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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

28/01/2016 by Bichólogo 63 comentarios

El proceso de conseguir un doctorado es un camino largo y difícil que culmina cuando el doctorando tiene que defender su tesis doctoral frente a un tribunal. No es la parte más importante del proceso, ya que lo que realmente cuenta es todo lo que has ido aprendiendo durante el camino. Sin embargo sí que es el culmen, la guinda del pastel. Y por qué no, un complicado trance que hay que afrontar.

La defensa de la tesis doctoral: el final de una etapa

Y precisamente este pasado martes, después de mucho, mucho tiempo, pude defender yo la mía. Y la verdad es que fue un éxito. Y ahora mismo ya soy Doctor Europeo. Y como quizás pueda resultarte útil, he decidido contarte de primera mano cómo fue mi experiencia 😉

El papeleo, tu archienemigo

La burocracia y los plazos serán tu primer rival a batir. No sé cómo será en otros países, pero aquí en España hay que preparar mucha, muchísima documentación, entre proyectos de tesis, memorias, tribunal, informes, tasas y demás gestiones varias. Es agotador y puro veneno para tus nervios y tu estabilidad mental 😛 Y cada ronda de documentos tiene sus tiempos, sus reuniones departamentales, sus reuniones de la comisión de doctorado, sus firmas y sus cartas comunicando por escrito las resoluciones.

Así que, si tienes pensado defender tu tesis doctoral en una fecha determinada mira MUY BIEN los plazos. Y empieza a prepararlo con tiempo de sobra, ya que siempre, y quiero decir SIEMPRE, habrá problemas, retrasos y cosas que fallarán, documentos que faltarán o plazos que tendrás que aprovechar in extremis.

Yo casi no pude defender la tesis el martes pasado porque el 11 de enero me avisaron de que faltaba un determinado documento. Pero afortunadamente puede arreglarlo y entregarlo en el día, puesto que el plazo terminaba el mismo 11 de enero. Pura adrenalina 😛

Preparando el tribunal

Otro paso importante. Según la universidad (o el país) la composición del mismo será distinta. Unas veces puede ser que lo elija el departamento y otras veces tendrá que ser el doctorando quien lo coordine todo. Y no es lo mismo si todos son miembros españoles o si hay alguno extranjero, lo que complica más si cabe la logística. Hay que invitarles formalmente a que formen parte del tribunal. Y tienen que aceptar, formalmente, enviando cartas firmadas, DNIs escaneados, y todo tipo de datos personales.

Pero sea como sea, te aviso: no es fácil poner de acuerdo a tantas personas de cara a una fecha. Nada fácil. Así que, una vez más, prepara todo con tiempo. Aunque yo podía haber puesto ya una fecha a mediados de noviembre de 2015, no hubo manera de poder cuadrar las agendas de mis dos directores de tesis y los cinco miembros del tribunal antes del 26 de enero de 2016. Y a mediados de febrero se extinguía mi plan. Casi casi no llego 😛

Preparando la exposición

Según el país, el mecanismo de la defensa difiere en mayor o menor medida. Aquí en España, el doctorando debe exponer su trabajo ante un tribunal compuesto de 5 miembros, todos ellos doctores. Una vez realizada la exposición, cada miembro del tribunal expondrá su opinión y realizará las preguntas que crea oportunas acerca del trabajo del doctorando, el cual deberá defender su tesis antes ellas. Todo ello en un acto público al que cualquiera puede asistir.

Por tanto, el realizar una buena presentación del trabajo y saber defenderlo ante el tribunal es fundamental. Sin ello, todo el trabajo realizado a lo largo del doctorado podría quedar en agua de borrajas y tu formación como investigador permanecería incompleta.

Pero no te apures. La tesis doctoral es un trabajo de investigación original que el doctorando ha de llevar a cabo y que ha de suponer una aportación de nuevos conocimientos a la Ciencia. Y como ya te comentaba en el post sobre como realizar tu primera charla, tú eres el que más sabrás sobre el tema concreto de tu tesis de todos los presentes.

Por supuesto que los miembros del tribunal, sobre todo si está bien elegido, sabrán más que tú sobre el área de conocimiento donde se englobe tu trabajo, pero no sobre el trabajo en sí mismo, sobre los aspectos concretos 😉 Así que tranquilo. Si has hecho un buen trabajo a lo largo de tu doctorado la defensa no será más que un trámite 😉

Como ya sabes, para la presentación puedes usar diversas herramientas. Simplemente has de elegir cuál es la que más se adapta a ti y a lo que quieres contar. En mi caso, yo me decanté por Prezi. Y estoy muy contento con el resultado. De hecho, también me felicitaron por el formato de la presentación 😉 Aquí os la dejo para que le podáis echar un vistazo.

Preparar el Prezi me llevó bastante tiempo. Aunque en general es extremadamente sencillo e intuitivo, hacer determinadas animaciones se vuelve complejo en ocasiones, más que en PowerPoint, donde es un juego de niños. Y debes saber cómo contar tu historia o corres el riesgo de convertirla en una mareante montaña rusa. Ten en cuenta que las transiciones y los desplazamientos en Prezi son muy vistosos pero, mal empleados, molestarán más que ayudarán e impedirán que el tribunal se fije en lo que realmente les quieres contar.

Y luego toca ensayar. Y ensayar… Y ensayar… Hasta el aburrimiento, hasta la extenuación 😛 Ensaya en casa y, si es posible, ensaya en el mismo sitio donde realizarás la defensa. Así te vas familiarizando con el lugar y acostumbrándote a mirar a donde estarán tanto el tribunal como el público.

En el aspecto técnico, intenta crear presentaciones muy visuales, con la menor cantidad de texto posible y el mayor número de imágenes. Y es que ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras. El equilibrio es delicado y debes intentar que la presentación te sirva de guión, de modo que no te quedes nunca en blanco y siempre puedas echarle un ojo en caso de apuro.

Hay quien prefiere hacerse un guión en papel y llevarlo consigo a la exposición. Yo, sin embargo, suelo hacer las presentaciones y luego simplemente comienzo a ensayar lo que diré, mejorando y cambiando sobre la marcha. Si durante una presentación desvío la mirada tiendo a perderme, así que prefiero tener el guión en mi mente (y en el mismo Prezi :P).

Pero sobre todo, siéntete cómodo. Haz tuya esa presentación, como tuyo ha sido el trabajo. Enseguida te darás cuenta de que eres capaz de improvisar sobre el guión que supone la propia presentación. No intentes memorizar, simplemente deja fluir todo lo que sabes del tema 😉

Y llegó el momento de la defensa

Durante la semana anterior apenas sí estuve nervioso. Pero la tarde anterior estaba acongojado. Tanto tiempo esperando ese momento que parecía que nunca llegaría y ahora que estaba ahí no me sentía preparado. Pero al final eran sólo eso, nervios.

Así que, ni corto ni perezoso, me enfundé el traje (mucho más glamuroso que mi ropa de campo pero mucho menos cómodo), cogí el portátil y me dispuse a enfrentarme a la tesis. El camino a la universidad se me hizo eterno. Salí con tiempo, en previsión de lo que podría suceder, ya que Murphy es siempre muy puñetero. E hice bien…

Los primeros problemas

Había ensayado dos días distintos en aquella misma sala. Todo había funcionado perfectamente. Pero por si acaso me llevé mi portátil, donde estaba la presentación, además de dos copias distintas en sendos pendrives, con un ejecutable para Mac y otro para Windows en cada una, por si mi MacBook daba problemas al conectarse y debía usar el PC de la sala. ¿Qué podía salir mal? Acertaste, el proyector 😉

Estuvimos más de 15 minutos intentando encender el proyector. No hubo manera. Probamos por activa, por pasiva, no quedó botón ni combinaciones de ellos que no pulsáramos. Y cuando ya estábamos desesperando… Funcionó.

Defendiendo la tesis doctoral
Tras la crisis del proyector, uno de mis directores y yo luchamos por ajustar la resolución de pantalla y que la presentación se vea a pantalla completa 😛

Así que ya está dispuesto… al duplicar la pantalla del mac la presentación se veía cortada. La sala se iba llenando y uno de mis directores de tesis y yo bregando con el portátil, hasta que finalmente, y contra todo pronóstico, todo estuvo listo. Comenzaba entonces la función.

