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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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Prezi: convierte tus charlas en memorables

16/06/2016 by Bichólogo 10 comentarios

Comunicar es una parte fundamental del trabajo de cualquier biólogo. Ya sea a nivel científico, educacional o divulgativo, si trabajas en Biología tendrás que dar más de una charla. Empezando por la carrera :P. Dar tu primera charla puede ser un proceso estresante o complicado, pero con el tiempo y, sobre todo, con la práctica se vuelve mucho más sencillo.Y es que la mejor forma de aprender a dar charlas es, precisamente, dándolas 😉

Sin embargo, nuestro mundo actual se encuentra saturado de información. Constantemente nuestro cerebro se ve bombardeado por datos provenientes de nuestro entorno, de nuestros amigos, las redes sociales, internet, los periódicos, la televisión, la radio… Y es imposible procesar tanta información. Nuestro cerebro tiene una capacidad de atención limitada y tiende a filtrar la información que recibimos. Por eso, si queremos que nuestro mensaje pueda pasar ese tamiz, hay que destacar, captar la atención de la atareada mente de nuestros oyentes. Por eso hay que usar todas las herramientas que tengamos a mano.

Como hacer presentaciones inolvidables con Prezi

Tras destronar hace años a as diapositivas analógicas y al retroproyector, Microsoft PowerPoint se convirtió en el amo y señor de las exposiciones y presentaciones orales. Supo tomar lo mejor de los medios anteriores (el concepto de diapositiva y la capacidad de combinar diferentes campas) e integrar nuevos medios audiovisuales de forma atractiva, todo ello combinado con una extraordinaria facilidad de uso. Pero hoy en día nos hemos habituado a las presentaciones clásicas y esto, junto al hecho de que no todo el mundo es capaz de hacer una presentación atractiva en PowerPoint, hace que el mágico efecto de este software se esté desvaneciendo. Hacen faltas alternativas. Y hoy te voy a hablar de mi favorita: Prezi.

La espectacularidad por bandera

Si algo define a Prezi es su espectacularidad. En su momento nos fascinaron las animaciones de PowerPoint, que evolucionaron y se diversificaron como consecuencia de este éxito. Pero Prezi ha logrado ir un paso más allá. No es que haya cambiado el concepto de las animaciones y las transiciones, no. Ha transformado el concepto de las presentaciones en sí gracias a toda una serie de características que son, paradójicamente, su fuerza y su debilidad:

  1. El storytelling.
  2. Los niveles de zoom.
  3. El lienzo infinito.

Estas tres características hacen de Prezi una herramienta tremendamente visual y asombrosamente potente para realizar una exposición. Si nunca has visto una presentación en Prezi, cuando ves una por primera vez quedas automáticamente cautivado, y en tu mente bullen las posibilidades. En ese instante empiezas a desear probarlo y dar rienda suelta a tu imaginación, imaginando cómo vas a dejar pasmada de asombro a toda tu audiencia. Y te pones manos a la obra.

Pero es aquí dónde estas mismas fortalezas se tornan en su contra. Y es que preparar una buena presentación en Prezi requiere no sólo de mucho tiempo, sino de una gran preparación. Es un formato que no se adapta a cualquier tipo de presentación y tiene una serie de características que, mal usadas, terminarán con un público más pendiente de las transiciones, cambios y viajes por la pantalla que de lo que realmente les estás contando. O peor, mareados y hastiados de tanto ir y venir :p

Cambiando la forma de hacer presentaciones

Prezi ha revolucionado la forma de presentar la información. Y, sin embargo, las características que ha introducido, por sí solas, no son especialmente novedosas. Pero combinadas el resultado es espectacular 😉 Por eso te las voy a ir analizando una a una:

1. El Storytelling

Esta característica es fundamental para que una presentación en Prezi funcione. Tienes que contar una historia, un relato que enganche al espectador, que lo vaya llevando por donde tu quieres. Tiene que haber un hilo conductor, de modo que no sólo lo que cuentas es importante, sino que el modo en que lo cuentas está también ayudando al espectador a comprenderlo, a interesarse por lo que le estas narrando.

Imagina tu presentación como una película. En tu lienzo de Prezi vas marcando los distintos encuadres (llamados marcos) que la cámara irá recorriendo a lo largo de la presentación. Estos «movimiento de cámara» son mucho más espectaculares que las transiciones de otros programas, captan la atención del espectador inmediatamente. Sin embargo, tales movimientos tienen que estar al servicio de la historia.

El saber contar una historia es fundamental en cualquier ámbito de la comunicación. Pero aquí es lo que le da sentido a la presentación. Sin una buena base, sin un gran argumento, tu presentación será sólo un batiburrillo de movimientos de cámara, zoom imposibles y gráficos más o menos curiosos. Seguramente captes la atención de tu público en los primeros compases, pero se quedarán descolgados en cuanto empiecen a cansarse de tanto ir y venir sin sentido en la pantalla.

Y eso que, si no hay una buena historia detrás, mejor que escojas otro medio para tu exposición. Creo que es un requisito fundamental. El texto, los gráficos, los movimientos, todo debe estar al servicio de lo que estás narrando. Y requiere una gran planificación previa. No tiene nada que ver con un PowerPoint, donde simplemente puedes exponer una serie de gráficos y resultados. Sí, también podrías hacer eso en Prezi, pero seguramente quede mejor en PowerPoint. Toda la espectacularidad de los movimientos de cámara se pierde cuando se producen porque sí, llegando a convertirse en cansinos y mareantes.

Antes de empezar a trabajar con Prezi asegúrate de que vas a narrar algo a tu audiencia. Eso te ayudará a elegir la plantilla adecuada o a crear la que tú necesitas. Y te va a permitir embarcar a tus oyentes en el viaje que les tienes preparados. A todos nos gustan los cuentos y las historias, especialmente cuando no nos los esperamos 😉 ¡Sorpréndeles!

2. Los niveles de zoom

Otra de sus características destacadas es el zoom. Y no hablamos de un pequeño acercamiento, no, sino de un zoom potente, que te puede llevar a descubrir a tus oyentes partes de la presentación que ni se imaginan que están ahí. Es un recurso tremendamente útil y muy visual que te ayuda a llamar la atención en los detalles (metiendo zoom) o recabar la importancia en algo más general (quitando zoom).

En Prezi la cámara siempre va a enfocar los marcos o encuadres que le indiquemos. Si el marco al que vamos es mayor que en el que ya estamos, entonces se quitará zoom a la imagen, obteniendo un plano más general. Si por el contrario es más pequeño, entonces obtendremos un plano detalle, añadiendo un zoom.

Esto es tan espectacular como molesto si se repite demasiado rápido o demasiado frecuentemente. Como suele decir mi madre: «Lo poquito agrada y lo mucho empalaga«. Emplea el zoom sabiamente y siempre y cuando tu historia lo necesite. No abuses, o la gente se terminará cansando rápidamente.

3. El lienzo infinito

¿Ha trabajado alguna vez con un espacio infinito para colocar cosas? Con los programas tradicionales estamos restringidos al espacio que tenemos en pantalla, a las dimensiones de la presentación. Aquí no. Puedes extender tu presentación tanto como quieras. Sin límites. Como verás, las ventajas son innegables, pero implican también un alto grado de organización, si no quieres perderte en tu propia presentación.

La cámara irá viajando de marco en marco, de encuadre en encuadre, saltando de un punto a otro, con el único límite de tu creatividad. Haz zoom, muévete, haz que tu audiencia te acompañe en ese viaje que le has preparado. Pero, por favor, que sea un viaje cómodo 😉

Aquí te dejo un ejemplo básico de como puedes usar Prezi no sólo para presentaciones, sino para crear contenidos interactivos y llamativos. Si te interesa, puedes copiar y modificar libremente el prezi desde esta dirección 😉

Otras características

Prezi te ofrece muchas más opciones aparte de las comentadas. Algunas son viejas conocidas, como las animaciones de los objetos, mientras otras son más curiosas, como la posibidad de descargarte las presentaciones en formato autojecutable o poder realizar tu presentación en remoto, de forma virtual, ante varias personas, cada una desde su propio ordenador y en su propia casa.

1. Las animaciones

Este software también incluye animaciones básicas, aunque no sean tan variadas ni fáciles de implementar como en el programa de Microsoft. Básicamente se reducen a que los elementos vayan apareciendo al hacer clic (o de forma simultánea a otros elementos). Se trata de animaciones de entrada muy sencilla, en la que el objeto simplemente aparece con el típico efecto de «desvanecer». es muy útil cuando quieres ir mostrando elementos de forma secuencial, como textos o gráficos.

Además, otra característica es que sólo animas los elementos dentro de cada marco

Las posibilidades de personalización son escasas y cuando tienes muchos elementos, puede ser una auténtica locura organizarlo todo en el orden correcto. Personalmente, creo que es una de las características que más margen de mejora tiene y a la que más trabajo hay que dedicar para mejorar la usabilidad y la experiencia de usuario. Recuerdo cuando estaba haciendo la presentación de mi tesis doctoral que casi me volví loco para animar los distintos elementos en la secuencia exacta que quería.

2. Plantillas

Prezi te ofrece un gran número de plantillas que te permitirán hacer grandes presentaciones en muy poco tiempo. Estas plantillas incluyen fondos, tipografía y numerosos elementos gráficos que puedes emplear a tu gusto.

