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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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¿Quién soy?

Biólogo, lector y curioso, siempre. Viajero, escritor y fotógrafo aficionado en los ratos libres. Y mientras tanto, ayudo a jóvenes biólogos en mi blog "El Bichólogo"

La importancia de saber cuándo decir que no

14/01/2016 by Bichólogo 15 comentarios

Aunque parece el título de un libro de autoayuda, saber decir no en el momento adecuado es una de las cualidades que más falta hace hoy en día a muchos biólogos. En estos tiempos de crisis tener un trabajo de lo nuestro es casi un sueño, al menos en España, así que… ¿Cómo decir no a una oferta por mala que sea? Pues hoy te voy a enseñar lo importante que puede llegar a ser 😉

Tienes que hacerte valer

La biología no es una de las carreras ni de las profesiones más estimadas socialmente. Es probable que cuando le dijiste a tus padres «Quiero ser biólogo/a» ellos te dijeran (o al menos lo pensaran): «¿Biología? Pero si eso no tiene salidas«. O si eres uno de los afortunados que están trabajando de biólogo habrás escuchado más de una vez «Eso no es trabajar. Tendrías que tener un trabajo de verdad, como el mío«.

Además, hoy en día la situación no está como para tirar cohetes. Hay muchísimo paro en nuestro sector y rechazar cualquier oferta, por mala que sea, es poco más que un suicidio. ¿O no? Si te paras a pensarlo, aceptar ofertas de empleo ridículas o directamente humillantes no hace sino perpetuar esa visión de la que la biología no es un trabajo serio, sino algo a lo que se dedican cuatro frikis. Por eso es tan importante plantarse y decir NO.

Lo que la gente piensa de la biología
Aunque sea tomándolo con humor, la realidad a veces no es tan distinta a la que refleja este meme

Una historia real…

Hace mucho, mucho tiempo, dos bisoños estudiantes de biología (un servidor y mi colega de Bioblogia) asistieron a una cena oficial de la Universidad de Extremadura con motivo del 25 aniversario de su fundación. La verdad es que acudimos por suerte. Durante una clase de un curso de postgrado pidieron dos voluntarios para ir en representación de los alumnos. Y curiosamente sólo nosotros levantamos la mano. ¡Era una cena gratis!

El caso es que comenzamos a hacer networking con el resto de los invitados (aunque por aquel entonces ni conociéramos esa palabra :P). Habían acudido el rector, representantes de los profesores y algunos profesionales del sector que estaban participando en dicho curso. Entre plato y plato, fuimos guiando la charla hasta la realización de unas prácticas no remuneradas. El trabajo sonaba interesante a priori: el dueño de unas casas rurales quería que diseñáramos unos senderos ecoturísticos y los preparáramos con comederos y bebederos artificiales para las aves.

No cobraríamos nada, pero serían unas prácticas profesionales muy interesantes para engalanar el currículo de unos jóvenes estudiantes de biología (por aquel entonces en el último o penúltimo año de la carrera). Así que, tras la cena, aceptamos con muchas ganas, ideas e ilusión.

El tiempo pasaba y nosotros ya teníamos todo el proyecto pensado, algo profesional, con mapas georeferenciados, todo muy bonito. Y muy trabajado. Y entonces, a menos de una semana de irnos para allá, nos escribe esta persona. Nos dice que ya que estaremos una temporada allí nos envía una lista de tareas adicionales que incluían cortarle el césped, limpiar la piscina y algunas otras labores de mantenimiento. ¿WTF? Tuvimos que volver a leer el mail para cerciorarnos de que era cierto. Nos pedía un trabajo profesional, no recibíamos ni un euro y nos costeábamos nosotros todo. Pero ahora encima quería que fuésemos sus jardineros y chicos de los recados.

Sorprendidos, le respondimos diciéndole que aquello no tenía nada que ver con lo que habíamos acordado. Que sí, que éramos estudiantes de biología, pero que nos había pedido un trabajo profesional y por tanto nos habíamos empleado a fondo para prepararlo. Que habíamos aceptado no cobrar por ello porque la experiencia práctica nos resultaba útil, pero que no estábamos de acuerdo con esas nuevas condiciones añadidas a última hora.

Al hombre le sorprendió nuestro correo. Nos dijo que tampoco era para tanto, que a ver quiénes nos creíamos que éramos. Que no éramos más que unos estudiantes, que con esos humos y esa actitud jamás llegaríamos a ninguna parte ni lograríamos entrar en el mundo laboral.

Tras recibir aquel mensaje, le dijimos muy amablemente que ya no estábamos interesados en sus prácticas y que se buscase a otros estudiantes de los que aprovecharse. Así que puedes imaginar la contestación airada y totalmente fuera de tono del susodicho (bastante menos correcto que nosotros :P). Y de este modo dimos por finalizada nuestra aventura con aquellas «prácticas profesionales» que eran de todo menos profesional.

Decir NO

La moraleja

Le dijimos que no a unas prácticas muy interesantes sobre el papel que nos podrían haber dado un buen empujón al currículo. Él nos dijo que así, exigiendo respeto, no llegaríamos a ningún lado y no nos contratarían en ningún sitio. Y aquí me tenéis, habiendo trabajado como científico, con una tesis doctoral (casi casi :P), habiendo trabajado en varios países y con una treintena de publicaciones entre papers y charlas y posters en congresos. Desde luego aquel hombre no se habría ganado la vida como vidente 😉

Valorarte a ti mismo nunca está demás y tu profesionalidad es tu principal carta de presentación. Si no la defiendes tú, nadie lo hará. Sí, hay mucha competencia, pero no vale conseguir ese voluntariado, esas prácticas o ese trabajo a cualquier precio, especialmente si te estás devaluando a ti mismo y a la profesión. Porque eso te afecta a ti, me afecta a mi y a todos los que trabajamos o aspiramos a trabajar en este maravilloso mundo de la biología. Tienes que hacerlo por ti y tienes que hacerlo por nosotros 😉

Concluyendo

Ésta es sólo una anécdota que me ha ocurrido en mi vida profesional. En general he tenido suerte: trabajos interesantes con buenos jefes y comprometidos con los proyectos o las investigaciones de turno. Hay muy buenos profesionales de nuestro campo ahí fuera 😉

Por ello, con este post no quiero decir que debas dejar pasar ese voluntariado o esas prácticas o esa oferta de trabajo porque no ofrecen las condiciones perfectas. Para nada. Todo depende mucho de la situación en la que estés y de las característica en concreto de cada oferta o situación. Pero sí que debes saber poner límites, líneas rojas que nadie debe traspasar.

No sólo es algo bueno para ti a nivel profesional, sino también para tu salud mental. Si esas situaciones se mantienen en el tiempo terminarán por minar tu ánimo y tu autoestima. Todos tenemos que luchar por ese reconocimiento de nuestra profesión, de nuestra labor. Es un trabajo de equipo 😉

Y ahora te toca a ti contarme… ¿Cuál ha sido tu experiencia al respecto? ¿Has dicho NO alguna vez a unas prácticas o trabajo? ¿Has aceptado algo de lo que luego te has arrepentido? Cuéntame tu historia, que seguro que ayudará a mucha gente.

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, trabajo

Un repaso al 2015 que se fue

07/01/2016 by Bichólogo 2 comentarios

¡Muy buenas! Ya se ha cerrado el 2015, un año cargado de emociones. Tras un comienzo duro a nivel personal, sólo puedo decir que el año ha ido a mejor y que ahora estoy en uno de los mejores momentos de mi vida. Así que imagina que avance 😉

Si has estado desde el principio del blog sabrás (y si no, te lo cuento) que el blog nació allá por abril del año pasado. Empezó como un proyecto personal, sin tener muy claro cómo iba a afrontarlo y si sería capaz de sacarlo adelante. Me preparé mucho, aprendí todo lo que pude sobre el mundo del blogging (hasta hice un curso sobre el tema) y le puse muchas ganas, ilusión y esfuerzo. Y he de decir que estoy muy satisfecho con el resultado 🙂

Adios 2015

El 2015 en cifras

El blog nació el 13 de abril de 2015. Como todo blog nuevo, empezaba desde cero: sin lectores, ni seguidores en las redes sociales ni suscriptores de ningún tipo. Pero la evolución y el crecimiento de la comunidad que se ha ido formando alrededor del blog ha sido espectacular. ¡Muchas gracias!