Presentando la tesis

De este apartado poco puedo decirte. Estaba tan nervioso que pensaba que se me atragantarían las palabras. Pero no fue así. Hablé y mucho. Y rápido. Siempre que me pongo nervioso hablo aún más rápido que de costumbre. Pero también se debía a que había ido añadiendo detalles y más detalles a la presentación e iba muy ajustado de tiempo.

Dicen que hay muchos trucos para combatir los nervios. A mi no me vale ninguno. Simplemente, cuando comienzo a hablar, me olvido de todo. Veo al público sin verlo realmente y me concentro en lo que estoy diciendo. Así pues no soy muy consciente de qué y cómo lo hice. Pero no debió de salir mal 😉

Había solicitado la mención europea y, entre otras cosas, implicaba exponerla en español y en otro idioma europeo. Así pues tuve que tirar de inglés para el quinto capítulo y las conclusiones. Además, dado que uno de los miembros del tribunal tiene que ser de otro país europeo que, en mi caso, era Suecia, también tuve que afrontar una de las tandas de preguntas en el idioma de Shakespeare.

Defendiendo la tesis

Ésta es sin duda la parte que más temía. No sabía qué me preguntarían y no sabía si los nervios me traicionarían. Pero como no había forma de evitarlo, tuve que afrontarlo.

La tanda de preguntas fue larga y exhaustiva. Pero no era tan fiero el león como lo pintaban. Me felicitaron por la presentación y por la tesis, aunque también hubo lugar para críticas constructivas tanto de algunos de los trabajos como de la tesis en sí misma, en especial en lo que al formato se refiere. Y es que, he de reconocer, que la prisa por cumplir los plazos hizo que hubiera numerosas errata y que algunas partes no estuvieran tan trabajadas como deberían.

También hubo tiempo para sugerencias, para preguntas interesantes, para alguna curiosidad y algunas risas. Como cuando uno de los miembros del tribunal me preguntó a modo de curiosidad que cuánto tiempo había que estar masajeando al pajarillo para obtener una muestra de esperma. Y yo, sin pensarlo siquiera, respondí: «Depende del cariño que le pongas«. Luego pensé «Tierra, trágame» pero continué explicándolo ya en serio y la broma fue bien recibida. Además, ser serios y profesionales no está reñido con tener sentido del humor, ¿no crees? 😉

Y al fin…

Después de lo que pareció una eternidad de preguntas y respuestas, salimos del salón de actos para dejar deliberar al tribunal y que hicieran el papeleo debido. No fue demasiado tiempo, pero a mí me parecieron horas. Aproveché para saludar a la familia y los amigos, que me felicitaron y me dieron sus impresiones. Los nervios me devoraban y no veía el momento de que se abrieran las puertas y nos llamasen de nuevo para dar la calificación… Y así lo hicieron.

Con la pompa y el boato correspondiente, siguiendo el protocolo y dándole algo de emoción al estilo de los oscars… me dijeron que ya era doctor europeo. En ese momento casi se me doblan las piernas. Tantos años de trabajo, tanto esfuerzo, tantas horas de campo y de laboratorio y de ordenador, todo culminaba en ese título. Desde pequeño había soñado con llegar a ser doctor 🙂

Y ahora…

Pues ahora que ya soy doctor aún no sé qué cuál será mi próximo movimiento. De entrada aún no lo he asimilado. Tengo una especie de síndrome de Estocolmo respecto a la tesis. Tantos años sin auténtico tiempo libre para mí, siempre con el run run de «tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis, tengo que ponerme con la tesis«, que se me hace extraño tener tiempo libre. Libre de verdad.

Ahora que tengo el título de doctor europeo se han abierto muchas puertas a las que antes no me podía asomar. Aparecen nuevas opciones. Pero también mi situación personal ha cambiado y con ella mis preferencias. Pero lo que sí sé es que inicio una nueva etapa enormemente interesante para mí y estoy decidido a aprovecharla 😉

Ahora te toca a ti contarme tu experiencia. ¿Eres doctor? ¿Estás planteándote hacer un doctorado? Cuéntame tu experiencia por aquí o en cualquiera de los perfiles sociales de El Bichólogo.

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¡Lo quiero!

Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, defensa, doctorado, exposición, tesis doctoral

Un día haciendo transecto de mamíferos

21/01/2016 by Bichólogo 14 comentarios

Todo biólogo de campo que se quiera dedicar al ámbito de la consultoría ambiental debería estar familiarizado con las distintas metodologías de censo: puntos de observación, fototrampeo, o distintos tipos de transectos, entre otras muchas.

El estudio de mamíferos es complicado, ya que son animales muy esquivos y a menudo con hábitos crepusculares, si no totalmente nocturnos. Esto hace muy difícil la observación directa de estos animales, por lo que la mayor parte de las veces tendrás que guiarte por indicios de su presencia o por rastros.

Un día haciendo transectos de mamíferos

Poniéndote al día con los rastros

Lo primero que necesitas conocer qué animales tienes que censar o monitorizar. La variedad de mamíferos es amplia, así como los posibles rastros que pueden dejar. Por ello es muy importante que aprendas a distinguirlos desde el principio.

Según la especie que sea dejará unas determinadas huellas, un tipo de excremento y, en ocasiones, otros indicios de su paso por allí.  Hay que ser capaz de diferenciarlo de especies similares. Pero te aviso que no será fácil. La huella o el excremento ideal rara vez se ven, con lo que no sólo deberás tenerlo en mente, sino también aprender cómo varía.

Y es que los excrementos de los mamíferos pueden variar mucho en tamaño, según la talla del animal, en forma, según cómo y dónde lo haya depositado, o incluso en función de la dieta, que a su vez puede ir cambiando a lo largo del año. Y respecto a la huella, dependerá del sustrato, de la forma de pisar, de la humedad… Vamos, que si crees que memorizando unas cuantas fotos lo tienes controlado estás muy equivocado 😛

Para aprender sobre rastros no hay nada mejor que la experiencia. Hay mucho material por internet que te permite familiarizarte con lo básico, pero la mejor forma de aprender es en el campo. Para ello tienes dos opciones: ir por tu cuenta con alguien que controle del tema y te pueda ir solucionando las dudas (que las tendrás y muchas) o bien hacer un curso de rastros.  Estos cursos normalmente duran varios días y tienen una parte teórica y otra práctica. Si no ofrecen parte práctica, ni te lo plantees.

Los transectos

Para censar mamíferos o monitorizar sus poblaciones lo normal es realizar transectos a pie. La metodología variará mucho en función de si sólo quieres detectar presencia-ausencia, si quieres hacer un seguimiento a nivel comparativo de cómo fluctúan las poblaciones o si quieres obtener una estimación real de la población.

Lo más sencillo, y en lo que yo tengo más experiencia, es en hacer un seguimiento de las poblaciones a nivel comparativo. Se calculan unas densidades relativas cada mes y se van comparando. No se puede obtener un valor absoluto (o al menos no de forma fiable) pero se puede observar cómo fluctúa la población.

Lo primero es distribuir los transectos por el área de estudio, de forma más o menos uniforme y al azar (a no ser que quieras muestrear un hábitat o alguna especie en concreto). Si no conoces la zona, lo normal es hacerlo sobre un plano y, una vez en el sitio, se realizan los transectos por primera vez y se van haciendo las modificaciones necesarias. Dependiendo de la calidad de los mapas o de las ortofotos, a veces puede ser muy fácil confundir un camino con un cortafuegos o incluso con una carretera 😛

Es importante que la misma persona, en la medida de lo posible, realice los mismos transectos, ya que así evitamos las diferencias debidas a distintos observadores. Además, también hay que tratar de mantener un esfuerzo constante, esto es, que se realicen los transectos siempre con la misma frecuencia, dando las mismas pasadas. Si un día lo recorres en un sentido y al siguiente lo recorres en ambos sentidos estás doblando el esfuerzo, y es probable que encuentres más excrementos, con lo cual los resultados no son comparables.

