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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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experiencia personal

El 10º Congreso de la EOU paso a paso (II)

10/09/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Y aquí te traigo la segunda parte del post sobre mi experiencia en el Congreso de la EOU 2015. Hoy voy a hablar sobre los dos otros objetivos que me había propuesto: ponerme al día con los últimos conocimientos científicos y disfrutar al máximo, que es algo muy importante (¡y fácil!) durante un congreso.

10 Congreso EOU: la segunda parte de mi experiencia

La actualidad científica

Una de las principales funciones de los congresos es compartir los últimos adelantos y descubrimientos científicos. Es uno de los medios para transmitir el conocimiento más empleado por los científicos. La prueba está en la participación masiva de centenares de profesionales de la ciencia de todas partes del mundo. En este congreso acudieron 451 ponentes, pero no es de los más multitudinarios que existen.

Esta variedad no sólo geográfica, sino temática, hacen de los congresos científicos una excelente fuente de información para estar al día de los avances no sólo en tu campo sino en otros muchos que sólo conoces de refilón o que te resultan totalmente extraños, pero que pueden resultar igualmente interesantes.

¿Cómo se estructuró el congreso?

Cada congreso es un mundo, aunque a grandes rasgos todos tienen algún tipo de estructura en torno a charlas plenarias y otras sesiones paralelas. En el caso el congreso de la EOU ésta era la estructura:

1. Charlas plenarias

Suelen ser dadas por investigadores de renombre en su campo. Son charlas a las que acuden todos los asistentes al congreso. Suelen ser las de mayor duración y en las que más en profundidad se aborda el tema en cuestión. La temática dependerá mucho del congreso y del ponente, aunque suelen ser muy variadas entre sí y no guardar relación directa entre ellas (más allá de la ornitología en este caso :P).

Dada la gran afluencia de gente, las charlas plenarias tenían lugar en la sala principal del Salón de Congresos, ya que es la de mayor capacidad. Algunas de las que acudí fueron sobre el sistema olfativo de los petreles o la mortalidad y la sex ratio en aves, por ejemplo.

2. Simposios paralelos

Se impartían en diversas salas simultáneamente. Cada simposio tenía una temática general y estaba organizado por dos investigadores. Dichos organizadores invitaban a investigadores de dicho campo a que realizasen pequeñas presentaciones de sus últimos trabajos. Entre los que yo acudí hubo alguno sobre cómo afectaba el estrés de la vida en la ciudad a las aves o uno sobre la variación en rasgos morfológicos en el esperma de aves.

3. Sesiones orales

Aquí se englobaban todas las comunicaciones orales que habían sido aceptadas en el congreso. Se trataba de charlas breves organizadas en torno a una temática general: evolución, filogenia, parasitismo… Abundaban los jóvenes investigadores entre los ponentes, aunque también había investigadores de prestigio. Aquí todo el mundo tenía cabida, si bien cuestiones de espacio hacen que el comité científico tenga que ser muy selectivo con qué comunicaciones orales admiten.

4. Mesas redondas

Aquí una serie de investigadores exponen su opinión sobre un determinado tema, discuten y debaten y se favorece la participación de todo el mundo. Son, pues, muy entretenidas e interactivas. Yo asistí a alguna sobre secuenciación de genomas y filogenia de paseriformes o sobre el empleo de las redes sociales en la ornitología.

5. Pósters

Prácticamente todo el mundo que asiste a un congreso quiere llevar alguna comunicación oral, ya que son mucho más interesantes a nivel divulgativo y curricular. Sin embargo, como te dije antes, es imposible que todo el mundo pueda dar una charla. Así que la mayor parte de estas comunicaciones se realizan en forma de póster. En este congreso hubo centenares y centenares de pósters.

Pósters del congreso
Algunos de los pósters que me interesaron en el congreso. Una fotillo con el móvil y ya puedo releerlos en casa tranquilamente 🙂 ACTUALIZADO: Alejandra Toledo me ha proporcionado un link a su póster por si os interesa 😉

Aunque se dedicaban los descansos y algunas horas exclusivas para poder pasear entre ellos, era virtualmente imposible leerlos todos. Por tanto habrá muchos que ni tan siquiera leas más allá del título. O incluso ni eso, cuando son enormes mazacotes de texto. Porque hay de todo: algunos pósters brillantes y visualmente atractivos y otros que, sin menoscabar la calidad del trabajo, son absolutamente imposibles de digerir.

Lo bueno que tienen los pósters, como ya comenté en el anterior post, es que puedes comentarlos con el autor, lo que por un lado te permite extraerle mucha más información al póster que la que aparece escrita y por el otro puede dar pie a crear contactos con intereses comunes.

Aunque en muchas ocasiones lo autores realizan fotocopias en tamaño folio de los pósters, a mí me resulta mucho más fácil hacer fotos con el móvil a aquellos que me interesan y luego ir viéndolos tranquilamente en casa, frente al ordenador, ampliando todo lo que haga falta 😛

Ahora toca divertirse

Porque no todo es trabajo, y porque la ciencia puede ser también muy entretenida. En la sociedad está la imagen típica del científico serio, encerrado en su laboratorio, casi aislado del mundanal ruido, plenamente centrado en la ciencia. Pero nada más lejos de la realidad. Al menos a veces 😛

Algunas de las mejores conversaciones de ciencia las he tenido no ya en el departamento de la universidad o en la tanda de preguntas de alguna charla, sino en una terraza de algún bar acompañado de unas buenas cervecitas. Y es que disfrutar no está reñido con aprender 😉

Y como los organizadores de congresos son muy conscientes de eso, se ocuparon de preparar algunos eventos de índole más social:

1. Vino de bienvenida

Es muy común en los congresos que tras la ceremonia de apertura haya un pequeños refrigerio, que incluya algún vinito, refresco o cervecita y algo de picar. Esto no sólo es un detalle por parte de la organización del congreso, sino que además es el momento idóneo para ir saludando a amigos y conocidos a los que hace tiempo que no ves.

