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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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biología

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

24/12/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Los que seguís el blog con cierta frecuencia sabéis que he hecho un poco de todo en esto de la biología: he sido voluntario, técnico de campo, he trabajado en una consultora medioambiental, en enero defiendo mi tesis doctoral… En todos los trabajos he tenido momentos buenos y malos, pero quizás el que provoca los sentimientos más ambivalentes, en donde es más fácil pasar de un extremo a otro, es en el mundillo de la investigación.

Y es que la investigación levanta pasiones, se mire como se mire. Algunos la encontramos fascinante; otros piensan que es una tarea insufrible. Pero normalmente no deja indiferente a quien la prueba. Y la realidad es que a menudo los sentimientos opuestos hacia esta disciplina no sólo se suceden rápidamente, sino que se solapan. Ahí está su magia 😛

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

Las grandes recompensas

Ya he comentado alguna vez que el poder contribuir al conocimiento humano es una de las razones para hacerse biólogo. Pero desde luego no es la única gratificación que nos concede la ciencia. Aprender cómo funcionan las relaciones entre los seres vivos, las bases biológicas de su comportamiento o entender cómo cambian los organismos y especies a lo largo del tiempo te hace ver las cosas desde una nueva perspectiva. Y eso mola 😉

De pronto descubres que a tu alrededor están ocurriendo cosas fascinantes. Donde antes sólo veías un grupo de pajarillos comienzas a ver displays y todo tipo de interacciones entre ellos; donde sólo veías plumas de colores comienzas a descubrir caracteres sexuales secundarios que dan información sobre el estado nutricional, sobre su sistema inmune o sobre su capacidad de encontrar alimento. A tu alrededor se desenvuelve un mundo en constante competencia, tanto a nivel intra como interindividual. Y eso es increíble 😉

Saber cómo funciona el mundo y ser capaz de apreciar esos mecanismos teniendo lugar a tu alrededor es una experiencia asombrosa que sólo puedes entender cuando realmente te gusta la biología.

Pero no es la única recompensa. A menudo la ciencia implica trabajar en contacto cercano con los seres vivos que se estudias, desde las más pequeñas bacterias hasta los animales y plantas más complejos y exóticos. Puedes tener que viajar a lugares que nunca te habrías imaginado y conocer a gente de lo más variopinta, quizás incluso a alguno de tus referentes en el mundo de la biología.

Pero si a ti lo que te gusta es el laboratorio no te preocupes. Tendrás posibilidad de trabajar con equipos carísimos que no tenías ni idea de que existían. Descubrirás para que sirven todas esas máquinas que habías visto tantas veces en la universidad y quizás incluso te conviertas en un experto de su manejo. Estudiarás las técnicas más avanzadas de secuenciación genética y te estarás asomando a unas fronteras que hace años nunca nos habríamos atrevido siquiera a soñar.

La carrera de investigador conlleva, sin duda alguna, una cantidad de retos y experiencias que no te proporcionará ninguna otra profesión. Sencillamente, son cosas que sólo se pueden hacer en investigación y que no están al alcance del resto de la gente. Las posibilidades son, virtualmente, infinitas 😉

Unos costes elevados

Sin embargo, la ciencia es una amante exigente. A cambio de deleitarte con sus favores te va a pedir mucho. Realmente mucho. Tendrás que pagarlo con tu sudor y sometiéndote a una alta presión.

1. La lucha de poder

Y es que la ciencia es tremendamente competitiva. Las becas, cada vez más escasas, se disputan entre un número de aspirante que crece año tras año. Los fondos dedicados a la investigación no hacen más que recortarse (en España los últimos 4 años de gobierno han sido nefastos para los presupuestos para I+D+i), con lo que conseguir un dinero para un proyecto se ha convertido en toda una hazaña épica.

Cuando hay una vacante para un puesto de investigador la competencia es feroz: hasta unas pocas décimas pueden marcar la diferencia. Esto lleva a una auténtica fiebre por publicar y engordar el currículo a base de artículos en revistas científicas de prestigio y estancias breves en centros extranjeros. Se genera así una presión por publicar tal que muchos jóvenes investigadores no pueden soportarla y terminan rindiéndose.

Esta competencia afecta también a la colaboración entre los grupos y personas. En muchos sitios existe un temor a compartir datos, por miedo a que te roben la idea y el artículo correspondiente, y mucha gente no duda en pisar a otros con tal de poder avanzar y sacar algo de ventaja.

Además, por si esto fuera poco, existe una férrea jerarquía a muchos niveles, lo que puede convertir tu trabajo en un infierno. Conozco casos de directores de tesis que, a pesar de que su doctorando ha realizado desde el diseño experimental hasta la recogida de datos y la redacción del paper, le han exigido aparecer ellos como primer autor en el artículo en detrimento de su estudiante. O un director de un departamento que sólamente aportó determinada máquina para realizar el experimento y exigió ser el primer autor del artículo o bloqueaba su publicación. En la mayoría de los casos a los implicados no les quedó más que claudicar o renunciar.

También puedes encontrarte con la inmovilidad de alguien en un escalafón superior que te imposibilitará probar determinada técnica novedosa que podría facilitar enormemente tu trabajo sólo porque él piensa que no tiene sentido y es quien controla los fondos. Puede ser que sólo confíe en la técnicas de siempre, o que la que quieres usar es de un colega con quien anda enfrentado o simplemente porque es él quién decide y no va a dejar que alguien de menor prestigio como tú le corrija. Tan triste como cierto.

Meme de Juego de Tronos
El politiqueo y las luchas de poder podían formar parte perfectamente de la trama de la serie

También existen luchas de poder, al más puro estilo de Juego de Tronos. Rencillas irreconciliables entre miembros de un departamento o de departamentos enfrentados, competencia feroz por conseguir proyectos, por obtener el control y la distribución de los fondos, imposición de trabas burocráticas para evitar que un grupo pueda conseguir un determinado objetivo… Enfrentamientos, traiciones, mentiras y acusaciones que vuelan dentro de tu ámbito de trabajo pueden convertir tu experiencia como investigador en un auténtico infierno. Alucinarías si vieses todo lo que se cuece por ahí.

Es verdad que esto no ocurre siempre, afortunadamente. Pero desde luego no es algo puntual, sino que abunda, y cada vez más, en estos tiempos donde la enorme competitividad en este sector comienza a afectar la ética profesional de algunos investigadores.

2. Un trabajo poco valorado

No esperes oír: «ánimo, que estás haciendo algo importante por el conocimiento de la humanidad«. Lo más normal es que te digan:

Anda, no te quejes, si trabajas con animalitos (o plantitas) que es lo que te gusta. Te quejas de vicio

Si estás todo el día en el campo, eso no es trabajo

Tendrías que estar tú haciendo lo que yo, eso sí que es trabajar.

Y es que parece que si haces lo que te gusta ya no es un trabajo serio. Además, si te dedicas a la investigación básica (no aplicada), hay una pregunta que mucho de tus amigos, inocentemente, te formularán y que a ti te va a repatear enormemente:

Y tu trabajo… ¿Para qué sirve?

