• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar al pie de página

El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

  • Home
  • About Us
  • Contact Us
  • Block Examples
  • Landing Page

investigación

¿Qué es una estancia breve y por qué desearás hacer una tras leer este post?

05/08/2015 by Bichólogo 33 comentarios

Hoy voy a hablar un poco de las estancias breves: qué son, para qué sirven y cómo afectan a tu trayectoria profesional. Y os hablaré un poco, a modo de ejemplo, de algunas de las estancias que yo he realizado. Si eres investigador, estás planteándolo o si tienes en mente una tesis doctoral presente o futura, este post te va a interesar especialmente 😉

¿Por qué son importantes las estancias breves para el investigador?

¿Qué es una estancia breve?

Hoy en día hay dos grandes valores con los que debes engalanar tu currículo si te quieres dedicar a la investigación: las publicaciones y las estancias breves. Sin ellas no eres nadie en el mundo de la ciencia. Deben ser una prioridad para ti, si te quieres dedicar a esto. Las publicaciones hablan sobre tu trabajo; las estancias breves sobre tu preparación, lo bien relacionado que estás, tu interés por aprender y tu habilidad para trabajar e integrarte con distintos equipos.

Las estancias breves son estadías cortas de duración variable en la que el investigador, o sea tú ;), pasa a formar parte del grupo de investigación anfitrión de manera puntual durante ese período de tiempo. Esto es muy común durante la tesis, cuando se emplean estas estancias breves en aprender nuevas metodologías para aplicar en el desarrollo de la tesis. Estas estancias suelen subvencionarse con becas y no van asociadas a contratos. Son colaboraciones.

¿Para qué sirven?

Pues como ya te he comentado, son muy útiles para aprender nuevas metodologías o usar equipamientos que no están presentes en el centro al que estés adscrito. Pero las posibilidades que te ofrece una estancia breve van mucho más allá:

1. Nuevas formas de trabajar

Como se suele decir, cada maestrillo tiene su librillo. La metodología de trabajo no es igual en un laboratorio que en otro, o en distintas universidades. Así que, si existe este tipo de variación «local» imagina como puede cambiar todo a nivel internacionales. Desde la forma de organizarse hasta como cambia una metodología y la forma de aplicarla de un sitio a otro puede variar de forma drástica. Aprende de la forma de trabajar de otros e integra lo más importante en tu propio flujo de trabajo 😉

2. Publicaciones

Publicar es fundamental, ya lo sabes. Pero el hecho de publicar con gente distinta a tu propio grupo de investigación es muy interesante. Te da más caché, puedes explorar nuevos temas o ramas que desconocías y te abre puertas a futuras publicaciones y colaboraciones. Todo son ventajas.

3. Practicar idiomas

Si la estancia tiene lugar en un centro extranjero… ¿qué mejor oportunidad para lanzarte a aprender el idioma? Ya sabes que, a nivel científico, el inglés es fundamental. Así que debes practicar y mejorarlo en toda ocasión que lo permita. Pero si además tienes la opción de aprender el idioma local y te sobra algo de tiempo (lo cual no es demasiado común :P), mejor aún. Aprovecha todas las oportunidades de aprender una lengua. Incluso simplemente chapurrear otro idioma puede marcar la diferencia en algunas ofertas laborales.

4. Networking

Sí, sé que me repito, pero nunca me cansaré de insistirte en la importancia de hacer contactos profesionales. [Tweet «Las estancias breves ofrecen un marco incomparable para conocer a profesionales de tu sector«].

Un apretón de manos
Las estancias son unas de las mejores formas de establecer sólidos contactos e incluso buenas amistades

Las oportunidades son inmensas. Al entrar dentro de un grupo de investigación conoces por fuerza a mucha gente. Debes convivir con ellos día a día, así que, de forma natural, los vas conociendo. E incluso vas haciendo amistades. Además, cuanta más gente conozcas, más fácil será integrarte, aprender y, por supuesto, pasarlo bien. Que no sólo de ciencia vive el bichólogo 😉

5. Viajar

Ya sabes que me encanta viajar. Es mi pasión. Y algunos de los mejores viajes los he hecho gracias a las estancias breves. Es verdad que el destino no deberías elegirlo sólo por el lugar en sí, pero ya que vas a un determinado sitio, lo mejor es aprovechar al máximo ese viaje, sea donde sea. Conoce la ciudad donde te mueves. Empápate de su cultura. Mueves por los alrededores, visita monumentos, parques nacionales. Prueba la comida típica (otra de mis actividades favoritas en las estancias breves :P). Allá donde fueres, haz lo que vieres 😉

¿Cómo las consigo?