2. La comida

En este caso la tasa de inscripción incluía la comida en la misma sede del congreso. Esto no siempre es así y depende mucho de la organización. Pero estos momentos aprovechaba para comer con los colegas y compañeros de toda la vida o con esos incipientes contactos que estaba haciendo. Una buena forma de desconectar un rato de la ciencia «oficial» y pasar a la ciencia «de corrillo» 😛

3. El evento de «fledglings»

Aquí la organización se marcó un eventillo curioso para todos aquellos jóvenes investigadores que están comenzado su carrera investigadora. Prepararon una velada «turístico-festiva» en un pub con buena música, bebidas baratas y hasta un espectáculo de flamenco. No puedo comentaros qué tal fue, porque no pude pasarme. Pero por lo que me comentaron al día siguiente, mereció la pena la fiesta 😛

4. Salidas de birdwatching

También se prepararon diversas salidas por la geografía extremeña para avistar aves. De entre todas ellas la estrella era la vista al Parque Nacional de Monfragüe, paraíso del birdwatcher y del amante de las aves rapaces. Pero como yo había ido muchas veces, aproveché para visitar el Parque Natural del Tajo Internacional (con viajecito en barco por el río Tajo y vídeo de recuerdo incluido :P).

5. Cena de despedida

Todo tiene una final, y los congresos no son una excepción. En este caso tuvo lugar el jueves por la noche y fue estilo picoteo. Pero puedo decir que nunca he comido tanto jamón ibérico como en ella 😛 Un aporte de cervecillas, vinos y refrescos ad libitum, bandejas cargadas de tapas muy bien elaboradas y la compañía de amigos y colegas hizo de aquella cena una velada genial. Y muchos aún continuaron la fiesta cuando la cena hubo concluido 😉

Pero no sólo existen actos oficiales. También se organizan de forma más o menos espontáneas quedadas oficiosas para disfrutar de los rincones que encierra mi querida Badajoz. Como oriundo del lugar, a mí me toco organizar alguna que otra, y también participé de las que montaron otros:

  • Cañas: casi cada noche me tomaba alguna cervecilla con algunos de los asistentes al congreso. Cada día en un bar, los iba guiando en el descubrimiento de los placeres gastronómicos pacenses, como el jamón ibérico, el bacalao dorado (de origen portugés) o el secreto.
  • Pajareo por la ciudad: también organicé una improvisada salida para hacer birdwatching por la ciudad con tres amigos de fuera. Y fue todo un éxito: uno de ellos nos invitó a una cerveza porque había logrado ver por vez primera una garcilla cangrejera (Ardeola rallloides).
  • Comida post-simposio: los organizadores del simposio sobre esperma de aves que te comenté antes organizaron una improvisada comida en un bar cercano al congreso una vez terminado el simposio. Se habló de ciencia, se habló de fiesta y se comió y bebió a gusto. ¡E hice unos cuanto contactos interesantes!

Como ves, un congreso es mucho más que ciencia. Es un marco perfecto para aprender, para colaborar, para conocer gente y para crecer como científico. Es una oportunidad importante que todo biólogo debería aprovechar siempre que pueda. Y es una oportunidad que no debes perder tú 😉

Cena de clausura
Creo que nunca vi desfilar tantos platos de jamón como en esa cena. Y además yo estaba en un puesto privilegiado 😛

Me ha ocupado mucho tiempo, he tenido que preparar muchas cosas, pero desde luego no me arrepiento de nada. Ha sido una semana muy intensa pero muy bien aprovechada. Cumplí con todos los objetivos que me propuse y con mejores resultados de los que me esperaba. ¿Qué más se puede pedir? 😀

Y ahora, como siempre, te toca a ti. ¿Has estado alguna vez en un congreso? ¿Cómo resultó la experiencia? ¿Cómo lo aprovechaste? ¿Qué harías ahora si fuese a algún congreso que no hiciste en su momento? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: congreso, EOU, experiencia personal, trucos

El 10º Congreso de la EOU paso a paso

03/09/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Recientemente ha tenido lugar aquí en Badajoz el 10º Congreso de la European Ornithologists’ Union (EOU). Y, por supuesto, no he perdido la oportunidad de pasarme por allí 😉 Así que voy a contarte mi experiencia durante el tiempo que ha durado el congreso.

El Congreso de la EOU de 2015 paso a paso

Como resumir 5 días de congreso en un solo post es imposible lo dividiré en al menos un par de ellos, aunque podrían ser más, según lo mucho o poco que me enrolle 😛 Pero así al menos no se te atragantará un post de 5000 palabras y podrás llegar al final sin dormirte 😉 Hoy comenzaré hablándote sobre la preparación del congreso y sobre cómo llevé a cabo uno de mis objetivos principales en el mismo: hacer contactos.

Ya te he recomendado un artículo sobre cómo sacar el máximo provecho a un congreso del Bioblogo. Así que asumiré que ya conoces la teoría. Así pues voy a explicarte cómo lo he hecho yo en la práctica.

¿Por qué ir a este congreso?

Aunque desde que comencé en la empresa privada ha cambiado mucho mi área de trabajo, mi foco siempre ha sido la ornitología, y siempre he usado como modelo especies de aves, principalmente golondrina (Hirundo rustica) y avión común (Delichon urbicum). Además, también soy socio de la EOU (es gratis, por si os interesa :P).

Dado que el congreso tenía lugar en mi ciudad natal (que es donde vivo actualmente) no he tenido que preocuparme de antemano ni por el alojamiento (mi casa :P) ni por la manutención (todas las comidas estaban incluidas dentro del precio del congreso). Además, tuve la inmensa suerte de que el organizador del congreso era uno de mis directores de tesis, así que tenía información de primera mano sobre cómo iba a estar organizado, qué actividades extras habría así como algunos asistentes confirmados.

Y por si fuera poco, mucha gente que conocía, tanto contactos como amigos, me habían dicho que acudirían al congreso. Como ves, la situación era inmejorable. Tenía que ir sí o sí 😉

La preparación

En primer lugar tenía que aprovechar y alimentar el currículo con algún póster. Así que, tomando datos del último de los capítulos que escribí de mi tesis, realicé un póster y me inscribí en el congreso. Preparar un póster no es tan sencillo como pudiera parecer: hay que saber dar la información esencial de modo que sea fácilmente comprensible y tratando de que sea visualmente atractiva. Todo un arte, en el que estaba algo desentrenado. Pero creo que al final no salió del todo mal 🙂 (podéis echarle un vistazo y descargaros una copia aquí).

