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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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Tu primera charla: un breve recetario para tener éxito

31/12/2015 by Bichólogo 13 comentarios

En el mundo de la biología, sea la rama que sea, siempre llegará el momento de dar una charla. Siempre. A veces es en la Universidad, para exponer un trabajo; o quizás sea en un congreso científico; o tu primera clase, si te dedicas a la educación; o tal vez expongas la metodología de tu trabajo a algún organismo público. Pero créeme, te llegará el día 😉 Así que prepárate.

Por eso hoy voy a darte una serie de consejos que te permitirán sobrellevar y afrontar con mayor fortuna este reto. Porque siempre es un reto. No importa lo extrovertido que seas, lo bien que se te de comunicar: siempre impone respeto hablar ante una audiencia.

Tu primera charla

7 consejos para aprender a lidiar con tu primera charla

Hay una primera vez para todo, y exponer públicamente tu trabajo no es una excepción. Y menos en el ámbito de la Biología, donde la comunicación de los resultados es tan importante como el desarrollo mismo de los estudios. Así pues aquí te dejo una breve lista de trucos y consejos para hacer más fácil este traumático a la par que fascinante paso 😉

1. Cuanto antes, mejor.

Como ya te he dicho, antes o después te tocará hablar en público. Así que, ¿para qué esperar? La práctica hace al maestro por lo que cuanto antes des tu primera charla, más experiencia comenzarás a acumular. Y mayor confianza irás adquiriendo en ti mismo. Hasta el más tímido termina acostumbrándose (al menos en parte) a hablar en público.

Además, siempre es mejor cometer tus primeros errores en ambientes no laborales, como la Universidad. Un fallo grande en una exposición ante tus jefes, ante quienes van a subvencionar tu trabajo o ante tus alumnos te puede hacer parecer poco profesional. Si lo cometes frente a tus compañeros de la universidad y el profesor te servirá para aprender de él y no tendrá efecto alguno sobre tu reputación, ya que ninguno de ellos será experto en dar charlas.

2. La primera charla siempre impone

Hay gente que parece que ha nacido para hablar en público. Lo hacen con naturalidad, exponiendo claramente sus ideas, cautivando al público y metiéndoselo en el bolsillo. Parece que lo han hecho toda la vida. Y lo más probable es que así sea 😉

Pero todo el mundo teme su primera charla. Uno se encuentra expuesto ante decenas (o centenares) de personas. Y casi siempre habrá gente con mayor experiencia que tú. Quizás incluso gente a la que admires. Y eso intimida, y mucho. El qué dirá puede ser una pesada losa de la que debas aprender a desprenderte. Pero no hay mejor forma de hacerlo que practicando. Así que… ¡empieza ya! 😉

3. Emplea materiales de apoyo

A menos que seas un excelente orador, una charla a palo seco, del tipo de las antiguas clases magistrales, puede resultar tremendamente aburrida. Hoy en día la tecnología te ofrece múltiples alternativas para acompañar e ilustrar tus charlas.

Si eres tradicional:

  1. Diapositivas: un clásico entre los clásicos. Sin embargo, hoy en día resulta difícil encontrar un proyector de diapositivas en según qué sitio. Y crear tus propias diapositivas analógicas puede llegar a ser complicado.
  2. Retroproyectores: esas láminas de acetato transparente que aún hoy en día se ven en muchas universidades, especialmente usados por tu tipo concreto de profesor: ese que tiene los mismos apuntes amarillentos desde hace más de 20 años, apenas actualizados. Estas láminas transparente pueden ser útiles ya que puedes dibujar libremente sobre ellas y combinarlas.
  3. Apuntes y material de apoyo fotocopiado: para hacer más fácil que tus oyentes te sigan y tomen alguna nota.

Si te van las nuevas tecnologías (listado ACTUALIZADO):

  1. PowerPoint: ¿quién no conoce este producto de la suite de ofimática de Microsoft? una actualización infinitamente más potente que las antiguas láminas de acetato. Puedes añadir todo tipo de contenido multimedia, links a otras páginas webs, cierto grado de interactividad, animaciones y transiciones entre diapositivas que hacen más amena la charla… Todo fácil de aprender y manejar, rápido y mucho más limpio y visual que los medios tradicionales. Muchas universidades tienen acuerdos y permiten tanto a profesores como alumnos descargarse el programa con una licencia educativa totalmente gratuita. Además, hoy en día casi cualquier universidad cuenta con aulas con proyectores donde conectar tu ordenador. Y si no existen versiones online algo menos potentes pero gratuitas. ¡No tienes excusa! Personalmente, es lo que he usado casi toda la vida 🙂
  2. Presentaciones de Google: similar al anterior, aunque menos potente. Sin embargo, si no quieres perderte en florituras, es perfectamente útil. Además cuenta con la ventaja de un excelente sistema de trabajo cooperativo, donde varias personas pueden editar a la vez un mismo documento. Y te permite editar y tener sincronizados todos tus documentos en todos tus dispositivos de forma totalmente gratuita. En mi flujo de trabajo la suite de Google ha ido sustituyendo a la de Microsoft poco a poco.
  3. Prezi: un reciente descubrimiento para mí. Es como una evolución de los clásicos Power Points pero mucho más visual y dinámico aún. Requieren una mayor planificación y ser capaz de crear una «historia» con tu charla para que sea 100% efectivo. Desde que me enteré de su existencia estoy empezando a utilizarlo en lugar de los Power Points. Cuenta con una cuenta gratuita con algunas limitaciones, pero tiene acuerdos con muchas universidades con cuentas gratuitas para alumnos y profesores. Sólo debes crear tu cuenta con una dirección de correo de unas de las instituciones asociadas . Por supuesto, para los heavy users existe una cuenta profesional con todos los extras 😉
  4. Genia.lly. Otra alternativa al PowerPoint. Lo he conocido muy recientemente, así que apenas tengo experiencia con él. Quizás más atractivo que los PowerPoints pero menos que Prezi para mi gusto. Aunque quizás sea más interactivo aún. Todo depende de lo que necesites. Además, también está orientado a la creación de infografías, pósters interactivos o microsites (entre otras cosas), con todas las posibilidades que eso tiene. Y además es gratis 😉
  5. Emaze. Una lectora me ha sugerido otra herramienta similar a las anteriores (¡Gracias Diana!). Por lo poco que he podido ver, se trata de una herramienta muy visual y dinámica. Cuenta con una cuenta gratuita (aunque no sé las limitaciones) y otras de pago. Además ofrece descuento a estudiantes y profesores. No he tenido oportunidad de probarla, pero la agrego al listado por si alguno queréis echarle un vistazo y comentarnos vuestra experiencia con ella 😉
  6. Canva. Esta fantástica herramienta gratuita no sólo te va a servir para hacer presentaciones, sino también te ayudará con cualquier tema de diseño que puedas necesitar. Da igual si eres tan torpe como yo con el diseño, Canva te ayudará a darle un toque diferente a todos tus materiales, presentaciones incluidas 😉 Eso sí, aunque tiene una gran cantidad de plantillas, la versión gratuita no incluye animaciones.
Charla para Alemania
Aquí estoy yo en el tren camino de Madrid terminando la presentación de la charla que di en Bielefeld. Esto no se puede hacer con las diapositivas tradicionales 😉 😛