1. Las visitas del blog

En estos ocho meses de vida el blog ha tenido más de 115800 visitas. Si hablamos de sesiones (las veces que un visitante ha entrado) estamos usando una métrica mucho más acertada del número de gente que entra al blog, ya que en una sesión un mismo usuario puede visitar varias páginas.  En este caso la cifra asciende a 85665 sesiones, lo que implica una media de unas 357 sesiones diarias.

2. El contenido

En este tiempo he publicado un total de 56 posts. Entre ellos hay un total de 9 entrevistas que me han permitido conocer a gente conocida de la talla de Luis Miguel Domínguez o Josep del Hoyo, grandes profesionales de su sector, y compartir la experiencia de grandísimos profesionales, quizás menos conocidos que los anteriores, pero con una valiosísima trayectoria profesional y una experiencia que deberías aprovechar 😉

He tratado temas de todo tipo en el blog, algunos con más resonancia que otros. Aquí te dejo un breve listado de los posts más exitosos de la aún breve historia de El Bichólogo:

  • 6 lacras profesionales contra las que debemos luchar los biólogos
  • 13 razones definitivas por las que estudiar biología es tu mejor opción
  • 25+1 salidas profesionales para biólogos que quizás no conocías
  • ¿Debo hacer una tesis doctoral?
  • La carrera investigadora: una historia de amor y odio

3. Las redes sociales

Si hablamos del plano social, mantengo 3 perfiles sociales principales:

  • La página de Facebook: es sin duda el espacio social con mayor número de seguidores. El el momento que escribo estas líneas cuenta con 4043 likes y con muchísima actividad, no sólo en cuanto número de comentarios, sino en cuanto contenido compartido. Esta página comenzó su andadura junto al blog, totalmente desde cero. No puedo estar más impresionado, orgulloso y agradecido de toda la acogida y la participación de cada uno de vosotros.
  • El perfil de Twitter: se trataba de mi perfil personal pero decidí profesionalizarlo, así que este partía con ventaja 😛 Es el segundo a nivel de actividad, aunque muy lejos de la interacción el seguimiento masivo en Facebook. Desde que lancé el blog he obtenido 257 nuevos seguidores, lo que hace un total de 660 followers. Esta es mi red social favorita para interaccionar con los lectores, por su inmediatez y lo conciso de tener que decirlo todo en 140 caracteres 😛
  • La página de Google+: mi favorita por las posibilidades que tiene pero con muy poco movimiento, dada la escasa implantación de Google+ en España y en demás países hispanohablantes. También tengo yo algo de culpa, ya que es a la que menos tiempo había dedicado y la que me resulta más difícil de promocionar. Aún así cuenta con 23 seguidores, y espero que el nuevo lavado de cara y el empleo de las colecciones que estoy haciendo me ayuden a darle un buen empuje este año 2016.

4. Los sucriptores

Cuando comienzas un blog nadie te conoce. No hay seguidores ni nadie que haya oído hablar de tu blog. Pero desde el mismo comienzo decidí crear una comunidad muy importante para mí, porque se trata de todos aquellos que tienen un elevado interés en el blog. El suficiente como para confiarme su dirección de correo, interesarse porque cada post que escribo les llegue al correo y por mantenerse al tanto de todo lo que ocurre en el blog. Ellos son (sois) los suscriptores.

En el tiempo de vida del blog su número no ha hecho más que crecer y ahora mismo la lista de correo cuenta con 686 suscriptores. Hasta ahora, salvo algún mensaje particular, alguna encuesta o el PDF de regalo que se obtiene por suscribrise, no he podido aportarles un valor extra. Pero mi intención es que eso cambie a lo largo del año. Pero más adelante te contaré alguno de los planes que tengo para este 2016 😉

Estadísticas 2015
La verdad es que estoy contentísimo con la evolución de los visitantes, y más en temas tan específicos como los que abarca este blog 🙂

5. Correos, comentarios y mensajes.

En este apartado no tengo cifras concretas, pero probablemente es el más especial de todos. Aquí es donde se incluyen todos mensajes y comentarios que he recibido tanto en el correo como en los comentarios del blog y las redes sociales.

Y es que han sido muchos lo mensajes que he recibido. Muchos más de los que me esperaba. Algunos me habéis preguntado vuestras dudas, otros me habéis contado vuestras historias personales y todos me habéis felicitado por el blog. Incluso alguno me habéis emocionado, pues no estoy acostumbrado a tantas muestras de cariño de gente que no conozco personalmente.

Siempre contesto personalmente todos los correos y los comentarios. A veces puedo tardar más, otras menos, o puede que alguno se me traspapele entre el montón de cosas que estoy haciendo a la vez. Pero cada correo, cada mensaje, cada comentario, es muy importante para mí y siempre sacaré tiempo para responderlo. Por ello no puedo terminar este párrafo sin dedicaros a todos los que os habéis tomado el tiempo y la molestia de dirigirme unas líneas un enorme GRACIAS.

Y a los que no os habéis atrevido a escribirme por miedo, dudas o pensando que no os voy a contestar, simplemente animaros a que lo hagáis. No quiero que este blog (y por extensión, cualquier perfil de las redes sociales) sea un espacio para que yo os suelte el rollo. Me gusta que haya participación, que nos ayudemos todos unos a otros, y que compartamos experiencias 😉

El 2015 a nivel personal

La verdad es que hay sido un gran año, a pesar del duro comienzo. En el ámbito privado ahora mismo estoy en un momento muy dulce y muy feliz. Y el 2016 se antoja incluso mucho mejor. ‘Estoy cargado de energía!

Crear y lanzar el blog ha sido una experiencia muy interesante y muy intensa. Me lo he tomado como un trabajo, porque me conozco y sé que tengo facilidad para procrastinar e ir dejando de lado proyectos que no son profesionales. Así que he convertido el blog en parte de mi trabajo y en parte de mi marca personal.

Muchas veces ha supuesto un gran estrés. Tuve que bajar el ritmo de publicación en verano, pero creo que fue una gran idea. Aún así hay semanas que casi no llego a tiempo para publicar en el blog. Aunque de momento estoy orgulloso de no haber fallado nunca y espero poder seguir haciéndolo  😉

También me ha aportado enormes satisfacciones. He disfrutado enormemente haciendo entrevistas y tengo muy claro que seguiré haciendo cada vez más. Estoy intentando internacionalizarlas, ya que muchos de los lectores sois de fuera de España. Así que si tienes en mente alguien a quien te gustaría que entrevistase no lo dudes y ponte en contacto conmigo. No te puedo prometer que lograré la entrevista pero sí que lo voy a intentar 😉

Además he recibido mucho apoyo por parte de numerosos lectores y he visto crecer una comunidad participativa, interesada e interesante alrededor del blog. Es para mí un placer enorme el saber que algunos de mis post pueden resultar útiles a jóvenes estudiantes y profesionales que están en una situación similar a la que yo estuve. Sois vosotros, los lectores, los que hacéis que todo este trabajo que hay detrás de cada post merezca la pena 😉

Proyectos para el 2016

Hay muchas cosas que tengo en mente para este año. Algunas son sólo ideas, que no sé si llevaré a cabo. Otras estoy seguro que las haré, aunque aún estén sólo sobre el papel. Os dejo una lluvia de ideas para este año:

