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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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biología

Marcaje e identificación de fauna: ¿quién es quién?

11/02/2016 by Bichólogo 19 comentarios

Trabajar con fauna silvestre es una de las grandes pasiones de muchos bichólogos. Y también les provoca innumerables dolores de cabeza. Identificar a un animal en concreto puede resultar una tarea compleja, especialmente según la especie. La mera identificación visual es imposible en un gran número de especies. Así que es necesario emplear diversas metodologías de marcaje.

Ésta es la base de numerosos estudios y proyectos de conservación que requieren la identificación y seguimiento de individuos concretos. Por ello es importante conocer distintas metodologías de marcado y saber cómo aplicarlas en tus estudios o tus trabajos.

Marcaje e identificación de fauna: ¿quién es quién?

Un contacto cercano con la fauna

La naturaleza del trabajo del biólogo implica una cercanía con los animales que se estudia. Y aunque a todos nos guste tener tan a mano a los animales, no se trata de un juego. El trabajar con fauna silvestre implica una gran responsabilidad que todo biólogo ha de saber asumir. 

Los animales sufren, se asustan, se estresan y no pueden racionalizar una situación como tú y como yo. Si los niveles de estrés son suficientemente altos (lo cual es asombrosamente fácil en algunas especies) el animal puede llegar a sufrir un infarto. Por eso es importante que nuestra interferencia ejerza el menor efecto posible en los animales.

Todos lo métodos de lo que te voy a hablar tienen algo en común: limitar al máximo la interacción con el animal, de modo que se reduce al mínimo el estrés y el contacto con los individuos. Y siempre, y con ello me refiero a SIEMPRE, primará el bienestar del animal.

Dada la inmensa cantidad de especies animales, cada una con sus propias características, es imposible hacer una análisis exhaustivo de todas las técnicas de marcaje. Por ello sólo te voy a hablar en líneas generales y de aquellas más comúnmente usadas en nuestra profesión.

La captura

El primer paso para poder marcar a un individuo es, obviamente, capturarlo 😛 Existen muchísimas técnicas de trampeo, cada una adecuada para un determinado grupo de especies. Como tampoco es el objetivo de este post, sólo te voy a enumerar algunas para que te hagas una idea de la amplitud de este campo

  • Redes japonesas o de neblina, cañones lanza redes o trampas de redes: para la captura de aves y murciélagos, principalmente.
  • Redes y sacaderas: anfibios y peces.
  • Pesca eléctrica: para la captura de peces (normalmente se utiliza para hacer traslados de ictiofauna).
  • Nasas: para la captura de peces, algunos animales marinos o mamíferos de hábitats acuáticos.
  • Trampas sherman: para la captura de micromamíferos.
  • Trampas olorosas para la captura de insectos.
  • Cepos y lazos específicos para la captura de mamíferos vivos.
  • Empleo de dardos tranquilizantes para anestesiar a animales grandes y agresivos, como ocurre con numerosas especies de grandes mamíferos.
  • Fototrampeo: para la obtención de imágenes que permiten la identificación individual de los animales.
  • Y muchos, muchos más…

Todos estos métodos deben emplearse con responsabilidad, ateniéndose a la legislación de cada país y con todos los permisos en regla. Hay que emplear siempre técnicas estandarizadas, que permitan la captura del animal sin que sufra perjuicio grave alguno.

La captura en sí misma siempre resulta estresante para el animal, pero tenemos la obligación de minimizar este estrés al máximo, siempre salvaguardando la salud del individuo. Da igual lo importante que sean para nosotros los datos, siempre tiene que prevalecer la supervivencia y el bienestar del animal. Siempre. Y no me cansaré de repetirlo 😉

Técnicas de marcaje e identificación

Una vez capturado el animal es necesario marcarlo de tal manera que podamos volver a identificar al animal bien por la observación directa por medio de binoculares o material óptico adecuado, gracias a la tecnología (como en el caso del radioseguimiento) o en sucesivas recapturas.

1. Identificación visual

Todos los individuos de una misma especie difieren entre sí en mayor o menor medida. Pero estas diferencias no siempre son obvias para nosotros. Sin embargo, algunas especies presentan patrones de coloración o una determinada morfología de alguna parte de su anatomía que permiten identificarlos de forma visual.

Se ha usado el fototrampeo para el reconocimiento individual de jaguares, tigres y otros grandes felinos en los que la disposición de las manchas es única para cada individuo.

También se ha empleado la fotografía con otras especies, como la cebra, que presenta unos patrones de rayado únicos para cada ejemplar, o algunas especies de ballenas, donde la forma de la aleta caudal ha resultado ser muy útil para identificar individualmente a cada animal.

Cebras bebiendo
Aunque los individuos de algunas especies nos parecen todos iguales, una detenida observación de los patrones de coloración puede ayudarnos a identificar a cada uno de ellos de forma inequívoca

2. Marcas externas

Probablemente sea uno de los medios más ampliamente utilizados en biología, ya que suele ser económico, fácil y poco intrusivo. Quizás el ejemplo más representativo y conocido sean las anillas que se emplean con las aves. Ya te he contado en qué consiste el anillamiento científico y cómo es la labor de un anillador de aves, así que no me extenderé mucho.

Se emplean anillas metálicas numeradas que generalmente se colocan en los tarsos de las aves y que permanecen durante toda la vida, de modo que si se recaptura el animal, podemos saber cuándo y dónde se anilló. También se pueden emplear distintas anillas de colores (metálicas o de PVC) formando patrones de colores que te permitan identificar al animal mediante el uso de unos sencillos prismáticos.

Dentro del grupo de las aves, especialmente con las grandes rapaces, se emplean también las marcas alares, que suelen ser piezas de plástico ligeras y coloreadas que se colocan en el patagio del ala y permiten la identificación de los individuos con material óptico adecuado. Tanto estas marcas alares como las anillas de PVC de colores se suelen emplear a nivel local para proyectos concretos, ya que no existe una coordinación internacional de estas marcas coloreadas.

En el caso de las anillas metálicas sí que existen determinados organismos internacionales que coordinan y articulan toda la información sobre  el marcaje  y la recaptura de individuos anillados, lo que permite extraer una enorme cantidad de información en el caso de las aves migradoras.

Por otra parte, existen ejemplos mucho más cercanos y muy presentes en zonas rurales, como los crotales para el ganado. Estas piezas de plástico numeradas sirven para identificar a cada una de las reses y se pueden usar también fácilmente con ungulados silvestres.

Este tipo de marcaje puede ser aplicado a numerosas especies y grupos animales, siempre evitando que las marcas sean demasiado grandes o pesadas como para afectar a la supervivencia y/o la reproducción de los individuos.

3. Marcaje de estructuras

A veces, dada la morfología o el tamaño de los individuos, no es sencillo emplear marcas externas. En esos momentos es necesario aguzar el ingenio y alterar algunas de las estructuras que produce el individuo. Esto incluye plumas, conchas, élitros, uñas…

En el caso del marcaje de pollos de aves, cuando aún son demasiado pequeños para anillarlos dado el pequeño tamaño del tarso, se suele cortar la punta de alguna uña o de una combinación de ellas. Se usa mucho en estudios que emplean el cross-fostering, o lo que es lo mismo, intercambiar pollos de distintas nidadas para evaluar el componente genético y el ambiental de determinados rasgos. En este caso, según en qué dedo o dedos de la pata derecha o izquierda se ha cortado la uña, podemos distinguir a esos pollos de sus hermanos o hermanastros, hasta el momento en el que son suficientemente grandes como para ser anillados.

