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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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¿Quién soy?

Biólogo, lector y curioso, siempre. Viajero, escritor y fotógrafo aficionado en los ratos libres. Y mientras tanto, ayudo a jóvenes biólogos en mi blog "El Bichólogo"

La ética profesional y tu futuro laboral

22/10/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Todos sabemos como debemos comportarnos, lo que está bien y lo que está mal. Lo aprendemos desde bien pequeños. Y, sin embargo, también aprendemos a mentir, falsear y distorsionar. Quien hace la ley, hace la trampa, que se suele decir. Por eso la confianza es muy importante en cualquier relación humana. Si rompes esa confianza, todo falla.

En cualquier trabajo, uno de los activos más importantes con el que cuenta el trabajador es la confianza: la confianza que su jefe deposita en él, la de sus compañeros y la de sus subordinados, si los tiene. Si pierdes la confianza de alguien estás perdido. Y probablemente despedido. O en el mejor de los casos, aislado y continuamente supervisado, perdiendo cualquier autonomía. Y en la biología no es distinto.

Señales de fraude

La facilidad para engañar

Hoy en día la manipulación de la información está a la orden del día. Sólo hay que mirar algunos periódicos o ver las notificaciones oficiales de algunos gobiernos para ver cómo se manipulan las estadísticas y las gráficas para favorecer tal o cual causa o idea política: desde gráficos que presentan datos parciales omitiendo el contexto hasta manipular los ejes para exagerar tendencias.

La ciencia se basa (en teoría) en la honestidad de los investigadores. Normalmente no tienes a ningún organismo supervisando tu investigación, observando tu trabajo de campo o analizando tus resultados. Sólo respondes ante ti mismo y, como mucho, ante el resto de los co-autores de tu trabajo. Tentadoramente sencillo…

Por si fuera poco, la investigación se ha vuelto terriblemente competitiva en los últimos años. La presión por publicar en revistas de impacto es una constante en la vida del investigador. Si no publicas, no existes. Y publicar resultados negativos (como son los de muchas investigaciones) se ha vuelto algo prácticamente imposible. Así, muchos investigadores se encuentran con que meses o incluso años de trabajo desembocan en un callejón sin salida.

A lo largo de la historia son muchos los casos de investigadores que han falsificado datos, resultados o especímenes con tal de conseguir un poco de gloria. Históricamente, uno de los más conocidos es el del hombre de Piltdown. En 1912 se mezclaron un cráneo humano medieval con una mandíbula de orangután y unos dientes limados de chimpancé para crear «el eslabón perdido» en la evolución humana. Este fraude pervivió durante más de ¡40 años! Y desde luego no es el único. Muchos más recientes son la falsa clonación de embriones humanos por un equipo surcoreano o algún dinosaurio emplumado que resultó no serlo.

La importancia de la ética profesional

Y si la situación es tan desesperada y es tan fácil mentir, ¿por qué no se engaña más a menudo? Muy sencillo. La razón es triple: existen mecanismos para detectar los fraudes, el elevado precio para el científico que lo comete y es descubierto, y la ética profesional.

Me gusta pensar que los costes profesionales ante un engaño no son la principal razón por la que no hay más fraudes en ciencia y conservación, sino que la inmensa mayoría de los profesionales de la biología tienen una fuerte ética profesional y son fundamentalmente honestos. Aunque la realidad suele demostrar que esto no es siempre así. Pero vamos por partes.

1. Mecanismos de seguridad

Aunque no exista una supervisión de tu investigación, sí que existen medios para asegurarse la calidad y veracidad de las publicaciones.

En primer lugar tendríamos el mecanismo de revisión por pares. Profesionales de tu campo que revisarán tus resultados a la hora de publicarlo en revistas especializadas. Es una buena forma de hacer una criba de todo tipo de cantamañanas, magufos y demás fauna indeseable.

Después existe el factor clave de la repetibilidad. Cuando se produce un descubrimiento importante normalmente otros equipos científicos tratan de recrear el experimento con el fin de comprobar si los resultados son consistentes o si fue fruto del azar o, más posiblemente, un fraude. Cuando los experimentos no son reproducibles, malo…

2. Los costes de la mentira

Desde un punto de vista científico, si eres pillado en un fraude puedes dar concluida tu carrera científica. Al menos a nivel público. Una vez que tu credibilidad ha sido dañada o ha quedado en entredicho nadie confiará en tus resultados y no volverás a recibir fondos públicos. Y será muy difícil, por no decir imposible, que vuelvas a entrar en los círculos públicos.

Y esto hablando sólamente a nivel de reputación, que las consecuencias pueden ir mucho más allá, desde una inhabilitación para ejercer más o menos larga hasta multas o penas de cárcel. Así que no estamos hablando de ninguna tontería. Mucho cuidadito con lo que haces.

3. La ética profesional

De tu ética profesional dependerá tu reputación profesional. Si ya te comenté lo importante que es cuidar tu reputación online, imagina cuánto más debes cuidar tu reputación profesional. Es uno de tus mayores activos, tu carta de presentación. Conseguir fondos, colaboradores, equipo… todo puede depender de tu ética profesional.

Verdad o mentira
Es nuestra decisión y sólo nosotros debemos tomarla

Además, no sólo se trata de las consecuencias de una mala praxis. Se trata de una cuestión personal. De una cuestión de honradez. Nadie puede obligarte a tener una ética profesional sólida, a prueba de tentaciones o presiones. Es algo que debiera ser inherente a ti. Manipular datos, resultados, cometer fraudes debería ser algo que te repugne y ante lo que no deberías ceder.

Las presiones externas

Hoy en día, en este contexto de crisis laboral, a veces es complicado poder mantener una ética profesional intachable. No sólo existe competitividad en la esfera científica, sino en todos los ámbitos que abarca la biología. Cada vez hay más profesionales que postulan a los mismos puestos de trabajo. Y muchas empresas se aprovechan de ello obligándoles a manipular resultados en aras del beneficio económico.

En mi vida profesional nunca he recibido este tipo de grandes presiones. Y, sin embargo, esto es más la excepción que la regla. Por ejemplo, tengo amigos que han trabajado para otras consultorías medioambientales donde se les instaba a modificar datos y resultados para satisfacer al cliente de turno, que al fin y al cabo es el que pone el dinero. Y me han contado como algunos trabajadores claudicaron, otros no.

Es una decisión muy personal en una situación muy complicada, así que yo no soy nadie para juzgar y nunca lo haría. Sin embargo, esa ética profesional es algo tuyo, que sólo tú controlas. Y sólo tú responderás de lo que hagas con ella. Para mí, esa ética profesional y el modo en que decidas seguirla o no definirá tu valía como profesional de la biología. Porque, al fin y al cabo, se nos conoce por nuestros hechos. Y cada uno debe pensar qué huella quiere dejar en los demás y en su propio trabajo.

Y con esta reflexión termino el post de hoy. No es un asunto fácil, y el mantener una ética profesional sólida es algo muy personal. Sin embargo, e independientemente de que te dedicas a la ciencia o a la empresa privada o pública, creo que es algo fundamental. Porque si tú mismo no valoras tu propio trabajo y la calidad del mismo, si no te valoras tú mismo como profesional y tienes que recurrir a la mentira y el engaño… ¿qué te queda? Y eso sin contar que la mentira tiene las patas muy cortas…

¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Alguna vez has tenido que ceder ante algún jefe y cambiar algún dato? ¿Has tenido algún enfrentamiento por no hacerlo? ¿Conoces la historia de alguien que se haya visto en una encrucijada similar? Cuéntame tu experiencia.

 

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: ética profesional, fraude, manipulación de datos, reputación

9 trucos útiles para hacer búsquedas bibliográficas que nunca fallan

15/10/2015 by Bichólogo 15 comentarios

Siempre estamos buscando información: en el trabajo, en casa, tomando unas cervezas (¿cuántas discusiones has ganado a tus colegas gracias a Google y al móvil? :P). Pero a nivel científico y profesional esas búsquedas se vuelven algo muy serio y hacerlas bien es absolutamente fundamental. La calidad del trabajo que realices dependerá en su mayor parte de lo exhaustiva y adecuada que haya sido la búsqueda de información.

