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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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La profesión

Trabajo de gabinete: porque en biología no todo es campo o laboratorio

04/02/2016 by Bichólogo 11 comentarios

En general, cuando a la gente se le habla de biología le viene a la mente las imágenes de la sabana africana o la selva tropical y de un tipo con camisa, pantalones cortos color caqui y un salacot. O el frío y aséptico ambiente de un laboratorio de genética, donde algunos tipos canosos y con gafas, vestidos con batas blancas, vierten líquidos misteriosos y humeantes en matraces, mientras extraños seres flotan en burbujeantes botes conectados a cientos de cables.

De hecho, los mismo biólogos también evocamos imágenes similares, algo más realistas (o no :P), cuando pensamos en nuestro trabajo. Pero ninguno piensa en un ordenador, un montón de papeles garabateados, una pila enorme de libros y una taza de café humeante. Y la verdad es que estos atestados escritorios suelen ser escenarios muy comunes para cualquier biólogo, se dedique a la rama que se dedique 😛

Trabajo de gabinete: porque en biología no todo es campo o laboratorio

Una visión más realista

Sï, a todos nos gusta el campo o el laboratorio, según a lo que nos dediquemos. Pero debes saber que hay mucho trabajo fuera de esas fronteras. Un trabajo que te mantendrá pegado a tu escritorio más tiempo del que te imaginas, más del que te gustaría. Pero hay que reconocer que también tiene su encanto. A veces incluso se agradece poder desconectar de las largas y agotadoras jornadas camperas o las interminables horas de laboratorio y pasar un rato sentado en el despacho.

Aunque a priori no sea una parte tan atractiva, el trabajo de oficina es muy importante, fundamental incluso. Y es que es la base sobre la que se apoya cualquier proyecto, y también el paso final, con la difusión de los resultados obtenidos. Como te he comentado muchas veces ya, el fin último de la ciencia no es sólo descubrir nuevas cosas, sino difundirlas. De nada sirve el mejor estudio del mundo, unos resultados que cambiarían nuestra visión del mundo si no salen del cajón de tu escritorio o de tu cuadernos de notas.

La elaboración de un proyecto

Si quieres conseguir dinero para investigar necesitas presentar un proyecto sólido, interesante y atractivo. Y eso no se construye en una tarde. Hay una enorme labor de gabinete detrás de esos proyectos, así como una importante análisis bibliográfico para escribir una buena introducción y establecer una buena base para todos tus argumentos.

Necesitarás dominar todo lo fundamental del campo en el que vas a trabajar, así como de la biología y la ecología de la especie con la que estás trabajando. Y, dado que es difícil que uno pueda saber todo de todo, tendrás que tirar de libros, artículos y tus propios conocimientos para demostrar que sabes de lo que hablas 😉

Normalmente ese proyecto va a ser examinado por un comité de expertos que serán quienes decidan si te concederán esos fondos tan necesarios para tu investigación. Tienes que exponerlo todo de forma clara y concisa, y buscar un enfoque atractivo e interesante. Es el paso previo y fundamental para poder investigar, así que no te lo puedes tomar a la ligera. Imagina pues la importancia de este trabajo de oficina y si merece dedicarle o no todas las horas que sean necesarias.

La elaboración de memorias técnicas

No sólo tendrás que escribir un buen proyecto, sino que periódicamente tendrás que ir dando cuenta de tus avances, de los resultados conseguidos, del ritmo al que avanza el trabajo. Y si no quieres que te corten el grifo y te quedes sin dinero tendrás que tomártelo muy en serio.

Cuanto mayor sea la cuantía de tu proyecto, mayor será el seguimiento que hagan del mismo. Así que tendrás que irte acostumbrando a pasar largas horas sentado, en compañía de tu ordenador y de esa buena taza de café 😉

Publicando los resultados

Ya sea en la empresa privada (como en el caso de una consultoría medioambiental) o en la esfera académica tendrás que publicar los resultados obtenidos. Tanto si es para justificar el trabajo que has estado realizando para una empresa o para la administración pública como si es para comunicar los resultados y conclusiones de tu estudio a la comunidad científica, vas a tener que pasar mucho tiempo dándole a la tecla.

Elaborar informes y artículos es todo un arte que conlleva un enorme esfuerzo, desde la creación de una bibliografía sólida hasta desarrollar una buena argumentación en las conclusiones o una excelente introducción que ponga en contexto tu trabajo. Por no hablar de los abstracts y los títulos, que si bien en la empresa privada no son tan importantes, en ciencia puede suponer la diferencia entre que tu artículo sea citado y leído o caiga en el más triste de los olvidos.

En investigación no eres nadie si no publicas; en la empresa privada los contratistas no te pagan si no haces buenos informes finales. Así que el de gabinete es un trabajo al menos tan importante como el de campo, aunque generalmente no sea tan entretenido.

Mi escritorio
Todo lo que se ve en la foto no era más que una pequeña parte de lo que había acumulado en mi escritorio para realizar uno de los informes sobre los transectos de mamíferos 😛

Pero tienes cosas buenas…

Yo soy un biólogo de campo, de bota, como se suele decir, en contraposición a los de bata o de laboratorio. Me gusta estar al pie del cañón, sobre el terreno, y nunca he tenido demasiados problemas con las largas jornadas de campo. Las disfruto enormemente. Pero hasta el trabajo más maravilloso y vocacional puede volverse cargante o agotador cuando no está balanceado. Y un exceso de campo también termina minando tu resistencia y hasta tu ánimo.

Sí, ahora estarás diciendo que a ti no te pasaría eso, que te apasiona. Pero créeme, tarde o temprano te terminará cansando y hastiando. Por eso debe haber un equilibrio. Y el trabajo de oficina es el contrapunto perfecto. Te lo digo por experiencia. Durante mi trabajo en la consultoría medioambiental pasaba la mayor parte del tiempo en el campo, en Portugal. Semanas y semanas, hasta meses seguidos. Y cuando me daban una semana de oficina lo agradecía. Y mucho. Aunque a los 3 ó 4 días ya estaba deseando volver a la acción y salir de esas cuatro paredes 😛

Además, este tipo de trabajo te permite no sólo afianzar conocimientos, sino aumentarlos, descubriéndote nuevos campos de estudio que te pueden resultar muy interesantes en tu línea de investigación actual. A mi me gustan mucho las búsquedas bibliográficas, aunque también las considero agotadoras. Y aunque me da un poco de pereza empezar una, en cuanto me pongo a ello me resultan la mar de entretenidas. Y cuando te das cuenta empiezas a controlar de un tema del que un par de días antes no tenías ni más remota idea. Y eso mola 😉

Concluyendo

El trabajo de campo (o de laboratorio) y el de gabinete son dos caras de la misma moneda, los dos pilares que sostienen tu trabajo. Si uno falla, todo se irá al carajo 😛 Y por muy divertido que sea uno, de nada sirve sin el otro. Así que no lo descuides. Ten presente que si te dedicas a esto tendrás que echar muchas horas tomando notas delante del ordenador o en la biblioteca. Asúmelo y aprende a disfrutar de este otro ámbito de la ciencia 😉

Es bueno tener la imagen completa antes de meterte en esto. La realidad, a menudo, tiene poco que ver con lo que imaginamos, así que te ahorrarás futuras decepciones. Porque tanto el uno como el otro forman parte del ADN del biólogo, de nuestra profesión, y como tal aprenderás a apreciar el trabajo de oficina o, como poco, a tolerarlo 😛