También se pueden decolorar determinadas áreas del plumaje o el pelaje de los animales para identificar aquellos individuos que estamos estudiando. De igual manera, se puede colorear determinadas áreas para facilitar su identificación mediante observación directa.

Cualquier estructura resistente puede usarse para realizar un marcaje indoloro: esto incluye cuernos, astas, caparazones, exoesqueletos, piel, plumas, pelo y se pueden usar colorantes, raspado, corte, eliminación, incisiones… Hasta donde la imaginación nos de.

Estos métodos tienen la desventaja de que en la mayoría de los casos son temporales, ya que estas estructuras suelen renovarse, por lo que la marca va desapareciendo con el tiempo. Pero además existen otros métodos más intrusivos y permanentes, como puede ser la amputación de falanges o dedos en vertebrados de pequeño tamaño, como micromamíferos, anfibios o reptiles.

Finalmente, existe lo que se llama el bait-marking. Esta metodología consiste en colocar cebos para una especie determinada que incluyen pequeñas piezas plásticas coloreadas inocuas pero indigeribles. De este modo, el animal ingiere el cebo  y en sus excrementos aparecerán estas piezas coloreadas.  Aunque no sirve para identificar al animal con seguridad (ya que no se puede asegurar que sólo un individuo de ellos ingiera el cebo marcado),  sí que tiene numerosas aplicaciones en múltiples estudios relacionados con la delimitación de territorios y áreas de campeo de individuos o grupos familiares.

4. Marcaje tecnológico

Las nuevas tecnologías se van implantado a un ritmo cada vez más rápido: emisores UHF, VHF, GPS, microchips… Gracias a ellos podemos no sólo identificar a un individuo, sino que podemos llegar a hacer un seguimiento de todos sus desplazamientos con una precisión de pocos metros y recibir esos datos prácticamente en tiempo real. Flipante 😉

Si hablamos del microchipado (no sé si existe esa palabra :P) enseguida nos viene a la cabeza el marcaje con microchip que se hace con los perros. El chip se coloca de forma subcutánea y en él se almacena la información del dueño y del animal en sí. Esta información se recupera simplemente pasando un receptor por encima del animal. Pues la misma metodología se aplica para poblaciones silvestres 😉 Ésta metodología se ha usado con éxito en muchas especies, como por el ejemplo en las capturas de desmán ibérico.

Respecto a los emisores UHV y VHF se trata de emisores de radio que lanzan una señal que puede ser recibida por su respectivo receptor y, mediante triangulación, se puede localizar con gran precisión la posición del individuo. Sin ir más lejos, es la misma tecnología que empleamos en el radioseguimiento de mirlo acuático del que ya te he hablado 😉

Por último, los emisores GPS son los dispositivos que más información nos dan (pero también son los más caros :P). Estos receptores pueden estar emitiendo a intervalos fijos de forma constante y ser recibidos en tiempo real o bien van almacenando la información y se descargan los datos en un receptor cada cierto tiempo. Podemos obtener datos muy precisos de los desplazamientos, velocidades y periodos de actividad de cada uno de los animales estudiados.

Uno de los factores limitantes de estos emisores y microchips es el tamaño y el peso, si bien la miniaturización de los componentes ya permite que existan emisores para animales tan pequeños y ligeros como las libélulas. Pero como imaginarás, el tamaño también va reñido con la potencia y el alcance de la emisión, así como con la duración de la batería. Por lo que marcar animales tan pequeños puede convertirse en todo un reto 😉

Y hasta aquí esta muy breve introducción a los distintos tipos de marcajes en animales. Ésto es sólo una pequeña muestra de la enorme variedad de técnica en este campo, tan amplio como interesante. Hay libros completos sobre cada una de estas técnicas, y sobre algunas que ni siquiera he nombrado (y probablemente ni quisiera conozca :P). Por tanto este artículo sólo pretende ser una pequeña aproximación a este campo 😉

Ahora me gustaría que fueses tú el que me contases ;)… ¿Conocías todas las técnicas de marcado? ¿Conoces alguna otra que no haya nombrado? ¿Cuál es tu favorita o aquella que más hayas empleado? 

¡Y si conoces a alguien que pudiese aportar algo más a este artículo no lo dudes y compártelo! 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: anillamiento, anillas, bait-marking, biología, biólogo, crotales, decoloraciones, individuos, marcaje, marcas alares, radiotracking, reconocimiento individual, telemetría

Trabajo de gabinete: porque en biología no todo es campo o laboratorio

04/02/2016 by Bichólogo 11 comentarios

En general, cuando a la gente se le habla de biología le viene a la mente las imágenes de la sabana africana o la selva tropical y de un tipo con camisa, pantalones cortos color caqui y un salacot. O el frío y aséptico ambiente de un laboratorio de genética, donde algunos tipos canosos y con gafas, vestidos con batas blancas, vierten líquidos misteriosos y humeantes en matraces, mientras extraños seres flotan en burbujeantes botes conectados a cientos de cables.

De hecho, los mismo biólogos también evocamos imágenes similares, algo más realistas (o no :P), cuando pensamos en nuestro trabajo. Pero ninguno piensa en un ordenador, un montón de papeles garabateados, una pila enorme de libros y una taza de café humeante. Y la verdad es que estos atestados escritorios suelen ser escenarios muy comunes para cualquier biólogo, se dedique a la rama que se dedique 😛

Trabajo de gabinete: porque en biología no todo es campo o laboratorio

Una visión más realista

Sï, a todos nos gusta el campo o el laboratorio, según a lo que nos dediquemos. Pero debes saber que hay mucho trabajo fuera de esas fronteras. Un trabajo que te mantendrá pegado a tu escritorio más tiempo del que te imaginas, más del que te gustaría. Pero hay que reconocer que también tiene su encanto. A veces incluso se agradece poder desconectar de las largas y agotadoras jornadas camperas o las interminables horas de laboratorio y pasar un rato sentado en el despacho.

Aunque a priori no sea una parte tan atractiva, el trabajo de oficina es muy importante, fundamental incluso. Y es que es la base sobre la que se apoya cualquier proyecto, y también el paso final, con la difusión de los resultados obtenidos. Como te he comentado muchas veces ya, el fin último de la ciencia no es sólo descubrir nuevas cosas, sino difundirlas. De nada sirve el mejor estudio del mundo, unos resultados que cambiarían nuestra visión del mundo si no salen del cajón de tu escritorio o de tu cuadernos de notas.

La elaboración de un proyecto

Si quieres conseguir dinero para investigar necesitas presentar un proyecto sólido, interesante y atractivo. Y eso no se construye en una tarde. Hay una enorme labor de gabinete detrás de esos proyectos, así como una importante análisis bibliográfico para escribir una buena introducción y establecer una buena base para todos tus argumentos.

Necesitarás dominar todo lo fundamental del campo en el que vas a trabajar, así como de la biología y la ecología de la especie con la que estás trabajando. Y, dado que es difícil que uno pueda saber todo de todo, tendrás que tirar de libros, artículos y tus propios conocimientos para demostrar que sabes de lo que hablas 😉

Normalmente ese proyecto va a ser examinado por un comité de expertos que serán quienes decidan si te concederán esos fondos tan necesarios para tu investigación. Tienes que exponerlo todo de forma clara y concisa, y buscar un enfoque atractivo e interesante. Es el paso previo y fundamental para poder investigar, así que no te lo puedes tomar a la ligera. Imagina pues la importancia de este trabajo de oficina y si merece dedicarle o no todas las horas que sean necesarias.