Si has leído algún artículo más del blog sabrás que yo soy un gran usuario de las nuevas tecnologías, así que sin duda alguna te recomiendo alguna de  estas opciones. Pero ten en cuenta que no todos los materiales serán adecuados para todas las charlas. La mejor opción es siempre que pruebes todas las opciones y elijas el que mejor se adapta a ti, a tu entorno y a tu forma de contar las cosas 😉

4. Se breve y conciso

Ya lo reza el dicho: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Guarda la retórica y la prosa florida para las novelas y trata de sintetizar lo máximo posible. Sé muy claro y no adornes innecesariamente. Trata de explicar todos tus puntos con claridad pero sin perderte en la forma y los detalles.

Esto es muy importante sobre todo con los materiales de apoyo. Si presentas un diapositiva (digital o analógica, da igual) sobrecargada de información, atiborrada de letras, tu audiencia ni la va a leer. En vez de servir de apoyo servirá de distracción.

Esto no significa que tengas que expresarte como en un telegrama. Pero si puedes sustituir todo un párrafo escrito por una gráfica y explicarla brevemente de palabra tu audiencia lo captará todo mucho mejor. Los seres humanos somos tremendamente visuales y muchas veces será el atractivo visual de tu presentación lo que hará que tus oyentes te escuchen realmente y presten atención a tus palabras 😉

5. Tú sabes más que la mayoría de tu audiencia.

Quizás te choque un poco esto, sobre todo si aún estás en la universidad. Y sin embargo, es cierto 😉 Cuando expones los resultados de un trabajo es porque has empleado mucho esfuerzo en investigar sobre un tema, quizás has realizado un experimento o a lo mejor has leído mucha información. Si estás en la universidad, el resto de tus compañeros seguro que carecen de esos conocimientos que tú has adquirido; si es un congreso, habrá gente que haya hecho experimentos o trabajos parecidos al tuyo, pero no exactamente como el tuyo. En cualquier caso, como es un trabajo enfocado a un área concreta, lo más probable es que no haya nadie que haya estudiado ese mismo tema con tanto detalle. Podrán saber más que tú, pero probablemente no en ese asunto en particular 😉

Charla ante un público
No te dejes intimidar por una gran audiencia. Seguramente sepas más que la mayoría sobre tu tema concreto. Y si no, ellos también han estado antes en tu misma situación 😉

6. Practica inglés

Sobre todo si te metes en al ámbito de la academia y la investigación, es imprescindible que aprendas inglés. Es el idioma de la ciencia, así de sencillo. Y además, en cuanto comiences a moverte en un ámbito internacional, independientemente de la rama que elijas, tendrás que hablar inglés. Y exponer en inglés. Así que practica ya 😉

7. ¡Disfruta!

Este quizás es el punto más importante de todos. Si no eres capaz de disfrutarlo, dar una charla se convertirá en un infierno. La preparación, los ensayos, cualquier apartado puede ser tan divertido o aburrido como te propongas. Expónlo ante tus amigos, tu pareja o tu familia para ensayar y encontrar fallos. Seguro que te ríes mucho 😉

También es importante tratar de ser original y divertido sin perder profesionalidad en la exposición. Es un equilibrio difícil, sí. Pero recuerda: ser profesional no es sinónimo de ser un aburrido y un muermo. Así que no dudes en meter alguna imagen divertida, algún chiste, una anécdota o darle un poco de color a tu charla 😉

Y hasta aquí este post con unas cuantas ideas que espero que te sean útiles. Ahora es tu turno de contarme cómo preparaste tu primera charla o cómo la vas a hacer. ¿Conocías todos los materiales de apoyo? ¿Sabes o utilizas alguno que no haya listado? ¿Cuál fue tu experiencia en tu primera charla? Sigue los consejos, olvida tu timidez y comienza a hablar desde ya en los comentarios 😛 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, charla, conferencia, consejos, exposición, trucos

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

24/12/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Los que seguís el blog con cierta frecuencia sabéis que he hecho un poco de todo en esto de la biología: he sido voluntario, técnico de campo, he trabajado en una consultora medioambiental, en enero defiendo mi tesis doctoral… En todos los trabajos he tenido momentos buenos y malos, pero quizás el que provoca los sentimientos más ambivalentes, en donde es más fácil pasar de un extremo a otro, es en el mundillo de la investigación.

Y es que la investigación levanta pasiones, se mire como se mire. Algunos la encontramos fascinante; otros piensan que es una tarea insufrible. Pero normalmente no deja indiferente a quien la prueba. Y la realidad es que a menudo los sentimientos opuestos hacia esta disciplina no sólo se suceden rápidamente, sino que se solapan. Ahí está su magia 😛

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

Las grandes recompensas

Ya he comentado alguna vez que el poder contribuir al conocimiento humano es una de las razones para hacerse biólogo. Pero desde luego no es la única gratificación que nos concede la ciencia. Aprender cómo funcionan las relaciones entre los seres vivos, las bases biológicas de su comportamiento o entender cómo cambian los organismos y especies a lo largo del tiempo te hace ver las cosas desde una nueva perspectiva. Y eso mola 😉

De pronto descubres que a tu alrededor están ocurriendo cosas fascinantes. Donde antes sólo veías un grupo de pajarillos comienzas a ver displays y todo tipo de interacciones entre ellos; donde sólo veías plumas de colores comienzas a descubrir caracteres sexuales secundarios que dan información sobre el estado nutricional, sobre su sistema inmune o sobre su capacidad de encontrar alimento. A tu alrededor se desenvuelve un mundo en constante competencia, tanto a nivel intra como interindividual. Y eso es increíble 😉

Saber cómo funciona el mundo y ser capaz de apreciar esos mecanismos teniendo lugar a tu alrededor es una experiencia asombrosa que sólo puedes entender cuando realmente te gusta la biología.

Pero no es la única recompensa. A menudo la ciencia implica trabajar en contacto cercano con los seres vivos que se estudias, desde las más pequeñas bacterias hasta los animales y plantas más complejos y exóticos. Puedes tener que viajar a lugares que nunca te habrías imaginado y conocer a gente de lo más variopinta, quizás incluso a alguno de tus referentes en el mundo de la biología.