Pero además de estas plantillas, una vez dentro del prezi encontrarás la opción «personalizar» que te permite cambiar no sólo el fondo, sino toda la gama de colores (incluido el texto) de la presentación, lo que viene a llamarse el tema. Si eres como yo, y eso de combinar colores se te da fatal, esta opción te permitirá cambiar los colores generales de la plantilla mientras mantienes una combinación agradable a la vista 😛 Además, incluye opciones avanzadas de configuración del tema para que lo dejes exactamente como tú quieres

También desde el botón «insertar» tendrás acceso a toda una serie de elementos que podrás añadir a tus presentaciones. Pero si vas en concreto al apartado «diseño» (dentro de insertar) encontrarás no sólo distintas plantillas para tus marcos  con algunos elementos preparados para ser editados, sino agrupaciones de marcos que te pueden ayudar a darle un toque personal a tu plantilla.

3. Descargar ejecutable

Otra característica que me encanta es la posibilidad de descargarte tu presentación en un ejecutable, tanto para Mac como para Windows. También incluye la opción de descargártelo en PDF si así lo prefieres. De esta forma no dependerás de la conexión a la hora de hacer tu presentación (salvo que en ella haya algún contenido online, como un vídeo de youtube, por ejemplo).

En mi caso, para la defensa de la tesis me llevé en un pendrive la copia en windows, en mac y me aseguré de tener conexión a internet en la sala, por si acaso algo fallaba 😛

4. Presentaciones a distancia

Otra característica que me parece muy interesante es la posibilidad de hacer presentaciones a distancia. ¿Y eso qué significa? Pues que con tan sólo enviando un link a las personas que quieras que asistan a la presentación (hasta un máximo de 30 personas) se unirán a una sala virtual donde verán la pantalla con tu presentación y serás tú mismo quien la ponga en marcha y la vaya presentando a tu ritmo.

No es necesario que los asistentes tengan una cuenta de Prezi para poder ver la presentación, pero sí para poder editarla. Y las presentaciones a distancia están incluidas también entre las características de la cuenta gratuita 😉 Todo está muy  bien explicado en este vídeo que puedes encontrar en su sección de ayuda 😉

https://www.youtube.com/watch?v=YI-8yBajico

5. Material multimedia

En tus presentaciones no sólo podrás usar fotos, sino también vídeos, música, líneas y formas simples, archivos, vídeos de Youtube, así como gráficos (sólo en versiones de pago), además de poder importar PowerPoints dentro de tu presentación. Las imágenes pueden ser editadas a un nivel muy básico (las versiones de pago tienen un editor mejorado).

Podrás enriquecer tus presentaciones con casi cualquier contenido multimedia que se te ocurra. Pero recuerda que lo importante es el mensaje, no aturulles a tu audiciencia con un bombardeo de sonidos e imágenes. Crea tu propia historia 😉

6. Una gran comunidad

Hay más de 60 millones de usuarios de Prezi. Esto supone que hay mucha gente trabajando con él que habrán tenido tus mismas dudas y problemas. Por eso hallarás muchísima información y material en internet sobre cómo usar este programa. Pero también en la misma web, donde encontrarás decenas (o centenares) de tutoriales de cualquier tipo que te ayudarán a aprender de forma fácil y divertida no sólo a manejarlo, sino a como sacarle el máximo partido.

Te recomiendo que te des un paseo por su página de ayuda porque encontrarás muchísima información (en forma de prezis, principalmente :P) que te ayudará a hacerte con el programa y a completar todo lo que aquí te he ido contando de forma muy breve.

7. Planes y precios

Los planes de Prezi van desde los gratuito hasta los 18€ al mes. La cuenta gratuita es perfectamente usable, ofreciendo la mayor parte de las características y la potencia de programa. Sin embargo, tiene algunos puntos en contra: por una lado, tus presentaciones siempre serán públicas y reutilizables por la comunidad. Si tienes datos sensibles (como resultados científicos no publicados) o simplemente quieres tener el control de tu publicación y que nadie pueda reutilizarla ni modificarla, entonces necesitarás un plan de pago.

No obstante, si eres estudiante o profesor, estás de suerte 😉 Existe una cuenta, Edu Joy, que te otorga 4 gigas de espacio para tus prezis, control de la configuración de privacidad de tus prezis (ya sí pueden ser privados) y acceso desde cualquier dispositivo y todo al fabuloso precio de gratis 😛 Tan sólo necesitas darte de alta con una cuenta de correo de tu universidad. No sé si todas las universidades podrán beneficiarse de esta oferta, pero merece la pena probarlo 😉

Si además quieres tener un servicio de ayuda premium, herramientas de edición de imágenes y capacidad de trabajar offline (mediante la aplicación de escritorio de Prezi), entonces tendrás que pasar por caja. Pero, si eres estudiante o profesor, tendrás estas opciones a un precio mucho más reducido (4.92€ /mes frente a los 11,62€/mes de la versión normal).

Mi opinión personal

Desde que vi la primera presentación en Prezi quedé prendado de su potencial. Me cautivó completamente. Tanto fue así que me propuse usarlo para presentar mi tesis doctoral. Y la verdad es que mereció la pena. De hecho, varios miembros del tribunal me felicitaron por la presentación. Sin embargo, me costó mucho más tiempo del que pensaba hasta que logré hacer exactamente lo que yo quería. Y eso que usé una plantilla predefinida. De no haber sido así, estoy seguro que aún estaría pensando cómo plantear la presentación 😛

Desde mi punto de vista, y basándome en mi limitada experiencia personal, Prezi no es para todos ni para cualquier tipo de presentación. Si no lo usas correctamente, un exceso de movimiento o abuso del zoom pueden arruinar una buena presentación, haciendo que la persona que te está viendo se olvide de lo que estás contando y esté pensando en dónde puede conseguir una biodramina para el mareo.

Creo que es una herramienta que, bien empleada, tiene un enorme potencial para capturar la atención de tu audiencia. Pero tiene que haber una buena historia detrás, tienes que contar algo, hallar el hilo conductor que te permita exprimir al máximo todo lo que Prezi te ofrece. Y eso requiere mucho tiempo y esfuerzo. Contar una historia no es fácil, y no todo el mundo sabe hacerlo. A mí me cuesta mucho plantear una presentación en estos términos. Es un cambio total de enfoque y de forma de hacer las cosas. Por eso es fácil desesperarse al principio. Verás por ahí un montón de prezis espectaculares, asombrosos. Y cuando te toque crear el tuyo pensarás: «Pero si parecía muy sencillo. ¿Por qué me cuesta tanto hacer algo medianamente atractivo?«.

También pienso que es especialmente útil para charlas o exposiciones cortas. Si por ejemplo tienes que impartir un curso de varias horas (o días) y todo está hecho en Prezi me da la sensación de que será muy cansino para el espectador. Sin embargo, es cierto que no he tenido tampoco la oportunidad de experimentarlo, ya que aquí en España no está muy extendido su uso aún. Pero intuyo que para ese tipo de presentaciones largas sigue siendo mejor algo como el tradicional PowerPoint.

Para terminar os dejo también una breve presentación de Prezi que hice y que grabé en vídeo para un curso que iba a impartir. No soy un experto ni en Prezi ni en contar historias, pero creo que es un buen resumen de todo lo que te he contado en este post. Puedes encontrar la presentación en este link y reutilizarla para que puedas enredar con ella cuanto quieras 😉

Y con esto ya me callo, que me he entretenido mucho hoy 😛 Ahora te toca a ti contarme cosas. ¿Conocías Prezi? ¿Lo has utilizado alguna vez? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Te vas a animar a hacer tu primera presentación con él? Cuéntamelo en los comentarios y comparte allí si quieres tus presentaciones con todos los lectores 😉

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Entrevista a Bea y Pablo, de “Verde por dentro”

09/06/2016 by Bichólogo Deja un comentario

Los entrevistados

Hoy tengo el placer de entrevistar a Pablo y Bea. Los conocí por un correo que me escribieron para preguntarme una dudas al tiempo que me hablaron de su proyecto Verde por dentro. Estos dos jóvenes biólogos decidieron recorrer Europa no sólo visitando zonas naturales sino, en la medida de lo posible, trabajando en distintos proyectos como voluntarios. Reacondicionaron su furgoneta y la prepararon no sólo para recorrer miles de kilómetros, sino para vivir literalmente en ella.

Los protagonistas de verde por dentro sobre la furgoneta que les ha llevado en sus viajes

Este viaje les ha llevado por 9 países hasta ahora (incluido Marruecos). Pero ahora han decido dar el salto al otro lado del charco y lo continuarán en México, país natal de Bea, desde donde quieren recorrer el continente americano tan sólo con su mochila y siguiendo el mismo espíritu y la misma filosofía de viaje. Si eres viajero y curioso como yo seguro que vas a disfrutar de la entrevista y saldrás de ella con unas imperiosas ganas de viajar, sintiendo ese gusanillo en tu estómago 😉 Os dejo con ellos y su historia…

La entrevista

Y si la quieres en formato podcast suscríbete a El podcast de El Bichólogo en iTunes o descárgala aquí:

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación
  • Cómo surge Verde por dentro ( 0:46)
  • Por qué países han estado ( 2:15)
  • Cómo se prepara un viaje así (4:04)
  • Cómo financiaron el viaje ( 6:06)
  • En qué proyectos han participado hasta ahora ( 9:56)
  • Si todos fueron voluntariados o cobraron alguna vez ( 12:15)
  • Cómo contactaban con los distintos proyectos ( 14:17)
  • Las mayores dificultades a las que se enfrentaron ( 16:00)
  • Si hubo o no alguna situación complicada o peligrosa ( 17:50)
  • Qué experiencias vividas destacarían ( 19:31)
  • Qué les ha aportado a nivel tanto personal como profesional ( 27:20)
  • La segunda parte del viaje: América ( 30:22)
  • Tipos de proyectos que buscan ( 34:45)
  • Algunos consejos para futuros viajeros ( 37:54)

Más información

Si te ha gustado su proyecto no dudes en visitar su interesante blog, donde van contando sus peripecias y dando algún que otro consejo útil para los viajeros:

El logo del proyecto viajero Verde por dentro

Si tenéis información de algún proyecto de investigación o ambiental, de algún voluntariado del estilo a los que han explicado en la entrevista o si simplemente os apetece hablar con ellos podéis contactarles a través de su correo electrónico o por medio de sus perfiles en Twitter, Facebook, Youtube o Instagram. Aunque deberéis ser pacientes, porque como supondréis, la mayor parte del tiempo están viajando y no siempre tienen conexión a internet 😉

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Cambios de rumbo en biología: ¿audacia o imprudencia?

