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El Bichólogo

Traduciendo la naturaleza en datos estratégicos para un futuro Nature-Positive

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biología

Entrevista a Héctor Gago sobre conservación

11/08/2016 by Bichólogo Deja un comentario

El entrevistado

Héctor es ambientólogo y tiene una trayectoria curiosa e interesante. Poco después de terminar la carrera comenzó unas prácticas en la reserva de Valdeserrilas, lo que le dio la oportunidad de trabajar con el mayor mamífero de Europa, el bisonte europeo (Bison bonasus). Pero además, estas prácticas le brindaron la posibilidad de convertirse en director técnico de la reserva.

Una entrevista sobre conservación

Pero no contento con eso, y siendo inquieto por naturaleza, Héctor se embarcó en un fabuloso viaje a Sudamérica, donde colaboró con la fundación Conservation Land Trust. Allí, durante varios meses, estuvo formando parte de diversos proyectos de conservación con distintas especies. algunas tan emblemáticas y curiosas como los osos hormigueros o los jaguares. Así que hay ha sacado tiempo para contestar a algunas de mis preguntas y compartir toda su experiencia en el blog. Espero que disfrutes de esta interesante y motivacional entrevista 😉

 

La entrevista

Y si la quieres en formato podcast para llevártelo contigo y escucharlo cuando y donde quieras, descárgala aquí o suscríbete a El podcast de El Bichólogo en iTunes.

A continuación te dejo un breve resumen de todo lo que charlamos. Junto a cada tema aparece el minuto en que comienza en el vídeo:

  • Presentación
  • ¿Cómo llega a ser director técnico de la reserva de Valdeserrillas? ( 0:52)
  • ¿Por qué se crea una reserva de bisonte europeo en Valencia? ( 3:06)
  • ¿Cuales son las atribuciones de un director técnica de una reserva? (6:28)
  • ¿Cómo es trabajar con el mayor mamífero europeo? ( 9:02)
  • ¿Cómo es la integración y la colaboración con otras reservas? ( 11:20)
  • ¿Cómo fue la colaboración con la Universidad de Valencia? ( 13:27)
  • Sobre la Conservation Land Trust ( 16:22)
  • ¿Cómo contactó con ellos? ( 19:00)
  • Países que visitó durante esta colaboración ( 20:50)
  • ¿En qué proyectos trabajó? ( 23:35)
  • Diferencias entre España y Sudamérica en cuanto a conservación ( 30:58)
  • Sobre programas de voluntariado en el área ( 35:11)
  • Sus proyectos y perspectivas de futuro ( 37:06)
  • Un consejo para los lectores ( 39:04)

Más información

A continuación te dejo una serie de fotos sobre el trabajo desarrollado por Héctor tanto en la Reserva como en colaboración Conservation Land Trust.

Estudiando los bisontes (Bison bonasus)
Observando bisontes en Valdeserrillas
Haciendo educación ambiental
Educación ambiental en Valdeserrillas
Monitorizando con fototrampeo
Preparando una cámara para fototrampeo
Jaulón de los guacamayos
Educando y recuperando a los Guacamayos
Héctor tumbado junto a un capibara
Héctor con un capibara
Héctor y una compañera estudiando osos hormigueros
Estudiando a los osos hormigueros

Y para acabar listo a continuaciónuna serie de links sobre todas las entidades y programas que Héctor ha mencionado durante la entrevista:

  1. The Conservacion Land Trust
  2. Voluntariado en valencia con la custodia de los huevos de tortuga marina (ONG XALOC) y una noticia al respecto.
  3. Centro de Investigaciones Ecológicas Subtropicales (CIES)
  4. Instituo Biológico Subtropical (IBS)
  5. Proyecto Lontra (conservación de nutrias y otros mustélidos)
  6. Proyecto Tamar (conservación de tortugas marinas)
  7. Proyecto Yaguareté, del que ya hablamos aquí.

Y hasta aquí esta inspiradora entrevista. ¿Qué te ha parecido? ¿Te ha dado un buen chute de motivación? ¿Tienes planes o experiencias parecidas? ¿Quieres trabajar en conservación como Héctor? Deja un comentario y cuéntamelo todo 😉

 

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Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: ambientólogo, biología, ciencias ambientales, conservación, medio ambiente, sudamérica

¿Quieres alcanzar la felicidad en biología? Sigue esta sencilla receta

04/08/2016 by Bichólogo 10 comentarios

Te he hablado muchas veces de lo maravillosa que puede llegar a esa esta profesión, de la cantidad de vivencias que te puede aportar a todos los niveles. Pero tampoco he sido parco en palabras a la hora de contarte los sinsabores, el desánimo y las tasas de abandono que tiene, bien sea porque te consume, bien porque no encuentras trabajo.

Por eso no es sencillo ser feliz haciendo esto. O al menos no es intuitivo. Aunque tampoco creo que sea algo exclusivo de nuestra profesión. Más bien es una cuestión de tener claro lo que uno quiere, de seguir una receta simple pero que si no obedeces paso a paso rara vez da el resultado que persigues.

Cómo ser feliz en biología

Así que hoy te traigo un post ligero, pero no por eso menos importante. Te voy a listar todos los ingredientes necesarios para que, a pesar de las dificultades que te aseguro que te vas a encontrar en tu camino, sepas disfrutar de cada paso, de cada aventura y de cada proyecto que emprendas. Porque la felicidad, a pesar de lo que se suele decir, sí que está al alcance de todos si nos centramos en lo que realmente queremos.

La receta

No es una receta compleja ni muy larga, no más de puñado de ingredientes. Pero cada uno es tan importante o más que el resto. Por eso debes de tratar de reunirlos todos, ya que si no los cimientos de tu felicidad pueden ser inestables y hacerla muy efímera.

1. Ten claro lo que quieres hacer.

A menudo hacemos las cosas sin pensar, por impulso, o peor aún, porque nos dicen que es lo mejor para nosotros.  Pero al final sólo tú eres responsable de tus decisiones y, por tanto, de sus consecuencias. Por eso no puedes dejar que decidan por ti, ya que esa decisión podría tener una influencia absoluta en tu futuro y, por ende, en tu felicidad. Permite que te aconsejen aquellos que son mayores que tú o con más experiencia: padres, familiares, amigos, blogueros simpáticos (ejem ejem :P)… Pero nunca debes dejar que decidan por ti. Sólo tú puedes y debes elegir.

Eso te dará un control de tu vida. Y le dará un sentido. Por ello, en las grandes decisiones que deberás tomar (qué carrera escoger, a qué universidad ir,  por qué especialización optar, hacer o no un doctorado, qué trabajo buscar…) tendrás que invertir buena parte del tiempo en informarte y meditarlas. No tomes decisiones a la ligera, pues aunque a veces no les des la menor importancia a corto o medio plazo, pueden tener un eco importante en tu futuro.

Pasa un tiempo analizándote, conociéndote, imaginándote la vida que quieres tener dentro de unos años, dónde te gustaría estar, qué querrías hacer y con quien (que seguimos hablando de biología, ¿eh? No te me despistes :P).  Una vez que encuentres esa imagen que te llena y te hace soñar habrás dado el primer paso en la dirección correcta. Y que no te agobie el pensar a largo plazo, puesto que tus objetivos, al igual que harás tú, cambiarán con el tiempo. Sólo tendrás que ir haciendo ajustes de cuando en cuando. Y cuanto más consciente seas de este proceso, más sencillo y fructífero te resultará.

2. Persigue tus sueños

Suena a obviedad pero… ¿A cuánta gente conoces que realmente persiga sus sueños? ¿Cuántas cosas has dejado sin hacer por miedo, por no saber como hacerlas o porque te han dicho que es imposible? No es fácil seguir nuestros sueños. Muchas veces supone retos, desafíos e incertidumbre, salir de nuestra zona de confort y de la de la gente que nos rodea, adentrarnos en lo desconocido. Y eso, querido lector, acojona. Y quien diga que no o miente o es un imprudente 😉

Pero el mero hecho de estar haciendo lo que quieres, de andar tras tu sueño, eso ya te aportará una enorme felicidad. Porque estarás siendo coherente contigo mismo, porque estarás forjando la vida que de veras quieres tener. Estarás construyendo tu futuro soñado paso a paso, día a día, experiencia a experiencia. Y eso es una sensación que no se puede explicar, hay que vivirla. Y si ya lo has hecho, sabrás a lo que me refiero 😉

3. Sé consciente de las dificultades

A veces iniciamos un proyecto llenos de ilusión sin estar preparados para lo que nos viene encima. Un ejemplo clásico es la realización de una tesis doctoral. El no conocer bien a lo que te vas a enfrentar puede hacer que el choque de tus expectativas con la realidad te afecte enormemente, llevándote a la desilusión y el desánimo. Pero si sabes que tarde o temprano vas a recibir algún golpe es mucho más sencillo y menos traumático prepararse para encajarlo y, por supuesto, superarlo.