No puedo con esa pregunta. ¿Cómo le explicas a alguien que estás haciendo investigación básica y que no tiene una aplicación directa e inmediata? La investigación básica es la base de la aplicada. No existiría ésta sin la anterior. Quizás tus estudios no tendrán nunca aplicación práctica o quizás sentarán las bases para un descubrimiento que revolucionará la conservación, la medicina o la sociedad. Sea como sea la investigación básica es fundamental, aunque la gente no sepa apreciarlo. Y la gran mayoría no lo harán, te lo aseguro 😛

Pero además la ciencia está muy mal valorada no sólo por la sociedad, sino por buena parte de los gobiernos. Mientras los países más desarrollados son los que más invierten en I+D+i, la mayoría de gobiernos piensan que la ciencia es algo secundario, una profesión de tipos raros, con pelo gris y revuelto, siempre con una bata, encerrados en un laboratorio o perdidos en una selva. Sin embargo, la investigación es uno de los motores de la economía.

3. Una vida social casi inexistente

Aunque no siempre tiene que ser así, la investigación suele consumir mucho, muchísimo tiempo. Horas y horas de campo y de laboratorio, de experimentos y de análisis, de redacción y de correcciones. Y si encima tu objetivo de estudio son animales, entonces despídete de horarios normales. Y es que los bichillos no entienden de fines de semana, de vacaciones o de compromisos.

Aunque sólo sea durante la temporada de campo, vas a tener que lidiar con visitas a horas intempestivas al laboratorio o al invernadero, a la colonia de aves o al animalario en cuestión, o tendrás que seguir los ciclos de luz y oscuridad de determinadas plantas, a las que les importa un carajo si tú tienes fiesta con los amigos o si son vacaciones en la universidad. Así que vete preparando…

Un balance complicado

Es muy difícil encontrar un equilibrio en la carrera científica. Es una profesión de extremos: un día puedes estar pensando que no hay trabajo más maravillosa y al siguiente maldiciendo el día en que decidiste meterte en eso. Si te gustan las emociones extremas, tanto buenas como malas, la investigación es lo tuyo 😉

Personalmente, tal y como reza el título del post, siempre he tenido una relación de amor-odio con la ciencia. Cuando llevo algún tiempo con ella, termino harto y agotado, y pienso que los frutos no compensan los esfuerzos. Además que, por mucho que me esfuerce, no me asegura tener trabajo al año siguiente. Pero luego, en cuanto me alejo de la esfera científica, la echo enormemente de menos.

Para mí, la sensación que produce la investigación no tiene parangón. Esa excitación que te inunda cuando obtienes algún resultado interesante; ese cosquilleo por la anticipación que sientes ante un proyecto nuevo e interesante; el placer de desentrañar los misterios que encierra la naturaleza… ¿Qué se puede comparar con eso? Estás haciendo cosas que nadie ha hecho jamás. Estás haciendo descubrimientos, grandes o pequeños, con utilidad práctica aparente o no, pero están ahí. Estás aportando tu granito de arena al saber general.

Puede ser un poco de ego, o quizás es sólo poder alimentar constantemente esa curiosidad infantil que aún perdura en todo científico, o probablemente sea un poco de cada cosa. Pero la investigación es algo que me fascina por las sensaciones que me produce.

Sin embargo el coste es muy alto: pasar largas temporadas en el extranjero, y cuando estás en casa, en tu ciudad, te consume horas y horas de tu tiempo, a veces atrapándote de forma casi obsesiva. A veces me he pasado horas revisando un artículo, tratando de plasmar un razonamiento absolutamente claro en mi cabeza, pero que resulta complicado de trasladar al papel (¡y en ingles!). Lo he leído y releído tantas veces que, aunque pueden faltar detalles o argumentaciones, mi cabeza los suple, porque los presupone, y se me pasan por alto. Es tremendamente frustrante.

También he echado muchas horas haciendo análisis estadísticos, buscando y leyendo papers para hacer una buena bibliografía, y cuando te das cuenta, ha pasado la mañana o la tarde casi sin darte cuenta. Y quieras o no, eso te afecta a nivel personal y, a menudo, a tus relaciones con tus amigos o pareja. Y aquí tengo que romper una lanza en favor de esas novios y novias que soportan paciente y estoicamente los sinsabores de su pareja durante la realización de una tesis o de una investigación especialmente intensa. ¡Qué paciencia!

Montaña rusa
Si te vas a meter en esto de la ciencia prepárate que vienen curvas. Así será tu estado de ánimo en los siguientes años 😛

Así que, para resumir, si quieres meterte en el mundo de la ciencia prepárate para una montaña rusa de emociones y sensaciones, para sentirte el rey del mundo un día y sentirte hundido y pensando que nada merece ese esfuerzo al siguiente. Pero si eres bueno, si resistes, si prevaleces… Seguramente la ciencia sepa recompensarte. Y es que, como se suele decir, el mundo es de los valientes, ¿no?

¿Qué te ha parecido el post? ¿Cuáles son para ti los valores más positivos y negativos de la ciencia? ¿La quieres o la odias? Cuéntame tu experiencia, que seguro que también ayudará al resto a entender el fascinante y difícil mundo de la carrera investigadora 😉

Y dadas las fechas que son, no puedo despedirme sin desearte una Feliz Nochebuena y agradecerte de todo corazón que me hayas acompañado en este y otros posts, que hayas comentado alguna vez, que te hayas reído o que simplemente. lo hayas encontrado útil. En definitiva, muchas gracias por estar al otro lado leyendo estas líneas.

¡¡MUCHAS GRACIAS Y FELIZ NAVIDAD!!

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, ciencia, científico, investigación

Estancias breves en el extranjero: un ejemplo en Oslo

17/12/2015 by Bichólogo 2 comentarios

¡Hola de nuevo! Ya te he hablado de la importancia que tienen las estancias breves para cualquier científico. Junto con el número de publicaciones que tengas, las estancias breves en el extranjero se van a convertir en un indicador de tu calidad y tus conocimientos y uno de los puntos que más se valoren de cara a solicitar una beca, un proyecto o un puesto de trabajo.

Museo de Historia Natural de Oslo
Mi lugar de trabajo durante dos largos y provechosos meses de estancia breve en Oslo

¿Por qué son tan importantes estas estancias breves?

Realizar una estancia breve en un centro implica muchas cosas:

  • Preparación y calidad suficiente: para conseguir una beca, para que te inviten a ese centro o porque realizas una investigación interesante o importante.
  • Organización: como verás a continuación, son muchísimas las cosas que tienes que preparar de cara a realizar una de estas estancias, especialmente si es en algún país extranjero
  • Dominio del idioma: cuando vas a otro país no te queda más remedio que defenderte con el idioma nativo si lo conoces o, lo más probable, expresarte en inglés, que se ha convertido en el idioma de la ciencia (aunque el español está cogiendo más y más fuerza).
  • Habilidad para la expresión escrita: a mucha gente le pasa desapercibido, pero la cantidad de papeleo necesaria para realizar una estancias es ingente: informes, cartas, más informes… Una burocracia sin fin.
  • Flexibilidad: no sé si has estado viviendo una larga temporada en el extranjero, pero tienes que adaptarte a un montón de cosas: el idioma, la cultura, la comida, distintas formas de trabajar, distintos equipos o materiales…

Mi estancia breve en Oslo

Aunque todo lo que voy a contarte es aplicable en general, voy a usar este ejemplo porque así podrás ver la aplicación práctica de todas ellas. Así que voy a narrarte todo el proceso desde la solicitud hasta el informe final

1. Preparando el papeleo

En mi caso, yo disfruté de una beca de Formación del Personal Investigador (FPI) del Ministerio de Educación y Ciencia de España. Esta beca predoctoral incluía también una ayuda para realizar estancias breves tanto en España como en el extranjero, y la dotación variaba en función del lugar de destino (siempre mayor en el extranjero que en el territorio nacional).