02/06/2016 by Bichólogo 40 comentarios

La semana pasada te comentaba lo difícil que es elegir por dónde decantarte laboralmente y te daba algunas claves para decidirte. Las dudas son normales, porque la Biología es una ciencia enormemente amplia, a la par que fascinante, con muchas más salidas laborales de las que uno piensa. Sin embargo, una vez elegido lo que te gusta no terminan ahí los problemas. Lo más normal es que te gusten varias cosas a la vez. Pero no puedes dedicarte a todas… ¿O sí?

Hoy voy a hablarte de las ventajas e inconvenientes de cambiar de dirección durante tu trayectoria profesional. ¿Es bueno cambiar de una área a otra? ¿Puedo cambiar de objeto de estudio o de disciplina? ¿Hasta qué punto es bueno para mi currículo probar distintas ramas? Acomódate que esto va para largo 😉

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Cuando todo te gusta

Si eres de los que se preocupa porque no sabe si alguna otra rama de la biología puede resultarte tanto o más fascinante que la que ahora ocupa tus anhelos o tu tiempo, entonces este post es para ti 😉 Pero quizás seas uno de esos afortunados que siempre han tenido claro lo que quieren hacer y estás en el camino directo para conseguirlo. Entonces, en ese caso, también te interesa seguir leyendo este post 😛 Y es que, como te irás dando cuenta, no es lo mismo hacer algo por afición que dedicarte a ello en cuerpo y alma. Y cualquier trabajo, por bonito que sea, llega un momento en que te puede llegar a saturar.

A quienes nos apasiona la Biología es muy raro que sólo nos guste algo concreto. Esto es así por una sencilla razón: en Biología, como en la propia vida que estudia, todo está relacionado. Hay interconexiones en todas partes, no hay compartimentos estancos. Hasta los más grandes especialistas de una determinada materia necesitan de elementos de otras ramas (y de otras disciplinas distintas a la biología) para llevar a cabo su trabajo.

Esto es una enorme ventaja para la persona curiosa, que disfruta aprendiendo, experimentando y descubriendo nuevas cosas (y si estás leyendo este blog seguro que eres uno de ellas). Sin embargo, el tener tanto dónde elegir puede generar cierta ansiedad:

¿Me estaré perdiendo algo más interesante? ¿Y si hay algo mejor que lo que estoy haciendo? Es que me gustan tantas cosas…

Puedes relajarte. No sólo vas a tener que probar distintas áreas durante la carrera y, especialmente, durante tu desarrollo profesional, sino que seguramente te verás obligado a ellos, ya sea por avatares del destino, por imposición de las circunstancias o por una meditada decisión persona.

¿Por qué cambiar?

Ya reza el dicho «Más vale malo conocido que bueno por conocer» y por algo le llaman sabiduría popular, ¿no? Pero eso quizás valdría hace un par de décadas, cuando lo normal era comenzar a trabajar en una empresa o en una institución y hacerlo allí durante el resto de nuestros días. Si tenías suerte y era el trabajo de tu vida lo disfrutabas. Si por el contrario te habías equivocado en tu elección, estabas bien jodido.  Sin embargo, hoy en día la situación es muy distinta. Todo evoluciona a una velocidad enorme. Internet nos ha conectado con literalmente cualquier parte del mundo, difuminando los límites y las fronteras geográficas. Nunca tanta información ha estado tan al alcance de nuestra mano, a un par de clics de ratón (o en una pantalla táctil).

Este mundo de vertiginoso cambio nos ha abierto nuevas puertas al modo en que se relacionan empleado y empleador, así como nos ha proporcionado muchísima más información sobre múltiples campos, favoreciendo la multidisciplinaridad tanto en equipos de trabajo como a nivel personal. De este modo estamos más preparado para todos esos cambios a los que nos enfrentamos y, de paso, alimentamos nuestra curiosidad 😛 Esta accesibilidad a la información nos permite explorar nuevas ramas y disciplinas a un coste muy bajo tanto en términos de tiempo como de dinero. Antes, cuando necesitabas algo relacionado con otra disciplina consultabas a un experto. Ahora se lo puedes preguntar a Google 😛

Esta curiosidad puede llevarnos a querer profundizar en nuevos áreas que se han cruzado en nuestro camino mientras realizábamos algún proyecto. Lo normal es que se trate de algo cercano a lo que ya estás realizando, o simplemente una oportunidad que te surge de forma tangencial debido a la naturaleza de tu trabajo. Sea como fuere puede ser la chispa necesaria que ponga en marcha el motor del cambio.

Por otra parte, muchas áreas de la Biología conllevan una enorme dedicación en términos de tiempo y esfuerzo. Los horarios de 35 a 40 horas semanales y fines de semana libres son más la excepción que la norma en numerosas ramas, especialmente en la empresa privada y en el mundo de la investigación. Y eso puede ser agotador, sobre todo a nivel mental. Así que determinadas situaciones de estrés prolongado pueden convertir el cambio de rumbo en una cuestión prioritaria para la propia salud de uno 😛

Finalmente, a veces es cuestión de azar que te surja la oportunidad de cambiar a un área totalmente distinta a la que llevas trabajando hasta ahora. Tal vez pierdas tu trabajo y encuentres uno nuevo, tal vez sea alguna oferta que mejore tu situación actual. Sea como fuere, es algo que no depende enteramente de ti y aparece en el momento justo.

¿Cualquier cambio es válido?

Sí y no. Me explico. Habrá veces que no te quedará opción, independientemente si ese cambio es coherente con el resto de tu trayectoria profesional. Pero si el cambio es muy grande y es voluntario deberás sopesar cómo se adapta a tu trayectoria profesional. Recuerda que la línea que separa a un profesional generalista y adaptativo de uno cuyo currículo es un rosario de cosas sin sentido puede llegar a ser muy difusa a veces.

En general, los cambios pueden ser sanos, pues ayudan a completar tu currículo con nuevas habilidades y conocimientos. Sin embargo, tienes que intentar que esas nuevas habilidades y esos nuevos conocimientos estén hilados de alguna forma con los que ya poseías, que los complementen. Un cambio siempre debe sumar, debe hacer que cualquier transición en tu currículo sea suave, lógica, y no crear compartimentos independientes, experiencias totalmente aisladas la una de la otra. Porque eso resta eficacia a tu currículo profesional en la inmensa mayoría de los casos (¡aunque no en todos!). ¿Quién dijo que esto fuera fácil? 😛

En mi currículo, por ejemplo, no viene mi primer trabajo de tres días como técnico de hardware montando ordenadores 😛 Sí, la informática es muy importante hoy en día, pero obviamente desentona con el tipo de trayectoria hacia la que he pretendido enfocar mi carrera. Y, sin embargo, en mi currículo sí que aparece este blog, a pesar de que se aleja bastante del resto de mi trayectoria profesional. Pero, aunque distante, sí que ofrece información importante y relacionada con mi trayectoria: conocimiento de internet, interés por la divulgación, una experiencia profesional demostrada en los posts, un conocimiento de la profesión, una capacidad de adaptarme a las nuevas herramientas de hoy en día. Y además encaja con mi nuevo objetivo 😉

Tipos de cambio

No todos los cambios son igual de importantes ni tienen las mismas consecuencias sobre tu carrera. Se podrían clasificar de un montón de formas distintas, pero para hacernos una idea usaré esta sencilla clasificación:

1. Cambio de modelo de estudio

Típico del ámbito de la investigación, cuando estás estudiando la misma disciplina pero cambias tu objeto de estudio. Por ejemplo, alguien que ha estado estudiando ecología evolutiva en aves y de repente da el salto y comienza a hacerlo en peces. Puede parecer un gran cambio, pero no es así. Sigues usando las mismas herramientas y sigues estudiando las mismas cosas (o similares :P). Eso sí, puede requerir de un periodo de adaptación al nuevo bicho o planta en cuestión, pues cada especie modelo tiene sus propias particularidades.

Pero en el fondo, a nivel curricular, el cambio no es tan grande. Muchos científicos estudian diferentes especies tanto secuencial como simultáneamente. Y no todos los organismos son igual de útiles para estudiar determinadas cosas. Por eso puedes verte obligado a cambiar de especie de cuando en cuando ;). Y esto es válido no sólo en ciencia, sino para cualquier tipo de trabajo que emplee distintos elementos para conseguir fines similares (por ejemplo, censar distintas especies de mamíferos para una consultoría mediomabiental o aplicar distintas metodologías didácticas para transmitir los mismos conceptos a públicos diferentes).