En España, algunas becas predoctorales llevan aparejadas becas de movilidad. Estas becas te permiten realizar una estancia breve sin tener que empeñar tu casa 😛 Las condiciones varían mucho, pero suelen ofrecer una cantidad de dinero diaria más una bolsa de viajes. Ambas cantidades variarán en función de si la estancia es en España o si es en el extranjero.

Para poder solicitar esa beca suele ser preciso contar con una invitación de alguien en el centro donde se va a realizar la estancia, que será la persona que tutorice tu estancia. Esto puede echar atrás a más de uno, pero no te preocupes, no es tan fiero el león como lo pintan jeje. Yo he realizado tres estancias breves y nunca me pusieron el menor problema. Simplemente escribí a las personas en cuyo trabajo estaba interesado y les dije que quería realizar una estancia breve con ellos. Ninguno me puso el menor problema.

También puede ocurrir que, sin necesidad de beca, alguien interesado en tu trabajo o gracias a pasadas colaboraciones pueda invitarte a realizar una estancia breve en su centro. En este caso probablemente tengas que rascarte un poco el bolsillo y pagar parte de la estancia. Establece claramente las condiciones previamente. En general, si te invitan, el centro receptor suele proporcionarte alojamiento y pagarte el viaje, aunque todo depende del presupuesto y la buena voluntad disponibles por parte de tu anfitrión.

Mi experiencia

Yo he realizado, entre otras, una estancia breve en el Museo de Historia Natural de Oslo en 2011. El objetivo era aprender a hacer análisis morfométricos de espermatozoides, pues en mi laboratorio teníamos un microscopio preparado para ello pero no había nadie que tuviese experiencia en ese campo.

Así que, durante dos meses,  analicé unas muestras de esperma de aves que traje de España y varias muestras que pertenecían al museo, y escribimos un artículo al respecto. Al año siguiente, cuando yo ya hacía bastante tiempo que había vuelto a España, recibieron más muestras y, dado que yo había analizado las anteriores, me ofrecieron volver de nuevo para encargarme de éstas.

Mesa de trabajo con muestras de esperma de aves
Todo listo para analizar unas cuantas muestras de esperma. Por raro (y ordenado) que parezca, esa era mi mesa de trabajo 😛

Aunque no me pagaban un sueldo, sí que cubrieron el alojamiento y los billetes de avión. Invertí mi dinero, sí, pues tenía que pagarme yo la comida, pero afiancé buenos contactos y conseguí una nueva publicación. Y por azares del destino, gracias a esta última publicación fui invitado a pasar una semana en la Universidad de Bielefeld (Alemania). Que a su vez ha hecho surgir nuevas oportunidades y colaboraciones.

Como ves, algo aparentemente simple, como aprender una determinada técnica, puede dar lugar a caminos y conexiones insospechadas. Por esa razón, si tienes la oportunidad de realizar alguna estancia en algún centro (extranjero o nacional) distinto al tuyo, no lo dudes. Hazla. Y aprovecha al máximo. Intenta conocer al mayor número de personas, haz amigos, aprende todo lo que puedas, no sólo aquello que has ido a estudiar, colabora  con la gente y, sobre todo, disfruta.

No sólo es importante divertirse con el trabajo que haces, sino también con la ciudad en la que estés, con los compañeros de trabajo, con el entorno natural… Pues la experiencia de una estancia breve no es sólo a nivel académico, sino también personal. Por ejemplo, durante otra de mis estancias, en la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería, logré subir al Mulhacén, el pico más alto de la Península Ibérica, con unos compañeros. Y también descubrí los deliciosos placeres culinarios de algunos bares de tapas de la ciudad, así como el maravilloso paisaje del Cabo de Gata. Siempre hay muchas cosas que hacer más allá de la ciencia, estés donde estés 😉

Ahora te toca a ti ;) ¿Has estado en alguna estancia breve? ¿Piensas realizar alguna? ¿Cómo funcionan en tu país? Estoy deseando leerte en los comentarios o por las redes sociales 🙂

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: doctorado, estancias breves, investigación, viajes

¿Debo hacer una tesis doctoral?

