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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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Marcaje e identificación de fauna: ¿quién es quién?

11/02/2016 by Bichólogo 19 comentarios

Trabajar con fauna silvestre es una de las grandes pasiones de muchos bichólogos. Y también les provoca innumerables dolores de cabeza. Identificar a un animal en concreto puede resultar una tarea compleja, especialmente según la especie. La mera identificación visual es imposible en un gran número de especies. Así que es necesario emplear diversas metodologías de marcaje.

Ésta es la base de numerosos estudios y proyectos de conservación que requieren la identificación y seguimiento de individuos concretos. Por ello es importante conocer distintas metodologías de marcado y saber cómo aplicarlas en tus estudios o tus trabajos.

Marcaje e identificación de fauna: ¿quién es quién?

Un contacto cercano con la fauna

La naturaleza del trabajo del biólogo implica una cercanía con los animales que se estudia. Y aunque a todos nos guste tener tan a mano a los animales, no se trata de un juego. El trabajar con fauna silvestre implica una gran responsabilidad que todo biólogo ha de saber asumir. 

Los animales sufren, se asustan, se estresan y no pueden racionalizar una situación como tú y como yo. Si los niveles de estrés son suficientemente altos (lo cual es asombrosamente fácil en algunas especies) el animal puede llegar a sufrir un infarto. Por eso es importante que nuestra interferencia ejerza el menor efecto posible en los animales.

Todos lo métodos de lo que te voy a hablar tienen algo en común: limitar al máximo la interacción con el animal, de modo que se reduce al mínimo el estrés y el contacto con los individuos. Y siempre, y con ello me refiero a SIEMPRE, primará el bienestar del animal.

Dada la inmensa cantidad de especies animales, cada una con sus propias características, es imposible hacer una análisis exhaustivo de todas las técnicas de marcaje. Por ello sólo te voy a hablar en líneas generales y de aquellas más comúnmente usadas en nuestra profesión.

La captura

El primer paso para poder marcar a un individuo es, obviamente, capturarlo 😛 Existen muchísimas técnicas de trampeo, cada una adecuada para un determinado grupo de especies. Como tampoco es el objetivo de este post, sólo te voy a enumerar algunas para que te hagas una idea de la amplitud de este campo

  • Redes japonesas o de neblina, cañones lanza redes o trampas de redes: para la captura de aves y murciélagos, principalmente.
  • Redes y sacaderas: anfibios y peces.
  • Pesca eléctrica: para la captura de peces (normalmente se utiliza para hacer traslados de ictiofauna).
  • Nasas: para la captura de peces, algunos animales marinos o mamíferos de hábitats acuáticos.
  • Trampas sherman: para la captura de micromamíferos.
  • Trampas olorosas para la captura de insectos.
  • Cepos y lazos específicos para la captura de mamíferos vivos.
  • Empleo de dardos tranquilizantes para anestesiar a animales grandes y agresivos, como ocurre con numerosas especies de grandes mamíferos.
  • Fototrampeo: para la obtención de imágenes que permiten la identificación individual de los animales.
  • Y muchos, muchos más…

Todos estos métodos deben emplearse con responsabilidad, ateniéndose a la legislación de cada país y con todos los permisos en regla. Hay que emplear siempre técnicas estandarizadas, que permitan la captura del animal sin que sufra perjuicio grave alguno.

La captura en sí misma siempre resulta estresante para el animal, pero tenemos la obligación de minimizar este estrés al máximo, siempre salvaguardando la salud del individuo. Da igual lo importante que sean para nosotros los datos, siempre tiene que prevalecer la supervivencia y el bienestar del animal. Siempre. Y no me cansaré de repetirlo 😉

Técnicas de marcaje e identificación

Una vez capturado el animal es necesario marcarlo de tal manera que podamos volver a identificar al animal bien por la observación directa por medio de binoculares o material óptico adecuado, gracias a la tecnología (como en el caso del radioseguimiento) o en sucesivas recapturas.

1. Identificación visual

Todos los individuos de una misma especie difieren entre sí en mayor o menor medida. Pero estas diferencias no siempre son obvias para nosotros. Sin embargo, algunas especies presentan patrones de coloración o una determinada morfología de alguna parte de su anatomía que permiten identificarlos de forma visual.

Se ha usado el fototrampeo para el reconocimiento individual de jaguares, tigres y otros grandes felinos en los que la disposición de las manchas es única para cada individuo.

También se ha empleado la fotografía con otras especies, como la cebra, que presenta unos patrones de rayado únicos para cada ejemplar, o algunas especies de ballenas, donde la forma de la aleta caudal ha resultado ser muy útil para identificar individualmente a cada animal.

