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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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La profesión

Trabaja tu presencia online: LinkedIn y About.me

19/11/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Hoy en día, más que nunca, es necesario tener una fuerte presencia online. ¿Cuántas horas te pasas conectado a internet? Móvil, ordenador de sobremesa, portátiles, tablets, weareables… Estamos permanentemente conectados. ¿Por qué no aprovechar esa ubicuidad?

Hay muchas formas en las que puedes estar presente en internet: los perfiles profesionales en las redes sociales o crear tu propio blog son dos buenos ejemplos. Este será el primero de una serie de posts en las que te comentaré brevemente alguna de las herramientas más importantes para trabajar tu reputación online. Hoy en concreto te hablaré de dos webs muy importantes que te ayudarán a crearte una imagen profesional en internet: Linkedin y About.me.

Linkedin y About.me

Linkedin, tu nuevo currículo online

Sí, Linkedin es, a grande rasgos, tu currículo online y accesible a todo el mundo. Pero también es mucho, mucho más que eso.  Es una plataforma donde puedes exponer tu experiencia ante un público de millones de personas en todo el mundo, muchos de ellos tus potenciales jefes 😛 Pero también tiene un marcado carácter social que se refleja en un triple ámbito:

  1. Una red de contactos tan extensa y (in)útil como seas capaz de crearla.
  2. Actualizaciones sociales, donde compartes publicaciones más o menos útiles para el resto de la comunidad que has creado a tu alrededor
  3. Los grupos: foros de discusión sobre una temática en particular. Ideales para networking.

Finalmente es también un escaparate para las propias empresas, donde pueden exponer tanto su trayectoria, como colgar ofertas de empleo o interacciones con potenciales trabajadores (lo que te afecta a ti directamente ;)). Así voy a desgranaros cada apartado en detalle.

1. Creando tu currículo 1.5

No lo llamo 2.0 porque, aunque se trate de una actualización, no se diferencia mucho de un currículo tradicional (al menos en este apartado en concreto).

En Linkedin puedes desarrollar tu currículo de forma muy detallada:

  • Introducción: nombre, posición actual, lugar, ámbito de trabajo, último puesto de trabajo, educación…
  • Un pequeño resumen donde vendes tu trayectoria y hablas hacia donde quieres ir.
  • Desarrollo cronológico de tu experiencia laboral (lo más moderno primero)
  • Publicaciones
  • Cursos
  • Idiomas
  • Educación
  • Y mucho más… 😉

Todo es muy configurable. Puedes añadir y quitar secciones en función de todo aquello que quieras (y puedas rellenar). Por tanto, Linkedin se adapta a ti independientemente de si eres un estudiante de biología, de si acabas de terminar la carrera o si eres un profesional experimentado.

Linkedin

Puedes añadir numerosa información para desarrollar cada apartado y relacionar los cursos realizados con periodos de tu formación. El resultado es un excelente currículo que mostrará de forma clara y concisa qué has hecho, cuándo y dónde.  Sin embargo, para que sea así necesitarás invertir bastante tiempo y tratar de rellenar el mayor número de campos posibles.

Al principio puede parecer abrumador, pero cuando te acostumbras la cosa va mucho más rápido. Además, el mayor esfuerzo sólo tienes que hacerlo al comienzo, cuando lo creas desde cero. Las actualizaciones son muy rápidas. ¡Y merece la pena!

La red de contactos

Este es un los mayores valores que tiene Linkedin. No me cansaré nunca de repetir la importancia que tienen los contactos a la hora de encontrar un trabajo o de poder llevar a cabo cualquier proyecto. Linkedin te ofrece la posibilidad de entrar en contacto con millones de profesiones de todo el mundo. Hay que aprovecharla. El networking es fundamental en el panorama laboral hoy en día. Pero hay que tener en cuenta algunos detalles a la hora de establecer estas conexiones:

  • Personaliza el mensaje: por defecto, cuando agregas a alguien, Linkedin escribe un mensaje estándar en tu nombre. Si quieres aumentar las posibilidades de que te acepten, esfuérzate un poco y trabaja esas líneas de texto. Explica por qué quieres seguirle, qué te interesa de su trabajo o simplemente salúdale personalmente. No cuesta mucho esfuerzo y demostrando ese interés las posibilidades de que te acepten se multiplican.
  • No añadas a lo loco: algo que hacemos siempre cuando empezamos es añadir a todos nuestros amigos y a muchas personas con las que no volvemos a interactuar jamás. Intenta enfocar tus contactos a tus objetivos. Tener una lista de 1000 contactos con los que ni hablas ni tienen nada que ver con tu campo no te va a valer para nada. Sé inteligente y selecciona bien a quién quieres agregar. De ello dependerá o útil o inútil que sea esa lista de contactos
  • Sé educado: esto no debería hacer falta decirlo, pero por si acaso. Con educación se consigue atención mucho más fácilmente.

A veces la opción de añadir o de mandar mensajes directos puede estar limitada y sólo si conoces su email podrás enviarle una solicitud. O te las averiguas para encontrar el email o intentas llegar a él por medio de contactos comunes, o interaccionando con sus publicaciones para tratar de llamar su atención. Pero recuerda, con respeto y educación. No acoses, no agobies y no seas plasta 😛

Las actualizaciones

Esta es quizás la parte más social de Linkedin. Como en cualquier red social, la clave es compartir. ¿Y qué debes compartir? Contenido de calidad relacionado con tu propio trabajo o tu campo. Lo que publiques será visto por tu red de contactos y se convertirá en un reflejo de ti. Así que es mejor no publicar nada que contenido de mala calidad que pueda afectar a tu reputación profesional. Como ya te comenté en otro post, puedes tardar años en construirte una reputación, pero basta un minuto para destruirla. Así cuida lo que compartes.

Pero no te dediques sólo a compartir. Interacciona. Haz clic en recomendar las publicaciones que te interesan (o de la gente que te interesa), comenta, participa. Es la mejor forma de hacerte ver. Pero como siempre, intenta que tus comentarios aporten valor. Si vas a decir una tontería para que la persona en cuestión le suene tu nombre, la cagas. Que la impresión que se lleven de tus comentarios sea siempre positiva. Si no es mejor callar 😉

Los grupos

Busca grupos de tu interés y participa de forma activa. Intenta dar opiniones de calidad, compartir links interesantes y propón temas de discusión o plantea dudas. Es una gran oportunidad no sólo para participar sino para aprender sobre una determinada temática. También te permitirá conocer e interaccionar con profesionales importantes o interesante de tu área, a los que luego podrás invitar a formar parte de tu red de contactos o que te invitarán a ti. Y recuerda que todo lo que digas quedará registrado e influirá de forma positiva o negativa en tu reputación 😉

About.me, tu nueva carta de presentación

Si Linkedin es tu nuevo CV, About.me es tu nueva tarjeta de presentación. Se trata de una página personal muy configurable, que pretende definir de un plumazo quién eres, tus gustos y, también aquello que quieras destacar de tu CV.

About.me

Es un formato muy visual (así que aprovecha y pon una buena foto) donde puedes añadir un pequeño texto a modo de presentación, añadir tu currículum vitae o asociarla con diversos perfiles en distintas webs, desde simples links, pasando por feeds, redes sociales (incluido Linkedin), páginas temáticas, etc…

También tiene un apartado social, que te permite suscribirte a las actualizaciones de otras perfiles de about.me que te interesen, agrupar esas páginas en colecciones, compartirlas en diversas redes sociales y enviar «me gustas» a los perfiles de about.me que más te gusten.

