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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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Afición, vocación y profesión en el ámbito de la biología

05/05/2016 by Bichólogo 26 comentarios

La Biología es una carrera muy vocacional. No todo el mundo es capaz de adaptarse a lo que te demanda y puede llegar a ser muy duro dedicarse a ella si no es lo que verdaderamente gusta. ¿Pero qué es la vocación y cómo se distingue de una mera afición? ¿El tener vocación convertirá tu profesión en un camino de rosas? ¿Si te gusta la Biología vas a disfrutar de cada paso y lograrás tu meta sin duda? Definitivamente, no. Y hoy te voy a contar por qué.

Afición, vocación y profesión en el ámbito de la biología

Afición versus profesión

Una afición es, según la Real Academia Española:

Inclinación o atracción que se siente hacia un objeto o una actividad que gustan.

Esto tiene diversas implicaciones, entre la que destaca sobre todas la ausencia de obligación. Puedes realizar algo simplemente porque te gusta y sólamente cuando quieras y te apetezca. Parece una obviedad (y de hecho lo es) pero mucha gente parece olvidarse de ello.

Generalmente se asume que los biólogos trabajamos de lo que nos gusta y que, por tanto, cualquier queja, lamento o sufrimiento está de más. Y esto no puede ser más injusto. Desde el momento en que percibimos una retribución (si somos afortunados)  deja de ser una afición. Se contraen una serie de obligaciones que no se pueden posponer o eliminar, convirtiéndose en una profesión igual que cualquier otra.

Todo esto implica que, aunque te guste mucho salir al campo y observar aves, o colocar cámaras de fototrampeo o buscar desmanes en los ríos más diversos, seguro que no te hace ilusión cuando la temperatura cae por debajo de cero, cuando llueve intensamente o cuando tienes que estar haciendo jornadas de 14 horas, lejos de tu familia, tus amigos o tu pareja. Pero así es el trabajo, y así hay que hacerlo.

Y entonces, ¿qué es la vocación?

Cuando somos pequeños todos tenemos sueños, aspiraciones y pensamos a menudo sobre a qué nos dedicaremos de mayor. Tenemos múltiples ideas preconcebibas sobre la carrera de biología. algunas más erradas que otras. Y cuando empezamos la carrera muchas de ellas se desmoronan. Y es entonces, cuando todo se tuerce, cuando verdaderamente descubres si lo que tú tienes es vocación o sólo una mera afición.

La vocación es ese nexo, esa bisagra que vertebra el paso de convertir tu afición por la biología en la profesión de biólogo. Es un impulso, una pasión que te ayudará a sobreponerte a los problemas, que va más allá del mero gusto o inclinación por una actividad y que enraiza en lo que realmente somos y en como vivimos la vida. De hecho, será la forma en la que entiendas la vida y el mundo una vez que la descubras. Y será la brújula que te guiará en la búsqueda de tu felicidad y tu realización personal. Como verás, no es algo que debas tomarte a la ligera 😉

¿Cómo descubro mi vocación?

Me temo que eso yo no te lo puedo decir. Ni nadie, realmente. Es algo que sólo tú puedes descubrir. Todos tenemos muchas aficiones, pero la verdadera vocación no sólo es escasa, sino que a menudo puede que pasemos nuestra vida sin haberla descubierto. Pero no te preocupes, intentaremos que no te pase a ti 😉

La mejor forma de descubrir tu vocación es, simplemente, probando. Así de sencillo y, a la par, de complicado. Lo más normal es que la encuentres entre tus aficiones, pues se relaciona con nuestra tendencia o nuestra inclinación natural a hacer algo. Pero no tiene por qué ser así. Nuestras aficiones nacen de aquello que conocemos y nos gusta. Pero en un mundo tan inmenso como el nuestro, son muchas más las cosas que desconocemos. Por eso, experimentar no sólo entre tus aficiones, sino en otros campos desconocidos, puede ayudarte a descubrir aquello que realmente te llena, lo que te hace sentir realizado. Entonces ya vamos por buen camino 😉

Lo interesante, el verdadero reto, es cuando tienes que consagrarte a una determinada ocupación en concreto. Cuando comienzas a invertir tiempo y auténtico esfuerzo en algo es cuando ponemos a prueba nuestra verdadera vocación. Y si pese a todos los sinsabores, pese a todos los inconvenientes, pese al agotamiento que te produce, sigues disfrutando lo que haces, enhorabuena, porque has descubierto tu vocación 😉

¿Entonces ya está todo hecho?

¿Qué fácil sería verdad? Pero tengo que darte una mala noticia. Por mucho que hayas descubierto que la biología es tu vocación, de que se ha convertido en tu pasión y en el cristal a través del que ves el mundo, eso no significa que si encuentras trabajo de esto va a ser todo un camino de rosas.

Cuando nos pagan por primera vez por un trabajo relacionado con la Biología tendemos a pensar que nada puede ser mejor.  ¡Ganar dinero por algo que antes hacíamos gratis! Todos hemos pensado eso alguna vez, ¿verdad?. Pero todos hemos estado confundidos.

Cualquier trabajo, por maravilloso que sea, termina por hacerse repetitivo. Da igual lo mucho que te guste, siempre llegará un momento en el que acabes agotado y hasta cierto punto, asqueado. Bien sea porque se termina convirtiendo en algo mecánico, bien sea porque resulte agotador mental y físicamente o quizás porque no siempre apetece hacer las mismas cosas, al final siempre necesitas romper con la rutina y deseas desconectar del trabajo.

Por eso es importante buscar un equilibrio. Intentar que el plano laboral no afecte a tu ámbito personal, que no se mezcle totalmente la afición y la vocación con la profesión, o se podría llegar a dar el caso de que termines tan asqueado del trabajo que no quieres hacer nada relacionado con lo que antes era tu afición.

La gran recompensa

 

Sin embargo, hacer algo por vocación tiene algo muy muy bueno: la pasión por lo que haces. Y es que todos los biólogos de pura cepa que conozco son apasionados de su trabajo: no importa si se dedican a la conservación, a desenterrar huesos prehistóricos, a compaginar investigación con recopilar ofertas de trabajo para otros biólogos o a hacer geniales diseños biológicos de camisetas. Todos ellos lo hacen con un pasión contagiosa, inspiradora. Cuando te hablan de lo que hacen lo comunican de un modo tan vibrante que siempre queréis saber más. ¿Nunca habéis experimentado esa sensación con alguien? Entonces seguro que esa persona era un apasionado de aquello de lo que hablaba 😉

Hoy en día, debido a la precaria situación laboral, mucha gente (biólogos incluidos) están presos en trabajos que no les llenan, que no les motivan, con los que no se sienten realizados. Por eso es tan importante la vocación. Porque cuando uno trabaja por vocación, da igual lo duro que sea, el tiempo que te consuma, al final terminas disfrutándolo, sintiendo que es allí donde debes estar.

Esto no implica que por hacer algo que nos gusta debamos de aceptar cualquier cosa que nos propongan, pero sí es verdad que hace de nuestro trabajo, si no más fácil, al menos mucho más disfrutable 😉 Da igual si curras en el laboratorio, en el campo, en divulgación o haciendo documentales, lo importante es que encuentres aquello en lo que disfrutas invirtiendo tu tiempo, tu esfuerzo y tu ilusión. 😉

Tu misión

¿Ah, pero que también hay una misión? Pues sí, al menos en parte. Y aprovechando que si estás aquí es porque seguramente ya has descubierto tu vocación, te voy a encomendar una tarea. Comparte tu pasión con los demás. Compártela con tus compañeros de carrera, con tus compañeros de trabajo, con la gente que te rodea. Transciende fronteras geográficas y usa las redes sociales para transmitir esa fuerza que reside en ti.