La elaboración de memorias técnicas

No sólo tendrás que escribir un buen proyecto, sino que periódicamente tendrás que ir dando cuenta de tus avances, de los resultados conseguidos, del ritmo al que avanza el trabajo. Y si no quieres que te corten el grifo y te quedes sin dinero tendrás que tomártelo muy en serio.

Cuanto mayor sea la cuantía de tu proyecto, mayor será el seguimiento que hagan del mismo. Así que tendrás que irte acostumbrando a pasar largas horas sentado, en compañía de tu ordenador y de esa buena taza de café 😉

Publicando los resultados

Ya sea en la empresa privada (como en el caso de una consultoría medioambiental) o en la esfera académica tendrás que publicar los resultados obtenidos. Tanto si es para justificar el trabajo que has estado realizando para una empresa o para la administración pública como si es para comunicar los resultados y conclusiones de tu estudio a la comunidad científica, vas a tener que pasar mucho tiempo dándole a la tecla.

Elaborar informes y artículos es todo un arte que conlleva un enorme esfuerzo, desde la creación de una bibliografía sólida hasta desarrollar una buena argumentación en las conclusiones o una excelente introducción que ponga en contexto tu trabajo. Por no hablar de los abstracts y los títulos, que si bien en la empresa privada no son tan importantes, en ciencia puede suponer la diferencia entre que tu artículo sea citado y leído o caiga en el más triste de los olvidos.

En investigación no eres nadie si no publicas; en la empresa privada los contratistas no te pagan si no haces buenos informes finales. Así que el de gabinete es un trabajo al menos tan importante como el de campo, aunque generalmente no sea tan entretenido.

Mi escritorio
Todo lo que se ve en la foto no era más que una pequeña parte de lo que había acumulado en mi escritorio para realizar uno de los informes sobre los transectos de mamíferos 😛

Pero tienes cosas buenas…

Yo soy un biólogo de campo, de bota, como se suele decir, en contraposición a los de bata o de laboratorio. Me gusta estar al pie del cañón, sobre el terreno, y nunca he tenido demasiados problemas con las largas jornadas de campo. Las disfruto enormemente. Pero hasta el trabajo más maravilloso y vocacional puede volverse cargante o agotador cuando no está balanceado. Y un exceso de campo también termina minando tu resistencia y hasta tu ánimo.

Sí, ahora estarás diciendo que a ti no te pasaría eso, que te apasiona. Pero créeme, tarde o temprano te terminará cansando y hastiando. Por eso debe haber un equilibrio. Y el trabajo de oficina es el contrapunto perfecto. Te lo digo por experiencia. Durante mi trabajo en la consultoría medioambiental pasaba la mayor parte del tiempo en el campo, en Portugal. Semanas y semanas, hasta meses seguidos. Y cuando me daban una semana de oficina lo agradecía. Y mucho. Aunque a los 3 ó 4 días ya estaba deseando volver a la acción y salir de esas cuatro paredes 😛

Además, este tipo de trabajo te permite no sólo afianzar conocimientos, sino aumentarlos, descubriéndote nuevos campos de estudio que te pueden resultar muy interesantes en tu línea de investigación actual. A mi me gustan mucho las búsquedas bibliográficas, aunque también las considero agotadoras. Y aunque me da un poco de pereza empezar una, en cuanto me pongo a ello me resultan la mar de entretenidas. Y cuando te das cuenta empiezas a controlar de un tema del que un par de días antes no tenías ni más remota idea. Y eso mola 😉

Concluyendo

El trabajo de campo (o de laboratorio) y el de gabinete son dos caras de la misma moneda, los dos pilares que sostienen tu trabajo. Si uno falla, todo se irá al carajo 😛 Y por muy divertido que sea uno, de nada sirve sin el otro. Así que no lo descuides. Ten presente que si te dedicas a esto tendrás que echar muchas horas tomando notas delante del ordenador o en la biblioteca. Asúmelo y aprende a disfrutar de este otro ámbito de la ciencia 😉

Es bueno tener la imagen completa antes de meterte en esto. La realidad, a menudo, tiene poco que ver con lo que imaginamos, así que te ahorrarás futuras decepciones. Porque tanto el uno como el otro forman parte del ADN del biólogo, de nuestra profesión, y como tal aprenderás a apreciar el trabajo de oficina o, como poco, a tolerarlo 😛

Y hasta aquí llega el artículo de hoy. ¿Qué te ha parecido el post? ¿Te gusta el trabajo de gabinete? ¿Qué balance o qué porcentaje de uno y de otro crees que es el más adecuado? Me encantaría saber tu opinión 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, gabinete, oficina

La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

28/01/2016 by Bichólogo 63 comentarios

El proceso de conseguir un doctorado es un camino largo y difícil que culmina cuando el doctorando tiene que defender su tesis doctoral frente a un tribunal. No es la parte más importante del proceso, ya que lo que realmente cuenta es todo lo que has ido aprendiendo durante el camino. Sin embargo sí que es el culmen, la guinda del pastel. Y por qué no, un complicado trance que hay que afrontar.

La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

Y precisamente este pasado martes, después de mucho, mucho tiempo, pude defender yo la mía. Y la verdad es que fue un éxito. Y ahora mismo ya soy Doctor Europeo. Y como quizás pueda resultarte útil, he decidido contarte de primera mano cómo fue mi experiencia 😉

El papeleo, tu archienemigo

La burocracia y los plazos serán tu primer rival a batir. No sé cómo será en otros países, pero aquí en España hay que preparar mucha, muchísima documentación, entre proyectos de tesis, memorias, tribunal, informes, tasas y demás gestiones varias. Es agotador y puro veneno para tus nervios y tu estabilidad mental 😛 Y cada ronda de documentos tiene sus tiempos, sus reuniones departamentales, sus reuniones de la comisión de doctorado, sus firmas y sus cartas comunicando por escrito las resoluciones.

Así que, si tienes pensado defender tu tesis doctoral en una fecha determinada mira MUY BIEN los plazos. Y empieza a prepararlo con tiempo de sobra, ya que siempre, y quiero decir SIEMPRE, habrá problemas, retrasos y cosas que fallarán, documentos que faltarán o plazos que tendrás que aprovechar in extremis.

Yo casi no pude defender la tesis el martes pasado porque el 11 de enero me avisaron de que faltaba un determinado documento. Pero afortunadamente puede arreglarlo y entregarlo en el día, puesto que el plazo terminaba el mismo 11 de enero. Pura adrenalina 😛

Preparando el tribunal

Otro paso importante. Según la universidad (o el país) la composición del mismo será distinta. Unas veces puede ser que lo elija el departamento y otras veces tendrá que ser el doctorando quien lo coordine todo. Y no es lo mismo si todos son miembros españoles o si hay alguno extranjero, lo que complica más si cabe la logística. Hay que invitarles formalmente a que formen parte del tribunal. Y tienen que aceptar, formalmente, enviando cartas firmadas, DNIs escaneados, y todo tipo de datos personales.

Pero sea como sea, te aviso: no es fácil poner de acuerdo a tantas personas de cara a una fecha. Nada fácil. Así que, una vez más, prepara todo con tiempo. Aunque yo podía haber puesto ya una fecha a mediados de noviembre de 2015, no hubo manera de poder cuadrar las agendas de mis dos directores de tesis y los cinco miembros del tribunal antes del 26 de enero de 2016. Y a mediados de febrero se extinguía mi plan. Casi casi no llego 😛

Preparando la exposición

Según el país, el mecanismo de la defensa difiere en mayor o menor medida. Aquí en España, el doctorando debe exponer su trabajo ante un tribunal compuesto de 5 miembros, todos ellos doctores. Una vez realizada la exposición, cada miembro del tribunal expondrá su opinión y realizará las preguntas que crea oportunas acerca del trabajo del doctorando, el cual deberá defender su tesis antes ellas. Todo ello en un acto público al que cualquiera puede asistir.

