiquín completo
Aquí puedes ver mi botiquín al completo

9. Agua potable

Nunca está demás llevar algunas Pastillas potabilizadoras de agua, pues si nos quedamos sin agua en medio de la excursión puede ser un problema. Esto podría ser parte del Kit de Supervivencia (del que hablaré en una entrega próxima) pero yo prefiero ponerlo en el botiquín. En Marruecos nos ocurrió que el guía se perdió y nos encontramos bajando de la montaña por un camino mucho más largo. Cuando nos paramos para comer, ya no teníamos agua, pero había un arroyo del que podíamos rellenar las cantimploras, y al no saber qué ocurría aguas arriba (¿y si hubiera un animal muerto?) las utilizamos.

También cuando subí al Mulhacén, en Granada, tuvimos que rellenar las botellas con agua de la laguna, en la que habíamos estado escuchando todas las noches a las cabras montesas bebiendo. En este caso no usamos las pastillas. Una gota de Betadine y un poco de sal hizo que el agua fuera potable, aunque con un sabor bastante desagradable. ¿Por qué no usé las pastillas? Pues porque se sabe a ciencia cierta que en ese tipo de lagunas suele haber una ameba que no muere con ellas, pero sí con el Betadine. Y al ser agua de una laguna glaciar, carecía de sales y era necesario añadírselas para evitar deshidratarnos al beberla.

10. Otras precauciones

Y por supuesto, si vamos a realizar un viaje internacional hay que llevar siempre puestas las vacunas adecuadas. Dependiendo de lo que vamos a hacer y del lugar y el tiempo donde vamos a estar, puede ser interesante añadir algunas que no son obligatorias, como el cólera o la rabia. Otro tipo de complementos no exclusivamente sanitarios, pueden ser de ayuda, como pañuelos o fulares por ejemplo, en caso de tener que inmovilizar o trasladar a alguien en angarillas. Un par de sobres de azúcar, antidiarreicos, apósitos para ampollas… el botiquín adecuado es aquel que nos solucione los problemas que tengamos, así que lo suyo es personalizarlo con nuestras necesidades.

Espero que este post os haya sido útil. ¿Y vosotros, alguna vez habéis tenido que usar un botiquín? ¿Qué habéis echado en falta?

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¡Lo quiero!

Publicado en: Equipamiento Etiquetado como: botiquín, material, primeros auxilios, salidas de campo, supervivencia

Elige tus prismáticos para bichear con esta guía

30/07/2015 by Bichólogo 10 comentarios

Todo buen bichólogo que se precie no puede hablar de preparar una salida de campo y no incluir los prismáticos. Es un elemento fundamental del equipo sin el que te perderás muchas, muchas cosas. Es tal la importancia que le doy a los prismáticos que siempre llevo un par en el coche. De hecho, ahora mismo, llevo unos pequeños de 8×20 (de techo) y unos 12×50 muy antiguos de porro (ambos los he ido «heredando» jeje).

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Además, como todo material óptico, no resulta nada barato, por lo que es fundamental elegir bien los prismáticos. A nadie le gusta hacer una mala inversión de su dinero, por eso debes buscar un modelo que se adecue a tus necesidades y, por supuesto, a tu presupuesto.

Los prismáticos se componen principalmente de dos juego de lentes (oculares y objetivos) y los prismas, que guían la luz que entra por las lentes objetivo hasta las lentes oculares. Su funcionamiento básico es bien simple, como ves. Pero hay un montón de detalles que pueden cambiar totalmente la experiencia de asomarse a uno de estos cacharros 😉

A continuación voy a hablaros de algunas características que es necesario tener en cuenta a la hora de decantarse por un modelo o marca. Y después os daré mi opinión. Vaya por delante que no soy ningún experto en prismáticos, sólo me baso en mi experiencia personal.

Tamaño

Aunque mucha gente no lo tiene en cuenta, para mí sí que es una característica importante. Yo ando todo el día de aquí para allá, viajando por la geografía española y el extranjero y los prismáticos son parte indispensable de mi equipaje. Así que me interesa que ocupen el menor espacio posible. Durante años cargué unos enormes prismáticos de porro 12×50 y ahora que me he acostumbrado a mis pequeños prismáticos de techo 8×42 no los cambio por nada 😛

 Tipo y disposición de prisma

Por lo general son mejores los prismas de vidrio frente a los de plástico, aunque son más caros. Según el tipo de vidrio son BAK-7 o BAK-4, en función de los elementos. Por lo que he oído, se suele recomendar los BAK-4 ya que dan mayor calidad de imagen. Son los que yo uso.