Después, una vez se hubo publicado la lista de todas las charlas, simposios, mesas redondas y presentaciones las pasé a mi calendario, para tenerlas siempre a mano y para que me fuesen sonando los títulos. Había multitud de cosas interesantes, aunque algunas se me solapaban. No fue fácil decidirme. De hecho, entrar o no a alguna charla fue decisión del último momento, dependiendo de lo que me apeteciese en ese instante o de quien entrase a esa charla. Porque el otro gran objetivo de este congreso era crear contactos y fortalecer los ya existentes (¡sobre todo estos!).

Calendario para el congreso
Un calendario detallado me ayudaba a organizarme con las múltiples charlas simultáneas con un sólo golpe de vista. Un rato de trabajo pasándolo todo y enormes facilidades durante 5 días 😉

Diseñando la estrategia

En principio, mi objetivos principales eran, por este orden, establecer contactos que me pudiesen facilitar el acceso a un post-doc (por si al final me decidiese a hacer uno en algún momento en el futuro), reencontrarme con antiguos amigos y conocidos del gremio, ponerme al día en el ámbito científico con los últimos descubrimientos y tendencias (especialmente en el tema del parasitismo y la competencia espermática en aves) y, por supuesto, pasarlo bien 😉 Y puedo decir que no se ha dado nada mal en ningún aspecto 😛

El networking

Aquí no he perdido el tiempo. Desde antes del congreso he mantenido contacto directo vía e-mail con algunos contactos y amigos que iban a asistir al Congreso. Siempre que me han solicitado ayuda o consejo he respondido para facilitarles en la medida el viaje, la estancia o incluso la impresión de los pósters. El hecho de ser oriundo del lugar ha sido clave para echar una manos a mis colegas y a que mis contactos tengan un buen recuerdo de mí (e incluso se pasen al grupo de los amigos :P).

Cuando hay más de cuatrocientas personas moviéndose de forma caótica de sala en sala, charlando en corrillos o haciendo colas para el café o la comida puede resultar complicado crear una estrategia eficiente para encontrarte con quien quieres. Sin embargo, esta aparente dificultad puede convertirse en una ventaja, si te dejas llevar mientras mantienes tu objetivo en mente.

Cómo es imposible predecir con quien te encontrarás, lo mejor es ir aprovechando las oportunidades que van surgiendo mientras tú mismo vas provocando otras. Así, siempre que me encontraba con algún conocido charlaba un rato aprovechando la pausa del café, el camino de una sala a otra o la hora de comer. ¿Pero cómo provocar las oportunidades? Aquí te propongo las que yo usé a lo largo del congreso:

1. El tiempo dedicado a los pósters

Durante este tiempo cada autor se supone que está junto a su póster, por si alguien tiene alguna duda o está interesado especialmente en el mismo. Esto hace que si tienes localizado el póster que te interesa es relativamente fácil encontrarte con su autor e iniciar una charla. Esto funciona muy bien con gente joven, como estudiantes de doctorado o post-docs.

Sin embargo, si aspiras un poco más, como investigadores de renombre, directores de departamento y gente de alta alcurnia científica, tus posibilidades de éxito aumentarán con las otras opciones, ya que todos este tipo de investigadores sólo suelen aparecer al final de la lista de autores, por lo que nunca suelen andar junto a él. Aunque siempre te lo puedes encontrar echando un ojo al resto de pósters, así que nunca se sabe 😉

2. La charla del ponente que te interesa

Si quieres conocer a alguien que da una charla en el congreso, lo mejor es acudir a su exposición. Normalmente, tras la tanda de preguntas del público, la mayor parte de la gente se irá a la siguiente charla, descanso o comida. Pero tú no. Tú permanecerás al pie del cañón, respirarás hondo, y te encaminarás hacia el escenario.

Charla de Josep del Hoyo
Tras una interesante charla sobre la metodología empleada para la creación del primer tomo del Illustrated Checklist of the Birds of the World, y tras unos momentos de duda y nervios, me aproximé a Josep del Hoyo, me presenté, le estreché la mano y hablé brevemente con él. Fue extremadamente amable y atento y cuando le hablé del blog y de la posibilidad de entrevistarle, accedió enseguida. Así que, tras la presentación y darme su contacto, me alejé para que atendiese al resto de personas que querían hablar con él

A todos los ponentes les gusta hablar de su trabajo. Así que estarán encantados de atenderte (salvo que anden con prisas o estén ocupados). Acércate con decisión, espera a que esté libre, sin importunar e interrumpir, preséntate, salúdale, dale la enhorabuena por su charla, cuéntale lo mucho que te interesa su trabajo y, a partir de ahí, ya depende de ti y de tu retórica. No seas pedante, no seas pelota, no seas pesado. Sé tú mismo 😉

Si eres estudiante o incluso si eres un doctorando, nadie va a presuponer que lo sabes todo, así que no te preocupes. Relájate y disfruta de la conversación. Y, sobre todo, intenta encontrar una vía con la que mantener el contacto posteriormente. La mayor parte de estos científicos son gente ocupada y son gente con la que mucha otra gente quiere hablar. Normalmente no podrá charlar contigo mucho tiempo en ese instante. Pero siempre puedes pedirle su correo electrónico para comentarle con más tranquilidad algunas dudas que te hayan surgido durante la charla.

Ya está dado el primer paso. Ahora sólo te queda aprovechar alguna otra ocasión durante el congreso para volver a «encontrarte» con él 😛 Pero no fuerces las cosas. La línea que separa al individuo entusiasta de un acosador puede ser muy difusa y delgada 😛

3. Las charlas  a las que asistirá

Conociendo su área de estudio, las especies con las que trabaja y algo sobre sus intereses no te será muy difícil adivinar a qué charlas del programa puede ir. Además, si quieres trabajar con esa persona es de suponer que tendrás numerosos intereses científicos comunes, así que no te supondrá un problema asistir a esas charlas 😉

Además, yo suelo aprovechar los congresos para ir también a charlas poco o nada relacionadas con lo que hago normalmente, abriendo así un poco mi campo a ideas nuevas, a gente nueva y otros enfoques. Esto puede ser no sólo enriquecedor a nivel personal, sino también muy útil de cara a tus proyectos. A veces estamos tan encerrados en nuestro propio trabajo que los árboles no nos dejan ver el bosque.

