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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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La profesión

Por qué quieres estar en un grupo de investigación aunque aún no lo sepas

15/06/2015 by Bichólogo 27 comentarios

Si estás a punto de empezar la carrera o acabas de hacerlo quizás ni te lo hayas planteado. Si ya las has acabado, quizás te hayas arrepentido de no haberlo hecho. Hoy voy a contarte por qué es tan importante y qué te puede aportar a nivel profesional y personal el pasarte y colaborar con un departamento o grupo de investigación. Ésta fue una de las primeras cosas que aprendí en la carrera.

Aprovecha la universidad para colaborar con un grupo de investigación

Diferenciación

Cuando yo entré en la carrera de biología lo hice junto a más de 300 compañeros. Llenábamos dos aulas grandes. Todos con el mismo potencial, aunque desde luego no con las mismas ganas. La carrera en sí es el primer filtro. El primer día nos preguntaron quiénes estábamos por vocación, porque realmente queríamos hacer biología. Menos de la mitad levantamos la mano. Como ya he dicho alguna vez, Biología no es una carrera fácil. Mucha de esa gente fue cayendo a lo largo de los años, hasta el punto que de los más de 300 estudiantes iniciales nos graduamos menos de 80.

Sin embargo, 80 biólogos son muchos biólogos, y más en un mercado laboral como el nuestro y en un campo tan competitivo como la ciencia. Hay que diferenciarse. La formación universitaria es igual para todos. Es verdad que, al menos en mi época, puedes elegir asignaturas optativas y de libre elección, y es verdad que poco a poco vas especializándote. Pero los conocimientos que aporta la carrera son los mismos para todos. Y hay que destacar.

Análisis grafico de esperma de aves

Cuando entras en el departamento ni te imaginas las cosas raras que puedes llegar a hacer 😛

Para destacar el departamento es tu mejor arma. La formación que adquieres al colaborar con el departamento es una formación eminentemente práctica. Lo que obtienes es algo mucho más valioso que un montón de conocimientos nuevos: adquieres experiencia.

Contactos

Nunca me cansaré de repetirte la importancia que tienen los contactos. Tal vez ahora no la veas, pero llegará el momento en el que tener una buena red de contactos puede abrirte un sinfín de puertas. Además, todos los contactos que vayas haciendo en el departamento son contactos de calidad: gente que pertenece a tu ámbito de trabajo, gente con experiencia (en ocasiones con décadas de experiencia!) y con su propia red de contactos a la que puedes acceder. Entrar a formar parte de un departamento, aún como un estudiante colaborador, multiplica exponencialmente la cantidad de gente interesante e importante que puedes llegar a conocer. Pero recuerda, los mejores contactos son siempre los que conviertes en amigos de verdad. Esas amistades forjadas en horas de trabajo conjunto, en cañas y comidas departamentales son las más resistentes al tiempo y las tensiones 😉

Publicaciones

Si te vas a dedicar a la ciencia, has de saber que la moneda de cambio son las publicaciones científicas. Da igual todo el trabajo que hagas y lo bueno que sea si no se publica. Al final, eres tan bueno como la lista de publicaciones que hay en tu currículo. Suena un poco duro, y obviamente la cosa es mucho más compleja, pero a la hora de pedir proyectos, becas o subvenciones, las publicaciones son lo que cuentan. Y ten por seguro que tienen muchísimo más valor que una nota extremadamente alta en la carrera. Si no te mueves en los límites del sobresaliente, explota el filón de las publicaciones. En el ámbito laboral, más allá de becas, nadie va a mirar tu nota, pero examinarán con lupa lo que has publicado y dónde.

¿Y dónde puede publicar un bisoño estudiante? Pues sí, una vez más, la respuesta es el departamento. Pero tampoco te creas que vas a llegar y vas a aparecer en todas las publicaciones del grupo en el que trabajes. Esto conlleva un trabajo duro y largo. Hacer un artículo es un proceso complejo, la parte visible de todo un trayecto que comienza desde el mismo momento en que se concibe el experimento. Requiere técnica, requiere esfuerzo y requiere conocer las herramientas que pueden ayudarte en su redacción.

Publicar el primer artículo es lo más difícil. Después cada artículo resulta más y más fácil, aunque siempre estás en continuo aprendizaje. Por eso debes formarte y coger experiencia hasta que realmente puedas aportar valor suficiente en alguna de las etapas del proceso como para aparecer entre los autores de un artículo científico.

Congresos

Es la otra forma de alimentar tu lista de publicaciones, y la más accesible para un joven estudiante 😉 

Cuando entré a formar parte del departamento durante mi carrera conseguí tener tres posters publicados en congresos antes de poder publicar mi primer artículo científico.

Preparar un póster también requiere mucho trabajo, pero es mucho más asequible que un paper, aunque su valor es menor, en términos de currículo. Pero pueden marcar la diferencia a igualdad de publicaciones, especialmente entre estudiantes, así que no hay que descuidarlos ni menospreciarlos. Ir por tu cuenta a uno de estos congresos es caro y complejo. Si entras a formar parte de un departamento las oportunidades se multiplican y si lo preparas bien, puede resultar muy sencillo… ¡y barato!

Diversión

¡Porque no sólo de trabajo vive el biólogo! Con el departamento harás amigos, viajarás, aprenderás y te lo pasarás en grande. Es una experiencia a todos los niveles. Y es la mejor forma de conocer lo que hace un biólogo. Porque en los departamentos no se hace sólo investigación pura, sino que en mucho de ellos, cada vez más, hace una investigación mucho más aplicada a la conservación. Por lo que toda esa experiencia te sería muy útil independientemente de la rama a la que te dedicases.¿Has viajado alguna vez con amigos? Imagina si además de amigos son compañeros de profesión. La mezcla es explosiva, créeme.