Algunos trucos para mejorar tus búsquedas bibliográficas

¿Pero quién nos enseña a buscar referencias bibliográficas? ¿Qué herramientas podemos usar? Pues si nadie lo ha hecho aún, hoy voy a darte unas pautas que te ayudarán a realizar una potente búsqueda bibliográfica 😉

¿Por dónde empiezo?

Buena pregunta. Puede que estas primeras indicaciones te parezcan absurdas, pero me he encontrado con tantísima gente que no sabe buscar correctamente información, tanto en el mundo real como por internet, que creo necesario al menos nombrarlas. Por si acaso 😉

1. Empieza delimitando lo que realmente necesitas buscar

No es lo mismo buscar sobre aves que sobre la cría cooperativa del rabilargo (Cyanopica cyanus) en las dehesas extremeñas de la comarca del Jerte. La cantidad de resultados de la primera búsqueda sería abrumadora, mientras que recopilar información sobre la segunda temática nos ahorraría multitud de artículos, webs y libros que hojear. Trata de ser todo lo conciso posible. Si te pasas, siempre puedes ampliar el campo de búsqueda y estarás perdiendo menos tiempo que si tienes que acotar entre toda la información que ya has recopilado.

2. Establece el nivel de detalle que necesitas

No es necesaria la misma cantidad ni la misma calidad de la información que necesitas para realizar un trabajo de biología en el instituto que para publicar un artículo científico en Nature o para realizar un informe ambiental para cualquier entidad. Y no van a requerir ni el mismo nivel de exhaustividad ni la misma dedicación.

Bien es cierto que en estos casos es mejor pecar por exceso que por defecto y ante la duda es mejor que hagas una búsqueda «demasiado buena» a no un trabajo mediocre. Sin embargo, una búsqueda bibliográfica intensa puede consumirte muchas muchas horas: no sólo es encontrar la información, es leerla, procesarla y prepararla para introducirla en el trabajo o el documento que estés realizando. ¿Para qué echarle tres días de trabajo si lo que te piden se puede realizar perfectamente en una tarde?

Pese a todo, tengo una mala noticia para ti. Cuanto más avances en tu formación y cuanto más te acerques al ámbito académico y de investigación, más y más complejas, largas y difíciles se volverán tus búsquedas de información. Pero no te creas, fuera del ámbito universitario también tendrás que realizar muchos documentos y emplearás distintas metodologías que harán que tengas que manejarte con soltura en esto de buscar información, aunque normalmente no se lleguen a los niveles de la investigación científica.

¿Pero qué herramientas uso?

Pues como siempre suele ocurrir cuando hablamos de técnicas, cada maestrillo tiene su librillo. Hay muchas formas de buscar información ahí fuera, usando distintas páginas, programas o libros (sí, también se siguen usando hoy en día :P). Así que yo te voy a hablar de las que me resultan más útiles a mí, las que yo empleo en mi día a día. Estáte atento 😉

3. El buscador es tu amigo

Si no tienes ni repajolera idea de un tema y quieres hacerte con una visión general lo mejor es realizar una búsqueda rápida en Internet. Google, DuckDuckGo o Wolfram Alpha (aunque este último no es un buscador al uso) pueden servirte de punto de partida.  La Wikipedia puede ser una buena manera de adquirir algunas nociones generales. Suele estar bastante actualizada y la calidad de sus artículos es, en general, buena. Además suele incorporar algunas citas, que podrían servirte para descubrir otras publicaciones a las que puedes acudir buscando ampliar la información.

Esta es una buena opción para trabajos escolares o universitarios a nivel muy básico. Pero debes tener en cuenta que siempre vas a tener que apoyar la discusión de tus resultados, la metodología o la introducción de tu trabajo en publicaciones anteriores. Y si es a nivel científico se va a ser casi indispensable que sean de revistas incluidas en el JCR y con revisión por pares. Así que, si el trabajo requiere un mínimo de seriedad, NUNCA uses la Wikipedia a modo de referencia bibliográfica. Y lo mismo te digo para cualquier otra página web (incluida esta :P). Sólo fuentes contrastadas en publicaciones oficiales y/o serias.

4. Explora Google Scholar

Todo el mundo sabe que Google es especialistas en buscar información. Es el buscador por excelencia, hasta tal punto que mucha gente lo identifica con Internet mismo y lo usa como puerta para asomarse a la Red. Y desde luego que Google sabe de ciencia. Tanto que tiene su propio buscador específico: Google Académico (O Scholar, según los países).

Google Scholar
Éste va a ser uno de tus grandes aliados en lo que a búsquedas bibliográficas se refiere. Familiarízate con él 😉

Su manejo es extremadamente simple. Puedes hacer una búsqueda simple poniendo los temas que te interesan y te sacará un listado de artículos científicos en los que aparecen eso términos. Posteriormente puedes filtrar los resultados por año, por relevancia, por idioma…

Pero también puedes hacer búsquedas más complejas: por título, por autor, por año, por revista… Todo en unos pocos clics y con enlaces a los artículos en sus respectivas revistas (a los que podrás acceder si estás suscrito a la revistas o si ese artículo está publicado en abierto). Si no tienes acceso tú, siempre puedes echar un ojo a la web de tu universidad, que suelen estar suscritas a muchas revistas. Y si no, siempre hay otros métodos para conseguir artículos.

Si usas Google Scholar debes asegurarte que el artículo que consigues es la última versión, ya que a veces enlazan a manuscritos sin revisar ni corregir. Así que debes tener ojo con lo que te bajas 😉

Es una herramienta muy potente que no tiene nada que envidiar a otras bases de datos que requieren de una cuenta institucional para acceder a ellos. Además puedes crear alertas personalizadas para que te envíen todas las nuevas publicaciones sobre un determinado tema, un determinado autor…  así como seleccionar la frecuencia con la que las recibes.

5. Usa el acceso de tu universidad

Normalmente las universidades suelen estar suscritas a determinadas revistas y a determinadas bases de datos bibliográficas, como pueden ser Web of Science o Scopus. Yo casi siempre he trabajado con la primera, aunque creo que ahora se empieza a usar más la segunda. El funcionamiento es similar al de Google Scholar. Puedes buscar por palabras, autor, año, revista, etc. y también colocar alertas para cada vez que un artículo cumple las condiciones de búsqueda que has establecido.

Con frecuencia los resultados siempre apuntan a la revista donde se ha publicado, aunque también puede hacerlo al servicio que almacena los PDF’s, que no tiene por que ser la misma página de la revista, como es el caso de Jstor. Si tu universidad está suscrita a esas revistas y/o servicios, podrás descargalos directamente. Si no, te tocará buscarlos por otro lado 😛

6. Usa la biblioteca de tu universidad o grupo de investigación

¿Una biblioteca física en este mundo digital? Pues sí, las bibliotecas siguen siendo esos templos del saber analógico, donde es probable que haya ejemplares físicos de alguna de las revistas que te interesen. Muchos grupos de investigación también se suscriben para recibir revistas físicas (aunque cada vez menos). Pero si lo que estás buscando es información en libros, este va a ser tu sitio.

Normalmente no es fácil acceder a los libros online, así que darse un paseo de cuando en cuando por la biblioteca te puede ayudar a recopilar mucha información de calidad. Y gratis. Además, nunca está de más desempolvar las técnicas de búsqueda tradicionales, sin necesidad de recurrir al socorrido ctrl+F para buscar en una página web 😛

¿Y ahora qué hago con todo esto?

Buscar la información es sólo la primera parte. Ahora tienes que organizarla. Pero bueno, ahí cada uno tiene su propio método, así que lo mejor será que descubras el tuyo. Por mi parte, te voy a comentar un par de técnicas que yo utilizo.

