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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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voluntariado

Entrevista a Silvia Benito del Proyecto Yaguareté

28/07/2016 by Bichólogo 8 comentarios

La Entrevistada

Silvia es una bióloga española que trabaja como coordinadora de comunicación y difusión del Proyecto Yaguareté. Desde siempre, Silvia quería trabajar con jaguares pero, lejos de pensar en ello como un sueño, decidió liarse la manta a la cabeza y partir a Argentina para intentar convertirlo en realidad. Y lo logró, por supuesto. Por eso mismo la entrevisto hoy en este espacio.

Entrevista a Silva, coordinadora de comunicación del Proyecto Yaguareté

Hoy Silvia ha hecho un hueco en su apretada agenda (que incluye ahora mismo el preparar el mayor proyecto de fototrampeo hasta la fecha con esta especie) para responder a algunas preguntas en esta entrevista que te resulte tan apasionante e inspiradora como lo ha sido para mí. No te entretengo más y te dejo con ella 😉

La entrevista

Si prefieres escucharla en formato podcast, suscríbete en cualquiera de estas plataformas:

Resumen de la charla

  •  Presentación
  • ¿En qué consiste el Proyecto Yaguareté? (0:50)
  • La situación del jaguar hoy en día (1:40)
  • La importancia de conservar los jaguares (4:35)
  • El papel de la educación ambiental en su conservación (7:10)
  • Los estudios científicos que se están llevando a cabo (10:21)
  • Los principales hitos del proyecto (13:45)
  • La historia de Aratirí (17:45)
  • Cómo Silvia llegó a trabajar en el Proyecto Yaguareté (21:50)
  • En qué consiste el trabajo de Silvia (24:10)
  • ¿Cuál es la función de la educación ambiental en el proyecto? (27:20)
  • ¿Cuántas personas están implicadas en el proyecto? (30:45)
  • El trabajo con el felino más grande de Sudamérica (32:30)
  • ¿De qué podría trabajar un biólogo en un proyecto como éste? (36:55)
  • Los retos más importantes para el proyecto (38:55)
  • Formas de colaborar con el Proyecto Yaguareté (40:35)
  • Un consejo para los lectores (44:45)

Más Información

Puedes encontrar toda la información correspondiente al proyecto en su web:

Logotipo del Proyecto Yaguareté

Pero, tal y como ha comentado Silvia, también puedes estar al día de todas las noticias, ofertas y voluntariados relacionados con el proyecto en sus redes sociales:

  • Página de Facebook
  • Perfil de Twitter

Y para ponerte los dientes largos, Silvia me ha enviado algunas espectaculares imágenes de jaguares tomadas por personal del Proyecto. Disfrútalas 😉

Dos jaguares

Esta imagen de dos impresionantes yaguaretés fue obtenida por medio de fototrampeo.

Jaguar tumbado

Si observas bien podrás descubrir el collar GPS que lleva al cuello para seguir todos sus movimientos y aprender sobre su territorio y sus desplazamientos.

Imagen de Aratirí

Y aquí tienes una imagen del conocido Aratirí, ese macho de yaguareté del que nos ha hablado Silvia durante la entrevista.

Jaguar tumbado

 

Imagen de Aratirí

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Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: Argentina, aritirí, biólogos, conservación, corrientes, fototrampeo, GPS, iguazú, investigación, jaguar, jaguares, radioseguimiento, voluntariado, yaguareté

Entrevista a Bea y Pablo, de “Verde por dentro”

09/06/2016 by Bichólogo Deja un comentario

Los entrevistados

Hoy tengo el placer de entrevistar a Pablo y Bea. Los conocí por un correo que me escribieron para preguntarme una dudas al tiempo que me hablaron de su proyecto Verde por dentro. Estos dos jóvenes biólogos decidieron recorrer Europa no sólo visitando zonas naturales sino, en la medida de lo posible, trabajando en distintos proyectos como voluntarios. Reacondicionaron su furgoneta y la prepararon no sólo para recorrer miles de kilómetros, sino para vivir literalmente en ella.