Portátil y folios con dibujos

Además, dado el tiempo que pasas en el departamento, tienes la posibilidad de explorar otras aptitudes que desconocías, como el arte de laboratorio 😛

Conclusión

Entrar a formar parte de un departamento te otorga una ventaja competitiva importante frente al resto de tus compañeros. Además, el número de personas que conoces relacionadas el mundo en el que deseas trabajar se expandirá rápidamente, más allá de profesores y compañeros que están en la misma situación que tú. Podrás alimentar tu currículo con publicaciones en congresos y papers, además de con experiencia, que suele ser un requisito presente en numerosas ofertas de empleo. Aportarás valor a tus futuros jefes, ya que tendrás experiencia en investigación, gestión del tiempo, redacción de documentos, manejo del inglés (sin él no vas a ningún lado) y soltura expresándote, tanto verbal como escrita. Todo son ventajas.

Así que no te lo pienses y ve desde YA al departamento que más te interese. Da igual si no estás seguro de si eso es lo que te gustará. Es una forma de probarte, de ver si te gusta, de conocer el mundillo. Entrar a colaborar suele ser fácil, pero requiere compromiso. Y requiere tiempo, mucho tiempo. Pero es una inversión que recuperarás multiplicada a tu favor.

¿Has tenido experiencia en algún departamento?  ¿Cómo te fue? ¿Te ha resultado útil? ¿Te estás planteando acudir a algún departamento para colaborar y aprender con ellos? Cuéntanos tu historia. Cada vez somos más en esta pequeña gran comunidad que se está formando alrededor del blog. Tu opinión, tu historia, son importantes y pueden ayudar a muchos otros 😉

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Publicado en: La profesión

El biólogo y la aventura

11/06/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Casi todos hemos soñado alguna vez con vivir mil aventuras. Los biólogos, a menudo, podemos hacerlo 😉 La naturaleza de nuestro trabajo nos lleva a menudo a tierras remotas, a países lejanos y exóticos. Pero no es el único tipo de emociones al que tenemos acceso. La aventura del descubrimiento es, quizás, la más apasionante de todas.

Biólogos aventureros

Recorrer senderos inexplorados

El estudiar la fauna o la flora implica tener que ir a buscarlos. Y aunque es fácil encontrar gorriones (Passer domesticus), azulones (Anas platyrhynchos),  jaramagos (Diplotaxis virgata) o cantuesos (Lavandula stoechas). Pero cuando se trata de buscar desmanes (Galemys pyrenaicus), corzos (Capreolus capreolus) o lobos (Canis lupus signatus) la cosa se complica.

Trabajar con mamíferos acuáticos y ribereños puede ser muy complejo. Pero ello te lleva a internarte en maravillosos arroyos (a veces no tanto :P), bosques poco transitados y zonas remotas, que de otras maneras permanecerían vetadas para nosotros.

Los transectos de mamíferos terrestres, por su parte, puede llevarnos a las sierras más altas, al viento y a la niebla, en una inclemente lucha contra los elementos. Un trabajo que no es fácil, no sólo por los largos transectos encadenados (entre 18 y 24 km al día) sino también por el desnivel, lo irregular del terreno y lo impredecible de la climatología. Trabajar bajo la lluvia, el frío intenso o un vendaval que casi te tira de espaldas puede convertirse en toda una hazaña, especialmente si tienes una apretada agenda de transectos que cumplir.

Pero no hay aventura si no hay riesgo. Si dejamos a un lado el calor y el frío extremos, lo abrupto de los caminos, el cansancio y los implacables mosquitos, siempre nos quedan los encuentros inesperados. Y es que a menudo te topas con animales que te pueden dar un buen susto. Una vez, piedra en mano por si acaso, tuve que poner tierra y arbustos de por medio entre dos perros asilvestrados que no estaban muy contentos de verme por allí. También me di un buen susto una hembra de alce cuando estuve trabajando en Öland, que salió corriendo de entre los arbustos a mi derecha.

Pero quizás lo que más me impresionaba era escuchar los ladridos de los corzo que pululaban por la zona. Estábamos en plena época de apareamiento y, en la quietud del bosque, de vez en cuando resonaba alguno muy cerca. ¡Parece mentira que un animal tan adorable como ese pueda hacer un ruido como ese!

Arañazos de un oso en la corteza de un árbiol
A veces los encuentros más interesantes no llegan a producirse, pero son igualmente fascinantes. Aquí puedes ver las huellas que las garras de un oso dejaron en un árbol, en la frontera entre Asturias y León

Cuando la aventura está en casa

En ocasiones no hay que irse muy lejos para ir en busca de la aventura. Hasta los trabajos más sencillos pueden convertirse en toda una proeza, si la situación lo requiere. Recuerdo con cariño cuando revisaba los nidos de una colonia de avión común cercana a mi universidad. Estaba localizada en una residencia universitaria y en verano, a 40ºC, me tocaba trabajar allí acarreando una pesada escalera de dos cuerpos mientras los estudiantes se bañaban en su maravillosa y refrescante piscina (ouch). Pero a lo que iba… Había un rincón, apenas una docena de nidos, de bastante difícil acceso. Todos estaba en el techo, sobre la parte externa de un gran aparato de aire acondicionado, que a su vez estaba vallado. Así que llegar a él no era fácil. Nada fácil. Menos mal que de algo me sirvieron mis años de afición a la escalada deportiva. Gracias a ellos podía mantenerme en precario equilibrio, sujeto a la escalera mientras me escoraba peligrosamente a la izquierda tratando de llegar a los nidos más alejados 😛 ¡Qué tiempos aquellos!

