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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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Artículos científicos: publicando, que es gerundio

24/09/2015 by Bichólogo 6 comentarios

Como ya he dicho alguna vez, el conocimiento científico debe ser transmitido. Si no es así, es como si no existiese. Y ya no es sólo cuestión de difundir nuestro trabajo, no. El saber (e incluyo aquí todas las ramas, no sólo la ciencia) es una valor público, una herencia que pertenece a todos y que a todos enriquece. No se puede ni se debe monopolizar.

¿Por qué es importante publicar en biología?

Pero disquisiciones mentales y filosóficas aparte, hay otra importante razón para publicar: el artículo científico es la moneda de cambio, la unidad básica que se utiliza en ciencia para valorar a un científico. Puede ser un sistema más o menos justo, o más o menos representativo, pero es el que hay. Al menos de momento.

¿Por qué un artículo científico?

Porque resulta fundamental que publiques algún artículo a lo largo de tu carrera investigadora si quieres tener algún futuro en éste área. Incluso si no piensas dedicarte a la investigación, aprender a escribir un artículo te proporcionará una serie de herramientas que podrás aplicar en tu vida laboral, sea en lo que sea que trabajes. Porque escribir un artículo científico te permite desarrollar una serie de cualidades muy útiles:

  1. Capacidad de síntesis: fundamental en una carrera tan amplia como la Biología. Si puedes decir algo en una frase, no tiene sentido que emplees un párrafo. Los artículos científicos se usan para difundir los resultados de una investigación, no para mostrar tus dotes literarias. Y esto puedes y debes aplicarlo también a tu vida diaria 😉
  2. Aprender y manejar lenguaje técnico: las palabras importan. Y la forma cuenta tanto como el fondo. En un ámbito como la ciencia (o la conservación de especies amenazadas, consultoría medioambiental, etc…) es importante ser preciso y exacto. No vale decir «unos mililitros de ácido fórmico» sin especificar la cantidad exacta, como si fuese una receta de la abuela. Ten en cuenta que la metodología y los resultados que obtengas deben ser repetibles por otros científicos. Pero tampoco te pases. No por poner mucha jerga tu artículo va a ser mejor o tendrá más posibilidades de ser publicado. Simplemente, habla con propiedad 😉
  3. Organización: una habilidad extremadamente útil en la vida diaria, de cara a aumentar tu productividad personal. Resumir meses o años de investigación en unos cuantos folios de forma comprensible exige distribuir toda esa información de forma adecuada y ordenada y acometer cada tarea en un orden determinado y en el momento óptimo. No obstante, los artículos siguen una distribución más o menos estándar (resumen o abstract, introducción, materiales y métodos, resultados y discusión, grosso modo), así que tendrás que adaptarte a ella.
  4. Búsqueda de información: aprender a encontrar información relevante mediante una búsqueda bibliográfica y crear una buena bibliografía con citas que den fuerza a tus argumentos te será muy útil. Especialmente en un mundo como el de hoy en día, donde hay tantísima información de tan diferente calidad que hay que aprender a encontrar, filtrar y presentar lo que resulta verdaderamente importante.
  5. Facilidad de expresión: comunicarte con soltura es valioso para cualquier puesto de trabajo, incluso si no estás de cara al público. Quizás no tengas que escribir artículos científicos, pero tendrás que contactar con clientes, redactar informes y memorias técnicas, preparar proyectos, dar clases, charlas, ponencias… Así que toda práctica en el arte de comunicar será un valor seguro en tu currículo 😉
  6. Practicar el inglés: ya he comentado alguna vez que el inglés es el idioma de la ciencia. Y si quieres publicar en revistas prestigiosas tendrás que hacerlo en el idioma de Shakespeare. Sí, vale, hay opciones en otros idiomas. Pero seamos sinceros… pocas tienen un alcance importante. Como mucho te pedirán el abstract o resumen en español. Así que ve quitándole el óxido a tu inglés 😛

Pero publicar no es un camino fácil. Para nada. El paper no es más que la punta del iceberg, la pequeña parte visible de un enorme trabajo de investigación, planificación y horas y horas de campo, de laboratorio y/o de escritorio. Muchas horas. Salvo que seas un auténtico genio (que los hay) olvídate de escribir un paper en dos días, aunque ya tengas todos los análisis y resultados. Porque te vas a encontrar con numerosas difcultades y escollos. Por eso antes es mejor que te familiarices con algunos términos importantes a los que te enfrentarás.

Trabajando con un café
Publicar es un trabajo largo y complicado. Hay un elevado porcentaje de rechazo en las publicaciones. Prepárate para no desanimarte y para echarle muchas horas y mucho esfuerzo. Y mucho, mucho café 😛

Métricas

1. Factor de impacto

Se trata de un numerillo que se asocia a cada revista y que está relacionado con el alcance que tienen las publicaciones que aparecen en ellas. Se calcula en función del número de veces que se cita un artículo publicado en esa revista y el número de artículos publicados en un periodo determinado (aquí lo tienes algo más explicado). Se lleva usando durante años (y aún se seguirá usando mucho tiempo).

Pero recientemente se ha comenzado a cuestionar la representabilidad real de esta medición y se están buscando nuevas opciones, como altmetrics. Se trata de un conjunto de mediciones alternativas que no sólo incluyen el número de citas, sino que incorporan otro tipo de menciones, como pueden ser las publicaciones en las redes sociales, blogs, páginas web, bases de conocimiento…

Normalmente se aplican a los artículos individuales, no a las revistas en sí, y nos da una idea del alcance que tiene una determinada publicación. Una de las herramientas más usadas para calcular estas nuevas métricas es altmetric.com y podéis ver cómo funciona haciendo clic en el colorido marcador «Am score» en este artículo, por ejemplo.

2. Índice h

Se trata de una medida de la calidad del científico en cuestión que se calcula, nuevamente, en función del número de artículos publicados con un número de citas determinado: un científico tiene un índice h de x si ha publicado x artículos con x citas. Se trata de un indicador muy usado, aunque también es muy criticado por razones similares al factor de impacto. Además, un investigador con una carrera muy corta  y pocos artículos publicados tendrá un índice bajo, independientemente de la calidad y la importancia de su trabajo.

El problema de las métricas basadas en citas es que no todos los artículos reciben el mismo número de citas, dependiendo de la temática o de si es un artículo de revisión (que suelen recibir más citas), entre otras cosas. Esto hace que muchas veces no sean totalmente representativos de la calidad de un investigador o una revista. Son mejorables, sí. Pero son las herramientas que hay disponibles. Existen algunas otras métricas, pero estas son las más utilizadas hoy en día.

Revisión por pares

Es un mecanismo de evaluación que se lleva aplicando muchos años en el ámbito de las publicaciones científicas. De hecho, todas las revistas científicas importantes emplean este sistema.

Para asegurar la calidad de una publicación, la mayor parte de las revistas suelen emplear este sistema de revisión. Consiste en que tu trabajo va a ser evaluado por una serie de científicos de tu campo y ellos darán su opinión acerca de la calidad de tu investigación, si constituye un avance en ese área de estudio y si merece la pena ser publicada.

Normalmente, cuando una revista recibe un artículo, éste es  examinado primero por el editor (o uno de los editores) que decidirá si lo enviará a los revisores. Si superas el filtro del editor, tu manuscrito será enviado a un par de científicos relacionados con el tema del trabajo. Estos revisores serán elegidos por el criterio del propio editor o del conjunto de posibles revisores que sugiera el autor. Cada uno de ellos, anónimamente, dará su opinión acerca de la calidad del trabajo, sobre la metodología, la estadística, la escritura… Todo. Cada uno mandará por separado un informe con su opinión y recomendaciones al editor, que una vez recibidos, los analizará y decidirá si el artículo es aceptado para su publicación en la revista, si es rechazado o si lo admitirá con una serie de cambios.

Como imaginarás, este no es un proceso rápido, ni mucho menos. Puede demorarse varios meses. Aunque algunas grandes revistas, como Nature, pueden darte una respuesta en horas. Pero es la excepción y no la norma 😉

Gafas sobre una revista
Puedes estar seguro de que te van a examinar hasta el mínimo detalle del artículo. O, al menos, esa es la premisa. Este método se basa en la honestidad profesional y en el hecho en que pones tu propio prestigio en juego a la hora de juzgar un buen o mal artículo. Además es por al amor al arte, ya que normalmente los revisores no cobran nada

La difusión de tu trabajo

Ya he dicho muchas veces que el conocimiento tiene que difundirse. Y por eso publicamos (o intentamos publicar) en distintas revistas científicas. Sin embargo, en muchas revistas es necesario una suscripción para poder tener accesos a los artículos completos (los abstracts están siempre disponibles). Generalmente, las universidades están suscritas a diversas revistas, por lo que puedes descargar a través de ellas los artículos que te interesan.