Y hasta aquí llega el artículo de hoy. ¿Qué te ha parecido el post? ¿Te gusta el trabajo de gabinete? ¿Qué balance o qué porcentaje de uno y de otro crees que es el más adecuado? Me encantaría saber tu opinión 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, gabinete, oficina

La importancia de saber cuándo decir que no

14/01/2016 by Bichólogo 15 comentarios

Aunque parece el título de un libro de autoayuda, saber decir no en el momento adecuado es una de las cualidades que más falta hace hoy en día a muchos biólogos. En estos tiempos de crisis tener un trabajo de lo nuestro es casi un sueño, al menos en España, así que… ¿Cómo decir no a una oferta por mala que sea? Pues hoy te voy a enseñar lo importante que puede llegar a ser 😉

Tienes que hacerte valer

La biología no es una de las carreras ni de las profesiones más estimadas socialmente. Es probable que cuando le dijiste a tus padres «Quiero ser biólogo/a» ellos te dijeran (o al menos lo pensaran): «¿Biología? Pero si eso no tiene salidas«. O si eres uno de los afortunados que están trabajando de biólogo habrás escuchado más de una vez «Eso no es trabajar. Tendrías que tener un trabajo de verdad, como el mío«.

Además, hoy en día la situación no está como para tirar cohetes. Hay muchísimo paro en nuestro sector y rechazar cualquier oferta, por mala que sea, es poco más que un suicidio. ¿O no? Si te paras a pensarlo, aceptar ofertas de empleo ridículas o directamente humillantes no hace sino perpetuar esa visión de la que la biología no es un trabajo serio, sino algo a lo que se dedican cuatro frikis. Por eso es tan importante plantarse y decir NO.

Lo que la gente piensa de la biología
Aunque sea tomándolo con humor, la realidad a veces no es tan distinta a la que refleja este meme

Una historia real…

Hace mucho, mucho tiempo, dos bisoños estudiantes de biología (un servidor y mi colega de Bioblogia) asistieron a una cena oficial de la Universidad de Extremadura con motivo del 25 aniversario de su fundación. La verdad es que acudimos por suerte. Durante una clase de un curso de postgrado pidieron dos voluntarios para ir en representación de los alumnos. Y curiosamente sólo nosotros levantamos la mano. ¡Era una cena gratis!

El caso es que comenzamos a hacer networking con el resto de los invitados (aunque por aquel entonces ni conociéramos esa palabra :P). Habían acudido el rector, representantes de los profesores y algunos profesionales del sector que estaban participando en dicho curso. Entre plato y plato, fuimos guiando la charla hasta la realización de unas prácticas no remuneradas. El trabajo sonaba interesante a priori: el dueño de unas casas rurales quería que diseñáramos unos senderos ecoturísticos y los preparáramos con comederos y bebederos artificiales para las aves.

No cobraríamos nada, pero serían unas prácticas profesionales muy interesantes para engalanar el currículo de unos jóvenes estudiantes de biología (por aquel entonces en el último o penúltimo año de la carrera). Así que, tras la cena, aceptamos con muchas ganas, ideas e ilusión.

El tiempo pasaba y nosotros ya teníamos todo el proyecto pensado, algo profesional, con mapas georeferenciados, todo muy bonito. Y muy trabajado. Y entonces, a menos de una semana de irnos para allá, nos escribe esta persona. Nos dice que ya que estaremos una temporada allí nos envía una lista de tareas adicionales que incluían cortarle el césped, limpiar la piscina y algunas otras labores de mantenimiento. ¿WTF? Tuvimos que volver a leer el mail para cerciorarnos de que era cierto. Nos pedía un trabajo profesional, no recibíamos ni un euro y nos costeábamos nosotros todo. Pero ahora encima quería que fuésemos sus jardineros y chicos de los recados.

Sorprendidos, le respondimos diciéndole que aquello no tenía nada que ver con lo que habíamos acordado. Que sí, que éramos estudiantes de biología, pero que nos había pedido un trabajo profesional y por tanto nos habíamos empleado a fondo para prepararlo. Que habíamos aceptado no cobrar por ello porque la experiencia práctica nos resultaba útil, pero que no estábamos de acuerdo con esas nuevas condiciones añadidas a última hora.

Al hombre le sorprendió nuestro correo. Nos dijo que tampoco era para tanto, que a ver quiénes nos creíamos que éramos. Que no éramos más que unos estudiantes, que con esos humos y esa actitud jamás llegaríamos a ninguna parte ni lograríamos entrar en el mundo laboral.

Tras recibir aquel mensaje, le dijimos muy amablemente que ya no estábamos interesados en sus prácticas y que se buscase a otros estudiantes de los que aprovecharse. Así que puedes imaginar la contestación airada y totalmente fuera de tono del susodicho (bastante menos correcto que nosotros :P). Y de este modo dimos por finalizada nuestra aventura con aquellas «prácticas profesionales» que eran de todo menos profesional.

Decir NO

La moraleja

Le dijimos que no a unas prácticas muy interesantes sobre el papel que nos podrían haber dado un buen empujón al currículo. Él nos dijo que así, exigiendo respeto, no llegaríamos a ningún lado y no nos contratarían en ningún sitio. Y aquí me tenéis, habiendo trabajado como científico, con una tesis doctoral (casi casi :P), habiendo trabajado en varios países y con una treintena de publicaciones entre papers y charlas y posters en congresos. Desde luego aquel hombre no se habría ganado la vida como vidente 😉

Valorarte a ti mismo nunca está demás y tu profesionalidad es tu principal carta de presentación. Si no la defiendes tú, nadie lo hará. Sí, hay mucha competencia, pero no vale conseguir ese voluntariado, esas prácticas o ese trabajo a cualquier precio, especialmente si te estás devaluando a ti mismo y a la profesión. Porque eso te afecta a ti, me afecta a mi y a todos los que trabajamos o aspiramos a trabajar en este maravilloso mundo de la biología. Tienes que hacerlo por ti y tienes que hacerlo por nosotros 😉

Concluyendo

Ésta es sólo una anécdota que me ha ocurrido en mi vida profesional. En general he tenido suerte: trabajos interesantes con buenos jefes y comprometidos con los proyectos o las investigaciones de turno. Hay muy buenos profesionales de nuestro campo ahí fuera 😉

Por ello, con este post no quiero decir que debas dejar pasar ese voluntariado o esas prácticas o esa oferta de trabajo porque no ofrecen las condiciones perfectas. Para nada. Todo depende mucho de la situación en la que estés y de las característica en concreto de cada oferta o situación. Pero sí que debes saber poner límites, líneas rojas que nadie debe traspasar.

No sólo es algo bueno para ti a nivel profesional, sino también para tu salud mental. Si esas situaciones se mantienen en el tiempo terminarán por minar tu ánimo y tu autoestima. Todos tenemos que luchar por ese reconocimiento de nuestra profesión, de nuestra labor. Es un trabajo de equipo 😉

Y ahora te toca a ti contarme… ¿Cuál ha sido tu experiencia al respecto? ¿Has dicho NO alguna vez a unas prácticas o trabajo? ¿Has aceptado algo de lo que luego te has arrepentido? Cuéntame tu historia, que seguro que ayudará a mucha gente.

