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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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13 razones definitivas por las que estudiar biología es tu mejor elección

29/10/2015 by Bichólogo 247 comentarios

Este post va dedicado a ti. Sí, a ti. Que ahora mismo estás pensando si debes empezar la carrera de Biología. O quizás estás planteándote si continuar con la carrera porque no era como te esperabas. Para ti va dirigido este post. Y espero que después de leerlo la respuesta para ambas pregunta sea un rotundo ¡SÍ!

Este listado no va por orden de importancia, sino por como me han ido viniendo a la mente. Además, cada una de estas razones puede tener distinta importancia para cada persona, así que no tiene mucho sentido ordenarlas 😛 Así que… ¡Vamos a por ellas! 😉

13 razones por las que estudiar biología es tu mejor elección

1. Es tu vocación

Si piensas que es así, entonces no lo dudes ni un instante. ¡Vé a por ella! No hay nada tan reconfortante como dedicarte a algo que te apasiona. Nada. Así que no dejes escapar la oportunidad. Yo siempre dije que prefería ser pobre pero feliz con lo que hago que estar podrido de dinero y amargado detrás de un escritorio. No dejes pasar esta posibilidad de alcanzar la felicidad tanto personal como profesional haciendo lo que más te gusta 😉

2. La carrera de biología sí tiene salidas

No sólo puedes trabajar en ciencia, como profesor o de funcionario. Hay muchas opciones laborales válidas ahí fuera, algunas de ellas esperando que las descubras. Sólo tienes que echarle valor e imaginación 😉 Las oportunidades estás esperando a que las descubras.

3. Se puede trabajar de biólogo en tu país

No te voy a engañar. La situación laboral está muy mal en cualquier parte del mundo. Y en algunos países incluso peor. En España la tasa de paro supera el 21% y la del paro juvenil se acerca peligrosamente al 50%. Pero con todo, y a pesar de la dura competencia, se puede llegar a trabajar si eres proactivo y sabes moverte por el mundo laboral. La mayor parte del trabajo que he realizado ha sido en España, aunque gracias a él haya podido viajar a otros países.

4. Te cambia la forma de verlo todo

Ser biólogo es una forma de vida. Es una óptica por la que terminas filtrando lo que te rodea. Estudiar Biología te va a cambiar a un nivel muy profundo y aprenderás a ver el mundo con otros ojos. Y créeme, es una experiencia que merece la pena vivir. Ya nos comentaba Marco en su entrevista cómo aplica el enfoque biológico a toda su vida.

5. Pones tu granito de arena al conocimiento universal

Como todas las ciencias, te abre la puerta a formar parte de ese acervo de conocimientos que la Humanidad ha ido recopilando desde siempre. Es poco probable (aunque posible ;)) que hagas un descubrimiento extraordinario, pero seguro que aportarás algo al edificio del conocimiento, bien sea añadiendo algún ladrillo o bien haciendo que más gente lo visite: científicos, maestros, divulgadores, educadores ambientales… Todos contribuyen a extender ese conocimiento. Hasta esas charlas entre colegas tomando unas cervezas pueden hacer que alguna persona más se acerque y aprenda un poco más de este maravilloso mundo donde vivimos.

Libros de ciencia
Algún día puede que sea a ti a quien estudien 😉

6. Grandes posibilidades de viajar

Pocas carreras requieren tanta movilidad, bien sea voluntaria, como parte de tu formación, u obligatoria, por tener que emigrar a otros países para ganarte la vida. Con todo lo que eso conlleva. Todos los grandes viajeros que he conocido tienen una aura poderosa a su alrededor, un potente magnetismo. Su forma de ver la vida, de entenderla, el modo que se relacionan con los demás y con el mundo está impregnado de todas las experiencias acumuladas durante sus viajes. ¿No te gustaría ser uno de ellos? 😉

7. Es apasionante

En Biología da igual lo que estudies, da igual en lo que trabajes. Hagas lo que hagas lo disfrutarás. Por supuesto que no es un camino de rosas, que requiere muchos sacrificios y algún sofocón 😛 Pero si al final descubres tu camino y lo sigues te aseguro que lo vivirás intensamente (para bien y para mal). Muchos biólogos que conozco, incluso aunque no estén trabajando en Biología, mantienen esa pasión y esa relación con la naturaleza y con la vida que adquirieron durante la carrera.

