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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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¿Quién soy?

Biólogo, lector y curioso, siempre. Viajero, escritor y fotógrafo aficionado en los ratos libres. Y mientras tanto, ayudo a jóvenes biólogos en mi blog "El Bichólogo"

La investigación básica o los pilares de la ciencia

25/02/2016 by Bichólogo 2 comentarios

Hablar de Biología es hablar de ciencia. Sí, existen otras muchas ramas, como la educación ambiental, la enseñanza, la consultoría medioambiental… Y cada una con sus propias salidas laborales (algunas poco conocidas). Pero todas, sin excepción, se basan en una serie de conocimientos que emanan, en mayor o menor medida, de la investigación básica. Por eso hoy quiero romper una lanza en favor de esta disciplina tan poco valorada por el público en general y por los políticos en particular y contribuir al que es otro de los grandes debates de la biología.

La investigación básica o los pilares de la ciencia

¿Qué es la investigación básica?

Es aquel tipo de investigación cuyo objetivo es aumentar el conocimiento sobre una determinada materia, sin que ello tenga ninguna aplicación a corto o medio plazo sobre la sociedad. Saber por saber, como dicen algunos, sin que se pueda valorar económicamente esos avances y esos descubrimientos al no tener una utilidad práctica inmediata.

Cuando la gente piensa en investigación en su imaginación se perfila el típico científico con bata, matraces humeantes y animales flotando en tarros llenos de formol. Un científico que vive encerrado en su laboratorio, de espaldas a todo y a todos. Como si lo que allí ocurre, lo que allí se descubre, no saliese de las cuatro paredes de su laboratorio. Pero nada más lejos de la realidad.

La investigación básica, no obstante, también se llama investigación pura o fundamental, y no por mero capricho. Es el paso previo para poder realizar una ciencia aplicada, que por su propia definición, debe de partir de un conjunto de conocimientos previos y darles una utilidad práctica.

Sin todo ese acúmulo de conocimientos sobre la fisiología celular, sobre el comportamiento de las distintas especies, sobre la morfología de los distintos órganos y rasgos de la fauna y la flora, sin toda esa labor descriptiva y experimental llevada a cabo con organismos que van desde las arqueobacterias hasta las especies más complejas, no se podría avanzar en el desarrollo de nuevos tratamientos, de nuevas técnicas aplicadas a la conservación, o en la creación de nuevos nichos laborales. Sin ciencia básica no hay ciencia aplicada, así de sencillo 😉

El desdén por la ciencia básica

Durante toda mi vida investigadora me he dedicado a la ciencia básica, trabajando en temas como selección sexual en aves, ecología comportamental y evolutiva o competencia espermática. Incluso mi tesis doctoral se encuadra totalmente en la rama de investigación básica. Y siempre, cuando alguien me preguntaba a lo que me dedicaba y se lo explicaba, me respondía invariablemente:

Vale, pero ¿eso para qué sirve?

 

Es una de las frases qué más odio. En nuestro mundo actual, en nuestra sociedad, tenemos una mentalidad cortoplacista que busca siempre la aplicación y el beneficio económico inmediatos. Pensar a largo plazo no es nuestro fuerte ni el de nuestros políticos. Y así nos va.

Invertir en algo que no reporta beneficios económicos, bien sea en forma de tecnología, de patentes o de cualquier otra aplicación susceptible de ser vendida, se ve como un mal negocio. Eso ha llevado a que países como España hayan reducido enormemente los presupuestos dedicados a investigación, y que de los restos de esta debacle se desvíen la mayoría de fondos a investigación aplicada, descuidando así los verdaderos cimientos de la ciencia y por tanto, del avance científico y tecnológico.

Esto es un enorme error, que no hace sino demostrar la incultura científica de algunos gobiernos, pues el desarrollo de un país va parejo con su inversión en I+D+i. De hecho, aquellos países que más que han invertido más en investigación a pesar de la crisis son los que están liderando una recuperación económica más rápida.

Inversión en I+D+i en Europa

¿Cuáles son los países a la cabeza de la inversión? Aquellos más desarrollados. Pero también se ven algunos países más pobres que ahora están en un proceso de crecimiento gracias a sus políticas de inversión en I+D+i. Los números hablan por sí solos

Sin embargo, existen países como España que no han hecho sino reducir su inversión en investigación con la excusa de la crisis, mientras buenas parte de los países han hecho todo lo contrario. Y es que la investigación es progreso y eso, al final, genera riqueza y desarrollo.

Poniendo en valor la investigación básica

Por todas estas razones es importante colocar en su lugar a este tipo de investigación. Hay que remover conciencias al respecto, comenzando por nosotros mismos. Muchos estudiantes de biología no entienden el poder y la importancia que tienen la investigación fundamental no ya en biología, sino en su capacidad de transformar profundamente la sociedad.

¿Qué sería de la investigación sobre el cáncer, el sida, la malaria… sin todos esos años de estudio sobre la célula, todos los procesos, mecanismos y rutas metabólicas que tienen lugar en ella, sin conocer en detalle los procesos de división celular, los tipos de citocinesis o cómo terminan su vida mediante una muerte programada o apoptosis?

¿Qué sería de toda la terapia génica, de los avances en la edición de los genes, de la capacidad de descifrar y mapear el ADN de cualquier criatura, sino Mendel no hubiese estudiado el cruzamiento de distintos tipos de guisantes?

¿Y todos esos medicamentos que deben su existencia al concienzudo estudio de hongos, bacterias, levaduras o plantas, entre otros seres vivos? ¿Se habría desarrollado tanto la medicina de no haber sido por aquellas personas que prestaron atención a algo tan minúsculo y, en apariencia, aburrido como estos seres microscópicos?

Y estos son sólo algunos de los múltiples ejemplos de cómo la ciencia básica nutre de conocimientos y técnicas a la aplicada. Pero también puedes verlo en la conservación, gracias a la ecología y a saber cómo fluctúan las poblaciones, o a conocer los sistemas de emparejamientos de las distintas especies; o en el área de la investigación en medicina, ya que el conocimiento de la fisiología de distintos animales nos permite una aproximación muy cercana a como funciona nuestro propio cuerpo, y podemos usarlos como sujetos experimentales.

Podría llenar posts enteros con múltiples ejemplos donde la ciencia aplicada se ha erigido sobre los sólidos cimientos de la investigación básica. Pero lo importante creo que ha quedado claro, y es que, para aplicar unos conocimientos, dichos conocimientos deben haber sido aportados previamente, y este es el papel de la ciencia fundamental.

Por eso es tan importante que la gente olvide esa pregunta tan terrible de ¿Y eso para qué sirve? y lo cambia por «Eso quizás pueda servir para…«. Los científicos tenemos la obligación de crear esa conciencia científica en la sociedad de la que te hablaba en el post anterior. La sociedad debe conocer y apoyar a la ciencia y a los científicos, pues son uno de los grandes motores del desarrollo socieconómico y tecnológico. Porque a su vez son los ciudadanos los que pueden exigir con su voto a los políticos que inviertan más en ciencia y, por tanto, que inviertan más en el bienestar y en el desarrollo de nuestra sociedad.

Pero ojo, no caigamos tampoco en virar completamente al otro extremo y descuidar la ciencia aplicada. Hay que buscar un balance, un equilibrio entre ambos modelos de investigación, tan válidos y apasionantes el uno como el otro. Pero actualmente, en un buen número de países, ambos modelos están desbalanceados, con una inversión mayoritaria en ciencia aplicada mientras que a la pura se la condena al ostracismo y al olvido. Y eso, querido lector, es algo que debemos cambiar 😉

Y hasta aquí mi opinión sobre la importancia de conocer y valorar los aportes de la ciencia básica. Sin embargo, no me quiero ir sin invitarte a leer el artículo que me trajo a la cabeza este tema. Además, si rebuscas información en internet podrás ampliar muchísimo las breves pinceladas que te he dado acerca de este candente debate.

