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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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¿Quién soy?

Biólogo, lector y curioso, siempre. Viajero, escritor y fotógrafo aficionado en los ratos libres. Y mientras tanto, ayudo a jóvenes biólogos en mi blog "El Bichólogo"

El 10º Congreso de la EOU paso a paso (II)

10/09/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Y aquí te traigo la segunda parte del post sobre mi experiencia en el Congreso de la EOU 2015. Hoy voy a hablar sobre los dos otros objetivos que me había propuesto: ponerme al día con los últimos conocimientos científicos y disfrutar al máximo, que es algo muy importante (¡y fácil!) durante un congreso.

10 Congreso EOU: la segunda parte de mi experiencia

La actualidad científica

Una de las principales funciones de los congresos es compartir los últimos adelantos y descubrimientos científicos. Es uno de los medios para transmitir el conocimiento más empleado por los científicos. La prueba está en la participación masiva de centenares de profesionales de la ciencia de todas partes del mundo. En este congreso acudieron 451 ponentes, pero no es de los más multitudinarios que existen.

Esta variedad no sólo geográfica, sino temática, hacen de los congresos científicos una excelente fuente de información para estar al día de los avances no sólo en tu campo sino en otros muchos que sólo conoces de refilón o que te resultan totalmente extraños, pero que pueden resultar igualmente interesantes.

¿Cómo se estructuró el congreso?

Cada congreso es un mundo, aunque a grandes rasgos todos tienen algún tipo de estructura en torno a charlas plenarias y otras sesiones paralelas. En el caso el congreso de la EOU ésta era la estructura:

1. Charlas plenarias

Suelen ser dadas por investigadores de renombre en su campo. Son charlas a las que acuden todos los asistentes al congreso. Suelen ser las de mayor duración y en las que más en profundidad se aborda el tema en cuestión. La temática dependerá mucho del congreso y del ponente, aunque suelen ser muy variadas entre sí y no guardar relación directa entre ellas (más allá de la ornitología en este caso :P).

Dada la gran afluencia de gente, las charlas plenarias tenían lugar en la sala principal del Salón de Congresos, ya que es la de mayor capacidad. Algunas de las que acudí fueron sobre el sistema olfativo de los petreles o la mortalidad y la sex ratio en aves, por ejemplo.

2. Simposios paralelos

Se impartían en diversas salas simultáneamente. Cada simposio tenía una temática general y estaba organizado por dos investigadores. Dichos organizadores invitaban a investigadores de dicho campo a que realizasen pequeñas presentaciones de sus últimos trabajos. Entre los que yo acudí hubo alguno sobre cómo afectaba el estrés de la vida en la ciudad a las aves o uno sobre la variación en rasgos morfológicos en el esperma de aves.

3. Sesiones orales

Aquí se englobaban todas las comunicaciones orales que habían sido aceptadas en el congreso. Se trataba de charlas breves organizadas en torno a una temática general: evolución, filogenia, parasitismo… Abundaban los jóvenes investigadores entre los ponentes, aunque también había investigadores de prestigio. Aquí todo el mundo tenía cabida, si bien cuestiones de espacio hacen que el comité científico tenga que ser muy selectivo con qué comunicaciones orales admiten.

4. Mesas redondas

Aquí una serie de investigadores exponen su opinión sobre un determinado tema, discuten y debaten y se favorece la participación de todo el mundo. Son, pues, muy entretenidas e interactivas. Yo asistí a alguna sobre secuenciación de genomas y filogenia de paseriformes o sobre el empleo de las redes sociales en la ornitología.

5. Pósters

Prácticamente todo el mundo que asiste a un congreso quiere llevar alguna comunicación oral, ya que son mucho más interesantes a nivel divulgativo y curricular. Sin embargo, como te dije antes, es imposible que todo el mundo pueda dar una charla. Así que la mayor parte de estas comunicaciones se realizan en forma de póster. En este congreso hubo centenares y centenares de pósters.

Pósters del congreso
Algunos de los pósters que me interesaron en el congreso. Una fotillo con el móvil y ya puedo releerlos en casa tranquilamente 🙂 ACTUALIZADO: Alejandra Toledo me ha proporcionado un link a su póster por si os interesa 😉

Aunque se dedicaban los descansos y algunas horas exclusivas para poder pasear entre ellos, era virtualmente imposible leerlos todos. Por tanto habrá muchos que ni tan siquiera leas más allá del título. O incluso ni eso, cuando son enormes mazacotes de texto. Porque hay de todo: algunos pósters brillantes y visualmente atractivos y otros que, sin menoscabar la calidad del trabajo, son absolutamente imposibles de digerir.

Lo bueno que tienen los pósters, como ya comenté en el anterior post, es que puedes comentarlos con el autor, lo que por un lado te permite extraerle mucha más información al póster que la que aparece escrita y por el otro puede dar pie a crear contactos con intereses comunes.

Aunque en muchas ocasiones lo autores realizan fotocopias en tamaño folio de los pósters, a mí me resulta mucho más fácil hacer fotos con el móvil a aquellos que me interesan y luego ir viéndolos tranquilamente en casa, frente al ordenador, ampliando todo lo que haga falta 😛

Ahora toca divertirse

Porque no todo es trabajo, y porque la ciencia puede ser también muy entretenida. En la sociedad está la imagen típica del científico serio, encerrado en su laboratorio, casi aislado del mundanal ruido, plenamente centrado en la ciencia. Pero nada más lejos de la realidad. Al menos a veces 😛

Algunas de las mejores conversaciones de ciencia las he tenido no ya en el departamento de la universidad o en la tanda de preguntas de alguna charla, sino en una terraza de algún bar acompañado de unas buenas cervecitas. Y es que disfrutar no está reñido con aprender 😉

Y como los organizadores de congresos son muy conscientes de eso, se ocuparon de preparar algunos eventos de índole más social:

1. Vino de bienvenida

Es muy común en los congresos que tras la ceremonia de apertura haya un pequeños refrigerio, que incluya algún vinito, refresco o cervecita y algo de picar. Esto no sólo es un detalle por parte de la organización del congreso, sino que además es el momento idóneo para ir saludando a amigos y conocidos a los que hace tiempo que no ves.

2. La comida

En este caso la tasa de inscripción incluía la comida en la misma sede del congreso. Esto no siempre es así y depende mucho de la organización. Pero estos momentos aprovechaba para comer con los colegas y compañeros de toda la vida o con esos incipientes contactos que estaba haciendo. Una buena forma de desconectar un rato de la ciencia «oficial» y pasar a la ciencia «de corrillo» 😛

3. El evento de «fledglings»

Aquí la organización se marcó un eventillo curioso para todos aquellos jóvenes investigadores que están comenzado su carrera investigadora. Prepararon una velada «turístico-festiva» en un pub con buena música, bebidas baratas y hasta un espectáculo de flamenco. No puedo comentaros qué tal fue, porque no pude pasarme. Pero por lo que me comentaron al día siguiente, mereció la pena la fiesta 😛

4. Salidas de birdwatching

También se prepararon diversas salidas por la geografía extremeña para avistar aves. De entre todas ellas la estrella era la vista al Parque Nacional de Monfragüe, paraíso del birdwatcher y del amante de las aves rapaces. Pero como yo había ido muchas veces, aproveché para visitar el Parque Natural del Tajo Internacional (con viajecito en barco por el río Tajo y vídeo de recuerdo incluido :P).