Existen dos clases de prismáticos en función la colocación de los prismas:

1. Prismáticos de porro:

Son los tradicionales, que tienen el prisma en posición no lineal, lo que les da esa forma característica mucho más ancha por los objetivos que por los oculares. Este tipo de prismáticos es más económico pero también más grandes y pesados que sus equivalentes de techo.

2. Prismáticos de techo:

Tiene colocado el prisma en línea con las lentes, lo que permite una mayor reducción de tamaño y peso, así como un aspecto más compacto. Estos son, sin duda, mis favoritos, si bien dicen que los de porro dan mayor profundidad de campo (lo cual, para mí, no es muy importante).

Aumentos y tamaño de lente

Los prismáticos normalmente vienen designado con un par de números separados por una x (8×42 si uso los míos como ejemplo). Este primer número son los aumentos. En este caso significa que al mirar por el prismático veo las cosas como si estuviesen 8 veces más cerca.

Cuanto mayor es el aumento, mayor es el acercamiento. Sin embargo, se incrementa también la distancia mínima de enfoque y se reduce el ángulo de visión (el espacio a 1000 m de distancia que podemos abarcar con los prismáticos). La distancia mínima de enfoque es fundamental en zonas boscosas, mientras que para observaciones lejanas en zonas abiertas, como en el caso de aves estepáricas o acuáticas, no es tan importante.

Prismáticos de prisma de porro

Llamados así por el inventor de este tipo de prisma, el ingeniero Ignazio Porro

El segundo número es el tamaño en milímetros de la lente objetivo. Esto está también relacionado con el tamaño de los prismáticos, pues unos con una lente de 50 mm será forzosamente más grande que unos con una lente de 35mm. Además, cuanto mayor sea la lente objetivo, mayor cantidad de luz entrará y más nítida podremos ver la imagen. La luminosidad relativa se obtiene dividiendo el tamaño de la lente por el número de aumentos. En mi ejemplo sería 5.25 A partir de 4 se suelen considerar prismáticos luminosos. La luminosidad es especialmente importante durante las observaciones con poca luz, como al amanecer o al atardecer.

El valor de pupila de salida (que también viene determinado por los aumentos y el tamaño de lente) es el tamaño del haz de luz que se forma cuando la imagen está enfocada. Está directamente relacionado con otro parámetro llamado alivio del ojo, que es la distancia a la que la pupila de salida tiene el tamaño de nuestra pupila, de modo que la imagen resultante la cubra por completo. Normalmente a partir de 1 cm es suficiente, si bien las personas con gafas requieren al menos 1,5 cm. Para ello, muchos oculares de prismáticos pueden variar esta distancia gracias a pestañas de goma que se pueden doblar o a que los oculares se pueden enroscar y desenroscar para cambiar esta distancia y poder ser usado con gafas.

En la mayor parte de los casos los prismáticos cuentan con un corrector de dioptrías: uno de los oculares puede regularse individualmente para adaptarlo a las distintas dioptrías del ojo. Primero enfocas con el ocular fijo, cerrando el otro ojo y una vez obtienes la imagen nítida, enfocas con ocular móvil. El número de dioptrías al que se puede adaptar depende de cada modelo.

El cuerpo

Con esto me refiero a la montura de los prismáticos, a cómo están hechos. Personalmente, me gustan que sean resistentes y estén recubiertos de goma, de modo que no resbalen. Es extremadamente útil que sean impermeables y que no se empañen las lentes. Para ello el cuerpo suele estar relleno de nitrógeno o argón. Cuando estás en el campo es fácil que llueva, haga niebla, se pueden caer en un charco, al río… Y no vas a querer que tu preciosa inversión en material óptico se arruine. Siempre es mejor que sean a prueba de agua (waterproof) que resistentes a ella (water resistant).

