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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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biología

[ENTREVISTA] El papel de los Colegios Oficiales de Biólogos en España, con Ángel Fernández

22/11/2018 by Bichólogo 8 comentarios

El entrevistado

Hoy tengo el placer de contar con la colaboración de Ángel Fernández Ipar, biólogo, Decano del COB de Madrid y presidente del Consejo de Colegios Oficiales de Biología de España. 

El valor del colegio oficial de biòlogos, con Ángel Fernández

La colegiación es algo tan desconocido, controvertido y fundamental. Por eso hoy Ángel nos va a contar por qué es importante colegiarse y todas las ventajas que conlleva. Una entrevista de lo más interesante que si estás pensando en ejercer como biólogo no te puedes perder 😉

La entrevista

¿Es obligatorio colegiarse? ¿En qué casos?

La colegiación es obligatoria cualquiera que sea la función que se realice como Biólogo. Se entiende que se está ejerciendo la profesión de Biólogo cuando se realizan las actividades que constituyen las materias propias del título habilitante que se relacionan en los planes de estudio.

Y parece claro que es imprescindible colegiarse si el biólogo ocupa un puesto de trabajo por cuenta ajena asignado a los biólogos y cuando ejerce la profesión por cuenta propia.

Desde luego también es obligado estar colegiado cuando se firme o suscriba documentos de cualquier tipo como biólogo, porque si esos documentos están relacionados con el ejercicio de la profesión es inexcusable que se suscriban en la condición de profesional habilitado, es decir, como biólogo colegiado.

¿Un licenciado o grado en biología es biólogo?

Es muy frecuente encontrarnos con licenciados o grados que no están colegiados asignándose de forma personal y en muchos casos pública la condición de biólogo también es frecuente por parte de los medios de comunicación el uso de la palabra biólogo sin saber si está o no colegiado.

Al igual que un médico no puede ejercer ni utilizar ese estatus profesional si no está colegiado, el biólogo tampoco. Siempre detrás de la palabra biólogo ha de estar un número de colegiado, esto es muy importante porque son los Colegios Profesionales quienes garantizan a la sociedad de veracidad de sus conocimientos.

¿Qué puede ocurrir si no nos colegiamos?

El Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos, creado por la Ley 23/1999, tiene entre otras la función establecida en Perseguir la competencia ilícita, velando por la dignidad y decoro del ejercicio profesional, vigilando la plena efectividad de las disposiciones que regulan las incompatibilidades y ejercitando las acciones legales precisas contra el intrusismo y la clandestinidad en el ejercicio de la profesión.

También los Colegios Oficiales Territoriales de Biólogos tienen entre sus funciones impedir y, en su caso, denunciar ante la administración, e incluso perseguir ante los Tribunales de Justicia, todos los casos de intrusismo profesional que afecten a los biólogos y al ejercicio de la profesión.

El Tribunal Constitucional, en su Sentencia nº 89/1989, de 11 de mayo (B.O.E. de 14-6-89), tiene establecido la constitucionalidad del nº 2 del art. 3 de la Ley de Colegios Profesionales, al exigir la incorporación obligatoria a los mismos para el ejercicio de las profesiones colegiales.

Si no se está colegiado tampoco podrá estar en el registro de biólogos ni en los futuros registros colegiales de biólogos especializados sanitarios o ambientales, tampoco podrá acceder en su caso al registro de profesionales sanitarios del Ministerio ni a las recertificaciones de los mismos queserán obligatorias. Estos registros de nuestros profesionales aportan garantías a los consumidores y a la ciudadanía en general.

Aparte de la obligación legal, ¿por qué es importante colegiarse?

Primero por respeto al trabajo de todos aquellos que consiguieron que el Consejo y los Colegios Oficiales de Biólogos fuera una realidad. Por respeto también a las decenas de biólogos que sin percibir remuneración dedican su tiempo a esta profesión.

Segundo porque todos juntos somos mucho más en la defensa de nuestra profesión, en la formulación y tratamiento de las normas de nuestros gobernantes y por tanto en la mejora del bienestar de nuestra sociedad.

Tercero, por la dignidad de nuestra profesión.

¿Qué servicios y actividades ofrece el colegio oficial de biólogos a sus colegiados?

Los servicios a colegiados son variados, sin duda entre los mas importantes, a priori, responde al hecho de ser una entidad que da garantías jurídicas y de servicio tanto al cliente como al profesional que presta la actividad, evita el intrusismo profesional y ofrecen un seguro de responsabilidad civil.

Otros servicios que ofrecen los colegios oficiales de biólogos son:

  • Visar proyectos y/o trabajos
  • Asesoría jurídico-laboral
  • Disponibilidad de nuestras instalaciones y aquellas que tenemos conveniadas para organizar actos, eventos, reuniones…
  • Contactar con colegas afines a la actividad que se ejerza o se pretende ejercer.
  • Publicar artículos profesionales.
  • Crear comisiones y grupos de debate sobre temas de interés
  • Posibilidad de relacionarse con la administración y con el mundo empresarial.
  • Posibilidad de organizar y/o coordinar cursos, recientemente hemos puesto en marcha desde el Consejo y a disposición de todos los colegios territoriales una plataforma de formación on-line.
  • Mentoring, networking, formación…

¿Para colegiarse hay que tener el título? ¿Puede colegiarse un estudiante para poder tener acceso a alguno de esos servicios?

Sí, hay una modalidad de precolegiado, que se puede optar cuando se está realizando los estudios universitarios. Esta modalidad viene regulada de diferentes formas atendiendo al colegio territorial que la tenga establecida. La información precisa se puede solicitar en cada uno de los colegios.

¿Qué diferencias hay entre los COB de cada comunidad y las delegaciones?

Cada colegio territorial puede tener delegaciones dentro de su territorio, todas ellas asumen un único Decano o presidente y con una única junta de gobierno.

¿Cuántos de estos COBs y Delegaciones hay?

  • Colegio Oficial de Biólogos de Castilla La Mancha
  • Colegio Oficial de Biólogos de Extremadura
  • Colegio Profesional de Biólogos de Aragón
  • Colegio Oficial de Biólogos (Navarra y La Rioja)
  • Colegio Oficial de Biólogos del Principado de Asturias
  • Colegio Oficial de Biólogos de las Islas Baleares
  • Colegio Oficial de Biólogos de Castilla y León
  • Colegio Oficial de Biólogos de la Región de Murcia
  • Colegio Oficial de Biólogos de Canarias
  • Colegio Oficial de Biólogos de Euskadi
  • Colegio Oficial de Biólogos de la Comunidad Valenciana
  • Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía
  • Colegio Oficial de Biólogos de Galicia
  • Colegio Oficial de Biólogos de la Comunidad de Madrid
  • Colegio de Biólogos de Cataluña

Son 15 Colegios Territoriales y Cantabria cuya segregación tiene efectividad a partir de la entrada en vigor de la norma autonómica Decreto 17/2016, de 7 de abril, y adquirirá personalidad jurídica cuando se constituyan sus órganos de gobierno.

Existe aún el COB, que recoge a aquellos territorios (CC.AA.) que no se han segregado: Navarra y La Rioja. En ocasiones esto causa una interpretación inadecuada sobre que el COB representa a todos los biólogos del país.

¿Si nos colegiamos en un colegio autonómico podemos ejercer en otras comunidades? ¿Da igual dónde nos colegiemos?

Puedes ejercer en cualquier comunidad autónoma de tal forma que prevalezca la colegiación en el lugar donde el biólogo tenga el domicilio profesional.

¿Qué necesitamos y cual es el proceso para colegiarnos?

Es necesario estar en posesión del título de licenciado o grado en biología y dependiendo de cada Colegio territorial se aceptan otras titulaciones. (Bioquímica, biotecnólogos, ciencias del Mar.. etc.).

El procedimiento es sencillo y puede llevarse a cabo en cualquiera de las oficinas que los colegios tienen y que pueden encontrarse en nuestras páginas web.

¿Qué es el Consejo de Colegios Oficiales de Biólogos? ¿Cómo se coordinan los distintos colegios autonómicos?

El Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos, agrupa a todos los Colegios Oficiales de Biólogos y es el órgano representativo y coordinador de los mismos. Tiene a todos los efectos la condición de Corporación de Derecho Público, amparada por la Ley y reconocida por el Estado, y posee personalidad jurídica propia y plena capacidad para el cumplimiento de sus fines, siendo su estructura interna y funcionamiento democráticos.

El principal órgano es el Pleno del Consejo. Para su funcionamiento posee varias Comisiones con sus respectivo responsables, Coordinador y Expertos colegiados, en ellas se encuentran también nuestros representantes en los grupos de trabajo nacionales creados por la administración o por organizaciones nacionales en las cuales participamos. Periódicamente, entre todos los Decanos y presidentes de los colegios se vota la Permanente.

Reunión de decanos de los distintos colegios y delegaciones de España.

La Comisión Permanente está constituida por el presidente, el vicepresidente, el Secretario y el Tesorero del Consejo General de Colegios, elegidos por el Pleno. Esta Comisión Permanente tiene las competencias, que en ella delegue el Pleno y prepara los puntos del orden del día que deban ser tratados por el Pleno del Consejo.

Los colegios autonómicos por tanto se coordinan en el seno del Pleno donde se adoptan los acuerdos, todos los colegios territoriales tienen voz y voto.