8. Es un viaje de descubrimiento

Y con esto no me refiero sólo a los descubrimientos científicos, sino a un descubrimiento personal. Se trata de una carrera y una profesión muy exigentes. A no ser que seas uno de esos escasos y brillantes genios que aparecen de tanto en tanto vas a tener que dar el máximo de ti continuamente. Eso hará que explores tus límites y que te conozcas mejor a tí mismo. Pero también descubrirás nuevas áreas de conocimiento que nunca pensaste que te interesasen. Aprenderás mucho de ti, te lo garantizo 😉

9. Es muy divertido

Los biólogos tenemos una idiosincrasia muy particular. Da igual el país o el área de estudio al que te dediques, siempre hay una serie de rasgos generales que casi todos compartimos (aunque hay excepciones :P). Te puedo decir que algunas de las mejores fiestas en las que he estado siempre han habido biólogos involucrados. No sé cómo será en tu universidad, pero mientras yo estudiaba la carrera, cada vez que había muchos biólogos reunidos siempre acaba la cosa tomando unas cervezas: con la gente de tu grupo de investigación, tras una charla, después de un congreso, en una salida al campo… Y te aseguro que me ha pasado con gente de todas las edades y de la más diversa procedencia 😉

10. Conocerás a mucha gente

Como en todas las carreras, me dirás. Sin embargo la nuestra tiene una serie de características que hace que el networking en Biología sea algo fundamental. La mayor parte de los trabajos a los que te enfrentarás durante la carrera y después de ella tendrás que hacerlo en compañía de otros. La colaboración es fundamental en las ciencias biólogicas: papers, congresos, proyectos de investigación o conservación… Siempre necesitarás un equipo. Así que trata de conseguir el mejor 😉

11. Descubrirás rincones maravillosos donde antes no veías nada

Una vez que empiezas a conocer la flora y la fauna y empiezas a identificar visualmente las especies sin necesidad de guías se abre un mundo nuevo para ti. Es entonces cuando vas por la calle de tu ciudad o tu pueblo y una vida nueva se despliega ante ti. Donde antes creías que sólo había gorriones comunes (Passer domesticus) o jaramagos (Diplotaxis virgata) ahora se despliega toda una pléyade de seres vivos que había pasado desapercibida ante tus ojos asombrados. Entonces te darás cuenta de los pequeños paraísos vivos, de esas islas de naturaleza en medio de la civilización que te rodean esperando que seas capaz de encontrarlas 😉

12. Es una aventura

Como lo oyes. Trabajar de biólogo es una de las profesiones más aventureras, en el sentido más romántico de la palabra. Lugares alejados e inhóspitos, que pueden abarcar desde la jungla más cerrada a las heladas extensiones antárticas. Situaciones complejas y, en ocasiones, no exentas de riesgo, para conseguir esos datos que necesitas. Adrenalina, descubrimiento, excitación. Si realmente lo quieres, podrás probar un poco de todas ellas 😉

13. Contacto directo con la naturaleza

¿Qué mejor manera de estar en contacto con ella que siendo biólogo? Puedes trabajar con aquellas especies que te apasionan, desde las más comunes hasta las más exóticas. Plantas o animales, tu eliges el camino. O incluso aquellos seres que se mueven en la difusa línea entre lo vivo y lo no vivo, como los virus o los priones. Desde lo más grande a lo más pequeño. Desde tu laboratorio o sumido en lo más profundo del bosque. Para estudiar la vida tienes que ir allá donde está. ¿Qué mayor contacto se puede pedir?