Pero ahora quiero escucharte a ti. Cuéntame, ¿qué opinas de la ciencia básica? ¿Dónde crees que está el equilibrio entre esta y la aplicada? ¿En cual de estas dos ramas de la investigación te gustaría participar? Estoy seguro que el debate podría resultar de lo más interesante y enriquecedor para todos 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogos, ciencia, científicos, investigación, sociedad

Ciencia ciudadana: todos podemos ser científicos

18/02/2016 by Bichólogo 15 comentarios

Aunque la carrera de biología es poco conocida y está mal valorada por la sociedad, hay mucha gente a la que le interesa la ciencia en general. Además, existen muchísimas personas que, bien por afición, bien por profesión, recopilan numerosas observaciones o datos que pueden resultar vitales para una amplia gama de estudios. A veces incluso desde tu propio patio trasero. 

Ya os contado las que, para mí, son las cosas buenas del voluntariado y también su lado más oscuro. Pero la ciencia ciudadana es distinta y tiene su propio espacio. Sin embargo, antes de nada habrá que definirla y quedar claro de qué estamos hablando 😉

Ciencia ciudadana: todos podemos ser científicos

¿Qué es la ciencia ciudadana?

Formalmente, y según la wikipedia, se define como:

La recopilación y análisis sistemático de datos, el desarrollo de la tecnología, las pruebas de los fenómenos naturales, y la difusión de estas actividades por los investigadores sobre una base principalmente vocacional»

Pero hablemos en términos más mundanos. La ciencia ciudadana conlleva la implicación del ciudadano de a pie en estudios desarrollados por científicos profesionales. El ciudadano colabora por medio de la recopilación y análisis de datos o bien con la cesión de recursos tecnológicos para desarrollar dichas tareas. No se trata de un voluntariado como tal, pero sí implica la aportación altruista de datos o recursos para desarrollar estudios de gran envergadura.

La ciencia ciudadana tiene un puente entre la sociedad y las instituciones científicas, creando unos lazos colaborativos que no sólo ayudan a la realización de proyectos que de otro modo sería imposible, sino que contribuye a la creación de una cultura científica entre los ciudadanos.

Durante muchos años la ciencia ha estado de espaldas a la sociedad. Uno de los grandes problemas es la falta de transmisión de los resultados científicos a la sociedad. Aunque el tejido científico tiene una importancia fundamental en el desarrollo de cualquier país, no es esa la percepción que tienen los ciudadanos (y, desafortunadamente, buena parte de los políticos). Por ellos es importante crear una concienciación ciudadana sobre el importante papel que la ciencia tiene en la calidad de vida de un país y la ciencia ciudadana es un vehículo inmejorable.

¿Cómo se puede participar?

La cantidad de proyectos de ciencia ciudadana es enorme y abarca los campos más variados. Hay proyectos a todos los niveles, desde aquellos que un profesor puede desarrollar para sus alumnos hasta algunos proyectos desarrollados por las organizaciones más punteras en el mundo de la ciencia.

Puedes ayudar a conocer la distribución y la evolución de las poblaciones de determinadas especies, la variabilidad morfológica y los distintos morfotipos de otras especies, puedes buscar vida extraterrestre o una cura para el cáncer. Hay para todos los gustos 😛

Según el proyecto, puedes aportar datos que vayas recogiendo en el campo, estudiar determinadas imágenes siguiendo un protocolo estandarizado o simplemente cediendo capacidad de procesamiento de tu ordenador, móvil o tablet para analizar enormes cantidades de datos. A continuación te pongo unos cuantos proyectos en los que puedes participar 😉

Socientice

Se trata de un proyecto europeo que tiene como objetivo coordinar a todos los agentes implicados en el proceso de la ciencia ciudadana. Intenta establecer las bases de este concepto tan en boga últimamente, regularlo y facilitarlo a nivel europeo.

Actualmente tiene en marcha varios experimentos en los que puedes participar activamente, que van desde la identificación de células cancerosas para evaluar cómo afecta un determinado tratamiento hasta el estudio de las abejas urbanas como indicadoras del estado de salud del ecosistema urbano. Bien merece la pena echarles un vistazo 😉

Bioinc

Ésta es la primera plataforma de ciencia ciudadana que conocí cuando aún estaba en la carrera. Hay montones de proyectos en los que puedes participar. No tienes más que unirte al proyecto en concreto, descargarte el software y olvidarte 😉 Un superordenador es muy caro para cualquier institución, pero usar la potencia de computación de miles de ordenadores o móviles que se involucren en el proceso es muchísimo más barato.

Todo se ejecuta en segundo plano, en los momentos en los que el ordenador o móvil está inactivo. Es entonces cuando se envían datos a tu dispositivo y comienzan a analizarse. Estos análisis no afectan al rendimiento de tu dispositivo, ya que se activan cuando está en reposo. Esto permite aprovechar esos momentos en que está encendido pero no está haciendo nada para colaborar en el análisis de datos.

Conocí esta plataforma gracias al Seti@home, un proyecto de la universidad de Berkeley que emplea ordenadores conectados a Internet para la búsqueda de inteligencia extraterrestre, buscando alguna señal «inteligente» en el espacio.

Lamentablemente, con la destrucción del radiotelescopio de Arecibo, este proyecto terminó. Pero existen alrededor de 40 proyectos en los que puedes colaborar, que van desde estudios relacionados con la malaria a análisis de como se pliegan las proteínas, pasando por otros estudios relacionados con la astronomía.

The Cornell Lab of Ornithology

Si te gustan las aves, te encantarán algunos de sus proyectos, que tratan de evaluar los cambios en los movimientos, distribución y número de aves. Tienen varios estudios relacionados con las aves, que van desde la observación de comederos y nidos hasta listados de las aves que puedes ver.

El más conocido se basa en el uso de su programa eBird, una aplicación para móviles (iOS y Android) que te permite crear listas con tus observaciones y enviarlas para su análisis. Los resultados obtenidos con esta metodología son muy útiles de cara a hacer análisis sobre la fenología y distribución de las especies localizadas.

Desde la app puedes acceder a tus listas, pero desde la web no sólo puedes ver tus datos, sino también hacer un resumen descriptivos de todas tus observaciones, descubrir lugares interesantes para ver aves cerca de tu zona, ver mapas de distribución o crear gráficas sobre determinadas especies. Y todo gracias a las aportaciones de miles de personas.

Como ya te he dicho alguna vez, no hay que ir muy lejos para encontrar hermosos rincones naturales dentro de tu propia ciudad. Por eso, desde que descubrí Ebird, aprovecho cada paseo por el río para anotar unas cuantas especies y poner mi granito de arena en este interesante proyecto 😉 De hecho, si te animas a probarlo, puedes encontrar mis listas entre las que aparecen en Extremadura 😉 Así podrás cotillear lo que se ve por Badajoz, por si alguna vez te animas a visitar mi maravillosa tierra 😉

Seo/Birdlife

Esta conocida asociación conservacionista española lleva muchos años desarrollando esta ciencia ciudadana. Tiene hasta 10 proyectos relacionados con la conservación y el conocimiento de las aves en los que puedes participar. Yo he tomado parte alguna vez en el programa SACRE (aves reproductoras) y fue una experiencia bastante entretenida. Al fin y al cabo, consistía en salir al campo y ver aves, siguiendo una metodología concreta. Algo que a muchos bichólogos nos fascina 😉

Pero también tienen programas relacionados con las aves nocturnas (NOCTUA), aves invernantes (SACIN), acuáticas o con la fenología de las distintas especies, entre otras cosas. Como ves, hay para todos los gustos. Así que, si vives en España y te interesa el mundo de las aves, no dudes en echar un vistazo a todos estos programas 😉

Observado

Se trata de una enorme plataforma de ciencia ciudadana, con mas de 40 millones de observaciones en Holanda y  10 millones en el resto del mundo. Existe un portal para España, así como otros autonómicos, como el portal de mi querida Extremadura, gestionado por la SEZ. Y si queréis saber más sobre su funcionamiento, podéis ver esta entrevista sobre ciencia ciudadana que hice a dos administradores del portal español. 