Estas ayudas había que solicitarlas telemáticamente desde la propia web del Ministerio. Un consejo: NUNCA dejéis el rellenado de la solicitud para el último día. NUNCA, repito. Los que tengáis alguna experiencia en esto sois muy conscientes de la inmensa cantidad de fallos que puede llegar a tener un sistema telemático, y siempre en los momentos más inoportunos jeje Yo me quedé fuera de una convocatoria porque los tres últimos días del plazo de solicitud el sistema estuvo caído. Afortunadamente, 2 llamadas al ministerio, una decena de emails y una carta con un anexo de 12 hojas con el intercambio de emails con el encargado para solucionarlo me permitieron entrar 😛

Pero no basta solamente con hacer la solicitud. Normalmente hay que presentar un pequeño proyecto, justificando la necesidad de la estancia breve: qué vas a hacer allí y por qué no lo puedes hacer en tu centro, entre otras cosas. Yo iba a aprender a analizar muestras de esperma, ya que teníamos un microscopio en nuestro departamento pero nadie sabía usarlo realmente. Y en el Museo de Historia Natural de Oslo hay mucha gente trabajando en el tema, tanto realizando análisis morfológicos como de parámetros de movimiento. Así que era el sitio perfecto 😉

Por último, también necesitas una invitación del centro  que te va a acoger (en mi caso el Museo) firmada por la persona que te va a tutorizar la estancia breve. Esto puede sonar a un gran problema, pero una carta educada a la persona con la que te gustaría trabajar comentándole que quieres realizar una estancia breve en su centro suele bastar. Yo nunca tuve el menor problema en ninguna de las 3 estancias que hice: Almería (España), París y Oslo. Además, esa persona no tiene que pagar por ti (sólo que el material que uses) ya que vas subvencionado con una beca.

2. Preparando el viaje

Estas estancias breves te permitían estar entre dos y seis meses en un centro extranjero. Eso implica mucha preparación y mucha logística. Yo me fui desde el 2 de enero hasta el 3 de marzo. Eso implicaba buscar los vuelos de avión (la beca me proporcionaba también 600€ en concepto de bolsa de viaje), sitio para alojarme, comprar MUCHA ropa de abrigo (en los dos meses que estuve la temperatura mínima fue de -25ºC y la máxima de 2ºC, y la media de alrededor de -12ºC) y hacer el cambio de moneda entre otras cosas (en Oslo no se usa el Euro, sino la Corona noruega).

Empieza la búsqueda de alojamiento con mucho mucho tiempo de antelación (¡meses!). Busca en foros, en portales web de la zona, pregunta a tu supervisor allí… Prueba todo y ten paciencia. En mi caso tardé como un par de meses en encontrar un sitio que resultó perfecto: pequeño, relativamente barato (725€/mes por un apartamento de una habitación tipo loft; ¡Oslo es tremendamente caro!) y muy cerca del Museo (a tan sólo 5 minutos andando).

La ropa me la compré en Badajoz y me pertreché bien. Además, como me gusta la montaña, decidí gastarme algo más de dinero y comprarme ropa de abrigo de calidad. La mayor parte de todo ello aún me dura a día de hoy (casi 5 años después). Y no me arrepiento. Pasé unos dos meses la mar de calentito 😛

3. Llegando a Oslo

Si viajas mucho, sabrás que hacerlo con maletas enormes puede ser toda una peripecia: cargar con ellas de un lado a otro, que te las extravíen, que te las roben…. Así que intenta ir todo lo ligero que puedas (lo cual no será mucho si te vas varios meses). Infórmate previamente de las conexiones entre los aeropuertos o estaciones y la ciudad, así como de sus horarios. Hacerlo sobre el terreno puede ser un caos absoluto y seguramente terminarás a la carrera, cargado de maletas y perdiendo el tren o bus en el último momento (lo digo por experiencia :P).

Una vez en Oslo, mi supervisor tuvo la amabilidad de recogerme en la estación de tren de Oslo y acercarme a mi apartamento. Y yade paso le di unas muestras de esperma de pájaros que había transportado en mi maleta. Por cierto, infórmate bien de lo que puedes llevar o no en el equipaje, no vaya a ser que te encuentres explicando a un agente de la aduana por qué hay extrañas y variopintas muestras biológicas en tu maleta 😛

Parque Vigeland
Aunque se vaya a trabajar hay que aprovechar para descubrir las maravillas que esconde cada ciudad 😉

Una vez cómoda y cálidamente instalado, dediqué el resto del día a explorar la ciudad. Localicé el camino más corto hacia Museo, fui a la oficina de turismo a por un mapa, y pateé un poco la zona, para familiarizarme con la ciudad. Así, al día siguiente, mi primer día de trabajo, puede salir directamente andando y llegar unos minutos antes de la hora fijada.

3. Adaptándome a la ciudad y al ritmo de trabajo

Aunque el desplazamiento no siempre conlleve un jet lag, a veces no te va a resultar fácil hacerte con los horarios del lugar donde vives. Los españoles tenemos fama de comer y cenar tarde, muy tarde. Y al irme a Olso pasé de comer a las 15:00 a hacerlos a las 12:00 y de cenar a las 23:00 a adelantarlo a las 18:30.  Es otro ritmo totalmente distinto. Y eso es aplicable también al trabajo, por supuesto. Entraba a las 8 u 8:30 y salía a las 17:00. Entraba de noche y salía de noche (los días son muy cortos en invierno), y como trabajaba en un sótano no veía la luz del día entre semana. A veces salía fuera a comer sólo por ver algo de sol (cuando las nubes  y las nevadas me lo permitían). Viniendo de la soleada España la primera semana de tinieblas se me hizo dura 😛

También la gente es distinta y la forma de relacionarse con y entre ellos. Al principio me chocaba mucho que cuando comíamos todos en una sala la gente venía y se iba sin decir hola o adiós. O el hecho de que los jefazos no tuviesen su sitio favorito elegido, sino que cada cual se sentaba donde quería. Y como no, la forma de saludar cuando te presentan a alguien. En España lo típico es estrechar la mano si es un chico y dar dos besos (uno en cada mejilla) si es una chica. Nunca te presentes así en el Norte si no quieres que te miren raro 😛 Un breve apretón de manos es más que suficiente. Y es que eso del contacto físico no se lleva demasiado por allí por el norte. Así que toma buena nota de las costumbres locales y trata de seguirlas y respetarlas. Como se suele decir, allá donde fueres, haz lo que vieres.