También te ofrece la posibilidad de añadir firmas HTML más o menos vistosas a tus correos y descubrir gente en función de quién te ha felicitado por tu página, te ha añadido a una colección o ha visto tu perfil, o en base a intereses comunes, que están en la misma zona que tú o que son amigos tuyos en las redes sociales, entre otras cosas.

Esta página es ideal para que añadirla en tu firma de los correos o en los perfiles sociales, de modo que la gente pueda hacerse rápidamente una idea de quién eres, cuál es tu perfil profesional y hasta tus gustos y aficiones. Porque aunque sea una herramienta profesional, intenta que sea también un poco personal, cercana. Porque a la gente le gusta conocer no sólo al profesional, sino a la persona que se encuentra detrás. Pero no te pases 😉 Como siempre, busca el equilibrio y siempre inclina la balanza al terreno profesional.

Conclusión

Internet tiene un potencial enorme y está revolucionado el mercado laboral. Es una herramienta potente, barata y con un alcance que no ha tenido ningún medio hasta ahora. Hay que aprovechar todos sus beneficios. Si no, estarás dejando escapar multitud de oportunidades.

Tanto Linkedin como About.me tienen versiones gratuitas totalmente funcionales. Pero además cuentan con versiones de pago, que te ofrecen distintas funciones extras, como puede ser añadir un dominio propio, estadísticas de Analytics en el caso de About.me o mejoras en la búsqueda de empleo y mayores facilidades para llegar a más gente en el caso de Linkedin. Las versiones gratuitas son muy útiles y a la gran mayoría no os harán falta las versiones premium. Yo de hecho no las he probado, así que no sé si merecen la pena o no. Pero al menos en Linkedin suelen dar un mes gratis de prueba, por si te animas 😉

Finalmente sólo recordarte que si quieres llegar a más gente y más lejos debes tenerlas ambas en inglés. Linkedin te ofrece la opción de mostrar tu perfil en varios idiomas: no lo traduce todo automáticamente, así te tocará trabajarlo un poco. En About.met sólo puedes escribir el texto en un único idioma, así que tú decides. De todas maneras, aunque no busques trabajo fuera, siempre es una buena costumbre tener una versión en inglés, ya que nunca está de más practicar la lengua de Shakespeare 😉

Ahora te toca a ti. ¿Cuál es tu experiencia con estas herramientas? ¿Las conocías? ¿Las usas? ¿Cómo enfocas tu perfil en cada una de ellas? ¿Has probado alguna de las versiones premium? Cuéntame tu experiencia y si te gusta el artículo compártelo con cualquiera que creas que le puede interesar 😉

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13 razones definitivas por las que estudiar biología es tu mejor elección

29/10/2015 by Bichólogo 247 comentarios

Este post va dedicado a ti. Sí, a ti. Que ahora mismo estás pensando si debes empezar la carrera de Biología. O quizás estás planteándote si continuar con la carrera porque no era como te esperabas. Para ti va dirigido este post. Y espero que después de leerlo la respuesta para ambas pregunta sea un rotundo ¡SÍ!

Este listado no va por orden de importancia, sino por como me han ido viniendo a la mente. Además, cada una de estas razones puede tener distinta importancia para cada persona, así que no tiene mucho sentido ordenarlas 😛 Así que… ¡Vamos a por ellas! 😉

13 razones por las que estudiar biología es tu mejor elección

1. Es tu vocación

Si piensas que es así, entonces no lo dudes ni un instante. ¡Vé a por ella! No hay nada tan reconfortante como dedicarte a algo que te apasiona. Nada. Así que no dejes escapar la oportunidad. Yo siempre dije que prefería ser pobre pero feliz con lo que hago que estar podrido de dinero y amargado detrás de un escritorio. No dejes pasar esta posibilidad de alcanzar la felicidad tanto personal como profesional haciendo lo que más te gusta 😉

2. La carrera de biología sí tiene salidas

No sólo puedes trabajar en ciencia, como profesor o de funcionario. Hay muchas opciones laborales válidas ahí fuera, algunas de ellas esperando que las descubras. Sólo tienes que echarle valor e imaginación 😉 Las oportunidades estás esperando a que las descubras.

3. Se puede trabajar de biólogo en tu país

No te voy a engañar. La situación laboral está muy mal en cualquier parte del mundo. Y en algunos países incluso peor. En España la tasa de paro supera el 21% y la del paro juvenil se acerca peligrosamente al 50%. Pero con todo, y a pesar de la dura competencia, se puede llegar a trabajar si eres proactivo y sabes moverte por el mundo laboral. La mayor parte del trabajo que he realizado ha sido en España, aunque gracias a él haya podido viajar a otros países.

4. Te cambia la forma de verlo todo

Ser biólogo es una forma de vida. Es una óptica por la que terminas filtrando lo que te rodea. Estudiar Biología te va a cambiar a un nivel muy profundo y aprenderás a ver el mundo con otros ojos. Y créeme, es una experiencia que merece la pena vivir. Ya nos comentaba Marco en su entrevista cómo aplica el enfoque biológico a toda su vida.

5. Pones tu granito de arena al conocimiento universal

Como todas las ciencias, te abre la puerta a formar parte de ese acervo de conocimientos que la Humanidad ha ido recopilando desde siempre. Es poco probable (aunque posible ;)) que hagas un descubrimiento extraordinario, pero seguro que aportarás algo al edificio del conocimiento, bien sea añadiendo algún ladrillo o bien haciendo que más gente lo visite: científicos, maestros, divulgadores, educadores ambientales… Todos contribuyen a extender ese conocimiento. Hasta esas charlas entre colegas tomando unas cervezas pueden hacer que alguna persona más se acerque y aprenda un poco más de este maravilloso mundo donde vivimos.

Libros de ciencia
Algún día puede que sea a ti a quien estudien 😉

6. Grandes posibilidades de viajar

Pocas carreras requieren tanta movilidad, bien sea voluntaria, como parte de tu formación, u obligatoria, por tener que emigrar a otros países para ganarte la vida. Con todo lo que eso conlleva. Todos los grandes viajeros que he conocido tienen una aura poderosa a su alrededor, un potente magnetismo. Su forma de ver la vida, de entenderla, el modo que se relacionan con los demás y con el mundo está impregnado de todas las experiencias acumuladas durante sus viajes. ¿No te gustaría ser uno de ellos? 😉

7. Es apasionante

En Biología da igual lo que estudies, da igual en lo que trabajes. Hagas lo que hagas lo disfrutarás. Por supuesto que no es un camino de rosas, que requiere muchos sacrificios y algún sofocón 😛 Pero si al final descubres tu camino y lo sigues te aseguro que lo vivirás intensamente (para bien y para mal). Muchos biólogos que conozco, incluso aunque no estén trabajando en Biología, mantienen esa pasión y esa relación con la naturaleza y con la vida que adquirieron durante la carrera.