Otros proyectos de ciencia ciudadana

Como ves, el único límite para colaborar son nuestras ganas y la imaginación de aquellos que diseñan los proyectos. Los avances tecnológicos nos permiten estar hipercomunicados y cada uno tenemos un pequeño ordenador en el bolsillo, más potente que el que llevó al hombre a la Luna.

Si te interesa aplicar tus conocimientos (o tus recursos tecnológicos) a estos proyectos y no te convencen ninguno de los anteriores te dejo este recopilatorio sobre ciencia ciudadana de la conocida revista divulgativa Scientific American. En ese listado podrás encontrar estudios en diversas partes del mundo. Por variedad no será 😉

– Aportaciones de los lectores (ACTUALIZADO EL 06/10/2017)

  • iNaturalist (¡gracias Nando!): comparte tus observaciones con el mundo. Con aplicaciones para Iphone y Android.
  • Zooniverse (¡gracias Eugenio!): plataforma de ciencia ciudadana con multitud de proyectos interesantes en los que puedes participar. Eugenio destaca Wildcam Gongorosa y habla también sobre el proyecto en su blog).
  • MosquitoAlert (¡gracias Mireia!): para avisar vía app de la presencia de mosquito tigre y otras especies transmisoras de enfermedades como el Zika
  • Nature’s Notebooks (¡gracias José Abella!): para recoger información sobre la fenología de plantas y animales a lo largo y ancho de los EE. UU.
  • Arbolove (¡gracias zx48!): se trata de un proyecto dentro del departamento de Ecosistemas Agroforestales de la Universidad Politécnica de Valencia. Orientado a la arboricultura urbana para la detección y registro de los problemas fitosanitarios que afectan a los árboles. Dispone de app para Android e Ios.
  • MedusaApp (¡gracias a zx48!): de los mismos desarrolladores que la anterior, tiene la misma filosofía y está dedicada al reporte de avistamientos y picaduras de medusa (muy apropiada para el inminente verano :P).
  • Proyecto Hornero (¡gracias a Lucía!): se trata de un proyecto que se está desarrollando en Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil y que busca entender mas sobre el comportamiento de construcción del nido de un ave emblemática del sur de Sudamerica: el hornero. Además de en la web, puedes seguir el proyecto por Facebook, Twitter e Instragram.

Y hasta aquí esta breve introducción. Seguramente conozcas algún otro proyecto de ciencia ciudadana, da igual si es grande o pequeño. Cuéntamelo en los comentarios o por las redes sociales y lo agregaré a este post, que estará en constante actualización. Anímate y convierte este post en colaborativo 😉 😛

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Marcaje e identificación de fauna: ¿quién es quién?

11/02/2016 by Bichólogo 19 comentarios

Trabajar con fauna silvestre es una de las grandes pasiones de muchos bichólogos. Y también les provoca innumerables dolores de cabeza. Identificar a un animal en concreto puede resultar una tarea compleja, especialmente según la especie. La mera identificación visual es imposible en un gran número de especies. Así que es necesario emplear diversas metodologías de marcaje.

Ésta es la base de numerosos estudios y proyectos de conservación que requieren la identificación y seguimiento de individuos concretos. Por ello es importante conocer distintas metodologías de marcado y saber cómo aplicarlas en tus estudios o tus trabajos.

Marcaje e identificación de fauna: ¿quién es quién?

Un contacto cercano con la fauna

La naturaleza del trabajo del biólogo implica una cercanía con los animales que se estudia. Y aunque a todos nos guste tener tan a mano a los animales, no se trata de un juego. El trabajar con fauna silvestre implica una gran responsabilidad que todo biólogo ha de saber asumir. 

Los animales sufren, se asustan, se estresan y no pueden racionalizar una situación como tú y como yo. Si los niveles de estrés son suficientemente altos (lo cual es asombrosamente fácil en algunas especies) el animal puede llegar a sufrir un infarto. Por eso es importante que nuestra interferencia ejerza el menor efecto posible en los animales.

Todos lo métodos de lo que te voy a hablar tienen algo en común: limitar al máximo la interacción con el animal, de modo que se reduce al mínimo el estrés y el contacto con los individuos. Y siempre, y con ello me refiero a SIEMPRE, primará el bienestar del animal.

Dada la inmensa cantidad de especies animales, cada una con sus propias características, es imposible hacer una análisis exhaustivo de todas las técnicas de marcaje. Por ello sólo te voy a hablar en líneas generales y de aquellas más comúnmente usadas en nuestra profesión.

La captura

El primer paso para poder marcar a un individuo es, obviamente, capturarlo 😛 Existen muchísimas técnicas de trampeo, cada una adecuada para un determinado grupo de especies. Como tampoco es el objetivo de este post, sólo te voy a enumerar algunas para que te hagas una idea de la amplitud de este campo

  • Redes japonesas o de neblina, cañones lanza redes o trampas de redes: para la captura de aves y murciélagos, principalmente.
  • Redes y sacaderas: anfibios y peces.
  • Pesca eléctrica: para la captura de peces (normalmente se utiliza para hacer traslados de ictiofauna).
  • Nasas: para la captura de peces, algunos animales marinos o mamíferos de hábitats acuáticos.
  • Trampas sherman: para la captura de micromamíferos.
  • Trampas olorosas para la captura de insectos.
  • Cepos y lazos específicos para la captura de mamíferos vivos.
  • Empleo de dardos tranquilizantes para anestesiar a animales grandes y agresivos, como ocurre con numerosas especies de grandes mamíferos.
  • Fototrampeo: para la obtención de imágenes que permiten la identificación individual de los animales.
  • Y muchos, muchos más…

Todos estos métodos deben emplearse con responsabilidad, ateniéndose a la legislación de cada país y con todos los permisos en regla. Hay que emplear siempre técnicas estandarizadas, que permitan la captura del animal sin que sufra perjuicio grave alguno.

La captura en sí misma siempre resulta estresante para el animal, pero tenemos la obligación de minimizar este estrés al máximo, siempre salvaguardando la salud del individuo. Da igual lo importante que sean para nosotros los datos, siempre tiene que prevalecer la supervivencia y el bienestar del animal. Siempre. Y no me cansaré de repetirlo 😉

Técnicas de marcaje e identificación

Una vez capturado el animal es necesario marcarlo de tal manera que podamos volver a identificar al animal bien por la observación directa por medio de binoculares o material óptico adecuado, gracias a la tecnología (como en el caso del radioseguimiento) o en sucesivas recapturas.

1. Identificación visual

Todos los individuos de una misma especie difieren entre sí en mayor o menor medida. Pero estas diferencias no siempre son obvias para nosotros. Sin embargo, algunas especies presentan patrones de coloración o una determinada morfología de alguna parte de su anatomía que permiten identificarlos de forma visual.

Se ha usado el fototrampeo para el reconocimiento individual de jaguares, tigres y otros grandes felinos en los que la disposición de las manchas es única para cada individuo.