Divulga sobre la profesión, como intento hacer yo, o divulga sobre cualquier tema que te apasione. Contribuye a crear un pensamiento crítico y una cultura científica, invitando a la gente que te rodea a participar de un modo u otro. Son muchos los problemas que afectan a la biología como carrera profesional y como rama de la ciencia, pero uno de los más grandes es haber estado siempre de espaldas a la sociedad. La investigación es un motor económico muy importante y sus aportes son fundamentales para el correcto y rápido desarrollo de un país.

Hay que poner en valor nuestra carrera y nuestro oficio. Aunque pueda sonar corporativista, es cierto que los biólogos debemos hacer frente común ante algunas falsas creencias que han arraigado firmemente entre la gente y, lo peor, entre otros trabajadores del gremio, que no hacen sino desmerecer la propia profesión de biólogo. Hay dos que destacaría sobre el resto:

1. Eso de ir al campo no es trabajo

No sólo es trabajo, sino que además es un trabajo muy duro. Recorrer 24 km al día buscando rastros de mamíferos, perseguir y tomar posiciones cada 15 minutos de algún bicho radiomarcado durante 14 horas seguidas o revisar decenas de nidos por terrenos abruptos a horas intempestivas son trabajos que requieren mucha energía y un esfuerzo físico importante. Por no hablar de lo que supone a nivel de agotamiento mental realizar eso mismo, día a día, durante semanas o meses.

Aunque nos estemos dedicando a algo que nos gusta y nos apasiona no es un juego de niños. Es un trabajo que requiere una gran disciplina y profesionalidad para que los datos recogidos sean consistentes, sistemáticos y comparables. Porque si no lo son, entonces has tirado todas esas jornadas agotadoras por la borda. Literalmente.

2. No te quejes del sueldo, que habría muchos que desearían estar haciendo lo que tú haces y gratis

Si estoy realizando un trabajo profesional tendrás que tratarme como un profesional y pagarme como corresponde. El usar voluntarios sin experiencia con el único fin de ahorrarte unos sueldos sólo puede llevar a una inconsistencia en la toma de datos y empobrecer, más aún si cabe, el panorama laboral de los biólogos (y campos afines).

Nuestro trabajo es importante, nuestro tiempo y esfuerzo, valiosos. Y por tanto merecen ser pagados como los de cualquier otro profesional. Aprovecharse de la ilusión y el entusiasmo de jóvenes estudiantes o licenciados para ofrecer prácticas no remuneradas y exigirles lo mismo que a cualquier trabajador contratado es ruin e incrementa la precariedad e inestabilidad laboral.

Concluyendo

Descubrir tu camino y encontrar tu vocación es un recorrido fascinante. Hay quien la he tenido clara siempre, mientras otros la han descubierto más adelante, a veces en los sitios más inesperados. Un viaje personal que normalmente llega a buen puerto, pero al que hay que prestar atención, no confundiendo tus aficiones con tu mera vocación, o te faltará ese extra de energía necesaria para afrontar aquellos inconvenientes y dificultades que te aseguro que te encontrarás durante la carrera y tu desempeño laboral. Como ya he dicho muchas veces, la carrera de biología es tremendamente vocacional y, si vocación, puede resultar un infierno 😉

Pero no sólo hay que aplicar esa pasión en el trabajo, sino que hemos de compartirla, usándola para llegar a la gente. Pues la divulgación es también una de las obligaciones de todo biólogo. Sobre todo si queremos que nuestro trabajo sea respetado como se merece. Y es que, como se suele decir, no se puede amar ni respetar aquello que no se conoce.

Y hasta aquí el artículo de hoy. ¿Qué te ha parecido? ¿Tú has descubierto ya tu verdadera vocación? ¿Cuánta gente conoces que lo haya hecho? ¿Te gusta transmitir esa pasión por la biología o cualquiera de sus ramas? ¿Cómo lo haces? Cuéntamelo todo en los comentarios 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: afición, biología, biólogos, divulgación, motivación pasión, profesión, trabajo, vocación

¿Dónde estudiar el máster y/o doctorado?

28/04/2016 by Bichólogo 17 comentarios

Al hilo del post anterior sobre dónde estudiar la carrera, hoy voy a hablarte de mi opinión personal acerca de dónde es mejor hacer tu máster o doctorado. Y es que lo dicho en aquél post sobre las ventajas de una y otra opción no es siempre aplicable en este caso. Y te voy a contar por qué 😉

El grado de madurez personal es muy diferente: no tenemos ni las mismas motivaciones ni los mismos objetivos con 18 años que con 23. En general, los años de carrera te habrán aportado una visión más completa de en qué consiste nuestra profesión y te habrás hecho una idea, al menos aproximada, de hacia donde te gustaría encaminar tu carrera. Te habrá proporcionado una visión y una serie de herramientas de las que carecías cuando estabas a punto de comenzar la carrera y que te permitirán aprovechar al máximo aquello que elijas.

¿Dónde estudiar el máster y/o doctorado?

Mientras que en el caso de la carrera la elección no era tan fundamental y estaba basada más bien en temas económicos y de comodidad personal, en este caso la elección es bastante más importante. Estudiar un máster y/o un doctorado implica vivir fuera varios años y empezar a construir las bases donde se afianzará buena parte de tu futuro laboral. Por ello voy a analizar, punto por punto, los pros y contras de completar esta etapa bien en tu país o bien en el extranjero. Una vez más, ponte cómodo que esto puede ser largo (aunque confío que también interesante ;)).

1. ¿Seguro que quieres hacer un máster?

Pues empezamos bien, pensarás. Pero creo que es fundamental contestar a esta pregunta y hacerlo bien. Un máster es una inversión importante, tanto de tiempo como de dinero. Y como habrás ido comprobando durante la carrera, no es algo de lo que, en general, estemos sobrados los biólogos :P. Bromas aparte, es una decisión que debes meditar con calma y atención.

Por un lado, el máster es un paso previo necesario para realizar un doctorado aquí en España. Así que, si quieres hacer un doctorado en este país (lo que tampoco es una decisión sencilla) no te queda otra opción que pasar por el aro y realizar un máster. Y entonces se habrían acabado tus dudas en este punto en concreto 😉 😛

Si por el contrario un doctorado no está entre tus objetivos, entonces tendrás que cavilar un poco más. Hace unos años realizar un máster era sinónimo de obtener un puesto de trabajo seguro. Era algo que te proporcionaba un cierto nivel, una distinción a la que pocos tenían acceso. Pero hoy en día la situación es muy distinta. Son muchos los que tienen uno o varios másteres y no sólo no encuentran trabajo de lo suyo, sino que no encuentran trabajo de nada en absoluto. A veces, la experiencia es mucho más importante y puede adquirirse por otros derroteros, como son los voluntariados o las prácticas en empresa, tal y como nos recomendaba Iñaki Abella al final de su entrevista.