8. Es un viaje de descubrimiento

Y con esto no me refiero sólo a los descubrimientos científicos, sino a un descubrimiento personal. Se trata de una carrera y una profesión muy exigentes. A no ser que seas uno de esos escasos y brillantes genios que aparecen de tanto en tanto vas a tener que dar el máximo de ti continuamente. Eso hará que explores tus límites y que te conozcas mejor a tí mismo. Pero también descubrirás nuevas áreas de conocimiento que nunca pensaste que te interesasen. Aprenderás mucho de ti, te lo garantizo 😉

9. Es muy divertido

Los biólogos tenemos una idiosincrasia muy particular. Da igual el país o el área de estudio al que te dediques, siempre hay una serie de rasgos generales que casi todos compartimos (aunque hay excepciones :P). Te puedo decir que algunas de las mejores fiestas en las que he estado siempre han habido biólogos involucrados. No sé cómo será en tu universidad, pero mientras yo estudiaba la carrera, cada vez que había muchos biólogos reunidos siempre acaba la cosa tomando unas cervezas: con la gente de tu grupo de investigación, tras una charla, después de un congreso, en una salida al campo… Y te aseguro que me ha pasado con gente de todas las edades y de la más diversa procedencia 😉

10. Conocerás a mucha gente

Como en todas las carreras, me dirás. Sin embargo la nuestra tiene una serie de características que hace que el networking en Biología sea algo fundamental. La mayor parte de los trabajos a los que te enfrentarás durante la carrera y después de ella tendrás que hacerlo en compañía de otros. La colaboración es fundamental en las ciencias biólogicas: papers, congresos, proyectos de investigación o conservación… Siempre necesitarás un equipo. Así que trata de conseguir el mejor 😉

11. Descubrirás rincones maravillosos donde antes no veías nada

Una vez que empiezas a conocer la flora y la fauna y empiezas a identificar visualmente las especies sin necesidad de guías se abre un mundo nuevo para ti. Es entonces cuando vas por la calle de tu ciudad o tu pueblo y una vida nueva se despliega ante ti. Donde antes creías que sólo había gorriones comunes (Passer domesticus) o jaramagos (Diplotaxis virgata) ahora se despliega toda una pléyade de seres vivos que había pasado desapercibida ante tus ojos asombrados. Entonces te darás cuenta de los pequeños paraísos vivos, de esas islas de naturaleza en medio de la civilización que te rodean esperando que seas capaz de encontrarlas 😉

12. Es una aventura

Como lo oyes. Trabajar de biólogo es una de las profesiones más aventureras, en el sentido más romántico de la palabra. Lugares alejados e inhóspitos, que pueden abarcar desde la jungla más cerrada a las heladas extensiones antárticas. Situaciones complejas y, en ocasiones, no exentas de riesgo, para conseguir esos datos que necesitas. Adrenalina, descubrimiento, excitación. Si realmente lo quieres, podrás probar un poco de todas ellas 😉

13. Contacto directo con la naturaleza

¿Qué mejor manera de estar en contacto con ella que siendo biólogo? Puedes trabajar con aquellas especies que te apasionan, desde las más comunes hasta las más exóticas. Plantas o animales, tu eliges el camino. O incluso aquellos seres que se mueven en la difusa línea entre lo vivo y lo no vivo, como los virus o los priones. Desde lo más grande a lo más pequeño. Desde tu laboratorio o sumido en lo más profundo del bosque. Para estudiar la vida tienes que ir allá donde está. ¿Qué mayor contacto se puede pedir?

Si todavía no  lo tienes claro, quizás es que esta carrera no es para ti. Pero si al leer alguna de estas razones te has sentido identificado o identificada, te ha dado un vuelco el corazón, o te has sonreído al verte identificado, entonces no lo dudes y lánzate a por ello. Porque la Biología hay que vivirla. ¿Cómo si no se puede estudiar la vida entonces? 😉

Si te ha gustado el post, compártelo con aquellos a los que creas que le puede interesar. Y cuéntame cómo vives tú la biología, ¿Añadiría alguna otra razón más para convencer a todos aquellos indecisos? ¿Qué tres razones son las más importantes para ti? Participa y cuéntame tu experiencia. Hagamos juntos de este blog algo vivo 😉

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La ética profesional y tu futuro laboral

22/10/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Todos sabemos como debemos comportarnos, lo que está bien y lo que está mal. Lo aprendemos desde bien pequeños. Y, sin embargo, también aprendemos a mentir, falsear y distorsionar. Quien hace la ley, hace la trampa, que se suele decir. Por eso la confianza es muy importante en cualquier relación humana. Si rompes esa confianza, todo falla.

En cualquier trabajo, uno de los activos más importantes con el que cuenta el trabajador es la confianza: la confianza que su jefe deposita en él, la de sus compañeros y la de sus subordinados, si los tiene. Si pierdes la confianza de alguien estás perdido. Y probablemente despedido. O en el mejor de los casos, aislado y continuamente supervisado, perdiendo cualquier autonomía. Y en la biología no es distinto.

Señales de fraude

La facilidad para engañar

Hoy en día la manipulación de la información está a la orden del día. Sólo hay que mirar algunos periódicos o ver las notificaciones oficiales de algunos gobiernos para ver cómo se manipulan las estadísticas y las gráficas para favorecer tal o cual causa o idea política: desde gráficos que presentan datos parciales omitiendo el contexto hasta manipular los ejes para exagerar tendencias.

La ciencia se basa (en teoría) en la honestidad de los investigadores. Normalmente no tienes a ningún organismo supervisando tu investigación, observando tu trabajo de campo o analizando tus resultados. Sólo respondes ante ti mismo y, como mucho, ante el resto de los co-autores de tu trabajo. Tentadoramente sencillo…

Por si fuera poco, la investigación se ha vuelto terriblemente competitiva en los últimos años. La presión por publicar en revistas de impacto es una constante en la vida del investigador. Si no publicas, no existes. Y publicar resultados negativos (como son los de muchas investigaciones) se ha vuelto algo prácticamente imposible. Así, muchos investigadores se encuentran con que meses o incluso años de trabajo desembocan en un callejón sin salida.

A lo largo de la historia son muchos los casos de investigadores que han falsificado datos, resultados o especímenes con tal de conseguir un poco de gloria. Históricamente, uno de los más conocidos es el del hombre de Piltdown. En 1912 se mezclaron un cráneo humano medieval con una mandíbula de orangután y unos dientes limados de chimpancé para crear «el eslabón perdido» en la evolución humana. Este fraude pervivió durante más de ¡40 años! Y desde luego no es el único. Muchos más recientes son la falsa clonación de embriones humanos por un equipo surcoreano o algún dinosaurio emplumado que resultó no serlo.

La importancia de la ética profesional

Y si la situación es tan desesperada y es tan fácil mentir, ¿por qué no se engaña más a menudo? Muy sencillo. La razón es triple: existen mecanismos para detectar los fraudes, el elevado precio para el científico que lo comete y es descubierto, y la ética profesional.

Me gusta pensar que los costes profesionales ante un engaño no son la principal razón por la que no hay más fraudes en ciencia y conservación, sino que la inmensa mayoría de los profesionales de la biología tienen una fuerte ética profesional y son fundamentalmente honestos. Aunque la realidad suele demostrar que esto no es siempre así. Pero vamos por partes.

1. Mecanismos de seguridad

Aunque no exista una supervisión de tu investigación, sí que existen medios para asegurarse la calidad y veracidad de las publicaciones.

En primer lugar tendríamos el mecanismo de revisión por pares. Profesionales de tu campo que revisarán tus resultados a la hora de publicarlo en revistas especializadas. Es una buena forma de hacer una criba de todo tipo de cantamañanas, magufos y demás fauna indeseable.