Cebras bebiendo
Aunque los individuos de algunas especies nos parecen todos iguales, una detenida observación de los patrones de coloración puede ayudarnos a identificar a cada uno de ellos de forma inequívoca

2. Marcas externas

Probablemente sea uno de los medios más ampliamente utilizados en biología, ya que suele ser económico, fácil y poco intrusivo. Quizás el ejemplo más representativo y conocido sean las anillas que se emplean con las aves. Ya te he contado en qué consiste el anillamiento científico y cómo es la labor de un anillador de aves, así que no me extenderé mucho.

Se emplean anillas metálicas numeradas que generalmente se colocan en los tarsos de las aves y que permanecen durante toda la vida, de modo que si se recaptura el animal, podemos saber cuándo y dónde se anilló. También se pueden emplear distintas anillas de colores (metálicas o de PVC) formando patrones de colores que te permitan identificar al animal mediante el uso de unos sencillos prismáticos.

Dentro del grupo de las aves, especialmente con las grandes rapaces, se emplean también las marcas alares, que suelen ser piezas de plástico ligeras y coloreadas que se colocan en el patagio del ala y permiten la identificación de los individuos con material óptico adecuado. Tanto estas marcas alares como las anillas de PVC de colores se suelen emplear a nivel local para proyectos concretos, ya que no existe una coordinación internacional de estas marcas coloreadas.

En el caso de las anillas metálicas sí que existen determinados organismos internacionales que coordinan y articulan toda la información sobre  el marcaje  y la recaptura de individuos anillados, lo que permite extraer una enorme cantidad de información en el caso de las aves migradoras.

Por otra parte, existen ejemplos mucho más cercanos y muy presentes en zonas rurales, como los crotales para el ganado. Estas piezas de plástico numeradas sirven para identificar a cada una de las reses y se pueden usar también fácilmente con ungulados silvestres.

Este tipo de marcaje puede ser aplicado a numerosas especies y grupos animales, siempre evitando que las marcas sean demasiado grandes o pesadas como para afectar a la supervivencia y/o la reproducción de los individuos.

3. Marcaje de estructuras

A veces, dada la morfología o el tamaño de los individuos, no es sencillo emplear marcas externas. En esos momentos es necesario aguzar el ingenio y alterar algunas de las estructuras que produce el individuo. Esto incluye plumas, conchas, élitros, uñas…

En el caso del marcaje de pollos de aves, cuando aún son demasiado pequeños para anillarlos dado el pequeño tamaño del tarso, se suele cortar la punta de alguna uña o de una combinación de ellas. Se usa mucho en estudios que emplean el cross-fostering, o lo que es lo mismo, intercambiar pollos de distintas nidadas para evaluar el componente genético y el ambiental de determinados rasgos. En este caso, según en qué dedo o dedos de la pata derecha o izquierda se ha cortado la uña, podemos distinguir a esos pollos de sus hermanos o hermanastros, hasta el momento en el que son suficientemente grandes como para ser anillados.

También se pueden decolorar determinadas áreas del plumaje o el pelaje de los animales para identificar aquellos individuos que estamos estudiando. De igual manera, se puede colorear determinadas áreas para facilitar su identificación mediante observación directa.

Cualquier estructura resistente puede usarse para realizar un marcaje indoloro: esto incluye cuernos, astas, caparazones, exoesqueletos, piel, plumas, pelo y se pueden usar colorantes, raspado, corte, eliminación, incisiones… Hasta donde la imaginación nos de.

Estos métodos tienen la desventaja de que en la mayoría de los casos son temporales, ya que estas estructuras suelen renovarse, por lo que la marca va desapareciendo con el tiempo. Pero además existen otros métodos más intrusivos y permanentes, como puede ser la amputación de falanges o dedos en vertebrados de pequeño tamaño, como micromamíferos, anfibios o reptiles.

Finalmente, existe lo que se llama el bait-marking. Esta metodología consiste en colocar cebos para una especie determinada que incluyen pequeñas piezas plásticas coloreadas inocuas pero indigeribles. De este modo, el animal ingiere el cebo  y en sus excrementos aparecerán estas piezas coloreadas.  Aunque no sirve para identificar al animal con seguridad (ya que no se puede asegurar que sólo un individuo de ellos ingiera el cebo marcado),  sí que tiene numerosas aplicaciones en múltiples estudios relacionados con la delimitación de territorios y áreas de campeo de individuos o grupos familiares.

