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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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Blog

Entrevista a Nacho García de “El Bichólogo” :P

05/11/2015 by Bichólogo Deja un comentario

Sí, esta vez me ha tocado a mi ser el entrevistado. Y encima por el conocido naturalista Luis Miguel Domínguez, el mismo con cuya entrevista (siendo yo entonces el entrevistador :p) tuve la oportunidad de inaugurar el blog allá por abril de este año. La verdad es que me ha hecho mucha ilusión, ya que no sólo se trata de mi primera entrevista radiofónica, sino que está realizada por un comunicador tan bueno y conocido como Luis Miguel.

En ella hablamos un poco de todo: del blog, de la carrera de Biología, de mi trabajo con los mirlos, de la situación laboral de hoy en día y de mi querida Extremadura, entre otras muchas cosas. Una charla larga, variada y entretenida, a pesar de mis innegables nervios jeje Si quieres saber un poco más de mí o conocer ese gran programa de radio sobre naturaleza que es La tierra que nos parió no dudes en escucharlo. Por cierto, mi entrevista comienza en el minuto 16 😉

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación -> 16:00
  • El blog -> 18:00
  • ¿Por qué me dediqué a la biología? -> 18:36
  • La conservación en España -> 20:50
  • Radioseguimiento de mirlo acuático -> 26:08
  • Mi tesis doctoral -> 29:35
  • Las salidas laborales de biología -> 30:40
  • Carreras  y especializaciones relacionadas con la biología -> 31:42
  • Para los que dudan si hacer biologia -> 32:25
  • Extremadura -> 33:30
  • Biólogos y naturalistas – >35:10
  • Relación naturaleza y hombre -> 39:55
  • La brecha entre los científicos y la sociedad -> 41:07
  • La importancia de las redes sociales -> 43:10
  • Otro poco del blog y despedida -> 45:05

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Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: biología, biólogo, entrevista, extremadura, profesión

13 razones definitivas por las que estudiar biología es tu mejor elección

29/10/2015 by Bichólogo 247 comentarios

Este post va dedicado a ti. Sí, a ti. Que ahora mismo estás pensando si debes empezar la carrera de Biología. O quizás estás planteándote si continuar con la carrera porque no era como te esperabas. Para ti va dirigido este post. Y espero que después de leerlo la respuesta para ambas pregunta sea un rotundo ¡SÍ!

Este listado no va por orden de importancia, sino por como me han ido viniendo a la mente. Además, cada una de estas razones puede tener distinta importancia para cada persona, así que no tiene mucho sentido ordenarlas 😛 Así que… ¡Vamos a por ellas! 😉

13 razones por las que estudiar biología es tu mejor elección

1. Es tu vocación

Si piensas que es así, entonces no lo dudes ni un instante. ¡Vé a por ella! No hay nada tan reconfortante como dedicarte a algo que te apasiona. Nada. Así que no dejes escapar la oportunidad. Yo siempre dije que prefería ser pobre pero feliz con lo que hago que estar podrido de dinero y amargado detrás de un escritorio. No dejes pasar esta posibilidad de alcanzar la felicidad tanto personal como profesional haciendo lo que más te gusta 😉

2. La carrera de biología sí tiene salidas

No sólo puedes trabajar en ciencia, como profesor o de funcionario. Hay muchas opciones laborales válidas ahí fuera, algunas de ellas esperando que las descubras. Sólo tienes que echarle valor e imaginación 😉 Las oportunidades estás esperando a que las descubras.

3. Se puede trabajar de biólogo en tu país

No te voy a engañar. La situación laboral está muy mal en cualquier parte del mundo. Y en algunos países incluso peor. En España la tasa de paro supera el 21% y la del paro juvenil se acerca peligrosamente al 50%. Pero con todo, y a pesar de la dura competencia, se puede llegar a trabajar si eres proactivo y sabes moverte por el mundo laboral. La mayor parte del trabajo que he realizado ha sido en España, aunque gracias a él haya podido viajar a otros países.

4. Te cambia la forma de verlo todo

Ser biólogo es una forma de vida. Es una óptica por la que terminas filtrando lo que te rodea. Estudiar Biología te va a cambiar a un nivel muy profundo y aprenderás a ver el mundo con otros ojos. Y créeme, es una experiencia que merece la pena vivir. Ya nos comentaba Marco en su entrevista cómo aplica el enfoque biológico a toda su vida.

5. Pones tu granito de arena al conocimiento universal

Como todas las ciencias, te abre la puerta a formar parte de ese acervo de conocimientos que la Humanidad ha ido recopilando desde siempre. Es poco probable (aunque posible ;)) que hagas un descubrimiento extraordinario, pero seguro que aportarás algo al edificio del conocimiento, bien sea añadiendo algún ladrillo o bien haciendo que más gente lo visite: científicos, maestros, divulgadores, educadores ambientales… Todos contribuyen a extender ese conocimiento. Hasta esas charlas entre colegas tomando unas cervezas pueden hacer que alguna persona más se acerque y aprenda un poco más de este maravilloso mundo donde vivimos.

Libros de ciencia
Algún día puede que sea a ti a quien estudien 😉

6. Grandes posibilidades de viajar

Pocas carreras requieren tanta movilidad, bien sea voluntaria, como parte de tu formación, u obligatoria, por tener que emigrar a otros países para ganarte la vida. Con todo lo que eso conlleva. Todos los grandes viajeros que he conocido tienen una aura poderosa a su alrededor, un potente magnetismo. Su forma de ver la vida, de entenderla, el modo que se relacionan con los demás y con el mundo está impregnado de todas las experiencias acumuladas durante sus viajes. ¿No te gustaría ser uno de ellos? 😉

7. Es apasionante

En Biología da igual lo que estudies, da igual en lo que trabajes. Hagas lo que hagas lo disfrutarás. Por supuesto que no es un camino de rosas, que requiere muchos sacrificios y algún sofocón 😛 Pero si al final descubres tu camino y lo sigues te aseguro que lo vivirás intensamente (para bien y para mal). Muchos biólogos que conozco, incluso aunque no estén trabajando en Biología, mantienen esa pasión y esa relación con la naturaleza y con la vida que adquirieron durante la carrera.