7 .Filtrado de la información

Antes de ponerte a descargar como un loco todo lo que coincida con tu búsqueda tienes que hacer una pequeña criba. El título del artículo o libro ya te dará una buena pista de si vas por el buen camino jeje Pero muchas veces no es suficiente. Así que toca echar una ojo a los abstracts. Ahí encontrarás toda la información resumida, incluida la metodología básica, los resultados y las conclusiones del trabajo. Perder unos minutos en leerse un abstract te puede ahorrar MUCHO trabajo. No seas vago 😉 😛

Biblioteca

8. Encontrar lo importante

Una vez que tienes todos los libros y papers que te interesan toca leerlos. Y para eso no hay excusa jeje Todas las partes de un artículo son importantes, pero a la hora de extraer la información, yo normalmente me centro en dos apartados fundamentalmente:

  • La discusión: ahí se va a hablar sobre los resultados pero, sobre todo, de su interpretación. Ésta es la parte fundamental del paper, el meollo científico. Echando un ojo a la discusión podrás saber qué conclusiones han sacado los autores y qué aporta dicho trabajo al conocimiento científico.
  • La introducción: si estás buscando información sobre un tema concreto, leer este aparto de un paper te va a proporcionar multitud de referencias a otros trabajos del mismo campo. Una pequeña mina de información, especialmente en los artículos de revisión sobre una determinada manera. Cada cita de la introducción es un pequeño hilo del que puedes tirar hasta encontrar nuevas fuentes de información.

¿Esto significa que no te tienes que leer el resto del artículo? Por supuesto que no. Necesitarás controlar todo lo posible sobre esa materia. O incluso quizás estás buscando una determinada metodología, por lo que sería a la sección de materiales y métodos a la que deberías recurrir en primer lugar. Pero en fases tempranas, cuando estás clasificando toda esa información, te puede ahorrar bastante tiempo. Luego ya te leerás en profundidad los que más te interesen o todos los que tu tiempo te permita 😉

9. Organizar la información

Una buena búsqueda bibliográfica sobre un tema puede terminar arrojando sobre tu mesa decenas de artículos y libros. Si dejas que se acumulen sin control no habrá manera de encontrar lo que necesitas. Por ello, y aunque existen métodos tradicionales como los archivadores, yo te aconsejo que uses un gestor de referencias bibliográficas.

Estos programillas no sólo te van a permitir poner algo de orden en todo el material recuperado, si no que te permitirá hacer búsquedas rápidas dentro de los documentos, clasificar en carpetas, con etiquetas, por autores, por año… Y en algunos casos incluso anotar y subrayar los PDF desde el mismo programa.

Y si finalmente empleas toda esa información para crear un documento (ya sea un paper o un informe o lo que se te ocurra) te pueden ayudar a la hora de citar esas referencias y darles formato, ahorrándote mucho, muchísimo tiempo. Hay muchos ahí fuera: Endnote, Zotero o CiteULike son algunos de los más conocidos. Sin embargo, y como ya os he dicho en otra ocasión, Mendeley es mi favorito. Elige el que más se ajuste a tu flujo de trabajo, pero elige uno. Y cuanto antes, mejor. Te ahorrará muchísimo tiempo y trabajo, créeme.

Y bueno, con estas 9 pautas creo que te puedes enfrentar a cualquier búsqueda de información. Algunas son muy básicas, otras no tanto. Pero es sorprendente cuánta gente no sabe buscar adecuadamente información. Y más sorprendente aún que en muchas universidades no se preste atención a esto y no se enseñe nada al respecto (al menos en mis tiempos :P).

¿Cuál es tu experiencia haciendo búsquedas? ¿Añadirías algún otro truco? ¿Eliminarías algún paso? Cuéntame tu técnica y así entre todos aprenderemos mucho más 😉 ¡Te espero en los comentarios!

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: bibliografía, investigación, papers, publicaciones

¿Por qué hice un blog de biología y por qué vas a querer uno cuando acabes el post?

08/10/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Hoy en día tener presencia en internet se ha vuelto algo fundamental. ¿Quién no tiene un perfil profesional en Facebook, Twitter, Google+, Linkedin o incluso en Instagram? (y si no lo tienes, deberías!). Pero eso no es más que una valla publicitaria. Hay que tener una presencia activa, que sea tu carta de presentación, que hable por ti. Y para eso están los blogs.

La importancia de tener un blog

La verdad es que el mundo del blogging es algo que siempre me ha apasionado pero que nunca me tomé en serio.A lo largo de mi vida empecé varios blogs de distintas temáticas: biología, relatos (me encanta escribir), fotografía de naturaleza, relacionados con diversos proyectos… ¿Y cuántos perviven hoy en día? Ninguno. No pensaba que tuviese nada que realmente pudiera interesar a los demás, por lo que terminaba abandonándolos. No los cuidaba, no los trabajaba. Así que… ¿por qué hacer otro entonces? Pues te lo voy a explicar 😉

La idea

Hoy en día, gracias a internet, puedes llegar a mucha más gente. Ya no existen barreras geográficas a la hora de hablar a un público o exponer tu trabajo. Puedo escribir algo sentado en el sillón de mi casa y lo puede leer cualquiera en la otra parte del mundo. O tú mismo. Y eso es una gran ventaja a la hora de buscar trabajo. Enorme.

Sin embargo Internet es tan gigantesco, tan vasto, que es difícil destacar. Vivimos en medio de una saturación brutal de información por múltiples canales: radio, televisión, la calle, internet (en el portátil, en el móvil y hasta en el reloj). Nuestra atención se resiente y filtramos inconscientemente mucha información. Por eso, para que alguien te conozca necesitas atraer esa atención.

Y precisamente con eso en mente cree el blog. Era un proyecto de marca personal. Quería que fuese un blog que me definiese como profesional. No un blog que hablase sobre lo que sé, sino sobre lo que hecho, sobre mi experiencia. Pero como imaginarás, no me resultó nada fácil encontrar el enfoque.

La Biología es una ciencia muy amplia, y no quería que éste fuese un blog más de divulgación. Ya hay muchos allí fuera, mucho mejor divulgadores de lo que puedo ser yo. Y además deseaba que resultase útil a la gente. No me apetecía que esto fuese un blog para hacerme autobombo y lucimiento personal. Quería ayudar a la gente. Ayudarte a ti, que estás leyendo esto. ¿Pero cómo? Pensé y le di mil vueltas hasta que me dije:

¿Qué tipo de blog me habría gustado leer a mí cuando era estudiante?

Y así surgió la idea de El Bichólogo. Me di cuenta de que yo había pasado por todos los problemas que estáis pasando, que tenía las mismas dudas que vosotros tenéis ahora. Así que pensé que mi experiencia, mis errores y mis aciertos podrían ayudaros a navegar por ese proceloso mar que es convertirse en profesional de la biología.

Por eso decidí crear este blog: para poner a tu servicio todo lo que yo he aprendido a base de errores y aciertos, de victorias y derrotas. Para acercarte todo lo que supone ser biólogo y trabajar de esto, así como el proceso para convertirse en uno. Trucos, consejos y guías para no perderte en eso de ser biólogo 🙂

Son muchos los problemas de un blog…

Un blog dice mucho de ti. Habla sobre tu forma de expresarte, sobre tus conocimientos, sobre tu experiencia, sobre como te defiendes en el mundo laboral… Revela mucha más información de la que publicas en él. Y eso es bueno. Y malo. Cuando creas un blog como éste, asociado a tu propia persona, a tu nombre, te estás exponiendo públicamente. Te pueden llegar correos con críticas, señalándote meteduras de pata, o incluso puedes tener tu propio troll que aprovecha la menor ocasión para atacarte. Y tus fallos (que todos los tenemos y cometemos) quedan a la vista de todos.

Además, para llevar un blog hacen falta una serie de conocimientos que no son fáciles ni rápidos de adquirir. Y que no son para nada baratos. Antes de empezar me apunté a un curso sobre blogging donde aprendí lo básico para montar mi blog, empezar a crear mi imagen de marca y construir esta creciente (¡y maravillosa!) comunidad de lectores. Luego tuve que invertir en un buen hosting, un buen tema para el blog y algún que otro plugin. A lo tonto a lo tonto me he dejado bastante dinero en el camino jeje

Por si todo esto fuera poco, requiere también mucho esfuerzo y mucho compromiso. Hay que publicar regularmente si quieres tener un público fiel y hacer crecer la comunidad alrededor del blog. Preparar un post puede llevarte varias horas (¡y eso si no tienes que buscar documentación!), pero además debes moverlo, publicitarlo, conseguir llegar a la gente. Sin olvidarse del mantenimiento que requiere no sólo el blog, sino la lista de correo, las páginas y cuentas en las redes sociales, preparando y grabando las entrevistas, la búsqueda de nuevos temas…

Añadiendo un nuevo post a wordpress
Poca gente sabe cuánto trabajo hay detrás de un simple gesto como es añadir un nuevo post. Cada publicación conlleva varias horas de preparación, escritura y formato. Pero luego merece la pena 😉

…pero son muchas más las ventajas

Puede que te preguntes que  si tan complicado es… ¿por qué me he metido en esto? ¿No tenía bastante con el trabajo, la tesis, tratar de mantener una vida social?… Hay poderosas razones que me han llevado a ello y que tú mismo deberías evaluar. Y te las voy a contar.