5. Cena de despedida

Todo tiene una final, y los congresos no son una excepción. En este caso tuvo lugar el jueves por la noche y fue estilo picoteo. Pero puedo decir que nunca he comido tanto jamón ibérico como en ella 😛 Un aporte de cervecillas, vinos y refrescos ad libitum, bandejas cargadas de tapas muy bien elaboradas y la compañía de amigos y colegas hizo de aquella cena una velada genial. Y muchos aún continuaron la fiesta cuando la cena hubo concluido 😉

Pero no sólo existen actos oficiales. También se organizan de forma más o menos espontáneas quedadas oficiosas para disfrutar de los rincones que encierra mi querida Badajoz. Como oriundo del lugar, a mí me toco organizar alguna que otra, y también participé de las que montaron otros:

  • Cañas: casi cada noche me tomaba alguna cervecilla con algunos de los asistentes al congreso. Cada día en un bar, los iba guiando en el descubrimiento de los placeres gastronómicos pacenses, como el jamón ibérico, el bacalao dorado (de origen portugés) o el secreto.
  • Pajareo por la ciudad: también organicé una improvisada salida para hacer birdwatching por la ciudad con tres amigos de fuera. Y fue todo un éxito: uno de ellos nos invitó a una cerveza porque había logrado ver por vez primera una garcilla cangrejera (Ardeola rallloides).
  • Comida post-simposio: los organizadores del simposio sobre esperma de aves que te comenté antes organizaron una improvisada comida en un bar cercano al congreso una vez terminado el simposio. Se habló de ciencia, se habló de fiesta y se comió y bebió a gusto. ¡E hice unos cuanto contactos interesantes!

Como ves, un congreso es mucho más que ciencia. Es un marco perfecto para aprender, para colaborar, para conocer gente y para crecer como científico. Es una oportunidad importante que todo biólogo debería aprovechar siempre que pueda. Y es una oportunidad que no debes perder tú 😉

Cena de clausura
Creo que nunca vi desfilar tantos platos de jamón como en esa cena. Y además yo estaba en un puesto privilegiado 😛

Me ha ocupado mucho tiempo, he tenido que preparar muchas cosas, pero desde luego no me arrepiento de nada. Ha sido una semana muy intensa pero muy bien aprovechada. Cumplí con todos los objetivos que me propuse y con mejores resultados de los que me esperaba. ¿Qué más se puede pedir? 😀

Y ahora, como siempre, te toca a ti. ¿Has estado alguna vez en un congreso? ¿Cómo resultó la experiencia? ¿Cómo lo aprovechaste? ¿Qué harías ahora si fuese a algún congreso que no hiciste en su momento? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: congreso, EOU, experiencia personal, trucos

El 10º Congreso de la EOU paso a paso

03/09/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Recientemente ha tenido lugar aquí en Badajoz el 10º Congreso de la European Ornithologists’ Union (EOU). Y, por supuesto, no he perdido la oportunidad de pasarme por allí 😉 Así que voy a contarte mi experiencia durante el tiempo que ha durado el congreso.

El Congreso de la EOU de 2015 paso a paso

Como resumir 5 días de congreso en un solo post es imposible lo dividiré en al menos un par de ellos, aunque podrían ser más, según lo mucho o poco que me enrolle 😛 Pero así al menos no se te atragantará un post de 5000 palabras y podrás llegar al final sin dormirte 😉 Hoy comenzaré hablándote sobre la preparación del congreso y sobre cómo llevé a cabo uno de mis objetivos principales en el mismo: hacer contactos.

Ya te he recomendado un artículo sobre cómo sacar el máximo provecho a un congreso del Bioblogo. Así que asumiré que ya conoces la teoría. Así pues voy a explicarte cómo lo he hecho yo en la práctica.

¿Por qué ir a este congreso?

Aunque desde que comencé en la empresa privada ha cambiado mucho mi área de trabajo, mi foco siempre ha sido la ornitología, y siempre he usado como modelo especies de aves, principalmente golondrina (Hirundo rustica) y avión común (Delichon urbicum). Además, también soy socio de la EOU (es gratis, por si os interesa :P).

Dado que el congreso tenía lugar en mi ciudad natal (que es donde vivo actualmente) no he tenido que preocuparme de antemano ni por el alojamiento (mi casa :P) ni por la manutención (todas las comidas estaban incluidas dentro del precio del congreso). Además, tuve la inmensa suerte de que el organizador del congreso era uno de mis directores de tesis, así que tenía información de primera mano sobre cómo iba a estar organizado, qué actividades extras habría así como algunos asistentes confirmados.

Y por si fuera poco, mucha gente que conocía, tanto contactos como amigos, me habían dicho que acudirían al congreso. Como ves, la situación era inmejorable. Tenía que ir sí o sí 😉

La preparación

En primer lugar tenía que aprovechar y alimentar el currículo con algún póster. Así que, tomando datos del último de los capítulos que escribí de mi tesis, realicé un póster y me inscribí en el congreso. Preparar un póster no es tan sencillo como pudiera parecer: hay que saber dar la información esencial de modo que sea fácilmente comprensible y tratando de que sea visualmente atractiva. Todo un arte, en el que estaba algo desentrenado. Pero creo que al final no salió del todo mal 🙂 (podéis echarle un vistazo y descargaros una copia aquí).

Después, una vez se hubo publicado la lista de todas las charlas, simposios, mesas redondas y presentaciones las pasé a mi calendario, para tenerlas siempre a mano y para que me fuesen sonando los títulos. Había multitud de cosas interesantes, aunque algunas se me solapaban. No fue fácil decidirme. De hecho, entrar o no a alguna charla fue decisión del último momento, dependiendo de lo que me apeteciese en ese instante o de quien entrase a esa charla. Porque el otro gran objetivo de este congreso era crear contactos y fortalecer los ya existentes (¡sobre todo estos!).

Calendario para el congreso
Un calendario detallado me ayudaba a organizarme con las múltiples charlas simultáneas con un sólo golpe de vista. Un rato de trabajo pasándolo todo y enormes facilidades durante 5 días 😉

Diseñando la estrategia

En principio, mi objetivos principales eran, por este orden, establecer contactos que me pudiesen facilitar el acceso a un post-doc (por si al final me decidiese a hacer uno en algún momento en el futuro), reencontrarme con antiguos amigos y conocidos del gremio, ponerme al día en el ámbito científico con los últimos descubrimientos y tendencias (especialmente en el tema del parasitismo y la competencia espermática en aves) y, por supuesto, pasarlo bien 😉 Y puedo decir que no se ha dado nada mal en ningún aspecto 😛

El networking

Aquí no he perdido el tiempo. Desde antes del congreso he mantenido contacto directo vía e-mail con algunos contactos y amigos que iban a asistir al Congreso. Siempre que me han solicitado ayuda o consejo he respondido para facilitarles en la medida el viaje, la estancia o incluso la impresión de los pósters. El hecho de ser oriundo del lugar ha sido clave para echar una manos a mis colegas y a que mis contactos tengan un buen recuerdo de mí (e incluso se pasen al grupo de los amigos :P).

Cuando hay más de cuatrocientas personas moviéndose de forma caótica de sala en sala, charlando en corrillos o haciendo colas para el café o la comida puede resultar complicado crear una estrategia eficiente para encontrarte con quien quieres. Sin embargo, esta aparente dificultad puede convertirse en una ventaja, si te dejas llevar mientras mantienes tu objetivo en mente.