8. Es un viaje de descubrimiento

Y con esto no me refiero sólo a los descubrimientos científicos, sino a un descubrimiento personal. Se trata de una carrera y una profesión muy exigentes. A no ser que seas uno de esos escasos y brillantes genios que aparecen de tanto en tanto vas a tener que dar el máximo de ti continuamente. Eso hará que explores tus límites y que te conozcas mejor a tí mismo. Pero también descubrirás nuevas áreas de conocimiento que nunca pensaste que te interesasen. Aprenderás mucho de ti, te lo garantizo 😉

9. Es muy divertido

Los biólogos tenemos una idiosincrasia muy particular. Da igual el país o el área de estudio al que te dediques, siempre hay una serie de rasgos generales que casi todos compartimos (aunque hay excepciones :P). Te puedo decir que algunas de las mejores fiestas en las que he estado siempre han habido biólogos involucrados. No sé cómo será en tu universidad, pero mientras yo estudiaba la carrera, cada vez que había muchos biólogos reunidos siempre acaba la cosa tomando unas cervezas: con la gente de tu grupo de investigación, tras una charla, después de un congreso, en una salida al campo… Y te aseguro que me ha pasado con gente de todas las edades y de la más diversa procedencia 😉

10. Conocerás a mucha gente

Como en todas las carreras, me dirás. Sin embargo la nuestra tiene una serie de características que hace que el networking en Biología sea algo fundamental. La mayor parte de los trabajos a los que te enfrentarás durante la carrera y después de ella tendrás que hacerlo en compañía de otros. La colaboración es fundamental en las ciencias biólogicas: papers, congresos, proyectos de investigación o conservación… Siempre necesitarás un equipo. Así que trata de conseguir el mejor 😉

11. Descubrirás rincones maravillosos donde antes no veías nada

Una vez que empiezas a conocer la flora y la fauna y empiezas a identificar visualmente las especies sin necesidad de guías se abre un mundo nuevo para ti. Es entonces cuando vas por la calle de tu ciudad o tu pueblo y una vida nueva se despliega ante ti. Donde antes creías que sólo había gorriones comunes (Passer domesticus) o jaramagos (Diplotaxis virgata) ahora se despliega toda una pléyade de seres vivos que había pasado desapercibida ante tus ojos asombrados. Entonces te darás cuenta de los pequeños paraísos vivos, de esas islas de naturaleza en medio de la civilización que te rodean esperando que seas capaz de encontrarlas 😉

12. Es una aventura

Como lo oyes. Trabajar de biólogo es una de las profesiones más aventureras, en el sentido más romántico de la palabra. Lugares alejados e inhóspitos, que pueden abarcar desde la jungla más cerrada a las heladas extensiones antárticas. Situaciones complejas y, en ocasiones, no exentas de riesgo, para conseguir esos datos que necesitas. Adrenalina, descubrimiento, excitación. Si realmente lo quieres, podrás probar un poco de todas ellas 😉

13. Contacto directo con la naturaleza

¿Qué mejor manera de estar en contacto con ella que siendo biólogo? Puedes trabajar con aquellas especies que te apasionan, desde las más comunes hasta las más exóticas. Plantas o animales, tu eliges el camino. O incluso aquellos seres que se mueven en la difusa línea entre lo vivo y lo no vivo, como los virus o los priones. Desde lo más grande a lo más pequeño. Desde tu laboratorio o sumido en lo más profundo del bosque. Para estudiar la vida tienes que ir allá donde está. ¿Qué mayor contacto se puede pedir?

Si todavía no  lo tienes claro, quizás es que esta carrera no es para ti. Pero si al leer alguna de estas razones te has sentido identificado o identificada, te ha dado un vuelco el corazón, o te has sonreído al verte identificado, entonces no lo dudes y lánzate a por ello. Porque la Biología hay que vivirla. ¿Cómo si no se puede estudiar la vida entonces? 😉

Si te ha gustado el post, compártelo con aquellos a los que creas que le puede interesar. Y cuéntame cómo vives tú la biología, ¿Añadiría alguna otra razón más para convencer a todos aquellos indecisos? ¿Qué tres razones son las más importantes para ti? Participa y cuéntame tu experiencia. Hagamos juntos de este blog algo vivo 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, motivación, trabajo

La ética profesional y tu futuro laboral

22/10/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Todos sabemos como debemos comportarnos, lo que está bien y lo que está mal. Lo aprendemos desde bien pequeños. Y, sin embargo, también aprendemos a mentir, falsear y distorsionar. Quien hace la ley, hace la trampa, que se suele decir. Por eso la confianza es muy importante en cualquier relación humana. Si rompes esa confianza, todo falla.

En cualquier trabajo, uno de los activos más importantes con el que cuenta el trabajador es la confianza: la confianza que su jefe deposita en él, la de sus compañeros y la de sus subordinados, si los tiene. Si pierdes la confianza de alguien estás perdido. Y probablemente despedido. O en el mejor de los casos, aislado y continuamente supervisado, perdiendo cualquier autonomía. Y en la biología no es distinto.

Señales de fraude

La facilidad para engañar

Hoy en día la manipulación de la información está a la orden del día. Sólo hay que mirar algunos periódicos o ver las notificaciones oficiales de algunos gobiernos para ver cómo se manipulan las estadísticas y las gráficas para favorecer tal o cual causa o idea política: desde gráficos que presentan datos parciales omitiendo el contexto hasta manipular los ejes para exagerar tendencias.

La ciencia se basa (en teoría) en la honestidad de los investigadores. Normalmente no tienes a ningún organismo supervisando tu investigación, observando tu trabajo de campo o analizando tus resultados. Sólo respondes ante ti mismo y, como mucho, ante el resto de los co-autores de tu trabajo. Tentadoramente sencillo…

Por si fuera poco, la investigación se ha vuelto terriblemente competitiva en los últimos años. La presión por publicar en revistas de impacto es una constante en la vida del investigador. Si no publicas, no existes. Y publicar resultados negativos (como son los de muchas investigaciones) se ha vuelto algo prácticamente imposible. Así, muchos investigadores se encuentran con que meses o incluso años de trabajo desembocan en un callejón sin salida.

A lo largo de la historia son muchos los casos de investigadores que han falsificado datos, resultados o especímenes con tal de conseguir un poco de gloria. Históricamente, uno de los más conocidos es el del hombre de Piltdown. En 1912 se mezclaron un cráneo humano medieval con una mandíbula de orangután y unos dientes limados de chimpancé para crear «el eslabón perdido» en la evolución humana. Este fraude pervivió durante más de ¡40 años! Y desde luego no es el único. Muchos más recientes son la falsa clonación de embriones humanos por un equipo surcoreano o algún dinosaurio emplumado que resultó no serlo.