  • Aportar más valor a los suscriptores: quiero aportar algún extra a todos los que os apuntéis a la lista de correo. Que no sea solamente recibir los adelantos de lo que ocurrirá en el blog o el boletín de posts publicados cada semana. Entre las ideas que tengo para esto están la creación de una comunidad online privada que sirva como lugar de encuentro y networking, descuentos para suscriptores…
  • Realizar al menos un curso online: hay muchas cosas que no se enseñan en la carrera y que pueden ser básicas, incluso cruciales, para cualquiera que esté empezando en esto de la biología. Los posts aportan valor e información, pero un curso creo que podría resultar muy muy útil. Este proyecto está muy verde aún pero me hace especial ilusión.
  • Cambiar algunas cosas del diseño del blog y las redes sociales: los que lleváis siguiendo el blog desde sus comienzos habréis notado cómo ha ido cambiando desde entonces, poco a poco pero de forma casi constante. Y así seguirá siendo, intentando mantenerlo actualizado, visualmente atractivo y añadiendo funciones poco a poco.
  • Eliminar la publicidad y cambiarlo por alguna forma de patrocinio: mantener un blog tiene un coste mayor del que me pensaba: servidores, dominio, plugins, formación… Por eso metí publicidad. Pero realmente no da dinero (a fecha de hoy, tras 8 meses en funcionamiento, apenas si llega a los 30€, con lo que no puedo pagar ni un año de alojamiento web). Por eso estoy planteándome la idea del patrocinio, para que aquel que quiera colaborar con cualquier cantidad, por pequeña que sea, pueda aportar su granito de arena. De todas maneras, con patrocinio o sin él, seguramente la publicidad desaparezca del blog a lo largo de este año. Cuanto más limpio esté el blog, mejor para todos 😉

Éstas son sólo algunas de las ideas que estoy barajando. Algunas quizás no se lleven a cabo, otras seguro que sí (como los dos primeros puntos). Me encantaría saber tu opinión sobre todas ellas, sobre hacia dónde te gustaría que se dirigiese el blog y sobre los temas a tratar en el 2016. Para mí es muy importante que éste blog te resulte útil y tu opinión cuenta, ¡y mucho! 😉

Y hasta aquí llega esta revisión del año pasado. Espero que me sigas acompañando a lo largo de este 2016, que participes activamente en el blog o en las redes sociales y que, si pasas por Badajoz, me avises para tomar unas cañas 😉 ¡Un saludo!

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Publicado en: El Blog Etiquetado como: 2015, blog, evaluación, reflexión, resumen

Tu primera charla: un breve recetario para tener éxito

31/12/2015 by Bichólogo 13 comentarios

En el mundo de la biología, sea la rama que sea, siempre llegará el momento de dar una charla. Siempre. A veces es en la Universidad, para exponer un trabajo; o quizás sea en un congreso científico; o tu primera clase, si te dedicas a la educación; o tal vez expongas la metodología de tu trabajo a algún organismo público. Pero créeme, te llegará el día 😉 Así que prepárate.

Por eso hoy voy a darte una serie de consejos que te permitirán sobrellevar y afrontar con mayor fortuna este reto. Porque siempre es un reto. No importa lo extrovertido que seas, lo bien que se te de comunicar: siempre impone respeto hablar ante una audiencia.

Tu primera charla

7 consejos para aprender a lidiar con tu primera charla

Hay una primera vez para todo, y exponer públicamente tu trabajo no es una excepción. Y menos en el ámbito de la Biología, donde la comunicación de los resultados es tan importante como el desarrollo mismo de los estudios. Así pues aquí te dejo una breve lista de trucos y consejos para hacer más fácil este traumático a la par que fascinante paso 😉

1. Cuanto antes, mejor.

Como ya te he dicho, antes o después te tocará hablar en público. Así que, ¿para qué esperar? La práctica hace al maestro por lo que cuanto antes des tu primera charla, más experiencia comenzarás a acumular. Y mayor confianza irás adquiriendo en ti mismo. Hasta el más tímido termina acostumbrándose (al menos en parte) a hablar en público.

Además, siempre es mejor cometer tus primeros errores en ambientes no laborales, como la Universidad. Un fallo grande en una exposición ante tus jefes, ante quienes van a subvencionar tu trabajo o ante tus alumnos te puede hacer parecer poco profesional. Si lo cometes frente a tus compañeros de la universidad y el profesor te servirá para aprender de él y no tendrá efecto alguno sobre tu reputación, ya que ninguno de ellos será experto en dar charlas.

2. La primera charla siempre impone

Hay gente que parece que ha nacido para hablar en público. Lo hacen con naturalidad, exponiendo claramente sus ideas, cautivando al público y metiéndoselo en el bolsillo. Parece que lo han hecho toda la vida. Y lo más probable es que así sea 😉

Pero todo el mundo teme su primera charla. Uno se encuentra expuesto ante decenas (o centenares) de personas. Y casi siempre habrá gente con mayor experiencia que tú. Quizás incluso gente a la que admires. Y eso intimida, y mucho. El qué dirá puede ser una pesada losa de la que debas aprender a desprenderte. Pero no hay mejor forma de hacerlo que practicando. Así que… ¡empieza ya! 😉

3. Emplea materiales de apoyo

A menos que seas un excelente orador, una charla a palo seco, del tipo de las antiguas clases magistrales, puede resultar tremendamente aburrida. Hoy en día la tecnología te ofrece múltiples alternativas para acompañar e ilustrar tus charlas.

Si eres tradicional:

  1. Diapositivas: un clásico entre los clásicos. Sin embargo, hoy en día resulta difícil encontrar un proyector de diapositivas en según qué sitio. Y crear tus propias diapositivas analógicas puede llegar a ser complicado.
  2. Retroproyectores: esas láminas de acetato transparente que aún hoy en día se ven en muchas universidades, especialmente usados por tu tipo concreto de profesor: ese que tiene los mismos apuntes amarillentos desde hace más de 20 años, apenas actualizados. Estas láminas transparente pueden ser útiles ya que puedes dibujar libremente sobre ellas y combinarlas.
  3. Apuntes y material de apoyo fotocopiado: para hacer más fácil que tus oyentes te sigan y tomen alguna nota.

Si te van las nuevas tecnologías (listado ACTUALIZADO):