Hace 6 meses, la inmensa mayoría de los lectores ni me conocía. Quizás tú no supieras quien soy. Quizás incluso me estás conociendo ahora mismo y este es el primer post que visitas. Pero desde que abrí el blog, allá por mediados de abril de este año, hasta el momento de escribir estas líneas han pasado por aquí 53197 usuarios únicos haciendo un total 82129 visitas. 53197 personas que han sabido sobre mí, que han visto lo que publico y que han invertido parte de su tiempo en leer algo en el blog. Y no sólo españoles, sino de todas partes del globo. Eso, amigo mío, es un enorme escaparate y una excelente carta de presentación.

Y no creas que esos son grandes números, no. Son cifras bastante modestas para lo que hay por ahí. Los grandes blogueros pasan ampliamente de las 100000 visitas mensuales. Pero aún así es mucha más gente de la que yo pensé que se interesaría por este pequeño proyecto personal. Yo no soy ni un gran blogger ni un gran comunicador, por lo que te puedo asegurar que si yo he logrado que todas esas personas pasen al menos un rato de su vida leyendo lo que escribo estoy seguro de que tú también puedes hacerlo 😉

Quizás tener tu propio blog sólo te sirva para refrescar conocimientos, contar anécdotas y pasarte un rato entretenido aprendiendo sobre WordPress, marketing online, leyendo listas de los mejores plugins y rompiéndote el coco para hacer títulos con gancho (que ya habéis visto que no es lo mío :P). Pero quizás alguno de los que te lean sea tu futuro jefe. Quizás alguno de tus lectores está buscando un biólogo y ahora estás en su mente. Quizás un día suene tu teléfono, te llegue un email y recibas una propuesta interesante gracias a ese blog y todo lo que has demostrado en él.

Este blog me ha abierto algunas puertas. He conocido a mucha gente gracias a las entrevistas y a varios de vosotros gracias a los correos que me enviáis. He aprendido mucho (nunca antes había usado WordPress ni sabía que era el SEO o el SEM, por ejemplo). Y son cosas que, aunque no lo creas, siempre pueden serte útiles. Hoy en día estar a la última en tecnología y en todo lo relacionado con internet es muy importante, sea cual sea la profesión. Y eso nos incluye a los biólogos.

Y además mucha mucha más gente me ha conocido a mí. Incluso algunos lectores me preguntáis dudas y valoráis mis consejos. Y todo ello gracias al blog. He conseguido visibilidad y una suerte de currículo práctico potente que complementa perfectamente lo que cuento en mi perfil de Linkedin. Algo que ni me imaginaba hace 6 meses.

Y lo mejor de todo…

No sé si tendrás tu propio blog y si alguna vez has recibido algún feedback agradable del mismo. Pero la mejor sensación es la de saber que estás ayudando a alguien. Que lo escribes, que lo que hablas, sirve para orientar a alguien, para echarle una mano, para darle ideas. Así que desde aquí quiero darte las gracias a ti  y a todos los lectores que pasáis un rato por el blog. A todos aquellos que me habéis escrito un correo felicitándome, preguntándome dudas o animándome. A todos y cada uno de vosotros… ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!

Porque lo mejor de este blog eres tú. Sois vosotros. El verdadero motor gracias impulsa  este blog y por la que vale la pena el esfuerzo de mantenerlo. Sois el sentido y el objetivo de este pequeño rincón en la red. Y sin vosotros, esto no tendría sentido. Gracias por estar ahí.

El blog como foco emisor
Un blog puede ser la antena que te permita dirigirte a cualquier persona en cualquier parte del globo. Pero ten cuidado con lo que dices en el blog. Y con lo que el blog dice de ti. Vigila y construye tu reputación online

Una advertencia antes de irte…

Los redes sociales y, sobre todo, los blogs son una herramienta profesional poderosa que deberías explorar y utilizar. Hay gente que incluso llega a vivir de ellos o, al menos, le sirve como complemento salarial. Sin embargo, no es un trabajo sencillo. Si crees que haciendo un blog te van a llover las ofertas de trabajo o te vas a poder hacer rico en unos meses, te equivocas completamente. Un inmenso porcentaje de blogs fracasan y quedan abandonados a los pocos meses. Para tener un blog desactualizado o descuidado es mejor no tener ninguno.

Crearse una reputación online es un proceso largo y cuidadoso, pero perderla se hace en un momento. El blog es un arma de doble filo. Aún así, y como creo que he dejado claro en este post, son muchas más las ventajas. Es toda una experiencia personal tan gratificante como exigente. Pero sólo si te la tomas verdaderamente en serio.

Puedes tardar años en ver sus frutos, pero hoy en día no hay recetas mágicas y ésta es otra forma más de buscar trabajo en este mundo laboral 2.0. Sólo tienes que decidir si se adapta a ti y si tú serás capaz de adaptarte a ella 🙂

Y hasta aquí llega la explicación y el sentido de este blog. Si te interesa el mundo del blogging hay grandes ejemplos ahí fuera, tanto en la blogosfera hispana como en la inglesa. Sólo tienes que rebuscar un poco. Y existen múltiples herramientas que puedes usar para crear el tuyo propio y, que si te interesa, te puedo puedo comentar las que yo uso en éste. Pero eso será otra historia que deberá ser contada en otro ocasión 😉

¿Tú tienes tu propio blog? ¿Lo mantienes actualizado? ¿Te ha servido para general algún contacto interesante? Cuéntame tu experiencia. Seguro que todos aprenderemos algo 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, blogging, marca personal, reputación online

El eterno debate: generalista Vs. especializado

01/10/2015 by Bichólogo 12 comentarios

Una pregunta recurrente a la hora de buscar trabajo como biólogo es si uno debe especializarse mucho o debe ser más bien generalista. Y más en medio de esta crisis económica global, donde el trabajo escasea. Hoy te hablaré sobre cuál de estas estrategias es la más adecuada para el mundo laboral de hoy en día (si es que alguna lo es). Anímate y descúbrelo conmigo 😉

¿Hasta qué punto es importante la especialización?

Ventajas e inconvenientes del especialista

El itinerario académico siempre nos guía hacia la especialización: desde la formación básica durante los primeros años de educación, siempre vamos haciendo elecciones que nos van focalizando hacia una determinada rama del saber: ciencias, letras, biosanitaria… Y al entrar en la universidad volvemos a especializarnos: asignaturas optativas que van marcando hacia donde nos dirigimos, proyectos de fin de carrera, másters, doctorados, post-docs…

Al final de este camino, independientemente de donde te bajes o donde hagas el trasbordo, siempre terminamos enfocados en un área mucho menor que aquella donde comenzamos el viaje. Y esto es intrínsecamente bueno. Nadie puede saber todo de todo. La especialización es necesaria, y más en un mundo como el de hoy en día, donde la tecnología y el conocimiento avanzan a pasos agigantados en cualquier rama del saber.

Por un lado, cuanto más concreto es tu campo de estudio, menos gente hay especializada en él. Si te especializas en la disposición del 2º artejo de la antena derecha de una especie de copépodo seguro que serás una de las eminencias de tu campo. Para cada estudio o trabajo en ese campo se te citará y se recurrirá a ti. Pero la realidad es: ¿cuántos congreso, estudios o trabajos de ese campo se hacen al año? Una excesiva especialización te puede llevar a un foco tan pequeño que no haya salidas reales.

Incluso si no estas taaaan especializado como en el punto anterior, siempre es una buena credencial. Hoy en día cada, cada vez más, hay puestos muy muy especializados para los que no hay tanta competencia como en otros más generalistas y al alcance del todo el mundo. Sin embargo, esos puestos especializados son escasos en comparación con el número de personas potenciales que podrían aspirar a ellos

Además, la especialización puede llevar al problema de la sobrecualificación. Cuando postulas por una vacante de un trabajo que requiere una cualificación menor que la tuya puedes encontrarte (y así ocurre con frecuencia) que tu candidatura ni se tenga en cuenta.