También recuerdo tener que subir a unos postes de la luz, de esos de cemento, para instalar unas aparatosas cajas-nido de corcho para carraca (Coracias garrulus) y cernícalo primilla (Falco naumanni) en diversas ZEPAs extremeñas. Aquí también cargaba junto al Bioblogo una pesada escalera (más aún que la otra) a la que apellidábamos Penélope (porque era nuestra cruz :P). Era impresionante cómo a veces se escuchaba la electricidad zumbando en los cables. O como se puede menear un poste de cemento cuando sopla el viento fuerte. Pero por si no fuese bastante, en otro trabajo para otro jefe me tocó revisar las mismas cajas-nido (esta vez yo solo :P). Ahora me río cuando recuerdo cómo un par de veces estuve a punto de caerme mientras me asomaba a las cajas y un mochuelo o un cernícalo salía escopetado por el agujero de la caja-nido. Menos mal que iba bien amarrado a los postes jeje

Descubriendo lo desconocido

Sin embargo, y aunque soy un apasionado de la naturaleza y de todo lo outdoor, pocas cosas me resultan tan fascinantes como la sensación de descubrir algo. Cuando un experimento sale bien, y tras pelear durante horas con la estadística, con la bibliografía y con el inglés, aparece algún resultado significativo. ¡Y además interesante! La sensación es indescriptible. Es asomarte a cosas que nadie sabe (aunque sean pequeñitas y no vayan a cambiar el paradigma de la ciencia actual :P). Pero ayudar a dar forma al conocimiento científico, aportar tu granito de arena al saber de la humanidad, es de lo más gratificante. ¡Aunque luego cueste publicarlo! Sólo un científico puede entender la fascinación de elaborar hipótesis, de llevar a cabo experimentos, de lanzar tus teorías.

Pero no sólo se descubren conocimientos. En mi caso, que soy ávido birdwatcher, es maravilloso el avistar alguna especie que aún no estaba en tu lista. La emoción de ir a un lugar nuevo en busca de ese pájaro que te han dicho que anda por allí. O mejor aún, cuando paseas por cualquier rincón natural de tu ciudad y, de súbito, se te cruza algún bicho en el camino. Y maldices tu suerte (y tu mala memoria :P) por haberte olvidado en casa la guía de aves (o mamíferos, o reptiles, o lo que te guste). Para los que nos gusta la fauna, la sensación que produce un encuentro cercano con cualquier animal (o planta, si eres botánico en vez de bichólogo) no se puede explicar con palabras. Seguro que me entiendes 😉

Pollo de garcilla bueyera
Paseando un día por el azud me topé de súbito con este pollo (bien grande :P) de garcilla bueyera (Bubulcus ibis) que estaba tan sorprendido como yo de verme por allí. Aunque he visto miles y miles de estas aves, me encantó lo inesperado del encuentro, tanto que no dudé en usar la cámara para inmortalizarlo 😉 (¡menos mal que llevaba la réflex colgada!)

La Biología es una puerta abierta para cualquier corazón aventurero. Da igual si te gusta cruzar bosques y montañas, si sueñas con iniciar tu propio viaje del héroe por lo desconocido, o si por el contrario decides navegar por los procelosos mares del conocimiento y la investigación en busca de nuevos descubrimientos. Si eres una de esas personas inquietas, que siempre tratas de ir un poco más allá, de explorar los límites, entonces no te has equivocado eligiendo esta carrera.

Cuéntame qué te ha parecido el post. Pero sobre todo tu experiencia. Porque al final, lo que buscamos los aventureros son experiencias. Y quien sabe si tu historia puede ser el germen de otra para alguno de nosotros. !Te espero en los comentarios o en las redes sociales!

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: aventura, biología, biólogos, naturaleza

6 lacras profesionales contra las que debemos luchar los biólogos

04/06/2015 by Bichólogo 131 comentarios

Ser biólogo hoy en días es complicado. Muy complicado. Pero no más que otros trabajos. Hay que ser realista y darse cuenta de que el mercado laboral no está en su punto álgido precisamente. Sin embargo, es cierto que los biólogos nos enfrentamos a ciertos problemas inherentes a nuestra profesión que no afectan a otros trabajos. Así que voy a tratar de bucear un poco en ellos y ver qué posible solución le podemos dar 😉

6 lacras profesionales contra las que debemos luchar los biólogos

1. La biología no es un trabajo, es un hobby.

Esa es una opinión generalizada. Especialmente si te dedicas a trabajar con fauna o flora. La biología tiene un fuerte componente vocacional, sin el cual el hecho de acabar la carrera se convierte en toda una hazaña. Y es preciosamente por esa fuerte vocación que tenemos que no se valora realmente nuestro esfuerzo.

Cuando hablas con alguien sobre la profesión todos parecen pensar que nos dedicamos a dar paseos por el campo, con unos prismáticos y un cazamariposas. Y ya. De hecho, incluso alguno nos echará en cara que nos paguen por eso. Total, si hacemos lo que nos gusta…

Pero este desconocimiento sobre nuestra labor es, principalmente, culpa nuestra. La imagen tradicional de científico encerrado en su laboratorio, ajeno al mundo, es aún muy común hoy en día. Sí, todos nos esforzamos para que nuestro trabajo esté publicado en una revista prestigiosa, pero pocos se preocupan de que quede reflejado en los periódicos. De que la gente de la calle sepa qué es lo que hacemos, qué es lo que aportamos a la sociedad. Esa es una de nuestras grandes asignaturas pendientes.

2. Debemos conocer cualquier animal o planta

Da igual si eres ornitólogo, botánico, entomólogo, bioquímico… Da igual si el susodicho animal o planta pertenece a tu campo de estudio o no… De hecho, da igual si pertenece a tu localidad, país, continente, hemisferio o sistema solar. Como alguien te pregunte por algún ser vivo al azar y no lo sepas siempre, siempre te van a decir:

¿Pero tú no eres biólogo?