Una vez en la charla no vas a poder hablar mucho con tu contacto, pero la tanda de preguntas pueden provocar un buen escenario para iniciar un intercambio de opiniones que normalmente se continúa después de la charla. Y aunque no sea así, ese momento tras la finalización es perfecto para comentar la exposición con otros los asistentes ¡Aprovéchalo!

4. Participa en TODO

Y cuando digo todo, es todo. Si hay algún evento paralelo al congreso, participa; si hay alguna excursión de mano de la organización del congreso, acude; si unos cuantos preparan una salida por su cuenta, ve. Y si para ello hay que saltarse alguna ponencia o algún simposio, no lo dudes y hazlo 😉

Yo me apunté a las excursiones, donde estuve charlando con varias personas: interesándome por su trabajo y contestando a sus preguntas sobre el mío. ¡Y viendo bichos! Tampoco perdí oportunidad de irme a tomar algunas cervezas cuando surgió la oportunidad, incluso a costa de alguna charla poco interesante, especialmente el día que de la presentación del congreso. Estos momentos de ocio/diversión son grandes oportunidades de fortalecer un contacto y, por qué no, establecer una buena amistad 😉

Unas cervecillas
En España se suele decir que los grandes negocios siempre se cierran en los bares y no en las oficinas. Y así ocurre con frecuencia con los contactos. Pocas cosas unen más que pasar un buen rato con unas cervezas fresquitas, especialmente cuando el calor aprieta 😉

Durante estos días he tenido la oportunidad de pasar mucho tiempo con un par de investigadores con los que he trabado buena amistad. Hemos charlado mucho, tomado algunas cervezas y nos hemos ido a hacer un poco de birdwatching por los maravillosos rincones de Badajoz. Y he de decir que estoy muy contento de haber aprovechado esta oportunidad.

No sé si conseguiré un post-doc o no (ni siquiera estoy seguro de si lo quiero) pero desde luego he establecido contactos que me serán muy útiles no sólo a nivel profesional sino personal. También he conocido a gente muy interesante, me lo he pasado muy bien y ha sido todo un placer volver a encontrarme con colegas que hacía años que no veía y de los que sólo sabía algo a través de sus perfiles sociales. En este punto no puedo estar más satisfecho. El objetivo del networking se ha cumplido con creces 🙂

Y por hoy esto es todo. El próximo día te contaré cómo fue a nivel científico el congreso y algunas de las actividades que hicieron que fuese una vivencia genial no sólo a nivel profesional sino personal. Pero ahora te toca a ti. ¿Cuál ha sido tu experiencia en la búsqueda de contactos durante un congreso? Cuál es tu técnica? Te espero en los comentarios 😉

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¿Debo hacer una tesis doctoral?

06/07/2015 by Bichólogo 44 comentarios

Esa es la gran pregunta que todo biólogo que estudia la carrera se plantea en algún momento. Y no tiene una respuesta fácil. Son incontables las situaciones a las que te tienes que enfrentar para llevar a cabo una tesis doctoral. Algunas son externas a ti, pero otras muchas formarán parte de tus ideas, tus temores o tus aspiraciones. O del compromiso que estés dispuesto a aportar.

¿Es necesario hacer una tesis?

No sé mucho sobre tesis doctorales: sólo he hecho una (y aún tengo que defenderla). Así que simplemente os contaré mi historia y que cada uno saque sus propias conclusiones.

¿Por qué hacer una tesis?

Antes de preguntarte si debes hacerla o no deberías preguntarte para qué. ¿Cuál es el objetivo de una tesis doctoral? ¿Qué va a aportar en tu vida? Éstas no son preguntas superficiales. Si no conoces la respuesta a la primera seguramente tampoco puedas contestar a la segunda. Así que vayamos por partes…

1. ¿Qué es una tesis?

La tesis doctoral es la culminación de un proceso de aprendizaje que desembocará en la consecución del título de Doctor. Se trata de una investigación original que se lleva a cabo en un periodo de tiempo más o menos determinado. Es parte de la formación de cualquier investigador. Y esto es importante. En la práctica, sólo te va a resultar útil si te vas a dedicar a la investigación científica o al ámbito académico universitario.

Investigadores frente al ordenador
Si quieres dedicarte a la investigación y ser algo más que un técnico de laboratorio o de campo tendrás que hacer una tesis doctoral

¿Esto significa que no vale fuera de él? Sí y no. Poseer el título de doctor implica muchas cosas. Significa que has tenido una formación más allá de la universitaria. Significa que has sabido diseñar un experimento basándote en tus hipótesis, llevarlo a cabo, recopilar los datos, analizar los resultados y publicarlos de forma ordenada para comunicarlos al resto del mundo científico. Esto conlleva implícitamente que has desarrollado toda una serie de habilidades que te han ayudado a conseguir con éxito este proceso.

En la empresa privada es raro que se exija un título de doctor. Sin embargo, si qué puede ser beneficioso, puesto que ya acredita una experiencia de calidad, ratificada a nivel universitario. Sin embargo, en la carrera investigadora es primordial realizar el doctorado. Numerosos puestos en universidades y organismos científicos requieren del título de doctor, es conditio sine qua non.

2. ¿Que aportará la tesis a mi vida?

Te aportará una gran experiencia, tanto a nivel personal como profesional. Elevará la calidad de tu currículo, engalanándolo. Y te abrirá las puertas para puedas seguir el (duro) camino de la investigación. La pregunta es ¿necesito eso? Y la respuesta es tan personal que yo no puedo dártela.

Para mí ser doctor era algo que siempre me había hecho ilusión, desde bien niño. Para mí implicaba autonomía para llevar mi propia investigación, era como lo máximo a lo que se podía aspirar (¡qué inocente y confundido estaba!). Además, cuando entré en el departamento me fascinó el mundo de la investigación y todo lo que conllevaba: viajes, congresos, contactos… Así que mi decisión de hacer un doctorado se volvió firme, definitiva. La verdad que no pensaba mucho en si me serviría o no. Era algo personal 😉

Entonces… ¿Debo hacer una tesis o no?