Con esto no quiero desanimarte a realizar un máster, en absoluto. La formación es siempre importante y es siempre beneficiosa (a pesar de ese extraño e incongruente problema, cada vez más frecuente, que es la sobrecualificación). Pero asegúrate de que realmente te va a aportar algún beneficio y de si luego podrás convalidarlo en España (en el caso de que lo hagas en el extranjero) o en el país al que quieres irte a trabajar o hacer el doctorado. Y de paso, si ese máster incluye entrar a formar parte de una bolsa de trabajo, mejor que mejor 😛

Si finalmente, y tras pensarlo detenidamente, decides que el máster no va aportar nada importante a tu itinerario profesional, entonces ya puedes dejar de leer este artículo (¡aunque espero que no lo hagas! :P). Pero si crees que puede tener sentido aventurarse en un máster y/o un doctorado, entonces acompáñame al siguiente punto 😉

2. Expandiendo horizontes

Completar tu formación de postgrado en un país extranjero tiene muchas ventajas. Por un lado, y ésta es sin duda una de mis favoritas, vas a a viajar y a conocer mundo. Aunque existen muchas formas de moverte y viajar durante la carrera, la mejor forma de conocer un país es vivir en él una buena temporada. Conocerá la gente, sus costumbres, los rincones más interesantes del territorio… Sólo por eso ya merece la pena 😛

Pero no sólo conocerás mundo a nivel personal, sino también a nivel laboral. Aunque trabajemos en un mismo campo, la forma de hacerlo es totalmente distinta de un sitio a otro, al igual que son los medios de los que se disponen, según cada país. Esto hace que cada país enfoque el trabajo a su modo, entre lo sutil y lo radicalmente diferente. Por ello, conocer otras formas de trabajar o poder aplicar en tu profesión técnicas que apenas se aplican en tu país natal puede darte una ventaja funcional muy apreciada a nivel de currículo, tanto en la empresa privada como en la academia. Es, pues, un importante beneficio a tener en cuenta.

3. Haciendo crecer tu red de contactos

Ya he incidido muchas veces en lo importante que es hoy en día dedicar tiempo al networking, tanto online como offline. Y lo importante que es hacer networking de calidad. Cuanto mayor y más extensa sea tu red de contactos, mayor posibilidad de que surjan sinergias de cara preparar un proyecto o que alguien se acuerde de ti para un determinado puesto de trabajo. Por tanto, incluir entre tus contactos a gente de allende tus fronteras agrandará tu esfera de influencia. Y aunque existan otros medios de hacer contactos internacionales, como los congresos, no hay nada como trabajar codo con codo con alguien, verse todos los días, para conseguir no ya un contacto, sino un buen amigo de por vida 😉

Además, el establecer este tipo de relaciones profesionales en otro país te puede abrir la puerta al mundo laboral de allí. No importa si es en la empresa privada, la academia o administración pública, vivir en un país durante largo tiempo facilita enormemente la inserción laboral en el mismo.

4. Practicando idiomas

La mejor manera de aprender una lengua es mediante una inmersión total. ¿Y qué mejor manera de empezar que yéndose a vivir al país? A menos que vayas ya con un sólido conocimiento del idioma en cuestión, durante tus estudios allí vas a poder practicar la lengua hasta dominarla, si no como un nativo, al menos sí con la fluidez suficiente para desenvolverte a nivel profesional. Esto te permitirá que, una vez finalizado el máster, el problema del idioma haya dejado de serlo 😛 Imagina intentar buscar trabajo cuando sólo chapurreas el idioma, sin toda la práctica que adquieres durante la realización del máster 😉

Aunque el idioma nativo del lugar no es el inglés, seguramente sí que sea la lengua vehicular de los estudios de postgrado, ya que de ese modo las universidades favorecen la afluencia de estudiantes extranjeros con el fin de ir capturando el talento. En este caso, no te conformes con un único idioma. Si quieres terminar trabajando allí, aprende también el idioma nativo, por difícil que te parezca 😛 Conocerlo y hablarlo con fluidez será un plus de cara a encontrar trabajo en aquellos lares. En ambientes académicos normalmente te bastará con el inglés, pero si quieres explotar todas las posibilidades laborales de dicho país deberás aprender su idioma. Si no, siempre estarás limitado de cara a poder solicitar un puesto más allá de los muros de la universidad donde estés cursando el máster o el doctorado.

5. Un extra de prestigio

El haber completado tu formación en el extranjero siempre dota a tu currículo de un extra, especialmente si la has llevado a cabo en alguna institución famosa. Y es que haber estado trabajando o estudiando en el extranjero implica muchas más cosas aparte de los títulos o la formación que hayas conseguido. Porque irse a vivir conlleva una serie de habilidades y de actitudes que pueden resultar muy interesantes para determinados trabajos o empresas.

Por un lado implica que estás plenamente comprometido con tu profesión. Y es que, por mucho que te guste viajar, siempre te gustará hacerlo cuando y como quieres. Dejar atrás a a tus amigos, tu familia o tu pareja no es plato de gusto para nadie. Y si lo haces por completar tu formación, eso dice mucho en favor de tu entusiasmo y tus ganas de avanzar profesionalmente. Además, el haber logrado culminar con éxito tus estudios en otro país significa que dominas el idioma, que conoces gente allí, que eres una persona proactiva y adaptativa, que persigue sus metas hasta conseguirlas. Y eso es muy importante y apreciado en cualquier trabajo y en cualquier entorno laboral 😉

6. Pero no es oro todo lo que reluce…

Por muy bien que pinte todo a primera vista, el irse a estudiar fuera de tu país tiene también sus desventajas, que no son pocas. Aunque así, entre tú y yo, creo que en este caso sí que se ven más que compensadas por los beneficios. Pero júzgalo tú  😉

Por un lado está la economía. Si es caro vivir por tu cuenta en tu propio país, imagina en el extranjero, donde necesitas casa, comida, ropa… Esto es especialmente importante cuando ese país tiene un nivel de vida mucho más alto que aquel del que procedes. En esos casos, la presión económica puede ser considerable y mucha gente no podrá si quiera planteárselo. Cuando estuve viviendo dos meses en Oslo, me estuve alimentando a base de pasta, salmón (que el kilo me salía más barato que un pack de 6 latas de Heineken en el supermercado) y alguna ensalada, para aportar algo de vitaminas a mi dieta 😛 Y es que la vida allí es carísima, incluso para los propios noruegos. Así que imagina para un estudiante de doctorado con una beca española.

Chica mirando su hucha de cerdito
Si te vas a ir a vivir al extranjero empieza a despedirte de tus ahorros por si acaso 😉

Pero si el choque económico no fuese poco, tendremos también un choque cultural. Y cuanto más distante sea el país, tanto más grande será la brecha cultural. Distintas formas de hablar, de trabajar, de relacionarse, es algo que puede hacer desistir al más pintado. Y es que no es lo mismo viajar unos días a un país y sorprenderte de lo distinta que es la gente que enfrentarte a ello diariamente.

Por ejemplo, y volviendo de nuevo a mi estancia en Noruega, me costó bastante integrarme en el grupo y hacer amigos. Y no por nada, puesto que la mayor parte de la gente que conocí era muy maja y educada. simplemente es que estaba más acostumbrado a lo abiertos que somos los españoles, mientras que en Oslo todo el mundo son mucho más reservado. Por eso me resultó bastante más complicado hacerme un hueco en el círculo de sus amistades que había en el museo. Además, me resultaba muy chocante la falta de contacto entre las personas y era algo que, en ocasiones, me colocó en una situación incómoda, ya que allí no es costumbre saludar con dos besos a una chica a la que te acaban de presentar o dar un abrazo a un hombre, aunque tengas confianza con él, como sí que ocurre en España jeje.

Por otro lado están también la familia, los amigos o la pareja. No es fácil dejarlo atrás y no todo el mundo te podrá seguir en tu periplo por otro país. El tener que mantener estas relaciones en la distancia puede ser complicado y hay gente que es incapaz de adaptarse. Por eso has de ser muy consciente de a lo que te estás enfrentando y lo que va a suponer marcharte durante uno o varios años.