Además de las finalidades propias inherentes a la profesión a nivel estatal, cabe destacar que uno de sus fines es promocionar el derecho a una mayor calidad de vida, en los ámbitos educativo, sanitario, medioambiental y alimentario cooperando con los poderes públicos en el ámbito de sus atribuciones al proceso de transformación social, cultural y económica, en especial lo relacionado con la defensa y tutela de los intereses generales en materia de investigación, educación, salud y medio ambiente.

Los fines esenciales de estos Colegios, según la citada Ley son «la ordenación del ejercicio de las profesiones, la representación exclusiva de las mismas y la defensa de los intereses profesionales de los colegiados».

¿Cómo pueden participar los colegiados en su correspondiente COB? ¿Pueden presentarse a su junta directiva?

La más importante es participar en los plenos anuales, en las asambleas y en las votaciones que propongan los Colegios Territoriales.

Pueden proponer la creación de grupos de trabajo con temas de debate definidos, proponiendo nuevas actuaciones y/o modificaciones de conducta o estructurales en el funcionamiento.

Participar en grupos de trabajo ya existentes de organizaciones y organismos autonómicos, nacionales o supranacionales.

Participar en comisiones de expertos o crear nuevas comisiones.

Participar en los cursos que se organizan incluso dirigir y/o coordinar cursos, mentoring, networking….

Y por supuesto presentarse a las elecciones a miembros de Junta de Gobierno.

¿Un consejo para todos aquellos lectores que están buscando trabajo como biólogos?

Lo primero es estar unidos, lo siguiente es participar y/o promover grupos con las mismas sintonías, utilizar las nuevas tecnologías y prepararse para apuntar bien.

Nuestra formación es extremadamente valiosa y debemos aprender a valorarnos, es necesario detenerse un poquito y calcular cuan valiosos somos para la sociedad, para la innovación, para la tecnología, para el medio ambiente, para la salud de nuestro entorno y de la sociedad contribuyendo no sólo en los trabajos individuales sino y fundamentalmente en la toma de decisiones en equipos multidisciplinares.

No hay que desilusionarse y buscar las formas de trasmitir al empleador cuál es nuestra aportación. Es necesario en muchos casos adquirir conocimientos de aplicación para los posibles empleadores dependiendo del sector al que queramos apuntar.

Más información

Si tienes interés en saber más de Ángel Fernández Ipar puedes encontrar más información en su perfil de Linkedin.

Si tienes interés en contactar con alguno de los COBs de los que se han nombrado aquí  puedes hacerlo a través de su web, así como seguirlo en sus redes sociales correspondientes, que seguramente aparezcan en sus respectivas páginas. 

Listado de colegios de biólogos de españa

  • Colegio Oficial de Biólogos de Castilla La Mancha
  • Colegio Oficial de Biólogos de Extremadura
  • Colegio Profesional de Biólogos de Aragón
  • Colegio Oficial de Biólogos (Navarra y La Rioja)
  • Colegio Oficial de Biólogos del Principado de Asturias
  • Colegio Oficial de Biólogos de las Islas Baleares
  • Colegio Oficial de Biólogos de Castilla y León
  • Colegio Oficial de Biólogos de la Región de Murcia
  • Colegio Oficial de Biólogos de Canarias
  • Colegio Oficial de Biólogos de Euskadi
  • Colegio Oficial de Biólogos de la Comunidad Valenciana
  • Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía
  • Colegio Oficial de Biólogos de Galicia
  • Colegio Oficial de Biólogos de la Comunidad de Madrid
  • Colegio de Biólogos de Cataluña

Y hasta aquí la entrevista de hoy. En mi humilde opinión, creo que se trata de un tema fundamental que todos deberíamos conocer. Pero me encantaría saber qué te ha parecido. ¿Sabías de la obligatoriedad de estar colegiado? ¿Estás colegiado? ¿Vas a colegiarte después de esta entrevista? Comparte conmigo todo lo que quieras en los comentarios, a través del formulario de contacto o dame un toque en las redes sociales. 

¡Hasta pronto!

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¡Lo quiero!

Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: biología, biólogos, cob, colegiación, colegiado

[Entrevista] La profesión de investigador, con Roger Jovani

28/06/2018 by Bichólogo Deja un comentario

El entrevistado

Hoy tengo el placer de entrevistar a Roger Jovani, biólogo por la Universidad de Barcelona, doctor por la Universidad de Sevilla, e investigador postdoctoral en el Helmholtz-Centre for Environmental Research GmbH – UFZ (Leipzig, Alemania). Actualmente trabaja como investigador contratado en el Departamento de Ecología Evolutiva de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), donde realizó su tesis doctoral y donde ha sido investigador Ramón y Cajal. Lidera el grupo Jovani Lab y está dirigiendo tres tesis doctorales.

La profesión de investigador, con Roger Jovani

Por si este currículo no fuera suficientemente impresionante, te contaré que actualmente es editor de Ardeola y editor asociado de Population Ecology, que ha publicado 75 artículos en revistas SCI y que estudia la ecología y evolución de la relación entre las aves y los ácaros de las plumas, así como el comportamiento colectivo en aves y otros fascinantes aspectos de su ecología y evolución, que le han valido el Premio Francisco Bernis a la investigación en el XXIII Congreso Español de Ornitología. Y hoy viene a hablarnos de la profesión de investigador, de qué supone hacer ciencia y hacerla en España y de otras muchas cosas que estoy seguro que no quieres perderte ;). Por cierto, he querido resaltar en negrita algunas frases de Roger que me han parecido especialmente interesantes 😉

La entrevista

1. ¿Qué te llevó a dedicarte al mundo de la investigación?

Empecé en mi adolescencia subiendo a nidos, abriendo egagrópilas, y haciendo etogramas como becario del Zoo de Barcelona. Antes de empezar la carrera de biología ya ayudaba en campañas de anillamiento de aves e iba a la biblioteca de la Facultat de Biologia de la Universitat de Barcelona a fotocopiar artículos científicos. Me costaba horrores leer esos artículos con mi inglés precario, pero me parecían apasionantes. También recuerdo los catálogos de libros de la NHBS y el traducir algunos libros como el “Population Ecology of Raptors” de Ian Newton o “The Magpies” de Tim Birkhead.  Para cuando terminé la carrera de biología ya había hecho mis primeras colaboraciones científicas, trabajado como anillador de aves, publicado mis primeros artículos y empezado a visitar la Estación Biológica de Doñana. Para entonces ya tenía muy claro que quería dedicarme a la investigación. .

2. ¿Cuáles son tus líneas de investigación?

Actualmente mis investigaciones se centran en entender los sistemas hospedador-simbionte, algo que no he dejado de hacer desde el año 1996, pero que he podido intensificar durante los últimos años. En particular, estudio (con mi equipo) la relación ecológica y evolutiva entre las aves y los ácaros de las plumas, aunque no es lo único que estudio. Os invito a asomaros a la web de mi grupo (jovanilab.com) donde también encontrareis estudios sobre el comportamiento colectivo en aves, trabajos más teóricos en ecología evolutiva, y el estudio de las barras de estrés y la coloración de las plumas de las aves.

Capturando aves con redes japonesas

3. Como investigador, la bioestadística y el inglés son dos herramientas que usas con mucha frecuencia. ¿Aconsejarías a los lectores hacer algún curso extra en estos temas?

(Lo de dar consejos es difícil. Cada caso es un mundo. Contaré lo que a mí me sirve.)

Sí, son dos herramientas imprescindibles y hace falta saber mucho más de lo que puedas aprender en la carrera. Pero no lo veo como un obstáculo a superar antes de hacer ciencia, sino algo que se va aprendiendo con la práctica.

De métodos estadísticos hay muchos, por lo que “aprender estadística” es una entelequia que suele bloquear y frustrar. Lo que sí que es importante es ir desarrollando “intuición estadística” intentando llegar al fondo (a las tripas) de los análisis estadísticos que vas usando.

En cualquier caso, hay que usar la estadística en su justa medida; solo es una herramienta más de la ciencia. ¡Ojalá no hiciera falta la estadística! No hay que olvidarse que hay muchas cosas (patrones, procesos) que se pueden estudiar sin estadística, y lo que aún es peor, que a menudo puedes dejar de ver lo que dicen tus datos si aplicas “a ciegas” la estadística como si fuera un oráculo (que no lo es). Por lo tanto, según mi experiencia, tan importante (o más) que la estadística es examinar a fondo los datos directamente; los datos brutos. Después graficarlos de múltiples maneras para entender lo que nos dicen sobre el tema que nos interesa (no necesariamente solo sobre la hipótesis que tenías pensada sobre cómo funciona tu sistema). Colgarse las mejores gráficas en sitio visible durante días o semanas no viene nada mal; no todo se ve al momento, por sencilla que parezca la gráfica. Y luego, hacer los análisis estadísticos necesarios para llegar donde no llegan las otras dos aproximaciones. En ocasiones los análisis estadísticos son imprescindibles, pero en muchos casos una buena gráfica cuenta muchísimo mejor la realidad de los datos que la estadística que se hace de ellos (a menudo sin graficarlos ni antes, ni durante ni después).