Pero si a ti lo que te gusta es el laboratorio no te preocupes. Tendrás posibilidad de trabajar con equipos carísimos que no tenías ni idea de que existían. Descubrirás para que sirven todas esas máquinas que habías visto tantas veces en la universidad y quizás incluso te conviertas en un experto de su manejo. Estudiarás las técnicas más avanzadas de secuenciación genética y te estarás asomando a unas fronteras que hace años nunca nos habríamos atrevido siquiera a soñar.

La carrera de investigador conlleva, sin duda alguna, una cantidad de retos y experiencias que no te proporcionará ninguna otra profesión. Sencillamente, son cosas que sólo se pueden hacer en investigación y que no están al alcance del resto de la gente. Las posibilidades son, virtualmente, infinitas 😉

Unos costes elevados

Sin embargo, la ciencia es una amante exigente. A cambio de deleitarte con sus favores te va a pedir mucho. Realmente mucho. Tendrás que pagarlo con tu sudor y sometiéndote a una alta presión.

1. La lucha de poder

Y es que la ciencia es tremendamente competitiva. Las becas, cada vez más escasas, se disputan entre un número de aspirante que crece año tras año. Los fondos dedicados a la investigación no hacen más que recortarse (en España los últimos 4 años de gobierno han sido nefastos para los presupuestos para I+D+i), con lo que conseguir un dinero para un proyecto se ha convertido en toda una hazaña épica.

Cuando hay una vacante para un puesto de investigador la competencia es feroz: hasta unas pocas décimas pueden marcar la diferencia. Esto lleva a una auténtica fiebre por publicar y engordar el currículo a base de artículos en revistas científicas de prestigio y estancias breves en centros extranjeros. Se genera así una presión por publicar tal que muchos jóvenes investigadores no pueden soportarla y terminan rindiéndose.

Esta competencia afecta también a la colaboración entre los grupos y personas. En muchos sitios existe un temor a compartir datos, por miedo a que te roben la idea y el artículo correspondiente, y mucha gente no duda en pisar a otros con tal de poder avanzar y sacar algo de ventaja.

Además, por si esto fuera poco, existe una férrea jerarquía a muchos niveles, lo que puede convertir tu trabajo en un infierno. Conozco casos de directores de tesis que, a pesar de que su doctorando ha realizado desde el diseño experimental hasta la recogida de datos y la redacción del paper, le han exigido aparecer ellos como primer autor en el artículo en detrimento de su estudiante. O un director de un departamento que sólamente aportó determinada máquina para realizar el experimento y exigió ser el primer autor del artículo o bloqueaba su publicación. En la mayoría de los casos a los implicados no les quedó más que claudicar o renunciar.

También puedes encontrarte con la inmovilidad de alguien en un escalafón superior que te imposibilitará probar determinada técnica novedosa que podría facilitar enormemente tu trabajo sólo porque él piensa que no tiene sentido y es quien controla los fondos. Puede ser que sólo confíe en la técnicas de siempre, o que la que quieres usar es de un colega con quien anda enfrentado o simplemente porque es él quién decide y no va a dejar que alguien de menor prestigio como tú le corrija. Tan triste como cierto.

Meme de Juego de Tronos
El politiqueo y las luchas de poder podían formar parte perfectamente de la trama de la serie

También existen luchas de poder, al más puro estilo de Juego de Tronos. Rencillas irreconciliables entre miembros de un departamento o de departamentos enfrentados, competencia feroz por conseguir proyectos, por obtener el control y la distribución de los fondos, imposición de trabas burocráticas para evitar que un grupo pueda conseguir un determinado objetivo… Enfrentamientos, traiciones, mentiras y acusaciones que vuelan dentro de tu ámbito de trabajo pueden convertir tu experiencia como investigador en un auténtico infierno. Alucinarías si vieses todo lo que se cuece por ahí.

Es verdad que esto no ocurre siempre, afortunadamente. Pero desde luego no es algo puntual, sino que abunda, y cada vez más, en estos tiempos donde la enorme competitividad en este sector comienza a afectar la ética profesional de algunos investigadores.

2. Un trabajo poco valorado

No esperes oír: «ánimo, que estás haciendo algo importante por el conocimiento de la humanidad«. Lo más normal es que te digan:

Anda, no te quejes, si trabajas con animalitos (o plantitas) que es lo que te gusta. Te quejas de vicio

Si estás todo el día en el campo, eso no es trabajo

Tendrías que estar tú haciendo lo que yo, eso sí que es trabajar.

Y es que parece que si haces lo que te gusta ya no es un trabajo serio. Además, si te dedicas a la investigación básica (no aplicada), hay una pregunta que mucho de tus amigos, inocentemente, te formularán y que a ti te va a repatear enormemente:

Y tu trabajo… ¿Para qué sirve?

No puedo con esa pregunta. ¿Cómo le explicas a alguien que estás haciendo investigación básica y que no tiene una aplicación directa e inmediata? La investigación básica es la base de la aplicada. No existiría ésta sin la anterior. Quizás tus estudios no tendrán nunca aplicación práctica o quizás sentarán las bases para un descubrimiento que revolucionará la conservación, la medicina o la sociedad. Sea como sea la investigación básica es fundamental, aunque la gente no sepa apreciarlo. Y la gran mayoría no lo harán, te lo aseguro 😛

Pero además la ciencia está muy mal valorada no sólo por la sociedad, sino por buena parte de los gobiernos. Mientras los países más desarrollados son los que más invierten en I+D+i, la mayoría de gobiernos piensan que la ciencia es algo secundario, una profesión de tipos raros, con pelo gris y revuelto, siempre con una bata, encerrados en un laboratorio o perdidos en una selva. Sin embargo, la investigación es uno de los motores de la economía.

3. Una vida social casi inexistente

Aunque no siempre tiene que ser así, la investigación suele consumir mucho, muchísimo tiempo. Horas y horas de campo y de laboratorio, de experimentos y de análisis, de redacción y de correcciones. Y si encima tu objetivo de estudio son animales, entonces despídete de horarios normales. Y es que los bichillos no entienden de fines de semana, de vacaciones o de compromisos.

Aunque sólo sea durante la temporada de campo, vas a tener que lidiar con visitas a horas intempestivas al laboratorio o al invernadero, a la colonia de aves o al animalario en cuestión, o tendrás que seguir los ciclos de luz y oscuridad de determinadas plantas, a las que les importa un carajo si tú tienes fiesta con los amigos o si son vacaciones en la universidad. Así que vete preparando…

Un balance complicado

Es muy difícil encontrar un equilibrio en la carrera científica. Es una profesión de extremos: un día puedes estar pensando que no hay trabajo más maravillosa y al siguiente maldiciendo el día en que decidiste meterte en eso. Si te gustan las emociones extremas, tanto buenas como malas, la investigación es lo tuyo 😉

Personalmente, tal y como reza el título del post, siempre he tenido una relación de amor-odio con la ciencia. Cuando llevo algún tiempo con ella, termino harto y agotado, y pienso que los frutos no compensan los esfuerzos. Además que, por mucho que me esfuerce, no me asegura tener trabajo al año siguiente. Pero luego, en cuanto me alejo de la esfera científica, la echo enormemente de menos.