Los protagonistas de verde por dentro sobre la furgoneta que les ha llevado en sus viajes

Este viaje les ha llevado por 9 países hasta ahora (incluido Marruecos). Pero ahora han decido dar el salto al otro lado del charco y lo continuarán en México, país natal de Bea, desde donde quieren recorrer el continente americano tan sólo con su mochila y siguiendo el mismo espíritu y la misma filosofía de viaje. Si eres viajero y curioso como yo seguro que vas a disfrutar de la entrevista y saldrás de ella con unas imperiosas ganas de viajar, sintiendo ese gusanillo en tu estómago 😉 Os dejo con ellos y su historia…

La entrevista

Y si la quieres en formato podcast suscríbete a El podcast de El Bichólogo en iTunes o descárgala aquí:

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación
  • Cómo surge Verde por dentro ( 0:46)
  • Por qué países han estado ( 2:15)
  • Cómo se prepara un viaje así (4:04)
  • Cómo financiaron el viaje ( 6:06)
  • En qué proyectos han participado hasta ahora ( 9:56)
  • Si todos fueron voluntariados o cobraron alguna vez ( 12:15)
  • Cómo contactaban con los distintos proyectos ( 14:17)
  • Las mayores dificultades a las que se enfrentaron ( 16:00)
  • Si hubo o no alguna situación complicada o peligrosa ( 17:50)
  • Qué experiencias vividas destacarían ( 19:31)
  • Qué les ha aportado a nivel tanto personal como profesional ( 27:20)
  • La segunda parte del viaje: América ( 30:22)
  • Tipos de proyectos que buscan ( 34:45)
  • Algunos consejos para futuros viajeros ( 37:54)

Más información

Si te ha gustado su proyecto no dudes en visitar su interesante blog, donde van contando sus peripecias y dando algún que otro consejo útil para los viajeros:

El logo del proyecto viajero Verde por dentro

Si tenéis información de algún proyecto de investigación o ambiental, de algún voluntariado del estilo a los que han explicado en la entrevista o si simplemente os apetece hablar con ellos podéis contactarles a través de su correo electrónico o por medio de sus perfiles en Twitter, Facebook, Youtube o Instagram. Aunque deberéis ser pacientes, porque como supondréis, la mayor parte del tiempo están viajando y no siempre tienen conexión a internet 😉

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5 razones por las que detesto los voluntariados

25/05/2015 by Bichólogo 41 comentarios

Y ahora toca ver el lado oscuro de los voluntariados. Porque no es oro todo lo que reluce y lo que te venden como una maravillosa oportunidad de aprender y conseguir experiencia no siempre es lo que parece ser.

El lado oscuro de los voluntariados

5 razones por las que detesto los voluntariados

Se ha creado toda una mafia alrededor de los voluntariados ambientales en los últimos años. Y, absurdamente, hemos llegado a un «autointrusismo profesional» que roza lo irrisorio. A continuación te detallo por qué pienso todo esto…

1. Aprendes poco y mal

En algunos sitios aprovechan la remesa de voluntarios para hacer todas esas tareas tediosas que el personal fijo odia hacer. Esto puede ir desde pasar interminables listas de datos a Excel o acarrear el equipo sin que puedas trabajar activamente en el proyecto hasta dedicarte a traer cafés. Hasta las tareas más aburridas forman parte también del trabajo de un biólogo y conviene coger experiencia. Pero no hay que confundir el realizar tareas aburridas que todo el mundo tiene que hacer alguna vez con que te dediquen exclusivamente a ellas. Nadie se debería aprovechar de la voluntad y el esfuerzo sincero de un voluntario. Nunca.

2. Las organizaciones abaratan costes

Está muy bien eso de tener mano de obra barata cuando no hay muchos fondos o el proyecto es muy grande. Y está bien echar una mano de gratis cuando la causa lo requiere. Pero lo que no es de cajón es que proyectos financiados con fondos estatales, europeos o de la agrupación de países de turno se dediquen a tirar de voluntarios para hacer el trabajo que debía estar realizando profesionales cualificados. Esto genera no sólo un intrusismo laboral y un sabotaje a nuestra propia profesión, sino que además provoca que los datos recogidos sean de dudosa y desigual calidad, puesto que no todos los implicados tienen la misma experiencia (a veces ninguna) en el ámbito de trabajo. Hay instituciones que no pueden permitirse contratar más gente por falta de fondos, pero otras simplemente se aprovechan del tirón del voluntariado para ahorrarse unos cuantos contratos. Ésta es una práctica común que debería legislarse y controlarse.