Ser conscientes de las dificultades y de los escollos que te vas a encontrar en tu camino para convertirte en biólogo te ayudará a que los malos momentos no sean tan malos y a ser un poco más feliz 😉

4. Sé curioso, prueba, ensaya, experimenta, aprende

¿Acaso no es eso lo que hace un científico? ¿Por qué no lo aplicas en tu carrera profesional? Seguro que hay muchos campos que desconoces que, quizás, pueden encerrar tu auténtica vocación. O pueden llevarte a personas que, literalmente, pueden cambiarte la vida: un mentor, un amigo, tu pareja…

Y en el peor de los casos, si descubres que eso no es lo tuyo, seguro que habrás aprendido muchas cosas y habrás adquirido habilidades nuevas y nuevos contactos que tal vez te sirvan en un futuro 😉 Descubrir nuevas cosas, ya sean personas, hobbies, vocaciones o áreas de trabajo, es siempre divertido y te mantiene activo y alerta, además de dotarte de nuevas herramientas que te serán de utilidad en tu vida personal y profesional.

5. Apasiónate

Aprovecha cualquier oportunidad que tengas, viaja, conoce gente, aprende, adquiere experiencia, descubre otras culturas y sociedades, aprende de otros profesionales. No desperdicies nunca la ocasión cuando se te presente y haz todo lo posible por provocarla 😉 Por muy dura que sea esta experiencia te puedo asegurar que también te ofrece innumerables vivencias que no te dan otras carreras o profesiones: la posibilidad de trabajar con animales salvajes, la maravillosa sensación de estar contribuyendo, aunque sea sólo un poquito, al saber universal, tu primer artículo publicado, el manejarte como pez en el agua en un laboratorio, ayudar a mejorar la calidad de vida de la gente o preservar el patrimonio natural de la humanidad son sólo algunas de ellas. ¡Lánzate a disfrutarlas!

Que tu profesión sea tu pasión es lo mejor que te puede ocurrir a nivel laboral. Mucha gente está encerrada en un trabajo gris que no le aporta nada. Aprovecha que nuestra carrera es profundamente vocacional y déjate llevar por ella 😉 Vivir intensamente aquello que haces es el camino más corto hacia la felicidad 😉

6. Haz de la Biología una forma de vida

No te quedes sólo con las asignaturas o con el trabajo. Abraza la biología como un todo. Aunque no quieras, vas a empezar a ver el mundo desde otra óptica distinta. Verás ecosistemas completos bullendo de vida donde antes sólo veías un paisaje estático; escucharás y descubrirás montones de animales donde antes sólo veías una ciudad vacía; aprenderás como funciona tu propio cuerpo a niveles que ni te imaginabas, y descubrirás como todo en la naturaleza está profundamente interconectado, hasta los elementos aparentemente más alejados.

Vas a disfrutar de cosas que antes ni te imaginabas y encontrarás belleza en lugares que antes pasaban inadvertidos a tus ojos inexpertos. Sé consciente de todo lo que ocurre a tu alrededor, a múltiples niveles, desde lo macroscópico a lo microscópico. Déjate impregnar de esa visión que te aporta la biología, disfrútala y compártela con los demás 😉

7. Diviértete

Ser un profesional no está ligado a ser una persona aburrida. Profesionalidad y diversión no están reñidas. Escribir un artículo escuchando metal sinfónico, hacer contactos en compañía de algunas cervezas o celebrar con una barbacoa la publicación del último artículo científico con tu grupo de investigación son pequeños (o grandes) detalles que no sólo harán todo más disfrutable, sino que ayudarán a estrechar lazos entre compañeros y conocidos.

Si algo es tu pasión debes disfrutar con ello, debe ser divertido. Si no, quizás te hayas equivocado de camino o, al menos, en el modo de recorrerlo 😉 Y cuando vengan tiempos malos, que llegarán, siempre se sobrellevan mejor con una sonrisa en los labios.

Concluyendo

Al final, el secreto de la felicidad es que no hay ningún secreto. Es tan sencillo como intentar hacer realidad tus sueños, que es de lo que va realmente esta historia. Cuando en vez de hacer eso estás estudiando una carrera impuesta (o aconsejada) por otros, estás en un trabajo que no es el que te gustaría y no disfrutas con lo que haces es cuando te embarga la infelicidad. Todo consiste en ser honesto contigo mismo, ser consciente de que conseguir lo que uno quiere es un proceso largo y complejo, para nada fácil. Pero que es posible. Y disfrutar del camino, no sólo con la consecución del objetivo. Porque, a veces, el camino es incluso más maravilloso que llegar a la meta 🙂

Y con esto me despido por hoy, esperando que al menos reflexiones un poco sobre todo esto. Mucha gente se pasa la vida buscando la felicidad, sin pararse a mirar y descubrir que la tiene a su lado, en las cosas cotidianas, en todo aquello que hace cada día. No seas una de esas personas y empieza a ser feliz ya 😉

¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Qué más ingredientes añadirías? ¿Cuál es tu toque personal para esta receta? Ayúdame a completar este post 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, felicidad, motivación, objetivos, profesión, trabajo

Guía práctica para crear tu primer póster en un congreso

21/07/2016 by Bichólogo 34 comentarios

Ya te he contado muchas veces lo importante que es difundir y comunicar los resultados de las investigaciones en biología. Dada la gran competitividad que hay en la Academia, no todo el mundo tiene la posibilidad de publicar tantos artículos científicos como quisiera. Por eso los congresos se sitúan como una de las mejores alternativas para divulgar esos resultados que, aún siendo preliminares, pueden tener suficiente entidad como para resultar interesantes o prometedores. En un congreso se puede participar de distintas formas, pero lo más normal es que tu exposición sea por medio de un póster.

Haz tu primer póster científico con garantías

Así que los pósteres cuentan también como publicaciones científicas, aunque no tengan la misma categorías que los artículos científicos. Además, hoy en día se encuentran más devaluados que hace unos años, pero aún así pueden darte esas décimas extra que te pueden ayudar en un proceso de selección.

Normalmente, todos los congresos que admiten pósteres reservan cierta cantidad de tiempo cada día para que los asistentes puedan visitar todos los pósteres expuestos. Así que, como ves, se trata de una excelente plataforma desde la que impulsar la divulgación de tu investigación. Sin embargo, dadas las peculiares características de este medio de difusión, debes saber diseñarlos muy bien, de modo que sean claros, concisos y atractivos. Lo cual no siempre es fácil de combinar. Yo no soy ningún experto en esto de hacer pósters para congresos pero te daré algunas indicaciones generales que te ayudarán a preparar los tuyos 😉

1. Conoce la mente de tu público

Como tú mismo te habrás dado cuenta, últimamente estamos tan saturados de información que nos cuesta cada vez más enfocarnos en algo. Se suele decir que tenemos entre 6 y 10 segundos para atraer la atención de nuestro espectador, si no lo perderemos. Y que es complicado que un lector, de pie frente a nuestro póster, aguante más de 40 segundos leyendo si el tema no le interesa mucho. Por eso debemos capturar su atención.

Debes tener en cuenta que casi todas las sesiones de pósters tienen lugar en los descansos, cuando mucha gente anda distraída con el café, hablando con compañeros o simplemente estirando las piernas. Sí, habrá muchas personas deambulando entre los pósteres, pero estarán distraídas, incluso si están echando un vistazo a los pósteres. Tendrás que atraer su atención, hacer que se fijen en tu póster, incluso desde lejos, si hay gente delante o si sólo pasan sus ojos fugazmente sobre él. Y como te imaginarás, eso no es tarea fácil.

2. La morfología de un póster

Un póster no es más que un tipo de publicación científica. Por tanto, lo mejor es seguir la estructura tradicional que tienen este tipo de trabajos:

Cabecera

Este apartado incluye el título, lo autores y, a menudo, el logo o escudo de la entidad donde se ha realizado la investigación. Es uno de las partes fundamentales del póster, pues un buen título puede ayudarte a despertar la curiosidad del lector. Pero también al contrario, haciendo que deseche inmediatamente tu póster sin darle siquiera una oportunidad. Por tanto, el título ha de ser claro, descriptivo y tan corto como sea posible (pero no más :P).

Se pueden emplear distintos recursos para hacer el título más interesante:

  • Juegos de palabras: crean cierta complicidad, despiertan la curiosidad y pueden resultar divertidos e invitar a  la lectura. Pero ten cuidado, pues requiere un equilibrio muy preciso para que no de imagen de falta de seriedad o incluso de rigor. Recuerda que, al fin y al cabo, estás en un congreso científico, donde se reúnen decenas o centenares de profesionales de tu sector.
  • Sentido del humor: igual que el anterior, aunque corres el riesgo de que no te tomen en serio. Sin embargo, es una buena forma de captar la atención
  • Sé descriptivo: los más tradicionales. Simplemente expones tu trabajo de la forma más sucinta y clara posible.
  • Usa los resultados: el título describe el principal resultado o conclusión de tu estudio. Esto hace que tu público sepa exactamente de qué se trata y de si le interesa.
  • Cualquier combinación de lo anterior y cualquier otra cosa que se te ocurra 😉

Introducción

Muy breve, que ponga en contexto la investigación. Puede hablar de las razones que la han motivado y de los objetivos que persigue. Si has captado la atención del personal con el título, aquí tienes la oportunidad de atarlos de una vez o de perderlos definitivamente.

Metodología

Explicando los procesos llevados a cabo, los protocolos seguidos y los materiales empleados. Todo de forma muy resumida, clara y concisa. Normalmente, la mayoría de la gente sólo leerá esto por encima (si es que lo lee) pero habrá gente interesada que prestará mucha atención a cómo has desarrollado tu trabajo.