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, trabajo

Tu primera charla: un breve recetario para tener éxito

31/12/2015 by Bichólogo 13 comentarios

En el mundo de la biología, sea la rama que sea, siempre llegará el momento de dar una charla. Siempre. A veces es en la Universidad, para exponer un trabajo; o quizás sea en un congreso científico; o tu primera clase, si te dedicas a la educación; o tal vez expongas la metodología de tu trabajo a algún organismo público. Pero créeme, te llegará el día 😉 Así que prepárate.

Por eso hoy voy a darte una serie de consejos que te permitirán sobrellevar y afrontar con mayor fortuna este reto. Porque siempre es un reto. No importa lo extrovertido que seas, lo bien que se te de comunicar: siempre impone respeto hablar ante una audiencia.

Tu primera charla

7 consejos para aprender a lidiar con tu primera charla

Hay una primera vez para todo, y exponer públicamente tu trabajo no es una excepción. Y menos en el ámbito de la Biología, donde la comunicación de los resultados es tan importante como el desarrollo mismo de los estudios. Así pues aquí te dejo una breve lista de trucos y consejos para hacer más fácil este traumático a la par que fascinante paso 😉

1. Cuanto antes, mejor.

Como ya te he dicho, antes o después te tocará hablar en público. Así que, ¿para qué esperar? La práctica hace al maestro por lo que cuanto antes des tu primera charla, más experiencia comenzarás a acumular. Y mayor confianza irás adquiriendo en ti mismo. Hasta el más tímido termina acostumbrándose (al menos en parte) a hablar en público.

Además, siempre es mejor cometer tus primeros errores en ambientes no laborales, como la Universidad. Un fallo grande en una exposición ante tus jefes, ante quienes van a subvencionar tu trabajo o ante tus alumnos te puede hacer parecer poco profesional. Si lo cometes frente a tus compañeros de la universidad y el profesor te servirá para aprender de él y no tendrá efecto alguno sobre tu reputación, ya que ninguno de ellos será experto en dar charlas.

2. La primera charla siempre impone

Hay gente que parece que ha nacido para hablar en público. Lo hacen con naturalidad, exponiendo claramente sus ideas, cautivando al público y metiéndoselo en el bolsillo. Parece que lo han hecho toda la vida. Y lo más probable es que así sea 😉

Pero todo el mundo teme su primera charla. Uno se encuentra expuesto ante decenas (o centenares) de personas. Y casi siempre habrá gente con mayor experiencia que tú. Quizás incluso gente a la que admires. Y eso intimida, y mucho. El qué dirá puede ser una pesada losa de la que debas aprender a desprenderte. Pero no hay mejor forma de hacerlo que practicando. Así que… ¡empieza ya! 😉

3. Emplea materiales de apoyo

A menos que seas un excelente orador, una charla a palo seco, del tipo de las antiguas clases magistrales, puede resultar tremendamente aburrida. Hoy en día la tecnología te ofrece múltiples alternativas para acompañar e ilustrar tus charlas.

Si eres tradicional:

  1. Diapositivas: un clásico entre los clásicos. Sin embargo, hoy en día resulta difícil encontrar un proyector de diapositivas en según qué sitio. Y crear tus propias diapositivas analógicas puede llegar a ser complicado.
  2. Retroproyectores: esas láminas de acetato transparente que aún hoy en día se ven en muchas universidades, especialmente usados por tu tipo concreto de profesor: ese que tiene los mismos apuntes amarillentos desde hace más de 20 años, apenas actualizados. Estas láminas transparente pueden ser útiles ya que puedes dibujar libremente sobre ellas y combinarlas.
  3. Apuntes y material de apoyo fotocopiado: para hacer más fácil que tus oyentes te sigan y tomen alguna nota.

Si te van las nuevas tecnologías (listado ACTUALIZADO):

  1. PowerPoint: ¿quién no conoce este producto de la suite de ofimática de Microsoft? una actualización infinitamente más potente que las antiguas láminas de acetato. Puedes añadir todo tipo de contenido multimedia, links a otras páginas webs, cierto grado de interactividad, animaciones y transiciones entre diapositivas que hacen más amena la charla… Todo fácil de aprender y manejar, rápido y mucho más limpio y visual que los medios tradicionales. Muchas universidades tienen acuerdos y permiten tanto a profesores como alumnos descargarse el programa con una licencia educativa totalmente gratuita. Además, hoy en día casi cualquier universidad cuenta con aulas con proyectores donde conectar tu ordenador. Y si no existen versiones online algo menos potentes pero gratuitas. ¡No tienes excusa! Personalmente, es lo que he usado casi toda la vida 🙂
  2. Presentaciones de Google: similar al anterior, aunque menos potente. Sin embargo, si no quieres perderte en florituras, es perfectamente útil. Además cuenta con la ventaja de un excelente sistema de trabajo cooperativo, donde varias personas pueden editar a la vez un mismo documento. Y te permite editar y tener sincronizados todos tus documentos en todos tus dispositivos de forma totalmente gratuita. En mi flujo de trabajo la suite de Google ha ido sustituyendo a la de Microsoft poco a poco.
  3. Prezi: un reciente descubrimiento para mí. Es como una evolución de los clásicos Power Points pero mucho más visual y dinámico aún. Requieren una mayor planificación y ser capaz de crear una «historia» con tu charla para que sea 100% efectivo. Desde que me enteré de su existencia estoy empezando a utilizarlo en lugar de los Power Points. Cuenta con una cuenta gratuita con algunas limitaciones, pero tiene acuerdos con muchas universidades con cuentas gratuitas para alumnos y profesores. Sólo debes crear tu cuenta con una dirección de correo de unas de las instituciones asociadas . Por supuesto, para los heavy users existe una cuenta profesional con todos los extras 😉
  4. Genia.lly. Otra alternativa al PowerPoint. Lo he conocido muy recientemente, así que apenas tengo experiencia con él. Quizás más atractivo que los PowerPoints pero menos que Prezi para mi gusto. Aunque quizás sea más interactivo aún. Todo depende de lo que necesites. Además, también está orientado a la creación de infografías, pósters interactivos o microsites (entre otras cosas), con todas las posibilidades que eso tiene. Y además es gratis 😉
  5. Emaze. Una lectora me ha sugerido otra herramienta similar a las anteriores (¡Gracias Diana!). Por lo poco que he podido ver, se trata de una herramienta muy visual y dinámica. Cuenta con una cuenta gratuita (aunque no sé las limitaciones) y otras de pago. Además ofrece descuento a estudiantes y profesores. No he tenido oportunidad de probarla, pero la agrego al listado por si alguno queréis echarle un vistazo y comentarnos vuestra experiencia con ella 😉
  6. Canva. Esta fantástica herramienta gratuita no sólo te va a servir para hacer presentaciones, sino también te ayudará con cualquier tema de diseño que puedas necesitar. Da igual si eres tan torpe como yo con el diseño, Canva te ayudará a darle un toque diferente a todos tus materiales, presentaciones incluidas 😉 Eso sí, aunque tiene una gran cantidad de plantillas, la versión gratuita no incluye animaciones.
Charla para Alemania
Aquí estoy yo en el tren camino de Madrid terminando la presentación de la charla que di en Bielefeld. Esto no se puede hacer con las diapositivas tradicionales 😉 😛

Si has leído algún artículo más del blog sabrás que yo soy un gran usuario de las nuevas tecnologías, así que sin duda alguna te recomiendo alguna de  estas opciones. Pero ten en cuenta que no todos los materiales serán adecuados para todas las charlas. La mejor opción es siempre que pruebes todas las opciones y elijas el que mejor se adapta a ti, a tu entorno y a tu forma de contar las cosas 😉

4. Se breve y conciso

Ya lo reza el dicho: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Guarda la retórica y la prosa florida para las novelas y trata de sintetizar lo máximo posible. Sé muy claro y no adornes innecesariamente. Trata de explicar todos tus puntos con claridad pero sin perderte en la forma y los detalles.