Cómo es imposible predecir con quien te encontrarás, lo mejor es ir aprovechando las oportunidades que van surgiendo mientras tú mismo vas provocando otras. Así, siempre que me encontraba con algún conocido charlaba un rato aprovechando la pausa del café, el camino de una sala a otra o la hora de comer. ¿Pero cómo provocar las oportunidades? Aquí te propongo las que yo usé a lo largo del congreso:

1. El tiempo dedicado a los pósters

Durante este tiempo cada autor se supone que está junto a su póster, por si alguien tiene alguna duda o está interesado especialmente en el mismo. Esto hace que si tienes localizado el póster que te interesa es relativamente fácil encontrarte con su autor e iniciar una charla. Esto funciona muy bien con gente joven, como estudiantes de doctorado o post-docs.

Sin embargo, si aspiras un poco más, como investigadores de renombre, directores de departamento y gente de alta alcurnia científica, tus posibilidades de éxito aumentarán con las otras opciones, ya que todos este tipo de investigadores sólo suelen aparecer al final de la lista de autores, por lo que nunca suelen andar junto a él. Aunque siempre te lo puedes encontrar echando un ojo al resto de pósters, así que nunca se sabe 😉

2. La charla del ponente que te interesa

Si quieres conocer a alguien que da una charla en el congreso, lo mejor es acudir a su exposición. Normalmente, tras la tanda de preguntas del público, la mayor parte de la gente se irá a la siguiente charla, descanso o comida. Pero tú no. Tú permanecerás al pie del cañón, respirarás hondo, y te encaminarás hacia el escenario.

Charla de Josep del Hoyo
Tras una interesante charla sobre la metodología empleada para la creación del primer tomo del Illustrated Checklist of the Birds of the World, y tras unos momentos de duda y nervios, me aproximé a Josep del Hoyo, me presenté, le estreché la mano y hablé brevemente con él. Fue extremadamente amable y atento y cuando le hablé del blog y de la posibilidad de entrevistarle, accedió enseguida. Así que, tras la presentación y darme su contacto, me alejé para que atendiese al resto de personas que querían hablar con él

A todos los ponentes les gusta hablar de su trabajo. Así que estarán encantados de atenderte (salvo que anden con prisas o estén ocupados). Acércate con decisión, espera a que esté libre, sin importunar e interrumpir, preséntate, salúdale, dale la enhorabuena por su charla, cuéntale lo mucho que te interesa su trabajo y, a partir de ahí, ya depende de ti y de tu retórica. No seas pedante, no seas pelota, no seas pesado. Sé tú mismo 😉

Si eres estudiante o incluso si eres un doctorando, nadie va a presuponer que lo sabes todo, así que no te preocupes. Relájate y disfruta de la conversación. Y, sobre todo, intenta encontrar una vía con la que mantener el contacto posteriormente. La mayor parte de estos científicos son gente ocupada y son gente con la que mucha otra gente quiere hablar. Normalmente no podrá charlar contigo mucho tiempo en ese instante. Pero siempre puedes pedirle su correo electrónico para comentarle con más tranquilidad algunas dudas que te hayan surgido durante la charla.

Ya está dado el primer paso. Ahora sólo te queda aprovechar alguna otra ocasión durante el congreso para volver a «encontrarte» con él 😛 Pero no fuerces las cosas. La línea que separa al individuo entusiasta de un acosador puede ser muy difusa y delgada 😛

3. Las charlas  a las que asistirá

Conociendo su área de estudio, las especies con las que trabaja y algo sobre sus intereses no te será muy difícil adivinar a qué charlas del programa puede ir. Además, si quieres trabajar con esa persona es de suponer que tendrás numerosos intereses científicos comunes, así que no te supondrá un problema asistir a esas charlas 😉

Además, yo suelo aprovechar los congresos para ir también a charlas poco o nada relacionadas con lo que hago normalmente, abriendo así un poco mi campo a ideas nuevas, a gente nueva y otros enfoques. Esto puede ser no sólo enriquecedor a nivel personal, sino también muy útil de cara a tus proyectos. A veces estamos tan encerrados en nuestro propio trabajo que los árboles no nos dejan ver el bosque.

Una vez en la charla no vas a poder hablar mucho con tu contacto, pero la tanda de preguntas pueden provocar un buen escenario para iniciar un intercambio de opiniones que normalmente se continúa después de la charla. Y aunque no sea así, ese momento tras la finalización es perfecto para comentar la exposición con otros los asistentes ¡Aprovéchalo!

4. Participa en TODO

Y cuando digo todo, es todo. Si hay algún evento paralelo al congreso, participa; si hay alguna excursión de mano de la organización del congreso, acude; si unos cuantos preparan una salida por su cuenta, ve. Y si para ello hay que saltarse alguna ponencia o algún simposio, no lo dudes y hazlo 😉

Yo me apunté a las excursiones, donde estuve charlando con varias personas: interesándome por su trabajo y contestando a sus preguntas sobre el mío. ¡Y viendo bichos! Tampoco perdí oportunidad de irme a tomar algunas cervezas cuando surgió la oportunidad, incluso a costa de alguna charla poco interesante, especialmente el día que de la presentación del congreso. Estos momentos de ocio/diversión son grandes oportunidades de fortalecer un contacto y, por qué no, establecer una buena amistad 😉

Unas cervecillas
En España se suele decir que los grandes negocios siempre se cierran en los bares y no en las oficinas. Y así ocurre con frecuencia con los contactos. Pocas cosas unen más que pasar un buen rato con unas cervezas fresquitas, especialmente cuando el calor aprieta 😉

Durante estos días he tenido la oportunidad de pasar mucho tiempo con un par de investigadores con los que he trabado buena amistad. Hemos charlado mucho, tomado algunas cervezas y nos hemos ido a hacer un poco de birdwatching por los maravillosos rincones de Badajoz. Y he de decir que estoy muy contento de haber aprovechado esta oportunidad.

No sé si conseguiré un post-doc o no (ni siquiera estoy seguro de si lo quiero) pero desde luego he establecido contactos que me serán muy útiles no sólo a nivel profesional sino personal. También he conocido a gente muy interesante, me lo he pasado muy bien y ha sido todo un placer volver a encontrarme con colegas que hacía años que no veía y de los que sólo sabía algo a través de sus perfiles sociales. En este punto no puedo estar más satisfecho. El objetivo del networking se ha cumplido con creces 🙂

Y por hoy esto es todo. El próximo día te contaré cómo fue a nivel científico el congreso y algunas de las actividades que hicieron que fuese una vivencia genial no sólo a nivel profesional sino personal. Pero ahora te toca a ti. ¿Cuál ha sido tu experiencia en la búsqueda de contactos durante un congreso? Cuál es tu técnica? Te espero en los comentarios 😉

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Un día de técnico de investigación en Suecia

20/08/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Ya te comenté que la de técnico de campo es una de las posibles salidas laborales que tiene nuestra carrera. En nuestro país, dado el tejido investigador y la precariedad del trabajo científico, es casi imposible vivir de técnico de investigación, ya que suelen ser puestos temporales asociados a proyectos.

Mi experiencia como asistente de campo en un proyecto en la isla de Öland (Suecia)

Sin embargo, en otros países es una opción totalmente válida. En cualquier caso, siempre es una buena opción para sacarte algún dinero, adquirir experiencia y trabajar en el ámbito de la investigación sin el compromiso que conlleva una tesis doctoral y la posterior carrera académica.

Así que hoy te voy a contar mi experiencia como técnico de investigación en la isla sueca de Öland: cómo conseguí el trabajo, en qué consistía y cómo lo aproveché en todos los aspectos.

La entrevista

Una vez más, los contactos tuvieron un papel fundamental a la hora de conseguir el trabajo. Mi colega el Bioblogo me comentó que se iba un mes a Öland (que por aquel entonces no sabía ni donde estaba). Pagaban bien, mucho trabajo de campo y era con pajarillos, un estudio a largo plazo de las poblaciones de papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) y collarino (F. albicollis) que la Universidad de Uppsala estaba monitorizando desde hacía varios años dentro del proyecto Flycatcher.