Además cambiaba también la forma de trabajar. En España estaba acostumbrado a entrar más tarde, hacer una parada para el café a media mañana, irme a casa a comer durante un par de horas, y seguir trabajando por la tarde. Aquí tomábamos un café a las 9, comíamos a las 12 en media hora, otro café a las 15:00 y para casa a las 17 o 17:30. Cuando a las 19:00 ya había cenado resulta que me quedaba un montón de tarde libre que la dedicaba a conocer un poco la ciudad. Realmente me encanta ese horario europeo, pero es llegar a España y el primer día pierdo esas buenas y productivas costumbres 😛

4. Integrándome

Dependiendo del país a donde vayas las costumbres son bastante distintas y, a veces, puede ser complicado entrar dentro del círculo social de tus compañeros de trabajo. Yo tuve bastante suerte.  Aunque la primera semana tuve que mandar un correo así en general a la gente que había conocido para ver si alguien se animaba a salir por Oslo en lo que fue una autoinvitación flagrante, pronto me empecé a llevar bien con unos cuantos.

Sin embargo, tampoco me fue fácil salir tantas veces y hubo momentos en los que me sentí un tanto solo. Si eres una persona muy social estas estancias breves pueden hacerse algo duras en ocasiones. Pero nada que no puedas solucionar con un poco de desparpajo por tu parte 😉

5. Trabajando

A eso había ido, ¿no? 😛 Y de hecho fue la parte más fructífera de todo. Aprendí a tomar muestras de esperma de aves, a hacer análisis morfológicos, análisis de motilidad espermática (muy por encima) y fui coautor de un artículo gracias a las muestras que estudié allí. Además, una vez que hube terminado de analizar las muestras que traje, me ofrecieron analizar otras procedentes de aves de Chernobyl, lo que desembocaría más adelante en otro par de invitaciones a ir a Oslo (con billete y alojamiento pagados) y un segundo artículo, éste como primer autor.

Mesa de trabajo con muestras de esperma de aves
Todo listo para analizar unas cuantas muestras de esperma. Por raro (y ordenado) que parezca, esa era mi mesa de trabajo 😛

Como puedes imaginar, todo ello me permitió hacer no sólo buenos contactos, sino auténticos amigos con los que mantengo una excelente relación hoy en día y que, por avatares del destino, he podido encontrármelos cuando menos lo esperaba. Las consecuencias de tu trabajo y de los contactos que inicies en estas estancias pueden verse muy amplificadas en el futuro, como fue mi caso. Así que no pierdas ninguna oportunidad de conocer gente y de colaborar en lo que sea 😉

6. La vuelta a casa

Y todo lo que comienza tiene un final. Así que, pertrechado con un montón de experiencias, nuevos conocimientos, algunos amigos y un montón de recuerdos, tomé el camino de vuelta a casa. Pero ahí no acaba la estancia. Como había ido con una beca, tenía que hacer un pequeño informe con los resultados obtenidos durante la estancia. Y enviarlo todo de nuevo al Ministerio. Además, tenía que llevar los billetes originales para que me reembolsaran el dinero del viaje. Y es que, con estas becas, normalmente te toca adelantar la pasta. Así que infórmate bien cuando las solicites, no vaya a ser que te encuentres con que te pagan DESPUÉS de la estancia, con el considerable gasto que supone, especialmente en lugares tan caros como Oslo.

Y aquí termino este breve resumen de mi experiencia con las estancias breves en el extranjero. Sólo añadir que lo que uno aprende, vive y experimenta en esos sitios no se paga con nada. Aparte del bagaje de conocimientos, técnicas y algún que otro artículo que te puedes traer de vuelta a casa, claro 😉 Por eso, te recomiendo encarecidamente que, si puedes, realices todas las estancias en el extranjero que te sea posible. Te resultarán muy valiosas a nivel curricular, pero la experiencia personal y profesional que conseguirás no las obtendrás por otros medios.

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Has hecho alguna estancia breve? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Te estás planteando realizar una? ¿Cuáles son tus expectativas? Estoy deseando que me lo cuentes en los comentarios o por las distintas redes sociales 😉

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, biólogo, doctorado, esperma de aves, estancias breves, oslo, viajes

Entrevista a Nacho García de “El Bichólogo” :P

05/11/2015 by Bichólogo Deja un comentario

Sí, esta vez me ha tocado a mi ser el entrevistado. Y encima por el conocido naturalista Luis Miguel Domínguez, el mismo con cuya entrevista (siendo yo entonces el entrevistador :p) tuve la oportunidad de inaugurar el blog allá por abril de este año. La verdad es que me ha hecho mucha ilusión, ya que no sólo se trata de mi primera entrevista radiofónica, sino que está realizada por un comunicador tan bueno y conocido como Luis Miguel.

En ella hablamos un poco de todo: del blog, de la carrera de Biología, de mi trabajo con los mirlos, de la situación laboral de hoy en día y de mi querida Extremadura, entre otras muchas cosas. Una charla larga, variada y entretenida, a pesar de mis innegables nervios jeje Si quieres saber un poco más de mí o conocer ese gran programa de radio sobre naturaleza que es La tierra que nos parió no dudes en escucharlo. Por cierto, mi entrevista comienza en el minuto 16 😉

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación -> 16:00
  • El blog -> 18:00
  • ¿Por qué me dediqué a la biología? -> 18:36
  • La conservación en España -> 20:50
  • Radioseguimiento de mirlo acuático -> 26:08
  • Mi tesis doctoral -> 29:35
  • Las salidas laborales de biología -> 30:40
  • Carreras  y especializaciones relacionadas con la biología -> 31:42
  • Para los que dudan si hacer biologia -> 32:25
  • Extremadura -> 33:30
  • Biólogos y naturalistas – >35:10
  • Relación naturaleza y hombre -> 39:55
  • La brecha entre los científicos y la sociedad -> 41:07
  • La importancia de las redes sociales -> 43:10
  • Otro poco del blog y despedida -> 45:05

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Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: biología, biólogo, entrevista, extremadura, profesión

13 razones definitivas por las que estudiar biología es tu mejor elección

29/10/2015 by Bichólogo 247 comentarios

Este post va dedicado a ti. Sí, a ti. Que ahora mismo estás pensando si debes empezar la carrera de Biología. O quizás estás planteándote si continuar con la carrera porque no era como te esperabas. Para ti va dirigido este post. Y espero que después de leerlo la respuesta para ambas pregunta sea un rotundo ¡SÍ!

Este listado no va por orden de importancia, sino por como me han ido viniendo a la mente. Además, cada una de estas razones puede tener distinta importancia para cada persona, así que no tiene mucho sentido ordenarlas 😛 Así que… ¡Vamos a por ellas! 😉

13 razones por las que estudiar biología es tu mejor elección

1. Es tu vocación

Si piensas que es así, entonces no lo dudes ni un instante. ¡Vé a por ella! No hay nada tan reconfortante como dedicarte a algo que te apasiona. Nada. Así que no dejes escapar la oportunidad. Yo siempre dije que prefería ser pobre pero feliz con lo que hago que estar podrido de dinero y amargado detrás de un escritorio. No dejes pasar esta posibilidad de alcanzar la felicidad tanto personal como profesional haciendo lo que más te gusta 😉

2. La carrera de biología sí tiene salidas

No sólo puedes trabajar en ciencia, como profesor o de funcionario. Hay muchas opciones laborales válidas ahí fuera, algunas de ellas esperando que las descubras. Sólo tienes que echarle valor e imaginación 😉 Las oportunidades estás esperando a que las descubras.

