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El Bichólogo

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Haciendo contactos: 9 principios básicos para escribir un buen email

07/07/2016 by Bichólogo 6 comentarios

En Biología todo es un constante aprendizaje. Y tarde o temprano vamos a tener que pedir ayudar o colaboración a alguien. Hoy en día, gracias a la tecnología, hay muchísimas formas de abordar a alguien: en persona, teléfono, whatsapp, email, carta convencional, las redes sociales… Sin embargo, no todas son iguales ni tienen las mismas connotaciones, por lo que el hecho de usar una u otra podría aumentar o disminuir nuestras posibilidades de tener éxito.

Decidirse por unas o por otras es, al fin y al cabo, una cuestión de gustos y de experiencias con ellas. Por si fuera poco, no siempre vas a poder usar la misma vía de contacto para todo el mundo, ya que a veces no estará disponible o no la conocerás. Pero cada una tiene sus peculiaridades y es bueno que las conozcas para saber cuándo y como emplearlas. Personalmente, creo que el medio más potente para establecer contacto con una persona, aparte del cara a cara, es el correo electrónico. Y por eso hoy te voy a contar cuál es, para mí, la mejor forma de emplearlo de cara a aumentar tu red contactos o a solicitar ayuda a alguien.

¿Por qué el correo electrónico?

Normalmente, cuando pensamos en hablar con alguien lo primero que nos viene a la mente es una llamada de teléfono. Desafortunadamente, no siempre es sencillo conseguir el número de teléfono de una persona. Además, este medio de comunicación es totalmente síncrono, con las ventajas y desventajas que ello conlleva. Una llamada en un mal momento puedo hacerte perder una oportunidad de empezar la conversación con buen pie o bien puede hacerla mucho más breve de lo que te gustaría. Además, una llamada es más intrusiva, pues obliga a que el receptor tenga que interrumpir lo que esté haciendo para atenderla, pudiendo llegar incluso a molestarle si la recibe en un momento inapropiado o le rompe la concentración.

Una carta tradicional quizás sea la forma más formal de abordar a alguien. Sin embargo, se trata de vía de comunicación excesivamente lenta y poco práctica. Además, desde la aparición del correo electrónico, hay muy poca gente que use el envío de cartas por correo ordinario como medio de comunicación. El noble arte del intercambio epistolar está tristemente en desuso y relegado a lo anecdótico hoy en día 😉

El whatsapp, a no ser que sea el de un número profesional, es algo muy personal. Forma parte del espacio privado de cada uno. Por tanto, si no tienes permiso explícito de esa persona, yo no usaría este medio para iniciar una conversación por primera vez. Es cierto que puede contestar en el momento que le apetece, pero algunas personas lo pueden ver como una invasión de su intimidad. A la gente no le suele gustar hablar con desconocidos en el sistema de mensajería que usa con sus amigos y su familia.

Las redes sociales son mucho más amigables e invitan a la conversación por sí mismas. Lo que ocurre es que suelen estar saturadas de información y a menudo es fácil que tu intento de toma de contacto se pierda en un mar de notificaciones y mensajes, especialmente si la persona con la que quieres hablar es conocida. Generalmente, cuando tengo que emplear este medio para contactar con alguien suelo usar Linkedin, Facebook y/o Twitter, por ese orden.

Pero de todas las formas de comunicación posible mi favorita es el email. Por un lado, se trata de un medio de comunicación asíncrono: tú lo envías y la personal lo lee en el momento en que puede y quiere. Cuando abre la web o la aplicación del correo está predispuesto a esa comunicación y ahí tienes tu momento 😉 Además, este medio te permite preparar muy bien lo que vas a decir, cómo lo vas a decir y cuándo lo vas a decir, sin nervios, sin prisas, sin problemas. También te permite usar adjuntos en tu mensaje, enriqueciendo la conversación (tu currículo, un prezi presentando tu proyecto, un vídeo que explica el alma de tu idea…).

Finalmente, encontrar el email de una persona no suele ser muy complicado. A no ser que dicho individuo odie internet, es fácil que su dirección de e-mail aparezca en alguno de sus perfiles sociales, en su web personal o profesional,en alguna de sus publicaciones o en el directorio de personal de la empresa o institución para la que trabaje. Como ves, todo son ventajas en este medio. Su único inconveniente es que no tienes información sobre las reacciones de la otra persona: no puedes oír el tono de su voz, ni ver sus expresiones o gestos. Pero esto es común a otros muchos medios de comunicación.