2. Cambio de rama o disciplina

Estos tipos de cambios pueden ser más o menos grandes, en función de lo mucho o poco que se aleje de tu trabajo original. Generalmente, estos saltos se suelen producir por algún enfoque multidisciplinar que te hace interesarte por otro materia o línea de investigación distinta a la tuya.

Estos cambios pueden ser muy interesantes por dos motivos: primero la novedad, que suele dar una buena dosis de energía y curiosidad; segundo la ampliación de tu currículo. El moverte en diversos campos relacionados demuestra tu adaptabilidad y tu capacidad para integrar conocimientos desde distintas áreas.

Sin embargo, tampoco es cuestión de ir de flor en flor. La variedad está bien en el currículo, no así el caos. Procura que tu línea de trabajo o de investigación siempre siga una línea definida, aunque tengas algunas en paralelo.

Lo mismo se aplica a la empresa privada (y en cualquier otro ámbito de la Biología). Si estás en el ámbito de la consultoría, por ejemplo, tienes una gran variedad de opciones disponibles, cada una con su propia metodología: evaluación de impacto ambiental, elaboración de modelos en GIS, censos de distintos tipos de fauna y flora, pescas eléctricas, radioseguimiento… Estaría bien poder ser un especialista en todas ellas, pero es casi imposible. Intenta centrarte en algunas, a ser posible relacionadas entre sí, como por ejemplo censos de mamíferos terrestres, de desmán ibérico, de nutria… No seas simplemente aprendiz de todo y maestro de nada. Especialízate en alguna disciplina.

3. Cambio de área.

Estos cambios son más grandes y drásticos. Entre las razones que te pueden llevar a dar ese tipo de saltos están el propio mercado laboral, altamente inestable y conflictivo. Pero también puede ser una decisión personal, fruto de la falta de motivación, que te lleve a dar un nuevo rumbo a tu vida.

Hay que tener cuidado con este tipo de cambios porque, si no lo realizas correctamente, puede que tengas que empezar de cero tu currículo (o casi). Y es que, dadas las diferencias entre estas áreas, el orden en que realices el cambio puede ser muy importante: la experiencia ganada en un área A puede ser útil (total o parcialmente) en otra área B. Pero si el salto se produce de B hacia A quizás la experiencia no tenga por qué ser aplicable. Te explicaré mejor con un ejemplo:

Si estás trabajando en la Academia y decides pasarte a la empresa privada, toda la experiencia que has adquirido en la redacción de textos formales, búsqueda de bibliografía, manejo de animales, elaboración de proyectos, publicaciones científicas… podrían resultarte valiosas en tu nuevo empleo. Sin embargo, si provienes de la consultoría, por ejemplo, mucha de la experiencia acumulada no te será útil en términos académicos, igual que muchas de las publicaciones, que son en revistas divulgativas fuera del JCR.

Igual ocurre si vas desde la Educación a la consultoría medioambiental, o desde la educación a la academia. Muchos de los logros que hayas hecho en tu carrera no te servirán para el nuevo rumbo y tendrás que hacer tabula rasa y comenzar de nuevo. Por ese motivo es muy importante tener claro si a nivel laboral te va a merecer la pena ese cambio. Te juegas mucho en ello.

4. El cambio radical.

Aunque parezca mentira, este tipo de cambio es mucho más común de lo que piensas. Muchas veces nos encontramos en un callejón sin salida, en una situación que no nos gusta, encerrados en un trabajo que no nos llena o que nos impide realizarnos a nivel personal porque devora nuestro tiempo y nuestro ánimo. O simplemente, nos damos cuenta de que nos hemos esquivado y que hemos seguida la dirección equivocada.

Esto suele implicar un cambio de dirección dramático en tu carrera laboral, algo que no tiene nada que ver con lo que has hecho hasta ahora. En esto momentos, sin embargo, la coherencia del currículo es lo de menos. El cambio se convierte en algo vital per se. Nuestra vida, nuestro bienestar, nuestra paz mental, dependen de ello. Mucha gente teme a este tipo de cambios (con razón), quedándose paralizados por el miedo y dejándose llevar por la situación, que finalmente se perpetúa en el tiempo. Pero a veces son fundamentales y pueden encerrar la clave para recuperar nuestra vida.

Mi experiencia personal

Desde que comencé la carrera me gustó el mundo de la investigación. Di mis primeros pasos en la Academia gracias a mi colaboración con el grupo de investigación de biología evolutiva que había en mi universidad. Descubrí que aquello me gustaba y estuve colaborando con ellos hasta que terminé la carrera. Pero entonces llegó mi primer cambio: una oferta de trabajo en la empresa privada, en una consultoría ambiental. Estuve varios meses colocando cajas nidos para paseriformes en el Parque Nacional de Monfragüe y para carraca (Coracias garrulus) y primilla (Falco naumanni) en otras zonas protegidas de Extremadura. Fue una experiencia interesante, tanto a nivel personal como para hacerme una idea de todo lo que se cuece en el ámbito laboral (lo bueno y lo malo).

Sin embargo, la investigación me seguía llamando y surgió la posibilidad de irme a hacer el doctorado a Bolivia (segundo cambio y vuelta a la Academia). Por diversos motivos, incluida un pequeña revolución justo donde me iba a quedar, tuve que abandonar esa idea, así que hice mi primer intento de conseguir una beca predoctoral de Formación del Personal Investigador (FPI) en España pero sin éxito (quedé el segundo). Sin embargo, sí que conseguí un puesto de técnico de apoyo a la investigación en la universidad de Granada. De ahí fui hilando puestos de técnico y becas hasta lograr la ansiada FPI y con ello, iniciar el doctorado soñado. Ahí me mantuve varios años y fue cuando me formé realmente como investigador, interesándome también por  la competencia espermática (tercer cambio)  Hasta que llegó la crisis y las circunstancias me obligaron a aceptar una trabajo en una consultoría medioambiental (cuarto cambio), ya que se me acababa la financiación de la beca y no había muchas opciones de hilar con otra.

La época en la consultoría me sirvió para desintoxicarme de la carga personal y anímica que me había supuesto los últimos años del doctorado. Aprendí mucho en este nuevo campo y me hizo crecer como profesional, mientras seguía con la tesis y publicando como co-autor de cuando en cuando, además de asistiendo a algún congreso.  Finalmente terminé con la tesis y ahora mismo me encuentro en un nuevo proceso de cambio (el quinto ya) que aún no sé dónde me llevará. Muchas cosas en el horizonte pero todas por definir aún jeje.

Personalmente, estos cinco cambios (sin contar las veces que he cambiado de especie de estudio :P) me han aportado muchas muchas cosas, todas positivas. Bien es cierto que buena parte de lo que he hecho en la consultoría ambiental no me ha valido para mi currículo científico, pero sí como profesional de la biología. Sin embargo, muchas de las cosas que he aprendido y de las habilidades que he desarrollado en mi trabajo en la Academia me resultaron muy útiles en la consultoría. Y es más, si ahora me decidiese a dedicarme a la educación, por ejemplo, todo lo aprendido y logrado hasta ahora en todos los ámbitos me sería muy útil de cara a aplicarlo a las clases.

Hoy en día estoy en un proceso de profundo cambio y este blog es hijo de este tiempo. Mis objetivos han cambiado radicalmente, como lo han hecho mis prioridades. Estoy sumido en medio de un giro radical y profundo. Un cambio para el que, curiosamente, todos mis anteriores trabajos me han preparado, incluso sin yo saberlo. Porque siempre he perseguido mi objetivo, porque siempre me he mantenido fiel a él. Y es que lo más importante no son los objetivos, sino el camino que recorres para llegar a ellos.

Concluyendo

Como ves, no existe una camino bueno ni marcado. Todo depende lo que nosotros busquemos conseguir, de a dónde queremos llegar. Es muy importante empezar a plantearse estas cosas desde la carrera, por muy pronto que te parezca. Conozco a gente que ha estado trabajando muchos años en investigación, hicieron un doctorado por ser la salida natural y finalmente decidieron dejarlo todo por completo. Pero se han encontrado que, más allá de la carrera y la investigación, no tenían experiencia en nada más, no sabían qué otra cosa podrían hacer. Y te aseguro que no quieres ese futuro para ti.

¿Esto significa que debes elegir sí o sí el primer año de carrera y obcecarte en ello? No y rotundamente NO. En lo que te tienes que centrar es en pensar qué quieres hacer, qué es lo que realmente te gusta, lo que sueñas estar haciendo de aquí a 10, 20, 50 años. Pero no te agobies por el tiempo porque, como te he dicho, ese objetivo que te marques no estará escrito en piedra, irá cambiando con el paso del tiempo, igual que cambiarás tú. Pero sí debes centrarte en algo que de verdad te apasione en este momento. La carrera es el mejor momento para experimentar, para probar, para aprender. Y para dar los primeros pasos en la dirección adecuada.

Sí, hay posibilidades de cambiar de rumbo, y a veces es muy saludable, laboral y anímicamente hablando. Pero siempre y cuando tengas claro que te mantienes en la dirección que quieres recorrer. Siempre que seas consciente de adonde vas y siempre que no te dejes llevar simplemente por impulsos o consejos ajenos a lo que realmente persigues.  Si eres fiel a ti mismo estos cambios vendrán solos y de forma natural. Prueba, experimenta, arriesga, pero no vayas como pollo sin cabeza.

Si para conseguir tu objetivo tienes que hacer un cambio radical, no lo dudes y hazlo. No tengas miedo. Podrá salir bien o mal, pero si es algo que realmente quieres, algo que realmente necesitas, te será enormemente útil y aprenderás mucho en el proceso. Pero lo más importante de todo es que estarás tomando el control de tu vida, estarás tomando la iniciativa frente a las circunstancias. Y esa sensación no tiene precio, créeme 😉 Y sobre todo, graba esto a fuego en tu cabeza: Nunca es demasiado tarde para hacer lo que realmente quieres.