3. Se puede trabajar de biólogo en tu país

No te voy a engañar. La situación laboral está muy mal en cualquier parte del mundo. Y en algunos países incluso peor. En España la tasa de paro supera el 21% y la del paro juvenil se acerca peligrosamente al 50%. Pero con todo, y a pesar de la dura competencia, se puede llegar a trabajar si eres proactivo y sabes moverte por el mundo laboral. La mayor parte del trabajo que he realizado ha sido en España, aunque gracias a él haya podido viajar a otros países.

4. Te cambia la forma de verlo todo

Ser biólogo es una forma de vida. Es una óptica por la que terminas filtrando lo que te rodea. Estudiar Biología te va a cambiar a un nivel muy profundo y aprenderás a ver el mundo con otros ojos. Y créeme, es una experiencia que merece la pena vivir. Ya nos comentaba Marco en su entrevista cómo aplica el enfoque biológico a toda su vida.

5. Pones tu granito de arena al conocimiento universal

Como todas las ciencias, te abre la puerta a formar parte de ese acervo de conocimientos que la Humanidad ha ido recopilando desde siempre. Es poco probable (aunque posible ;)) que hagas un descubrimiento extraordinario, pero seguro que aportarás algo al edificio del conocimiento, bien sea añadiendo algún ladrillo o bien haciendo que más gente lo visite: científicos, maestros, divulgadores, educadores ambientales… Todos contribuyen a extender ese conocimiento. Hasta esas charlas entre colegas tomando unas cervezas pueden hacer que alguna persona más se acerque y aprenda un poco más de este maravilloso mundo donde vivimos.

Libros de ciencia
Algún día puede que sea a ti a quien estudien 😉

6. Grandes posibilidades de viajar

Pocas carreras requieren tanta movilidad, bien sea voluntaria, como parte de tu formación, u obligatoria, por tener que emigrar a otros países para ganarte la vida. Con todo lo que eso conlleva. Todos los grandes viajeros que he conocido tienen una aura poderosa a su alrededor, un potente magnetismo. Su forma de ver la vida, de entenderla, el modo que se relacionan con los demás y con el mundo está impregnado de todas las experiencias acumuladas durante sus viajes. ¿No te gustaría ser uno de ellos? 😉

7. Es apasionante

En Biología da igual lo que estudies, da igual en lo que trabajes. Hagas lo que hagas lo disfrutarás. Por supuesto que no es un camino de rosas, que requiere muchos sacrificios y algún sofocón 😛 Pero si al final descubres tu camino y lo sigues te aseguro que lo vivirás intensamente (para bien y para mal). Muchos biólogos que conozco, incluso aunque no estén trabajando en Biología, mantienen esa pasión y esa relación con la naturaleza y con la vida que adquirieron durante la carrera.

8. Es un viaje de descubrimiento

Y con esto no me refiero sólo a los descubrimientos científicos, sino a un descubrimiento personal. Se trata de una carrera y una profesión muy exigentes. A no ser que seas uno de esos escasos y brillantes genios que aparecen de tanto en tanto vas a tener que dar el máximo de ti continuamente. Eso hará que explores tus límites y que te conozcas mejor a tí mismo. Pero también descubrirás nuevas áreas de conocimiento que nunca pensaste que te interesasen. Aprenderás mucho de ti, te lo garantizo 😉

9. Es muy divertido

Los biólogos tenemos una idiosincrasia muy particular. Da igual el país o el área de estudio al que te dediques, siempre hay una serie de rasgos generales que casi todos compartimos (aunque hay excepciones :P). Te puedo decir que algunas de las mejores fiestas en las que he estado siempre han habido biólogos involucrados. No sé cómo será en tu universidad, pero mientras yo estudiaba la carrera, cada vez que había muchos biólogos reunidos siempre acaba la cosa tomando unas cervezas: con la gente de tu grupo de investigación, tras una charla, después de un congreso, en una salida al campo… Y te aseguro que me ha pasado con gente de todas las edades y de la más diversa procedencia 😉

10. Conocerás a mucha gente

Como en todas las carreras, me dirás. Sin embargo la nuestra tiene una serie de características que hace que el networking en Biología sea algo fundamental. La mayor parte de los trabajos a los que te enfrentarás durante la carrera y después de ella tendrás que hacerlo en compañía de otros. La colaboración es fundamental en las ciencias biólogicas: papers, congresos, proyectos de investigación o conservación… Siempre necesitarás un equipo. Así que trata de conseguir el mejor 😉

11. Descubrirás rincones maravillosos donde antes no veías nada

Una vez que empiezas a conocer la flora y la fauna y empiezas a identificar visualmente las especies sin necesidad de guías se abre un mundo nuevo para ti. Es entonces cuando vas por la calle de tu ciudad o tu pueblo y una vida nueva se despliega ante ti. Donde antes creías que sólo había gorriones comunes (Passer domesticus) o jaramagos (Diplotaxis virgata) ahora se despliega toda una pléyade de seres vivos que había pasado desapercibida ante tus ojos asombrados. Entonces te darás cuenta de los pequeños paraísos vivos, de esas islas de naturaleza en medio de la civilización que te rodean esperando que seas capaz de encontrarlas 😉

12. Es una aventura

Como lo oyes. Trabajar de biólogo es una de las profesiones más aventureras, en el sentido más romántico de la palabra. Lugares alejados e inhóspitos, que pueden abarcar desde la jungla más cerrada a las heladas extensiones antárticas. Situaciones complejas y, en ocasiones, no exentas de riesgo, para conseguir esos datos que necesitas. Adrenalina, descubrimiento, excitación. Si realmente lo quieres, podrás probar un poco de todas ellas 😉

13. Contacto directo con la naturaleza

¿Qué mejor manera de estar en contacto con ella que siendo biólogo? Puedes trabajar con aquellas especies que te apasionan, desde las más comunes hasta las más exóticas. Plantas o animales, tu eliges el camino. O incluso aquellos seres que se mueven en la difusa línea entre lo vivo y lo no vivo, como los virus o los priones. Desde lo más grande a lo más pequeño. Desde tu laboratorio o sumido en lo más profundo del bosque. Para estudiar la vida tienes que ir allá donde está. ¿Qué mayor contacto se puede pedir?

Si todavía no  lo tienes claro, quizás es que esta carrera no es para ti. Pero si al leer alguna de estas razones te has sentido identificado o identificada, te ha dado un vuelco el corazón, o te has sonreído al verte identificado, entonces no lo dudes y lánzate a por ello. Porque la Biología hay que vivirla. ¿Cómo si no se puede estudiar la vida entonces? 😉

Si te ha gustado el post, compártelo con aquellos a los que creas que le puede interesar. Y cuéntame cómo vives tú la biología, ¿Añadiría alguna otra razón más para convencer a todos aquellos indecisos? ¿Qué tres razones son las más importantes para ti? Participa y cuéntame tu experiencia. Hagamos juntos de este blog algo vivo 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, motivación, trabajo

¿Por qué hice un blog de biología y por qué vas a querer uno cuando acabes el post?

