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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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6 hechos que te harán ponerte a practicar inglés ya

02/07/2015 by Bichólogo 10 comentarios

Queramos o no, el inglés está presente en nuestras vidas. Y no manejarlo supone una gran desventaja, no ya en el mundo laboral sino en tu propia vida personal. Hoy en día navegamos y compramos por internet en cualquier parte del mundo ¿Cuántas veces te has tenido que enfrentar a una web en inglés donde tenías exactamente la información que estabas buscando? ¿Cuántas veces has tenido un manual de instrucciones en inglés que no sabías por dónde pillarlo?.

Razones para ir practicando inglés

Existen numerosos diccionarios online extremadamente útiles para consultas puntuales o incluso webs que te traducen párrafos o páginas enteras, con desigual resultado dependiendo del idioma y de la forma de expresarse. Sin embargo esas páginas no te sirven cuando el texto es muy extenso o cuando estás en medio de una conversación verbal (aunque ya se van produciendo grandes avances en ese campo).

Pero si se ha vuelto importante saber defenderte en inglés en tu día a día, en el ámbito profesional es vital. Hasta tal punto es así que dominar el inglés no es que te suponga una ventaja, sino que el hecho de no dominarlo te deja fuera de casi cualquier selección de personal que requiera un mínimo de internacionalización. Y no te hablo de tener que tratar con personas de allende tus fronteras, no. Te hablo de tener que enviar un email a un colaborador, escribir un artículo científico o tener que recopilar bibliografía científica. Nada de eso es posible sin el inglés. Aprender esta lengua es una de las cosas que todo biólogo debería hacer.

Es por ello que en este post voy a mostrarte una serie de hechos que te motivarán a estudiar inglés desde hoy mismo 😉

6 hechos que te harán ponerte a practicar inglés ya

Si quieres dedicarte profesionalmente a la biología, seas del campo que seas, te interesa no ya defenderte en inglés, sino manejarte con soltura en la lengua de la Pérfida Albión.

1. El inglés es la lengua de la ciencia.

Aunque siempre se ha buscado un lenguaje universal, en la práctica el idioma global es el inglés. Si bien no es el idioma más hablado del mundo, sí es probablemente el más extendido, ya que mucha gente lo tiene como segunda, tercera o cuarta lengua (¡o más! :P). Es por ello que todas las grandes revistas y las editoriales científicas publican en inglés. Si no sabes inglés buena parte del conocimiento científico permanecerá inalcanzable para ti. Y no es una cuestión baladí, porque no me refiero exclusivamente al ámbito de la investigación pura, sino que incluso dentro de la empresa privada debes manejarte correctamente con este idioma. En mi experiencia dentro de la consultoría medioambiental he tenido que ponerme al día con diversas técnicas o metodologías y la mayor parte de la información había sido publicada en inglés. Y sólo en inglés. Así que… ¡Ponte las pilas!

2. El inglés es el lenguaje (comprensible) de la tecnología.

Y digo comprensible porque si la tecnología tuviese un idioma seguramente sería uno asiático. Pero como tales lenguas están muy restringidas geográficamente, el manual siempre suele venir al menos con su traducción al inglés. Esto puede ser algo frustrante cuando somos tantos cientos de millones de hispanohablantes, pero es la verdad. Si eres biólogo, te dediques a lo que te dediques, tarde o temprano tendrás que comprar algún equipamiento, alguna pieza tecnológica específica, que vendrá del extranjero y, muy probablemente, no tendrá manual de instrucciones en español.

Yo he manejado cámaras de fototrampeo, equipos de radioseguimiento y he aprendido cómo usarlos  tanto a nivel técnico como metodológico y todo ha sido en inglés. Por no hablar de cuando hube de aprender a masturbar pajaritos y hacer análisis morfométricos de sus espermatozoides, que también fue todo en inglés (¡y menos más que no tuve que hacerlo en noruego!).

3. El inglés es el idioma de los congresos

Los congresos internacionales son uno de los medios que empleamos los científicos para distribuir el conocimiento y los últimos descubrimientos de nuestro campo. No sólo nos permiten compartir con la comunidad científica nuestros logros, sino que por medio de ellos también podemos conocer otros estudios, compartir ideas, crear colaboraciones y, por supuesto, hacer grandes amigos y pasar muy buenos ratos.

Son el lugar perfecto para hacer networking, para iniciar nuevos proyectos conjuntos. Cada congreso representa un sinfín de posibilidades que nos permiten alimentar nuestro currículo, nuestra experiencia y nuestra red de contactos. Pero para ello debemos comunicarnos y, una vez más, el inglés se vuelve imprescindible.