Resultados

Una de las partes principales de un póster. Aquí sólo deben aparecer los principales, aquellos que destacarías. Y siempre que puedas hacerlo, represéntalos gráficamente en vez de por medio de tablas, números o textos.

Conclusiones

Posiblemente la parte más importante del póster, aunque en ocasiones se puede fusionar con el anterior. Contiene la interpretación de los resultados, así como posibles hipótesis o ideas para futuros proyectos. Si les ha interesado el título a menudo saltarán aquí a ver cuáles son los logros de tu trabajo.

Bibliografía

Aunque es fundamental en cualquier documento científico, por razones de espacio a veces ni siquiera aparece en los pósteres. Cuando sí lo haga deberá ser muy corta, sólo con los trabajos mencionados explícitamente en el póster.  Y no habría contener más de 10 referencias bibliográficas.

2. El software

Hay numerosos programas que te pueden ayudar a crear tu póster. Desde el Photoshop, pasando por el Adobe InDesign, el CorelDraw. Mi consejo es que no te compliques la vida y que uses PowerPoint (o sus alternativas libres), que es muy fácil de manejar, te permite agrupar y desagrupar elementos gráficos y de texto, personalizar todos los colores, elegir cualquier tipo de fuente y trabajar en cualquier tamaño. Y todas las copisterias e imprentas lo tienen instalado en sus ordenadores. Además, este programa también te permite exportarlo a PDF, con lo que tienes un formato estándar que te evitará que se desconfigure si se abre con una versión más antigua que la empleada para su elaboración.

Uno de los mejores programas para crear cualquier cosa, especialmente si eres nulo para el diseño, como me pasa a mi, es Canva. El plan gratuito te sobra y te basta para hacer la mayor parte de los diseños que necesites. Sencillo, potente y muy fácil de manejar, con montones de combinaciones predefinidas de colores, texto, plantillas… Para que no te tengas que romper la cabeza y puedas centrarte en lo que realmente te importa, que en este caso es tu póster. Échale un vistazo 😉

También puedes explorar Piktochart, una herramienta pensada para hacer infografías que quizás pudiera resultar interesante en este ámbito. Yo no la he probado aún, así que no sé si será aplicable a la realización de pósteres científicos. Si lo manejas bien se pueden conseguir resultados muy visuales, pero el resultado final se aleja bastante de un póster «tradicional» (con sus cosas buenas y sus cosas malas). Pero tengo pendiente probarlo a fondo y seguramente pronto empiece a usarla en el blog. Si ya la usas o si vas a hacerlo, cuéntamelo en los comentarios 😉

3. El mensaje

Ya te he dicho que dispones de muy poco tiempo para atraer a tu lector. Por eso, en tan sólo un vistazo, la persona que pase frente al póster debería saber de qué va y si le podría resultar interesante o no. Porque, aunque no creo que sea necesario decirlo, debes asumir que tu póster no le va a interesar a todo el mundo.

Lo primero a tener en cuenta es que debería predominar el apartado gráfico frente a la cantidad de texto. Si tu póster es un mazacote compacto de letras la gente huirá de él como de la peste. Pero no sólo debe contener numerosas gráficas, tablas o imágenes, sino que además debe contener espacio en blanco, o lo que es lo mismo, sitios donde «descansar la vista». Cuando nos enfrentamos a un texto con párrafos muy largos, por ejemplo, tendemos a cansarnos  y a perder el foco de atención antes que si el mismo texto está divido en párrafos más cortos. Es algo meramente psicológico, sí. Pero ocurre 😉

Si combinamos bien el texto, la parte gráfica y los espacios en blanco, el póster no sólo será más atractivo y lucirá más profesional, sino que su lectura será mucho más descansada y habrá muchas más posibilidades de que nuestro impaciente lector se quede hasta el final 😉

Con estos consejos en mente, ahora puedes empezar a escribir tu texto. Para ello, el lenguaje siempre ha de ser claro y preciso. No uses palabras, perífrasis o circunloquios innecesarios. Llama a las cosas por su nombre, huye de toda la jerga técnica que no sea absolutamente necesaria y evita en la medida de lo posible las abreviaturas y acrónimos. Si alguien no los conoce y tiene que buscar en el póster o peor aún, en internet lo que significa lo más probable es que se vaya a otro póster. ¡Que se le acaba la hora del café! 😉

Por supuesto, evita las faltas de ortografía, las subordinadas complicadas y los tiempos pasivos. Escribe en forma activa y con frases cortas y ágiles. Esto es especialmente importante cuando escribes en otro idioma, como el inglés. No sólo es más fácil que cometas algún error gramatical, sino que oscurecerás la comprensión de aquellas personas que no dominen la lengua. Recuerda facilitar siempre las cosas al lector. Esa debe ser tu obsesión.

Y a colación de lo anterior, ve asumiendo que la mayor parte de las veces tendrás que publicar tu póster en inglés, especialmente en el caso de congresos internacionales. Así que ve practicando, que nunca me cansaré de decirte lo importante que es dominar la lengua de Shakespeare en nuestra profesión.

Finalmente, el tamaño de letra debe ser adecuado. Usa las negritas en los títulos de la cabecera y de cada apartado, que también pueden ser de mayor tamaño que el resto del texto. Los pie de foto, si los hay, pueden tener también un menor tamaño de letra que el texto general. Incluso puedes usar distintas tipografías para los títulos o los apartados. Pero ten en cuenta que el póster debe dar una sensación de unidad, no un conjunto de fuentes, colores e imágenes inconexo.

4. El diseño

Esta suele ser una de las partes a la que los científicos prestamos menos atención y que, sin embargo, puede ser la que más nos ayude a difundir nuestro trabajo. Y es que, como estamos tan obsesionados con el rigor, la exactitud y la seriedad, a menudo menospreciamos el valor de un buen envoltorio.

Tu póster no sólo tendrá que competir con muchísimos otros por captar la atención del público, sino que ese mismo público, además, estará en movimiento y con frecuencia sólo verá el póster desde lejos. Por tanto, si consigues atraer su atención, si logras que se acerque un poco más, ya habrás dado un paso importante para que se quede a descubrir todo lo que tu póster tiene que ofrecerle ;).

La organización de los elementos

Ya te he hablado de los distintos apartados que ha de tener un póster. Y lo mejor es que esos elementos sean claramente distinguibles unos de otros. Por ello, mi método preferido es agruparlos en módulos, encerrando cada apartado en un recuadro. Esto permite a lector escanear de un vistazo cada uno de los apartados y centrarse en el que más le interese en cada momento. Pero también existen otras formas de organizar el contenido:

  • Modular
  • Columnas
  • Un único bloque de texto donde se van integrando las gráficas
  • Imprimiendo los distintos apartados por separados y montándolos directamente sobre el soporte.
  • Lo que te sugiera tu imaginación 😉
Pósters del congreso
Algunos ejemplos de pósteres del último congreso al que fui y que, por distintos motivos, me interesaron.

En el diseño, como siempre, no hay reglas. O al menos no demasiadas. Porque es cierto que el ser humano tiende a escanear los documentos siguiendo una zeta: de izquierda a derecha y de arriba a abajo. O al menos los occidentales, pero puesto que la inmensa mayoría de los congresos internacionales tienen como lengua vehicular el inglés, podemos usarlo como norma general 😛 Y si no te lo crees, echa un vistazo general a este post y fíjate en lo que hacen tus ojos 😉

Por tanto, lo lógico es que la cabecera esté en la parte superior (o superior-izquierda) y las conclusiones en la inferior (o inferior-derecha), quedando así en los lugares destacados de este recorrido visual que todos hacemos de forma inconsciente. El resto de elementos los puedes colocar en ese recorrido según la importancia que les des. Normalmente, el centro del póster es uno de los puntos al que menos atención se le presta en este vistazo general.

Como también te he comentado más arriba, es importante que al componer tu póster dejes espacio suficiente entre cada uno de los elementos. Esto no sólo facilita la lectura, sino que le da un aspecto más limpio, más profesional al póster. Y poner alguna imagen o algún elemento gráfico relacionado con el póster, a modo de adorno, suele quedar muy bien 😉

Los colores

Los seres humanos somos tremendamente visuales. Por tanto, el color no sólo llama nuestra atención, sino que también se asocia con diferentes sensaciones o emociones. Yo siempre he dicho que soy como los ordenadores antiguos, que sólo distingo 16 colores (o menos :P) y encima los combino fatal. Por eso, cuando tengo que realizar un póster, tiro de herramientas que me ayuden, como por ejemplo el selector de esquemas de color de Adobe. Aunque el consejo de alguien con buen gusto también te servirá igualmente 😉

Es fundamental que el contraste entre los fondos y el texto no sea ni demasiado bajo ni demasiado fuerte, pues en el primer caso perdemos legibilidad y en el segundo se produce una fatiga visual. Puedes colocar cada una de las cajas de cada sección en un color, además de poner color al fondo. También puedes usar transparencias, degradados y combinarlo todo de mil formas distintas. Las posibilidades son infinitas. Pero recuerda que el texto debe ser legible y entendible, incluso desde cierta distancia.