También se ha empleado la fotografía con otras especies, como la cebra, que presenta unos patrones de rayado únicos para cada ejemplar, o algunas especies de ballenas, donde la forma de la aleta caudal ha resultado ser muy útil para identificar individualmente a cada animal.

Cebras bebiendo
Aunque los individuos de algunas especies nos parecen todos iguales, una detenida observación de los patrones de coloración puede ayudarnos a identificar a cada uno de ellos de forma inequívoca

2. Marcas externas

Probablemente sea uno de los medios más ampliamente utilizados en biología, ya que suele ser económico, fácil y poco intrusivo. Quizás el ejemplo más representativo y conocido sean las anillas que se emplean con las aves. Ya te he contado en qué consiste el anillamiento científico y cómo es la labor de un anillador de aves, así que no me extenderé mucho.

Se emplean anillas metálicas numeradas que generalmente se colocan en los tarsos de las aves y que permanecen durante toda la vida, de modo que si se recaptura el animal, podemos saber cuándo y dónde se anilló. También se pueden emplear distintas anillas de colores (metálicas o de PVC) formando patrones de colores que te permitan identificar al animal mediante el uso de unos sencillos prismáticos.

Dentro del grupo de las aves, especialmente con las grandes rapaces, se emplean también las marcas alares, que suelen ser piezas de plástico ligeras y coloreadas que se colocan en el patagio del ala y permiten la identificación de los individuos con material óptico adecuado. Tanto estas marcas alares como las anillas de PVC de colores se suelen emplear a nivel local para proyectos concretos, ya que no existe una coordinación internacional de estas marcas coloreadas.

En el caso de las anillas metálicas sí que existen determinados organismos internacionales que coordinan y articulan toda la información sobre  el marcaje  y la recaptura de individuos anillados, lo que permite extraer una enorme cantidad de información en el caso de las aves migradoras.

Por otra parte, existen ejemplos mucho más cercanos y muy presentes en zonas rurales, como los crotales para el ganado. Estas piezas de plástico numeradas sirven para identificar a cada una de las reses y se pueden usar también fácilmente con ungulados silvestres.

Este tipo de marcaje puede ser aplicado a numerosas especies y grupos animales, siempre evitando que las marcas sean demasiado grandes o pesadas como para afectar a la supervivencia y/o la reproducción de los individuos.

3. Marcaje de estructuras

A veces, dada la morfología o el tamaño de los individuos, no es sencillo emplear marcas externas. En esos momentos es necesario aguzar el ingenio y alterar algunas de las estructuras que produce el individuo. Esto incluye plumas, conchas, élitros, uñas…

En el caso del marcaje de pollos de aves, cuando aún son demasiado pequeños para anillarlos dado el pequeño tamaño del tarso, se suele cortar la punta de alguna uña o de una combinación de ellas. Se usa mucho en estudios que emplean el cross-fostering, o lo que es lo mismo, intercambiar pollos de distintas nidadas para evaluar el componente genético y el ambiental de determinados rasgos. En este caso, según en qué dedo o dedos de la pata derecha o izquierda se ha cortado la uña, podemos distinguir a esos pollos de sus hermanos o hermanastros, hasta el momento en el que son suficientemente grandes como para ser anillados.

También se pueden decolorar determinadas áreas del plumaje o el pelaje de los animales para identificar aquellos individuos que estamos estudiando. De igual manera, se puede colorear determinadas áreas para facilitar su identificación mediante observación directa.

Cualquier estructura resistente puede usarse para realizar un marcaje indoloro: esto incluye cuernos, astas, caparazones, exoesqueletos, piel, plumas, pelo y se pueden usar colorantes, raspado, corte, eliminación, incisiones… Hasta donde la imaginación nos de.

Estos métodos tienen la desventaja de que en la mayoría de los casos son temporales, ya que estas estructuras suelen renovarse, por lo que la marca va desapareciendo con el tiempo. Pero además existen otros métodos más intrusivos y permanentes, como puede ser la amputación de falanges o dedos en vertebrados de pequeño tamaño, como micromamíferos, anfibios o reptiles.

Finalmente, existe lo que se llama el bait-marking. Esta metodología consiste en colocar cebos para una especie determinada que incluyen pequeñas piezas plásticas coloreadas inocuas pero indigeribles. De este modo, el animal ingiere el cebo  y en sus excrementos aparecerán estas piezas coloreadas.  Aunque no sirve para identificar al animal con seguridad (ya que no se puede asegurar que sólo un individuo de ellos ingiera el cebo marcado),  sí que tiene numerosas aplicaciones en múltiples estudios relacionados con la delimitación de territorios y áreas de campeo de individuos o grupos familiares.

4. Marcaje tecnológico

Las nuevas tecnologías se van implantado a un ritmo cada vez más rápido: emisores UHF, VHF, GPS, microchips… Gracias a ellos podemos no sólo identificar a un individuo, sino que podemos llegar a hacer un seguimiento de todos sus desplazamientos con una precisión de pocos metros y recibir esos datos prácticamente en tiempo real. Flipante 😉

Si hablamos del microchipado (no sé si existe esa palabra :P) enseguida nos viene a la cabeza el marcaje con microchip que se hace con los perros. El chip se coloca de forma subcutánea y en él se almacena la información del dueño y del animal en sí. Esta información se recupera simplemente pasando un receptor por encima del animal. Pues la misma metodología se aplica para poblaciones silvestres 😉 Ésta metodología se ha usado con éxito en muchas especies, como por el ejemplo en las capturas de desmán ibérico.

Respecto a los emisores UHV y VHF se trata de emisores de radio que lanzan una señal que puede ser recibida por su respectivo receptor y, mediante triangulación, se puede localizar con gran precisión la posición del individuo. Sin ir más lejos, es la misma tecnología que empleamos en el radioseguimiento de mirlo acuático del que ya te he hablado 😉

Por último, los emisores GPS son los dispositivos que más información nos dan (pero también son los más caros :P). Estos receptores pueden estar emitiendo a intervalos fijos de forma constante y ser recibidos en tiempo real o bien van almacenando la información y se descargan los datos en un receptor cada cierto tiempo. Podemos obtener datos muy precisos de los desplazamientos, velocidades y periodos de actividad de cada uno de los animales estudiados.

Uno de los factores limitantes de estos emisores y microchips es el tamaño y el peso, si bien la miniaturización de los componentes ya permite que existan emisores para animales tan pequeños y ligeros como las libélulas. Pero como imaginarás, el tamaño también va reñido con la potencia y el alcance de la emisión, así como con la duración de la batería. Por lo que marcar animales tan pequeños puede convertirse en todo un reto 😉

Y hasta aquí esta muy breve introducción a los distintos tipos de marcajes en animales. Ésto es sólo una pequeña muestra de la enorme variedad de técnica en este campo, tan amplio como interesante. Hay libros completos sobre cada una de estas técnicas, y sobre algunas que ni siquiera he nombrado (y probablemente ni quisiera conozca :P). Por tanto este artículo sólo pretende ser una pequeña aproximación a este campo 😉

Ahora me gustaría que fueses tú el que me contases ;)… ¿Conocías todas las técnicas de marcado? ¿Conoces alguna otra que no haya nombrado? ¿Cuál es tu favorita o aquella que más hayas empleado? 

¡Y si conoces a alguien que pudiese aportar algo más a este artículo no lo dudes y compártelo! 😉

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Trabajo de gabinete: porque en biología no todo es campo o laboratorio

04/02/2016 by Bichólogo 11 comentarios

En general, cuando a la gente se le habla de biología le viene a la mente las imágenes de la sabana africana o la selva tropical y de un tipo con camisa, pantalones cortos color caqui y un salacot. O el frío y aséptico ambiente de un laboratorio de genética, donde algunos tipos canosos y con gafas, vestidos con batas blancas, vierten líquidos misteriosos y humeantes en matraces, mientras extraños seres flotan en burbujeantes botes conectados a cientos de cables.