Finalmente, aunque no menos importante, una vez que sales de tu país normalmente no es sencillo volver. Cuando comienzas a estudiar en un sitio te surgen oportunidades allí y, dada la situación actual, es difícil rechazarlas. Además, no siempre se pueden convalidar los títulos entre los distintos países, por lo que si decides volver al tuyo podrías haber perdido años de trabajo y esfuerzo (o al menos el título que los acredita).

Concluyendo

Hemos visto que hay muchísimas ventajas yéndose a estudiar fuera, pero también importantes inconvenientes. Sin embargo, la mayor parte de estas desventajas tienen solución: muchos proyectos predoctorales llevan asociadas becas y ayudas, que te facilitarán el hecho de costearte esos años en el extranjero; si eres una persona adaptativa (una facultad que te convendría desarrollar si quieres ser biólogo) no tendrás problema a la hora de integrarte en ese nuevo país, aunque al principio pueda resultar durillo; la familia siempre estará ahí, y los amigos y la pareja… si son buenos también :P, y por último, si te has ido fuera es para buscar nuevas oportunidades, volver no es imposible pero tampoco necesario si allí encuentras todo lo que necesitas 😉

Desde mi punto de vista, y vuelvo a recalcar que es algo subjetivo, las ventajas que te otorga estudiar un postgrado en el extranjero superan con creces las desventajas. La posibilidad de crecer tanto a nivel personal como profesional que te ofrece vivir una larga temporada en otro país creo que no la ofrece casi nada. Y digo vivir, que no viajar, porque las vivencias son totalmente distintas. La independencia, la habilidad para crear nuevas amistades y contactos, el dominio de un idioma que no es el tuyo, el conocer nuevos lugares, nuevas formas de trabajar o estudiar organismos o ecosistemas que son totalmente distintos a los que hay en tu país (o tu continente) es algo que no se puede conseguir fácilmente de otra manera.

Por ello, si tienes la oportunidad y las condiciones te lo permiten, te recomendaría que salieses a conocer mundo, a formarte, a expandir tu red de contactos y tus conocimientos más allá de tus fronteras. Sal de tu zona de confort. Conoce el mundo que hay ahí fuera y disfrútalo. Absorbe todo lo que puedas y saca el máximo provecho de cada una de las oportunidades que se te brindarán, que serán muchas. Y si luego vuelves, lo harás con una formación más sólida, un currículo más fuerte y una mochila cargada de experiencias a todos los niveles que ni  todos los cursos de mundo podría comprar. Pero si decides quedarte, entonces habrás encontrado tu sitio, tu lugar, tu trabajo y un nuevo entorno donde te desarrollarás como persona y como profesional. Y eso, créeme, es algo que mucha gente se pasa la vida buscando 😉

Yo hice los cursos de doctorado y la tesis en Badajoz, mi ciudad. Y no me arrepiento de ello, porque todo lo que soy, todas las oportunidades que me han surgido, han venido de aquí. Pero la experiencia que dan los años (y ya voy teniendo unos cuantos :P) me ha ayudado a valorar todo lo que te puede ofrecer el estudiar y vivir en otro país. He aprendido a apreciar algunas de las cosas que me he perdido, oportunidades a las que he tenido que acceder por otros medios más complicados y caros (viajando mucho por mi cuenta o gracias al trabajo). Así que, si tienes la posibilidad de estudiar en el extranjero y tu situación personal y económica te lo permiten, no te lo pienses. Pero si no es así, tampoco te preocupes 😉 Tendrás que trabajar más, tendrás que agudizar el ingenio, pero podrás recuperar la ventaja perdida. Y este blog y mi propia historia son una prueba de ello 😉

Y como siempre, una vez terminado el post, me encantaría conocer tu opinión. ¿Qué te ha parecido la entrada? ¿Tienes pensado estudiar un máster o un doctorado en el extranjero? ¿O tienes claro que prefieres hacerlo en tu país? ¿Te ha ayudado en algo este artículo? ¿Qué te ha aportado? ¡Te espero en los comentarios!

Y si crees que esta entrada podría resultarle interesante a alguien no dudes en compartirla y hacer que el blog pueda llegar y ayudar a más gente 😉

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Publicado en: Doctorado Etiquetado como: biología, biólogo, decisiones, doctorado, estudios, formación, máster, trabajo, viajar

Entrevista a Iñaki Abella, director de programas y presidente/fundador de la Asociación Bio+

21/04/2016 by Bichólogo 7 comentarios

El entrevistado

El protagonista de hoy es Iñaki Abella, director de programas  y presidente fundador de la Asociación Bio+. Iñaki ha trabajado buena parte de su vida en conservación y, además, en el extranjero. Ha viajado por medio mundo, desde Sudamérica hasta África, donde reside actualmente.

Iñaki Abella

En esta entrevista nos hablará de su experiencia trabajando en América Latina, de su trabajo como voluntario y como le ayudó a formarse, de conservación, de fauna y, sobre todo, de África, que es donde Iñaki reside. De hecho, Iñaki accedió muy amablemente a atenderme desde Kenya, lo que explica que la comunicación a veces no sea tan buena y se entrecorte el audio.

Se trata una entrevista muy interesante, donde Iñaki nos cuenta como ha sido su vida y nos habla sobre cómo creó Bio+, la asociación mediante la cual realiza cursos para universitario en Kenia. Idas y venidas por el mundo, reinvención y formación unidas en este vídeo. ¿Te lo vas a perder? 😉

La entrevista

Y si la quieres en formato podcast suscríbete a El podcast de El Bichólogo en iTunes o descárgala aquí:

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación de Iñaki
  • La formación necesaria para trabajar en conservación (1:07)
  • Cómo logró trabajar en distintas partes del globo (3:53)
  • Su viaje a Bolivia como voluntario (6:35)
  • Su trabajo para distintas instituciones internacionales (10:28)
  • Cómo llegó a África (13:55)
  • Cómo es trabajar con los grandes mamíferos africanos (18:37)
  • Cómo surge Bio+ (23:03)
  • ¿Cómo se crea una asociación como Bio+? (25:56)
  • Los mayores retos a los que se enfrentó para impartir los cursos (28:21)
  • Tipo de formación que ofrecen e información de su próximo curso(30:18)
  • Cómo es la logística de uno de estos cursos en África (32:57)
  • La conservación en España (37:25)
  • Los países que mejor conservan su patrimonio natural (41:45)
  • Sobre si se puede vivir de la conservación de la naturaleza (43:00)
  • Un consejo para los lectores (44:13)

Más información

Si te ha gustado la entrevista, aquí te dejo algo de información extra sobre Iñaki, Bio+ y sus cursos. Puedes encontrar toda la información sobre la asociación en su web, en su perfil de twitter o en su página de Facebook.

Logo de Bio+

Si lo que te interesa es conocer todos los detalles del curso sobre grandes mamíferos puedes verlos en su web o descubrir el itinerario que se seguirá simplemente haciendo click aquí. Por último, puedes echar un ojo al currículo de Iñaki en esta interesante presentación en Prezi.

Bueno, ¿qué te ha parecido la entrevista? ¿Te ha entrado el gusanillo de la conservación? ¿Has estado trabajando o de voluntario en alguno de estos sitios? ¿Estás planteándote hacerlo? ¿Asistirás al curso de grandes mamíferos? Cuéntamelo todo en los comentarios y, si crees que conoces a alguien que le pueda interesar esta entrevista, compártela 😉

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¿Dónde estudiar la carrera?

14/04/2016 by Bichólogo 20 comentarios

Irse al extranjero a estudiar o hacerlo en tu ciudad o región no es una cuestión baladí. De hecho, es un cambio tan grande que probablemente esa elección te guíe por derroteros profesionales totalmente distintos según lo que escojas. Así que es algo que merece la pena pensarlo muy bien 😉

Estudiar la carrera es una etapa muy importante en la vida de cualquier persona. De hecho, prácticamente es el principio de todo. Por eso es fundamental hacerla bien. Y cuando me refiero a bien, no sólo a nivel de notas sino, sobre todo, a estar centrado.