Principios fundamentales para escribir un correo exitoso

Son muchas las cosas que hay que tener en cuenta antes de pulsar el botón «enviar». Recuerda que no sólo lo que escribes está diciendo mucho de ti, sino también el modo en el que estás diciendo las cosas. Además, debes tener en cuenta que lo que digas quedará registrado por escrito y no hay manera de desdecirse. Las palabras se las lleva el viento, pero los documentos escritos, aunque sea por medios digitales, permanecen mucho más tiempo. Así que cuidadito con lo que dices y cómo lo dices. Y vamos ahora con una breve lista de cosas a tener en cuenta para escribir el mail definitivo 😉

1. Cuida la ortografía

Esto es fundamental. Te lo repito: FUNDAMENTAL. Un email lleno de faltas de ortografía no sólo hace complicada (y dolorosa) la lectura, sino que puede hacer que te descarten sin tan siquiera terminar de leerlo.  Créeme, la imagen que das en un caso así es nefasta. Vale que todos nos equivocamos alguna vez, que la b y l v están demasiado juntas en un teclado QWERTY… Pero eso no justifica que haya faltas de ortografía graves en un correo electrónico. Revisa, revisa y vuelve a revisar cualquier email antes de mandarlo, especialmente aquellos importantes.

Incluso después de revisarlo, seguramente algo se nos escape, dado que nuestro cerebro tiende a no prestar demasiada atención cuando ya sabe lo que está leyendo. Este blog es una prueba de ello, y cada vez que releo un post encuentro alguna errata que se me había escapado. Pero te aseguro que siempre cazarás alguna. Y si la ortografía no es tu fuerte, trabájala. Y pide a alguien que te revise tu correo antes de enviarlo.

2. Cuida la puntuación

Aunque esto podría estar en el punto anterior lo destaco porque mucha, muchísima gente no lo tiene en cuenta. Una mala puntuación hace que un texto sea completamente ilegible. Haz buen uso (y no un abuso) de las comas y los puntos. Tan malo es el exceso como el defecto. Si una persona tiene que pasarse diez minutos descifrando lo que quieres decirle no acabará muy contento contigo. Además, todo ello da una imagen de dejadez, de pasotismo, como si realmente no te importase la persona a la que escribes.

3. Sé educado

La persona a la que estás escribiendo va a dedicar parte de su tiempo a leer lo que le has escrito. Qué menos que ser educado. Has de ser amable, pedir las cosas por favor y dar siempre las gracias. Siempre. Nunca exijas nada a la otra persona ni le metas prisas innecesarias. Si te urge su respuesta, házselo saber, dile lo agradecido o agradecida que estarías si pudiera contestarte rápido, ya que lo necesitas por cuestiones de tiempo. Las formas y el modo en que trates y te dirijas a esa persona es muy importante, de verdad. Un email cortés solicitando ayuda casi seguro que será atendido o, al menos, respondido.

El hecho de hablar de usted o de tutear depende mucho de cada persona. Si eres joven y la otra persona es mayor, es preferible hablar de usted y luego, si esa persona te lo sugiere, ya os podréis tutear. Si se trata de alguien que es muy cercano a la gente (bien porque sea una figura pública, o por como habla en blogs o redes sociales) entonces podrías tratarle de tú a tú. Pero como ya te dije, es una opción personal y dependerá mucho de ti y, sobre todo, de tu interlocutor.

4. Preséntate

Tras el correspondiente saludo, comienza tu correo presentándote. A la gente le gusta saber con quién habla, aunque no lo conozca. Dale cualquier información sobre ti que pueda ser relevante para el objetivo del correo, no sólo tu nombre. Si solicitas ayuda, cualquier dato que le des y que esa persona no tenga que pedírtelo o buscarlo después será bienvenido y ahorrará tiempo e emails innecesarios. Si tu correo es sobre un proyecto personal, entonces habla de ese proyecto y dale la página web. En definitiva, pon a tu interlocutor en situación y dale las herramientas necesarias para poder hacerse una idea de quién eres y qué necesitas o le propones. Cuanto más fácil y mascado se lo des, más dispuesto estará a ayudarte.

5. Preocúpate por tu interlocutor

Antes de escribirle, haz un búsqueda en internet sobre esa persona, averigua quién es, qué es lo que ha hecho, qué hace actualmente… No necesitas leerte una biografía de su vida, pero sí es bueno que demuestres interés. Haz mención en el correo de lo que te gusta de esa persona o de su trabajo. No tienes que hacerle la pelota ni adularle descaradamente, porque se nota. Pero no está de más ser agradable y endulzarle un poco el oído. Eso te ayudará a que esté en mejor disposición de ayudarte, ya que estás mostrando un interés real por esa persona y no es un mero intento de aprovecharte.