De hecho, los mismo biólogos también evocamos imágenes similares, algo más realistas (o no :P), cuando pensamos en nuestro trabajo. Pero ninguno piensa en un ordenador, un montón de papeles garabateados, una pila enorme de libros y una taza de café humeante. Y la verdad es que estos atestados escritorios suelen ser escenarios muy comunes para cualquier biólogo, se dedique a la rama que se dedique 😛

Trabajo de gabinete: porque en biología no todo es campo o laboratorio

Una visión más realista

Sï, a todos nos gusta el campo o el laboratorio, según a lo que nos dediquemos. Pero debes saber que hay mucho trabajo fuera de esas fronteras. Un trabajo que te mantendrá pegado a tu escritorio más tiempo del que te imaginas, más del que te gustaría. Pero hay que reconocer que también tiene su encanto. A veces incluso se agradece poder desconectar de las largas y agotadoras jornadas camperas o las interminables horas de laboratorio y pasar un rato sentado en el despacho.

Aunque a priori no sea una parte tan atractiva, el trabajo de oficina es muy importante, fundamental incluso. Y es que es la base sobre la que se apoya cualquier proyecto, y también el paso final, con la difusión de los resultados obtenidos. Como te he comentado muchas veces ya, el fin último de la ciencia no es sólo descubrir nuevas cosas, sino difundirlas. De nada sirve el mejor estudio del mundo, unos resultados que cambiarían nuestra visión del mundo si no salen del cajón de tu escritorio o de tu cuadernos de notas.

La elaboración de un proyecto

Si quieres conseguir dinero para investigar necesitas presentar un proyecto sólido, interesante y atractivo. Y eso no se construye en una tarde. Hay una enorme labor de gabinete detrás de esos proyectos, así como una importante análisis bibliográfico para escribir una buena introducción y establecer una buena base para todos tus argumentos.

Necesitarás dominar todo lo fundamental del campo en el que vas a trabajar, así como de la biología y la ecología de la especie con la que estás trabajando. Y, dado que es difícil que uno pueda saber todo de todo, tendrás que tirar de libros, artículos y tus propios conocimientos para demostrar que sabes de lo que hablas 😉

Normalmente ese proyecto va a ser examinado por un comité de expertos que serán quienes decidan si te concederán esos fondos tan necesarios para tu investigación. Tienes que exponerlo todo de forma clara y concisa, y buscar un enfoque atractivo e interesante. Es el paso previo y fundamental para poder investigar, así que no te lo puedes tomar a la ligera. Imagina pues la importancia de este trabajo de oficina y si merece dedicarle o no todas las horas que sean necesarias.

La elaboración de memorias técnicas

No sólo tendrás que escribir un buen proyecto, sino que periódicamente tendrás que ir dando cuenta de tus avances, de los resultados conseguidos, del ritmo al que avanza el trabajo. Y si no quieres que te corten el grifo y te quedes sin dinero tendrás que tomártelo muy en serio.

Cuanto mayor sea la cuantía de tu proyecto, mayor será el seguimiento que hagan del mismo. Así que tendrás que irte acostumbrando a pasar largas horas sentado, en compañía de tu ordenador y de esa buena taza de café 😉

Publicando los resultados

Ya sea en la empresa privada (como en el caso de una consultoría medioambiental) o en la esfera académica tendrás que publicar los resultados obtenidos. Tanto si es para justificar el trabajo que has estado realizando para una empresa o para la administración pública como si es para comunicar los resultados y conclusiones de tu estudio a la comunidad científica, vas a tener que pasar mucho tiempo dándole a la tecla.

Elaborar informes y artículos es todo un arte que conlleva un enorme esfuerzo, desde la creación de una bibliografía sólida hasta desarrollar una buena argumentación en las conclusiones o una excelente introducción que ponga en contexto tu trabajo. Por no hablar de los abstracts y los títulos, que si bien en la empresa privada no son tan importantes, en ciencia puede suponer la diferencia entre que tu artículo sea citado y leído o caiga en el más triste de los olvidos.

En investigación no eres nadie si no publicas; en la empresa privada los contratistas no te pagan si no haces buenos informes finales. Así que el de gabinete es un trabajo al menos tan importante como el de campo, aunque generalmente no sea tan entretenido.

Mi escritorio
Todo lo que se ve en la foto no era más que una pequeña parte de lo que había acumulado en mi escritorio para realizar uno de los informes sobre los transectos de mamíferos 😛

Pero tienes cosas buenas…

Yo soy un biólogo de campo, de bota, como se suele decir, en contraposición a los de bata o de laboratorio. Me gusta estar al pie del cañón, sobre el terreno, y nunca he tenido demasiados problemas con las largas jornadas de campo. Las disfruto enormemente. Pero hasta el trabajo más maravilloso y vocacional puede volverse cargante o agotador cuando no está balanceado. Y un exceso de campo también termina minando tu resistencia y hasta tu ánimo.

Sí, ahora estarás diciendo que a ti no te pasaría eso, que te apasiona. Pero créeme, tarde o temprano te terminará cansando y hastiando. Por eso debe haber un equilibrio. Y el trabajo de oficina es el contrapunto perfecto. Te lo digo por experiencia. Durante mi trabajo en la consultoría medioambiental pasaba la mayor parte del tiempo en el campo, en Portugal. Semanas y semanas, hasta meses seguidos. Y cuando me daban una semana de oficina lo agradecía. Y mucho. Aunque a los 3 ó 4 días ya estaba deseando volver a la acción y salir de esas cuatro paredes 😛

Además, este tipo de trabajo te permite no sólo afianzar conocimientos, sino aumentarlos, descubriéndote nuevos campos de estudio que te pueden resultar muy interesantes en tu línea de investigación actual. A mi me gustan mucho las búsquedas bibliográficas, aunque también las considero agotadoras. Y aunque me da un poco de pereza empezar una, en cuanto me pongo a ello me resultan la mar de entretenidas. Y cuando te das cuenta empiezas a controlar de un tema del que un par de días antes no tenías ni más remota idea. Y eso mola 😉

Concluyendo

El trabajo de campo (o de laboratorio) y el de gabinete son dos caras de la misma moneda, los dos pilares que sostienen tu trabajo. Si uno falla, todo se irá al carajo 😛 Y por muy divertido que sea uno, de nada sirve sin el otro. Así que no lo descuides. Ten presente que si te dedicas a esto tendrás que echar muchas horas tomando notas delante del ordenador o en la biblioteca. Asúmelo y aprende a disfrutar de este otro ámbito de la ciencia 😉

Es bueno tener la imagen completa antes de meterte en esto. La realidad, a menudo, tiene poco que ver con lo que imaginamos, así que te ahorrarás futuras decepciones. Porque tanto el uno como el otro forman parte del ADN del biólogo, de nuestra profesión, y como tal aprenderás a apreciar el trabajo de oficina o, como poco, a tolerarlo 😛

Y hasta aquí llega el artículo de hoy. ¿Qué te ha parecido el post? ¿Te gusta el trabajo de gabinete? ¿Qué balance o qué porcentaje de uno y de otro crees que es el más adecuado? Me encantaría saber tu opinión 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, gabinete, oficina

La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

28/01/2016 by Bichólogo 63 comentarios

El proceso de conseguir un doctorado es un camino largo y difícil que culmina cuando el doctorando tiene que defender su tesis doctoral frente a un tribunal. No es la parte más importante del proceso, ya que lo que realmente cuenta es todo lo que has ido aprendiendo durante el camino. Sin embargo sí que es el culmen, la guinda del pastel. Y por qué no, un complicado trance que hay que afrontar.