Para mí, la sensación que produce la investigación no tiene parangón. Esa excitación que te inunda cuando obtienes algún resultado interesante; ese cosquilleo por la anticipación que sientes ante un proyecto nuevo e interesante; el placer de desentrañar los misterios que encierra la naturaleza… ¿Qué se puede comparar con eso? Estás haciendo cosas que nadie ha hecho jamás. Estás haciendo descubrimientos, grandes o pequeños, con utilidad práctica aparente o no, pero están ahí. Estás aportando tu granito de arena al saber general.

Puede ser un poco de ego, o quizás es sólo poder alimentar constantemente esa curiosidad infantil que aún perdura en todo científico, o probablemente sea un poco de cada cosa. Pero la investigación es algo que me fascina por las sensaciones que me produce.

Sin embargo el coste es muy alto: pasar largas temporadas en el extranjero, y cuando estás en casa, en tu ciudad, te consume horas y horas de tu tiempo, a veces atrapándote de forma casi obsesiva. A veces me he pasado horas revisando un artículo, tratando de plasmar un razonamiento absolutamente claro en mi cabeza, pero que resulta complicado de trasladar al papel (¡y en ingles!). Lo he leído y releído tantas veces que, aunque pueden faltar detalles o argumentaciones, mi cabeza los suple, porque los presupone, y se me pasan por alto. Es tremendamente frustrante.

También he echado muchas horas haciendo análisis estadísticos, buscando y leyendo papers para hacer una buena bibliografía, y cuando te das cuenta, ha pasado la mañana o la tarde casi sin darte cuenta. Y quieras o no, eso te afecta a nivel personal y, a menudo, a tus relaciones con tus amigos o pareja. Y aquí tengo que romper una lanza en favor de esas novios y novias que soportan paciente y estoicamente los sinsabores de su pareja durante la realización de una tesis o de una investigación especialmente intensa. ¡Qué paciencia!

Montaña rusa
Si te vas a meter en esto de la ciencia prepárate que vienen curvas. Así será tu estado de ánimo en los siguientes años 😛

Así que, para resumir, si quieres meterte en el mundo de la ciencia prepárate para una montaña rusa de emociones y sensaciones, para sentirte el rey del mundo un día y sentirte hundido y pensando que nada merece ese esfuerzo al siguiente. Pero si eres bueno, si resistes, si prevaleces… Seguramente la ciencia sepa recompensarte. Y es que, como se suele decir, el mundo es de los valientes, ¿no?

¿Qué te ha parecido el post? ¿Cuáles son para ti los valores más positivos y negativos de la ciencia? ¿La quieres o la odias? Cuéntame tu experiencia, que seguro que también ayudará al resto a entender el fascinante y difícil mundo de la carrera investigadora 😉

Y dadas las fechas que son, no puedo despedirme sin desearte una Feliz Nochebuena y agradecerte de todo corazón que me hayas acompañado en este y otros posts, que hayas comentado alguna vez, que te hayas reído o que simplemente. lo hayas encontrado útil. En definitiva, muchas gracias por estar al otro lado leyendo estas líneas.

¡¡MUCHAS GRACIAS Y FELIZ NAVIDAD!!

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, ciencia, científico, investigación

Estancias breves en el extranjero: un ejemplo en Oslo

17/12/2015 by Bichólogo 2 comentarios

¡Hola de nuevo! Ya te he hablado de la importancia que tienen las estancias breves para cualquier científico. Junto con el número de publicaciones que tengas, las estancias breves en el extranjero se van a convertir en un indicador de tu calidad y tus conocimientos y uno de los puntos que más se valoren de cara a solicitar una beca, un proyecto o un puesto de trabajo.

Museo de Historia Natural de Oslo
Mi lugar de trabajo durante dos largos y provechosos meses de estancia breve en Oslo

¿Por qué son tan importantes estas estancias breves?

Realizar una estancia breve en un centro implica muchas cosas:

  • Preparación y calidad suficiente: para conseguir una beca, para que te inviten a ese centro o porque realizas una investigación interesante o importante.
  • Organización: como verás a continuación, son muchísimas las cosas que tienes que preparar de cara a realizar una de estas estancias, especialmente si es en algún país extranjero
  • Dominio del idioma: cuando vas a otro país no te queda más remedio que defenderte con el idioma nativo si lo conoces o, lo más probable, expresarte en inglés, que se ha convertido en el idioma de la ciencia (aunque el español está cogiendo más y más fuerza).
  • Habilidad para la expresión escrita: a mucha gente le pasa desapercibido, pero la cantidad de papeleo necesaria para realizar una estancias es ingente: informes, cartas, más informes… Una burocracia sin fin.
  • Flexibilidad: no sé si has estado viviendo una larga temporada en el extranjero, pero tienes que adaptarte a un montón de cosas: el idioma, la cultura, la comida, distintas formas de trabajar, distintos equipos o materiales…

Mi estancia breve en Oslo

Aunque todo lo que voy a contarte es aplicable en general, voy a usar este ejemplo porque así podrás ver la aplicación práctica de todas ellas. Así que voy a narrarte todo el proceso desde la solicitud hasta el informe final

1. Preparando el papeleo

En mi caso, yo disfruté de una beca de Formación del Personal Investigador (FPI) del Ministerio de Educación y Ciencia de España. Esta beca predoctoral incluía también una ayuda para realizar estancias breves tanto en España como en el extranjero, y la dotación variaba en función del lugar de destino (siempre mayor en el extranjero que en el territorio nacional).