Esto es muy importante sobre todo con los materiales de apoyo. Si presentas un diapositiva (digital o analógica, da igual) sobrecargada de información, atiborrada de letras, tu audiencia ni la va a leer. En vez de servir de apoyo servirá de distracción.

Esto no significa que tengas que expresarte como en un telegrama. Pero si puedes sustituir todo un párrafo escrito por una gráfica y explicarla brevemente de palabra tu audiencia lo captará todo mucho mejor. Los seres humanos somos tremendamente visuales y muchas veces será el atractivo visual de tu presentación lo que hará que tus oyentes te escuchen realmente y presten atención a tus palabras 😉

5. Tú sabes más que la mayoría de tu audiencia.

Quizás te choque un poco esto, sobre todo si aún estás en la universidad. Y sin embargo, es cierto 😉 Cuando expones los resultados de un trabajo es porque has empleado mucho esfuerzo en investigar sobre un tema, quizás has realizado un experimento o a lo mejor has leído mucha información. Si estás en la universidad, el resto de tus compañeros seguro que carecen de esos conocimientos que tú has adquirido; si es un congreso, habrá gente que haya hecho experimentos o trabajos parecidos al tuyo, pero no exactamente como el tuyo. En cualquier caso, como es un trabajo enfocado a un área concreta, lo más probable es que no haya nadie que haya estudiado ese mismo tema con tanto detalle. Podrán saber más que tú, pero probablemente no en ese asunto en particular 😉

Charla ante un público
No te dejes intimidar por una gran audiencia. Seguramente sepas más que la mayoría sobre tu tema concreto. Y si no, ellos también han estado antes en tu misma situación 😉

6. Practica inglés

Sobre todo si te metes en al ámbito de la academia y la investigación, es imprescindible que aprendas inglés. Es el idioma de la ciencia, así de sencillo. Y además, en cuanto comiences a moverte en un ámbito internacional, independientemente de la rama que elijas, tendrás que hablar inglés. Y exponer en inglés. Así que practica ya 😉

7. ¡Disfruta!

Este quizás es el punto más importante de todos. Si no eres capaz de disfrutarlo, dar una charla se convertirá en un infierno. La preparación, los ensayos, cualquier apartado puede ser tan divertido o aburrido como te propongas. Expónlo ante tus amigos, tu pareja o tu familia para ensayar y encontrar fallos. Seguro que te ríes mucho 😉

También es importante tratar de ser original y divertido sin perder profesionalidad en la exposición. Es un equilibrio difícil, sí. Pero recuerda: ser profesional no es sinónimo de ser un aburrido y un muermo. Así que no dudes en meter alguna imagen divertida, algún chiste, una anécdota o darle un poco de color a tu charla 😉

Y hasta aquí este post con unas cuantas ideas que espero que te sean útiles. Ahora es tu turno de contarme cómo preparaste tu primera charla o cómo la vas a hacer. ¿Conocías todos los materiales de apoyo? ¿Sabes o utilizas alguno que no haya listado? ¿Cuál fue tu experiencia en tu primera charla? Sigue los consejos, olvida tu timidez y comienza a hablar desde ya en los comentarios 😛 😉

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La carrera investigadora: una historia de amor y odio

24/12/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Los que seguís el blog con cierta frecuencia sabéis que he hecho un poco de todo en esto de la biología: he sido voluntario, técnico de campo, he trabajado en una consultora medioambiental, en enero defiendo mi tesis doctoral… En todos los trabajos he tenido momentos buenos y malos, pero quizás el que provoca los sentimientos más ambivalentes, en donde es más fácil pasar de un extremo a otro, es en el mundillo de la investigación.

Y es que la investigación levanta pasiones, se mire como se mire. Algunos la encontramos fascinante; otros piensan que es una tarea insufrible. Pero normalmente no deja indiferente a quien la prueba. Y la realidad es que a menudo los sentimientos opuestos hacia esta disciplina no sólo se suceden rápidamente, sino que se solapan. Ahí está su magia 😛

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

Las grandes recompensas

Ya he comentado alguna vez que el poder contribuir al conocimiento humano es una de las razones para hacerse biólogo. Pero desde luego no es la única gratificación que nos concede la ciencia. Aprender cómo funcionan las relaciones entre los seres vivos, las bases biológicas de su comportamiento o entender cómo cambian los organismos y especies a lo largo del tiempo te hace ver las cosas desde una nueva perspectiva. Y eso mola 😉

De pronto descubres que a tu alrededor están ocurriendo cosas fascinantes. Donde antes sólo veías un grupo de pajarillos comienzas a ver displays y todo tipo de interacciones entre ellos; donde sólo veías plumas de colores comienzas a descubrir caracteres sexuales secundarios que dan información sobre el estado nutricional, sobre su sistema inmune o sobre su capacidad de encontrar alimento. A tu alrededor se desenvuelve un mundo en constante competencia, tanto a nivel intra como interindividual. Y eso es increíble 😉

Saber cómo funciona el mundo y ser capaz de apreciar esos mecanismos teniendo lugar a tu alrededor es una experiencia asombrosa que sólo puedes entender cuando realmente te gusta la biología.

Pero no es la única recompensa. A menudo la ciencia implica trabajar en contacto cercano con los seres vivos que se estudias, desde las más pequeñas bacterias hasta los animales y plantas más complejos y exóticos. Puedes tener que viajar a lugares que nunca te habrías imaginado y conocer a gente de lo más variopinta, quizás incluso a alguno de tus referentes en el mundo de la biología.

Pero si a ti lo que te gusta es el laboratorio no te preocupes. Tendrás posibilidad de trabajar con equipos carísimos que no tenías ni idea de que existían. Descubrirás para que sirven todas esas máquinas que habías visto tantas veces en la universidad y quizás incluso te conviertas en un experto de su manejo. Estudiarás las técnicas más avanzadas de secuenciación genética y te estarás asomando a unas fronteras que hace años nunca nos habríamos atrevido siquiera a soñar.

La carrera de investigador conlleva, sin duda alguna, una cantidad de retos y experiencias que no te proporcionará ninguna otra profesión. Sencillamente, son cosas que sólo se pueden hacer en investigación y que no están al alcance del resto de la gente. Las posibilidades son, virtualmente, infinitas 😉

Unos costes elevados

Sin embargo, la ciencia es una amante exigente. A cambio de deleitarte con sus favores te va a pedir mucho. Realmente mucho. Tendrás que pagarlo con tu sudor y sometiéndote a una alta presión.

1. La lucha de poder

Y es que la ciencia es tremendamente competitiva. Las becas, cada vez más escasas, se disputan entre un número de aspirante que crece año tras año. Los fondos dedicados a la investigación no hacen más que recortarse (en España los últimos 4 años de gobierno han sido nefastos para los presupuestos para I+D+i), con lo que conseguir un dinero para un proyecto se ha convertido en toda una hazaña épica.