¿Pero no te he dicho que eso lo debes decidir tú? 😛 Bueno, ahora serio… Si me lo preguntas así, a bote pronto, sin pensar te diría:

¡¿Pero qué dices, insensat@?!

Pero bueno, si lo pensase un poco más… Quizás te diría también que he pasado alguna de las mejores experiencias de mi vida gracias a la tesis. O que he conocido a muchísima gente que me ha influenciado muy positivamente a nivel personal y profesional. O que he disfrutado, sufrido, reído y frustrado como nunca llegué a imaginar que lo haría cuando conseguí la beca predoctoral.

¿Y cómo ha sido tu tesis?

¡Qué buena pregunta! A ver cómo te lo explico… Hacer una tesis doctoral es un proceso largo y duro, y a la mínima que te despistes se vuelve peor aún. Requiere de muchísimo compromiso, de muchísimo trabajo y no ya constancia, sino una tenacidad a toda prueba. Conozco a mucha gente que terminó desistiendo. Grandes investigadores que decidieron tirar la toalla porque la investigación a veces puede resultar de lo más ingrata.

Escritorio aborratado de libros
Si te decides a hacer la tesis, prepárate, porque así lucirá tu escritorio en los próximos 4 años (¡taza con bebida excitante incluida!)

Pero también conozco a muchos más que aguantaron contra viento y marea, contra todo tipo de problemas, a pesar de buenos y malos directores de tesis. Gente que consiguió triunfar allá donde otros fracasaron, y que luego, con desigual suerte, abandonaron más tarde la investigación, siguen luchando y cambiando de ciudad, país o continente frecuentemente, o gente que trabaja ahora como profesor universitario, con una proyecto profesional firme y asentado. Hay de todo.

Cosas positivas que me ha aportado la tesis

  1. Me ha dado un sueldo fijo durante 4 años, lo cual ya de por sí no es moco de pavo. Yo tuve suerte y obtuve una beca predoctoral, que me permitió independizarme y hasta conseguir unos ahorrillos. Desde luego no es la más importante de las razones, pero cuenta 😉
  2. He viajado por varios países y he vivido en muchos sitios: Holanda, Almería, París, Noruega o Alemania son alguno de los países donde he estado gracias a la tesis doctoral, bien de forma directa (estancias en el extranjero) como indirecta (buscando becas o gracias a trabajos que hice durante el doctorado). Y créeme si te digo que todas ellas fueron grandes experiencias donde conocí a grandes personas, a algunos buenos amigos, algunos contactos y algunas veces ambas cosas 😉
  3. He aprendido mucho sobre ciencia, sobre investigación, sobre organización, sobre cómo escribir y comunicar información y datos, análisis estadístico, relaciones humanas y, sobre todo, he aprendido mucho sobre mí mismo.
  4. He madurado como persona. He aprendido a superar los problemas, las decepciones, los callejones sin salida… Me he conocido más a mi mismo. Puedes estar completamente seguro de que la tesis te pondrá a prueba muchas veces y te hará descubrir cosas de ti que no sospechabas, buenas o malas, pero todas interesantes. Y eso, querido lector, no tiene precio 😉

Cosas negativas que me he topado

  1. El desaliento. Es muy difícil estar ahí siempre al 100%. Son muchas las cosas con las que debes luchar y superar.
  2. Los problemas. Te encontrarás con todo tipo de obstáculos que no imaginas. Desde las páginas web y aplicaciones telemáticas que siempre dejan de funcionar en el momento más inoportuno, hasta el desconocido (pero apasionante) mundo de la bioestadística. Así como los imponderables que conlleva cualquier experimento: datos que desaparecen, colonias de aves que se pierden, incendios, microscopios electrónicos que no funcionan, experimentos en los que no consigues resultados a pesar de las horas empleadas, desacuerdos con compañeros, directores de tesis… Un enorme surtido de atolladeros que pueden llegar a convertir una plácida tesis en un auténtico infierno.
  3. Jornadas agotadoras e interminables. Cuando trabajas con animales, es imposible establecer horarios normales. Durante la temporada de campo las horas de trabajo se acumulan y el tiempo parece escaparse de tus manos. Yo ha habido época que llegaba a casa reventado, con tics nerviosos… Exhausto. Y luego el resto del tiempo los horarios se flexibilizan, toca pasar datos a Excel, hacer análisis con SPSS o R o escribir artículos. Y entonces es cuando echas de menos todas esas horas de trabajo de campo 😛
  4. La falta de vida social. Como fácilmente puedes extraer del punto anterior, esos maratonianos días de trabajo afectan muy negativamente al tiempo que puedes pasar con los amigos, con la familia o con la pareja. Yo recuerdo una temporada de campo especialmente dura en que iba a trabajar a la colonia de aves que estudiábamos a las 7 de la mañana, hasta las 15:00, comía un bocadillo, a las 16:00 volvía a hacer más experimentos hasta las 18:00. Si tenía suerte y no tenía que preparar las muestras en el laboratorio, me iba a casa a descansar un rato. Si no, hasta las 22:00 procesando todo lo recogido durante los días anteriores. Y a las 23:00 de vuelta a la colonia hasta las 0:00. Y vuelta a empezar. Y la temporada de campo abarcaba unos 5 meses, trabajando TODOS los días (sábados, domingos y festivos incluidos). No todos los días eran taaaaan largos, pero sí que todos los días curraba jeje
  5. No tuve una libertad total para diseñar la investigación y los experimentos. Esto tampoco es algo negativo en sí, pues el doctorado no es más que una investigación tutelada. Sin embargo chocó con la imagen que tenía yo de lo que sería hacer un doctorado. La mayor o menor libertad que tendrás a la hora de llevarla a cabo dependerá de tu director y de tu propia actitud.