6. Brevedad y concisión

El tiempo de las personas es valioso. ¿A que a ti no te gusta que te hagan perder el tiempo? Pues a los demás tampoco. Trata de ir al grano, sin rodeos y sin florituras innecesarias. Cuanto más breve sea el correo, mejor. Puedes pasarte tantas horas como quieras preparando el correo, no hay ninguna prisa. Planifica todo lo que quieres decir para que no se te olvide nada y si puedes contarlo en 100 palabras, no uses 500. Ambos lo agradeceréis 😉 Eso sí, si por necesidad el correo debe ser largo, que así sea. Pero recorta todo lo que puedas en cosas superficiales y sumérgelo de lleno en el asunto que estáis tratando. Tú a lo mejor escribes un email así a la semana, pero quizás esa persona recibe diariamente varios emails como el tuyo.

7. Sé una persona agradecida

Siempre despídete agradeciéndole el tiempo que ha empleado (o empleará) en atenderte. Si te contesta, dale las gracias por su ayuda y/o su colaboración. E incluso si ese intercambio de email no llega a nada, agradécele el tiempo que ha invertido en contestarte aunque no hayas conseguido tu objetivo. Porque esa persona está gastando tiempo y esfuerzo en atenderte sin tener por qué hacerlo. Como reza el dicho popular: «Es de bien nacidos el ser agradecidos«.

8. Paciencia

Mucha paciencia. No siempre se puede responder a todo el mundo con rapidez. Cada persona tiene su propia vida, sus propios problemas y sus propias obligaciones. Y aunque para ti ese correo esté entre tus prioridades quizás para la otra persona no sea así en ese momento. Aguarda pacientemente una respuesta, sin insistir demasiado ni agobiar. Recuerda que la gente tiene otras cosas que hacer aparte de estar pegados al móvil o al ordenador. Muchos sólo miran su correo una vez cada varios días así que, quizás, ni siquiera haya leído el tuyo aún. Y no todo el mundo tiene puestas las notificaciones en el móvil o en el ordenador 😉

Si pasado un tiempo prudencial no has recibido contestación, o bien puedes volver a escribirle un educado recordatorio, por si acaso no hubiese recibido tu anterior mail, o bien puedes pasar página e intentar contactar a otra persona. En general, eso recordatorios no vienen mal. A menudo puede leer un email, pensar que luego, cuando tengas más tiempo, lo contestará y terminar olvidándose. A mí me ocurre de tanto en tanto, por más que intento anotarlo todo. Así que puede ir muy bien que se lo recuerdes pasado cierto tiempo. Pero no seas demasiado insistente. Paciencia 😉

9. La regla de los tres emails.

Mi colega el Bioblogo es muy de reglas y me recordó esta, que es muy importante y a menudo la olvidamos, incluido yo. Cuando escribes un e-mail (primero) y te contestan (segundo) siempre, y quiero decir SIEMPRE, hay que escribir un agradeciéndole la atención o al menos confirmando la recepción (el tercero). Como ves, muy relacionado con la educación y el agradecimiento. Pero sorprendentemente, una vez obtenemos nuestra respuesta, nos solemos olvidar de la otra persona, por agradecidos que le estemos. Así que ten muy en cuenta esta regla 😉

Si sigues estos sencillos consejos las posibilidades de que te contesten y de que consigas tu objetivo crecerán mucho. Cuanto más conozcas a esa persona, mejor podrás afinar a la hora de llegar a ella y conseguir establecer una comunicación fluida. Y como con esto doy por terminado el post, me gustaría que me comentases tu experiencia y tus dudas. ¿Has tenido que escribir alguna vez un email importante? ¿Has seguido alguno de estos consejos? ¿Añadirías alguno más? ¿Cómo sueles tú iniciar una conversación con una persona desconocida?

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, contactos, correo electrónico, guía, internet, networking

Elige tus prismáticos para bichear con esta guía

30/07/2015 by Bichólogo 10 comentarios

Todo buen bichólogo que se precie no puede hablar de preparar una salida de campo y no incluir los prismáticos. Es un elemento fundamental del equipo sin el que te perderás muchas, muchas cosas. Es tal la importancia que le doy a los prismáticos que siempre llevo un par en el coche. De hecho, ahora mismo, llevo unos pequeños de 8×20 (de techo) y unos 12×50 muy antiguos de porro (ambos los he ido «heredando» jeje).

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Además, como todo material óptico, no resulta nada barato, por lo que es fundamental elegir bien los prismáticos. A nadie le gusta hacer una mala inversión de su dinero, por eso debes buscar un modelo que se adecue a tus necesidades y, por supuesto, a tu presupuesto.