La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

Y precisamente este pasado martes, después de mucho, mucho tiempo, pude defender yo la mía. Y la verdad es que fue un éxito. Y ahora mismo ya soy Doctor Europeo. Y como quizás pueda resultarte útil, he decidido contarte de primera mano cómo fue mi experiencia 😉

El papeleo, tu archienemigo

La burocracia y los plazos serán tu primer rival a batir. No sé cómo será en otros países, pero aquí en España hay que preparar mucha, muchísima documentación, entre proyectos de tesis, memorias, tribunal, informes, tasas y demás gestiones varias. Es agotador y puro veneno para tus nervios y tu estabilidad mental 😛 Y cada ronda de documentos tiene sus tiempos, sus reuniones departamentales, sus reuniones de la comisión de doctorado, sus firmas y sus cartas comunicando por escrito las resoluciones.

Así que, si tienes pensado defender tu tesis doctoral en una fecha determinada mira MUY BIEN los plazos. Y empieza a prepararlo con tiempo de sobra, ya que siempre, y quiero decir SIEMPRE, habrá problemas, retrasos y cosas que fallarán, documentos que faltarán o plazos que tendrás que aprovechar in extremis.

Yo casi no pude defender la tesis el martes pasado porque el 11 de enero me avisaron de que faltaba un determinado documento. Pero afortunadamente puede arreglarlo y entregarlo en el día, puesto que el plazo terminaba el mismo 11 de enero. Pura adrenalina 😛

Preparando el tribunal

Otro paso importante. Según la universidad (o el país) la composición del mismo será distinta. Unas veces puede ser que lo elija el departamento y otras veces tendrá que ser el doctorando quien lo coordine todo. Y no es lo mismo si todos son miembros españoles o si hay alguno extranjero, lo que complica más si cabe la logística. Hay que invitarles formalmente a que formen parte del tribunal. Y tienen que aceptar, formalmente, enviando cartas firmadas, DNIs escaneados, y todo tipo de datos personales.

Pero sea como sea, te aviso: no es fácil poner de acuerdo a tantas personas de cara a una fecha. Nada fácil. Así que, una vez más, prepara todo con tiempo. Aunque yo podía haber puesto ya una fecha a mediados de noviembre de 2015, no hubo manera de poder cuadrar las agendas de mis dos directores de tesis y los cinco miembros del tribunal antes del 26 de enero de 2016. Y a mediados de febrero se extinguía mi plan. Casi casi no llego 😛

Preparando la exposición

Según el país, el mecanismo de la defensa difiere en mayor o menor medida. Aquí en España, el doctorando debe exponer su trabajo ante un tribunal compuesto de 5 miembros, todos ellos doctores. Una vez realizada la exposición, cada miembro del tribunal expondrá su opinión y realizará las preguntas que crea oportunas acerca del trabajo del doctorando, el cual deberá defender su tesis antes ellas. Todo ello en un acto público al que cualquiera puede asistir.

Por tanto, el realizar una buena presentación del trabajo y saber defenderlo ante el tribunal es fundamental. Sin ello, todo el trabajo realizado a lo largo del doctorado podría quedar en agua de borrajas y tu formación como investigador permanecería incompleta.

Pero no te apures. La tesis doctoral es un trabajo de investigación original que el doctorando ha de llevar a cabo y que ha de suponer una aportación de nuevos conocimientos a la Ciencia. Y como ya te comentaba en el post sobre como realizar tu primera charla, tú eres el que más sabrás sobre el tema concreto de tu tesis de todos los presentes.

Por supuesto que los miembros del tribunal, sobre todo si está bien elegido, sabrán más que tú sobre el área de conocimiento donde se englobe tu trabajo, pero no sobre el trabajo en sí mismo, sobre los aspectos concretos 😉 Así que tranquilo. Si has hecho un buen trabajo a lo largo de tu doctorado la defensa no será más que un trámite 😉

Como ya sabes, para la presentación puedes usar diversas herramientas. Simplemente has de elegir cuál es la que más se adapta a ti y a lo que quieres contar. En mi caso, yo me decanté por Prezi. Y estoy muy contento con el resultado. De hecho, también me felicitaron por el formato de la presentación 😉 Aquí os la dejo para que le podáis echar un vistazo.

Preparar el Prezi me llevó bastante tiempo. Aunque en general es extremadamente sencillo e intuitivo, hacer determinadas animaciones se vuelve complejo en ocasiones, más que en PowerPoint, donde es un juego de niños. Y debes saber cómo contar tu historia o corres el riesgo de convertirla en una mareante montaña rusa. Ten en cuenta que las transiciones y los desplazamientos en Prezi son muy vistosos pero, mal empleados, molestarán más que ayudarán e impedirán que el tribunal se fije en lo que realmente les quieres contar.

Y luego toca ensayar. Y ensayar… Y ensayar… Hasta el aburrimiento, hasta la extenuación 😛 Ensaya en casa y, si es posible, ensaya en el mismo sitio donde realizarás la defensa. Así te vas familiarizando con el lugar y acostumbrándote a mirar a donde estarán tanto el tribunal como el público.

En el aspecto técnico, intenta crear presentaciones muy visuales, con la menor cantidad de texto posible y el mayor número de imágenes. Y es que ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras. El equilibrio es delicado y debes intentar que la presentación te sirva de guión, de modo que no te quedes nunca en blanco y siempre puedas echarle un ojo en caso de apuro.

Hay quien prefiere hacerse un guión en papel y llevarlo consigo a la exposición. Yo, sin embargo, suelo hacer las presentaciones y luego simplemente comienzo a ensayar lo que diré, mejorando y cambiando sobre la marcha. Si durante una presentación desvío la mirada tiendo a perderme, así que prefiero tener el guión en mi mente (y en el mismo Prezi :P).

Pero sobre todo, siéntete cómodo. Haz tuya esa presentación, como tuyo ha sido el trabajo. Enseguida te darás cuenta de que eres capaz de improvisar sobre el guión que supone la propia presentación. No intentes memorizar, simplemente deja fluir todo lo que sabes del tema 😉

Y llegó el momento de la defensa

Durante la semana anterior apenas sí estuve nervioso. Pero la tarde anterior estaba acongojado. Tanto tiempo esperando ese momento que parecía que nunca llegaría y ahora que estaba ahí no me sentía preparado. Pero al final eran sólo eso, nervios.

Así que, ni corto ni perezoso, me enfundé el traje (mucho más glamuroso que mi ropa de campo pero mucho menos cómodo), cogí el portátil y me dispuse a enfrentarme a la tesis. El camino a la universidad se me hizo eterno. Salí con tiempo, en previsión de lo que podría suceder, ya que Murphy es siempre muy puñetero. E hice bien…

Los primeros problemas

Había ensayado dos días distintos en aquella misma sala. Todo había funcionado perfectamente. Pero por si acaso me llevé mi portátil, donde estaba la presentación, además de dos copias distintas en sendos pendrives, con un ejecutable para Mac y otro para Windows en cada una, por si mi MacBook daba problemas al conectarse y debía usar el PC de la sala. ¿Qué podía salir mal? Acertaste, el proyector 😉

Estuvimos más de 15 minutos intentando encender el proyector. No hubo manera. Probamos por activa, por pasiva, no quedó botón ni combinaciones de ellos que no pulsáramos. Y cuando ya estábamos desesperando… Funcionó.