Cuando hay una vacante para un puesto de investigador la competencia es feroz: hasta unas pocas décimas pueden marcar la diferencia. Esto lleva a una auténtica fiebre por publicar y engordar el currículo a base de artículos en revistas científicas de prestigio y estancias breves en centros extranjeros. Se genera así una presión por publicar tal que muchos jóvenes investigadores no pueden soportarla y terminan rindiéndose.

Esta competencia afecta también a la colaboración entre los grupos y personas. En muchos sitios existe un temor a compartir datos, por miedo a que te roben la idea y el artículo correspondiente, y mucha gente no duda en pisar a otros con tal de poder avanzar y sacar algo de ventaja.

Además, por si esto fuera poco, existe una férrea jerarquía a muchos niveles, lo que puede convertir tu trabajo en un infierno. Conozco casos de directores de tesis que, a pesar de que su doctorando ha realizado desde el diseño experimental hasta la recogida de datos y la redacción del paper, le han exigido aparecer ellos como primer autor en el artículo en detrimento de su estudiante. O un director de un departamento que sólamente aportó determinada máquina para realizar el experimento y exigió ser el primer autor del artículo o bloqueaba su publicación. En la mayoría de los casos a los implicados no les quedó más que claudicar o renunciar.

También puedes encontrarte con la inmovilidad de alguien en un escalafón superior que te imposibilitará probar determinada técnica novedosa que podría facilitar enormemente tu trabajo sólo porque él piensa que no tiene sentido y es quien controla los fondos. Puede ser que sólo confíe en la técnicas de siempre, o que la que quieres usar es de un colega con quien anda enfrentado o simplemente porque es él quién decide y no va a dejar que alguien de menor prestigio como tú le corrija. Tan triste como cierto.

Meme de Juego de Tronos
El politiqueo y las luchas de poder podían formar parte perfectamente de la trama de la serie

También existen luchas de poder, al más puro estilo de Juego de Tronos. Rencillas irreconciliables entre miembros de un departamento o de departamentos enfrentados, competencia feroz por conseguir proyectos, por obtener el control y la distribución de los fondos, imposición de trabas burocráticas para evitar que un grupo pueda conseguir un determinado objetivo… Enfrentamientos, traiciones, mentiras y acusaciones que vuelan dentro de tu ámbito de trabajo pueden convertir tu experiencia como investigador en un auténtico infierno. Alucinarías si vieses todo lo que se cuece por ahí.

Es verdad que esto no ocurre siempre, afortunadamente. Pero desde luego no es algo puntual, sino que abunda, y cada vez más, en estos tiempos donde la enorme competitividad en este sector comienza a afectar la ética profesional de algunos investigadores.

2. Un trabajo poco valorado

No esperes oír: «ánimo, que estás haciendo algo importante por el conocimiento de la humanidad«. Lo más normal es que te digan:

Anda, no te quejes, si trabajas con animalitos (o plantitas) que es lo que te gusta. Te quejas de vicio

Si estás todo el día en el campo, eso no es trabajo

Tendrías que estar tú haciendo lo que yo, eso sí que es trabajar.

Y es que parece que si haces lo que te gusta ya no es un trabajo serio. Además, si te dedicas a la investigación básica (no aplicada), hay una pregunta que mucho de tus amigos, inocentemente, te formularán y que a ti te va a repatear enormemente:

Y tu trabajo… ¿Para qué sirve?

No puedo con esa pregunta. ¿Cómo le explicas a alguien que estás haciendo investigación básica y que no tiene una aplicación directa e inmediata? La investigación básica es la base de la aplicada. No existiría ésta sin la anterior. Quizás tus estudios no tendrán nunca aplicación práctica o quizás sentarán las bases para un descubrimiento que revolucionará la conservación, la medicina o la sociedad. Sea como sea la investigación básica es fundamental, aunque la gente no sepa apreciarlo. Y la gran mayoría no lo harán, te lo aseguro 😛

Pero además la ciencia está muy mal valorada no sólo por la sociedad, sino por buena parte de los gobiernos. Mientras los países más desarrollados son los que más invierten en I+D+i, la mayoría de gobiernos piensan que la ciencia es algo secundario, una profesión de tipos raros, con pelo gris y revuelto, siempre con una bata, encerrados en un laboratorio o perdidos en una selva. Sin embargo, la investigación es uno de los motores de la economía.

3. Una vida social casi inexistente

Aunque no siempre tiene que ser así, la investigación suele consumir mucho, muchísimo tiempo. Horas y horas de campo y de laboratorio, de experimentos y de análisis, de redacción y de correcciones. Y si encima tu objetivo de estudio son animales, entonces despídete de horarios normales. Y es que los bichillos no entienden de fines de semana, de vacaciones o de compromisos.

Aunque sólo sea durante la temporada de campo, vas a tener que lidiar con visitas a horas intempestivas al laboratorio o al invernadero, a la colonia de aves o al animalario en cuestión, o tendrás que seguir los ciclos de luz y oscuridad de determinadas plantas, a las que les importa un carajo si tú tienes fiesta con los amigos o si son vacaciones en la universidad. Así que vete preparando…

Un balance complicado

Es muy difícil encontrar un equilibrio en la carrera científica. Es una profesión de extremos: un día puedes estar pensando que no hay trabajo más maravillosa y al siguiente maldiciendo el día en que decidiste meterte en eso. Si te gustan las emociones extremas, tanto buenas como malas, la investigación es lo tuyo 😉

Personalmente, tal y como reza el título del post, siempre he tenido una relación de amor-odio con la ciencia. Cuando llevo algún tiempo con ella, termino harto y agotado, y pienso que los frutos no compensan los esfuerzos. Además que, por mucho que me esfuerce, no me asegura tener trabajo al año siguiente. Pero luego, en cuanto me alejo de la esfera científica, la echo enormemente de menos.

Para mí, la sensación que produce la investigación no tiene parangón. Esa excitación que te inunda cuando obtienes algún resultado interesante; ese cosquilleo por la anticipación que sientes ante un proyecto nuevo e interesante; el placer de desentrañar los misterios que encierra la naturaleza… ¿Qué se puede comparar con eso? Estás haciendo cosas que nadie ha hecho jamás. Estás haciendo descubrimientos, grandes o pequeños, con utilidad práctica aparente o no, pero están ahí. Estás aportando tu granito de arena al saber general.

Puede ser un poco de ego, o quizás es sólo poder alimentar constantemente esa curiosidad infantil que aún perdura en todo científico, o probablemente sea un poco de cada cosa. Pero la investigación es algo que me fascina por las sensaciones que me produce.

Sin embargo el coste es muy alto: pasar largas temporadas en el extranjero, y cuando estás en casa, en tu ciudad, te consume horas y horas de tu tiempo, a veces atrapándote de forma casi obsesiva. A veces me he pasado horas revisando un artículo, tratando de plasmar un razonamiento absolutamente claro en mi cabeza, pero que resulta complicado de trasladar al papel (¡y en ingles!). Lo he leído y releído tantas veces que, aunque pueden faltar detalles o argumentaciones, mi cabeza los suple, porque los presupone, y se me pasan por alto. Es tremendamente frustrante.