Indicios de oso
No sólo puedes encontrarte huellas y excrementos, sino también otros signos de su presencia, como estos arañazos de oso en un árbol en el Parque Nacional de Picos de Europa 😉

También es vital mantener siempre una misma metodología: si los transectos son a pie, no hacerlos una vez a pie, otras en coche… O si los transectos los realiza una persona, no hacerlos otro día con dos (cuatro ojos ven más que dos, también estarías doblando el esfuerzo).

El equipo

Lo principal es llevar una ropa adecuada y suficiente, así como un calzado cómodo y resistente. Ten en cuenta que a veces tendrás que recorrer zonas aisladas, donde puedes estar expuestos a la lluvia, al viento o a cambios bruscos en el clima. Siempre es bueno llevar alguna prenda impermeable y algún gorro para protegerte del sol. Y crema solar, si no quieres terminar rojo como un tomate. Aunque parezca que no hace tanto calor en verano no deberías ir al campo sin ella (te lo digo por experiencia :P).

Es fundamental llevar agua suficiente, especialmente durante el verano. Según la metodología, los transectos pueden ser de varios kilómetros, así que no querrás sufrir de deshidratación. Lleva también algo de comer si vas a pasar mucho tiempo fuera. Y cuidado con eso de toquetear excrementos y luego pasar directamente a comerte el bocadillo 😉 😛

Imprescindible el cuaderno de notas y un lápiz o bolígrafo (según preferencias). Lleva siempre que puedas un GPS de mano. No sólo podrás cargar la cartografía y los transectos a realizar, sino que te servirá para georeferencias los excrementos cuando tengas que hacerlo y te será muy útil en caso de que te pierdas en una zona que no conozcas mucho. También un material básico para toma de muestras, así como todo el equipo de seguridad que exija el trabajo en cuestión.

La cámara de fotos también es importante. Muy útil tomar fotos de cada transecto, de cara a futuros informes, así como de algunos de los excrementos o de cualquier cosa destacable que te puedas encontrar. A mí, personalmente, me encanta la fotografía, así que siempre solía ir cargado con mi cámara personal 😛

Y hablando de material óptico, unos buenos prismáticos te vendrán muy bien. Lo mismo y si tienes suerte ves alguno de esos mamíferos que llevan esquivándote durante todo el transecto 😉

Cuando encuentras un rastro

Cuando al fin descubres esa huella, esas rascaduras o ese excremento que estabas buscando… ¿qué haces? Pues una vez más depende de las características del proyecto. Por supuesto necesitarás la libreta para tomar notas 😉 Normalmente también podrás georeferenciarlo usando un GPS de mano y quizás quieras hacerle una foto. Para ello cuenta siempre en tu equipo con una pequeña regla (unos 15 cm suelen ser suficientes) para colocarla junto al indicio al hacer la fotografía. De esta manera tendrás una referencia de tamaño y podrás comparar distintas fotos en caso que necesites consultarlas.

Huella de conejo
Una huella de zorro. Gracias a la regla puedes hacerte una idea del tamaño cuando la imagen está descontextualizada 😉

En ocasiones será necesario tomar una muestra del excremento para realizar posteriores análisis, como puede una identificación de la especie o del género por medio de la genética. Para ello debes contar con el equipo adecuado: guantes de látex, unas pinzas, una mascarilla, algún bote de muestras y algún conservante. La mayoría de las veces se puede usar alcohol, pero hay que tener presente cada especie y el tipo de análisis al que lo vas a someter después.

Todo este proceso no será necesario con cada excremento. A menudo sólo necesitarás tomar fotos de aquellos rastros que sean más escasos o menos abundantes, para tenerlo como futura referencia. O para hacerte una pequeña base de datos fotográfica que luego usarás cuando redactes los correspondientes informes. Que luego uno siempre echa en falta las fotos cuando las necesita.

La experiencia es un grado

Si eres inexperto, lo mejor es que al principio te acompañe alguien. A menudo te encontrarás huellas o excrementos que no sabrás reconocer, así que la ayuda de alguien con más experiencia te puede resultar muy útil. Pero no desesperes… Siempre habrá algún excremento o alguna huella que no sabrás reconocer. Da igual la experiencia que tengas. En ocasiones es imposible saber a qué animal corresponde un determinado excremento a menos que le hayas visto depositarlo 😛

La curva de aprendizaje es muy rápida, y enseguida estarás controlando los principales tipos de rastros. Aquellos animales que estén presentes en muy baja densidad dejarán muy pocos indicios, así que sólo podrás ir adquiriendo experiencia con el trabajo de diario.

Lleva siempre contigo una guía de rastros, aunque sea básica, que siempre te puede sacar de un apuro, especialmente si estás trabajando con especies con la que no estás muy familiarizado.

Lo mejor de este trabajo

Sin duda son las zonas en las que te mueves. Cuando trabajaba en Portugal me gustaba encontrarme en medio de la naturaleza. Aún siendo una zona bastante humanizada conservaba algunos rincones absolutamente espectaculares. Si te gusta la fotografía seguramente podrás sacar alguna buena instantánea.

Además, siempre que pasas largo tiempo en el campo tienes la oportunidad de encontrarte con fauna que de otra manera no sería posible. Aún recuerdo el primer corzo que vi, mientras terminaba de comer un bocadillo entre transecto y transecto. Sonidos de ramas rotas, movimiento en la ladera de la montaña. Me quedo quieto. Y un precioso macho de corzo (Capreolus capreolus) cruzó el camino a escaso 10 metros de mí. Se detuvo un instante, mirándome, y apresuró un tanto el paso para volver a perderse en el bosque. Simplemente fantástico.

Paisaje
Lo bueno de hacer transectos es tener la oportunidad de recorrer senderos con paisajes tan espectaculares como éste 😉

Lo peor de este trabajo

Son muchas horas de trabajo. Normalmente tienes que hacer varios transectos a lo largo del día, lo que puede resultar agotador. En los días más intensos me llegaba a hacer 24 kilómetros por caminos de montaña. Pero aparte de la caminata seguramente tengas que coger el coche de un sitio a otro, por caminos de cabras que harán sufrir los amortiguadores de tu coche 😛

Además serán muchos kilómetros por senderos a veces escarpados, donde es fácil tropezar y torcerse el tobillo. O tener algún desagradable encuentro con la fauna local. Y no me refiero sólo a fauna salvaje, que según en que zona puede ser peligrosa, sino también a perros asilvestrados, muy comunes en la zona donde yo trabajaba y que iba en pequeñas manadas de hasta 5 ó 6 individuos. Normalmente basta con mantener la calma y mantenerse firme, se suelen asustar ellos antes que tú. Pero a veces acojona 😛

Y hasta aquí llega el post de hoy. Y como siempre, me gustaría conocer tu opinión. ¿Has realizado algún transecto alguna vez? ¿Cómo fue la experiencia? Cuéntamelo en los comentarios o en las redes sociales 😉

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Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: biología, biólogo, campo, censos, fauna, mamíferos, transectos

La importancia de saber cuándo decir que no

14/01/2016 by Bichólogo 15 comentarios

Aunque parece el título de un libro de autoayuda, saber decir no en el momento adecuado es una de las cualidades que más falta hace hoy en día a muchos biólogos. En estos tiempos de crisis tener un trabajo de lo nuestro es casi un sueño, al menos en España, así que… ¿Cómo decir no a una oferta por mala que sea? Pues hoy te voy a enseñar lo importante que puede llegar a ser 😉

Tienes que hacerte valer

La biología no es una de las carreras ni de las profesiones más estimadas socialmente. Es probable que cuando le dijiste a tus padres «Quiero ser biólogo/a» ellos te dijeran (o al menos lo pensaran): «¿Biología? Pero si eso no tiene salidas«. O si eres uno de los afortunados que están trabajando de biólogo habrás escuchado más de una vez «Eso no es trabajar. Tendrías que tener un trabajo de verdad, como el mío«.