Como no podía pintar mejor, le dije que si había hueco y me presentó por correo electrónico a la encargada de la contratación. Algo de charla sobre mi experiencia, mi currículo en pdf y ya tenía una entrevista por Skype apalabrada. Menos mal que siempre me gustó el inglés y lo practico siempre que puedo, porque la entrevista era en el idioma de Shakespeare, a pesar de que la chica era canadiense y yo español 😛

Me explicó en qué consistiría el trabajo: revisar varios centenares de cajas nidos, hacer algunos experimentos comportamentales, anillar pollos de papamoscas de ambas especies y quizás tomarles muestras de sangre. Algo para lo que yo, como me dijeron, estaba sobrecualificado. Pero pagaban muy bien (viaje, estancia y vacuna incluidos) y yo estaba en paro y deseando viajar, así que el combo era perfecto para los siguientes dos meses.

Preparando el viaje

On the road
Hay que ver lo que me gusta un viaje, sea donde sea. La foto la tomé (de copiloto) mientras cruzábamos desde la isla de Öland al continente por medio del puente que los une

Una de las primeras cosas que hice fue enterarme de qué estaban trabajando. Durante la entrevista y posteriores emails organizativos les pregunté si podrían enviarme algunos papers relacionados con lo que estaban haciendo allí. Ya que iba a estar trabajando en un proyecto, aunque fuera de técnico, quería saber qué se cocía. Siempre que puedas, prepárate para cualquier trabajo. El interés y la iniciativa siempre son muy bien valorados por los jefes 😉

Después tuve que pasarme a hacer algunas compras, pues dado que el trabajo se realizaría entre los meses de abril a junio en Suecia, la temperatura podría ser fresca, especialmente a primeras horas de la mañana. Así que renové algo del equipo que siempre suelo utilizar para ir al campo. También me puse la vacuna contra la encefalitis centroeuropea, pues Öland está en el límite de distribución y la isla está llena de garrapatas, el principal vector de la enfermedad. Así que no era plan de correr riesgos 😉 Ah, y también me llevé una buena provisión de repelente de mosquitos, que allí son como vampiros sedientos de sangre 😛

El trabajo propiamente dicho

Mis actividades eran tan entretenidas y variadas como agotadoras. Las jornadas de campo eran extenuantes y maratonianas. En ocasiones teníamos que levantarnos a las 3 o las 4 de la madrugada y trabajábamos hasta por la tarde. Sin embargo, pocas veces me sentí realmente cansado. Es más, alguna vez incluso me mandaron a la cama a descansar, aunque por mí hubiese seguido un rato más anillando pollos o capturando adultos 😛

No sólo me encargaba de las labores típicaseso sino que, dado que tenía mucha experiencia  tomando muestras de sangre y manipulando paseriformes, estuve colaborando activamente en un estudio sobre respuesta al estrés, que requería una rápida manipulación y toma de sangre de los individuos en el menor tiempo posible (batí el record de tiempo mínimo de manejo de esa temporada… dos veces :P).

Además, había que tomar una muestra de sangre justo después de la captura y otra transcurrido un tiempo, así que debíamos extraer sangre de ambas alas. El hecho de ser zurdo se convirtió en una inesperada ventaja, puesto que cuando teníamos varios animales a la vez, nos los intercambiábamos para así poder sacar siempre sangre con la mano buena 😛 Las muestras se tomaban mediante una pequeña punción en la vena braquial y se almacenaban en tarjetas FTA, preparadas al efecto. Esto requiere una menor cantidad de sangre y son más fáciles de guardar y preservar que los eppendorfs.

Caja-nido en medio del bosque
Encontrar estas cajas-nido no era sencillo, especialmente al principio. Estaban colocas en filas más o menos ordenadas, pero los bosques eran muy cerrados, y aunque llevábamos mapas con la localización aproximada de las cajas, muchas estaban caídas, movidas o, simplemente, eran difíciles de localizar. Es facilísimo desorientarse en un bosque denso, donde todos los árboles parecen iguales.

Buena parte del tiempo lo dedicábamos a la revisión periódica de las cajas nidos. Por toda la isla había repartidas varios grupos de cajas nidos (miles de ellas). Nos dividíamos el terreno entre todos y teníamos que abrir cada caja, anotar si estaba habitada o no, si el nido estaba en construcción, el tipo de nido (si era de nuestras especies objetivo o no) y, una vez comenzada la reproducción, el número de huevos y, en su caso, el número de pollos eclosionados. Para evitar molestias innecesarias a las aves, una vez iniciada la reproducción, se minizaban las visitas a dichos nidos, de modo que pudiésemos conseguir la fecha de eclosión, y el número de pollos con el menor número de visitas posibles.

Una vez que los pollos habían alcanzado edad suficiente les colocábamos una anilla metálica numerada y tomábamos algunas medidas corporales y una pequeña muestra de sangre. Todo con el máximo cuidado y con la menor manipulación posible, ya que los pollos son mucho más delicados que los adultos. Cuando estaba previsto, también se intercambiaban pollos entre nidos para realizar estudios de cross-fostering.

De vez en cuando teníamos que hacer una serie de estudios comportamentales, que básicamente consistían en colocar junto al nido modelos en madera de machos de la misma o de distinta especie junto a un reclamo grabado, para ver las reacciones del dueño del nido. Para ello disponíamos una cámara sobre un trípode y la dejábamos grabando durante un tiempo determinado. También se llevaron a cabo otros experimentos con modelos de depredadores o con elementos extraños (como un pez de colores e incluso un pitufo), para tratar de determinar qué es lo que disparaba la respuesta agresiva del dueño del nido.

Material para anillar pollos
Así distribuía mi «oficina portátil» allá donde tuviese que anillar pollos. Desde bolsas de cartón rellenas de algodón a modo de nido provisional, hasta alicates, agujas para sangre, tarjetas de muestras, ristras de anillas y un botecito para meter las agujas y capilares usados 😛 Un equipo de lo más completo 😉

Finalmente, también se capturaban los adultos, se tomaban toda una batería de medidas corporales, se sexaban, se les tomaba una muestra de sangre y se averiguaba a qué nido pertenecían, de modo que se pudiese asignar a cada pollo cuáles eran sus padres y en qué nido se había desarrollado. Una completísima y valiosa base de datos que también teníamos que ir alimentando diariamente con los resultados obtenidos esa misma jornada, de modo que no se perdiese dato alguno.

Tiempo para el ocio

Pero no sólo de trabajo vive el técnico de campo. Al final siempre hay tiempo para todo. Empezando por las cenas, que íbamos preparando por parejas, con variedades veganas y vegetarianas (la verdad es que comíamos poquísima carne). ¡Qué buenas cenas!

Leyendo al sol
Hasta en plena temporada de campo siempre había un rato para sentarse al sol y leer un poco 😉

También tuve la oportunidad de salir a hacer algo de birdwatching, pues algunos de los que pasaron por allí esos dos meses eran auténticos expertos en el reconocimiento de aves. Durante el tiempo que estuve en Öland, mi lista de aves avistadas creció como la espuma con algunos ejemplares que es imposible ver en España. Con frecuencia, una vez acabado el trabajo de campo y antes de que se echase la noche, salíamos a disfrutar de la variada avifauna, ya que Öland es una zona privilegiada, donde birdwatchers de todo el mundo se reúnen para ver aves en paso. Aunque también pude disfrutar de las focas que se veían en el extremo sur de la isla, en el observatorio de aves de Ottenby. ¡Y hasta vi un alce, que no son raros en Öland!