Por tanto, el realizar una buena presentación del trabajo y saber defenderlo ante el tribunal es fundamental. Sin ello, todo el trabajo realizado a lo largo del doctorado podría quedar en agua de borrajas y tu formación como investigador permanecería incompleta.

Pero no te apures. La tesis doctoral es un trabajo de investigación original que el doctorando ha de llevar a cabo y que ha de suponer una aportación de nuevos conocimientos a la Ciencia. Y como ya te comentaba en el post sobre como realizar tu primera charla, tú eres el que más sabrás sobre el tema concreto de tu tesis de todos los presentes.

Por supuesto que los miembros del tribunal, sobre todo si está bien elegido, sabrán más que tú sobre el área de conocimiento donde se englobe tu trabajo, pero no sobre el trabajo en sí mismo, sobre los aspectos concretos 😉 Así que tranquilo. Si has hecho un buen trabajo a lo largo de tu doctorado la defensa no será más que un trámite 😉

Como ya sabes, para la presentación puedes usar diversas herramientas. Simplemente has de elegir cuál es la que más se adapta a ti y a lo que quieres contar. En mi caso, yo me decanté por Prezi. Y estoy muy contento con el resultado. De hecho, también me felicitaron por el formato de la presentación 😉 Aquí os la dejo para que le podáis echar un vistazo.

Preparar el Prezi me llevó bastante tiempo. Aunque en general es extremadamente sencillo e intuitivo, hacer determinadas animaciones se vuelve complejo en ocasiones, más que en PowerPoint, donde es un juego de niños. Y debes saber cómo contar tu historia o corres el riesgo de convertirla en una mareante montaña rusa. Ten en cuenta que las transiciones y los desplazamientos en Prezi son muy vistosos pero, mal empleados, molestarán más que ayudarán e impedirán que el tribunal se fije en lo que realmente les quieres contar.

Y luego toca ensayar. Y ensayar… Y ensayar… Hasta el aburrimiento, hasta la extenuación 😛 Ensaya en casa y, si es posible, ensaya en el mismo sitio donde realizarás la defensa. Así te vas familiarizando con el lugar y acostumbrándote a mirar a donde estarán tanto el tribunal como el público.

En el aspecto técnico, intenta crear presentaciones muy visuales, con la menor cantidad de texto posible y el mayor número de imágenes. Y es que ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras. El equilibrio es delicado y debes intentar que la presentación te sirva de guión, de modo que no te quedes nunca en blanco y siempre puedas echarle un ojo en caso de apuro.

Hay quien prefiere hacerse un guión en papel y llevarlo consigo a la exposición. Yo, sin embargo, suelo hacer las presentaciones y luego simplemente comienzo a ensayar lo que diré, mejorando y cambiando sobre la marcha. Si durante una presentación desvío la mirada tiendo a perderme, así que prefiero tener el guión en mi mente (y en el mismo Prezi :P).

Pero sobre todo, siéntete cómodo. Haz tuya esa presentación, como tuyo ha sido el trabajo. Enseguida te darás cuenta de que eres capaz de improvisar sobre el guión que supone la propia presentación. No intentes memorizar, simplemente deja fluir todo lo que sabes del tema 😉

Y llegó el momento de la defensa

Durante la semana anterior apenas sí estuve nervioso. Pero la tarde anterior estaba acongojado. Tanto tiempo esperando ese momento que parecía que nunca llegaría y ahora que estaba ahí no me sentía preparado. Pero al final eran sólo eso, nervios.

Así que, ni corto ni perezoso, me enfundé el traje (mucho más glamuroso que mi ropa de campo pero mucho menos cómodo), cogí el portátil y me dispuse a enfrentarme a la tesis. El camino a la universidad se me hizo eterno. Salí con tiempo, en previsión de lo que podría suceder, ya que Murphy es siempre muy puñetero. E hice bien…

Los primeros problemas

Había ensayado dos días distintos en aquella misma sala. Todo había funcionado perfectamente. Pero por si acaso me llevé mi portátil, donde estaba la presentación, además de dos copias distintas en sendos pendrives, con un ejecutable para Mac y otro para Windows en cada una, por si mi MacBook daba problemas al conectarse y debía usar el PC de la sala. ¿Qué podía salir mal? Acertaste, el proyector 😉

Estuvimos más de 15 minutos intentando encender el proyector. No hubo manera. Probamos por activa, por pasiva, no quedó botón ni combinaciones de ellos que no pulsáramos. Y cuando ya estábamos desesperando… Funcionó.

Defendiendo la tesis doctoral
Tras la crisis del proyector, uno de mis directores y yo luchamos por ajustar la resolución de pantalla y que la presentación se vea a pantalla completa 😛

Así que ya está dispuesto… al duplicar la pantalla del mac la presentación se veía cortada. La sala se iba llenando y uno de mis directores de tesis y yo bregando con el portátil, hasta que finalmente, y contra todo pronóstico, todo estuvo listo. Comenzaba entonces la función.

Presentando la tesis

De este apartado poco puedo decirte. Estaba tan nervioso que pensaba que se me atragantarían las palabras. Pero no fue así. Hablé y mucho. Y rápido. Siempre que me pongo nervioso hablo aún más rápido que de costumbre. Pero también se debía a que había ido añadiendo detalles y más detalles a la presentación e iba muy ajustado de tiempo.

Dicen que hay muchos trucos para combatir los nervios. A mi no me vale ninguno. Simplemente, cuando comienzo a hablar, me olvido de todo. Veo al público sin verlo realmente y me concentro en lo que estoy diciendo. Así pues no soy muy consciente de qué y cómo lo hice. Pero no debió de salir mal 😉

Había solicitado la mención europea y, entre otras cosas, implicaba exponerla en español y en otro idioma europeo. Así pues tuve que tirar de inglés para el quinto capítulo y las conclusiones. Además, dado que uno de los miembros del tribunal tiene que ser de otro país europeo que, en mi caso, era Suecia, también tuve que afrontar una de las tandas de preguntas en el idioma de Shakespeare.

Defendiendo la tesis

Ésta es sin duda la parte que más temía. No sabía qué me preguntarían y no sabía si los nervios me traicionarían. Pero como no había forma de evitarlo, tuve que afrontarlo.

La tanda de preguntas fue larga y exhaustiva. Pero no era tan fiero el león como lo pintaban. Me felicitaron por la presentación y por la tesis, aunque también hubo lugar para críticas constructivas tanto de algunos de los trabajos como de la tesis en sí misma, en especial en lo que al formato se refiere. Y es que, he de reconocer, que la prisa por cumplir los plazos hizo que hubiera numerosas errata y que algunas partes no estuvieran tan trabajadas como deberían.

También hubo tiempo para sugerencias, para preguntas interesantes, para alguna curiosidad y algunas risas. Como cuando uno de los miembros del tribunal me preguntó a modo de curiosidad que cuánto tiempo había que estar masajeando al pajarillo para obtener una muestra de esperma. Y yo, sin pensarlo siquiera, respondí: «Depende del cariño que le pongas«. Luego pensé «Tierra, trágame» pero continué explicándolo ya en serio y la broma fue bien recibida. Además, ser serios y profesionales no está reñido con tener sentido del humor, ¿no crees? 😉

Y al fin…

Después de lo que pareció una eternidad de preguntas y respuestas, salimos del salón de actos para dejar deliberar al tribunal y que hicieran el papeleo debido. No fue demasiado tiempo, pero a mí me parecieron horas. Aproveché para saludar a la familia y los amigos, que me felicitaron y me dieron sus impresiones. Los nervios me devoraban y no veía el momento de que se abrieran las puertas y nos llamasen de nuevo para dar la calificación… Y así lo hicieron.