La gente no es consciente de que no es que sea imposible conocer todas las especies existentes, sino que realmente ni siquiera se sabe el número exacto de especies que habitan nuestro planeta (¡las estimaciones rondan entre los 2 y los 50 millones de especies!). Es imposible conocerlas todas. Pero parece que para estudiar biología tenemos que sabernos el inventario completo de la vida como si fuese la lista de los reyes godos 😛

3. El trabajo de biólogo está mal pagado.

Tristemente, es una realidad. Y lo peor de todo es que muchos de los encargados de pagar son también profesionales de la biología. Esta nula valoración de nuestro esfuerzo se ve especialmente bien a nivel empresarial, donde se llegan a justificar unas pésimas condiciones laborales con frases como:

No te quejes. Muchos estarían deseando hacerlo gratis

Comentarios como esos me parecen una aberración, especialmente cuando vienen de gente del gremio. Nos estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado. Luego nos quejamos que no hay dinero ciencia,  para conservación, para divulgación. Si nosotros mismos no nos respetamos como profesionales, si no ponemos en valor nuestro propio trabajo, ¿cómo pretendemos que otros, los políticos que manejan los presupuestos, lo hagan?

Existen esfuerzos de cohesión, como los Colegios Oficiales de Biólogos pero son del todo insuficientes. Somos nosotros los que no debemos vendernos por treinta monedas, los que debemos exigir unas condiciones justas, incluso en estos momentos de crisis. Porque si no nos plantamos, si no decimos que no a ciertos trabajos mal pagados, nunca se nos respetará como profesionales. Una vez más, es otro problema del que somos culpables todos, ya seamos jefes o empleados.

4. No hay estabilidad laboral

Aunque esto no  es aplicable a todas las salidas de la carrera, sí que es verdad que en ciertos ámbitos es extremadamente difícil conseguir una continuidad más allá de dos o tres años. La investigación es un claro ejemplo de ello. En España, el itinerario investigador es un completo desastre, agravado por la pésima gestión que ha hecho el Gobierno actual en materia de ciencia. Los continuos recortes, la precariedad de puestos y becas, el repentino cese de fondos para investigaciones punteras han destrozado el entramado científico español.

En el mundillo de la investigación todo funciona a golpe de proyectos y becas, que siempre son de una duración muy determinada. Y si quieres vivir de ellos tienes que ir encadenando proyectos y más proyectos, engarzándolo con becas, subvenciones y, con suerte, algún contrato (que normalmente irá asociado a un proyecto temporal). Al final, cuando te quieres dar cuenta, lo que esperabas que fuese una agradable madurez en el trabajo de tu vida se ha convertido en una desesperante carrera por conseguir una beca, una lucha contra reloj y contra las horribles web oficiales y sus métodos telemáticos que siempre se joden en el peor momento.

Bien es cierto que existen otras salidas interesantes con unas perspectivas más estables si consigues instaurarte en el mercado:

  1. Empresas de ecoturismo y multiaventura
  2. Consultorías medioambientales
  3. Puestos de funcionario en los departamentos autonómicos y regionales dedicados a la conservación
  4. Trabajos en centros zoológicos y zonas protegidas
  5. Otras salidas relacionadas (realización de documentales, fotografía de naturaleza…)

Pero nada te asegura que puedas labrarte tu futuro.

5. Intrusismo profesional

Aunque parezca que esta carrera es muy especializada, es fácil encontrar a gente proveniente de otras áreas realizando trabajos que debían ser llevados a cabo por biólogos. Aunque quizás, el ejemplo más flagrante de intrusismo es el que, como ya he comentado, se lleva a cabo haciendo mal uso de una herramienta tan valiosa y potente como el voluntariado ambiental.

Y es que algunas empresas, ONG’s o incluso instituciones científicas realizan actividades que debía ser llevadas a cabo por biólogos profesionales por medio de un sistema de voluntariado que le permite ahorrarse unos cuantos salarios. Esto provoca dos importantes problemas:

  • Por un lado, persona a menudo no cualificadas están realizando un trabajo técnico de recogida o procesamiento de datos. Esto conlleva que los resultados pueden ser poco representativos, al estar realizados por personas con muy distinto grado de formación y experiencia. Y por lo tanto, ni son comparable ni son extrapolables con aquellos datos tomados por profesionales.
  • Por otra parte, se eliminan puestos remunerados que deberían ser ocupados por biólogos profesionales. Muchos de nosotros hemos hecho algún voluntariado ambiental y hemos ofrecido nuestra capacidad de trabajo a cambio de aprender y formarnos. Y es algo muy útil. El problema ocurre cuando empresas u organismos eligen para el voluntariado a personal muy cualificado y les hace realizar labores que debían ser pagadas a cambio de… nada. Porque llega un momento que el voluntariado no te aporta más.

Este tipo de prácticas no debería ser permitidas. El trabajo profesional debe ser hecho por profesionales. Y hay momentos en los que debemos plantarnos y dejar de trabajar gratis bajo el lema «esto me sirve para el currículo». Debemos hacernos valer, debemos luchar por un trabajo y un salario dignos.

6. Ana Obregón

La forma más directa de caernos mal es que, cuando dices ser biólogo, la gente te responda automáticamente:

¿Biólogo? Anda como la Obregón

Esta frase se repite hasta el infinito desde que tengo memoria. Es superior a mí 😛

NOTA: es un personaje español del mundo del corazón, por eso a los de fuera no os sonará. Pero los españoles la conocemos y mucho. ¡Sobre todo los biólogos!