Además, hoy en día la situación no está como para tirar cohetes. Hay muchísimo paro en nuestro sector y rechazar cualquier oferta, por mala que sea, es poco más que un suicidio. ¿O no? Si te paras a pensarlo, aceptar ofertas de empleo ridículas o directamente humillantes no hace sino perpetuar esa visión de la que la biología no es un trabajo serio, sino algo a lo que se dedican cuatro frikis. Por eso es tan importante plantarse y decir NO.

Lo que la gente piensa de la biología
Aunque sea tomándolo con humor, la realidad a veces no es tan distinta a la que refleja este meme

Una historia real…

Hace mucho, mucho tiempo, dos bisoños estudiantes de biología (un servidor y mi colega de Bioblogia) asistieron a una cena oficial de la Universidad de Extremadura con motivo del 25 aniversario de su fundación. La verdad es que acudimos por suerte. Durante una clase de un curso de postgrado pidieron dos voluntarios para ir en representación de los alumnos. Y curiosamente sólo nosotros levantamos la mano. ¡Era una cena gratis!

El caso es que comenzamos a hacer networking con el resto de los invitados (aunque por aquel entonces ni conociéramos esa palabra :P). Habían acudido el rector, representantes de los profesores y algunos profesionales del sector que estaban participando en dicho curso. Entre plato y plato, fuimos guiando la charla hasta la realización de unas prácticas no remuneradas. El trabajo sonaba interesante a priori: el dueño de unas casas rurales quería que diseñáramos unos senderos ecoturísticos y los preparáramos con comederos y bebederos artificiales para las aves.

No cobraríamos nada, pero serían unas prácticas profesionales muy interesantes para engalanar el currículo de unos jóvenes estudiantes de biología (por aquel entonces en el último o penúltimo año de la carrera). Así que, tras la cena, aceptamos con muchas ganas, ideas e ilusión.

El tiempo pasaba y nosotros ya teníamos todo el proyecto pensado, algo profesional, con mapas georeferenciados, todo muy bonito. Y muy trabajado. Y entonces, a menos de una semana de irnos para allá, nos escribe esta persona. Nos dice que ya que estaremos una temporada allí nos envía una lista de tareas adicionales que incluían cortarle el césped, limpiar la piscina y algunas otras labores de mantenimiento. ¿WTF? Tuvimos que volver a leer el mail para cerciorarnos de que era cierto. Nos pedía un trabajo profesional, no recibíamos ni un euro y nos costeábamos nosotros todo. Pero ahora encima quería que fuésemos sus jardineros y chicos de los recados.

Sorprendidos, le respondimos diciéndole que aquello no tenía nada que ver con lo que habíamos acordado. Que sí, que éramos estudiantes de biología, pero que nos había pedido un trabajo profesional y por tanto nos habíamos empleado a fondo para prepararlo. Que habíamos aceptado no cobrar por ello porque la experiencia práctica nos resultaba útil, pero que no estábamos de acuerdo con esas nuevas condiciones añadidas a última hora.

Al hombre le sorprendió nuestro correo. Nos dijo que tampoco era para tanto, que a ver quiénes nos creíamos que éramos. Que no éramos más que unos estudiantes, que con esos humos y esa actitud jamás llegaríamos a ninguna parte ni lograríamos entrar en el mundo laboral.

Tras recibir aquel mensaje, le dijimos muy amablemente que ya no estábamos interesados en sus prácticas y que se buscase a otros estudiantes de los que aprovecharse. Así que puedes imaginar la contestación airada y totalmente fuera de tono del susodicho (bastante menos correcto que nosotros :P). Y de este modo dimos por finalizada nuestra aventura con aquellas «prácticas profesionales» que eran de todo menos profesional.

Decir NO

La moraleja

Le dijimos que no a unas prácticas muy interesantes sobre el papel que nos podrían haber dado un buen empujón al currículo. Él nos dijo que así, exigiendo respeto, no llegaríamos a ningún lado y no nos contratarían en ningún sitio. Y aquí me tenéis, habiendo trabajado como científico, con una tesis doctoral (casi casi :P), habiendo trabajado en varios países y con una treintena de publicaciones entre papers y charlas y posters en congresos. Desde luego aquel hombre no se habría ganado la vida como vidente 😉

Valorarte a ti mismo nunca está demás y tu profesionalidad es tu principal carta de presentación. Si no la defiendes tú, nadie lo hará. Sí, hay mucha competencia, pero no vale conseguir ese voluntariado, esas prácticas o ese trabajo a cualquier precio, especialmente si te estás devaluando a ti mismo y a la profesión. Porque eso te afecta a ti, me afecta a mi y a todos los que trabajamos o aspiramos a trabajar en este maravilloso mundo de la biología. Tienes que hacerlo por ti y tienes que hacerlo por nosotros 😉

Concluyendo

Ésta es sólo una anécdota que me ha ocurrido en mi vida profesional. En general he tenido suerte: trabajos interesantes con buenos jefes y comprometidos con los proyectos o las investigaciones de turno. Hay muy buenos profesionales de nuestro campo ahí fuera 😉

Por ello, con este post no quiero decir que debas dejar pasar ese voluntariado o esas prácticas o esa oferta de trabajo porque no ofrecen las condiciones perfectas. Para nada. Todo depende mucho de la situación en la que estés y de las característica en concreto de cada oferta o situación. Pero sí que debes saber poner límites, líneas rojas que nadie debe traspasar.

No sólo es algo bueno para ti a nivel profesional, sino también para tu salud mental. Si esas situaciones se mantienen en el tiempo terminarán por minar tu ánimo y tu autoestima. Todos tenemos que luchar por ese reconocimiento de nuestra profesión, de nuestra labor. Es un trabajo de equipo 😉

Y ahora te toca a ti contarme… ¿Cuál ha sido tu experiencia al respecto? ¿Has dicho NO alguna vez a unas prácticas o trabajo? ¿Has aceptado algo de lo que luego te has arrepentido? Cuéntame tu historia, que seguro que ayudará a mucha gente.

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, trabajo

Un repaso al 2015 que se fue

07/01/2016 by Bichólogo 2 comentarios

¡Muy buenas! Ya se ha cerrado el 2015, un año cargado de emociones. Tras un comienzo duro a nivel personal, sólo puedo decir que el año ha ido a mejor y que ahora estoy en uno de los mejores momentos de mi vida. Así que imagina que avance 😉

Si has estado desde el principio del blog sabrás (y si no, te lo cuento) que el blog nació allá por abril del año pasado. Empezó como un proyecto personal, sin tener muy claro cómo iba a afrontarlo y si sería capaz de sacarlo adelante. Me preparé mucho, aprendí todo lo que pude sobre el mundo del blogging (hasta hice un curso sobre el tema) y le puse muchas ganas, ilusión y esfuerzo. Y he de decir que estoy muy satisfecho con el resultado 🙂

Adios 2015

El 2015 en cifras

El blog nació el 13 de abril de 2015. Como todo blog nuevo, empezaba desde cero: sin lectores, ni seguidores en las redes sociales ni suscriptores de ningún tipo. Pero la evolución y el crecimiento de la comunidad que se ha ido formando alrededor del blog ha sido espectacular. ¡Muchas gracias!

1. Las visitas del blog

En estos ocho meses de vida el blog ha tenido más de 115800 visitas. Si hablamos de sesiones (las veces que un visitante ha entrado) estamos usando una métrica mucho más acertada del número de gente que entra al blog, ya que en una sesión un mismo usuario puede visitar varias páginas.  En este caso la cifra asciende a 85665 sesiones, lo que implica una media de unas 357 sesiones diarias.