Esto se debe a que muchas empresas y organismos prefieren formar a sus trabajadores desde los primeros estadíos para amoldarlos a su forma de trabajar, por lo que no quieren gente con tanta experiencia. Otras veces, simplemente piensan que con tu sobrecualificación pronto encontrarás otro trabajo más acorde y dejarás ese puesto, así que prefieren no tener que buscar candidatos dos veces. Y en muchas ocasiones, simplemente buscan gente sin experiencia porque les resulta más fácilmente aprovecharse de ellas, ya que mucha gente está dispuesta a cualquier cosa por obtener algo de experiencia para el currículo.

Como ves, la especialización tiene un gran valor hoy en día, pero la realidad es que cada vez hay más y más gente especializada en las distintas áreas del saber, tanto graduados como doctores. Esto hace que la competencia por esos puestos sea feroz. Seguro que conoces a más de un doctor que está trabajando en algo que nada tiene que ver con su formación y su especialidad. O que no está trabajando en absoluto. Una elevada especialización, hoy en día, no te asegura un puesto de trabajo.

Diploma
A veces la excesiva especialización puede excluirte de algunos puestos para los que se necesita menor cualificación. No siempre más es mejor

Ventajas e inconvenientes de un perfil generalista

Es la otra gran estrategia aplicable al mundo laboral. Una persona que valga para todo. Que sepa un poco de cada ámbito, aunque su conocimiento no sea tan sólido. Sin embargo, para convertirte en ese tipo de persona tienes que aplicar mucho trabajo por tu parte. Tendrás que hacer muchos cursos para complementar tu formación, que como ya he comentado antes, tiende naturalmente a la especialización.

También tendrás que trabajar mucho por tu parte: leer libros de las diferentes temáticas, tratar de hacer voluntariados en distintos ámbitos… No es un camino fácil y hay que tener una inclinación natural para ello, una curiosidad innata. Si eres una de esas personas afortunadas que no pierden la curiosidad infantil entonces puedes andando sin darte cuenta hacia esta estrategia generalista.

Lo bueno de los generalistas es que hay múltiples puestos de trabajo a los que podrían aspirar. Al tener conocimientos y experiencia en una amplia variedad de sectores su perfil podría llegar a amoldarse a una mayor variedad de perfiles que los individuos más especialistas. Sin embargo, también tendrán que competir con mucha más gente, incluido algunos especialistas en ese campo, que se adecuarían mucho mejor a lo que el contratante estaría buscando.

Pero una persona generalista puede aportar otras cosas a la empresa u organismo que lo esté contratando, más allá de los conocimientos que se le presuponen para el puesto. Esto puede convertirlos en un activo valioso, ya que podrían ocuparse de otros aspectos distintos y reforzar otro equipo, o incluso asumir su papel. En este caso sería el clásico: dos por el precio de uno (porque lo normal es que no paguen extra por ocuparse de otras cosas).

Y entonces… ¿qué hago?

Al igual que ocurre en la naturaleza, no existe la estrategia definitiva que te asegure el éxito. O todo el mundo la emplearía. Tendrás que asumir ciertos riesgos y ver en qué te quieres convertir.Para ello, es importante que explores el área de trabajo al que te quieres dedicar. Mira cuáles son los perfiles más demandados, las habilidades y conocimientos que se requieren, el tipo de puestos que se ofertan. Y fórmate para ellos.

Por ejemplo, para el ámbito científico vas a tener que especializarte… y mucho. Las ofertas que aparecen suelen ser para gente con perfiles muy concretos, muy especializados. Pero si te vas a dedicar al área de consultoría medioambiental, está bien saber un poco de todo, porque a veces hará falta alguien que controle de mamíferos, pero otras veces será sobre aves, o sobre suelos, o sobre vegetación.

Desde mi punto de vista, y por mi experiencia personal, creo que la especialización es importante. Al menos un cierto grado de especialización en un área determinada. Sin embargo, hay que ser un profesional versátil. Una de las cosas que nos enseña nuestra carrera (o que debería habernos enseñado) es a ser capaces de encontrar la información que necesitamos. Incluso si no tenemos repajolera idea de un tema. Precisamente por eso hablaba hace poco de lo útil que es escribir artículos científicos y aprender a hacer búsquedas bibliográficas.

Hay que ser adaptativo. Si tienes un perfil especialista, en que has aprendido una serie de técnicas o metodologías específicas, has de saber aplicar y adaptarlas a campos similares o aprender a trabajar con otros grupos animales o vegetales distintos a los que estás acostumbrados. Por ejemplo, si alguien está acostumbrado a hacer estudios de ecología evolutiva con aves, dado el caso es capaz de reciclarse y trabajar con otros grupos animales, como peces (y si no que se lo digan al bioblogo).

O como ocurrió conmigo, toda la vida profesional dedicado a las aves y cuando entré a formar parte de la consultoría medioambiental me encargaron censos de mamíferos. El campo puede parecer totalmente distinto, pero siempre existen lugares comunes.

Además, en mi caso, mi experiencia con aves me ayudó a hacer otros trabajos dentro de la consultoría, como el radioseguimiento de mirlo acuático, o me permitió trabajar un par de meses en Suecia, aunque en ambos casos no se tratasen de puestos exactamente iguales a aquellos en los que yo estaba especializado.

Además, en un mundo donde la tecnología está presente en cualquier ámbito de nuestra vida diaria y laboral, tener unos conocimientos mínimos de informática y tecnología en general es indispensable. Incluso aunque no los requieran para el puesto pueden convertirse en un valor diferencial y hacer de ti un activo importante para la empresa.

Si eres capaz de encargarte del manejo de aparatos tecnológicos, o de implementar algún software que aumente la eficacia de la empresa o mejore la colaboración y la comunicación entre los trabajadores, o si simplemente tienes la capacidad de habituarte y aprender fácilmente el manejo de casi cualquier programa eso te va a dar una ventaja competitiva, sin duda.

Así que mi consejo es que te especialices hasta donde quieras, pero que seas flexible, que cuides otras áreas que pueden ser muy importantes, como la tecnología o los idiomas, y que sepas encontrar, filtrar y presentar la información, porque esto te va a ayudar a formarte por tu cuenta cuando lo necesites. Pero no te vuelvas loco haciendo cursos sin ton ni son. Un currículo que no es más que un compendio de cursos y experiencias inconexas entre sí tendrá muy muy pocas probabilidades de éxito.

En vez de especializarte en censo de micromamíferos de los bosques caducifolios de tu pueblo, hazlo en el censo de meso y micromamíferos. Si más adelante tienes que adecuar la técnica a las características propias de los animales o de la zona que estés estudiando, ya lo harás. Para eso te habrás entrenado en buscar y procesar información 😉

Lo más importante es crearte un currículo sólido, cohesionado, incluso aunque hayas trabajado en distintos campos o tengas una formación más o menos variada. Huye de los extremos: no seas ni aprendiz de todo y maestro de nada ni un profesional hiperespecializado (a no ser que tengas claro que hay un nicho laboral estupendo ahí). Y si ves que te has equivocado… siempre te puedes reciclar 😉 Hay múltiples salidas laborales para los biólogos ahí fuera 😉

Y hasta aquí mi opinión sobre el tema. Pero me encantaría saber la tuya. ¿Cuál crees que es la mejor estrategia en cuanto a la especialización? ¿Eres especialista o generalista? ¿Te han servido algunas habilidades o conocimientos que no tenían que ver con tu puesto de trabajo a la hora de desempeñarlo? ¿Te dio alguna ventaja durante la selección de personal o de cara a mantener el empleo y generar valor a ojos de tu jefe? Cuéntamelo en los comentarios, seguro que puede ser un debate interesante 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, búsqueda de trabajo, currículo, especialización, salidas laborales, trabajo

Artículos científicos: publicando, que es gerundio

24/09/2015 by Bichólogo 6 comentarios

Como ya he dicho alguna vez, el conocimiento científico debe ser transmitido. Si no es así, es como si no existiese. Y ya no es sólo cuestión de difundir nuestro trabajo, no. El saber (e incluyo aquí todas las ramas, no sólo la ciencia) es una valor público, una herencia que pertenece a todos y que a todos enriquece. No se puede ni se debe monopolizar.