Ahora te toca a ti contarme qué opinas de los cambios. ¿Crees que cualquier cambio es bueno? ¿Has hecho algún cambio de rumbo importante en tu carrera? ¿Estás sufriendo ahora algún proceso de cambio de los que describo en este artículo? Cuéntamelo y compártelo con el resto de los lectores. Seguro que mucha gente está en la misma situación que tú y entre todos podemos ayudarnos 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, carrrera, ciencia, decisión, investigación, motivación, trabajo, universidad

Guía básica para encontrar tu camino en biología

26/05/2016 by Bichólogo 79 comentarios

La Biología es una ciencia amplísima. Tanto es así que algunas ramas se han escindido hasta conseguir entidad propia, como la Medicina (que no es más que una parte de la biología humana). Esto provoca dos grandes problemas: por una lado, resulta complicado elegir qué es lo que realmente nos gustaría hacer, y por el otro, existe a menudo la tentación o la necesidad de cambiar de campo de estudio.

En el artículo de hoy voy a hablar sobre el primero de estos problemas, el cual está muy relacionado con el tema de la vocación sobre el que escribí hace poco tiempo. Pero en este caso va mucho más allá. La vocación puede ser algo muy amplio, mientras que durante la carrera primero, y después, cuando comiences a trabajar, vas a tener que ir tomando una serie de decisiones muy concretas, encaminadas a definir y delimitar la que será tu especialización. Y lo que voy a contarte es una guía básica para encontrar la mejor forma de ir tomando esas decisiones. Comenzamos 😉

Cruce de carreteras con el título del artículo superpuesto

1. La búsqueda de la vocación

Todos tenemos nuestras pasiones, aquello que nos produce gozo o alegría, con lo que disfrutamos profundamente. Quizás aún no las hayas encontrado (aunque si estás leyendo este blog seguramente la biología sea una de ellas ;)); quizás las hayas descubierto hace años. Pero sea como fuere, es importante que tengas claro si la biología forma parte de ellas. Y es que, como he dicho un millón de veces, esta profesión es tremendamente vocacional. Sólo si eres una apasionado de la carrera podrás enfrentarte no sólo a su dificultad, sino también a todos los sinsabores que conlleva.

Debes saber que la Biología es tremendamente exigente: a nivel de conocimientos, a nivel de tiempo, a nivel de esfuerzo y, sobre todo, a nivel de compromiso. Habrá épocas que exija estar por encima de todo, mientras otras se conformará con tan sólo devorar buena parte de tu tiempo. Pero es que, además, nada te asegura que vayas a tener éxito, que apruebes la carrera o que consigas trabajo como biólogo/a.

Si ahora eres tan inconsciente de seguir pensando que aún así te quieres dedicar a esto… Enhorabuena, parece que lo tuyo con la Biología es vocacional 😉 Y el hecho de que hayas leído hasta aquí, o que incluso hayas sonreído pensando «pero si no podría ser más feliz que trabajando en eso» lo demuestra. Este es, sin duda, el primer paso firme que has dado para decidir en qué quieres trabajar 😉

2. ¿Bota o bata?

Una de las grandes preguntas que se hace todo biólogo en algún momento. O no, porque algunos, entre los que me incluyo, lo supimos desde siempre :P. Pero es una decisión no carente de importancia. Aunque vaya por delante que ambas no son mutuamente excluyentes. Es más, seguramente tengas que mezclar campo y laboratorio más de una vez, y en el mismo día, con la bata y las botas puestas 😉 Pero analicemos cada una de las opciones por separado:

El biólogo de bota

Suele asociarse este termino con los botánicos y zoólogos, aquellos profesionales cuyo objeto de estudio siempre está en el campo. Aunque pronto comprobarás que nada es blanco o negro en esto de la biología, y que hasta los biólogos más camperos tienen que volver al laboratorio a menudo, incluso por largas temporadas. Pero se supone que los miembros de este gremio pasamos mucho tiempo haciendo trabajo de campo, estudiando la flora o la fauna en su ambiente natural.

Si te gustan el trabajo físico, el campo, y eres capaz de manejarte bien en áreas remotas durante largas jornadas de trabajo, entonces éste seguramente sea tu sitio. El trabajador «de bota» suele estar en vuelto en un aura de aventura, al más puro estilo de Indiana Jones. Y aunque a veces es así, tengo que decirte que la realidad es, con frecuencia, muy distinta. A veces las zonas remotas pueden ser una colonia de cría en un edificio justo al lado de la universidad (lo digo por experiencia propia :P) y la fauna salvaje a estudiar, un humilde gorrión. Pero también puede ser que tengas que viajar a sitios exóticos o trabajar con grandes mamíferos africanos, por ejemplo 😉

El biólogo de bata

Éste suele ser la imagen que la gente tiene del científico estándar: alguien con pelo blanco (mal peinado :P), una bata (también blanca), algunos bolígrafos en el bolsillo y que se pasa la vida encerrado entre matraces humeantes en el laboratorio, vertiendo misteriosos y extraños líquidos desde su bureta. Y aunque hay de todo (y he conocido alguno así), una vez se peca de prejuicios 😛 El trabajo de laboratorio siempre suele implicar largas temporadas sin salir al campo. Y hay muchos biólogos que no necesitan salir del laboratorio en absoluto para tomar datos o muestras. Si están realizando estudios de linajes celulares o de cepas corrientes que se pueden conseguir fácilmente, entonces no hay necesidad de ir a capturarlos. Pero si estudias parásitos sanguíneos de aves, por ejemplo, no te queda otra que tomar las redes japonesas y capturar tú los ejemplares para sacarles una muestra de sangre.

El trabajo de laboratorio no suele ser muy exigente a nivel físico, pero te tiene que gustar pasarte muchas horas entre cuatro paredes. Además, requiere el manejo de maquinaria complicada, técnicamente avanzada y, sobre todo, muy cara. Y eso suele molar mucho :P. Si te gusta cacharrear con aparatejos y poder montar tus experimentos desde la comodidad de un laboratorio deberías probar aquí.

3. Academia, empresa privada o trabajo público

Otras grandes áreas que puedes explorar como posibles candidatas son la investigación académica, la posibilidad de trabajar en un empresa privada o conseguir algún tipo de trabajo público. Todas ellas son salidas labores importantes para cualquier biólogo, da igual si eres de bota o de bata.

La Academia

Es una de las salidas naturales de las carreras de ciencias: convertirte en científico. La posibilidad de desentrañar los misterios que encierra la naturaleza es una perspectiva fascinante, pero también es cierto que se trata de una de las ramas que más desgaste personal y anímico produce. La investigación científica produce sentimientos muy encontrados en todos los que trabajamos o hemos trabajado en ella alguna vez.

Si eres resistente a la presión, si te seduce investigar en lo desconocido y poner tu granito de arena en el conocimiento que el ser humano tiene del mundo que le rodea, si tu voluntad es férrea, entonces quizás éste sea tu sitio. La Academia ofrece sensaciones y momentos intensos y curiosos, así como enormes posibilidades de aprender. Será una montaña rusa de emociones, habrá días que creerás que no merece la pena, pero habrá otros que pensarás que no puede existir mejor trabajo en el mundo. Una profesión llena de alegrías y decepciones (a veces hasta simultáneas :P).

Son muchos los que abandonan la Academia en un momento u otro de su carrera: ya sea por cansancio, por hastío, por falta de financiación… Pero también son muchos los que viven de la investigación, aunque cada vez sea más difícil por culpa de los políticos y su desprecio por la ciencia. Desde luego, no será una experiencia que te deje indiferente, sino que te marcará seguramente de por vida. A día de hoy, cuando estoy varios meses sin trabajar en ciencia la echo de menos, mucho más de lo que pensaba cuando estaba a punto de mandar al carajo a la tesis doctoral allá por 2011 😛

Finalmente, la Academia te ofrece infinidad de campos que explorar: ecología evolutiva, microbiología, botánica, inmunología, genética… Una enorme variedad de áreas temáticas y de objetos de estudio que difícilmente no colmará tu curiosidad científica. Si te gusta la ciencia de forma activa aquí encontrarás tu nicho sin duda alguna 😉

La empresa privada

Un biólogo puede trabajar de muchas cosas en la empresa privada. Y no hablo ya de una investigación aplicada o en laboratorios e instituciones privadas, sino en el más puro ámbito empresarial. Desde el trabajo en una consultoría ambiental, al ecoturismo, pasando por la fotografía de naturaleza y los documentales, hasta ser guía de naturaleza o montar tu propia empresa relacionada con el medio ambiente. Las posibilidades son infinitas.

Pero también son muchos los riesgos, las responsabilidades y los factores a tener en cuenta. Trabajar para otros, hacer cosas de forma distinta a como a ti te gustaría o una gran inestabilidad laboral son sólo alguno de los factores que te pueden desanimar a meterte en la empresa privada, tanto como empleado como emprendedor.

Sin embargo, la empresa privada puede ser mucho más lucrativa que la pública o que la Academia, y puedes llegar a tener total libertad si te decides a ser tu propio jefe y montar tu propio negocio. Además, la forma de trabajar, el enfoque y los resultados son totalmente distintos. Todo es mucho más aplicado, frente a la Academia, donde la mayor parte del trabajo tiene que ver con la investigación pura.