Transporte

Normalmente todos los prismáticos suelen venir con una correa y una funda de transporte. La correa, cuanto más cómoda y ancha mejor, especialmente si es un prismático pesado. Sin embargo a mí me gustan más los arneses, porque hacen que el prismático no se mueva tanto, esté accesible y el peso se reparta por los hombros en vez de por el cuello. Por contra es muy incómodo si llevas alguna chaqueta y por clima te la tienes que andar poniendo o quitando, ya que va encima de la ropa. Además hace casi imposible que puedas pasarle los prismáticos en un momento dado a alguien que no lleva.

Si andas en zonas con pendiente te acordarás del arnés cada vez que los prismáticos  se balanceen y te golpeen el estómago con malicia 😛 Por si fuera poco, si estás cansado de ser tú siempre el que tiene que pasar los prismáticos a la gente el arnés es la excusa perfecta para que otro sea el donante de prismáticos 😉

Mi consejo

Aún se podría hablar de más características, como el tratamiento de las lentes, y un montón de detalles técnicos. Pero como realmente no los tengo nunca en cuenta a la hora elegir los prismáticos los he omitido. Al igual que ocurre con el mundo de las cámaras fotográficas, hay una cierta obsesión por los características y pequeñísimos detalles que raya lo absurdo, ya que no aportan una diferencia significativa de calidad en comparación con el aumento de precio.

Mis prismáticos :P

Mis pequeños prismáticos equipados con el arnés. Una excelente inversión 😉 Van conmigo cada vez que me asomo al campo 😛

Para mí los modelos más polivalentes son los prismáticos de techo 8×42 o 10×50. Yo estoy encantado con los míos, unos Focus Ultima/C 8×42. Me costaron unos 240 euros en Suecia pero ha sido una gran inversión. Muy luminosos, con buena visibilidad aún con poca luz. Son resistentes al agua y a la niebla. Y ya se han llevado algún golpe y como si nada 😛 También los que le regalé a mi novia están geniales y tienen características similares por un precio algo menor:  ​Opticron T3 Trailfinder 8×42. Perfectos como gama de entrada, para meterte en el mundillo de la observación de fauna.

Sin embargo, estos dos modelos son buenos para mis necesidades personales. Lo que tienes que plantearte antes de la compra es cuáles son las tuyas. Si vas a usarlos en zonas abiertas, vete a los 12x (aunque necesitarás buen pulso ;)). Si requieres una mayor luminosidad porque casi siempre vas a trabajar al amanecer o en horas crepusculares lánzate a por unas lentes objetivo mayores. Si quieres lo mejor de lo mejor, con una garantía de por vida, compra unos Swarowski.

Pero una cosa te digo… No te obsesiones con la calidad extrema. Sí, los Swarowski son geniales, pero con muchísimo menos dinero puedes obtener unos buenos prismáticos que te van a resultar perfectamente útiles y funcionales. Por algo menos de 200€ ya hay buenos prismáticos para iniciarte. A no ser que los vayas a usar profesionalmente y que necesites una asombrosa calidad de imagen, un nivel de detalle extremo y una altísima luminosidad (que casi nunca es así) no son necesarios unos prismáticos de alta gama. Ahora, si te los puedes permitir, ¡adelante! Y si te sobra el dinero y también me quieres regalar unos Swarowski a mí, yo encantado 😛 😛

Hasta aquí llega esta pequeña guía. Espero que te sirva si estás pensando en comprar unos prismáticos o renovar los que ya tienes. ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Hay alguna característica que añadirías como importante? ¿Alguna que quitarías? Te espero en lo comentarios. Seguro que tu experiencia y tu opinión nos pueden resultar muy útiles a todos.

NOTA: como siempre, algunos links son de afiliados y me llevo una pequeña comisión por compra. Yo sólo recomiendo productos que me gustan y he probado 😉 Además, puedes comprarlos en cualquier otra tienda o entrando directamente en la web 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: Equipamiento Etiquetado como: birdwatching, guía, material, prismáticos

El mejor material para una salida de campo

27/07/2015 by Bichólogo 12 comentarios

Varios de vosotros me habéis preguntado cuál es material necesario para ir al campo. Como siempre, yo os voy a contar lo que yo uso y cómo lo uso. Pero para gustos, los colores. Ya sabéis que lo importante es que vosotros estéis cómodos con vuestro equipo 😉

Mi material recomendado para ir al campo

El objetivo

Antes de elegir lo que nos vamos a llevar debemos saber qué es lo que vamos a hacer. No es lo mismo salir por tu cuenta a ver bichos, dando un paseo por un parque, por el río de tu ciudad o por los alrededores que ir con un objetivo en concreto: encontrar tal animal o planta, hacer un censo, salir a anillar o preparar cámaras de fototrampeo.