Las imágenes

Emplear imágenes puede enriquecer mucho el póster y hacerlo más atractivo. Pero también pueden destrozar la legibilidad, ya que lo continuos cambios de color en una imagen pueden hacer la lectura de un texto bastante complicada. Sin embargo, bien empleadas en combinación con cajas de colores con cierto grado de transparencia y buenas tipografías, pueden dar un resultado de lo más interesante. Y si además añades alguna imagen o ilustración, a modo de adorno, relacionada con el tema del póster puede hacerlo aún más atractivo. ¡Pero tampoco te pases, que nos es un árbol de navidad! 😛

Concluyendo

Lo más importante de un póster es, sin duda alguna, el contenido. Pero tampoco te puedes olvidar del continente. Un buen diseño puede ayudarte a que mucha gente lea tu trabajo y se interese por él. Pero el trabajo también ha de ser bueno. Y no sólo eso, sino que además tiene que estar muy bien redactado, siendo muy breve pero a la vez muy claro y preciso. Es fundamental prestar atención a todos estos detalles, pues son ellos los que marcarán la diferencia entre un póster atractivo que lea mucha gente y un póster poco llamativo que pase desapercibido entre todos los asistentes al congreso. Y sería una lástima que un excelente trabajo, con unos resultados y conclusiones muy interesantes, pase sin pena ni gloria por no haber sabido presentarlo de forma interesante.

Aquí os dejo el último póster que realicé para el congreso de la EOU.  Y si haces clic aquí podrás ver y descargarte el PDF. Así podrás hacerte una idea de cómo es trabajar con este programa y como puedes organizar cada elemento (agrupando, desagrupando, poniendo elementos con trasparencias, etc.). Puedes tocar y experimentar con el archivo cuanto quieras o incluso usarlo como base para empezar tu propio póster.

Para hacer esta guía me he basado en mi propia experiencia. Pero hay mucha literatura en internet sobre este tema. Así que, si mi forma de hacer un póster no te convence, no dudes en navegar por la web, pues hay muchas publicaciones que hablan sobre cómo crear un póster para un congreso. Elige cuál es la forma más adecuada para ti y para tu forma de trabajar o a tu ámbito de estudio. Y recuerda que todo lo que emitas, incluso estos pósteres, va a formar parte de tu marca personal 😉

Y hasta aquí el post de hoy. Espero que te resulten útiles estos consejos, que son los que yo mismo sigo cada vez que tengo que hacer un póster para un congreso. Ahora me gustaría que me contases qué te ha parecido el post y cuál es tu experiencia confeccionando pósteres para congresos. ¿Te ha parecido útil esta guía? ¿Tú sigues los mismos pasos? ¿Haces algo de forma distinta? ¿Qué es lo que te funciona a ti? ¿Cuál crees que es el elemento clave de un póster para que sea leído en un congreso?  Estoy deseando saber tu opinión al respecto 😉

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Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogos, científicos, congreso, póster, publicaciones

Haciendo contactos: 9 principios básicos para escribir un buen email

07/07/2016 by Bichólogo 6 comentarios

En Biología todo es un constante aprendizaje. Y tarde o temprano vamos a tener que pedir ayudar o colaboración a alguien. Hoy en día, gracias a la tecnología, hay muchísimas formas de abordar a alguien: en persona, teléfono, whatsapp, email, carta convencional, las redes sociales… Sin embargo, no todas son iguales ni tienen las mismas connotaciones, por lo que el hecho de usar una u otra podría aumentar o disminuir nuestras posibilidades de tener éxito.

Decidirse por unas o por otras es, al fin y al cabo, una cuestión de gustos y de experiencias con ellas. Por si fuera poco, no siempre vas a poder usar la misma vía de contacto para todo el mundo, ya que a veces no estará disponible o no la conocerás. Pero cada una tiene sus peculiaridades y es bueno que las conozcas para saber cuándo y como emplearlas. Personalmente, creo que el medio más potente para establecer contacto con una persona, aparte del cara a cara, es el correo electrónico. Y por eso hoy te voy a contar cuál es, para mí, la mejor forma de emplearlo de cara a aumentar tu red contactos o a solicitar ayuda a alguien.

¿Por qué el correo electrónico?

Normalmente, cuando pensamos en hablar con alguien lo primero que nos viene a la mente es una llamada de teléfono. Desafortunadamente, no siempre es sencillo conseguir el número de teléfono de una persona. Además, este medio de comunicación es totalmente síncrono, con las ventajas y desventajas que ello conlleva. Una llamada en un mal momento puedo hacerte perder una oportunidad de empezar la conversación con buen pie o bien puede hacerla mucho más breve de lo que te gustaría. Además, una llamada es más intrusiva, pues obliga a que el receptor tenga que interrumpir lo que esté haciendo para atenderla, pudiendo llegar incluso a molestarle si la recibe en un momento inapropiado o le rompe la concentración.

Una carta tradicional quizás sea la forma más formal de abordar a alguien. Sin embargo, se trata de vía de comunicación excesivamente lenta y poco práctica. Además, desde la aparición del correo electrónico, hay muy poca gente que use el envío de cartas por correo ordinario como medio de comunicación. El noble arte del intercambio epistolar está tristemente en desuso y relegado a lo anecdótico hoy en día 😉

El whatsapp, a no ser que sea el de un número profesional, es algo muy personal. Forma parte del espacio privado de cada uno. Por tanto, si no tienes permiso explícito de esa persona, yo no usaría este medio para iniciar una conversación por primera vez. Es cierto que puede contestar en el momento que le apetece, pero algunas personas lo pueden ver como una invasión de su intimidad. A la gente no le suele gustar hablar con desconocidos en el sistema de mensajería que usa con sus amigos y su familia.

Las redes sociales son mucho más amigables e invitan a la conversación por sí mismas. Lo que ocurre es que suelen estar saturadas de información y a menudo es fácil que tu intento de toma de contacto se pierda en un mar de notificaciones y mensajes, especialmente si la persona con la que quieres hablar es conocida. Generalmente, cuando tengo que emplear este medio para contactar con alguien suelo usar Linkedin, Facebook y/o Twitter, por ese orden.

Pero de todas las formas de comunicación posible mi favorita es el email. Por un lado, se trata de un medio de comunicación asíncrono: tú lo envías y la personal lo lee en el momento en que puede y quiere. Cuando abre la web o la aplicación del correo está predispuesto a esa comunicación y ahí tienes tu momento 😉 Además, este medio te permite preparar muy bien lo que vas a decir, cómo lo vas a decir y cuándo lo vas a decir, sin nervios, sin prisas, sin problemas. También te permite usar adjuntos en tu mensaje, enriqueciendo la conversación (tu currículo, un prezi presentando tu proyecto, un vídeo que explica el alma de tu idea…).

Finalmente, encontrar el email de una persona no suele ser muy complicado. A no ser que dicho individuo odie internet, es fácil que su dirección de e-mail aparezca en alguno de sus perfiles sociales, en su web personal o profesional,en alguna de sus publicaciones o en el directorio de personal de la empresa o institución para la que trabaje. Como ves, todo son ventajas en este medio. Su único inconveniente es que no tienes información sobre las reacciones de la otra persona: no puedes oír el tono de su voz, ni ver sus expresiones o gestos. Pero esto es común a otros muchos medios de comunicación.

Principios fundamentales para escribir un correo exitoso

Son muchas las cosas que hay que tener en cuenta antes de pulsar el botón «enviar». Recuerda que no sólo lo que escribes está diciendo mucho de ti, sino también el modo en el que estás diciendo las cosas. Además, debes tener en cuenta que lo que digas quedará registrado por escrito y no hay manera de desdecirse. Las palabras se las lleva el viento, pero los documentos escritos, aunque sea por medios digitales, permanecen mucho más tiempo. Así que cuidadito con lo que dices y cómo lo dices. Y vamos ahora con una breve lista de cosas a tener en cuenta para escribir el mail definitivo 😉

1. Cuida la ortografía

Esto es fundamental. Te lo repito: FUNDAMENTAL. Un email lleno de faltas de ortografía no sólo hace complicada (y dolorosa) la lectura, sino que puede hacer que te descarten sin tan siquiera terminar de leerlo.  Créeme, la imagen que das en un caso así es nefasta. Vale que todos nos equivocamos alguna vez, que la b y l v están demasiado juntas en un teclado QWERTY… Pero eso no justifica que haya faltas de ortografía graves en un correo electrónico. Revisa, revisa y vuelve a revisar cualquier email antes de mandarlo, especialmente aquellos importantes.

Incluso después de revisarlo, seguramente algo se nos escape, dado que nuestro cerebro tiende a no prestar demasiada atención cuando ya sabe lo que está leyendo. Este blog es una prueba de ello, y cada vez que releo un post encuentro alguna errata que se me había escapado. Pero te aseguro que siempre cazarás alguna. Y si la ortografía no es tu fuerte, trabájala. Y pide a alguien que te revise tu correo antes de enviarlo.

2. Cuida la puntuación

Aunque esto podría estar en el punto anterior lo destaco porque mucha, muchísima gente no lo tiene en cuenta. Una mala puntuación hace que un texto sea completamente ilegible. Haz buen uso (y no un abuso) de las comas y los puntos. Tan malo es el exceso como el defecto. Si una persona tiene que pasarse diez minutos descifrando lo que quieres decirle no acabará muy contento contigo. Además, todo ello da una imagen de dejadez, de pasotismo, como si realmente no te importase la persona a la que escribes.