Si no buscas una gran estabilidad, te gustan los riesgos y los retos y que tus esfuerzos vayan orientados a conseguir resultados útiles y aplicables a corto plazo, entonces deberías rebuscar algo más en el mundo de la empresa privada y sus múltiples salidas.

El trabajo público

Una de las salidas favoritas para muchos, tanto si es trabajando como biólogos para los distintos programas y áreas de cada gobierno como si es en el ámbito de la educación pública. Un camino que se presenta marcado, pero igualmente interesante. Además, la gran ventaja es que, al menos en España, es un trabajo de por vida. Un sueldo estable (en general no demasiado elevado) pero que siempre va a estar ahí por el resto de tu vida.

En un mercado laboral tan convulso como el nuestro, donde los puestos de trabajo se crean y destruyen a una velocidad difícil de creer, lo que hace unos años era un empleo seguro en la empresa privada puede desaparecer de un momento a otro hoy en día. Y en medio de esta feroz inestabilidad, el remanso de paz que te ofrece un trabajo realmente fijo y estable no es desdeñable jeje Además, algunas de las actividades ejercidas por estos funcionarios no sólo son interesantes, sino además muy importantes de cara a la conservación de medio ambiente.

Por no hablar de la educación. Hoy en día dar a conocer la ciencia a los niños y jóvenes es una labor tan importante como apasionante y ardua. Porque no sólo tienes que adaptar conceptos complejos y llenos de tecnicismos a un idioma reconocible por los estudiantes, sino que tienes que ofrecer esos conocimientos de forma atractiva. Y eso, en un mundo tan saturado de información y lleno de distracciones como el actual, es todo un reto.

Si buscas estabilidad, un buen trabajo, posibilidad de ejercer en conservación o educando a otros y con cero riesgos, entonces el trabajo público es lo tuyo 😉 Probablemente no te harás rico con ello pero… ¿quién pretende realmente hacerse rico con la biología? 😛

Ya he encontrado mi sector… ¿Y ahora qué?

¡Muy bien! Ahora sólo te queda profundizar dentro del campo elegido. Puedes hacerlo de forma teórica, buscando información en internet, o también de forma práctica, contactando con profesionales del gremio, consiguiendo unas prácticas de empresa durante la carrera, yendo a congresos, por medio de un voluntariado o empezando a colaborar con un grupo de investigación en tu universidad. Todo es cuestión de probar, probar y probar.

A menudo no sabemos si algo nos gusta hasta que no lo experimentamos por nosotros mismos. Por eso intenta configurar bien las asignaturas optativas o de libre elección para no sólo complementar tu formación, sino también para poder probar un poco de esas áreas que te interesan pero no sabes si tus expectativas se adaptan bien a la realidad. Y por favor, aunque todos lo hayamos hecho alguna vez, no elijas una asignatura simplemente por lo fácil que sea aprobarla. Elige con sentido y responsabilidad ;).

¿Y si resulta que no lo he encontrado?

Si aún no sabes qué hacer, no te preocupes y sigue dejándote llevar por tu instinto. Si lo que te gusta es la Biología estoy seguro de que tarde o temprano algo interesante se te cruzará en tu camino. Prueba, experimenta, viaja, pregunta, investiga. Al fin y al cabo es eso, y no otra cosa, lo que hacemos los biólogos 😉

Y con esa pequeña reflexión me despido hoy de ti. Pero antes me gustaría preguntarte algo: ¿Has encontrado ya tu lugar en esto de la biología? ¿Ya sabes a qué te quieres dedicar? ¿Estás probando alguno de los grande sectores de los que te hablo en el blog? Cuéntame tu experiencia y tus dudas en los comentarios e intentaré echarte una mano. Además, seguro que hay mucha más gente en una situación como la tuya a las que tu comentario podría ayudarles mucho 😉

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Trabajar en un grupo de investigación: mi experiencia personal

19/05/2016 by Bichólogo 10 comentarios

Una de las cosas más difíciles durante la carrera es conseguir algo de experiencia práctica. Y no me refiero a prácticas de laboratorio o salidas al campo, no. Me refiero a experiencia real, en un trabajo real, realizando labores propias de un investigador, de modo que cuando salgas al inclemente mundo laborar seas capaz de afrontarlo con un mínimo de garantías.

De entre todas las maneras posibles de adquirir dicha experiencia la más asequible y fácil es, sin duda, colaborar con algún grupo de investigación. Mucha gente ni siquiera sabe que existe esa posibilidad y terminan la carrera con un gran número de conocimientos pero sin tener ni la menor idea de como se aplican en el mundo real. Así que hoy te voy a contar como llegué yo a estar trabajando varios años en uno de estos grupos de investigación de mi universidad ???? Pero te adelantaré que no sólo ha sido una experiencia de lo más enriquecedora a todos los niveles, que no sólo he conocido a buenos amigos que aún mantengo, años después, sino que todo lo que he conseguido en el ámbito de la investigación, tesis incluida, se lo debo a esos años. Y sin ellos, yo probablemente no sería el mismo que soy ????

Trabajar en un grupo de investigación: mi experiencia personal

¿Cómo llegué a entrar en el grupo de investigación?

Ya te he comentado que cuando comencé la carrera me encontré que el primer año de Biología era muy distinto al que me había imaginado. Eso me desanimó un poco pero, habiendo curioseado en las asignaturas de los años siguientes, sabía que después venía lo mejor y que la cosa mejoraba sensiblemente. Así que pasé mis primeros años bregando contra la bioestadística, la física, la química, las matemáticas… Pero en el tercer año ya tenía ganas de probar cosas nuevas. De hacer algo verdaderamente interesante, algo de eso que hacen los biólogos de verdad. Ya había visto que había gente que colaboraba con los grupos de investigación, pero no tenía muy claro cómo se conseguía eso. Sabía que me gustaba mucho el comportamiento animal, así que hablé con mi colega el bioblologo y decidimos subir al despacho del catedrático de Zoología, que también era el director de grupo de investigación en Etología.

La verdad es que no tengo muchos recuerdos de aquella charla. Sé que me impresionó su despacho, todo lleno de cráneos de los bichos más diversos, conseguidos durante sus viajes por el mundo: un jaguar, un delfín, algún caimán… y hasta un par de cráneos de gorila. En definitiva, un lugar fascinante y evocador para dos bisoños estudiantes como nosotros. Y sin saber muy bien qué decirle, pues nos adentramos en aquel despacho que nos terminaría resultando tan familiar y y le dijimos que nos encantaría colaborar en su grupo. En realidad no teníamos muy claro que podíamos hacer, pero sabíamos que queríamos aprender. Y debimos de transmitirlo, porque el catedrático nos dijo que estaban llevando a cabo varios experimentos y que les vendría bien algo de ayuda con el trabajo de campo. Pero que si íbamos a participar que necesitaríamos un cierto grado de compromiso, una cierta continuidad. Asentimos sin dudarlo ????

No podíamos creernos nuestra suerte. ¡Íbamos a colaborar con biólogos de verdad! Estábamos exultantes. Hoy en día, cuando miro hacia atrás, sonrío al recordar quiénes éramos cuando entramos aquel día y quiénes éramos cuando nos fuimos, varios años después. Y es que, querido lector/a, la decisión de ir a hablar con aquel catedrático ha sido una de las mejores decisiones de toda mi vida.

Comenzando en el mundo de la investigación

Dicen que los comienzos son duros y algo de verdad hay en ello. Pero quizás sea por la ilusión que tenía entonces, quizás por la enorme cantidad de información que tenía ante mí, o por el simple hecho de tener la oportunidad de trabajar con animales tan de cerca, el caso es que tengo muy buen recuerdo de esos primeros y tímidos pasos en el mundo de la investigación. Y no te creas que hice algo espectacular y tremendamente interesante. Lo primero de todo es aprender, así que la única función que podía llevar a cabo en esos primeros momentos era… anotar. Sí, me dedicaba a ir apuntando todos los datos en las hojas y pasándolos a Excel. Apasionante ????

Pero en el proceso fui aprendiendo muchísimo más de lo que me imaginaba. Por aquel entonces estaban estudiando gorriones comunes (Passer domesticus) en el aviario, haciendo distintos estudios. Mientras iba anotando todo lo que me decían aprendí cómo se coge correctamente un paseriforme con una mano, de modo que tengas la otra libre para hacer las mediciones; cómo se miden los distintos caracteres morfométricos (pico, tarso, quilla, recreces…); cómo se toman muestras de sangre, cómo se almacenan, cómo se hace un frotis y qué es una centrifugadora de capilares. También aprendía cómo se realiza un experimento, qué es el grupo control o cómo se usaban la fitohemaglutinina y el PBS para medir la respuesta inmune de un ave. Todos ellos conocimientos que, de otra manera, no habría adquirido durante la carrera y que posteriormente me resultaron tremendamente útiles.

El día a día consistía en capturar gorriones en los aviarios, asistir a cómo se hacían los experimentos y leerme artículos que me iban pasando para saber qué es lo que realmente estaba haciendo, en vez de realizar el proceso mecánicamente. También pasaba tiempo en el laboratorio, aprendiendo a centrifugar las muestras de sangre para separar el plasma de las células, o charlando con los demás investigadores, empapándome de todo lo que podía y aportando en la medida de mis posibilidades.