También es muy importante tener en cuenta la climatología. Si vas a ir a zonas de media o alta montaña lleva siempre algo de abrigo, ya que el tiempo puede cambiar a gran velocidad, incluso en verano. Si es una zona húmeda, lleva también equipo para el agua. Y si vas a estar en algún área aislada nunca está de más un pequeño botiquín ;).

Preparándote para salir

Es interesante que conozcas la zona por la que te vas a mover. Si no has estado nunca, siempre puedes echar un vistazo al área desde Google Maps (o similares) o usar mapas cartográficos tradicionales 😉 Si es verano es importante usar algún tipo de protección slar. Aunque pienses que no es tan importante o que ya estás suficientemente moreno usa alguna crema protectora. Tu piel te lo agradecerá.

La mochila

Siempre es bueno llevar una pequeña mochila para acarrear algunos bártulos imprescindibles. ¿Qué suelo llevar yo en ella? Pues un poco de todo. Dependiendo de la duración de la salida es fundamental llevar agua suficiente. Y también comida, que pocas veces un bocadillo sabe tan delicioso como en medio del campo 😉

Mi guía de aves viene conmigo allá donde voy, incluso si no es una salida específica para avistar pájaros. Además meto siempre una navaja, algo de ropa de recambio (en caso de caídas al río, charcos, peleas con una zarza… :P), una libreta para notas con un bolígrafo y un lápiz. Si hay posibilidad de que me pille la noche suelo llevar también una linterna frontal y algunas pilas de repuesto (de hecho, suele ir siempre en la mochila). La navaja para mí es una herramienta fundamental. No sólo porque me encantan los embutidos y no suelo llevarlos en lonchas, sino porque te puede sacar de un buen apuro. Antes solía ir con una navaja multiusos que traía un sacacorchos, una pequeña sierra y la hoja de la navaja. Pero hace poco me regalaron una maravillosa  de la cual ya nunca me separo cuando hago alguna salida campestre.

Navaja Leatherman Wave
Estoy enamorado de este pequeño monstruo entre las navajas 😛 Aunque le he dado bastante uso aún sigue como nueva 😉

Esta pequeña maravilla tienen un sinfín de accesorios, que van desde una hoja MUY afilada hasta unos alicates, pasando por sierras, tijeras, destornilladores, abrelatas… Y son extremadamente resistentes. No resultan precisamente baratas, pero desde luego es una inversión que merece la pena si eres de los que sueles pasar horas y horas en el campo 😉

Respecto a la linterna frontal, yo la prefiero a la de mano, ya que así tengo mayor libertad de movimiento. La mía es bastante corriente. Pero todo depende de lo que quieras y necesites. Es interesante que sea de leds, ya que consume menos y duran más que las bombillas tradicionales. También es bueno que puedas regular la intensidad de la luz, pues no siempre la vas a necesitar a plena potencia.

El bloc de notas no es algo que sea necesario en sí, pero es muy recomendable. Yo sólo lo he incorporado recientemente a mi lista de cosas que siempre llevo al campo. A mí me gusta que sea de tapa dura, que no se moje fácilmente y de un tamaño manejable. Normalmente se aconseja escribir a lápiz, ya que en caso de que se moje no se emborrona tanto como un bolígrafo. Pero bueno, eso es a gusto del consumidor 😛

En el bloc de notas normalmente apunto las especies y a veces el número de individuos que avisto. Pero también sirve para anotar datos o rasgos de determinadas especies que no has podido identificar, para hacer bocetos (me encanta dibujar), anotar ideas, llevar un registro de las visitas que haces, con la hora, climatología… Depende de lo que te gusten los datos. Los datos recogidos en estas libretas pueden ser muy interesantes de cara a conocer la fenología de algunas especies.

Material óptico

Esto es probablemente lo único realmente imprescindible si quieres disfrutar de una buena salida de campo. Sin unos buenos prismáticos o si un telescopio terrestre tus observaciones van a estar muy muy limitadas. Sí, es bonito pasear por monte, ver paisajes espectaculares… Pero si lo que quieres es observar fauna, vas a necesitar equipo óptico.