También he echado muchas horas haciendo análisis estadísticos, buscando y leyendo papers para hacer una buena bibliografía, y cuando te das cuenta, ha pasado la mañana o la tarde casi sin darte cuenta. Y quieras o no, eso te afecta a nivel personal y, a menudo, a tus relaciones con tus amigos o pareja. Y aquí tengo que romper una lanza en favor de esas novios y novias que soportan paciente y estoicamente los sinsabores de su pareja durante la realización de una tesis o de una investigación especialmente intensa. ¡Qué paciencia!

Montaña rusa
Si te vas a meter en esto de la ciencia prepárate que vienen curvas. Así será tu estado de ánimo en los siguientes años 😛

Así que, para resumir, si quieres meterte en el mundo de la ciencia prepárate para una montaña rusa de emociones y sensaciones, para sentirte el rey del mundo un día y sentirte hundido y pensando que nada merece ese esfuerzo al siguiente. Pero si eres bueno, si resistes, si prevaleces… Seguramente la ciencia sepa recompensarte. Y es que, como se suele decir, el mundo es de los valientes, ¿no?

¿Qué te ha parecido el post? ¿Cuáles son para ti los valores más positivos y negativos de la ciencia? ¿La quieres o la odias? Cuéntame tu experiencia, que seguro que también ayudará al resto a entender el fascinante y difícil mundo de la carrera investigadora 😉

Y dadas las fechas que son, no puedo despedirme sin desearte una Feliz Nochebuena y agradecerte de todo corazón que me hayas acompañado en este y otros posts, que hayas comentado alguna vez, que te hayas reído o que simplemente. lo hayas encontrado útil. En definitiva, muchas gracias por estar al otro lado leyendo estas líneas.

¡¡MUCHAS GRACIAS Y FELIZ NAVIDAD!!

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Trabaja tu presencia online: ResearchGate y Academia

10/12/2015 by Bichólogo 11 comentarios

Aquí llega un nuevo post sobre cómo puedes trabajar tu presencia online y qué herramientas usar para crear tu marca personal. En anteriores entregas te he hablado sobre algunas herramientas para hacerte una suerte de currículo online o sobre la importancia de las redes sociales en tu estrategia para aumentar tu presencia online. Sin embargo, dentro de este último apartado, me he reservado un par de redes sociales que, por su especialización y enfoque eminentemente científico, creo que merecen un capítulo aparte.

Trabaja tu presencia online: ResearchGate y Academy

Ya sabes que la ciencia es una de las salidas laborales más comunes para cualquier biólogo. Independientemente de cual sea tu campo, siempre existe una vertiente en el mundo de la ciencia y la academia. Y si te interesa la ciencia hay dos herramientas que debes conocer y que te ayudarán (y mucho) a sobrevivir en el proceloso mar de la investigación: Research Gate y Academia.

Características generales

  • Ambas redes sociales nacieron con vocación científica: reunir y favorecer la colaboración entre científicos e instituciones de cualquier parte del mundo.
  • Puedes crear tu perfil público, con tu afiliación (institución, empresa, independiente…), tus publicaciones, información sobre ti y datos sobre el foco de tu trabajo.
  • Seguir a otros usuarios, de forma que todas sus actualizaciones te aparezcan en tu bandeja de entrada.
  • Estadísticas detalladas: visitas, publicaciones vistas…
  • Subida de documentos: artículos publicados, pósters, memorias técnicas… Pero siempre publicaciones de revistas que lo permiten o de manuscritos previos a la edición por parte de aquellas, ya que de lo contrario podrías incurrir en una infracción del copyright.

¿Para qué vale una red social de ciencia?

El objetivo de todo científico no es sólo avanzar en el conocimiento del mundo que nos rodea, sino compartir esos nuevos descubrimientos y hacerlos accesibles al resto de la humanidad. Por ello es tan importante publicar en ciencia. Si no publicas, no eres nadie.

Por ello, a nivel profesional, estas redes te serán especialmente útiles para conocer y establecer nuevos contactos, incrementar el alcance y la difusión de tus publicaciones, mantenerte al día del trabajo de otros grupos grupos de investigación y abrirte puertas a nuevos proyectos y experiencias. Como un congreso científico, sólo que con varios millones de asistentes 😉

1. La red científica más grande del mundo: Academia.edu

Con 29 millones de usuarios y 8 millones de artículos publicados, es hasta donde yo sé la red social científica más grande que existe. Yo la descubrí recientemente, así que aún ando investigando y trabajando en mi perfil.

Academia.edu

Como ya te comenté, puedes crear tu propio perfil público, ya que esta red está muy comprometida con la Open Science o el Open Access, es decir, el libre acceso al conocimiento científico.

Una de las funciones más interesantes de esta red es la publicar un borrador de cualquier documento para conseguir el feedback de otros colegas. Una especie de peer review o revisión por pares previa a enviar el artículo a una revista.

También cuenta con una sección dedicadas a una completas estadísticas. Estas estadísticas te ayudan a ver el seguimiento y la difusión que están teniendo no sólo tu perfil sino tus publicaciones. Para ellos las estadísticas se agrupan en distintos apartados:

  • Generales: una vista rápida al número de personas que han visitado tu perfil o cualquier de tus publicaciones, con algunos gráficos para ver la evolución de las visitas en los últimos 30 ó 60 días.
  • Documentos: una detallada descripción del número de visitas, descargas o visitantes únicos en los últimos días y desde que te diste de alta en la red de Academia. Puedes añadir coautores, y el sistema envía les emails automáticos para comunicárselo.
  • Palabras claves: durante la creación de tu perfil y la subida de documentos puedes añadir etiquetas o palabras claves, que facilitarán que tus publicaciones aparezcan en los distintos motores de búsquedas. Esta sección te indicar el número de visitas gracias a estas palabras clave.
  • Links externos: nuestro contenido que ha sido linkado fuera de Academia. Esto nos permite conocer la repercusión y el seguimiento que están suscitando nuestras publicaciones.
  • Países: las visitas que hemos recibido agrupadas por los países de procedencia

Me hize un perfil en este red hace relativamente poco y con el ajetreo de las últimas semanas aún no he podido trabajarlo mucho. Pero lo poco que he visto me parece muy interesante.

2. La red que yo más uso: ResearchGate

Otra enorme red con 8 millones de usuarios (en 2108 eran ya 15 millones) y una gran penetración en Europa. Presenta fundamentalmente las mismas características que el anterior, pero añade algunas nuevas:

Research Gate

  • Recomendación de publicaciones y publicaciones destacadas
  • Recomendaciones basadas en habilidades. Puedes recomendar a un usuario por una determinada habilidad o conocimiento (idiomas, área de estudio, destrezas…).
  • Sistema de insignias e hitos, que consigue cuando alcanzas determinadas «metas» (determinados números de descargas, visitas, etc…). Además puedes compartirlas en las redes sociales en una clara estrategia de gamificación por parte de ResearchGate.
  • Creación de grupos con una temática determinada, tantos públicos como privados.
  • Preguntas y respuestas: los usuarios pueden plantear preguntas a los demás que cualquier puede responder.
  • RG Score: es una métrica que viene a indicar tu reputación dentro de la red social. Se trata de un algoritmo propio de la la red que te otorga una determinada puntuación en relación a las visitas de tu perfil, la cantidad de publicaciones, el alcance que tienen, la participación en los grupos y contestando a preguntas de otros miembros…
  • Como en el caso del Academia, puedes subir documentos y etiquetar a los coautores, que también son notificados.