También visité algunas restos que atestiguan el pasado vikingo de la isla, como las Astillas de Odín. O el impresionante bosque de los trolls, situado en la parte norte de la isla. Un bosque milenario donde uno no se extraña de que surgiesen todas aquellas leyendas que pueblan la mitología nórdica. Un lugar prácticamente mágico.

Campo de amapolas
Una de las estampas típicas de Öland, los molinos de viento. Y cuando florecían las amapolas los campos estaba espectaculares 😉

¿Qué me traje de Öland? Pues una experiencia inolvidable a nivel personal y curricular, algunos buenos amigos, un puñado de buenas fotos, algo de dinero en el bolsillo y muchas historias que contar. A algunos de estos amigos seguramente los veré pronto con motivo del European Ornithologist Union 2015 aquí en mi tierra. ¿Qué más se le puede pedir a un trabajo? 😉

Ahora te toca a ti contarnos cuál ha sido tu experiencia como técnico de campo 😉 ¿Has probado alguna vez esta salida laboral? ¿Qué te ha parecido? ¿Trabajaste en España o en extranjero? ¡Te espero en los comentarios o por las redes sociales!

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Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: salida laboral, Suecia, técnico de campo, técnico de investigación, trabajo de campo

¿Qué es una estancia breve y por qué desearás hacer una tras leer este post?

05/08/2015 by Bichólogo 33 comentarios

Hoy voy a hablar un poco de las estancias breves: qué son, para qué sirven y cómo afectan a tu trayectoria profesional. Y os hablaré un poco, a modo de ejemplo, de algunas de las estancias que yo he realizado. Si eres investigador, estás planteándolo o si tienes en mente una tesis doctoral presente o futura, este post te va a interesar especialmente 😉

¿Por qué son importantes las estancias breves para el investigador?

¿Qué es una estancia breve?

Hoy en día hay dos grandes valores con los que debes engalanar tu currículo si te quieres dedicar a la investigación: las publicaciones y las estancias breves. Sin ellas no eres nadie en el mundo de la ciencia. Deben ser una prioridad para ti, si te quieres dedicar a esto. Las publicaciones hablan sobre tu trabajo; las estancias breves sobre tu preparación, lo bien relacionado que estás, tu interés por aprender y tu habilidad para trabajar e integrarte con distintos equipos.

Las estancias breves son estadías cortas de duración variable en la que el investigador, o sea tú ;), pasa a formar parte del grupo de investigación anfitrión de manera puntual durante ese período de tiempo. Esto es muy común durante la tesis, cuando se emplean estas estancias breves en aprender nuevas metodologías para aplicar en el desarrollo de la tesis. Estas estancias suelen subvencionarse con becas y no van asociadas a contratos. Son colaboraciones.

¿Para qué sirven?

Pues como ya te he comentado, son muy útiles para aprender nuevas metodologías o usar equipamientos que no están presentes en el centro al que estés adscrito. Pero las posibilidades que te ofrece una estancia breve van mucho más allá:

1. Nuevas formas de trabajar

Como se suele decir, cada maestrillo tiene su librillo. La metodología de trabajo no es igual en un laboratorio que en otro, o en distintas universidades. Así que, si existe este tipo de variación «local» imagina como puede cambiar todo a nivel internacionales. Desde la forma de organizarse hasta como cambia una metodología y la forma de aplicarla de un sitio a otro puede variar de forma drástica. Aprende de la forma de trabajar de otros e integra lo más importante en tu propio flujo de trabajo 😉

2. Publicaciones

Publicar es fundamental, ya lo sabes. Pero el hecho de publicar con gente distinta a tu propio grupo de investigación es muy interesante. Te da más caché, puedes explorar nuevos temas o ramas que desconocías y te abre puertas a futuras publicaciones y colaboraciones. Todo son ventajas.

3. Practicar idiomas

Si la estancia tiene lugar en un centro extranjero… ¿qué mejor oportunidad para lanzarte a aprender el idioma? Ya sabes que, a nivel científico, el inglés es fundamental. Así que debes practicar y mejorarlo en toda ocasión que lo permita. Pero si además tienes la opción de aprender el idioma local y te sobra algo de tiempo (lo cual no es demasiado común :P), mejor aún. Aprovecha todas las oportunidades de aprender una lengua. Incluso simplemente chapurrear otro idioma puede marcar la diferencia en algunas ofertas laborales.

4. Networking

Sí, sé que me repito, pero nunca me cansaré de insistirte en la importancia de hacer contactos profesionales. [Tweet «Las estancias breves ofrecen un marco incomparable para conocer a profesionales de tu sector«].

Un apretón de manos
Las estancias son unas de las mejores formas de establecer sólidos contactos e incluso buenas amistades

Las oportunidades son inmensas. Al entrar dentro de un grupo de investigación conoces por fuerza a mucha gente. Debes convivir con ellos día a día, así que, de forma natural, los vas conociendo. E incluso vas haciendo amistades. Además, cuanta más gente conozcas, más fácil será integrarte, aprender y, por supuesto, pasarlo bien. Que no sólo de ciencia vive el bichólogo 😉

5. Viajar

Ya sabes que me encanta viajar. Es mi pasión. Y algunos de los mejores viajes los he hecho gracias a las estancias breves. Es verdad que el destino no deberías elegirlo sólo por el lugar en sí, pero ya que vas a un determinado sitio, lo mejor es aprovechar al máximo ese viaje, sea donde sea. Conoce la ciudad donde te mueves. Empápate de su cultura. Mueves por los alrededores, visita monumentos, parques nacionales. Prueba la comida típica (otra de mis actividades favoritas en las estancias breves :P). Allá donde fueres, haz lo que vieres 😉

¿Cómo las consigo?

En España, algunas becas predoctorales llevan aparejadas becas de movilidad. Estas becas te permiten realizar una estancia breve sin tener que empeñar tu casa 😛 Las condiciones varían mucho, pero suelen ofrecer una cantidad de dinero diaria más una bolsa de viajes. Ambas cantidades variarán en función de si la estancia es en España o si es en el extranjero.

Para poder solicitar esa beca suele ser preciso contar con una invitación de alguien en el centro donde se va a realizar la estancia, que será la persona que tutorice tu estancia. Esto puede echar atrás a más de uno, pero no te preocupes, no es tan fiero el león como lo pintan jeje. Yo he realizado tres estancias breves y nunca me pusieron el menor problema. Simplemente escribí a las personas en cuyo trabajo estaba interesado y les dije que quería realizar una estancia breve con ellos. Ninguno me puso el menor problema.

También puede ocurrir que, sin necesidad de beca, alguien interesado en tu trabajo o gracias a pasadas colaboraciones pueda invitarte a realizar una estancia breve en su centro. En este caso probablemente tengas que rascarte un poco el bolsillo y pagar parte de la estancia. Establece claramente las condiciones previamente. En general, si te invitan, el centro receptor suele proporcionarte alojamiento y pagarte el viaje, aunque todo depende del presupuesto y la buena voluntad disponibles por parte de tu anfitrión.

Mi experiencia

Yo he realizado, entre otras, una estancia breve en el Museo de Historia Natural de Oslo en 2011. El objetivo era aprender a hacer análisis morfométricos de espermatozoides, pues en mi laboratorio teníamos un microscopio preparado para ello pero no había nadie que tuviese experiencia en ese campo.

Así que, durante dos meses,  analicé unas muestras de esperma de aves que traje de España y varias muestras que pertenecían al museo, y escribimos un artículo al respecto. Al año siguiente, cuando yo ya hacía bastante tiempo que había vuelto a España, recibieron más muestras y, dado que yo había analizado las anteriores, me ofrecieron volver de nuevo para encargarme de éstas.