Por precio y por comodidad yo siempre llevo unos prismáticos. Para decidirte por unos buenos prismáticos hay que tener en cuenta varias cosas: si son de porro o de techo, los aumentos, la luminosidad, la estanqueidad, la calidad de las lentes o la distancia mínima de enfoque, entre otras cosas. En algún otro post hablaré en profundidad sobre todas estas características y cómo tenerlas en cuenta a la hora de comprar unos prismáticos.

Yo uso unos 8×40. Antes usaba prismáticos de 12 aumentos, pero cuando me movía por el bosque era imposible enfocar ningún pajarillo cercano. Ahora estoy contentísimo con mi adquisición. Hace poco regalé a mi novia también unos  y el resultado es muy satisfactorio, con una excelente relación calidad/precio. Para el birdwatching se suelen recomendar entre 8 y 10 aumentos. Intenta que sean ligeros, cómodos, estancos y luminosos. El rango de precios va desde los 200€ (por este precio ya tienes buen material) hasta varios miles de euros, cuando entras en marcas como Swarowski.

En cuanto a telescopios de observación terrestre, permiten un mayor número de aumentos, ya que van estabilizados en un trípode. Son extremadamente útiles, pero de media son bastante más caros que unos prismáticos. Cuando ahorre algo de dinero seguramente lo invierta en un telescopio decente.

La ropa

La ropa ha de ser fundamentalmente cómoda. Ni más ni menos. Si para ti unos vaqueros son cómodos, entonces ya lo tienes. A mí, personalmente, me gusta la ropa algo más técnica, pero como mi presupuesto no es precisamente grande, voy a marcas de precio contenido 😛 La mayor parte de la ropa que compro es de la cadena de tiendas deportivas Decathlon. Su marca propia, Quechua, suele tener también una gran relación calidad/precio.

Sombreros

Normalmente yo sólo llevo una gorra normal y corriente. Si vas a andar mucho bajo el sol debes cubrirte siempre la cabeza, a no ser que quieras experimentar los desagradables efectos de una insolación 😉

Camisetas

Para el verano manga corta, no tienen por qué ser técnicas (aunque algunas son de lo más cómodo y fresquito en verano y transpiran estupendamente). Para el invierno suelo llevar camisetas térmicas, que mantienen mejor el calor corporal y te dan una mayor libertad de movimientos a la vez que pareces un superhéroe enfundado en mallas 😛

Pantalones

Siempre llevo pantalones de trekking al campo, y a menudo vistiendo de diario 😛 Son muy cómodos, especialmente los que presentan cierta elasticidad. Suelen transpirar muy bien, secan rápido y son resistentes. En verano uso los desmontables, a los que les puedes quitar la pernera gracias a una cremallera y convertirlos en pantalones cortos.

Aunque si voy a ir campo a través suelo llevar pantalones largos siempre. Las zarzas son mi archienemigo, y en cada encuentro que tenemos, suelo llevarme unos cuantos arañazos de recuerdo, así que no me gusta ponérselo aún más fácil llevando pantalones cortos 😉 Una marca que me gusta mucho de pantalones de trekking es Trango pero Quechua también tiene algunos modelos interesantes, especialmente en la gama media/alta (bastante más baratos que Trango).

Polares

Una de mis prendas favoritas en invierno. Siempre tengo algún jersey polar y alguna chaqueta polar, que suelo combinar con camisetas normales o térmicas (si hace mucho frío). Rara vez llevo chaquetón, a no ser que vaya a estar mucho tiempo por debajo de -5ºC.

Fotografía nocturna
Aquí estoy yo equipado para hacer fotos nocturnas, con mi frontal, polar, las botas y el pantalón desmontable del trabajo y mi cámara de fotos :P. Foto cortesía de mi colega Sergi 😉

Botas

Me encantan las botas de trekking. Pero lo que adoro son las botas de montaña. En invierno no es raro que salga con ellas a la calle. Me gusta que las botas sean impermeables (odio tener que ir mirando al suelo para esquivar charcos :P), resistentes y que la suela agarre bien. Para ello, siempre que el presupuesto me lo permite, las busco con Gore-Tex  y suela Vibram. Mis marcas favoritas son Merrell y Bestard.