La importancia de la ética profesional

Y si la situación es tan desesperada y es tan fácil mentir, ¿por qué no se engaña más a menudo? Muy sencillo. La razón es triple: existen mecanismos para detectar los fraudes, el elevado precio para el científico que lo comete y es descubierto, y la ética profesional.

Me gusta pensar que los costes profesionales ante un engaño no son la principal razón por la que no hay más fraudes en ciencia y conservación, sino que la inmensa mayoría de los profesionales de la biología tienen una fuerte ética profesional y son fundamentalmente honestos. Aunque la realidad suele demostrar que esto no es siempre así. Pero vamos por partes.

1. Mecanismos de seguridad

Aunque no exista una supervisión de tu investigación, sí que existen medios para asegurarse la calidad y veracidad de las publicaciones.

En primer lugar tendríamos el mecanismo de revisión por pares. Profesionales de tu campo que revisarán tus resultados a la hora de publicarlo en revistas especializadas. Es una buena forma de hacer una criba de todo tipo de cantamañanas, magufos y demás fauna indeseable.

Después existe el factor clave de la repetibilidad. Cuando se produce un descubrimiento importante normalmente otros equipos científicos tratan de recrear el experimento con el fin de comprobar si los resultados son consistentes o si fue fruto del azar o, más posiblemente, un fraude. Cuando los experimentos no son reproducibles, malo…

2. Los costes de la mentira

Desde un punto de vista científico, si eres pillado en un fraude puedes dar concluida tu carrera científica. Al menos a nivel público. Una vez que tu credibilidad ha sido dañada o ha quedado en entredicho nadie confiará en tus resultados y no volverás a recibir fondos públicos. Y será muy difícil, por no decir imposible, que vuelvas a entrar en los círculos públicos.

Y esto hablando sólamente a nivel de reputación, que las consecuencias pueden ir mucho más allá, desde una inhabilitación para ejercer más o menos larga hasta multas o penas de cárcel. Así que no estamos hablando de ninguna tontería. Mucho cuidadito con lo que haces.

3. La ética profesional

De tu ética profesional dependerá tu reputación profesional. Si ya te comenté lo importante que es cuidar tu reputación online, imagina cuánto más debes cuidar tu reputación profesional. Es uno de tus mayores activos, tu carta de presentación. Conseguir fondos, colaboradores, equipo… todo puede depender de tu ética profesional.

Verdad o mentira
Es nuestra decisión y sólo nosotros debemos tomarla

Además, no sólo se trata de las consecuencias de una mala praxis. Se trata de una cuestión personal. De una cuestión de honradez. Nadie puede obligarte a tener una ética profesional sólida, a prueba de tentaciones o presiones. Es algo que debiera ser inherente a ti. Manipular datos, resultados, cometer fraudes debería ser algo que te repugne y ante lo que no deberías ceder.

Las presiones externas

Hoy en día, en este contexto de crisis laboral, a veces es complicado poder mantener una ética profesional intachable. No sólo existe competitividad en la esfera científica, sino en todos los ámbitos que abarca la biología. Cada vez hay más profesionales que postulan a los mismos puestos de trabajo. Y muchas empresas se aprovechan de ello obligándoles a manipular resultados en aras del beneficio económico.

En mi vida profesional nunca he recibido este tipo de grandes presiones. Y, sin embargo, esto es más la excepción que la regla. Por ejemplo, tengo amigos que han trabajado para otras consultorías medioambientales donde se les instaba a modificar datos y resultados para satisfacer al cliente de turno, que al fin y al cabo es el que pone el dinero. Y me han contado como algunos trabajadores claudicaron, otros no.

Es una decisión muy personal en una situación muy complicada, así que yo no soy nadie para juzgar y nunca lo haría. Sin embargo, esa ética profesional es algo tuyo, que sólo tú controlas. Y sólo tú responderás de lo que hagas con ella. Para mí, esa ética profesional y el modo en que decidas seguirla o no definirá tu valía como profesional de la biología. Porque, al fin y al cabo, se nos conoce por nuestros hechos. Y cada uno debe pensar qué huella quiere dejar en los demás y en su propio trabajo.

Y con esta reflexión termino el post de hoy. No es un asunto fácil, y el mantener una ética profesional sólida es algo muy personal. Sin embargo, e independientemente de que te dedicas a la ciencia o a la empresa privada o pública, creo que es algo fundamental. Porque si tú mismo no valoras tu propio trabajo y la calidad del mismo, si no te valoras tú mismo como profesional y tienes que recurrir a la mentira y el engaño… ¿qué te queda? Y eso sin contar que la mentira tiene las patas muy cortas…

¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Alguna vez has tenido que ceder ante algún jefe y cambiar algún dato? ¿Has tenido algún enfrentamiento por no hacerlo? ¿Conoces la historia de alguien que se haya visto en una encrucijada similar? Cuéntame tu experiencia.

 

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: ética profesional, fraude, manipulación de datos, reputación

9 trucos útiles para hacer búsquedas bibliográficas que nunca fallan

15/10/2015 by Bichólogo 15 comentarios

Siempre estamos buscando información: en el trabajo, en casa, tomando unas cervezas (¿cuántas discusiones has ganado a tus colegas gracias a Google y al móvil? :P). Pero a nivel científico y profesional esas búsquedas se vuelven algo muy serio y hacerlas bien es absolutamente fundamental. La calidad del trabajo que realices dependerá en su mayor parte de lo exhaustiva y adecuada que haya sido la búsqueda de información.

Algunos trucos para mejorar tus búsquedas bibliográficas

¿Pero quién nos enseña a buscar referencias bibliográficas? ¿Qué herramientas podemos usar? Pues si nadie lo ha hecho aún, hoy voy a darte unas pautas que te ayudarán a realizar una potente búsqueda bibliográfica 😉

¿Por dónde empiezo?

Buena pregunta. Puede que estas primeras indicaciones te parezcan absurdas, pero me he encontrado con tantísima gente que no sabe buscar correctamente información, tanto en el mundo real como por internet, que creo necesario al menos nombrarlas. Por si acaso 😉

1. Empieza delimitando lo que realmente necesitas buscar

No es lo mismo buscar sobre aves que sobre la cría cooperativa del rabilargo (Cyanopica cyanus) en las dehesas extremeñas de la comarca del Jerte. La cantidad de resultados de la primera búsqueda sería abrumadora, mientras que recopilar información sobre la segunda temática nos ahorraría multitud de artículos, webs y libros que hojear. Trata de ser todo lo conciso posible. Si te pasas, siempre puedes ampliar el campo de búsqueda y estarás perdiendo menos tiempo que si tienes que acotar entre toda la información que ya has recopilado.