Pero actualmente se está imponiendo un nuevos modelos de publicación: el Open Access.

  • Por un lado, algunas  revistas tradicionales se están volviendo al Open Access y cada vez es más común que tengas unas tasas para publicar. Esto implica que debas pagar para poder publicar tu artículo en esa revista a cambio de que tu artículo pueda ser descargado libremente. De este modo ya no es el suscriptor el que financia la revista, sino el propio autor. También existe otra modalidad híbrida, que funciona con suscripciones normales, y si quieres que tu artículo sea Open Acess, también debes de pasar por caja. Mucha gente dice que el porcentaje de rechazo en este tipo de revistas Open Access puede llegar a ser bastante más bajo que en revistas con sistemas tradicionales de suscripción, bajo la máxima «si pagas, publicas«. Personalmente, yo no tengo datos sobre esto, así que no me puedo pronunciar. Pero ya hay algún que otro artículo sobre el tema.
  • También existe otra modalidad de Open Access que es gratuito, aunque son pocas las revistas tradicionales que siguen este modelo.
  • Finalmente, en los últimos años han proliferado toda una serie de revistas exclusivamente online, que publican artículos en modalidad Open Access, sin necesidad de pagar. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado, porque muchas no siguen los estándares de calidad de las revistas incluidas en el SCI y el JCR. Esto provoca que no se garantice una calidad mínima del trabajo, lo que va en detrimento del éxito y la difusión de tu artículo. Así que ten cuidado donde publicas 😉

Además, hoy en día, gracias a las redes sociales y a los blogs especializados, también puedes encontrar nuevas formas de difundir tu trabajo. Existen redes específicas de ciencias, como la de Mendeley (que realmente no utilizo, aunque use el programa) o la más utilizada, ResearchGate. Dentro de esta última también tendrás una serie de métricas e índices en función del número de citas, de descargas de tu trabajo y de la cantidad de interacciones que tengas en la red social 😉

Y, por supuesto, está el archiconocido Google Académico o Google Scholar, donde no sólo puedes realizar búsquedas bibliográficas, sino que también tienes la posibilidad de mantener un perfil público  con todas tus publicaciones asociadas, así como tu índice h.

Twitter y Facebook también pueden ayudarte a llegar a mucha más gente. Recuerda lo que te comentaba del índice Altmetrics. Incluso en el pasado congreso de EOU dedicaron una mesa redonda al empleo de las redes sociales en la difusión de la ornitología. Así no las pierdas de vista 😉

Trabajando en una pizarra
Ten en cuenta que si decides publicar algo vas a tener un montón de trabajo por delante. Y habrás de hacerlo con esmero, cuidando no sólo los contenidos, sino también la forma en que los comunicas 😉

Y este es un breve acercamiento al proceloso mundillo de la publicación científica. Y esto sólo hablando de artículos en revistas, que podríamos hablar de capítulos de libros, libros completos, conferencias… Pero bueno, como toma de contacto creo que será suficiente para obtener una visión general de en donde te vas a meter si has decidido publicar. Y también de por qué deberías publicar 😉

¿Has tenido alguna experiencia publicando un artículo? ¿Cuántos tienes publicados? ¿Usas las redes sociales para difundirlo? ¿Estás en Research Gate? No seas tímido y compártelo todo con nosotros 😉 Ya sabes que puedes participar tanto en los comentarios del blog, como en la página de Facebook o en Twitter 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: artículos, ciencia, paper, publicaciones, revistas científicas

Un día buscando desmán ibérico

17/09/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Hoy te contaré un poco sobre la metodología de trabajo con este curioso mamífero. Al tratarse de un animal con hábitos acuáticos la metodología de muestreo es algo peculiar y se basa en encontrar sus excrementos entre las rocas del río. Pero antes de nada tengo que presentarte al protagonista de este post.

Haciendo censos de desmán ibérico

El desmán ibérico

El desmán ibérico o Galemys pyrenaicus es una micromamífero de la familia Talpidae, grupo al que pertenecen los topos, por ejemplo. Su distribución se encuentra restringida a la Península Ibérica, en los Pirineos, la cornisa cantábrica, norte de Portugal y a lo largo del Sistema Central.

De hábitos acuáticos, se alimenta de pequeños crustáceos y larvas acuáticas principalmente, aunque también pueden depredar lombrices. A pesar de que la especie fue descrita en 1811 se desconoce buena parte de su ecología y su biología. La especie se encuentra catalogada como vulnerable según la UICN.

Metodología

Últimamente he tenido la suerte de trabajar en el LIFE+ Desmania en Castilla y León, lo que me ha permitido echarles muchas muchas horas a esto de buscar desmán. Además, también trabajé en esto mismo en el norte de Portugal, y alguna vez en Galicia. Estos estudios  se realizan mediante la búsqueda de excrementos de desmán en su hábitat, o lo que es lo mismo, en medio del río. Así que, como imaginarás, no es algo precisamente sencillo. Por eso voy a contarte, paso a paso, en qué consiste este tipo de muestreo.

1. Seleccionando las áreas

Para encontrar desmán hay que buscar las zonas que son propicias para estos animales. De entrada, tiene que ser un río. Tradicionalmente, se creía que el desmán sólo habitaba en ríos de montaña, con aguas rápidas, frías y limpias, donde abundan los tricópteros y plecópteros, Sin embargo, hoy en día se han encontrado desmanes en ríos muy distintos, con muy distintas condiciones y agua de muy distinta calidad.

Pero hay claves generales que nos ayudan a seleccionar los mejores sitios para muestrear:

  1. Zonas de rompientes, con abundantes rocas: para poder encontrar excrementos necesitamos rocas. Estos animales cazan buceando en las aguas, y de cuando en cuando, salen del agua, situándose en pequeñas agujeros entre rocas, donde se sienten seguros de los depredadores. Allí se asean y dejan algún «regalito». Por eso es imprescindible que haya rocas. Aunque haya desmán, si no hay rocas, será imposible encontrar sus excrementos.
  2. Aguas rápidas: según parece, este animalillo tiene preferencias por zonas de corrientes rápidas alternadas con pozas y remansos.
  3. Abundante refugio: es una condición importante, ya que son muchas las especies que depredan sobre el desmán: rapaces, nutrias, visones… Es un plato apetecible, así que sus territorios deben estar bien provistos de zonas seguras donde acicalarse, refugiarse y criar.
  4. Buenos accesos: esto es más una cuestión de pragmatismo y de ser prácticos. Cuando se trata de hacer centenares de puntos de muestreo es importante poder aprovechar bien el tiempo. Si inviertes todo un día en llegar a un punto, no compensa. Pero ojo, en ocasiones hay puntos en los que, por su especial interés, habrá que invertir varias horas por su difícil acceso. Pero todo lo que se pueda facilitar, mejor 😉
Senda rocosa para muestrar
Como ves, no siempre es sencillo llegar a los puntos o el tramo muestreado en sí. Pero… ¿y lo que mola? 😉 La foto me la ha cedido amablemente Ángel Fernández.

Normalmente estos emplazamientos se sitúan a ojo de buen cubero mediante algún programa de GIS para la planificación. Luego ya, sobre el terreno, se irán modificando en función de las características del terreno, ya que no siempre lo que se ve en la ortofoto tiene que ver con lo que uno se encuentra in situ.

2. Familiarizándose con el objeto de búsqueda

Como ya he dicho, se trata de un mamífero acuático, por lo que hay que buscarlo en los ríos, preferiblemente en zonas rocosas, con sucesiones de rápidos y pozas remansadas. Pero lo importante de esto, y con lo que hay que familiarizarse más, no es el bichejo en sí.

Hombre, si viésemos a un desmán buceando alegremente en busca de sus presas, ya podemos decir que hay desmán en ese tramo. Pero como son muy esquivos y difíciles de ver (no por lo feo, que también, sino por lo elusivo) pues tendremos que buscar otros indicios de su presencia: excrementos 😛 Porque eso, y no otra cosa, es lo que vamos a buscar.