En cuanto a los cursos, yo hago aquellos que “me muero por hacer” para poder analizar unos datos concretos que necesitan de esa aproximación. Y no espero salir del curso con todo aprendido. Un curso acostumbra a servir, en el mejor de los casos, para ponerte sobre la pista de lo que hay que aprender cuando llegas a casa.

Pasando al inglés, para aprender a leer inglés científico lo mejor es leer muchos artículos; para entender una charla lo mejor es escuchar muchas, a ser posible de temas que te interesen mucho, no necesariamente científicas (“YouTube”, “TED talks”); y para hablar en inglés buscar la manera de hacerlo frecuentemente. Además, en el proceso, habrás leído mucho, visto muchas charlas y discutido muchos temas. Aunque no entiendas mucho de lo que lees o de lo que escuchas, no pasa nada; insiste y de golpe un buen día no sabrás si lo has leído/escuchado en inglés o en castellano.

4. En la carrera investigadora, ¿crees que es imprescindible estar fuera algunos años? ¿Incluso si quieres trabajar en España?

Es un tema controvertido. “Estar fuera algunos años” puede ser bueno, o puede ser malo. Depende. Mi opinión es que este debate se plantea en España porque tenemos mucho complejo de inferioridad. En parte está justificado porque hay países con trayectorias científicas mucho menos lastradas históricamente que la nuestra. Pero eso no debe hacernos olvidar que en España se hace ciencia de primer nivel mundial. No tiene nada de malo ir a investigar a otro país, pero para que te sirva para mejorar como investigador/a (si es que estamos hablando de esto) hay que plantearse seriamente dónde, con quién, y para qué. Yo he estado como postdoctoral en Alemania más de dos años. Me sirvió y no me arrepiento de la experiencia, pero no por eso creo que sea imprescindible para formarse bien. Es verdad que estando en el extranjero es más fácil enriquecerse con maneras distintas de organizar y hacer ciencia (lo que llamamos “ver mundo”). Pero tampoco creo que sea para tanto.

Otro tema es si a la práctica es imprescindible para llegar a ser investigador/a en España. Eso depende de los criterios de evaluación de turno, así que creo que es mejor centrarse en buscar la manera de mejorar como investigador/a, más que tomar decisiones en base a otras consideraciones de índole más estratégica que además pueden cambiar con el tiempo. De todos modos, nunca está de más mirarse las convocatorias a las que se aspira a 2-4 años vista.

5. ¿Qué piensas del actual sistema de publicación y de la enorme presión que hay por publicar los resultados de la investigación?

Supongo que en algún momento decaerá el tipo de presión que hay ahora, pero su magnitud no se reducirá si siguen los niveles de financiación actuales de la ciencia en España; seguirá habiendo mucha más gente cualificada que plazas disponibles en cualquier nivel de la carrera investigadora. En cualquier caso, sí que espero que la presión se recanalice hacia la calidad de lo que se descubre. Venimos de unas décadas donde publicar en revistas de renombre internacional ya era sobresalir. Ahora, la gran mayoría de científicos/as ya lo hacemos, así que ahora no solo hay que publicar mucho sino “bien” (en “top journals”). El paso lógico al que se está empezando a tender poco a poco es a evaluar la calidad de la ciencia que se hace. Para ello hay que olvidarse de pretendidas objetividades y aceptar que hay que incurrir en (honestas) subjetividades para evaluarnos entre nosotros, en lugar del escenario actual donde seguimos evaluándonos básicamente con el número de (“top”) publicaciones que atesoramos cual Gollum, y que, queramos o no, acaba afectando la manera cómo investigamos.

6. Tú, como científico en activo, ¿cómo ves la profesión de investigador? ¿Merece la pena?

Nunca me he planteado si vale la pena en términos de costes/beneficios o nivel de formación/retribución. Es por esto que se dice que la investigación es muy vocacional, porque solo se entiende cuando pones en el cesto de los beneficios el placer de la investigación. Para mí esto se traduce no solo en los momentos Eureka, que son escasos y esquivos, sino en el conjunto del proceso desde pensar y discutir una y otra vez un mismo problema con personas con las que disfrutas investigando, el pensar cómo ejecutar el estudio, obtener los datos, encontrar el ángulo adecuado para visualizarlos y analizarlos, hacer un código elegante y bien anotado, construir un relato a la hora de comunicar los resultados y encontrar la manera más directa, transparente y precisa de cómo es la realidad de lo que has encontrado y por qué es interesante. No lo digo por decir; realmente disfruto de cada parte del proceso. Soy consciente que aparte del famoso momento Eureka y del trabajo de campo, el resto de elementos más tediosos no son muy populares. Supongo que solo se dedica a largo plazo a la investigación la gente que disfruta de todos o la mayoría de estos pasos.

Siguiendo individuos con el telescopio

7. ¿Qué es lo que más valoras o lo que más te aporta de la investigación científica?

Todos los elementos de un estudio científico que he enumerado podrían servir para contestar esta pregunta. Además, no hay que olvidar que, aunque hay pasos que se realizan en solitario, la mayoría se realizan en equipo. A parte de la ventaja logística de trabajar en equipo, posiblemente lo más importante y gratificante (al menos para mí) es la discusión de ideas. Aunque muchas ideas surgen en solitario después de “obsesionarte” durante un tiempo sobre una cuestión, muchas veces son el fruto de largas discusiones con miembros del equipo. Las discusiones entre dos-tres personas son para mí las más estimulantes y productivas. Realmente se llega más allá de donde podrían llegar las mismas personas pensando por separado (creo que incluso si las personas tuvieran exactamente los mismos conocimientos).

Pero hay algo más profundo y que encuentro muy gratificante: hacer ciencia consiste en perseguir la verdad. Es decir, hacer justicia a la naturaleza (igual que conocer la verdad de los hechos es necesario para dictar sentencia). Pero no suele darse mucha importancia a la verdad en otras facetas de la vida, quedando relegada a un segundo plano frente a otras consideraciones (por decirlo suavemente). Pero es lo que más aprecio sobre la ciencia: que lo que se diga sea CIERTO, sin importar si es conveniente, esperable o bonito. Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Dejando de lado los fraudes científicos, perseguir la verdad no es tarea fácil. Requiere, por ejemplo, cuestionarse a uno mismo continuamente, aceptar de buen grado críticas a diario, y no dar un resultado por bueno a la primera, aunque sea adecuado (para ser publicado).

Además, he aprendido que si llegas al fondo de un tema (todo lo que se pueda) y eres capaz de mostrar cómo es realmente, la belleza de lo que encuentras es infinitamente superior a cualquier hipótesis que puedas plantear a priori y que tus datos puedan confirmar “dando significativo”. Es por esto que a menudo me gusta mostrar los resultados lo más “crudos” posible. Esto tiene una derivada controvertida: nos han enseñado que hacer ciencia es poner a prueba hipótesis, y ciertamente la ciencia ha avanzado mucho de esta manera. Pero no hay que perder de vista que lo que queremos entender es la naturaleza, no la hipótesis. A lo que voy es que la observación con las mínimas ataduras posibles (incluidas las hipótesis; es decir, con los prejuicios) es también un gran motor de la ciencia. En ecología evolutiva, casi cualquier cosa que observas podría haberse planteado potencialmente como hipótesis, sencillamente porque de no ser así lo que has encontrado contradeciría aspectos fundamentales del conocimiento en ecología y evolución, y esto, claro, es tan infrecuente como revolucionario si ocurre. El problema es que estamos aún muy limitados en nuestro poder predictivo y por lo tanto en la contundencia de las hipótesis que podemos plantear (esto pasa muchísimo menos en otros campos de la ciencia como la física teórica). Por lo tanto, en biología tenemos que estar muy abiertos a que la naturaleza nos sorprenda, y no solo eso: tenemos que plantear conscientemente estudios que permitan a la naturaleza sorprendernos. Y no menospreciar los análisis “descriptivos”, “sin hipótesis”, sobre todo si lo comparamos con estudios con hipótesis impostadas o formuladas a posteriori. Soy consciente de lo herejes que pueden resultar estas palabras, pero lo creo firmemente: una cosa es que seamos “como enanos a hombros de gigantes”, y otra es que no sepamos andar descalzos de vez en cuando. En cuanto a las hipótesis, no todas son iguales. Hay hipótesis que si fallan no pasa nada (porque, sin inmutarnos, rápidamente planteamos una explicación alternativa), mientras que hay otras hipótesis que si son refutadas nos dejan por un momento sin asidero, en el abismo, lo que nos hace replantear la idea de cómo funciona nuestro sistema. Estas son las hipótesis que más vale la pena estudiar.

8. ¿Y lo que menos te gusta?

De la ciencia en sí no tengo queja, pero hacer ciencia en España tiene un doble problema: la estabilidad laboral y la burocracia. Creo que es lo que crea más frustración y ralentiza más el desarrollo científico. Incluso más que el bajo nivel de financiación. La burocracia es como la estadística: ojalá no hiciera falta. Es verdad que es necesaria, pero el grado de burocratización tendría que ser el óptimo para garantizar un equilibrio entre eficiencia y control, y actualmente estamos decantando la balanza por el lado del control. Claramente necesitamos pasar del actual modelo que pone cada vez más trabas a lo que se puede hacer y al cómo se puede hacer, para pasar a un modelo donde se dé más libertad a la gestión de la ciencia. Eso sí, rindiendo cuentas sobre el uso de los recursos y las libertades. Hay un gran potencial humano para la ciencia en nuestro país, pero hace falta creer en él y darle muchas más herramientas para que nos podamos dedicar a eso: a hacer ciencia.