Pasaportes

Finalmente, debes tener en cuenta es que no es lo mismo enfrentarte al hecho de estudiar la carrera fuera o hacer el doctorado fuera. Las situaciones, el nivel de madurez personal, tu desarrollo profesional, son muy distintos en ambas etapas, por lo que todo ello influirá en el hecho de decantarse por una u otra. Como verás después, no hay una opción buena o mala per se, sino que depende de las circunstancias y las aspiraciones de cada uno. Por eso, acomódate que esto puede ser largo 😉

1. La comodidad del hogar

Estudiar en tu propio país tienes un gran ventaja: la comodidad. Pero es que, además, es cómodo a muchos niveles. Tanto si vives con tus padres como si estás compartiendo piso en tu ciudad, el estar en una sociedad con unas costumbres que conoces es un lujo que no sabemos apreciar hasta que no viajamos. Y poder expresarte en tu lengua materna sin esfuerzo es algo echarás mucho de menos si en algún momento te vas a vivir a otro país durante algunos meses.

Por no hablar ya del fantástico hecho de poder ver a tu familia, tus amigos o tu pareja cuando quieras y todo el tiempo que te apetezca. O el placer de llegar a casa y tener la comida hecha, la ropa lavada y planchada y ninguna otra obligación más que prepararte el siguiente examen. Puede que te parezca algo absurdo, pero cuando te toque vivir solo, con un sueldo escaso, te acordarás de lo fácil y cómodo que era todo cuando estabas en casa de tus padres. Mantener una casa, incluso aunque sea un piso compartido con otros estudiantes, supone un gasto de tiempo y dinero bastante curioso 😉 😛

Yo estudié mi carrera en Badajoz, mi ciudad. Vivía con mis padres y eso me daba una enorme cantidad de ventajas. Por un lado, tuve la gran suerte de que ellos pudieron pagarme la universidad, por lo que no tuve que trabajar y podía centrarme al 100% en la carrera, sin tener que dedicar mucho tiempo a la comida, llevar la casa, hacer la compra y a muchas otras obligaciones que conlleva el hecho de vivir solo.

Por otra parte, mantuve el contacto con todos mis amigos, incluso del instituto. Esto me facilitó el poder disfrutar la vida universitaria como se merecía: fiestas, cervezas con los compañeros, fines de semana bailando y pasándolo bien hasta el amanecer… Todo es tan sencillo con los amigos de toda la vida…

2. La facilidad de lo conocido

Pero a nivel profesional también tiene algunas ventajas. Siempre es mucho más sencillo seguir las clases cuando se dan en tu propio idioma. Si a veces es complicado entender lo que te cuenta un profesor, imagínate si encima lo hace en otro idioma que quizás no dominas del todo.

Además, en tu país formas parte un sistema educativo que ya conoces y al que ya estás acostumbrado, independientemente de lo bueno o malo que sea (ya sabes lo que se suele decir «más vale malo conocido… que bueno por conocer«) .

Establecer relaciones profesionales es mucho más sencillo, porque todos formamos parte de la misma cultura, con las mismas costumbres y el mismo modo de hacer las cosas. Por ejemplo, en España siempre se dice que los grandes negocios y los grandes acuerdos se cierran siempre en un bar 😉 Sin embargo, si propones eso en otros países seguramente no les parezca algo serio. Idiosincracias particulares de cada sitio 😉

Una cena deliciosa
Una de las cosas que más he echado de menos cuando he vivido sólo son los excelentes platos de mi madre. Y es que como en casa… no se come en ningún sitio 😉

3. El carácter de cada uno influye

Hay personas que adoran viajar, que sueñan con irse a países lejanos, conocer mundo, sumergirse en su cultura y no dudan en establecerse en otro país… Pero hay muchas otras personas arraigadas a su tierra, a su gente y que, si pueden evitarlo, no quieren dejar su país o su ciudad natal.

Además, estudies donde estudies, allí comenzarás a crear tu red de contactos, incluso sin darte cuenta. Si lo que te interesa es trabajar en tu ciudad o al menos en tu país, es allí donde debes centrar tu labor de networking. Aunque esto no significa que debas descuidarlas conexiones internacionales, sino que siempre hay tener en cuenta tu objetivo y centrarse 😉

Yo mismo hice muchos contactos en España durante esta etapa.  Y estos contactos me ayudaron a encontrar mi primer trabajo de biólogo, colocando cajas nidos en el Parque Nacional de Monfragüe. Posteriormente, nuevas oportunidades fueron surgiendo gracias a la gente que había ido conociendo durante la carrera. Toda mi experiencia profesional en España ha estado absolutamente influenciada por esas conexiones que fui haciendo durante la carrera en mi ciudad.

4. Las circunstancias externas

Hay una frase de José Ortega y Gasset que lo define perfectamente:

Yo soy yo y mis circunstancias.

Y es que no podemos escapar a ellas. Siempre pueden existir factores que nos limiten nuestro poder de decisión, causas externas que nos cierren un determinado camino, que nos empujen en un sentido distinto al que originariamente pensábamos.

El tema económico suele ser muy importante. Mantenerse en otro país, pagando la comida, una casa, una carrera universitaria y todos los gastos que implica simplemente el hecho de vivir puede resultar absolutamente insostenible para muchas familias, lo que puede hacer que la decisión de estudiar dentro o fuera del país se resuelva por si misma ante la fuerza de la realidad.

En mi caso, nunca había pensado irme a estudiar a otro país. Mi vena viajera comenzó durante la carrera, gracias a cursos y congresos varios. Pero no fue hasta que la acabé que me volví un viajero incansable, tras mi primer viaje al extranjero (salvo Portugal, pero vivo a 4 kilómetros de la frontera, así que casi nunca lo cuento :P).

Sin embargo, sí que me habría gustado irme a estudiar la carrera a Madrid. Suponía todo un reto para mí: abandonar a mis padres, a mis amigos, aprender a gestionarme yo mismo… Pero sabía que exigiría un esfuerzo económico muy grande para mis padres. Podía estudiar Biología en la Universidad de Extremadura, así que decidí quedarme aquí. Y puedo asegurarte que nunca me he arrepentido lo más mínimo 😉

Y si te quedas… ¿qué te estás perdiendo?

Hay muchas razones que te pueden impulsar a estudiar fuera, aunque desde mi punto de vista no aportan tanto beneficio en comparación con el coste personal y económico. Además, estos beneficios, como luego te contaré, se pueden conseguir por otros medios alternativos muchísimo más baratos durante la carrera 😉 Pero vamos a ver qué estarías dejando escapar…

1. El prestigio

Sería absurdo pretender que todas las universidades tienen el mismo prestigio. Sabemos que no es así. Por eso, si la situación lo permite, estudiar en una universidad prestigiosa y reconocida podría abrirte muchas puertas.

  • Los contactos que hagas serán de mayor calidad, con mayores influencias.
  • Dado que se le presupone un alto nivel de conocimientos, un título en estas universidades te colocaría delante de graduados provenientes de otras menos prestigiosas.
  • Estas universidades suelen contar con mayor presupuesto y más medios para dedicar a las asignaturas y, sobre todo, a las prácticas, tan importantes en una carrera experimental como es Biología
  • La inserción laboral es más sencilla cuando estudias en estas universidades, ya que suelen tener bolsas de trabajo importantes o acuerdos de prácticas con algunas empresas punteras en el sector que suelen culminar en contratos o, al menos, en una valiosísima experiencia.