Mi consejo

Mi tesis no ha sido un ejemplo típico, pero tampoco es algo extraño. Como a menudo ocurre, se cumplían los 4 años de beca y la tesis aún no estaba del todo acabada. En tres meses me quedaba sin financiación, en medio de la crisis económica más fuerte de las últimas décadas. Pero justo entonces surgió la posibilidad de trabajar en una consultoría medioambiental. Esto implicaba tener que dejar a un lado mi tesis un tiempo, mientras me afianzaba en el trabajo, y luego ir continuándola en mis ratos libres. Hablé con mis directores de tesis y lo entendieron. Así que me mudé y empecé a trabajar en una consultoría medioambiental. Y no tuve tiempo apenas para la tesis. Hasta que no terminé aquel trabajo no pude ponerme de nuevo con ella, primero residiendo en otra ciudad para luego volverme de nuevo a mi Badajoz natal. He tardado casi 8 años en acabarla y ahora estoy ya con todo el papeleo para defenderla. Por ello, y siempre según mi experiencia personal, puedo comentarte algunos consejos:

  1. Elige muy bien tanto el tema de estudio como tu director de tesis. El tema porque es a lo que vas a dedicar cantidades monstruosas de tu tiempo en los próximos 4 años como mínimo; si eliges mal se te va a hacer muy muy duro. Tu director de tesis porque es la persona con la que te tendrás que coordinar este tiempo, será el que guíe (o no) tu investigación. Un buen director de tesis sabrá orientarte pero te dará autonomía, sabrá reconocer tus logros pero te corregirá cuando deba hacerlo. En definitiva, sabrá sacar lo mejor de ti. Un mal director se aprovechará de tu trabajo, pasará de tus problemas, tus dudas o tus urgencias e irá completamente a su bola. Ten cuidado.
  2. Dale mucho la tabarra a tu director. Los directores de tesis normalmente compaginan la dirección con otras labores como investigador, como profesor o con otras tesis que lleva simultáneamente. Son gente ocupada. Tanto si son buenos o malos directores siempre van a tener muchas cosas que hacer. Así que insiste y vuelve a insistir. Pero hazlo de forma cortés y educada. Siempre será mucho mejor si te pasas por su despacho o acuerdas reuniones con él en vez de enviar correos que pueden hacer que los días pasen y la comunicación se diluya y se vuelva asíncrona.
  3. No desesperes. Murphy es el incómodo compañero de viajes de cualquier doctorando. Como ya dije mil cosas pueden salir mal y, de hecho, lo harán. No tires la toalla.
  4. No te relajes. Trabajar a cuatro años vista es muy complicado. Con deadlines tan lejanas no hay quien se motive a darle caña. Plantéate pequeñas metas que ir cumpliendo. Organiza bien tus tareas y no procrastines demasiado.  ¡El tiempo vuela durante la tesis!
  5. Aprovecha TODAS las oportunidades. Conoce a gente, viaja, ve a congresos, publica artículos, no dejes datos en el cajón. Aprovecha hasta la más mínima oportunidad. La investigación es un mundo tremendamente competitivo. Hasta la última décima cuenta, y puede suponer la diferencia entre conseguir la plaza más adelante o quedarse a las puertas.
  6. Disfruta del camino. Es lo más importante. Si no eres capaz de disfrutar con todo el proceso, si no eres capaz de pasarlo bien a pesar de las dificultades no te embarques en este proyecto.  No va a ser un camino fácil y si no puedes sacar lo mejor de cada situación, por mala que sea, terminarás abandonando.

Esta es, a muy muy grandes rasgos, mi experiencia con la tesis doctoral. Muchas cosas me he quedado en el tintero. Es un tema que da (y dará) para muchos posts. Y una vez conseguido el título de doctor no es más que el comienzo de otro viaje, porque en investigación la formación no se acaba. El siguiente paso lógico es una postdoc en el extranjero y luego ir buscando una plaza ya fija (con las dificultades que eso conlleva). Pero eso será otra historia que deberá ser contada en otra ocasión 😉

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Tienes pensado hacer una tesis doctoral? ¿Ya la has terminado? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Comparte tu historia conmigo y con los demás lectores en los comentarios o en la página de facebook. ¡Te espero!

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¿Cómo me hice biólogo?

28/05/2015 by Bichólogo 44 comentarios

El comienzo

El primer paso de tu carrera es decidir qué quieres hacer. Yo siempre tuve claro que la naturaleza era lo mío. Sin embargo, no me planteé realmente estudiar Biología hasta casi el momento de hacer la preinscripción y solicitar carrera.

¿Qué me llevó a hacerme biólogo?

Y es que mi pasión siempre han sido los bichos y desde bien pequeño me han fascinado todas las ramas de la ciencia. Desde que tengo memoria, los animales siempre han estado presentes en mi vida. Recuerdo  algún canario (con el insigne nombre de Mike Donovan) y un par de diamantes mandarines (Taeniopygia guttata), a los que llamamos Tiza y Panduro porque nos dijeron que siempre debían tener una tiza y algo de pan duro en la jaula. Incluso hay alguna foto de un pequeñísimo yo dando de comer a un patito chiquitín que ni recuerdo de quién era.

Lo que sí recuerdo perfectamente es pasarme horas en Las Tres Campanas, una conocida juguetería que hubo en Badajoz, mirando el estante de los muñecos: figuritas de leones, hipopótamos, jirafas y tigres se entremezclaban de forma caótica con dinosaurios, dragones y toda clases de quimeras. Una fauna de lo más variopinto y en la que, pese a todo, cada uno tenía su propio nicho ecológico en mi colección de juguetes.

Pero como todo niño que se precie, mis favoritos siempre fueron los dinosaurios. Tenía docenas de libros. Me leí Parque Jurásico con apenas 11 ó 12 años. Conocía buena parte de todos esos impronunciables nombres, familias, géneros… Era mi pasión y estaba decidido a dedicarme a ello.

El momento decisivo

Pero entonces se fue acercando la hora de elegir carrera, allá por 1998 (¡me hago mayor!), y comencé a buscar la forma de hacer Paleontología. En Badajoz podía estudiar Biología, pero no existía la especialización en Paleontología, aunque sí un par de asignaturas a lo largo de la carrera. También podía ir por Geológicas, pero entonces tendría que irme fuera. Le di muchas vueltas al asunto. Una y otra vez. Hasta que al fin decidí hacer Biología. Siempre me habían gustado los animales así que, a unas malas, si no lograba meterme en el Departamento de Paleontología siempre podía seguir estudiando otros bichejos actuales.