  1. PowerPoint: ¿quién no conoce este producto de la suite de ofimática de Microsoft? una actualización infinitamente más potente que las antiguas láminas de acetato. Puedes añadir todo tipo de contenido multimedia, links a otras páginas webs, cierto grado de interactividad, animaciones y transiciones entre diapositivas que hacen más amena la charla… Todo fácil de aprender y manejar, rápido y mucho más limpio y visual que los medios tradicionales. Muchas universidades tienen acuerdos y permiten tanto a profesores como alumnos descargarse el programa con una licencia educativa totalmente gratuita. Además, hoy en día casi cualquier universidad cuenta con aulas con proyectores donde conectar tu ordenador. Y si no existen versiones online algo menos potentes pero gratuitas. ¡No tienes excusa! Personalmente, es lo que he usado casi toda la vida 🙂
  2. Presentaciones de Google: similar al anterior, aunque menos potente. Sin embargo, si no quieres perderte en florituras, es perfectamente útil. Además cuenta con la ventaja de un excelente sistema de trabajo cooperativo, donde varias personas pueden editar a la vez un mismo documento. Y te permite editar y tener sincronizados todos tus documentos en todos tus dispositivos de forma totalmente gratuita. En mi flujo de trabajo la suite de Google ha ido sustituyendo a la de Microsoft poco a poco.
  3. Prezi: un reciente descubrimiento para mí. Es como una evolución de los clásicos Power Points pero mucho más visual y dinámico aún. Requieren una mayor planificación y ser capaz de crear una «historia» con tu charla para que sea 100% efectivo. Desde que me enteré de su existencia estoy empezando a utilizarlo en lugar de los Power Points. Cuenta con una cuenta gratuita con algunas limitaciones, pero tiene acuerdos con muchas universidades con cuentas gratuitas para alumnos y profesores. Sólo debes crear tu cuenta con una dirección de correo de unas de las instituciones asociadas . Por supuesto, para los heavy users existe una cuenta profesional con todos los extras 😉
  4. Genia.lly. Otra alternativa al PowerPoint. Lo he conocido muy recientemente, así que apenas tengo experiencia con él. Quizás más atractivo que los PowerPoints pero menos que Prezi para mi gusto. Aunque quizás sea más interactivo aún. Todo depende de lo que necesites. Además, también está orientado a la creación de infografías, pósters interactivos o microsites (entre otras cosas), con todas las posibilidades que eso tiene. Y además es gratis 😉
  5. Emaze. Una lectora me ha sugerido otra herramienta similar a las anteriores (¡Gracias Diana!). Por lo poco que he podido ver, se trata de una herramienta muy visual y dinámica. Cuenta con una cuenta gratuita (aunque no sé las limitaciones) y otras de pago. Además ofrece descuento a estudiantes y profesores. No he tenido oportunidad de probarla, pero la agrego al listado por si alguno queréis echarle un vistazo y comentarnos vuestra experiencia con ella 😉
  6. Canva. Esta fantástica herramienta gratuita no sólo te va a servir para hacer presentaciones, sino también te ayudará con cualquier tema de diseño que puedas necesitar. Da igual si eres tan torpe como yo con el diseño, Canva te ayudará a darle un toque diferente a todos tus materiales, presentaciones incluidas 😉 Eso sí, aunque tiene una gran cantidad de plantillas, la versión gratuita no incluye animaciones.
Charla para Alemania
Aquí estoy yo en el tren camino de Madrid terminando la presentación de la charla que di en Bielefeld. Esto no se puede hacer con las diapositivas tradicionales 😉 😛

Si has leído algún artículo más del blog sabrás que yo soy un gran usuario de las nuevas tecnologías, así que sin duda alguna te recomiendo alguna de  estas opciones. Pero ten en cuenta que no todos los materiales serán adecuados para todas las charlas. La mejor opción es siempre que pruebes todas las opciones y elijas el que mejor se adapta a ti, a tu entorno y a tu forma de contar las cosas 😉

4. Se breve y conciso

Ya lo reza el dicho: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Guarda la retórica y la prosa florida para las novelas y trata de sintetizar lo máximo posible. Sé muy claro y no adornes innecesariamente. Trata de explicar todos tus puntos con claridad pero sin perderte en la forma y los detalles.

Esto es muy importante sobre todo con los materiales de apoyo. Si presentas un diapositiva (digital o analógica, da igual) sobrecargada de información, atiborrada de letras, tu audiencia ni la va a leer. En vez de servir de apoyo servirá de distracción.

Esto no significa que tengas que expresarte como en un telegrama. Pero si puedes sustituir todo un párrafo escrito por una gráfica y explicarla brevemente de palabra tu audiencia lo captará todo mucho mejor. Los seres humanos somos tremendamente visuales y muchas veces será el atractivo visual de tu presentación lo que hará que tus oyentes te escuchen realmente y presten atención a tus palabras 😉

5. Tú sabes más que la mayoría de tu audiencia.

Quizás te choque un poco esto, sobre todo si aún estás en la universidad. Y sin embargo, es cierto 😉 Cuando expones los resultados de un trabajo es porque has empleado mucho esfuerzo en investigar sobre un tema, quizás has realizado un experimento o a lo mejor has leído mucha información. Si estás en la universidad, el resto de tus compañeros seguro que carecen de esos conocimientos que tú has adquirido; si es un congreso, habrá gente que haya hecho experimentos o trabajos parecidos al tuyo, pero no exactamente como el tuyo. En cualquier caso, como es un trabajo enfocado a un área concreta, lo más probable es que no haya nadie que haya estudiado ese mismo tema con tanto detalle. Podrán saber más que tú, pero probablemente no en ese asunto en particular 😉

Charla ante un público
No te dejes intimidar por una gran audiencia. Seguramente sepas más que la mayoría sobre tu tema concreto. Y si no, ellos también han estado antes en tu misma situación 😉

6. Practica inglés

Sobre todo si te metes en al ámbito de la academia y la investigación, es imprescindible que aprendas inglés. Es el idioma de la ciencia, así de sencillo. Y además, en cuanto comiences a moverte en un ámbito internacional, independientemente de la rama que elijas, tendrás que hablar inglés. Y exponer en inglés. Así que practica ya 😉

7. ¡Disfruta!

Este quizás es el punto más importante de todos. Si no eres capaz de disfrutarlo, dar una charla se convertirá en un infierno. La preparación, los ensayos, cualquier apartado puede ser tan divertido o aburrido como te propongas. Expónlo ante tus amigos, tu pareja o tu familia para ensayar y encontrar fallos. Seguro que te ríes mucho 😉

También es importante tratar de ser original y divertido sin perder profesionalidad en la exposición. Es un equilibrio difícil, sí. Pero recuerda: ser profesional no es sinónimo de ser un aburrido y un muermo. Así que no dudes en meter alguna imagen divertida, algún chiste, una anécdota o darle un poco de color a tu charla 😉

Y hasta aquí este post con unas cuantas ideas que espero que te sean útiles. Ahora es tu turno de contarme cómo preparaste tu primera charla o cómo la vas a hacer. ¿Conocías todos los materiales de apoyo? ¿Sabes o utilizas alguno que no haya listado? ¿Cuál fue tu experiencia en tu primera charla? Sigue los consejos, olvida tu timidez y comienza a hablar desde ya en los comentarios 😛 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, charla, conferencia, consejos, exposición, trucos

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

24/12/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Los que seguís el blog con cierta frecuencia sabéis que he hecho un poco de todo en esto de la biología: he sido voluntario, técnico de campo, he trabajado en una consultora medioambiental, en enero defiendo mi tesis doctoral… En todos los trabajos he tenido momentos buenos y malos, pero quizás el que provoca los sentimientos más ambivalentes, en donde es más fácil pasar de un extremo a otro, es en el mundillo de la investigación.

Y es que la investigación levanta pasiones, se mire como se mire. Algunos la encontramos fascinante; otros piensan que es una tarea insufrible. Pero normalmente no deja indiferente a quien la prueba. Y la realidad es que a menudo los sentimientos opuestos hacia esta disciplina no sólo se suceden rápidamente, sino que se solapan. Ahí está su magia 😛

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

Las grandes recompensas

Ya he comentado alguna vez que el poder contribuir al conocimiento humano es una de las razones para hacerse biólogo. Pero desde luego no es la única gratificación que nos concede la ciencia. Aprender cómo funcionan las relaciones entre los seres vivos, las bases biológicas de su comportamiento o entender cómo cambian los organismos y especies a lo largo del tiempo te hace ver las cosas desde una nueva perspectiva. Y eso mola 😉

De pronto descubres que a tu alrededor están ocurriendo cosas fascinantes. Donde antes sólo veías un grupo de pajarillos comienzas a ver displays y todo tipo de interacciones entre ellos; donde sólo veías plumas de colores comienzas a descubrir caracteres sexuales secundarios que dan información sobre el estado nutricional, sobre su sistema inmune o sobre su capacidad de encontrar alimento. A tu alrededor se desenvuelve un mundo en constante competencia, tanto a nivel intra como interindividual. Y eso es increíble 😉

Saber cómo funciona el mundo y ser capaz de apreciar esos mecanismos teniendo lugar a tu alrededor es una experiencia asombrosa que sólo puedes entender cuando realmente te gusta la biología.

Pero no es la única recompensa. A menudo la ciencia implica trabajar en contacto cercano con los seres vivos que se estudias, desde las más pequeñas bacterias hasta los animales y plantas más complejos y exóticos. Puedes tener que viajar a lugares que nunca te habrías imaginado y conocer a gente de lo más variopinta, quizás incluso a alguno de tus referentes en el mundo de la biología.