Esta es la red que más uso (aunque no puedo dedicarle tanto tiempo como quisiera). El tema de la recomendación de habilidades puede llegar a ser cansino, con constantes notificaciones que si no están bien configuradas te puede sacar de quicio 😛 Y las preguntas realizadas a la comunidad no siempre son contestadas, pero puede resultar útil en un momento puntual.

Y como extra… Mendeley

Ya te hablé de esta red social cuando escribí sobre mi gestor de referencias bibliográficas favorito. Es bastante más modesta que las dos anteriores y mucho menos masiva, con una comunidad de «solamente» 3 millones de usuarios. Unos números importantes pero muy alejados de los de las opciones anteriores.

Toda la red social está formada en torno al gestor de bibliografía. Sin embargo, puedes crear grupos, subir archivos y seguir a otros investigadores. Pero como ya comenté entonces, aunque tengo perfil en esta red no la utilizo realmente.

Conclusión

Hoy en día los científicos no podemos conformarnos con investigar simplemente. Tenemos que conseguir que los resultados se comuniquen y consigan resonancia. Tu reputación, la financiación de tus proyectos y el prestigio de la institución a la que perteneces pueden verse muy positivamente afectados por el correcto uso de estas redes sociales.

Además, como ya te he dicho, es una excelente forma de mantener el contacto con aquellas personas que conoces en congresos, estancias breves y demás actividades científicas. O incluso para crear contactos nuevos, afines a tu campo o con los mismos intereses.

Por si fuera poco, estas redes sociales son un enorme repositorio de artículos científicos de fácil acceso, lo cual te puede facilitar enormemente las búsquedas bibliográficas. Con frecuencia es más sencillo encontrar un artículo en estas redes que en la web de la revista correspondiente. Sin embargo, recuerda que no puedes subir cualquier artículo científico, ya que podrías incurrir en infracciones de copyright. Entérate bien antes de hacerlo 😉

Y hasta aquí el artículo de hoy. ¿Has usado alguna vez estas redes sociales? ¿Cuál es tu favorita? ¿Cómo las usas? ¿Si no la tienes ya, te harás una cuenta en alguna de ellas? Cuéntamelo todo y charlamos en los comentarios o en las redes sociales 😉

ACTUALIZACIÓN 18-12-15

Lydia Gil me recuerda en los comentarios una característica muy interesante de Research Gate, y es que te permite generar un DOI para aquellos documentos que no lo tienen. ¿Que no sabes qué es el DOI? Pues ella misma te lo explica en su interesante blog dedicado al uso de las redes sociales en el ámbito de la investigación 😉

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Trabaja tu presencia online: las redes sociales

03/12/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Aquí vuelvo con otro capítulo de cómo trabajar tu presencia online. Anteriormente te hablé de la importancia de Linkedin y About.me como tu currículo y tu carta de presentación en la red. Así que hoy te contaré cómo puedes usar las redes sociales para crearte una reputación online y llegar a más gente. Te diré como profesionalizarlas y convertirlas en una potente herramienta de comunicación y marketing personal 😉

Redes sociales

¿Qué es una red social?

Hoy en día, salvo que vivas en bajo una piedra, seguro que conoces Facebook, Youtube, Twitter y, quizás, Google+. Sin duda, son las más conocidas, pero no las únicas. Se tratan de páginas web donde los usuarios se relacionan entre sí mediante el intercambio de texto, información personal y contenido multimedia.

Una elevado porcentaje de la población tiene un perfil en al menos una de ellas, siendo muchos los que se han registrado en distintas redes sociales. Más de 2000 millones de personas usan las redes sociales con frecuencia. Las cifras hablan por sí mismas. Son un inmejorable marco para darse a conocer a infinidad de personas en muchísimos países distintos.

Las redes sociales pueden ser generalistas, como Facebook o Twitter, o con alguna temática concreta, como Instagram (fotografía) o Youtube (vídeo). Pero todas tienen un gran valor para cualquier profesional. Yo sólo voy a hablarte desde mi punto de vista personal, cuáles son las redes sociales que más uso y de qué modo las empleo. Pero lo que te voy a contar es aplicable a cualquier red social, siempre que tengas en cuenta sus particularidades 😉

Unos consejos generales

Aunque cada red social tiene sus propias características y la gente se comporta de forma distinta en una u otra, siempre se pueden aplicar una serie de directrices de cara al uso que vas a hacer de las redes sociales. Aquí te dejo unos cuantos consejos que deberías tener en cuenta:

1. Separa tu perfil profesional del personal

Las redes sociales están para compartir algo con los demás y poder mantenerte al día de lo que otros comparten. Pero no es lo mismo lo que puedes compartir con tus amigos de toda la vida, con tus compañeros de trabajo, con tu familia o con tus clientes. Algunas redes sociales  como Facebook o Google+ te permiten segmentar con quién compartes cada publicación, pero eso no asegura que alguien fuera de ese grupo pueda ver el contenido compartido si existe alguna conexión secundaria con alguno de tus amigos/seguidores. Por eso es importante tener un perfil dedicado exclusivamente a lo profesional.

2. Pero dale un toque personal a tu perfil profesional

Aunque suene contradictorio, no debes compartir exclusivamente contenido profesional en tu perfil. A la gente le gusta la gente y querrán conocer algo más de la persona que se encuentra detrás de tu perfil profesional. Por eso está bien que compartas algunos aspectos concretos y poco importantes de tu vida personal. Sin pasarte. Tampoco necesitan saber qué es lo que comes cada mediodía 😛 😉 Pero algún toque personal dará calidez a tu perfil profesional.

3. No compartas sólo cosas de tu trabajo o tus productos

Sí, la gente quiere saber qué haces o qué vendes. Pero no conviertas tu perfil en un simple escaparate. Comparte información relacionada con tu campo, artículos interesantes sobre la materia (que además te puede servir para hacer algo de networking con otros bloggers). Cuanto mayor variedad des a tus publicaciones, más interesante resultará tu perfil a cualquier usuario interesado de por sí en tus servicios o tu experiencia.

4. Sé creativo

Hoy en día estamos saturados de información, sufrimos un bombardeo constante por todos los medios a nuestro alrededor. Así que, si quieres destacar, tendrás que diferenciarte del resto. No te limite a copiar y pegar lo que dicen otros, o simplemente a compartir el link de tu último post. Ponle tu toque, tu sello distintivo. Sólo así irás creando marca personal.

5. Sé amable

Sí, es algo lógico, pero es importante recalcarlo. Cuando te expones públicamente debes estar preparado para recibir elogios, críticas, preguntas o bromas. Debes aprender a gestionarlo del mejor modo posible. Recuerda que la reputación cuesta mucho ganarla, pero se puede perder en un sólo minuto. Acepta tus errores, corrígelos y aprende de todo lo que te dicen, tanto positivo como negativo.

6. Sé té mismo

Esta es una de las reglas más importantes. No intentes aparentar quien no eres. Aparte de que será un trabajo ímprobo no te va a compensar a la larga. Tarde o temprano tu verdadero yo aflorará. Así que, mejor presentarle desde el principio y convertirlo en tu mejor activo 😉 Nada contribuye mejor a definir tu marca persona que tú mismo.