2. Establece el nivel de detalle que necesitas

No es necesaria la misma cantidad ni la misma calidad de la información que necesitas para realizar un trabajo de biología en el instituto que para publicar un artículo científico en Nature o para realizar un informe ambiental para cualquier entidad. Y no van a requerir ni el mismo nivel de exhaustividad ni la misma dedicación.

Bien es cierto que en estos casos es mejor pecar por exceso que por defecto y ante la duda es mejor que hagas una búsqueda «demasiado buena» a no un trabajo mediocre. Sin embargo, una búsqueda bibliográfica intensa puede consumirte muchas muchas horas: no sólo es encontrar la información, es leerla, procesarla y prepararla para introducirla en el trabajo o el documento que estés realizando. ¿Para qué echarle tres días de trabajo si lo que te piden se puede realizar perfectamente en una tarde?

Pese a todo, tengo una mala noticia para ti. Cuanto más avances en tu formación y cuanto más te acerques al ámbito académico y de investigación, más y más complejas, largas y difíciles se volverán tus búsquedas de información. Pero no te creas, fuera del ámbito universitario también tendrás que realizar muchos documentos y emplearás distintas metodologías que harán que tengas que manejarte con soltura en esto de buscar información, aunque normalmente no se lleguen a los niveles de la investigación científica.

¿Pero qué herramientas uso?

Pues como siempre suele ocurrir cuando hablamos de técnicas, cada maestrillo tiene su librillo. Hay muchas formas de buscar información ahí fuera, usando distintas páginas, programas o libros (sí, también se siguen usando hoy en día :P). Así que yo te voy a hablar de las que me resultan más útiles a mí, las que yo empleo en mi día a día. Estáte atento 😉

3. El buscador es tu amigo

Si no tienes ni repajolera idea de un tema y quieres hacerte con una visión general lo mejor es realizar una búsqueda rápida en Internet. Google, DuckDuckGo o Wolfram Alpha (aunque este último no es un buscador al uso) pueden servirte de punto de partida.  La Wikipedia puede ser una buena manera de adquirir algunas nociones generales. Suele estar bastante actualizada y la calidad de sus artículos es, en general, buena. Además suele incorporar algunas citas, que podrían servirte para descubrir otras publicaciones a las que puedes acudir buscando ampliar la información.

Esta es una buena opción para trabajos escolares o universitarios a nivel muy básico. Pero debes tener en cuenta que siempre vas a tener que apoyar la discusión de tus resultados, la metodología o la introducción de tu trabajo en publicaciones anteriores. Y si es a nivel científico se va a ser casi indispensable que sean de revistas incluidas en el JCR y con revisión por pares. Así que, si el trabajo requiere un mínimo de seriedad, NUNCA uses la Wikipedia a modo de referencia bibliográfica. Y lo mismo te digo para cualquier otra página web (incluida esta :P). Sólo fuentes contrastadas en publicaciones oficiales y/o serias.

4. Explora Google Scholar

Todo el mundo sabe que Google es especialistas en buscar información. Es el buscador por excelencia, hasta tal punto que mucha gente lo identifica con Internet mismo y lo usa como puerta para asomarse a la Red. Y desde luego que Google sabe de ciencia. Tanto que tiene su propio buscador específico: Google Académico (O Scholar, según los países).

Google Scholar
Éste va a ser uno de tus grandes aliados en lo que a búsquedas bibliográficas se refiere. Familiarízate con él 😉

Su manejo es extremadamente simple. Puedes hacer una búsqueda simple poniendo los temas que te interesan y te sacará un listado de artículos científicos en los que aparecen eso términos. Posteriormente puedes filtrar los resultados por año, por relevancia, por idioma…

Pero también puedes hacer búsquedas más complejas: por título, por autor, por año, por revista… Todo en unos pocos clics y con enlaces a los artículos en sus respectivas revistas (a los que podrás acceder si estás suscrito a la revistas o si ese artículo está publicado en abierto). Si no tienes acceso tú, siempre puedes echar un ojo a la web de tu universidad, que suelen estar suscritas a muchas revistas. Y si no, siempre hay otros métodos para conseguir artículos.

Si usas Google Scholar debes asegurarte que el artículo que consigues es la última versión, ya que a veces enlazan a manuscritos sin revisar ni corregir. Así que debes tener ojo con lo que te bajas 😉

Es una herramienta muy potente que no tiene nada que envidiar a otras bases de datos que requieren de una cuenta institucional para acceder a ellos. Además puedes crear alertas personalizadas para que te envíen todas las nuevas publicaciones sobre un determinado tema, un determinado autor…  así como seleccionar la frecuencia con la que las recibes.

5. Usa el acceso de tu universidad

Normalmente las universidades suelen estar suscritas a determinadas revistas y a determinadas bases de datos bibliográficas, como pueden ser Web of Science o Scopus. Yo casi siempre he trabajado con la primera, aunque creo que ahora se empieza a usar más la segunda. El funcionamiento es similar al de Google Scholar. Puedes buscar por palabras, autor, año, revista, etc. y también colocar alertas para cada vez que un artículo cumple las condiciones de búsqueda que has establecido.

Con frecuencia los resultados siempre apuntan a la revista donde se ha publicado, aunque también puede hacerlo al servicio que almacena los PDF’s, que no tiene por que ser la misma página de la revista, como es el caso de Jstor. Si tu universidad está suscrita a esas revistas y/o servicios, podrás descargalos directamente. Si no, te tocará buscarlos por otro lado 😛

6. Usa la biblioteca de tu universidad o grupo de investigación

¿Una biblioteca física en este mundo digital? Pues sí, las bibliotecas siguen siendo esos templos del saber analógico, donde es probable que haya ejemplares físicos de alguna de las revistas que te interesen. Muchos grupos de investigación también se suscriben para recibir revistas físicas (aunque cada vez menos). Pero si lo que estás buscando es información en libros, este va a ser tu sitio.

Normalmente no es fácil acceder a los libros online, así que darse un paseo de cuando en cuando por la biblioteca te puede ayudar a recopilar mucha información de calidad. Y gratis. Además, nunca está de más desempolvar las técnicas de búsqueda tradicionales, sin necesidad de recurrir al socorrido ctrl+F para buscar en una página web 😛

¿Y ahora qué hago con todo esto?