08/10/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Hoy en día tener presencia en internet se ha vuelto algo fundamental. ¿Quién no tiene un perfil profesional en Facebook, Twitter, Google+, Linkedin o incluso en Instagram? (y si no lo tienes, deberías!). Pero eso no es más que una valla publicitaria. Hay que tener una presencia activa, que sea tu carta de presentación, que hable por ti. Y para eso están los blogs.

La importancia de tener un blog

La verdad es que el mundo del blogging es algo que siempre me ha apasionado pero que nunca me tomé en serio.A lo largo de mi vida empecé varios blogs de distintas temáticas: biología, relatos (me encanta escribir), fotografía de naturaleza, relacionados con diversos proyectos… ¿Y cuántos perviven hoy en día? Ninguno. No pensaba que tuviese nada que realmente pudiera interesar a los demás, por lo que terminaba abandonándolos. No los cuidaba, no los trabajaba. Así que… ¿por qué hacer otro entonces? Pues te lo voy a explicar 😉

La idea

Hoy en día, gracias a internet, puedes llegar a mucha más gente. Ya no existen barreras geográficas a la hora de hablar a un público o exponer tu trabajo. Puedo escribir algo sentado en el sillón de mi casa y lo puede leer cualquiera en la otra parte del mundo. O tú mismo. Y eso es una gran ventaja a la hora de buscar trabajo. Enorme.

Sin embargo Internet es tan gigantesco, tan vasto, que es difícil destacar. Vivimos en medio de una saturación brutal de información por múltiples canales: radio, televisión, la calle, internet (en el portátil, en el móvil y hasta en el reloj). Nuestra atención se resiente y filtramos inconscientemente mucha información. Por eso, para que alguien te conozca necesitas atraer esa atención.

Y precisamente con eso en mente cree el blog. Era un proyecto de marca personal. Quería que fuese un blog que me definiese como profesional. No un blog que hablase sobre lo que sé, sino sobre lo que hecho, sobre mi experiencia. Pero como imaginarás, no me resultó nada fácil encontrar el enfoque.

La Biología es una ciencia muy amplia, y no quería que éste fuese un blog más de divulgación. Ya hay muchos allí fuera, mucho mejor divulgadores de lo que puedo ser yo. Y además deseaba que resultase útil a la gente. No me apetecía que esto fuese un blog para hacerme autobombo y lucimiento personal. Quería ayudar a la gente. Ayudarte a ti, que estás leyendo esto. ¿Pero cómo? Pensé y le di mil vueltas hasta que me dije:

¿Qué tipo de blog me habría gustado leer a mí cuando era estudiante?

Y así surgió la idea de El Bichólogo. Me di cuenta de que yo había pasado por todos los problemas que estáis pasando, que tenía las mismas dudas que vosotros tenéis ahora. Así que pensé que mi experiencia, mis errores y mis aciertos podrían ayudaros a navegar por ese proceloso mar que es convertirse en profesional de la biología.

Por eso decidí crear este blog: para poner a tu servicio todo lo que yo he aprendido a base de errores y aciertos, de victorias y derrotas. Para acercarte todo lo que supone ser biólogo y trabajar de esto, así como el proceso para convertirse en uno. Trucos, consejos y guías para no perderte en eso de ser biólogo 🙂

Son muchos los problemas de un blog…

Un blog dice mucho de ti. Habla sobre tu forma de expresarte, sobre tus conocimientos, sobre tu experiencia, sobre como te defiendes en el mundo laboral… Revela mucha más información de la que publicas en él. Y eso es bueno. Y malo. Cuando creas un blog como éste, asociado a tu propia persona, a tu nombre, te estás exponiendo públicamente. Te pueden llegar correos con críticas, señalándote meteduras de pata, o incluso puedes tener tu propio troll que aprovecha la menor ocasión para atacarte. Y tus fallos (que todos los tenemos y cometemos) quedan a la vista de todos.

Además, para llevar un blog hacen falta una serie de conocimientos que no son fáciles ni rápidos de adquirir. Y que no son para nada baratos. Antes de empezar me apunté a un curso sobre blogging donde aprendí lo básico para montar mi blog, empezar a crear mi imagen de marca y construir esta creciente (¡y maravillosa!) comunidad de lectores. Luego tuve que invertir en un buen hosting, un buen tema para el blog y algún que otro plugin. A lo tonto a lo tonto me he dejado bastante dinero en el camino jeje

Por si todo esto fuera poco, requiere también mucho esfuerzo y mucho compromiso. Hay que publicar regularmente si quieres tener un público fiel y hacer crecer la comunidad alrededor del blog. Preparar un post puede llevarte varias horas (¡y eso si no tienes que buscar documentación!), pero además debes moverlo, publicitarlo, conseguir llegar a la gente. Sin olvidarse del mantenimiento que requiere no sólo el blog, sino la lista de correo, las páginas y cuentas en las redes sociales, preparando y grabando las entrevistas, la búsqueda de nuevos temas…

Añadiendo un nuevo post a wordpress
Poca gente sabe cuánto trabajo hay detrás de un simple gesto como es añadir un nuevo post. Cada publicación conlleva varias horas de preparación, escritura y formato. Pero luego merece la pena 😉

…pero son muchas más las ventajas

Puede que te preguntes que  si tan complicado es… ¿por qué me he metido en esto? ¿No tenía bastante con el trabajo, la tesis, tratar de mantener una vida social?… Hay poderosas razones que me han llevado a ello y que tú mismo deberías evaluar. Y te las voy a contar.

Hace 6 meses, la inmensa mayoría de los lectores ni me conocía. Quizás tú no supieras quien soy. Quizás incluso me estás conociendo ahora mismo y este es el primer post que visitas. Pero desde que abrí el blog, allá por mediados de abril de este año, hasta el momento de escribir estas líneas han pasado por aquí 53197 usuarios únicos haciendo un total 82129 visitas. 53197 personas que han sabido sobre mí, que han visto lo que publico y que han invertido parte de su tiempo en leer algo en el blog. Y no sólo españoles, sino de todas partes del globo. Eso, amigo mío, es un enorme escaparate y una excelente carta de presentación.

Y no creas que esos son grandes números, no. Son cifras bastante modestas para lo que hay por ahí. Los grandes blogueros pasan ampliamente de las 100000 visitas mensuales. Pero aún así es mucha más gente de la que yo pensé que se interesaría por este pequeño proyecto personal. Yo no soy ni un gran blogger ni un gran comunicador, por lo que te puedo asegurar que si yo he logrado que todas esas personas pasen al menos un rato de su vida leyendo lo que escribo estoy seguro de que tú también puedes hacerlo 😉

Quizás tener tu propio blog sólo te sirva para refrescar conocimientos, contar anécdotas y pasarte un rato entretenido aprendiendo sobre WordPress, marketing online, leyendo listas de los mejores plugins y rompiéndote el coco para hacer títulos con gancho (que ya habéis visto que no es lo mío :P). Pero quizás alguno de los que te lean sea tu futuro jefe. Quizás alguno de tus lectores está buscando un biólogo y ahora estás en su mente. Quizás un día suene tu teléfono, te llegue un email y recibas una propuesta interesante gracias a ese blog y todo lo que has demostrado en él.