Con la pompa y el boato correspondiente, siguiendo el protocolo y dándole algo de emoción al estilo de los oscars… me dijeron que ya era doctor europeo. En ese momento casi se me doblan las piernas. Tantos años de trabajo, tanto esfuerzo, tantas horas de campo y de laboratorio y de ordenador, todo culminaba en ese título. Desde pequeño había soñado con llegar a ser doctor 🙂

Y ahora…

Pues ahora que ya soy doctor aún no sé qué cuál será mi próximo movimiento. De entrada aún no lo he asimilado. Tengo una especie de síndrome de Estocolmo respecto a la tesis. Tantos años sin auténtico tiempo libre para mí, siempre con el run run de «tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis«, que se me hace extraño tener tiempo libre. Libre de verdad.

Ahora que tengo el título de doctor europeo se han abierto muchas puertas a las que antes no me podía asomar. Aparecen nuevas opciones. Pero también mi situación personal ha cambiado y con ella mis preferencias. Pero lo que sí sé es que inicio una nueva etapa enormemente interesante para mí y estoy decidido a aprovecharla 😉

Ahora te toca a ti contarme tu experiencia. ¿Eres doctor? ¿Estás planteándote hacer un doctorado? Cuéntame tu experiencia por aquí o en cualquiera de los perfiles sociales de El Bichólogo.

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, defensa, doctorado, exposición, tesis doctoral

Un día haciendo transecto de mamíferos

21/01/2016 by Bichólogo 14 comentarios

Todo biólogo de campo que se quiera dedicar al ámbito de la consultoría ambiental debería estar familiarizado con las distintas metodologías de censo: puntos de observación, fototrampeo, o distintos tipos de transectos, entre otras muchas.

El estudio de mamíferos es complicado, ya que son animales muy esquivos y a menudo con hábitos crepusculares, si no totalmente nocturnos. Esto hace muy difícil la observación directa de estos animales, por lo que la mayor parte de las veces tendrás que guiarte por indicios de su presencia o por rastros.

Un día haciendo transectos de mamíferos

Poniéndote al día con los rastros

Lo primero que necesitas conocer qué animales tienes que censar o monitorizar. La variedad de mamíferos es amplia, así como los posibles rastros que pueden dejar. Por ello es muy importante que aprendas a distinguirlos desde el principio.

Según la especie que sea dejará unas determinadas huellas, un tipo de excremento y, en ocasiones, otros indicios de su paso por allí.  Hay que ser capaz de diferenciarlo de especies similares. Pero te aviso que no será fácil. La huella o el excremento ideal rara vez se ven, con lo que no sólo deberás tenerlo en mente, sino también aprender cómo varía.

Y es que los excrementos de los mamíferos pueden variar mucho en tamaño, según la talla del animal, en forma, según cómo y dónde lo haya depositado, o incluso en función de la dieta, que a su vez puede ir cambiando a lo largo del año. Y respecto a la huella, dependerá del sustrato, de la forma de pisar, de la humedad… Vamos, que si crees que memorizando unas cuantas fotos lo tienes controlado estás muy equivocado 😛

Para aprender sobre rastros no hay nada mejor que la experiencia. Hay mucho material por internet que te permite familiarizarte con lo básico, pero la mejor forma de aprender es en el campo. Para ello tienes dos opciones: ir por tu cuenta con alguien que controle del tema y te pueda ir solucionando las dudas (que las tendrás y muchas) o bien hacer un curso de rastros.  Estos cursos normalmente duran varios días y tienen una parte teórica y otra práctica. Si no ofrecen parte práctica, ni te lo plantees.

Los transectos

Para censar mamíferos o monitorizar sus poblaciones lo normal es realizar transectos a pie. La metodología variará mucho en función de si sólo quieres detectar presencia-ausencia, si quieres hacer un seguimiento a nivel comparativo de cómo fluctúan las poblaciones o si quieres obtener una estimación real de la población.

Lo más sencillo, y en lo que yo tengo más experiencia, es en hacer un seguimiento de las poblaciones a nivel comparativo. Se calculan unas densidades relativas cada mes y se van comparando. No se puede obtener un valor absoluto (o al menos no de forma fiable) pero se puede observar cómo fluctúa la población.

Lo primero es distribuir los transectos por el área de estudio, de forma más o menos uniforme y al azar (a no ser que quieras muestrear un hábitat o alguna especie en concreto). Si no conoces la zona, lo normal es hacerlo sobre un plano y, una vez en el sitio, se realizan los transectos por primera vez y se van haciendo las modificaciones necesarias. Dependiendo de la calidad de los mapas o de las ortofotos, a veces puede ser muy fácil confundir un camino con un cortafuegos o incluso con una carretera 😛

Es importante que la misma persona, en la medida de lo posible, realice los mismos transectos, ya que así evitamos las diferencias debidas a distintos observadores. Además, también hay que tratar de mantener un esfuerzo constante, esto es, que se realicen los transectos siempre con la misma frecuencia, dando las mismas pasadas. Si un día lo recorres en un sentido y al siguiente lo recorres en ambos sentidos estás doblando el esfuerzo, y es probable que encuentres más excrementos, con lo cual los resultados no son comparables.

Indicios de oso
No sólo puedes encontrarte huellas y excrementos, sino también otros signos de su presencia, como estos arañazos de oso en un árbol en el Parque Nacional de Picos de Europa 😉

También es vital mantener siempre una misma metodología: si los transectos son a pie, no hacerlos una vez a pie, otras en coche… O si los transectos los realiza una persona, no hacerlos otro día con dos (cuatro ojos ven más que dos, también estarías doblando el esfuerzo).

El equipo

Lo principal es llevar una ropa adecuada y suficiente, así como un calzado cómodo y resistente. Ten en cuenta que a veces tendrás que recorrer zonas aisladas, donde puedes estar expuestos a la lluvia, al viento o a cambios bruscos en el clima. Siempre es bueno llevar alguna prenda impermeable y algún gorro para protegerte del sol. Y crema solar, si no quieres terminar rojo como un tomate. Aunque parezca que no hace tanto calor en verano no deberías ir al campo sin ella (te lo digo por experiencia :P).

Es fundamental llevar agua suficiente, especialmente durante el verano. Según la metodología, los transectos pueden ser de varios kilómetros, así que no querrás sufrir de deshidratación. Lleva también algo de comer si vas a pasar mucho tiempo fuera. Y cuidado con eso de toquetear excrementos y luego pasar directamente a comerte el bocadillo 😉 😛

Imprescindible el cuaderno de notas y un lápiz o bolígrafo (según preferencias). Lleva siempre que puedas un GPS de mano. No sólo podrás cargar la cartografía y los transectos a realizar, sino que te servirá para georeferencias los excrementos cuando tengas que hacerlo y te será muy útil en caso de que te pierdas en una zona que no conozcas mucho. También un material básico para toma de muestras, así como todo el equipo de seguridad que exija el trabajo en cuestión.