9. Recientemente has conseguido el premio Francisco Bernis a la investigación, en el último congreso nacional de Ornitología de SEO/BirdLife. ¿Qué ha supuesto para ti?

A menudo en ciencia es fácil acabar pensando que pocos saben lo que haces y que a menos les importa (por más que citen tus trabajos). Así que ver que un grupo de colegas científicos que respetas no solo te incluye como potencial candidato para un premio, sino que además te escoge, es un gran honor. Como dije en la ceremonia de entrega, agradezco a SEO/BirdLife el mantener un galardón como éste que visibiliza científicos y científicas que estamos más en precario de lo que (modestias aparte) merece nuestra trayectoria. Y somos mucha gente. Mucha más de lo razonable.

Roger Jovani agradeciendo la concesión del Premio Francisco Bernis

10. Un consejo para todos aquellos lectores que están planteándose realizar un doctorado.

Cuando era pequeño, un día mi padre rompió una piedra, me enseñó la parte interior de las dos mitades y me dijo “esto no lo ha visto nadie antes”. Puede parecer una tontería, pero si lo piensas bien, en esto se basa la ciencia: en descubrir una nueva “verdad” que no ha visto nadie antes. Hay muchos motivos por los cuales la gente hace una misma cosa, y lo mismo pasa con hacer una tesis. Si el motivo son tus ganas de saber lo que hay “dentro de la piedra” te será difícil resistirte. No digo que todo vaya a ser un camino de rosas; eso dependerá de muchas otras cosas, y a menudo no fáciles de controlar. Y tampoco quiere decir que aunque trabajes fuerte vayas a poderte dedicar a la ciencia de por vida. Pero si realmente te apasiona la idea (y el sistema te lo permite), creo que vale la pena intentarlo.

Más información

Puedes ponerte en contacto saber más sobre Roger Jovani en su web (jovanilab.com) o en sus perfiles sociales:

  • ResearchGate
  • Twitter
  • Linkedin
  • Google Scholar

Y hasta aquí la entrevista con Roger. ¿Qué te ha parecido? ¿Tienes interés por la carrera investigadora? ¿Te mola todo el proceso de la investigación? ¿Te ha motivado esta entrevista a lanzarte al mundo de la ciencia y la investigación? Cuéntamelo todo en los comentarios o por las redes sociales. Y no olvides compartir este post en tus redes sociales o a cualquier que creas que le pueda interesar.

Por cierto, como me gusta ser transparente, te comento que los enlaces a los libros son de afiliados: si los compras a través del link me llevo una pequeña comisión y a ti te cuesta lo mismo 😉

El entrevistado

Hoy tengo el placer de entrevistar a Roger Jovani, biólogo por la Universidad de Barcelona, doctor por la Universidad de Sevilla, e investigador postdoctoral en el Helmholtz-Centre for Environmental Research GmbH – UFZ (Leipzig, Alemania). Actualmente trabaja como investigador contratado en el Departamento de Ecología Evolutiva de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), donde realizó su tesis doctoral y donde ha sido investigador Ramón y Cajal. Lidera el grupo Jovani Lab y está dirigiendo tres tesis doctorales.

La profesión de investigador, con Roger Jovani

Por si este currículo no fuera suficientemente impresionante, te contaré que actualmente es editor de Ardeola y editor asociado de Population Ecology, que ha publicado 75 artículos en revistas SCI y que estudia la ecología y evolución de la relación entre las aves y los ácaros de las plumas, así como el comportamiento colectivo en aves y otros fascinantes aspectos de su ecología y evolución, que le han valido el Premio Francisco Bernis a la investigación en el XXIII Congreso Español de Ornitología. Y hoy viene a hablarnos de la profesión de investigador, de qué supone hacer ciencia y hacerla en España y de otras muchas cosas que estoy seguro que no quieres perderte ;). Por cierto, he querido resaltar en negrita algunas frases de Roger que me han parecido especialmente interesantes 😉

La entrevista

1. ¿Qué te llevó a dedicarte al mundo de la investigación?

Empecé en mi adolescencia subiendo a nidos, abriendo egagrópilas, y haciendo etogramas como becario del Zoo de Barcelona. Antes de empezar la carrera de biología ya ayudaba en campañas de anillamiento de aves e iba a la biblioteca de la Facultat de Biologia de la Universitat de Barcelona a fotocopiar artículos científicos. Me costaba horrores leer esos artículos con mi inglés precario, pero me parecían apasionantes. También recuerdo los catálogos de libros de la NHBS y el traducir algunos libros como el “” de Ian Newton o “” de Tim Birkhead.  Para cuando terminé la carrera de biología ya había hecho mis primeras colaboraciones científicas, trabajado como anillador de aves, publicado mis primeros artículos y empezado a visitar la Estación Biológica de Doñana. Para entonces ya tenía muy claro que quería dedicarme a la investigación. .

2. ¿Cuáles son tus líneas de investigación?

Actualmente mis investigaciones se centran en entender los sistemas hospedador-simbionte, algo que no he dejado de hacer desde el año 1996, pero que he podido intensificar durante los últimos años. En particular, estudio (con mi equipo) la relación ecológica y evolutiva entre las aves y los ácaros de las plumas, aunque no es lo único que estudio. Os invito a asomaros a la web de mi grupo (jovanilab.com) donde también encontrareis estudios sobre el comportamiento colectivo en aves, trabajos más teóricos en ecología evolutiva, y el estudio de las barras de estrés y la coloración de las plumas de las aves.

Capturando aves con redes japonesas

3. Como investigador, la bioestadística y el inglés son dos herramientas que usas con mucha frecuencia. ¿Aconsejarías a los lectores hacer algún curso extra en estos temas?

(Lo de dar consejos es difícil. Cada caso es un mundo. Contaré lo que a mí me sirve.)

Sí, son dos herramientas imprescindibles y hace falta saber mucho más de lo que puedas aprender en la carrera. Pero no lo veo como un obstáculo a superar antes de hacer ciencia, sino algo que se va aprendiendo con la práctica.

De métodos estadísticos hay muchos, por lo que “aprender estadística” es una entelequia que suele bloquear y frustrar. Lo que sí que es importante es ir desarrollando “intuición estadística” intentando llegar al fondo (a las tripas) de los análisis estadísticos que vas usando.

En cualquier caso, hay que usar la estadística en su justa medida; solo es una herramienta más de la ciencia. ¡Ojalá no hiciera falta la estadística! No hay que olvidarse que hay muchas cosas (patrones, procesos) que se pueden estudiar sin estadística, y lo que aún es peor, que a menudo puedes dejar de ver lo que dicen tus datos si aplicas “a ciegas” la estadística como si fuera un oráculo (que no lo es). Por lo tanto, según mi experiencia, tan importante (o más) que la estadística es examinar a fondo los datos directamente; los datos brutos. Después graficarlos de múltiples maneras para entender lo que nos dicen sobre el tema que nos interesa (no necesariamente solo sobre la hipótesis que tenías pensada sobre cómo funciona tu sistema). Colgarse las mejores gráficas en sitio visible durante días o semanas no viene nada mal; no todo se ve al momento, por sencilla que parezca la gráfica. Y luego, hacer los análisis estadísticos necesarios para llegar donde no llegan las otras dos aproximaciones. En ocasiones los análisis estadísticos son imprescindibles, pero en muchos casos una buena gráfica cuenta muchísimo mejor la realidad de los datos que la estadística que se hace de ellos (a menudo sin graficarlos ni antes, ni durante ni después).

En cuanto a los cursos, yo hago aquellos que “me muero por hacer” para poder analizar unos datos concretos que necesitan de esa aproximación. Y no espero salir del curso con todo aprendido. Un curso acostumbra a servir, en el mejor de los casos, para ponerte sobre la pista de lo que hay que aprender cuando llegas a casa.

Pasando al inglés, para aprender a leer inglés científico lo mejor es leer muchos artículos; para entender una charla lo mejor es escuchar muchas, a ser posible de temas que te interesen mucho, no necesariamente científicas (“YouTube”, “TED talks”); y para hablar en inglés buscar la manera de hacerlo frecuentemente. Además, en el proceso, habrás leído mucho, visto muchas charlas y discutido muchos temas. Aunque no entiendas mucho de lo que lees o de lo que escuchas, no pasa nada; insiste y de golpe un buen día no sabrás si lo has leído/escuchado en inglés o en castellano.

4. En la carrera investigadora, ¿crees que es imprescindible estar fuera algunos años? ¿Incluso si quieres trabajar en España?

Es un tema controvertido. “Estar fuera algunos años” puede ser bueno, o puede ser malo. Depende. Mi opinión es que este debate se plantea en España porque tenemos mucho complejo de inferioridad. En parte está justificado porque hay países con trayectorias científicas mucho menos lastradas históricamente que la nuestra. Pero eso no debe hacernos olvidar que en España se hace ciencia de primer nivel mundial. No tiene nada de malo ir a investigar a otro país, pero para que te sirva para mejorar como investigador/a (si es que estamos hablando de esto) hay que plantearse seriamente dónde, con quién, y para qué. Yo he estado como postdoctoral en Alemania más de dos años. Me sirvió y no me arrepiento de la experiencia, pero no por eso creo que sea imprescindible para formarse bien. Es verdad que estando en el extranjero es más fácil enriquecerse con maneras distintas de organizar y hacer ciencia (lo que llamamos “ver mundo”). Pero tampoco creo que sea para tanto.