Los prismáticos se componen principalmente de dos juego de lentes (oculares y objetivos) y los prismas, que guían la luz que entra por las lentes objetivo hasta las lentes oculares. Su funcionamiento básico es bien simple, como ves. Pero hay un montón de detalles que pueden cambiar totalmente la experiencia de asomarse a uno de estos cacharros 😉

A continuación voy a hablaros de algunas características que es necesario tener en cuenta a la hora de decantarse por un modelo o marca. Y después os daré mi opinión. Vaya por delante que no soy ningún experto en prismáticos, sólo me baso en mi experiencia personal.

Tamaño

Aunque mucha gente no lo tiene en cuenta, para mí sí que es una característica importante. Yo ando todo el día de aquí para allá, viajando por la geografía española y el extranjero y los prismáticos son parte indispensable de mi equipaje. Así que me interesa que ocupen el menor espacio posible. Durante años cargué unos enormes prismáticos de porro 12×50 y ahora que me he acostumbrado a mis pequeños prismáticos de techo 8×42 no los cambio por nada 😛

 Tipo y disposición de prisma

Por lo general son mejores los prismas de vidrio frente a los de plástico, aunque son más caros. Según el tipo de vidrio son BAK-7 o BAK-4, en función de los elementos. Por lo que he oído, se suele recomendar los BAK-4 ya que dan mayor calidad de imagen. Son los que yo uso.

Existen dos clases de prismáticos en función la colocación de los prismas:

1. Prismáticos de porro:

Son los tradicionales, que tienen el prisma en posición no lineal, lo que les da esa forma característica mucho más ancha por los objetivos que por los oculares. Este tipo de prismáticos es más económico pero también más grandes y pesados que sus equivalentes de techo.

2. Prismáticos de techo:

Tiene colocado el prisma en línea con las lentes, lo que permite una mayor reducción de tamaño y peso, así como un aspecto más compacto. Estos son, sin duda, mis favoritos, si bien dicen que los de porro dan mayor profundidad de campo (lo cual, para mí, no es muy importante).

Aumentos y tamaño de lente

Los prismáticos normalmente vienen designado con un par de números separados por una x (8×42 si uso los míos como ejemplo). Este primer número son los aumentos. En este caso significa que al mirar por el prismático veo las cosas como si estuviesen 8 veces más cerca.

Cuanto mayor es el aumento, mayor es el acercamiento. Sin embargo, se incrementa también la distancia mínima de enfoque y se reduce el ángulo de visión (el espacio a 1000 m de distancia que podemos abarcar con los prismáticos). La distancia mínima de enfoque es fundamental en zonas boscosas, mientras que para observaciones lejanas en zonas abiertas, como en el caso de aves estepáricas o acuáticas, no es tan importante.

Prismáticos de prisma de porro

Llamados así por el inventor de este tipo de prisma, el ingeniero Ignazio Porro

El segundo número es el tamaño en milímetros de la lente objetivo. Esto está también relacionado con el tamaño de los prismáticos, pues unos con una lente de 50 mm será forzosamente más grande que unos con una lente de 35mm. Además, cuanto mayor sea la lente objetivo, mayor cantidad de luz entrará y más nítida podremos ver la imagen. La luminosidad relativa se obtiene dividiendo el tamaño de la lente por el número de aumentos. En mi ejemplo sería 5.25 A partir de 4 se suelen considerar prismáticos luminosos. La luminosidad es especialmente importante durante las observaciones con poca luz, como al amanecer o al atardecer.

El valor de pupila de salida (que también viene determinado por los aumentos y el tamaño de lente) es el tamaño del haz de luz que se forma cuando la imagen está enfocada. Está directamente relacionado con otro parámetro llamado alivio del ojo, que es la distancia a la que la pupila de salida tiene el tamaño de nuestra pupila, de modo que la imagen resultante la cubra por completo. Normalmente a partir de 1 cm es suficiente, si bien las personas con gafas requieren al menos 1,5 cm. Para ello, muchos oculares de prismáticos pueden variar esta distancia gracias a pestañas de goma que se pueden doblar o a que los oculares se pueden enroscar y desenroscar para cambiar esta distancia y poder ser usado con gafas.

En la mayor parte de los casos los prismáticos cuentan con un corrector de dioptrías: uno de los oculares puede regularse individualmente para adaptarlo a las distintas dioptrías del ojo. Primero enfocas con el ocular fijo, cerrando el otro ojo y una vez obtienes la imagen nítida, enfocas con ocular móvil. El número de dioptrías al que se puede adaptar depende de cada modelo.