Ana obregón
La eterna bióloga (foto procedente de la wikipedia)

 

¿Qué te ha parecido la lista? ¿Añadirías alguna cosa cosa más? ¿Cuál es el prejuicio que más te molesta en relación a nuestra profesión? Espero con ganas tu aportación en los comentarios. ¡Un saludo!

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¿Cómo me hice biólogo?

28/05/2015 by Bichólogo 44 comentarios

El comienzo

El primer paso de tu carrera es decidir qué quieres hacer. Yo siempre tuve claro que la naturaleza era lo mío. Sin embargo, no me planteé realmente estudiar Biología hasta casi el momento de hacer la preinscripción y solicitar carrera.

¿Qué me llevó a hacerme biólogo?

Y es que mi pasión siempre han sido los bichos y desde bien pequeño me han fascinado todas las ramas de la ciencia. Desde que tengo memoria, los animales siempre han estado presentes en mi vida. Recuerdo  algún canario (con el insigne nombre de Mike Donovan) y un par de diamantes mandarines (Taeniopygia guttata), a los que llamamos Tiza y Panduro porque nos dijeron que siempre debían tener una tiza y algo de pan duro en la jaula. Incluso hay alguna foto de un pequeñísimo yo dando de comer a un patito chiquitín que ni recuerdo de quién era.

Lo que sí recuerdo perfectamente es pasarme horas en Las Tres Campanas, una conocida juguetería que hubo en Badajoz, mirando el estante de los muñecos: figuritas de leones, hipopótamos, jirafas y tigres se entremezclaban de forma caótica con dinosaurios, dragones y toda clases de quimeras. Una fauna de lo más variopinto y en la que, pese a todo, cada uno tenía su propio nicho ecológico en mi colección de juguetes.

Pero como todo niño que se precie, mis favoritos siempre fueron los dinosaurios. Tenía docenas de libros. Me leí Parque Jurásico con apenas 11 ó 12 años. Conocía buena parte de todos esos impronunciables nombres, familias, géneros… Era mi pasión y estaba decidido a dedicarme a ello.

El momento decisivo

Pero entonces se fue acercando la hora de elegir carrera, allá por 1998 (¡me hago mayor!), y comencé a buscar la forma de hacer Paleontología. En Badajoz podía estudiar Biología, pero no existía la especialización en Paleontología, aunque sí un par de asignaturas a lo largo de la carrera. También podía ir por Geológicas, pero entonces tendría que irme fuera. Le di muchas vueltas al asunto. Una y otra vez. Hasta que al fin decidí hacer Biología. Siempre me habían gustado los animales así que, a unas malas, si no lograba meterme en el Departamento de Paleontología siempre podía seguir estudiando otros bichejos actuales.

Así se lo comuniqué a mis padres. Ellos, con toda su buena fe, me dijeron que Biología no tenía salidas, que la cosa estaba chunga para conseguir trabajo (ya en 1998) y que con la buena nota que tenía en selectividad por qué no elegía algo con más salidas. Pero ya sabían lo testarudo que podía llegar a ser su hijo… Así que les dije:

Prefiero ser pobre pero feliz con lo que hago que estar podrido de dinero y amargado detrás de un escritorio

No había mucha contrarréplica a eso 😛 Entonces, como buenos padres y resignados padres, no les quedó otra opción que apoyar mi decisión de hacerme biólogo. 

El proceso

Entré sin problemas en la carrera, deseando aprender cosas de animales, salir al campo y convertirme en una mezcla entre Indiana Jones y Miguel de la Quadra-Salcedo. Y la primera en la frente. El primero año tuve física, matemáticas, estadística, informática, química… Y bueno, sí… Alguna asignatura de botánica y de zoología, pero vamos, que no era el paraíso lectivo que yo había imaginado. A pesar de ello, lejos de desanimarme, seguí dándole caña. Me apunté a todas las optativas relacionadas con fauna y si podía, a alguna de libre elección. Y me apliqué al máximo.

De hecho, fue una de esas asignaturas optativas la que me descubrió el asombroso mundo de las aves y su observación, los dinosaurios de hoy en día 😛 Aprendí a usar una guía de campo y a identificar mis primeras aves. Después ya me fogueé yo mismo, mientras iba descubriendo poco a poco la fantástica fauna del Azud de Badajoz.

Además hice una de las mejores inversiones de tiempo y esfuerzo de mi carrera. Entrar en el departamento zoología tuvo un papel fundamental en mi desarrollo como biólogo. Entré en contacto con el mundo de la investigación, hice numerosos contactos, llevé varios pósteres a diversos congresos y aprendí mucho, muchísimo, sobre la labor investigadora, el manejo de aves, el anillamiento científico o cómo escribir un artículo científico.

Al acabar la carrera, de nuevo surgía la duda. ¿Qué iba a hacer con mi vida ahora? Y de nuevo mis padres me aconsejaron tirar por algo seguro, unas oposiciones a profesor de secundaria o a biólogo de la Junta de Extremadura. Pero yo seguía siendo un joven testarudo que había  decidido perseguir sus sueños y agarrarse a la cola de la cometa.

Y es que tanto disfruté aquella etapa en el departamento que me lancé a la faraónica tarea de hacer una tesis doctoral. Fue toda una nueva etapa de aprendizajes y, sobre todo, de viajes: Almería, París, Noruega… Más y más contactos. Más y más posibilidades. Un nuevo mundo se había abierto ante mis ojos.

La conclusión

Elegir la carrera de biología supuso un antes y un después en mi vida personal y profesional. Es, posiblemente, una de las mejores elecciones que haya hecho nunca. No fue un camino fácil, pero tampoco fue un infierno. Lo mío era vocación y la viví y la disfruté como tal. Una vez obtenido el título, y gracias a todo el trabajo previo (departamento, congresos, cursos y voluntariados) pude optar a diversas becas que me llevaron al doctorado. E incluso en medio de la crisis pude conseguir un puesto de trabajo en una consultoría ambiental, que me permitió explorar el apasionante (aunque inestable) mundo de la empresa privada.