Buscar la información es sólo la primera parte. Ahora tienes que organizarla. Pero bueno, ahí cada uno tiene su propio método, así que lo mejor será que descubras el tuyo. Por mi parte, te voy a comentar un par de técnicas que yo utilizo.

7 .Filtrado de la información

Antes de ponerte a descargar como un loco todo lo que coincida con tu búsqueda tienes que hacer una pequeña criba. El título del artículo o libro ya te dará una buena pista de si vas por el buen camino jeje Pero muchas veces no es suficiente. Así que toca echar una ojo a los abstracts. Ahí encontrarás toda la información resumida, incluida la metodología básica, los resultados y las conclusiones del trabajo. Perder unos minutos en leerse un abstract te puede ahorrar MUCHO trabajo. No seas vago 😉 😛

Biblioteca

8. Encontrar lo importante

Una vez que tienes todos los libros y papers que te interesan toca leerlos. Y para eso no hay excusa jeje Todas las partes de un artículo son importantes, pero a la hora de extraer la información, yo normalmente me centro en dos apartados fundamentalmente:

  • La discusión: ahí se va a hablar sobre los resultados pero, sobre todo, de su interpretación. Ésta es la parte fundamental del paper, el meollo científico. Echando un ojo a la discusión podrás saber qué conclusiones han sacado los autores y qué aporta dicho trabajo al conocimiento científico.
  • La introducción: si estás buscando información sobre un tema concreto, leer este aparto de un paper te va a proporcionar multitud de referencias a otros trabajos del mismo campo. Una pequeña mina de información, especialmente en los artículos de revisión sobre una determinada manera. Cada cita de la introducción es un pequeño hilo del que puedes tirar hasta encontrar nuevas fuentes de información.

¿Esto significa que no te tienes que leer el resto del artículo? Por supuesto que no. Necesitarás controlar todo lo posible sobre esa materia. O incluso quizás estás buscando una determinada metodología, por lo que sería a la sección de materiales y métodos a la que deberías recurrir en primer lugar. Pero en fases tempranas, cuando estás clasificando toda esa información, te puede ahorrar bastante tiempo. Luego ya te leerás en profundidad los que más te interesen o todos los que tu tiempo te permita 😉

9. Organizar la información

Una buena búsqueda bibliográfica sobre un tema puede terminar arrojando sobre tu mesa decenas de artículos y libros. Si dejas que se acumulen sin control no habrá manera de encontrar lo que necesitas. Por ello, y aunque existen métodos tradicionales como los archivadores, yo te aconsejo que uses un gestor de referencias bibliográficas.

Estos programillas no sólo te van a permitir poner algo de orden en todo el material recuperado, si no que te permitirá hacer búsquedas rápidas dentro de los documentos, clasificar en carpetas, con etiquetas, por autores, por año… Y en algunos casos incluso anotar y subrayar los PDF desde el mismo programa.

Y si finalmente empleas toda esa información para crear un documento (ya sea un paper o un informe o lo que se te ocurra) te pueden ayudar a la hora de citar esas referencias y darles formato, ahorrándote mucho, muchísimo tiempo. Hay muchos ahí fuera: Endnote, Zotero o CiteULike son algunos de los más conocidos. Sin embargo, y como ya os he dicho en otra ocasión, Mendeley es mi favorito. Elige el que más se ajuste a tu flujo de trabajo, pero elige uno. Y cuanto antes, mejor. Te ahorrará muchísimo tiempo y trabajo, créeme.

Y bueno, con estas 9 pautas creo que te puedes enfrentar a cualquier búsqueda de información. Algunas son muy básicas, otras no tanto. Pero es sorprendente cuánta gente no sabe buscar adecuadamente información. Y más sorprendente aún que en muchas universidades no se preste atención a esto y no se enseñe nada al respecto (al menos en mis tiempos :P).

¿Cuál es tu experiencia haciendo búsquedas? ¿Añadirías algún otro truco? ¿Eliminarías algún paso? Cuéntame tu técnica y así entre todos aprenderemos mucho más 😉 ¡Te espero en los comentarios!

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: bibliografía, investigación, papers, publicaciones

¿Por qué hice un blog de biología y por qué vas a querer uno cuando acabes el post?

08/10/2015 by Bichólogo 17 comentarios

Hoy en día tener presencia en internet se ha vuelto algo fundamental. ¿Quién no tiene un perfil profesional en Facebook, Twitter, Google+, Linkedin o incluso en Instagram? (y si no lo tienes, deberías!). Pero eso no es más que una valla publicitaria. Hay que tener una presencia activa, que sea tu carta de presentación, que hable por ti. Y para eso están los blogs.

La importancia de tener un blog

La verdad es que el mundo del blogging es algo que siempre me ha apasionado pero que nunca me tomé en serio.A lo largo de mi vida empecé varios blogs de distintas temáticas: biología, relatos (me encanta escribir), fotografía de naturaleza, relacionados con diversos proyectos… ¿Y cuántos perviven hoy en día? Ninguno. No pensaba que tuviese nada que realmente pudiera interesar a los demás, por lo que terminaba abandonándolos. No los cuidaba, no los trabajaba. Así que… ¿por qué hacer otro entonces? Pues te lo voy a explicar 😉

La idea

Hoy en día, gracias a internet, puedes llegar a mucha más gente. Ya no existen barreras geográficas a la hora de hablar a un público o exponer tu trabajo. Puedo escribir algo sentado en el sillón de mi casa y lo puede leer cualquiera en la otra parte del mundo. O tú mismo. Y eso es una gran ventaja a la hora de buscar trabajo. Enorme.

Sin embargo Internet es tan gigantesco, tan vasto, que es difícil destacar. Vivimos en medio de una saturación brutal de información por múltiples canales: radio, televisión, la calle, internet (en el portátil, en el móvil y hasta en el reloj). Nuestra atención se resiente y filtramos inconscientemente mucha información. Por eso, para que alguien te conozca necesitas atraer esa atención.

Y precisamente con eso en mente cree el blog. Era un proyecto de marca personal. Quería que fuese un blog que me definiese como profesional. No un blog que hablase sobre lo que sé, sino sobre lo que hecho, sobre mi experiencia. Pero como imaginarás, no me resultó nada fácil encontrar el enfoque.