Defendiendo la tesis doctoral
Tras la crisis del proyector, uno de mis directores y yo luchamos por ajustar la resolución de pantalla y que la presentación se vea a pantalla completa 😛

Así que ya está dispuesto… al duplicar la pantalla del mac la presentación se veía cortada. La sala se iba llenando y uno de mis directores de tesis y yo bregando con el portátil, hasta que finalmente, y contra todo pronóstico, todo estuvo listo. Comenzaba entonces la función.

Presentando la tesis

De este apartado poco puedo decirte. Estaba tan nervioso que pensaba que se me atragantarían las palabras. Pero no fue así. Hablé y mucho. Y rápido. Siempre que me pongo nervioso hablo aún más rápido que de costumbre. Pero también se debía a que había ido añadiendo detalles y más detalles a la presentación e iba muy ajustado de tiempo.

Dicen que hay muchos trucos para combatir los nervios. A mi no me vale ninguno. Simplemente, cuando comienzo a hablar, me olvido de todo. Veo al público sin verlo realmente y me concentro en lo que estoy diciendo. Así pues no soy muy consciente de qué y cómo lo hice. Pero no debió de salir mal 😉

Había solicitado la mención europea y, entre otras cosas, implicaba exponerla en español y en otro idioma europeo. Así pues tuve que tirar de inglés para el quinto capítulo y las conclusiones. Además, dado que uno de los miembros del tribunal tiene que ser de otro país europeo que, en mi caso, era Suecia, también tuve que afrontar una de las tandas de preguntas en el idioma de Shakespeare.

Defendiendo la tesis

Ésta es sin duda la parte que más temía. No sabía qué me preguntarían y no sabía si los nervios me traicionarían. Pero como no había forma de evitarlo, tuve que afrontarlo.

La tanda de preguntas fue larga y exhaustiva. Pero no era tan fiero el león como lo pintaban. Me felicitaron por la presentación y por la tesis, aunque también hubo lugar para críticas constructivas tanto de algunos de los trabajos como de la tesis en sí misma, en especial en lo que al formato se refiere. Y es que, he de reconocer, que la prisa por cumplir los plazos hizo que hubiera numerosas errata y que algunas partes no estuvieran tan trabajadas como deberían.

También hubo tiempo para sugerencias, para preguntas interesantes, para alguna curiosidad y algunas risas. Como cuando uno de los miembros del tribunal me preguntó a modo de curiosidad que cuánto tiempo había que estar masajeando al pajarillo para obtener una muestra de esperma. Y yo, sin pensarlo siquiera, respondí: «Depende del cariño que le pongas«. Luego pensé «Tierra, trágame» pero continué explicándolo ya en serio y la broma fue bien recibida. Además, ser serios y profesionales no está reñido con tener sentido del humor, ¿no crees? 😉

Y al fin…

Después de lo que pareció una eternidad de preguntas y respuestas, salimos del salón de actos para dejar deliberar al tribunal y que hicieran el papeleo debido. No fue demasiado tiempo, pero a mí me parecieron horas. Aproveché para saludar a la familia y los amigos, que me felicitaron y me dieron sus impresiones. Los nervios me devoraban y no veía el momento de que se abrieran las puertas y nos llamasen de nuevo para dar la calificación… Y así lo hicieron.

Con la pompa y el boato correspondiente, siguiendo el protocolo y dándole algo de emoción al estilo de los oscars… me dijeron que ya era doctor europeo. En ese momento casi se me doblan las piernas. Tantos años de trabajo, tanto esfuerzo, tantas horas de campo y de laboratorio y de ordenador, todo culminaba en ese título. Desde pequeño había soñado con llegar a ser doctor 🙂

Y ahora…

Pues ahora que ya soy doctor aún no sé qué cuál será mi próximo movimiento. De entrada aún no lo he asimilado. Tengo una especie de síndrome de Estocolmo respecto a la tesis. Tantos años sin auténtico tiempo libre para mí, siempre con el run run de «tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis«, que se me hace extraño tener tiempo libre. Libre de verdad.

Ahora que tengo el título de doctor europeo se han abierto muchas puertas a las que antes no me podía asomar. Aparecen nuevas opciones. Pero también mi situación personal ha cambiado y con ella mis preferencias. Pero lo que sí sé es que inicio una nueva etapa enormemente interesante para mí y estoy decidido a aprovecharla 😉

Ahora te toca a ti contarme tu experiencia. ¿Eres doctor? ¿Estás planteándote hacer un doctorado? Cuéntame tu experiencia por aquí o en cualquiera de los perfiles sociales de El Bichólogo.

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, defensa, doctorado, exposición, tesis doctoral

Un día haciendo transecto de mamíferos

21/01/2016 by Bichólogo 14 comentarios

Todo biólogo de campo que se quiera dedicar al ámbito de la consultoría ambiental debería estar familiarizado con las distintas metodologías de censo: puntos de observación, fototrampeo, o distintos tipos de transectos, entre otras muchas.

El estudio de mamíferos es complicado, ya que son animales muy esquivos y a menudo con hábitos crepusculares, si no totalmente nocturnos. Esto hace muy difícil la observación directa de estos animales, por lo que la mayor parte de las veces tendrás que guiarte por indicios de su presencia o por rastros.

Un día haciendo transectos de mamíferos

Poniéndote al día con los rastros

Lo primero que necesitas conocer qué animales tienes que censar o monitorizar. La variedad de mamíferos es amplia, así como los posibles rastros que pueden dejar. Por ello es muy importante que aprendas a distinguirlos desde el principio.

Según la especie que sea dejará unas determinadas huellas, un tipo de excremento y, en ocasiones, otros indicios de su paso por allí.  Hay que ser capaz de diferenciarlo de especies similares. Pero te aviso que no será fácil. La huella o el excremento ideal rara vez se ven, con lo que no sólo deberás tenerlo en mente, sino también aprender cómo varía.

Y es que los excrementos de los mamíferos pueden variar mucho en tamaño, según la talla del animal, en forma, según cómo y dónde lo haya depositado, o incluso en función de la dieta, que a su vez puede ir cambiando a lo largo del año. Y respecto a la huella, dependerá del sustrato, de la forma de pisar, de la humedad… Vamos, que si crees que memorizando unas cuantas fotos lo tienes controlado estás muy equivocado 😛

Para aprender sobre rastros no hay nada mejor que la experiencia. Hay mucho material por internet que te permite familiarizarte con lo básico, pero la mejor forma de aprender es en el campo. Para ello tienes dos opciones: ir por tu cuenta con alguien que controle del tema y te pueda ir solucionando las dudas (que las tendrás y muchas) o bien hacer un curso de rastros.  Estos cursos normalmente duran varios días y tienen una parte teórica y otra práctica. Si no ofrecen parte práctica, ni te lo plantees.

Los transectos

Para censar mamíferos o monitorizar sus poblaciones lo normal es realizar transectos a pie. La metodología variará mucho en función de si sólo quieres detectar presencia-ausencia, si quieres hacer un seguimiento a nivel comparativo de cómo fluctúan las poblaciones o si quieres obtener una estimación real de la población.

Lo más sencillo, y en lo que yo tengo más experiencia, es en hacer un seguimiento de las poblaciones a nivel comparativo. Se calculan unas densidades relativas cada mes y se van comparando. No se puede obtener un valor absoluto (o al menos no de forma fiable) pero se puede observar cómo fluctúa la población.