3. Hundimiento personal

En una situación laboral como la actual es fácil caer en la «trampa del voluntariado«. Consiste en empezar a hacer voluntariados, primero con la intención de irnos formando (cosa loable y que yo mismo he hecho) pero después vamos enganchando de voluntariado en voluntariado, aunque ya no nos aporte nada a nivel profesional ni personal, simplemente porque no tenemos nada mejor que hacer. Esto no hace sino fortalecer el que los distintos organismos sigan usando a los voluntarios para realizar labores propias de un biólogo cualificado (¡y pagado!) pero sin aportar ni un euro. Nos estamos tirando piedras sobre nuestro propio tejado. Una vez que el voluntariado deja de aportarnos cosas útiles hay que dejarlo. Una vez que nuestra experiencia merece ser pagada (como cualquier otro trabajo) debemos exigir que se nos pague. Nadie intenta que un arquitecto haga una casa gratis, ni un médico que opere por amor al arte, ni un abogado que defienda sin recibir sus honorarios. Pero los biólogos, como lo nuestro es muy vocacional, parece que no merecemos que nos paguen por nuestro trabajo. Una de las frases que más odio es

Si a ti te gusta el campo. Eso no es trabajo

Parece que por el mero hecho de disfrutar con lo que hacemos no merecemos cobrar por ello. Me encantaría ver a toda esa gente haciéndose 18 km diarios por caminos de cabras, o haciendo jornadas de 13 ó 14 horas de campo día tras día. Seguro que cambiaban de opinión 😛

Con esto tampoco digo que haya que dejar de hacer voluntariados definitivamente. Pueden seguir aportándote valor en forma de contactos, experiencias en campos poco conocidos o viajes y estancias muy baratos en el extranjero. Pero te aportan algo. Cuando no sea así, déjalos pasar 😉

4. Usan un reclamo llamativo y pero el trabajo no tiene que ver con eso

¡Trabaja con hienas! ¡Conoce la selva! Y tú piensas «¡Fabuloso! Voy de cabeza«. Pero cuando llegas allí resulta que el trabajo de campo ya ha sido hecho, y que sólo te toca pasar datos. O tus paseos por la selva se reducen a un día a la semana, mientras el resto del tiempo es trabajo de gabinete (que también es necesario, pero joder, no prometas cosas que no son). Infórmate bien de las tareas que vas a realizar y no te dejes engañar por un envoltorio brillante. Sé claro y pregunta las labores que llevarás a cabo antes de ir para no crearte unas expectativas falsas.

5. Trabajar gratis y encima costearse la estancia

Tristemente, cada vez son más y más comunes los «voluntariados» en los que no sólo cedes gratis tu trabajo, sino que encima tienes que pagarte no ya el viaje, sino la estancia. Tienes que pagar por la manutención, el alojamiento y, a veces, una tasa diaria por estar en determinada área protegida. A cambio te ofrecen «experiencia», «vivencias», «un enclave privilegiado»… Pamplinas. Lo mínimo necesario para considerar un voluntariado como tal es que a ti no te cueste dinero. ¡Faltaría más! Para mí, a eso se le pueden llamar de muchas maneras, pero no es un voluntariado.

Éste ha sido mi vistazo a la cara B del voluntariado. Con esto no te quiero desanimar, ni mucho menos. Ya has visto que los voluntariados tienen cosas muy positivas. Y mi experiencia siempre ha sido buena. Excelente en algunos casos. Y conozco algunos ejemplos de buenos programas de voluntariado. Pero no siempre es así. Simplemente es cuestión de que los uses sabiamente. No te dejes engañar y, como siempre, disfruta. Y cuando dejen de serte útiles, cuando ya no aprendas nada, déjalos. Y sé el profesional que realmente serás para entonces. Hazte valer y lucha por nuestra profesión 😉

¿Qué te ha parecido mi listado? ¿Has tenido alguna mala experiencia en algún voluntariado? Si es así, compártela con nosotros y evita que a otros les pase.

¡Un saludo!