Excremento de desmán ibérico sobre una piedra
Y este será el oscuro (y pestilente) objeto de deseo por el que harás muestreos de desmán. La foto no es demasiado buena, pero es complicado meter la cámara en alguno de los lugares donde suele cagar el susodicho 😛

¿Y cómo reconocerlo? Pues con práctica. Con mucha práctica. Pero voy a darte algunas pautas:

  1. Morfología: el excremento característico y fresco tiene forma alargada y presenta una serie de encadenamientos, a modo de morcillas, que lo diferencian de otros restos dejados por otros animales, como pueden ser el musgaño de cabrera (Neomys anomalus). Sin embargo, esta morfología puede ser muy variable y cambiar en función del grado de degradación del excremento.
  2. Tamaño: de algo más de un centímetro. Sensiblemente más grande que el de musgaño de Cabrera, que ocupa un nicho ecológico similar y se encuentran juntos a menudo.
  3. Tacto: al estar recubierto de una especie de moco denso, el tacto es untuoso, oleoso. Cuando es fresco, si se presiona, no se disgrega. No se aprecian restos visibles de sus presas.
  4. Aroma: sí, mucho me temo que es una de los caracteres distintivos más característicos. Posee un aroma intenso a… bueno, cada uno lo define de una forma 😛 Pero es algo así como a  gambas podridas 😛 Lo cierto es que una vez que hueles el primero ya no lo olvidas 😉
  5. Tinción: cuando se sumerge en alcohol para conservarlo lo tiñe fuertemente de un tono amarillo, aunque puede variar hasta el naranja o el verde. También es un carácter diagnóstico importante.
  6. Presencia de gusanos: parece ser que algunas larvas tienen querencia por este tipo de excrementos. No es exclusivo del desmán, pero si bastante común en algunas zonas.

Además, el excremento puede aparecer aislado o en letrinas más o menos grandes (desde un par de excrementos a una buena cantidad de ellos, apelotonados unos encima de otros). Sin embargo,  es difícil encontrar el «excremento perfecto», ya que el tiempo que haya transcurrido desde que lo expulsó el animal, la temperatura ambiental, las salpicaduras de agua o la presencia de gusanos pueden alterarlos. Aunque no cumpla todos los indicadores puede ser un excremento de desmán. Pero incluso cumpliéndolos, la única forma incontestable de averiguarlo es mediante análisis genéticos o por medio de la presencia de pelos de desmán que ingiriese durante el acicalamiento.

3. Paseando por el río

El siguiente paso, como reza el dicho: «quien quiera peces, que se moje el culo». O lo que es lo mismo, toca meterse en el río. Para los que no lo hayan hecho nunca, andar por el río es complicado. Muy complicado. De entrada hay que llevar un calzado adecuado. Y vadeador.

Algunos modelos de vadeadores de neopreno incluyen botas de goma, que pueden ser muy resbaladizas cuando hay algo de limo o de algas sobre las rocas. Otros modelos de gore-tex llevan un escarpín de neopreno incoporado y usan botas externas específicas. Estas botas, aparte de agujeros para desaguar, llevan un fieltro en la suela, así como unos clavos, para evitar deslizamientos indeseados sobre las rocas. Seguramente haya más modelos de vadeadores, pero son los que yo he usado.

Hay que tener cuidado con la fuerza de la corriente, ya que incluso llegando por debajo de la cintura puede no sólo impedirte casi avanzar, sino tirarte y que acabes empapado, como poco. ¡No te fíes!

Normalmente se realizan transectos de unos 200 m, ya que algunos estudios previos han demostrado que en esa distancia, cuando hay excrementos, aparecen la mayor parte de ellos. Recorridos más largos te harían malgastar tiempo, mientras que andando menos distancia corres el riesgo de no encontrar nada si la densidad es baja.

Sin embargo, como en todos los muestreos, cuando encontramos indicios de su presencia, sabemos que hay desmán; pero cuando no se encuentran no se puede excluir tajantemente, ya que podría haber en baja densidad. Por ello los transectos suelen repetirse en máximo estiaje y en  época invernal.

Los mejores lugares para encontrar excrementos son las rocas situadas en alguna concavidad protegida, bien por ramas o bien por otra roca o rocas de mayor tamaño. Muchas veces están en lo más hondo de un hueco, sobre la piedra donde apenas llegas con la mano. Tocará agacharse, ponerse de rodillas, usar palos y otras herramientas… 😛 Lo que dicte la imaginación y la elasticidad de cada uno 😉

Los excrementos situados en rocas del centro del río, rodeadas completamente de agua, tienen más probabilidades de que sea desmán, ya que pocos animales con excrementos similares tienen los mismos hábitos. En la orilla es más probable encontrar excrementos de rata de agua (Arvicola sapidus), musgaño, rata (Rattus rattus o R. norvergicus) o incluso pájaros y reptiles, que si se encuentran algo lavados por el agua pueden tener un aspecto similar a los de desmán. Eso sí, siento decirte de nuevo que no es una regla infalible 😉  Y que también tendrás que buscar en las orillas 😛

4. Guardando las muestras

Las muestras que tomes las guardarás en eppendorfs llenos de alcohol etílico, para preservarlas y evitar la degradación del ADN. Como ya te comenté, la mejor forma de asegurarse de que efectivamente son excrementos de desmán es mediante análisis genético. Por ello, y aunque existen marcadores específicos de desmán, es conveniente coger los excrementos con pinzas, para evitar la contaminación. Aunque con esos marcadores y con las técnicas genéticas actuales, aunque esté contaminado con ADN humano si es de desmán, lo sabremos 😉

Muestras de excrementos de desmán ibérico
Un par de botecitos con excrementos de posible desmán. Se ven esas «morcillitas», mantienen la estructura (no se deshacen en el alcohol) y tiñe maravillosamente. Y apestaban 😛 Sin embargo, y aunque es casi seguro que era desmán, hasta la prueba genética no se puede asegurar

Los botes se cerrarán convenientemente y se etiquetarán con un identificador único (en nuestro caso funcionaban muy bien las etiquetas hechas con impresora láser, que es el elemento rectangular que se ve dentro de los botes). No olvides asociar cada identificador con el punto de muestreo. Posteriormente, las muestras se almacenarán en una nevera en frío (sin congelar). Y después, al laboratorio 😉

Otras consideraciones

Si el muestreo es para ver presencia o ausencia, con encontrar un excremento 100% seguro (análisis de ADN incluido) se daría por confirmado. Para hacer estimas de densidad, habría que hacerlo mediante identificación individual de ADN (posible pero bastante caro) o mediante trampeo con nasas. Se pueden hacer estimas relativas en función de la cantidad de excrementos encontrados, pero grosso modo, para ver si hay más o menos que en otros sitios. Pero es imposible atinar a nivel de individuos así.

Mencioné que también se pueden reconocer los pelos del desmán en sus excrementos. Los pelos más largos del desmán tienen una forma característica, un ensanchamiento a modo de punta de lanza que resulta inconfundible. Por ellos, las muestras más antiguas o peor conservadas se suelen usar para buscar pelos, ya que el ADN suele estar en mucho peor estado.

Pero también se pueden encontrar pelos en excrementos de nutria. Este depredador generalista también come desmán siempre que puede. Y cuando lo come, lo caga (pelos incluidos). Así que una excremento de nutria que contenga pelo se puede recoger para buscar desmán. La nutria se puede mover varios kilómetros en poco tiempo, así que no implica que haya desmán justo donde se encontró el excremento, pero al menos se sabe que está cerca.

Un río con abundante piedra
Lo bueno de este trabajo es que te permite recorrer rincones espectaculares. ¿Cuánta gente acude a trabajar a una «oficina» como ésta? 😉

Y hasta aquí una breve introducción a cómo se realizan los muestreos de este curioso animal. La experiencia es importante a la hora de identificar tanto los excrementos como los mejores lugares donde buscarlos. Pero el arma principal es la paciencia 😛

¿Tú has realizado algún muestro de este tipo alguna vez? ¿Qué te pareció? ¿Has trabajado con alguna especie con hábitos similares? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

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Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: desmán ibérico, excrementos, metodología, muestreo

El 10º Congreso de la EOU paso a paso (II)

10/09/2015 by Bichólogo 2 comentarios

Y aquí te traigo la segunda parte del post sobre mi experiencia en el Congreso de la EOU 2015. Hoy voy a hablar sobre los dos otros objetivos que me había propuesto: ponerme al día con los últimos conocimientos científicos y disfrutar al máximo, que es algo muy importante (¡y fácil!) durante un congreso.

10 Congreso EOU: la segunda parte de mi experiencia

La actualidad científica

Una de las principales funciones de los congresos es compartir los últimos adelantos y descubrimientos científicos. Es uno de los medios para transmitir el conocimiento más empleado por los científicos. La prueba está en la participación masiva de centenares de profesionales de la ciencia de todas partes del mundo. En este congreso acudieron 451 ponentes, pero no es de los más multitudinarios que existen.

Esta variedad no sólo geográfica, sino temática, hacen de los congresos científicos una excelente fuente de información para estar al día de los avances no sólo en tu campo sino en otros muchos que sólo conoces de refilón o que te resultan totalmente extraños, pero que pueden resultar igualmente interesantes.

¿Cómo se estructuró el congreso?