Quizás tengas la suerte de dominar varios idiomas y no tengas problemas para expresarte en un montón de leguas diferentes a la materna, pero normalmente no es el caso. Y en un mundo tan ajetreado como el nuestro es difícil sacar tiempo para los idiomas. Así que, puestos a elegir, si queremos maximizar nuestras posibilidades de comunicación debemos de aprender inglés. Sólo de este modo podrás hablar con prácticamente el 100% de las personas que acudan a un congreso internacional.

4. El inglés es la clave de la internacionalización

Vivimos en un mundo global. Las posibilidades de viajar gastando poco dinero se han incrementado enormemente. Hoy podemos estar en casa, y mañana encontrarnos a miles de kilómetros de allí. Da igual si es por un día que si es por toda la vida. Esta movilidad se ha convertido en una herramienta más para búsqueda de trabajo, una fundamental. Estar abierto a salir de tus fronteras despliega un abanico enorme de posibilidades laborales que no tendrías si permanecieras en tu propio país.

Pero al igual que en el punto anterior, no es probable que hables los idiomas de todos los sitios a los que quieres viajar. Sí, sería algo genial, claro. Pero seamos sinceros, no hay tiempo material para ello, aunque te encanten los idiomas. Por tanto es mejor invertir tu tiempo ahora en hablar con fluidez el inglés como paso previo a buscar trabajo en el extranjero. Además, querido lector, tú cuentas con una enorme ventaja. Si estás leyendo estas líneas significa que dominas el español. Si aprendes también inglés, podrás viajar a mayor parte del globo con garantías. Y podrás comunicarte con varios miles de millones de personas. ¿Acaso no merece la pena el esfuerzo? 😉 Eso sí, si te estableces definitivamente en otro país sería una idea apuntarse a algún curso de la lengua local, para que al menos sepas hablar lo básico.

5. El inglés se aprende hablándolo

Aprendiendo inglés
Los comienzos son los más duros. Pero seguro que todos nosotros ya hemos pasado por esta etapa. ¡Ahora viene lo fácil!

Vale que hay que estudiar lo básico. Por supuesto. Pero si no lo practicas, si no lo hablas da igual lo mucho que sepas, que a la hora de la verdad sólo serás capaz de construir frases cortas e inconexas. No tendrás fluidez. Para mí lo importante de un idioma es entender y que te entiendan. Si se dice in en vez de at, si va con bare infinitive o seguido de ing… eso no es primordial. La gente te va a entender y tú les entenderás a ellos. Con esto no digo que no haya que mejorar nuestra gramática, ni mucho menos. Pero no hay que obsesionarse en conocerla al dedillo antes de lanzarte a hablar.

En España, aunque afortunadamente cada vez menos, tenemos una especie de vergüenza colectiva a hablar en inglés. Tendemos a pensar que lo hablamos fatal, que tenemos un acentazo tremendo y que nadie nos va a entender. Aunque casi todo el mundo ha estudiado inglés en el colegio y tiene una base más o menos sólida muy pocos se atreven a usarlo públicamente. Y eso es un grave error. No tengas miedo a hablar en inglés. Sabes mucho más de lo que piensas. El inglés está muy presente en nuestras vidas, aunque no nos demos cuenta. Algo siempre queda 😉 Y sí, yo tengo un acento español tremendo cuando hablo en inglés. Pero ya me han dicho alguna vez que mi acento es muy «cute», así que ya veis que no es problema.

6. Aprender inglés es divertido

O al menos puede serlo 😉 Antes quizás era necesario hacer cursos, pero hoy en día el inglés suele enseñarse como segunda lengua en los colegios e institutos. Así que sólo te queda la parte más entretenida: la práctica.

¿Y cómo puedes practicar inglés si en tu entorno nadie lo habla? Hay mil posibilidades:

Duolingo
Uno de los programas más entretenidos y útiles a la hora de aprender un idioma
  • Páginas y aplicaciones que te ayudan a practicar, como Duolingo, la cual te permite también aprender otros varios idiomas como el inglés, alemán, italiano, francés o portugués. ACTUALIZADO: Miguel nos sugiere dos webs para buscar language partners para practicar nuestro inglés: Mixxer  y Italki. ¡Muchas gracias! Y Helen Smith nos recomienda Native Monks para encontrar un tutor con el que practicar el idioma.
  • Las series y películas en versión original: en las grandes ciudades de España es fácil encontrar cines que proyectan películas sin doblar, pero en los núcleos urbanos más pequeños la cosa se complica. Muchos canales de la televisión digital permiten ver parte de su programación en el idioma original, con o sin subtítulos. Y si no, siempre nos quedará internet. Hay numerosas vías legales para ver series o películas en inglés: Hulu (sólo en USA), Netflix, Amazon Instant Video o Google Play Movies a nivel internacional; Movistar+, Atresplayer (que desde Agosto incorporará el catálogo de Nubeox) y Wuaki.tv, todas ellas en España. Por otros medios seguro que ya sabes tú como conseguirlas 😉
  • Internet: la mensajería instantánea ha cambiado mucho desde los tiempos de los sms y los primeros chats. Hoy en día es muy fácil conocer a gente de cualquier parte del mundo para charlar en inglés y mejorar tu fluidez y tu conocimiento del idioma. Gracias a las redes sociales es fácil participar en comunidades internacionales con tus mismos intereses, todo ello hablando y practicando el inglés.
  • Libros: gracias a grandes librerías internacionales como Amazon leer un libro en inglés está en la mano de cualquiera. Sin embargo, Book Depository es mi favorita a la hora de comprar libros en inglés, ya que no sólo tiene precios muy competitivos sino que los envíos a cualquier parte del mundo son gratuitos. Toda una delicia 😉
  • Viajando: la mejor forma de aprender y mejorar tu inglés es visitando un país angloparlante, la inmersión lingüística que le llaman. Cuando te ves obligado no ya a hablar, sino a pensar en inglés las 24 horas del día es cuando comienzas a mejorar a pasos agigantados. Y es que no te queda otra 😛 Como se suele decir, el hambre agudiza el ingenio, y cuando no te queda más remedio terminas hablando inglés sí o sí 😉

Y con esto cierro ya la lista. Como verás, muchos de los puntos son importantes y perfectamente válidos por sí mismos, pero todos están relacionados. Y es que el inglés nos afecta como un todo en nuestra profesión. Por ello debemos tenerlo controlado, para no quedarnos colgados o perdidos en un momento dado.

¿Cómo llevas tú el inglés? ¿Eres de los que piensa que no sabe hablarlo? ¿Lo pones en práctica? ¿Tienes planes para mejorarlo? ¡Cuéntame tu historia y compártela con el resto de lectores en los comentarios!

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogos, idiomas, inglés

El biólogo y la aventura

11/06/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Casi todos hemos soñado alguna vez con vivir mil aventuras. Los biólogos, a menudo, podemos hacerlo 😉 La naturaleza de nuestro trabajo nos lleva a menudo a tierras remotas, a países lejanos y exóticos. Pero no es el único tipo de emociones al que tenemos acceso. La aventura del descubrimiento es, quizás, la más apasionante de todas.

Biólogos aventureros

Recorrer senderos inexplorados

El estudiar la fauna o la flora implica tener que ir a buscarlos. Y aunque es fácil encontrar gorriones (Passer domesticus), azulones (Anas platyrhynchos),  jaramagos (Diplotaxis virgata) o cantuesos (Lavandula stoechas). Pero cuando se trata de buscar desmanes (Galemys pyrenaicus), corzos (Capreolus capreolus) o lobos (Canis lupus signatus) la cosa se complica.

Trabajar con mamíferos acuáticos y ribereños puede ser muy complejo. Pero ello te lleva a internarte en maravillosos arroyos (a veces no tanto :P), bosques poco transitados y zonas remotas, que de otras maneras permanecerían vetadas para nosotros.

Los transectos de mamíferos terrestres, por su parte, puede llevarnos a las sierras más altas, al viento y a la niebla, en una inclemente lucha contra los elementos. Un trabajo que no es fácil, no sólo por los largos transectos encadenados (entre 18 y 24 km al día) sino también por el desnivel, lo irregular del terreno y lo impredecible de la climatología. Trabajar bajo la lluvia, el frío intenso o un vendaval que casi te tira de espaldas puede convertirse en toda una hazaña, especialmente si tienes una apretada agenda de transectos que cumplir.

Pero no hay aventura si no hay riesgo. Si dejamos a un lado el calor y el frío extremos, lo abrupto de los caminos, el cansancio y los implacables mosquitos, siempre nos quedan los encuentros inesperados. Y es que a menudo te topas con animales que te pueden dar un buen susto. Una vez, piedra en mano por si acaso, tuve que poner tierra y arbustos de por medio entre dos perros asilvestrados que no estaban muy contentos de verme por allí. También me di un buen susto una hembra de alce cuando estuve trabajando en Öland, que salió corriendo de entre los arbustos a mi derecha.

Pero quizás lo que más me impresionaba era escuchar los ladridos de los corzo que pululaban por la zona. Estábamos en plena época de apareamiento y, en la quietud del bosque, de vez en cuando resonaba alguno muy cerca. ¡Parece mentira que un animal tan adorable como ese pueda hacer un ruido como ese!