La Biología es una ciencia muy amplia, y no quería que éste fuese un blog más de divulgación. Ya hay muchos allí fuera, mucho mejor divulgadores de lo que puedo ser yo. Y además deseaba que resultase útil a la gente. No me apetecía que esto fuese un blog para hacerme autobombo y lucimiento personal. Quería ayudar a la gente. Ayudarte a ti, que estás leyendo esto. ¿Pero cómo? Pensé y le di mil vueltas hasta que me dije:

¿Qué tipo de blog me habría gustado leer a mí cuando era estudiante?

Y así surgió la idea de El Bichólogo. Me di cuenta de que yo había pasado por todos los problemas que estáis pasando, que tenía las mismas dudas que vosotros tenéis ahora. Así que pensé que mi experiencia, mis errores y mis aciertos podrían ayudaros a navegar por ese proceloso mar que es convertirse en profesional de la biología.

Por eso decidí crear este blog: para poner a tu servicio todo lo que yo he aprendido a base de errores y aciertos, de victorias y derrotas. Para acercarte todo lo que supone ser biólogo y trabajar de esto, así como el proceso para convertirse en uno. Trucos, consejos y guías para no perderte en eso de ser biólogo 🙂

Son muchos los problemas de un blog…

Un blog dice mucho de ti. Habla sobre tu forma de expresarte, sobre tus conocimientos, sobre tu experiencia, sobre como te defiendes en el mundo laboral… Revela mucha más información de la que publicas en él. Y eso es bueno. Y malo. Cuando creas un blog como éste, asociado a tu propia persona, a tu nombre, te estás exponiendo públicamente. Te pueden llegar correos con críticas, señalándote meteduras de pata, o incluso puedes tener tu propio troll que aprovecha la menor ocasión para atacarte. Y tus fallos (que todos los tenemos y cometemos) quedan a la vista de todos.

Además, para llevar un blog hacen falta una serie de conocimientos que no son fáciles ni rápidos de adquirir. Y que no son para nada baratos. Antes de empezar me apunté a un curso sobre blogging donde aprendí lo básico para montar mi blog, empezar a crear mi imagen de marca y construir esta creciente (¡y maravillosa!) comunidad de lectores. Luego tuve que invertir en un buen hosting, un buen tema para el blog y algún que otro plugin. A lo tonto a lo tonto me he dejado bastante dinero en el camino jeje

Por si todo esto fuera poco, requiere también mucho esfuerzo y mucho compromiso. Hay que publicar regularmente si quieres tener un público fiel y hacer crecer la comunidad alrededor del blog. Preparar un post puede llevarte varias horas (¡y eso si no tienes que buscar documentación!), pero además debes moverlo, publicitarlo, conseguir llegar a la gente. Sin olvidarse del mantenimiento que requiere no sólo el blog, sino la lista de correo, las páginas y cuentas en las redes sociales, preparando y grabando las entrevistas, la búsqueda de nuevos temas…

Añadiendo un nuevo post a wordpress
Poca gente sabe cuánto trabajo hay detrás de un simple gesto como es añadir un nuevo post. Cada publicación conlleva varias horas de preparación, escritura y formato. Pero luego merece la pena 😉

…pero son muchas más las ventajas

Puede que te preguntes que  si tan complicado es… ¿por qué me he metido en esto? ¿No tenía bastante con el trabajo, la tesis, tratar de mantener una vida social?… Hay poderosas razones que me han llevado a ello y que tú mismo deberías evaluar. Y te las voy a contar.

Hace 6 meses, la inmensa mayoría de los lectores ni me conocía. Quizás tú no supieras quien soy. Quizás incluso me estás conociendo ahora mismo y este es el primer post que visitas. Pero desde que abrí el blog, allá por mediados de abril de este año, hasta el momento de escribir estas líneas han pasado por aquí 53197 usuarios únicos haciendo un total 82129 visitas. 53197 personas que han sabido sobre mí, que han visto lo que publico y que han invertido parte de su tiempo en leer algo en el blog. Y no sólo españoles, sino de todas partes del globo. Eso, amigo mío, es un enorme escaparate y una excelente carta de presentación.

Y no creas que esos son grandes números, no. Son cifras bastante modestas para lo que hay por ahí. Los grandes blogueros pasan ampliamente de las 100000 visitas mensuales. Pero aún así es mucha más gente de la que yo pensé que se interesaría por este pequeño proyecto personal. Yo no soy ni un gran blogger ni un gran comunicador, por lo que te puedo asegurar que si yo he logrado que todas esas personas pasen al menos un rato de su vida leyendo lo que escribo estoy seguro de que tú también puedes hacerlo 😉

Quizás tener tu propio blog sólo te sirva para refrescar conocimientos, contar anécdotas y pasarte un rato entretenido aprendiendo sobre WordPress, marketing online, leyendo listas de los mejores plugins y rompiéndote el coco para hacer títulos con gancho (que ya habéis visto que no es lo mío :P). Pero quizás alguno de los que te lean sea tu futuro jefe. Quizás alguno de tus lectores está buscando un biólogo y ahora estás en su mente. Quizás un día suene tu teléfono, te llegue un email y recibas una propuesta interesante gracias a ese blog y todo lo que has demostrado en él.

Este blog me ha abierto algunas puertas. He conocido a mucha gente gracias a las entrevistas y a varios de vosotros gracias a los correos que me enviáis. He aprendido mucho (nunca antes había usado WordPress ni sabía que era el SEO o el SEM, por ejemplo). Y son cosas que, aunque no lo creas, siempre pueden serte útiles. Hoy en día estar a la última en tecnología y en todo lo relacionado con internet es muy importante, sea cual sea la profesión. Y eso nos incluye a los biólogos.

Y además mucha mucha más gente me ha conocido a mí. Incluso algunos lectores me preguntáis dudas y valoráis mis consejos. Y todo ello gracias al blog. He conseguido visibilidad y una suerte de currículo práctico potente que complementa perfectamente lo que cuento en mi perfil de Linkedin. Algo que ni me imaginaba hace 6 meses.

Y lo mejor de todo…

No sé si tendrás tu propio blog y si alguna vez has recibido algún feedback agradable del mismo. Pero la mejor sensación es la de saber que estás ayudando a alguien. Que lo escribes, que lo que hablas, sirve para orientar a alguien, para echarle una mano, para darle ideas. Así que desde aquí quiero darte las gracias a ti  y a todos los lectores que pasáis un rato por el blog. A todos aquellos que me habéis escrito un correo felicitándome, preguntándome dudas o animándome. A todos y cada uno de vosotros… ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!