Pero si a ti lo que te gusta es el laboratorio no te preocupes. Tendrás posibilidad de trabajar con equipos carísimos que no tenías ni idea de que existían. Descubrirás para que sirven todas esas máquinas que habías visto tantas veces en la universidad y quizás incluso te conviertas en un experto de su manejo. Estudiarás las técnicas más avanzadas de secuenciación genética y te estarás asomando a unas fronteras que hace años nunca nos habríamos atrevido siquiera a soñar.

La carrera de investigador conlleva, sin duda alguna, una cantidad de retos y experiencias que no te proporcionará ninguna otra profesión. Sencillamente, son cosas que sólo se pueden hacer en investigación y que no están al alcance del resto de la gente. Las posibilidades son, virtualmente, infinitas 😉

Unos costes elevados

Sin embargo, la ciencia es una amante exigente. A cambio de deleitarte con sus favores te va a pedir mucho. Realmente mucho. Tendrás que pagarlo con tu sudor y sometiéndote a una alta presión.

1. La lucha de poder

Y es que la ciencia es tremendamente competitiva. Las becas, cada vez más escasas, se disputan entre un número de aspirante que crece año tras año. Los fondos dedicados a la investigación no hacen más que recortarse (en España los últimos 4 años de gobierno han sido nefastos para los presupuestos para I+D+i), con lo que conseguir un dinero para un proyecto se ha convertido en toda una hazaña épica.

Cuando hay una vacante para un puesto de investigador la competencia es feroz: hasta unas pocas décimas pueden marcar la diferencia. Esto lleva a una auténtica fiebre por publicar y engordar el currículo a base de artículos en revistas científicas de prestigio y estancias breves en centros extranjeros. Se genera así una presión por publicar tal que muchos jóvenes investigadores no pueden soportarla y terminan rindiéndose.

Esta competencia afecta también a la colaboración entre los grupos y personas. En muchos sitios existe un temor a compartir datos, por miedo a que te roben la idea y el artículo correspondiente, y mucha gente no duda en pisar a otros con tal de poder avanzar y sacar algo de ventaja.

Además, por si esto fuera poco, existe una férrea jerarquía a muchos niveles, lo que puede convertir tu trabajo en un infierno. Conozco casos de directores de tesis que, a pesar de que su doctorando ha realizado desde el diseño experimental hasta la recogida de datos y la redacción del paper, le han exigido aparecer ellos como primer autor en el artículo en detrimento de su estudiante. O un director de un departamento que sólamente aportó determinada máquina para realizar el experimento y exigió ser el primer autor del artículo o bloqueaba su publicación. En la mayoría de los casos a los implicados no les quedó más que claudicar o renunciar.

También puedes encontrarte con la inmovilidad de alguien en un escalafón superior que te imposibilitará probar determinada técnica novedosa que podría facilitar enormemente tu trabajo sólo porque él piensa que no tiene sentido y es quien controla los fondos. Puede ser que sólo confíe en la técnicas de siempre, o que la que quieres usar es de un colega con quien anda enfrentado o simplemente porque es él quién decide y no va a dejar que alguien de menor prestigio como tú le corrija. Tan triste como cierto.

Meme de Juego de Tronos
El politiqueo y las luchas de poder podían formar parte perfectamente de la trama de la serie

También existen luchas de poder, al más puro estilo de Juego de Tronos. Rencillas irreconciliables entre miembros de un departamento o de departamentos enfrentados, competencia feroz por conseguir proyectos, por obtener el control y la distribución de los fondos, imposición de trabas burocráticas para evitar que un grupo pueda conseguir un determinado objetivo… Enfrentamientos, traiciones, mentiras y acusaciones que vuelan dentro de tu ámbito de trabajo pueden convertir tu experiencia como investigador en un auténtico infierno. Alucinarías si vieses todo lo que se cuece por ahí.

Es verdad que esto no ocurre siempre, afortunadamente. Pero desde luego no es algo puntual, sino que abunda, y cada vez más, en estos tiempos donde la enorme competitividad en este sector comienza a afectar la ética profesional de algunos investigadores.

2. Un trabajo poco valorado

No esperes oír: «ánimo, que estás haciendo algo importante por el conocimiento de la humanidad«. Lo más normal es que te digan:

Anda, no te quejes, si trabajas con animalitos (o plantitas) que es lo que te gusta. Te quejas de vicio

Si estás todo el día en el campo, eso no es trabajo

Tendrías que estar tú haciendo lo que yo, eso sí que es trabajar.

Y es que parece que si haces lo que te gusta ya no es un trabajo serio. Además, si te dedicas a la investigación básica (no aplicada), hay una pregunta que mucho de tus amigos, inocentemente, te formularán y que a ti te va a repatear enormemente:

Y tu trabajo… ¿Para qué sirve?

No puedo con esa pregunta. ¿Cómo le explicas a alguien que estás haciendo investigación básica y que no tiene una aplicación directa e inmediata? La investigación básica es la base de la aplicada. No existiría ésta sin la anterior. Quizás tus estudios no tendrán nunca aplicación práctica o quizás sentarán las bases para un descubrimiento que revolucionará la conservación, la medicina o la sociedad. Sea como sea la investigación básica es fundamental, aunque la gente no sepa apreciarlo. Y la gran mayoría no lo harán, te lo aseguro 😛

Pero además la ciencia está muy mal valorada no sólo por la sociedad, sino por buena parte de los gobiernos. Mientras los países más desarrollados son los que más invierten en I+D+i, la mayoría de gobiernos piensan que la ciencia es algo secundario, una profesión de tipos raros, con pelo gris y revuelto, siempre con una bata, encerrados en un laboratorio o perdidos en una selva. Sin embargo, la investigación es uno de los motores de la economía.

3. Una vida social casi inexistente

Aunque no siempre tiene que ser así, la investigación suele consumir mucho, muchísimo tiempo. Horas y horas de campo y de laboratorio, de experimentos y de análisis, de redacción y de correcciones. Y si encima tu objetivo de estudio son animales, entonces despídete de horarios normales. Y es que los bichillos no entienden de fines de semana, de vacaciones o de compromisos.

Aunque sólo sea durante la temporada de campo, vas a tener que lidiar con visitas a horas intempestivas al laboratorio o al invernadero, a la colonia de aves o al animalario en cuestión, o tendrás que seguir los ciclos de luz y oscuridad de determinadas plantas, a las que les importa un carajo si tú tienes fiesta con los amigos o si son vacaciones en la universidad. Así que vete preparando…

Un balance complicado

Es muy difícil encontrar un equilibrio en la carrera científica. Es una profesión de extremos: un día puedes estar pensando que no hay trabajo más maravillosa y al siguiente maldiciendo el día en que decidiste meterte en eso. Si te gustan las emociones extremas, tanto buenas como malas, la investigación es lo tuyo 😉

Personalmente, tal y como reza el título del post, siempre he tenido una relación de amor-odio con la ciencia. Cuando llevo algún tiempo con ella, termino harto y agotado, y pienso que los frutos no compensan los esfuerzos. Además que, por mucho que me esfuerce, no me asegura tener trabajo al año siguiente. Pero luego, en cuanto me alejo de la esfera científica, la echo enormemente de menos.

Para mí, la sensación que produce la investigación no tiene parangón. Esa excitación que te inunda cuando obtienes algún resultado interesante; ese cosquilleo por la anticipación que sientes ante un proyecto nuevo e interesante; el placer de desentrañar los misterios que encierra la naturaleza… ¿Qué se puede comparar con eso? Estás haciendo cosas que nadie ha hecho jamás. Estás haciendo descubrimientos, grandes o pequeños, con utilidad práctica aparente o no, pero están ahí. Estás aportando tu granito de arena al saber general.