¿Por qué es importante publicar en biología?

Pero disquisiciones mentales y filosóficas aparte, hay otra importante razón para publicar: el artículo científico es la moneda de cambio, la unidad básica que se utiliza en ciencia para valorar a un científico. Puede ser un sistema más o menos justo, o más o menos representativo, pero es el que hay. Al menos de momento.

¿Por qué un artículo científico?

Porque resulta fundamental que publiques algún artículo a lo largo de tu carrera investigadora si quieres tener algún futuro en éste área. Incluso si no piensas dedicarte a la investigación, aprender a escribir un artículo te proporcionará una serie de herramientas que podrás aplicar en tu vida laboral, sea en lo que sea que trabajes. Porque escribir un artículo científico te permite desarrollar una serie de cualidades muy útiles:

  1. Capacidad de síntesis: fundamental en una carrera tan amplia como la Biología. Si puedes decir algo en una frase, no tiene sentido que emplees un párrafo. Los artículos científicos se usan para difundir los resultados de una investigación, no para mostrar tus dotes literarias. Y esto puedes y debes aplicarlo también a tu vida diaria 😉
  2. Aprender y manejar lenguaje técnico: las palabras importan. Y la forma cuenta tanto como el fondo. En un ámbito como la ciencia (o la conservación de especies amenazadas, consultoría medioambiental, etc…) es importante ser preciso y exacto. No vale decir «unos mililitros de ácido fórmico» sin especificar la cantidad exacta, como si fuese una receta de la abuela. Ten en cuenta que la metodología y los resultados que obtengas deben ser repetibles por otros científicos. Pero tampoco te pases. No por poner mucha jerga tu artículo va a ser mejor o tendrá más posibilidades de ser publicado. Simplemente, habla con propiedad 😉
  3. Organización: una habilidad extremadamente útil en la vida diaria, de cara a aumentar tu productividad personal. Resumir meses o años de investigación en unos cuantos folios de forma comprensible exige distribuir toda esa información de forma adecuada y ordenada y acometer cada tarea en un orden determinado y en el momento óptimo. No obstante, los artículos siguen una distribución más o menos estándar (resumen o abstract, introducción, materiales y métodos, resultados y discusión, grosso modo), así que tendrás que adaptarte a ella.
  4. Búsqueda de información: aprender a encontrar información relevante mediante una búsqueda bibliográfica y crear una buena bibliografía con citas que den fuerza a tus argumentos te será muy útil. Especialmente en un mundo como el de hoy en día, donde hay tantísima información de tan diferente calidad que hay que aprender a encontrar, filtrar y presentar lo que resulta verdaderamente importante.
  5. Facilidad de expresión: comunicarte con soltura es valioso para cualquier puesto de trabajo, incluso si no estás de cara al público. Quizás no tengas que escribir artículos científicos, pero tendrás que contactar con clientes, redactar informes y memorias técnicas, preparar proyectos, dar clases, charlas, ponencias… Así que toda práctica en el arte de comunicar será un valor seguro en tu currículo 😉
  6. Practicar el inglés: ya he comentado alguna vez que el inglés es el idioma de la ciencia. Y si quieres publicar en revistas prestigiosas tendrás que hacerlo en el idioma de Shakespeare. Sí, vale, hay opciones en otros idiomas. Pero seamos sinceros… pocas tienen un alcance importante. Como mucho te pedirán el abstract o resumen en español. Así que ve quitándole el óxido a tu inglés 😛

Pero publicar no es un camino fácil. Para nada. El paper no es más que la punta del iceberg, la pequeña parte visible de un enorme trabajo de investigación, planificación y horas y horas de campo, de laboratorio y/o de escritorio. Muchas horas. Salvo que seas un auténtico genio (que los hay) olvídate de escribir un paper en dos días, aunque ya tengas todos los análisis y resultados. Porque te vas a encontrar con numerosas difcultades y escollos. Por eso antes es mejor que te familiarices con algunos términos importantes a los que te enfrentarás.

Trabajando con un café
Publicar es un trabajo largo y complicado. Hay un elevado porcentaje de rechazo en las publicaciones. Prepárate para no desanimarte y para echarle muchas horas y mucho esfuerzo. Y mucho, mucho café 😛

Métricas

1. Factor de impacto

Se trata de un numerillo que se asocia a cada revista y que está relacionado con el alcance que tienen las publicaciones que aparecen en ellas. Se calcula en función del número de veces que se cita un artículo publicado en esa revista y el número de artículos publicados en un periodo determinado (aquí lo tienes algo más explicado). Se lleva usando durante años (y aún se seguirá usando mucho tiempo).

Pero recientemente se ha comenzado a cuestionar la representabilidad real de esta medición y se están buscando nuevas opciones, como altmetrics. Se trata de un conjunto de mediciones alternativas que no sólo incluyen el número de citas, sino que incorporan otro tipo de menciones, como pueden ser las publicaciones en las redes sociales, blogs, páginas web, bases de conocimiento…

Normalmente se aplican a los artículos individuales, no a las revistas en sí, y nos da una idea del alcance que tiene una determinada publicación. Una de las herramientas más usadas para calcular estas nuevas métricas es altmetric.com y podéis ver cómo funciona haciendo clic en el colorido marcador «Am score» en este artículo, por ejemplo.

2. Índice h

Se trata de una medida de la calidad del científico en cuestión que se calcula, nuevamente, en función del número de artículos publicados con un número de citas determinado: un científico tiene un índice h de x si ha publicado x artículos con x citas. Se trata de un indicador muy usado, aunque también es muy criticado por razones similares al factor de impacto. Además, un investigador con una carrera muy corta  y pocos artículos publicados tendrá un índice bajo, independientemente de la calidad y la importancia de su trabajo.

El problema de las métricas basadas en citas es que no todos los artículos reciben el mismo número de citas, dependiendo de la temática o de si es un artículo de revisión (que suelen recibir más citas), entre otras cosas. Esto hace que muchas veces no sean totalmente representativos de la calidad de un investigador o una revista. Son mejorables, sí. Pero son las herramientas que hay disponibles. Existen algunas otras métricas, pero estas son las más utilizadas hoy en día.

Revisión por pares

Es un mecanismo de evaluación que se lleva aplicando muchos años en el ámbito de las publicaciones científicas. De hecho, todas las revistas científicas importantes emplean este sistema.

Para asegurar la calidad de una publicación, la mayor parte de las revistas suelen emplear este sistema de revisión. Consiste en que tu trabajo va a ser evaluado por una serie de científicos de tu campo y ellos darán su opinión acerca de la calidad de tu investigación, si constituye un avance en ese área de estudio y si merece la pena ser publicada.

Normalmente, cuando una revista recibe un artículo, éste es  examinado primero por el editor (o uno de los editores) que decidirá si lo enviará a los revisores. Si superas el filtro del editor, tu manuscrito será enviado a un par de científicos relacionados con el tema del trabajo. Estos revisores serán elegidos por el criterio del propio editor o del conjunto de posibles revisores que sugiera el autor. Cada uno de ellos, anónimamente, dará su opinión acerca de la calidad del trabajo, sobre la metodología, la estadística, la escritura… Todo. Cada uno mandará por separado un informe con su opinión y recomendaciones al editor, que una vez recibidos, los analizará y decidirá si el artículo es aceptado para su publicación en la revista, si es rechazado o si lo admitirá con una serie de cambios.

Como imaginarás, este no es un proceso rápido, ni mucho menos. Puede demorarse varios meses. Aunque algunas grandes revistas, como Nature, pueden darte una respuesta en horas. Pero es la excepción y no la norma 😉

Gafas sobre una revista
Puedes estar seguro de que te van a examinar hasta el mínimo detalle del artículo. O, al menos, esa es la premisa. Este método se basa en la honestidad profesional y en el hecho en que pones tu propio prestigio en juego a la hora de juzgar un buen o mal artículo. Además es por al amor al arte, ya que normalmente los revisores no cobran nada

La difusión de tu trabajo

Ya he dicho muchas veces que el conocimiento tiene que difundirse. Y por eso publicamos (o intentamos publicar) en distintas revistas científicas. Sin embargo, en muchas revistas es necesario una suscripción para poder tener accesos a los artículos completos (los abstracts están siempre disponibles). Generalmente, las universidades están suscritas a diversas revistas, por lo que puedes descargar a través de ellas los artículos que te interesan.