2. El contenido

En este tiempo he publicado un total de 56 posts. Entre ellos hay un total de 9 entrevistas que me han permitido conocer a gente conocida de la talla de Luis Miguel Domínguez o Josep del Hoyo, grandes profesionales de su sector, y compartir la experiencia de grandísimos profesionales, quizás menos conocidos que los anteriores, pero con una valiosísima trayectoria profesional y una experiencia que deberías aprovechar 😉

He tratado temas de todo tipo en el blog, algunos con más resonancia que otros. Aquí te dejo un breve listado de los posts más exitosos de la aún breve historia de El Bichólogo:

  • 6 lacras profesionales contra las que debemos luchar los biólogos
  • 13 razones definitivas por las que estudiar biología es tu mejor opción
  • 25+1 salidas profesionales para biólogos que quizás no conocías
  • ¿Debo hacer una tesis doctoral?
  • La carrera investigadora: una historia de amor y odio

3. Las redes sociales

Si hablamos del plano social, mantengo 3 perfiles sociales principales:

  • La página de Facebook: es sin duda el espacio social con mayor número de seguidores. El el momento que escribo estas líneas cuenta con 4043 likes y con muchísima actividad, no sólo en cuanto número de comentarios, sino en cuanto contenido compartido. Esta página comenzó su andadura junto al blog, totalmente desde cero. No puedo estar más impresionado, orgulloso y agradecido de toda la acogida y la participación de cada uno de vosotros.
  • El perfil de Twitter: se trataba de mi perfil personal pero decidí profesionalizarlo, así que este partía con ventaja 😛 Es el segundo a nivel de actividad, aunque muy lejos de la interacción el seguimiento masivo en Facebook. Desde que lancé el blog he obtenido 257 nuevos seguidores, lo que hace un total de 660 followers. Esta es mi red social favorita para interaccionar con los lectores, por su inmediatez y lo conciso de tener que decirlo todo en 140 caracteres 😛
  • La página de Google+: mi favorita por las posibilidades que tiene pero con muy poco movimiento, dada la escasa implantación de Google+ en España y en demás países hispanohablantes. También tengo yo algo de culpa, ya que es a la que menos tiempo había dedicado y la que me resulta más difícil de promocionar. Aún así cuenta con 23 seguidores, y espero que el nuevo lavado de cara y el empleo de las colecciones que estoy haciendo me ayuden a darle un buen empuje este año 2016.

4. Los sucriptores

Cuando comienzas un blog nadie te conoce. No hay seguidores ni nadie que haya oído hablar de tu blog. Pero desde el mismo comienzo decidí crear una comunidad muy importante para mí, porque se trata de todos aquellos que tienen un elevado interés en el blog. El suficiente como para confiarme su dirección de correo, interesarse porque cada post que escribo les llegue al correo y por mantenerse al tanto de todo lo que ocurre en el blog. Ellos son (sois) los suscriptores.

En el tiempo de vida del blog su número no ha hecho más que crecer y ahora mismo la lista de correo cuenta con 686 suscriptores. Hasta ahora, salvo algún mensaje particular, alguna encuesta o el PDF de regalo que se obtiene por suscribrise, no he podido aportarles un valor extra. Pero mi intención es que eso cambie a lo largo del año. Pero más adelante te contaré alguno de los planes que tengo para este 2016 😉

Estadísticas 2015
La verdad es que estoy contentísimo con la evolución de los visitantes, y más en temas tan específicos como los que abarca este blog 🙂

5. Correos, comentarios y mensajes.

En este apartado no tengo cifras concretas, pero probablemente es el más especial de todos. Aquí es donde se incluyen todos mensajes y comentarios que he recibido tanto en el correo como en los comentarios del blog y las redes sociales.

Y es que han sido muchos lo mensajes que he recibido. Muchos más de los que me esperaba. Algunos me habéis preguntado vuestras dudas, otros me habéis contado vuestras historias personales y todos me habéis felicitado por el blog. Incluso alguno me habéis emocionado, pues no estoy acostumbrado a tantas muestras de cariño de gente que no conozco personalmente.

Siempre contesto personalmente todos los correos y los comentarios. A veces puedo tardar más, otras menos, o puede que alguno se me traspapele entre el montón de cosas que estoy haciendo a la vez. Pero cada correo, cada mensaje, cada comentario, es muy importante para mí y siempre sacaré tiempo para responderlo. Por ello no puedo terminar este párrafo sin dedicaros a todos los que os habéis tomado el tiempo y la molestia de dirigirme unas líneas un enorme GRACIAS.

Y a los que no os habéis atrevido a escribirme por miedo, dudas o pensando que no os voy a contestar, simplemente animaros a que lo hagáis. No quiero que este blog (y por extensión, cualquier perfil de las redes sociales) sea un espacio para que yo os suelte el rollo. Me gusta que haya participación, que nos ayudemos todos unos a otros, y que compartamos experiencias 😉

El 2015 a nivel personal

La verdad es que hay sido un gran año, a pesar del duro comienzo. En el ámbito privado ahora mismo estoy en un momento muy dulce y muy feliz. Y el 2016 se antoja incluso mucho mejor. ‘Estoy cargado de energía!

Crear y lanzar el blog ha sido una experiencia muy interesante y muy intensa. Me lo he tomado como un trabajo, porque me conozco y sé que tengo facilidad para procrastinar e ir dejando de lado proyectos que no son profesionales. Así que he convertido el blog en parte de mi trabajo y en parte de mi marca personal.

Muchas veces ha supuesto un gran estrés. Tuve que bajar el ritmo de publicación en verano, pero creo que fue una gran idea. Aún así hay semanas que casi no llego a tiempo para publicar en el blog. Aunque de momento estoy orgulloso de no haber fallado nunca y espero poder seguir haciéndolo  😉

También me ha aportado enormes satisfacciones. He disfrutado enormemente haciendo entrevistas y tengo muy claro que seguiré haciendo cada vez más. Estoy intentando internacionalizarlas, ya que muchos de los lectores sois de fuera de España. Así que si tienes en mente alguien a quien te gustaría que entrevistase no lo dudes y ponte en contacto conmigo. No te puedo prometer que lograré la entrevista pero sí que lo voy a intentar 😉

Además he recibido mucho apoyo por parte de numerosos lectores y he visto crecer una comunidad participativa, interesada e interesante alrededor del blog. Es para mí un placer enorme el saber que algunos de mis post pueden resultar útiles a jóvenes estudiantes y profesionales que están en una situación similar a la que yo estuve. Sois vosotros, los lectores, los que hacéis que todo este trabajo que hay detrás de cada post merezca la pena 😉

Proyectos para el 2016

Hay muchas cosas que tengo en mente para este año. Algunas son sólo ideas, que no sé si llevaré a cabo. Otras estoy seguro que las haré, aunque aún estén sólo sobre el papel. Os dejo una lluvia de ideas para este año:

  • Aportar más valor a los suscriptores: quiero aportar algún extra a todos los que os apuntéis a la lista de correo. Que no sea solamente recibir los adelantos de lo que ocurrirá en el blog o el boletín de posts publicados cada semana. Entre las ideas que tengo para esto están la creación de una comunidad online privada que sirva como lugar de encuentro y networking, descuentos para suscriptores…
  • Realizar al menos un curso online: hay muchas cosas que no se enseñan en la carrera y que pueden ser básicas, incluso cruciales, para cualquiera que esté empezando en esto de la biología. Los posts aportan valor e información, pero un curso creo que podría resultar muy muy útil. Este proyecto está muy verde aún pero me hace especial ilusión.
  • Cambiar algunas cosas del diseño del blog y las redes sociales: los que lleváis siguiendo el blog desde sus comienzos habréis notado cómo ha ido cambiando desde entonces, poco a poco pero de forma casi constante. Y así seguirá siendo, intentando mantenerlo actualizado, visualmente atractivo y añadiendo funciones poco a poco.
  • Eliminar la publicidad y cambiarlo por alguna forma de patrocinio: mantener un blog tiene un coste mayor del que me pensaba: servidores, dominio, plugins, formación… Por eso metí publicidad. Pero realmente no da dinero (a fecha de hoy, tras 8 meses en funcionamiento, apenas si llega a los 30€, con lo que no puedo pagar ni un año de alojamiento web). Por eso estoy planteándome la idea del patrocinio, para que aquel que quiera colaborar con cualquier cantidad, por pequeña que sea, pueda aportar su granito de arena. De todas maneras, con patrocinio o sin él, seguramente la publicidad desaparezca del blog a lo largo de este año. Cuanto más limpio esté el blog, mejor para todos 😉

Éstas son sólo algunas de las ideas que estoy barajando. Algunas quizás no se lleven a cabo, otras seguro que sí (como los dos primeros puntos). Me encantaría saber tu opinión sobre todas ellas, sobre hacia dónde te gustaría que se dirigiese el blog y sobre los temas a tratar en el 2016. Para mí es muy importante que éste blog te resulte útil y tu opinión cuenta, ¡y mucho! 😉

Y hasta aquí llega esta revisión del año pasado. Espero que me sigas acompañando a lo largo de este 2016, que participes activamente en el blog o en las redes sociales y que, si pasas por Badajoz, me avises para tomar unas cañas 😉 ¡Un saludo!