Estas ayudas había que solicitarlas telemáticamente desde la propia web del Ministerio. Un consejo: NUNCA dejéis el rellenado de la solicitud para el último día. NUNCA, repito. Los que tengáis alguna experiencia en esto sois muy conscientes de la inmensa cantidad de fallos que puede llegar a tener un sistema telemático, y siempre en los momentos más inoportunos jeje Yo me quedé fuera de una convocatoria porque los tres últimos días del plazo de solicitud el sistema estuvo caído. Afortunadamente, 2 llamadas al ministerio, una decena de emails y una carta con un anexo de 12 hojas con el intercambio de emails con el encargado para solucionarlo me permitieron entrar 😛

Pero no basta solamente con hacer la solicitud. Normalmente hay que presentar un pequeño proyecto, justificando la necesidad de la estancia breve: qué vas a hacer allí y por qué no lo puedes hacer en tu centro, entre otras cosas. Yo iba a aprender a analizar muestras de esperma, ya que teníamos un microscopio en nuestro departamento pero nadie sabía usarlo realmente. Y en el Museo de Historia Natural de Oslo hay mucha gente trabajando en el tema, tanto realizando análisis morfológicos como de parámetros de movimiento. Así que era el sitio perfecto 😉

Por último, también necesitas una invitación del centro  que te va a acoger (en mi caso el Museo) firmada por la persona que te va a tutorizar la estancia breve. Esto puede sonar a un gran problema, pero una carta educada a la persona con la que te gustaría trabajar comentándole que quieres realizar una estancia breve en su centro suele bastar. Yo nunca tuve el menor problema en ninguna de las 3 estancias que hice: Almería (España), París y Oslo. Además, esa persona no tiene que pagar por ti (sólo que el material que uses) ya que vas subvencionado con una beca.

2. Preparando el viaje

Estas estancias breves te permitían estar entre dos y seis meses en un centro extranjero. Eso implica mucha preparación y mucha logística. Yo me fui desde el 2 de enero hasta el 3 de marzo. Eso implicaba buscar los vuelos de avión (la beca me proporcionaba también 600€ en concepto de bolsa de viaje), sitio para alojarme, comprar MUCHA ropa de abrigo (en los dos meses que estuve la temperatura mínima fue de -25ºC y la máxima de 2ºC, y la media de alrededor de -12ºC) y hacer el cambio de moneda entre otras cosas (en Oslo no se usa el Euro, sino la Corona noruega).

Empieza la búsqueda de alojamiento con mucho mucho tiempo de antelación (¡meses!). Busca en foros, en portales web de la zona, pregunta a tu supervisor allí… Prueba todo y ten paciencia. En mi caso tardé como un par de meses en encontrar un sitio que resultó perfecto: pequeño, relativamente barato (725€/mes por un apartamento de una habitación tipo loft; ¡Oslo es tremendamente caro!) y muy cerca del Museo (a tan sólo 5 minutos andando).

La ropa me la compré en Badajoz y me pertreché bien. Además, como me gusta la montaña, decidí gastarme algo más de dinero y comprarme ropa de abrigo de calidad. La mayor parte de todo ello aún me dura a día de hoy (casi 5 años después). Y no me arrepiento. Pasé unos dos meses la mar de calentito 😛

3. Llegando a Oslo

Si viajas mucho, sabrás que hacerlo con maletas enormes puede ser toda una peripecia: cargar con ellas de un lado a otro, que te las extravíen, que te las roben…. Así que intenta ir todo lo ligero que puedas (lo cual no será mucho si te vas varios meses). Infórmate previamente de las conexiones entre los aeropuertos o estaciones y la ciudad, así como de sus horarios. Hacerlo sobre el terreno puede ser un caos absoluto y seguramente terminarás a la carrera, cargado de maletas y perdiendo el tren o bus en el último momento (lo digo por experiencia :P).

Una vez en Oslo, mi supervisor tuvo la amabilidad de recogerme en la estación de tren de Oslo y acercarme a mi apartamento. Y yade paso le di unas muestras de esperma de pájaros que había transportado en mi maleta. Por cierto, infórmate bien de lo que puedes llevar o no en el equipaje, no vaya a ser que te encuentres explicando a un agente de la aduana por qué hay extrañas y variopintas muestras biológicas en tu maleta 😛

Parque Vigeland
Aunque se vaya a trabajar hay que aprovechar para descubrir las maravillas que esconde cada ciudad 😉

Una vez cómoda y cálidamente instalado, dediqué el resto del día a explorar la ciudad. Localicé el camino más corto hacia Museo, fui a la oficina de turismo a por un mapa, y pateé un poco la zona, para familiarizarme con la ciudad. Así, al día siguiente, mi primer día de trabajo, puede salir directamente andando y llegar unos minutos antes de la hora fijada.

3. Adaptándome a la ciudad y al ritmo de trabajo

Aunque el desplazamiento no siempre conlleve un jet lag, a veces no te va a resultar fácil hacerte con los horarios del lugar donde vives. Los españoles tenemos fama de comer y cenar tarde, muy tarde. Y al irme a Olso pasé de comer a las 15:00 a hacerlos a las 12:00 y de cenar a las 23:00 a adelantarlo a las 18:30.  Es otro ritmo totalmente distinto. Y eso es aplicable también al trabajo, por supuesto. Entraba a las 8 u 8:30 y salía a las 17:00. Entraba de noche y salía de noche (los días son muy cortos en invierno), y como trabajaba en un sótano no veía la luz del día entre semana. A veces salía fuera a comer sólo por ver algo de sol (cuando las nubes  y las nevadas me lo permitían). Viniendo de la soleada España la primera semana de tinieblas se me hizo dura 😛

También la gente es distinta y la forma de relacionarse con y entre ellos. Al principio me chocaba mucho que cuando comíamos todos en una sala la gente venía y se iba sin decir hola o adiós. O el hecho de que los jefazos no tuviesen su sitio favorito elegido, sino que cada cual se sentaba donde quería. Y como no, la forma de saludar cuando te presentan a alguien. En España lo típico es estrechar la mano si es un chico y dar dos besos (uno en cada mejilla) si es una chica. Nunca te presentes así en el Norte si no quieres que te miren raro 😛 Un breve apretón de manos es más que suficiente. Y es que eso del contacto físico no se lleva demasiado por allí por el norte. Así que toma buena nota de las costumbres locales y trata de seguirlas y respetarlas. Como se suele decir, allá donde fueres, haz lo que vieres.

Además cambiaba también la forma de trabajar. En España estaba acostumbrado a entrar más tarde, hacer una parada para el café a media mañana, irme a casa a comer durante un par de horas, y seguir trabajando por la tarde. Aquí tomábamos un café a las 9, comíamos a las 12 en media hora, otro café a las 15:00 y para casa a las 17 o 17:30. Cuando a las 19:00 ya había cenado resulta que me quedaba un montón de tarde libre que la dedicaba a conocer un poco la ciudad. Realmente me encanta ese horario europeo, pero es llegar a España y el primer día pierdo esas buenas y productivas costumbres 😛

4. Integrándome

Dependiendo del país a donde vayas las costumbres son bastante distintas y, a veces, puede ser complicado entrar dentro del círculo social de tus compañeros de trabajo. Yo tuve bastante suerte.  Aunque la primera semana tuve que mandar un correo así en general a la gente que había conocido para ver si alguien se animaba a salir por Oslo en lo que fue una autoinvitación flagrante, pronto me empecé a llevar bien con unos cuantos.