Otro tema es si a la práctica es imprescindible para llegar a ser investigador/a en España. Eso depende de los criterios de evaluación de turno, así que creo que es mejor centrarse en buscar la manera de mejorar como investigador/a, más que tomar decisiones en base a otras consideraciones de índole más estratégica que además pueden cambiar con el tiempo. De todos modos, nunca está de más mirarse las convocatorias a las que se aspira a 2-4 años vista.

5. ¿Qué piensas del actual sistema de publicación y de la enorme presión que hay por publicar los resultados de la investigación?

Supongo que en algún momento decaerá el tipo de presión que hay ahora, pero su magnitud no se reducirá si siguen los niveles de financiación actuales de la ciencia en España; seguirá habiendo mucha más gente cualificada que plazas disponibles en cualquier nivel de la carrera investigadora. En cualquier caso, sí que espero que la presión se recanalice hacia la calidad de lo que se descubre. Venimos de unas décadas donde publicar en revistas de renombre internacional ya era sobresalir. Ahora, la gran mayoría de científicos/as ya lo hacemos, así que ahora no solo hay que publicar mucho sino “bien” (en “top journals”). El paso lógico al que se está empezando a tender poco a poco es a evaluar la calidad de la ciencia que se hace. Para ello hay que olvidarse de pretendidas objetividades y aceptar que hay que incurrir en (honestas) subjetividades para evaluarnos entre nosotros, en lugar del escenario actual donde seguimos evaluándonos básicamente con el número de (“top”) publicaciones que atesoramos cual Gollum, y que, queramos o no, acaba afectando la manera cómo investigamos.

6. Tú, como científico en activo, ¿cómo ves la profesión de investigador? ¿Merece la pena?

Nunca me he planteado si vale la pena en términos de costes/beneficios o nivel de formación/retribución. Es por esto que se dice que la investigación es muy vocacional, porque solo se entiende cuando pones en el cesto de los beneficios el placer de la investigación. Para mí esto se traduce no solo en los momentos Eureka, que son escasos y esquivos, sino en el conjunto del proceso desde pensar y discutir una y otra vez un mismo problema con personas con las que disfrutas investigando, el pensar cómo ejecutar el estudio, obtener los datos, encontrar el ángulo adecuado para visualizarlos y analizarlos, hacer un código elegante y bien anotado, construir un relato a la hora de comunicar los resultados y encontrar la manera más directa, transparente y precisa de cómo es la realidad de lo que has encontrado y por qué es interesante. No lo digo por decir; realmente disfruto de cada parte del proceso. Soy consciente que aparte del famoso momento Eureka y del trabajo de campo, el resto de elementos más tediosos no son muy populares. Supongo que solo se dedica a largo plazo a la investigación la gente que disfruta de todos o la mayoría de estos pasos.

Observando con el telescopio

7. ¿Qué es lo que más valoras o lo que más te aporta de la investigación científica?

Todos los elementos de un estudio científico que he enumerado podrían servir para contestar esta pregunta. Además, no hay que olvidar que, aunque hay pasos que se realizan en solitario, la mayoría se realizan en equipo. A parte de la ventaja logística de trabajar en equipo, posiblemente lo más importante y gratificante (al menos para mí) es la discusión de ideas. Aunque muchas ideas surgen en solitario después de “obsesionarte” durante un tiempo sobre una cuestión, muchas veces son el fruto de largas discusiones con miembros del equipo. Las discusiones entre dos-tres personas son para mí las más estimulantes y productivas. Realmente se llega más allá de donde podrían llegar las mismas personas pensando por separado (creo que incluso si las personas tuvieran exactamente los mismos conocimientos).

Pero hay algo más profundo y que encuentro muy gratificante: hacer ciencia consiste en perseguir la verdad. Es decir, hacer justicia a la naturaleza (igual que conocer la verdad de los hechos es necesario para dictar sentencia). Pero no suele darse mucha importancia a la verdad en otras facetas de la vida, quedando relegada a un segundo plano frente a otras consideraciones (por decirlo suavemente). Pero es lo que más aprecio sobre la ciencia: que lo que se diga sea CIERTO, sin importar si es conveniente, esperable o bonito. Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Dejando de lado los fraudes científicos, perseguir la verdad no es tarea fácil. Requiere, por ejemplo, cuestionarse a uno mismo continuamente, aceptar de buen grado críticas a diario, y no dar un resultado por bueno a la primera, aunque sea adecuado (para ser publicado).

Además, he aprendido que si llegas al fondo de un tema (todo lo que se pueda) y eres capaz de mostrar cómo es realmente, la belleza de lo que encuentras es infinitamente superior a cualquier hipótesis que puedas plantear a priori y que tus datos puedan confirmar “dando significativo”. Es por esto que a menudo me gusta mostrar los resultados lo más “crudos” posible. Esto tiene una derivada controvertida: nos han enseñado que hacer ciencia es poner a prueba hipótesis, y ciertamente la ciencia ha avanzado mucho de esta manera. Pero no hay que perder de vista que lo que queremos entender es la naturaleza, no la hipótesis. A lo que voy es que la observación con las mínimas ataduras posibles (incluidas las hipótesis; es decir, con los prejuicios) es también un gran motor de la ciencia. En ecología evolutiva, casi cualquier cosa que observas podría haberse planteado potencialmente como hipótesis, sencillamente porque de no ser así lo que has encontrado contradeciría aspectos fundamentales del conocimiento en ecología y evolución, y esto, claro, es tan infrecuente como revolucionario si ocurre. El problema es que estamos aún muy limitados en nuestro poder predictivo y por lo tanto en la contundencia de las hipótesis que podemos plantear (esto pasa muchísimo menos en otros campos de la ciencia como la física teórica). Por lo tanto, en biología tenemos que estar muy abiertos a que la naturaleza nos sorprenda, y no solo eso: tenemos que plantear conscientemente estudios que permitan a la naturaleza sorprendernos. Y no menospreciar los análisis “descriptivos”, “sin hipótesis”, sobre todo si lo comparamos con estudios con hipótesis impostadas o formuladas a posteriori. Soy consciente de lo herejes que pueden resultar estas palabras, pero lo creo firmemente: una cosa es que seamos “como enanos a hombros de gigantes”, y otra es que no sepamos andar descalzos de vez en cuando. En cuanto a las hipótesis, no todas son iguales. Hay hipótesis que si fallan no pasa nada (porque, sin inmutarnos, rápidamente planteamos una explicación alternativa), mientras que hay otras hipótesis que si son refutadas nos dejan por un momento sin asidero, en el abismo, lo que nos hace replantear la idea de cómo funciona nuestro sistema. Estas son las hipótesis que más vale la pena estudiar.

8. ¿Y lo que menos te gusta?

De la ciencia en sí no tengo queja, pero hacer ciencia en España tiene un doble problema: la estabilidad laboral y la burocracia. Creo que es lo que crea más frustración y ralentiza más el desarrollo científico. Incluso más que el bajo nivel de financiación. La burocracia es como la estadística: ojalá no hiciera falta. Es verdad que es necesaria, pero el grado de burocratización tendría que ser el óptimo para garantizar un equilibrio entre eficiencia y control, y actualmente estamos decantando la balanza por el lado del control. Claramente necesitamos pasar del actual modelo que pone cada vez más trabas a lo que se puede hacer y al cómo se puede hacer, para pasar a un modelo donde se dé más libertad a la gestión de la ciencia. Eso sí, rindiendo cuentas sobre el uso de los recursos y las libertades. Hay un gran potencial humano para la ciencia en nuestro país, pero hace falta creer en él y darle muchas más herramientas para que nos podamos dedicar a eso: a hacer ciencia.

9. Recientemente has conseguido el premio Francisco Bernis a la investigación, en el último congreso nacional de Ornitología de SEO/BirdLife. ¿Qué ha supuesto para ti?

A menudo en ciencia es fácil acabar pensando que pocos saben lo que haces y que a menos les importa (por más que citen tus trabajos). Así que ver que un grupo de colegas científicos que respetas no solo te incluye como potencial candidato para un premio, sino que además te escoge, es un gran honor. Como dije en la ceremonia de entrega, agradezco a SEO/BirdLife el mantener un galardón como éste que visibiliza científicos y científicas que estamos más en precario de lo que (modestias aparte) merece nuestra trayectoria. Y somos mucha gente. Mucha más de lo razonable.

Roger Jovani agradeciendo la concesión del Premio Francisco Bernis

10. Un consejo para todos aquellos lectores que están planteándose realizar un doctorado.

Cuando era pequeño, un día mi padre rompió una piedra, me enseñó la parte interior de las dos mitades y me dijo “esto no lo ha visto nadie antes”. Puede parecer una tontería, pero si lo piensas bien, en esto se basa la ciencia: en descubrir una nueva “verdad” que no ha visto nadie antes. Hay muchos motivos por los cuales la gente hace una misma cosa, y lo mismo pasa con hacer una tesis. Si el motivo son tus ganas de saber lo que hay “dentro de la piedra” te será difícil resistirte. No digo que todo vaya a ser un camino de rosas; eso dependerá de muchas otras cosas, y a menudo no fáciles de controlar. Y tampoco quiere decir que aunque trabajes fuerte vayas a poderte dedicar a la ciencia de por vida. Pero si realmente te apasiona la idea (y el sistema te lo permite), creo que vale la pena intentarlo.