Después existe el factor clave de la repetibilidad. Cuando se produce un descubrimiento importante normalmente otros equipos científicos tratan de recrear el experimento con el fin de comprobar si los resultados son consistentes o si fue fruto del azar o, más posiblemente, un fraude. Cuando los experimentos no son reproducibles, malo…

2. Los costes de la mentira

Desde un punto de vista científico, si eres pillado en un fraude puedes dar concluida tu carrera científica. Al menos a nivel público. Una vez que tu credibilidad ha sido dañada o ha quedado en entredicho nadie confiará en tus resultados y no volverás a recibir fondos públicos. Y será muy difícil, por no decir imposible, que vuelvas a entrar en los círculos públicos.

Y esto hablando sólamente a nivel de reputación, que las consecuencias pueden ir mucho más allá, desde una inhabilitación para ejercer más o menos larga hasta multas o penas de cárcel. Así que no estamos hablando de ninguna tontería. Mucho cuidadito con lo que haces.

3. La ética profesional

De tu ética profesional dependerá tu reputación profesional. Si ya te comenté lo importante que es cuidar tu reputación online, imagina cuánto más debes cuidar tu reputación profesional. Es uno de tus mayores activos, tu carta de presentación. Conseguir fondos, colaboradores, equipo… todo puede depender de tu ética profesional.

Verdad o mentira
Es nuestra decisión y sólo nosotros debemos tomarla

Además, no sólo se trata de las consecuencias de una mala praxis. Se trata de una cuestión personal. De una cuestión de honradez. Nadie puede obligarte a tener una ética profesional sólida, a prueba de tentaciones o presiones. Es algo que debiera ser inherente a ti. Manipular datos, resultados, cometer fraudes debería ser algo que te repugne y ante lo que no deberías ceder.

Las presiones externas

Hoy en día, en este contexto de crisis laboral, a veces es complicado poder mantener una ética profesional intachable. No sólo existe competitividad en la esfera científica, sino en todos los ámbitos que abarca la biología. Cada vez hay más profesionales que postulan a los mismos puestos de trabajo. Y muchas empresas se aprovechan de ello obligándoles a manipular resultados en aras del beneficio económico.

En mi vida profesional nunca he recibido este tipo de grandes presiones. Y, sin embargo, esto es más la excepción que la regla. Por ejemplo, tengo amigos que han trabajado para otras consultorías medioambientales donde se les instaba a modificar datos y resultados para satisfacer al cliente de turno, que al fin y al cabo es el que pone el dinero. Y me han contado como algunos trabajadores claudicaron, otros no.

Es una decisión muy personal en una situación muy complicada, así que yo no soy nadie para juzgar y nunca lo haría. Sin embargo, esa ética profesional es algo tuyo, que sólo tú controlas. Y sólo tú responderás de lo que hagas con ella. Para mí, esa ética profesional y el modo en que decidas seguirla o no definirá tu valía como profesional de la biología. Porque, al fin y al cabo, se nos conoce por nuestros hechos. Y cada uno debe pensar qué huella quiere dejar en los demás y en su propio trabajo.

Y con esta reflexión termino el post de hoy. No es un asunto fácil, y el mantener una ética profesional sólida es algo muy personal. Sin embargo, e independientemente de que te dedicas a la ciencia o a la empresa privada o pública, creo que es algo fundamental. Porque si tú mismo no valoras tu propio trabajo y la calidad del mismo, si no te valoras tú mismo como profesional y tienes que recurrir a la mentira y el engaño… ¿qué te queda? Y eso sin contar que la mentira tiene las patas muy cortas…

¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Alguna vez has tenido que ceder ante algún jefe y cambiar algún dato? ¿Has tenido algún enfrentamiento por no hacerlo? ¿Conoces la historia de alguien que se haya visto en una encrucijada similar? Cuéntame tu experiencia.

 

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¿Por qué hice un blog de biología y por qué vas a querer uno cuando acabes el post?

08/10/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Hoy en día tener presencia en internet se ha vuelto algo fundamental. ¿Quién no tiene un perfil profesional en Facebook, Twitter, Google+, Linkedin o incluso en Instagram? (y si no lo tienes, deberías!). Pero eso no es más que una valla publicitaria. Hay que tener una presencia activa, que sea tu carta de presentación, que hable por ti. Y para eso están los blogs.

La importancia de tener un blog

La verdad es que el mundo del blogging es algo que siempre me ha apasionado pero que nunca me tomé en serio.A lo largo de mi vida empecé varios blogs de distintas temáticas: biología, relatos (me encanta escribir), fotografía de naturaleza, relacionados con diversos proyectos… ¿Y cuántos perviven hoy en día? Ninguno. No pensaba que tuviese nada que realmente pudiera interesar a los demás, por lo que terminaba abandonándolos. No los cuidaba, no los trabajaba. Así que… ¿por qué hacer otro entonces? Pues te lo voy a explicar 😉

La idea

Hoy en día, gracias a internet, puedes llegar a mucha más gente. Ya no existen barreras geográficas a la hora de hablar a un público o exponer tu trabajo. Puedo escribir algo sentado en el sillón de mi casa y lo puede leer cualquiera en la otra parte del mundo. O tú mismo. Y eso es una gran ventaja a la hora de buscar trabajo. Enorme.

Sin embargo Internet es tan gigantesco, tan vasto, que es difícil destacar. Vivimos en medio de una saturación brutal de información por múltiples canales: radio, televisión, la calle, internet (en el portátil, en el móvil y hasta en el reloj). Nuestra atención se resiente y filtramos inconscientemente mucha información. Por eso, para que alguien te conozca necesitas atraer esa atención.

Y precisamente con eso en mente cree el blog. Era un proyecto de marca personal. Quería que fuese un blog que me definiese como profesional. No un blog que hablase sobre lo que sé, sino sobre lo que hecho, sobre mi experiencia. Pero como imaginarás, no me resultó nada fácil encontrar el enfoque.

La Biología es una ciencia muy amplia, y no quería que éste fuese un blog más de divulgación. Ya hay muchos allí fuera, mucho mejor divulgadores de lo que puedo ser yo. Y además deseaba que resultase útil a la gente. No me apetecía que esto fuese un blog para hacerme autobombo y lucimiento personal. Quería ayudar a la gente. Ayudarte a ti, que estás leyendo esto. ¿Pero cómo? Pensé y le di mil vueltas hasta que me dije:

¿Qué tipo de blog me habría gustado leer a mí cuando era estudiante?

Y así surgió la idea de El Bichólogo. Me di cuenta de que yo había pasado por todos los problemas que estáis pasando, que tenía las mismas dudas que vosotros tenéis ahora. Así que pensé que mi experiencia, mis errores y mis aciertos podrían ayudaros a navegar por ese proceloso mar que es convertirse en profesional de la biología.

Por eso decidí crear este blog: para poner a tu servicio todo lo que yo he aprendido a base de errores y aciertos, de victorias y derrotas. Para acercarte todo lo que supone ser biólogo y trabajar de esto, así como el proceso para convertirse en uno. Trucos, consejos y guías para no perderte en eso de ser biólogo 🙂

Son muchos los problemas de un blog…

Un blog dice mucho de ti. Habla sobre tu forma de expresarte, sobre tus conocimientos, sobre tu experiencia, sobre como te defiendes en el mundo laboral… Revela mucha más información de la que publicas en él. Y eso es bueno. Y malo. Cuando creas un blog como éste, asociado a tu propia persona, a tu nombre, te estás exponiendo públicamente. Te pueden llegar correos con críticas, señalándote meteduras de pata, o incluso puedes tener tu propio troll que aprovecha la menor ocasión para atacarte. Y tus fallos (que todos los tenemos y cometemos) quedan a la vista de todos.