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Publicado en: Voluntariado Etiquetado como: intrusismo laboral, negativo, voluntariado, voluntariado ambiental

5 razones por las que me encantan los voluntariados

21/05/2015 by Bichólogo 7 comentarios

El voluntariado es, a día de hoy, una parte fundamental de cualquier organización relacionada con la investigación, el medioambiente o la conservación. Y esto tiene su cara y su cruz. Es por ello que tengo una relación un tanto ambivalente con el voluntariado y he decidido plasmarla en dos posts consecutivos en los que explicaré las razones por las que me gustan los voluntariados y las razones por las que los odio. Como verás, tanto una como otras son de lo más variadas y, a mi entender, justificadas. Comencemos por el lado bueno…

El lado bueno del voluntariado ambiental

5 razones por las que me encantan los voluntariados

El voluntariado ambiental juega hoy en día un importante papel en conservación en todos los países. Y no sólo por parte de las organizaciones, sino que también triunfa entre los estudiantes de las diversas ramas que entroncan con la biología. ¿Por qué ese éxito? Te voy a contar mis razones…

1. Consigues la tan ansiada experiencia

A día de hoy muchos anuncios de empleo requieren candidatos con experiencia para el puesto. Pero si no te dejan trabajar primero, ¿cómo vas a conseguir esa experiencia? La pescadilla que se muerde la cola. Los voluntariados han permitido romper ese círculo vicioso ofreciendo la oportunidad de trabajar en el campo que más te gusta, foguearte y conseguir la práctica necesaria en el desempeño de tu labor.

Además, en numerosos voluntariados te ofrecen un certificado de aprovechamiento al final que te ayuda a engordar tu currículo y tu experiencia profesional. Por eso lo más común es hacerlos mientras uno aún está en la carrera, aunque nunca es tarde 😉

2. Las organizaciones pueden realizar más y mejores proyectos

Muchas entidades conservacionistas están implicadas en numerosos proyectos que requieren un gran capital humano que no siempre pueden costear. El voluntariado ambiental surge como una alternativa barata para completar el equipo de trabajo mediante personas que, altruistamente, colaboran con la organización en cuestión. Esto es especialmente importantes en aquellas instituciones que por la naturaleza de su trabajo no cuentan con importantes ayudas o subvenciones gubernamentales. De este modo se pueden acometer empresas de mayor envergadura y sacar adelante estudios, trabajos o actividades que de otra forma sería imposible sufragar.

3. Crecimiento personal

En muchas ocasiones el voluntariado conlleva alejarte de tu región, a veces cambiando de país o incluso de continente, e integrarte en grupos de trabajo, con distintas filosofías y, en ocasiones, distintas culturas. Esto supone una experiencia enriquecedora no sólo a nivel profesional, sino también humano. Puede convertirse en una experiencia vital que cambie tu forma de mirar el mundo y que te transforme profundamente.

Además, y por si esto fuera poco, aportas valor a la gente. Colaborar en alguna causa, como puede ser la conservación de alguna especie, es una manera de poner tu granito de arena, de aportar valor al mundo. No se trata de cambiarlo, pocas personas pueden hacerlo por sí mismas. Se trata de ayudar, de crear algo positivo que recaiga en los demás.

Quizás no te parezca gran cosa ayudar en un proyecto de cría en cautividad, o haciendo un censo de paseriformes, pero ya estás dando algo al mundo. Conservar la biodiversidad es conservar la enorme riqueza natural de nuestro planeta, que no es sino la herencia que dejaremos a nuestros hijos. Así que no te subestimes ni a ti ni a lo que haces.

4. Posibilidad de trabajar con animales y en sitios que siempre has soñado

Algunos de estos voluntariados te dan la posibilidad de trabajar con grupos animales a los que normalmente no tienes acceso, como linces, primates, grandes depredadores africanos… Si sabes buscar bien puedes encontrar oportunidades absolutamente increíbles.

Aunque el voluntariado implica trabajar gratis normalmente lo compensan costeando tu estancia y, algunas veces, el viaje. Esto te permite viajar y explorar distintas regiones por una pequeña parte del dinero que te gastarías en un viaje como turista. Es una estupenda forma de mezclar trabajo y viajes. Puedes dar rienda suelta a tu espíritu explorador y conocer mundo mientras te formas como biólogo.