Pero actualmente se está imponiendo un nuevos modelos de publicación: el Open Access.

  • Por un lado, algunas  revistas tradicionales se están volviendo al Open Access y cada vez es más común que tengas unas tasas para publicar. Esto implica que debas pagar para poder publicar tu artículo en esa revista a cambio de que tu artículo pueda ser descargado libremente. De este modo ya no es el suscriptor el que financia la revista, sino el propio autor. También existe otra modalidad híbrida, que funciona con suscripciones normales, y si quieres que tu artículo sea Open Acess, también debes de pasar por caja. Mucha gente dice que el porcentaje de rechazo en este tipo de revistas Open Access puede llegar a ser bastante más bajo que en revistas con sistemas tradicionales de suscripción, bajo la máxima «si pagas, publicas«. Personalmente, yo no tengo datos sobre esto, así que no me puedo pronunciar. Pero ya hay algún que otro artículo sobre el tema.
  • También existe otra modalidad de Open Access que es gratuito, aunque son pocas las revistas tradicionales que siguen este modelo.
  • Finalmente, en los últimos años han proliferado toda una serie de revistas exclusivamente online, que publican artículos en modalidad Open Access, sin necesidad de pagar. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado, porque muchas no siguen los estándares de calidad de las revistas incluidas en el SCI y el JCR. Esto provoca que no se garantice una calidad mínima del trabajo, lo que va en detrimento del éxito y la difusión de tu artículo. Así que ten cuidado donde publicas 😉

Además, hoy en día, gracias a las redes sociales y a los blogs especializados, también puedes encontrar nuevas formas de difundir tu trabajo. Existen redes específicas de ciencias, como la de Mendeley (que realmente no utilizo, aunque use el programa) o la más utilizada, ResearchGate. Dentro de esta última también tendrás una serie de métricas e índices en función del número de citas, de descargas de tu trabajo y de la cantidad de interacciones que tengas en la red social 😉

Y, por supuesto, está el archiconocido Google Académico o Google Scholar, donde no sólo puedes realizar búsquedas bibliográficas, sino que también tienes la posibilidad de mantener un perfil público  con todas tus publicaciones asociadas, así como tu índice h.

Twitter y Facebook también pueden ayudarte a llegar a mucha más gente. Recuerda lo que te comentaba del índice Altmetrics. Incluso en el pasado congreso de EOU dedicaron una mesa redonda al empleo de las redes sociales en la difusión de la ornitología. Así no las pierdas de vista 😉

Trabajando en una pizarra
Ten en cuenta que si decides publicar algo vas a tener un montón de trabajo por delante. Y habrás de hacerlo con esmero, cuidando no sólo los contenidos, sino también la forma en que los comunicas 😉

Y este es un breve acercamiento al proceloso mundillo de la publicación científica. Y esto sólo hablando de artículos en revistas, que podríamos hablar de capítulos de libros, libros completos, conferencias… Pero bueno, como toma de contacto creo que será suficiente para obtener una visión general de en donde te vas a meter si has decidido publicar. Y también de por qué deberías publicar 😉

¿Has tenido alguna experiencia publicando un artículo? ¿Cuántos tienes publicados? ¿Usas las redes sociales para difundirlo? ¿Estás en Research Gate? No seas tímido y compártelo todo con nosotros 😉 Ya sabes que puedes participar tanto en los comentarios del blog, como en la página de Facebook o en Twitter 😉

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Un día buscando desmán ibérico

17/09/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Hoy te contaré un poco sobre la metodología de trabajo con este curioso mamífero. Al tratarse de un animal con hábitos acuáticos la metodología de muestreo es algo peculiar y se basa en encontrar sus excrementos entre las rocas del río. Pero antes de nada tengo que presentarte al protagonista de este post.

Haciendo censos de desmán ibérico

El desmán ibérico

El desmán ibérico o Galemys pyrenaicus es una micromamífero de la familia Talpidae, grupo al que pertenecen los topos, por ejemplo. Su distribución se encuentra restringida a la Península Ibérica, en los Pirineos, la cornisa cantábrica, norte de Portugal y a lo largo del Sistema Central.

De hábitos acuáticos, se alimenta de pequeños crustáceos y larvas acuáticas principalmente, aunque también pueden depredar lombrices. A pesar de que la especie fue descrita en 1811 se desconoce buena parte de su ecología y su biología. La especie se encuentra catalogada como vulnerable según la UICN.

Metodología

Últimamente he tenido la suerte de trabajar en el LIFE+ Desmania en Castilla y León, lo que me ha permitido echarles muchas muchas horas a esto de buscar desmán. Además, también trabajé en esto mismo en el norte de Portugal, y alguna vez en Galicia. Estos estudios  se realizan mediante la búsqueda de excrementos de desmán en su hábitat, o lo que es lo mismo, en medio del río. Así que, como imaginarás, no es algo precisamente sencillo. Por eso voy a contarte, paso a paso, en qué consiste este tipo de muestreo.

1. Seleccionando las áreas

Para encontrar desmán hay que buscar las zonas que son propicias para estos animales. De entrada, tiene que ser un río. Tradicionalmente, se creía que el desmán sólo habitaba en ríos de montaña, con aguas rápidas, frías y limpias, donde abundan los tricópteros y plecópteros, Sin embargo, hoy en día se han encontrado desmanes en ríos muy distintos, con muy distintas condiciones y agua de muy distinta calidad.

Pero hay claves generales que nos ayudan a seleccionar los mejores sitios para muestrear:

  1. Zonas de rompientes, con abundantes rocas: para poder encontrar excrementos necesitamos rocas. Estos animales cazan buceando en las aguas, y de cuando en cuando, salen del agua, situándose en pequeñas agujeros entre rocas, donde se sienten seguros de los depredadores. Allí se asean y dejan algún «regalito». Por eso es imprescindible que haya rocas. Aunque haya desmán, si no hay rocas, será imposible encontrar sus excrementos.
  2. Aguas rápidas: según parece, este animalillo tiene preferencias por zonas de corrientes rápidas alternadas con pozas y remansos.
  3. Abundante refugio: es una condición importante, ya que son muchas las especies que depredan sobre el desmán: rapaces, nutrias, visones… Es un plato apetecible, así que sus territorios deben estar bien provistos de zonas seguras donde acicalarse, refugiarse y criar.
  4. Buenos accesos: esto es más una cuestión de pragmatismo y de ser prácticos. Cuando se trata de hacer centenares de puntos de muestreo es importante poder aprovechar bien el tiempo. Si inviertes todo un día en llegar a un punto, no compensa. Pero ojo, en ocasiones hay puntos en los que, por su especial interés, habrá que invertir varias horas por su difícil acceso. Pero todo lo que se pueda facilitar, mejor 😉
Senda rocosa para muestrar
Como ves, no siempre es sencillo llegar a los puntos o el tramo muestreado en sí. Pero… ¿y lo que mola? 😉 La foto me la ha cedido amablemente Ángel Fernández.

Normalmente estos emplazamientos se sitúan a ojo de buen cubero mediante algún programa de GIS para la planificación. Luego ya, sobre el terreno, se irán modificando en función de las características del terreno, ya que no siempre lo que se ve en la ortofoto tiene que ver con lo que uno se encuentra in situ.

2. Familiarizándose con el objeto de búsqueda

Como ya he dicho, se trata de un mamífero acuático, por lo que hay que buscarlo en los ríos, preferiblemente en zonas rocosas, con sucesiones de rápidos y pozas remansadas. Pero lo importante de esto, y con lo que hay que familiarizarse más, no es el bichejo en sí.

Hombre, si viésemos a un desmán buceando alegremente en busca de sus presas, ya podemos decir que hay desmán en ese tramo. Pero como son muy esquivos y difíciles de ver (no por lo feo, que también, sino por lo elusivo) pues tendremos que buscar otros indicios de su presencia: excrementos 😛 Porque eso, y no otra cosa, es lo que vamos a buscar.