4. Marcaje tecnológico

Las nuevas tecnologías se van implantado a un ritmo cada vez más rápido: emisores UHF, VHF, GPS, microchips… Gracias a ellos podemos no sólo identificar a un individuo, sino que podemos llegar a hacer un seguimiento de todos sus desplazamientos con una precisión de pocos metros y recibir esos datos prácticamente en tiempo real. Flipante 😉

Si hablamos del microchipado (no sé si existe esa palabra :P) enseguida nos viene a la cabeza el marcaje con microchip que se hace con los perros. El chip se coloca de forma subcutánea y en él se almacena la información del dueño y del animal en sí. Esta información se recupera simplemente pasando un receptor por encima del animal. Pues la misma metodología se aplica para poblaciones silvestres 😉 Ésta metodología se ha usado con éxito en muchas especies, como por el ejemplo en las capturas de desmán ibérico.

Respecto a los emisores UHV y VHF se trata de emisores de radio que lanzan una señal que puede ser recibida por su respectivo receptor y, mediante triangulación, se puede localizar con gran precisión la posición del individuo. Sin ir más lejos, es la misma tecnología que empleamos en el radioseguimiento de mirlo acuático del que ya te he hablado 😉

Por último, los emisores GPS son los dispositivos que más información nos dan (pero también son los más caros :P). Estos receptores pueden estar emitiendo a intervalos fijos de forma constante y ser recibidos en tiempo real o bien van almacenando la información y se descargan los datos en un receptor cada cierto tiempo. Podemos obtener datos muy precisos de los desplazamientos, velocidades y periodos de actividad de cada uno de los animales estudiados.

Uno de los factores limitantes de estos emisores y microchips es el tamaño y el peso, si bien la miniaturización de los componentes ya permite que existan emisores para animales tan pequeños y ligeros como las libélulas. Pero como imaginarás, el tamaño también va reñido con la potencia y el alcance de la emisión, así como con la duración de la batería. Por lo que marcar animales tan pequeños puede convertirse en todo un reto 😉

Y hasta aquí esta muy breve introducción a los distintos tipos de marcajes en animales. Ésto es sólo una pequeña muestra de la enorme variedad de técnica en este campo, tan amplio como interesante. Hay libros completos sobre cada una de estas técnicas, y sobre algunas que ni siquiera he nombrado (y probablemente ni quisiera conozca :P). Por tanto este artículo sólo pretende ser una pequeña aproximación a este campo 😉

Ahora me gustaría que fueses tú el que me contases ;)… ¿Conocías todas las técnicas de marcado? ¿Conoces alguna otra que no haya nombrado? ¿Cuál es tu favorita o aquella que más hayas empleado? 

¡Y si conoces a alguien que pudiese aportar algo más a este artículo no lo dudes y compártelo! 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: anillamiento, anillas, bait-marking, biología, biólogo, crotales, decoloraciones, individuos, marcaje, marcas alares, radiotracking, reconocimiento individual, telemetría

Un día haciendo radioseguimiento

01/06/2015 by Bichólogo 4 comentarios

El radioseguimiento es una metodología que probé recientemente con motivo de mi trabajo en la consultoría medioambiental. Así que no soy ningún experto, aunque es verdad que le he dedicado algunas horas (muchas, de hecho :P). Además, sólo he realizado radioseguimiento de mirlo acuático (Cinclus cinclus) con lo cual es una aplicación bastante concreta de la técnica, pero allá va 😉

Metodología de radioseguimiento

La captura

Antes de poder seguir a los pájaros es preciso, obviamente, capturarlos, anillarlos y colocarles un emisor UHF. La técnica es básicamente la misma que describí en este post sobre anillamiento. Levantarse temprano, colocar las redes, capturar y anillar el bichejo y colocarle el emisor algo por encima de la cadera. Nosotros empleamos un pegamento específico para sujetarlo en las plumas, pero también vamos a emplear una especie de arnés que irá colocado sobre la cadera. El animal debe tener total libertad de movimiento, especialmente cuando se sumerja, ya que los mirlos acuáticos nadan activamente bajo el agua. Y no debe sobresalir mucho, para evitar que pueda quedarse enredado bajo el agua.

Una vez que ya tenemos «fichado» a nuestro mirlo y que el pegamento del emisor se ha secado se vuelve a liberar en la misma zona. Como hicimos el seguimiento en invierno, cuando estos animales aún no tienen territorios, lo seguimos durante algunas horas después de la captura, para evitar perderlos en caso de que se fueran muy lejos. Es entonces cuando comienza lo interesante.