Además, para llevar un blog hacen falta una serie de conocimientos que no son fáciles ni rápidos de adquirir. Y que no son para nada baratos. Antes de empezar me apunté a un curso sobre blogging donde aprendí lo básico para montar mi blog, empezar a crear mi imagen de marca y construir esta creciente (¡y maravillosa!) comunidad de lectores. Luego tuve que invertir en un buen hosting, un buen tema para el blog y algún que otro plugin. A lo tonto a lo tonto me he dejado bastante dinero en el camino jeje

Por si todo esto fuera poco, requiere también mucho esfuerzo y mucho compromiso. Hay que publicar regularmente si quieres tener un público fiel y hacer crecer la comunidad alrededor del blog. Preparar un post puede llevarte varias horas (¡y eso si no tienes que buscar documentación!), pero además debes moverlo, publicitarlo, conseguir llegar a la gente. Sin olvidarse del mantenimiento que requiere no sólo el blog, sino la lista de correo, las páginas y cuentas en las redes sociales, preparando y grabando las entrevistas, la búsqueda de nuevos temas…

Añadiendo un nuevo post a wordpress
Poca gente sabe cuánto trabajo hay detrás de un simple gesto como es añadir un nuevo post. Cada publicación conlleva varias horas de preparación, escritura y formato. Pero luego merece la pena 😉

…pero son muchas más las ventajas

Puede que te preguntes que  si tan complicado es… ¿por qué me he metido en esto? ¿No tenía bastante con el trabajo, la tesis, tratar de mantener una vida social?… Hay poderosas razones que me han llevado a ello y que tú mismo deberías evaluar. Y te las voy a contar.

Hace 6 meses, la inmensa mayoría de los lectores ni me conocía. Quizás tú no supieras quien soy. Quizás incluso me estás conociendo ahora mismo y este es el primer post que visitas. Pero desde que abrí el blog, allá por mediados de abril de este año, hasta el momento de escribir estas líneas han pasado por aquí 53197 usuarios únicos haciendo un total 82129 visitas. 53197 personas que han sabido sobre mí, que han visto lo que publico y que han invertido parte de su tiempo en leer algo en el blog. Y no sólo españoles, sino de todas partes del globo. Eso, amigo mío, es un enorme escaparate y una excelente carta de presentación.

Y no creas que esos son grandes números, no. Son cifras bastante modestas para lo que hay por ahí. Los grandes blogueros pasan ampliamente de las 100000 visitas mensuales. Pero aún así es mucha más gente de la que yo pensé que se interesaría por este pequeño proyecto personal. Yo no soy ni un gran blogger ni un gran comunicador, por lo que te puedo asegurar que si yo he logrado que todas esas personas pasen al menos un rato de su vida leyendo lo que escribo estoy seguro de que tú también puedes hacerlo 😉

Quizás tener tu propio blog sólo te sirva para refrescar conocimientos, contar anécdotas y pasarte un rato entretenido aprendiendo sobre WordPress, marketing online, leyendo listas de los mejores plugins y rompiéndote el coco para hacer títulos con gancho (que ya habéis visto que no es lo mío :P). Pero quizás alguno de los que te lean sea tu futuro jefe. Quizás alguno de tus lectores está buscando un biólogo y ahora estás en su mente. Quizás un día suene tu teléfono, te llegue un email y recibas una propuesta interesante gracias a ese blog y todo lo que has demostrado en él.

Este blog me ha abierto algunas puertas. He conocido a mucha gente gracias a las entrevistas y a varios de vosotros gracias a los correos que me enviáis. He aprendido mucho (nunca antes había usado WordPress ni sabía que era el SEO o el SEM, por ejemplo). Y son cosas que, aunque no lo creas, siempre pueden serte útiles. Hoy en día estar a la última en tecnología y en todo lo relacionado con internet es muy importante, sea cual sea la profesión. Y eso nos incluye a los biólogos.

Y además mucha mucha más gente me ha conocido a mí. Incluso algunos lectores me preguntáis dudas y valoráis mis consejos. Y todo ello gracias al blog. He conseguido visibilidad y una suerte de currículo práctico potente que complementa perfectamente lo que cuento en mi perfil de Linkedin. Algo que ni me imaginaba hace 6 meses.

Y lo mejor de todo…

No sé si tendrás tu propio blog y si alguna vez has recibido algún feedback agradable del mismo. Pero la mejor sensación es la de saber que estás ayudando a alguien. Que lo escribes, que lo que hablas, sirve para orientar a alguien, para echarle una mano, para darle ideas. Así que desde aquí quiero darte las gracias a ti  y a todos los lectores que pasáis un rato por el blog. A todos aquellos que me habéis escrito un correo felicitándome, preguntándome dudas o animándome. A todos y cada uno de vosotros… ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!

Porque lo mejor de este blog eres tú. Sois vosotros. El verdadero motor gracias impulsa  este blog y por la que vale la pena el esfuerzo de mantenerlo. Sois el sentido y el objetivo de este pequeño rincón en la red. Y sin vosotros, esto no tendría sentido. Gracias por estar ahí.

El blog como foco emisor
Un blog puede ser la antena que te permita dirigirte a cualquier persona en cualquier parte del globo. Pero ten cuidado con lo que dices en el blog. Y con lo que el blog dice de ti. Vigila y construye tu reputación online

Una advertencia antes de irte…

Los redes sociales y, sobre todo, los blogs son una herramienta profesional poderosa que deberías explorar y utilizar. Hay gente que incluso llega a vivir de ellos o, al menos, le sirve como complemento salarial. Sin embargo, no es un trabajo sencillo. Si crees que haciendo un blog te van a llover las ofertas de trabajo o te vas a poder hacer rico en unos meses, te equivocas completamente. Un inmenso porcentaje de blogs fracasan y quedan abandonados a los pocos meses. Para tener un blog desactualizado o descuidado es mejor no tener ninguno.

Crearse una reputación online es un proceso largo y cuidadoso, pero perderla se hace en un momento. El blog es un arma de doble filo. Aún así, y como creo que he dejado claro en este post, son muchas más las ventajas. Es toda una experiencia personal tan gratificante como exigente. Pero sólo si te la tomas verdaderamente en serio.

Puedes tardar años en ver sus frutos, pero hoy en día no hay recetas mágicas y ésta es otra forma más de buscar trabajo en este mundo laboral 2.0. Sólo tienes que decidir si se adapta a ti y si tú serás capaz de adaptarte a ella 🙂

Y hasta aquí llega la explicación y el sentido de este blog. Si te interesa el mundo del blogging hay grandes ejemplos ahí fuera, tanto en la blogosfera hispana como en la inglesa. Sólo tienes que rebuscar un poco. Y existen múltiples herramientas que puedes usar para crear el tuyo propio y, que si te interesa, te puedo puedo comentar las que yo uso en éste. Pero eso será otra historia que deberá ser contada en otro ocasión 😉

¿Tú tienes tu propio blog? ¿Lo mantienes actualizado? ¿Te ha servido para general algún contacto interesante? Cuéntame tu experiencia. Seguro que todos aprenderemos algo 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, blogging, marca personal, reputación online

El eterno debate: generalista Vs. especializado

01/10/2015 by Bichólogo 12 comentarios

Una pregunta recurrente a la hora de buscar trabajo como biólogo es si uno debe especializarse mucho o debe ser más bien generalista. Y más en medio de esta crisis económica global, donde el trabajo escasea. Hoy te hablaré sobre cuál de estas estrategias es la más adecuada para el mundo laboral de hoy en día (si es que alguna lo es). Anímate y descúbrelo conmigo 😉

¿Hasta qué punto es importante la especialización?