Cada congreso es un mundo, aunque a grandes rasgos todos tienen algún tipo de estructura en torno a charlas plenarias y otras sesiones paralelas. En el caso el congreso de la EOU ésta era la estructura:

1. Charlas plenarias

Suelen ser dadas por investigadores de renombre en su campo. Son charlas a las que acuden todos los asistentes al congreso. Suelen ser las de mayor duración y en las que más en profundidad se aborda el tema en cuestión. La temática dependerá mucho del congreso y del ponente, aunque suelen ser muy variadas entre sí y no guardar relación directa entre ellas (más allá de la ornitología en este caso :P).

Dada la gran afluencia de gente, las charlas plenarias tenían lugar en la sala principal del Salón de Congresos, ya que es la de mayor capacidad. Algunas de las que acudí fueron sobre el sistema olfativo de los petreles o la mortalidad y la sex ratio en aves, por ejemplo.

2. Simposios paralelos

Se impartían en diversas salas simultáneamente. Cada simposio tenía una temática general y estaba organizado por dos investigadores. Dichos organizadores invitaban a investigadores de dicho campo a que realizasen pequeñas presentaciones de sus últimos trabajos. Entre los que yo acudí hubo alguno sobre cómo afectaba el estrés de la vida en la ciudad a las aves o uno sobre la variación en rasgos morfológicos en el esperma de aves.

3. Sesiones orales

Aquí se englobaban todas las comunicaciones orales que habían sido aceptadas en el congreso. Se trataba de charlas breves organizadas en torno a una temática general: evolución, filogenia, parasitismo… Abundaban los jóvenes investigadores entre los ponentes, aunque también había investigadores de prestigio. Aquí todo el mundo tenía cabida, si bien cuestiones de espacio hacen que el comité científico tenga que ser muy selectivo con qué comunicaciones orales admiten.

4. Mesas redondas

Aquí una serie de investigadores exponen su opinión sobre un determinado tema, discuten y debaten y se favorece la participación de todo el mundo. Son, pues, muy entretenidas e interactivas. Yo asistí a alguna sobre secuenciación de genomas y filogenia de paseriformes o sobre el empleo de las redes sociales en la ornitología.

5. Pósters

Prácticamente todo el mundo que asiste a un congreso quiere llevar alguna comunicación oral, ya que son mucho más interesantes a nivel divulgativo y curricular. Sin embargo, como te dije antes, es imposible que todo el mundo pueda dar una charla. Así que la mayor parte de estas comunicaciones se realizan en forma de póster. En este congreso hubo centenares y centenares de pósters.

Pósters del congreso
Algunos de los pósters que me interesaron en el congreso. Una fotillo con el móvil y ya puedo releerlos en casa tranquilamente 🙂 ACTUALIZADO: Alejandra Toledo me ha proporcionado un link a su póster por si os interesa 😉

Aunque se dedicaban los descansos y algunas horas exclusivas para poder pasear entre ellos, era virtualmente imposible leerlos todos. Por tanto habrá muchos que ni tan siquiera leas más allá del título. O incluso ni eso, cuando son enormes mazacotes de texto. Porque hay de todo: algunos pósters brillantes y visualmente atractivos y otros que, sin menoscabar la calidad del trabajo, son absolutamente imposibles de digerir.

Lo bueno que tienen los pósters, como ya comenté en el anterior post, es que puedes comentarlos con el autor, lo que por un lado te permite extraerle mucha más información al póster que la que aparece escrita y por el otro puede dar pie a crear contactos con intereses comunes.

Aunque en muchas ocasiones lo autores realizan fotocopias en tamaño folio de los pósters, a mí me resulta mucho más fácil hacer fotos con el móvil a aquellos que me interesan y luego ir viéndolos tranquilamente en casa, frente al ordenador, ampliando todo lo que haga falta 😛

Ahora toca divertirse

Porque no todo es trabajo, y porque la ciencia puede ser también muy entretenida. En la sociedad está la imagen típica del científico serio, encerrado en su laboratorio, casi aislado del mundanal ruido, plenamente centrado en la ciencia. Pero nada más lejos de la realidad. Al menos a veces 😛

Algunas de las mejores conversaciones de ciencia las he tenido no ya en el departamento de la universidad o en la tanda de preguntas de alguna charla, sino en una terraza de algún bar acompañado de unas buenas cervecitas. Y es que disfrutar no está reñido con aprender 😉

Y como los organizadores de congresos son muy conscientes de eso, se ocuparon de preparar algunos eventos de índole más social:

1. Vino de bienvenida

Es muy común en los congresos que tras la ceremonia de apertura haya un pequeños refrigerio, que incluya algún vinito, refresco o cervecita y algo de picar. Esto no sólo es un detalle por parte de la organización del congreso, sino que además es el momento idóneo para ir saludando a amigos y conocidos a los que hace tiempo que no ves.

2. La comida

En este caso la tasa de inscripción incluía la comida en la misma sede del congreso. Esto no siempre es así y depende mucho de la organización. Pero estos momentos aprovechaba para comer con los colegas y compañeros de toda la vida o con esos incipientes contactos que estaba haciendo. Una buena forma de desconectar un rato de la ciencia «oficial» y pasar a la ciencia «de corrillo» 😛

3. El evento de «fledglings»

Aquí la organización se marcó un eventillo curioso para todos aquellos jóvenes investigadores que están comenzado su carrera investigadora. Prepararon una velada «turístico-festiva» en un pub con buena música, bebidas baratas y hasta un espectáculo de flamenco. No puedo comentaros qué tal fue, porque no pude pasarme. Pero por lo que me comentaron al día siguiente, mereció la pena la fiesta 😛

4. Salidas de birdwatching

También se prepararon diversas salidas por la geografía extremeña para avistar aves. De entre todas ellas la estrella era la vista al Parque Nacional de Monfragüe, paraíso del birdwatcher y del amante de las aves rapaces. Pero como yo había ido muchas veces, aproveché para visitar el Parque Natural del Tajo Internacional (con viajecito en barco por el río Tajo y vídeo de recuerdo incluido :P).

5. Cena de despedida

Todo tiene una final, y los congresos no son una excepción. En este caso tuvo lugar el jueves por la noche y fue estilo picoteo. Pero puedo decir que nunca he comido tanto jamón ibérico como en ella 😛 Un aporte de cervecillas, vinos y refrescos ad libitum, bandejas cargadas de tapas muy bien elaboradas y la compañía de amigos y colegas hizo de aquella cena una velada genial. Y muchos aún continuaron la fiesta cuando la cena hubo concluido 😉

Pero no sólo existen actos oficiales. También se organizan de forma más o menos espontáneas quedadas oficiosas para disfrutar de los rincones que encierra mi querida Badajoz. Como oriundo del lugar, a mí me toco organizar alguna que otra, y también participé de las que montaron otros:

  • Cañas: casi cada noche me tomaba alguna cervecilla con algunos de los asistentes al congreso. Cada día en un bar, los iba guiando en el descubrimiento de los placeres gastronómicos pacenses, como el jamón ibérico, el bacalao dorado (de origen portugés) o el secreto.
  • Pajareo por la ciudad: también organicé una improvisada salida para hacer birdwatching por la ciudad con tres amigos de fuera. Y fue todo un éxito: uno de ellos nos invitó a una cerveza porque había logrado ver por vez primera una garcilla cangrejera (Ardeola rallloides).
  • Comida post-simposio: los organizadores del simposio sobre esperma de aves que te comenté antes organizaron una improvisada comida en un bar cercano al congreso una vez terminado el simposio. Se habló de ciencia, se habló de fiesta y se comió y bebió a gusto. ¡E hice unos cuanto contactos interesantes!

Como ves, un congreso es mucho más que ciencia. Es un marco perfecto para aprender, para colaborar, para conocer gente y para crecer como científico. Es una oportunidad importante que todo biólogo debería aprovechar siempre que pueda. Y es una oportunidad que no debes perder tú 😉

Cena de clausura
Creo que nunca vi desfilar tantos platos de jamón como en esa cena. Y además yo estaba en un puesto privilegiado 😛

Me ha ocupado mucho tiempo, he tenido que preparar muchas cosas, pero desde luego no me arrepiento de nada. Ha sido una semana muy intensa pero muy bien aprovechada. Cumplí con todos los objetivos que me propuse y con mejores resultados de los que me esperaba. ¿Qué más se puede pedir? 😀

Y ahora, como siempre, te toca a ti. ¿Has estado alguna vez en un congreso? ¿Cómo resultó la experiencia? ¿Cómo lo aprovechaste? ¿Qué harías ahora si fuese a algún congreso que no hiciste en su momento? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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¡Lo quiero!