Más información

Puedes ponerte en contacto saber más sobre Roger Jovani en su web (jovanilab.com) o en sus perfiles sociales:

  • ResearchGate
  • Twitter
  • Linkedin
  • Google Scholar

Y hasta aquí la entrevista con Roger. ¿Qué te ha parecido? ¿Tienes interés por la carrera investigadora? ¿Te mola todo el proceso de la investigación? ¿Te ha motivado esta entrevista a lanzarte al mundo de la ciencia y la investigación? Cuéntamelo todo en los comentarios o por las redes sociales. Y no olvides compartir este post en tus redes sociales o a cualquier que creas que le pueda interesar.

Por cierto, como me gusta ser transparente, te comento que los enlaces a los libros son de afiliados: si los compras a través del link me llevo una pequeña comisión y a ti te cuesta lo mismo 😉

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Ciencia Ciudadana, con Julio y Eduardo

01/02/2018 by Bichólogo 7 comentarios

Los entrevistados

Para los que seguís el blog, seguro que estaréis familiarizados con el tema de la ciencia ciudadana. Y por eso hoy he traído al blog a Julio y a Eduardo, dos de los administradores del portal español de una plataforma internacional de ciencia ciudadana: Observation.org 

Ciencia ciudadana, con Julio y Eduardo

Hoy en día muchos proyectos no podrían llevarse a cabo sin la colaboración de aficionados que, voluntariamente, recogen datos de forma ocasional o sistemática y que son incorporados a grandes bases de datos. Con esta filosofía nació este proyecto, que ha ido creciendo y estructurándose por países y comunidades autónomas, en el caso de España. Pero no quiero adelantarte nada, mejor te dejo que mis dos invitados sean quienes te presenten esta interesantísima plataforma a la que, desde ya, te invitamos a probar 😉

La entrevista

Si prefieres escucharla en formato podcast, suscríbete en cualquiera de estas plataformas:

Resumen de la charla

  • Presentación
  • ¿Qué es Observado? (0:27)
  • ¿Cómo surge la idea de crear esta plataforma? (2:27)
  • ¿Qué es lo que lo diferencia de otras plataformas similares? (3:50
  • ¿Cómo se organiza una plataforma internacional tan grande? (6:00)
  • ¿Qué portales autonómicos hay y quién puede gestionarlos? (9:00)
  • ¿Cómo se integra con otros proyectos internacionales? (12:17)
  • ¿Quién puede participar en la plataforma? (13:39)
  • Las opciones de privacidad de Observado (15:20)
  • Algunos proyectos en los que colabora Observado (16:50)
  • Cómo puede solicitarse el uso de los datos (18:55)
  • Un consejo para los seguidores del blog (20:45)

Más Información

Podéis daros de alta en la plataforma desde cualquier de sus portales:

  • Observation.org: es el portal «padre» y del que se vertebran todos los subportales.
  • Observado.es: el portal español, y desde él puedes acceder a los distintos portales autonómicos.
    • Y aprovecho para destacar el portal de Extremadura para todos aquellos que sois de por aquí. Este portal lo estamos gestionando desde la Sociedad Extremeña de Zoología y muy pronto comenzaremos a realizar actividades relacionadas con él 😉

También podéis estar al tanto de las actividades en las redes sociales de Observado.es:

  • Facebook
  • Twitter

O las del portal internacional:

  • Facebook
  • Twitter

Y hasta aquí la entrevista de hoy. ¿Qué te ha parecido? ¿Has participado alguna vez en esta plataforma? ¿Colaboras con algún otro proyecto de ciencia ciudadana? ¿Te vas a apuntar a Observado? Estoy deseando conocer tu opinión 😉

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Mis grandes errores: olvidarme de la estadística

18/01/2018 by Bichólogo 16 comentarios

Cuando pensé en crear El Bichólogo, intenté hacer el blog que me habría gustado encontrarme cuando era estudiante en la carrera. Y uno de mis objetivos principales es evitar que tú cometas los mismos errores que yo cometí en su momento.

MIs grandes errores: olvidarme de la estadística

Por eso, he decido empezar contándote una de las mayores meteduras de pata que cometí durante mi estancia en la universidad: pasar de la bioestadística. Sí, se trata de una asignatura que se nos atraganta a muchos, a la que no solemos dar demasiado valor. Por eso hoy te voy a contar mi historia de amor, odio y apasionado romance con la bioestadística. Creo que te puede resultar un viaje interesante. Acompáñame 😉

El primer contacto con la estadística

Pues supongo que, como la mayor parte de la gente, todo comenzó en bachillerato, en matemáticas. Moda, media, mediana, algún test facilito… Nada del otro mundo. Siempre se me dieron bien las matemáticas, aunque cuando el álgebra tomaba el control y había más letras que números, empezaba a perder el interés jeje. Sin embargo, no tuve mayores problemas en aprobar estadística en bachillerato.

Cuando entré en biología me imaginaba que todo iban a ser planta y animales, quizás algo de biología celular, pero estaba convencido de haber dicho adiós a las matemáticas, la física y la química. Pero mis aspiraciones colisionaron dramáticamente con la realidad.

Una de las primeras asignaturas que tuve en primero fue bioestadística. Como se me había dado bien en el instituto, y el primer día estábamos dando más o menos lo mismo que recordaba, decidí no ir a clase las primeras semanas: primer error. Cuando volví, todo me sonaba a chino. No tenía ni repajolera idea de qué estaban hablando y tenía una pila de folios llena de teoría, fórmulas y tablas que no sabía cómo aplica ni cómo usar. Esta completamente perdido. Y en un nuevo alarde de estupidez, decidí no volver a clase y estudiarme los apuntes como pudiera.

La cosa me salió bien, gracias a que tenía un colega que era un crack y que tuvo la amabilidad de compartir toda su sabiduría estadística con el bioblogo y conmigo durante una larga noche de estudio. Fue como una revelación. Para que veas lo importante que es una buena explicación.

Evitando a la que se había convertido en mi bestia negra

A pesar del éxito con la asignatura, la bioestadística se me había atragantado. En mi ignorancia, yo pensaba que hoy en día todo se hace con ordenadores y con el SPSS, y que no necesitaba más clases. Así que decidí evitar el resto de asignaturas (todas optativas o de libre elección) relacionadas con la estadística: segundo error.

Me dediqué a elegir asignaturas que me gustaban: zoologías varias, artrópodos, arte prehistórico en Extremadura (totalmente verídico :P). Pero no escogí ninguna relacionada con el tratamiento estadístico de datos. Nada. Cero. Acabé la carrera sin tener prácticamente ni repajolera idea de bioestadística, más allá de hacer ANOVAS facilitas y algún test muy básico. En ese momento no sabía lo mucho que me iba a arrepentir.

Cara a cara con mi némesis

La carrera terminó y la búsqueda de trabajo comenzó. Al principio no necesité mucha estadística. Pero cuando entré a trabajar como técnico de investigación en la universidad y, sobre todo, cuando inicié mi etapa de doctorando, surgió la imperiosa necesidad de aprender estadística. Y es que, sin ella, era imposible publicar resultado alguno en cualquier revista que se precie.

Así que no me quedó otra que ponerme las pilas y comenzar a estudiar bioestadística por mi cuenta: me compré algún libro (en inglés) y buceé por la red, buscando en cada ocasión el test, es estadístico o el modelo que debía emplear. Un caos.

Y por si todo esto fuera poco, resulta que mis coautores y mis directores de tesis usaban R. Nada del SPSS, con su interfaz gráfica y (relativamente) amigable, no. Código puro y duro. Y un código, por cierto, del que no tenía ni la menor idea. ¿Y qué hice? Pues me compré algún  libro (en inglés) y buceé por la red, buscando el paquete de R necesario para el análisis, la explicación de cómo hacerlo y alguno de los errores que me salían de cuando en cuando. Como ves, soy una animal de costumbres 😛

Pero al carecer de una buena base, no hacía sino poner parches al problema y aplicar recetas de código sin saber muy bien en qué consistía cada técnica, simplemente porque había leído que es lo que hay que aplicar en ese caso. Y por cada nueva técnica, por cada nuevo paquete estadístico que tenía que instalar en R, perdía horas y horas y horas buscando cómo aplicarlo y cómo interpretar los resultados… O averiguando qué eran esos irritantes errores en rojo que aderezaban, de cuando en cuando, la consola de salida del R. ¡Totalmente desesperante!