5. Conoces gente

Los voluntariados son una forma de alimentar tu red de contactos. No sólo conocerás a compañeros del gremio, sino también de otras profesiones afines (recuerda la importancia de los equipos multidisciplinares). Y sobre todo puedes conocer a gente importante (coordinadores, presidentes de sedes locales de la organización, investigadores que estén trabajando en el mismo sitio…). Pueden ser un gran lugar para hacer networking, pero sobre todo es un gran lugar para hacer amigos. No desaproveches ninguna de esas oportunidades. Yo aún conservo buenos amigos que conocí hace ya muchos años en alguno de mis voluntariados.

Algo más de información

Y hasta aquí llega mi lista de los puntos fuertes de los voluntariados. Por si estás interesado en conocer un poco más sobre este mundillo y saber dónde puedes informarte de las oportunidades de colaborar en diversos proyectos aquí te dejo un buen artículo al respecto.

¿Qué te ha parecido? ¿Estás de acuerdo? ¿Añadirías alguna cosa más? Espero tu opinión, que seguro que puede ayudar a todos los que nos lean 😉 Y recuerda que aún queda la segunda parte de este artículo: el lado oscuro del voluntariado 😉

¡Un saludo!

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Publicado en: Voluntariado Etiquetado como: conservación, puntos positivos, voluntariado

[Entrevista] Rescatando y estudiando primates con Miquel Llorente

11/05/2015 by Bichólogo 1 comentario

El entrevistado

Miquel Llorente es Doctor en Psicología por la Universidad Ramón Llul y actualmente es el responsable de la Unidad de Investigación y el Laboratorio de Etología de Fundación MONA, así como coordinador de su Área de Formación.

Entrevista a Miquel, responsable de investigación en la Fundación Mona

Por si todo esto no fuese suficiente aval, Miquel es también investigador asociado a la Unidad de Cognición del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), director del Máster de Primatología de la Universitat de Girona y Presidente de la Asociación Primatológica Española (APE). Con el charlé durante casi una hora sobre Fundación Mona, primatología, formación y voluntariado, entre muchas otras cosas. Es una entrevista larga, pero te puedo asegurar que cada minuto merece la pena. Si te gustan los primates ésta es tu entrevista…

La entrevista

Y si la quieres en formato podcast suscríbete a El podcast de El Bichólogo en iTunes o descárgala aquí:

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación de Miquel
  • Cómo surge Fundación Mona -> 1:01
  • Cómo un psicólogo acaba trabajando con primates -> 3:49
  • ¿Es más importante un título universitario o la experiencia? -> 6:15
  • Charlando sobre cursos, la oferta en España y el master en primatología de la Fundación -> 11:03
  • Qué investigación se lleva a cabo en Fundación Mona y la divulgación -> 29:00
  • El trabajo diario en la fundación, su programa de voluntariado y la situación de los animales que llegan a la Fundación -> 36:50
  • Algún consejo para los lectores y cómo ayudar a la Fundación Mona -> 49:20

Más información

A Miquel puedes seguirle por las redes sociales, tanto en Twitter como en Facebook.

Si estáis interesados en conocer más sobre Fundación Mona tienes toda la información en su página web, así como en su perfil de Twitter y su página de Facebook.

Logotipo de Fundación Mona

También hablamos durante la entrevista de la Asociación Primatológica Española (APE), de la que Miquel es presidente desde 2014. Puedes encontrar toda la información al respecto en la web de la APE y en sus perfiles  de las distintas redes sociales.

Logo de la APE

Y con estos links termino el post. Espero que te haya resultado al menos tan interesante e instructiva como lo ha sido para mí. ¿Has tenido contacto con primates alguna vez? ¿Has estado de voluntario de Fundación Mona o has tenido la oportunidad de visitarla? ¡Cuéntanos tu experiencia!

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Mi experiencia como guardaparque voluntario en Perú

12/04/2015 by Bichólogo 25 comentarios

Este voluntariado fue una experiencia vital, que me transformó profundamente y me convirtió en un adicto a los viajes. Es la historia de un viaje en solitario a una tierra maravillosa para trabajar en un entorno privilegiado. Ésta es mi historia.

Mi historia como voluntario en Perú

Comenzando por el principio.

Todo empezó en 2003 con una charla en la Universidad de Extremadura sobre la creación de la lista de especies protegidas en Perú. Fue una charla interesante y, como todas estas cosas de bichólogos, desembocó en unas cañitas post-charla.