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El 10º Congreso de la EOU paso a paso

03/09/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Recientemente ha tenido lugar aquí en Badajoz el 10º Congreso de la European Ornithologists’ Union (EOU). Y, por supuesto, no he perdido la oportunidad de pasarme por allí 😉 Así que voy a contarte mi experiencia durante el tiempo que ha durado el congreso.

El Congreso de la EOU de 2015 paso a paso

Como resumir 5 días de congreso en un solo post es imposible lo dividiré en al menos un par de ellos, aunque podrían ser más, según lo mucho o poco que me enrolle 😛 Pero así al menos no se te atragantará un post de 5000 palabras y podrás llegar al final sin dormirte 😉 Hoy comenzaré hablándote sobre la preparación del congreso y sobre cómo llevé a cabo uno de mis objetivos principales en el mismo: hacer contactos.

Ya te he recomendado un artículo sobre cómo sacar el máximo provecho a un congreso del Bioblogo. Así que asumiré que ya conoces la teoría. Así pues voy a explicarte cómo lo he hecho yo en la práctica.

¿Por qué ir a este congreso?

Aunque desde que comencé en la empresa privada ha cambiado mucho mi área de trabajo, mi foco siempre ha sido la ornitología, y siempre he usado como modelo especies de aves, principalmente golondrina (Hirundo rustica) y avión común (Delichon urbicum). Además, también soy socio de la EOU (es gratis, por si os interesa :P).

Dado que el congreso tenía lugar en mi ciudad natal (que es donde vivo actualmente) no he tenido que preocuparme de antemano ni por el alojamiento (mi casa :P) ni por la manutención (todas las comidas estaban incluidas dentro del precio del congreso). Además, tuve la inmensa suerte de que el organizador del congreso era uno de mis directores de tesis, así que tenía información de primera mano sobre cómo iba a estar organizado, qué actividades extras habría así como algunos asistentes confirmados.

Y por si fuera poco, mucha gente que conocía, tanto contactos como amigos, me habían dicho que acudirían al congreso. Como ves, la situación era inmejorable. Tenía que ir sí o sí 😉

La preparación

En primer lugar tenía que aprovechar y alimentar el currículo con algún póster. Así que, tomando datos del último de los capítulos que escribí de mi tesis, realicé un póster y me inscribí en el congreso. Preparar un póster no es tan sencillo como pudiera parecer: hay que saber dar la información esencial de modo que sea fácilmente comprensible y tratando de que sea visualmente atractiva. Todo un arte, en el que estaba algo desentrenado. Pero creo que al final no salió del todo mal 🙂 (podéis echarle un vistazo y descargaros una copia aquí).

Después, una vez se hubo publicado la lista de todas las charlas, simposios, mesas redondas y presentaciones las pasé a mi calendario, para tenerlas siempre a mano y para que me fuesen sonando los títulos. Había multitud de cosas interesantes, aunque algunas se me solapaban. No fue fácil decidirme. De hecho, entrar o no a alguna charla fue decisión del último momento, dependiendo de lo que me apeteciese en ese instante o de quien entrase a esa charla. Porque el otro gran objetivo de este congreso era crear contactos y fortalecer los ya existentes (¡sobre todo estos!).

Calendario para el congreso
Un calendario detallado me ayudaba a organizarme con las múltiples charlas simultáneas con un sólo golpe de vista. Un rato de trabajo pasándolo todo y enormes facilidades durante 5 días 😉

Diseñando la estrategia

En principio, mi objetivos principales eran, por este orden, establecer contactos que me pudiesen facilitar el acceso a un post-doc (por si al final me decidiese a hacer uno en algún momento en el futuro), reencontrarme con antiguos amigos y conocidos del gremio, ponerme al día en el ámbito científico con los últimos descubrimientos y tendencias (especialmente en el tema del parasitismo y la competencia espermática en aves) y, por supuesto, pasarlo bien 😉 Y puedo decir que no se ha dado nada mal en ningún aspecto 😛

El networking

Aquí no he perdido el tiempo. Desde antes del congreso he mantenido contacto directo vía e-mail con algunos contactos y amigos que iban a asistir al Congreso. Siempre que me han solicitado ayuda o consejo he respondido para facilitarles en la medida el viaje, la estancia o incluso la impresión de los pósters. El hecho de ser oriundo del lugar ha sido clave para echar una manos a mis colegas y a que mis contactos tengan un buen recuerdo de mí (e incluso se pasen al grupo de los amigos :P).

Cuando hay más de cuatrocientas personas moviéndose de forma caótica de sala en sala, charlando en corrillos o haciendo colas para el café o la comida puede resultar complicado crear una estrategia eficiente para encontrarte con quien quieres. Sin embargo, esta aparente dificultad puede convertirse en una ventaja, si te dejas llevar mientras mantienes tu objetivo en mente.

Cómo es imposible predecir con quien te encontrarás, lo mejor es ir aprovechando las oportunidades que van surgiendo mientras tú mismo vas provocando otras. Así, siempre que me encontraba con algún conocido charlaba un rato aprovechando la pausa del café, el camino de una sala a otra o la hora de comer. ¿Pero cómo provocar las oportunidades? Aquí te propongo las que yo usé a lo largo del congreso:

1. El tiempo dedicado a los pósters

Durante este tiempo cada autor se supone que está junto a su póster, por si alguien tiene alguna duda o está interesado especialmente en el mismo. Esto hace que si tienes localizado el póster que te interesa es relativamente fácil encontrarte con su autor e iniciar una charla. Esto funciona muy bien con gente joven, como estudiantes de doctorado o post-docs.

Sin embargo, si aspiras un poco más, como investigadores de renombre, directores de departamento y gente de alta alcurnia científica, tus posibilidades de éxito aumentarán con las otras opciones, ya que todos este tipo de investigadores sólo suelen aparecer al final de la lista de autores, por lo que nunca suelen andar junto a él. Aunque siempre te lo puedes encontrar echando un ojo al resto de pósters, así que nunca se sabe 😉

2. La charla del ponente que te interesa

Si quieres conocer a alguien que da una charla en el congreso, lo mejor es acudir a su exposición. Normalmente, tras la tanda de preguntas del público, la mayor parte de la gente se irá a la siguiente charla, descanso o comida. Pero tú no. Tú permanecerás al pie del cañón, respirarás hondo, y te encaminarás hacia el escenario.

Charla de Josep del Hoyo
Tras una interesante charla sobre la metodología empleada para la creación del primer tomo del Illustrated Checklist of the Birds of the World, y tras unos momentos de duda y nervios, me aproximé a Josep del Hoyo, me presenté, le estreché la mano y hablé brevemente con él. Fue extremadamente amable y atento y cuando le hablé del blog y de la posibilidad de entrevistarle, accedió enseguida. Así que, tras la presentación y darme su contacto, me alejé para que atendiese al resto de personas que querían hablar con él

A todos los ponentes les gusta hablar de su trabajo. Así que estarán encantados de atenderte (salvo que anden con prisas o estén ocupados). Acércate con decisión, espera a que esté libre, sin importunar e interrumpir, preséntate, salúdale, dale la enhorabuena por su charla, cuéntale lo mucho que te interesa su trabajo y, a partir de ahí, ya depende de ti y de tu retórica. No seas pedante, no seas pelota, no seas pesado. Sé tú mismo 😉

Si eres estudiante o incluso si eres un doctorando, nadie va a presuponer que lo sabes todo, así que no te preocupes. Relájate y disfruta de la conversación. Y, sobre todo, intenta encontrar una vía con la que mantener el contacto posteriormente. La mayor parte de estos científicos son gente ocupada y son gente con la que mucha otra gente quiere hablar. Normalmente no podrá charlar contigo mucho tiempo en ese instante. Pero siempre puedes pedirle su correo electrónico para comentarle con más tranquilidad algunas dudas que te hayan surgido durante la charla.

Ya está dado el primer paso. Ahora sólo te queda aprovechar alguna otra ocasión durante el congreso para volver a «encontrarte» con él 😛 Pero no fuerces las cosas. La línea que separa al individuo entusiasta de un acosador puede ser muy difusa y delgada 😛

3. Las charlas  a las que asistirá

Conociendo su área de estudio, las especies con las que trabaja y algo sobre sus intereses no te será muy difícil adivinar a qué charlas del programa puede ir. Además, si quieres trabajar con esa persona es de suponer que tendrás numerosos intereses científicos comunes, así que no te supondrá un problema asistir a esas charlas 😉

Además, yo suelo aprovechar los congresos para ir también a charlas poco o nada relacionadas con lo que hago normalmente, abriendo así un poco mi campo a ideas nuevas, a gente nueva y otros enfoques. Esto puede ser no sólo enriquecedor a nivel personal, sino también muy útil de cara a tus proyectos. A veces estamos tan encerrados en nuestro propio trabajo que los árboles no nos dejan ver el bosque.