Ha sido una gran aventura a todos los niveles. Y me ha ofrecido la oportunidad de hacer cosas tan fascinantes como extrañas. Por supuesto han existido sus altibajos. Hasta hoy mismo no he cerrado la tesis (¡casi 8 años!), la cual tuve que dejar apartada un tiempo para trabajar en la consultoría ambiental. Y hubo momentos en los que estaba tan quemado que casi la abandono. Pero simplemente fueron etapas.

Aunque no sea un camino fácil, el viaje siempre merece la pena
Aunque no sea un sendero fácil de recorrer, el viaje siempre merece la pena

Mi único consejo es que no te desanimes. Siempre busca aquello que te haga feliz, que con voluntad y esfuerzo todo es posible. Ninguna carrera es fácil, nadie regala trabajo. Pero los biólogos tenemos la ventaja que no sólo el fin merece la pena. También el camino es apasionante. La Biología puede darte grandes alegrías (y también algún que otro sofocón :P). Pero créeme que siempre ofrece mucho más de lo que pide 😉 Lucha por tu sueños y verás como tarde o temprano se hacen realidad.

¿Cómo ha sido tu experiencia durante la carrera? ¿Qué te ha aportado? ¿Te arrepientes de tu decisión? ¡Comparte tu experiencia con nosotros!

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El valor de los contactos y el networking

18/05/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Los contactos son claves a la hora de encontrar un trabajo en biología. Ya comenté en alguna ocasión que esa es una de las grandes lecciones que me ha enseñado mi profesión, así que compartiré mi experiencia contigo, a ver si estás de acuerdo conmigo.

La importancia de un buen networking

Contacto ≠ Enchufe

No es lo mismo un contacto que un enchufe. Para nada. Un enchufe es alguien que, sin que tenga que ver con tus méritos, te coloca en una posición ventajosa frente al resto. Sin embargo, un contacto es una persona a la que has conocido y que cuando necesita a alguien con un perfil profesional como el tuyo piensa en ti antes que en otros.

El enchufe se acordará de ti no por tu trabajo, sino por quiénes son tus padres, tus amigos o el poder que tengan tus allegados, y no le importará cómo desempeñes tu trabajo. El contacto se acordará de ti por tu valía, por la impresión que le dejaste, porque realmente te considera adecuado para el puesto.

Cómo empezar a hacer contactos

No existe un recetario para comenzar tu red de contactos. Y en realidad no se diferencia en nada de cómo conoces a gente en tu día a día. De hecho, tiene mucho que ver con hacer amigos. Porque, al fin y al cabo, un contacto es alguien que te tiene aprecio y confía en ti y en tus capacidades. Nadie te va a ofrecer un puesto si cree que puedes arruinarlo todo. Hay que crear una vínculo de confianza. Y cuando hay confianza, el salto a la amistad es bien pequeño.

Sin embargo no siempre un contacto va a ser sinónimo de un amigo. Hay relaciones que son meramente profesionales. Pero si aparte de lograr un apoyo sólido en alguien eres capaz de forjar una buena amistad siempre es mucho mejor 😉

Dónde hago mis contactos

En cualquier oportunidad, momento y lugar que puedas. Así de sencillo. Y así de difícil. No se trata de ir acosando a cualquier persona por la calle, sino de tratar de establecer una conversación con aquellas que consideres interesantes. Pero no trates simplemente de añadir una muesca más en la cuenta de tus contactos. Disfruta del proceso. Conoce a la persona, aprende de ella, crea una auténtica red de confianza. Porque además no estás conociendo solamente a un individuo, sino que cada nodo que añadas a esa red abre un sinfín de oportunidades de conocer más gente.

Existen multitud de formas de alimentad tu red:

1. Los compañeros de la carrera

Ésta es fácil, ¿eh? Quizás ahora pienses qué te pueden aportar a nivel profesional los colegas de fiestas universitarias, los compañeros que te pasaban los apuntes o los amigos con los que juegas a los dardos en la cafetería y te tomas el café entre clase y clase. Ellos tienen el mismo status que tú, saben lo mismo, os movéis en los mismos círculos… Pero eso es ahora, quizás dentro de un año recibas la llamada de alguno de ellos porque en su trabajo hay una vacante y cree que tú darías perfectamente el perfil 😉

2. Los compañeros del departamento

Aquí ya vamos afinando un poco más. Estos contactos estarán ya totalmente dentro de tu área de interés laboral. Compartís gustos, trabajáis en el mismo campo (o muy similar) y os veis con mucha frecuencia. La hora del descanso para el café, las cañas que de tanto en tanto se organizan, las comidas navideñas del departamento o las lecturas de tesis de compañeros suelen ser los mejores escenarios para afianzar esos incipientes lazos que surgen inherentes al trabajo diario común 😉

3. Los congresos, charlas y workshops científicos

Estos son las eventos ideales para poner en marcha el networking al 100%. Aquí encontrarás gente relacionada con tu rama, con los temas con los que quieres trabajar. Aprovecha la ocasión. Preséntate. Sé simpático, pero no adulador. Muestra interés (pero un interés real) por lo que te cuentan. Participa en la medida de lo posible. Y no tengas prisa. En los congresos y demás citas científicas la conversación surge por sí sola. No trates de forzar nada y demostrar lo mucho que sabes de algo. Sé natural. Sé tu mismo.