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Publicado en: El Blog Etiquetado como: 2015, blog, evaluación, reflexión, resumen

Tu primera charla: un breve recetario para tener éxito

31/12/2015 by Bichólogo 13 comentarios

En el mundo de la biología, sea la rama que sea, siempre llegará el momento de dar una charla. Siempre. A veces es en la Universidad, para exponer un trabajo; o quizás sea en un congreso científico; o tu primera clase, si te dedicas a la educación; o tal vez expongas la metodología de tu trabajo a algún organismo público. Pero créeme, te llegará el día 😉 Así que prepárate.

Por eso hoy voy a darte una serie de consejos que te permitirán sobrellevar y afrontar con mayor fortuna este reto. Porque siempre es un reto. No importa lo extrovertido que seas, lo bien que se te de comunicar: siempre impone respeto hablar ante una audiencia.

Tu primera charla

7 consejos para aprender a lidiar con tu primera charla

Hay una primera vez para todo, y exponer públicamente tu trabajo no es una excepción. Y menos en el ámbito de la Biología, donde la comunicación de los resultados es tan importante como el desarrollo mismo de los estudios. Así pues aquí te dejo una breve lista de trucos y consejos para hacer más fácil este traumático a la par que fascinante paso 😉

1. Cuanto antes, mejor.

Como ya te he dicho, antes o después te tocará hablar en público. Así que, ¿para qué esperar? La práctica hace al maestro por lo que cuanto antes des tu primera charla, más experiencia comenzarás a acumular. Y mayor confianza irás adquiriendo en ti mismo. Hasta el más tímido termina acostumbrándose (al menos en parte) a hablar en público.

Además, siempre es mejor cometer tus primeros errores en ambientes no laborales, como la Universidad. Un fallo grande en una exposición ante tus jefes, ante quienes van a subvencionar tu trabajo o ante tus alumnos te puede hacer parecer poco profesional. Si lo cometes frente a tus compañeros de la universidad y el profesor te servirá para aprender de él y no tendrá efecto alguno sobre tu reputación, ya que ninguno de ellos será experto en dar charlas.

2. La primera charla siempre impone

Hay gente que parece que ha nacido para hablar en público. Lo hacen con naturalidad, exponiendo claramente sus ideas, cautivando al público y metiéndoselo en el bolsillo. Parece que lo han hecho toda la vida. Y lo más probable es que así sea 😉

Pero todo el mundo teme su primera charla. Uno se encuentra expuesto ante decenas (o centenares) de personas. Y casi siempre habrá gente con mayor experiencia que tú. Quizás incluso gente a la que admires. Y eso intimida, y mucho. El qué dirá puede ser una pesada losa de la que debas aprender a desprenderte. Pero no hay mejor forma de hacerlo que practicando. Así que… ¡empieza ya! 😉

3. Emplea materiales de apoyo

A menos que seas un excelente orador, una charla a palo seco, del tipo de las antiguas clases magistrales, puede resultar tremendamente aburrida. Hoy en día la tecnología te ofrece múltiples alternativas para acompañar e ilustrar tus charlas.

Si eres tradicional:

  1. Diapositivas: un clásico entre los clásicos. Sin embargo, hoy en día resulta difícil encontrar un proyector de diapositivas en según qué sitio. Y crear tus propias diapositivas analógicas puede llegar a ser complicado.
  2. Retroproyectores: esas láminas de acetato transparente que aún hoy en día se ven en muchas universidades, especialmente usados por tu tipo concreto de profesor: ese que tiene los mismos apuntes amarillentos desde hace más de 20 años, apenas actualizados. Estas láminas transparente pueden ser útiles ya que puedes dibujar libremente sobre ellas y combinarlas.
  3. Apuntes y material de apoyo fotocopiado: para hacer más fácil que tus oyentes te sigan y tomen alguna nota.

Si te van las nuevas tecnologías (listado ACTUALIZADO):

  1. PowerPoint: ¿quién no conoce este producto de la suite de ofimática de Microsoft? una actualización infinitamente más potente que las antiguas láminas de acetato. Puedes añadir todo tipo de contenido multimedia, links a otras páginas webs, cierto grado de interactividad, animaciones y transiciones entre diapositivas que hacen más amena la charla… Todo fácil de aprender y manejar, rápido y mucho más limpio y visual que los medios tradicionales. Muchas universidades tienen acuerdos y permiten tanto a profesores como alumnos descargarse el programa con una licencia educativa totalmente gratuita. Además, hoy en día casi cualquier universidad cuenta con aulas con proyectores donde conectar tu ordenador. Y si no existen versiones online algo menos potentes pero gratuitas. ¡No tienes excusa! Personalmente, es lo que he usado casi toda la vida 🙂
  2. Presentaciones de Google: similar al anterior, aunque menos potente. Sin embargo, si no quieres perderte en florituras, es perfectamente útil. Además cuenta con la ventaja de un excelente sistema de trabajo cooperativo, donde varias personas pueden editar a la vez un mismo documento. Y te permite editar y tener sincronizados todos tus documentos en todos tus dispositivos de forma totalmente gratuita. En mi flujo de trabajo la suite de Google ha ido sustituyendo a la de Microsoft poco a poco.
  3. Prezi: un reciente descubrimiento para mí. Es como una evolución de los clásicos Power Points pero mucho más visual y dinámico aún. Requieren una mayor planificación y ser capaz de crear una «historia» con tu charla para que sea 100% efectivo. Desde que me enteré de su existencia estoy empezando a utilizarlo en lugar de los Power Points. Cuenta con una cuenta gratuita con algunas limitaciones, pero tiene acuerdos con muchas universidades con cuentas gratuitas para alumnos y profesores. Sólo debes crear tu cuenta con una dirección de correo de unas de las instituciones asociadas . Por supuesto, para los heavy users existe una cuenta profesional con todos los extras 😉
  4. Genia.lly. Otra alternativa al PowerPoint. Lo he conocido muy recientemente, así que apenas tengo experiencia con él. Quizás más atractivo que los PowerPoints pero menos que Prezi para mi gusto. Aunque quizás sea más interactivo aún. Todo depende de lo que necesites. Además, también está orientado a la creación de infografías, pósters interactivos o microsites (entre otras cosas), con todas las posibilidades que eso tiene. Y además es gratis 😉
  5. Emaze. Una lectora me ha sugerido otra herramienta similar a las anteriores (¡Gracias Diana!). Por lo poco que he podido ver, se trata de una herramienta muy visual y dinámica. Cuenta con una cuenta gratuita (aunque no sé las limitaciones) y otras de pago. Además ofrece descuento a estudiantes y profesores. No he tenido oportunidad de probarla, pero la agrego al listado por si alguno queréis echarle un vistazo y comentarnos vuestra experiencia con ella 😉
  6. Canva. Esta fantástica herramienta gratuita no sólo te va a servir para hacer presentaciones, sino también te ayudará con cualquier tema de diseño que puedas necesitar. Da igual si eres tan torpe como yo con el diseño, Canva te ayudará a darle un toque diferente a todos tus materiales, presentaciones incluidas 😉 Eso sí, aunque tiene una gran cantidad de plantillas, la versión gratuita no incluye animaciones.
Charla para Alemania
Aquí estoy yo en el tren camino de Madrid terminando la presentación de la charla que di en Bielefeld. Esto no se puede hacer con las diapositivas tradicionales 😉 😛

Si has leído algún artículo más del blog sabrás que yo soy un gran usuario de las nuevas tecnologías, así que sin duda alguna te recomiendo alguna de  estas opciones. Pero ten en cuenta que no todos los materiales serán adecuados para todas las charlas. La mejor opción es siempre que pruebes todas las opciones y elijas el que mejor se adapta a ti, a tu entorno y a tu forma de contar las cosas 😉

4. Se breve y conciso

Ya lo reza el dicho: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Guarda la retórica y la prosa florida para las novelas y trata de sintetizar lo máximo posible. Sé muy claro y no adornes innecesariamente. Trata de explicar todos tus puntos con claridad pero sin perderte en la forma y los detalles.