06/07/2015 by Bichólogo 44 comentarios

Esa es la gran pregunta que todo biólogo que estudia la carrera se plantea en algún momento. Y no tiene una respuesta fácil. Son incontables las situaciones a las que te tienes que enfrentar para llevar a cabo una tesis doctoral. Algunas son externas a ti, pero otras muchas formarán parte de tus ideas, tus temores o tus aspiraciones. O del compromiso que estés dispuesto a aportar.

¿Es necesario hacer una tesis?

No sé mucho sobre tesis doctorales: sólo he hecho una (y aún tengo que defenderla). Así que simplemente os contaré mi historia y que cada uno saque sus propias conclusiones.

¿Por qué hacer una tesis?

Antes de preguntarte si debes hacerla o no deberías preguntarte para qué. ¿Cuál es el objetivo de una tesis doctoral? ¿Qué va a aportar en tu vida? Éstas no son preguntas superficiales. Si no conoces la respuesta a la primera seguramente tampoco puedas contestar a la segunda. Así que vayamos por partes…

1. ¿Qué es una tesis?

La tesis doctoral es la culminación de un proceso de aprendizaje que desembocará en la consecución del título de Doctor. Se trata de una investigación original que se lleva a cabo en un periodo de tiempo más o menos determinado. Es parte de la formación de cualquier investigador. Y esto es importante. En la práctica, sólo te va a resultar útil si te vas a dedicar a la investigación científica o al ámbito académico universitario.

Investigadores frente al ordenador
Si quieres dedicarte a la investigación y ser algo más que un técnico de laboratorio o de campo tendrás que hacer una tesis doctoral

¿Esto significa que no vale fuera de él? Sí y no. Poseer el título de doctor implica muchas cosas. Significa que has tenido una formación más allá de la universitaria. Significa que has sabido diseñar un experimento basándote en tus hipótesis, llevarlo a cabo, recopilar los datos, analizar los resultados y publicarlos de forma ordenada para comunicarlos al resto del mundo científico. Esto conlleva implícitamente que has desarrollado toda una serie de habilidades que te han ayudado a conseguir con éxito este proceso.

En la empresa privada es raro que se exija un título de doctor. Sin embargo, si qué puede ser beneficioso, puesto que ya acredita una experiencia de calidad, ratificada a nivel universitario. Sin embargo, en la carrera investigadora es primordial realizar el doctorado. Numerosos puestos en universidades y organismos científicos requieren del título de doctor, es conditio sine qua non.

2. ¿Que aportará la tesis a mi vida?

Te aportará una gran experiencia, tanto a nivel personal como profesional. Elevará la calidad de tu currículo, engalanándolo. Y te abrirá las puertas para puedas seguir el (duro) camino de la investigación. La pregunta es ¿necesito eso? Y la respuesta es tan personal que yo no puedo dártela.

Para mí ser doctor era algo que siempre me había hecho ilusión, desde bien niño. Para mí implicaba autonomía para llevar mi propia investigación, era como lo máximo a lo que se podía aspirar (¡qué inocente y confundido estaba!). Además, cuando entré en el departamento me fascinó el mundo de la investigación y todo lo que conllevaba: viajes, congresos, contactos… Así que mi decisión de hacer un doctorado se volvió firme, definitiva. La verdad que no pensaba mucho en si me serviría o no. Era algo personal 😉

Entonces… ¿Debo hacer una tesis o no?

¿Pero no te he dicho que eso lo debes decidir tú? 😛 Bueno, ahora serio… Si me lo preguntas así, a bote pronto, sin pensar te diría:

¡¿Pero qué dices, insensat@?!

Pero bueno, si lo pensase un poco más… Quizás te diría también que he pasado alguna de las mejores experiencias de mi vida gracias a la tesis. O que he conocido a muchísima gente que me ha influenciado muy positivamente a nivel personal y profesional. O que he disfrutado, sufrido, reído y frustrado como nunca llegué a imaginar que lo haría cuando conseguí la beca predoctoral.

¿Y cómo ha sido tu tesis?