Puede ser un poco de ego, o quizás es sólo poder alimentar constantemente esa curiosidad infantil que aún perdura en todo científico, o probablemente sea un poco de cada cosa. Pero la investigación es algo que me fascina por las sensaciones que me produce.

Sin embargo el coste es muy alto: pasar largas temporadas en el extranjero, y cuando estás en casa, en tu ciudad, te consume horas y horas de tu tiempo, a veces atrapándote de forma casi obsesiva. A veces me he pasado horas revisando un artículo, tratando de plasmar un razonamiento absolutamente claro en mi cabeza, pero que resulta complicado de trasladar al papel (¡y en ingles!). Lo he leído y releído tantas veces que, aunque pueden faltar detalles o argumentaciones, mi cabeza los suple, porque los presupone, y se me pasan por alto. Es tremendamente frustrante.

También he echado muchas horas haciendo análisis estadísticos, buscando y leyendo papers para hacer una buena bibliografía, y cuando te das cuenta, ha pasado la mañana o la tarde casi sin darte cuenta. Y quieras o no, eso te afecta a nivel personal y, a menudo, a tus relaciones con tus amigos o pareja. Y aquí tengo que romper una lanza en favor de esas novios y novias que soportan paciente y estoicamente los sinsabores de su pareja durante la realización de una tesis o de una investigación especialmente intensa. ¡Qué paciencia!

Montaña rusa
Si te vas a meter en esto de la ciencia prepárate que vienen curvas. Así será tu estado de ánimo en los siguientes años 😛

Así que, para resumir, si quieres meterte en el mundo de la ciencia prepárate para una montaña rusa de emociones y sensaciones, para sentirte el rey del mundo un día y sentirte hundido y pensando que nada merece ese esfuerzo al siguiente. Pero si eres bueno, si resistes, si prevaleces… Seguramente la ciencia sepa recompensarte. Y es que, como se suele decir, el mundo es de los valientes, ¿no?

¿Qué te ha parecido el post? ¿Cuáles son para ti los valores más positivos y negativos de la ciencia? ¿La quieres o la odias? Cuéntame tu experiencia, que seguro que también ayudará al resto a entender el fascinante y difícil mundo de la carrera investigadora 😉

Y dadas las fechas que son, no puedo despedirme sin desearte una Feliz Nochebuena y agradecerte de todo corazón que me hayas acompañado en este y otros posts, que hayas comentado alguna vez, que te hayas reído o que simplemente. lo hayas encontrado útil. En definitiva, muchas gracias por estar al otro lado leyendo estas líneas.

¡¡MUCHAS GRACIAS Y FELIZ NAVIDAD!!

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, ciencia, científico, investigación

Estancias breves en el extranjero: un ejemplo en Oslo

17/12/2015 by Bichólogo 2 comentarios

¡Hola de nuevo! Ya te he hablado de la importancia que tienen las estancias breves para cualquier científico. Junto con el número de publicaciones que tengas, las estancias breves en el extranjero se van a convertir en un indicador de tu calidad y tus conocimientos y uno de los puntos que más se valoren de cara a solicitar una beca, un proyecto o un puesto de trabajo.

Museo de Historia Natural de Oslo
Mi lugar de trabajo durante dos largos y provechosos meses de estancia breve en Oslo

¿Por qué son tan importantes estas estancias breves?

Realizar una estancia breve en un centro implica muchas cosas:

  • Preparación y calidad suficiente: para conseguir una beca, para que te inviten a ese centro o porque realizas una investigación interesante o importante.
  • Organización: como verás a continuación, son muchísimas las cosas que tienes que preparar de cara a realizar una de estas estancias, especialmente si es en algún país extranjero
  • Dominio del idioma: cuando vas a otro país no te queda más remedio que defenderte con el idioma nativo si lo conoces o, lo más probable, expresarte en inglés, que se ha convertido en el idioma de la ciencia (aunque el español está cogiendo más y más fuerza).
  • Habilidad para la expresión escrita: a mucha gente le pasa desapercibido, pero la cantidad de papeleo necesaria para realizar una estancias es ingente: informes, cartas, más informes… Una burocracia sin fin.
  • Flexibilidad: no sé si has estado viviendo una larga temporada en el extranjero, pero tienes que adaptarte a un montón de cosas: el idioma, la cultura, la comida, distintas formas de trabajar, distintos equipos o materiales…

Mi estancia breve en Oslo

Aunque todo lo que voy a contarte es aplicable en general, voy a usar este ejemplo porque así podrás ver la aplicación práctica de todas ellas. Así que voy a narrarte todo el proceso desde la solicitud hasta el informe final

1. Preparando el papeleo

En mi caso, yo disfruté de una beca de Formación del Personal Investigador (FPI) del Ministerio de Educación y Ciencia de España. Esta beca predoctoral incluía también una ayuda para realizar estancias breves tanto en España como en el extranjero, y la dotación variaba en función del lugar de destino (siempre mayor en el extranjero que en el territorio nacional).

Estas ayudas había que solicitarlas telemáticamente desde la propia web del Ministerio. Un consejo: NUNCA dejéis el rellenado de la solicitud para el último día. NUNCA, repito. Los que tengáis alguna experiencia en esto sois muy conscientes de la inmensa cantidad de fallos que puede llegar a tener un sistema telemático, y siempre en los momentos más inoportunos jeje Yo me quedé fuera de una convocatoria porque los tres últimos días del plazo de solicitud el sistema estuvo caído. Afortunadamente, 2 llamadas al ministerio, una decena de emails y una carta con un anexo de 12 hojas con el intercambio de emails con el encargado para solucionarlo me permitieron entrar 😛

Pero no basta solamente con hacer la solicitud. Normalmente hay que presentar un pequeño proyecto, justificando la necesidad de la estancia breve: qué vas a hacer allí y por qué no lo puedes hacer en tu centro, entre otras cosas. Yo iba a aprender a analizar muestras de esperma, ya que teníamos un microscopio en nuestro departamento pero nadie sabía usarlo realmente. Y en el Museo de Historia Natural de Oslo hay mucha gente trabajando en el tema, tanto realizando análisis morfológicos como de parámetros de movimiento. Así que era el sitio perfecto 😉

Por último, también necesitas una invitación del centro  que te va a acoger (en mi caso el Museo) firmada por la persona que te va a tutorizar la estancia breve. Esto puede sonar a un gran problema, pero una carta educada a la persona con la que te gustaría trabajar comentándole que quieres realizar una estancia breve en su centro suele bastar. Yo nunca tuve el menor problema en ninguna de las 3 estancias que hice: Almería (España), París y Oslo. Además, esa persona no tiene que pagar por ti (sólo que el material que uses) ya que vas subvencionado con una beca.

2. Preparando el viaje

Estas estancias breves te permitían estar entre dos y seis meses en un centro extranjero. Eso implica mucha preparación y mucha logística. Yo me fui desde el 2 de enero hasta el 3 de marzo. Eso implicaba buscar los vuelos de avión (la beca me proporcionaba también 600€ en concepto de bolsa de viaje), sitio para alojarme, comprar MUCHA ropa de abrigo (en los dos meses que estuve la temperatura mínima fue de -25ºC y la máxima de 2ºC, y la media de alrededor de -12ºC) y hacer el cambio de moneda entre otras cosas (en Oslo no se usa el Euro, sino la Corona noruega).

Empieza la búsqueda de alojamiento con mucho mucho tiempo de antelación (¡meses!). Busca en foros, en portales web de la zona, pregunta a tu supervisor allí… Prueba todo y ten paciencia. En mi caso tardé como un par de meses en encontrar un sitio que resultó perfecto: pequeño, relativamente barato (725€/mes por un apartamento de una habitación tipo loft; ¡Oslo es tremendamente caro!) y muy cerca del Museo (a tan sólo 5 minutos andando).