Porque lo mejor de este blog eres tú. Sois vosotros. El verdadero motor gracias impulsa  este blog y por la que vale la pena el esfuerzo de mantenerlo. Sois el sentido y el objetivo de este pequeño rincón en la red. Y sin vosotros, esto no tendría sentido. Gracias por estar ahí.

El blog como foco emisor
Un blog puede ser la antena que te permita dirigirte a cualquier persona en cualquier parte del globo. Pero ten cuidado con lo que dices en el blog. Y con lo que el blog dice de ti. Vigila y construye tu reputación online

Una advertencia antes de irte…

Los redes sociales y, sobre todo, los blogs son una herramienta profesional poderosa que deberías explorar y utilizar. Hay gente que incluso llega a vivir de ellos o, al menos, le sirve como complemento salarial. Sin embargo, no es un trabajo sencillo. Si crees que haciendo un blog te van a llover las ofertas de trabajo o te vas a poder hacer rico en unos meses, te equivocas completamente. Un inmenso porcentaje de blogs fracasan y quedan abandonados a los pocos meses. Para tener un blog desactualizado o descuidado es mejor no tener ninguno.

Crearse una reputación online es un proceso largo y cuidadoso, pero perderla se hace en un momento. El blog es un arma de doble filo. Aún así, y como creo que he dejado claro en este post, son muchas más las ventajas. Es toda una experiencia personal tan gratificante como exigente. Pero sólo si te la tomas verdaderamente en serio.

Puedes tardar años en ver sus frutos, pero hoy en día no hay recetas mágicas y ésta es otra forma más de buscar trabajo en este mundo laboral 2.0. Sólo tienes que decidir si se adapta a ti y si tú serás capaz de adaptarte a ella 🙂

Y hasta aquí llega la explicación y el sentido de este blog. Si te interesa el mundo del blogging hay grandes ejemplos ahí fuera, tanto en la blogosfera hispana como en la inglesa. Sólo tienes que rebuscar un poco. Y existen múltiples herramientas que puedes usar para crear el tuyo propio y, que si te interesa, te puedo puedo comentar las que yo uso en éste. Pero eso será otra historia que deberá ser contada en otro ocasión 😉

¿Tú tienes tu propio blog? ¿Lo mantienes actualizado? ¿Te ha servido para general algún contacto interesante? Cuéntame tu experiencia. Seguro que todos aprenderemos algo 😉

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, blogging, marca personal, reputación online

El eterno debate: generalista Vs. especializado

01/10/2015 by Bichólogo 12 comentarios

Una pregunta recurrente a la hora de buscar trabajo como biólogo es si uno debe especializarse mucho o debe ser más bien generalista. Y más en medio de esta crisis económica global, donde el trabajo escasea. Hoy te hablaré sobre cuál de estas estrategias es la más adecuada para el mundo laboral de hoy en día (si es que alguna lo es). Anímate y descúbrelo conmigo 😉

¿Hasta qué punto es importante la especialización?

Ventajas e inconvenientes del especialista

El itinerario académico siempre nos guía hacia la especialización: desde la formación básica durante los primeros años de educación, siempre vamos haciendo elecciones que nos van focalizando hacia una determinada rama del saber: ciencias, letras, biosanitaria… Y al entrar en la universidad volvemos a especializarnos: asignaturas optativas que van marcando hacia donde nos dirigimos, proyectos de fin de carrera, másters, doctorados, post-docs…

Al final de este camino, independientemente de donde te bajes o donde hagas el trasbordo, siempre terminamos enfocados en un área mucho menor que aquella donde comenzamos el viaje. Y esto es intrínsecamente bueno. Nadie puede saber todo de todo. La especialización es necesaria, y más en un mundo como el de hoy en día, donde la tecnología y el conocimiento avanzan a pasos agigantados en cualquier rama del saber.

Por un lado, cuanto más concreto es tu campo de estudio, menos gente hay especializada en él. Si te especializas en la disposición del 2º artejo de la antena derecha de una especie de copépodo seguro que serás una de las eminencias de tu campo. Para cada estudio o trabajo en ese campo se te citará y se recurrirá a ti. Pero la realidad es: ¿cuántos congreso, estudios o trabajos de ese campo se hacen al año? Una excesiva especialización te puede llevar a un foco tan pequeño que no haya salidas reales.

Incluso si no estas taaaan especializado como en el punto anterior, siempre es una buena credencial. Hoy en día cada, cada vez más, hay puestos muy muy especializados para los que no hay tanta competencia como en otros más generalistas y al alcance del todo el mundo. Sin embargo, esos puestos especializados son escasos en comparación con el número de personas potenciales que podrían aspirar a ellos

Además, la especialización puede llevar al problema de la sobrecualificación. Cuando postulas por una vacante de un trabajo que requiere una cualificación menor que la tuya puedes encontrarte (y así ocurre con frecuencia) que tu candidatura ni se tenga en cuenta.

Esto se debe a que muchas empresas y organismos prefieren formar a sus trabajadores desde los primeros estadíos para amoldarlos a su forma de trabajar, por lo que no quieren gente con tanta experiencia. Otras veces, simplemente piensan que con tu sobrecualificación pronto encontrarás otro trabajo más acorde y dejarás ese puesto, así que prefieren no tener que buscar candidatos dos veces. Y en muchas ocasiones, simplemente buscan gente sin experiencia porque les resulta más fácilmente aprovecharse de ellas, ya que mucha gente está dispuesta a cualquier cosa por obtener algo de experiencia para el currículo.

Como ves, la especialización tiene un gran valor hoy en día, pero la realidad es que cada vez hay más y más gente especializada en las distintas áreas del saber, tanto graduados como doctores. Esto hace que la competencia por esos puestos sea feroz. Seguro que conoces a más de un doctor que está trabajando en algo que nada tiene que ver con su formación y su especialidad. O que no está trabajando en absoluto. Una elevada especialización, hoy en día, no te asegura un puesto de trabajo.

Diploma
A veces la excesiva especialización puede excluirte de algunos puestos para los que se necesita menor cualificación. No siempre más es mejor

Ventajas e inconvenientes de un perfil generalista

Es la otra gran estrategia aplicable al mundo laboral. Una persona que valga para todo. Que sepa un poco de cada ámbito, aunque su conocimiento no sea tan sólido. Sin embargo, para convertirte en ese tipo de persona tienes que aplicar mucho trabajo por tu parte. Tendrás que hacer muchos cursos para complementar tu formación, que como ya he comentado antes, tiende naturalmente a la especialización.