Mesa de trabajo con muestras de esperma de aves
Todo listo para analizar unas cuantas muestras de esperma. Por raro (y ordenado) que parezca, esa era mi mesa de trabajo 😛

Aunque no me pagaban un sueldo, sí que cubrieron el alojamiento y los billetes de avión. Invertí mi dinero, sí, pues tenía que pagarme yo la comida, pero afiancé buenos contactos y conseguí una nueva publicación. Y por azares del destino, gracias a esta última publicación fui invitado a pasar una semana en la Universidad de Bielefeld (Alemania). Que a su vez ha hecho surgir nuevas oportunidades y colaboraciones.

Como ves, algo aparentemente simple, como aprender una determinada técnica, puede dar lugar a caminos y conexiones insospechadas. Por esa razón, si tienes la oportunidad de realizar alguna estancia en algún centro (extranjero o nacional) distinto al tuyo, no lo dudes. Hazla. Y aprovecha al máximo. Intenta conocer al mayor número de personas, haz amigos, aprende todo lo que puedas, no sólo aquello que has ido a estudiar, colabora  con la gente y, sobre todo, disfruta.

No sólo es importante divertirse con el trabajo que haces, sino también con la ciudad en la que estés, con los compañeros de trabajo, con el entorno natural… Pues la experiencia de una estancia breve no es sólo a nivel académico, sino también personal. Por ejemplo, durante otra de mis estancias, en la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería, logré subir al Mulhacén, el pico más alto de la Península Ibérica, con unos compañeros. Y también descubrí los deliciosos placeres culinarios de algunos bares de tapas de la ciudad, así como el maravilloso paisaje del Cabo de Gata. Siempre hay muchas cosas que hacer más allá de la ciencia, estés donde estés 😉

Ahora te toca a ti ;) ¿Has estado en alguna estancia breve? ¿Piensas realizar alguna? ¿Cómo funcionan en tu país? Estoy deseando leerte en los comentarios o por las redes sociales 🙂

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: doctorado, estancias breves, investigación, viajes

Elige tus prismáticos para bichear con esta guía

30/07/2015 by Bichólogo 10 comentarios

Todo buen bichólogo que se precie no puede hablar de preparar una salida de campo y no incluir los prismáticos. Es un elemento fundamental del equipo sin el que te perderás muchas, muchas cosas. Es tal la importancia que le doy a los prismáticos que siempre llevo un par en el coche. De hecho, ahora mismo, llevo unos pequeños de 8×20 (de techo) y unos 12×50 muy antiguos de porro (ambos los he ido «heredando» jeje).

Descubre cómo elegir tus nuevos binoculares

Además, como todo material óptico, no resulta nada barato, por lo que es fundamental elegir bien los prismáticos. A nadie le gusta hacer una mala inversión de su dinero, por eso debes buscar un modelo que se adecue a tus necesidades y, por supuesto, a tu presupuesto.

Los prismáticos se componen principalmente de dos juego de lentes (oculares y objetivos) y los prismas, que guían la luz que entra por las lentes objetivo hasta las lentes oculares. Su funcionamiento básico es bien simple, como ves. Pero hay un montón de detalles que pueden cambiar totalmente la experiencia de asomarse a uno de estos cacharros 😉

A continuación voy a hablaros de algunas características que es necesario tener en cuenta a la hora de decantarse por un modelo o marca. Y después os daré mi opinión. Vaya por delante que no soy ningún experto en prismáticos, sólo me baso en mi experiencia personal.

Tamaño

Aunque mucha gente no lo tiene en cuenta, para mí sí que es una característica importante. Yo ando todo el día de aquí para allá, viajando por la geografía española y el extranjero y los prismáticos son parte indispensable de mi equipaje. Así que me interesa que ocupen el menor espacio posible. Durante años cargué unos enormes prismáticos de porro 12×50 y ahora que me he acostumbrado a mis pequeños prismáticos de techo 8×42 no los cambio por nada 😛

 Tipo y disposición de prisma

Por lo general son mejores los prismas de vidrio frente a los de plástico, aunque son más caros. Según el tipo de vidrio son BAK-7 o BAK-4, en función de los elementos. Por lo que he oído, se suele recomendar los BAK-4 ya que dan mayor calidad de imagen. Son los que yo uso.

Existen dos clases de prismáticos en función la colocación de los prismas:

1. Prismáticos de porro:

Son los tradicionales, que tienen el prisma en posición no lineal, lo que les da esa forma característica mucho más ancha por los objetivos que por los oculares. Este tipo de prismáticos es más económico pero también más grandes y pesados que sus equivalentes de techo.

2. Prismáticos de techo:

Tiene colocado el prisma en línea con las lentes, lo que permite una mayor reducción de tamaño y peso, así como un aspecto más compacto. Estos son, sin duda, mis favoritos, si bien dicen que los de porro dan mayor profundidad de campo (lo cual, para mí, no es muy importante).

Aumentos y tamaño de lente

Los prismáticos normalmente vienen designado con un par de números separados por una x (8×42 si uso los míos como ejemplo). Este primer número son los aumentos. En este caso significa que al mirar por el prismático veo las cosas como si estuviesen 8 veces más cerca.

Cuanto mayor es el aumento, mayor es el acercamiento. Sin embargo, se incrementa también la distancia mínima de enfoque y se reduce el ángulo de visión (el espacio a 1000 m de distancia que podemos abarcar con los prismáticos). La distancia mínima de enfoque es fundamental en zonas boscosas, mientras que para observaciones lejanas en zonas abiertas, como en el caso de aves estepáricas o acuáticas, no es tan importante.

Prismáticos de prisma de porro

Llamados así por el inventor de este tipo de prisma, el ingeniero Ignazio Porro

El segundo número es el tamaño en milímetros de la lente objetivo. Esto está también relacionado con el tamaño de los prismáticos, pues unos con una lente de 50 mm será forzosamente más grande que unos con una lente de 35mm. Además, cuanto mayor sea la lente objetivo, mayor cantidad de luz entrará y más nítida podremos ver la imagen. La luminosidad relativa se obtiene dividiendo el tamaño de la lente por el número de aumentos. En mi ejemplo sería 5.25 A partir de 4 se suelen considerar prismáticos luminosos. La luminosidad es especialmente importante durante las observaciones con poca luz, como al amanecer o al atardecer.

El valor de pupila de salida (que también viene determinado por los aumentos y el tamaño de lente) es el tamaño del haz de luz que se forma cuando la imagen está enfocada. Está directamente relacionado con otro parámetro llamado alivio del ojo, que es la distancia a la que la pupila de salida tiene el tamaño de nuestra pupila, de modo que la imagen resultante la cubra por completo. Normalmente a partir de 1 cm es suficiente, si bien las personas con gafas requieren al menos 1,5 cm. Para ello, muchos oculares de prismáticos pueden variar esta distancia gracias a pestañas de goma que se pueden doblar o a que los oculares se pueden enroscar y desenroscar para cambiar esta distancia y poder ser usado con gafas.

En la mayor parte de los casos los prismáticos cuentan con un corrector de dioptrías: uno de los oculares puede regularse individualmente para adaptarlo a las distintas dioptrías del ojo. Primero enfocas con el ocular fijo, cerrando el otro ojo y una vez obtienes la imagen nítida, enfocas con ocular móvil. El número de dioptrías al que se puede adaptar depende de cada modelo.