Una vez en la charla no vas a poder hablar mucho con tu contacto, pero la tanda de preguntas pueden provocar un buen escenario para iniciar un intercambio de opiniones que normalmente se continúa después de la charla. Y aunque no sea así, ese momento tras la finalización es perfecto para comentar la exposición con otros los asistentes ¡Aprovéchalo!

4. Participa en TODO

Y cuando digo todo, es todo. Si hay algún evento paralelo al congreso, participa; si hay alguna excursión de mano de la organización del congreso, acude; si unos cuantos preparan una salida por su cuenta, ve. Y si para ello hay que saltarse alguna ponencia o algún simposio, no lo dudes y hazlo 😉

Yo me apunté a las excursiones, donde estuve charlando con varias personas: interesándome por su trabajo y contestando a sus preguntas sobre el mío. ¡Y viendo bichos! Tampoco perdí oportunidad de irme a tomar algunas cervezas cuando surgió la oportunidad, incluso a costa de alguna charla poco interesante, especialmente el día que de la presentación del congreso. Estos momentos de ocio/diversión son grandes oportunidades de fortalecer un contacto y, por qué no, establecer una buena amistad 😉

Unas cervecillas
En España se suele decir que los grandes negocios siempre se cierran en los bares y no en las oficinas. Y así ocurre con frecuencia con los contactos. Pocas cosas unen más que pasar un buen rato con unas cervezas fresquitas, especialmente cuando el calor aprieta 😉

Durante estos días he tenido la oportunidad de pasar mucho tiempo con un par de investigadores con los que he trabado buena amistad. Hemos charlado mucho, tomado algunas cervezas y nos hemos ido a hacer un poco de birdwatching por los maravillosos rincones de Badajoz. Y he de decir que estoy muy contento de haber aprovechado esta oportunidad.

No sé si conseguiré un post-doc o no (ni siquiera estoy seguro de si lo quiero) pero desde luego he establecido contactos que me serán muy útiles no sólo a nivel profesional sino personal. También he conocido a gente muy interesante, me lo he pasado muy bien y ha sido todo un placer volver a encontrarme con colegas que hacía años que no veía y de los que sólo sabía algo a través de sus perfiles sociales. En este punto no puedo estar más satisfecho. El objetivo del networking se ha cumplido con creces 🙂

Y por hoy esto es todo. El próximo día te contaré cómo fue a nivel científico el congreso y algunas de las actividades que hicieron que fuese una vivencia genial no sólo a nivel profesional sino personal. Pero ahora te toca a ti. ¿Cuál ha sido tu experiencia en la búsqueda de contactos durante un congreso? Cuál es tu técnica? Te espero en los comentarios 😉

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Guía de supervivencia campera: prepara tu kit de supervivencia para principiantes

27/08/2015 by Marta Granadina 17 comentarios

Hoy vuelvo a tener de invitada a Marta Granadina. En este segundo post nos terminará de contar algunas normas y trucos de supervivencia y nos va a enseñar cómo preparar nuestro propio kit de supervivencia. Así que, sin más dilación, te dejo con sus interesantes consejos 😉

Este es un post invitado de Marta Granadina (http://cota-k.blogspot.com.es).

Marta Granadina
En la selva Paraguaya hay que ir protegidos de pies a cabeza… ¡y el machete para abrirse paso por los senderos poco transitados era indispensable!

En una entrada anterior os he hablado del pequeño botiquín que nos debe acompañar casi en todas las salidas al campo que hagamos, ya que nunca se sabe cuándo podemos tener un imprevisto. De hecho, este botiquín debería estar incluido en el kit de supervivencia.

La Supervivencia y los kits de este tipo son una disciplina a parte, sobre la que muchos expertos podrán hablaros mejor que yo, largo y tendido. Por ejemplo aquí podéis encontrar una completa guía de supervivencia, teoría y práctica de cómo hacer un kit y cómo sobrevivir en caso necesario.

No salgas al campo sin un buen kit de supervivenciai

Sin embargo, aquí os voy a hablar de un kit de supervivencia básico, para casos en los que nos perdemos y no van a tardar probablemente más de una noche en rescatarnos. En España los sistemas de búsqueda y salvamento funcionan muy bien, los ecosistemas no suelen ser demasiado inhóspitos y se puede sobrevivir sin demasiadas dificultades: nunca está de más instalar alguna aplicación que ayude a los servicios de salvamento a localizarnos, como 112 Accesible (diseñada por extremeños), Alpify u otras. De todas maneras, incluso en España podemos encontrar algunos lugares bastante complicados, ya que un lugar agreste es aquel que se encuentra a más de una hora de un centro hospitalario de primera atención.

Lo que llevemos en este kit dependerá de nuestra excursión, si nos perdemos en las cumbres pirenaicas no será lo mismo que si estamos en medio de Monfragüe. Siempre deberemos revisar el kit antes de cada salida, para comprobar que todo está en perfectas condiciones y que se adapta al tipo de aventura y a los riesgos que vamos a correr. Puedes descargar un documento con la lista que propongo en este post.

Dicho esto, lo que hay que tener en claro son dos cosas:

  • Primero: los kits comerciales solo son una pérdida de dinero (según la mayoría de expertos)
  • Segundo: el kit adecuado será el que llevemos encima y podamos usar.
Kit de supervivencia recogido
Las mejores esencias vienen en frascos pequeños 😉 Un gran kit de supervivencia no tiene por qué ocupar mucho espacio en tu mochila 😛

En un kit de este tipo tiene cabida casi cualquier cosa. Por ejemplo, en Paraguay, en la selva, solía llevar un machete, pero en una dehesa extremeña evidentemente sería una carga inútil. Por otra parte, uno nunca está preparado para perderse o verse obligado a sobrevivir en un lugar aislado. Hay muchísimas películas que reflejan el choque de una situación límite como ésta, en la que se nos va la olla antes de que nos fallen las fuerzas: 127 horas (2010), Into de Wild (2007), Entrelobos (2010) o las extremas Kon Tiki (2012) o Náufrago (2000) son buenos ejemplos.

Tampoco debemos olvidar que este kit complementará todo lo que llevemos en nuestra mochila. No incluiremos objetos de uso frecuente, para evitar olvidar reponerlos o perderlos. Es mejor llevar algunas cosas duplicadas, en la mochila y en el kit, si las vamos a necesitar en nuestro día a día. A veces se recomienda, según el tamaño y la circunstancia, no llevarlo en la mochila, sino en un bolsillo en el cinturón o similar, porque si perdiéramos la mochila nos quedaríamos sin nada.

Además del kit, deberemos llevar en algún lugar impermeabilizado (los expertos recomiendan una funda anti-impacto) papel de seguridad con nuestros datos, contacto de emergencia, alergias, tipo de sangre, fotocopia del DNI o pasaporte, y certificados de vacunación, etc.

1. Embalaje

Debe ser pequeño, pero suficiente como para que nos quepa todo. En internet puedes encontrar ideas: cajas metálicas de tabaco, bolsitos, estuches… Además, lo mejor es llevarlo impermeabilizado. Las bolsitas para congelados con zip es la opción más barata.

2.Botiquín

3. Señalización y orientación

  1. Brújula. Si además contamos con un mapa, mejor. Si no, consulta uno la zona antes de salir para al menos tener una imagen mental de dónde están los pueblos, las carreteras y los puntos de interés, como un arroyo o un embalse. En caso de pérdida y desorientación, sin embargo, es mejor quedarse quieto en el lugar ¡no me canso de decirlo!, a no ser que estemos totalmente seguros de que queremos y necesitamos movernos. Si no tenemos brújula ni mapa, pero sabemos a dónde tenemos que ir, podemos orientarnos de otras maneras: con el sol, las estrellas… si estuviera nublado, hay otros métodos menos fiables, como el musgo, que en el HN crece en la cara norte de las rocas o árboles (puede variar por el microclima), o si como sospecho eres biólogo y atendiste en clase de Botánica, sabrás diferenciar si el tipo de vegetación que te rodea es típico de umbría (cara norte en HN) o de solana (cara sur).
  2. Silbato. Muy útil para señalizar tu posición si escuchas pasar gente cerca pero no te ven, evitando desgañitarte y quedarte afónico. Si eso ocurriera y tuvieras que volver a gritar, puede que no te oigan…
  3. Espejo pequeño. También para señalizar nuestra posición, sobre todo a medios aéreos, en la montaña o en espacios abiertos (en un bosque es menos útil).
  4. Chaleco reflectante, ropa llamativa, banda reflectante de correr… Siempre debemos llevar algo de este tipo para ser localizados en caso de accidente. Los montañistas suelen llevar abrigos o pantalones rojos o naranja fosforescente por esta razón. Sin embargo, los biólogos solemos ir de colores pardos al campo, para evitar ser vistos por los animales que queremos observar. Esto puede ser un grave problema si necesitamos ser localizados y rescatados, pero se puede solucionar en parte llevando guardada una prenda de color chillón para ponernos en caso de emergencia. Es un riesgo, porque si estamos solos y nos quedamos inconscientes por una caída, no vamos a poder usarla. Todo dependerá del tipo de excursión que hagamos.