¡Qué buena pregunta! A ver cómo te lo explico… Hacer una tesis doctoral es un proceso largo y duro, y a la mínima que te despistes se vuelve peor aún. Requiere de muchísimo compromiso, de muchísimo trabajo y no ya constancia, sino una tenacidad a toda prueba. Conozco a mucha gente que terminó desistiendo. Grandes investigadores que decidieron tirar la toalla porque la investigación a veces puede resultar de lo más ingrata.

Escritorio aborratado de libros
Si te decides a hacer la tesis, prepárate, porque así lucirá tu escritorio en los próximos 4 años (¡taza con bebida excitante incluida!)

Pero también conozco a muchos más que aguantaron contra viento y marea, contra todo tipo de problemas, a pesar de buenos y malos directores de tesis. Gente que consiguió triunfar allá donde otros fracasaron, y que luego, con desigual suerte, abandonaron más tarde la investigación, siguen luchando y cambiando de ciudad, país o continente frecuentemente, o gente que trabaja ahora como profesor universitario, con una proyecto profesional firme y asentado. Hay de todo.

Cosas positivas que me ha aportado la tesis

  1. Me ha dado un sueldo fijo durante 4 años, lo cual ya de por sí no es moco de pavo. Yo tuve suerte y obtuve una beca predoctoral, que me permitió independizarme y hasta conseguir unos ahorrillos. Desde luego no es la más importante de las razones, pero cuenta 😉
  2. He viajado por varios países y he vivido en muchos sitios: Holanda, Almería, París, Noruega o Alemania son alguno de los países donde he estado gracias a la tesis doctoral, bien de forma directa (estancias en el extranjero) como indirecta (buscando becas o gracias a trabajos que hice durante el doctorado). Y créeme si te digo que todas ellas fueron grandes experiencias donde conocí a grandes personas, a algunos buenos amigos, algunos contactos y algunas veces ambas cosas 😉
  3. He aprendido mucho sobre ciencia, sobre investigación, sobre organización, sobre cómo escribir y comunicar información y datos, análisis estadístico, relaciones humanas y, sobre todo, he aprendido mucho sobre mí mismo.
  4. He madurado como persona. He aprendido a superar los problemas, las decepciones, los callejones sin salida… Me he conocido más a mi mismo. Puedes estar completamente seguro de que la tesis te pondrá a prueba muchas veces y te hará descubrir cosas de ti que no sospechabas, buenas o malas, pero todas interesantes. Y eso, querido lector, no tiene precio 😉

Cosas negativas que me he topado

  1. El desaliento. Es muy difícil estar ahí siempre al 100%. Son muchas las cosas con las que debes luchar y superar.
  2. Los problemas. Te encontrarás con todo tipo de obstáculos que no imaginas. Desde las páginas web y aplicaciones telemáticas que siempre dejan de funcionar en el momento más inoportuno, hasta el desconocido (pero apasionante) mundo de la bioestadística. Así como los imponderables que conlleva cualquier experimento: datos que desaparecen, colonias de aves que se pierden, incendios, microscopios electrónicos que no funcionan, experimentos en los que no consigues resultados a pesar de las horas empleadas, desacuerdos con compañeros, directores de tesis… Un enorme surtido de atolladeros que pueden llegar a convertir una plácida tesis en un auténtico infierno.
  3. Jornadas agotadoras e interminables. Cuando trabajas con animales, es imposible establecer horarios normales. Durante la temporada de campo las horas de trabajo se acumulan y el tiempo parece escaparse de tus manos. Yo ha habido época que llegaba a casa reventado, con tics nerviosos… Exhausto. Y luego el resto del tiempo los horarios se flexibilizan, toca pasar datos a Excel, hacer análisis con SPSS o R o escribir artículos. Y entonces es cuando echas de menos todas esas horas de trabajo de campo 😛
  4. La falta de vida social. Como fácilmente puedes extraer del punto anterior, esos maratonianos días de trabajo afectan muy negativamente al tiempo que puedes pasar con los amigos, con la familia o con la pareja. Yo recuerdo una temporada de campo especialmente dura en que iba a trabajar a la colonia de aves que estudiábamos a las 7 de la mañana, hasta las 15:00, comía un bocadillo, a las 16:00 volvía a hacer más experimentos hasta las 18:00. Si tenía suerte y no tenía que preparar las muestras en el laboratorio, me iba a casa a descansar un rato. Si no, hasta las 22:00 procesando todo lo recogido durante los días anteriores. Y a las 23:00 de vuelta a la colonia hasta las 0:00. Y vuelta a empezar. Y la temporada de campo abarcaba unos 5 meses, trabajando TODOS los días (sábados, domingos y festivos incluidos). No todos los días eran taaaaan largos, pero sí que todos los días curraba jeje
  5. No tuve una libertad total para diseñar la investigación y los experimentos. Esto tampoco es algo negativo en sí, pues el doctorado no es más que una investigación tutelada. Sin embargo chocó con la imagen que tenía yo de lo que sería hacer un doctorado. La mayor o menor libertad que tendrás a la hora de llevarla a cabo dependerá de tu director y de tu propia actitud.