La cámara de fotos también es importante. Muy útil tomar fotos de cada transecto, de cara a futuros informes, así como de algunos de los excrementos o de cualquier cosa destacable que te puedas encontrar. A mí, personalmente, me encanta la fotografía, así que siempre solía ir cargado con mi cámara personal 😛

Y hablando de material óptico, unos buenos prismáticos te vendrán muy bien. Lo mismo y si tienes suerte ves alguno de esos mamíferos que llevan esquivándote durante todo el transecto 😉

Cuando encuentras un rastro

Cuando al fin descubres esa huella, esas rascaduras o ese excremento que estabas buscando… ¿qué haces? Pues una vez más depende de las características del proyecto. Por supuesto necesitarás la libreta para tomar notas 😉 Normalmente también podrás georeferenciarlo usando un GPS de mano y quizás quieras hacerle una foto. Para ello cuenta siempre en tu equipo con una pequeña regla (unos 15 cm suelen ser suficientes) para colocarla junto al indicio al hacer la fotografía. De esta manera tendrás una referencia de tamaño y podrás comparar distintas fotos en caso que necesites consultarlas.

Huella de conejo
Una huella de zorro. Gracias a la regla puedes hacerte una idea del tamaño cuando la imagen está descontextualizada 😉

En ocasiones será necesario tomar una muestra del excremento para realizar posteriores análisis, como puede una identificación de la especie o del género por medio de la genética. Para ello debes contar con el equipo adecuado: guantes de látex, unas pinzas, una mascarilla, algún bote de muestras y algún conservante. La mayoría de las veces se puede usar alcohol, pero hay que tener presente cada especie y el tipo de análisis al que lo vas a someter después.

Todo este proceso no será necesario con cada excremento. A menudo sólo necesitarás tomar fotos de aquellos rastros que sean más escasos o menos abundantes, para tenerlo como futura referencia. O para hacerte una pequeña base de datos fotográfica que luego usarás cuando redactes los correspondientes informes. Que luego uno siempre echa en falta las fotos cuando las necesita.

La experiencia es un grado

Si eres inexperto, lo mejor es que al principio te acompañe alguien. A menudo te encontrarás huellas o excrementos que no sabrás reconocer, así que la ayuda de alguien con más experiencia te puede resultar muy útil. Pero no desesperes… Siempre habrá algún excremento o alguna huella que no sabrás reconocer. Da igual la experiencia que tengas. En ocasiones es imposible saber a qué animal corresponde un determinado excremento a menos que le hayas visto depositarlo 😛

La curva de aprendizaje es muy rápida, y enseguida estarás controlando los principales tipos de rastros. Aquellos animales que estén presentes en muy baja densidad dejarán muy pocos indicios, así que sólo podrás ir adquiriendo experiencia con el trabajo de diario.

Lleva siempre contigo una guía de rastros, aunque sea básica, que siempre te puede sacar de un apuro, especialmente si estás trabajando con especies con la que no estás muy familiarizado.

Lo mejor de este trabajo

Sin duda son las zonas en las que te mueves. Cuando trabajaba en Portugal me gustaba encontrarme en medio de la naturaleza. Aún siendo una zona bastante humanizada conservaba algunos rincones absolutamente espectaculares. Si te gusta la fotografía seguramente podrás sacar alguna buena instantánea.

Además, siempre que pasas largo tiempo en el campo tienes la oportunidad de encontrarte con fauna que de otra manera no sería posible. Aún recuerdo el primer corzo que vi, mientras terminaba de comer un bocadillo entre transecto y transecto. Sonidos de ramas rotas, movimiento en la ladera de la montaña. Me quedo quieto. Y un precioso macho de corzo (Capreolus capreolus) cruzó el camino a escaso 10 metros de mí. Se detuvo un instante, mirándome, y apresuró un tanto el paso para volver a perderse en el bosque. Simplemente fantástico.

Paisaje
Lo bueno de hacer transectos es tener la oportunidad de recorrer senderos con paisajes tan espectaculares como éste 😉

Lo peor de este trabajo

Son muchas horas de trabajo. Normalmente tienes que hacer varios transectos a lo largo del día, lo que puede resultar agotador. En los días más intensos me llegaba a hacer 24 kilómetros por caminos de montaña. Pero aparte de la caminata seguramente tengas que coger el coche de un sitio a otro, por caminos de cabras que harán sufrir los amortiguadores de tu coche 😛

Además serán muchos kilómetros por senderos a veces escarpados, donde es fácil tropezar y torcerse el tobillo. O tener algún desagradable encuentro con la fauna local. Y no me refiero sólo a fauna salvaje, que según en que zona puede ser peligrosa, sino también a perros asilvestrados, muy comunes en la zona donde yo trabajaba y que iba en pequeñas manadas de hasta 5 ó 6 individuos. Normalmente basta con mantener la calma y mantenerse firme, se suelen asustar ellos antes que tú. Pero a veces acojona 😛

Y hasta aquí llega el post de hoy. Y como siempre, me gustaría conocer tu opinión. ¿Has realizado algún transecto alguna vez? ¿Cómo fue la experiencia? Cuéntamelo en los comentarios o en las redes sociales 😉

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La importancia de saber cuándo decir que no

14/01/2016 by Bichólogo 15 comentarios

Aunque parece el título de un libro de autoayuda, saber decir no en el momento adecuado es una de las cualidades que más falta hace hoy en día a muchos biólogos. En estos tiempos de crisis tener un trabajo de lo nuestro es casi un sueño, al menos en España, así que… ¿Cómo decir no a una oferta por mala que sea? Pues hoy te voy a enseñar lo importante que puede llegar a ser 😉

Tienes que hacerte valer

La biología no es una de las carreras ni de las profesiones más estimadas socialmente. Es probable que cuando le dijiste a tus padres «Quiero ser biólogo/a» ellos te dijeran (o al menos lo pensaran): «¿Biología? Pero si eso no tiene salidas«. O si eres uno de los afortunados que están trabajando de biólogo habrás escuchado más de una vez «Eso no es trabajar. Tendrías que tener un trabajo de verdad, como el mío«.

Además, hoy en día la situación no está como para tirar cohetes. Hay muchísimo paro en nuestro sector y rechazar cualquier oferta, por mala que sea, es poco más que un suicidio. ¿O no? Si te paras a pensarlo, aceptar ofertas de empleo ridículas o directamente humillantes no hace sino perpetuar esa visión de la que la biología no es un trabajo serio, sino algo a lo que se dedican cuatro frikis. Por eso es tan importante plantarse y decir NO.

Lo que la gente piensa de la biología
Aunque sea tomándolo con humor, la realidad a veces no es tan distinta a la que refleja este meme

Una historia real…

Hace mucho, mucho tiempo, dos bisoños estudiantes de biología (un servidor y mi colega de Bioblogia) asistieron a una cena oficial de la Universidad de Extremadura con motivo del 25 aniversario de su fundación. La verdad es que acudimos por suerte. Durante una clase de un curso de postgrado pidieron dos voluntarios para ir en representación de los alumnos. Y curiosamente sólo nosotros levantamos la mano. ¡Era una cena gratis!

El caso es que comenzamos a hacer networking con el resto de los invitados (aunque por aquel entonces ni conociéramos esa palabra :P). Habían acudido el rector, representantes de los profesores y algunos profesionales del sector que estaban participando en dicho curso. Entre plato y plato, fuimos guiando la charla hasta la realización de unas prácticas no remuneradas. El trabajo sonaba interesante a priori: el dueño de unas casas rurales quería que diseñáramos unos senderos ecoturísticos y los preparáramos con comederos y bebederos artificiales para las aves.

No cobraríamos nada, pero serían unas prácticas profesionales muy interesantes para engalanar el currículo de unos jóvenes estudiantes de biología (por aquel entonces en el último o penúltimo año de la carrera). Así que, tras la cena, aceptamos con muchas ganas, ideas e ilusión.