Empiezan las publicaciones

Y todo trabajo tiene su recompensa. Y este, aunque aún no cobrase por él, también. Cuando llevaba ya algún tiempo colaborando con ellos, surgió la posibilidad de ir al IX Congreso Nacional y VI Iberoamericano de Etología en Madrid, allá por 2002. Y como habíamos trabajado mucho y bien, pudimos presentar algunos pósters. Y bien productivo que fue. No sólo conseguí las primeras publicaciones de verdad, sino también participé en un curso que se organizaba de forma paralela. Después vino mi primera mención en un artículo. No como co-autor, pero sí en los agradecimientos, cosa que me hizo mucha ilusión por aquél entonces.

Hoy en día, sin embargo, las cosas son distintas y los tiempos van cambiando a paso agigantados. Las publicaciones en congresos ya no son tan valiosas y debes tratar de publicar tu primer paper cuanto antes, aunque sea como co-autor, o te quedarás muy atrás en la carrera por conseguir cualquier vacante o beca. La competitividad hoy es muchísimo más alta que por aquellos años en que yo comenzaba en el departamento.

Poco a poco, me fui formando y adquiriendo cada vez más responsabilidades y asistiendo a más congresos. Ya no sólo colaboraba tomando notas en los experimentos o en el laboratorio, sino que me encargaba del seguimiento de las cajas-nido instaladas por todos los tejados de la facultad. Esto implicaba ir cargado con una gran escalera metálica y comprobando uno a uno los nidos, para ver si estaban ocupados o no, cuándo comenzaba la reproducción, cuántos huevos ponían, cuántos pollos nacían, anillar dichos pollos y posteriormente ver cuántos sobrevivían. Además, también había que capturar a los padres en cada nido y poder ver quién era padre de quién 😛

Todo ello me suponía ir dedicando cada vez más tiempo al departamento. A menudo mis compañeros estaban en clase o tomando una cerveza en las horas libres mientras yo estaba por los tejados de facultad, revisando nidos de gorrión, pertrechado con una caja de herramientas con todo lo necesario para anillar los pollos y los adultos que iba capturando. Sin embargo, no descuidé tampoco las clases, asistiendo a aquellas más complicadas y consiguiendo los apuntes de las clases a las que faltaba, además de dedicar muchas horas a recuperar el tiempo estudiando en la biblioteca (y echando también alguna partida de dardo o de billar, para que nos vamos a engañar :P). Pero si uno se organiza bien, siempre hay tiempo para todo 😉

Sin embargo, al terminar la carrera, me surgió aquel voluntariado en Perú y meses después la posibilidad de tener mi primer trabajo pagado. Así que abandoné el departamento de zoología de forma indefinida. Pero para aquel entonces ya tenía en mi haber 4 pósters en congresos, lo que venía a ser 4 pósters más que la inmensa mayoría de mis compañeros de carrera, a la par que una experiencia de lo más provechosa.

La vuelta al grupo de investigación

Aquella primera experiencia laboral duró algunos meses, pero luego surgió  la posibilidad de hacer el doctorado en Bolivia. Oportunidad que se disipó al estallar una pequeña revolución justo en la ciudad donde iba a quedarme. Encadené un trabajo de técnico en otra universidad y, por azares del destino, me surgió la posibilidad de volver al mismo grupo de investigación, con la misma gente, sustituyendo al Bioblogo, que por aquel entonces comenzaba sus periplos por el mundo y tenía que dejar su puesto de técnico de apoyo a la investigación.

Esto me permitió seguir alimentando mi currículo y optar a una beca para no doctores de mi universidad, cuyo trabajo cristalizó en la publicación de mi primer artículo y además como primer autor. Ya no sólo tenía experiencia práctica de campo, sino también con el trabajo de gabinete. Mi currículo era cada vez más completo y todo esta experiencia previa me abrió el camino hacia la consecución de una beca predoctoral de cuatro años en ese mismo grupo de investigación, con todo lo que conllevaba: escribir y publicar más artículos, realizar estancias breves en el extranjero y asistir a más y más congresos. Un efecto bola de nieve que me fue abriendo nuevas puertas con el paso del tiempo.

Concluyendo

Un hecho tan simple, al menos en apariencia, como atreverme a acercarme al despacho del catedrático a decirle que me encantaría colaborar con el Área de Zoología cambió para siempre mi futuro, marcando profundamente mi trayectoria estudiantil y laboral. Si duda fue una etapa crucial que comenzó a definirme como el profesional que soy ahora mismo y que además me preparó para todo lo que estaba por venir.

A menudo no somos conscientes de la importancia de todo lo que hagamos mientras estudiamos la carrera de biología ni de las repercusiones que todo ello puede tener en nosotros en el futuro. Y muy a menudo también nos damos cuenta demasiado tarde que podríamos haber aprovechado esa etapa mucho más de lo que lo hicimos. Toda la gente que conozcas durante esos años, todas las relaciones profesionales o de amistad que establezcas con otros profesionales, todos las publicaciones que acumules y todos los conocimiento que atesores se convertirán en la mejor arma que encontrarás al enfrentarte al incierto panorama laboral actual.

Nadie puede asegurarte que colaborando con un grupo de investigación vas a encontrar trabajo seguro y que te harás un hueco en la Universidad. Pero lo que sí te puedo decir es que la experiencia que adquirirás, las vivencias que tendrás, no sólo son impagables, sino que no podrás adquirirlas por otros medios durante la carrera. No dejes escapar esta suculenta oportunidad que te brindan los grupos de investigación. Aunque no te quieras dedicar a la investigación profesionalmente, la experiencia que adquirirás te servirá a muchos niveles: organización del trabajo, disciplina, esfuerzo, redacción de documentos formales y/o científicos…

Es una posibilidad que todo el mundo tiene a mano pero que, por desconocimiento, miedo, inseguridad o desinterés, deja pasar de largo. Y cuando llegue el momento de presentar tu primera candidatura a un trabajo y soliciten experiencia, habilidades demostrables de redacción, interés por la investigación o habilidad para trabajar largas jornadas de campo en lugares remotos, entonces te acordará de este post y de la magnífica oportunidad que perdiste.

Sin embargo, no te duermas en los laureles. El mundo hoy es tremendamente competitivo y necesitas estar actualizándote y compitiendo constantemente. Lo que era válido cuando yo colaboraba con aquel grupo de investigación no tiene por qué serlo hoy en día. En aquella época internet daba sus primeros pasos en los hogares de clase media, no existían las redes sociales y los blogs no tenían el poder que tienen ahora. La información circulaba mucho más lentamente que hoy en día. Así que, para aprovechar estas oportunidades que te brindan las colaboraciones con los grupos de investigación tendrás que emplear todas esas nuevas herramientas que están a tu disposición y tendrás que enfrentarte a nuevos retos y a distintas exigencias. Ya no vale con un par de pósters en un congreso para destacar. Tendrás que exigirte mucho más a ti,sí, pero también valorar tu propio trabajo y hacerte valer. No te despistes y, sobre todo, no te confíes 😉

Y esto es todo por hoy. Espero que el post te haya resultado interesante. ¿Tienes alguna experiencia trabajando en un grupo de investigación? ¿Tienes pensado entrar a formar parte de alguno? ¿Te gustaría dedicarte profesionalmente a la investigación? Cuéntamelo todo en los comentarios o escríbeme en cualquier de las redes sociales 😉

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Un día de guía de naturaleza

12/05/2016 by Bichólogo 4 comentarios

Dar a conocer la naturaleza al público puede ser una profesión de lo más satisfactoria. No sólo te permite convertir algo que te gusta en una profesión sino que, además, estás contribuyendo a a la conservación de esas especies o ese espacio por el que estás guiando. Hoy voy a hablarte de como es esa experiencia. O, al menos, de como ha sido para mí. Pues recientemente he tenido la oportunidad de guiar a un grupo de pacenses a lo largo del tramo de río que atraviesa la ciudad, ayudándoles a descubrir el maravilloso tesoro natural que encierra. Esto fue posible gracias a la Asociación de Amigos de Badajoz, entidad que se esfuerza en dar a conocer el rico patrimonio de esta ciudad, tanto histórico como natural, en este caso.

Un día de guía de naturaleza

La idea

Siempre he sido un enamorado de Extremadura en general y de Badajoz en particular. Cuanto más viajo, cuanto más conozco otros países, más aprendo a apreciar todo lo que ofrece mi ciudad. Situada en un enclave estratégico, con más de 1200 años de historia a sus espaldas, Badajoz no sólo ostenta una gran riqueza arquitectónica y cultural, sino que también alberga una de las pocas ZEPAs urbanas de toda Europa.

Al encontrarse en medio de la ciudad, cualquier persona interesada puede acercarse y disfrutar de algunas especies tan emblemáticas como las garzas reales, las garcillas bueyeras o los martinetes. Y, sin embargo, este variado y rico tesoro natural permanece desconocido para la mayor parte de los ciudadanos. Es por ello que decidí proponer a Amigos de Badajoz la realización de esta visita guiada entre el Puente Real y el Puente de Palmas, un recorrido de apenas 2 km en el que pudimos disfrutar de 34 especies de aves.

La preparación

Cuando vas a guiar a un grupo de personas, sea donde sea, debes realizar una cierta preparación previa. No basta con saber mucho sobre las aves, sino que debes conocer los mejores sitios .

Como vivo bastante cerca del río, toda esa zona la tenía muy visitada. Sabía que en ese tramo de río es muy fácil avistar fochas comunes (Fulica atra), gallinetas (Gallinula chloropus) y garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides). Además, también son frecuentes por allí las gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombría (Larus fuscus), las gacetas comunes (Egretta garzetta) y garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), siendo también una buena zona para ver en vuelo a los martinetes (Nycticorax nycticorax), moritos (Plegadis falcinellus) y espátulas (Platalea leucorodia).