Arañazos de un oso en la corteza de un árbiol
A veces los encuentros más interesantes no llegan a producirse, pero son igualmente fascinantes. Aquí puedes ver las huellas que las garras de un oso dejaron en un árbol, en la frontera entre Asturias y León

Cuando la aventura está en casa

En ocasiones no hay que irse muy lejos para ir en busca de la aventura. Hasta los trabajos más sencillos pueden convertirse en toda una proeza, si la situación lo requiere. Recuerdo con cariño cuando revisaba los nidos de una colonia de avión común cercana a mi universidad. Estaba localizada en una residencia universitaria y en verano, a 40ºC, me tocaba trabajar allí acarreando una pesada escalera de dos cuerpos mientras los estudiantes se bañaban en su maravillosa y refrescante piscina (ouch). Pero a lo que iba… Había un rincón, apenas una docena de nidos, de bastante difícil acceso. Todos estaba en el techo, sobre la parte externa de un gran aparato de aire acondicionado, que a su vez estaba vallado. Así que llegar a él no era fácil. Nada fácil. Menos mal que de algo me sirvieron mis años de afición a la escalada deportiva. Gracias a ellos podía mantenerme en precario equilibrio, sujeto a la escalera mientras me escoraba peligrosamente a la izquierda tratando de llegar a los nidos más alejados 😛 ¡Qué tiempos aquellos!

También recuerdo tener que subir a unos postes de la luz, de esos de cemento, para instalar unas aparatosas cajas-nido de corcho para carraca (Coracias garrulus) y cernícalo primilla (Falco naumanni) en diversas ZEPAs extremeñas. Aquí también cargaba junto al Bioblogo una pesada escalera (más aún que la otra) a la que apellidábamos Penélope (porque era nuestra cruz :P). Era impresionante cómo a veces se escuchaba la electricidad zumbando en los cables. O como se puede menear un poste de cemento cuando sopla el viento fuerte. Pero por si no fuese bastante, en otro trabajo para otro jefe me tocó revisar las mismas cajas-nido (esta vez yo solo :P). Ahora me río cuando recuerdo cómo un par de veces estuve a punto de caerme mientras me asomaba a las cajas y un mochuelo o un cernícalo salía escopetado por el agujero de la caja-nido. Menos mal que iba bien amarrado a los postes jeje

Descubriendo lo desconocido

Sin embargo, y aunque soy un apasionado de la naturaleza y de todo lo outdoor, pocas cosas me resultan tan fascinantes como la sensación de descubrir algo. Cuando un experimento sale bien, y tras pelear durante horas con la estadística, con la bibliografía y con el inglés, aparece algún resultado significativo. ¡Y además interesante! La sensación es indescriptible. Es asomarte a cosas que nadie sabe (aunque sean pequeñitas y no vayan a cambiar el paradigma de la ciencia actual :P). Pero ayudar a dar forma al conocimiento científico, aportar tu granito de arena al saber de la humanidad, es de lo más gratificante. ¡Aunque luego cueste publicarlo! Sólo un científico puede entender la fascinación de elaborar hipótesis, de llevar a cabo experimentos, de lanzar tus teorías.

Pero no sólo se descubren conocimientos. En mi caso, que soy ávido birdwatcher, es maravilloso el avistar alguna especie que aún no estaba en tu lista. La emoción de ir a un lugar nuevo en busca de ese pájaro que te han dicho que anda por allí. O mejor aún, cuando paseas por cualquier rincón natural de tu ciudad y, de súbito, se te cruza algún bicho en el camino. Y maldices tu suerte (y tu mala memoria :P) por haberte olvidado en casa la guía de aves (o mamíferos, o reptiles, o lo que te guste). Para los que nos gusta la fauna, la sensación que produce un encuentro cercano con cualquier animal (o planta, si eres botánico en vez de bichólogo) no se puede explicar con palabras. Seguro que me entiendes 😉

Pollo de garcilla bueyera
Paseando un día por el azud me topé de súbito con este pollo (bien grande :P) de garcilla bueyera (Bubulcus ibis) que estaba tan sorprendido como yo de verme por allí. Aunque he visto miles y miles de estas aves, me encantó lo inesperado del encuentro, tanto que no dudé en usar la cámara para inmortalizarlo 😉 (¡menos mal que llevaba la réflex colgada!)

La Biología es una puerta abierta para cualquier corazón aventurero. Da igual si te gusta cruzar bosques y montañas, si sueñas con iniciar tu propio viaje del héroe por lo desconocido, o si por el contrario decides navegar por los procelosos mares del conocimiento y la investigación en busca de nuevos descubrimientos. Si eres una de esas personas inquietas, que siempre tratas de ir un poco más allá, de explorar los límites, entonces no te has equivocado eligiendo esta carrera.

Cuéntame qué te ha parecido el post. Pero sobre todo tu experiencia. Porque al final, lo que buscamos los aventureros son experiencias. Y quien sabe si tu historia puede ser el germen de otra para alguno de nosotros. !Te espero en los comentarios o en las redes sociales!

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