Si todavía no  lo tienes claro, quizás es que esta carrera no es para ti. Pero si al leer alguna de estas razones te has sentido identificado o identificada, te ha dado un vuelco el corazón, o te has sonreído al verte identificado, entonces no lo dudes y lánzate a por ello. Porque la Biología hay que vivirla. ¿Cómo si no se puede estudiar la vida entonces? 😉

Si te ha gustado el post, compártelo con aquellos a los que creas que le puede interesar. Y cuéntame cómo vives tú la biología, ¿Añadiría alguna otra razón más para convencer a todos aquellos indecisos? ¿Qué tres razones son las más importantes para ti? Participa y cuéntame tu experiencia. Hagamos juntos de este blog algo vivo 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, motivación, trabajo

6 lacras profesionales contra las que debemos luchar los biólogos

04/06/2015 by Bichólogo 131 comentarios

Ser biólogo hoy en días es complicado. Muy complicado. Pero no más que otros trabajos. Hay que ser realista y darse cuenta de que el mercado laboral no está en su punto álgido precisamente. Sin embargo, es cierto que los biólogos nos enfrentamos a ciertos problemas inherentes a nuestra profesión que no afectan a otros trabajos. Así que voy a tratar de bucear un poco en ellos y ver qué posible solución le podemos dar 😉

6 lacras profesionales contra las que debemos luchar los biólogos

1. La biología no es un trabajo, es un hobby.

Esa es una opinión generalizada. Especialmente si te dedicas a trabajar con fauna o flora. La biología tiene un fuerte componente vocacional, sin el cual el hecho de acabar la carrera se convierte en toda una hazaña. Y es preciosamente por esa fuerte vocación que tenemos que no se valora realmente nuestro esfuerzo.

Cuando hablas con alguien sobre la profesión todos parecen pensar que nos dedicamos a dar paseos por el campo, con unos prismáticos y un cazamariposas. Y ya. De hecho, incluso alguno nos echará en cara que nos paguen por eso. Total, si hacemos lo que nos gusta…

Pero este desconocimiento sobre nuestra labor es, principalmente, culpa nuestra. La imagen tradicional de científico encerrado en su laboratorio, ajeno al mundo, es aún muy común hoy en día. Sí, todos nos esforzamos para que nuestro trabajo esté publicado en una revista prestigiosa, pero pocos se preocupan de que quede reflejado en los periódicos. De que la gente de la calle sepa qué es lo que hacemos, qué es lo que aportamos a la sociedad. Esa es una de nuestras grandes asignaturas pendientes.

2. Debemos conocer cualquier animal o planta

Da igual si eres ornitólogo, botánico, entomólogo, bioquímico… Da igual si el susodicho animal o planta pertenece a tu campo de estudio o no… De hecho, da igual si pertenece a tu localidad, país, continente, hemisferio o sistema solar. Como alguien te pregunte por algún ser vivo al azar y no lo sepas siempre, siempre te van a decir:

¿Pero tú no eres biólogo?

La gente no es consciente de que no es que sea imposible conocer todas las especies existentes, sino que realmente ni siquiera se sabe el número exacto de especies que habitan nuestro planeta (¡las estimaciones rondan entre los 2 y los 50 millones de especies!). Es imposible conocerlas todas. Pero parece que para estudiar biología tenemos que sabernos el inventario completo de la vida como si fuese la lista de los reyes godos 😛

3. El trabajo de biólogo está mal pagado.

Tristemente, es una realidad. Y lo peor de todo es que muchos de los encargados de pagar son también profesionales de la biología. Esta nula valoración de nuestro esfuerzo se ve especialmente bien a nivel empresarial, donde se llegan a justificar unas pésimas condiciones laborales con frases como:

No te quejes. Muchos estarían deseando hacerlo gratis

Comentarios como esos me parecen una aberración, especialmente cuando vienen de gente del gremio. Nos estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado. Luego nos quejamos que no hay dinero ciencia,  para conservación, para divulgación. Si nosotros mismos no nos respetamos como profesionales, si no ponemos en valor nuestro propio trabajo, ¿cómo pretendemos que otros, los políticos que manejan los presupuestos, lo hagan?

