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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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mamíferos

Entrevista a Iñaki Abella, director de programas y presidente/fundador de la Asociación Bio+

21/04/2016 by Bichólogo 7 comentarios

El entrevistado

El protagonista de hoy es Iñaki Abella, director de programas  y presidente fundador de la Asociación Bio+. Iñaki ha trabajado buena parte de su vida en conservación y, además, en el extranjero. Ha viajado por medio mundo, desde Sudamérica hasta África, donde reside actualmente.

Iñaki Abella

En esta entrevista nos hablará de su experiencia trabajando en América Latina, de su trabajo como voluntario y como le ayudó a formarse, de conservación, de fauna y, sobre todo, de África, que es donde Iñaki reside. De hecho, Iñaki accedió muy amablemente a atenderme desde Kenya, lo que explica que la comunicación a veces no sea tan buena y se entrecorte el audio.

Se trata una entrevista muy interesante, donde Iñaki nos cuenta como ha sido su vida y nos habla sobre cómo creó Bio+, la asociación mediante la cual realiza cursos para universitario en Kenia. Idas y venidas por el mundo, reinvención y formación unidas en este vídeo. ¿Te lo vas a perder? 😉

La entrevista

Y si la quieres en formato podcast suscríbete a El podcast de El Bichólogo en iTunes o descárgala aquí:

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación de Iñaki
  • La formación necesaria para trabajar en conservación (1:07)
  • Cómo logró trabajar en distintas partes del globo (3:53)
  • Su viaje a Bolivia como voluntario (6:35)
  • Su trabajo para distintas instituciones internacionales (10:28)
  • Cómo llegó a África (13:55)
  • Cómo es trabajar con los grandes mamíferos africanos (18:37)
  • Cómo surge Bio+ (23:03)
  • ¿Cómo se crea una asociación como Bio+? (25:56)
  • Los mayores retos a los que se enfrentó para impartir los cursos (28:21)
  • Tipo de formación que ofrecen e información de su próximo curso(30:18)
  • Cómo es la logística de uno de estos cursos en África (32:57)
  • La conservación en España (37:25)
  • Los países que mejor conservan su patrimonio natural (41:45)
  • Sobre si se puede vivir de la conservación de la naturaleza (43:00)
  • Un consejo para los lectores (44:13)

Más información

Si te ha gustado la entrevista, aquí te dejo algo de información extra sobre Iñaki, Bio+ y sus cursos. Puedes encontrar toda la información sobre la asociación en su web, en su perfil de twitter o en su página de Facebook.

Logo de Bio+

Si lo que te interesa es conocer todos los detalles del curso sobre grandes mamíferos puedes verlos en su web o descubrir el itinerario que se seguirá simplemente haciendo click aquí. Por último, puedes echar un ojo al currículo de Iñaki en esta interesante presentación en Prezi.

Bueno, ¿qué te ha parecido la entrevista? ¿Te ha entrado el gusanillo de la conservación? ¿Has estado trabajando o de voluntario en alguno de estos sitios? ¿Estás planteándote hacerlo? ¿Asistirás al curso de grandes mamíferos? Cuéntamelo todo en los comentarios y, si crees que conoces a alguien que le pueda interesar esta entrevista, compártela 😉

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Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: áfrica, bio+, biología, biólogo, conservación, fauna, iñaki abella, kenia, mamíferos

Un día haciendo transecto de mamíferos

21/01/2016 by Bichólogo 14 comentarios

Todo biólogo de campo que se quiera dedicar al ámbito de la consultoría ambiental debería estar familiarizado con las distintas metodologías de censo: puntos de observación, fototrampeo, o distintos tipos de transectos, entre otras muchas.

El estudio de mamíferos es complicado, ya que son animales muy esquivos y a menudo con hábitos crepusculares, si no totalmente nocturnos. Esto hace muy difícil la observación directa de estos animales, por lo que la mayor parte de las veces tendrás que guiarte por indicios de su presencia o por rastros.