Yo tenía por aquel entonces unos amigos en Lima que me habían hecho desear conocer aquellas tierras como fuera. Y comentándolo con el ponente, entre cerveza y cerveza, me dijo que en Perú existía un programa de voluntariado en todas áreas naturales protegidas. Que si yo quería me avisaría cuando oyese de alguna plaza libre. Yo me pagaría el viaje ida y  vuelta a Lima, pero el desplazamiento al área natural, la comida y el alojamiento corría por cuenta de espacio protegido en cuestión. Así que intercambiamos emails, seguimos charlando y después me olvidé del tema. Pero él no.

templo inca
Ruinas de Sacsayhuamán a las afueras de Cuzco. Las construcciones incas eran impresionantes, no sólo por sus dimensiones sino por la forma en que encajaban piedra sobre piedra sin usar argamasa.

A los pocos meses recibí un correo. Había una plaza en la Reserva Nacional de Lachay como guardaparque voluntario, con una estancia mínima de un mes. Si la quería, era mía. Alucinado, le contesté que sí y me puse manos a la obra. No fue fácil. Tuve que preparar muchas cosas y, sobre todo, convencer a mis padres que con 23 años, y no habiendo salido apenas de España mas que para comer en Elvas (Portugal), era lo suficientemente responsable como para irme 2 meses a otro hemisferio. Pero nunca me he rendido fácilmente jeje

Acordé con mis amigos de Lima que me acogerían unos días allí antes de ir a Lachay, donde tenía planeado quedarme 40 días, y un par de semanas después, durante las cuales quería conocer algo del país. Así que con mis escasos ahorros, muchos ganas y un cague considerable, tomé el avión a Lima.

Sobrevolando los andes
Volar sobre los Andes fue una experiencia sobrecogedora

¡El viaje comienza!

Lima es una ciudad de contrastes. De muchos contrastes. Pasé una semana y pico sobreviviendo al jet-lag, acostumbrándome al clima, al tráfico caótico y a negociar los taxis. Y cuando me sentí preparado, me fui a Lachay.

Me recogieron en el bus y me llevaron a través del árido desierto costero peruano. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando tomamos una camino de tierra y, frente a mí, comienza a aparecer un vergel que no me esperaba: la Reserva Nacional de Lachay.

Una vez superada mi sorpresa me instalé allí. Me enseñaron toda la reserva. Lachay es muy pequeño y, al menos en aquella época, sólo tenía tres rutas principales. Pero presentaba dos áreas bien diferenciadas: una tremendamente húmeda y verde gracias a la influencia de las nieblas, y otra árida y rocosa, llena de cactus, al otro lado de la ladera, a donde no llegaban la neblina oceánica.

Lachay
Los tremendos contraste de Lachay en sus apenas 5000 hectáreas de extensión

Siempre me despertaba de madrugada, con el canto de un sinfín de pájaros. Un buen desayuno para coger fuerzas y a cumplir con las rutinas diarias: limpieza de los edificios, mantenimiento de caminos y estructuras, sacar las vacas que a los pastores se les “escapaban” dentro del parque y dar indicaciones a los turistas. Pero además colaboraba en un trabajo de caracterización de hábitat del canastero de los cactus, un endemismo peruano, en la zona seca llamada Guayabito.

Durante cuarenta días me dediqué a estas labores, además de aprender de la pequeña biblioteca que tenían en la casa de los guardaparques, conocer buena parte de la fauna que pululaba por el parque y disfrutar de la comida y la gente. Y vaya que la disfruté. Una gastritis por culpa del excesivo ají que le echaba a todo fue buena prueba de ello 😛

huaqueros
Destrozos realizados por los saqueadores de tumbas en la huaca o cementerio precolombino que hay en Lachay

Pude disfrutar de la riqueza faunística del parque, así como de curiosa geología, las caprichosas formas de las paredes rocosas y el interesante puquial que aún existía en el parque (una concavidad donde se deposita el agua proveniente de la neblina captada por la vegetación y que sirve de bebedero natural a los animales).