Mi consejo

Mi tesis no ha sido un ejemplo típico, pero tampoco es algo extraño. Como a menudo ocurre, se cumplían los 4 años de beca y la tesis aún no estaba del todo acabada. En tres meses me quedaba sin financiación, en medio de la crisis económica más fuerte de las últimas décadas. Pero justo entonces surgió la posibilidad de trabajar en una consultoría medioambiental. Esto implicaba tener que dejar a un lado mi tesis un tiempo, mientras me afianzaba en el trabajo, y luego ir continuándola en mis ratos libres. Hablé con mis directores de tesis y lo entendieron. Así que me mudé y empecé a trabajar en una consultoría medioambiental. Y no tuve tiempo apenas para la tesis. Hasta que no terminé aquel trabajo no pude ponerme de nuevo con ella, primero residiendo en otra ciudad para luego volverme de nuevo a mi Badajoz natal. He tardado casi 8 años en acabarla y ahora estoy ya con todo el papeleo para defenderla. Por ello, y siempre según mi experiencia personal, puedo comentarte algunos consejos:

  1. Elige muy bien tanto el tema de estudio como tu director de tesis. El tema porque es a lo que vas a dedicar cantidades monstruosas de tu tiempo en los próximos 4 años como mínimo; si eliges mal se te va a hacer muy muy duro. Tu director de tesis porque es la persona con la que te tendrás que coordinar este tiempo, será el que guíe (o no) tu investigación. Un buen director de tesis sabrá orientarte pero te dará autonomía, sabrá reconocer tus logros pero te corregirá cuando deba hacerlo. En definitiva, sabrá sacar lo mejor de ti. Un mal director se aprovechará de tu trabajo, pasará de tus problemas, tus dudas o tus urgencias e irá completamente a su bola. Ten cuidado.
  2. Dale mucho la tabarra a tu director. Los directores de tesis normalmente compaginan la dirección con otras labores como investigador, como profesor o con otras tesis que lleva simultáneamente. Son gente ocupada. Tanto si son buenos o malos directores siempre van a tener muchas cosas que hacer. Así que insiste y vuelve a insistir. Pero hazlo de forma cortés y educada. Siempre será mucho mejor si te pasas por su despacho o acuerdas reuniones con él en vez de enviar correos que pueden hacer que los días pasen y la comunicación se diluya y se vuelva asíncrona.
  3. No desesperes. Murphy es el incómodo compañero de viajes de cualquier doctorando. Como ya dije mil cosas pueden salir mal y, de hecho, lo harán. No tires la toalla.
  4. No te relajes. Trabajar a cuatro años vista es muy complicado. Con deadlines tan lejanas no hay quien se motive a darle caña. Plantéate pequeñas metas que ir cumpliendo. Organiza bien tus tareas y no procrastines demasiado.  ¡El tiempo vuela durante la tesis!
  5. Aprovecha TODAS las oportunidades. Conoce a gente, viaja, ve a congresos, publica artículos, no dejes datos en el cajón. Aprovecha hasta la más mínima oportunidad. La investigación es un mundo tremendamente competitivo. Hasta la última décima cuenta, y puede suponer la diferencia entre conseguir la plaza más adelante o quedarse a las puertas.
  6. Disfruta del camino. Es lo más importante. Si no eres capaz de disfrutar con todo el proceso, si no eres capaz de pasarlo bien a pesar de las dificultades no te embarques en este proyecto.  No va a ser un camino fácil y si no puedes sacar lo mejor de cada situación, por mala que sea, terminarás abandonando.