Un día haciendo transectos de mamíferos

Poniéndote al día con los rastros

Lo primero que necesitas conocer qué animales tienes que censar o monitorizar. La variedad de mamíferos es amplia, así como los posibles rastros que pueden dejar. Por ello es muy importante que aprendas a distinguirlos desde el principio.

Según la especie que sea dejará unas determinadas huellas, un tipo de excremento y, en ocasiones, otros indicios de su paso por allí.  Hay que ser capaz de diferenciarlo de especies similares. Pero te aviso que no será fácil. La huella o el excremento ideal rara vez se ven, con lo que no sólo deberás tenerlo en mente, sino también aprender cómo varía.

Y es que los excrementos de los mamíferos pueden variar mucho en tamaño, según la talla del animal, en forma, según cómo y dónde lo haya depositado, o incluso en función de la dieta, que a su vez puede ir cambiando a lo largo del año. Y respecto a la huella, dependerá del sustrato, de la forma de pisar, de la humedad… Vamos, que si crees que memorizando unas cuantas fotos lo tienes controlado estás muy equivocado 😛

Para aprender sobre rastros no hay nada mejor que la experiencia. Hay mucho material por internet que te permite familiarizarte con lo básico, pero la mejor forma de aprender es en el campo. Para ello tienes dos opciones: ir por tu cuenta con alguien que controle del tema y te pueda ir solucionando las dudas (que las tendrás y muchas) o bien hacer un curso de rastros.  Estos cursos normalmente duran varios días y tienen una parte teórica y otra práctica. Si no ofrecen parte práctica, ni te lo plantees.

Los transectos

Para censar mamíferos o monitorizar sus poblaciones lo normal es realizar transectos a pie. La metodología variará mucho en función de si sólo quieres detectar presencia-ausencia, si quieres hacer un seguimiento a nivel comparativo de cómo fluctúan las poblaciones o si quieres obtener una estimación real de la población.

Lo más sencillo, y en lo que yo tengo más experiencia, es en hacer un seguimiento de las poblaciones a nivel comparativo. Se calculan unas densidades relativas cada mes y se van comparando. No se puede obtener un valor absoluto (o al menos no de forma fiable) pero se puede observar cómo fluctúa la población.

Lo primero es distribuir los transectos por el área de estudio, de forma más o menos uniforme y al azar (a no ser que quieras muestrear un hábitat o alguna especie en concreto). Si no conoces la zona, lo normal es hacerlo sobre un plano y, una vez en el sitio, se realizan los transectos por primera vez y se van haciendo las modificaciones necesarias. Dependiendo de la calidad de los mapas o de las ortofotos, a veces puede ser muy fácil confundir un camino con un cortafuegos o incluso con una carretera 😛

Es importante que la misma persona, en la medida de lo posible, realice los mismos transectos, ya que así evitamos las diferencias debidas a distintos observadores. Además, también hay que tratar de mantener un esfuerzo constante, esto es, que se realicen los transectos siempre con la misma frecuencia, dando las mismas pasadas. Si un día lo recorres en un sentido y al siguiente lo recorres en ambos sentidos estás doblando el esfuerzo, y es probable que encuentres más excrementos, con lo cual los resultados no son comparables.

Indicios de oso
No sólo puedes encontrarte huellas y excrementos, sino también otros signos de su presencia, como estos arañazos de oso en un árbol en el Parque Nacional de Picos de Europa 😉

También es vital mantener siempre una misma metodología: si los transectos son a pie, no hacerlos una vez a pie, otras en coche… O si los transectos los realiza una persona, no hacerlos otro día con dos (cuatro ojos ven más que dos, también estarías doblando el esfuerzo).

El equipo

Lo principal es llevar una ropa adecuada y suficiente, así como un calzado cómodo y resistente. Ten en cuenta que a veces tendrás que recorrer zonas aisladas, donde puedes estar expuestos a la lluvia, al viento o a cambios bruscos en el clima. Siempre es bueno llevar alguna prenda impermeable y algún gorro para protegerte del sol. Y crema solar, si no quieres terminar rojo como un tomate. Aunque parezca que no hace tanto calor en verano no deberías ir al campo sin ella (te lo digo por experiencia :P).