3. Sé educado

La persona a la que estás escribiendo va a dedicar parte de su tiempo a leer lo que le has escrito. Qué menos que ser educado. Has de ser amable, pedir las cosas por favor y dar siempre las gracias. Siempre. Nunca exijas nada a la otra persona ni le metas prisas innecesarias. Si te urge su respuesta, házselo saber, dile lo agradecido o agradecida que estarías si pudiera contestarte rápido, ya que lo necesitas por cuestiones de tiempo. Las formas y el modo en que trates y te dirijas a esa persona es muy importante, de verdad. Un email cortés solicitando ayuda casi seguro que será atendido o, al menos, respondido.

El hecho de hablar de usted o de tutear depende mucho de cada persona. Si eres joven y la otra persona es mayor, es preferible hablar de usted y luego, si esa persona te lo sugiere, ya os podréis tutear. Si se trata de alguien que es muy cercano a la gente (bien porque sea una figura pública, o por como habla en blogs o redes sociales) entonces podrías tratarle de tú a tú. Pero como ya te dije, es una opción personal y dependerá mucho de ti y, sobre todo, de tu interlocutor.

4. Preséntate

Tras el correspondiente saludo, comienza tu correo presentándote. A la gente le gusta saber con quién habla, aunque no lo conozca. Dale cualquier información sobre ti que pueda ser relevante para el objetivo del correo, no sólo tu nombre. Si solicitas ayuda, cualquier dato que le des y que esa persona no tenga que pedírtelo o buscarlo después será bienvenido y ahorrará tiempo e emails innecesarios. Si tu correo es sobre un proyecto personal, entonces habla de ese proyecto y dale la página web. En definitiva, pon a tu interlocutor en situación y dale las herramientas necesarias para poder hacerse una idea de quién eres y qué necesitas o le propones. Cuanto más fácil y mascado se lo des, más dispuesto estará a ayudarte.

5. Preocúpate por tu interlocutor

Antes de escribirle, haz un búsqueda en internet sobre esa persona, averigua quién es, qué es lo que ha hecho, qué hace actualmente… No necesitas leerte una biografía de su vida, pero sí es bueno que demuestres interés. Haz mención en el correo de lo que te gusta de esa persona o de su trabajo. No tienes que hacerle la pelota ni adularle descaradamente, porque se nota. Pero no está de más ser agradable y endulzarle un poco el oído. Eso te ayudará a que esté en mejor disposición de ayudarte, ya que estás mostrando un interés real por esa persona y no es un mero intento de aprovecharte.

6. Brevedad y concisión

El tiempo de las personas es valioso. ¿A que a ti no te gusta que te hagan perder el tiempo? Pues a los demás tampoco. Trata de ir al grano, sin rodeos y sin florituras innecesarias. Cuanto más breve sea el correo, mejor. Puedes pasarte tantas horas como quieras preparando el correo, no hay ninguna prisa. Planifica todo lo que quieres decir para que no se te olvide nada y si puedes contarlo en 100 palabras, no uses 500. Ambos lo agradeceréis 😉 Eso sí, si por necesidad el correo debe ser largo, que así sea. Pero recorta todo lo que puedas en cosas superficiales y sumérgelo de lleno en el asunto que estáis tratando. Tú a lo mejor escribes un email así a la semana, pero quizás esa persona recibe diariamente varios emails como el tuyo.

7. Sé una persona agradecida

Siempre despídete agradeciéndole el tiempo que ha empleado (o empleará) en atenderte. Si te contesta, dale las gracias por su ayuda y/o su colaboración. E incluso si ese intercambio de email no llega a nada, agradécele el tiempo que ha invertido en contestarte aunque no hayas conseguido tu objetivo. Porque esa persona está gastando tiempo y esfuerzo en atenderte sin tener por qué hacerlo. Como reza el dicho popular: «Es de bien nacidos el ser agradecidos«.

8. Paciencia

Mucha paciencia. No siempre se puede responder a todo el mundo con rapidez. Cada persona tiene su propia vida, sus propios problemas y sus propias obligaciones. Y aunque para ti ese correo esté entre tus prioridades quizás para la otra persona no sea así en ese momento. Aguarda pacientemente una respuesta, sin insistir demasiado ni agobiar. Recuerda que la gente tiene otras cosas que hacer aparte de estar pegados al móvil o al ordenador. Muchos sólo miran su correo una vez cada varios días así que, quizás, ni siquiera haya leído el tuyo aún. Y no todo el mundo tiene puestas las notificaciones en el móvil o en el ordenador 😉

Si pasado un tiempo prudencial no has recibido contestación, o bien puedes volver a escribirle un educado recordatorio, por si acaso no hubiese recibido tu anterior mail, o bien puedes pasar página e intentar contactar a otra persona. En general, eso recordatorios no vienen mal. A menudo puede leer un email, pensar que luego, cuando tengas más tiempo, lo contestará y terminar olvidándose. A mí me ocurre de tanto en tanto, por más que intento anotarlo todo. Así que puede ir muy bien que se lo recuerdes pasado cierto tiempo. Pero no seas demasiado insistente. Paciencia 😉

9. La regla de los tres emails.

Mi colega el Bioblogo es muy de reglas y me recordó esta, que es muy importante y a menudo la olvidamos, incluido yo. Cuando escribes un e-mail (primero) y te contestan (segundo) siempre, y quiero decir SIEMPRE, hay que escribir un agradeciéndole la atención o al menos confirmando la recepción (el tercero). Como ves, muy relacionado con la educación y el agradecimiento. Pero sorprendentemente, una vez obtenemos nuestra respuesta, nos solemos olvidar de la otra persona, por agradecidos que le estemos. Así que ten muy en cuenta esta regla 😉

Si sigues estos sencillos consejos las posibilidades de que te contesten y de que consigas tu objetivo crecerán mucho. Cuanto más conozcas a esa persona, mejor podrás afinar a la hora de llegar a ella y conseguir establecer una comunicación fluida. Y como con esto doy por terminado el post, me gustaría que me comentases tu experiencia y tus dudas. ¿Has tenido que escribir alguna vez un email importante? ¿Has seguido alguno de estos consejos? ¿Añadirías alguno más? ¿Cómo sueles tú iniciar una conversación con una persona desconocida?

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¡Lo quiero!

Publicado en: La profesión Etiquetado como: biología, biólogo, contactos, correo electrónico, guía, internet, networking

Superando el miedo al fracaso en Biología

30/06/2016 by Bichólogo 19 comentarios

Todos tenemos miedo a fracasar, a caer, a perder. Tenemos miedo a no conseguir nuestros objetivos. Tenemos miedo a equivocarnos, a tomar el camino erróneo y darnos cuenta demasiado tarde. Y es algo normal. Sí, no te preocupes. A todos nos pasa: a ti, a tus padres, a tus amigos, a mí. Da igual lo seguro que seamos de nosotros mismos. Da igual que en un momento dado pensemos que nos vamos a comer el mundo. A la hora de la verdad todos nos acongojamos y deseamos secretamente no tener que pasar por un determinado trago.

Aprendiendo a encajar y superar el fracaso

Pero el valor, la fortaleza, no están en no sentir miedo. Están en saber afrontarlo. Y es que, querido lector, tarde o temprano fracasarás. La vida está llena de pequeños y grandes fracasos, de amargas decepciones. Y siento decirte que el camino que escogemos los biólogos no sólo no está exento de ellas, sino que además abundan, esperándote detrás de cada esquina, después de cada examen, con cada experimento cuidadosamente preparado, tras el envío de cada artículo, con cada currículo que envíes.

Por tanto, si te quieres dedicar a la biología, tendrás que aprender a lidiar con la decepción y el fracaso. Suena un poco catastrofista, pero es la principal causa de abandono en nuestra profesión. No todo el mundo encaja igual este tipo de golpes y, uno tras otro, puede llevarte lentamente al hastío y la desesperación.

Asume que vas a fallar

Este es, quizás, el consejo más importante que te puedo dar de cara a decidir si esto de la biología va a ser lo tuyo o no. He comentado innumerables veces lo dura que puede resultar esta profesión, como el desánimo es fácil que cale hondo y que termines abandonando algo que antes de apasionaba. No pretendo desanimarte, pero sí quiero que seas consciente de que no todo te va a salir rodado, que no siempre tendrás éxito en todo aquello que emprendas en este mundo.

Son muchas las fuentes de decepciones en este complicado proceso de ser biólogo. Desde los mismos estudios, incluyendo esa decepción inicial que muchos sufrimos al comenzar la carrera, hasta los papers rechazados, las becas que se te escapan por unas décimas o aquellos proyectos que, tras meses de un duro trabajo de preparación, finalmente no has conseguido. El conocer de antemano esto te permitirá prepararte mejor no sólo para asumirlos, sino para convertirlos en acicate para seguir intentándolo más duro.

Quítale hierro al fracaso

Muchas veces pensamos en el fracaso como algo absolutamente negativo. Sin embargo, los proyectos fracasados también nos sirve para aprender cosas en el camino y, en ocasiones, puede llevarnos a descubrir nuevas metas, nuevas vocaciones. Lo que está claro es que si nunca lo intentas, nunca avanzarás, nunca lo conseguirás.