4. Mantener el calor y la nutrición

Cuando nos hemos perdido, tanto si hemos estado intentando encontrar civilización como si nos hemos quedado en el lugar del accidente, necesitaremos comer y mantener el calor en caso de que caiga la noche. Los frutos secos son mejores que las barritas (ya que estas te deshidratan rápidamente) pero hay algunas otras cosas que podemos llevar para complementarlo.

  1. Cerillas / chisquero. Hay cerillas de varios tipos: impermeables, largas, de tormenta… mejor llevarlas también dentro de una bolsa impermeable. Un chisquero tiene la ventaja de que tiene mucho más tiempo de uso, sin embargo, las cerillas solo tienen un encendido. El fuego nos servirá para calentarnos, calentar nuestra comida o bebida, señalizar nuestra posición, obtener luz… El fuego es un básico. Pero siempre debemos encenderlo con las máximas precauciones: a poder ser sobre roca, o en una zona de hierba húmeda. No hay que olvidar que en verano el fuego está prohibido en las zonas de riesgo, pero por otra parte en verano no es tan vital a no ser que estemos en plena montaña y las temperaturas bajen mucho.
  2. Algodón. Si no tienes pasto seco o yesca disponible para comenzar tu hoguera, es un buen comienzo para tu fuego, junto con algunos palitos finos.
  3. Velas o Linterna dínamo de repuesto. Para iluminarnos cuando cae la noche. Las linternas a veces tienen un modo SOS para poder señalizar nuestra posición.
  4. Comida liofilizada / papilla con cacao. La comida liofilizada es bastante cara y difícil de encontrar. Sin embargo, la papilla de cereales de bebé con algo de cacao y azúcar añadido puede servir igual, aunque no tenga tanto glamour. Colocaremos el equivalente a dos o tres raciones en una bolsita con zip, y al menos nos llenará el estómago con algo caliente. También llevar bolsitas de té o café soluble y sobres de azúcar son una opción razonable, para calentar el cuerpo cuando las temperaturas bajen.
  5. Vaso de aluminio plegable. Básico para poder prepararnos la comida, o el té. Y por supuesto, para poder realizar una trampa de lluvia o de condensación. Otra opción más técnica es una cantimplora con el culo de cazo metálico y funda que cubra ambos (lleva un bolsillo para meter pastillas potabilizadoras), con hornillo militar de circunstancias + pastilla crack fuego (aunque parezca mentira, todo esto ocupa lo que la cantimplora). Recordatorio: ¡nunca salir sin agua!
  6. Manta Térmica. Plateada por un lado, dorada por el otro, nos sirve para realizar aislamiento térmico, ya sea del calor o del frío. Para ello hay que recordar que el lado plateado es el importante, y reflejará todo el calor. Si queremos abrigarnos con ella, no hay más que poner ese lado hacia nosotros, y si es al revés, necesitamos escondernos del implacable sol de agosto, pondremos el lado plateado hacia fuera. Son baratas, ocupan poco y y son fáciles de encontrar, por ejemplo en Sprinter.
  7. Trozo de hule o plástico. En cualquier bazar chino o ferretería podemos comprar un trozo de hule barato. Las medidas ideales son 2x2m, pero dependiendo del peso y de lo que ocupe puede ser incómodo. Yo habitualmente llevo uno de 1,2x2m, ya que para una persona es suficiente. Y tiene multitud de usos: trampa de condensación, junto con un hoyo, un vaso y varias piedras, refugio o tienda de campaña para pasar la noche, junto con las cuerdas o cordeles, o para sentarse en la hierba húmeda sin calarse. Y todo lo que se te ocurra. Para mí es indispensable. También sirve cualquier trozo de plástico o una bolsa grande y resistente, pero creo que la mejor opción es el hule.
  8. Gorro de lana. Ya sea verano o invierno, al perder temperatura corporal hace que quemes mucha energía.

5. Reparar materiales, fabricar trampas

  1. Cuerda o cordel. Podemos llevar una pulsera de paracord por ejemplo, que es resistente y ligera. Para fabricar el refugio con algunos palos y el hule, para colgar la comida fuera del alcance de las hormigas, para entablillar o inmovilizar una extremidad herida… la imaginación y la improvisación son las mejores aliadas. Para trampas, 1,5m.
  2. Aguja e hilo resistente. Antes de llevaros el hilo del costurero de vuestra madre, comprobad que no se rompe fácilmente al tirar (hilo de hilvanar). Un par de agujas fuertes o tres (porque suelen perderse) y un buen hilo os pueden servir para reparar vuestra mochila, la ropa o el calzado, en caso necesario. Y la aguja, junto con alcohol, pueden serviros para sacar espinas o astillas que se os hayan clavado en la piel.
  3. Bridas de electricista, imperdibles. Otro básico que nunca falta en mi kit, de diferentes tamaños. También para reparar o sujetar materiales.
Kit de supervivencia en detalle
Todos y cada unos de los elementos del kit por separado

6. Otros

  1. . Una en nuestro bolsillo y otra en el kit. Ya sea multiusos o simple, por si perdemos la habitual o se nos rompe. Lo suyo es que sea resistente, buena y que esté siempre bien afilada.
  2. Bolsa zip con otras dos o tres dentro de diferentes tamaños.
  3. Toallitas con alcohol. Para desinfectar útiles, o las manos antes de tocarnos una herida. También sirve para empezar rápidamente una hoguera.
  4. Pastilla de jabón. No por estar perdidos vamos a tener que oler mal o comer con las manos llenas de barro, jeje. Nunca se sabe cuándo lo vas a necesitar.
  5. Un par de guantes de nitrilo. Además de su uso lógico, también sirven para recoger agua en caso necesario, impermeabilizar algún material pequeño…
  6. Cinta aislante o de seguridad.
  7. Un preservativo. Antes de que pongáis caras raras, os diré que tiene muchos más usos además del habitual. Dentro cabe una mochila pequeña, o parte de nuestra ropa, si necesitamos protegerlas de la lluvia o vamos a cruzar un río…
  8. Una libreta y un lápiz. Pequeños, pueden servir para dejar una nota en el lugar del accidente indicando hacia dónde te has movido, para hacer un mapa rápido de lo que ves… Existen libretas y bolígrafos resistentes al agua, también bastante recomendables.

En fin, como todo, esto es variable según el lugar al que vayamos. Yo habitualmente complemento mi equipo con unas botas altas de media caña o unas polainas que me protejan de picaduras de víboras, una prenda de abrigo por si cambia el tiempo de repente, sombrero y el resto de cosas que el Bichólogo nos aconsejaba llevar.

Y hasta aquí el post de Marta. Ahora te toca a ti. ¿Te has perdido alguna vez? ¿Qué objeto no puedes dejar de llevar en tus salidas camperas? Te espero en los comentarios 😉

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Un día de técnico de investigación en Suecia

20/08/2015 by Bichólogo 8 comentarios

Ya te comenté que la de técnico de campo es una de las posibles salidas laborales que tiene nuestra carrera. En nuestro país, dado el tejido investigador y la precariedad del trabajo científico, es casi imposible vivir de técnico de investigación, ya que suelen ser puestos temporales asociados a proyectos.

Mi experiencia como asistente de campo en un proyecto en la isla de Öland (Suecia)

Sin embargo, en otros países es una opción totalmente válida. En cualquier caso, siempre es una buena opción para sacarte algún dinero, adquirir experiencia y trabajar en el ámbito de la investigación sin el compromiso que conlleva una tesis doctoral y la posterior carrera académica.

Así que hoy te voy a contar mi experiencia como técnico de investigación en la isla sueca de Öland: cómo conseguí el trabajo, en qué consistía y cómo lo aproveché en todos los aspectos.

La entrevista

Una vez más, los contactos tuvieron un papel fundamental a la hora de conseguir el trabajo. Mi colega el Bioblogo me comentó que se iba un mes a Öland (que por aquel entonces no sabía ni donde estaba). Pagaban bien, mucho trabajo de campo y era con pajarillos, un estudio a largo plazo de las poblaciones de papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) y collarino (F. albicollis) que la Universidad de Uppsala estaba monitorizando desde hacía varios años dentro del proyecto Flycatcher.