Es fundamental llevar agua suficiente, especialmente durante el verano. Según la metodología, los transectos pueden ser de varios kilómetros, así que no querrás sufrir de deshidratación. Lleva también algo de comer si vas a pasar mucho tiempo fuera. Y cuidado con eso de toquetear excrementos y luego pasar directamente a comerte el bocadillo 😉 😛

Imprescindible el cuaderno de notas y un lápiz o bolígrafo (según preferencias). Lleva siempre que puedas un GPS de mano. No sólo podrás cargar la cartografía y los transectos a realizar, sino que te servirá para georeferencias los excrementos cuando tengas que hacerlo y te será muy útil en caso de que te pierdas en una zona que no conozcas mucho. También un material básico para toma de muestras, así como todo el equipo de seguridad que exija el trabajo en cuestión.

La cámara de fotos también es importante. Muy útil tomar fotos de cada transecto, de cara a futuros informes, así como de algunos de los excrementos o de cualquier cosa destacable que te puedas encontrar. A mí, personalmente, me encanta la fotografía, así que siempre solía ir cargado con mi cámara personal 😛

Y hablando de material óptico, unos buenos prismáticos te vendrán muy bien. Lo mismo y si tienes suerte ves alguno de esos mamíferos que llevan esquivándote durante todo el transecto 😉

Cuando encuentras un rastro

Cuando al fin descubres esa huella, esas rascaduras o ese excremento que estabas buscando… ¿qué haces? Pues una vez más depende de las características del proyecto. Por supuesto necesitarás la libreta para tomar notas 😉 Normalmente también podrás georeferenciarlo usando un GPS de mano y quizás quieras hacerle una foto. Para ello cuenta siempre en tu equipo con una pequeña regla (unos 15 cm suelen ser suficientes) para colocarla junto al indicio al hacer la fotografía. De esta manera tendrás una referencia de tamaño y podrás comparar distintas fotos en caso que necesites consultarlas.

Huella de conejo
Una huella de zorro. Gracias a la regla puedes hacerte una idea del tamaño cuando la imagen está descontextualizada 😉

En ocasiones será necesario tomar una muestra del excremento para realizar posteriores análisis, como puede una identificación de la especie o del género por medio de la genética. Para ello debes contar con el equipo adecuado: guantes de látex, unas pinzas, una mascarilla, algún bote de muestras y algún conservante. La mayoría de las veces se puede usar alcohol, pero hay que tener presente cada especie y el tipo de análisis al que lo vas a someter después.

Todo este proceso no será necesario con cada excremento. A menudo sólo necesitarás tomar fotos de aquellos rastros que sean más escasos o menos abundantes, para tenerlo como futura referencia. O para hacerte una pequeña base de datos fotográfica que luego usarás cuando redactes los correspondientes informes. Que luego uno siempre echa en falta las fotos cuando las necesita.

La experiencia es un grado

Si eres inexperto, lo mejor es que al principio te acompañe alguien. A menudo te encontrarás huellas o excrementos que no sabrás reconocer, así que la ayuda de alguien con más experiencia te puede resultar muy útil. Pero no desesperes… Siempre habrá algún excremento o alguna huella que no sabrás reconocer. Da igual la experiencia que tengas. En ocasiones es imposible saber a qué animal corresponde un determinado excremento a menos que le hayas visto depositarlo 😛

La curva de aprendizaje es muy rápida, y enseguida estarás controlando los principales tipos de rastros. Aquellos animales que estén presentes en muy baja densidad dejarán muy pocos indicios, así que sólo podrás ir adquiriendo experiencia con el trabajo de diario.

Lleva siempre contigo una guía de rastros, aunque sea básica, que siempre te puede sacar de un apuro, especialmente si estás trabajando con especies con la que no estás muy familiarizado.

Lo mejor de este trabajo

Sin duda son las zonas en las que te mueves. Cuando trabajaba en Portugal me gustaba encontrarme en medio de la naturaleza. Aún siendo una zona bastante humanizada conservaba algunos rincones absolutamente espectaculares. Si te gusta la fotografía seguramente podrás sacar alguna buena instantánea.