Este blog me ha abierto algunas puertas. He conocido a mucha gente gracias a las entrevistas y a varios de vosotros gracias a los correos que me enviáis. He aprendido mucho (nunca antes había usado WordPress ni sabía que era el SEO o el SEM, por ejemplo). Y son cosas que, aunque no lo creas, siempre pueden serte útiles. Hoy en día estar a la última en tecnología y en todo lo relacionado con internet es muy importante, sea cual sea la profesión. Y eso nos incluye a los biólogos.

Y además mucha mucha más gente me ha conocido a mí. Incluso algunos lectores me preguntáis dudas y valoráis mis consejos. Y todo ello gracias al blog. He conseguido visibilidad y una suerte de currículo práctico potente que complementa perfectamente lo que cuento en mi perfil de Linkedin. Algo que ni me imaginaba hace 6 meses.

Y lo mejor de todo…

No sé si tendrás tu propio blog y si alguna vez has recibido algún feedback agradable del mismo. Pero la mejor sensación es la de saber que estás ayudando a alguien. Que lo escribes, que lo que hablas, sirve para orientar a alguien, para echarle una mano, para darle ideas. Así que desde aquí quiero darte las gracias a ti  y a todos los lectores que pasáis un rato por el blog. A todos aquellos que me habéis escrito un correo felicitándome, preguntándome dudas o animándome. A todos y cada uno de vosotros… ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!

Porque lo mejor de este blog eres tú. Sois vosotros. El verdadero motor gracias impulsa  este blog y por la que vale la pena el esfuerzo de mantenerlo. Sois el sentido y el objetivo de este pequeño rincón en la red. Y sin vosotros, esto no tendría sentido. Gracias por estar ahí.

El blog como foco emisor
Un blog puede ser la antena que te permita dirigirte a cualquier persona en cualquier parte del globo. Pero ten cuidado con lo que dices en el blog. Y con lo que el blog dice de ti. Vigila y construye tu reputación online

Una advertencia antes de irte…

Los redes sociales y, sobre todo, los blogs son una herramienta profesional poderosa que deberías explorar y utilizar. Hay gente que incluso llega a vivir de ellos o, al menos, le sirve como complemento salarial. Sin embargo, no es un trabajo sencillo. Si crees que haciendo un blog te van a llover las ofertas de trabajo o te vas a poder hacer rico en unos meses, te equivocas completamente. Un inmenso porcentaje de blogs fracasan y quedan abandonados a los pocos meses. Para tener un blog desactualizado o descuidado es mejor no tener ninguno.

Crearse una reputación online es un proceso largo y cuidadoso, pero perderla se hace en un momento. El blog es un arma de doble filo. Aún así, y como creo que he dejado claro en este post, son muchas más las ventajas. Es toda una experiencia personal tan gratificante como exigente. Pero sólo si te la tomas verdaderamente en serio.

Puedes tardar años en ver sus frutos, pero hoy en día no hay recetas mágicas y ésta es otra forma más de buscar trabajo en este mundo laboral 2.0. Sólo tienes que decidir si se adapta a ti y si tú serás capaz de adaptarte a ella 🙂

Y hasta aquí llega la explicación y el sentido de este blog. Si te interesa el mundo del blogging hay grandes ejemplos ahí fuera, tanto en la blogosfera hispana como en la inglesa. Sólo tienes que rebuscar un poco. Y existen múltiples herramientas que puedes usar para crear el tuyo propio y, que si te interesa, te puedo puedo comentar las que yo uso en éste. Pero eso será otra historia que deberá ser contada en otro ocasión 😉

¿Tú tienes tu propio blog? ¿Lo mantienes actualizado? ¿Te ha servido para general algún contacto interesante? Cuéntame tu experiencia. Seguro que todos aprenderemos algo 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, blogging, marca personal, reputación online

El eterno debate: generalista Vs. especializado

01/10/2015 by Bichólogo 12 comentarios

Una pregunta recurrente a la hora de buscar trabajo como biólogo es si uno debe especializarse mucho o debe ser más bien generalista. Y más en medio de esta crisis económica global, donde el trabajo escasea. Hoy te hablaré sobre cuál de estas estrategias es la más adecuada para el mundo laboral de hoy en día (si es que alguna lo es). Anímate y descúbrelo conmigo 😉

¿Hasta qué punto es importante la especialización?

Ventajas e inconvenientes del especialista

El itinerario académico siempre nos guía hacia la especialización: desde la formación básica durante los primeros años de educación, siempre vamos haciendo elecciones que nos van focalizando hacia una determinada rama del saber: ciencias, letras, biosanitaria… Y al entrar en la universidad volvemos a especializarnos: asignaturas optativas que van marcando hacia donde nos dirigimos, proyectos de fin de carrera, másters, doctorados, post-docs…

Al final de este camino, independientemente de donde te bajes o donde hagas el trasbordo, siempre terminamos enfocados en un área mucho menor que aquella donde comenzamos el viaje. Y esto es intrínsecamente bueno. Nadie puede saber todo de todo. La especialización es necesaria, y más en un mundo como el de hoy en día, donde la tecnología y el conocimiento avanzan a pasos agigantados en cualquier rama del saber.

Por un lado, cuanto más concreto es tu campo de estudio, menos gente hay especializada en él. Si te especializas en la disposición del 2º artejo de la antena derecha de una especie de copépodo seguro que serás una de las eminencias de tu campo. Para cada estudio o trabajo en ese campo se te citará y se recurrirá a ti. Pero la realidad es: ¿cuántos congreso, estudios o trabajos de ese campo se hacen al año? Una excesiva especialización te puede llevar a un foco tan pequeño que no haya salidas reales.

Incluso si no estas taaaan especializado como en el punto anterior, siempre es una buena credencial. Hoy en día cada, cada vez más, hay puestos muy muy especializados para los que no hay tanta competencia como en otros más generalistas y al alcance del todo el mundo. Sin embargo, esos puestos especializados son escasos en comparación con el número de personas potenciales que podrían aspirar a ellos

Además, la especialización puede llevar al problema de la sobrecualificación. Cuando postulas por una vacante de un trabajo que requiere una cualificación menor que la tuya puedes encontrarte (y así ocurre con frecuencia) que tu candidatura ni se tenga en cuenta.

Esto se debe a que muchas empresas y organismos prefieren formar a sus trabajadores desde los primeros estadíos para amoldarlos a su forma de trabajar, por lo que no quieren gente con tanta experiencia. Otras veces, simplemente piensan que con tu sobrecualificación pronto encontrarás otro trabajo más acorde y dejarás ese puesto, así que prefieren no tener que buscar candidatos dos veces. Y en muchas ocasiones, simplemente buscan gente sin experiencia porque les resulta más fácilmente aprovecharse de ellas, ya que mucha gente está dispuesta a cualquier cosa por obtener algo de experiencia para el currículo.