Lo primero es distribuir los transectos por el área de estudio, de forma más o menos uniforme y al azar (a no ser que quieras muestrear un hábitat o alguna especie en concreto). Si no conoces la zona, lo normal es hacerlo sobre un plano y, una vez en el sitio, se realizan los transectos por primera vez y se van haciendo las modificaciones necesarias. Dependiendo de la calidad de los mapas o de las ortofotos, a veces puede ser muy fácil confundir un camino con un cortafuegos o incluso con una carretera 😛

Es importante que la misma persona, en la medida de lo posible, realice los mismos transectos, ya que así evitamos las diferencias debidas a distintos observadores. Además, también hay que tratar de mantener un esfuerzo constante, esto es, que se realicen los transectos siempre con la misma frecuencia, dando las mismas pasadas. Si un día lo recorres en un sentido y al siguiente lo recorres en ambos sentidos estás doblando el esfuerzo, y es probable que encuentres más excrementos, con lo cual los resultados no son comparables.

Indicios de oso
No sólo puedes encontrarte huellas y excrementos, sino también otros signos de su presencia, como estos arañazos de oso en un árbol en el Parque Nacional de Picos de Europa 😉

También es vital mantener siempre una misma metodología: si los transectos son a pie, no hacerlos una vez a pie, otras en coche… O si los transectos los realiza una persona, no hacerlos otro día con dos (cuatro ojos ven más que dos, también estarías doblando el esfuerzo).

El equipo

Lo principal es llevar una ropa adecuada y suficiente, así como un calzado cómodo y resistente. Ten en cuenta que a veces tendrás que recorrer zonas aisladas, donde puedes estar expuestos a la lluvia, al viento o a cambios bruscos en el clima. Siempre es bueno llevar alguna prenda impermeable y algún gorro para protegerte del sol. Y crema solar, si no quieres terminar rojo como un tomate. Aunque parezca que no hace tanto calor en verano no deberías ir al campo sin ella (te lo digo por experiencia :P).

Es fundamental llevar agua suficiente, especialmente durante el verano. Según la metodología, los transectos pueden ser de varios kilómetros, así que no querrás sufrir de deshidratación. Lleva también algo de comer si vas a pasar mucho tiempo fuera. Y cuidado con eso de toquetear excrementos y luego pasar directamente a comerte el bocadillo 😉 😛

Imprescindible el cuaderno de notas y un lápiz o bolígrafo (según preferencias). Lleva siempre que puedas un GPS de mano. No sólo podrás cargar la cartografía y los transectos a realizar, sino que te servirá para georeferencias los excrementos cuando tengas que hacerlo y te será muy útil en caso de que te pierdas en una zona que no conozcas mucho. También un material básico para toma de muestras, así como todo el equipo de seguridad que exija el trabajo en cuestión.

La cámara de fotos también es importante. Muy útil tomar fotos de cada transecto, de cara a futuros informes, así como de algunos de los excrementos o de cualquier cosa destacable que te puedas encontrar. A mí, personalmente, me encanta la fotografía, así que siempre solía ir cargado con mi cámara personal 😛

Y hablando de material óptico, unos buenos prismáticos te vendrán muy bien. Lo mismo y si tienes suerte ves alguno de esos mamíferos que llevan esquivándote durante todo el transecto 😉

Cuando encuentras un rastro

Cuando al fin descubres esa huella, esas rascaduras o ese excremento que estabas buscando… ¿qué haces? Pues una vez más depende de las características del proyecto. Por supuesto necesitarás la libreta para tomar notas 😉 Normalmente también podrás georeferenciarlo usando un GPS de mano y quizás quieras hacerle una foto. Para ello cuenta siempre en tu equipo con una pequeña regla (unos 15 cm suelen ser suficientes) para colocarla junto al indicio al hacer la fotografía. De esta manera tendrás una referencia de tamaño y podrás comparar distintas fotos en caso que necesites consultarlas.

Huella de conejo
Una huella de zorro. Gracias a la regla puedes hacerte una idea del tamaño cuando la imagen está descontextualizada 😉

En ocasiones será necesario tomar una muestra del excremento para realizar posteriores análisis, como puede una identificación de la especie o del género por medio de la genética. Para ello debes contar con el equipo adecuado: guantes de látex, unas pinzas, una mascarilla, algún bote de muestras y algún conservante. La mayoría de las veces se puede usar alcohol, pero hay que tener presente cada especie y el tipo de análisis al que lo vas a someter después.

Todo este proceso no será necesario con cada excremento. A menudo sólo necesitarás tomar fotos de aquellos rastros que sean más escasos o menos abundantes, para tenerlo como futura referencia. O para hacerte una pequeña base de datos fotográfica que luego usarás cuando redactes los correspondientes informes. Que luego uno siempre echa en falta las fotos cuando las necesita.

La experiencia es un grado

Si eres inexperto, lo mejor es que al principio te acompañe alguien. A menudo te encontrarás huellas o excrementos que no sabrás reconocer, así que la ayuda de alguien con más experiencia te puede resultar muy útil. Pero no desesperes… Siempre habrá algún excremento o alguna huella que no sabrás reconocer. Da igual la experiencia que tengas. En ocasiones es imposible saber a qué animal corresponde un determinado excremento a menos que le hayas visto depositarlo 😛

La curva de aprendizaje es muy rápida, y enseguida estarás controlando los principales tipos de rastros. Aquellos animales que estén presentes en muy baja densidad dejarán muy pocos indicios, así que sólo podrás ir adquiriendo experiencia con el trabajo de diario.

Lleva siempre contigo una guía de rastros, aunque sea básica, que siempre te puede sacar de un apuro, especialmente si estás trabajando con especies con la que no estás muy familiarizado.

Lo mejor de este trabajo

Sin duda son las zonas en las que te mueves. Cuando trabajaba en Portugal me gustaba encontrarme en medio de la naturaleza. Aún siendo una zona bastante humanizada conservaba algunos rincones absolutamente espectaculares. Si te gusta la fotografía seguramente podrás sacar alguna buena instantánea.

Además, siempre que pasas largo tiempo en el campo tienes la oportunidad de encontrarte con fauna que de otra manera no sería posible. Aún recuerdo el primer corzo que vi, mientras terminaba de comer un bocadillo entre transecto y transecto. Sonidos de ramas rotas, movimiento en la ladera de la montaña. Me quedo quieto. Y un precioso macho de corzo (Capreolus capreolus) cruzó el camino a escaso 10 metros de mí. Se detuvo un instante, mirándome, y apresuró un tanto el paso para volver a perderse en el bosque. Simplemente fantástico.

Paisaje
Lo bueno de hacer transectos es tener la oportunidad de recorrer senderos con paisajes tan espectaculares como éste 😉

Lo peor de este trabajo

Son muchas horas de trabajo. Normalmente tienes que hacer varios transectos a lo largo del día, lo que puede resultar agotador. En los días más intensos me llegaba a hacer 24 kilómetros por caminos de montaña. Pero aparte de la caminata seguramente tengas que coger el coche de un sitio a otro, por caminos de cabras que harán sufrir los amortiguadores de tu coche 😛

Además serán muchos kilómetros por senderos a veces escarpados, donde es fácil tropezar y torcerse el tobillo. O tener algún desagradable encuentro con la fauna local. Y no me refiero sólo a fauna salvaje, que según en que zona puede ser peligrosa, sino también a perros asilvestrados, muy comunes en la zona donde yo trabajaba y que iba en pequeñas manadas de hasta 5 ó 6 individuos. Normalmente basta con mantener la calma y mantenerse firme, se suelen asustar ellos antes que tú. Pero a veces acojona 😛

Y hasta aquí llega el post de hoy. Y como siempre, me gustaría conocer tu opinión. ¿Has realizado algún transecto alguna vez? ¿Cómo fue la experiencia? Cuéntamelo en los comentarios o en las redes sociales 😉

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