Además, siempre que pasas largo tiempo en el campo tienes la oportunidad de encontrarte con fauna que de otra manera no sería posible. Aún recuerdo el primer corzo que vi, mientras terminaba de comer un bocadillo entre transecto y transecto. Sonidos de ramas rotas, movimiento en la ladera de la montaña. Me quedo quieto. Y un precioso macho de corzo (Capreolus capreolus) cruzó el camino a escaso 10 metros de mí. Se detuvo un instante, mirándome, y apresuró un tanto el paso para volver a perderse en el bosque. Simplemente fantástico.

Paisaje
Lo bueno de hacer transectos es tener la oportunidad de recorrer senderos con paisajes tan espectaculares como éste 😉

Lo peor de este trabajo

Son muchas horas de trabajo. Normalmente tienes que hacer varios transectos a lo largo del día, lo que puede resultar agotador. En los días más intensos me llegaba a hacer 24 kilómetros por caminos de montaña. Pero aparte de la caminata seguramente tengas que coger el coche de un sitio a otro, por caminos de cabras que harán sufrir los amortiguadores de tu coche 😛

Además serán muchos kilómetros por senderos a veces escarpados, donde es fácil tropezar y torcerse el tobillo. O tener algún desagradable encuentro con la fauna local. Y no me refiero sólo a fauna salvaje, que según en que zona puede ser peligrosa, sino también a perros asilvestrados, muy comunes en la zona donde yo trabajaba y que iba en pequeñas manadas de hasta 5 ó 6 individuos. Normalmente basta con mantener la calma y mantenerse firme, se suelen asustar ellos antes que tú. Pero a veces acojona 😛

Y hasta aquí llega el post de hoy. Y como siempre, me gustaría conocer tu opinión. ¿Has realizado algún transecto alguna vez? ¿Cómo fue la experiencia? Cuéntamelo en los comentarios o en las redes sociales 😉

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Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: biología, biólogo, campo, censos, fauna, mamíferos, transectos

Un día de fototrampeo

08/06/2015 by Bichólogo 30 comentarios

El fototrampeo es una técnica muy empleada en la monitorización de poblaciones de vertebrados, especialmente indicada para el caso de mamíferos, por lo que es bueno que cualquier biólogo se familiarice con ella. A muy grandes rasgos consiste en la instalación de cámaras fotográficas que se activan cuando pasa algún tipo de fauna por delante.

Instalando cámaras de fototrampeo

Según el modelo, se pueden disparar al pisar una plataforma oculta en el suelo o, lo que es más cómodo, mediante sensores de movimiento. Muchas de ellas cuentan con flashes de infrarrojos, lo que facilita la toma de fotografías nocturnas. Esto es muy importante, ya que buena parte de los mamíferos tienen activad crepuscular y/o nocturna, por ejemplo.

La cantidad de modelos en el mercado es abrumadora. Desde cámaras provenientes del continente asiático que no llegan a 100€ a modelos en los que cada unidad supera ampliamente los 600€. La resolución, la velocidad de disparo, la distancia de enfoque, el tiempo de latencia entre imágenes, la incorporación de flashes infrarrojos o la duración de la batería son algunos de los elementos clave que explican esta gran diferencia de precio.

Con el abaratamiento de los costes de la tecnología se pueden incorporar algunas mejoras, como la posibilidad de enviar las imágenes a una dirección de correo justo después de haberlas tomado, gracias al empleo de tarjetas SIM y de tarifas de datos. Sin embargo, lo más común es tener que pasar cada cierto tiempo a descargar las imágenes que ha ido acumulando la cámara y a cambiar la batería.