Cámara de fotos

Me encanta la fotografía, así que yo siempre que puedo llevo mi cámara de fotos conmigo. Dado que es una réflex y tengo que ir cargando con objetivos, la cámara, tarjetas y demás, todo ello en una segunda mochila, no siempre me acompaña. Pero si es una salida ex profeso para hacer fotos, si el sitio es espectacular o si habrá oportunidad de hacer fotos a bichejos poco comunes o esquivos, siempre le encuentro un hueco 😛

Aunque recientemente me he comprado una pequeña maravilla: la . Una bestia parda con un zoom 60x que me permite hacer algunas fotos como las que cuelgo en mi perfil de instagram. Es verdad que la calidad de la foto es inferior a la de una réflex, pero su versatilidad y ese enorme zoom lo compensa con creces para un aficionado como yo 😉

Y esto, básicamente, es el equipo que me suelo llevar al campo. Es un post muy general, que probablemente muchos de vosotros ya sepa de antemano, pero a quien esté empezando a salir al campo le puede dar alguna idea sobre qué equipo comprarse. ¿Cuál es el material que siempre llevas al campo? ¿Qué añadirías o que quitarías de mi lista? ¿Cuál es tu experiencia preparando la maleta para ir al campo? Cuéntanoslo en los comentarios. ¡Te espero!

PD: Algunos de los links que aparecen en el post son de afiliados (los de amazon). Esto es, que si compras desde ese link, a ti te vale lo mismo y yo me llevo una pequeña comisión para mantener el blog. Sólo recomiendo cosas que he probado personalmente y que uso en mi día a día. De todos modos, como siempre digo, esto es lo que me vale a mí, que no tiene por qué ser lo más adecuado para ti. Busca, compara y siempre elige lo que mejor se adapte a ti 😉

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Guías de aves y cuál debo comprar

23/04/2015 by Bichólogo 4 comentarios

El de las aves es uno de los grupos animales más estudiados por los científicos. Las razones son variadas, pero una de las principales es su abundancia y la facilidad para trabajar con ellos. Esta ubicuidad de las aves ha hecho que la cantidad de estudios, trabajos y ponencias en congresos sobre aves sea abrumadora en relación al resto de grupos.

Cómo elegir una buena guía de aves

Pero esta misma característica también hace que sean las más agradecidas de ver. Si un día sales al campo, ¿cuántos linces, ciervos, lagartos, peces o invertebrados encuentras? ¿Y cuántas aves? Esto ha provocado que se genere un gran interés por este grupo animal que se extiende no sólo a los estudiosos de la biología, sino a cualquier aficionado o naturalista.

Pero la variedad de aves es inmensa. En total se conocen más de 9200 especies repartidas por todos los rincones del globo. España es un lugar privilegiado a nivel mundial para la observación de aves, como más de 340 especies distintas. Esto lo ha convertido como un destino estrella para los ornitólogos y birdwatchers del mundo. Por tanto, conocer e identificar las distintas especies que configuran la avifauna de una zona puede llegar a ser algo muy complejo. Por ello surgieron las guías de aves.

¿QUÉ ES UNA GUÍA DE AVES?

Las guías de aves son publicaciones que recogen todas las aves de una determinada zona geográfica. Su objetivo fundamental es ayudar a diferenciar las distintas especies, incluso aquellas con una morfología muy similar. Dependiendo de la guía escogida variará la cantidad de información adicional: mapas de distribución geográficas, ilustraciones, fotografías, cantos, características ecológicas… Además, algunas incluyen información acerca de algunas especies que, si bien no son residentes ni crían en la zona, pueden aparecer de tanto en tanto. Ejemplares divagantes provenientes de lugares más alejados o bien algunas rarezas que, por azares del destino, terminan pasando por la zona. Y es que, aunque las especies en general tienen bien definidas sus áreas de distribución, dada la gran movilidad que tienen las aves no es excepcional ver algunos ejemplares muy alejados de sus áreas de cría, invernada o paso habituales.

¿QUÉ GUÍA ME COMPRO?

Pues eso depende de ti 😛 Las distintas guías varían enormemente, tanto en precio como en tamaño, información y exactitud. Puedes encontrar de todo en el mercado, desde guías acerca de las aves de una ciudad o un pueblo hasta algunas que tratan de abarcar todas las aves del mundo. Algunas son fácilmente transportables y otras pueden contar con 17 grandes volúmenes. Lo que sí te puedo decir es que, en general, no son baratas. Y menos aún en España. Aquí ya sabemos que la cultura y la ciencia no han sido precisamente la bandera de nuestros gobiernos. Si compras en el extranjero puedes obtener mejores precios, pero la inmensa mayoría del material está en inglés (si tienes suerte) o en el idioma del país en concreto. A continuación,Vamos a ver qué es lo que debes tener en cuenta a la hora de elegir una buena guía.