Sin embargo, tampoco me fue fácil salir tantas veces y hubo momentos en los que me sentí un tanto solo. Si eres una persona muy social estas estancias breves pueden hacerse algo duras en ocasiones. Pero nada que no puedas solucionar con un poco de desparpajo por tu parte 😉

5. Trabajando

A eso había ido, ¿no? 😛 Y de hecho fue la parte más fructífera de todo. Aprendí a tomar muestras de esperma de aves, a hacer análisis morfológicos, análisis de motilidad espermática (muy por encima) y fui coautor de un artículo gracias a las muestras que estudié allí. Además, una vez que hube terminado de analizar las muestras que traje, me ofrecieron analizar otras procedentes de aves de Chernobyl, lo que desembocaría más adelante en otro par de invitaciones a ir a Oslo (con billete y alojamiento pagados) y un segundo artículo, éste como primer autor.

Mesa de trabajo con muestras de esperma de aves
Todo listo para analizar unas cuantas muestras de esperma. Por raro (y ordenado) que parezca, esa era mi mesa de trabajo 😛

Como puedes imaginar, todo ello me permitió hacer no sólo buenos contactos, sino auténticos amigos con los que mantengo una excelente relación hoy en día y que, por avatares del destino, he podido encontrármelos cuando menos lo esperaba. Las consecuencias de tu trabajo y de los contactos que inicies en estas estancias pueden verse muy amplificadas en el futuro, como fue mi caso. Así que no pierdas ninguna oportunidad de conocer gente y de colaborar en lo que sea 😉

6. La vuelta a casa

Y todo lo que comienza tiene un final. Así que, pertrechado con un montón de experiencias, nuevos conocimientos, algunos amigos y un montón de recuerdos, tomé el camino de vuelta a casa. Pero ahí no acaba la estancia. Como había ido con una beca, tenía que hacer un pequeño informe con los resultados obtenidos durante la estancia. Y enviarlo todo de nuevo al Ministerio. Además, tenía que llevar los billetes originales para que me reembolsaran el dinero del viaje. Y es que, con estas becas, normalmente te toca adelantar la pasta. Así que infórmate bien cuando las solicites, no vaya a ser que te encuentres con que te pagan DESPUÉS de la estancia, con el considerable gasto que supone, especialmente en lugares tan caros como Oslo.

Y aquí termino este breve resumen de mi experiencia con las estancias breves en el extranjero. Sólo añadir que lo que uno aprende, vive y experimenta en esos sitios no se paga con nada. Aparte del bagaje de conocimientos, técnicas y algún que otro artículo que te puedes traer de vuelta a casa, claro 😉 Por eso, te recomiendo encarecidamente que, si puedes, realices todas las estancias en el extranjero que te sea posible. Te resultarán muy valiosas a nivel curricular, pero la experiencia personal y profesional que conseguirás no las obtendrás por otros medios.

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Has hecho alguna estancia breve? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Te estás planteando realizar una? ¿Cuáles son tus expectativas? Estoy deseando que me lo cuentes en los comentarios o por las distintas redes sociales 😉

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, biólogo, doctorado, esperma de aves, estancias breves, oslo, viajes

Trabaja tu presencia online: las redes sociales

03/12/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Aquí vuelvo con otro capítulo de cómo trabajar tu presencia online. Anteriormente te hablé de la importancia de Linkedin y About.me como tu currículo y tu carta de presentación en la red. Así que hoy te contaré cómo puedes usar las redes sociales para crearte una reputación online y llegar a más gente. Te diré como profesionalizarlas y convertirlas en una potente herramienta de comunicación y marketing personal 😉

Redes sociales

¿Qué es una red social?

Hoy en día, salvo que vivas en bajo una piedra, seguro que conoces Facebook, Youtube, Twitter y, quizás, Google+. Sin duda, son las más conocidas, pero no las únicas. Se tratan de páginas web donde los usuarios se relacionan entre sí mediante el intercambio de texto, información personal y contenido multimedia.

Una elevado porcentaje de la población tiene un perfil en al menos una de ellas, siendo muchos los que se han registrado en distintas redes sociales. Más de 2000 millones de personas usan las redes sociales con frecuencia. Las cifras hablan por sí mismas. Son un inmejorable marco para darse a conocer a infinidad de personas en muchísimos países distintos.

Las redes sociales pueden ser generalistas, como Facebook o Twitter, o con alguna temática concreta, como Instagram (fotografía) o Youtube (vídeo). Pero todas tienen un gran valor para cualquier profesional. Yo sólo voy a hablarte desde mi punto de vista personal, cuáles son las redes sociales que más uso y de qué modo las empleo. Pero lo que te voy a contar es aplicable a cualquier red social, siempre que tengas en cuenta sus particularidades 😉

Unos consejos generales

Aunque cada red social tiene sus propias características y la gente se comporta de forma distinta en una u otra, siempre se pueden aplicar una serie de directrices de cara al uso que vas a hacer de las redes sociales. Aquí te dejo unos cuantos consejos que deberías tener en cuenta:

1. Separa tu perfil profesional del personal

Las redes sociales están para compartir algo con los demás y poder mantenerte al día de lo que otros comparten. Pero no es lo mismo lo que puedes compartir con tus amigos de toda la vida, con tus compañeros de trabajo, con tu familia o con tus clientes. Algunas redes sociales  como Facebook o Google+ te permiten segmentar con quién compartes cada publicación, pero eso no asegura que alguien fuera de ese grupo pueda ver el contenido compartido si existe alguna conexión secundaria con alguno de tus amigos/seguidores. Por eso es importante tener un perfil dedicado exclusivamente a lo profesional.

2. Pero dale un toque personal a tu perfil profesional

Aunque suene contradictorio, no debes compartir exclusivamente contenido profesional en tu perfil. A la gente le gusta la gente y querrán conocer algo más de la persona que se encuentra detrás de tu perfil profesional. Por eso está bien que compartas algunos aspectos concretos y poco importantes de tu vida personal. Sin pasarte. Tampoco necesitan saber qué es lo que comes cada mediodía 😛 😉 Pero algún toque personal dará calidez a tu perfil profesional.

3. No compartas sólo cosas de tu trabajo o tus productos

Sí, la gente quiere saber qué haces o qué vendes. Pero no conviertas tu perfil en un simple escaparate. Comparte información relacionada con tu campo, artículos interesantes sobre la materia (que además te puede servir para hacer algo de networking con otros bloggers). Cuanto mayor variedad des a tus publicaciones, más interesante resultará tu perfil a cualquier usuario interesado de por sí en tus servicios o tu experiencia.

4. Sé creativo

Hoy en día estamos saturados de información, sufrimos un bombardeo constante por todos los medios a nuestro alrededor. Así que, si quieres destacar, tendrás que diferenciarte del resto. No te limite a copiar y pegar lo que dicen otros, o simplemente a compartir el link de tu último post. Ponle tu toque, tu sello distintivo. Sólo así irás creando marca personal.