Esto es muy importante sobre todo con los materiales de apoyo. Si presentas un diapositiva (digital o analógica, da igual) sobrecargada de información, atiborrada de letras, tu audiencia ni la va a leer. En vez de servir de apoyo servirá de distracción.

Esto no significa que tengas que expresarte como en un telegrama. Pero si puedes sustituir todo un párrafo escrito por una gráfica y explicarla brevemente de palabra tu audiencia lo captará todo mucho mejor. Los seres humanos somos tremendamente visuales y muchas veces será el atractivo visual de tu presentación lo que hará que tus oyentes te escuchen realmente y presten atención a tus palabras 😉

5. Tú sabes más que la mayoría de tu audiencia.

Quizás te choque un poco esto, sobre todo si aún estás en la universidad. Y sin embargo, es cierto 😉 Cuando expones los resultados de un trabajo es porque has empleado mucho esfuerzo en investigar sobre un tema, quizás has realizado un experimento o a lo mejor has leído mucha información. Si estás en la universidad, el resto de tus compañeros seguro que carecen de esos conocimientos que tú has adquirido; si es un congreso, habrá gente que haya hecho experimentos o trabajos parecidos al tuyo, pero no exactamente como el tuyo. En cualquier caso, como es un trabajo enfocado a un área concreta, lo más probable es que no haya nadie que haya estudiado ese mismo tema con tanto detalle. Podrán saber más que tú, pero probablemente no en ese asunto en particular 😉

Charla ante un público
No te dejes intimidar por una gran audiencia. Seguramente sepas más que la mayoría sobre tu tema concreto. Y si no, ellos también han estado antes en tu misma situación 😉

6. Practica inglés

Sobre todo si te metes en al ámbito de la academia y la investigación, es imprescindible que aprendas inglés. Es el idioma de la ciencia, así de sencillo. Y además, en cuanto comiences a moverte en un ámbito internacional, independientemente de la rama que elijas, tendrás que hablar inglés. Y exponer en inglés. Así que practica ya 😉

7. ¡Disfruta!

Este quizás es el punto más importante de todos. Si no eres capaz de disfrutarlo, dar una charla se convertirá en un infierno. La preparación, los ensayos, cualquier apartado puede ser tan divertido o aburrido como te propongas. Expónlo ante tus amigos, tu pareja o tu familia para ensayar y encontrar fallos. Seguro que te ríes mucho 😉

También es importante tratar de ser original y divertido sin perder profesionalidad en la exposición. Es un equilibrio difícil, sí. Pero recuerda: ser profesional no es sinónimo de ser un aburrido y un muermo. Así que no dudes en meter alguna imagen divertida, algún chiste, una anécdota o darle un poco de color a tu charla 😉

Y hasta aquí este post con unas cuantas ideas que espero que te sean útiles. Ahora es tu turno de contarme cómo preparaste tu primera charla o cómo la vas a hacer. ¿Conocías todos los materiales de apoyo? ¿Sabes o utilizas alguno que no haya listado? ¿Cuál fue tu experiencia en tu primera charla? Sigue los consejos, olvida tu timidez y comienza a hablar desde ya en los comentarios 😛 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, charla, conferencia, consejos, exposición, trucos

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

24/12/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Los que seguís el blog con cierta frecuencia sabéis que he hecho un poco de todo en esto de la biología: he sido voluntario, técnico de campo, he trabajado en una consultora medioambiental, en enero defiendo mi tesis doctoral… En todos los trabajos he tenido momentos buenos y malos, pero quizás el que provoca los sentimientos más ambivalentes, en donde es más fácil pasar de un extremo a otro, es en el mundillo de la investigación.

Y es que la investigación levanta pasiones, se mire como se mire. Algunos la encontramos fascinante; otros piensan que es una tarea insufrible. Pero normalmente no deja indiferente a quien la prueba. Y la realidad es que a menudo los sentimientos opuestos hacia esta disciplina no sólo se suceden rápidamente, sino que se solapan. Ahí está su magia 😛

La carrera investigadora: una historia de amor y odio

Las grandes recompensas

Ya he comentado alguna vez que el poder contribuir al conocimiento humano es una de las razones para hacerse biólogo. Pero desde luego no es la única gratificación que nos concede la ciencia. Aprender cómo funcionan las relaciones entre los seres vivos, las bases biológicas de su comportamiento o entender cómo cambian los organismos y especies a lo largo del tiempo te hace ver las cosas desde una nueva perspectiva. Y eso mola 😉

De pronto descubres que a tu alrededor están ocurriendo cosas fascinantes. Donde antes sólo veías un grupo de pajarillos comienzas a ver displays y todo tipo de interacciones entre ellos; donde sólo veías plumas de colores comienzas a descubrir caracteres sexuales secundarios que dan información sobre el estado nutricional, sobre su sistema inmune o sobre su capacidad de encontrar alimento. A tu alrededor se desenvuelve un mundo en constante competencia, tanto a nivel intra como interindividual. Y eso es increíble 😉

Saber cómo funciona el mundo y ser capaz de apreciar esos mecanismos teniendo lugar a tu alrededor es una experiencia asombrosa que sólo puedes entender cuando realmente te gusta la biología.

Pero no es la única recompensa. A menudo la ciencia implica trabajar en contacto cercano con los seres vivos que se estudias, desde las más pequeñas bacterias hasta los animales y plantas más complejos y exóticos. Puedes tener que viajar a lugares que nunca te habrías imaginado y conocer a gente de lo más variopinta, quizás incluso a alguno de tus referentes en el mundo de la biología.

Pero si a ti lo que te gusta es el laboratorio no te preocupes. Tendrás posibilidad de trabajar con equipos carísimos que no tenías ni idea de que existían. Descubrirás para que sirven todas esas máquinas que habías visto tantas veces en la universidad y quizás incluso te conviertas en un experto de su manejo. Estudiarás las técnicas más avanzadas de secuenciación genética y te estarás asomando a unas fronteras que hace años nunca nos habríamos atrevido siquiera a soñar.

La carrera de investigador conlleva, sin duda alguna, una cantidad de retos y experiencias que no te proporcionará ninguna otra profesión. Sencillamente, son cosas que sólo se pueden hacer en investigación y que no están al alcance del resto de la gente. Las posibilidades son, virtualmente, infinitas 😉

Unos costes elevados

Sin embargo, la ciencia es una amante exigente. A cambio de deleitarte con sus favores te va a pedir mucho. Realmente mucho. Tendrás que pagarlo con tu sudor y sometiéndote a una alta presión.

1. La lucha de poder

Y es que la ciencia es tremendamente competitiva. Las becas, cada vez más escasas, se disputan entre un número de aspirante que crece año tras año. Los fondos dedicados a la investigación no hacen más que recortarse (en España los últimos 4 años de gobierno han sido nefastos para los presupuestos para I+D+i), con lo que conseguir un dinero para un proyecto se ha convertido en toda una hazaña épica.

Cuando hay una vacante para un puesto de investigador la competencia es feroz: hasta unas pocas décimas pueden marcar la diferencia. Esto lleva a una auténtica fiebre por publicar y engordar el currículo a base de artículos en revistas científicas de prestigio y estancias breves en centros extranjeros. Se genera así una presión por publicar tal que muchos jóvenes investigadores no pueden soportarla y terminan rindiéndose.

Esta competencia afecta también a la colaboración entre los grupos y personas. En muchos sitios existe un temor a compartir datos, por miedo a que te roben la idea y el artículo correspondiente, y mucha gente no duda en pisar a otros con tal de poder avanzar y sacar algo de ventaja.