El emisor

Se trata de un pequeño emisor de ondas de radio. Cada dispositivo emite en una determinada frecuencia, programada de tal forma que no solapen con otros emisores del mismo estudio. Sin embargo, es importante intentar asegurarse de que no se está llevando a cabo otro proyecto similar en los alrededores para evitar que puedan haber confusiones entre emisores con frecuencias iguales o muy similares.

Emisor UHF recuperado
Emisor recuperado tras haber caído del animal. En este caso su peso es inferior a 2,5 g. La recuperación de estos dispositivos es especialmente complicada con los mirlos acuáticos, ya que no es nada fácil encontrar estos pequeños emisores entre las piedras del fondo de los ríos y arroyos (suponiendo que puedas acceder al tramo :P)

Los emisores deben ser pequeños. Muy pequeños. En general, aunque hay que tomar esta regla con cuidado, el peso de los emisores no debe ser superior al 5% del peso del animal, para evitar que pueda afectarle de forma negativa. Esto es especialmente importante en animales con elevadas tasas metabólicas o con momentos críticos de desgaste energético, como pueden ser las pequeñas aves migradoras.

El terreno

Es el primer escollo al que tienes que enfrentarte. Puede ser tu mejor amigo o el peor de los enemigos. El alcance de estos emisores es muy variable, dependiendo tanto del tamaño del mismo y de las características del terreno. Como cualquier onda de radio, éstas rebotan contra elementos del paisaje, pueden ser bloqueadas por vegetación densa, edificios, etc… Así pues una complicada orografía de ríos sinuosos discurriendo por hondos valles y gargantas o con laderas densamente arboladas puede reducir drásticamente el alcance del emisor.

Río atravesando un valle
Esta es una localización real de uno de mis mirlos. Como ves, no hay muchas pistas forestales, pero sí abundante vegetación y el río va bastante encajonado, describiendo amplias curvas donde es muy fácil perder la señal.

Si a esto le unimos que los cauces de los ríos no son siempre accesibles desde pistas, especialmente en zonas montañosas como donde yo realizaba el estudio, el localizar y seguir a estos pequeños mirlos se convertía en toda una hazaña, conseguida con una mezcla de conocimiento del terreno, saber manejar un 4×4 y suerte, mucha mucha suerte 😛

La técnica

Como ya comenté, no soy ningún experto en radio seguimiento. Pero me las apañé para aprender lo básico desde cero y puede localizar todos los mirlos que soltamos al menos una vez 😛 Así que tampoco se me dio tan mal 😛

El realizar radioseguimiento no supone una gran diferencia a sintonizar la radio. Cada emisor emite en una determinada frecuencia (canal) que puede ser sintonizada y almacenada en el emisor (para no tener que andar buscándola cada vez). El funcionamiento de cada receptor depende mucho de la marca, de si es analógico o digital, de lo moderno o lo antiguo que sea. Pero en lo básico suelen tener un altavoz, una rueda para sintonizar las distintas frecuencias de radios, unos controles de volumen y otros de ganancia, con los que hay que jugar para obtener una señal clara.

Mirlo acuático anillado
Un mirlo acuático convenientemente identificado: anilla de color, anilla metálica y un emisor que no se aprecia en la foto (malditos móviles :P)

Para localizar la señal, conectamos al receptor una antena Yagi de mano (como la de la foto superior) o una antena de coche, que suele ir fijada por un imán al techo del vehículo. Es muy fácil alternar entre ambas, usando la del coche (omnidireccional) para localizar la señal y la de mano (direccional) para encontrar la situación del individuos. Cuando el receptor capta la señal del canal sintonizado emite una especie de pitido. La frecuencia y la duración del pitido depende del emisor y se puede variar en función de cuánta vida útil quieras para su batería (no son inagotables :P).

La localización exacta del individuo en cuestión se consigue mediante triangulación. Básicamente, consiste en ir moviendo lentamente la antena en el plano horizontal hasta recibir una señal de un punto concreto, donde se registrará la máxima intensidad. Entonces trazamos una línea imaginar desde nuestra posición hasta el punto desde el que hemos recibido la señal. Después nos desplazamos varios metros (o cientos de ellos, dependiendo del terreno) para repetir el proceso y trazar una nueva línea imaginaria. El punto donde ambas se cruzan es donde nuestro fugitivo se encuentra localizado 😉 Para registrarlo, simplemente se marca sobre ortofoto o en un GPS y listo.