Ventajas e inconvenientes del especialista

El itinerario académico siempre nos guía hacia la especialización: desde la formación básica durante los primeros años de educación, siempre vamos haciendo elecciones que nos van focalizando hacia una determinada rama del saber: ciencias, letras, biosanitaria… Y al entrar en la universidad volvemos a especializarnos: asignaturas optativas que van marcando hacia donde nos dirigimos, proyectos de fin de carrera, másters, doctorados, post-docs…

Al final de este camino, independientemente de donde te bajes o donde hagas el trasbordo, siempre terminamos enfocados en un área mucho menor que aquella donde comenzamos el viaje. Y esto es intrínsecamente bueno. Nadie puede saber todo de todo. La especialización es necesaria, y más en un mundo como el de hoy en día, donde la tecnología y el conocimiento avanzan a pasos agigantados en cualquier rama del saber.

Por un lado, cuanto más concreto es tu campo de estudio, menos gente hay especializada en él. Si te especializas en la disposición del 2º artejo de la antena derecha de una especie de copépodo seguro que serás una de las eminencias de tu campo. Para cada estudio o trabajo en ese campo se te citará y se recurrirá a ti. Pero la realidad es: ¿cuántos congreso, estudios o trabajos de ese campo se hacen al año? Una excesiva especialización te puede llevar a un foco tan pequeño que no haya salidas reales.

Incluso si no estas taaaan especializado como en el punto anterior, siempre es una buena credencial. Hoy en día cada, cada vez más, hay puestos muy muy especializados para los que no hay tanta competencia como en otros más generalistas y al alcance del todo el mundo. Sin embargo, esos puestos especializados son escasos en comparación con el número de personas potenciales que podrían aspirar a ellos

Además, la especialización puede llevar al problema de la sobrecualificación. Cuando postulas por una vacante de un trabajo que requiere una cualificación menor que la tuya puedes encontrarte (y así ocurre con frecuencia) que tu candidatura ni se tenga en cuenta.

Esto se debe a que muchas empresas y organismos prefieren formar a sus trabajadores desde los primeros estadíos para amoldarlos a su forma de trabajar, por lo que no quieren gente con tanta experiencia. Otras veces, simplemente piensan que con tu sobrecualificación pronto encontrarás otro trabajo más acorde y dejarás ese puesto, así que prefieren no tener que buscar candidatos dos veces. Y en muchas ocasiones, simplemente buscan gente sin experiencia porque les resulta más fácilmente aprovecharse de ellas, ya que mucha gente está dispuesta a cualquier cosa por obtener algo de experiencia para el currículo.

Como ves, la especialización tiene un gran valor hoy en día, pero la realidad es que cada vez hay más y más gente especializada en las distintas áreas del saber, tanto graduados como doctores. Esto hace que la competencia por esos puestos sea feroz. Seguro que conoces a más de un doctor que está trabajando en algo que nada tiene que ver con su formación y su especialidad. O que no está trabajando en absoluto. Una elevada especialización, hoy en día, no te asegura un puesto de trabajo.

Diploma
A veces la excesiva especialización puede excluirte de algunos puestos para los que se necesita menor cualificación. No siempre más es mejor

Ventajas e inconvenientes de un perfil generalista

Es la otra gran estrategia aplicable al mundo laboral. Una persona que valga para todo. Que sepa un poco de cada ámbito, aunque su conocimiento no sea tan sólido. Sin embargo, para convertirte en ese tipo de persona tienes que aplicar mucho trabajo por tu parte. Tendrás que hacer muchos cursos para complementar tu formación, que como ya he comentado antes, tiende naturalmente a la especialización.

También tendrás que trabajar mucho por tu parte: leer libros de las diferentes temáticas, tratar de hacer voluntariados en distintos ámbitos… No es un camino fácil y hay que tener una inclinación natural para ello, una curiosidad innata. Si eres una de esas personas afortunadas que no pierden la curiosidad infantil entonces puedes andando sin darte cuenta hacia esta estrategia generalista.

Lo bueno de los generalistas es que hay múltiples puestos de trabajo a los que podrían aspirar. Al tener conocimientos y experiencia en una amplia variedad de sectores su perfil podría llegar a amoldarse a una mayor variedad de perfiles que los individuos más especialistas. Sin embargo, también tendrán que competir con mucha más gente, incluido algunos especialistas en ese campo, que se adecuarían mucho mejor a lo que el contratante estaría buscando.

Pero una persona generalista puede aportar otras cosas a la empresa u organismo que lo esté contratando, más allá de los conocimientos que se le presuponen para el puesto. Esto puede convertirlos en un activo valioso, ya que podrían ocuparse de otros aspectos distintos y reforzar otro equipo, o incluso asumir su papel. En este caso sería el clásico: dos por el precio de uno (porque lo normal es que no paguen extra por ocuparse de otras cosas).

Y entonces… ¿qué hago?

Al igual que ocurre en la naturaleza, no existe la estrategia definitiva que te asegure el éxito. O todo el mundo la emplearía. Tendrás que asumir ciertos riesgos y ver en qué te quieres convertir.Para ello, es importante que explores el área de trabajo al que te quieres dedicar. Mira cuáles son los perfiles más demandados, las habilidades y conocimientos que se requieren, el tipo de puestos que se ofertan. Y fórmate para ellos.

Por ejemplo, para el ámbito científico vas a tener que especializarte… y mucho. Las ofertas que aparecen suelen ser para gente con perfiles muy concretos, muy especializados. Pero si te vas a dedicar al área de consultoría medioambiental, está bien saber un poco de todo, porque a veces hará falta alguien que controle de mamíferos, pero otras veces será sobre aves, o sobre suelos, o sobre vegetación.

Desde mi punto de vista, y por mi experiencia personal, creo que la especialización es importante. Al menos un cierto grado de especialización en un área determinada. Sin embargo, hay que ser un profesional versátil. Una de las cosas que nos enseña nuestra carrera (o que debería habernos enseñado) es a ser capaces de encontrar la información que necesitamos. Incluso si no tenemos repajolera idea de un tema. Precisamente por eso hablaba hace poco de lo útil que es escribir artículos científicos y aprender a hacer búsquedas bibliográficas.

Hay que ser adaptativo. Si tienes un perfil especialista, en que has aprendido una serie de técnicas o metodologías específicas, has de saber aplicar y adaptarlas a campos similares o aprender a trabajar con otros grupos animales o vegetales distintos a los que estás acostumbrados. Por ejemplo, si alguien está acostumbrado a hacer estudios de ecología evolutiva con aves, dado el caso es capaz de reciclarse y trabajar con otros grupos animales, como peces (y si no que se lo digan al bioblogo).

O como ocurrió conmigo, toda la vida profesional dedicado a las aves y cuando entré a formar parte de la consultoría medioambiental me encargaron censos de mamíferos. El campo puede parecer totalmente distinto, pero siempre existen lugares comunes.