Esta es, a muy muy grandes rasgos, mi experiencia con la tesis doctoral. Muchas cosas me he quedado en el tintero. Es un tema que da (y dará) para muchos posts. Y una vez conseguido el título de doctor no es más que el comienzo de otro viaje, porque en investigación la formación no se acaba. El siguiente paso lógico es una postdoc en el extranjero y luego ir buscando una plaza ya fija (con las dificultades que eso conlleva). Pero eso será otra historia que deberá ser contada en otra ocasión 😉

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Tienes pensado hacer una tesis doctoral? ¿Ya la has terminado? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Comparte tu historia conmigo y con los demás lectores en los comentarios o en la página de facebook. ¡Te espero!

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: doctorado, experiencia personal, investigación, tesis doctoral

[Entrevista] Rescatando y estudiando primates con Miquel Llorente

11/05/2015 by Bichólogo 1 comentario

El entrevistado

Miquel Llorente es Doctor en Psicología por la Universidad Ramón Llul y actualmente es el responsable de la Unidad de Investigación y el Laboratorio de Etología de Fundación MONA, así como coordinador de su Área de Formación.

Entrevista a Miquel, responsable de investigación en la Fundación Mona

Por si todo esto no fuese suficiente aval, Miquel es también investigador asociado a la Unidad de Cognición del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), director del Máster de Primatología de la Universitat de Girona y Presidente de la Asociación Primatológica Española (APE). Con el charlé durante casi una hora sobre Fundación Mona, primatología, formación y voluntariado, entre muchas otras cosas. Es una entrevista larga, pero te puedo asegurar que cada minuto merece la pena. Si te gustan los primates ésta es tu entrevista…

La entrevista

Y si la quieres en formato podcast suscríbete a El podcast de El Bichólogo en iTunes o descárgala aquí:

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación de Miquel
  • Cómo surge Fundación Mona -> 1:01
  • Cómo un psicólogo acaba trabajando con primates -> 3:49
  • ¿Es más importante un título universitario o la experiencia? -> 6:15
  • Charlando sobre cursos, la oferta en España y el master en primatología de la Fundación -> 11:03
  • Qué investigación se lleva a cabo en Fundación Mona y la divulgación -> 29:00
  • El trabajo diario en la fundación, su programa de voluntariado y la situación de los animales que llegan a la Fundación -> 36:50
  • Algún consejo para los lectores y cómo ayudar a la Fundación Mona -> 49:20

Más información

A Miquel puedes seguirle por las redes sociales, tanto en Twitter como en Facebook.

Si estáis interesados en conocer más sobre Fundación Mona tienes toda la información en su página web, así como en su perfil de Twitter y su página de Facebook.

Logotipo de Fundación Mona

También hablamos durante la entrevista de la Asociación Primatológica Española (APE), de la que Miquel es presidente desde 2014. Puedes encontrar toda la información al respecto en la web de la APE y en sus perfiles  de las distintas redes sociales.

Logo de la APE

Y con estos links termino el post. Espero que te haya resultado al menos tan interesante e instructiva como lo ha sido para mí. ¿Has tenido contacto con primates alguna vez? ¿Has estado de voluntario de Fundación Mona o has tenido la oportunidad de visitarla? ¡Cuéntanos tu experiencia!

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

Suscríbete y consigue gratis el PDF «5 Razones por las que Un Blog Aumentará tu Empleabilidad como biólogo» para acercarte al trabajo de tus sueños.

¡Lo quiero!

Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: educación, entrevista, formación, fundación Mona, investigación, Miquel Llorente, primates, primates no humanos, primatología, voluntariado

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Página 2
  • Página 3

Footer

Design

With an emphasis on typography, white space, and mobile-optimized design, your website will look absolutely breathtaking.

Learn more about design.

Content

Our team will teach you the art of writing audience-focused content that will help you achieve the success you truly deserve.

Learn more about content.

Strategy

We help creative entrepreneurs build their digital business by focusing on three key elements of a successful online platform.

Learn more about strategy.

Copyright © 2026 · Genesis Sample On Genesis Framework · WordPress · Acceder