En España los fracasos son profundamente negativos. Eso hace que los ocultemos a todos. A nadie le gusta fracasar. Pero eso también provoca que cuando alguien tiene éxito parece que lo consigue de la nada. Por eso, este profesor de Princeton decidió publicar un currículo de sus fracasos antes de lograr el éxito: los artículos rechazados, las universidades que no le habían contratado… Y es que es el pan nuestro de cada día. No te digo que tú tengas que hacer tu currículo de fracasos fatídicos, pero sí que debes entender que será algo común en tu camino para trabajar en biología.

Lo importante es el camino: fracasa con estilo

Se suele decir que se aprende más de los errores que de los aciertos. No creo que sea siempre así. Pero es cierto que en el proceso (a menudo largo) de intentar alcanzar cualquier meta se aprende mucho. Tienes que planear, buscar información, organizarla y ponerla en práctica. Es un proceso tan interesante como intenso, así que es prácticamente imposible que no adquieras nuevas habilidades o conocimientos 😉

A veces emprendemos un proyecto (entendiendo por proyecto cualquier actividad que sea más de una tarea, desde preparar un examen hasta conseguir un proyecto de investigación millonario) y luchamos muy duro para conseguirlo. Invertimos esfuerzo, sudor y hasta lágrimas, para al final chocarnos contra un muro de decepción. ¿No ha valido para nada? En absoluto. No sería la primera ni la última vez que alguien descubre su vocación de forma inesperada en el desarrollo de algún proyecto personal o profesional.

Tampoco es raro que un proyecto fallido te lleva a un cambio de dirección en tu carrera o te ayude a conocer personas que posteriormente tengan un gran impacto en tu carrera profesional o incluso en tu vida personal.

Pierde el miedo al fracaso

Ya has visto que el fracaso no es tan terrible. No te voy a decir que sea siempre beneficioso, como dicen muchos libros de autoayuda, que parece que casi fuera mejor fracasar que triunfar, pero sí puede ayudarte a mejorar como profesional al convertirte en una persona tenaz, constante y con capacidad de superación.

Además, la oportunidad se esconde en cualquier sitio y con muchas formas. No suele aparecer de la nada. Por eso vas a tener que lanzarte fuera de tu zona de confort, buscar más allá, aventurarte. Pero no es algo sencillo, pues tenemos miedo. No sabemos lo que pasará, no sabemos si podremos afrontarlo y no sabemos si podremos recuperarnos. Y eso nos paraliza. Por ello, para perder ese miedo inherente que todos tenemos al fracaso, debemos seguir una serie de pasos muy sencillos:

1. Definir el miedo

Nuestros miedos más grandes son aquellos que no conocemos, ya que no sabemos enfrentarlos. La incertidumbre es el principal lastre que nos impide avanzar en nuestros proyectos y lanzarnos a realizar otros nuevos.  Por eso, si eliminamos la incertidumbre de la ecuación de repente todo es menos terrorífico 😉

Definir nuestros miedos nos ayuda a hacerlos tangibles, evaluables y, por tanto, solucionables. Te pongo un ejemplo sencillo: dar una charla. Mucha gente tiene pánico a hablar en público. Pero, ¿por qué? Porque no saben qué va a pasar. Incertidumbre, parálisis, inacción. Entonces hay que estudiar a qué hay miedo realmente. Cada uno tendrá sus propias razones, pero yo te voy a decir las mías: miedo a equivocarme y a hacer el ridículo.

2. Descubrir cual es el peor escenario posible

Vale, yo ya he encontrado a qué tengo miedo realmente. Ya no es algo genérico como «lo que pueda pasar». Ya sé que me da miedo hacer el ridículo y equivocarme. Entonces toca dar el segundo paso. Ahora tienes que imaginarte qué es lo peor que podría pasarte, lo que considerarías un desastre total y absoluto. De esta forma puedes prepararte para lo peor e incluso buscar posibles soluciones llegado el caso.

Volviendo al ejemplo, mi peor escenario sería quedarme completamente en blanco y no ser capaz de seguir con la exposición. Defraudar no sólo a la audiencia, sino quedar en entredicho mi profesionalidad, especialmente si hay gente importante presente.

Y entonces te toca evaluar el daño real que te puede ocasionar ese escenario. Si eso ocurre y no puedes solventarlo, ¿cómo de grave sería? ¿En una escala de uno a 10, cómo de desastroso seria? Pero hazlo objetiva y razonadamente. En la mayoría de los casos, las repercusiones son muchísimo mejores de lo que esperamos a priori.

En el ejemplo, pues realmente no sería tan grave. Todo el mundo tiene bloqueos en un momento dado y nadie te va juzgar por una única presentación. Si ya tienes una trayectoria demostrada, un pequeño error puntual como ese no tiene repercusiones más allá de pasar un poco de vergüenza. Si no tienes nada demostrado, entonces tienes todo el tiempo por delante para demostrar lo que vales y tu gran profesionalidad 😉

3. Ver cuál es el coste de permanecer igual

No me refiero a un coste monetario (que en según qué proyectos existirá). Sino cualquier tipo de coste, incluidos los emocionales, los profesionales… en cualquier cosa sobre la que te pueda repercutir negativamente.

En nuestro ejemplo, si no doy mi charla me estaré limitando a nivel personal y profesional. No podré hacer ninguna comunicación oral en ningún congreso, no podré dar cursos ni conferencias, ni siquiera exponer resultados a compañeros de trabajo. Muchos trabajos tiene como requisito excelentes habilidades comunicativas.

Pero es que, además, mi miedo a hablar en público irá creciendo y me irá resultando más difícil enfrentarme a él. Porque no es lo mismo dar tu primera charla a tus compañeros de clases que hacerlo en un congreso internacional, con los mejores profesionales de tu campo.

4. Los posibles beneficios que te acarreará

No sólo tienes que ver los costes de no llevar a cabo tu proyecto, sino también los posibles beneficios de realizarlo. Este punto, junto con el anterior, te proporcionarán ese último impulso para dar el salto y decidir lanzarte a realizar tu proyecto.

De nuevo hablando de la charla, dar mi primera charla me sirvió para obtener más seguridad en mí mismo y vencer el miedo a hablar en público. Pero además me permitió aumentar mi currículum vitae con charlas y comunicaciones orales en congresos, por ejemplo. Y todo ello me ha abierto las puertas a la posibilidad impartir cursos en un futuro, por ejemplo.

5. Minimizar las posibilidades de fracaso: el plan B

Una vez que has definido tu miedo y los peores escenarios, y has evaluado costes y beneficios, ahora estás preparado para minimizar los posibles impactos negativos. Por una lado, al tener ya tu problema definido y claro, puedes crear una estrategia que te ayude a evitar ese fracaso.

Por ejemplo, en mi caso, pondría un papel con el esquema de la presentación junto a la botella de agua. Si me quedo en blanco, voy a beber, me tranquilizo y,mientras me sirvo el agua, echo un ojo a las notas sobre el papel. Mientras manipulo la botella y bebo me tranquilizo y puedo recuperar el hilo fácilmente.  ¡Y vuelta al ataque!

Pero además, el haber pensado en todos los escenario te permite preparar un plan B para paliar los efectos de ese fracaso si llegase a producirse. En mi caso, si hubiese sido tan desastroso, pues habría pedido poder repetir la charla o me presentaría voluntario la siguiente vez, para demostrar ante todos y ante mí mismo que realmente soy capaz de hacerlo bien.

6. Ríete de ti mismo

Y si todo sale mal… Pues aprovecha y conviértelo en un anécdota que siempre saque unas risas en las reuniones. Tú habrás aprendido mucho antes, durante y después del fracaso y además el hecho de normalizarlo y reírse de uno mismo quita hierro al asunto. Siempre, siempre tenemos que intentar disfrutar de todo lo que hacemos. Hasta de las cosas que hacemos mal.

Y continúa fracasando

Porque siempre serán muchos más los fracasos que los éxitos, o si no todos seríamos multimillonarios y famosos 😛 Pero si fracasas es porque lo estás intentando y sólo ese es el camino hacia el éxito. No tengas miedo a caer porque siempre te levantarás. Los efectos nunca son tan terribles como pensamos y las consecuencias de cada proyecto pueden ser enormemente positivas, incluso en formas que ni siquiera hemos imaginado.

En Biología he sufrido muchos fracasos. En la carrera suspendí algún examen, en más de una charla me he quedado en blanco ante alguna pregunta, me han rechazado un montón de artículos en distintas revistas, no logré la beca FPI la primera vez que la solicité, he mandado cientos de currículos a numerosas ofertas o simples autocandidaturas y en una inmensa mayoría de las veces o me han rechazado amablemente o ni tan siquiera me han contestado. He creado una campaña en Patreon que  ha sido un fracaso pues, salvo contadas pero maravillosas aportaciones, no he sabido movilizar a los lectores. Mi primer curso no he podido llegar a impartirlo porque no alcanzó el número mínimo de alumnos. Y antes de este blog llevé casi una decena de ellos (de relatos, de ofertas de trabajo para biólogos, personales, de asociaciones…). Y ninguno de ellos sobrevive.

Pero todo ello me ha enseñado mucho y me han convertido en el profesional que soy hoy en día. Y este blog, al que siguen más de 11400 personas en Facebook y con más de 1200 suscriptores activos, es el resultado de todos esos proyectos que he iniciado y que no funcionaron, así como de los que sí lo hicieron.