El trabajo previo

El primera paso para realizar un proyecto de fototrampeo consiste, por supuesto, en trabajo de gabinete. En general, salvo que la naturaleza del estudio exija lo contrario, hay que distribuir sobre plano las cámaras uniformemente sobre de la superficie de estudio. Y si es se trata de una zona amplia implicará hacer largos desplazamientos por zonas de difícil acceso. Pero aunque sea difícil, recuerda que tiene que haber un acceso 😉

Para distribuir las cámaras también hay que tener en cuenta el tipo de hábitats que se quieren estudiar y, obviamente, que exista algún tipo de soporte para fijar la fototrampa. Normalmente se suelen emplear árboles, pero en realidad cualquier estructura fija vertical nos podría venir bien. Así que no tiene sentido planear la colocación una fototrampa en medio de un pastizal o un pedregal pelado de vegetación.

La instalación

Para instalar fototrampas, sobre todo si son muchas, es importante levantarse bien temprano una vez más. Llegado al sitio en cuestión es fundamental elegir bien la zona. Para monitorizar mamíferos es conveniente situarlas a baja altura, enfocando a zonas de paso de fauna o caminos, que son muy utilizados por muchas mamíferos (aparte de nosotros) y además suelen estar despejados de vegetación.

Dicha altura variará en función de las especies que estemos interesados en fotografiar. Si la colocamos demasiado bajo sólo veremos la patas. Demasiado alto y es posible que el animal pase sin que le veamos. Siempre trataremos de pillar al individuo en cuestión transversalmente, de modo que sea fácilmente identificable. Para ello colocaremos la cámara perpendicularmente al camino o paso de fauna. Si la situamos de forma oblicua podemos obtener imágenes extrañas, en ángulos raros, lo que hará que perdamos detalles e incluso dificultará la identificación en especies de aspecto similar. Además, si con el trabajo se pretende reconocer individualmente al animal, cuanto más veamos del bicho, mejor 😉

¡Muy importante! Crucial, diría yo. Limpiar la zona de hojas y pequeñas ramitas que puedan entrar en el ángulo de visión de la cámara. Hierbas, hojas o ramas pueden convertir en un infierno revisar las imágenes cuando las has descargado. Recuerda que el disparador se activa por movimiento. Créeme, no quieres revisar 10000 imágenes de una hoja mecida suavemente por el viento durante quince días 😛 Me ha pasado.

Para fijar las cámaras existen diversas variantes. Normalmente estos dispositivos, aunque impermeables y resistentes a la climatología más adversa, suelen instalarse dentro de una carcasa metálica de protección. Esto facilita su colocación, ya que la carcasa puede ser fijada bien con un cable metálico de seguridad cerrado con llave o bien atornillando la parte trasera de la misma al soporte vertical elegido. Además esta carcasa nos ofrece un extra de protección contra los elementos y, especialmente, contras los elementos vandálicos 😛 Normalmente la armadura metálica se cierra con un candado, de modo que no se puede robar fácilmente. Porque sí, es probable que lo intenten.

En uno de los proyectos en los que yo he estado trabajando tuvimos un serio problema con el robo de cámaras. Era una zona con mucha población diseminada. Pueblos pequeños pero por todos sitios y buena parte del monte estaba recorrido por caminos. Así que era casi imposible colocarlo en alguna zona donde no pasara gente. De este modo, como ni con candados ni atornillando lográbamos nada, decidimos colocarlas más altas, aunque así perdiésemos ángulo de visión. Y parece que funcionó. O eso, o es que ya todo el mundo tenía su fototrampa y no necesitaban robar más 😛

Fototrampa entre las hojas
El mejor camuflaje es el mismo sitio donde lo colocas, pero siempre teniendo cuidado que ningún elemento extraño entre en el encuadre

Además, es bueno rotularlas con el nombre de la empresa o institución que esté llevando a cabo el estudio, así como con un número de teléfono, donde la gente se pueda informar de qué leches hace una cámara ahí y cuál es su función.

Una vez colocada la cámara, lo normal es tomar las coordenadas mediante GPS y alguna foto de la localización para los informes o trabajos. Porque además hay que volver a por ella más adelante, así que cuanto más información mejor. Si el entorno lo permite, se puede tratar de camuflar la cámara con musgo, ramas u hojarasca.