Ánades reales en vuelo en el Azud del Guadiana a su paso por Badajoz

1. Tamaño

Cuanto más pequeña y manejable, mejor. No hay nada más incómodo que ir al campo con un libro de varios kilos de peso que además no es nada manejable. Si necesitas una mesa sólo para poder abrir el libro y buscar el pájaro, esa guía no es para ti ;). Sin embargo, existe un claro compromiso, un trade-off entre el tamaño del libro y la cantidad de información que contiene. Si quieres un tamaño y un peso reducido eso sólo puede ser a costa de sacrificar valiosa información.

2. Número de especies

Si vas a ir exclusivamente a ver pájaros al huerto de tu casa en el pueblo no necesitas una guía de aves del mundo. Ni tan siquiera de Europa. Si lo que pretendes es hacer un viaje alrededor del mundo, una guía de aves de Extremadura no te valdrá de mucho. Para la mayoría de gente, una guía de Aves de España puede ser perfectamente funcional sino viaja mucho. Y si sueles salir al extranjero, una guía de aves de Europa te será más útil. Todo depende del uso que le vayas a dar. Porque recuerda, mayor información, mayor tamaño 😉

3. Fotografías o ilustraciones

Existen buenas guias tanto con fotos como con dibujos. En mi opinión personal, son mejores las ilustraciones. Una fotografía refleja la realidad en un momento muy concreto: una determinada hora del día, un día que puede ser nublado o soleado, la cantidad de sombra que le da al animal… Sin embargo las buenas ilustraciones presentan imágenes idealizadas del animal. Puedes ver distintos ángulos y resaltan determinados rasgos, como coloraciones o reflejos, que si bien pueden no ser totalmente realistas, sí que ayudan mucho a identificarlas cuando uno está en el campo. Incluso existen guías que no llevan ninguna imagen de los animales salvo algunos gráficos meramente descriptivos para evaluar tamaños relativos de primarias y cosas por el estilo. Pero una vez más, decidir entre unas u otra es cuestión de gustos.

4. Mapas de distribución

Lo ideal es que cada especie tenga asociado un mapa de distribución que señale las zonas de invernada, las de cría o si es residente todo el año. Esto aumenta considerablemente el tamaño de la guía, pero puede ayudar a descartar fácilmente algunas especies por la época o la zona donde nos encontramos. Aparte de siempre puedes aprender sobre la fenología de las aves.

5. Cantos

En algunas guías, además de una breve descripción del animal, traen una transcripción fonética de los cantos. Suele ser bastante divertida, del tipo:

…el animal hace chiriiiip pi pi pi agudo en vuelo, y un truaaak ka ka ka como señal de alarma…

Aunque al principio no le ves utilidad alguna, cuando lees la transcripción y oyes el canto sí que puede ayudarte a identificarlo.

MI RECOMENDACIÓN

Mi favorita sin duda es la Collins. Presenta multitud de ilustraciones, comparando a menudo distintas especies muy parecidas entre sí, o mostrando a los animales en vuelo. La calidad de las ilustraciones es excepcional y presente muchísima información en un tamaño muy contenido. El precio es alto, pero sin duda creo que es un inversión que merece la pena. De hecho, es la que yo uso ;). Y si dominas el inglés, aquí puedes encontrarla mucho más barata 😉

También le tengo especial cariño a la Lars Johnsson. Con ella aprendí a identificar aves en una excursión en la universidad y en mis sucesivas visitas al azud de Badajoz (ZEPA, por cierto). Las ilustraciones no son todas tan buenas como en la anterior, pero es muy didáctica y también presenta mucha información

También os dejo otras opciones que me parecen interesantes, y de precios más bajos. No las he probado personalmente pero he leído muy buenos comentarios 😉

          

Y tú, ¿tienes ya alguna guía de aves? ¿Cuál usas? ¿Has decidido comprarte alguna? ¡Cuéntamelo en los comentarios o en las redes sociales!

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