El cuerpo

Con esto me refiero a la montura de los prismáticos, a cómo están hechos. Personalmente, me gustan que sean resistentes y estén recubiertos de goma, de modo que no resbalen. Es extremadamente útil que sean impermeables y que no se empañen las lentes. Para ello el cuerpo suele estar relleno de nitrógeno o argón. Cuando estás en el campo es fácil que llueva, haga niebla, se pueden caer en un charco, al río… Y no vas a querer que tu preciosa inversión en material óptico se arruine. Siempre es mejor que sean a prueba de agua (waterproof) que resistentes a ella (water resistant).

Transporte

Normalmente todos los prismáticos suelen venir con una correa y una funda de transporte. La correa, cuanto más cómoda y ancha mejor, especialmente si es un prismático pesado. Sin embargo a mí me gustan más los arneses, porque hacen que el prismático no se mueva tanto, esté accesible y el peso se reparta por los hombros en vez de por el cuello. Por contra es muy incómodo si llevas alguna chaqueta y por clima te la tienes que andar poniendo o quitando, ya que va encima de la ropa. Además hace casi imposible que puedas pasarle los prismáticos en un momento dado a alguien que no lleva.

Si andas en zonas con pendiente te acordarás del arnés cada vez que los prismáticos  se balanceen y te golpeen el estómago con malicia 😛 Por si fuera poco, si estás cansado de ser tú siempre el que tiene que pasar los prismáticos a la gente el arnés es la excusa perfecta para que otro sea el donante de prismáticos 😉

Mi consejo

Aún se podría hablar de más características, como el tratamiento de las lentes, y un montón de detalles técnicos. Pero como realmente no los tengo nunca en cuenta a la hora elegir los prismáticos los he omitido. Al igual que ocurre con el mundo de las cámaras fotográficas, hay una cierta obsesión por los características y pequeñísimos detalles que raya lo absurdo, ya que no aportan una diferencia significativa de calidad en comparación con el aumento de precio.

Mis prismáticos :P

Mis pequeños prismáticos equipados con el arnés. Una excelente inversión 😉 Van conmigo cada vez que me asomo al campo 😛

Para mí los modelos más polivalentes son los prismáticos de techo 8×42 o 10×50. Yo estoy encantado con los míos, unos Focus Ultima/C 8×42. Me costaron unos 240 euros en Suecia pero ha sido una gran inversión. Muy luminosos, con buena visibilidad aún con poca luz. Son resistentes al agua y a la niebla. Y ya se han llevado algún golpe y como si nada 😛 También los que le regalé a mi novia están geniales y tienen características similares por un precio algo menor:  ​Opticron T3 Trailfinder 8×42. Perfectos como gama de entrada, para meterte en el mundillo de la observación de fauna.

Sin embargo, estos dos modelos son buenos para mis necesidades personales. Lo que tienes que plantearte antes de la compra es cuáles son las tuyas. Si vas a usarlos en zonas abiertas, vete a los 12x (aunque necesitarás buen pulso ;)). Si requieres una mayor luminosidad porque casi siempre vas a trabajar al amanecer o en horas crepusculares lánzate a por unas lentes objetivo mayores. Si quieres lo mejor de lo mejor, con una garantía de por vida, compra unos Swarowski.

Pero una cosa te digo… No te obsesiones con la calidad extrema. Sí, los Swarowski son geniales, pero con muchísimo menos dinero puedes obtener unos buenos prismáticos que te van a resultar perfectamente útiles y funcionales. Por algo menos de 200€ ya hay buenos prismáticos para iniciarte. A no ser que los vayas a usar profesionalmente y que necesites una asombrosa calidad de imagen, un nivel de detalle extremo y una altísima luminosidad (que casi nunca es así) no son necesarios unos prismáticos de alta gama. Ahora, si te los puedes permitir, ¡adelante! Y si te sobra el dinero y también me quieres regalar unos Swarowski a mí, yo encantado 😛 😛

Hasta aquí llega esta pequeña guía. Espero que te sirva si estás pensando en comprar unos prismáticos o renovar los que ya tienes. ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Hay alguna característica que añadirías como importante? ¿Alguna que quitarías? Te espero en lo comentarios. Seguro que tu experiencia y tu opinión nos pueden resultar muy útiles a todos.

NOTA: como siempre, algunos links son de afiliados y me llevo una pequeña comisión por compra. Yo sólo recomiendo productos que me gustan y he probado 😉 Además, puedes comprarlos en cualquier otra tienda o entrando directamente en la web 😉

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