Además, por si esto fuera poco, existe una férrea jerarquía a muchos niveles, lo que puede convertir tu trabajo en un infierno. Conozco casos de directores de tesis que, a pesar de que su doctorando ha realizado desde el diseño experimental hasta la recogida de datos y la redacción del paper, le han exigido aparecer ellos como primer autor en el artículo en detrimento de su estudiante. O un director de un departamento que sólamente aportó determinada máquina para realizar el experimento y exigió ser el primer autor del artículo o bloqueaba su publicación. En la mayoría de los casos a los implicados no les quedó más que claudicar o renunciar.

También puedes encontrarte con la inmovilidad de alguien en un escalafón superior que te imposibilitará probar determinada técnica novedosa que podría facilitar enormemente tu trabajo sólo porque él piensa que no tiene sentido y es quien controla los fondos. Puede ser que sólo confíe en la técnicas de siempre, o que la que quieres usar es de un colega con quien anda enfrentado o simplemente porque es él quién decide y no va a dejar que alguien de menor prestigio como tú le corrija. Tan triste como cierto.

Meme de Juego de Tronos
El politiqueo y las luchas de poder podían formar parte perfectamente de la trama de la serie

También existen luchas de poder, al más puro estilo de Juego de Tronos. Rencillas irreconciliables entre miembros de un departamento o de departamentos enfrentados, competencia feroz por conseguir proyectos, por obtener el control y la distribución de los fondos, imposición de trabas burocráticas para evitar que un grupo pueda conseguir un determinado objetivo… Enfrentamientos, traiciones, mentiras y acusaciones que vuelan dentro de tu ámbito de trabajo pueden convertir tu experiencia como investigador en un auténtico infierno. Alucinarías si vieses todo lo que se cuece por ahí.

Es verdad que esto no ocurre siempre, afortunadamente. Pero desde luego no es algo puntual, sino que abunda, y cada vez más, en estos tiempos donde la enorme competitividad en este sector comienza a afectar la ética profesional de algunos investigadores.

2. Un trabajo poco valorado

No esperes oír: «ánimo, que estás haciendo algo importante por el conocimiento de la humanidad«. Lo más normal es que te digan:

Anda, no te quejes, si trabajas con animalitos (o plantitas) que es lo que te gusta. Te quejas de vicio

Si estás todo el día en el campo, eso no es trabajo

Tendrías que estar tú haciendo lo que yo, eso sí que es trabajar.

Y es que parece que si haces lo que te gusta ya no es un trabajo serio. Además, si te dedicas a la investigación básica (no aplicada), hay una pregunta que mucho de tus amigos, inocentemente, te formularán y que a ti te va a repatear enormemente:

Y tu trabajo… ¿Para qué sirve?

No puedo con esa pregunta. ¿Cómo le explicas a alguien que estás haciendo investigación básica y que no tiene una aplicación directa e inmediata? La investigación básica es la base de la aplicada. No existiría ésta sin la anterior. Quizás tus estudios no tendrán nunca aplicación práctica o quizás sentarán las bases para un descubrimiento que revolucionará la conservación, la medicina o la sociedad. Sea como sea la investigación básica es fundamental, aunque la gente no sepa apreciarlo. Y la gran mayoría no lo harán, te lo aseguro 😛

Pero además la ciencia está muy mal valorada no sólo por la sociedad, sino por buena parte de los gobiernos. Mientras los países más desarrollados son los que más invierten en I+D+i, la mayoría de gobiernos piensan que la ciencia es algo secundario, una profesión de tipos raros, con pelo gris y revuelto, siempre con una bata, encerrados en un laboratorio o perdidos en una selva. Sin embargo, la investigación es uno de los motores de la economía.

3. Una vida social casi inexistente

Aunque no siempre tiene que ser así, la investigación suele consumir mucho, muchísimo tiempo. Horas y horas de campo y de laboratorio, de experimentos y de análisis, de redacción y de correcciones. Y si encima tu objetivo de estudio son animales, entonces despídete de horarios normales. Y es que los bichillos no entienden de fines de semana, de vacaciones o de compromisos.

Aunque sólo sea durante la temporada de campo, vas a tener que lidiar con visitas a horas intempestivas al laboratorio o al invernadero, a la colonia de aves o al animalario en cuestión, o tendrás que seguir los ciclos de luz y oscuridad de determinadas plantas, a las que les importa un carajo si tú tienes fiesta con los amigos o si son vacaciones en la universidad. Así que vete preparando…

Un balance complicado

Es muy difícil encontrar un equilibrio en la carrera científica. Es una profesión de extremos: un día puedes estar pensando que no hay trabajo más maravillosa y al siguiente maldiciendo el día en que decidiste meterte en eso. Si te gustan las emociones extremas, tanto buenas como malas, la investigación es lo tuyo 😉

Personalmente, tal y como reza el título del post, siempre he tenido una relación de amor-odio con la ciencia. Cuando llevo algún tiempo con ella, termino harto y agotado, y pienso que los frutos no compensan los esfuerzos. Además que, por mucho que me esfuerce, no me asegura tener trabajo al año siguiente. Pero luego, en cuanto me alejo de la esfera científica, la echo enormemente de menos.

Para mí, la sensación que produce la investigación no tiene parangón. Esa excitación que te inunda cuando obtienes algún resultado interesante; ese cosquilleo por la anticipación que sientes ante un proyecto nuevo e interesante; el placer de desentrañar los misterios que encierra la naturaleza… ¿Qué se puede comparar con eso? Estás haciendo cosas que nadie ha hecho jamás. Estás haciendo descubrimientos, grandes o pequeños, con utilidad práctica aparente o no, pero están ahí. Estás aportando tu granito de arena al saber general.

Puede ser un poco de ego, o quizás es sólo poder alimentar constantemente esa curiosidad infantil que aún perdura en todo científico, o probablemente sea un poco de cada cosa. Pero la investigación es algo que me fascina por las sensaciones que me produce.

Sin embargo el coste es muy alto: pasar largas temporadas en el extranjero, y cuando estás en casa, en tu ciudad, te consume horas y horas de tu tiempo, a veces atrapándote de forma casi obsesiva. A veces me he pasado horas revisando un artículo, tratando de plasmar un razonamiento absolutamente claro en mi cabeza, pero que resulta complicado de trasladar al papel (¡y en ingles!). Lo he leído y releído tantas veces que, aunque pueden faltar detalles o argumentaciones, mi cabeza los suple, porque los presupone, y se me pasan por alto. Es tremendamente frustrante.

También he echado muchas horas haciendo análisis estadísticos, buscando y leyendo papers para hacer una buena bibliografía, y cuando te das cuenta, ha pasado la mañana o la tarde casi sin darte cuenta. Y quieras o no, eso te afecta a nivel personal y, a menudo, a tus relaciones con tus amigos o pareja. Y aquí tengo que romper una lanza en favor de esas novios y novias que soportan paciente y estoicamente los sinsabores de su pareja durante la realización de una tesis o de una investigación especialmente intensa. ¡Qué paciencia!

Montaña rusa
Si te vas a meter en esto de la ciencia prepárate que vienen curvas. Así será tu estado de ánimo en los siguientes años 😛

Así que, para resumir, si quieres meterte en el mundo de la ciencia prepárate para una montaña rusa de emociones y sensaciones, para sentirte el rey del mundo un día y sentirte hundido y pensando que nada merece ese esfuerzo al siguiente. Pero si eres bueno, si resistes, si prevaleces… Seguramente la ciencia sepa recompensarte. Y es que, como se suele decir, el mundo es de los valientes, ¿no?

¿Qué te ha parecido el post? ¿Cuáles son para ti los valores más positivos y negativos de la ciencia? ¿La quieres o la odias? Cuéntame tu experiencia, que seguro que también ayudará al resto a entender el fascinante y difícil mundo de la carrera investigadora 😉

Y dadas las fechas que son, no puedo despedirme sin desearte una Feliz Nochebuena y agradecerte de todo corazón que me hayas acompañado en este y otros posts, que hayas comentado alguna vez, que te hayas reído o que simplemente. lo hayas encontrado útil. En definitiva, muchas gracias por estar al otro lado leyendo estas líneas.

¡¡MUCHAS GRACIAS Y FELIZ NAVIDAD!!

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¡Lo quiero!

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