La ropa me la compré en Badajoz y me pertreché bien. Además, como me gusta la montaña, decidí gastarme algo más de dinero y comprarme ropa de abrigo de calidad. La mayor parte de todo ello aún me dura a día de hoy (casi 5 años después). Y no me arrepiento. Pasé unos dos meses la mar de calentito 😛

3. Llegando a Oslo

Si viajas mucho, sabrás que hacerlo con maletas enormes puede ser toda una peripecia: cargar con ellas de un lado a otro, que te las extravíen, que te las roben…. Así que intenta ir todo lo ligero que puedas (lo cual no será mucho si te vas varios meses). Infórmate previamente de las conexiones entre los aeropuertos o estaciones y la ciudad, así como de sus horarios. Hacerlo sobre el terreno puede ser un caos absoluto y seguramente terminarás a la carrera, cargado de maletas y perdiendo el tren o bus en el último momento (lo digo por experiencia :P).

Una vez en Oslo, mi supervisor tuvo la amabilidad de recogerme en la estación de tren de Oslo y acercarme a mi apartamento. Y yade paso le di unas muestras de esperma de pájaros que había transportado en mi maleta. Por cierto, infórmate bien de lo que puedes llevar o no en el equipaje, no vaya a ser que te encuentres explicando a un agente de la aduana por qué hay extrañas y variopintas muestras biológicas en tu maleta 😛

Parque Vigeland
Aunque se vaya a trabajar hay que aprovechar para descubrir las maravillas que esconde cada ciudad 😉

Una vez cómoda y cálidamente instalado, dediqué el resto del día a explorar la ciudad. Localicé el camino más corto hacia Museo, fui a la oficina de turismo a por un mapa, y pateé un poco la zona, para familiarizarme con la ciudad. Así, al día siguiente, mi primer día de trabajo, puede salir directamente andando y llegar unos minutos antes de la hora fijada.

3. Adaptándome a la ciudad y al ritmo de trabajo

Aunque el desplazamiento no siempre conlleve un jet lag, a veces no te va a resultar fácil hacerte con los horarios del lugar donde vives. Los españoles tenemos fama de comer y cenar tarde, muy tarde. Y al irme a Olso pasé de comer a las 15:00 a hacerlos a las 12:00 y de cenar a las 23:00 a adelantarlo a las 18:30.  Es otro ritmo totalmente distinto. Y eso es aplicable también al trabajo, por supuesto. Entraba a las 8 u 8:30 y salía a las 17:00. Entraba de noche y salía de noche (los días son muy cortos en invierno), y como trabajaba en un sótano no veía la luz del día entre semana. A veces salía fuera a comer sólo por ver algo de sol (cuando las nubes  y las nevadas me lo permitían). Viniendo de la soleada España la primera semana de tinieblas se me hizo dura 😛

También la gente es distinta y la forma de relacionarse con y entre ellos. Al principio me chocaba mucho que cuando comíamos todos en una sala la gente venía y se iba sin decir hola o adiós. O el hecho de que los jefazos no tuviesen su sitio favorito elegido, sino que cada cual se sentaba donde quería. Y como no, la forma de saludar cuando te presentan a alguien. En España lo típico es estrechar la mano si es un chico y dar dos besos (uno en cada mejilla) si es una chica. Nunca te presentes así en el Norte si no quieres que te miren raro 😛 Un breve apretón de manos es más que suficiente. Y es que eso del contacto físico no se lleva demasiado por allí por el norte. Así que toma buena nota de las costumbres locales y trata de seguirlas y respetarlas. Como se suele decir, allá donde fueres, haz lo que vieres.

Además cambiaba también la forma de trabajar. En España estaba acostumbrado a entrar más tarde, hacer una parada para el café a media mañana, irme a casa a comer durante un par de horas, y seguir trabajando por la tarde. Aquí tomábamos un café a las 9, comíamos a las 12 en media hora, otro café a las 15:00 y para casa a las 17 o 17:30. Cuando a las 19:00 ya había cenado resulta que me quedaba un montón de tarde libre que la dedicaba a conocer un poco la ciudad. Realmente me encanta ese horario europeo, pero es llegar a España y el primer día pierdo esas buenas y productivas costumbres 😛

4. Integrándome

Dependiendo del país a donde vayas las costumbres son bastante distintas y, a veces, puede ser complicado entrar dentro del círculo social de tus compañeros de trabajo. Yo tuve bastante suerte.  Aunque la primera semana tuve que mandar un correo así en general a la gente que había conocido para ver si alguien se animaba a salir por Oslo en lo que fue una autoinvitación flagrante, pronto me empecé a llevar bien con unos cuantos.

Sin embargo, tampoco me fue fácil salir tantas veces y hubo momentos en los que me sentí un tanto solo. Si eres una persona muy social estas estancias breves pueden hacerse algo duras en ocasiones. Pero nada que no puedas solucionar con un poco de desparpajo por tu parte 😉

5. Trabajando

A eso había ido, ¿no? 😛 Y de hecho fue la parte más fructífera de todo. Aprendí a tomar muestras de esperma de aves, a hacer análisis morfológicos, análisis de motilidad espermática (muy por encima) y fui coautor de un artículo gracias a las muestras que estudié allí. Además, una vez que hube terminado de analizar las muestras que traje, me ofrecieron analizar otras procedentes de aves de Chernobyl, lo que desembocaría más adelante en otro par de invitaciones a ir a Oslo (con billete y alojamiento pagados) y un segundo artículo, éste como primer autor.

Mesa de trabajo con muestras de esperma de aves
Todo listo para analizar unas cuantas muestras de esperma. Por raro (y ordenado) que parezca, esa era mi mesa de trabajo 😛

Como puedes imaginar, todo ello me permitió hacer no sólo buenos contactos, sino auténticos amigos con los que mantengo una excelente relación hoy en día y que, por avatares del destino, he podido encontrármelos cuando menos lo esperaba. Las consecuencias de tu trabajo y de los contactos que inicies en estas estancias pueden verse muy amplificadas en el futuro, como fue mi caso. Así que no pierdas ninguna oportunidad de conocer gente y de colaborar en lo que sea 😉

6. La vuelta a casa

Y todo lo que comienza tiene un final. Así que, pertrechado con un montón de experiencias, nuevos conocimientos, algunos amigos y un montón de recuerdos, tomé el camino de vuelta a casa. Pero ahí no acaba la estancia. Como había ido con una beca, tenía que hacer un pequeño informe con los resultados obtenidos durante la estancia. Y enviarlo todo de nuevo al Ministerio. Además, tenía que llevar los billetes originales para que me reembolsaran el dinero del viaje. Y es que, con estas becas, normalmente te toca adelantar la pasta. Así que infórmate bien cuando las solicites, no vaya a ser que te encuentres con que te pagan DESPUÉS de la estancia, con el considerable gasto que supone, especialmente en lugares tan caros como Oslo.

Y aquí termino este breve resumen de mi experiencia con las estancias breves en el extranjero. Sólo añadir que lo que uno aprende, vive y experimenta en esos sitios no se paga con nada. Aparte del bagaje de conocimientos, técnicas y algún que otro artículo que te puedes traer de vuelta a casa, claro 😉 Por eso, te recomiendo encarecidamente que, si puedes, realices todas las estancias en el extranjero que te sea posible. Te resultarán muy valiosas a nivel curricular, pero la experiencia personal y profesional que conseguirás no las obtendrás por otros medios.

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Has hecho alguna estancia breve? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Te estás planteando realizar una? ¿Cuáles son tus expectativas? Estoy deseando que me lo cuentes en los comentarios o por las distintas redes sociales 😉

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Trabaja tu presencia online: ResearchGate y Academia

10/12/2015 by Bichólogo 11 comentarios

Aquí llega un nuevo post sobre cómo puedes trabajar tu presencia online y qué herramientas usar para crear tu marca personal. En anteriores entregas te he hablado sobre algunas herramientas para hacerte una suerte de currículo online o sobre la importancia de las redes sociales en tu estrategia para aumentar tu presencia online. Sin embargo, dentro de este último apartado, me he reservado un par de redes sociales que, por su especialización y enfoque eminentemente científico, creo que merecen un capítulo aparte.