4. Siguiendo blogs, perfiles sociales y demás de gente interesante

Es la mejor manera de mantenerte al día de todos esos temas que te atraen y una forma de mantener el contacto con esas personas. Participa, comenta, pero siempre cuando tengas algo que aportar. No intentes que se fije en ti por mera saturación o eso será lo que recuerde de ti. Hazte notar con elegancia y aportando valor a la otra persona. No acoses 😉

5. En cualquier sitio donde se presente la ocasión

A veces el azar nos permite conocer a gente en los lugares más inesperados: amigos comunes, la cola del supermercado, durante la visita a un museo, en una entrevista de trabajo… No dejes pasar la oportunidad. Relaciónate, muéstrate como eres y siempre trata de aportar algo a tu contacto. Esa es la mejor impresión que puedes causar 😉

¿Pero eso del networking funciona?

Absolutamente. Y puedo ponerte multitud de ejemplos:

1. Invitaciones a colaborar con otras personas en artículos.

Como ya comenté en alguna otra ocasión, el networking me ha permitido viajar a Noruega para colaborar en un estudio, todo gracias a una estancia breve que realicé para mi tesis doctoral y a la gente que conocía allí. Además, también me han invitado a dar un pequeño seminario a estudiantes de biología en una universidad alemana y me propusieron solicitar una post-doc para realizar con ellos, todo gracias a un email que mandé para una vacante que sabía que no me darían 😛 Pero les gustó mi currículo y se pusieron en contacto conmigo 😉

2. Colaboraciones para tus propios proyectos

Para la creación de este blog he contado con la inestimable colaboración de algunos de mis contactos (y amigos!) en forma de entrevistas. Pakozoico, Miquel Llorente y Óscar Domínguez (al que pronto entrevistaré) son un claro ejemplo de ello. Los conocía desde hace bastante tiempo y gracias a ello me atreví a meterlos en este lío 😛 Además, este proyecto que es «El Bichólogo» me ha permitido también conocer a grandes personas de la talla de Luis Miguel Domínguez o Marco de Mesa, que también me cedieron su tiempo y sus palabras amablemente. ¡Todo un lujo! ¿Qué más puedo pedir?

3. Ofertas de trabajo

Sí, también sirve para conseguir trabajo. Del de verdad, remunerado 😉 Mi primer trabajo bichológico lo conseguí gracias a haber acudido a una cena con motivo de la celebración de los 25 años de vida de la licenciatura de biología. Y yo, junto al Bioblogo, íbamos en representación de los alumnos (¡que insensatos los organizadores!). Pues gracias a la gente que conocimos allí nos surgió la oportunidad de unas prácticas y de trabajar colocando cajas nidos para paseriformes en el por entonces Parque Natural de Monfragüe, y cajas nido de corcho para carraca (Coracias garrulus) y cernícalo primilla (Falco naumanni) en diversas ZEPAs de Extremadura.

También pude trabajar un par de meses en la isla de Öland (Suecia) con papamoscas gracias a Nando, que me avisó de la oportunidad y me presentó por email  a quien se encargaba de los contratos.

Finalmente también conseguí mi actual trabajo gracias a otro amigo que me avisó de que estaban contratando en su empresa y me presentó a sus jefes. Envié mi currículo, una entrevista telefónica y en un mes me había mudado a Asturias.

Y estos son sólo algunos ejemplos destacados. Probablemente la mayoría de esas ofertas de trabajo, si no todas, me habrían pasado desapercibidas si alguno de mis contactos no hubiera pensado en mí. Obviamente mi currículo y mis trabajos previos fueron los que decantaron la balanza a mi favor, pero de no ser por mis contactos ni siquiera habría tenido la oportunidad de presentarme a la oferta

Todo eso es muy bonito, pero yo es que soy muy tímido

Sí, y yo también. Esto no es un concurso de popularidad ni una carrera a ver quién tiene más amigos en Facebook o en Linkedin. Es infinitamente más importante la calidad que la cantidad de contactos. Un buen contacto puede abrirte muchas más puertas que 10 malos. Sólo tienes que ser tú mismo/a, no intentes forzar las situaciones. Al principio requiere cierto esfuerzo hacer un networking activo pero al final se convierte en un proceso automático. Tú no piensas en conocer a gente todos los días y sin embargo lo haces. Pues con esto es igual. Déjalo fluir. Be water, my friend.

Ahora te toca a ti

Empieza desde ya a hacer contactos. No lo dejes pasar. Cada oportunidad perdida es un puerta que sigue cerrada para ti. No te obsesiones, pero no lo pospongas indefinidamente. Sé natural y aporta valor a los demás. Ése es el secreto.

¿Has hecho alguna vez networking? ¿Qué piensas de los contactos? ¿Ya has comenzado tu propia red? Cuéntamelo en los comentarios o por las redes sociales 😉 Un saludo!

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: búsqueda de trabajo, contactos, empleo, networking, oportunidades

El paraíso natural en casa

07/05/2015 by Bichólogo Deja un comentario

A veces no hay que irse muy lejos para estar en plena naturaleza. Incluso en los ambientes más humanizados, más antrópicos, podemos encontrar una fauna abundante y variada. Ya comenté que en Badajoz, mi ciudad natal, hay una ZEPA que comprende el tramo del río Guadiana a su paso por la ciudad. Y de todo este espacio, quizás el lugar más emblemático sea el Azud.

Los rincones naturales que se esconden al lado de casa

Es en este Azud donde me crié como ornitólogo, birdwatcher o pajarero, como prefiráis llamarlo. Fue allí, con mi guía, donde aprendí todo lo que sé sobre identificación de aves. Hasta que comencé la carrera siempre había pensado que en Badajoz no había nada salvo gorriones. Pero estaba equivocado. Muy equivocado.