El cuerpo

Con esto me refiero a la montura de los prismáticos, a cómo están hechos. Personalmente, me gustan que sean resistentes y estén recubiertos de goma, de modo que no resbalen. Es extremadamente útil que sean impermeables y que no se empañen las lentes. Para ello el cuerpo suele estar relleno de nitrógeno o argón. Cuando estás en el campo es fácil que llueva, haga niebla, se pueden caer en un charco, al río… Y no vas a querer que tu preciosa inversión en material óptico se arruine. Siempre es mejor que sean a prueba de agua (waterproof) que resistentes a ella (water resistant).

Transporte

Normalmente todos los prismáticos suelen venir con una correa y una funda de transporte. La correa, cuanto más cómoda y ancha mejor, especialmente si es un prismático pesado. Sin embargo a mí me gustan más los arneses, porque hacen que el prismático no se mueva tanto, esté accesible y el peso se reparta por los hombros en vez de por el cuello. Por contra es muy incómodo si llevas alguna chaqueta y por clima te la tienes que andar poniendo o quitando, ya que va encima de la ropa. Además hace casi imposible que puedas pasarle los prismáticos en un momento dado a alguien que no lleva.

Si andas en zonas con pendiente te acordarás del arnés cada vez que los prismáticos  se balanceen y te golpeen el estómago con malicia 😛 Por si fuera poco, si estás cansado de ser tú siempre el que tiene que pasar los prismáticos a la gente el arnés es la excusa perfecta para que otro sea el donante de prismáticos 😉

Mi consejo

Aún se podría hablar de más características, como el tratamiento de las lentes, y un montón de detalles técnicos. Pero como realmente no los tengo nunca en cuenta a la hora elegir los prismáticos los he omitido. Al igual que ocurre con el mundo de las cámaras fotográficas, hay una cierta obsesión por los características y pequeñísimos detalles que raya lo absurdo, ya que no aportan una diferencia significativa de calidad en comparación con el aumento de precio.

Mis prismáticos :P

Mis pequeños prismáticos equipados con el arnés. Una excelente inversión 😉 Van conmigo cada vez que me asomo al campo 😛

Para mí los modelos más polivalentes son los prismáticos de techo 8×42 o 10×50. Yo estoy encantado con los míos, unos Focus Ultima/C 8×42. Me costaron unos 240 euros en Suecia pero ha sido una gran inversión. Muy luminosos, con buena visibilidad aún con poca luz. Son resistentes al agua y a la niebla. Y ya se han llevado algún golpe y como si nada 😛 También los que le regalé a mi novia están geniales y tienen características similares por un precio algo menor:  ​Opticron T3 Trailfinder 8×42. Perfectos como gama de entrada, para meterte en el mundillo de la observación de fauna.

Sin embargo, estos dos modelos son buenos para mis necesidades personales. Lo que tienes que plantearte antes de la compra es cuáles son las tuyas. Si vas a usarlos en zonas abiertas, vete a los 12x (aunque necesitarás buen pulso ;)). Si requieres una mayor luminosidad porque casi siempre vas a trabajar al amanecer o en horas crepusculares lánzate a por unas lentes objetivo mayores. Si quieres lo mejor de lo mejor, con una garantía de por vida, compra unos Swarowski.

Pero una cosa te digo… No te obsesiones con la calidad extrema. Sí, los Swarowski son geniales, pero con muchísimo menos dinero puedes obtener unos buenos prismáticos que te van a resultar perfectamente útiles y funcionales. Por algo menos de 200€ ya hay buenos prismáticos para iniciarte. A no ser que los vayas a usar profesionalmente y que necesites una asombrosa calidad de imagen, un nivel de detalle extremo y una altísima luminosidad (que casi nunca es así) no son necesarios unos prismáticos de alta gama. Ahora, si te los puedes permitir, ¡adelante! Y si te sobra el dinero y también me quieres regalar unos Swarowski a mí, yo encantado 😛 😛

Hasta aquí llega esta pequeña guía. Espero que te sirva si estás pensando en comprar unos prismáticos o renovar los que ya tienes. ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Hay alguna característica que añadirías como importante? ¿Alguna que quitarías? Te espero en lo comentarios. Seguro que tu experiencia y tu opinión nos pueden resultar muy útiles a todos.

NOTA: como siempre, algunos links son de afiliados y me llevo una pequeña comisión por compra. Yo sólo recomiendo productos que me gustan y he probado 😉 Además, puedes comprarlos en cualquier otra tienda o entrando directamente en la web 😉

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Publicado en: Equipamiento Etiquetado como: birdwatching, guía, material, prismáticos

El mejor material para una salida de campo

27/07/2015 by Bichólogo 12 comentarios

Varios de vosotros me habéis preguntado cuál es material necesario para ir al campo. Como siempre, yo os voy a contar lo que yo uso y cómo lo uso. Pero para gustos, los colores. Ya sabéis que lo importante es que vosotros estéis cómodos con vuestro equipo 😉

Mi material recomendado para ir al campo

El objetivo

Antes de elegir lo que nos vamos a llevar debemos saber qué es lo que vamos a hacer. No es lo mismo salir por tu cuenta a ver bichos, dando un paseo por un parque, por el río de tu ciudad o por los alrededores que ir con un objetivo en concreto: encontrar tal animal o planta, hacer un censo, salir a anillar o preparar cámaras de fototrampeo.

También es muy importante tener en cuenta la climatología. Si vas a ir a zonas de media o alta montaña lleva siempre algo de abrigo, ya que el tiempo puede cambiar a gran velocidad, incluso en verano. Si es una zona húmeda, lleva también equipo para el agua. Y si vas a estar en algún área aislada nunca está de más un pequeño botiquín ;).

Preparándote para salir

Es interesante que conozcas la zona por la que te vas a mover. Si no has estado nunca, siempre puedes echar un vistazo al área desde Google Maps (o similares) o usar mapas cartográficos tradicionales 😉 Si es verano es importante usar algún tipo de protección slar. Aunque pienses que no es tan importante o que ya estás suficientemente moreno usa alguna crema protectora. Tu piel te lo agradecerá.

La mochila

Siempre es bueno llevar una pequeña mochila para acarrear algunos bártulos imprescindibles. ¿Qué suelo llevar yo en ella? Pues un poco de todo. Dependiendo de la duración de la salida es fundamental llevar agua suficiente. Y también comida, que pocas veces un bocadillo sabe tan delicioso como en medio del campo 😉

Mi guía de aves viene conmigo allá donde voy, incluso si no es una salida específica para avistar pájaros. Además meto siempre una navaja, algo de ropa de recambio (en caso de caídas al río, charcos, peleas con una zarza… :P), una libreta para notas con un bolígrafo y un lápiz. Si hay posibilidad de que me pille la noche suelo llevar también una linterna frontal y algunas pilas de repuesto (de hecho, suele ir siempre en la mochila). La navaja para mí es una herramienta fundamental. No sólo porque me encantan los embutidos y no suelo llevarlos en lonchas, sino porque te puede sacar de un buen apuro. Antes solía ir con una navaja multiusos que traía un sacacorchos, una pequeña sierra y la hoja de la navaja. Pero hace poco me regalaron una maravillosa  de la cual ya nunca me separo cuando hago alguna salida campestre.