Así se lo comuniqué a mis padres. Ellos, con toda su buena fe, me dijeron que Biología no tenía salidas, que la cosa estaba chunga para conseguir trabajo (ya en 1998) y que con la buena nota que tenía en selectividad por qué no elegía algo con más salidas. Pero ya sabían lo testarudo que podía llegar a ser su hijo… Así que les dije:

Prefiero ser pobre pero feliz con lo que hago que estar podrido de dinero y amargado detrás de un escritorio

No había mucha contrarréplica a eso 😛 Entonces, como buenos padres y resignados padres, no les quedó otra opción que apoyar mi decisión de hacerme biólogo. 

El proceso

Entré sin problemas en la carrera, deseando aprender cosas de animales, salir al campo y convertirme en una mezcla entre Indiana Jones y Miguel de la Quadra-Salcedo. Y la primera en la frente. El primero año tuve física, matemáticas, estadística, informática, química… Y bueno, sí… Alguna asignatura de botánica y de zoología, pero vamos, que no era el paraíso lectivo que yo había imaginado. A pesar de ello, lejos de desanimarme, seguí dándole caña. Me apunté a todas las optativas relacionadas con fauna y si podía, a alguna de libre elección. Y me apliqué al máximo.

De hecho, fue una de esas asignaturas optativas la que me descubrió el asombroso mundo de las aves y su observación, los dinosaurios de hoy en día 😛 Aprendí a usar una guía de campo y a identificar mis primeras aves. Después ya me fogueé yo mismo, mientras iba descubriendo poco a poco la fantástica fauna del Azud de Badajoz.

Además hice una de las mejores inversiones de tiempo y esfuerzo de mi carrera. Entrar en el departamento zoología tuvo un papel fundamental en mi desarrollo como biólogo. Entré en contacto con el mundo de la investigación, hice numerosos contactos, llevé varios pósteres a diversos congresos y aprendí mucho, muchísimo, sobre la labor investigadora, el manejo de aves, el anillamiento científico o cómo escribir un artículo científico.

Al acabar la carrera, de nuevo surgía la duda. ¿Qué iba a hacer con mi vida ahora? Y de nuevo mis padres me aconsejaron tirar por algo seguro, unas oposiciones a profesor de secundaria o a biólogo de la Junta de Extremadura. Pero yo seguía siendo un joven testarudo que había  decidido perseguir sus sueños y agarrarse a la cola de la cometa.

Y es que tanto disfruté aquella etapa en el departamento que me lancé a la faraónica tarea de hacer una tesis doctoral. Fue toda una nueva etapa de aprendizajes y, sobre todo, de viajes: Almería, París, Noruega… Más y más contactos. Más y más posibilidades. Un nuevo mundo se había abierto ante mis ojos.

La conclusión

Elegir la carrera de biología supuso un antes y un después en mi vida personal y profesional. Es, posiblemente, una de las mejores elecciones que haya hecho nunca. No fue un camino fácil, pero tampoco fue un infierno. Lo mío era vocación y la viví y la disfruté como tal. Una vez obtenido el título, y gracias a todo el trabajo previo (departamento, congresos, cursos y voluntariados) pude optar a diversas becas que me llevaron al doctorado. E incluso en medio de la crisis pude conseguir un puesto de trabajo en una consultoría ambiental, que me permitió explorar el apasionante (aunque inestable) mundo de la empresa privada.

Ha sido una gran aventura a todos los niveles. Y me ha ofrecido la oportunidad de hacer cosas tan fascinantes como extrañas. Por supuesto han existido sus altibajos. Hasta hoy mismo no he cerrado la tesis (¡casi 8 años!), la cual tuve que dejar apartada un tiempo para trabajar en la consultoría ambiental. Y hubo momentos en los que estaba tan quemado que casi la abandono. Pero simplemente fueron etapas.

Aunque no sea un camino fácil, el viaje siempre merece la pena
Aunque no sea un sendero fácil de recorrer, el viaje siempre merece la pena

Mi único consejo es que no te desanimes. Siempre busca aquello que te haga feliz, que con voluntad y esfuerzo todo es posible. Ninguna carrera es fácil, nadie regala trabajo. Pero los biólogos tenemos la ventaja que no sólo el fin merece la pena. También el camino es apasionante. La Biología puede darte grandes alegrías (y también algún que otro sofocón :P). Pero créeme que siempre ofrece mucho más de lo que pide 😉 Lucha por tu sueños y verás como tarde o temprano se hacen realidad.

¿Cómo ha sido tu experiencia durante la carrera? ¿Qué te ha aportado? ¿Te arrepientes de tu decisión? ¡Comparte tu experiencia con nosotros!

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10 cosas que aprendí siendo biólogo

30/04/2015 by Bichólogo 3 comentarios

Trabajar como biólogo me ha supuesto no sólo un crecimiento a nivel profesional, sino también a nivel personal. Me ha enseñado muchas cosas que puedo aplicar más allá del ámbito puramente académico o profesional. Y me ha hecho darme cuenta de cosas que, de otro modo, quizás me habrían pasado desapercibidas. Este es mi decálogo de enseñanzas aprendidas, que no lleva ningún tipo de orden especial.

10 lecciones del trabajo de biólogo

EL DECÁLOGO

1. Las notas de la carrera importan, pero no tanto

Las calificaciones son importantes de cara a obtener el título, pero no más allá. A nivel profesional nadie me ha pedido nunca ni mi nota media, ni el tiempo en que tardé en sacarme la carrera, ni nada parecido. Es cierto que si quieres tirar por la rama de la investigación, donde se vive a golpe de beca, sí que te ayudará tener un buen expediente, al menos al principio. Pero al fin y al cabo en ciencia las publicaciones son la moneda de cambio, el plato fuerte. Y las estancias en el extranjero la salsa, el perfecto acompañamiento. Trata de coged toda la experiencia que puedas, que sea tu trabajo el que hable por ti.