Sin embargo, en nuestra carrera cuenta más la especialización que la formación puramente básica. Por eso, quizás te resultaría mucho más interesante irte fuera para realizar tu máster o tu doctorado en busca de una universidad importante y poder disfrutar de todas las ventajas de las que hablábamos anteriormente 😉

2. El placer de viajar

Viajar tiene una gran cantidad de beneficios, no sólo el conocer nuevos lugares. Cuando viajas ensanchas tu mente, la abres a nuevas culturas, a nuevas formas de pensar, nuevos enfoques, nuevas costumbres. Creces como persona cuando viajas. ¿Y qué mejor forma de conocer un país que viviendo en el durante los siguientes 4 ó 5 años?

Esto te permitiría abrirte a nuevas formas de estudiar, de abordar la carrera y la inserción profesional, y te ayudará a mejorar el idioma hasta el punto de dominarlo completamente.

Pero durante la carrera existen otras muchas formas de viajar, incluso estando en tu propio país. Y, de nuevo, el doctorado te va a brindar enormes oportunidades de viajar si sabes organizarte bien 😉 En muchas universidades existen becas que te permiten pasar varios meses o incluso un año estudiando en otra universidad. En España son muy conocidas las becas Erasmus (que ahora creo que se llaman Erasmus+) para el extranjero, y las becas SICUE/Séneca, para otras universidades españolas. Esto te permitirá aprovechar todas las ventajas de estudiar en el extranjero (o a otra parte del país) pero subvencionadas, al menos parcialmente, y sin que sea tan a largo plazo como irte a vivir 4 ó 5 años fuera.

3. La oportunidad de trabajar fuera

El estudiar en otro país te da mayores facilidades para encontrar trabajo en él. Esto es lógico, ya que estás formado parte de todo el sistema educativo, por lo que te será sencillo seguir progresando en el sistema hasta que llegue el momento de la inserción laboral.

Pero esto también puedes conseguirlo realizando un máster o un doctorado en el extranjero. O buscando otras alternativas, que no todo es cuestión de hacer un máster o un doctorado  😉

Resumiendo…

Desde mi humilde punto de vista, y repito que todo esto es mi opinión subjetiva, creo que estudiar una carrera fuera de tu país sólo es una buena opción si dominas el idioma, te sobra el dinero y te lo puedes permitir. Pero no suele ser el caso 😛

Además, la etapa universitaria ya es bastante complicada por sí misma como para tener que andar empezando de cero en un país que no conoces, con una lengua que no dominas o unas costumbres que te resultan extrañas. Lo importante en ese momento es formarte, adquirir los conocimientos necesarios y, sobre todo, la experiencia y las herramientas que te permitirán  evolucionar en tu carrera profesional.

Por supuesto, hay excepciones. Como ya dije antes, las condiciones particulares de cada uno puede hacer que nos decantemos por una u otra opción. Si has nacido en otro país distinto al que vives pero conservas lazos con él, no te sería tan complicado irte allí a estudiar la carrera, especialmente si dominas el idioma.

Pero si no es así, aprovecha las cartas que tienes y haz la mejor partida que puedas 😉 Conviértete en una esponja, aprende, participa, experimenta y descubrirás muchas posibilidades que no conocías en tu propia universidad.

Durante la carrera estás plantando el germen de lo que será tu futuro laboral. Es muy importante estar centrado en lo que estás haciendo y no ponerte más dificultades de las que ya tienes. Aunque no sea la mejor del mundo, en tu universidad podrás aprender todo lo necesario para ejercer estas fascinante carrera. Ya depende de ti que sepas suplir sus carencias mediante tu ingenio y tu iniciativa, de cara a llenar los vacíos que vayas detectando 😉 Cursos, congresos, viajes… Las opciones son múltiples y variadas y no pasan por tener que abandonar todo lo que conoces.

A mí Badajoz y la Universidad de Extremadura me han aportado muchas cosas. No es de las universidades más prestigiosas de España, ni mucho menos. Pero he topado con grandes profesionales que me han enseñado y me han ayudado a conseguir la experiencia que necesitaba. Y luego he ido completando y mejorando mi formación con congresos, cursos, voluntariados, colaborando con grupos de investigación… Todo lo que he ido necesitando para avanzar, siempre intentando tomar la iniciativa y aprovechando las oportunidades que me surgían.

No he echado nada de menos y no me arrepiento en absoluto de haberme quedado en Badajoz. Sólo tengo una espinita clavada (aunque creo que al final lo supe compensar), y es la de no haber estudiado un año fuera con una beca Erasmus. Así que, si tú puedes hacerlo, no dejes escapar la oportunidad 😉

Y hasta aquí por hoy. El próximo día hablaré sobre el doctorado y dónde es mejor hacerlo 😉 ¿Pero qué te ha parecido el post? ¿Has pensado hacer la carrera en otro país? ¿Crees que te estás perdiendo algo que no podrás recuperar? ¿Has estudiado fuera? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Estoy seguro que entre todos podemos aportar muchas opiniones y puntos de vista distintos 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogos, estudiar, estudios, extranjero, viajar

Afinando tu pensamiento crítico

07/04/2016 by Bichólogo 12 comentarios

Como persona de ciencia, eque cada día se extiende más y más en nuestra sociedad. Así que tendrás que empezar desde la carrera a desarrollar tu pensamiento crítico, embotado por viejos sistemas educativos donde predominaba la memorización frente al razonamiento, donde se estudia para aprobar un examen y no para aprender.

El pensador

Y tendrás también que intentar construir una cultura científica a tu alrededor, entre tus amigos, tus familiares, el mundo que te rodea. Una divulgación cercana no sólo sobre la biología, sino sobre la forma de pensar de un científico. Impulsar el desarrollo de ese pensamiento crítico tan necesario en nuestras vidas.

¿Qué es el pensamiento crítico?

En la wikipedia podrás encontrar una definición mucho más amplia, aunque no es la única. Pero yo te lo voy a explicar brevemente a mi manera, como siempre 😉

Pensar de un modo crítico es hacerlo de forma analítica, sopesando los argumentos a favor y en contra, contrastándolos con tus propias experiencias y conocimiento, de una forma clara y objetiva, sin dejarse influir por prejuicios propios o ajenos. El pensamiento crítico tiene una serie de características muy marcadas:

  • Es una opinión informada: no puedes emitir un juicio sobre algo de lo que no tienes información suficiente.
  • Es objetiva: se basa en hechos contrastados, no en conjeturas, creencias o prejuicios.
  • Es razonada: existe todo un proceso lógico que conduce a esa opinión, está fundamentada y argumentada.

El pensamiento crítico, por tanto, debería ser el estándar en la sociedad. Sin embargo, este tipo de pensamiento es cada vez más escaso. Durante mucho tiempo, los sistemas educativos no han fomentado el razonamiento y la discusión, sino que impulsaron la memoria y usaron las calificaciones desnudas como baremo. ¿Cuántos de vosotros habéis estudiado de memoria para un examen, repitiendo como loros lo que decía el libro, y lo habéis olvidado a los pocos días? Yo lo he hecho, y muchas veces.

Tomemos un poco de perspectiva…

Durante siglos la verdad ha estado siempre en los libros, que han sido el medio para difundir el conocimiento. Si estaba publicado, era cierto. Si lo decía el profesor, era cierto. Esto convertía a la gente poco formada en manipulable, pues cualquier información se podía colocar en un libro y la gente la asumiría como cierta, sin tan siquiera plantearse que podría no serlo, que podría no tener sentido.