El tiempo pasaba y nosotros ya teníamos todo el proyecto pensado, algo profesional, con mapas georeferenciados, todo muy bonito. Y muy trabajado. Y entonces, a menos de una semana de irnos para allá, nos escribe esta persona. Nos dice que ya que estaremos una temporada allí nos envía una lista de tareas adicionales que incluían cortarle el césped, limpiar la piscina y algunas otras labores de mantenimiento. ¿WTF? Tuvimos que volver a leer el mail para cerciorarnos de que era cierto. Nos pedía un trabajo profesional, no recibíamos ni un euro y nos costeábamos nosotros todo. Pero ahora encima quería que fuésemos sus jardineros y chicos de los recados.

Sorprendidos, le respondimos diciéndole que aquello no tenía nada que ver con lo que habíamos acordado. Que sí, que éramos estudiantes de biología, pero que nos había pedido un trabajo profesional y por tanto nos habíamos empleado a fondo para prepararlo. Que habíamos aceptado no cobrar por ello porque la experiencia práctica nos resultaba útil, pero que no estábamos de acuerdo con esas nuevas condiciones añadidas a última hora.

Al hombre le sorprendió nuestro correo. Nos dijo que tampoco era para tanto, que a ver quiénes nos creíamos que éramos. Que no éramos más que unos estudiantes, que con esos humos y esa actitud jamás llegaríamos a ninguna parte ni lograríamos entrar en el mundo laboral.

Tras recibir aquel mensaje, le dijimos muy amablemente que ya no estábamos interesados en sus prácticas y que se buscase a otros estudiantes de los que aprovecharse. Así que puedes imaginar la contestación airada y totalmente fuera de tono del susodicho (bastante menos correcto que nosotros :P). Y de este modo dimos por finalizada nuestra aventura con aquellas «prácticas profesionales» que eran de todo menos profesional.

Decir NO

La moraleja

Le dijimos que no a unas prácticas muy interesantes sobre el papel que nos podrían haber dado un buen empujón al currículo. Él nos dijo que así, exigiendo respeto, no llegaríamos a ningún lado y no nos contratarían en ningún sitio. Y aquí me tenéis, habiendo trabajado como científico, con una tesis doctoral (casi casi :P), habiendo trabajado en varios países y con una treintena de publicaciones entre papers y charlas y posters en congresos. Desde luego aquel hombre no se habría ganado la vida como vidente 😉

Valorarte a ti mismo nunca está demás y tu profesionalidad es tu principal carta de presentación. Si no la defiendes tú, nadie lo hará. Sí, hay mucha competencia, pero no vale conseguir ese voluntariado, esas prácticas o ese trabajo a cualquier precio, especialmente si te estás devaluando a ti mismo y a la profesión. Porque eso te afecta a ti, me afecta a mi y a todos los que trabajamos o aspiramos a trabajar en este maravilloso mundo de la biología. Tienes que hacerlo por ti y tienes que hacerlo por nosotros 😉

Concluyendo

Ésta es sólo una anécdota que me ha ocurrido en mi vida profesional. En general he tenido suerte: trabajos interesantes con buenos jefes y comprometidos con los proyectos o las investigaciones de turno. Hay muy buenos profesionales de nuestro campo ahí fuera 😉

Por ello, con este post no quiero decir que debas dejar pasar ese voluntariado o esas prácticas o esa oferta de trabajo porque no ofrecen las condiciones perfectas. Para nada. Todo depende mucho de la situación en la que estés y de las característica en concreto de cada oferta o situación. Pero sí que debes saber poner límites, líneas rojas que nadie debe traspasar.

No sólo es algo bueno para ti a nivel profesional, sino también para tu salud mental. Si esas situaciones se mantienen en el tiempo terminarán por minar tu ánimo y tu autoestima. Todos tenemos que luchar por ese reconocimiento de nuestra profesión, de nuestra labor. Es un trabajo de equipo 😉

Y ahora te toca a ti contarme… ¿Cuál ha sido tu experiencia al respecto? ¿Has dicho NO alguna vez a unas prácticas o trabajo? ¿Has aceptado algo de lo que luego te has arrepentido? Cuéntame tu historia, que seguro que ayudará a mucha gente.

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Tu primera charla: un breve recetario para tener éxito

31/12/2015 by Bichólogo 13 comentarios

En el mundo de la biología, sea la rama que sea, siempre llegará el momento de dar una charla. Siempre. A veces es en la Universidad, para exponer un trabajo; o quizás sea en un congreso científico; o tu primera clase, si te dedicas a la educación; o tal vez expongas la metodología de tu trabajo a algún organismo público. Pero créeme, te llegará el día 😉 Así que prepárate.

Por eso hoy voy a darte una serie de consejos que te permitirán sobrellevar y afrontar con mayor fortuna este reto. Porque siempre es un reto. No importa lo extrovertido que seas, lo bien que se te de comunicar: siempre impone respeto hablar ante una audiencia.

Tu primera charla

7 consejos para aprender a lidiar con tu primera charla

Hay una primera vez para todo, y exponer públicamente tu trabajo no es una excepción. Y menos en el ámbito de la Biología, donde la comunicación de los resultados es tan importante como el desarrollo mismo de los estudios. Así pues aquí te dejo una breve lista de trucos y consejos para hacer más fácil este traumático a la par que fascinante paso 😉

1. Cuanto antes, mejor.

Como ya te he dicho, antes o después te tocará hablar en público. Así que, ¿para qué esperar? La práctica hace al maestro por lo que cuanto antes des tu primera charla, más experiencia comenzarás a acumular. Y mayor confianza irás adquiriendo en ti mismo. Hasta el más tímido termina acostumbrándose (al menos en parte) a hablar en público.

Además, siempre es mejor cometer tus primeros errores en ambientes no laborales, como la Universidad. Un fallo grande en una exposición ante tus jefes, ante quienes van a subvencionar tu trabajo o ante tus alumnos te puede hacer parecer poco profesional. Si lo cometes frente a tus compañeros de la universidad y el profesor te servirá para aprender de él y no tendrá efecto alguno sobre tu reputación, ya que ninguno de ellos será experto en dar charlas.

2. La primera charla siempre impone

Hay gente que parece que ha nacido para hablar en público. Lo hacen con naturalidad, exponiendo claramente sus ideas, cautivando al público y metiéndoselo en el bolsillo. Parece que lo han hecho toda la vida. Y lo más probable es que así sea 😉

Pero todo el mundo teme su primera charla. Uno se encuentra expuesto ante decenas (o centenares) de personas. Y casi siempre habrá gente con mayor experiencia que tú. Quizás incluso gente a la que admires. Y eso intimida, y mucho. El qué dirá puede ser una pesada losa de la que debas aprender a desprenderte. Pero no hay mejor forma de hacerlo que practicando. Así que… ¡empieza ya! 😉

3. Emplea materiales de apoyo

A menos que seas un excelente orador, una charla a palo seco, del tipo de las antiguas clases magistrales, puede resultar tremendamente aburrida. Hoy en día la tecnología te ofrece múltiples alternativas para acompañar e ilustrar tus charlas.

Si eres tradicional:

  1. Diapositivas: un clásico entre los clásicos. Sin embargo, hoy en día resulta difícil encontrar un proyector de diapositivas en según qué sitio. Y crear tus propias diapositivas analógicas puede llegar a ser complicado.
  2. Retroproyectores: esas láminas de acetato transparente que aún hoy en día se ven en muchas universidades, especialmente usados por tu tipo concreto de profesor: ese que tiene los mismos apuntes amarillentos desde hace más de 20 años, apenas actualizados. Estas láminas transparente pueden ser útiles ya que puedes dibujar libremente sobre ellas y combinarlas.
  3. Apuntes y material de apoyo fotocopiado: para hacer más fácil que tus oyentes te sigan y tomen alguna nota.