Existen esfuerzos de cohesión, como los Colegios Oficiales de Biólogos pero son del todo insuficientes. Somos nosotros los que no debemos vendernos por treinta monedas, los que debemos exigir unas condiciones justas, incluso en estos momentos de crisis. Porque si no nos plantamos, si no decimos que no a ciertos trabajos mal pagados, nunca se nos respetará como profesionales. Una vez más, es otro problema del que somos culpables todos, ya seamos jefes o empleados.

4. No hay estabilidad laboral

Aunque esto no  es aplicable a todas las salidas de la carrera, sí que es verdad que en ciertos ámbitos es extremadamente difícil conseguir una continuidad más allá de dos o tres años. La investigación es un claro ejemplo de ello. En España, el itinerario investigador es un completo desastre, agravado por la pésima gestión que ha hecho el Gobierno actual en materia de ciencia. Los continuos recortes, la precariedad de puestos y becas, el repentino cese de fondos para investigaciones punteras han destrozado el entramado científico español.

En el mundillo de la investigación todo funciona a golpe de proyectos y becas, que siempre son de una duración muy determinada. Y si quieres vivir de ellos tienes que ir encadenando proyectos y más proyectos, engarzándolo con becas, subvenciones y, con suerte, algún contrato (que normalmente irá asociado a un proyecto temporal). Al final, cuando te quieres dar cuenta, lo que esperabas que fuese una agradable madurez en el trabajo de tu vida se ha convertido en una desesperante carrera por conseguir una beca, una lucha contra reloj y contra las horribles web oficiales y sus métodos telemáticos que siempre se joden en el peor momento.

Bien es cierto que existen otras salidas interesantes con unas perspectivas más estables si consigues instaurarte en el mercado:

  1. Empresas de ecoturismo y multiaventura
  2. Consultorías medioambientales
  3. Puestos de funcionario en los departamentos autonómicos y regionales dedicados a la conservación
  4. Trabajos en centros zoológicos y zonas protegidas
  5. Otras salidas relacionadas (realización de documentales, fotografía de naturaleza…)

Pero nada te asegura que puedas labrarte tu futuro.

5. Intrusismo profesional

Aunque parezca que esta carrera es muy especializada, es fácil encontrar a gente proveniente de otras áreas realizando trabajos que debían ser llevados a cabo por biólogos. Aunque quizás, el ejemplo más flagrante de intrusismo es el que, como ya he comentado, se lleva a cabo haciendo mal uso de una herramienta tan valiosa y potente como el voluntariado ambiental.

Y es que algunas empresas, ONG’s o incluso instituciones científicas realizan actividades que debía ser llevadas a cabo por biólogos profesionales por medio de un sistema de voluntariado que le permite ahorrarse unos cuantos salarios. Esto provoca dos importantes problemas:

  • Por un lado, persona a menudo no cualificadas están realizando un trabajo técnico de recogida o procesamiento de datos. Esto conlleva que los resultados pueden ser poco representativos, al estar realizados por personas con muy distinto grado de formación y experiencia. Y por lo tanto, ni son comparable ni son extrapolables con aquellos datos tomados por profesionales.
  • Por otra parte, se eliminan puestos remunerados que deberían ser ocupados por biólogos profesionales. Muchos de nosotros hemos hecho algún voluntariado ambiental y hemos ofrecido nuestra capacidad de trabajo a cambio de aprender y formarnos. Y es algo muy útil. El problema ocurre cuando empresas u organismos eligen para el voluntariado a personal muy cualificado y les hace realizar labores que debían ser pagadas a cambio de… nada. Porque llega un momento que el voluntariado no te aporta más.

Este tipo de prácticas no debería ser permitidas. El trabajo profesional debe ser hecho por profesionales. Y hay momentos en los que debemos plantarnos y dejar de trabajar gratis bajo el lema «esto me sirve para el currículo». Debemos hacernos valer, debemos luchar por un trabajo y un salario dignos.