También tendrás que trabajar mucho por tu parte: leer libros de las diferentes temáticas, tratar de hacer voluntariados en distintos ámbitos… No es un camino fácil y hay que tener una inclinación natural para ello, una curiosidad innata. Si eres una de esas personas afortunadas que no pierden la curiosidad infantil entonces puedes andando sin darte cuenta hacia esta estrategia generalista.

Lo bueno de los generalistas es que hay múltiples puestos de trabajo a los que podrían aspirar. Al tener conocimientos y experiencia en una amplia variedad de sectores su perfil podría llegar a amoldarse a una mayor variedad de perfiles que los individuos más especialistas. Sin embargo, también tendrán que competir con mucha más gente, incluido algunos especialistas en ese campo, que se adecuarían mucho mejor a lo que el contratante estaría buscando.

Pero una persona generalista puede aportar otras cosas a la empresa u organismo que lo esté contratando, más allá de los conocimientos que se le presuponen para el puesto. Esto puede convertirlos en un activo valioso, ya que podrían ocuparse de otros aspectos distintos y reforzar otro equipo, o incluso asumir su papel. En este caso sería el clásico: dos por el precio de uno (porque lo normal es que no paguen extra por ocuparse de otras cosas).

Y entonces… ¿qué hago?

Al igual que ocurre en la naturaleza, no existe la estrategia definitiva que te asegure el éxito. O todo el mundo la emplearía. Tendrás que asumir ciertos riesgos y ver en qué te quieres convertir.Para ello, es importante que explores el área de trabajo al que te quieres dedicar. Mira cuáles son los perfiles más demandados, las habilidades y conocimientos que se requieren, el tipo de puestos que se ofertan. Y fórmate para ellos.

Por ejemplo, para el ámbito científico vas a tener que especializarte… y mucho. Las ofertas que aparecen suelen ser para gente con perfiles muy concretos, muy especializados. Pero si te vas a dedicar al área de consultoría medioambiental, está bien saber un poco de todo, porque a veces hará falta alguien que controle de mamíferos, pero otras veces será sobre aves, o sobre suelos, o sobre vegetación.

Desde mi punto de vista, y por mi experiencia personal, creo que la especialización es importante. Al menos un cierto grado de especialización en un área determinada. Sin embargo, hay que ser un profesional versátil. Una de las cosas que nos enseña nuestra carrera (o que debería habernos enseñado) es a ser capaces de encontrar la información que necesitamos. Incluso si no tenemos repajolera idea de un tema. Precisamente por eso hablaba hace poco de lo útil que es escribir artículos científicos y aprender a hacer búsquedas bibliográficas.

Hay que ser adaptativo. Si tienes un perfil especialista, en que has aprendido una serie de técnicas o metodologías específicas, has de saber aplicar y adaptarlas a campos similares o aprender a trabajar con otros grupos animales o vegetales distintos a los que estás acostumbrados. Por ejemplo, si alguien está acostumbrado a hacer estudios de ecología evolutiva con aves, dado el caso es capaz de reciclarse y trabajar con otros grupos animales, como peces (y si no que se lo digan al bioblogo).

O como ocurrió conmigo, toda la vida profesional dedicado a las aves y cuando entré a formar parte de la consultoría medioambiental me encargaron censos de mamíferos. El campo puede parecer totalmente distinto, pero siempre existen lugares comunes.

Además, en mi caso, mi experiencia con aves me ayudó a hacer otros trabajos dentro de la consultoría, como el radioseguimiento de mirlo acuático, o me permitió trabajar un par de meses en Suecia, aunque en ambos casos no se tratasen de puestos exactamente iguales a aquellos en los que yo estaba especializado.

Además, en un mundo donde la tecnología está presente en cualquier ámbito de nuestra vida diaria y laboral, tener unos conocimientos mínimos de informática y tecnología en general es indispensable. Incluso aunque no los requieran para el puesto pueden convertirse en un valor diferencial y hacer de ti un activo importante para la empresa.

Si eres capaz de encargarte del manejo de aparatos tecnológicos, o de implementar algún software que aumente la eficacia de la empresa o mejore la colaboración y la comunicación entre los trabajadores, o si simplemente tienes la capacidad de habituarte y aprender fácilmente el manejo de casi cualquier programa eso te va a dar una ventaja competitiva, sin duda.

Así que mi consejo es que te especialices hasta donde quieras, pero que seas flexible, que cuides otras áreas que pueden ser muy importantes, como la tecnología o los idiomas, y que sepas encontrar, filtrar y presentar la información, porque esto te va a ayudar a formarte por tu cuenta cuando lo necesites. Pero no te vuelvas loco haciendo cursos sin ton ni son. Un currículo que no es más que un compendio de cursos y experiencias inconexas entre sí tendrá muy muy pocas probabilidades de éxito.

En vez de especializarte en censo de micromamíferos de los bosques caducifolios de tu pueblo, hazlo en el censo de meso y micromamíferos. Si más adelante tienes que adecuar la técnica a las características propias de los animales o de la zona que estés estudiando, ya lo harás. Para eso te habrás entrenado en buscar y procesar información 😉

Lo más importante es crearte un currículo sólido, cohesionado, incluso aunque hayas trabajado en distintos campos o tengas una formación más o menos variada. Huye de los extremos: no seas ni aprendiz de todo y maestro de nada ni un profesional hiperespecializado (a no ser que tengas claro que hay un nicho laboral estupendo ahí). Y si ves que te has equivocado… siempre te puedes reciclar 😉 Hay múltiples salidas laborales para los biólogos ahí fuera 😉

Y hasta aquí mi opinión sobre el tema. Pero me encantaría saber la tuya. ¿Cuál crees que es la mejor estrategia en cuanto a la especialización? ¿Eres especialista o generalista? ¿Te han servido algunas habilidades o conocimientos que no tenían que ver con tu puesto de trabajo a la hora de desempeñarlo? ¿Te dio alguna ventaja durante la selección de personal o de cara a mantener el empleo y generar valor a ojos de tu jefe? Cuéntamelo en los comentarios, seguro que puede ser un debate interesante 😉

¿Estás cansado de buscar trabajo como hasta ahora sin resultado?

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, búsqueda de trabajo, currículo, especialización, salidas laborales, trabajo

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