También conocía un buen punto de observación donde suelen rondar una pareja de calamones (Porphyrio porhyrio) y otra de avetorillos (Ixobrychus minutus), dos especies que, por su costumbre de esconderse entre el carrizo y los juncos, suelen pasar desapercibidas para el visitante casual. Y otro punto más donde podría encontrar vencejos reales (Tachymarptis melba) y así enseñar a los asistentes las diferencias con el vencejo común (Apus apus) que se ve fácilmente en casi cualquier parte de la ciudad.

Pero como nunca hay que confiarse demasiado, las semanas anteriores al día de la vista me dediqué a pasear una y otra vez por la zona por la que discurría la ruta. No sólo intentaba confirmar que los animales que solía encontrar seguían por allí, sino que buscaba alguna otra especie nueva que tuviese querencia por algún punto de la ruta. Así descubrí cómo los aviones solían ir a coger barro a unos charcos cercanos al paseo fluvial para poder hacer y reparar sus nidos, y localicé un par de nidos de gallineta que podían ser observados desde lejos con los telescopios sin molestar a los animales.

Además, presté atención a algunos foros donde se hablaba de avistamientos de aves en la zona, pudiendo así enterarme de la presencia de un ejemplar de gaviota cana (Larus canus) o confirmar que se había visto unos días antes un ejemplar de avetoro (Botaurus stellaris).

Fui anotando todos los detalles que pudiesen ayudarme a que viésemos el mayor número de animales durante la visita. Aunque cuando se trabaja con animales silvestres es imposible asegurar que los verás, a nadie le gusta ir a una visita para ver aves y no encontrar ninguna ???? Por eso es tan importante este trabajo previo, independientemente de lo mucho que te puedas conocer el lugar. Tanto en el caso del avetoro como en de la gaviota cana, aunque sabía por dónde se habían visto los dos ejemplares, no pude localizarlos ni antes ni durante la visita. La suerte, como ya te he dicho, juega un papel importante en esta profesión y debes de contar con ella (tanto con la buena como con la mala :P).

Vegetación en el puente viejo
Uno de mis puntos de observación favoritos (especialmente al atardecer): la vista desde el Puente de Palmas. Una zona genial por la abundante vegetación que sirve de refugio a numerosas especies de aves.

La ruta en sí

Amigos de Badajoz es una asociación sin ánimo de lucro bastante conocida en la ciudad. Todas sus actividades son gratuitas y esta no era una excepción. Así que esperábamos que viniese gente. La actividad había tenido cierta repercusión, pues me habían entrevistado en la radio local y había salido anunciada en prensa, pero hasta que no estuve en el lugar del encuentro no tenía ni idea de cuanta acudiría

Salí con tiempo,por si hubiese algún imprevisto. Llevaba mis propios prismáticos, unos de repuesto (por si alguien no tenía), mi telescopio y mi guía de aves. Y en bendita hora, pues mi novia y yo nos encontramos con un magnífico ejemplar de garza imperial muy cerca de nosotros y pudimos disfrutar contemplándolo durante unos minutos con el telescopio. Pero el deber es el deber, así que recogimos los bártulos y nos dirigimos al punto de encuentro. Allí se había empezado a reunir la gente y, a los pocos minutos, ya superaban la treintena. También, in situ, me entrevistó la televisión local y otro periódico.

Comencé presentándome (detalle importante :P) y dando una pequeña charla introductoria. Es fundamental ser consciente del nivel de las personas a las que vas a guiar. No es lo mismo dar una charla a gente que desconoce el tema, que a niños de colegio que a birdwatchers, por ejemplo. Tendrás que adaptarte a cada grupo y hablar su idioma (y no me refiero a la lengua, sino a su jerga, su forma de hablar, su nivel de conocimientos).

Recuerda que, al contrario que piensan algunos, usar muchos tecnicismos no te convierte en un mejor guía. Tienes que interpretar lo que la gente está viendo, traducirlo a palabras que puedan comprender, sabiendo que quizás muchos no tengan los conocimientos que tú posees. Pero tampoco debes rebajar el nivel demasiado, o pensarán que los estás tratando como tontos. Encontrar el equilibrio adecuado para cada grupo es todo un arte que se consigue sólo con práctica.

También es muy importante hablar con pasión. Las visitas guiadas son una forma de educación ambiental y por tanto tienes que transmitir conocimientos, inculcar valores, incitar a la gente a conocer, a descubrir su entorno y, sobre todo, a conservarlo. Y no hay mejor comunicador que aquel que es un apasionado de lo que habla. Porque la pasión es contagiosa, despierta la curiosidad, y esa es la mejor herramienta que tiene un guía para transmitir el conocimiento. Por tanto has de ser apasionado en lo que haces y en lo que dices, que tu audiencia perciba lo importante que es lo que les estás enseñando.

Una vez hechas las presentaciones propias y del lugar donde se iba a realizar la ruta, comenzamos a observar aves. La verdad es que tuvimos mucha suerte, ya que en esa zona hay varias islas con carrizo y abundante vegetación de ribera, lo que favorecía la presencia de la fauna. Nada más colocar los telescopios pudimos observar un nido de gallineta, una garza real, algún martinete y un par de garcillas cangrejeras.

Mi idea era ir avanzando rápido y hacer dos paradas largas, una en cada puente, porque hay buenos puntos de observación y son zonas donde se observan fácilmente calamones, avetorillos y nutrias. Pero la gente estaba tan entregada a la observación de todos los bichejos que fuimos observando que tardamos más de una hora y media en recorrer un kilómetro y medio. Sin embargo, creo que fue una buena idea adaptarse a lo que la gente quería, a su ritmo. El objetivo dejó de tener sentido y fuimos disfrutando del viaje.

Como ya te comentaba antes, estas rutas son una forma de educación ambiental. Por eso hay que aprovechar las oportunidades que el medio te brinda para concienciar a la gente. Así que aproveché un par de veces para enfocar algún grupo de aves  que estaban nadando junto a alguna botella o resto de basura flotantes, lo que me daba pie a hablar de la importancia de conservar el el río. El avistamiento de especies como el calamón o el morito, que hasta hace no mucho estaban restringidas a humedales bastante localizados, me permitió hablar un poco de cómo fluctúan las poblaciones y de cómo especies amenazadas pueden recolonizar antiguas áreas si se aplican las medidas de conservación adecuadas.

La visita prosiguió hasta uno de los puntos estrellas: la parada sobre el primer puente. Gracias a mi trabajo previo, sabía que allí era muy fácil ver los calamones, los avetorillos o incluso la nutria. Y ninguno de los tres faltó a esta improvisada cita, para deleite de todos los presentes (incluido yo :P). Además, como hay algunas pequeñas islas de roca muy frecuentadas por las gaviotas, me permitió explicar las diferencias entre las especies de gaviotas, así como diferencias entre adultos y juveniles.

Como la visita se había hecho mucho más larga de lo que pensaba, decidí terminarla en ese punto. Pero dado que aún había gente interesada, decidí continuar hasta el otro puente con todos aquellos que aún tuvieran tiempo y ganas. Y fuimos unos cuantos ???? Avanzamos deprisa hacia el Puente de Palmas, que da entrada a una las principales puertas de la ciudad. Y allí echamos otro rato, observando algún martinete, un preciosa garcilla cangrejera muy de cerca y hasta una pagaza, que pasó fugazmente sobre nosotros.

Garcilla cangrejera desde el Puente Viejo
La espectacular garcilla cangrejera con la que nos despedimos de la ruta una vez ya en el Puente de Palmas. Foto de Lourdes Torres.

Concluyendo…

Para mí fue un placer realizar esta ruta. No sólo porque soy un enamorado de Badajoz y me encanta poder enseñárselo a todo aquel que esté interesado, sino porque fue una jornada deliciosa a muchos niveles: a nivel de fauna, con 34 especies de aves y la nutria; a nivel de la gente, puesto que conocí a muchas personas encantadoras e interesadas que en todo momento estuvieron atentos a cualquier cosa que les decía; y a nivel profesional, tanto por la experiencia como por algo de networking que hice ;).

En una ruta guiada hay que tener una serie de cosas muy en cuenta:

  • Una buena preparación previa, tanto de campo como de conocimientos, pues te van a preguntar muchas cosas.
  • Saber adaptarse al nivel de la gente a la que vas a guiar, no pecando con los tecnicismo ni por exceso ni por defecto.
  • Ser muy cordial y educado, y siempre atento a las dudas que tenga cualquiera de los visitantes.
  • Saber adaptarte sobre la marcha a los imprevistos que puedan surgir (como el enorme retraso que acumulamos en la primera parte de la ruta).
  • Cuida tu marca personal ???? En una de estas rutas siempre puedes conocer a alguien importante. Sé tú mismo y lleva siempre contigo unas cuantas tarjetas, por si tienes que entregar alguna (yo di tres).
  • Disfruta con lo que haces y seguro que harás disfrutar a los demás.

Y de momento esto es todo. Este es mi propio resumen de la visita, desde un punto de visto del guía. ¿Qué te ha parecido? ¿Tienes experiencia como guía de naturaleza? ¿Cuáles son tus trucos para que una visita salga perfecta? ¿Qué más cosas añadirías al post? Anímate y participa. Entre todos aprendemos mucho más 😉

* La primera foto empleada en este artículo es también propiedad de Lourdes Torres.

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¡Lo quiero!

Publicado en: Un día de trabajo Etiquetado como: aves, Badajoz, birdwatching, extremadura, Guadiana, naturaleza

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