Éste es un fenómeno que se ha ido produciendo a lo largo de nuestra historia. Era especialmente importante cuando el nivel de alfabetización era muy bajo. Entonces la élites intelectuales podían manipular a la población, que se fiaba ciegamente por el mero hecho de que ellos habían estudiado. Y esa maleabilidad era muy interesante para algunos, que supieron aprovecharse de ello.

Hoy en día hay cada vez más y más gente con una elevada formación académica y muchísima más gente con una formación básica y suficiente. Pero el problema sigue existiendo, aunque ligeramente distinto. Ya no es cuestión de conocimientos, es cuestión de razonamiento, de que no existe una cultura científica en la sociedad, no hay un pensamiento analítico.

El auge de las pseudociencias

Esta situación actual, con gente formada, con algunas nociones de ciencia, pero sin haber desarrollado un pensamiento crítico, es un caldo de cultivo para embaucadores y mercachifles que tratan de sacar tajada. Es por eso que en esta últimas décadas han surgido con mucha fuerza algunas pseudociencias que han arraigado con inusitada fuerza en la sociedad.

Por un lado siempre han existido adivinadores, cartomantes y gente que afirma leer el futuro en las cosas más inverosímiles. Esto tiene más que ver con el pensamiento mágico que con las pseudociencias, ya que ni hay ni es necesario que exista ninguna relación causa-efecto. En este caso, los supuestos «adivinadores» simplemente se aprovechan de la ingenuidad o de la desesperación de sus clientes para alimentar su propio bolsillo. Largo y tendido se podría hablar de este tema, pero se aleja del tema del blog, así que voy a hablar de otras pseudociencias.

La carencia de un cultura científica en nuestra sociedad provoca un hecho muy curioso: la gente no se preocupa por la ciencia, pero ve en el científico una figura de autoridad intelectual. Por tanto, cualquiera algo avispado puede vestir cualquier creencia o superstición de algo de palabrería barata y un halo «científico» y la gente le creerá a pies juntillas.

Medicamento homeopático
La homeopatía se basa los principios de «lo similar cura a lo similar» y en «la memoria del agua». Emplea diluciones seriadas de un compuesto hasta conseguir una de 12CH o incluso menos, donde ya no hay ni una sola molécula del material original. Además, se ha demostrado que su efecto no va más allá del efecto placebo. Y pese a lo absurdo y obvio de todo, su uso se está extendido enormemente hoy en día.

Y numerosas disciplinas se están aprovechando de esto. De entre todas ellas, quizás la que más fuerza hayan cogido en los últimos años han sido el diseño inteligente y la homeopatía. Mientras que el primero no es más que una actualización del creacionismo al mundo moderno y desde un enfoque que pretende ser científico, el segundo trata de vender (literalmente) agua y azúcar como remedios para las más variopintas enfermedades.

Mucho se podría hablar sobre estas disciplinas (y si quieres, algún día le dedicaré un post a cada una de ellas), pero lo importante es que carecen de base científica. Sus propuestas no tienen validez, no siguen ningún método científico, aunque afirman que así lo hacen. Y lo más importante, no resisten un razonamiento lógico y sensato.

Quizás la característica que más me llama la atención de las pseudociencias son sus ataques a lo que llaman la ortodoxia científica, los dogmas de la ciencia. Es su forma de explicar el rechazo ante una sociedad que carece de formación científica adecuada. Afirman que los científicos se enfrentan por sistema a todas esas corrientes que van en contra de la norma establecida. Pero no existe tal norma. No existe el dogma en la Ciencia. Existen lo hechos, las pruebas, las hipótesis falsables y el método científico. Nada es inamovible en Ciencia si hay pruebas que lo contradicen. Y eso es lo que ellos nunca aportan. Pruebas.

Sí, a menudo esgrimen artículos supuestamente científicos, publicados en revistas sin revisión por pares, sin impacto ninguno, sin emplear el método científico y con una metodología deficiente en el mejor de los casos. Sin embargo, por el mero hecho de que usen batas, términos técnicos o sus portavoces alardeen de títulos de doctor, profesor o licenciado, no se les ha de presuponer la verdad absoluta. Igual que tampoco a mí me la debes presuponer en lo que te estoy contando 😉 Está en ti contrastar lo que digo, razonarlo, enfrentarlo a tu propia experiencia y conocimientos, informarte y, finalmente, decidir si tengo o no tengo razón. Eso es pensamiento crítico.

Tu papel

Porque tú tienes un papel muy importante en todo esto. Porque quizás ya has terminado la carrera y tienes el título, o quizás lo vayas a tener muy pronto. Porque durante la carrera habrás desarrollado tu capacidad analítica y tendrás los conocimientos suficientes para abordar estos y otros temas y transmitirlos a la gente, evitando el avance de estas pseudociencias. La divulgación científica tiene un papel fundamental en la lucha contra las pseudociencias.

La gente quiere creer, quiere que existan remedios para enfermedades que la Ciencia aún no es capaz de combatir. Y esa necesidad es explotada por gente sin escrúpulos que puede llegar a poner en peligro la vida de las personas. Por eso es tan importante  y  es tu deber, es nuestro deber, crear esa cultura científica en la sociedad, comenzando por las personas que nos rodean. Tenemos que extender la sana costumbre de ser críticos con la información que nos llueve desde distintos frentes. Predica con el ejemplo, divulga, razona tus opiniones y ayuda a otros a liberarse de la perniciosa influencia de las pseudociencias.

Y de momento lo dejo aquí, aunque se puede hablar largo y tendido de las pseudociencias y los terribles efectos de la incultura científica. Porque cualquiera estamos expuestos al engaño fruto del desconocimiento. Ahora cuéntame tú, ¿qué te ha parecido el artículo? ¿Has tenido que discutir alguna vez sobre alguno de estos temas? ¿Realmente usas un pensamiento crítico? Cuéntamelo todo en los comentarios y, si crees que este post puede ayudar a alguien, difúndelo por las redes sociales 😉

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Visión y perspectiva: la brújula del éxito profesional

31/03/2016 by Bichólogo 9 comentarios

Hoy te voy a hablar del secreto del éxito. Una receta tan simple como difícil de lograr. Y no sólo es aplicable al ámbito de la biología, sino también en cualquier otro área de tu vida privada. Y esta receta tan sencilla consta sólo de cuatro ingredientes. Dos los conoces ya: la tenacidad y el esfuerzo. Son la base de todo, el nexo de unión. Sin ellos difícilmente conseguirías tus objetivos. Pero sin los otros dos andarías sin rumbo y todo tu esfuerzo y tu tenacidad se verían desperdiciados. Los otros dos ingredientes, como has podido adivinar por el título del post, son la perspectiva y la visión.

Brújula y mapa
Visión y perspectiva: la brújula del éxito profesional

Estos conceptos son abordados de forma mucho más específica y con más profundidad en el ámbito de la productividad personal y el GTD. Pero como esto no es un curso de productividad, simplemente voy a hacerte un acercamiento a este tema, simplificando y adaptando al tiempo los conceptos para que te hagas una idea de la importancia de estas dos herramientas del éxito 😉

Definiendo conceptos

Ya sabes que normalmente me gusta hacer post prácticos, basados en la experiencia, Y, aunque ahora mismo probablemente estés pensando que sueno como a un libro de autoayuda, te aseguro que este post es sumamente práctico y basado en mi propia experiencia. Y si no me crees, sigue leyendo 😉

Cuando hablo de visión no estoy hablando del sentido de la vista, como tampoco me refiero a ningún tipo de aparición sobrenatural. Aunque sí que está relacionado con ver más allá 😉 Consiste en algo tan simple como saber qué quieres en tu vida. Pero no  como algo etéreo, no. Concretando, que es lo difícil, lo verdaderamente complicado del método. Concretar qué es lo que quieres, convertióndolo en algo muy específico, medible y realista.