Conclusión

El fracaso es parte de la vida y es parte de esta carrera y esta profesión que es la Biología. Si sabes que vas a fracasar y te preparas para enfrentarlo correctamente, encajar los golpes y hasta extraer algo positivo, te será todo mucho más sencillo. Tampoco es cuestión de festejar el fracaso, porque no tiene sentido, pero sí que hay que restarle importancia y asumir que forma parte del currículo de cualquiera. Especialmente de aquellos más aventureros, innovadores e inquietos. Y que mira tú qué casualidad, suelen ser los que triunfan 😉

Así que adelante con todos tus proyectos, grandes o pequeños, y prepárate para fracasar. Porque es de fracasos de lo que está sembrado el camino del éxito, de intentos de encontrar ese sendero que te guiará hasta conseguir tus sueños. ¿Vas a quedarte sin buscarlo? 😉

Y con esta pequeña reflexión termino el post de hoy. Que últimamente se me van de las mano en cuanto a longitud. Si has sido tan valiente como para llegar al final de este post, da el último salto y cuéntame qué te ha parecido. Cuéntame como te enfrentas tú al fracaso. Cuéntame si has conseguido el éxito, si ha sido a la primera o después de numerosas intentonas. Cuéntame aquello que te preocupa y comparte tu historia conmigo y con el resto de los lectores. O comparte este artículo si crees que puede ayudar a alguien. Seguro que entre todos convertimos este post en un éxito 😉

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Entrevista a Ernesto Málaga

23/06/2016 by Bichólogo Deja un comentario

El entrevistado

Ernesto es un biólogo todo terreno. Actualmente trabaja en la empresa privada, en temas de consultoría ambiental, y es especialista en recursos ambientales. Pero su experiencia va mucho más allá, pues trabajado en varias áreas protegidas de Perú e incluso ha sido director de algunas de ellas. Y he conseguido que comparta su dilatada experiencia con nosotros a través de esta entrevista 😉

Ernesto, en pie, junto al cartel que anuncia el Santuario Nacional Lagunas de Mejia
Ernesto, a la derencha, en la entrada de al Santuario Nacional Lagunas de Mejía

Conocía a Ernesto de casualidad, en una charla aquí en España. Pero gracias a ello, por avatares del destino, pude embarcarme en aquel viaje maravilloso a Perú, donde tuve ocasión de trabajar con él en la Reserva Nacional de Lachay durante algo más de un mes, haciendo un estudio de la caracterización del hábitat del canastero de los cactus (Pseudoasthenes cactorum). Así que poder entrevistarle me ha traído muy buenos recuerdos. Espero que disfrutes la entrevista tanto como yo. No tienes desperdicio 😉

La entrevista

1. ¿Cuáles son las principales atribuciones de un director de un área natural? ¿En qué consistía tu trabajo diario?

Es difícil generalizar las atribuciones del director de un área natural, debido a que estas no son las mismas en todas las áreas. Las leyes de cada país establecen las obligaciones y atribuciones de los encargados de manejar las áreas protegidas y estás leyes pueden ser muy distintas en cada país. Si dejamos de lado las particularidades de cada área y país, los encargados de manejar las áreas son en esencia los responsables de que se cumplan sus objetivos de conservación y entre sus atribuciones están: organizar y dirigir las actividades de vigilancia y protección del área y en caso de infracciones a las leyes, impedir y detener las actividades que afecten los recursos naturales; dirigir y otorgar permisos para las actividades de extracción o aprovechamiento de recursos en conjunto con la población local; dirigir el uso turístico de las áreas protegidas con el apoyo del personal del área; promover la difusión de los recursos naturales del área y organizar la educación e interpretación ambiental; promover y autorizar las actividades de investigación científica. Para priorizar el trabajo diario un buen consejo es tener siempre en mente los objetivos de creación y desarrollo que tiene cada área natural y enfocarse en avanzar diariamente en el logro de esos objetivos. El trabajo diario varía de acuerdo a la estación del año, la época de mayor turismo, la época de migración de las aves, el periodo de mantenimiento de los senderos turísticos, siempre se busca estar en armonía con los ciclos naturales y artificiales. El trabajo diario se divide entre visitar el área y concluir el papeleo pero eso suele variar con la época del año.

2. ¿Cómo se puede entrar a formar parte del sistema de áreas protegidas? ¿Por méritos? ¿Examen? ¿Desde la empresa privada?

En Perú es obligatorio pasar por un proceso de selección donde se evalúan los méritos del postulante. Es muy valorado tener experiencia previa como voluntario, haber sido investigador científico o guía turístico en un área natural protegida. Cualquier candidato debería poder demostrar que ha vivido y trabajado exitosamente, entre tres a seis meses como mínimo en un área natural protegida antes de formar parte de la administración de las áreas protegidas. Esto es porque siempre vemos a muchos románticos que quieren trabajar en las áreas protegidas pero luego abandonan porque se dan cuenta que extrañan mucho a sus padres o a su novia o al internet o los salones de baile. Las áreas protegidas no son para todo el mundo y es normal que sea así, por ello debes demostrar que te gusta mucho el campo y que estás muy cómodo en la naturaleza para trabajar en ellas. También se puede ingresar a través de una organización privada (sin fines de lucro) si es que esta tiene un contrato con el estado para administrar un área natural protegida, esta opción existe en Perú pero puede que no esté desarrollada en otros países. En mi caso para ingresar al sistema nacional de áreas protegidas evaluaron mi experiencia previa de voluntario e investigador, me tomaron un examen de conocimientos y me hicieron una entrevista personal.

3. ¿Qué otros conocimientos, aparte de los biológicos, ha de tener alguien que se involucre en las gestión de áreas protegidas?

Recomiendo que intenten conocer lo siguiente: Normas Legales: debes conocer muy bien la legislación de áreas protegidas si quieres colaborar. Manejo Turístico: si es un área donde existe este uso es útil tener idea del manejo del turismo. Técnicas Forestales: si los bosques y árboles son muy abundantes o importantes serán útiles tus conocimientos forestales. Pedagogía, manejo de audiencias: La educación ambiental es importante en todas las áreas naturales te será importante como educar al público. Sistemas de información geográfica: necesario para todas las áreas. Idiomas extranjeros: básico en áreas con turismo. Mecánica automotriz y de motores fuera de borda: los coches y botes suelen quedar atrapados-varados lejos de cualquier tipo de ayuda, suele ser muy útil saber de mecánica. Primeros auxilios: puedes salvarle la vida a tus compañeros o ellos a ti.

4. ¿Cuánto hay de trabajo de campo y cuánto de papeleo en la gestión de un área protegida? ¿Es un trabajo político y burocrático o hay un equilibrio con el trabajo en contacto con la naturaleza?

Hemos aprendido que solo se puede decidir y manejar las áreas protegidas con un amplio conocimiento de su realidad y esto exige salir al campo y tener conocimiento directo del estado de los recursos naturales, por ello ninguna gestión de las áreas protegidas puede ser mayormente desde la oficina. Sin embargo eso no disminuye que exista burocracia y excesivo papeleo en el sistema de áreas protegidas especialmente siendo una institución estatal. Con el incremento de responsabilidades más trabajo de escritorio se deberá resolver. Dividir las actividades diarias entre conocimiento preciso del estado del área y actividades de apoyo a la gestión suele tomarte todo el día. Un equilibrio entre ambas es difícil pero no imposible. Depende mucho del estilo de trabajo que uno mismo se imponga, algunos prefieren dirigir la mayor parte desde la oficina, otros tratan de pasar la mayor cantidad posible de tiempo en campo.

5. En el organigrama de un área natural, ¿qué puestos puede desempeñar un biólogo? ¿En cuántas de ellas existe un contacto más o menos directo con la fauna?

Un biólogo puede trabajar en todos los puestos de un área natural, dependerá de sus capacidades cuantos puestos pueda llegar a ocupar. El puesto de administrador, que es quien debe vigilar los gastos, la contabilidad, las compras y los almacenes es el más difícil para un biólogo y casi ninguno de nosotros lo logra dominar pero creo que podríamos lograrlo si dejáramos de mirar tanto los bosques y la fauna. Los biólogos que trabajan en áreas naturales deben conocer muy bien las leyes sobre protección del patrimonio natural y deben tener la actitud y el carácter necesario para defender legalmente y a menudo con tu propia integridad física, las áreas protegidas. Un biólogo que defiende las áreas protegidas debe desempeñarse a menudo como alguien que se apoya mucho en sus conocimientos técnicos para actuar como un abogado-policía en defensa del ambiente y este tipo de labor es muy útil para todos aquellos que trabajan en áreas donde existen amenazas graves a la conservación. Los biólogos que pueden desempeñar distintas funciones y tener varias facetas suelen ser los mas útiles. Los biólogos en áreas naturales donde existe un uso turístico del patrimonio natural tienen atribuciones y un trabajo diario distintos a los de un biólogo en un área sin turismo. En este caso se requiere estar vigilantes de los posibles impactos del turismo sobre el ecosistema y al mismo tiempo debes poder ponerte en el lado del turista sin descuidar la protección del área natural que es siempre lo primero. Nuevamente los Biólogos polifacéticos pueden desempeñarse con éxito si conocen lo suficiente de la industria del ecoturismo como para plantear alternativas con el menor impacto posible a las áreas protegidas. Los guarda parques que son quienes deben vigilar y recorrer diariamente las áreas protegidas son los que mayor contacto tienen con la fauna, porque su contacto con ella constante aunque algo distante. Sin embargo algunos biólogos investigadores son quienes llegan a estar en un contacto más estrecho con la fauna por breves periodos por la misma naturaleza de sus investigaciones.