Excremento de desmán ibérico sobre una piedra
Y este será el oscuro (y pestilente) objeto de deseo por el que harás muestreos de desmán. La foto no es demasiado buena, pero es complicado meter la cámara en alguno de los lugares donde suele cagar el susodicho 😛

¿Y cómo reconocerlo? Pues con práctica. Con mucha práctica. Pero voy a darte algunas pautas:

  1. Morfología: el excremento característico y fresco tiene forma alargada y presenta una serie de encadenamientos, a modo de morcillas, que lo diferencian de otros restos dejados por otros animales, como pueden ser el musgaño de cabrera (Neomys anomalus). Sin embargo, esta morfología puede ser muy variable y cambiar en función del grado de degradación del excremento.
  2. Tamaño: de algo más de un centímetro. Sensiblemente más grande que el de musgaño de Cabrera, que ocupa un nicho ecológico similar y se encuentran juntos a menudo.
  3. Tacto: al estar recubierto de una especie de moco denso, el tacto es untuoso, oleoso. Cuando es fresco, si se presiona, no se disgrega. No se aprecian restos visibles de sus presas.
  4. Aroma: sí, mucho me temo que es una de los caracteres distintivos más característicos. Posee un aroma intenso a… bueno, cada uno lo define de una forma 😛 Pero es algo así como a  gambas podridas 😛 Lo cierto es que una vez que hueles el primero ya no lo olvidas 😉
  5. Tinción: cuando se sumerge en alcohol para conservarlo lo tiñe fuertemente de un tono amarillo, aunque puede variar hasta el naranja o el verde. También es un carácter diagnóstico importante.
  6. Presencia de gusanos: parece ser que algunas larvas tienen querencia por este tipo de excrementos. No es exclusivo del desmán, pero si bastante común en algunas zonas.

Además, el excremento puede aparecer aislado o en letrinas más o menos grandes (desde un par de excrementos a una buena cantidad de ellos, apelotonados unos encima de otros). Sin embargo,  es difícil encontrar el «excremento perfecto», ya que el tiempo que haya transcurrido desde que lo expulsó el animal, la temperatura ambiental, las salpicaduras de agua o la presencia de gusanos pueden alterarlos. Aunque no cumpla todos los indicadores puede ser un excremento de desmán. Pero incluso cumpliéndolos, la única forma incontestable de averiguarlo es mediante análisis genéticos o por medio de la presencia de pelos de desmán que ingiriese durante el acicalamiento.

3. Paseando por el río

El siguiente paso, como reza el dicho: «quien quiera peces, que se moje el culo». O lo que es lo mismo, toca meterse en el río. Para los que no lo hayan hecho nunca, andar por el río es complicado. Muy complicado. De entrada hay que llevar un calzado adecuado. Y vadeador.

Algunos modelos de vadeadores de neopreno incluyen botas de goma, que pueden ser muy resbaladizas cuando hay algo de limo o de algas sobre las rocas. Otros modelos de gore-tex llevan un escarpín de neopreno incoporado y usan botas externas específicas. Estas botas, aparte de agujeros para desaguar, llevan un fieltro en la suela, así como unos clavos, para evitar deslizamientos indeseados sobre las rocas. Seguramente haya más modelos de vadeadores, pero son los que yo he usado.

Hay que tener cuidado con la fuerza de la corriente, ya que incluso llegando por debajo de la cintura puede no sólo impedirte casi avanzar, sino tirarte y que acabes empapado, como poco. ¡No te fíes!

Normalmente se realizan transectos de unos 200 m, ya que algunos estudios previos han demostrado que en esa distancia, cuando hay excrementos, aparecen la mayor parte de ellos. Recorridos más largos te harían malgastar tiempo, mientras que andando menos distancia corres el riesgo de no encontrar nada si la densidad es baja.

Sin embargo, como en todos los muestreos, cuando encontramos indicios de su presencia, sabemos que hay desmán; pero cuando no se encuentran no se puede excluir tajantemente, ya que podría haber en baja densidad. Por ello los transectos suelen repetirse en máximo estiaje y en  época invernal.

Los mejores lugares para encontrar excrementos son las rocas situadas en alguna concavidad protegida, bien por ramas o bien por otra roca o rocas de mayor tamaño. Muchas veces están en lo más hondo de un hueco, sobre la piedra donde apenas llegas con la mano. Tocará agacharse, ponerse de rodillas, usar palos y otras herramientas… 😛 Lo que dicte la imaginación y la elasticidad de cada uno 😉

Los excrementos situados en rocas del centro del río, rodeadas completamente de agua, tienen más probabilidades de que sea desmán, ya que pocos animales con excrementos similares tienen los mismos hábitos. En la orilla es más probable encontrar excrementos de rata de agua (Arvicola sapidus), musgaño, rata (Rattus rattus o R. norvergicus) o incluso pájaros y reptiles, que si se encuentran algo lavados por el agua pueden tener un aspecto similar a los de desmán. Eso sí, siento decirte de nuevo que no es una regla infalible 😉  Y que también tendrás que buscar en las orillas 😛

4. Guardando las muestras

Las muestras que tomes las guardarás en eppendorfs llenos de alcohol etílico, para preservarlas y evitar la degradación del ADN. Como ya te comenté, la mejor forma de asegurarse de que efectivamente son excrementos de desmán es mediante análisis genético. Por ello, y aunque existen marcadores específicos de desmán, es conveniente coger los excrementos con pinzas, para evitar la contaminación. Aunque con esos marcadores y con las técnicas genéticas actuales, aunque esté contaminado con ADN humano si es de desmán, lo sabremos 😉

Muestras de excrementos de desmán ibérico
Un par de botecitos con excrementos de posible desmán. Se ven esas «morcillitas», mantienen la estructura (no se deshacen en el alcohol) y tiñe maravillosamente. Y apestaban 😛 Sin embargo, y aunque es casi seguro que era desmán, hasta la prueba genética no se puede asegurar

Los botes se cerrarán convenientemente y se etiquetarán con un identificador único (en nuestro caso funcionaban muy bien las etiquetas hechas con impresora láser, que es el elemento rectangular que se ve dentro de los botes). No olvides asociar cada identificador con el punto de muestreo. Posteriormente, las muestras se almacenarán en una nevera en frío (sin congelar). Y después, al laboratorio 😉

Otras consideraciones

Si el muestreo es para ver presencia o ausencia, con encontrar un excremento 100% seguro (análisis de ADN incluido) se daría por confirmado. Para hacer estimas de densidad, habría que hacerlo mediante identificación individual de ADN (posible pero bastante caro) o mediante trampeo con nasas. Se pueden hacer estimas relativas en función de la cantidad de excrementos encontrados, pero grosso modo, para ver si hay más o menos que en otros sitios. Pero es imposible atinar a nivel de individuos así.

Mencioné que también se pueden reconocer los pelos del desmán en sus excrementos. Los pelos más largos del desmán tienen una forma característica, un ensanchamiento a modo de punta de lanza que resulta inconfundible. Por ellos, las muestras más antiguas o peor conservadas se suelen usar para buscar pelos, ya que el ADN suele estar en mucho peor estado.

Pero también se pueden encontrar pelos en excrementos de nutria. Este depredador generalista también come desmán siempre que puede. Y cuando lo come, lo caga (pelos incluidos). Así que una excremento de nutria que contenga pelo se puede recoger para buscar desmán. La nutria se puede mover varios kilómetros en poco tiempo, así que no implica que haya desmán justo donde se encontró el excremento, pero al menos se sabe que está cerca.

Un río con abundante piedra
Lo bueno de este trabajo es que te permite recorrer rincones espectaculares. ¿Cuánta gente acude a trabajar a una «oficina» como ésta? 😉

Y hasta aquí una breve introducción a cómo se realizan los muestreos de este curioso animal. La experiencia es importante a la hora de identificar tanto los excrementos como los mejores lugares donde buscarlos. Pero el arma principal es la paciencia 😛

¿Tú has realizado algún muestro de este tipo alguna vez? ¿Qué te pareció? ¿Has trabajado con alguna especie con hábitos similares? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

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