Como ves, la especialización tiene un gran valor hoy en día, pero la realidad es que cada vez hay más y más gente especializada en las distintas áreas del saber, tanto graduados como doctores. Esto hace que la competencia por esos puestos sea feroz. Seguro que conoces a más de un doctor que está trabajando en algo que nada tiene que ver con su formación y su especialidad. O que no está trabajando en absoluto. Una elevada especialización, hoy en día, no te asegura un puesto de trabajo.

Diploma
A veces la excesiva especialización puede excluirte de algunos puestos para los que se necesita menor cualificación. No siempre más es mejor

Ventajas e inconvenientes de un perfil generalista

Es la otra gran estrategia aplicable al mundo laboral. Una persona que valga para todo. Que sepa un poco de cada ámbito, aunque su conocimiento no sea tan sólido. Sin embargo, para convertirte en ese tipo de persona tienes que aplicar mucho trabajo por tu parte. Tendrás que hacer muchos cursos para complementar tu formación, que como ya he comentado antes, tiende naturalmente a la especialización.

También tendrás que trabajar mucho por tu parte: leer libros de las diferentes temáticas, tratar de hacer voluntariados en distintos ámbitos… No es un camino fácil y hay que tener una inclinación natural para ello, una curiosidad innata. Si eres una de esas personas afortunadas que no pierden la curiosidad infantil entonces puedes andando sin darte cuenta hacia esta estrategia generalista.

Lo bueno de los generalistas es que hay múltiples puestos de trabajo a los que podrían aspirar. Al tener conocimientos y experiencia en una amplia variedad de sectores su perfil podría llegar a amoldarse a una mayor variedad de perfiles que los individuos más especialistas. Sin embargo, también tendrán que competir con mucha más gente, incluido algunos especialistas en ese campo, que se adecuarían mucho mejor a lo que el contratante estaría buscando.

Pero una persona generalista puede aportar otras cosas a la empresa u organismo que lo esté contratando, más allá de los conocimientos que se le presuponen para el puesto. Esto puede convertirlos en un activo valioso, ya que podrían ocuparse de otros aspectos distintos y reforzar otro equipo, o incluso asumir su papel. En este caso sería el clásico: dos por el precio de uno (porque lo normal es que no paguen extra por ocuparse de otras cosas).

Y entonces… ¿qué hago?

Al igual que ocurre en la naturaleza, no existe la estrategia definitiva que te asegure el éxito. O todo el mundo la emplearía. Tendrás que asumir ciertos riesgos y ver en qué te quieres convertir.Para ello, es importante que explores el área de trabajo al que te quieres dedicar. Mira cuáles son los perfiles más demandados, las habilidades y conocimientos que se requieren, el tipo de puestos que se ofertan. Y fórmate para ellos.

Por ejemplo, para el ámbito científico vas a tener que especializarte… y mucho. Las ofertas que aparecen suelen ser para gente con perfiles muy concretos, muy especializados. Pero si te vas a dedicar al área de consultoría medioambiental, está bien saber un poco de todo, porque a veces hará falta alguien que controle de mamíferos, pero otras veces será sobre aves, o sobre suelos, o sobre vegetación.

Desde mi punto de vista, y por mi experiencia personal, creo que la especialización es importante. Al menos un cierto grado de especialización en un área determinada. Sin embargo, hay que ser un profesional versátil. Una de las cosas que nos enseña nuestra carrera (o que debería habernos enseñado) es a ser capaces de encontrar la información que necesitamos. Incluso si no tenemos repajolera idea de un tema. Precisamente por eso hablaba hace poco de lo útil que es escribir artículos científicos y aprender a hacer búsquedas bibliográficas.

Hay que ser adaptativo. Si tienes un perfil especialista, en que has aprendido una serie de técnicas o metodologías específicas, has de saber aplicar y adaptarlas a campos similares o aprender a trabajar con otros grupos animales o vegetales distintos a los que estás acostumbrados. Por ejemplo, si alguien está acostumbrado a hacer estudios de ecología evolutiva con aves, dado el caso es capaz de reciclarse y trabajar con otros grupos animales, como peces (y si no que se lo digan al bioblogo).

O como ocurrió conmigo, toda la vida profesional dedicado a las aves y cuando entré a formar parte de la consultoría medioambiental me encargaron censos de mamíferos. El campo puede parecer totalmente distinto, pero siempre existen lugares comunes.

Además, en mi caso, mi experiencia con aves me ayudó a hacer otros trabajos dentro de la consultoría, como el radioseguimiento de mirlo acuático, o me permitió trabajar un par de meses en Suecia, aunque en ambos casos no se tratasen de puestos exactamente iguales a aquellos en los que yo estaba especializado.

Además, en un mundo donde la tecnología está presente en cualquier ámbito de nuestra vida diaria y laboral, tener unos conocimientos mínimos de informática y tecnología en general es indispensable. Incluso aunque no los requieran para el puesto pueden convertirse en un valor diferencial y hacer de ti un activo importante para la empresa.

Si eres capaz de encargarte del manejo de aparatos tecnológicos, o de implementar algún software que aumente la eficacia de la empresa o mejore la colaboración y la comunicación entre los trabajadores, o si simplemente tienes la capacidad de habituarte y aprender fácilmente el manejo de casi cualquier programa eso te va a dar una ventaja competitiva, sin duda.

Así que mi consejo es que te especialices hasta donde quieras, pero que seas flexible, que cuides otras áreas que pueden ser muy importantes, como la tecnología o los idiomas, y que sepas encontrar, filtrar y presentar la información, porque esto te va a ayudar a formarte por tu cuenta cuando lo necesites. Pero no te vuelvas loco haciendo cursos sin ton ni son. Un currículo que no es más que un compendio de cursos y experiencias inconexas entre sí tendrá muy muy pocas probabilidades de éxito.

En vez de especializarte en censo de micromamíferos de los bosques caducifolios de tu pueblo, hazlo en el censo de meso y micromamíferos. Si más adelante tienes que adecuar la técnica a las características propias de los animales o de la zona que estés estudiando, ya lo harás. Para eso te habrás entrenado en buscar y procesar información 😉

Lo más importante es crearte un currículo sólido, cohesionado, incluso aunque hayas trabajado en distintos campos o tengas una formación más o menos variada. Huye de los extremos: no seas ni aprendiz de todo y maestro de nada ni un profesional hiperespecializado (a no ser que tengas claro que hay un nicho laboral estupendo ahí). Y si ves que te has equivocado… siempre te puedes reciclar 😉 Hay múltiples salidas laborales para los biólogos ahí fuera 😉

Y hasta aquí mi opinión sobre el tema. Pero me encantaría saber la tuya. ¿Cuál crees que es la mejor estrategia en cuanto a la especialización? ¿Eres especialista o generalista? ¿Te han servido algunas habilidades o conocimientos que no tenían que ver con tu puesto de trabajo a la hora de desempeñarlo? ¿Te dio alguna ventaja durante la selección de personal o de cara a mantener el empleo y generar valor a ojos de tu jefe? Cuéntamelo en los comentarios, seguro que puede ser un debate interesante 😉

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