Profesional
Lo importante no es solamente ser un profesional, sino parecerlo. Y las redes sociales son tu mejor arma 😉

Y ahora paso al meollo del asunto. Te voy a contar cuáles son las que más uso, como lo hago y qué resultados me ofrecen:

Facebook

La red social por excelencia. Con unos 1500 millones de usuarios en todo el mundo es el gigante entre gigantes. Una bestia parda descomunal que te permite llegar y ser conocido virtualmente en cualquier parte del mundo. Sin embargo, esa fortaleza que es su enorme alcance es también su mayor debilidad. Facebook está lleno de ruido: memes, vídeos virales, chistes gráficos, la última actualización de tus colegas, grupos, páginas… Destacar es, cuando menos, complicado.

Sin embargo es indudable el valor de esta red. En ella puedes crear una gran comunidad en poco tiempo alrededor de tu página personal. En el momento de escribir estas líneas, la página de Facebook de El Bichólogo cuenta con 3444 likes, eso son 3444 personas a las que le van a llegar mis actualizaciones cada vez que actualice. O al menos solía ser así. Según parece Facebook está limitando el alcance de las páginas, para tratar que la gente pase por caja y contrate la publicidad de Facebook (que por otra parte, es realmente barata).

Cuando publicas algo en tu página, esto aparece en el timeline de todos aquellos que han hecho me gusta, salvo que la persona en cuestión haya dado a ocultar publicación, o haya deseado que se le muestren menos publicaciones de dicha página. Además, tienes que competir con la inmensa cantidad de actualizaciones que aparecen en el muro de cada seguidor: publicación de sus amigos, de las páginas que siguen, publicidad de Facebook… Esto hace que sea complicado obtener visibilidad en Facebook.

Sin embargo, más del 50% de las visitas al blog viene de Facebook. Así que siempre debes tener en cuenta esta red. Siempre. No hay excusa para no tener una página de Facebook, bien de ti, de tu negocio o de tu blog, como es mi caso. Lo bueno de esta red es que no tienes un pequeño límite de caracteres, como en el caso de Twitter, así que puedes explayarte cuanto quieras en tus publicaciones y en el texto que acompaña a los links que compartas. Y sí, nunca compartas el link simplemente. Recuerda añadir tu toque personal 😉

Twitter

Hoy en día todo sucede en Twitter. La actualidad es compartida antes en esta red social que en los periódicos o los telediarios. Hoy en día, todo el que tenga que decir debe estar en Twitter. Esta red se caracteriza por su inmediatez: muchísimos eventos son narrados por unos y por otros en tiempo real: manifestaciones, presentaciones de producto, programas de televisión…

El perfil de El Bichólogo en Twitter cuenta con 640 seguidores ahora mismo Los números no tienen nada que ver con los de Facebook, ni tampoco el alcance de las publicaciones. Sin embargo Twitter resulta muy interesante para compartir contenidos y, sobre todo, para mantener el contacto con los lectores. El límite de los 140 caracteres es ya de por sí un filtro excelente para que la gente vaya derecho al meollo de cualquier cuestión. Es rápido, ágil y sencillo. Y permite un contacto mucho más cercano que una red como Facebook, mucho más masificada y con muchísimo más «ruido».

Sólo un bajo porcentaje de las visitas al blog provienen de lo compartido en Twitter, pero me resulta una herramienta muy interesante de cara a comunicarme con vosotros. Así que, no dudéis en utilizarla 😉 Además, de todos los perfiles sociales de El Bichólogo, éste es el más personal. De hecho, era mi perfil personal, sólo que decidí profesionalizarlo y orientarlo al blog. Y ahora es el único perfil que tengo en esta red social.

Google+

Es la red social de Google. Muy poco usada en España en general. Sin embargo, se trata de una red muy potente, con un sistema de círculos muy interesante, de cara a segmentar que compartes y con quién. Además, con la aparición de las colecciones, permite una segmentación aún mayor de contenidos, dando la posibilidad de que los seguidores elijan a qué colecciones suscribirse, sin necesidad de seguir todas las publicaciones que realices.

Mucha gente lleva dando por muerta a Google+ prácticamente desde que nació, pero ahí sigue. Y yo creo que aún dará mucho guerra. He de reconocer que, pese a la importancia que le doy y al enorme potencial que tiene, es la red a la que menos tiempo le dedico. Sin embargo, estoy tratando de ponerla al día y añadir nuevos cambios en el perfil muy pronto, especialmente en el tema de las colecciones. ¡Estad atentos a la página de El Bichólogo en Google+!

Instagram

Instagram se ha convertido en la red social de referencia en el mundo de la fotografía, derribando a otros gigantes como el otrora todopoderoso Flickr o el pujante 500px. Ahora en manos de Facebook, ha comenzado a implementar anuncios en tu time, y supongo que si te decides a hacer algún anuncio en Facebook es probable que aparezca por ahí también.

Es una red social eminentemente visual. La fotografía es la protagonista absoluta. Cualquier campaña, promoción, o contenido que publiques tendrá que adaptarse a ese formato. Personalmente sólo lo uso para subir fotos de viajes, algunas que hago durante el trabajo y fotografía de naturaleza y paisajes en general (todo lo que se puede conseguir con un móvil, ya que las fotos con la reflex las dejo para Flickr y 500px).

Se trata también de un perfil de Instagram bastante personal, aunque trato que la inmensa mayoría de lo que subo tenga que ver con la naturaleza y el trabajo de biólogo. Como en el caso de Twitter, era mi antigua cuenta personal, sólo que profesionalizada y reorientada.

Si se te da bien la fotografía, éste es un canal que no puedes dejar escapar para llegar a tus lectores/empleadores/clientes 😉

Redes sociales
Hay una variedad enorme de redes sociales. Debes aprender cuáles son las que mejor se adaptan a ti y a tus objetivos

Otras redes sociales

Te he hablado de las redes que más uso yo, pero hay muchas, muchísimas más que te podrían resultar útiles:

  1. Youtube: también perteneciente a Google. Youtube es a los vídeos lo que Instagram a las fotos: la red social por antonomasia. El Bichólogo también tiene un perfil en Youtube, donde van a parar todos los vídeos de las entrevistas y algún vídeo que me guste y resulte curioso.
  2. Tumblr: una red social de gran pujanza, especialmente entre la gente joven. Se comparte todo tipo de contenido. Literalmente. Allí los gifs son los reyes 😛
  3. Pinterest: otra red social muy visual, donde puedes crear paneles con todas aquellas imágenes que te llamen la atención (pines).
  4. Vimeo: otro portal de vídeos con una gran vertiente social, al igual que Youtube.
  5. Linkedin: la red profesional por excelencia, de la que ya te hablé en otro post.

Existen muchas otras, con temáticas de lo más diverso. Pero creo que te he hablado de las principales redes que puedes usar para forjarte una reputación online y crear tu marca personal. Sin embargo, hay un par de ellas de las que no te he hablado aún que te pueden resultar tremendamente interesante si te vas a dedicar al mundo de la ciencia. Pero creo que ambas son tan interesantes que les voy a dedicar un post a ambas y son ResearchGate y Academia.edu. Si te interesan, no te pierdas el próximo post 😉

Y con esto concluyo este artículo dedicado a las redes sociales. ¿Qué te ha parecido? ¿Cómo usas tú las redes sociales con fines profesionales? ¿Has empleado alguna de la que yo no haya hablado? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Cuéntamelo en los comentarios o haciendo uso de alguna de las redes sociales donde El Bichólogo tiene perfil 😉

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