Además, en mi caso, mi experiencia con aves me ayudó a hacer otros trabajos dentro de la consultoría, como el radioseguimiento de mirlo acuático, o me permitió trabajar un par de meses en Suecia, aunque en ambos casos no se tratasen de puestos exactamente iguales a aquellos en los que yo estaba especializado.

Además, en un mundo donde la tecnología está presente en cualquier ámbito de nuestra vida diaria y laboral, tener unos conocimientos mínimos de informática y tecnología en general es indispensable. Incluso aunque no los requieran para el puesto pueden convertirse en un valor diferencial y hacer de ti un activo importante para la empresa.

Si eres capaz de encargarte del manejo de aparatos tecnológicos, o de implementar algún software que aumente la eficacia de la empresa o mejore la colaboración y la comunicación entre los trabajadores, o si simplemente tienes la capacidad de habituarte y aprender fácilmente el manejo de casi cualquier programa eso te va a dar una ventaja competitiva, sin duda.

Así que mi consejo es que te especialices hasta donde quieras, pero que seas flexible, que cuides otras áreas que pueden ser muy importantes, como la tecnología o los idiomas, y que sepas encontrar, filtrar y presentar la información, porque esto te va a ayudar a formarte por tu cuenta cuando lo necesites. Pero no te vuelvas loco haciendo cursos sin ton ni son. Un currículo que no es más que un compendio de cursos y experiencias inconexas entre sí tendrá muy muy pocas probabilidades de éxito.

En vez de especializarte en censo de micromamíferos de los bosques caducifolios de tu pueblo, hazlo en el censo de meso y micromamíferos. Si más adelante tienes que adecuar la técnica a las características propias de los animales o de la zona que estés estudiando, ya lo harás. Para eso te habrás entrenado en buscar y procesar información 😉

Lo más importante es crearte un currículo sólido, cohesionado, incluso aunque hayas trabajado en distintos campos o tengas una formación más o menos variada. Huye de los extremos: no seas ni aprendiz de todo y maestro de nada ni un profesional hiperespecializado (a no ser que tengas claro que hay un nicho laboral estupendo ahí). Y si ves que te has equivocado… siempre te puedes reciclar 😉 Hay múltiples salidas laborales para los biólogos ahí fuera 😉

Y hasta aquí mi opinión sobre el tema. Pero me encantaría saber la tuya. ¿Cuál crees que es la mejor estrategia en cuanto a la especialización? ¿Eres especialista o generalista? ¿Te han servido algunas habilidades o conocimientos que no tenían que ver con tu puesto de trabajo a la hora de desempeñarlo? ¿Te dio alguna ventaja durante la selección de personal o de cara a mantener el empleo y generar valor a ojos de tu jefe? Cuéntamelo en los comentarios, seguro que puede ser un debate interesante 😉

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Artículos científicos: publicando, que es gerundio

24/09/2015 by Bichólogo 6 comentarios

Como ya he dicho alguna vez, el conocimiento científico debe ser transmitido. Si no es así, es como si no existiese. Y ya no es sólo cuestión de difundir nuestro trabajo, no. El saber (e incluyo aquí todas las ramas, no sólo la ciencia) es una valor público, una herencia que pertenece a todos y que a todos enriquece. No se puede ni se debe monopolizar.

¿Por qué es importante publicar en biología?

Pero disquisiciones mentales y filosóficas aparte, hay otra importante razón para publicar: el artículo científico es la moneda de cambio, la unidad básica que se utiliza en ciencia para valorar a un científico. Puede ser un sistema más o menos justo, o más o menos representativo, pero es el que hay. Al menos de momento.

¿Por qué un artículo científico?

Porque resulta fundamental que publiques algún artículo a lo largo de tu carrera investigadora si quieres tener algún futuro en éste área. Incluso si no piensas dedicarte a la investigación, aprender a escribir un artículo te proporcionará una serie de herramientas que podrás aplicar en tu vida laboral, sea en lo que sea que trabajes. Porque escribir un artículo científico te permite desarrollar una serie de cualidades muy útiles:

  1. Capacidad de síntesis: fundamental en una carrera tan amplia como la Biología. Si puedes decir algo en una frase, no tiene sentido que emplees un párrafo. Los artículos científicos se usan para difundir los resultados de una investigación, no para mostrar tus dotes literarias. Y esto puedes y debes aplicarlo también a tu vida diaria 😉
  2. Aprender y manejar lenguaje técnico: las palabras importan. Y la forma cuenta tanto como el fondo. En un ámbito como la ciencia (o la conservación de especies amenazadas, consultoría medioambiental, etc…) es importante ser preciso y exacto. No vale decir «unos mililitros de ácido fórmico» sin especificar la cantidad exacta, como si fuese una receta de la abuela. Ten en cuenta que la metodología y los resultados que obtengas deben ser repetibles por otros científicos. Pero tampoco te pases. No por poner mucha jerga tu artículo va a ser mejor o tendrá más posibilidades de ser publicado. Simplemente, habla con propiedad 😉
  3. Organización: una habilidad extremadamente útil en la vida diaria, de cara a aumentar tu productividad personal. Resumir meses o años de investigación en unos cuantos folios de forma comprensible exige distribuir toda esa información de forma adecuada y ordenada y acometer cada tarea en un orden determinado y en el momento óptimo. No obstante, los artículos siguen una distribución más o menos estándar (resumen o abstract, introducción, materiales y métodos, resultados y discusión, grosso modo), así que tendrás que adaptarte a ella.
  4. Búsqueda de información: aprender a encontrar información relevante mediante una búsqueda bibliográfica y crear una buena bibliografía con citas que den fuerza a tus argumentos te será muy útil. Especialmente en un mundo como el de hoy en día, donde hay tantísima información de tan diferente calidad que hay que aprender a encontrar, filtrar y presentar lo que resulta verdaderamente importante.
  5. Facilidad de expresión: comunicarte con soltura es valioso para cualquier puesto de trabajo, incluso si no estás de cara al público. Quizás no tengas que escribir artículos científicos, pero tendrás que contactar con clientes, redactar informes y memorias técnicas, preparar proyectos, dar clases, charlas, ponencias… Así que toda práctica en el arte de comunicar será un valor seguro en tu currículo 😉
  6. Practicar el inglés: ya he comentado alguna vez que el inglés es el idioma de la ciencia. Y si quieres publicar en revistas prestigiosas tendrás que hacerlo en el idioma de Shakespeare. Sí, vale, hay opciones en otros idiomas. Pero seamos sinceros… pocas tienen un alcance importante. Como mucho te pedirán el abstract o resumen en español. Así que ve quitándole el óxido a tu inglés 😛

Pero publicar no es un camino fácil. Para nada. El paper no es más que la punta del iceberg, la pequeña parte visible de un enorme trabajo de investigación, planificación y horas y horas de campo, de laboratorio y/o de escritorio. Muchas horas. Salvo que seas un auténtico genio (que los hay) olvídate de escribir un paper en dos días, aunque ya tengas todos los análisis y resultados. Porque te vas a encontrar con numerosas difcultades y escollos. Por eso antes es mejor que te familiarices con algunos términos importantes a los que te enfrentarás.

Trabajando con un café
Publicar es un trabajo largo y complicado. Hay un elevado porcentaje de rechazo en las publicaciones. Prepárate para no desanimarte y para echarle muchas horas y mucho esfuerzo. Y mucho, mucho café 😛

Métricas

1. Factor de impacto

Se trata de un numerillo que se asocia a cada revista y que está relacionado con el alcance que tienen las publicaciones que aparecen en ellas. Se calcula en función del número de veces que se cita un artículo publicado en esa revista y el número de artículos publicados en un periodo determinado (aquí lo tienes algo más explicado). Se lleva usando durante años (y aún se seguirá usando mucho tiempo).