Si te van las nuevas tecnologías (listado ACTUALIZADO):

  1. PowerPoint: ¿quién no conoce este producto de la suite de ofimática de Microsoft? una actualización infinitamente más potente que las antiguas láminas de acetato. Puedes añadir todo tipo de contenido multimedia, links a otras páginas webs, cierto grado de interactividad, animaciones y transiciones entre diapositivas que hacen más amena la charla… Todo fácil de aprender y manejar, rápido y mucho más limpio y visual que los medios tradicionales. Muchas universidades tienen acuerdos y permiten tanto a profesores como alumnos descargarse el programa con una licencia educativa totalmente gratuita. Además, hoy en día casi cualquier universidad cuenta con aulas con proyectores donde conectar tu ordenador. Y si no existen versiones online algo menos potentes pero gratuitas. ¡No tienes excusa! Personalmente, es lo que he usado casi toda la vida 🙂
  2. Presentaciones de Google: similar al anterior, aunque menos potente. Sin embargo, si no quieres perderte en florituras, es perfectamente útil. Además cuenta con la ventaja de un excelente sistema de trabajo cooperativo, donde varias personas pueden editar a la vez un mismo documento. Y te permite editar y tener sincronizados todos tus documentos en todos tus dispositivos de forma totalmente gratuita. En mi flujo de trabajo la suite de Google ha ido sustituyendo a la de Microsoft poco a poco.
  3. Prezi: un reciente descubrimiento para mí. Es como una evolución de los clásicos Power Points pero mucho más visual y dinámico aún. Requieren una mayor planificación y ser capaz de crear una «historia» con tu charla para que sea 100% efectivo. Desde que me enteré de su existencia estoy empezando a utilizarlo en lugar de los Power Points. Cuenta con una cuenta gratuita con algunas limitaciones, pero tiene acuerdos con muchas universidades con cuentas gratuitas para alumnos y profesores. Sólo debes crear tu cuenta con una dirección de correo de unas de las instituciones asociadas . Por supuesto, para los heavy users existe una cuenta profesional con todos los extras 😉
  4. Genia.lly. Otra alternativa al PowerPoint. Lo he conocido muy recientemente, así que apenas tengo experiencia con él. Quizás más atractivo que los PowerPoints pero menos que Prezi para mi gusto. Aunque quizás sea más interactivo aún. Todo depende de lo que necesites. Además, también está orientado a la creación de infografías, pósters interactivos o microsites (entre otras cosas), con todas las posibilidades que eso tiene. Y además es gratis 😉
  5. Emaze. Una lectora me ha sugerido otra herramienta similar a las anteriores (¡Gracias Diana!). Por lo poco que he podido ver, se trata de una herramienta muy visual y dinámica. Cuenta con una cuenta gratuita (aunque no sé las limitaciones) y otras de pago. Además ofrece descuento a estudiantes y profesores. No he tenido oportunidad de probarla, pero la agrego al listado por si alguno queréis echarle un vistazo y comentarnos vuestra experiencia con ella 😉
  6. Canva. Esta fantástica herramienta gratuita no sólo te va a servir para hacer presentaciones, sino también te ayudará con cualquier tema de diseño que puedas necesitar. Da igual si eres tan torpe como yo con el diseño, Canva te ayudará a darle un toque diferente a todos tus materiales, presentaciones incluidas 😉 Eso sí, aunque tiene una gran cantidad de plantillas, la versión gratuita no incluye animaciones.
Charla para Alemania
Aquí estoy yo en el tren camino de Madrid terminando la presentación de la charla que di en Bielefeld. Esto no se puede hacer con las diapositivas tradicionales 😉 😛

Si has leído algún artículo más del blog sabrás que yo soy un gran usuario de las nuevas tecnologías, así que sin duda alguna te recomiendo alguna de  estas opciones. Pero ten en cuenta que no todos los materiales serán adecuados para todas las charlas. La mejor opción es siempre que pruebes todas las opciones y elijas el que mejor se adapta a ti, a tu entorno y a tu forma de contar las cosas 😉

4. Se breve y conciso

Ya lo reza el dicho: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Guarda la retórica y la prosa florida para las novelas y trata de sintetizar lo máximo posible. Sé muy claro y no adornes innecesariamente. Trata de explicar todos tus puntos con claridad pero sin perderte en la forma y los detalles.

Esto es muy importante sobre todo con los materiales de apoyo. Si presentas un diapositiva (digital o analógica, da igual) sobrecargada de información, atiborrada de letras, tu audiencia ni la va a leer. En vez de servir de apoyo servirá de distracción.

Esto no significa que tengas que expresarte como en un telegrama. Pero si puedes sustituir todo un párrafo escrito por una gráfica y explicarla brevemente de palabra tu audiencia lo captará todo mucho mejor. Los seres humanos somos tremendamente visuales y muchas veces será el atractivo visual de tu presentación lo que hará que tus oyentes te escuchen realmente y presten atención a tus palabras 😉

5. Tú sabes más que la mayoría de tu audiencia.

Quizás te choque un poco esto, sobre todo si aún estás en la universidad. Y sin embargo, es cierto 😉 Cuando expones los resultados de un trabajo es porque has empleado mucho esfuerzo en investigar sobre un tema, quizás has realizado un experimento o a lo mejor has leído mucha información. Si estás en la universidad, el resto de tus compañeros seguro que carecen de esos conocimientos que tú has adquirido; si es un congreso, habrá gente que haya hecho experimentos o trabajos parecidos al tuyo, pero no exactamente como el tuyo. En cualquier caso, como es un trabajo enfocado a un área concreta, lo más probable es que no haya nadie que haya estudiado ese mismo tema con tanto detalle. Podrán saber más que tú, pero probablemente no en ese asunto en particular 😉

Charla ante un público
No te dejes intimidar por una gran audiencia. Seguramente sepas más que la mayoría sobre tu tema concreto. Y si no, ellos también han estado antes en tu misma situación 😉

6. Practica inglés

Sobre todo si te metes en al ámbito de la academia y la investigación, es imprescindible que aprendas inglés. Es el idioma de la ciencia, así de sencillo. Y además, en cuanto comiences a moverte en un ámbito internacional, independientemente de la rama que elijas, tendrás que hablar inglés. Y exponer en inglés. Así que practica ya 😉

7. ¡Disfruta!

Este quizás es el punto más importante de todos. Si no eres capaz de disfrutarlo, dar una charla se convertirá en un infierno. La preparación, los ensayos, cualquier apartado puede ser tan divertido o aburrido como te propongas. Expónlo ante tus amigos, tu pareja o tu familia para ensayar y encontrar fallos. Seguro que te ríes mucho 😉

También es importante tratar de ser original y divertido sin perder profesionalidad en la exposición. Es un equilibrio difícil, sí. Pero recuerda: ser profesional no es sinónimo de ser un aburrido y un muermo. Así que no dudes en meter alguna imagen divertida, algún chiste, una anécdota o darle un poco de color a tu charla 😉

Y hasta aquí este post con unas cuantas ideas que espero que te sean útiles. Ahora es tu turno de contarme cómo preparaste tu primera charla o cómo la vas a hacer. ¿Conocías todos los materiales de apoyo? ¿Sabes o utilizas alguno que no haya listado? ¿Cuál fue tu experiencia en tu primera charla? Sigue los consejos, olvida tu timidez y comienza a hablar desde ya en los comentarios 😛 😉

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