Finalmente, como ya he contado en alguna ocasión, me surgió una nueva oportunidad laboral, por lo que dejé aparcada mi tesis doctoral y me lancé a un apasionante trabajo consultor ambiental, en el que pensaba que no tendría que volver a lidiar con la estadística. Menudo iluso era…

La estadística me persigue

Los primeros meses fueron casi exclusivamente de trabajo de campo. Tan feliz era trotando por montes portugueses, buscando desmán o persiguiendo mirlo acuático, que pronto me olvidé de mi trágica historia con la estadística. Hasta que tocó elaborar informes. Habíamos recogido montones y montones de datos sobre multitud de especies. Pero ahora tocaba procesarlos, analizarlos y explicar los resultados.  Y claro, no valía con decir aquí hay 10 bichos, aquí 5… no. Había que ver diferencias entre meses, entre años, entre grupos control y grupos experimentales (por ejemplo, cuando evaluábamos la eficacia de distintos atrayentes para capturar micromamíferos con trampas Sherman)…

Obviamente, no alcanzaba el nivel de dificultad que tienen los análisis necesarios para escribir un artículo científico… Pero ahí estaba. Otra vez, la bioestadística se reía en mis narices de mi feliz idea de pasar de ella durante la carrera. Y para más inri, y dado que estábamos contínuamente en el campo tomando datos, mis jefes nos animaban a publicar resultados en congresos y en alguna revista, así que sí, también había que volver a tirar de estadística, una vez más. Cuanto más huía de la estadística, más cuenta me daba de lo presente que está en el mundo laboral.

Conclusión

Para cualquier biólogo, sea cual sea la rama, la estadística es una herramienta fundamental, imprescindible en la mayoría de casos y enormemente útil en el resto. Ya sea haciendo una memoria técnica, un informe, un artículo científico o como herramienta de evaluación, siempre podrás (y a menudo deberás) aplicar técnicas estadísticas, algunas enormemente sencillas y otras que entenderás a duras penas 😉

Por eso es FUNDAMENTAL (así, en negrita y con mayúscula) que le prestes algo de atención no ya a la estadística en sí misma, sino también a algún software de análisis estadístico, bien sea el archiconocido SPSS o bien el que para mí es el rey absoluto hoy en día: R. Sin estos conocimientos, sin estas herramientas, vas a estar en una serie desventaja. Hoy en día, la figura del analista de datos es cada vez más importante y reconocida en todos los sectores. Y la biología no es una excepción.

Así que, por favor, no cometas los mismos errores que yo que cometí en mi época de universitario. Aprende de mis meteduras de pata y ahórrate un montón de sinsabores y de horas perdidas delante del ordenador. Aprende estadística desde ya, no importa lo árida, dura, inútil o aburrida que te parezca. Dentro de no mucho tiempo lo agradecerás. Yo me he arrepentido muchas veces de no haber dedicado más tiempo y atención a aprender estadística y, sobre todo, a dominar R. Así, que por favor, evita que te pase a ti lo mismo 😉

Un regalito para que la estadística no se te atragante

Y como sé por experiencia propia que la bioestadística es una disciplina un tanto árida, llena de fórmulas complicadas y modelos cada vez más complejos, he pillado por banda a Jordi Ollé, todo un experto en el análisis de datos, para organizar un webinar totalmente gratuito el próximo jueves 25 de enero a las 19:00 (GMT+1). En él, Jordi nos desvelará sus secretos para que puedas olvidarte de fórmulas complejas, para que aprendas a estructurar tus datos, los pasos que debes seguir para analizarlos y las mejores herramientas que puedes utilizar para ello.

Es una ocasión inmejorable para perderle el miedo a la estadística. Y no sólo he logrado que Jordi comparta su tiempo con nosotros de forma totalmente gratuita, sino que todos aquellos que se queden hasta el final del webinar recibirán un pequeño regalito por gentileza de Jordi, además de un PDF con la guía de todo lo que se ha hablado en el webinar. ¿Qué más se puede pedir?

No dejes escapar una ocasión inmejorable de apuntarte a esta clase online, empezar a dominar la estadística y conocernos a Jordi y a mí en directo. Para mí será un enorme placer que nos acompañes durante el webinar. ¿Nos vemos allí?

¡CLARO, APÚNTAME!

Y con esto termino este repaso al que yo considero uno de los grandes errores de mi pasado como estudiante de biología. Ahora, como siempre, me encantaría conocer tu opinión y tu experiencia. ¿Tú también dejaste de lado la estadística? ¿Vas a ponerte con ella ahora mismo? ¿Has necesitado alguna vez realizar un análisis estadísticos de datos en tu trabajo? Anímate y cuéntamelo todo en los comentarios, en el correo o por las redes sociales 😉

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[Entrevista] Recursos humanos, talento y desarrollo con Miguel Ángel Pérez Laguna

28/12/2017 by Bichólogo 12 comentarios

El entrevistado

Hoy tengo el placer de entrevistar Miguel Ángel Pérez Laguna, especialista en recursos humanos y en captación de talento. Lleva año buscando y captando talento para diversas empresas nacionales e internacionales y  es toda una autoridad en el tema, como comprobarás.

Miguel Ángel nos hablará de su experiencia en el mundo de la captación de talento, de qué es lo que buscan los profesionales como él, dónde lo buscan, cómo ha cambiado la forma de encontrar trabajo y de la importancia de algunas estrategias como el networking o la creación de marca personal a la hora de conseguir un buen empleo. No tiene desperdicio, la verdad. Pero te dejo con él, que te lo explique mejor 😉

La entrevista

Si prefieres escucharla en formato podcast, suscríbete en cualquiera de estas plataformas:

Resumen de la charla

  • Presentación
  • ¿En qué consiste la captación de talento? (1:00)
  • ¿Qué es el talento y cómo se mide e identifica? (2:20)
  • Captación de talento científico (3:48)
  • La importancia de la creación de marca personal y reputación online (8:10)
  • ¿Cuándo es un buen momento para comenzar a trabajar tu marca personal? (11:30)
  • ¿Cómo ha cambiado la forma de buscar trabajo? (17:45)
  • La mejor estrategia para buscar trabajo (21:45)
  • Un consejo para los seguidores del blog (25:03)

Más Información

Miguel Ángel Pérez Laguna es co-autor de «Human Resources Leadership» (Vivelibro, 2013) y «LinkedIn 400 millions: Monetize in the economic graph»,(Amazon,2015), siendo el Manager de RR.HH en España con más referencias y uno de los autores más leídos en LinkedIn con más de 30.000 seguidores en todo el mundo. Reconocido como uno de los mejores comunicadores en RR.HH llevando el management de capital humano a un nuevo nivel , basado en entender qué nos convierte en referencia y cómo podemos hacer líderes a los que nos rodean, generando motivación real y productividad más allá de los objetivos de la empresa. Con estas credenciales ha participado en foros como expo-learning e instituciones como la Universidad Europea de Madrid, Universidad Autónoma de Barcelona, Instituto Hartley House (EE.UU) y medios como Cadena Ser, Cope y RNE.

Si quieres saber más sobre él, puedes consultar su web personal:

Logotipo de la web de MIguel Ángel Pérez Laguna

También puedes seguirle en sus distintos perfiles sociales:

  • LinkedIn
  • Twitter

O, finalmente, puedes contactarle en su dirección de correo electrónico:

rh@miguelangelperezlaguna.com

Y hasta aquí la entrevista de hoy. Yo no sé a ti, pero a mí me ha resultado tremendamente interesante. Aunque me gustaría conocer tu opinión. ¿Qué te ha parecido? ¿Has descubierto cosas que no conocías y que puedes aplicar en tu búsqueda de trabajo? ¿Cuales de ellas vas a empezar a usar desde ya mismo? Estaré encantado de escuchar todo lo que me quieras contar 😉 

Te espero en  los comentarios o en el correo. ¡Un saludo!

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Mi primer trabajo como biólogo y cómo lo conseguí

23/11/2017 by Bichólogo 32 comentarios

Encontrar un trabajo cualificado y bien remunerado es la aspiración de cualquier persona cuando comienza una carrera. Y los biólogos, por supuesto, no somos una excepción. En un mundo tan competitivo como el actual, cada vez hay más profesionales preparados y cada vez se requiere más y más experiencia que, paradójicamente, sólo se puede conseguir trabajando.

Mi pimer trabajo de biólogo y cómo lo conseguí

Por ello, el lograr su primer trabajo es una enorme victoria para cualquier profesional. Y yo tuve la inmensa suerte de empezar a trabajar en uno de mis rincones favoritos de la geografía extremeña. Así que, hoy os voy a contar cómo conseguí yo mi primer trabajo, en qué consistía y lo que me supuso a nivel tanto personal como profesional.  Acomódate y acompáñame en este viaje por mis recuerdos y mi experiencia 😉

El primer trabajo

El primer trabajo siempre tiene algo de especial. Pero lo es mucho más cuando lo realizas en uno de los entornos más espectaculares de la geografía española y uno de los epicentros del turismo ornitológico de Europa: el Parque Nacional de Monfragüe. Ahí es nada 😛

Nuestra función iba a ser la de instalar cajas-nido para paseriformes en el, por aquel entonces, Parque Natural de Monfragüe. Un total de mil cajas-nido, nada más y nada menos. Nosotros debíamos buscar la localización e instalarlas, georreferenciándolas para poder realizar un seguimiento de ocupación en años posteriores.

Suena genial, ¿verdad? Pero seguro que te estarás haciendo la pregunta del millón: ¿cómo conseguí todo esto? Pues ahora mismo voy a contarte mi historia 😉

Una búsqueda infructuosa

Cuando al fin terminé la carrera estaba exultante de alegría. Había alcanzado una meta importantísima y ahora se abría un enorme y desconocido abismo ante mí. Tenía que buscar un trabajo.