Además pude recorrer un gran enterramiento precolombino, tristemente saqueado por los huaqueros o expoliadores de tumbas, que habían dejado el suelo cubierto de restos de cerámica decorada. Y también visité algunos de los numerosos dibujos y grabados rupestres que esparcidos por el parque. Asimismo elaboré diversos informes, tanto de las actividades semanales como de los resultados del estudio del canastero de los cactus.

pinturas rupestres
Algunas de las pinturas rupestres diseminadas por la reserva, entre las oquedades de las rocas.

El voluntariado se acaba, pero el viaje continúa

El tiempo pasó, y mi estancia tocó a su fin. Con una gran barbacoa de despedida dije adiós a aquel sitio mágico, a aquel oasis en medio del desierto, a toda la maravillosa gente con la que tuve la oportunidad de compartir aquella experiencia, y volví a Lima. Pero no todo va a ser trabajar. Preparé un viaje de varios días a Cuzco, la antigua capital del imperio Inca, para visitar el recinto sagrado del Coricancha, varios templos y ruinas en las cercanías de la ciudad y, por supuesto, la estrella del viaje: Machu Picchu.

Machu Picchu
Un joven «yo» con el Machu Picchu a mi espalda. ¡Cómo pasa el tiempo!

Hay sitios que están tan cargados de historia que parece que una energía especial flota en el ambiente, una especie de magia. Y Machu Picchu es uno de ellos. Podría hablar horas sobre aquello, podría subir cientos de fotos, pero aún así no os podríais hacer una idea de lo que supone estar allí. Es, quizás, el lugar que más me ha impactado de todos cuantos he visitado. Y tengo que volver, ya lo creo. ¡Sobre todo ahora que tengo una cámara de fotos en condiciones! (estas fotos están hechas con una antigua cámara digital de 3 megapíxeles).

Además visité también la Reserva Nacional de Paracas, realizando una pequeña travesía en barca alrededor de las Islas Ballestas, sus explotaciones de guano, sus zarcillos, sus leones marinos, sus pingüinos de Humboldt y el impresionante geoglifo llamado «El Candelabro«, con sus 180m de largo y sus 2500 años de antigüedad.

Candelabro
El intrigante geoglifo del Candelabro visto desde las lanchas

Unas reflexiones

El objetivo del viaje era aquel programa de voluntariado, sí. Pero me aportó muchas, muchas cosas más. No sólo me sirvió para foguearme en el trabajo de campo en Guayabito, o habituarme a distinguir y aprender las especies para luego echar una mano a los turistas a localizarlas. También me permitió conocer a personas maravillosas.

Los peruanos son gente increíblemente amable y me hicieron sentirme en todo momento como en casa. Y su gastronomía es absolutamente deliciosa. Tanto que el ceviche se convirtió en mi plato favorito, el rocoto en la especia más sabrosa, por no hablar de los anticuchos, la chicha morada y el pisco, o incluso la Inca Cola.  Me hizo sumergirme en un pasado misterioso y fascinante como fue el periodo incaico, y soñar con la selva y su infinita fauna. Y lo más importante de todo, me abrió la mente y despertó en mí un hambre insaciable de viajar.

Camino en la Reserva Nacional de Lachay
De todos los maravillosos caminos que recorrí en Lachay el de mi crecimiento personal fue el más importante

Por supuesto que no todos los voluntariados son iguales, ni todas las personas lo viven de la misma forma. Pero es cierto que la posibilidad de viajar a otros países, de conocer otras culturas, otras gentes, abre nuevos horizontes y nos ayuda a desarrollarnos como personas.

Más adelante hablaré sobre mi opinión de los voluntariados, con los que tengo una relación agridulce, ahora que los veo desde un punto de vista profesional. Pero es cierto que son una forma muy interesante de adquirir experiencia y experiencias, de formarte y de desarrollarte, no sólo como biólogo sino como individuo.

Si alguien quiere más información sobre los programas de voluntariado en Perú debo deciros que no sé cómo habrá cambiado la situación desde entonces, ni qué gastos se costearán ahora, pero el programa de voluntariado en las áreas naturales protegidas sigue funcionando.

¿Has formado alguna vez parte de uno de estos programas de voluntariado internacional?¿Cómo fue tu experiencia? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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¡Lo quiero!

Publicado en: Voluntariado Etiquetado como: conservación, internacional, perú, voluntariado, zonas protegidas

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