6. Ana Obregón

La forma más directa de caernos mal es que, cuando dices ser biólogo, la gente te responda automáticamente:

¿Biólogo? Anda como la Obregón

Esta frase se repite hasta el infinito desde que tengo memoria. Es superior a mí 😛

NOTA: es un personaje español del mundo del corazón, por eso a los de fuera no os sonará. Pero los españoles la conocemos y mucho. ¡Sobre todo los biólogos!

Ana obregón
La eterna bióloga (foto procedente de la wikipedia)

 

¿Qué te ha parecido la lista? ¿Añadirías alguna cosa cosa más? ¿Cuál es el prejuicio que más te molesta en relación a nuestra profesión? Espero con ganas tu aportación en los comentarios. ¡Un saludo!

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, preconcepciones, prejuicios, trabajo

¿Cómo me hice biólogo?

28/05/2015 by Bichólogo 44 comentarios

El comienzo

El primer paso de tu carrera es decidir qué quieres hacer. Yo siempre tuve claro que la naturaleza era lo mío. Sin embargo, no me planteé realmente estudiar Biología hasta casi el momento de hacer la preinscripción y solicitar carrera.

¿Qué me llevó a hacerme biólogo?

Y es que mi pasión siempre han sido los bichos y desde bien pequeño me han fascinado todas las ramas de la ciencia. Desde que tengo memoria, los animales siempre han estado presentes en mi vida. Recuerdo  algún canario (con el insigne nombre de Mike Donovan) y un par de diamantes mandarines (Taeniopygia guttata), a los que llamamos Tiza y Panduro porque nos dijeron que siempre debían tener una tiza y algo de pan duro en la jaula. Incluso hay alguna foto de un pequeñísimo yo dando de comer a un patito chiquitín que ni recuerdo de quién era.

Lo que sí recuerdo perfectamente es pasarme horas en Las Tres Campanas, una conocida juguetería que hubo en Badajoz, mirando el estante de los muñecos: figuritas de leones, hipopótamos, jirafas y tigres se entremezclaban de forma caótica con dinosaurios, dragones y toda clases de quimeras. Una fauna de lo más variopinto y en la que, pese a todo, cada uno tenía su propio nicho ecológico en mi colección de juguetes.

Pero como todo niño que se precie, mis favoritos siempre fueron los dinosaurios. Tenía docenas de libros. Me leí Parque Jurásico con apenas 11 ó 12 años. Conocía buena parte de todos esos impronunciables nombres, familias, géneros… Era mi pasión y estaba decidido a dedicarme a ello.

El momento decisivo

Pero entonces se fue acercando la hora de elegir carrera, allá por 1998 (¡me hago mayor!), y comencé a buscar la forma de hacer Paleontología. En Badajoz podía estudiar Biología, pero no existía la especialización en Paleontología, aunque sí un par de asignaturas a lo largo de la carrera. También podía ir por Geológicas, pero entonces tendría que irme fuera. Le di muchas vueltas al asunto. Una y otra vez. Hasta que al fin decidí hacer Biología. Siempre me habían gustado los animales así que, a unas malas, si no lograba meterme en el Departamento de Paleontología siempre podía seguir estudiando otros bichejos actuales.

Así se lo comuniqué a mis padres. Ellos, con toda su buena fe, me dijeron que Biología no tenía salidas, que la cosa estaba chunga para conseguir trabajo (ya en 1998) y que con la buena nota que tenía en selectividad por qué no elegía algo con más salidas. Pero ya sabían lo testarudo que podía llegar a ser su hijo… Así que les dije:

Prefiero ser pobre pero feliz con lo que hago que estar podrido de dinero y amargado detrás de un escritorio

No había mucha contrarréplica a eso 😛 Entonces, como buenos padres y resignados padres, no les quedó otra opción que apoyar mi decisión de hacerme biólogo. 