Trabaja tu presencia online: ResearchGate y Academy

Ya sabes que la ciencia es una de las salidas laborales más comunes para cualquier biólogo. Independientemente de cual sea tu campo, siempre existe una vertiente en el mundo de la ciencia y la academia. Y si te interesa la ciencia hay dos herramientas que debes conocer y que te ayudarán (y mucho) a sobrevivir en el proceloso mar de la investigación: Research Gate y Academia.

Características generales

  • Ambas redes sociales nacieron con vocación científica: reunir y favorecer la colaboración entre científicos e instituciones de cualquier parte del mundo.
  • Puedes crear tu perfil público, con tu afiliación (institución, empresa, independiente…), tus publicaciones, información sobre ti y datos sobre el foco de tu trabajo.
  • Seguir a otros usuarios, de forma que todas sus actualizaciones te aparezcan en tu bandeja de entrada.
  • Estadísticas detalladas: visitas, publicaciones vistas…
  • Subida de documentos: artículos publicados, pósters, memorias técnicas… Pero siempre publicaciones de revistas que lo permiten o de manuscritos previos a la edición por parte de aquellas, ya que de lo contrario podrías incurrir en una infracción del copyright.

¿Para qué vale una red social de ciencia?

El objetivo de todo científico no es sólo avanzar en el conocimiento del mundo que nos rodea, sino compartir esos nuevos descubrimientos y hacerlos accesibles al resto de la humanidad. Por ello es tan importante publicar en ciencia. Si no publicas, no eres nadie.

Por ello, a nivel profesional, estas redes te serán especialmente útiles para conocer y establecer nuevos contactos, incrementar el alcance y la difusión de tus publicaciones, mantenerte al día del trabajo de otros grupos grupos de investigación y abrirte puertas a nuevos proyectos y experiencias. Como un congreso científico, sólo que con varios millones de asistentes 😉

1. La red científica más grande del mundo: Academia.edu

Con 29 millones de usuarios y 8 millones de artículos publicados, es hasta donde yo sé la red social científica más grande que existe. Yo la descubrí recientemente, así que aún ando investigando y trabajando en mi perfil.

Academia.edu

Como ya te comenté, puedes crear tu propio perfil público, ya que esta red está muy comprometida con la Open Science o el Open Access, es decir, el libre acceso al conocimiento científico.

Una de las funciones más interesantes de esta red es la publicar un borrador de cualquier documento para conseguir el feedback de otros colegas. Una especie de peer review o revisión por pares previa a enviar el artículo a una revista.

También cuenta con una sección dedicadas a una completas estadísticas. Estas estadísticas te ayudan a ver el seguimiento y la difusión que están teniendo no sólo tu perfil sino tus publicaciones. Para ellos las estadísticas se agrupan en distintos apartados:

  • Generales: una vista rápida al número de personas que han visitado tu perfil o cualquier de tus publicaciones, con algunos gráficos para ver la evolución de las visitas en los últimos 30 ó 60 días.
  • Documentos: una detallada descripción del número de visitas, descargas o visitantes únicos en los últimos días y desde que te diste de alta en la red de Academia. Puedes añadir coautores, y el sistema envía les emails automáticos para comunicárselo.
  • Palabras claves: durante la creación de tu perfil y la subida de documentos puedes añadir etiquetas o palabras claves, que facilitarán que tus publicaciones aparezcan en los distintos motores de búsquedas. Esta sección te indicar el número de visitas gracias a estas palabras clave.
  • Links externos: nuestro contenido que ha sido linkado fuera de Academia. Esto nos permite conocer la repercusión y el seguimiento que están suscitando nuestras publicaciones.
  • Países: las visitas que hemos recibido agrupadas por los países de procedencia

Me hize un perfil en este red hace relativamente poco y con el ajetreo de las últimas semanas aún no he podido trabajarlo mucho. Pero lo poco que he visto me parece muy interesante.

2. La red que yo más uso: ResearchGate

Otra enorme red con 8 millones de usuarios (en 2108 eran ya 15 millones) y una gran penetración en Europa. Presenta fundamentalmente las mismas características que el anterior, pero añade algunas nuevas:

Research Gate

  • Recomendación de publicaciones y publicaciones destacadas
  • Recomendaciones basadas en habilidades. Puedes recomendar a un usuario por una determinada habilidad o conocimiento (idiomas, área de estudio, destrezas…).
  • Sistema de insignias e hitos, que consigue cuando alcanzas determinadas «metas» (determinados números de descargas, visitas, etc…). Además puedes compartirlas en las redes sociales en una clara estrategia de gamificación por parte de ResearchGate.
  • Creación de grupos con una temática determinada, tantos públicos como privados.
  • Preguntas y respuestas: los usuarios pueden plantear preguntas a los demás que cualquier puede responder.
  • RG Score: es una métrica que viene a indicar tu reputación dentro de la red social. Se trata de un algoritmo propio de la la red que te otorga una determinada puntuación en relación a las visitas de tu perfil, la cantidad de publicaciones, el alcance que tienen, la participación en los grupos y contestando a preguntas de otros miembros…
  • Como en el caso del Academia, puedes subir documentos y etiquetar a los coautores, que también son notificados.

Esta es la red que más uso (aunque no puedo dedicarle tanto tiempo como quisiera). El tema de la recomendación de habilidades puede llegar a ser cansino, con constantes notificaciones que si no están bien configuradas te puede sacar de quicio 😛 Y las preguntas realizadas a la comunidad no siempre son contestadas, pero puede resultar útil en un momento puntual.

Y como extra… Mendeley

Ya te hablé de esta red social cuando escribí sobre mi gestor de referencias bibliográficas favorito. Es bastante más modesta que las dos anteriores y mucho menos masiva, con una comunidad de «solamente» 3 millones de usuarios. Unos números importantes pero muy alejados de los de las opciones anteriores.

Toda la red social está formada en torno al gestor de bibliografía. Sin embargo, puedes crear grupos, subir archivos y seguir a otros investigadores. Pero como ya comenté entonces, aunque tengo perfil en esta red no la utilizo realmente.

Conclusión

Hoy en día los científicos no podemos conformarnos con investigar simplemente. Tenemos que conseguir que los resultados se comuniquen y consigan resonancia. Tu reputación, la financiación de tus proyectos y el prestigio de la institución a la que perteneces pueden verse muy positivamente afectados por el correcto uso de estas redes sociales.

Además, como ya te he dicho, es una excelente forma de mantener el contacto con aquellas personas que conoces en congresos, estancias breves y demás actividades científicas. O incluso para crear contactos nuevos, afines a tu campo o con los mismos intereses.

Por si fuera poco, estas redes sociales son un enorme repositorio de artículos científicos de fácil acceso, lo cual te puede facilitar enormemente las búsquedas bibliográficas. Con frecuencia es más sencillo encontrar un artículo en estas redes que en la web de la revista correspondiente. Sin embargo, recuerda que no puedes subir cualquier artículo científico, ya que podrías incurrir en infracciones de copyright. Entérate bien antes de hacerlo 😉

Y hasta aquí el artículo de hoy. ¿Has usado alguna vez estas redes sociales? ¿Cuál es tu favorita? ¿Cómo las usas? ¿Si no la tienes ya, te harás una cuenta en alguna de ellas? Cuéntamelo todo y charlamos en los comentarios o en las redes sociales 😉

ACTUALIZACIÓN 18-12-15

Lydia Gil me recuerda en los comentarios una característica muy interesante de Research Gate, y es que te permite generar un DOI para aquellos documentos que no lo tienen. ¿Que no sabes qué es el DOI? Pues ella misma te lo explica en su interesante blog dedicado al uso de las redes sociales en el ámbito de la investigación 😉

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