Para incrementar la eficacia de esta metodología, y especialmente en el caso de estudios de presencia/ausencia, podemos emplear atrayentes para la(s) especie(s) objetivo. Estos pueden ir desde meros cebos (carne, maíz, o cualquier alimento oloroso), hasta todo tipo de atrayentes químicos como la orina, hormonas o pelos.

El ciclo se repite

Entonces toca ir a la siguiente cámara. Y así una y otra y otra, a lo largo de todo el día y del siguiente… y el siguiente… hasta completar la instalación de todas ellas. Es importante no situarlas demasiado cerca una de otras ni en el mismo trayecto a ser posible. Si se puede identificar a cada animal de forma individual no es tanto problema, ya que puedes saber si es el mismo bichejo que viste en la otra fototrampa. Pero si no, puede llevar a una sobrestimación de la población, ya que un animal puede aparecer en varias cámaras y ser contabilizado como animales distintos.

Cuándo volver a visitar cada cámara dependerá de la duración del proyecto, de la capacidad de las baterías y del número de fotografías que pueda almacenar el dispositivo. Hay que planificar esto muy bien. No querrás tener como “activa” una cámara sin batería o sin espacio suficiente, ya que estarías perdiendo datos y los que obtengas no serían comparables con lo del resto de fototrampas que sí han estado realmente funcionando todo ese tiempo.

Según la planificación, una vez cumplido el plazo, se procederá o bien a desmontar las cámaras para trasladarlas a otro nuevo emplazamiento (o al almacén) o bien se descargarán las imágenes, se cambiarán o recargarán las baterías y se iniciará un nuevo ciclo. Para descargar las fotos puedes usar un ordenador portátil, un dispositivo de almacenamiento de imágenes con ranura para tarjetas SD, o simplemente cambiar la tarjeta por otra vacía y llevarte la usada.

Sea como sea, no pierdas las imágenes. Hay que ser muy organizado en este tipo de trabajos, ya que con tantas cosas a tener en cuenta es sorprendentemente fácil que una tarjeta se pierda, unas imágenes se almacenen con otro nombre, en otro carpeta o simplemente se te olvide descargarlas. Siempre comprueba esas cosas importantes al menos dos veces 😉

Curioseando los resultados

Una vez revisitadas todas las cámaras viene la que probablemente es la parte más apasionante/aburrida de todo el proceso: la revisión de imágenes. Es la más apasionante porque conlleva la emoción del descubrimiento, la incertidumbre de lo que el azaroso destino nos ha preparado, la excitación de lo desconocido. La más aburrida porque en muchas ocasiones aparecerán paisanos, cabras, ovejas, coches, perros, tractores… Aunque ciertamente se dan situaciones realmente curiosas. Desde gente que, sin darse cuenta, se ha puesto a mear delante mismo de la cámara, pasando por individuos que aparecen cada noche vestidos de traje y pasean siempre por el mismo sitio, hasta una chica que lleva a su novio maniatado y con los ojos vendados a algún secreto lugar en la espesura. Y no, no exagero. Casos reales 😛

Con todos estos datos recogidos, tabulados y ordenador (las anécdotas curiosas se pueden omitir del informe oficial :P) ya se procederá con el análisis. Desde meras confirmaciones de presencia/ausencia, a  la creación de Índices Puntuales de Abundancia, pasando por identificación individual de cada animal, descubrimiento de zonas de paso o potenciales corredores ecológicos, se abre ante nosotros una amplia variedad de formas de tratar los datos. Pero eso ya es otra historia que como decía Michael Ende, debe ser contada en otra ocasión 😉

Más información

La red está llena de recursos sobre el fototrampeo. Muchos son de pago, pero también hay algunos manuales gratuitos que pueden servir de acercamiento a esta metodología. Cómo siempre, Google y la experiencia son los mejores maestros 😉

¿Qué te ha parecido el tema de fototrampeo? ¿Lo has hecho alguna vez? ¿Te parece interesante? Cuéntame tu historia. Te espero en los comentarios y en las redes sociales. No te cortes 😉

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