El proceso

Entré sin problemas en la carrera, deseando aprender cosas de animales, salir al campo y convertirme en una mezcla entre Indiana Jones y Miguel de la Quadra-Salcedo. Y la primera en la frente. El primero año tuve física, matemáticas, estadística, informática, química… Y bueno, sí… Alguna asignatura de botánica y de zoología, pero vamos, que no era el paraíso lectivo que yo había imaginado. A pesar de ello, lejos de desanimarme, seguí dándole caña. Me apunté a todas las optativas relacionadas con fauna y si podía, a alguna de libre elección. Y me apliqué al máximo.

De hecho, fue una de esas asignaturas optativas la que me descubrió el asombroso mundo de las aves y su observación, los dinosaurios de hoy en día 😛 Aprendí a usar una guía de campo y a identificar mis primeras aves. Después ya me fogueé yo mismo, mientras iba descubriendo poco a poco la fantástica fauna del Azud de Badajoz.

Además hice una de las mejores inversiones de tiempo y esfuerzo de mi carrera. Entrar en el departamento zoología tuvo un papel fundamental en mi desarrollo como biólogo. Entré en contacto con el mundo de la investigación, hice numerosos contactos, llevé varios pósteres a diversos congresos y aprendí mucho, muchísimo, sobre la labor investigadora, el manejo de aves, el anillamiento científico o cómo escribir un artículo científico.

Al acabar la carrera, de nuevo surgía la duda. ¿Qué iba a hacer con mi vida ahora? Y de nuevo mis padres me aconsejaron tirar por algo seguro, unas oposiciones a profesor de secundaria o a biólogo de la Junta de Extremadura. Pero yo seguía siendo un joven testarudo que había  decidido perseguir sus sueños y agarrarse a la cola de la cometa.

Y es que tanto disfruté aquella etapa en el departamento que me lancé a la faraónica tarea de hacer una tesis doctoral. Fue toda una nueva etapa de aprendizajes y, sobre todo, de viajes: Almería, París, Noruega… Más y más contactos. Más y más posibilidades. Un nuevo mundo se había abierto ante mis ojos.

La conclusión

Elegir la carrera de biología supuso un antes y un después en mi vida personal y profesional. Es, posiblemente, una de las mejores elecciones que haya hecho nunca. No fue un camino fácil, pero tampoco fue un infierno. Lo mío era vocación y la viví y la disfruté como tal. Una vez obtenido el título, y gracias a todo el trabajo previo (departamento, congresos, cursos y voluntariados) pude optar a diversas becas que me llevaron al doctorado. E incluso en medio de la crisis pude conseguir un puesto de trabajo en una consultoría ambiental, que me permitió explorar el apasionante (aunque inestable) mundo de la empresa privada.

Ha sido una gran aventura a todos los niveles. Y me ha ofrecido la oportunidad de hacer cosas tan fascinantes como extrañas. Por supuesto han existido sus altibajos. Hasta hoy mismo no he cerrado la tesis (¡casi 8 años!), la cual tuve que dejar apartada un tiempo para trabajar en la consultoría ambiental. Y hubo momentos en los que estaba tan quemado que casi la abandono. Pero simplemente fueron etapas.

Aunque no sea un camino fácil, el viaje siempre merece la pena
Aunque no sea un sendero fácil de recorrer, el viaje siempre merece la pena

Mi único consejo es que no te desanimes. Siempre busca aquello que te haga feliz, que con voluntad y esfuerzo todo es posible. Ninguna carrera es fácil, nadie regala trabajo. Pero los biólogos tenemos la ventaja que no sólo el fin merece la pena. También el camino es apasionante. La Biología puede darte grandes alegrías (y también algún que otro sofocón :P). Pero créeme que siempre ofrece mucho más de lo que pide 😉 Lucha por tu sueños y verás como tarde o temprano se hacen realidad.

¿Cómo ha sido tu experiencia durante la carrera? ¿Qué te ha aportado? ¿Te arrepientes de tu decisión? ¡Comparte tu experiencia con nosotros!

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, experiencia personal, historia, motivación

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