Empecé yendo alguna tarde suelta, por que alguien me había comentado que allí se veían pajarillos. Y yo, con mi nueva y flamante guía de aves, me encaminé dispuesto a comprobarlo. La sorpresa fue mayúscula. Cada pajarillo que veía era una especie nueva para mí. Era un disfrute continuo, un descubrimiento tras otro. Lentamente, visita a visita, fui engordando mi particular lista de avistamientos. Una lista virtual, pues nunca he contado ni la cantidad de individuos ni la diversidad de especies del azud. Es esa una cuenta que aún tengo pendiente.

Garcillas en vuelo
Garcillas bueyeras volando hacia los dormideros

Desde entonces siempre intento acudir o bien a primera hora del día o  bien a última de la tarde, cuando los bandos de ardeidas y cormoranes recortados contra las impresionantes puestas de sol de Badajoz generan un espectáculo inolvidable. Además, si puedo trato de ir entre semana, ya que durante el fin de semana, especialmente cuando acompaña el buen tiempo, aquello parece una romería.

Sin embargo, incluso en esos días bulliciosos, con algo de paciencia y buscando los mejores sitios, es posible disfrutar de una buena jornada de birdwatching. El Azud de Badajoz es mi pequeño paraíso, el lugar donde he pasado algunos de mis mejores momentos como biólogo y como amante de las aves.

Garza imperial entre los juncos
Una garza imperial oculta entre los juncos de la orilla del río

Las estrellas del lugar son sin duda los ardeidos. Es imposible dar una vuelta por allí y no ver garzas reales (Ardea cinerea), garcetas (Egretta garzetta) o garcillas bueyeras (Bubulcus ibis). Pero también es fácil encontrarse con los martinetes (Nycticorax nycticorax) o los avetorillos (Ixobrychus minutus). Y ocasionalmente, algún juvenil de garza imperial (Ardea purpurea) en dispersión.

Entre las anátidas abundan los ánades reales (Anas platyrhynchos), aunque ocasionalmente se ve algún friso (Anas strepera) o algún pato cuchara (Anas clypeata). Y recientemente ha aparecido una pareja de cisnes mudos (Cygnus olor) que deben de haberse fugado de algún lado, pues están anillados. También son comunes los rálidos, con las omnipresentes gallinetas (Gallinula chloropus) y la focha común (Fulica atra).

Focha común en el agua
Una focha común nadando tranquilamente

Las gaviotas está bien representadas con dos especies: la reidora (Chroicocephalus ridibundus) y la sombría (Larus fuscus). Además también hay numerosos cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) a lo largo de todo el río.

De entre las rapaces más comunes cabe destacar el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), el ratonero (Buteo buteo) y los milanos real (Milvus milvus) y negro (Milvus migrans). Ocasionalmente he visto águila pescadora (Pandion haliaetus) y según me han comentado ahora vuelve a andar por allí.

Cormorán sobre roca
Un cormorán secándose al sol sobre las tranquilas aguas del Guadiana

En cuanto al resto de aves, aparte de los paseriformes más abundantes se puede encontrar de todo. Las agachadizas comunes (Gallinago gallinago), cigüeñuelas (Himantopus himantopus), charranes (Sterna hirundo) y andarríos chicos (Actitis hypolecos) son habituales de la zona, al igual que las golondrinas común (Hirundo rustica) y daurica (Cecropis daurica), avión común (Delichon ubicum) y zapador (Riparia riparia), los vencejos común (Apus apus) y real (Tachymarptis melba), las grajillas (Corvus monedula), las urracas (Pica pica), las abubillas (Upupa epops),los chotacabras grises (Caprimulgus europaeus) o los abejarucos (Merops apiaster), que tienen una colonia por la zona.

También es posible avistar varias especies de limícolas, como el archibebe común (Tringa totanus) o el andarríos grande (Tringa ochropus). Y la semana pasada vi unos cuantos moritos (Plegadis falcinellus) que no solían ser muy comunes por allí. Incluso se pueden observar algunas especies exóticas escapadas, como el bengalí rojo (Amandava amandava) o el pico de coral (Estrilda astrild), muy abundante a orillas del río.

Martinete en vuelo
Martinete en vuelo al atardecer

Estos quizás sean los habitantes más representativos de la avifauna de mi querido Azud, pero desde luego no son los únicos. También es fácil encontrar excrementos de nutria europea (Lutra lutra) e incluso avistarlas soleándose en las rocas. Y si tienes suerte podrás sorprender a los huidizos meloncillos (Herpestes ichneumon), que a veces comparten la comida (y la basura) con algunos de los gatos que también pululan en las riberas.

Como ves, no es necesario irse muy lejos para estar rodeado de bichos, si uno sabe donde buscar. Todos los biólogos (al menos los de bota) hemos soñado alguna vez que perdernos por la selva amazónica, o explorar las salvajes sabanas del Serengueti. Pero a menudo tenemos pequeños rincones mágicos, auténticos paraísos naturales justo en la puerta de nuestra casa.

Garza en el agua al atardecer
Garza en el azud al atardecer

Un mal que sufrimos los españoles y que nos aqueja desde que dejamos de ser aquel gran imperio donde nunca se ponía el sol es el pensar que todo lo de fuera es mejor. Y a veces, los mejores sitios están a un sólo paso, al alcance de la mano, o de la bici. Y con la ventaja de que nosotros sólo necesitamos un par de prismáticos para poder disfrutarlos.

Y tú, ¿tienes también alguno lugar cercano para bichear? ¿Conoces alguno de estos pequeños tesoros naturales escondidos en medio de tu ciudad? Sabes que me gusta viajar, así que agradezco recomendaciones para bichear en cualquier parte del mundo 😉 Espero leerte en los comentarios o en las redes sociales. ¡Sabes que tu opinión me resulta siempre muy interesante!

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