Como no podía pintar mejor, le dije que si había hueco y me presentó por correo electrónico a la encargada de la contratación. Algo de charla sobre mi experiencia, mi currículo en pdf y ya tenía una entrevista por Skype apalabrada. Menos mal que siempre me gustó el inglés y lo practico siempre que puedo, porque la entrevista era en el idioma de Shakespeare, a pesar de que la chica era canadiense y yo español 😛

Me explicó en qué consistiría el trabajo: revisar varios centenares de cajas nidos, hacer algunos experimentos comportamentales, anillar pollos de papamoscas de ambas especies y quizás tomarles muestras de sangre. Algo para lo que yo, como me dijeron, estaba sobrecualificado. Pero pagaban muy bien (viaje, estancia y vacuna incluidos) y yo estaba en paro y deseando viajar, así que el combo era perfecto para los siguientes dos meses.

Preparando el viaje

On the road
Hay que ver lo que me gusta un viaje, sea donde sea. La foto la tomé (de copiloto) mientras cruzábamos desde la isla de Öland al continente por medio del puente que los une

Una de las primeras cosas que hice fue enterarme de qué estaban trabajando. Durante la entrevista y posteriores emails organizativos les pregunté si podrían enviarme algunos papers relacionados con lo que estaban haciendo allí. Ya que iba a estar trabajando en un proyecto, aunque fuera de técnico, quería saber qué se cocía. Siempre que puedas, prepárate para cualquier trabajo. El interés y la iniciativa siempre son muy bien valorados por los jefes 😉

Después tuve que pasarme a hacer algunas compras, pues dado que el trabajo se realizaría entre los meses de abril a junio en Suecia, la temperatura podría ser fresca, especialmente a primeras horas de la mañana. Así que renové algo del equipo que siempre suelo utilizar para ir al campo. También me puse la vacuna contra la encefalitis centroeuropea, pues Öland está en el límite de distribución y la isla está llena de garrapatas, el principal vector de la enfermedad. Así que no era plan de correr riesgos 😉 Ah, y también me llevé una buena provisión de repelente de mosquitos, que allí son como vampiros sedientos de sangre 😛

El trabajo propiamente dicho

Mis actividades eran tan entretenidas y variadas como agotadoras. Las jornadas de campo eran extenuantes y maratonianas. En ocasiones teníamos que levantarnos a las 3 o las 4 de la madrugada y trabajábamos hasta por la tarde. Sin embargo, pocas veces me sentí realmente cansado. Es más, alguna vez incluso me mandaron a la cama a descansar, aunque por mí hubiese seguido un rato más anillando pollos o capturando adultos 😛

No sólo me encargaba de las labores típicaseso sino que, dado que tenía mucha experiencia  tomando muestras de sangre y manipulando paseriformes, estuve colaborando activamente en un estudio sobre respuesta al estrés, que requería una rápida manipulación y toma de sangre de los individuos en el menor tiempo posible (batí el record de tiempo mínimo de manejo de esa temporada… dos veces :P).

Además, había que tomar una muestra de sangre justo después de la captura y otra transcurrido un tiempo, así que debíamos extraer sangre de ambas alas. El hecho de ser zurdo se convirtió en una inesperada ventaja, puesto que cuando teníamos varios animales a la vez, nos los intercambiábamos para así poder sacar siempre sangre con la mano buena 😛 Las muestras se tomaban mediante una pequeña punción en la vena braquial y se almacenaban en tarjetas FTA, preparadas al efecto. Esto requiere una menor cantidad de sangre y son más fáciles de guardar y preservar que los eppendorfs.

Caja-nido en medio del bosque
Encontrar estas cajas-nido no era sencillo, especialmente al principio. Estaban colocas en filas más o menos ordenadas, pero los bosques eran muy cerrados, y aunque llevábamos mapas con la localización aproximada de las cajas, muchas estaban caídas, movidas o, simplemente, eran difíciles de localizar. Es facilísimo desorientarse en un bosque denso, donde todos los árboles parecen iguales.

Buena parte del tiempo lo dedicábamos a la revisión periódica de las cajas nidos. Por toda la isla había repartidas varios grupos de cajas nidos (miles de ellas). Nos dividíamos el terreno entre todos y teníamos que abrir cada caja, anotar si estaba habitada o no, si el nido estaba en construcción, el tipo de nido (si era de nuestras especies objetivo o no) y, una vez comenzada la reproducción, el número de huevos y, en su caso, el número de pollos eclosionados. Para evitar molestias innecesarias a las aves, una vez iniciada la reproducción, se minizaban las visitas a dichos nidos, de modo que pudiésemos conseguir la fecha de eclosión, y el número de pollos con el menor número de visitas posibles.

Una vez que los pollos habían alcanzado edad suficiente les colocábamos una anilla metálica numerada y tomábamos algunas medidas corporales y una pequeña muestra de sangre. Todo con el máximo cuidado y con la menor manipulación posible, ya que los pollos son mucho más delicados que los adultos. Cuando estaba previsto, también se intercambiaban pollos entre nidos para realizar estudios de cross-fostering.

De vez en cuando teníamos que hacer una serie de estudios comportamentales, que básicamente consistían en colocar junto al nido modelos en madera de machos de la misma o de distinta especie junto a un reclamo grabado, para ver las reacciones del dueño del nido. Para ello disponíamos una cámara sobre un trípode y la dejábamos grabando durante un tiempo determinado. También se llevaron a cabo otros experimentos con modelos de depredadores o con elementos extraños (como un pez de colores e incluso un pitufo), para tratar de determinar qué es lo que disparaba la respuesta agresiva del dueño del nido.

Material para anillar pollos
Así distribuía mi «oficina portátil» allá donde tuviese que anillar pollos. Desde bolsas de cartón rellenas de algodón a modo de nido provisional, hasta alicates, agujas para sangre, tarjetas de muestras, ristras de anillas y un botecito para meter las agujas y capilares usados 😛 Un equipo de lo más completo 😉

Finalmente, también se capturaban los adultos, se tomaban toda una batería de medidas corporales, se sexaban, se les tomaba una muestra de sangre y se averiguaba a qué nido pertenecían, de modo que se pudiese asignar a cada pollo cuáles eran sus padres y en qué nido se había desarrollado. Una completísima y valiosa base de datos que también teníamos que ir alimentando diariamente con los resultados obtenidos esa misma jornada, de modo que no se perdiese dato alguno.

Tiempo para el ocio

Pero no sólo de trabajo vive el técnico de campo. Al final siempre hay tiempo para todo. Empezando por las cenas, que íbamos preparando por parejas, con variedades veganas y vegetarianas (la verdad es que comíamos poquísima carne). ¡Qué buenas cenas!

Leyendo al sol
Hasta en plena temporada de campo siempre había un rato para sentarse al sol y leer un poco 😉

También tuve la oportunidad de salir a hacer algo de birdwatching, pues algunos de los que pasaron por allí esos dos meses eran auténticos expertos en el reconocimiento de aves. Durante el tiempo que estuve en Öland, mi lista de aves avistadas creció como la espuma con algunos ejemplares que es imposible ver en España. Con frecuencia, una vez acabado el trabajo de campo y antes de que se echase la noche, salíamos a disfrutar de la variada avifauna, ya que Öland es una zona privilegiada, donde birdwatchers de todo el mundo se reúnen para ver aves en paso. Aunque también pude disfrutar de las focas que se veían en el extremo sur de la isla, en el observatorio de aves de Ottenby. ¡Y hasta vi un alce, que no son raros en Öland!

También visité algunas restos que atestiguan el pasado vikingo de la isla, como las Astillas de Odín. O el impresionante bosque de los trolls, situado en la parte norte de la isla. Un bosque milenario donde uno no se extraña de que surgiesen todas aquellas leyendas que pueblan la mitología nórdica. Un lugar prácticamente mágico.

Campo de amapolas
Una de las estampas típicas de Öland, los molinos de viento. Y cuando florecían las amapolas los campos estaba espectaculares 😉

¿Qué me traje de Öland? Pues una experiencia inolvidable a nivel personal y curricular, algunos buenos amigos, un puñado de buenas fotos, algo de dinero en el bolsillo y muchas historias que contar. A algunos de estos amigos seguramente los veré pronto con motivo del European Ornithologist Union 2015 aquí en mi tierra. ¿Qué más se le puede pedir a un trabajo? 😉

Ahora te toca a ti contarnos cuál ha sido tu experiencia como técnico de campo 😉 ¿Has probado alguna vez esta salida laboral? ¿Qué te ha parecido? ¿Trabajaste en España o en extranjero? ¡Te espero en los comentarios o por las redes sociales!

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¡Lo quiero!

Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: salida laboral, Suecia, técnico de campo, técnico de investigación, trabajo de campo

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