5. Sé amable

Sí, es algo lógico, pero es importante recalcarlo. Cuando te expones públicamente debes estar preparado para recibir elogios, críticas, preguntas o bromas. Debes aprender a gestionarlo del mejor modo posible. Recuerda que la reputación cuesta mucho ganarla, pero se puede perder en un sólo minuto. Acepta tus errores, corrígelos y aprende de todo lo que te dicen, tanto positivo como negativo.

6. Sé té mismo

Esta es una de las reglas más importantes. No intentes aparentar quien no eres. Aparte de que será un trabajo ímprobo no te va a compensar a la larga. Tarde o temprano tu verdadero yo aflorará. Así que, mejor presentarle desde el principio y convertirlo en tu mejor activo 😉 Nada contribuye mejor a definir tu marca persona que tú mismo.

Profesional
Lo importante no es solamente ser un profesional, sino parecerlo. Y las redes sociales son tu mejor arma 😉

Y ahora paso al meollo del asunto. Te voy a contar cuáles son las que más uso, como lo hago y qué resultados me ofrecen:

Facebook

La red social por excelencia. Con unos 1500 millones de usuarios en todo el mundo es el gigante entre gigantes. Una bestia parda descomunal que te permite llegar y ser conocido virtualmente en cualquier parte del mundo. Sin embargo, esa fortaleza que es su enorme alcance es también su mayor debilidad. Facebook está lleno de ruido: memes, vídeos virales, chistes gráficos, la última actualización de tus colegas, grupos, páginas… Destacar es, cuando menos, complicado.

Sin embargo es indudable el valor de esta red. En ella puedes crear una gran comunidad en poco tiempo alrededor de tu página personal. En el momento de escribir estas líneas, la página de Facebook de El Bichólogo cuenta con 3444 likes, eso son 3444 personas a las que le van a llegar mis actualizaciones cada vez que actualice. O al menos solía ser así. Según parece Facebook está limitando el alcance de las páginas, para tratar que la gente pase por caja y contrate la publicidad de Facebook (que por otra parte, es realmente barata).

Cuando publicas algo en tu página, esto aparece en el timeline de todos aquellos que han hecho me gusta, salvo que la persona en cuestión haya dado a ocultar publicación, o haya deseado que se le muestren menos publicaciones de dicha página. Además, tienes que competir con la inmensa cantidad de actualizaciones que aparecen en el muro de cada seguidor: publicación de sus amigos, de las páginas que siguen, publicidad de Facebook… Esto hace que sea complicado obtener visibilidad en Facebook.

Sin embargo, más del 50% de las visitas al blog viene de Facebook. Así que siempre debes tener en cuenta esta red. Siempre. No hay excusa para no tener una página de Facebook, bien de ti, de tu negocio o de tu blog, como es mi caso. Lo bueno de esta red es que no tienes un pequeño límite de caracteres, como en el caso de Twitter, así que puedes explayarte cuanto quieras en tus publicaciones y en el texto que acompaña a los links que compartas. Y sí, nunca compartas el link simplemente. Recuerda añadir tu toque personal 😉

Twitter

Hoy en día todo sucede en Twitter. La actualidad es compartida antes en esta red social que en los periódicos o los telediarios. Hoy en día, todo el que tenga que decir debe estar en Twitter. Esta red se caracteriza por su inmediatez: muchísimos eventos son narrados por unos y por otros en tiempo real: manifestaciones, presentaciones de producto, programas de televisión…

El perfil de El Bichólogo en Twitter cuenta con 640 seguidores ahora mismo Los números no tienen nada que ver con los de Facebook, ni tampoco el alcance de las publicaciones. Sin embargo Twitter resulta muy interesante para compartir contenidos y, sobre todo, para mantener el contacto con los lectores. El límite de los 140 caracteres es ya de por sí un filtro excelente para que la gente vaya derecho al meollo de cualquier cuestión. Es rápido, ágil y sencillo. Y permite un contacto mucho más cercano que una red como Facebook, mucho más masificada y con muchísimo más «ruido».

Sólo un bajo porcentaje de las visitas al blog provienen de lo compartido en Twitter, pero me resulta una herramienta muy interesante de cara a comunicarme con vosotros. Así que, no dudéis en utilizarla 😉 Además, de todos los perfiles sociales de El Bichólogo, éste es el más personal. De hecho, era mi perfil personal, sólo que decidí profesionalizarlo y orientarlo al blog. Y ahora es el único perfil que tengo en esta red social.

Google+

Es la red social de Google. Muy poco usada en España en general. Sin embargo, se trata de una red muy potente, con un sistema de círculos muy interesante, de cara a segmentar que compartes y con quién. Además, con la aparición de las colecciones, permite una segmentación aún mayor de contenidos, dando la posibilidad de que los seguidores elijan a qué colecciones suscribirse, sin necesidad de seguir todas las publicaciones que realices.

Mucha gente lleva dando por muerta a Google+ prácticamente desde que nació, pero ahí sigue. Y yo creo que aún dará mucho guerra. He de reconocer que, pese a la importancia que le doy y al enorme potencial que tiene, es la red a la que menos tiempo le dedico. Sin embargo, estoy tratando de ponerla al día y añadir nuevos cambios en el perfil muy pronto, especialmente en el tema de las colecciones. ¡Estad atentos a la página de El Bichólogo en Google+!

Instagram

Instagram se ha convertido en la red social de referencia en el mundo de la fotografía, derribando a otros gigantes como el otrora todopoderoso Flickr o el pujante 500px. Ahora en manos de Facebook, ha comenzado a implementar anuncios en tu time, y supongo que si te decides a hacer algún anuncio en Facebook es probable que aparezca por ahí también.

Es una red social eminentemente visual. La fotografía es la protagonista absoluta. Cualquier campaña, promoción, o contenido que publiques tendrá que adaptarse a ese formato. Personalmente sólo lo uso para subir fotos de viajes, algunas que hago durante el trabajo y fotografía de naturaleza y paisajes en general (todo lo que se puede conseguir con un móvil, ya que las fotos con la reflex las dejo para Flickr y 500px).

Se trata también de un perfil de Instagram bastante personal, aunque trato que la inmensa mayoría de lo que subo tenga que ver con la naturaleza y el trabajo de biólogo. Como en el caso de Twitter, era mi antigua cuenta personal, sólo que profesionalizada y reorientada.