Y cuando uso el término perspectiva no me refiero al arte, sino a obtener la imagen completa de nuestra vida, una foto del momento en el que estamos, y del camino que nos queda por recorrer. Un vistazo panorámico a nuestro paisaje vital 😉 Y es que de nada vale caminar si no lo haces en una determinada dirección.

La importancia de la visión

El tener una idea clara, concisa, de qué es lo que queremos nos ayudará muchísimo a conseguirlo. Es nuestra brújula, tanto personal como laboral, que nos permitirá llegar al destino que tenemos planeado. Cuando uno sabe realmente lo que quiere está más atento a las oportunidades, explora nuevas posibilidades y, sobre todo, se vuelve más tenaz y persistente.

Pero no vale sólo con pensarlo. Para que tu visión sea efectiva tienes que visualizarlo, verte como serás a dos,cuatro o diez años vista. Tienes que creértelo. Tienes que transformarlo de un deseo a una certeza. En algo que no sabes cuándo y quizás aún no sabes cómo, pero que seguro que va a ocurrir. Es en ese momento cuando tu visión se transforma en tu mejor arma, en el mejor medio para conseguir todo aquello que te propones 😉

El poder que otorga la perspectiva

Todo es más fácil con un buen plan. Y la base de ese plan te la da la perspectiva. La perspectiva tiene dos componentes:

  • Instantáneo o fotográfico: consiste en echar un vistazo a tu vida en este mismo momento, a todos los proyectos que tienes en marcha y qué áreas de tu vida tienes que mejorar para alcanzar esos objetivos que te has propuesto.
  • Temporal o secuencial: es fundamental ver lo que has recorrido y el camino que queda por delante, los pasos que aún te quedan por dar. Tu situación, tu entorno y tus aspiraciones van cambiando con el paso del tiempo. Por eso tienes que ir revisándolas y actualizando tu visión por medio de este tipo de perspectiva. Porque no siempre vas a querer o necesitar las mismas cosas.

¿Pero esto sirve de algo?

Absolutamente sí. Puede parecer un concepto etéreo, e incluso negativo por el hecho de que te puedas hacer falsas ilusiones. Pero funciona, créeme. Además es algo de sentido común: si tú no crees en ti mismo, nadie lo va a hacer. Si ni tú mismo confías en que puedes conseguir algo que te has propuesto… ¿Con qué ánimo te vas a enfrentar a ello?

El practicar y desarrollar estos dos conceptos, el convertirlos en una parte de tu día a día, te llevará a una mejora de tu vida. No te voy a engañar tampoco. No es algo rápido, ni es sencillo. Y también influye la suerte. Pero si realmente persigues algo con todo tu ser, poniendo todo tu empeño y sin abandonar, terminas consiguiéndolo. Probablemente no justo en el momento en que querías, pero tarde o temprano llega 😉

Con los brazos abiertos
Para poder hacer grandes cosas primero hay que creer en ellas, abrazarlas como ciertas. Ese es el primer paso 😉

Mi experiencia personal

Desde pequeño mi lema ha sido: «Quién la sigue, la consigue«. Y lo he aplicado siempre en mi vida (con buenos resultados, por cierto :P). La verdad es que hasta relativamente poco no había pensado sobre ello. Siempre ha sido algo que me surgía de forma natural. Unos me decían que era optimista, otros que trabajador… Pero es algo más. Yo no soy muy distinto de ellos o de ti. Es, fundamentalmente, una cuestión de actitud.

Cuando decidí estudiar biología la gente me decía que no había salidas, que me buscase algo mejor. Pero yo seguí mi visión y me embarqué en esta fascinante aventura. Poco a poco fui aclarando esa visión y empecé a ver lo que necesitaba para conseguirla: adquirí perspectiva. Fue entonces cuando decidí comenzar a colaborar con un grupo de investigación de mi universidad, hice algunos voluntariados y asistí a algunos congresos y conseguí mis primeras publicaciones en ellos.

Cuando acabé la carrera, no logré la beca para el doctorado que quería y, además, necesitaba cambiar un poco de aires. Así que me hice un buen viaje y trabajé tanto en la empresa privada como en alguna universidad como técnico de apoyo a la investigación. Pero no perdí de vista mi objetivo: tenía muy clara mi visión.

El siguiente paso fue la tesis doctoral. Me gustaba el camino que estaba recorriendo, así que decidí internarme más profundamente. No sabía bien dónde me estaba metiendo, pero pese a los altibajos mereció la pena, ya lo creo que sí. Pero la crisis golpeó fuerte y me surgió la oportunidad de volver a la empresa privada, así que aparqué la tesis y me lancé a otro de los trabajos que más satisfacciones me ha dado.

Sin embargo, la tesis doctoral sin duda formaba parte de mi visión, así que no la abandoné. Esperé el momento adecuado para retomarla y al fin, tras mucho esfuerzo, innumerables horas de insomnio y preocupaciones y un sinfín de borradores, terminé y defendí la tesis. Ahora ya puedo decir que soy doctor.

Y ahora mi visión ha cambiado. Más en forma que en fondo, o tal vez sea que miro un poco más allá. Reflejo de ese cambio es este mismo blog, que además fue creado desde la perspectiva que me daba mi experiencia pasada por un lado y la necesidad de reorientarme de cara a conseguir mis nuevos objetivos. Una vez más, todo es cuestión de saber qué quieres y qué pasos tienes que dar para conseguirlo 😉

Para concluir…

Muchas veces me han dicho que era un soñador, que no era objetivo. Que tenía que poner los pies sobre la tierra. Pero nunca he sido así. Simplemente he sabido lo que quería y estaba seguro de que lo conseguiría. Puse todos los medios para hacerlo, teniendo en mente las etapas necesarias y las áreas de mi vida que quería mejorar. Y, a veces, aguardando el momento necesario para dar el siguiente paso.

Puede que aún te parezca que todo esto es palabrería barata, o quizás pienses que es complicado organizarse hasta ese punto. Pero creéme, es algo que con práctica, se vuelve natural. ¿Has oído la frase esa de que «a veces el universo entero conspira para que realices lo que deseas«?. Yo más bien pienso que, cuando realmente deseas algo, estás atento a la forma de conseguirlo, no dejando pasar oportunidades que antes ni tan siquiera verías y atreviéndote a cosas que en otros momentos nunca pensarías que podrías hacer. O incluso explorando nuevas áreas que nunca antes te llamaron la atención 😉

Así que, resumiendo, puedo decirte que a día de hoy, tanto a nivel personal como laboral, he conseguido todo lo que me había propuesto. No siempre ha sido cuando yo he querido y a veces he llegado hasta allí de formas inesperadas. Pero lo importante es que lo he logrado.

Por tanto, asegúrate de cultivar estas dos habilidades. Afina tu visión, decide a dónde quieres llegar y búscate objetivos SMART: específicos, medibles, alcanzables, realistas y acotados en el tiempo. Y trata siempre de saber donde te encuentras, qué camino necesitas recorrer y qué partes de tu vida necesitan mejorar para llegar a tu destino: adquiere perspectiva.

Y con esto dejo de soltarte el rollo. ¿Qué te ha parecido este post? ¿Tú tienes claras tu visión y tu perspectiva? ¿Crees que son importantes? ¿Las usas en tu día a día? Comparte tu historia conmigo y el resto de los lectores, seguro que todos aprenderemos algo 😉

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: éxito, perspectiva, proyecto vital, visión

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