Navaja Leatherman Wave
Estoy enamorado de este pequeño monstruo entre las navajas 😛 Aunque le he dado bastante uso aún sigue como nueva 😉

Esta pequeña maravilla tienen un sinfín de accesorios, que van desde una hoja MUY afilada hasta unos alicates, pasando por sierras, tijeras, destornilladores, abrelatas… Y son extremadamente resistentes. No resultan precisamente baratas, pero desde luego es una inversión que merece la pena si eres de los que sueles pasar horas y horas en el campo 😉

Respecto a la linterna frontal, yo la prefiero a la de mano, ya que así tengo mayor libertad de movimiento. La mía es bastante corriente. Pero todo depende de lo que quieras y necesites. Es interesante que sea de leds, ya que consume menos y duran más que las bombillas tradicionales. También es bueno que puedas regular la intensidad de la luz, pues no siempre la vas a necesitar a plena potencia.

El bloc de notas no es algo que sea necesario en sí, pero es muy recomendable. Yo sólo lo he incorporado recientemente a mi lista de cosas que siempre llevo al campo. A mí me gusta que sea de tapa dura, que no se moje fácilmente y de un tamaño manejable. Normalmente se aconseja escribir a lápiz, ya que en caso de que se moje no se emborrona tanto como un bolígrafo. Pero bueno, eso es a gusto del consumidor 😛

En el bloc de notas normalmente apunto las especies y a veces el número de individuos que avisto. Pero también sirve para anotar datos o rasgos de determinadas especies que no has podido identificar, para hacer bocetos (me encanta dibujar), anotar ideas, llevar un registro de las visitas que haces, con la hora, climatología… Depende de lo que te gusten los datos. Los datos recogidos en estas libretas pueden ser muy interesantes de cara a conocer la fenología de algunas especies.

Material óptico

Esto es probablemente lo único realmente imprescindible si quieres disfrutar de una buena salida de campo. Sin unos buenos prismáticos o si un telescopio terrestre tus observaciones van a estar muy muy limitadas. Sí, es bonito pasear por monte, ver paisajes espectaculares… Pero si lo que quieres es observar fauna, vas a necesitar equipo óptico.

Por precio y por comodidad yo siempre llevo unos prismáticos. Para decidirte por unos buenos prismáticos hay que tener en cuenta varias cosas: si son de porro o de techo, los aumentos, la luminosidad, la estanqueidad, la calidad de las lentes o la distancia mínima de enfoque, entre otras cosas. En algún otro post hablaré en profundidad sobre todas estas características y cómo tenerlas en cuenta a la hora de comprar unos prismáticos.

Yo uso unos 8×40. Antes usaba prismáticos de 12 aumentos, pero cuando me movía por el bosque era imposible enfocar ningún pajarillo cercano. Ahora estoy contentísimo con mi adquisición. Hace poco regalé a mi novia también unos  y el resultado es muy satisfactorio, con una excelente relación calidad/precio. Para el birdwatching se suelen recomendar entre 8 y 10 aumentos. Intenta que sean ligeros, cómodos, estancos y luminosos. El rango de precios va desde los 200€ (por este precio ya tienes buen material) hasta varios miles de euros, cuando entras en marcas como Swarowski.

En cuanto a telescopios de observación terrestre, permiten un mayor número de aumentos, ya que van estabilizados en un trípode. Son extremadamente útiles, pero de media son bastante más caros que unos prismáticos. Cuando ahorre algo de dinero seguramente lo invierta en un telescopio decente.

La ropa

La ropa ha de ser fundamentalmente cómoda. Ni más ni menos. Si para ti unos vaqueros son cómodos, entonces ya lo tienes. A mí, personalmente, me gusta la ropa algo más técnica, pero como mi presupuesto no es precisamente grande, voy a marcas de precio contenido 😛 La mayor parte de la ropa que compro es de la cadena de tiendas deportivas Decathlon. Su marca propia, Quechua, suele tener también una gran relación calidad/precio.

Sombreros

Normalmente yo sólo llevo una gorra normal y corriente. Si vas a andar mucho bajo el sol debes cubrirte siempre la cabeza, a no ser que quieras experimentar los desagradables efectos de una insolación 😉

Camisetas

Para el verano manga corta, no tienen por qué ser técnicas (aunque algunas son de lo más cómodo y fresquito en verano y transpiran estupendamente). Para el invierno suelo llevar camisetas térmicas, que mantienen mejor el calor corporal y te dan una mayor libertad de movimientos a la vez que pareces un superhéroe enfundado en mallas 😛

Pantalones

Siempre llevo pantalones de trekking al campo, y a menudo vistiendo de diario 😛 Son muy cómodos, especialmente los que presentan cierta elasticidad. Suelen transpirar muy bien, secan rápido y son resistentes. En verano uso los desmontables, a los que les puedes quitar la pernera gracias a una cremallera y convertirlos en pantalones cortos.

Aunque si voy a ir campo a través suelo llevar pantalones largos siempre. Las zarzas son mi archienemigo, y en cada encuentro que tenemos, suelo llevarme unos cuantos arañazos de recuerdo, así que no me gusta ponérselo aún más fácil llevando pantalones cortos 😉 Una marca que me gusta mucho de pantalones de trekking es Trango pero Quechua también tiene algunos modelos interesantes, especialmente en la gama media/alta (bastante más baratos que Trango).

Polares

Una de mis prendas favoritas en invierno. Siempre tengo algún jersey polar y alguna chaqueta polar, que suelo combinar con camisetas normales o térmicas (si hace mucho frío). Rara vez llevo chaquetón, a no ser que vaya a estar mucho tiempo por debajo de -5ºC.

Fotografía nocturna
Aquí estoy yo equipado para hacer fotos nocturnas, con mi frontal, polar, las botas y el pantalón desmontable del trabajo y mi cámara de fotos :P. Foto cortesía de mi colega Sergi 😉

Botas

Me encantan las botas de trekking. Pero lo que adoro son las botas de montaña. En invierno no es raro que salga con ellas a la calle. Me gusta que las botas sean impermeables (odio tener que ir mirando al suelo para esquivar charcos :P), resistentes y que la suela agarre bien. Para ello, siempre que el presupuesto me lo permite, las busco con Gore-Tex  y suela Vibram. Mis marcas favoritas son Merrell y Bestard.

Cámara de fotos

Me encanta la fotografía, así que yo siempre que puedo llevo mi cámara de fotos conmigo. Dado que es una réflex y tengo que ir cargando con objetivos, la cámara, tarjetas y demás, todo ello en una segunda mochila, no siempre me acompaña. Pero si es una salida ex profeso para hacer fotos, si el sitio es espectacular o si habrá oportunidad de hacer fotos a bichejos poco comunes o esquivos, siempre le encuentro un hueco 😛

Aunque recientemente me he comprado una pequeña maravilla: la . Una bestia parda con un zoom 60x que me permite hacer algunas fotos como las que cuelgo en mi perfil de instagram. Es verdad que la calidad de la foto es inferior a la de una réflex, pero su versatilidad y ese enorme zoom lo compensa con creces para un aficionado como yo 😉

Y esto, básicamente, es el equipo que me suelo llevar al campo. Es un post muy general, que probablemente muchos de vosotros ya sepa de antemano, pero a quien esté empezando a salir al campo le puede dar alguna idea sobre qué equipo comprarse. ¿Cuál es el material que siempre llevas al campo? ¿Qué añadirías o que quitarías de mi lista? ¿Cuál es tu experiencia preparando la maleta para ir al campo? Cuéntanoslo en los comentarios. ¡Te espero!

PD: Algunos de los links que aparecen en el post son de afiliados (los de amazon). Esto es, que si compras desde ese link, a ti te vale lo mismo y yo me llevo una pequeña comisión para mantener el blog. Sólo recomiendo cosas que he probado personalmente y que uso en mi día a día. De todos modos, como siempre digo, esto es lo que me vale a mí, que no tiene por qué ser lo más adecuado para ti. Busca, compara y siempre elige lo que mejor se adapte a ti 😉

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