2. La magia de los contactos

No hay que confundir una buena y eficiente red de contactos con enchufismo. No es cuestión de ser «hijo de”, sino de estar en la mente de los demás. Que si tienen que recurrir a alguien piensen primero en ti: porque te conocen, porque confían en ti y porque saben de tu valía. Esto no te va a asegurar un trabajo nada más salir de la carrera. No es una fórmula mágica. Nadie te va a dar nada si realmente no te lo mereces. Requiere trabajo, mucho trabajo. Y paciencia. Los contactos son una llave que puede abrirte la primera de muchas puertas. Cuanto más grande sea tu red, más influencia tendrás y mayor será la posibilidad de que alguien recuerde tu nombre en el momento exacto

3. El papel fundamental del departamento

Este punto bien podría enlazar con el anterior. Y es que colaborar con el departamento es la mejor manera de empezar a cultivar tus contactos, de hacer networking, como se dice ahora. Y como bien dice Alfonso Alcántara:

el networking tiene más de working que de net.

Es una forma de obtener experiencia, foguearse en el trabajo de campo y de laboratorio, presentar alguna comunicación o póster en congresos y, por qué no, escribir el primer artículo. Pero sobre todo es la forma de conocer gente. Contactos, recuerda 😉

4. Cuidar la forma tanto como el fondo

Y esto vale para todo. El fondo es importante, lo más importante. Pero de nada vale un buen contenido si el envoltorio no atrae a la gente. Nadie lo va a comprar. Un artículo con resultados rompedores no vale de nada si no eres capaz de describirlos claramente en un paper. Un contenido interesante puede pasar desapercibido en una soporífera presentación o en un póster mal planteado. O un excelente aspirante a una plaza puede perderlo todo en una mala entrevista. Siempre hay que cuidar las formas. Siempre. Hagas lo que hagas, que entre por el ojo. Que sea llamativo. Que venda.

5. Se puede trabajar de bichólogo

Si estás suscrito al boletín y has leído “Ser bichólogo: ¿realidad o quimera?” espero que esto haya quedado ya claro. La Biología SÍ tiene salidas. Y muchas. Eso no significa que llueva el trabajo, pero estoy cansado de oír que o eres investigador, o biólogo de la Junta o profesor. Hay más vida ahí fuera. Hay múltiples nichos, como comentaba Luis Miguel Domínguez en su entrevista. Sólo hay que pensar un poco, y a veces, dar una vuelta de turca a la profesión 😉

6. Viajar es fácil

Ya he dedicado un post a ello. Las oportunidades están ahí, esperando que haya alguien que se atreva a cogerlas. Los medios son muchos, los destinos, más aún. Pero hay que ser activos, moverse, arriesgarse. Las cosas no vienen solas. Muy pocas oportunidades surgen por mero azar. Hay que trabajarlas, abonar el terreno. Congresos, voluntariados, seminarios, charlas, becas… Tienes donde elegir.

7. Tu trabajo habla por ti

También lo he dicho antes. Tu trabajo es tu mejor carta de presentación, tu mejor currículo. Puedes tener muchos cursos, pero a la hora de la verdad premia mucho más la experiencia. Intenta ser polivalente, pero si encuentras tu nicho, especialízate. Hazte imprescindible. Sé estratega de la k o de la r según convenga. Adáptate. Evoluciona. Pero mantente en continuo movimiento, ampliando tu experiencia. Eso luce mucho más en tu currículo que una decena de cursos dispares.

8. Aprender de los mayores y enseñar a los que no saben

Nadie nace aprendido. Cuando llegué por primera vez al departamento yo era un estudiante bisoño, con muchas ganas de aprender pero nada de experiencia. Tuve suerte y entré a formar parte de un equipo realmente bueno. Con gente que sabía mucho, pero que además se esforzaba en enseñarlo, en transmitirlo. Cuando encuentres a alguien así, aprovéchalo. Sé una esponja. Pero no te lo quedes sólo para ti. Llegará un momento en que vendrá alguien nuevo, perdido, pero con las mismas ganas de aprender que tenías tú. Sé paciente, contesta a sus preguntas, como otros hicieron contigo. Da igual lo alto que hayas llegado, estás ahí porque alguien te ayudó a subir. No lo olvides.

9. El poder de la constancia

Es importante tener metas, pero más importante es tener disciplina. El mundo laboral es muy competitivo, y más en el ámbito científico o del medio ambiente. Recortes, disminución de las subvenciones, todo eso hace que las posibilidades escaseen. Pero si sabes lo que quieres, mantente fijo en ello. Si trabajas, si estás atento a cada tren que pasa, al final te montas. No dejes que te digan que no se puede, que no merece la pena. Insiste una y otra vez. Si no es este año, será el siguiente. Yo acabé la carrera en 2003, pero no empecé el doctorado hasta 2007. Busqué una beca, y otra y otra. Durante esos tres años trabajé para dos universidades como técnico de investigación, para una empresa medioambiental y tuve una beca. No perdí de vista el doctorado, ni tampoco me obsesioné. Cuando llegó la oportunidad, la aproveché. Constancia, amigo. Constancia 😉

10. La importancia de los grupos multidisciplinares

Si puedes aprender de alguien que sabe más que tú en un campo, imagina cuánto puedes aprender de personas de distintos campos. Uno no puede saber de todo. Crea sinergias entre tus contactos, relaciónate con gente de otras ramas, afines o sólo vagamente relacionadas. Así, cuando llegue el momento de enfrentarse a algún problema (y vendrán muchos) siempre tendrás otra óptica, otro enfoque, que te ayudará a seguir avanzando, ya sea con ese artículo, esa tesis o ese experimento que no consigues poner en pie.

Estas son algunas de las cosas que me ha enseñado la carrera de biología. Como verás algunas se aplican exclusivamente al ámbito profesional, pero otras son extrapolables a cualquier aspecto de la vida. Algunas de mis mejores experiencias las he tenido gracias a la biología, así como algunas poco agradables. Pero gracias a todas ellas soy ahora quien soy y estoy aquí charlando contigo.

Y hablando de ti… ¿Qué te ha enseñado tu contacto con la biología y la universidad? ¿Has aprendido algo más que conocimientos técnicos? ¿Qué piensas de mi decálogo? ¿Qué añadirías o quitarías? Te espero en los comentarios o en cualquiera de las redes sociales. ¡Tu opinión es importante!

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