Pero recientemente se ha comenzado a cuestionar la representabilidad real de esta medición y se están buscando nuevas opciones, como altmetrics. Se trata de un conjunto de mediciones alternativas que no sólo incluyen el número de citas, sino que incorporan otro tipo de menciones, como pueden ser las publicaciones en las redes sociales, blogs, páginas web, bases de conocimiento…

Normalmente se aplican a los artículos individuales, no a las revistas en sí, y nos da una idea del alcance que tiene una determinada publicación. Una de las herramientas más usadas para calcular estas nuevas métricas es altmetric.com y podéis ver cómo funciona haciendo clic en el colorido marcador «Am score» en este artículo, por ejemplo.

2. Índice h

Se trata de una medida de la calidad del científico en cuestión que se calcula, nuevamente, en función del número de artículos publicados con un número de citas determinado: un científico tiene un índice h de x si ha publicado x artículos con x citas. Se trata de un indicador muy usado, aunque también es muy criticado por razones similares al factor de impacto. Además, un investigador con una carrera muy corta  y pocos artículos publicados tendrá un índice bajo, independientemente de la calidad y la importancia de su trabajo.

El problema de las métricas basadas en citas es que no todos los artículos reciben el mismo número de citas, dependiendo de la temática o de si es un artículo de revisión (que suelen recibir más citas), entre otras cosas. Esto hace que muchas veces no sean totalmente representativos de la calidad de un investigador o una revista. Son mejorables, sí. Pero son las herramientas que hay disponibles. Existen algunas otras métricas, pero estas son las más utilizadas hoy en día.

Revisión por pares

Es un mecanismo de evaluación que se lleva aplicando muchos años en el ámbito de las publicaciones científicas. De hecho, todas las revistas científicas importantes emplean este sistema.

Para asegurar la calidad de una publicación, la mayor parte de las revistas suelen emplear este sistema de revisión. Consiste en que tu trabajo va a ser evaluado por una serie de científicos de tu campo y ellos darán su opinión acerca de la calidad de tu investigación, si constituye un avance en ese área de estudio y si merece la pena ser publicada.

Normalmente, cuando una revista recibe un artículo, éste es  examinado primero por el editor (o uno de los editores) que decidirá si lo enviará a los revisores. Si superas el filtro del editor, tu manuscrito será enviado a un par de científicos relacionados con el tema del trabajo. Estos revisores serán elegidos por el criterio del propio editor o del conjunto de posibles revisores que sugiera el autor. Cada uno de ellos, anónimamente, dará su opinión acerca de la calidad del trabajo, sobre la metodología, la estadística, la escritura… Todo. Cada uno mandará por separado un informe con su opinión y recomendaciones al editor, que una vez recibidos, los analizará y decidirá si el artículo es aceptado para su publicación en la revista, si es rechazado o si lo admitirá con una serie de cambios.

Como imaginarás, este no es un proceso rápido, ni mucho menos. Puede demorarse varios meses. Aunque algunas grandes revistas, como Nature, pueden darte una respuesta en horas. Pero es la excepción y no la norma 😉

Gafas sobre una revista
Puedes estar seguro de que te van a examinar hasta el mínimo detalle del artículo. O, al menos, esa es la premisa. Este método se basa en la honestidad profesional y en el hecho en que pones tu propio prestigio en juego a la hora de juzgar un buen o mal artículo. Además es por al amor al arte, ya que normalmente los revisores no cobran nada

La difusión de tu trabajo

Ya he dicho muchas veces que el conocimiento tiene que difundirse. Y por eso publicamos (o intentamos publicar) en distintas revistas científicas. Sin embargo, en muchas revistas es necesario una suscripción para poder tener accesos a los artículos completos (los abstracts están siempre disponibles). Generalmente, las universidades están suscritas a diversas revistas, por lo que puedes descargar a través de ellas los artículos que te interesan.

Pero actualmente se está imponiendo un nuevos modelos de publicación: el Open Access.

  • Por un lado, algunas  revistas tradicionales se están volviendo al Open Access y cada vez es más común que tengas unas tasas para publicar. Esto implica que debas pagar para poder publicar tu artículo en esa revista a cambio de que tu artículo pueda ser descargado libremente. De este modo ya no es el suscriptor el que financia la revista, sino el propio autor. También existe otra modalidad híbrida, que funciona con suscripciones normales, y si quieres que tu artículo sea Open Acess, también debes de pasar por caja. Mucha gente dice que el porcentaje de rechazo en este tipo de revistas Open Access puede llegar a ser bastante más bajo que en revistas con sistemas tradicionales de suscripción, bajo la máxima «si pagas, publicas«. Personalmente, yo no tengo datos sobre esto, así que no me puedo pronunciar. Pero ya hay algún que otro artículo sobre el tema.
  • También existe otra modalidad de Open Access que es gratuito, aunque son pocas las revistas tradicionales que siguen este modelo.
  • Finalmente, en los últimos años han proliferado toda una serie de revistas exclusivamente online, que publican artículos en modalidad Open Access, sin necesidad de pagar. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado, porque muchas no siguen los estándares de calidad de las revistas incluidas en el SCI y el JCR. Esto provoca que no se garantice una calidad mínima del trabajo, lo que va en detrimento del éxito y la difusión de tu artículo. Así que ten cuidado donde publicas 😉

Además, hoy en día, gracias a las redes sociales y a los blogs especializados, también puedes encontrar nuevas formas de difundir tu trabajo. Existen redes específicas de ciencias, como la de Mendeley (que realmente no utilizo, aunque use el programa) o la más utilizada, ResearchGate. Dentro de esta última también tendrás una serie de métricas e índices en función del número de citas, de descargas de tu trabajo y de la cantidad de interacciones que tengas en la red social 😉

Y, por supuesto, está el archiconocido Google Académico o Google Scholar, donde no sólo puedes realizar búsquedas bibliográficas, sino que también tienes la posibilidad de mantener un perfil público  con todas tus publicaciones asociadas, así como tu índice h.

Twitter y Facebook también pueden ayudarte a llegar a mucha más gente. Recuerda lo que te comentaba del índice Altmetrics. Incluso en el pasado congreso de EOU dedicaron una mesa redonda al empleo de las redes sociales en la difusión de la ornitología. Así no las pierdas de vista 😉

Trabajando en una pizarra
Ten en cuenta que si decides publicar algo vas a tener un montón de trabajo por delante. Y habrás de hacerlo con esmero, cuidando no sólo los contenidos, sino también la forma en que los comunicas 😉

Y este es un breve acercamiento al proceloso mundillo de la publicación científica. Y esto sólo hablando de artículos en revistas, que podríamos hablar de capítulos de libros, libros completos, conferencias… Pero bueno, como toma de contacto creo que será suficiente para obtener una visión general de en donde te vas a meter si has decidido publicar. Y también de por qué deberías publicar 😉

¿Has tenido alguna experiencia publicando un artículo? ¿Cuántos tienes publicados? ¿Usas las redes sociales para difundirlo? ¿Estás en Research Gate? No seas tímido y compártelo todo con nosotros 😉 Ya sabes que puedes participar tanto en los comentarios del blog, como en la página de Facebook o en Twitter 😉

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