Requiere bastante práctica acostumbrarse a las variaciones del tono. Y es que no sólo varía con la distancia y la dirección, si no que también variará cuando el animal se esté moviendo, ya que a veces el emisor apuntará directamente hacia nosotros, otras veces estará detrás del animal, o bajo el agua, como con nuestros queridos mirlos acuáticos. Así pues, cuando el animal se está moviendo se alternan pitidos agudos con graves, variando la intensidad y llegando incluso a desaparecer. Sin embargo, cuando el individuo está en reposo, la recepción suele ser clara y constante, sin ningún tipo de variación. También hay que recordar que, en función de las condiciones climáticas, la frecuencia de los emisores puede «mutar», es decir, cambiar su frecuencia levemente, por lo que conviene reajustar las frecuencias de cuando en cuando para no llevarse algún susto.

La jornada

Dependerá del tipo de seguimiento que hagas y de las características de cada animal. No es lo mismo seguir a uno con actividad diurna que nocturno, y no es lo mismo en una zona amplia y despejada que en un río estrecho entre montañas. Nosotros realizábamos un seguimiento intensivo durante las horas de luz, tomando la posición de cada individuo a intervalos regulares desde  la salida del sol hasta el anochecer. Esto significa que estarás todo el tiempo ocupado en el campo, sin poder abandonar la zona para no perder la siguiente localización. Pero también implica que habrá tiempo muerto entre localización y localización. Así que es bueno buscarse algún entretenimiento para aprovechar el tiempo.

Leyendo un e-book
¿Qué mejor forma de aprovechar el tiempo que con una buena lectura ente localización y localización?

También tocará comer en el coche lo que haya a mano. Mi menú solía variar entre los trozos de pizza restantes de la cena anterior y diversas clases de embutido y queso con algo de pan jeje. No está nada mal, pero puede resultar cansino cuando te toca hacer eso todos los días, de lunes a viernes, durante varios meses 😛 Así que es bueno echarle imaginación culinaria al asunto 😉

Las jornadas pueden resultar largas y agotadoras. Y a veces aburridas. Muy aburridas. Así que es importante que os aseguréis de que tendréis algún entretenimiento: libros, prismáticos, música… Y que puedas aprovechar ese entretenimiento en intervalos cortos. Ver una película en sesiones de una hora es fácil, pero si las localizaciones son cada cinco minutos puede resultar exasperante 😛 Acuérdate de estas líneas si haces radiotracking alguna vez y y te olvidaste de rellenar los tiempos muertos 😛

Coche al anochecer
Normalmente se me hacía de noche con el radioseguimiento, y volvía agotado a casa después de todo el día de trabajo. Pero esas maratonianas jornadas me permitieron disfrutar de amaneceres y atardeceres espectaculares, así como de un montón de fauna que no es fácil de ver fuera de esas horas 😉

¿Qué se consigue?

Muchísima información. Pero mucha de verdad, y variada. Desde nubes de puntos donde se suele mover el individuos y de las que se pueden obtener kernels de probabilidad de que el individuos esté en una área determinada, hasta patrones de movimiento diarios o nocturnos, picos de actividad, momentos de reposo. Todo esto se puede aplicar en conservación y en estudios de impacto ambiental, para crear corredores ecológicos por las zonas por las que más se mueve la fauna, creación de pasos de fauna para autovías, ferrocarriles y demás obras públicas, zonas importantes para la conservación de determinadas especies, localización de dormideros, territorios de cría o zonas de invernada… Todo lo que se te pueda ocurrir.

Existen otras modalidades de emisores, como unos dispositivos que detectan el fotoperiodo y se usan para seguir la migración de pequeños paseriformes. O los emisores GPS, que te dan la información geográfica exacta sin necesidad de estar constantemente realizando el seguimiento. Bastaría con ir una vez cada pocos días y recoger de forma inalámbrica todos los datos almacenados. Incluso puedes hacer el seguimiento desde tu escritorio con los datos que el receptor envía directamente a tu correo o a una web. Pero tanto el precio como el tamaño de estos emisores GPS suelen ser bastante más elevados, si bien la miniaturización está avanzando a pasos agigantados y ya hay emisores GPS realmente pequeños. Sin embargo el problema siguen siendo las baterías. Cuanto más pequeño es el dispositivo, menor es el tamaño de la batería y su duración. Se produce un compromiso entre tamaño y funciones extras y duración de la batería, por lo cual es necesario evaluar qué tipo de emisor es el adecuado para cada estudio en concreto.

¿Qué te ha parecido el post? ¿Has hecho radiotracking alguna vez? ¿Qué te pareció la experiencia? Compártelo con todos nosotros en los comentarios o en las redes sociales 😉

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Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: antena yagi, emisor UHF, metodologías, mirlo acuático, radiosegumiento, radiotracking, receptor

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