Pero lo primero que hice después de la carrera fue tomarme un merecido descanso. De hecho, justo en esas fechas, me surgió la oportunidad de irme de voluntario a la Reserva Nacional de Lachay. Y después de eso dos meses intensos, me puse a buscar trabajo de la única forma que sabía. Comencé a buscar ofertas de trabajo en internet, preparé un currículo estándar y comencé a enviarlo como un loco a todos lados. Mandé decenas de currículos. A veces modificaba un poco el correo pero, en general, usaba el mismo modelo para todas las ofertas. Vamos, que hice todo lo que NO se debe hacer para buscar trabajo :P.

Y así me fue. Recibí algunas contestaciones en las que me rechazaban de forma amable, pero la inmensa mayoría de los correos quedaron sin contestación. Mi solicitud era una de tantas, un joven graduado en biología, con alguna experiencia en voluntariados y en el grupos de investigación. Sí, tenía cierta experiencia, pero no la suficiente como para atraer la atención de alguien que no me conocía absolutamente de nada.

Y así pasaron varios meses. Cada vez enviaba menos currículos, pues estaba profundamente desilusionado. Veía que todo mi esfuerzo era en vano, que no había manera de encontrar esa oportunidad que me permitiese demostrar mi valía como profesional en esto de la biología. Así que hice lo que mucha gente suele hacer en estos casos: seguir formándome.

Si la oportunidad no surge, hay que crearla

Por aquel entonces tuve ocasión de apuntarme a un curso de intérprete y guía de naturaleza extremeña. Se trataba de un pequeño curso de posgrado, y como es un área que me apasiona (¡cada vez más!), ni corto ni perezoso, decidí inscribirme. Los cursos de formación no sólo te permiten adquirir nuevos conocimientos, sino conocer a otros profesionales (o futuros profesionales) con los que puedes ir alimentando tu red de contactos.

El curso resultó ser muy interesante por diversos motivos. No sólo me permitió ahondar en un campo fascinante como es el turismo de naturaleza, sino que también me ofreció una oportunidad tan curiosa como inesperada: una cena. Sí, una cena para celebrar el 25 aniversario de la licenciatura de biología en la Universidad de Extremadura. A la cena asistirían el rector, el decano de la Facultad de Ciencias, profesores del curso, representantes del Colegio Oficial de Biólogos en Badajoz, y dos alumnos de la licenciatura de biología. Para este fin, y como habían terminado las clases oficiales, durante el curso de guía preguntaron si alguno estábamos interesados en asistir. Tanto Nando como yo no tardamos en apuntarnos, viendo la posibilidad de conocer gente y, de paso, tomar una buena cena de gratis 😛 Pero en aquel momento no nos imaginamos que íbamos a conseguir mucho más 😉

El día llegó y nos presentamos a la hora y en el sitio acordados. Nos sentamos junto a algunos profesores del curso, a los que ya conocíamos y con quienes habíamos hablado. Todo discurrió con una conversación amena e interesante y una buena ración de comida, algo que nunca está de más 😛 

Unos y otros compartimos experiencias, y nosotros hicimos contactos interesantes, alguno incluso nos dio pie a alguna oportunidad interesante que no terminó de cuajar.

El caso es que la cena pasó, el curso terminó y ya nos olvidamos del tema. Pero un buen día recibimos una llamada donde uno de los asistentes a la cena nos ofrecía la oportunidad de trabajar en una Parque Natural colocando cajas nidos para paseriformes.

El hecho de habernos conocido en persona, el haber compartido con ellos nuestra propia experiencia laboral, hasta entonces más o menos restringida al ámbito académico, fueron el desencadenante de que nos ofreciesen el puesto a nosotros, sin tan siquiera haber realizado una entrevista previa a toda una serie de candidatos desconocidos,

Imagina cuál fue mi sorpresa. ¡Un trabajo! ¡Uno de verdad! ¡Y de biólogo! No cabía en mí de ilusión y alegría jeje Además, estaría en uno de mis sitios favoritos por aquella época (¡y hoy en día!): el Parque Nacional de Monfragüe. Todo era perfecto. Así que me lancé a aceptarlo.

¡Comienzo a trabajar!

Lo primero fue darme de alta en el Colegio Oficial de Biólogos de Extremadura y hacerme autónomo, siendo esto último muy caro y todo un engorro en España por aquel entonces (aún lo es hoy, pero al menos ha mejorado un poco). Una vez hechos todos los trámites tocaba firmar el contrato y empezar a trabajar 😉

Y el siguiente paso fue mudarme al entorno del Parque de lunes a viernes, en concreto a Malpartida de Plasencia, junto a los que serían mis dos inseparables compañeros de trabajo. Allí instalamos nuestro centro de operaciones (por cuenta de la empresa) y desde allí salíamos cada día para sembrar de cajas-nido el Parque.

Descubriendo un Monfragüe nuevo

Trabajar en Monfragüe me supuso no sólo poder disfrutar diariamente de algunos de mis rincones favoritos, sino que permitió explorar lugares a los que el gran público no puede acceder. Estuvimos instalado cajas-nido en algunas zonas de acceso restringido, siempre bajo la atenta mirada de la guardería del parque. Y puedo decirte que es uno de los momentos que más he disfrutado.

Buitre leonado en el Parque Nacional de Monfragüe

Aunque no era un trabajo muy técnico, el pasar largas horas en mitad de la naturaleza es algo que siempre resulta muy reconfortante. Viajes por caminos y pistas en vehículos todoterreno, largas caminatas por el monte y mucho aire puro, sin el ruido y la compañía de un sinfín de turistas. Todo esto  te brinda, además de una enorme tranquilidad,  la posibilidad de encuentros cercanos con infinidad de fauna, algunos tanto llamativos como ciervos, jabalíes e incluso un tejón, que nos estuvo gruñendo (y acompañando) hasta que salimos de su territorio.

Por supuesto, también es fácil encontrarse con otros bichejos muy interesantes pero que pasan más desapercibidos si no tienes el ojo entrenado y atento, como pequeñas aves, anfibios, reptiles o pequeños carnívoros, como  el zorro (Vulpes vulpes), la gineta (Genetta genetta) o la diminuta comadreja (Mustela nivalis). Incluso, llegamos a encontrarnos en medio de una dehesa donde pudimos encontrarnos varios nidos impresionantes de buitre negro (Aegypius monachus). Toda una vivencia.

Comer a los pies de un arroyo, bajo la abigarrada sombra de un bosque galería, o perderse en medio de un denso bosque mediterráneo, deleitarse con el canto de un sinfín de aves o quedarse maravillado ante el brutal espectáculo de un centenar de buitres devorando una carroña, son experiencias que no es fácil vivirlas en un lugar atestado de turistas. Es una forma de estar en contacto directo con la naturaleza, en conexión directa y profunda con la naturaleza.

Y por si fuera poco, estuve trabajando para mejorar y fortalecer las poblaciones de paseriformes, aportando nuevos refugios y zonas de cría, poniendo mi granito de arena para aumentar la biodiversidad de un lugar ya de por sí maravilloso. ¿Qué más se puede pedir? 🙂

Resumiendo

Lo primero que os quiero destacar de esta historia es que los medios tradicionales de buscar trabajo ya no funcionan. Cada vez hay más profesionales sobradamente cualificados que aspiran a un mismo puesto de trabajo. La globalización de las comunicaciones y la mayor movilidad han logrado que cualquier persona pueda aspirar a un trabajo en cualquier parte del mundo. Y los reclutadores reciben cientos de currículos que apenas difieren unos de otros. Hay que destacar.

En segundo lugar, nunca me cansaré de la importancia FUNDAMENTAL de hacer contactos. El networking, palabra muy de moda hoy en día, es casi con total seguridad, una de las formas más comunes (y fáciles) de conseguir un trabajo. Hay que aprovechar cada oportunidad, por pequeña que sea, de crear nuevos contactos profesionales. ¡No lo olvides!

Y entrando ya en un ámbito personal, esos meses en Monfragüe supusieron una experiencia difícil de explicar con palabras. Fue mi primer empleo real como biólogo y me aportó una gran experiencia profesional. Pero es que, además, disfruté de grandes experiencias en un entorno inigualable e hice amigos que aún hoy en día (14 años después) aún mantengo.

Pero lo más importante de todo es que lo disfruté intensamente y guardo un recuerdo excepcional de ese primer trabajo. Además, me sirvió para adquirir muchas tablas, no sólo en el trabajo en sí, sino en el trato con mis jefes y mis compañeros. Pero sobre todo, me ayudó a adquirir esa confianza tan necesaria en uno mismo, a demostrarme que todo lo que había aprendido en la carrera podía y sabía aplicarlo. Y para demostrarme, una vez más y de forma definitiva, que la biología era mi vocación.

Y hasta aquí el post de hoy. Espero que te haya gustado y que me cuentes tu opinión. O también la historia de tu primer trabajo, o de lo que estás haciendo para conseguirlo. No te cortes y deja un comentario, mándame un correo o usa el formulario de contacto. ¡Hasta la próxima!

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, cajas-nido, contactos profesionales, inserción laboral, Monfragüe, networking, parques nacionales, profesión, trabajo

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