Si se te da bien la fotografía, éste es un canal que no puedes dejar escapar para llegar a tus lectores/empleadores/clientes 😉

Redes sociales
Hay una variedad enorme de redes sociales. Debes aprender cuáles son las que mejor se adaptan a ti y a tus objetivos

Otras redes sociales

Te he hablado de las redes que más uso yo, pero hay muchas, muchísimas más que te podrían resultar útiles:

  1. Youtube: también perteneciente a Google. Youtube es a los vídeos lo que Instagram a las fotos: la red social por antonomasia. El Bichólogo también tiene un perfil en Youtube, donde van a parar todos los vídeos de las entrevistas y algún vídeo que me guste y resulte curioso.
  2. Tumblr: una red social de gran pujanza, especialmente entre la gente joven. Se comparte todo tipo de contenido. Literalmente. Allí los gifs son los reyes 😛
  3. Pinterest: otra red social muy visual, donde puedes crear paneles con todas aquellas imágenes que te llamen la atención (pines).
  4. Vimeo: otro portal de vídeos con una gran vertiente social, al igual que Youtube.
  5. Linkedin: la red profesional por excelencia, de la que ya te hablé en otro post.

Existen muchas otras, con temáticas de lo más diverso. Pero creo que te he hablado de las principales redes que puedes usar para forjarte una reputación online y crear tu marca personal. Sin embargo, hay un par de ellas de las que no te he hablado aún que te pueden resultar tremendamente interesante si te vas a dedicar al mundo de la ciencia. Pero creo que ambas son tan interesantes que les voy a dedicar un post a ambas y son ResearchGate y Academia.edu. Si te interesan, no te pierdas el próximo post 😉

Y con esto concluyo este artículo dedicado a las redes sociales. ¿Qué te ha parecido? ¿Cómo usas tú las redes sociales con fines profesionales? ¿Has empleado alguna de la que yo no haya hablado? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Cuéntamelo en los comentarios o haciendo uso de alguna de las redes sociales donde El Bichólogo tiene perfil 😉

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[Entrevista] Trabajando como biólogo en la Junta de Extremadura, con Atanasio Fernández

26/11/2015 by Bichólogo Deja un comentario

El entrevistado

Hoy tengo el placer de contar en esta sección con Atanasio Fernández, director de programas de Áreas Protegidas de Extremadura. Nacho, como le llaman sus amigos, posee una larga trayectoria en la Junta de Extremadura, que es como se conoce al gobierno regional de Extremadura, la comunidad autónoma donde vivo. Así pues Nacho nos va a hablar de las labores del biólogo funcionario cuando trabaja para el Gobierno Autonómico.

Atanasio Fernández

Además, Nacho ha trabajado mucho en el ámbito de la conservación, dirigiendo y gestionando diversas áreas protegidas extremeñas, adecuando estos espacios a la Red Natura 2000 y participando activamente en programas y actividades de educación ambiental. Pero además también nos hablará un poco de su etapa en una ONG o de su gran afición a la fotografía de naturaleza.

Sin más os dejo con esta interesantísima entrevista que nos permitirá conocer los entresijos del trabajo para la Administración Pública.

La entrevista

Y si la quieres en formato podcast suscríbete a El podcast de El Bichólogo en iTunes o descárgala aquí:

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación de Atanasio
  • ¿Cómo trabajar para la Junta de Extremadura? -> 0:47
  • ¿Cuál es la labor de un director técnico de un espacio protegido? -> 4:12
  • ¿Cuáles son las funciones del director de programas de áreas protegidas? -> (6:45)
  • ¿Qué es la Red Natura 2000? (10:08)
  • ¿Cómo se organizan estos proyectos y esta coordinación? -> 12:35
  • ¿Cuál es la proporción de trabajo de campo y oficina? -> 16:15
  • ¿Qué herramientas tecnológicas se usan? -> 17:25
  • Proyectos de divulgación y educación ambiental de la Junta de Extremadura -> 22:00
  • ¿Cómo se declara un área protegida? -> 24:50
  • Hablamos un poco de fotografía de naturaleza -> 29:55
  • El trabajo en una ONG conservacionista -> 34:50
  • ¿Hay suficientes espacios protegidos? -> 37:47
  • ¿Ciudadanos y biólogos valoramos la riqueza natural de nuestro país? -> 44:28
  • Un consejo para todos aquellos que quieran trabajar para la Administración -> 51:15

Más información

Si quieres, puedes seguir a Nacho en su perfil de facebook. Pero lo que sí que te recomiendo es que le eches un vistazo a su blog Desde mi chajurdo. Como él bien dice en el blog, es un espacio para mostrar lo que observa desde su hide, una muestra de las preciosas fotografías de naturaleza con la que nos obsequia. Y para muestra, un botón:

Una garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)
Una garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)
Espátula común
Espátula común (Platalea leucorodia) pescando
Garceta común (Egretta garzetta) con un poco de prisa :P
Garceta común (Egretta garzetta) con un poco de prisa 😛
Atardecer
Aves al contraluz
Insecto
Porque no sólo de aves vive el fotógrafo de naturaleza 😉

Y recuerda que éstas y muchas más las puedes encontrar en su blog: Desde mi chajurdo (http://chajurdo.blogspot.com.es/)

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Entrevista a Nacho García de “El Bichólogo” :P

05/11/2015 by Bichólogo Deja un comentario

Sí, esta vez me ha tocado a mi ser el entrevistado. Y encima por el conocido naturalista Luis Miguel Domínguez, el mismo con cuya entrevista (siendo yo entonces el entrevistador :p) tuve la oportunidad de inaugurar el blog allá por abril de este año. La verdad es que me ha hecho mucha ilusión, ya que no sólo se trata de mi primera entrevista radiofónica, sino que está realizada por un comunicador tan bueno y conocido como Luis Miguel.

En ella hablamos un poco de todo: del blog, de la carrera de Biología, de mi trabajo con los mirlos, de la situación laboral de hoy en día y de mi querida Extremadura, entre otras muchas cosas. Una charla larga, variada y entretenida, a pesar de mis innegables nervios jeje Si quieres saber un poco más de mí o conocer ese gran programa de radio sobre naturaleza que es La tierra que nos parió no dudes en escucharlo. Por cierto, mi entrevista comienza en el minuto 16 😉

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación -> 16:00
  • El blog -> 18:00
  • ¿Por qué me dediqué a la biología? -> 18:36
  • La conservación en España -> 20:50
  • Radioseguimiento de mirlo acuático -> 26:08
  • Mi tesis doctoral -> 29:35
  • Las salidas laborales de biología -> 30:40
  • Carreras  y especializaciones relacionadas con la biología -> 31:42
  • Para los que dudan si hacer biologia -> 32:25
  • Extremadura -> 33:30
  • Biólogos y naturalistas – >35:10
  • Relación naturaleza y hombre -> 39:55
  • La brecha entre los científicos y la sociedad -> 41:07
  • La importancia de las redes sociales -> 43:10
  • Otro poco del blog y despedida -> 45:05

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