6. ¿En qué áreas naturales de Perú has trabajado? ¿Cuál fue tu favorita?

He trabajado en Lomas de Lachay, Lago Junin, Bosque de piedras de Huayllay, Santuario Historico de Chacamarca, Parque Nacional Huascaran, Lagunas de Mejía y en la Reserva de Islas, Islotes y Puntas Guaneras. Lachay y Lagunas de Mejía fueron mis áreas favoritas.

Observando fauna en el Santuario Nacional Lagunas de Mejía
Guiando a grupos de turistas dentro del Santuario Nacional

7. ¿Qué tipos de proyectos o estudios has promovido o llevado a cabo en las distintas áreas protegidas en las que has estado?

En muchas áreas naturales tenemos deficiencias en infraestructura o equipamiento y por ello he trabajado en proyectos que han buscado dotar de mejores condiciones y capacidades de trabajo al personal que trabaja en las áreas protegidas, por ejemplo en Lachay apoyamos en el proyecto de la construcción de su nueva sede administrativa y de una Escuela de Educación Ambiental en el interior del área natural, esto permitió mejorar las capacidades del área y posicionarla como un sitio educativo sobre la naturaleza. Por mi formación como biólogo he tratado de apoyar la mayor cantidad posible de investigaciones en flora y fauna dentro de las áreas protegidas aunque he tenido pocas oportunidades de conducir mis propias investigaciones, sin embargo la generación de conocimientos que hemos promovido ha sido ampliamente mayor que las que yo hubiese podido emprender individualmente o en equipo. Algunos estudios que apoyamos han sido importantes para entender cómo funcionan los ecosistemas de las áreas protegidas donde trabajamos, por ejemplo los estudios de Margarita Arana en Lachay fueron importantes para conocer como fluctúan las poblaciones de roedores en las lomas. En Lagunas de Mejía apoyamos las labores de campo para el Atlas de aves playeras del Perú.

8. ¿Se hace ciencia en los espacios naturales protegidos o simplemente se conserva lo que ya existe?

El conocimiento científico es imprescindible para manejar las áreas naturales protegidas, no se puede conservar lo que no se conoce. Por ello siempre debe hacerse ciencia en los espacios protegidos. El conservar un espacio sin saber que alberga ya no es válido en la ciencia de la conservación. El paradigma de que las áreas protegidas son castillos que solo debemos defender ha sido cambiado por el de Castillos con tesoros que debemos descubrir, comprender y compartir. Para conservar se debe hacer ciencia.

9. ¿Cuáles son las mayores amenazas para las zonas protegidas a las que te enfrentaste durante tu gestión?

Existieron muchos casos particulares que sería largo enumerar, un resumen de las mayores amenazas a las que nos enfrentamos incluye a: el cambio de uso del suelo alrededor y dentro de las áreas protegidas, la presencia de especies exóticas invasoras, la práctica del sobrepastoreo, la sobrepesca y la pesca ilegal, la contaminación con agroquímicos y aguas residuales y los impactos del turismo desordenado. Estas amenazas fueron comunes a varias áreas protegidas y son las que mayores esfuerzos requirieron.

10. ¿Y cuál ha sido tu experiencia más reconfortante al cargo de alguna de estas áreas naturales protegidas?

Lo más reconfortante fue que en algunos casos logramos la confianza de la población local en que es posible conservar las áreas protegidas en armonía con el desarrollo económico y social de las comunidades vecinas. Fue esperanzador el saber que los espacios protegidos pueden persistir con el apoyo de los que los rodean. Esto ocurrió en varias áreas y en distintos momentos. Otro motivo de confort es el que se logra frecuentemente a veces diariamente cuando logras explicar a los visitantes de las áreas protegidas la importancia de conservar la flora y fauna, y adviertes que realmente algunos quedan interesados e intentan comprender lo que les explicas, especialmente si son niños. Ese tipo de experiencias son muy reconfortantes y pueden ser comunes en las áreas protegidas. Algunas otras experiencias reconfortantes pueden haber sido más personales e individuales: como el conocer donde se pueden ver especies endémicas o amenazadas y tener el privilegio de verlas continuamente o tener acceso a lugares donde muy pocas personas suelen estar por ser de zonas de protección estricta para la fauna o flora u otras situaciones parecidas.

11. ¿Cómo ves el ecoturismo? ¿Enemigo de la conservación o herramienta útil de concienciación?

El Ecoturismo es por definición una actividad amigable con el ambiente y es muy útil para conservar al ser un uso no consuntivo del paisaje. En muchas áreas hace falta desarrollar actividades de ecoturismo para disminuir el consumo de los recursos naturales en las áreas protegidas. Pero sigue siendo una actividad económica y su desarrollo desordenado puede ocasionar impactos. Estoy a favor del ecoturismo en las áreas protegidas porque es una herramienta para la conservación pero debe ser estrechamente regulado para evitar sus potenciales efectos negativos.

12. ¿Es fácil compatibilizar la protección de un área natural con el ecoturismo? ¿Cuáles son los principales retos a los que te has enfrentado?

No es fácil compatibilizar el turismo y las áreas protegidas, debido a que puede llegar a afectarse de forma casi irreversible el ambiente con los impactos del ecoturismo. Ejemplo: la invasión de especies de plantas exóticas invasoras es común en los senderos de las áreas protegidas por donde ingresan visitantes desde campos de cultivo vecinos, o la erosión de los zapatos de miles de visitantes sobre Kms de senderos en suelos muy delgados y frágiles es una amenaza en áreas protegidas pequeñas. El área de los efectos de borde de las actividades turísticas en relación al área total protegida es uno de los principales factores que tomo en cuenta para este tema. Los retos para que el turismo no sea declarado una amenaza suelen provenir desde la industria turística local y nacional

13. Actualmente ejerces como consultor ambiental para empresas privadas. ¿En qué consiste, a grandes rasgos, tu trabajo?

Observo cuales son los asuntos ambientales significativos de la gestión o desarrollo de los proyectos que tiene una empresa. Aconsejo sobre las mejoras y recomiendo los cambios que deben efectuarse para que la empresa no tenga inconvenientes en la ejecución de sus actividades desde el punto de vista ambiental. Efectuó evaluaciones ambientales y evaluó las que hacen otros y propongo medidas en caso se evidencie que hay afectaciones a la calidad ambiental o a la flora o fauna.

14. ¿Cuándo estabas más en contacto con la naturaleza, cuando trabajabas en el sistema de áreas protegidas o en el mundo de la consultoría medioambiental?

Nada se compara a trabajar en un área natural protegida en términos de estar en contacto con la naturaleza. Casi ningún otro trabajo te puede poner tan en contacto con el mundo natural. Sin embargo suele ser mucho más relajado estar en contacto con la naturaleza cuando no tienes la responsabilidad de cuidarla y protegerla como en un área protegida, por lo que puedes disfrutarla con mucha más calma.

15. ¿Qué consejos les darías a los lectores a los que les gustaría trabajar en algún área protegida de su país? ¿Y a los que quieren probar suerte en el mundo de la consultoría medioambiental?

Para trabajar en las áreas protegidas se debe ganar experiencia previa y capacitarse antes tanto como sea posible. No todos pueden llegar a trabajar en un área natural protegida pero si te sientes muy cómodo viviendo en medio de la naturaleza y tienes mucho interés y convicción de querer trabajar en este tema debería intentarse. Se puede encajar mejor en algunas áreas protegidas que en otras de acuerdo a tus capacidades personales. Un buen estado físico que permita recorrer las zonas silvestre y la capacidad para un trato amable y gentil con cualquier visitante pueden ser útiles desde el inicio, pero muchas personas al inicio no hemos tenido la capacidad física necesaria o la empatía y capacidad de comunicarnos con el público que era necesaria pero fuimos desarrollando estas habilidades con la práctica. Los consultores suelen ser los que saben mucho de todo y de nada al mismo tiempo, porque solo después de haber trabajado extensamente en algún campo puedes dar consejo y porque siempre estarás atrasado si solo cuentas con tu experiencia anterior para aconsejar y proponer soluciones nuevas. Les aconsejo disponer de toda la experiencia previa disponible (propia o ajena) y de la última información y tecnología que estén disponibles para tener éxito en la consultoría ambiental. Suerte con ello.

Más información

Podéis saber más de Ernesto consultando su perfil profesional en linkedin. También podéis seguir sus observaciones de fauna en su perfil dentro de la plataforma de ciencia ciudadana iNaturlist.

Y hasta aquí la entrevista de hoy. Creo que ha sido una entrevista de lo más completa y aplicada. ¡Y me ha hecho recordar tantas cosas de mi viaje a Perú! Pero ahora prefiero que me cuentes tú tu opinión. ¿Qué te ha parecido la entrevista? ¿Te gustaría trabajar en algún área protegida de tu país? ¿Tienes alguna experiencia parecida? ¡Te espero en los comentarios!

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¡Lo quiero!

Publicado en: Entrevistas, Podcast Etiquetado como: áreas protegidas, biología, biólogo, conservación, entrevista, parques nacionales, trabajo de campo, trabajo de oficina

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